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CartadelDirector

Diseño de portada Antonio Blanco Nº 3 AGOSTO 2020 Director Antonio Blanco Herranz contenidos@revistacriminalia.es Redes Sociales

@RCriminalia @revistacriminalia revista criminalia CRIMINALIA no se hace responsable de las opiniones de sus colaboradores. La opinión de esta publicación se refleja exclusivamente en la Carta del Director y en las informaciones firmadas por la propia revista. CRIMINOLOGÍA es una publicación gratuita online de caracter mensual que tiene por objeto la divulgación de contenido relacionado con la criminología sin ningún tipo de ánimo de lucro. La publicación de CRIMINALIA contiene algúnos contenidos que pueden herir la sensibilidad del lector. Asímismo, nuestra vocación de servicio público, nos obliga a recordar al lector que si han sido testigos o tienen alguna información con los casos presentados en estas páginas, no duden en dar avido a las Autoridades Policiales.

Bienvenidos a CRIMINALIA. Ya estamos metidos de lleno en el que posiblemente sea para todos el verano más extraño y atípico de nuestras vidas. El Covid-19 sigue campando a sus anchas por todo el planeta y está en nosotros ser más listos que él y poner en funcionamiento todas las medidas que están a nuestro alcance para intentar terminar cuanto antes con nuestro enemigo invisible y volver a nuestra normalidad de siempre. Todavía queda tiempo para ello, pero no debemos rendirnos ni bajar los brazos. En medio de todo este caos, os presentamos este tercer número en el que hemos preparado nuevos contenidos que a buen seguro no os defraudarán. En nuestra portada, destacamos el caso de Eva Blanco, la joven madrileña que murió asesinada hace 23 años. En 2015 la policía logró dar con su asesino. En este número os detallamos paso a paso todo este caso que llenó numerosas portadas de los periódicos de la época. Nuestra sección de Crímenes sin resolver, está dedicada este mes a dos casos en los que pasamos de puntillas en nuestro primer número y que ahora os ampliamos con sendos reportajes sobre cada caso. El Archivo del crimen de este mes nos trae también un caso doble relacionado con unos

baules cuyo contenido causará gran alarma social y dos estaciones de ferrocarril españolas. En Alerta Desaparecidos, recuperamos el caso de Caroline del Valle, desaparecida desde 2015 y de la que no se saba nada. Además, seguimos dedicando nuestras páginas a aquellas personas desaparecidas que actualmente siguen siendo casos activos para su búsqueda. Y como no, desde aquí recomendaros nuestras ya habituales secciones de Actualidad Criminal, con las noticias más destacadas ocurridas el pasado mes, la Sala de Lectura, con títulos literarios enmarcados en el género que tratamos y nuestro particular espacio de Estudio de la Criminología donde desgranamos número a número la historia y particularidad de esta disciplina. Es la hora de que muchos de vosotros disfrutéis de unas más que merecidas vacaciones pero, como os he comentado anteriormente, con cuidado y responsabilidad. Nosotros esperamos que este número sea de vuestro agrado y que su lectura os alivie en estos días de calor extremo. Nosotros seguimos trabajando para ofreceros nuevos e interesantes contenidos el próximo mes. ¡Hasta la vuelta!

SUMARIO En portada. Reportaje: El Caso de Eva Blanco Actualidad Criminal Asesinos en serie: Jeffrey Dahmer Crímenes sin resolver: Laura Orue y Olga Casas El Archivo del Crimen: Un baúl en la estación Alerta Desaparecidos: Caroline del Valle Alerta Desaparecidos: Casos Activos Sala de Lectura Estudio de la Criminología

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EN PORTADA / EL CASO DE EVA BLANCO

El asesinato de Eva Blanco llenó, como otros tantos casos, numerosas portadas de periódicos desde su asesinato el 20 de abril de 1997. Tenía 17 años. Dieciocho años después del crimen, la Guardia Civil consigue detener por fin a su asesino. En este número de CRIMINALIA, contamos todos los detalles de este caso que mantuvo en jaque a sus investigadores.


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EN PORTADA / EL CASO DE EVA BLANCO

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irado en un descampado y con cuatro puñaladas en la espalda. Así fue descubierto a mediodía del 20 de abril de 1997 el cadáver de Eva Blanco Puig, de 17 años, estudiante de primero de BUP. La muchacha había acudido la víspera a una discoteca de su tranquilo pueblo, Algete (12.300 habitantes), con unas amigas. Al filo de la medianoche, una de ellas la acompañó hasta las cercanías de su casa, en las afueras del pueblo. Fue la última persona conocida que la vio con vida. La Guardia Civil, según fuentes cercanas a la investigación, comenzó a sospechar que el asesino podría ser una persona del entorno de la joven, alguien que aprovechó su relación para subirla a un vehículo y llevarla hasta el lugar del crimen, un raso situado a seis kilómetros de Algete. La primera noticia de la desaparición de Eva Blanco Puig surgió de madrugada, a las pocas horas de separarse de su amiga. Los padres de la muchacha denunciaron en el cuartel de la Guardia Civil de Algete que su hija no había vuelto a casa en toda la noche y atribuyeron este hecho, insólito en Eva, a un problema sentimental con su novio, con quien había roto relaciones recientemente. La denuncia por desaparición puso en marcha a numerosos vecinos de Algete y a los agentes de la Guardia Civil. Al día siguiente, unos vecinos dieron aviso de que hablan descubierto un cadáver tirado en un descampado próximo a una carretera comarcal. Se trataba de un lugar apartado y sin salida, al costado de la carretera que une las vecinas localidades de Cobeña y Belvis de Jarama. Por su cercanía a la carretera se pensó en un primer momento que la joven había sido atropellada. Posteriormente se comprobó que la causa de la muerte eran las puñaladas. El cuerpo de la muchacha, siempre según la primera versión policial, mostraba indicios de que había intentado huir de su supuesto agresor. La base de esta sospecha radicaba en que las puñaladas habían sido asestadas en la espalda. El hecho de que estuviese completamente vestida y de que no se advirtiese ningún desgarro en su ropa indicaba, según las citadas fuentes, que la joven no había sido violada. Con la autopsia se reveló que no fue así y que la joven sí había mantenido relaciones sexuales. Eva Blanco estudiaba primero de BUP en el instituto local Gustavo Adolfo Bécquer. Era la mayor de tres hermanos y jamás había faltado una noche a su casa, un adosado en las afueras de Algete. "Mi hija nunca tuvo un comportamiento extraño. Por eso, cuando anoche no llegó, supe que le había pasado algo malo", confesó ayer la desolada madre de la víctima a sus íntimos. Sobre la autoría del crimen no había ayer ninguna certeza. La Guardia Civil, como primera hipótesis, aventuró que podía tratarse de alguien cercano a la víctima y que poseyese un vehículo. Esta persona se habría encontrado a Eva cuando ésta andaba cerca de su casa. "Posiblemente la invitó a

En la foto superior, un primer plano de la joven Eva Blanco. En la foto inferior, una de las miles de pintadas que decoraron muchos muros y paredes, pidiendo justicia para Eva.

subir al coche para acercarla y ella accedió", aventuró una fuente policial. La noche de su muerte, Eva salió con unas amigas a una discoteca del pueblo tras jugar al tenis durante toda la tarde. A las 23.30 decidió regresar. Desanimada porque había roto con su novio -de quien la Guardia Civil, tras interrogarle, no albergaba sospechas-, volvió a su domicilio, en la calle de Carmen Conde, de Algete, antes que el resto de sus compañeras. Para volver a su casa utilizó un atajo. Una amiga la acompañó. Un kilómetro antes de llegar a la vivienda, se separaron. Luego, como en otras ocasiones, Eva siguió sola y atravesó un descampado. Allí se pierde su pista. Eran las 23.45 horas. Entre sus familiares era la madre la más pesimista. "Ella sabía que algo malo pasaba porque conocía a su hija y sabía que no podía faltar tanto tiempo sin decir dónde estaba", según relató ayer una vecina y amiga íntima de la madre. A las tres y media de la tarde la Guardia Civil les comunicaba la trágica noticia. A partir de ese momento se fueron concentrando en la calle de Carmen Conde vecinos y amigos de Eva. A las siete de la tarde, más de 200 personas se reunían en silencio delante de su casa. Varias personas empezaron a recordar que la noche del crimen circuló por la zona un coche azul sospechoso que llegó a seguir a una muchacha. Esta joven recorda-


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ba ayer el miedo que pasó: "Eran las doce de la noche y cuando me iba a casa, se metieron, conmigo. Tuve que correr mientras me gritaban". La muchacha, que no quiere desvelar su nombre por temor, insistió en que uno de los ocupantes del coche era un chico rubio de unos 20 años. Otros vecinos de la misma barriada en la que vivía también recordaban la imagen de un coche azul merodeando por la zona. Nadie, sin embargo, pudo dar la matricula de ese coche. Las amigas que lloraban la pérdida de Eva repetían que se trataba de una chica tímida e introvertida. "No se fiaba de nadie y no creo que se fuese con alguien a quién no conocía", señaló una de sus compañeras del instituto Gustavo Adolfo Bécquer. "A Eva nadie la engañaba con un caramelo", dijo otra amiga. "Yo creo que han cogido a la fuerza por que no se iba con nadie" señaló otra. Las amigas no querían hablar sobre la ruptura de Eva con su novio, un vecino de Fuente el Saz del Jarama. En cambio, no ponían reparos en hablar de la excelente relación que mantenía con su madre. "Estaba muy unida a su madre a quién siempre le pedía lo justito para salir con los amigos". "Cuando me dijeron por la

mañana que Eva no había pasado la noche me asusté mucho porque nunca hacía esas cosas y porque siempre avisaba a su madre si pasaba la noche en casa de otra amiga", añadió. El crimen sobresaltó al resto de vecinos de Algete. "Es un sitio tranquilo donde hacía mucho que no pasaba algo así", decía un vecino. "A partir de ahora seguro que no vamos a pasear solas con lo que ha ocurrido", dijo otra. "Sólo diré, sólo escribiré una cosa. Miguel T. Q. By Evita". Esta fue la última anotación que la adolescente Eva Blanco redactó en su diario secreto. Lo hizo horas antes de su muerte, la madrugada del 19 al 20 de abril de 1997. Ocho meses después del crimen, su madre, Olga Puig, encontró escondidos entre cajones de su habitación dos cuadernos escolares. No eran apuntes de clase. Se trataba de los diarios secretos de la chica. Nadie sabía que existieran. La adolescente los fechó en los años 1995-1996 y 1996-1997, de su puño y letra, como si se correspondieran con cursos escolares. El relato en él es el típico de una chica de su edad. Aparecen las personas más cercanas, de su círculo íntimo, ese que fue el primero que investigó la Guardia Civil: familia,

En la foto observamos una de las numerosas manifestaciónes que tuvieron lugar pidiendo justicia para la joven asesinada.


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EN PORTADA / EL CASO DE EVA BLANCO

El padre de Eva en el lugar donde fue encontrado el cuerpo sin vida de su hija.

amigos y novio. Este último es Miguel, el chico al que dedicaba sus últimas palabras escritas, una declaración de amor. Era un joven de más o menos su edad de Fuente el Saz. En otra página aparecían los nombres de Eva y Miguel repetidos continuamente. Está claro que fue uno de los primeros investigados, hasta se cotejó su ADN. Pero resultó negativo. Entramos en el segundo círculo, el de conocidos, amigos menos cercanos y ámbito escolar. Se trataba de gente del pueblo. Ahí es donde la Guardia Civil sospechaba que estaba el nombre del asesino. "Tenemos claro, y jugamos con esa hipótesis, el de alguien conocido, de Algete o alrededores", explicó un mando policial. Pero sin duda, el misterio más grande de estos diarios se encontraba en las dos últimas páginas de uno de ellos. En ellas, de manera obsesiva, la joven escribió de arriba a abajo, con cinco tintas de bolígrafo que se iban alternando en un perfecto orden, más de 200 veces el siguiente texto: "Eva y 343110". Como en su día hiciera con "Eva y Miguel". ¿Quién era 343110? Hipótesis hubo muchas, algunas proporcionadas por numerólogos. Como para romperse la cabeza de tanto pensar. El 34 es el prefijo telefónico de España. El 110, curiosamente, es el distrito postal de Algete. ¿Casualidades? El padre de la víctima, Manuel, sospechó que se trataba del número de un "buscapersona" que, en aquella época regalaba una marca conocida de refrescos. Lo que parecía claro es que esos seis guarismos representaban un nombre, un secreto. Nadie del círculo íntimo de Eva sabía nada de ello. Un misterio que se dejó en aquella cuneta la última noche de su vida. La autopsia fue complicada. De entrada, cuando se encontró el cuerpo, estaba decúbito prono, boca abajo,

perfectamente vestido. Sólo tenía quitada una manga de la chaqueta que llevaba. Esa noche había llovido muchísimo y aún había huellas de ella y también de su asesino en el terraplén de la carretera. Una pista, el criminal calzaba un zapato tipo mocasín, de la talla 42. A Eva le dieron 19 puñaladas en la parte posterior de la cabeza y en la alta de la espalda. Utilizaron una navaja de 8 a 10 centímetros de hoja y uno de ancho. La primera cuchillada y quizá mortal, en el costado izquierdo. Lo que hizo pensar que estaba aún dentro del coche cuando se la dieron. Iba en el asiento del copiloto. Salió del vehículo, corrió por el terraplén de arena, en pendiente ascendente, pero el asesino la atrapó. La acuchilló y el cuerpo quedó en el arcén, que la lluvia de esa noche convirtió en una especie de canalón. Y ese fue el primer gran problema, el de base, para la investigación: "La lluvia limpió el cuerpo. Sólo quedó una pequeña fibra roja, que coincide con la de la tapicería de algunos modelos de coche de aquella época", explicaron en su momento varias fuentes. Se encontraron vestigios de semen en las braguitas de la joven, pero, según el forense, a Eva no la violaron. Tras mantener relaciones con su asesino, según la tesis policial, se enzarzaron en una discusión que acabó en tragedia. Los padres de la chica creen que sí fue forzada sexualmente, y que por eso la mató. La causa de la muerte fue un shock hipovolémico. Se desangró. El cadáver no presentaba golpes. En cuanto a la hora de fallecimiento, el forense decretó que se produjo entre las 3 y las 6 de la madrugada del 20 de abril. Dos años más tarde, en 1999, el caso sigue sin resolverse y el ambiente en Algete era tenso. La creencia popular es que el asesino estaba entre los vecinos y las sospechas de unos sobre otros generó un clima con-


