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CartadelDirector

Diseño de portada Antonio Blanco Nº 4 SEPTIEMBRE 2020 Director Antonio Blanco Herranz contenidos@revistacriminalia.es Redes Sociales

@RCriminalia @revistacriminalia revista criminalia CRIMINALIA no se hace responsable de las opiniones de sus colaboradores. La opinión de esta publicación se refleja exclusivamente en la Carta del Director y en las informaciones firmadas por la propia revista. CRIMINALIA es una publicación gratuita online de caracter mensual que tiene por objeto la divulgación de contenido relacionado con la criminología sin ningún tipo de ánimo de lucro. La publicación de CRIMINALIA contiene algúnos contenidos que pueden herir la sensibilidad del lector. Asímismo, nuestra vocación de servicio público, nos obliga a recordar al lector que si han sido testigos o tienen alguna información con los casos presentados en estas páginas, no duden en dar avido a las Autoridades Policiales.

Bienvenidos a un nuevo número de CRIMINALIA. Iniciamos nueva temporada despues de este verano tan atípico que hemos tenido. Sin embargo, tanto los problemas como los quehaceres diarios siguen siendo protagonistas en nuestra rutina diaria. Como decía la canción, la vida sigue igual en medio de todo lo que nos rodea. Este mes os presentamos en nuestra portada, la figura de uno de los individuos más odiados por la sociedad española. Se trata del británico Tony Alexander King, responsable de las muertes de Rocío Wanninkhof y Sonia Carabantes, dos jóvenes del sur de España. En este reportaje os contamos todo sobre sus crímenes. En Asesinos en serie, traemos en esta ocasión a nuestras páginas a Manuel Delgado Villegas, alias El Arropiero, un criminal que se le atribuyeron hasta 48 asesinatos. Nuestra sección de Crímenes sin resolver, está dedicada este mes al conocido como triple crimen de Burgos, un macabro suceso donde tres miembros de la familia Barrio fueron asesinados de la manera más atroz. Os contamos todo lo relacionado con el caso y sus posibles responsables. El Archivo del crimen se abre este mes para traernos el suceso acaecido en un cortijo en 1928 y que dio pie a Federico García Lorca

para escribir su tragedia "Bodas de sangre". En Alerta Desaparecidos, abordamos el caso de Mª Teresa Fernández, cuya desaparición ha cumplido hace pocos días 20 largos años. Además, seguimos dedicando nuestras páginas a aquellas personas desaparecidas que actualmente siguen siendo casos activos para su búsqueda y que, ahora, con la ayuda de QSD Global, queremos ayudar a resolver. Y como no, desde aquí recomendaros nuestras ya habituales secciones de Actualidad Criminal, con las noticias más destacadas ocurridas el pasado mes, la Sala de Lectura, con títulos literarios enmarcados en el género que tratamos y nuestro particular espacio de Estudio de la Criminología donde desgranamos número a número la historia y particularidad de esta disciplina. Esperamos que los contenidos de este número sean todos de vuestro agrado. Intentamos esforzarnos mes a mes para hacer de la revista un punto de referencia en España donde, desde haca ya mucho tiempo, no existe ningún tipo de publicación parecida. Asimismo, os adelantamos que para el próximo número, estamos preparando un reportaje especial sobre personas que han desaparecido durante el confinamiento. Hasta entonces, disfrutar de la lectura.

SUMARIO En portada. Reportaje: Tony Alexander King Actualidad Criminal Asesinos en serie: El Arropiero Crímenes sin resolver: La familia Barrio El Archivo del Crimen: Bodas de sangre Alerta Desaparecidos: Mª Teresa Fernández Alerta Desaparecidos: Casos Activos Sala de Lectura Estudio de la Criminología

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EN PORTADA / TONY ALEXANDER KING

El asesinato de Rocío Wanninkhof despertó un verdadero tsunami mediático tras conocerse que Dolores Vázquez, pareja sentimental de la madre de la joven asesinada, era la culpable de tan horrendo crimen. Años después, Sonia Carabantes fue asesinada en una población cercana. Es ahí cuando se descubre que el verdadero asesino es un británico llamada Tony Alexander King. En este número, ofrecemos el relato de unos hechos que, aún hoy, siguen acaparando portadas de periódicos y revistas.


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no de los mayores errores judiciales de la historia española fue la sentencia a quince años y un día de prisión de María Dolores Vázquez por un asesinato que jamás cometió, el de Rocío Wanninkhof en 1999. La presión a la que fue sometido el caso -tanto mediática como por parte de la familia de la víctima- y la falta de pruebas llevaron a las autoridades a celebrar un juicio repleto de irregularidades. En septiembre de 2001, un jurado popular fue el encargado de declarar culpable a la presunta homicida. Dos años más tarde tuvo que ser excarcelada tras descubrirse al verdadero asesino: Tony Alexander King. Una irrefutable prueba de ADN ligó este crimen con el de la joven Sonia Carabantes en agosto de 2003. Numerosas pesquisas y el testimonio de la compañera sentimental del auténtico criminal sirvieron para detener en septiembre de ese mismo año a este británico, viejo conocido de Scotland Yard. Se le buscaba por varios delitos de violación en el Reino Unido. Cuando las autoridades investigaron ambos casos, encontraron el mismo modus operandi: un ensañamiento innecesario con sus víctimas, a las que acuchilló hasta en diez ocasiones. Del pasado de Tony Alexander King tan solo se sabe su verdadero nombre: Tony Bromwich. Aparte de ese dato, lo único que ha primado en los medios de comunicación ha sido sacar a la luz todos los delitos que cometió. No obstante, aquellos que conocieron a este psicópata sexual le tildaban de retraído, callado, poco inteligente y muy pendiente de su imagen. Se obsesionó con el culturismo y empezó a tomar esteroides. Su consumo excesivo le produjo una impotencia sexual aguda que marcaría su carácter y sus relaciones íntimas. Lejos de paliar el problema, la ingesta de alcohol hacía que se comportara de manera insolente y fanfarrona. Se pavoneaba en los locales de moda contando que se acostaba con menores, que había matado a los violadores de su hermana y que incluso había perpetrado delitos para determinados mafiosos. Aquella frustración sexual generó en él una insoportable necesidad de imponerse de forma violenta. Sus primeros delitos los cometió en 1986 cuando con tan sólo veintiún años estranguló a varias jóvenes por la espalda y agredió sexualmente a otras cinco. Le apodaron "el estrangulador de Holloway" por ser en esa localidad donde consumó los incidentes. Fue condenado a diez años de prisión. Transcurridos cinco años obtuvo la libertad condicional. Cuando lo liberaron en 1996, Tony decidió cambiar su nombre por el de Tony Alexander King y huir dos años más tarde a la Costa del Sol. Una estudiante húngara lo había denunciado por violación. Sin embargo, jamás se le detuvo. Una vez en España conoció a la que sería su mujer, Cecilia. A pesar de que Scotland Yard había comunicado a la policía española los antecedentes del estrangu-

En la foto superior, un primer plano de un joven Tony Alexander King.

lador, Tony empieza su nueva vida en Málaga. El informe de la policía británica recalcaba que era "un peligro potencial para las mujeres de España".

ROCÍO WANNINKHOF, 1999 El 9 de septiembre de 1999, Rocío Wanninkhof desaparece a las 21.30 horas de la noche después de haber visitado a su novio en La Cala de Mijas, a unos quinientos metros de su casa. Nadie volvió a ver a la joven de diecinueve años. No fue hasta la mañana siguiente cuando su madre, Alicia Hornos, se percató de su ausencia y, tras esperar varias horas, decidió denunciar su desaparición a la Guardia Civil. Durante las primeras investigaciones hallan las zapatillas de Rocío y sangre tanto en el lugar en cuestión como en un pañuelo. Al seguir el rastro de sangre, los investigadores llegan a un descampado, donde descubren un gran charco. Parece ser que fue allí donde la víctima se desangró. También encuentran huellas de un vehículo cuyas ruedas ya no se comercializan. Las pruebas coinciden con el testimonio de un taxista que asegura haber tenido que esquivar a un todoterreno que se encontraba estacionado en la calzada con las luces puestas. Aunque al pasar por delante oyó una especie de “chillido o grito”, el conductor prosiguió la marcha.


7 Tres semanas después de la desaparición de Rocío, aparece su cadáver en unos terrenos propiedad del restaurante El Rodeíto, entre las localidades de Marbella y Pedro de Alcántara. El cuerpo estaba completamente desnudo, acuchillado y mostraba signos de haber sido quemado con un líquido inflamable. Este hecho impidió certificar si la joven había sido violada. Cerca de la escena se hallaron dos bolsas de basura negras con todas las pertenencias de la víctima menos su ropa interior. Entre los principales sospechosos se señaló a su novio, Antonio José Jurado, por las continuas contradicciones en su testimonio. No supo decir qué ropa llevaba puesta Rocío esa noche, no facilitó coartada alguna de por qué no había quedado con su novia hasta más tarde, y tampoco supo esclarecer por qué no oyó la agresión si su habitación se encontraba cerca de la escena del crimen. Sin embargo, las miradas se centraron en la expareja de la madre de Rocío, María Dolores Vázquez. Las imágenes de Alicia en televisión acusándola del asesinato de su hija dieron la vuelta al mundo. De nada le sirvió a María Dolores negar en repetidas ocasiones su implicación en la desaparición y asesinato de Rocío. A pesar de las pruebas que aportó -llamadas telefónicas y testigos-, la presunta asesina fue arrestada y llevada a prisión. Las autoridades aseguraron que unas fibras encontradas en la ropa deportiva de María Dolores correspondían casi al cien por cien con la ropa de la fallecida. La conmoción del caso golpeaba a una opinión pública que reclamaba justicia. María Dolores Vázquez fue condenada por el crimen de Rocío Wanninkhof mientras Tony Alexander King proseguía con su vida. Tuvieron que pasar cuatro años desde el primer crimen para que un segundo, el de Sonia Carabantes, reabriese la investigación. Alicia Hornos, la madre de Rocío.

Dolores Vázquez en el momento de su detención.

Primer plano de Rocío Wanninkhof.


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SONIA CARABANTES, 2003

Sonia Carabantes fue asesinada en agosto de 2003.

Corría agosto de 2003 y una nueva joven de diecisiete años desaparecía durante las fiestas de la Virgen de la Fuensanta en Coín, población cercana a Mijas. Como era de madrugada, nadie se percató de su ausencia, pero al día siguiente su familia avisó a la Guardia Civil y comenzaron su búsqueda. Durante la batida se encontró sangre en el faro de un coche y los vaqueros que la joven llevaba el día de su rapto. El 14 de agosto una pareja encontró el cadáver de Sonia en un lugar apartado del parque industrial de Monda, pueblo próximo a Coín. Sepultada bajo unos desechos, la joven aparecía semidesnuda. Había sido estrangulada. En ambos casos, tanto el de Rocío como el de Sonia, el hecho de que se resistieran favoreció la obtención de pruebas. Debajo de sus uñas encontraron restos de fibras. Además, una de las colillas recogidas en el lugar del crimen supuso la pieza clave para encontrar al verdadero asesino. Al cotejar el ADN del cigarro con la base de datos de Interés Criminal (ADNIC) encontraron una coincidencia. Estaban buscando a la misma persona que años atrás había asesinado a Rocío.

La noticia cayó como una bomba en los medios de comunicación y, al escucharla, una temerosa Cecilia -ya exmujer de King- se percató de determinadas coincidencias. Acudió a Scotland Yard y les explicó que la noche en que Sonia desapareció Tony había ido a verla con arañazos en la cara y sangre en la ropa. La excusa que le dio fue que había estado en la Feria de Coín y que había tenido un altercado. Otro dato que aportó fue la marca de cigarrillos que fumaba en aquella época, Royal Crown, la misma que se encontró en la escena del crimen de Sonia. Inmediatamente, las autoridades británicas instaron a Cecilia a que hablase con la justicia española y el 19 de septiembre Tony Alexander King fue detenido. Durante el registro de la casa de King encontraron el material que coincidiría con las fibras halladas bajo las uñas de Sonia y éste se derrumbó y se autoinculpó de los dos crímenes. "Volví al coche para ver si había dejado algo y vi la lata de gasolina. Quemé el cuerpo para que no encontraran pruebas. Vi las llamas y salí corriendo", explicó sobre el asesinato de Rocío. En noviembre de 2005 le condenan a treinta y seis años de prisión y a pagar trescientos mil euros de indemnización a la familia por el asesinato de Sonia Carabantes. Llegó a declarar: "no pensé que iba a resistirse, que lucharía. Me empujó e intentó huir. La navaja era muy afilada y le corté el cuello. [...] Tras la última puñalada por la espalda cayó al suelo y paró de gritar". Un psicópata. Así definieron los peritos que examinaron al británico y que elaboraron los informes psiquiátricos y psicológicos durante el juicio ante la Audiencia Provincial de Málaga. De hecho, dejaron claro que pese a padecer un trastorno antisocial de la personalidad, no se trataba de "un enfermo mental" dado que "conserva su capacidad de entender y obrar como para poder responder de los hechos que se le imputan". Una de las expertas que le entrevistó durante su encarcelamiento hasta en seis ocasiones, aseguró que era bastante probable que repitiese actos delictivos similares. Carecía de empatía, había ausencia de sentimiento de culpa y arrepentimiento, con una tendencia al egocentrismo y con alto grado de manipulación en beneficio propio. En diciembre de 2006 Tony se enfrenta a un nuevo juicio con un jurado popular compuesto por nueve personas para esclarecer el asesinato de Rocío Wanninkhof. Durante el mismo, el acusado intenta inculpar a María Dolores Vázquez y a un amigo cercano, Robert Graham, declarando ante el tribunal no ser responsable de nada, aseverando que era un cabeza de turco y señalándoles como los verdaderos asesinos. "Vi a Dolores Vázquez apuñalar a Rocío y a Robert cortarle el cuello", aseguraba King. No fue una declaración fácil. De hecho, el presidente de la Sala terminó por expulsarle tras insultar al juez, el fiscal y los peritos al grito de "delincuentes".