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vulso. Por ello, el alcalde y los propios vecinos impulsaron una iniciativa para llevar a cabo una prueba masiva de ADN a los varones del lugar. Más de 2000 hombres prestaron su consentimiento, pero la juez instructora desestimó esta diligencia por considerar que el culpable no se prestaría voluntariamente a realizarla y por entender que podría vulnerar el derecho a la intimidad. En 2013, cuando ya habían transcurrido 16 años desde que ocurrieran los hechos, el Teniente de la Guardia civil Pablo Viñuela comentó con sus compañeros que había visto un reportaje sobre los avances en el campo del ADN, y que en la actualidad, con los medios adecuados, existía la posibilidad de estudiar más en profundidad la muestra que se conservaba del asesino para conocer, por ejemplo, su origen geográfico. Averiguaron que la Universidad de Santiago de Compostela tiene la tecnología necesaria para tal fin, y tras solicitar su colaboración, el resultado de las pruebas es que el autor procedía del norte de África. Este dato, aparentemente insignificante, fue una joya para los investigadores. Un rayo de luz en un caso que parecía destinado a la sombra. Empezaba ahora una labor contra el reloj revisando los padrones de la época y listando a aquellos varones de procedencia magrebí que vivían en Algete y los alrededores en la fecha del crimen. Con ello se obtuvo un listado de unos 300 sospechosos aproximadamente. El círculo se estaba estrechando. Localizar a cada uno de los interesados era una tarea larga y compleja. Muchos de ellos vivían en otras zonas de España y del extranjero o habían regresado a su país de origen. El tiempo no sobraba, pues apenas quedaban 3 años para que el delito prescribiera y el asesino quedara impune. Pero los investigadores no decayeron en el empeño y fueron ubicando y entrevistando

El misterioso diario de Eva y los números 343110, tuvieron en jaque a la Guardia Civil durante mucho tiempo.

a cada uno de ellos, solicitándoles una muestra para estudiar su ADN. Con el varón que ocupaba la posición 90 en la lista, los agentes se vieron obligados a citarse en la carretera, concretamente en la N-1, y allí mismo le tomaron una muestra. El resultado del laboratorio fue una inyección de optimismo: aunque no era el autor del crimen, compartía gran cantidad de material genético con él. La Guardia Civil había dado con un hermano del asesino. El donante tenía dos hermanos varones. Uno de ellos residía en ese momento en Francia. El otro fue localizado en Murcia y sometido al mismo cotejo de ADN que el primero de los hermanos, obteniendo exactamente el mismo resultado: alta coincidencia de marcadores, pero no total. Con esto, el círculo se cerraba sobre el tercero de los varones: él era el asesino de Eva. Se trataba de Ahmed Chelch, un marroquí que había obtenido la nacionalidad española y que en el momento del crimen trabajaba en un vivero de Algete. Allí vivía en un terreno cedido por la empresa, en el interior de una caravana junto a Encarna, su mujer, con la que tenía un hijo y que estaba embarazada del segundo en el momento del suceso. Meses después de los hechos, Ahmed puso rumbo a Francia, donde en la actualidad vivía con otra mujer y tenía 3 hijos más con ella. El día 01 de octubre de 2015, 18 años después de la muerte de Eva y cuando apenas quedaba un año y medio para que el crimen prescribiera, Ahmed Chelch es detenido en Francia por la Gendarmería y la Guardia Civil. El grupo de investigadores al completo acude al domicilio de la familia Blanco Puig para darles la emotiva noticia: el asesino de Eva había sido detenido. El presunto asesino de la joven se derrumbó poco después de su detención en la ciudad francesa de Besançon después de haber guardado durante 18 años se-


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EN PORTADA / EL CASO DE EVA BLANCO mejante secreto sobre su conciencia. En un desesperado intento por eludir su responsabilidad cuando las pruebas de ADN le delataban como culpable, el arrestado contó al fiscal de Besançon, Jean-François Parietti, poco después de ser detenido que, la noche en que murió Eva Blanco, dos individuos le obligaron a acercarse a la joven en un descampado y a eyacular sobre ella, según han contado fuentes judiciales de esa ciudad francesa. Ese comentario lo hizo tras comunicarle que estaba detenido como presunto autor del crimen porque el ADN le situaba en el lugar del asesinato. La fiscalía de Besançon interpreta que semejante increíble versión es la prueba de que Chehl, español de origen marroquí, empezaba a aceptar que no tenía escapatoria y que acabaría admitiendo que violó y asesinó a la joven. La noche del crimen, relató Ahmed Chehl al fiscal, él había salido también a pasear por la zona. En un momento determinado, añade, se cruzó con dos individuos que le agarraron, lo llevaron a la fuerza junto a la joven y le hicieron masturbarse. Ocho días después de su detención, Ahmed intentó el martes quitarse la vida en la prisión francesa de Besançon, donde fue trasladado. Ahí trató de cortarse la yugular con un objeto punzante, según confirmaron fuentes de la investigación. Se trataba de un intento desesperado del acusado de eludir la acción de la Justicia al verse acorralado por las pruebas que le incriminaban. Su tentativa de suicidio, curiosamente, se produjo la víspera de que se celebraba la vista sobre su extradición ante la Corte de Apelación de dicha ciudad, en la que no se opuso a ser juzgado en España. Ahmed Chehl fue entregado a las autoridades españolas en cuanto los responsables de ambos países ultimaron todos los trámites; la intención es que su traslado fuera inminente y a la mayor brevedad, al margen de los plazos legales previstos. El detenido llegó a la base aérea de Torrejón de Ardoz acompañado por los agentes y prestó declaración ante la magistrada del Juzgado de Instrucción número 4 del citado municipio, que instruye la causa. El objetivo era que no se agotara el plazo máximo de 72 horas previsto, dado que su abogado podría alegar detención ilegal. Ese tiempo empezaba a

Ahmed Chehl es el presunto asesino de Eva.

Chehl, custodiado por la Guardia Civil.

contar una vez que Francia lo entregara a España. El detenido se negó a declarar ante la jueza aunque sí consintió que se le tomase una muestra de su ADN para que se cotejará con los restos genéticos hallados en el cadáver de Eva. Su rostro, abatido y triste, le delató a lo largo del día. Sin fruncir el ceño, sin un sólo gesto, ya parecía culpable. Debajo del cuello aún se podía observar la herida que el mismo se causó al intentar rajarse la yugular días atrás. Los agentes que le escoltaron aseguran que no dijo ni una sola palabra durante horas y que parecía un zombi. Sus ojos estuvieron perdidos y apenas se inmutó durante la agitada jornada de traslados desde Francia a España. El 28 de enero de 2016, Ahmed Chelh apareció muerto en su celda de la cárcel de Alcalá Meco (Madrid). El marroquí se ahorcó con el cordón de sus zapatillas. Su cuerpo fue encontrado a la hora de la apertura de las celdas. Desde que entró en la cárcel de Alcalá Meco el pasado 9 de octubre y hasta el 16 de diciembre, Chelh estuvo con un protocolo de prevención de suicidios, y hasta el 8 de enero acompañado en su celda. Sin embargo, los psicólogos y psiquiatras del centro penitenciario consideraron que se le podía dejar solo como él mismo había pedido. Una vez pasó los controles pertinentes a los que se someten todos los profesionales y trabajadores de la prisión, se dio luz verde para que el presunto asesino de Eva Blanco estuviera solo en la celda. Manuel Blanco y Olga Puig, los padres de la joven asesinada, la noticia de la captura del asesino de su hija fue la gran noticia que esperaban desde hace años, aunque admiten que su suicidio en la cárcel ha dejado un sabor agridulce a este final que tanto anhelaban: "La labor de la Guardia Civil ha sido más que excelente. Después de 18 años han dicho: 'Ahí le tenéis'. Por lo menos, lo encontraron a tiempo y pudimos ver su cara. Todo el agradecimiento es poco", afirma el padre de Eva. El hecho de que no hayan podido juzgar al presunto asesino de su hija, es la espina que más les atormenta. "Ahora ya cerrarán en caso de Eva. Se ha ido sin que


11 le hayan juzgado, sin que haya cumplido condena. Aunque él mismo se ha encargado de juzgarse. Él solo se ha condenado. Ahora está donde tiene que estar. A nosotros no nos hacen falta más pruebas", indica Manuel, que considera que la decisión del marroquí de acabar con su vida es la mayor demostración de su culpabilidad. "Me enteré por la prensa, y aún no me lo creo. Quizá, se podría haber evitado. Para la juez ha tenido que se tan frustrante como para nosotros", añade Olga Puig. Los padres de la víctima no dieron nunca ninguna credibilidad a la vesión que sostuvo el preso desde que fue detenido. "Yo sé cómo era mi hija, el pueblo sabía cómo era Eva. Y, por eso, necesitábamos que se le hubiera hecho un juicio", dice la madre de la menor. "Sé que en él lo íbamos a pasar mal, porque tendríamos que oír cosas que no son normales, pero me hubiera gustado mirarle a la cara. Que viera mi dolor", añade. "Queríamos que el juez dijera de una vez por todas: 'Culpable', aunque luego saliera a los tres años de la cárcel por buen comportamiento. Yo sólo quería oír que él era el culpable", insiste el padre. Para estos padres, probablemente, esta será de las últimas veces que este terrible suceso les desvele el sueño. Para ellos, pese a este triste final, también todo ha acabado. "Por lo menos, así sabemos que nunca nos vamos a cruzar al asesino de Eva por la calle, si le dieran un permiso penitenciario, ni verle más la cara. Ya descansaremos. Ahora sí que está en una cárcel de la que nunca podrá salir". Y, además de sosiego, también tienen a Eva y el calor de sus vecinos. Para todos ellos su recuerdo sigue vivo. "Ella siempre estará con nosotros", dice la

madre, que tiene el retrato de la joven como fondo de pantalla en el móvil. "El pueblo entero siempre se ha volcado con el caso de Eva y la gente estaba casi más indignada que nosotros", añaden. Así se cierra el capítulo muy doloroso de sus vidas: "A partir de este momento, ya solo nos queda empezar a vivir".

Arriba, el multitudinario funeral de la joven. Debajo, Manuel Blanco y Olga Puig, los padres de Eva.


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ACTUALIDAD CRIMINAL

Condenado a 14 años y medio de cárcel por agredir a su pareja y dejarla en silla de ruedas

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a Sección Tercera de la Audiencia de Jaén ha condenado a 14 años y medio de prisión a S.C.M., de 31 años, por agredir a su pareja, de 36, a la que agarró fuertemente por el cuello provocándole un ictus como consecuencia de una disección arterial de la carótida interna. La fuerte agresión la ha dejado en silla de ruedas y con serias dificultades para poder comunicarse. La Audiencia le condena a 12 años de prisión por un delito de lesiones graves con el agravante de género y parentesco. A estos se le suman otro año y nueve meses de cárcel por un delito de malos tratos habituales y otros nueve meses por un delito de maltrato en el ámbito familiar. En total, 14 años y medio de cárcel frente a los 16 años que por los mismos delitos pedía el Ministerio Fiscal y la acusación particular. En concepto de responsabilidad civil, la sentencia establece 901.000 euros para la víctima por los daños morales, secuelas y días de sanación, así como otros 100.000 euros para cada uno de los dos hijos. Impone además al acusado ocho años de pro-

hibición de entrar en el término municipal Linares (Jaén), y 18 de prohibición de comunicación y acercamiento tanto a la víctima como a sus dos hijos. Asimismo, el fallo establece que las penas de alejamiento y de prohibición de entrar en Linares conlleven la imposición de un sistema telemático de control. Durante el juicio celebrado el pasado 2 de julio, la Fiscalía había pedido 16 años de prisión para este vecino de Linares (Jaén). Lo hizo apoyándose en las declaraciones de los testigos que catalogaron a la relación de la pareja machista y basada en la humillación, el control, el dominio y la tortura.

Caso Madeleine. La policía encuentra un sótano oculto en la casa del sospechoso

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egún ha adelantado el diario Bild, la policía alemana ha encontrado un sótano escondido en el jardín de la casa donde vivía Christian Brückner, el principal sospechoso de la desaparición y asesinato de Madeleine McCann en 2007. En la operación, participan un gran equipo de policías, especialistas forenses y perros rastreadores. Se ha levantado una valla en el perímetro para impedir que los trabajadores sean observados por los muchos medios de comunicación que han acudido lugar. En la actualidad, la parcela situada en las cercanías de Hannover se encuentra abandonada y llena de maleza, por lo que los agentes han tenido que usar dos pequeñas excavadoras, así como palas y rastrillos para despejar el suelo y abrirse paso. Las grandes losas de materiales de construcción también han sido eliminadas. Un antiguo amigo del sospechoso declaró el mes pasado que Brückner le había confesado la intención de crear un sótano en una de sus propiedades como el utilizado por Josef Fritzl, más conocido como "El Monstruo de Amstetten".

Según declararon los vecinos a medios locales, la parcela de Brückner tenía una cabaña que había sido abandonada y este pasaba por ahí para pasear a los perros o hacer barbacoas. Sin embargo, no vivía allí, ya que la residencia permanente en esas colonias no está permitida, aunque sí la construcción de estas cabañas para aperos y alguna pernoctación. El sospechoso de 43 años vivía en una casa remolque situada a cuatro kilómetros del lugar investigado. En aquella época vivía como mecánico. En 2008, los edificios de la parcela fueron derribados. Aunque no se sabe quién los derribó, según cuenta uno de los vecinos. Hace pocos días, Christian Wolters, fiscal que lleva el caso, declaró que están convencidos de la culpabilidad de Brückner: "Esperamos encontrar pruebas forenses que lo demuestren". La investigación se ha intensificado porque a finales de diciembre habrá cumplido su condena y quedará libre si no hay una acusación formal contra él. Fue encarcelado en 2011 por tráfico de estupefacientes. También tiene pendiente una condena de violación en Portugal de una estadounidense de 72 años, aunque la sentencia está en suspenso porque el proceso está en revisión. Por último, fue acusado de pedofilia cuando encontraron un USB con fotografías de pornografía infantil debajo del cuerpo de uno de sus perros, enterrado cerca de la localidad de Braunschweig, a solo 60 kilómetros de Hannover.