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Sin embargo, el ADN echa por tierra su defensa. El jurado lo sentencia a diecinueve años de cárcel recalcando que no actuó solo. La condena se suma a otra de siete años por agresión e intento de violación a una mujer de Benalmádena en 2001. Desde que Tony Alexander King fuese condenado a más de cincuenta años por los crímenes de Rocío y Sonia, el interno ha pisado tres cárceles españolas siempre en régimen de aislamiento. Tras su detención y durante la fase de instrucción y juicios estuvo en la cárcel de Alhaurín de la Torre (Málaga); en julio de 2004 le trasladaron al centro Albolote (Granada); y ya desde 2008, se encuentra en la cárcel de Herrera de La Mancha (Ciudad Real) por su peligrosidad extrema. Esta última catalogada de máxima seguridad y que ha recluido a terroristas de ETA. Su día a día consiste en pasar veintiuna horas en una celda individual de ocho metros cuadrados. De lunes a domingo. Todos los días del año. Desayuna, come y cena tras los barrotes, y diariamente se procede a cachearle y registrar sus pertenencias. En los patios y pasillos que King apenas puede transitar un máximo de 3 horas diarias tienen distintos senderos de colores que, en su día, se utilizaron para marcar los recorridos de los internos. Los patios son de dimensiones reducidas y con un desnivel marcado sobre el resto del módulo, quizás con el fin de crear una sensación de mayor presión psicológica sobre el interno.

Los padres de Sonia Carabantes mostrando un retrato de su hija. Debajo, una imagen en primer plano de la joven asesinada.

El contacto con otros presos o funcionarios es muy limitado y hasta 2033 no se prevé que consiga ningún permiso penitenciario. Será cuando quede en libertad a los 68 años. La excepción se dio en septiembre de 2007 cuando acudió bajo custodia policial al funeral de su hija (murió ahogada en una piscina). Además, Scotland Yard investigó la participación de King en el asesinato de dos niñas más en el Reino Unido durante el período en que mató a Rocío y Sonia.


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La muerte en vida de Dolores Vázquez 9 de octubre de 2019. Loli se despierta tarde, sube las persianas de su piso y se pone a preparar el desayuno. Es un día frío pero soleado en Betanzos, A Coruña. Una hora más tarde, sale de casa, camina calle arriba, entra en un centro de estética y se hace la pedicura. Al salir, se toma un café en una terraza. Empalma el primer cigarrillo con el segundo… con el tercero, el cuarto… paga y vuelve a su casa. Todavía no son ni las 14.00 de la tarde y baja de nuevo todas las persianas que cubren sus enormes ventanales. No volverá a pisar la calle en todo el día. Uno se la imagina ahí, a oscuras, en uno de los últimos días de sol que la localidad gallega le araña al otoño. Quizás esté viendo la televisión, quizás hoy hablen de ella. Pero, por partes. 9 de octubre de 1999. Justo 20 años antes. La joven Rocío Wanninkhof, de tan solo 19 años, sale de casa de su novio en La Cala de Mijas, Málaga. Es por la tarde y comienza a recorrer los 500 metros que la separan de su vivienda. Va a casa a ducharse, a arreglarse. Más tarde tiene planeado volver con él e ir juntos a la feria de Fuengirola. Nunca llegará. Esa tarde, Rocío será asesinada, recibirá nueve puñaladas. Porque sí. Así arrancará el primer suceso mediático de España en el siglo XXI. Tras una investigación apurada, con pocas certezas y con mucha presión social, Dolores Vázquez, la Loli que ahora rehace su vida como puede en Betanzaos, era detenida el 7 de septiembre del 2000. El suceso tenía todos los elementos necesarios para convertirse en un caso mediático. Primero, Rocío Wanninkhof era mujer, joven y guapa y había desaparecido. 24 días después, el 2 de noviembre de 1999, fue encontrada asesinada. Segundo, Dolores Vázquez, que por aquel entonces vivía en Mijas, era lesbiana, "muy masculina" -según recoge

Arriba y abajo, dos imágenes de Dolores Vázquez. Fue acusada de asesinar a Rocío y pasó 17 meses en prisión.

la crónica- y había mantenido una relación sentimental con la madre de Rocío. Era "el rostro de la maldad" y pensaron que se había vengado. Tercero, Alicia Hornos, la madre de la niña, culpaba y sigue culpando a día de hoy a Dolores Vázquez. Después de pasar 17 meses en prisión y tras una sentencia de culpabilidad por un juzgado popular, Dolores Vázquez era puesta en libertad. Ella no lo había hecho. En 2003 se encontró al verdadero asesino de la joven Wanninkhof: Tony King. Ciudadano inglés y psicópata sexual al que apodaban El estrangulador de Holloway, King volvió a matar a otra joven y resolvió el crimen anterior. Esta vez la víctima fue Sonia Carabantes, de 17 años. El ADN que Tony King dejó en la escena del crimen de Carabantes coincidía con el de una colilla que tiró tras matar a Rocío. Además, el modus operandi era idéntico. 20 años después del crimen, la prensa localiza en Betanzos a Dolores Vázquez (que actualmente tiene 69 años) y en Mijas a Alicia Hornos (que actualmente tiene 70 años). Ha pasado el tiempo pero todavía queda mucho por cerrar. Loli continúa estigmatizada y marcada por todo lo que pasó y no ha conseguido la indemnización de cuatro millones de euros que pide al Estado por haber pasado 519 días en prisión de manera injusta. Nadie le ha pedido perdón por ello, sólo tiene reconoci-


11 do que no lo hizo, y poco más. Alicia Hornos, sin embargo, todavía piensa que detrás del asesinato de su hija está la figura de Loli y cree que todavía no se ha hecho justicia. "Un día, después de que rompiéramos, vino a mi casa a las 4.00 de la mañana y empezó a aporrear la puerta. Le dije que todo se había acabado y me respondió que me daría donde más me doliese. Y lo hizo", cuenta Hornos en su casa de Mijas, la tarde del pasado 10 de octubre. Uno de los motivos por los cuales Alicia cree que todavía hay cosas por cerrar, es que en 2007 (asegura) apareció delante de su casa una bolsa. En ella había una riñonera, el tabaco que fumaba Dolores, una foto de Rocío y unas bragas de la joven, manchadas de la menstruación que tenía cuando la asesinaron y con el ADN de Dolores Vázquez. Aunque lo llevó a la Guardia Civil, esa prueba no se admitió porque se había roto la cadena de custodia. Pero, sin duda, lo que más hace dudar a Alicia son las cartas que Tony King le empezó a mandar durante su juicio, antes de ser condenado, y que le sigue enviando a día de hoy. Sin embargo, Alicia nunca ha respondido. En los más de 40 folios de misivas, King menciona constantemente a Dolores Vázquez, dibuja esquemas de como fue supuestamente el asesinato, con Dolores apuñalando, y sigue insistiendo en que él no ha sido. Alicia Hornos le cree, aunque la única certeza que tiene de ello es que se lo dicta su corazón. "En las cartas habla de Dolores Vázquez y también de una tal Mari Carmen" explica Alicia. "En los dibujos se puede ver a tres hombres y una mujer. Por los pelos y las indicaciones, la mujer es Dolores. Ahí viene cómo raptan a mi hija en un coche, cómo la apuñalan y la tiran. Barbaridades", añade, y dice que King siempre ha sostenido que Dolores le contrató para acabar con la vida de la joven. Dolores y Alicia se conocieron a principios de los 90, cuando eran vecinas. Alicia se separó de su marido y Dolores estuvo ahí para recogerla, así comenzaron una relación que de la amistad pasó a lo sentimental. Estuvieron siete u ocho años. "Ella siempre había tenido muchos celos de Rocío, porque se pegaba mucho a mí y ella era celosa y posesiva. Lo que es suyo, es suyo, y no quiere compartir", explica Alicia, a quién de vez en cuando se le escapa un Loli para referirse a ella pero rectifica rápidamente por un Dolores. "Acabamos la relación por varios motivos. Primero, porque compramos una casa entre ella y yo y nunca la puso a nombre de las dos. Luego, porque eran malos tratos, me empujaba y me pegaba", asegura Alicia. "Después, durante ese tiempo ella seguía viniendo con frecuencia y cuando estaba ella, Rocío nunca bajaba, le tenía miedo. Yo ahora me siento muy mal, impotente. Es como si abriera una puerta y viera que voy a caer de un acantilado pero no puedo ir ni para adelante ni para atrás. Me quedo en suspense. Para mí, no hay nada claro. Espero que la justicia reabra el caso", cuenta Alicia.

Por su parte, tras salir de la cárcel, Dolores decidió que tenía que autoexiliarse a Inglaterra. Ahí tenía nexos, había pasado parte de su vida y la retomó como pudo. Pero en 2017 Loli volvió a su Betanzos natal. Antes de irse con su familia a Inglaterra, creció en una pedanía a tres kilómetros de la localidad gallega junto a sus padres y sus dos hermanas. Sus allegados la defienden, dicen que es encantadora, pero que sí, por supuesto, sigue marcada por lo que pasó. Desde que compró el piso de Betanzos hace tres años, no se dedica a nada en concreto. Pasea, está con algunas de sus amigas de la infancia y de vez en cuando ve a la hermana que le queda, que vive en la misma localidad. El resto del tiempo lo pasa en soledad y sin hablar con nadie del tema. Pero todos saben quien es. Para su desgracia, es demasiado célebre. "Yo sé quien es, claro, todos lo sabemos", confiesa la dueña de la cafetería en la que Loli ha parado después de hacerse la pedicura. "Ella nunca nos ha dicho nada pero ya la habíamos visto en la televisión muchas veces", añade. "La vemos muy a menudo, pero no tenemos relación con ella, sólo como clienta. Viene, se toma sus cafés y se va. A veces está con algunas amigas, otras con su hermana… Pero lo único que sé es que yo veo en ella a una señora encantadora, no hay más", sentencia.

Alicia Hornos, la madre de Rocío sigue pensando que Dolores Vázquez tuvo algo que ver en la muerte de su hija.


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Robert Graham, el tercero en discordía Robert Terence Graham, de 39 años en aquella época y natural de Saldford (Gran Bretaña), llevaba seis años residiendo en España, primero en Lanzarote y luego en la Costa del Sol. En su país tiene antecedentes penales y estuvo en prisión por conducir ebrio. Graham aseguró que conoció a King en España, en verano o Semana Santa de 1999, y que se lo presentó Cecilia, su mujer. Robert la conocía a través del cuñado de ésta, John, que era jefe de un negocio de multipropiedad en Mijas donde Graham era jefe de grupo. El británico reconoce que se hizo amigo de Tony en sus visitas conjuntas a los pubs para beber después del trabajo: "Toda la gente del timesharing (multipropiedad), incluido yo, tiene problemas con la bebida; es un trabajo muy complicado, de mentalidad muy inglesa: mucha bebida, mucho fútbol...Tony era la nueva cara del grupo. Era una calamidad; su relación de pareja se venía abajo". Durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Málaga en 2006 contra Tony King, éste se retractó de su primera declaración en la que confesó el crimen debido a que fue "torturado en todo momento". En su lugar culpó de la muerte de Rocío Wannikoff a Dolores Vázquez y a su amigo Robert Graham. El condenado, dijo también que había una "conexión directa" entre el asesinato de Rocío en octubre de 1999, la desaparición en Motril (Granada) de la joven de 18 años María Teresa Fernández Martín en agosto de 2000 (de cuyo caso hablamos en este mismo número) y la muerte de Sonia Carabantes en el año 2003. La policía investigó esa posible conexión sin encontrar nada importante. Tras estas declaraciones, Graham huyó a Egipto, donde fue localizado y detenido para, tiempo después, volver a ser puesto en libertad tras tomarle declaración. Desde entonces no se sabe nada de él, sólo quedan confesiones suyas referentes al caso de Rocío Wanninkhof. "Tony llegó muy extraño, hablaba de su mujer, de sus problemas, y empezó a decirme que había cogido una chica, que creía que la había matado o dejado inconsciente". En su declaración, Graham dijo sentirse aterrorizado por lo que escuchaba de King, por lo que le pidió que se marchara de su casa y negó rotundamente haber ayudado a su amigo a ocultar el cadáver de Rocío. La declaración de Robert Graham fue, en un principio, confusa, no ofreció muchos detalles sobre la noche en la que Tony King se presentó en su casa. Sorprendentemente, al final del interrogatorio de la Guardia Civil, cuando los agentes le preguntaron si quería decir

Robert Graham en el momento de su detención.

algo más, Graham, de forma espontánea -según se subraya en negrita en el folio número seis de su declaración- comenzó a dar detalles de lo que ocurrió la noche del 9 de octubre de 1999, en la que desaparició Rocío Wanninkhof: "Tony me dijo que había salido entre la urbanización Torrenueva y La Cala (de Mijas), y me dijo: 'Creo que la he matado'. Yo no le quería escuchar". Añadió que King llegó a su casa de forma imprevista, entre las nueve y las once de la noche, en un Ford Fiesta azul claro y que le dijo que había matado a una chica o la había dejado incosciente, que había sido cerca del camping entre Torrenueva y La Cala de Mijas: "No me dijo ningún nombre, pero recuerdo que sí dijo que iba a volver a echar un vistazo o a cubrir el cuerpo". Más adelante Graham añadió: "Creo que dijo que vio a la chica cuando iba conduciendo, que le había recogido o cogido y le había dado 'a good shagging' (la había dejado bien jodida), que la había dejado inconsciente o muerta; que había sido muy duro". Más adelante Graham recuerdó en su declaración que el coche que llegó conduciendo aquella noche Tony King pertenecía a Jane, la amiga de Cecilia. El amigo de King asegura que vio bolsas de plástico negras llenas de ropa en el coche: "Me dijo que eran de la chica y que no sabía qué hacer. Yo le dije que se marchara, y Tony me rogó e insistió para que le acompañase, pero


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yo no fui. Le dije que se marchase y lo cubriese (el cuerpo)". A lo largo de su declaración Robert Graham aseguró que no vio ningún cuerpo, "porque tendría alguna imagen" en su mente, pero dio algún detalle más del coche: "Vi un martillo viejo con el mango de madera en el maletero, pero no vi sangre ni ningún cuerpo". Robert Graham presentó algunas lagunas en su memoria durante su declaración. De hecho, aproximadamente media hora después de explicar de forma muy vaga si acompañó o no a Tony King a deshacerse de las ropas (asegura que posiblemente debido al estado de terror en el que estaba hubiese acompañado a Tony a destruir las ropas), dijo recordar de "forma muy nítida" que después de ordenar a King que se marchara subió a su casa a consumir de nuevo cocaína y negó haberse montado en el coche. Graham afirmó que se enteró de la desaparición de Rocío dos o tres días después de la visita de Tony, cuando vio carteles de la chica en la urbanización Riviera

del Sol. El británico asegura que cuando se enteró de la detención de King "me vino un flash de aquella noche en que Tony se presentó en su casa y me di cuenta de que quería hablarme de esto, pero que no le dejé hablar. Aquella noche tenía una cara que no había visto antes". Graham aseguró al final de su declaración que sabía que Tony había estado en la cárcel en Gran Bretaña, porque él mismo se lo había confesado. El amigo de King, que en un determinado momento solicitó al juez ayuda psiquiátrica para recordar sus lagunas de memoria, también fue interrogado por Dolores Vázquez. Primero afirmó que ni él ni King la conocían, luego con palabras muy ambiguas se contradijo: "Yo no la conozco; no tengo conocimiento de que Tony la conozca. Tengo la sensación de que Tony sí tiene relación con ella, pero es sólo una sensación; Dolores trabajó también un tiempo en Lubina del Sol (apartamentos) donde también trabajó Tony y la madre de Rocío".

Tony King acusó a su amigo Robert del asesinato de Rocío.


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ACTUALIDAD CRIMINAL

Un fiscal justifica el asesinato de una joven de 16 años porque "tenía tatuajes por todos lados"

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l asesinato de Danna Reyes, una joven de 16 años de edad que fue golpeada, acuchillada y calcinada en Mexicali (Baja California) ha conmocionado a la sociedad mexicana no sólo por la violencia del suceso sino también porque, el fiscal de Baja California, Guillermo Ruiz Hernández, vinculó el homicidio con el hecho de que la adolescente tuviera muchos tatuajes; un comentario que ha provocado todo tipo de reacciones de rechazo no sólo en redes sociales sino también por parte de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) y de la organización CNDMujeres, que condenaron la declaración del funcionario. Hernández dijo además que la joven tenía "un tatuaje con una metralleta y un cuerno de chivo en el antebrazo y es muy grave que no tengamos nosotros la precaución de cuidar a los adolescentes y a las criaturas. Vamos a buscar cómo sancionamos a los padres que permitan esos tatuajes a los menores". Los tres atacantes de Danna, Teresa, Kevin y Jorge, con edades en la veintena, pudieron ser detenidos gracias a vídeos de las cámaras de seguridad en los que se ve como trasladan su ca-

dáver envuelto en trapos y, después, cómo uno de ellos quema el cadáver de Danna en una calle de La Condesa, en Mexicali. Tras sus polémicas y criticadas declaraciones, el fiscal del estado, Guillermo Ruíz Hernández, se justificó diciendo que "Yo no me refería a ella (Danna), una víctima siempre merece mis respetos, sobre todo siendo adolescente. Mi comentario consiste en que vamos a sancionar e investigar con mucha fuerza aquellos comercios que se dediquen a tatuar menores de edad", declaró el fiscal.

La Guardia Civil inspecciona de nuevo la casa de Manuela Chavero, desaparecida en 2016

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Quién se deja todas las luces, la documentación, el móvil y hasta el televisor encendido si no tiene pensado volver en unos minutos? La pregunta la lanza al aire y a cualquiera que se interese Emilia Chavero desde hace cuatro años y casi dos meses. Es la hermana de Manuela Chavero, que desapareció en la madrugada del 4 al 5 de julio de 2016 en su casa de Monesterio (Badajoz). Tenía 42 años, dos hijos que estaban con su exmarido y ningún problema destacable. Desde entonces la Guardia Civil -Policía Judicial de Badajoz y los mejores especialistas de la UCO- no han dejado de buscarla. A ella y a quien supuestamente la citó con engaño.

Esta mañana, agentes de Policía Científica volverán a realizar una inspección ocular en la casa de la que Manuela salió con intención de volver -esa es no solo la hipótesis de su hermana, sino también la de los investigadores-. Los motivos para esta nueva diligencia -ya se peinó la vivienda exhaustivamente en varias ocasiones- no han trascendido después de que la Guardia Civil haya tenido a varios sospechosos en su radar durante los últimos cuatro años. Algunos ya fueron descartados. Según se ha podido saber, en función de esa diligencia no se descarta llevar a cabo otra complementaria: un rastreo selectivo por los montes que hay alrededor de Monesterio, de unos 4.000 habitantes, un pueblo que no ha dejado de apoyar a esta familia.. A Manuela Chavero, sin fisuras en su vida, se la buscó en el campo con intensas batidas, no solo en el término municipal de Monesterio, sino en los aledaños, con helicópteros, drones y perros. Se han rastreado pozos y cuevas, depósitos de agua e incluso los especialistas del GEAS se sumergieron en el pantano de Tentudía. No se ha hallado ni un solo rastro. Cada año su familia la ha recordado con una concentración en Monesterio a la que han asistido el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, políticos de la comunidad y del Ayuntamiento, responsables de la investigación, familiares de otros desaparecidos y muchos vecinos.


15 Una mujer hallada en un maletero fue estrangulada en su piso 7 días antes

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l cadáver de Yesica Daniela G., una mujer de 33 años que llevaba desaparecida desde hacía una semana, fue encontrado la medianoche del sábado 29 de agosto en el interior del maletero de un vehículo estacionado en un descampado de la calle Pablo Meléndez de Valencia con evidentes signos de violencia. Todo apunta a que fue presuntamente estrangulada por su novio después de que la pareja discutiera y ella decidiera poner fin a una relación de convivencia de unos nueve meses. Fuentes del entorno de la pareja aseguran que Janner J., de 29

años y nacionalidad colombiana, es una persona controladora, celosa y posesiva. Asimismo, aunque su amiga nunca les había confesado que sufriera malos tratos, éste sí que había llegado a ponerle la mano encima en alguna ocasión, pero Yesica jamás lo había denunciado. El principal sospechoso del crimen es el que aparece en la fotografía adjunta, para que si alguien lo reconoce se ponga en contacto con la policía, y de esta forma el novio de la fallecida pueda aclarar lo ocurrido esa noche.

Hallan desorientada en Asturias a una mujer desaparecida en León hace 25 años

El triste final de Yago: encuentran su cadáver a 500 metros de donde desapareció

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a Policía Local de Siero ha resuelto la desaparición de una mujer de origen argentino, cuya pista se perdía en León hace 25 años, tras confirmar que su identidad coincidía con la mujer de 68 años que el pasado fin de semana fue encontrada, sentada en el suelo de su domicilio en la urbanización de La Fresneda desorientada y deshidratada. Una se llamaba Blanca, la otra Eva, pero en la misma persona. Su familia había denunciado en el año 1995, cuando Blanca-Eva tenía 43, el abandono repentino de la mujer, que residía en León y, a lo largo de estos veinticinco años, los investigadores han seguido varias hipótesis sobre su paradero. Los vecinos de la urbanización de La Fresneda, en Siero, alertaban este pasado fin de semana a la Policía Local de que llevaban varios días sin ver a una de sus vecinas que vivía sola. Se llamaba Eva, decían y llevaba años residiendo ahí. Los agentes se desplazaron hasta la vivienda y tuvieron que forzar una de las ventanas para que los facultativos del Servicio de Salud del Principado pudieran acceder al interior, ya que el inmueble estaba cerrado por dentro con llave. La Policía pudo comprobar que la mujer se encontraba consciente, sentada en el suelo, sin poder moverse, desorientada y con un cuadro de deshidratación aguda, según ha informado el Ayuntamiento de Siero. Cuando la Policía descubrió que se trataba de la desaparecida, su sorpresa fue mayúscula.

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os restos óseos de Yago de la Puente aparecieron el miércoles de la semana pasada en un pista rural de Cerdido (La Coruña) a escasos 500 metros del lugar donde fue visto por última vez. Era el final de trece largos y angustiosos meses de búsqueda. Yago de la Puente Agulló desapareció el 14 de julio de 2019. Regresaba del Festival Celta de Ortigueira. Había tomado el tren con destino a Ferrol. Se bajó en el apeadero de Cerdido y le preguntó al maquinista cómo podía llegar a su casa, en A Coruña. Luego le preguntó a una vecina del lugar dónde se encontraba la parada de autobús más cercana. Nadie lo volvió a ver. Tras trece largos meses de angustiosa búsqueda, con un confinamiento de por medio, el pasado miércoles, un vecino de Cerdido encontraba los restos óseos de Yago. Las pruebas de ADN así lo han confirmado. El hallazgo se realizó a unos 100 metros de una pista rural y a unos pocos más de 500 del lugar en el que fue visto por última vez. Los restos no presentaban fracturas ni señales de una muerte violenta. Esta misma semana se volverá a rastrear la zona para intentar encontrar la mochila que llevaba consigo o alguna de sus pertenencias. CRIMINALIA se hizo eco de su desaparición en el número anterior, en nuestra sección sobre casos activos de desaparecidos. Nuestro más sincero pésame a sus familiares y amigos.