13 Las tres muertes de Vanessa Ferrer

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n la sima de los Borricos, de más de 30 metros de profundidad y 40 de diámetro, donde antaño se lanzaban los animales muertos en Chella (Valencia), se halló el 28 de octubre de 2016 el cuerpo de la joven de 15 años Vanessa Ferrer Ciges. En ese lugar la despeñó, semidesnuda y envuelta en un edredón, Rubén Maño, el asesino confeso que está siendo juzgado en estos días y que se enfrenta a una condena de prisión permanente revisable. En el pequeño pueblo de la comarca de La Canal de Navarrés todos buscaban a Vanessa desde que su madre dio la voz de alerta 24 horas antes de que la Guardia Civil hallara el cadáver. Su hija había ido al cine, cenado en casa y, tras recibir un mensaje, se había marchado con unas amigas con la promesa de volver a las 12. Un mentirijilla de adolescente que se destapó cuando no acudió al instituto al día siguiente. Una de sus amigas alertó de que había aceptado la invitación de un grupo de amigos. Las pesquisas condujeron hasta Rubén. "La convocó por whatsapp en su casa diciéndole que habría más gente", explica el abogado de la familia Ferrer, Juan Molpeceres. Y ella acudió confiada. "No le tenía miedo, formaban parte del mismo círculo de amigos", asegura el letrado. La relación de Vanessa y el joven de 21 años era cordial, "pero no tenían ningún vínculo sentimental ni eran pareja en absoluto", puntualiza el abogado. Pese a la versión del acusado de que tenían una relación sexual secreta, las investigaciones policiales no la han corroborado, aunque sí que Rubén tenía "cierta atracción por ella, y que ella le había rechazado en alguna ocasión", relata Molpeceres. Sin embargo, eso no impidió que Vanessa confiara en Rubén y que sus familias tuvieran cierta relación. La noche del 26 de octubre, todo aquello se truncó. La adolescente acudió a la casa de Rubén en la escarpada calle San Antón, propiedad de su familia pero donde no vivían sus padres. La usaba para fiestas con sus amigos. Un testigo los vio juntos.

Allí no había nadie más. Según la acusación particular y la Fiscalía, discutieron al negarse ella a mantener relaciones sexuales y entonces la agredió hasta dejarla en un estado de seminconsciencia. La violó y la asfixió por detrás sujetándole los brazos. Después, envió hasta 72 mensajes a un amigo para que le prestara su coche esa noche, sacó el cadáver de la casa y lo tiró en esa sima escarpada y de difícil acceso. Después compartió preocupación en el grupo de whatsapp que compartían los amigos. "Aquí en estos pueblos hay gente más rara... Un moro sin papeles de esos que ni conoces. A saber", escribió. "Espero que mañana esté en casa. No me ha entrado ni la cena, ¿dónde coño estará?", añadió. Horas después confesaba ante la Guardia Civil el crimen, pero explicó que todo comenzó con una discusión, que la cogió para que no gritara "y la situación se le fue de las manos". No fue consciente de su fuerza al haber consumido cocaína, alcohol y marihuana. Su defensa alega que no hubo violación, que las relaciones fueron consentidas y que ni era consciente ni planeó el asesinato. Las acusaciones sí perciben voluntariedad. "No fue un accidente. Él puso los medios necesarios para eliminar los medios de defensa de Vanessa. La llevó a su casa e impuso su corpulencia física. Ella presentaba múltiples lesiones en el cuerpo y él ninguna", explica Molpeceres, que ve en el crimen un claro agravante de género. "Aunque no tuvieran ninguna relación de pareja, hay una intención de dominio, de someterla y humillarla, hasta el punto de que tira su cuerpo como si fuera basura", añade... La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de un delito de asesinato y otro de agresión sexual con el agravante de discriminación por razón de género, por lo que solicita una pena de prisión permanente revisable. También solicita una indemnización para los padres de 100.000 euros. La acusación de la familia de Vanessa se suma a estas calificaciones pero añade los intentos del acusado de dificultar la investigación, escondiendo el teléfono de la joven y tratando de construirse una coartada. La defensa de Rubén, por su parte, pide que sea condenado a cuatro años porque actuó bajo el efecto de las drogas. El juicio está ya en marcha en Valencia y la familia de Vanessa movilizó a amigos y vecinos para exigir justicia para la joven con una concentración que tuvo lugar delante de la Ciudad de la Justicia de Valencia.


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ACTUALIDAD CRIMINAL

Hallado muerto dentro de un pozo un joven de 24 años que desapareció hace un año en Galapagar

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a Guardia Civil localizó a primeros del mes de julio en un pozo de un chalé de Galapagar el cuerpo sin vida de Youssef Arhray, un joven de origen magrebí y de nacionalidad española de 24 años que desapareció de forma misteriosa en el municipio serrano a finales de agosto de 2019. El cadáver estaba flotando en el agua a gran profundidad en la parcela de la vivienda unifamiliar situada en la confluencia de la calle Ermita y la calle del Guijarro de Galapagar. El chalé fue alquilado por una familia a principios de este año, según los vecinos. Los nuevos inquilinos llevaban notando mal olor desde hace meses. Estaban extrañados y desconcertados porque no sabían de dónde provenía esa pestilencia tan desagradable. El hedor fue aumentando hasta que el domingo investigaron en el interior del pozo. A una gran profundidad descubrieron que flotaba el cuerpo de una persona. Los residentes avisaron a la Guardia Civil y a la Policía local, que rescataron el cadáver y vieron que correspondía a una persona joven. Estaba vestido y no se halló en el interior ninguna documentación.

La autopsia ha revelado por el momento que no murió de forma violenta y los agentes se inclinan por la teoría de que su muerte pudo ser accidental al caerse al pozo. Sin embargo, sus amigos no comparten esta teoría y piensan que quizás pudo ser empujado al interior. Además, subrayan que no se ha hallado su teléfono móvil, que podría arrojar más datos sobre su extraña desaparición. Los agentes están tratando ahora de averiguar la identidad de las personas que alquilaron el chalé el año pasado. Según los vecinos, un grupo de jóvenes fueron los últimos en vivir allí.

Detenido tras secuestrar a su compañera de piso, romperle la mandíbula y arrancarle dos dientes

Los padres de la niña hallada muerta junto a las vías del tren en Málaga en 2017 pedirán reabrir el caso

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a Policía Nacional ha detenido a un hombre de 43 años por supuestamente secuestrar a su compañera de piso -que tenía una discapacidad con movilidad reducida-, romperle la mandíbula y arrancarle dos dientes, a la que, además, hizo retirar 450 euros del banco. El hombre ha sido arrestado como presunto autor de los delitos de detención ilegal, lesiones y robo con violencia. El detenido compartía piso con la mujer porque ésta le había permitido vivir unos meses en su casa, ya que, al parecer, él no tenía a dónde ir. Según las averiguaciones, el hombre tuvo a su compañera de piso amordazada, con una bolsa de plástico que le cubría la cabeza y atada de pies y manos a pesar de tener ella problemas de movilidad, durante toda la noche, a la que golpeó para que le diese el dinero que pudiera tener en casa. Por la mañana, al no conseguir dinero en casa, la llevó a retirar 450 euros al banco y la mujer aprovechó esta salida para pedir ayuda en un bar. A la llegada de los agentes, el ahora detenido había huido del lugar al ver que ella empezaba a pedir ayuda, y dijo a quienes se interesaban por ayudarla que iba a avisar a una ambulancia, pero que no le hicieran caso, que estaba loca. La víctima, muy nerviosa, fue asistida por los policías, que se ocuparon de la detención. El presunto autor, con antecedentes policiales, ha sido puesto a disposición de la Justicia.

os padres de la niña de tres años desaparecida en la madrugada del 26 al 27 de julio de 2017 en Pizarra (Málaga) y cuyo cadáver fue hallado horas después en las vías del tren siguen confiando en reabrir la investigación del caso. La causa fue archivada judicialmente en febrero de 2019, tras confirmar las conclusiones mantenidas desde el principio de que se trató de un accidente, algo con lo que la familia nunca ha estado de acuerdo. Lucía Vivar desapareció sobre las 23.20 horas del 26 de julio de 2017 mientras jugaba con sus primos en la terraza de un restaurante de la estación de Cercanías del municipio donde cenaban sus padres y otros familiares. Desde ese momento, cientos de personas participaron en la búsqueda de la pequeña, tareas que se prolongaron durante toda la madrugada. El cuerpo sin vida de la niña fue localizado a primeras horas del día 27 de julio junto a la vía ferroviaria, a unos cuatro kilómetros de donde desapareció. La investigación de la Guardia Civil apuntó desde el principio que la muerte se habría producido accidentalmente, sosteniendo que la niña se habría ido andando por las vías y se podría haber quedado dormida y habría sido golpeada por un tren. La familia siempre ha cuestionado esta versión oficial y nunca ha creído que Lucía pudiera haber recorrido sola cuatro kilómetros por las vías del tren.


15 Detenido un hombre por abandonar en una carretera de La Rioja a una niña de siete años hija de su pareja

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a Guardia Civil recogió a una niña de siete años que había sido abandonada a la altura del kilómetro 324 de la carretera N-111, en el término municipal de Lardero (La Rioja). En el momento de su localización, la pequeña mostraba agitación y nerviosismo y se encontraba llorando y abrazada a un perro. Tras ser tranquilizada y arropada, la menor relató que viajaba en el coche de un amigo de su madre con dirección a Logroño. Tras quedarse sin gasolina, el hombre la sacó del vehículo junto al animal y le dijo que tendría que esperar a que regresara de buscar combustible. El instituto armado ha detenido como presunto responsable de

estos hechos al compañero sentimental de la madre biológica de la menor. Se trata de un varón de 30 años, con amplio historial delictivo, de nacionalidad española y residente en La Rioja. Se le considera presunto autor del delito de un "delito de abandono temporal de un menor". A eso se añade otro "delito contra la seguridad vial" porque conducía un vehículo a motor sin el permiso en vigor debido a que había perdido antes todos los puntos. El detenido se acogió a su derecho a no declarar, por lo que fue puesto a disposición judicial. La niña ha sido entregada a su madre.

Resuelven la desaparición de una niña de ocho años en 1982 gracias a unas pruebas de ADN

La abogada Raquel Díaz, trasladada al Hospital de Parapléjicos de Toledo tras la agresión de su marido

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a policía de Columbus (Estados Unidos) ha resuelto el caso de la muerte de Kelly Ann Prosser, una niña de ocho años que fue secuestrada y agredida sexualmente el 20 de septiembre de 1982. Han pasado más de 38 años sin que se haya podido esclarecer los hechos. Kelly Ann Prosser fue secuestrada cuando caminaba de vuelta a casa desde la escuela primaria en el distrito universitario de Columbus. Dos días más tarde de su desaparición, su cuerpo fue hallado en un campo de maíz en el condado de Madison. Sin embargo, gracias a unas pruebas de ADN y a un podcast que rastrea la historia del caso, se ha podido saber que le sucedió a la joven. El asesino de la niña de ocho años fue identificado como Harold Warren Jarrell, quien estuvo en la cárcel en 1977 tras ser condenado por la desaparición de otra menor pero fue liberado en enero de 1982, ocho meses antes de la desaparición de Kelly. La policía llegó a esta conclusión después de llevar a cabo una investigación que rastreó el árbol genealógico del sospechoso. Jarrell falleció años atrás en Las Vegas pero la policía pudo confirmar el vínculo entre este y la niña después de obtener muestras de ADN de los parientes vivos de Jarrell.

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a abogada Raquel Díaz ha sido trasladada al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo como consecuencia de una grave lesión medular provocada por la agresión de su marido, Pedro Muñoz, ex concejal de Coalición por el Bierzo en el Ayuntamiento de Ponferrada (León). La abogada ingresó en la UCI del Hospital de León el pasado 28 de mayo con 14 lesiones. Entre ellas, un traumatismo craneoencefálico, lesiones en el pecho y la espalda y hematomas repartidos en varios puntos de la cara, brazos, piernas y pies por lo que se le indujo en coma. Ahora, los daños medulares han causado en Raquel Díaz una tetraplejia no simétrica que solo le permite mover una mano. Su marido permanece en la cárcel a la espera de juicio acusado de un supuesto delito de intento de homicidio y malos tratos continuados en el ámbito familiar. Pedro Muñoz ha mantenido que fue un accidente. Sin embargo, el informe forense, que estuvo bajo secreto de sumario hasta el 1 de julio, señala que las lesiones que presentaba la abogada el día de su ingreso "no se corresponden con un único mecanismo causal".


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ASESINOS EN SERIE / JEFFREY DAHMER

EL CARNICERO DE MILWAUKEE R

Primer plano de Jeffrey Dahmer en un momento del juicio.

ecoger a un autoestopista y acostarse con él. Aquella era su mayor fantasía, un deseo irrefrenable que escondía un turbio secreto: la semilla del asesino. Emulando al Emperador Palpatine de "Star Wars" en "El Retorno del Jedi", Jeffrey Dahmer con dieciocho años y enfundado en unas lentillas amarillas (quería parecerse al personaje cinematográfico), cumplió su irrefrenable deseo de control absoluto. Golpeó, estranguló y desvisceró a Steven, un muchacho al que encontró en la carretera. El denominado "Caníbal" o "Carnicero de Milwaukee" sentía auténtico placer viendo el interior de un cuerpo humano. Le excitaba sobremanera despedazar y masturbarse sobre él. El problema surgía cuando tenía que deshacerse del cadáver. Nada hacía presagiar tras ese porte atractivo y encanto personal que, al pararle en un control policial, estaban ante un asesino en

serie con los restos de su víctima en el maletero. Le dejaron marchar. Una negligencia que costó la vida de otros dieciséis hombres. Una patrulla le paró cuando se dirigía hacia un basurero para deshacerse de Steven porque circulaba escorado a la izquierda. Le preguntaron por las bolsas de la parte trasera del vehículo y el psicópata, inmutable, simplemente dijo que era basura que tenía que tirar. Los agentes no comprobaron su coartada y le creyeron. Aquella situación provocó en Dhamer un miedo atroz. Así que decidió dar la vuelta, bajar al sótano de la casa y esconder las bolsas con la víctima en una gran tubería de desagüe. Dos años después, machacó los huesos y esparció sus restos en el jardín, entre la maleza. Durante nueve años, logró reprimir sus instinto asesino. Nueve años en los que ahogaba su sufrimiento en drogas y alcohol. Pero, ¿cuándo empezó todo? ¿cómo comenzó a gestarse aquella maldad?