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ASESINOS EN SERIE / EL ARROPIERO

LOS CRÍMENES DE

EL ARROPIERO "P

Primer plano de Manuel Delgado Villegas, conocido como El Arropiero.

ero Manuel, ¿cómo has podido venir aquí para acostarte con una muerta?", preguntó el inspector de policía Salvador Ortega. "Así es mejor porque no habla", respondía Manuel Delgado Villegas. Esta conversación que el agente, ahora retirado, ha contado cientos de veces a los medios de comunicación refleja el grado de crueldad del considerado el mayor asesino en serie de España. El criminal, de habla un tanto particular y apodado ‘El Arropiero’, se refería a la que había sido su novia, la Toñi, de aquella forma tan despectiva. Ella era una de sus últimas víctimas de las cuarenta y ocho confesas, aunque las autoridades solo pudieron probar ocho. Pero situémonos. Corría el año 1971 y la policía acompañada del asesino, había encontrado el cadáver de la mujer ya en descomposición en un descampado gaditano. El día de autos llevó a Antonia en moto

hasta dicha ubicación para mantener relaciones sexuales con ella. En un momento dado, sintió el impulso irrefrenable de matarla. Así que mientras le hacía el amor la estranguló con sus propias medias. Tras su muerte, Manuel volvió al lugar de los hechos para practicar necrofilia con ella. En Sevilla le llamaban 'El Arropiero', por eso de que su padre vendía arrope, un típico dulce de higos. Aunque su nombre real es Manuel Delgado Villegas, un brutal criminal que puso en jaque a la justicia española allá por la década de los 60 y 70, y cuya vida pudimos verla en la gran pantalla gracias al documental, “El Arropiero, el vagabundo de la muerte”, del director Carlos Balagué.

EL GOLPE DEL LEGIONARIO Manuel nació en la capital hispalense el 25 de enero de 1943. Era huérfano de madre. Murió mientras le daba a luz. Además, el joven tuvo una infancia difícil. Primero, porque España pasaba penurias por la posguerra; y segundo, porque tras el fallecimiento de su progenitora, su padre le abandonó junto a su hermana Joaquina para volver a casarse. La abuela de los pequeños fue quien se encargó de su cuidado. Sin embargo, otros parientes también intervinieron en su crianza, algo que, literalmente, le heló el corazón. ¿El motivo? Fue víctima de continuos abusos físicos, golpes, palizas, etcétera. Lo que acabó agriando su carácter y convirtiéndolo en un ser agresivo e introvertido. Fue a la escuela, aunque jamás aprendió a leer ni escribir. Tampoco le ayudó su tartamudeo continuo que le impedía comunicarse con fluidez, y menos aún, la dislexia que padecía. Por ello, ‘El Arropiero’ decidió ingresar voluntariamente en la Legión. Acababa de cumplir 18 años. Allí aprendió uno de sus golpes mortales, por el que se hizo “famoso”, y que la policía denominó “el golpe del Legionario”. Éste consistía en propinar un fuerte impacto con la mano abierta en el cuello de su víctima. El homicida había hallado su seña de identidad para sus asesinatos. No duró mucho en el ejército. De hecho, hay dos versiones al respecto. Una afirma que Manuel comenzó a consumir marihuana, que después estuvo en proceso de desintoxicación y que debido a esto, padeció ataques epilépticos. Por todo ello fue declarado no apto para el servicio militar. Pero también, hay una segunda versión que cuenta que fue él mismo quien desertó de la Legión. Sea como fuere, tras su salida del ejército, Manuel inició un periplo por España, Francia e Italia. Se dedicó a mendigar, a pedir limosna. Incluso llegó a rodearse de prostitutas y a ejercer como chapero en Barcelona. En aquel ambiente tenía éxito, y se lo debía a un problema sexual, anaspermatismo. Es decir, a la ausencia de eyaculación. Este ‘defecto’ le llevó a practicar sexo de


17 forma continua sin alcanzar el orgasmo, algo muy valorado dentro de ese mundillo. Y aunque fue detenido en varias ocasiones por la famosa Ley de Vagos y Maleantes, jamás fue a la cárcel sino a centros psiquiátricos, ya que “escenificaba” una serie de convulsiones. Nadie presagiaba que aquel hombre de aspecto tosco y de personalidad limitada pudiese matar siquiera a una mosca. Su inconfundible bigote a lo Cantinflas en claro homenaje a su admirado personaje, tampoco levantó sospechas. Ni siquiera cuando le interrogaron por la desaparición de su novia, la Toñi. Le dejaron en libertad, aunque a los pocos días volvió a ser arrestado. Algunos vecinos declararon haberle visto pegar a dicha mujer el mismo día de su desaparición. Para Salvador Ortega, criminólogo e Inspector de Policía que consiguió atrapar a Manuel Delgado Villegas, no le fue fácil forjar una “amistad” con este asesino. Era una “amistad interesada” como llegó a reconocer en alguna ocasión. Se hacía necesario “establecer esos lazos para esclarecer los crímenes”. Aquella aventura para descubrir los cadáveres de las víctimas de 'El Arropiero', hizo que Ortega conociese a todo un especialista en matar, a un verdadero psicópata. Sin embargo, es llamativo cómo el propio Manuel manejaba la situación ante preguntas incómodas sobre sus terribles fechorías. Cabe recordar la entrevista que el programa "Código uno" de TVE le hizo cuando ya había sido detenido y llevado a un centro psiquiátrico. En él se puede ver al asesino charlando con una periodista, a la que reconoce que cuando mata mujeres no le gusta, que prefiere a los hombres para estos casos. La detención de ‘El Arropiero’ fue prácticamente accidental. La Brigada Criminal de El Puerto de Santa María (Cádiz) en la que trabajaba Salvador Ortega, estaba investigando el caso de una desaparición, la del

El Inspector Ortega logró forjar una "amistad interesada" con El Arropiero.

Villegas enseña al Inspector Salvador Ortega su famoso golpe del legionario.

joven Francisco Marín. Tras varios días sin noticias, la policía encontró su cadáver en el Guadalete. El forense concluyó en la autopsia que había muerto por asfixia. Pero Ortega no se lo creyó. Gracias a esa apreciación, el facultativo acabó admitiendo que no lo era y que en realidad trabajaba como médico de guardia en la Marina. Su nariz policial acababa de abrir una brecha. Buscaban a un asesino. Y lo localizaron por un desliz. Matar a su propio novia, Antonia Rodríguez. Le detuvieron el 18 de enero de 1971 en el Puerto de Santa María. De primeras, negó los hechos, hasta que Ortega jugó con su psicología, consiguiendo que confesara no solo el crimen de la Toñi sino hasta 43 más. El propio Salvador Ortega, explicó en una entrevista para "Negra y Criminal" de la Cadena Ser cómo derribaron la mente de este serial killer español: “Una de las preguntas básicas que se le hace es: ‘¿dónde estuviste el domingo?’, que fue el día que desapareció la Toñi. Él dice que hacía tiempo que se habían peleado y que estuvo en el cine. El gesto que hace, ese lenguaje no verbal, hace que comencemos a sospechar”. Aquella forma en la que “él se mete las manos en los bolsillos y saca el resto de la entrada cortada del cine”, no le cuadró al inspector que poco después vio una “simulación perfecta de una epilepsia”. Entonces, el asesino “se ve acosado, ve que no tiene salida” y los investigadores se ganan su confianza diciéndole “tu no estás bien, estás enfermo”. Ahí es cuando Manuel cae derrotado y confiesa 44 crímenes. Los otros cuatro los mencionaría ya en el psiquiátrico penitenciario de Carabanchel ante su abogado. 'El Arropiero' era un chaval cuando comenzó su carrera criminal. Tan solo contaba con veinte años. Hasta 1964 de lo único que podían acusarle era de ejercer como proxeneta y chapero. Pero el 2 de enero de ese año, a Manuel se le cruzaron los cables. Se encontraba en la playa de Llorac, en el Garraf (Barcelona), cuando golpeó con una enorme piedra a un desconocido que dormía. Una vez muerto, le robó la cartera y el reloj y


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ASESINOS EN SERIE / EL ARROPIERO

salió huyendo. Descubrieron el cadáver 19 días después, pero tardaron siete años en demostrar que Villegas, era el responsable de aquel terrible suceso. Pasaron tres años más para que Manuel volviese a matar. Esta vez llegó hasta Ibiza donde atacó a una estudiante francesa de 21 años llamada Margaret Helene Boudrie. La joven, que se encontraba bajo los efectos del LSD y que se había quedado dormida en un chalet abandonado, intentó repeler el ataque sexual, pero finalmente, ‘El Arropiero’ la acabó violando y asesinando sin piedad.

EL CROMOSOMA DEL MAL Aunque se le atribuyeron 48 asesinatos, tan solo pudieron probarse ocho, dada la complejidad de los casos. No había pruebas suficientes, ni tampoco testigos, faltaron acusaciones particulares y por supuesto, una necesaria colaboración policial a nivel europeo, algo que en aquel momento, era mucho más complicado que ahora. Todo ello derivó en algo insólito: no hubo juicio oral sino que la causa quedó archivada. Y en vez de enviar al Arropiero a la cárcel, ordenó su internamiento en el centro psiquiátrico penitenciario de Carabanchel. A su llegada, varios psiquiatras le examinaron y determinaron que Manuel era un peligroso psicópata. Poseía el cromosoma XYY, también conocido como de Lombroso o de la criminalidad. Dicha alteración genética proveía a este asesino de

una grave falta de conciencia, sin empatía alguna, y por supuesto, sin ningún tipo de culpabilidad al respecto. Por esa razón, los especialistas pidieron que no le dejasen en libertad, dado que para él no existía el arrepentimiento. Incluso, llegaron a describir que las historias que contó al inspector de policía Salvador Ortega sobre los crímenes, eran producto de su imaginación. Es decir, que fabulaba. “Un deficiente mental que rayaba en la oligofrenia”. De este modo, se catalogaba médicamente a Manuel Delgado, al que señalaban como un discapacitado intelectual grave, cuya causa venía por el desarrollo atípico de la inteligencia a muy corta edad. Sin embargo, aquí el inspector Salvador Ortega discrepa con el criterio médico. “La oligofrenia que Manolo podía tener no daba lugar a su inteligencia”, afirma. Pese a su analfabetismo, “en el transcurso de su vida delictiva, tuvo cantidad de situaciones que las libra perfectamente con una inteligencia adecuada”. Los viajes en la vida de ‘El Arropiero’ fueron un continuo, así como los asesinatos. Aprovechaba cualquier escapada para resarcirse sádicamente hablando. En una de sus visitas a Madrid, dejó KO con el famoso golpe del legionario al inventor del eslogan, “Chinchón, anís, plaza y mesón”. Su excusa: que había intentado violar a una niña y quiso salvarla. Después se deshizo del cadáver tirándolo al río Tajuña, no sin antes quitarle los pantalones y los calcetines. La siguiente víctima fue un barcelonés millonario que le pagaba por mantener relaciones sexuales. ¿El

Sobre estas líneas, algunos recortes de la prensa de la época.


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móvil del crimen? Que el industrial no accedió a pagarle más de lo acordado. La desmesurada reacción de Manuel le llevó a golpearle con un palo y a estrangularle hasta partirle el cuello. Pero uno de sus homicidios más abominables fue el perpetrado contra una mujer de 68 años, Anastasia, a la que golpeó, violó y estranguló para después, practicar necrofilia con ella durante tres noches. Cuando ‘El Arropiero’ contó su historia a la policía, éste creyó que había matado a una joven de 19 años. Hasta el día de su arresto, la ferocidad de Delgado Villegas dejó tras de sí una estela de monstruosos asesinatos. Aquellos que vivieron de cerca los casos que protagonizó Manuel, padecieron no solo la difícil personalidad del homicida, sino también, la carga de medio centenar de víctimas. Salvador Ortega, el inspector de Policía que acompañó a ‘El Arropiero’ durante la investigación, reconoce que no solo le afectó el caso en aquella época, sino que durante muchos años, le siguió

removiendo. “Me despertaba muchas veces pensando que no había terminado, que tenía que levantarme temprano para hablar con Manuel”. La fama de este asesino en serie español podría ser comparable a otros serial killers extranjeros, y por supuesto, a personajes cinematográficos tan deleznables como Hanníbal Lecter de "El silencio de los corderos" o Norman Bates de "Psicosis". Más de veinte años de internamiento psiquiátrico hicieron que Manuel Villegas Delgado, cambiase su actitud. Ya no se jactaba de haber matado a nadie, ni siquiera entraba en disputas violentas con el resto de sus compañeros. Solo quería curarse para disfrutar de la libertad. Y ésta llegó. Lo hizo con la entrada en vigor del nuevo Código Penal. No había condena que lo retuviese preso. Sin embargo, una afección pulmonar acabó con su vida en 1998. ‘El Arropiero’ moría víctima del tabaco. Había pasado 26 años encerrado y jamás fue juzgado por los crímenes cometidos.

Sobre estas líneas, El Arropiero indica al Inspector Ortega como fue el modus operandi de uno de sus crímenes.


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ASESINOS EN SERIE / EL ARROPIERO

CRONOLOGÍA DE UNA CARRERA SANGUINARIA Los policías se ganaron la confianza de 'El Arropiero' y lograron que les llevara donde había ocultado el cuerpo. Uno de los detalles más espeluznantes que sabrían sobre la marcha fue la necrofilia del criminal, pues abusaba sexualmente de los cadáveres. A partir de esta declaración y, tras ganarse su confianza empezó a relatar todos sus asesinatos, narrándolos de forma que hacía incuestionable la veracidad de los hechos. Uno de los asesinatos admitido y probado y que no hemos contado en el reportaje principal, fue el de Venancio Hernández Carrasco, vecino de Chinchón, al que hallaron muerto en las aguas del Tajuña el 20 de julio de 1968. Había salido al trabajo en un viñedo de su propiedad, a orillas del río, cuando se encontró con 'El Arropiero', que le pidió algo de comer. Venancio le respondió que si quería comer, trabajara, que era joven. Esto ofendió al asesino, que atacó a su víctima con el golpe del legionario y la arrojó al río. Hasta esta confesión todo el mundo creyó que había muerto ahogado por accidente. Otro de sus crímenes reconocidos tuvo lugar el 3 de diciembre de 1970, y la víctima era un amigo de 'El Arropiero'. Se llamaba Francisco Marín Ramírez, tenía 24 años, era de Córdoba y vivía en la misma calle que Antonia Rodríguez, la novia oligofrénica del criminal. Según el asesino, iba con Francisco en una moto cuando, en medio de la carretera, el muchacho le hizo algunas caricias, cosa que le sacó de quicio. Paró la moto y le asestó su célebre golpe en el cuello. El muchacho se quedó sin respiración y le pidió que lo llevara a recuperarse junto al

río. Allí, según Villegas, volvió a insinuársele, y por eso lo tiró al fango, boca abajo e inmóvil. El cadáver fue localizado flotando a 12 kilómetros del lugar del crimen. Durante sus siniestras andanzas por Francia e Italia, 'El Arropiero' describió con la mayor frialdad posible cómo en Roma mató a su patrona porque se había encaprichado de él y, como era demasiado gorda, no podía abrazarla. O cómo en París se encaprichó de una joven que pertenecía a una banda de atracadores; como éstos se negaron a admitirlo en el grupo, acribilló a los cuatro con la metralleta de uno de ellos. En la capital francesa, antes de ser expulsado del país por indocumentado, mató a otra chica por chivata, estrangulándola lentamente. Prosiguió sus correrías por la Costa Azul, asesinando a una señora de unos 40 años que le llevó a su lujoso chalet; ella se empeñó en que durmieran juntos, contrariado, le machacó la cabeza con una piedra. Le robó el dinero y las alhajas. Igual que haría con un hombre que, al verlo dormido en la playa, se ofreció a que lo hiciera en su casa; tras invitarle a cenar, intentó mantener relaciones sexuales con él. Un apretado cable alrededor del cuello del anfitrión puso fin a su generosidad. Curiosamente 'El Arropiero' aportó un dato que ayudó a la Interpol a cargarle la autoría del crimen. Recordó que, al mantener contacto íntimo con su víctima, se quedó dentro del recto de ésta el vendaje que le cubría el dedo con el que le penetró. El informe del forense establecía que, efectivamente, al hacerle la autopsia se habían encontrado unas gasas en tal lugar.


21 Resumen del caso: Manuel Delgado Villegas es el clásico nombre que siempre sale a relucir en ponencias o conferencias relacionadas con la psicología y la criminología. Sus crímenes hablan por sí solos...

EL ARROPIERO

EL PERFIL DE UN PSICÓPATA SUS PROBLEMAS MENTALES MARCARON LA VIDA DE MANUEL DELGADO VILLEGAS. PRIMER CRIMEN: ENERO DE 1964 NACIÓ EL 25 DE ENERO DE 1943 Manuel Delgado Villegas estuvo mucho tiempo encerrado en Carabanchel (Madrid) y en Fontcalent (Alicante). Los últimos años de su vida los pasó ingresado en el psiquiátrico de Santa Coloma de Gramanet (Barcelona), de donde podía salir a pasear libremente. En los psiquiátricos subsistía con altibajos en su esquizofrenia, que se completaba con un cuadro de delirio megalomaníaco y desorientación espacio-temporal, así como con una fuerte tendencia al autismo, lo que le aislaba del mundo que le rodeaba. La enfermedad pulmonar que finalmente le mató fue debida al tabaco, ya que se pasó los largos años de reclusión fumando un cigarrillo tras otro, devorando cajetillas, hasta desarrollar una EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). Manuel no tuvo abogado defensor hasta seis años y medio después de ser detenido. Entre sus récords está el de la detención preventiva más larga sin protección legal. Fue el primer criminal al que se llevó en avión por España para comprobar la veracidad de sus estremecedores relatos. 'El Arropiero', en sus últimos años, fue un hombre muy

VÍCTIMAS: 48 (8 RECONOCIDAS) FINAL: MURIÓ DE UNA AFECCIÓN PULMONAR EN 1998 singular, con enormes barbas y pelo largo, como si fuera el Robinson de los psiquiátricos. El avance de su enfermedad hizo imposible, en los últimos tiempos, mantener una conversación coherente con él. Durante las dos décadas largas de internamiento fue sometido a tratamientos por diversos expertos. A consecuencia de ello jamás volvió a mostrarse violento con otros enfermos. En ocasiones algún interno se metía con él llamándole estrangulador y, sin violentarse, enseguida presentaba la queja oportuna. 'El Arropiero' también presentaba tendencias necrófilas y homosexuales. La necrofilia es una parafilia (pa-

trón de comportamiento sexual en la que el placer no es encuentra en la cópula, sino en alguna otra cosa o actividad que le acompañe) caracterizada por una atracción sexual hacia los cadáveres. De hecho, como hemos visto en el reportaje, Manuel practicó la necrofilia con su quinta víctima, que abusó de ella una vez muerta hasta que los agentes encontraron el cadáver. Por lo tanto, Manuel Delgado Villegas, era psicótico y presentaba tendencias homosexuales y necrófilas. En sus asesinatos utilizaba la fuerza y la violencia física y tenía siempre el dominio de sus víctimas, hasta provocarles la muerte.


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CRÍMENES SIN RESOLVER / LA FAMILIA BARRIO

EL TRIPLE CRIMEN DE BURGOS

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adie vio nada, ni escuchó nada. Esos fueron los testimonios horas después de que se produjeran las tres muertes violentas de una misma familia en la calle burgalesa de Jesús María Ordoño el 7 de junio de 2004. En apariencia, las víctimas no tenían ningún enemigo conocido y su círculo de amistades era más bien restringido. Por ahora, el triple crimen sigue sin esclarecerse al no haberse encontrado a la persona que los perpetró. En este reportaje que ofrecemos, se narra la secuencia trágica de los hechos y profundiza en el entorno de las víctimas. "El piso era un mar de sangre. ¡Un auténtico mar de sangre!" Novecientos días después de ver aquella escena, el policía la tiene grabada a fuego en su cabeza: Salvador Barrio, de 53 años, cosido a cuchilladas en la cocina; su esposa, Julia, de 47 años, exangüe, junto a la cama del dormitorio conyugal; y su hijo Álvaro, de 12 años, con el cuerpo agujereado en el pasillo de la vivienda. Tres cadáveres, tres enigmas. ¿Quién los mató? ¿Por qué? ¿Para qué? Si Truman Capote no hubiera escrito 'A sangre fría' hace ya cincuenta años, habría tenido aquí, en Burgos, un buen argumento para su famosa novela. Capote se inspiró en el crimen protagonizado por dos exconvictos que asesinaron a tiros en 1959 a la familia Clutter —los padres y dos de sus hijos adolescentes— en su granja de Holcomb (Kansas). La matanza sacudió a la sociedad norteamericana de aquella época y enloqueció a los detectives encargados de resolverlo. Era un misterio sin sentido, ante la aparente falta de

Pisadas ensangrentadas dejadas en el pavimento presuntamente por el autor de los asesinatos de tres de los cuatro miembros de la familia de Salvador Barrio, el 7 de junio de 2004.

móvil para semejante carnicería. En ese mismo punto se hallaban los agentes que se enfrentaron al caso de Burgos: despistados, pero empeñados en obtener tarde o temprano el mismo éxito que sus antiguos compañeros de Kansas. "Estoy obsesionado. Me he pasado muchas noches sin dormir desde que ocurrió el triple homicidio. Y encima pasó a sólo unos pasos de la comisaría", confiesa un policía burgalés. Ocurrió en la madrugada del 7 de junio de 2004. Los vecinos de la calle de Jesús María Ordoño oyeron gritos y ruidos. Pero no le dieron importancia. Sin embargo, 20 horas después se vería qué había originado aquellos gritos y aquellos ruidos. Los familiares, extrañados porque nadie diera señales de vida, acabaron entrando en el quinto piso ocupado por los Barrio. Y al hacerlo descubrieron con espanto que Salvador Barrio Espinosa, el cabeza de familia, yacía sin vida junto a la mesa de la cocina con más de 50 cuchilladas en el cuerpo; que su esposa, Julia dos Santos Santamarina, estaba caída cerca de la cama conyugal con 17 agujeros en la piel; y que el pequeño Álvaro permanecía caído en el pasillo con 17 navajazos. Los tres cadáveres presentaban un tajo en el cuello, como si el criminal hubiera querido asegurarse de arrancar el último soplo de vida de las víctimas. ¿Por qué tanta rabia? ¿Por qué tanto ensañamiento con unas personas indefensas? ¿Por qué el asesino había asestado más de una docena de cuchilladas a Salvador cuando ya estaba muerto? Nadie lo sabe, pero parece evidente que la mano que empuñaba el cuchillo estaba movida por un odio irrefrenable. La policía burgalesa rastreó el piso sin encontrar ningún indicio útil. El criminal, que había entrado en la vivienda sin forzar la puerta acorazada, utilizó guantes y, por tanto, la policía no halló ni una sola huella dactilar. En cambio, el agresor no había logrado evitar que sus pisadas quedaran en el suelo de la vivienda: varias marcas sanguinolentas, correspondientes a una zapatilla deportiva Dunlop, de la talla 42, quedaron impresas en el parqué y en los mosaicos del domicilio de los Barrio. Es la única pista. Pero las investigaciones no han logrado aclarar hasta ahora quién era el hombre que aquella madrugada caminaba sobre esas zapatillas. La Policía Judicial de Burgos se hizo cargo de las pesquisas, comprobando que el asesino había entrado en la casa sin forzar la puerta, aunque antes de hacerlo había subido las escaleras que conducen al ático, posiblemente con la intención de comprobar si podía entrar por allí en el piso de los Barrio. Las pisadas sobre el polvo de los peldaños así lo demostraban.


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Llegados a ese punto, la única posibilidad es que el criminal entrara en la casa mediante un duplicado de las llaves o bien que llamara a la puerta y que ésta le fuera abierta por Salvador sin la menor desconfianza. Si fue así, eso quiere decir que el asesino y su víctima se conocían: nadie franquea el paso a un desconocido que toca el timbre a altas horas de la madrugada. Sea como fuere, el intruso la emprendió a cuchilladas contra Salvador que, pese a ser un hombre fuerte, no pudo evitar que el acero entrara una y otra vez en su cuerpo, hasta caer casi sin vida junto a la mesa de la cocina. A continuación, el asesino fue en busca de Julia y la apuñaló una y otra vez, hasta morir desangrada (tomaba el anticoagulante Sintrón por una dolencia coronaria y eso pudo facilitar una hemorragia masiva). Después, el enfurecido criminal se dirigió al cuarto del pequeño Álvaro, que había echado el pestillo de su cuarto al oír el terrible griterío. El atacante derribó de una patada la puerta -la marca de su zapatilla Dunlop quedó allí grabada en sangre- y, tras localizar al chiquillo escondido bajo la cama, lo arrastró enfurecido al pasillo y allí le cosió a cuchilladas, además de asestarle un tremendo tajo en la yugular. El único que se salvó de la matanza fue el joven Rodrigo, entonces de 16 años, hijo primogénito de los Barrio, que apenas unas horas antes de la salvaje matanza había ingresado en el internado de los hermanos gabrielistas de La Aguilera, en Aranda de Duero. La policía empezó a buscar pistas. Pero, por desgracia, nadie había visto ni oído nada. En el piso inme-

diatamente inferior al de las víctimas vivían Domitila y Pepe, tíos carnales de Salvador, pero el día de autos estaban ausentes. En el piso quinto colindante al de la familia Barrio residían una pareja de ancianos sordos que declararon a los investigadores que la noche del triple crimen no habían escuchado nada anormal. Lo más extraño del caso es que, pese a la enorme sangría existente en la casa, el criminal hubiese podido salir de la vivienda sin dejar el menor rastro. El piso estaba plagado de pisadas ensangrentadas, pero inexplicablemente en el descansillo y en la escalera no había ni una gota de sangre. ¿Se cambió el homicida de calzado antes de abandonar el escenario del triple crimen? ¿Cómo pudo salir a la calle sin que nadie apreciara que iba con las manos y las ropas teñidas de sangre? Posiblemente porque se cambió de atuendo antes de salir del portal. Los policías buscaron en todos los cubos de basura de la zona -incluso removieron decenas de toneladas en el vertedero municipal- pero no encontraron ninguna prenda ni ninguna zapatilla teñida de sangre. Salvador era un hombre dedicado por entero a la labranza y a la cosecha de sus tierras del pueblito de La Parte de Bureba (Burgos). Era un hombre tan apegado a su terruño que su cadáver reposa hoy en un panteón del recoleto cementerio de La Parte, mientras que los restos de su esposa, Julia, y su hijo Álvaro están en una tumba de la parroquia orensana de Queirugás, en Verín. Alcalde pedáneo de La Parte -apenas 150 vecinos dependientes del Ayuntamiento de Oña-, Salvador tenía una pequeña fortuna en campos de cereal y gira-

Salvador Barrio, su esposa Julia y sus dos hijos Álvaro y Rodrigo, en una foto familiar.