UNA PELIGROSA CURIOSIDAD Nacido el 21 de mayo de 1960 en Milwaukee, Wisconsin (Estados Unidos), Jeffrey Dahmer era un niño muy vital y extrovertido. Así lo recordaba su padre. Un chaval que le encantaba hacer gracietas ante la cámara, jugar y estar rodeado de otros niños. Y sobre todo, destacaba por ser muy curioso. Aquello le llevó a experimentar con las cosas y a probar distintas texturas. De hecho, uno de los primeros indicadores de aquel germen criminal, de aquella experimentación, fue el maltrato que perpetraba a los animales. Los cazaba, los torturaba, para después diseccionarlos y limpiar sus huesos. Aquel niño rubio, de ojos azules, estudiante modelo, educado y respetuoso, de buenos modales, ya sentía curiosidad por lo siniestro. Su padre Lionel explicaba que "se dedicaba a investigar cómo eran los animales por dentro, al mismo tiempo que se estaba desarrollando su sexualidad". Pensó que era simple "curiosidad". Sin embargo, aquella espiral cambió su forma de relacionarse con los demás. A partir de entonces se volvió un chico más tímido, retraído, incluso "raro" recordaban sus amigos y compañeros de colegio. Tenía un cementerio de animales, empalaba perros y gatos… sapos. Ese coleccionar animales muertos ya es uno de los primeros rasgos que todo asesino en serie adquiere en su infancia. Una etapa de su vida nada dramática ni llena de problemas. Todo lo contrario. Sus padres, Lionel y Joyce, le colmaron de cariño y atenciones, fue un niño amado y realmente feliz. Pero las continuas mudanzas y el divorcio de sus progenitores generaron en él un miedo continuo al abandono. Un temor que se agudizó con la adolescencia y que caracterizó cada uno de sus asesinatos. Por entonces, ya había descubierto su fascinación por la muerte. Ocurrió en una clase de biología donde tuvo que diseccionar un lechón. A los dieciséis años,


17 aquella caja de Pandora comenzó a cobrar vida. También descubrió su homosexualidad y una escala de violencia y sexo empezó a perturbar la mente de este asesino. "Cada vez era peor, no sabía cómo contárselo a alguien, así que me lo guardé para mí", dijo en una entrevista una vez encarcelado. A ello se unieron sus problemas con el alcohol y las drogas, un cóctel que le llevó a ejecutar el crimen de Steven Hicks, en junio de 1978. Logró ocultárselo a su familia, convivir con ello. Intentó acudir a la facultad. Pero fracasó. Su adicción le hacía imposible tener una vida normal. Se enroló en el ejército pero terminaron expulsándole. Su último recurso fue mudarse con su abuela. Durante varios años la convivencia con su abuela le alejó de los vicios, del sexo con hombres que él mismo veía inmoral y de su impulso por matar. Parecía que había logrado encarrilar su vida, estabilizarse y expulsar al demonio que, según Jeff, llevaba dentro. Tenía veintitrés años, trabajaba como mezclador de chocolate en una fábrica de dulces y reprimía su homosexualidad hasta límites enfermizos. Pero los tiempos dulces durarían poco. Apenas tres años. Una noche en la biblioteca, Dahmer se encontraba leyendo cuando un desconocido pasó por su lado y le arrojó una nota de contenido sexual. En ese momento, hizo caso omiso. Pero un par de meses después comenzó de nuevo la espiral de alcohol, drogas y sexo. El monstruo había despertado de nuevo y con ello una cacería por los bares de ambiente, saunas y sex shops de Milwaukee.

Imágen de Dahmer cuando era tan solo un niño.

EL CONTROL ABSOLUTO De 1986 a 1988 fueron años convulsos. La policía le detuvo por exhibicionista, intentó desenterrar el cadáver de un chico recién fallecido para violarle y volvió a matar. Lo hizo en una habitación de hotel, pero como declaró posteriormente, no recordaba cómo lo hizo. El punto de inflexión se produjo cuando su abuela le echó de casa. Había encontrado el maniquí de un hombre desnudo y pegajoso escondido en un armario. Para Jeffrey era su amante perfecto porque dentro de él

Dahmer en el momento de su detención.

nada estaba vivo. Fue lo único que la mujer descubrió porque de bajar al sótano hubiese visto varios cadáveres y una calavera. Aquel cráneo pulcro, blanco y perfectamente expuesto pertenecía a Steven Toumi, el joven al que asesinó en la habitación de hotel en 1986. Con esta segunda víctima, Dahmer fijó lo que luego sería su modus operandi: invitar a su presa a alcohol en un lugar íntimo con la excusa de practicar sexo (previamente les drogaba con somníferos), realizarles fotografías desnudos y, una vez que ellos decidían marcharse, descargar una irrefrenable ola de violencia contra ellos. Cada crimen tenía un fin en sí mismo: dominar absolutamente a sus víctimas. Como lo hacía el Emperador Palpatine en el Retorno del Jedi de "La Guerra de las Galaxias". Su admirado personaje era malo, corrupto, poderoso y tenía la capacidad de usar poderes especiales para gobernar a otros. Y Jeff se identificó de forma exacerbada con él. Ya en su nuevo apartamento, los escarceos sexuales fueron un continuo, también la ingesta de alcohol y drogas y no paraba de tener fantasías sobre el asesinato y el descuartizamiento de otros hombres. Además, para Dahmer matar estaba íntimamente relacionado con su homosexualidad. Por no mencionar su afición por la necrofilia. Empezó a practicar sexo con los cuerpos de sus víctimas ya desmembradas, o con algunas de sus partes. No era como la mayoría de los serial killers. Quería tener relaciones íntimas con personas inconscientes o muertas. Eso sí, todas sus víctimas cumplían un mismo patrón: su físico. Jeffrey los elegía por su cuerpo. Le gustaban los hombres altos, musculosos y delgados. No le importaba que fuesen blancos, negros, indios o mulatos. Si le parecían atractivos, intentaba ligárselos. Jugaba con ventaja. Nada en aquel joven, solitario, guapo y con cara aniñada, hacía sospechar que escondía un asesino en serie. No era un tipo repulsivo, todo lo contrario. De hecho, le consideraban un hombre bueno dentro de la comunidad gay. Le veían como la clase de chico al que "quieres cuidar y mimar". Sin embargo, tras su apariencia inofensiva se escondía todo un depredador. Después del crimen de Steven


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ASESINOS EN SERIE / JEFFREY DAHMER

Toumi, Jeff mató a diez hombres más con edades comprendidas entre los 14 y los 36 años. Ya llevaba doce víctimas a sus espaldas y aún faltaban cinco más hasta que la policía diese con él. Konerak, de tan solo catorce, fue uno de ellos. Pudo haber escapado de las garras de su asesino, pero la torpeza de las autoridades llevaron al muchacho directo al matadero.

CANÍBAL Y NECRÓFILO 27 de mayo de 1991, Jeffrey salió a la caza. Esperaba tener suerte porque desde hacía tiempo sus amantes le abandonaban poniendo excusas. Se sentía rechazado y el rechazo aumentaba su ansia. Conclusión: el único remedio para adueñarse de ellos era matarlos. La presa de aquella noche era fácil: un chico de catorce años sin demasiada fuerza. Durante varias horas, Dahmer drogó a Konerak para anular su voluntad. Quería fabricar una especie de zombi y siervo sexual. Para ello, le perforó la cabeza y le inyectó diversos líquidos en una improvisada mesa de operaciones. Tras varias horas y hacia las dos de la madrugada, el psicópata decidió bajar al bar para tomarse una cerveza. Necesitaba despejarse. Al regresar, una patrulla de policía se encontraba en la puerta del edificio de Dahmer. Konerak había logrado escapar. Estaba desnudo y aturdido, tenía moratones por todo el cuerpo, y apenas se le entendía al hablar. Jeff se disculpó con los agentes por el estado de su "amigo". Aseguró que estaba borracho y que previamente, se

habían peleado. Los oficiales les dejaron marchar y el homicida volvió a librarse. No así Konerak. Si los policías hubiesen subido al apartamento con Dahmer habrían encontrado un santuario tribal erigido en honor a la muerte y una catedral barroca construida a base de restos humanos. Tras la marcha de los agentes, el psicópata estranguló, cocinó y comió partes del cuerpo de Konerak. Ya no le bastaba con poseerlos y destrozarlos, necesitaba que formasen parte de él. La comunión de cuerpos definitiva. La forma de dominio absoluta. "Una cosa llevaba a la otra. Cada vez tenía que hacer cosas más extrañas para satisfacer mis instintos. De este modo sentía que eran una parte permanente de mí. Además, tenía curiosidad por saber cómo sería. Sentía que iban a convertirse en parte de mí. Comérmelos me producía placer sexual", explicó Dahmer ante las cámaras de televisión. Dos meses antes de su arresto y después de matar brutalmente a Konerak, este asesino seguía guardando las apariencias ante su entorno. Se mostraba cariñoso, atento, agradable… Acudía a celebraciones familiares, conversaba animadamente y disfrutaba en compañía de su padre y su abuela. Pero su carisma encerraba trece crímenes que aumentarían hasta diecisiete en los siguientes sesenta días. Durante ese tiempo, la ciudad de Milwaukee fue testigo de extrañas desapariciones. Jeffrey elegía a “algunas personas porque nadie las iba a echar de menos o porque llevaban un estilo de vida muy loco”, asegura

Sobre estas líneas, las víctimas de Jeffrey Dahmer.


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la escritora Anne Schwartz. "Nadie se dio cuenta de que más de una docena de chicos jóvenes habían desparecido. No aparecía ningún cadáver, ni se vivía ningún clima de miedo en la ciudad", concluye.

EL TEMPLO DEL HORROR Aquella orgía de muerte terminó en julio de 1991, cuando una de sus últimas víctimas, Tracy Edwards de 31 años, logró escapar del apartamento de Dahmer. Paró un coche patrulla, que se lo encontró completamente desnudo y medio drogado, y al explicarles lo sucedido, los agentes se personaron en la casa del asesino. Durante el registro, encontraron el horror en forma de templo. Paquetes con restos humanos en el congelador, una cabeza humana en el frigorífico, un bidón de 200 litros con tres torsos sumergidos en ácido y 83 fotografías de las víctimas descuartizadas. Acababan de cazar a un despiadado criminal del que ni siquiera tenían constancia. En el juicio, el bautizado como el "Carnicero de Milwaukee" se hizo famoso en todo el mundo. Se elaboraron camisetas, cómics, pinturas con su rostro, hasta canciones dedicadas a este asesino en serie. Una legión de fans lo esperaba a la puerta de los juzgados. Durante tres semanas, el tribunal fue testigo de cómo Jeffrey Dahmer contaba las aberraciones realizadas a sus víctimas, de cómo los investigadores aportaban numerosas pruebas y de cómo intentó alegar que sufría locura. De nada le sirvió su estrategia. El jurado votó 10 contra 2 que estaba legalmente cuerdo para afrontar la prisión. Algunos parientes de las víctimas asistían al juicio en silencio, otros no podían evitar llorar desconsolada-

mente. Incluso el juez les permitió hablar ante el tribunal antes de dictar sentencia. Aquí se vivieron momentos de máxima tensión. Hasta el punto que la televisión censuró algunos de los testimonios que se escucharon en la sala. La hermana de uno de los fallecidos, por ejemplo, no pudo reprimir su enfado Maldijo a Jeffrey chillándole: "hijo de puta… ¡Mírame!". Le gritaba mientras se acercaba a él, pero Dahmer, impertérrito, ni pestañeaba. Ni siquiera cuando la muchacha juró matarle. Él simplemente, se levantó y se alejó un poco para evitar que le tocase. Entre tanto, varios alguaciles la agarraron y la sacaron de allí. Una vez que se restableció el orden, el ídolo caníbal habló en público por primera vez. "Me siento muy mal por lo que hice a esas pobres familias y entiendo que tienen derecho a odiarme. He visto sus lágrimas y si pudiera daría mi vida ahora mismo para devolverles a sus seres queridos. De verdad. Lo siento muchísimo", alegó ante el tribunal. Aquella frialdad con la que leyó su discurso hizo que muchos dudasen de que la disculpa fuese sincera. ¿Realmente era consciente del daño hecho? ¿Sentía remordimientos? El 15 de febrero de 1992, el tribunal condenó a Jeffrey Dahmer a 957 años de prisión en Wisconsin; y en mayo de ese mismo año, a cadena perpetua en Ohio. Ahora tendría que pasar el resto de su vida entre rejas. Su nuevo hogar: el Columbia Correctional Institution de Portage (Indiana). Allí recibió la visita de Robert Ressler, criminólogo experto en psicología forense y homicidio sexual, fundador de la unidad de ciencias del comportamiento del FBI. El especialista, que acuñó por primera vez el concepto de asesino en serie, realizó a Dahmer una reveladora entrevista.

Sobre estas líneas, la policía de Milwaukee requisa el arcón frigorífico de Jeffrey Dahmer el 24 de julio de 1991.


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ASESINOS EN SERIE / JEFFREY DAHMER

Convertido en una estrella mediática, el caníbal disfrutó sentándose ante las cámaras y narrando con escrupuloso detalle cada uno de sus asesinatos y obsesiones. La charla entre Dahmer y Ressler fue perturbadora, pero dejó entrever cómo sentía y pensaba aquel psicópata. Incluso el propio criminólogo concluyó que Jeffrey compartía dos perfiles criminales bien distintos: el organizado y el desorganizado. Así que era lógico que el tribunal creyese que no estaba en su sano juicio cuando cometió uno de sus últimos asesinatos. Ya en la cárcel, el joven decidió bautizarse y entregarse a la fe. Creía fervientemente que el demonio le había poseído. Hasta tal punto, que se veía representado por Satanás en la película de "El Exorcista". Ahora necesitaba expiar sus pecados. Pero su estancia en la cárcel fue corta. Apenas dos años. El que durante toda su vida adulta se había comportado como un depredador, tras los barrotes pasó a convertirse en la presa. Dahmer mostraba buen comportamiento y realizaba actividades con sus compañeros para socializar. Le asignaron tareas de limpieza

junto a Christopher Scarver, un esquizofrénico que se hacía llamar Cristo, pero éste terminó por asesinarle a golpes. Ironías de la vida, el preso usó una barra de pesas del gimnasio, la misma arma que Jeff utilizó para matar a su primera víctima, Stephen Hicks. El "Carnicero de Milwaukee" murió poco después camino del hospital por las graves heridas sufridas en la cabeza. Era el 28 de noviembre de 1994 y tenía 34 años. Tras su fallecimiento, los médicos extrajeron su cerebro para estudiarlo. Allí comenzó una batalla judicial donde los padres se pelearon por hacerse con él. Mientras que la madre deseaba donarlo a un hospital de investigación mental, el padre solo quería enterrarlo y alejarlo de todo el mundo. Al final, su cerebro fue incinerado y las cenizas entregadas a sus padres. Este violador, descuartizador, necrófilo y caníbal acabó con la vida de 17 hombres entre 1978 y 1991 y ha pasado a la historia criminal como uno de los asesinos en serie más aterradores. Sin embargo, todavía hoy muchos especialistas cuestionan si se trataba de un enfermo o de un monstruo.