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CRÍMENES SIN RESOLVER / LA FAMILIA BARRIO

sol. Si no hubiera muerto de forma tan vil, ese mismo día tenía proyectado ir a recoger una cosechadora que había comprado en Burgos por más de 25 millones de pesetas. Esa máquina le permitiría trabajar sus propias tierras y las de los demás y, en consecuencia, aumentaría sus ganacias. Según su cuñado Benito, Salvador había pagado mediante una transferencia bancaria parte del coste de la gigantesca máquina, pero tenía pendiente abonar el resto. ¿Podría ser que alguien supiera este detalle y que pensase que Salvador guardaba en su casa el resto del dinero? ¿Explicaría eso el hecho de que asesino volviese del revés los bolsillos del pijama de Salvador y que vaciara el bolso de mano de su esposa, Julia? ¿O eso fue una simple maniobra de distracción para inducir a la policía a creer que el asesino era un ladrón que sólo buscaba un puñado de billetes? Preguntas sin respuesta. En junio de 2007, agentes policiales detuvieron al joven Rodrigo Barrio, de 19 años y único superviviente de la familia, cuando estaba en la residencia estudiantil en la que vivía desde el comienzo del curso. El director del Instituto Taboada Chivite de Verín (Ourense), Juan Guerra, donde estudiaba el joven, manifestó que le parecía imposible que lo acusaran del asesinato y aseguró que su comportamiento siempre fue impecable con profesores y alumnos. Pero Rodrigo Barrio no era tan normal como aparentaba y al parecer sufría unos celos enfermizos contra su hermano pequeño, Álvaro, que nació antes de tiempo, de forma que sus padres Salvador y Julia se volcaron con la criatura,

primero en el hospital, donde pasó varios meses, y más tarde en su casa. Rodrigo, con una personalidad que ya apuntaba maneras, se sintió desplazado, abandonado, y se rebeló desde el primer día contra una imposición, la de uno más en casa, que detestaba. Pasaron los años y, según los testimonios de allegados, el arrebato de Rodrigo no se diluyó: los celos de infante fueron dando paso a un carácter reservado, reconcentrado en sí mismo. En las fechas posteriores al crimen, el joven apareció sin grandes aspavientos, desgarbado y con un punto de chulería, sin fingir dolor ni manifestarlo. Pero tras tres días detenido, el juez encargado del caso decidió dejarlo en libertad por falta de pruebas. Desde entonces, Rodrigo Barrio sigue haciendo su vida, eso si, con el estigma de que una parte de la sociedad le sigue considerando culpable. En 2014, los investigadores del caso centraron su atención en Ángel Ruiz, un vecino de La Parte al que Rodrigo conocía y al que la policía le era familiar cuando fue detenido por cubrir de pintadas ofensivas el panteón de la familia paterna la misma noche del entierro de Salvador. Pero también fue el mismo individuo que interrumpió el sepelio de la víctima con acelerones de su tractor en una finca junto al cementerio. El mismo que coleccionaba recortes de prensa del triple crimen. El mismo que se enfrentó al padre de Rodrigo porque un camino vecinal invadía una propiedad suya. El mismo al que Pepe, tío abuelo del único superviviente de la matanza, apuntaba cuando la Policía Nacional acudía al pueblo preguntando por posibles sospechosos. La mala

Multitudinario funeral de la familia Barrio celebrado en 2004 tras los brutales asesinatos.


25 relación entre la familia y Ángel era evidente. Pero éste ya se encontraba en la cárcel por aquel entonces por haber matado a su vecina Rosalía Martínez Gandía el 25 de agosto de 2011. La atropelló con un coche que había robado. ¿El motivo? Que ella le había denunciado ante la Guardia Civil por haberse colado en su casa y haberla amenazado de muerte. Ha sido condenado en 2014 a 18 años de prisión. La Benemérita le consideró también responsable de la desaparición de un joven búlgaro, Shibil Angelov Shibilov, a quien habría contratado a finales de 2012 para buscar unos sicarios que matasen a un pariente suyo en Bilbao. Solo por estos dos crímenes ya podría ser considerado un asesino en serie. Con estos antecedentes y los efectos que hallaron en el registro de su casa, entre ellos la llave del despacho de la Alcaldía de La Parte que ocupaba Salvador en 2004, la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Benemérita no tardó en situarle como sospechoso del triple crimen. Pero en diciembre de 2015, la titular del juzgado de Instrucción 2 archivó la causa abierta contra Ángel justificando que no se ha descubierto ningún indicio que le apuntara como autor del triple asesinato. Y eso que la Guardia Civil pensaba tener varias pruebas en su contra para pensar en su implicación en estos crímenes. Una de esas pruebas era Ángel tuviera en su poder la llave del despacho del alcalde. Los agentes del Instituto Armado la hallaron entre una multitud de llaves que guardaba en su casa. De ahí que se activara la busqueda entre todas ellas de una que coincidiera con la de la vivienda de la familia. Pero no se obtuvo ninguna coincidencia.

Otra de las pruebas contra Ángel era su "predilección" por las zapatillas Dunlop. En su casa fue hallado un par de esta marca, aunque con una suela diferente a las huellas de pisadas impregnadas de sangre que dejó el asesino en el piso. Dichos vestigios se correspondían con calzado Dunlop de una talla entre el 42 y el 44. El sospechoso usa el número 43. Unos meses después, en el verano de 2016, la Audiencia Provincial de Burgos solicitó al Juzgado de Instrucción número 2 que se continuara con la causa contra Ángel Ruiz tras hallarse coincidencias entre un cuchillo propiedad del sospechoso y las heridas que presentaban el matrimonio y su hijo menor. Los forenses han analizado tres armas blancas incautadas a Ruiz y, una de ellas, un cuchillo bicortante, sí permitiría explicar la mayor parte de las lesiones que presentaban los tres cadáveres. Igualmente, también sería posible reproducir las grandes heridas de degüello, las lesiones incisas de defensa que presentaban padre e hijo e incluso la lesión punzante en la cabeza de la mujer. De este modo, Ángel Ruiz tuvo que someterse a un interrogatorio que no tuvo que afrontar la primera vez que estuvo investigado como sospechoso del crimen. Sin embargo, la justicia no consiguió aquellas pruebas que demostraran que Ruiz estuvo implicado de algún modo en los crímenes, y el caso sigue sin resolverse más de 16 años después.

Primer plano de Ángel Ruiz en un momento de su detención.

Sobre estas líneas, Rodrigo, el hijo mayor de la familia Barrio.

Querido lector: lo que usted acaba de leer es la historia de un caso todavía no resuelto. Si ha sido testigo, si sabe algo, cualquier dato que pueda aportar, por insignificante que le parezca, puede ser crucial para dar una solución a este crímen sin resolver.


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EL ARCHIVO DEL CRIMEN / BODAS DE SANGRE

bODAS de sangre U

n titular de prensa captó de inmediato el interés de Federico García Lorca el 25 de julio de 1928: "Crimen desarrollado en circunstancias misteriosas". El poeta y dramaturgo, que acababa de publicar "Romancero gitano", estaba charlando con su amigo Santiago Ontañón en un cuarto de la Residencia de Estudiantes cuando un amigo común entró en la habitación y arrojó sobre la mesa un ejemplar de este diario. "Federico hojeó el periódico y exclamó: '¡La prensa! ¡Qué maravilla! ¡Leed esta noticia, es un drama difícil de inventar!'". Así relató la hispanista Marcelle Auclair en su "Vida y muerte de Federico García Lorca" esta anécdota que ya el propio literato granadino había desvelado al periódico "El Debate" el 1 de octubre de 1933, apenas unos meses después del exitoso estreno de "Bodas de sangre". García Lorca declaró entonces al periodista que el tema de la obra lo había tomado de un suceso que leyó en la prensa diaria y, en otra ocasión, señaló que había comenzado a trabajar en ella en 1928, tras aquel trágico suceso que conmocionó a Almería y al resto del país. En un cortijo de Níjar todo estaba previsto para que

Francisca Cañadas, en 1964.

se celebrara una boda. El novio y numerosos invitados aguardaban para que comenzara la ceremonia, pero la novia no llegaba. Cansados de esperar, los invitados se fueron retirando contrariados. Uno de ellos se encontraba ya a unos ocho kilómetros de la casa cuando se topó con el cadáver ensangrentado de un primo de la novia, Francisco Montes Cañada. A sus voces de auxilio acudieron otros de los invitados y la Guardia Civil, que al poco dieron con la chica. Se había ocultado cerca y tenía las ropas desgarradas. La novia, que fue detenida, explicó que había intentado fugarse con su primo a caballo, pero fueron sorprendidos por un hombre que mató a tiros a Montes Cañada. También fue detenido el novio, quien negó toda participación en este crimen que aparecía envuelto en el mayor de los misterios. En los días siguientes, la prensa continuó informando de este suceso hasta que por fin, el 28 de agosto, aclaró el misterio de la cortijada de Níjar. La novia a la fuga, Francisca Cañada Morales, había acusado a un hermano del novio y éste había terminado por confesar el delito. José Pérez Pino declaró haber bebido en exceso en el cortijo y haberse encontrado por el camino de regreso con los fugados. Al verlos, sintió "tal ofus-


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cación y vergüenza por la ofensa que se infería a su hermano", que se abalanzó sobre Francisco, arrebatándole el revólver que llevaba, y lo mató de tres disparos. "A mi hermano le impresionó muchísimo el trágico crimen", comentó Francisco García Lorca a la revista "Blanco y Negro" en 1964. El hermano del poeta no recordaba dónde había ocurrido, ya que habían pasado muchos años de aquello, "pero sí que se trataba de un pueblecito de la provincia de Almería y que entonces los periódicos de toda España dedicaron varias columnas a hablar del hecho". También José Bello, que fue íntimo amigo de Lorca, recordaba haber oído a Federico hablar del suceso. Santiago Ontañón, que leyó con Lorca la noticia en la Residencia de Estudiantes y se encargó de la primera escenografía de "Bodas de sangre", relataba años después que cuando Federico volvió a Madrid con la obra terminada le dijo, completamente satisfecho: "Traigo un dramón". "Bodas de sangre" se estrenó el 8 de marzo de 1933 en el teatro Beatriz de Madrid, con Josefina Díaz de Artigas y Manuel Collado como protagonistas. Una caricatura de Paco Ugalde del tercer cuadro de la obra, con la novia flanqueada por sus padres y el novio, ilustraba la crítica del estreno de esta obra que se ha representado en infinidad de ocasiones en España y el resto del mundo. Treinta años después, dos jóvenes periodistas del Instituto de Periodismo de la Universidad de Navarra, José-Jesús L. Morales y Hernán Seeber, se desplazaron

hasta Níjar para visitar los escenarios del suceso que la pluma de Lorca convirtió en un drama universal. En esta apartada zona de la provincia de Almería descubrieron a la protagonista real de la tragedia escrita por Lorca. Francisca Cañadas, tenía entonces 61 años y vivía con dos sobrinas cerca de donde se desarrolló el sangriento suceso. En el extenso reportaje publicado en "Blanco y Negro" el 8 de febrero de 1964, se aportaban más detalles de aquellos trágicos hechos. La noche de la convenida boda del labrador Casimiro Pérez con Francisca, se presentó en la casa de la novia su primo Paco Montes, del que ella estaba enamorada y decidieron fugarse. Apenas habían recorrido cuatro kilómetros a caballo cuando se encontraron con José, el hermano del novio, y Carmen, su mujer, hermana de la novia. José mató a Paco y Carmen se arrojó sobre su hermana Francisca y la estranguló, hasta darla por muerta. Aquellos sucesos se cantaban años después en Níjar en una copla popular, de autor anónimo: "Le dije: Hazme feliz, me dijo: Vente conmigo. Le dije llena de gozo: en la calle espérame. Salí, me monté en su mulo y apretamos a correr". Morales y Seeber recogieron el romance entero en las páginas de "Blanco y Negro" y preguntaron a Francisca si era verdad lo que decía la copla. "Sí, yo fui... pero ¿por qué me culpan a mí, si fue la otra?", les contestó la mujer en voz baja, sollozando. La otra a la que se refería era a su hermana Carmen, la que intentó estrangularla. Aunque vivían muy cerca, no se habían

Una campesina junto a la palma que según el romance popular, ocultó a los asesinos de Francisco Montes cuando vieron que éste huía con Francisca Cañadas.