Sobre estas líneas, Jeffrey Dahmer en una de sus multiples borracheras.


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JEFFREY DAHMER

Resumen del caso: Jeffrey Dahmer fue un asesino en serie estadounidense conocido también como “El Carnicero de Milwaukee” y su perfil psicológico es prototípico del hombre carente de todo aquello que hace tolerable llevar una existencia normal.

SU COMPORTAMIENTO, OBJETO DE ESTUDIO HIZO DEL ASESINATO SU VENGANZA PARTICULAR CONTRA EL TRAUMA DE SU VIOLACIÓN. PRIMER CRIMEN: JULIO DE 1978 NACIÓ EL 21 DE MAYO DE 1960

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l psiquiatra que diagnosticó a Dahmer durante el lapso del juicio, explicó que el hombre era indudablemente psicótico; y aseguró que habría estado sufriendo de una enfermedad mental desde hacía muchísimo tiempo, y una clara prueba de eso eran sus creencias alucinantes que lo llevaban a fantasear con "crear zombis". Un psicólogo que testificó en la corte afirmó que Dahmer era un sádico maníaco, agregando además que tenía una ira interna y agresividad que lo empujaban a matar, y que el deseo sexual simplemente era un vehículo para externalizar esos sentimientos relacionados a la violencia y la necrofilia. Muchos psicólogos analizaron a Dahmer, y se les ocurrió que se trataba de un sujeto evasivo, resistente y manipulador. Del mismo modo, tenía un largo historial de dependencia al alcohol, llegando inclusive a beber durante sus clases en la universidad, finalmente siendo obligado a desintoxicarse [de cualquier forma, nunca lo logró]. Los casos de asesinos en serie comparten características comunes, tales como la fantasía, la ira, la rabia, el bajo autoestima, y la facilita-

VÍCTIMAS: 17 FINAL: ASESINADO EN PRISIÓN EL 28 DE NOVIEMBRE DE 1994 ción al cometer tales delitos. Jeffrey Dahmer puede ser categorizado como un asesino serial lujurioso, dado que sus homicidios involucraban sexo con sus víctimas. Finalmente, las conclusiones de los numerosos psicólogos, psiquiatras y demás profesionales, a pesar de variar en algunos aspectos, siempre acababan con algo en común, y esto era el indiscutible perfil sociópata de Dahmer. Muchos psiquiatras diagnosticaron en Dahmer un desorden de personalidad antisocial; básicamente un patrón de indiferencia hacia los derechos de otros y la violación de éstos mismos, que comienza en la infancia o en la adolescencia. Personas con este desorden por lo general hacen caso omiso a las normas sociales y las leyes, mienten repetidamente, colocan a otros en riesgo para el propio beneficio, y demuestran una profunda carencia de remordimiento. Aún hoy en día y tras numerosos análisis, sigue sin conocerse mucho acerca de la causa del desorden que padecía Dahmer, pero la doctrina psiquiátrica es firme al alegar que la genética y otros aspectos de la vida de una persona podrán contribuir al

desarrollo de dicha condición. Entre estos, elementos como la falta de interés en relaciones sociales, la frialdad emocional, y una tendencia de llevar un estilo de vida solitario, son compendios que revelan un patrón incluso similar al que demuestran las personas que padecen de autismo. Identificado por su propio padre como un incompetente social, Jeffrey Dahmer era indudablemente un individuo enfermo, independientemente de esto, después de oír sus confesiones, el jurado le condenó a novecientos treinta y seis años de cárcel. El 28 de Noviembre de 1994, apenas tres años de su encarcelamiento, Christopher Scarver, otro recluso, le destrozó el cráneo a Dahmer con una barra de gimnasio, en su propia celda. Un dato curioso es que aún drspués de su muerte, los padres de Jeffrey pelearon la posesión del cerebro de su hijo, llevando la diatriba ante los tribunales locales: la madre alegaba que quería venderlo a un hospital para su futura investigación en el ámbito mental, mientras que el padre simplemente esperaba enterrarlo "lejos de todo el mundo y de su memoria".


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CRÍMENES SIN RESOLVER / LAURA ORUE

DOS CRIMENES Casi PERFECTOS

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n el primer número de CRIMINALIA, mientras abordabamos el caso de Leticia Temiño, dos nombres saltaron a la palestra, el de Laura Orue y Olga Casas, otros dos crímenes sin resolver en la provincia de Vizcaya. Al final del reportaje, prometimos hablaros de los dos casos. Y como lo prometido es deuda, volvemos al País Vasco para dedicar el reportaje de este número a las dos jóvenes asesinadas. La muerte de Laura Orue hace 21 años se ha convertido en una de las espinas por sacar de los investigadores más avezados de distintos cuerpos policiales en Euskadi. La joven estudiante de Magisterio de 21 años, vecina de Zeberio, desapareció el 29 de agosto de 1999 cuando acudía a una cita con sus amigas en las fiestas de Llodio. Una semana después, tras una intensa búsqueda, su cuerpo fue encontrado enterrado en una fosa al pie de un pinar, en una zona rastreada en varias ocasiones, cerca de su casa. Un voluntario, al que llamó la atención la tierra removida, se acercó y descubrió los cabellos color caoba de la muchacha. Una vez extraído se comprobó que el cuerpo estaba semidesnudo de cintura para abajo, aunque llevaba ropa interior.

Primer plano de Laura Orue, asesinada hace 21 años.

"El sitio no parece fortuito, sino muy bien pensado; hay que tener mucha sangre fría para cargarte a alguien y cavar una fosa, ¿eh? O es premeditado o cuentas con una infraestructura de la leche para deshacerte del cuerpo", opina un agente que participó en la búsqueda. "El tío que lo hizo es del pueblo y conoce la zona, pero no pudo actuar solo", sentencia. La autopsia descartó que hubiera sufrido una agresión sexual y no se apreciaron signos evidentes de violencia. Finalmente, los forenses concluyeron que la joven había muerto por sofocación o asfixia provocada por algún plástico o similar que nunca fue localizado. El o los autores de la muerte, trataron de ocultar el cadáver cubriéndolo con tierra y helechos en una fosa de 50 centímetros de profundidad en una zona próxima a su domicilio, un caserío del barrio Zaldarian de Zeberio. Una de las incógnitas que rodean el crimen es el móvil, ¿por qué la mataron? Expertos en criminología han llegado a confesar que se trata de uno de los casos más complicados que han conocido en su carrera profesional, precisamente por la falta de pruebas. Los primeros encargados de la investigación reconstruyeron las últimas horas de Laura con vida. Trabajaba como extra en un hostal rural cerca de su casa, de la que aquel sábado salió a las 23.30 horas. Después, fue a casa a cambiarse de ropa. Se puso una camiseta, un pantalón de pata acampanada y unas sandalias con plataforma. Había quedado con sus amigas a la 1.30 horas en Llodio, pero nunca llegó. Su coche, un Fiat Punto gris, apareció aparcado en la estación de Miraballes. Su familia cree que lo dejó allí con la intención de coger el tren, pero nadie la vio en la estación o montada en un convoy. En estos 21 años, las diligencias han llevado a los investigadores, primero de la Ertzaintza, y después de la Policía Municipal de Bilbao, a realizar tres detenciones, aunque todas ellos quedaron en libertad sin cargos. También ha habido otros sospechosos, pero no había suficientes indicios contra ellos. El primero en pasar por los calabozos fue el hijo de los dueños del establecimiento en el que trabajaba Laura, cuatro meses después de los hechos, tiempo en el que el caso estaba bajo secreto de sumario. Una testigo, que luego se retractó, llegó a decir que le había visto con la víctima en Llodio la noche de autos, aunque después no le reconoció en una rueda de reconocimiento. Cuatro años después, la investigación dio un giro. Un juez había comisionado a la prestigiosa Policía Judicial de la Policía Municipal de Bilbao, para que indagara en el caso. Fruto de la revisión de los 7.000 folios


23 del sumario y de nuevas pruebas, los agentes arrestaron a dos individuos, vecinos de las localidades de Miraballes y Arrigorriaga, de 31 y 37 años entonces, que ya habían declarado como testigos en el proceso. Los dos amigos se contradecían en sus versiones y en el coche de uno de ellos se localizó una manta con pelos que, según un análisis preliminar podían pertenecer a Laura, aunque finalmente el ADN descartó que fuera de ella. Uno de ellos llegó a permanecer quince días en prisión provisional. Esta prueba científica e irrefutable y el hecho de que los dos sospechosos acreditaran que aquella noche fueron juntos al cine para ver una película, tumbó las acusaciones y ambos quedaron exculpados. La psicosis social por la muerte de Laura se acrecentó con el mazazo que supuso, unos meses después, el asesinato y violación de Virginia Acebes (de la que hablaremos en un próximo número). Se llegó a pensar que detrás de ambos crímenes con víctimas de edad y perfil similar podía haber una misma persona, aunque luego quedó descartado al ser detenido y condenado el autor del salvaje crimen de Virginia. La muerte de Laura, sin embargo, sigue siendo una gran incógnita. ¿Quién la mató y ocultó su cuerpo y cómo ha logrado mantener el silencio durante tantos años? La madre de la joven, que tenía otros dos hermanos, María Angeles Duoandikoetxea, la recuerda "cada día, cada segundo" y lamenta que 21 años después no haya nada que le permita saber qué le pasó a su adorada hija. Pero para ella, su hija está "cada día más viva" al menos en su memoria. "Dicen que el tiempo borra el dolor; a mí no me borra nada, la veo en todos los lados". Esta conversación se mantuvo el día del cumpleaños de la mujer, una fecha especialmente sensible para ella. "Qué diferente hubiera sido mi vida si esos

Monolito levantado en memoria de Laura Orue.

Acto celebrado en 2002 en Miraballes, al cumplirse el tercer aniversario de su muerte.

cabrones no se hubieran cruzado en el camino de mi hija aquella noche", se duele la mujer. Desde que Laura no está, "no bajo ni al pueblo (Zeberio), salvo para una necesidad pura". Sabe que debe seguir luchando porque sus otros dos hijos y sus nietos la necesitan, pero confiesa que no tiene ánimo. "Quiero ser fuerte, pero no puedo. He sido dura, pero creo que ahora me estoy cayendo". En la actualidad, la comisaría de la Ertzaintza en Galdakao mantiene el caso sobre la mesa, a la espera de una nueva pista. El propio exconsejero de Interior, Javier Balza, se comprometió públicamente en su momento a no olvidar la muerte de esta joven de Zeberio, que hoy por hoy sigue sin resolver. La asociación Clara Campoamor asumió la asesoría legal a la familia de la víctima. "Laura tiene derecho a la Justicia, no podemos permitir que ni una sola agresión quede impune", clama Blanca Estrella, presidenta de la asociación feminista, quien lanza un llamamiento a la colaboración ciudadana para aclarar el misterio.


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CRÍMENES SIN RESOLVER / OLGA CASAS

O

lga Casas Rodríguez, orensana de 19 años recién cumplidos y residente en Portugalete, fue asesinada en esa localidad vizcaína la noche del 4 de noviembre de 1990, hace ahora casi 30 años. Cuando regresaba de una fiesta, la joven fue abordada por una o varias personas que la estrangularon primero y aseguraron su muerte después con una puñalada que le atravesó la yugular. Hija de gallegos emigrados al País Vasco, a Olga nunca se le había dado bien el colegio, por lo que había abandonado los estudios y trabajaba como empleada doméstica. Las horas previas a su asesinato, la muchacha había estado celebrando una fiesta en casa de una amiga hasta aproximadamente las dos de la madrugada. A esa hora abandonó la vivienda junto con otros jóvenes y luego todos se separaron para regresar a sus casas. El cadáver de Olga fue descubierto poco después de las 10 de la mañana siguiente en el jardín de un colegio religioso cercano a su domicilio. La voz de alarma la dio el jardinero del secretariado de la orden de las Javerianas de Portugalete, que observó unos setos dañados y, al acercarse, se encontró con una escena dantesca: el cuerpo de Olga Casas estaba cubierto de sangre y barro y tenía la cara reventada a golpes. Sólo llevaba puestos los zapatos y los pantalones, si bien éstos estaban bajados a la altura de los tobillos. Alrededor del cadáver aparecieron desperdigadas varias prendas de ropa, así como la cartera de la joven sin su documentación pero con el dinero, seis pulseras de plata, los pendientes y una chapa que solía llevar al

cuello. La ropa interior, la camiseta y el suéter de Olga nunca han aparecido. La autopsia indicó que la muerte se debió a "asfixia mecánica por estrangulación a lazo", que a Olga le seccionaron la yugular con una puñalada en el lado izquierdo de su cuello cuando ya estaba muerta, y que no había habido agresión sexual. Los forenses determinaron también que la hora del fallecimiento se situaba entre las dos y las seis de la madrugada, y que la mujer fue asesinada en un lugar distinto a donde apareció el cadáver. Tras descartar la violación o el robo como posibles móviles del crimen, la Policía investigó si podía tratarse de un ajuste de cuentas relacionado con la droga. Olga solía frecuentar bares y pubs donde se consumían estupefacientes, si bien todo apunta a que ella no se drogaba. De hecho, un mes antes de su asesinato, la Policía llevó a cabo una redada en un local frecuentado por camellos donde Olga se encontraba con una amiga. Ambas chicas fueron cacheadas, junto con el resto de clientes, pero los agentes no las encontraron nada sospechoso y las dejaron marchar. Al margen del móvil del crimen, existía un elemento en la investigación que había dejado desconcertados a los policías: el lugar donde apareció el cuerpo sin vida de Olga Casas. Los jardines del colegio de las Javieranas habían permanecido cerrados con llave la noche del asesinato, la cerradura no había sido forzada, y la única llave estaba en poder del jardinero que encontró el cuerpo, quien fue interrogado quedando fuera de

Fotografía de Olga Casas, asesinada hace casi 30 años. El crimen sigue sin resolverse.