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EL ARCHIVO DEL CRIMEN / BODAS DE SANGRE vuelto a hablar desde entonces. En el lugar donde cayó muerto Paco Montes hubo durante unos años una cruz de hierro donde la gente del pueblo dejaba un guijarro cuando pasaba por allí. El periodista José María Moreiro fue al encuentro en 1971 de los personajes vivos que el genio creativo de Lorca modeló en sus obras. "Níjar. Tierra dura. Tierra de sed. Erizada de pitas altas y breves manojos de esparto, es como una parda osamenta planchada de soledad. Al bies queda Cabo de Gata, la sierra pelada a la espalda. Alguna viña, algún pobre pastor sin caramillo. Algún perro frío que hinca sus dientes en las nalgas pelonas de las ovejas. Ni una sombra, ni un pájaro, ni un conejo. Los campos de Níjar retumban por dentro como un extraño tambor", describió de aquellos parajes donde fue al encuentro del juez que investigó "lo del Cortijo del Fraile". "Entonces era uno de los más ricos", relató don Ubaldo, que describió que "siempre fue Francisca un poco hosca, poco comunicativa y no muy agraciada físicamente. La cojera casi le impide andar". Salvo por el hecho de que Paco era soltero y de que no existieron en la realidad rencillas entre la familia del novio y del burlador, "'Bodas de sangre' se ajusta en casi todo a los

hechos", aseguraba don Ubaldo. José Pérez fue condenado a quince años de cárcel, aunque con la guerra salió de prisión y Carmen quedó libre. "Como a Francisca 'La Coja' no le pasó nada en definitiva, echamos tierra al asunto", explicó el juez. El matrimonio tenía un hijo de corta edad y no quisieron que quedara desamparado. Aquel suceso que inspiró a Lorca también despertó el interés del bailarín Antonio Gades. Su "Crónica de bodas de sangre", que estrenó estrenó en Madrid en 1974, era "el relato escénico y bailado del suceso mismo. Si hay referencia concreta al título que él puso y en el desarrollo de la coreografía se evoca también es, sobre todo, como un homenaje al gran poeta y como un reconocimiento al hecho de que fuese él el primero que tomó toda la sustancia poética y dramática de un suceso campero que, de otra manera, hubiese pasado inadvertido", contaba Gades. Francisca Cañadas falleció en Níjar en 1987, a los 84 años. El Cortijo del Fraile, escenario también de la novela "Puñal de claveles" de Carmen de Burgos, fue catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC) en agosto de 2011, aunque se encuentra en estado de abandono.

Estado actual del Cortijo donde ocurrieron los hechos.


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Imagen promocional de "La Novia", pelĂ­cula de 2015 basada en "Bodas de sangre", con Inma Cuesta y Alex GarcĂ­a como protagonistas.


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ALERTA DESAPARECIDOS / Mª TERESA FERNÁNDEZ

Sin noticias de TERESA

M

aría Teresa Fernández Martín desapareció en Motril (Granada), el viernes 18 de agosto de 2000. Era alumna del I.E.S. Francisco Javier de Burgos. Tenía 18 años y su última posición fue en la Avenida de Andalucía de Motril, en un semáforo a doscientos metros de una parada de autobús en pleno centro de la ciudad, entre el Cerro de la Virgen y la calle Cuevas. Eran las nueve y media de la noche y su padre la acababa de llevar en coche hasta allí, ya que había quedado con unos amigos para ir hasta el recinto ferial -a unos dos kilómetros de distancia- para disfrutar de un concierto de Café Quijano, con ocasión de las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Cabeza, en la primera mitad del mes de Agosto. Su padre le ofreció dinero, pero ella ya llevaba 2000 pesetas de las de entonces y dinero suelto, y le dijo que no le hacía falta más. Mientras esperaba el autobús, envió un mensaje a su novio, que trabajaba en un bar junto a la playa, en el que le decía "Puede que tarde, pero voy. Espérame". Unas amigas que pasaban por la zona en el coche de su padre dijeron haberla visto sola, sobre las diez de la

Imagen de la joven Mª Teresa Fernández, que desapareció sin dejar rastro hace 20 años.

noche, a unos sesenta metros de la parada. Nunca se la volvería a ver. Porque cuando terminó el concierto de Café Quijano, ella había quedado allí con su hermana, que dio la voz de alarma cuando vio que no acudía a la cita. María Teresa era delgada, medía 1.70 metros y tenía el cabello rubio y largo. Llevaba un pantalón largo de color burdeos, una camiseta de tirantes azul marino y unas deportivas. Pocos días después de que se cumpliera el vigésimo aniversario de la desaparición de María Teresa Fernández, sus padres, Antonio y Teresa, dicen estar viviendo una pesadilla diaria que se ve incrementada por la incertidumbre de no saber a ciencia cierta qué pasó. Pese a los esfuerzos de la investigación policial y al tiempo transcurrido "es un tema vivo y que no ha quedado nunca en el olvido", reconoce Francisco Pérez Polo, inspector jefe de la Policía Nacional en Motril y responsable de la investigación. Pérez Polo, con un ligero brillo de esperanza en sus ojos, apunta que en la actualidad se ha dado un impulso a las investigaciones realizadas, y basándose en datos del sumario policial y judicial, han retomado una de las distintas líneas de investigación llevadas a cabo, por lo que en las últimas semanas más de una decena de personas han pasado nuevamente por la comisaría y por el Juzgado para prestar declaración. El responsable de la Brigada Judicial de la Comisaria motrileña, pese a no querer desvelar la vía que se ha retomado en estos días para intentar aclarar el paradero de la joven que entonces tenía 18 años, dice que aunque lentamente, se van dando pasos hacia adelante en este asunto y hace pensar que ese día después de que la dejara su padre se tuvo que ir con una o varias personas conocidas de las que no desconfiaba, por lo que mantiene el llamamiento efectuado desde hace mucho tiempo de que alguien tiene que saber algo que no se atreve o no puede decir. Pesquisas que se están realizando de una forma discreta para no entorpecer esta línea nueva de investigación que, según dice Pérez Polo no se sabe hasta dónde llegará pero que se mantendrá hasta que arroje luz sobre lo sucedido y se pueda saber con certeza que ocurrió el 18 de agosto del 2000. Además, destaca que las personas encargadas del caso no decaen ni se desaniman en su labor y que cualquier pista que llega a la Comisaría es investigada hasta el final. Mientras que continúan las investigaciones, sus padres han aplazado, por la situación sanitaria en la que se encuentra el país, un acto que tenían previsto realizar


31 para recordar la fecha de la desaparición de María Teresa. Pero pese a que han trascurrido dos décadas de la desaparición de su hija, la poca esperanza que mantienen hace que en su casa todo permanezca igual que aquel día. Y María Teresa tiene preparada y dispuesta su habitación como la dejó, con sus fotos, diplomas y recuerdos colocados adornando un pequeño pero coqueto dormitorio. Teresa Martín apunta que "han pasado 20 años y sientes que ella no está bien, ya que si hubiera estado viva habría dado algunas señales. Somos realistas y sabes que ella no va a volver, pero mantenemos siempre algo de esperanza, eso nos hace mantener la casa como estaba. la esperanza es lo último que se pierde". Por su parte, Antonio Fernández explica haberle dado mentalmente tres mil millones de vueltas a ese día, para ver si consigue acordarse de algo que se haya quedado fuera y que pudiera servir para esclarecer la historia de su hija: "Lo he repetido una y otra vez, pero no he tenido éxito, creo que lo hemos intentado todo, aunque siempre surge algo nuevo que nos hace estar esperanzados". Y con lágrimas en los ojos aclara que "no descansaremos hasta que sepamos dónde está", al tiempo que admiten que hoy por hoy están ya preparados para cualquier desenlace sobre esta historia. En la actualidad el caso continúa en el Juzgado de Instrucción número 5 de Motril que lo mantiene. Desde que desapareció la joven, sus familiares, amigos y las fuerzas de seguridad la han buscado por distintos puntos de España y de Europa y se han dis-

Antonio y Teresa, los padres de la joven María Teresa, en su domicilio junto al retrato de su hija.

tribuido fotografías suyas por internet, sin que se hayan obtenido pistas fiables sobre su paradero. Pese al paso del tiempo, muchas de las fotografías de la joven aún se mantienen en muchos establecimientos de la comarca, que se solidarizó de lleno con la familia. En estos 20 años, los pescadores de Motril han llegado a buscarla por las calas del municipio, se han rastreado los barrancos de la comarca, se han seguido supuestas pistas aportadas por vecinos y los camioneros distribuyeron su fotografía por todas las ciudades españolas incluidas en sus rutas. La familia llegó a ofrecer una recompensa para las personas que pudieran aportar datos que permitieran la localización de la joven, pero finalmente se retiró esta propuesta por los desaprensivos que llamaban con una noticia falsa para hacerse con el dinero. Desde un primer momento, los padres de María Teresa descartaron la posibilidad de que se escapara, al no encontrar razones para ello, y su intención principal es que esta causa no caiga en el olvido, pese a la experiencia vivida hace algunos años, concretamente en 2008, cuando cuando Teresa iba por la calle Virgen del Valle, un callejón estrecho que une la plaza de los Jardinillos y la de las Palmeras, en pleno de centro de Motril. De acuerdo con su relato, un hombre de unos 40 años se le acercó por la espalda y sin mediar palabra la golpeó con una especie de puño americano en la espalda, después la cogió del cuello y le amenazó con que no siguiera hablando de la desaparición de su hija María


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ALERTA DESAPARECIDOS / Mª TERESA FERNÁNDEZ

Teresa, para posteriormente tirarla sobre la pared, donde la dejó para iniciar la huida. El hecho de que ocurriera en pleno centro de Motril hizo que rápidamente se formara un gran revuelo con bastante gente, aunque al parecer en ese momento no hubo testigos del hecho, y una cámara de vídeo cercana no cogió la escena por escasos metros. Después del incidente, la Policía montó un dispositivo de búsqueda para intentar localizar al autor, pero no fue posible dar con él. Pese a todo, tanto Antonio como Teresa tienen vivo el recuerdo de su hija y la esperanza de encontrar algo que aclare su paradero, aunque reconocen que cada vez es más complicado y difícil poder hacerlo. En el momento de la desaparición de la joven, el revuelo fue tal que se plantearon numerosas hipótesis que finalmente no encontrarían respuestas. En octubre de 2004, el británico Tony Alexander King reconoció, en su declaración ante un Juzgado de Motril (Granada), haber escrito una carta a su ex-mujer, Cecilia Pantoja, en la que afirmaba que haría pagar a Robert Graham "por lo que le hizo a Rocío y a la chica de Motril" y ha afirmado que intuye que asesinó a la joven María Teresa Fernández.

El mismo King implicó, en octubre del año siguiente, durante el juicio de Sonia Carabantes, a Robert Graham y a Dolores Vázquez. Habría una conexión directa entre el asesinato de Rocío Wanninkhof (octubre de 1999), la desaparición de Maria Teresa (agosto de 2000) y la muerte de Sonia Carabantes (agosto de 2003). Precisamente, en este número dedicamos nuestro reportaje central a la figura de Tony Alexander King. La Policía abrió una nueva línea de investigación, en búsqueda de varias personas de origen inglés que vivían en la provincia de Málaga y que, según King, habrían estado con ellos en esa fecha en Motril, pero no dio sus frutos. La Brigada Judicial de la Policía Nacional intentó también localizar a una mujer que conducía un vehículo Mitsubishi de color rojo en el que supuestamente y según otra de las hipótesis, se trasladó el cuerpo de María Teresa una vez muerta, para ser posteriormente arrojada a un barranco, que King no supo situar en un mapa, ni tampoco lo supo hacer en una visita posterior que realizó en marzo de 2008, acompañado por varios miembros del cuerpo de Policía. Todo intento de averiguar cualquier pista, quedó en nada.

Teresa y Antonio en la habitación de su hija, dispuesta como la dejó, con sus fotos, diplomas y recuerdos.


33 El pasado 15 de octubre, día de Santa Teresa, la madre de la joven, dejó unas sentidas palabras en las redes sociales para su hija: "Buenos días cariño, hoy te escribo para decirte Felicidades en el día de tu Santo. 20 años han pasado sin que podamos besarte, mi niña, te llevamos en el corazón, y no te olvidaremos, seguiremos luchando por encontrarte. Un beso allá donde estés. Felicidades María Teresa, hija de mi alma. Hasta cuando…" Veinte años esperando una señal, una línea de investigación que dé con su paradero, en el intento de

desvelar qué pudo suceder aquella fatídica noche del 18 de agosto del año 2000, en plenas fiestas patronales, cuando María Teresa Fernández se disponía a ir a un concierto al Recinto Ferial de Motril. Sin embargo, todo acabó en la nada, en una desaparición llena de incógnitas que desespera a familiares y amigos, quienes con fortaleza sobrehumana, no olvidan su presencia y anhelan volverla a ver, o al menos, saber de ella. La esperanza, pese al sufrimiento, sigue vigente en la familia Fernández Martín.

El municipio de Motril y su ayuntamiento siempre ha estado al lado de los padres de María Teresa.


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ALERTA DESAPARECIDOS / CASOS ACTIVOS

Mª TERESA FERNÁNDEZ

• Fecha: 18 de agosto de 2000 • Lugar: Motril (Granada) • Edad 18 años • Complexión delgada, 1.70 de estatura, pelo largo rubio, Llevaba un pantalón largo color burdeos, una camiseta de tirantes azul marino y unas deportivas. • Si tienes alguna pista sobre Mª Teresa, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.

JOSÉ LUIS SÁNCHEZ NAVARRO

• Fecha: 25 de agosto de 2020 • Lugar: Collado Villalba (Madrid) • Edad: 27 años • Mide 1.90 de estatura y pesa 100 kg. Tiene el pelo moreno y ojos marrones Vestía pantalón vaquero azul, camiseta blanca con letras rojas y zapatillas deportivas • Si tienes alguna pista sobre José Luis, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.

NOEMÍ PÉREZ LÓPEZ

DAVID JESÚS SEGUI FERNÁNDEZ

• Fecha: 07 de julio de 2020 • Lugar: Alcantarilla (Murcia) • Edad 31 años • Mide 1.56 de estatura Tiene el pelo moreno y ojos marrones. Vestía vaqueros cortos y camiseta de tirantes rosa. Tiene tatuajes y llevaba una mochila pequeña • Si tienes alguna pista sobre Noemí, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.

• Fecha: 14 de julio 2020 • Lugar: Palma de Mallorca • Edad: 35 años • Mide 1.85 de estatura y pesa 90 kg. Complexión corpulenta, tiene el pelo castaño, calvo parcial, y ojos color marrón • Si tienes alguna pista sobre David Jesús, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.

MARINA DURÁN PANADES

• Fecha: 24 de agosto de 2020 • Lugar: Palma de Mallorca • Edad: 25 años • Mide 1.70 de estatura y pesa 65 kg. Complexión delgada, tiene el pelo castaño y ojos verdes • Si tienes alguna pista sobre Marina, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.

BILYANA STOIMENOVA MADZHAROVA

• Fecha: 24 de mayo de 2020 • Lugar: Francia • Edad: 20 años • Mide 1.70 de estatura y pesa 60 kg Tiene el pelo castaño largo liso y ojos marrones • Si tienes alguna pista sobre Bilyana, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.


35 JESÚS PUCHOL BALLESTER

• Fecha: 18 de agosto de 2020 • Lugar: Puçol (Valencia) • Edad 74 años • Mide 1.70 de estatura y pesa 70 kg. Es canoso y calvo y tiene los ojos marrones Vestía camiseta naranja, pantalón corto azul y zapatillas azules. Llevaba bastón de madera • Si tienes alguna pista sobre Jesús, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.

JORGE SÁNCHEZ JUAN

• Fecha: 26 de agosto 2020 • Lugar: Valencia • Edad: 43 años • Mide 1.80 de estatura y 65 kg de peso. Calvicie, barba corta, ojos marrones y complexión delgada. Vestía polo gris, pantalón caqui y deportivas negras. Lleva bandolera azul oscuro con ribetes blancos • Si tienes alguna pista sobre Jorge, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.

WAFAA SEBBAH

• Fecha: 17 de noviembre de 2019 • Lugar: Carcaixent (Valencia) • Edad: 19 años • Mide 1.60 de estatura y pesa 50 kg. Pelo castaño, liso y largo, ojos negros y complexión delgada • Si tienes alguna pista sobre Wafaa, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.


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SALA DE LECTURA TE BUSCARÉ MIENTRAS VIVA Autor: Paco Lobatón Editorial: Aguilar Te buscaré mientras viva es un libro y un homenaje. En él se encuentran catorce testimonios que componen, en realidad, una única historia, la de aquellos familiares que han sufrido la desaparición de un ser querido. De la mano de Paco Lobatón nos adentramos en hogares donde el tiempo se ha detenido, en familias arrasadas por la incertidumbre, la angustia del no saber y el pulso cotidiano con un sufrimiento que no termina. A través del testimonio de sus familiares, buscadores incansables, este libro nos transmite la voz de los desaparecidos.

CRIMINALÍSTICA FORENSE Autor: Sergio Bosquet Pastor Editorial: Tirant lo Blanch Esta obra de criminalística forense pone de manifiesto las técnicas y procedimientos científicos, que se aplican a la investigación criminal auxiliada de las ciencias como son, la Medicina Legal y Forense, la Biología, la Química, Balística, etc., o investigaciones más vanguardistas que actualmente ponen de manifiesto la Tecnología Digital o Medios Informáticos como Internet; métodos de razonamiento a través de la observación e hipótesis, así como la especialización y formación de investigadores para la búsqueda y análisis de indicios y evidencias, garantizando su identificación, recogida y traslado.

MATAR A PRIM Autor: Francisco Pérez abellán Editorial: Booket El carismático y poderoso general Juan Prim y Prats murió asesinado en diciembre de 1870. Pero ¿cómo ocurrió realmente? ¿Qué intereses se escondían detrás de ese crimen perfecto que ha inspirado magnicidios tan célebres como el de Cánovas, Canalejas, Dato, Carrero o J. F. Kennedy? "Matar a Prim" es la crónica de esa fascinante investigación, y un inquietante viaje a un período histórico en el que nada era lo que parecía y nadie decía la verdad.

FOTOGRAFÍA DE LA ESCENA DEL CRIMEN Autor: Guillermo J. Rosewarne Editorial: Independiente Este libro, basado en las técnicas fotográficas de los viejos criminalistas, las directrices actuales de los principales grupos de trabajo de tecnología de la imagen forense y en la experiencia operativa de su autor, pretende ser una ayuda para profesionales como policías, bomberos, agentes de vigilancia aduanera, forestales, investigadores privados de incendios, accidentes, fraudes al seguro, detectives privados, abogados, etc. Incluye 236 fotografías.


37 CRÍMENES SIN RESOLVER Autor: Vicente Garrido y Patricia López Editorial: Ariel A lo largo de nuestra historia ha habido sucesos importantes que no se han logrado resolver. Asesinatos violentos como los de Sheila Barrero o el triple crimen de Burgos, y desapariciones como las de Yeremi Vargas o Margalida Bestard. Casos complejos, pruebas manipuladas, escenas simuladas, sospechosos que quedan en libertad. Episodios que en su día ocuparon los focos de los medios y que con el tiempo se fueron desvaneciendo sin que la justicia lograra dar con los culpables y esclarecer lo ocurrido.

ASÍ SON, ASÍ MATAN Autor: Manuel Marlasca Editorial: Martínez Roca En este libro se recogen veinte casos de asesinato. Todos tienen un denominador común: horrorizaron y mantuvieron en vilo a la opinión pública durante semanas, meses, incluso años. Unas veces fue por la violencia o la extrema crueldad con que fueron cometidos los crímenes. Otras, por las dificultades que tuvo la policía en identificar al culpable. Los nombres de los asesinos y de las víctimas aún resuenan en la mente de miles de españoles: Arkán, Anglés, Anabel Segura, Rocío Wanninkhof. Detrás de cada historia, late una serie de preguntas de difícil respuesta: ¿Qué se oculta en la mente de un asesino?

DESMONTANDO EL CRIMEN PERFECTO Autor: Mayka Navarro Editorial: SinFicción Fue la mujer encargada de limpiar el apartamento que se alquilaba por días en el barrio de Gràcia de Barcelona, quien la mañana del 21 de febrero del 2008 descubrió el cuerpo sin vida de Ana María Páez Capital. La joven, de treinta y seis años, estaba completamente desnuda sobre un sofá y llevaba atada una bolsa de plástico en la cabeza. Junto al cadáver, los investigadores de los Mossos d’Esquadra solo encontraron una peluca y un par de botas negras.

¿QUÉ PASÓ EN ALCÁCER? Autor: Juan Ignacio Blanco Editorial: Son-Expresión Se conoce como crimen de Alcácer al secuestro, violación, tortura y asesinato de Míriam, Toñi y Desirée, tres adolescentes de catorce y quince años del municipio valenciano de Alcácer, España. Al juicio derivado de este crimen se conoce como caso Alcácer. Este libro, ahora mismo descatalogado tras ser censurado, cuenta toda la historia de este macabro crimen, basándose en los informes judiciales y forenses.


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ESTUDIO DE LA CRIMINOLOGÍA

OBJETO DE LA CRIMINOLOGÍA En la criminología moderna existe una ampliación en el objeto de estudio, pasando de estudiar solo el delito y el delincuente a estudiar la víctima y el control social, apareciendo a su vez la idea de prevención. El delito va a ser el concepto básico para iniciar cualquier investigación criminológica. La definición legal de delito nos la proporciona el derecho penal y tiene carácter formal y normativo. Se basa en el principio de legalidad y en el de seguridad jurídica. Establece que solo es delito lo que está tipificado en el Código Penal. (El Art. 10 del Código Penal Español dice que “Son delitos las acciones y omisiones dolosas o imprudentes penadas por la ley”). Las investigaciones sobre el delincuente (el infractor de la norma), tienen su auge con la aparición de la escuela positiva que hemos visto anteriormente. En la Criminología moderna el estudio del delincuente queda en 2º plano y se tienen mayormente en cuenta las situaciones sociales que le rodean. Durante muchos años la víctima ha estado olvidada, tanto es así que hasta el año 1976 no hay estudios sobre las víctimas (la llamada victimología), los cuales comienzan a realizarse en Italia. La Victimología es la disciplina que estudia a la víctima del delito, su personalidad, sus características, tanto físicas como morales y estudia la relación de la víctima con el delincuente, para analizar la posible intervención de la víctima en la génesis del delito. Los orígenes de la Victimología aparecen al final de la Segunda Guerra Mundial, y su principal autor es Hans Von Hentig (1887-1974), que publicó en 1948 “El Criminal y su Víctima” obra que es considerada el punto de partida de la Victimología.

El objeto de la Criminología es estudiar, ya no solo el delito, sino también al delincuente y su víctima, así como el entorno de ambos.

Los primeros programas de asistencia a las víctimas surgen en Nueva Zelanda en el año 1963, y luego en Inglaterra en el año 1964. Posteriormente existe una tendencia de creación de programas por Estados Unidos y por Europa, donde empiezan a surgir en la década de los años setenta, diversos programas que tienen como finalidad la de compensar económicamente a las víctimas. Igualmente existen otro tipo de programas: Programas de asistencia a la víctima−testigo. Se trata de programas que nacen en Estados Unidos y Canadá. Estos programas tienen como finalidad la de favorecer la participación de las víctimas en el proceso penal, intentando fomentar la participación de los testigos y poder evitar que tengan temores a la hora de declarar. En España existe regulación al respecto: Ley Orgánica 19/94 de 23 de diciembre de protección a testigos y peritos en causas criminales. Programas de movimiento asociativo. Se crean al margen de los programas de carácter público porque son creados por iniciativa de las víctimas e intentan convertirse en verdaderos grupos de presión. El Estado suele subvencionarlas. En España en 1981 se creó la primera asociación de víctimas contra el terrorismo. La reparación a cargo del infractor. Este programa consiste en potenciar, al margen de los programas estatales, que el delincuente repare a la víctima, ya sea con dinero o con prestación de servicios. Consiste básicamente en que el infractor realice trabajos para la víctima. (Si bien no parece el programa más adecuado para todo tipo de delitos, es particularmente indicado para los delincuentes menores de edad). Programas de compensación a la víctima. Son programas que se financian con fondos públicos y consisten básicamente en prestaciones dinerarias. Con ello se intenta de alguna forma paliar los daños ocasionados por el delito. Asistencia inmediata. Son programas de choque que intentan paliar los efectos del delito violento.


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Criminalia - Numero 4 - Septiembre 2020  

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