25 había aparecido en enero de 1995 en un pueblo de Cantabria tras ser secuestrada horas antes en Portugalete. Los tres hombres fueron detenidos inmediatamente. Se trataba de delincuentes de mediana edad, residentes en distintos pueblos de Vizcaya y con abundantes historiales delictivos. Sin embargo, las primeras comprobaciones policiales dieron al traste con la teoría del Señor-T: uno de los detenidos estaba preso en París cuando fue asesinada Olga Casas y no había disfrutado de ningún permiso carcelario; a los otros dos les exculparon los análisis de ADN. Los investigadores pensaban que el Señor-T o bien había mentido o bien había malinterpretado la conversación que escuchó. Tras este revés, el caso quedó definitivamente arrinconado. Sin pistas nuevas de las que tirar, los investigadores están convencidos de que el asesinato de Olga Casas Rodríguez sólo se resolverá merced a un golpe de suerte. El testigo protegido conocido como Señor-T abandonó el País Vasco hace muchos años por miedo a represalias después de que se divulgase su verdadera identidad. La madre de Olga, Sara Rodríguez, piensa que la chica fue asesinada porque escuchó algo que no debía o fue testigo accidental de un hecho que selló su destino: "estuvo en un mal sitio en el momento menos adecuado", reflexiona. La familia de la joven, humildes trabajadores, tiene un plus de dolor añadido: viven a escasos 50 metros de distancia de donde apareció el cadáver de Olga, y tienen que pasar todos los días por delante.

toda sospecha. La Policía Científica descartó que el cuerpo hubiese sido arrojado por encima de la elevada tapia que separaba el jardín de la calle, por lo que sólo quedaba la posibilidad de que los asesinos se hubiesen hecho con una copia de la llave y hubiesen entrado cargando con el cadáver para depositarlo donde apareció. Sin embargo, el jardinero insistió en que tal cosa era prácticamente imposible: nadie podía haber entrado en su casa, coger esa llave concreta, hacer una copia y devolver la original sin dejar ningún rastro o despertar alguna sospecha. Las monjas que residían en el centro dijeron, por su parte, que no habían escuchado ningún ruido extraño durante la noche. En diciembre de 1992, el juzgado de Instrucción número 2 de Barakaldo acordaba el archivo provisional del caso por falta de autor conocido. Así, en el olvido, permaneció durante más de 2 años, hasta que entró en escena el Señor-T. Era este el nombre en clave que la Policía había dado a un testigo que, primero de manera anónima y después abiertamente, había facilitado a los investigadores algunos datos que podían llevar al arresto de los asesinos de Olga Casas. En febrero de 1995, el Señor-T explicó que los autores del crimen eran tres individuos a quienes había escuchado hablando del asesinato con profusión de detalles. El informante también sugirió que los sospechosos podrían estar, igualmente, detrás de la violación y muerte de Leticia Temiño (Ver número 1 de CRIMINALIA), de 18 años, cuyo cadáver MARTES 6-11-90

SUCESOS

Un jardinero halla el cadáver desnudo de una joven en una escuela de Portugalete

A B C / 83

Joven muerto en Gyón tras ser arrastrado por un golpe de mar desde el paseo marítimo

Gijón. Efe Efectivos del Grupo de Buceo de la Guardia Civil rescataron a mediodía de ayer el caPortugalete (Vizcaya). Efe dáver de Francisco Osear Vázquez Gómez, El cadáver desnudo de la joven María Olga Casas Rodríguez fue encontrado el domingo desaparecido en la madrugada del pasado por la tarde en los jardines de la escuela de secretariado de la orden de las Javerianas día 1 al ser arrastrado al mar por una ola de Portugalete por el jardinero de la misma. El hallazgo se produjo cuando este emcuando estaba sentado en una de las baranpleado procedía a limpiar el jardín y observó que la parte superior de unos setos estaba dillas que bordean la playa de San Lorenzo, cortada. Al acercarse al lugar, el hombre vio el cuerpo de una joven, cubierto por la maleza. de Gijón. El cadáver fue hallado en las inmediaciones del club Astur de regatas, a unos llada desperdigada por los alrededores. De inmediato, las personas responsables Además, en la inspección ocular realizada en 300 metros de donde desapareció. de este centro avisaron al Cuerpo Superior Francisco Osear Vázquez, de veinticuatro el lugar de los hechos, los inspectores enconde Policía, cuyos agentes acometieron las años, vecino de Sestao, se encontraba en la traron una chapa de plata y una cartera sin tareas de identificación de la víctima. escalera número dos de la playa gijonesa a Se trataba de María Olga Casas, de dieci- documentación. las dos de la madrugada del día 1 tomando El cadáver de la joven fue trasladado posnueve años, natural de Orense y con domiciunas copas con dos amigos, Diego Martel teriormente al centro anatómico forense del lio en la localidad vizcaína de Portugalete, Muñiz y Pedro Ignacio Mas Ciordia, de veintihospital de Basurto, con el fin de realizar la quien presentaba una puñalada en la parte izcolegio religioso de la orden de veintitrés del años, respectivamente, amautopsia y averiguar las causas exactas de nueve yFachada quierda del cuello, herida que le causó la cuando en el fuerte oleasu muerte. Asimismo, el examen forense de- bos vecinos de Madrid, las Javerianas Portugalete. muerte después de haber sufrido una fuerte je los arrojó al agua. Francisco Osear Gómez terminará si la joven fue violada. hemorragia. se golpeó contra unas rocas y desapareció Según las primeras pesquisas realizadas Según informaron fuentes del Gobierno posteriormente, mientras sus dos compañepor los agentes encargados del caso, el óbito Civil de Vizcaya, la víctima estuvo el sábado Querido lector: lo que usted acaba de leer son se produjo entre las tres y las cinco de la mapor la noche con sus amigos, si bien a las ros pudieron ser rescatados con ayuda de unas cuerdas. drugada del domingo, por lo que el cadáver dos de la madrugada se despidió de ellos las historias de dos casos no resueltos. Si ha permaneció tendido en el lugar en el que fue para dirigirse a su domicilio. Esta fue la última • Al menos veintiuna personas resultaron testigo, si sabe algo, dato que hallado por espacio de ocho horas. Se da la vez que la muchacha fue vista con vida, ya sido muertas, una veintena heridas y trescualquier desapacircunstancia de que las monjas que residen que a partir de entonces no se tuvieron más pueda recidas en un accidente el domingo que le paaportar, porocurrido insignificante en el citado centro de secretariado no notaron noticias sobre su paradero. cerca de Seúl cuando un autobús chocó conpuede ser crucialde para dar una solunada extraño que les hiciese sospechar lo • Ciento trece personas han fallecido en rezca, tra un camión y a consecuencia la colisión que había ocurrido en su jardín. la provincia de Barcelona en lo que va de año se hundió en un pantano. La mayoría de las ción a estos crímenes sin resolver. Extracto del diario en ellas momento de hacerse eco dedeladrogas. noticia.Las últimas víctimas quedaron aprisionadas entre los a causa de sobredosis El cuerpo de María Olga, ABC, que según víctimas por este motivo han sido tres homfuentes consultadas no presentaba ningún restos del vehículo y se ahogaron. Los heribres que fueron hallados cadáver en Barceotro signo de violencia, apareció desnudo, cudos fueron trasladados a centros hospitalalona y otro más que apareció en Sant Cugat. bierto de sangre y barro, con los zapatos rios. Los equipos de rescate estiman que tres Sus edades oscilan entre veintitrés y treinta y puestos y el pantalón bajado hasta los tobio cuatro personas han desaparecido a conse-

La víctima murió desangrada tras ser apuñalada en el cuello


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EL ARCHIVO DEL CRIMEN / UN BAÚL EN LA ESTACIÓN

Un baúl en la estación

E

n este número, os presentamos dos casos separados en tiempo y en espacio, pero con un denominador común: la existencia de un par de baules en dos estaciones que se convierten en protagonistas de dos horrendos sucesos que pasaron a los anales de nuestra historia criminal. El primero de ellos ocurrió en Valladolid. La Policía llevaba tiempo observando con lupa sus actos, no en vano era uno de los prestamistas más famosos y acaudalados de la ciudad. De origen vasco y con fama de hombre poderoso, respondía al nombre de Julián de Otaola y vivía en el número 18 de la calle Pedro Ansúrez. Era multitud la gente que había oído hablar acerca de sus negocios y no pocas veces él mismo había acudido a las fuerzas de orden público en procura de protección. No llevaba una vida fácil, a pesar de la riqueza que atesoraba. Y lo cierto es que la Policía no había podido hacer acopio de pruebas sólidas sobre las supuestas irregularidades que determinadas gentes le achacaban. Hasta aquel mes de febrero de 1863, en el que Otaola cobró mayor protagonismo, pero por otras causas.

Estación del Norte de Valladolid donde llegó un baúl de grandes dimensiones y peso considerable dirigido a Alar.

Nadie le había vuelto a ver desde noviembre del año anterior; era como si las calles se lo hubiesen tragado. Nada se supo de él desde aquel día en el que salió de casa acompañado de un joven que portaba un extraño bulto. Quienes lo conocían especulaban sobre su misteriosa desaparición, no faltó quien lo imaginó tirado en un descampado o ahogado en el río. Enemigos, de hecho, no le faltaban. La Policía, convenientemente avisada, se puso manos al asunto. En un primer momento, sus múltiples y variadas diligencias no dieron fruto. Sabían dónde vivía y controlaban su rutina diaria, pero en ninguno de los sitios que frecuentaba supieron dar explicación lógica de lo sucedido. Hasta que el juez encargado del asunto, Antonio de la Cuesta, infundió nuevos bríos a las pesquisas. Intervino todos los papeles y pertenencias del desaparecido, y comenzó a recabar hallazgos determinantes. Entre ellos, una enorme caja de hierro ubicada en un lugar discreto: se trataba, con toda probabilidad, de la que el prestamista utilizaba para guardar el dinero, valores y demás objetos valiosos. No por casualidad, la caja había sido forzada hasta


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hacerla ceder. Y estaba vacía. La hipótesis del robo cobró gran verosimilitud, lo mismo que las graves consecuencias que podrían derivarse del mismo. El siguiente paso no era otro que acertar con los sospechosos del hurto. Tiempo atrás, los agentes habían detenido a la criada del desaparecido, Vicenta Artiagoitia Alecheguerra, natural de Gordejuela, soltera de 34 años, cuya primera declaración resultó poco esclarecedora. Pero ahora, el hallazgo del arca la había vuelto a colocar en el punto de mira más evidente. Acierto pleno: lo confesado por Vicenta en esta segunda ocasión supuso un giro de 180 grados para el caso: se confesó cómplice del asesinato y desentrañó numerosos detalles del mismo, si bien no todos verdaderos. Siguiendo su declaración, la Policía supo que a la Estación del Norte había llegado un baúl de grandes dimensiones y peso considerable; dirigido a Alar, no había tardado en provocar la extrañeza del personal encargado. No por casualidad, el equipaje había aparecido justo a mediados de noviembre de 1862, coincidiendo con la desaparición del prestamista. Era miércoles, 18 de febrero de 1863, cuando la Policía llamaba al jefe de estación de Alar para confirmar el dato; la información que recibieron era aún más jugosa: el baúl, efectivamente, no sólo había llegado a esas dependencias hacía aproximadamente tres meses, sino que aún permanecía en el almacén de equipajes sin que nadie lo reclamase. El juez ordenó que lo enviasen a Valladolid cuanto

antes. Al día siguiente, la expectación era enorme. La caja, recién bajada del vagón, estaba intacta. Cuando la abrieron, el silencio dio paso a la exclamación más conmovedora: en su interior apareció el cadáver del prestamista, envuelto en una sábana que llevaba sus propias iniciales y en el mejor estado de conservación. Estaba vestido; otras ropas esparcidas por el interior evitaban que el cuerpo se moviera y produjera ruido. El juez mandó hacer la autopsia y el resultado no produjo demasiadas sorpresas: el prestamista había sido estrangulado. Las pesquisas posteriores abrieron un abanico enorme. Todo se debió a una complicada urdimbre dirigida, simplemente, al robo. El asesinato tuvo lugar la noche del 14 al 15 de noviembre de 1862. Lo perpetraron la sirvienta, un joven llamado Carmelo Ausejo y Alacot, militar valenciano que había servido en el regimiento de Almansa y ahora lo hacía en el provincial de Valladolid, y la amiga de ambos, Juana Valencia Medrano. La presencia de esta última no era inocente: deudora, junto a su madre, de 7.000 reales que Otaola les había prestado, aseguraba que éste les amenazaba con ejecutar el embargo de su finca en caso de no pagar. Los tres, Vicenta, Carmelo y Juana, fueron hallados culpables de homicidio y condenados a la pena capital. La secuencia del caso, una vez hechas las averiguaciones y confirmadas en el juicio, resultó truculenta. Primero trataron de envenenar al prestamista con un producto que Juana había comprado en Ávila, pero viendo que no conseguían acabar con su vida, decidie-

Antigua recreación del asesinato del prestamista Julian de Otaola.


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EL ARCHIVO DEL CRIMEN / UN BAÚL EN LA ESTACIÓN ron cortar por lo sano. Entraron en la casa, irrumpieron en su cuarto, Vicenta y Juana le sujetaron las manos y el militar lo estranguló. Luego encerraron el cadáver en el baúl. Como encubridora actuó la madre de Juana, Petra Medrano, que resultó condenada a 9 años de prisión. De nada sirvieron las peticiones de clemencia por parte del arzobispo de Valladolid: Ausejo, procesado en primer lugar y de manera aislada por su condición de militar, fue ajusticiado a garrote vil el 16 de junio de 1863, martes. Vicenta y Juana hubieron de esperar hasta el 25 de febrero del año siguiente, jueves, para correr la misma suerte. El siguiente caso ocurrió unos años más tarde en Madrid. Hacía frío en la capital de España. Había nevado durante toda la semana y el aire circulaba a su antojo en los andenes de la Estación del Norte, penetrando hasta los huesos. Sin embargo, quienes asistieron aquella oscura tarde del 30 de diciembre de 1920 a la subasta de mercancías sin retirar no se estremecieron por las gélidas temperaturas, sino por el macabro hallazgo que descubrieron. La Compañía del Norte ofrecía al mejor postor los equipajes abandonados que llevaban un año en sus almacenes. Nadie había acudido a recogerlos y nadie los había reclamado durante el plazo reglamentario, así que se sacaban a la venta para hacer sitio a otros objetos perdidos. Entre aquellos efectos figuraba un baúl, de un metro de ancho por medio de ancho, facturado el 31 de diciembre de 1919 en Bilbao por un desconocido C. Céspedes, sin más señas.

La Policía fue alertada del misterioso hallazgo y los médicos examinaron el cajón con los restos. Según se informó, contenía dos fémures, dos tibias, un peroné, un húmero, varios trozos de vértebras, una femoral, además de la cabellera rubia. El médico Federico Esteban, que reconoció los huesos, señaló que la fallecida, pues todo apuntaba a su sexo femenino, había muerto hacía más de un año. Junto a los restos se hallaron diversos documentos y cartas, una de las cuales llamó la atención de la prensa. Estaba dirigida a Carlos Céspedes por su padre Gonzalo y en ella éste manifestaba a su hijo su profundo disgusto porque, a pesar de sus prohibiciones, continuaba maltratando a su hermana. Don Gonzalo le afeaba su conducta y le exponía a Carlos la preocupación de que persistiera en el futuro, puesto que el día que sus padres faltaran su hermano se convertiría en su único protector y temía que siguiera maltratándola. El padre finalizaba su carta con unos consejos a su hijo para que tratara a su hermana con el cariño que se merecía. Estaba fechada en Bilbao el 12 de septiembre de 1914. La truculenta noticia corrió de boca en boca por las calles de Madrid. ¿De quién era el cadáver? ¿Era de la niña? ¿Había sido víctima de un crimen? El médico afirmaba, sin embargo, que los restos pertenecían a una persona de más edad y que no se sabía el tiempo que llevaba muerta. Tampoco se tenían datos del destinatario del baúl, por lo que el suceso seguía suscitando todo tipo de cábalas, en el mayor misterio. El juez de guardia Miguel Hernández, juez de Pala-

Un andén de la Estación del Norte en el que se puede ver el tránsito de viajeros y de equipajes


29 cio al que además correspondía el caso por jurisdicción, ordenó la busca y detención de Gonzalo de Céspedes, a quien venía consignada la triste mercancía. Era cuanto se sabía aquel 31 de diciembre, aunque al cierre de la edición de aquel día, el diario ABC apuntababa ya que el hecho no tenía la importancia que se le había atribuido en los primeros momentos, pues debía de tratarse de un caso de traslación ilegal de restos humanos. Al día siguiente, 1 de enero de 1921 (hasta 1972 el periódico salía a la calle en Año Nuevo), se aclaraba el extraño suceso. El abogado Gonzalo Céspedes Ramírez, de 57 años y residente en la madrileña calle de Pontejos, declaró ante el juez que una hija suya llamada Blanca había fallecido en Manila (Filipinas) en noviembre de 1884 y que sus restos habían sido exhumados el 25 de junio de 1919 y enviados a España en un baúl, para que fueran aquí enterrados. También su hijo Carlos había informado al juez que fue él quien facturó el citado baúl en Bilbao con destino a Madrid, pero «no pudo ser retirado a tiempo de la estación por causas ajenas a la voluntad del destinatario». No se trataba, por tanto, de la menor de la carta. El caso quedó resuelto, aunque algunos interrogantes del folletín quedaron en el aire: ¿qué causas impidieron que el baúl fuera recogido? ¿por qué no se reclamó el baúl durante todo el año que permaneció en la Estación del Norte?... Y sobre todo, ¿qué fue de aquella otra hija maltratada por su hermano?

Imagen de archivo donde un operario traslada el equipaje de los viajeros.

Imagen de la Estación del Norte de Madrid en 1930.


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ALERTA DESAPARECIDOS / CAROLINE DEL VALLE

DESAPARICIÓN EN UNA NOCHE DE FIESTA

C

aroline del Valle, de 14 años, desapareció el 14 de marzo de 2015 en la controvertida zona Hermética de Sabadell, un lugar de bares y discotecas donde la fiesta, la música y el alcohol son los protagonistas. Pasaban las cinco de la mañana cuando una veintena de menores corrían en varias direcciones al aparecer coches patrulla de los Mossos d’Esquadra. Varios se habían fugado de centros de menores como cada fin de semana, de ahí que quisieran ocultarse. Caroline, no. Sus padres creían que estaba durmiendo en Hospitalet, en casa de su amiga Silvia. Hasta la noche siguiente no descubrieron el engaño, cuando ya era tarde. Caroline vivía en un piso de la Zona Franca de Barcelona junto a sus padres, su hermano y sus abuelos. "No le gustaba estudiar pero disfrutaba en el parque jugando con el resto de niños", recuerda su madre, Isabel Movilla. En octubre de 2014, la adolescente contactó con un grupo de menores que se reunían en las puertas de la tienda Apple de Plaza Catalunya en busca de wifi gratis. "La mayoría se habían fugado de centros de menores o pertenecían a familias desestructuradas", lamenta la

Imagen de la joven Caroline del Valle, que desapareció sin dejar rastro con tan solo 14 años.

madre. Las nuevas compañías transformaron a la menor que "comenzó a maquillarse y a salir a la discoteca los sábados por la tarde". El pasado 14 de marzo Caroline "estaba loca de ilusión, el lunes iba a hacerse un piercing e iba contando las horas", recuerda emocionada Isabel. Tras la comida se preparó para ir a una discoteca de adolescentes de Barcelona. "A las 9.30, Caroline me envió un mensaje pidiéndome si podía quedarse a dormir en casa de su amiga Silvia en l’Hospitalet de Llobregat". La madre le dio permiso, "la otra niña se había quedado en mi casa otras veces". Caroline y sus amigas habían tejido un nido de excusas para que sus familias no descubrieran que aquella noche no iban a pasarla en casa de amigas sino a 30 kilómetros de Barcelona en un polígono repleto de discotecas: la Zona Hermética de Sabadell (Vallès Occidental). Una vez llegaron a la zona, comprobaron que no les dejaron entrar a ninguna discoteca por ser menores de edad. La joven y sus amigos se instalaron en un descampado cercano para hacer botellón. Hacia las cinco y media de la mañana, se produce una espantada de todos los presentes cuando irrumpen en la calle dos patrullas de los Mossos. Como muchos de los chicos de la panda estaban fugados de los centros de menores, salen disparados en varias direcciones para que la policía no los alcance. Caroline también corre: "No puedo más. Estoy agotada. ¿Qué hago?", le pregunta Caroline a Justin, uno de los chicos que huía junto a ella. "Escóndete tumbada debajo de ese coche que yo sigo corriendo y los atraigo hacia mí", relata el joven que le respondió. Así consta en su declaración. Según Justin, Carol obedeció y él volvió a aligerar el paso. Para la policía, Justin se revela como el primer sospechoso de la desaparición de Caroline. Lo único en lo que coinciden varios testigos es en que Justin, que en realidad se llama Yacine, corrió con Caroline. Lo siguiente que cuentan es que el joven se presentó en la estación de Sants más tarde que los demás, manchado de barro y con algún rasguño y con una indumentaria distinta a la que llevaba puesta durante toda la noche. Le dijo al resto de la panda que se había manchado mientras estaba escondido y que se había herido saltando una valla. ¿Por qué se cambió de ropa? ¿Qué hizo durante más de dos horas, desde que comenzó a huir de la Policía hasta que volvieron a verlo sus amigos? Los agentes le llevaron a la zona a reconstruir lo ocurrido. Señaló el lugar donde vio a Caroline tumbarse debajo de un coche y después explicó que él se había escondido en una zona de descampados durante dos horas


31 hasta que creyó que había pasado el peligro. Además, y esto es bastante, sorprendente, una de las menores le contó a los Mossos que Justin le había dicho esa mañana que a Caroline la había detenido la policía, algo que no le cuenta a nadie más. El testimonio de este sospechoso no es, precisamente, muy sólido. Pero lo cierto es que los Mossos tampoco han podido encontrar durante la investigación nada suficientemente concluyente para derribar su presunción de inocencia, aunque haya indicios bastante bien razonados para que los Mossos tengan esas sospechas. Los Mossos dicen, con razón que Caroline no conocía la zona hermética de Sabadell, que era la primera vez que iba allí, así que es difícil de creer que se separase de Justin, con quien había estado toda la noche. Además, según declaran varios miembros de la pandilla, esa misma noche Caroline se pone nerviosa, incluso llora, en un momento en el que cree haber perdido de vista a su amiga Silvia, de quien dependía para regresar a Barcelona. También es difícil de creer que una chica de 14 años, en plenitud física y con la adrenalina del momento, se cansase de correr tras 200 metros, tal y como dice Justin. Además, los Mossos hacen constar en su informe los antecedentes violentos del sospechoso. En el momento de la desaparición de la chica, ya tenía antecedentes por atraco, robo con violencia y lesiones. Además, un mes antes de los hechos, su padre le denunció por maltrato en el ámbito del hogar. Según la denuncia, el menor insultaba y pegaba a él y a su mujer con fre-

Imagen de una de las muchas manifestaciones que se han realizado para intentar saber que pasó con la joven.

cuencia, hasta el punto de hacer imposible la convivencia. Pero, pese a ello, no ha habido manera de acusarle formalmente nunca de la desaparición de Caroline. En febrero de 2016, once meses después, el joven, ya mayor de edad, declaró ante el juzgado encargado del caso. Repitió casi punto por punto lo que dijo en abril de 2015 ante los Mossos. Un año después, ese mismo juzgado archivaba provisionalmente el caso, pese a que los Mossos en todos sus informes aseguraban que estaban ante un caso de un homicidio con desaparición forzada. Los investigadores también recelan de Silvia, la amiga de Caroline. Aquella madrugada desde el teléfono de la menor desaparecida se realizó una llamada. Eran las 6:05h. Nadie descolgó el teléfono. A los Mossos les escama que la adolescente, que tenía la llamada perdida en su móvil, no lo contara en el momento de la declaración. En función de estos datos, y de algunos otros, los policías que se encargan del caso han elaborado un informe que ya está sobre la mesa del juez instructor. Sus líneas básicas son las siguientes: "Las circunstancias personales de la menor en su núcleo familiar eran buenas y no existe ningún detonante que pudiera sugerir que se quisiera escapar. Utilizaba a diario el Facebook y Whatsapp para relacionarse con su entorno, pero desde que desapareció no ha usado ninguno de los dos. Su teléfono no ha vuelto a tener actividad desde que desapareció", y desde entonces ha transcurrido cinco largos años, "ni tiene recursos económicos como para


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ALERTA DESAPARECIDOS / CAROLINE DEL VALLE

para poder sobrevivir sin ayuda. Consideramos que su ausencia no es voluntaria, sino forzosa. Todos los indicios apuntan a la participación de Justin en la desaparición de Caroline, ya sea por una acción directa del joven, homicidio, o que perdiera la vida de forma accidental y hubiese una posterior ocultación del cadáver, o que abandonara a la menor accidentada". La abogada que representa a los padres de Caroline, Vanesa González, se muestra muy crítica con la actuación de los Mossos: "Hubo un error en la valoración del caso o una tardanza a la hora de actuar. Pero además no lo enmiendan porque ni buscan a los menores que tienen que declarar ni buscan el cadáver de la niña". La letrada considera que no es coherente decir que se ha producido un homicidio y no volcarse en encontrar el cuerpo. Los agentes han presentado un informe en el que dicen que no es viable usar el georradar. La familia se desespera en busca de una respuesta. Para su madre Isabel, todos los días son el 14 de marzo de 2015. Respira, dice, "porque sale solo". Desde la desaparición de su hija consume su existencia en un sinfín de preguntas a las que no encuentra respuesta. Su voz angustiada reconstruye un relato que arranca

con los días de escuela de su pequeña y que termina con un desconsuelo vital. Hay desapariciones en las que no hay escenario y en las que la franja temporal es mucho más amplia y en las que no hay testigos. Aquí, el problema, precisamente son los testigos o, más bien, la calidad de los testigos. Hablamos de una veintena de menores, casi todos ellos conflictivos; a muchos de ellos ni siquiera se les ha encontrado; otros huyen cuando la policía se les acerca; y muchos de los que han declarado, han mentido descaradamente. Además, como hemos visto, la denuncia se presentó algo tarde gracias a las mentiras de la supuesta mejor amiga de Caroline, y los Mossos pensaron durante un tiempo, también inducidos por las mentiras de los testigos, que estaban ante una fuga voluntaria. Lo cierto es que se perdió mucho tiempo identificando a chicos con los que, según decían los testigos, Caroline se pudo haber escapado. Sí hay algo que llama la atención: hasta el día 23 de marzo, más de una semana después de la desaparición, la Unidad de Desaparecidos, los verdaderos especialistas en estos casos, no se hace cargo de las pesquisas. Y no olvidemos que hablamos de la desaparición de una niña de tan solo 14 años.

Isabel, la madre de Caroline no ha dejado de luchar para saber donde está su hija.


33 Y a esta edad, casi de manera automática, cualquier desaparición es considerada de alto riesgo. Como en todas estas desapariciones, la familia ha tenido que soportar avistamientos falsos y hasta desalmados que quieren jugar con el dolor. Los Mossos han investigado la presencia de Caroline en distintas localidades catalanas, en Zaragoza, en un autobús urbano del centro de Barcelona… Todos estos avistamientos de personas bienintencionadas. Pero también se detuvo a un chatarrero con sus capacidades mentales disminuidas, que pedía a la familia 400 euros a cambio de información por Caroline. Incluso, la abuela de la niña recibió una serie de mensajes de una supuesta vidente llamada Aida, en los que se aseguraba que Caroline estaba siendo prostituida en el club Paradis, en La Junquera, y que si sus padres no acudían pronto a buscarla, la vida de la menor corría peligro. No obstante, lo peor de estos años para la familia de la niña han sido los silencios y las mentiras de su supuesta pandilla de amigos. ¿Nadie, ninguno de ellos ha tenido un arrebato de sinceridad, de piedad, de honradez? Al contrario. Algu-

Justin, durante una aparición en TVE. La familia de Caroline del Valle sujeta un cartel con fotografías de la niña desaparecida.

nos de ellos ha dado pistas falsas a través de las redes sociales; otros no han dicho nada de lo ocurrido aquella noche y hasta su supuesta mejor amiga, Silvia, esa con la que la madre de Caroline no quería dejarla salir, dijo en el juzgado que cree que la niña está en Francia, víctima de una red de trata de mujeres. Los Mossos, sin embargo, tienen claro que Caroline murió esa madrugada del 15 de marzo de hace tres años en Sabadell.


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ALERTA DESAPARECIDOS / CASOS ACTIVOS

CAROLINE DEL VALLE MOVILLA

ALEJANDRO MARTÍN GUIJARRO

• Fecha: 14 de marzo de 2015 • Lugar: Sabadell (Barcelona) • Edad 14 años • 1.60 de estatura, complexión delgada, pelo largo color caoba. Vestía pantalón corto vaquero, zapatillas Nike Air Force y chaqueta marrón con capucha de pelo • Si tienes alguna pista sobre Caroline, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.

• Fecha: 14 de julio de 2020 • Lugar: Zahara de los Atunes (Cádiz) • Edad: 41 años • Mide 1.82 de estatura, complexión atlética. Sus pertenencias, documentación y móvil, fueron encontrados en la playa • Si tienes alguna pista sobre Alejandro, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.

JOSE ABADÍA SANCHO

MIRIAM PÉREZ LÓPEZ

• Fecha: 12 de febrero de 2020 • Lugar: Zaragoza • Edad 81 años • Mide 1.65 de estatura, pesa 55 kg. Pelo canoso corto, ojos marrones y complexión delgada. Se le vio por última vez por la calle San Juan de la Peña • Si tienes alguna pista sobre Jose, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.

• Fecha: 30 de julio de 2020 • Lugar: Bailén (Jaén) • Edad: 15 años • Mide 1.40 de estatura, pesa 50 kg. Tiene el pelo rubio largo y ojos verdes Vestía pantalón corto negro y camiseta gris • Si tienes alguna pista sobre Miriam, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.

NOEMÍ PÉREZ LÓPEZ

• Fecha: 07 de julio de 2020 • Lugar: Alcantarilla (Murcia) • Edad: 31 años • Mide 1.56 de estatura Tiene el pelo moreno y ojos marrones. Vestía vaqueros cortos y camiseta de tirantes rosa. Tiene tatuajes y llevaba una mochila pequeña • Si tienes alguna pista sobre Noemí, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.

ALEJANDRO GÓMEZ GUEVARA

• Fecha: 29 de julio de 2020 • Lugar: Algemesí (Valencia) • Edad: 15 años • Mide 1.80 de estatura, pesa 85 kg. Tiene el pelo castaño y ojos marrones Vestía camiseta rosa, pantalón corto con zonas rotas con tela roja y zapatillas color gris • Si tienes alguna pista sobre Alejandro, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.


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CÉSAR HEREDIA MONTOYA

JOSÉ DELGADO NARANJO

• Fecha: 17 de julio de 2020 • Lugar: Talavera de la Reina (Toledo) • Edad 60 años •Mide 1.50 de estatura, pelo negro y ojos marrones. Vestía pantalón marrón y camisa de cuadros. NECESITA MEDICACIÓN • Si tienes alguna pista sobre César, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.

• Fecha: 09 de diciembre de 2019 • Lugar: Teror (Gran Canaria) • Edad: 57 años • Mide 1.80 de estatura, complexión fuerte y pelo de color negro corto Vestía pantalón vaquero y zapatillas de color verde • Si tienes alguna pista sobre José, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.

ANTONIO CUTILLAS RODRÍGUEZ

YAGO DE LA PUENTE AYUGÓ

• Fecha: 29 de julio de 2019 • Lugar: Molina de Segura (Murcia) • Edad: 48 años •Mide 1.66 de estatura, Tiene el pelo y ojos castaños, es delgado y encorvado. Sufre cojera • Si tienes alguna pista sobre Antonio, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.

• Fecha: 14 de julio de 2019 • Lugar: Ortigueira (La Coruña) • Edad: 28 años • Mide 1.89 de estatura, complexión fuerte, ojos verdes y pelo moreno. Tatuajes en brazosy piernas. Ultima vez visto en el Festival de Ortigueira • Si tienes alguna pista sobre Yago, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.

JERÓNIMO OLIVARES GARCÍA

• Fecha: 07 de octubre de 2019 • Lugar: Motril (Granada) • Edad: 57 años • Mide 1.80 de estatura y pesa 85 kg. Tiene el pelo corto y negro y los ojos verdes • Si tienes alguna pista sobre Jerónimo, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.

JESÚS MARÍA GONZÁLEZ BORRAJO

• Fecha: 19 de julio de 2019 • Lugar: Manzanares (Ciudad Real) • Edad: 54 años • Mide 1.80 de estatura y pesa 75 kg. Pelo negro y liso y ojos marrones • Si tienes alguna pista sobre Jesús María, por favor, ponte en contacto con Policía (091), GC (062) o 112.


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SALA DE LECTURA LAS LEGIONES DE SATÁN Autor: David Garriga Editorial: Tyrannosaurus Se trata de un ensayo sobre asesinos seriales en tierras del islam, un tema inédito en nuestro país, a través del estudio de los casos de cinco de los asesinos más despiadados y crueles de diferentes países árabes (Yemen, Pakistán, Egipto, Líbano y Marruecos). El libro está dividido en cinco capítulos, uno para cada asesino, y a su vez en tres partes bien diferenciadas: una introducción del país al que pertenece cada asesino (para la persona que nunca ha estado allí se ponga en situación), un relato novelado de los crímenes y un tercer apartado con el análisis criminológico de los casos realizados desde el país en el que se cometieron los crímenes.

DICCIONARIO DE CRIMINOLOGÍA Autor: Eugene McLaughlin Editorial: Gedisa Este exitoso Diccionario de Criminología ofrece una introducción exhaustiva a los principales, conceptos, teorías y temas del campo de la criminología. Incluye las últimas temáticas, como el comportamiento antisocial, la antropología forense, la globalización, el tráfico de seres humanos, los estereotipos racistas en la actividad policial y el terrorismo. Una obra de referencia y herramienta de investigación imprescindible para todo el mundo relacionado con la justicia penal.

DOSSIER NEGRO Autor: Francisco Pérez Caballero Editorial: Guante Blanco Francisco Pérez Caballero, Paco para nuestra familia milenaria {...} habla de la crónica de sucesos no como simple exposición morbosa, sino como medio para el aprendizaje en torno al lado oscuro de la sociedad. Un aprendizaje necesario que pretende arrojar luz y que desea que los hombres de bien podamos defendernos de las tinieblas que nos rodean. Unas tinieblas que flotan en el ambiente, aunque deseemos, por instinto, taparnos los ojos como niños. Extracto del prólogo de Iker Jiménez

YO MATÉ A LA PEQUEÑA ASUNTA Autor: Teresa Ortiz y Javier Cosnava Editorial: Independiente Una niña de origen asiático ha aparecido muerta en circunstancias parecidas a las que lo hizo en 2013 la pequeña Asunta B. El sospechoso repite una y otra vez: YO MATÉ A LA PEQUEÑA ASUNTA. Llega por fin la continuación de "El Asesino de Alcasser", durante 5 meses el thriller más vendido en en español. Protagonizada por Gloria Goldar, que deberá luchar por descubrir la verdad al tiempo que busca a su mejor amiga y colaboradora, la forense Alessandra Campi. De nuevo un caso real, novelizado por Teresa Ortiz-Tagle con la ayuda de Javier Cosnava, especializado en divulgar historias reales de la Segunda Guerra Mundial.


37 RED DE MENTIRAS Autor: Ángel Moya y Malena Guerra Editorial: Temas de Hoy Marta del Castillo, una joven sevillana de 17 años, desapareció el 24 de enero de 2009. Dicho día, había salido de casa con el pretexto de ver a unos amigos. Ya no se la volvió a ver jamás. ¿Cómo era Marta del Castillo? ¿Qué ocurrió aquel fatídico 24 de enero? ¿Quiénes son los implicados en su desaparición y muerte? ¿Cómo era su relación con Miguel Carcaño, el asesino confeso? ¿Dónde están los restos de Marta? ¿Quién está detrás de la red de mentiras tejidas por un puñado de adolescentes?

ASESINOS Autor: Antonio Trujillo Editorial: Rubeo Los crímenes del mayor asesino en serie español conocido hasta la fecha, las mentiras relacionadas con el caso de las niñas de Alcásser, el secuestro y asesinato de un empresario y su familia... Antonio Trujillo, criminólogo, miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y escritor, recopila en este libro los crímenes más espeluznantes cometidos en la historia reciente de España. ¿Qué sabemos de los asesinos en serie, de sus apetitos, de su modus operandi, de su origen? ¿Están más cerca de nosotros de lo que imaginamos? ¿Qué se siente al matar? Son algunas de las preguntas a las que nos responde con su estilo ligero y breve, irónico y de apariencia ficcional.

EL LIBRO DEL CRIMEN Autor: AA.VV Editorial: Akala ¿Cómo se ganó Jack el Destripador su siniestro nombre? ¿Quién «vendió» la Torre Eiffel? ¿Cómo se llevó a cabo el atraco del Hatton Garden? Tan documentado como cautivador, con un texto absorbente y sugerentes ilustraciones, El libro del crimen aporta una nueva perspectiva sobre el crimen y la criminología. Desde los piratas y los salteadores hasta los asesinos en serie y los ciberdelincuentes del siglo XXI, cada artículo ofrece una mirada sobre la mente criminal y el sistema judicial.

LOS CRÍMENES MÁS FAMOSOS DE LA HISTORIA Autor: Francisco Pérez abellán Editorial: Planeta Un crimen es la foto de toda una época. Un relato que expone, denuncia y explica. El poder trata siempre de imponer la versión oficial, contra la que luchan los buscadores de la verdad, porque el estudio del crimen saca los trapos sucios. Estos crímenes misteriosos son mis favoritos, los que encierran las claves de toda una época: enseñan sobre comportamiento criminal y prevención y sacan las vergüenzas de quienes trataron de taparlos. En este libro de Pérez Abellán se nos habla de los crímenes más significativos de la historia: desde los que inspiraron a Galdós o Baroja hasta casos tan actuales como el monstruo de Oslo.


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ESTUDIO DE LA CRIMINOLOGÍA

HISTORIA DE LA CRIMINOLOGÍA (II) Dentro ya de la Etapa Científica de la Criminología, nos encontramos con la Escuela Positiva, una corriente que nace en Italia a mediados del siglo XIX, y surge como reacción frente a la escuela clásica, que se carazteriza por comenzar a estudiar las causas del delito, el intento de elaborar un concepto natural del delito y compararlo con el comportamiento antisocial, establecer que el delito es un hecho real, natural, empírico, histórico y concreto, la segurdad de que para conocer el delito hay que estudiar al delincuente y su ambiente y que el delincuente es una persona distinta del ciudadano honesto. Otra de las corrientes conocidas es la llamada Escuelas Eclécticas en la que se intenta encontrar un equilibrio entre la escuela clásica y la escuela positiva. También destaca El modelo Biologicista, una corriente más cercana a la escuela positiva, ya que parte de la idea de que el hombre delincuente tiene características físicas diferentes a las de los no delincuentes, manteniendo que el código biológico y genético, es uno de los componentes más importantes como factor determinante de la conducta del hombre. En esta etapa de la Criminología, comienzan a estudiarse diferentes áreas científicas: La Antropología: considera al individuo como un ser inferior (hipoevolucionado), dando una gran importancia a la carga hereditaria. La Biotipología: tiene sus antecedentes en la fisionomía, y sostiene la existencia de una correlación entre las características físicas del individuo y sus rasgos psicológicos. La Neurofisiología: A partir del invento del electro-encefalograma, dispositivo que registra la actividad

Uno de los campos que comenzaron a estudiarse en la Etapa Científica de la Criminología, es la Genética Criminal, centrada basicamente en factores hereditarios en la delincuencia.

eléctrica del cerebro, se intentó establecer alguna correlación entre las irregularidades cerebrales y la criminalidad o enfermedad mental. En 1970 se realizó un estudio sobre 92 delincuentes y se llegó a la siguiente conclusión: "El que más anomalías detectaba en el estudio, era el más agresivo, el más conflictivo y el más antisocial". Estos estudios fueron criticados, porque se mantenía que esas anomalías eran producto del tiempo pasado en prisión, y no de características propias del sujeto. La Endocrinología: pone de relieve la influencia que tiene la actividad hormonal en el temperamento y carácter del individuo, definiendo el crimen como un desajuste emocional. Genética Criminal: se centra básicamente en la influencia de los factores hereditarios en la delincuencia, y registra diferentes estudios en familias delincuentes, donde se detectaron familias en las que la mayoría de sus miembros llevaban a cabo conductas antisociales. Concluyen que los hijos de padres criminales cometían delitos más graves y realizaron en concreto estudios sobre una familia conformada por más de 700 miembros de los cuales había un número relevante de conductas antisociales, (77 delincuentes, 202 prostitutas o dueños de burdeles, y 142 vagabundos). También se realizaron estudios sobre los gemelos y su relación con la criminalidad. Se llegó a decir que si los gemelos provenían de un solo óvulo (univitelinos), los dos serían delincuentes, mientras que si provenían de dos óvulos (bivitelinos), no siempre serían ambos delincuentes. Se decía que la carga hereditaria de la familia era la que provocaba esta situación. Finalmente, también se hicieron estudios en el ámbito de la adopción, comparando criminales y no criminales adoptados y su relación con los padres biológicos y adoptivos: la primera investigación realizada llegó a la conclusión de que los hijos de criminales delinquen con mayor frecuencia que los hijastros, destacando que el factor genético es el único que explica esto.


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Criminalia - Numero 3 - Agosto 2020  

La revista especializada en sucesos e investigación criminal. Puedes visitar nuestra página web: www.revistacriminalia.es

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