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CartadelDirector

Diseño de portada Antonio Blanco Nº 6 NOVIEMBRE 2020 Director Antonio Blanco Herranz contenidos@revistacriminalia.es Redes Sociales

@RCriminalia @revistacriminalia revista criminalia CRIMINALIA no se hace responsable de las opiniones de sus colaboradores. La opinión de esta publicación se refleja exclusivamente en la Carta del Director y en las informaciones firmadas por la propia revista. CRIMINALIA es una publicación gratuita online de caracter mensual que tiene por objeto la divulgación de contenido relacionado con la criminología sin ningún tipo de ánimo de lucro. La publicación de CRIMINALIA contiene algúnos contenidos que pueden herir la sensibilidad del lector. Asímismo, nuestra vocación de servicio público, nos obliga a recordar al lector que si han sido testigos o tienen alguna información con los casos presentados en estas páginas, no duden en dar avido a las Autoridades Policiales.

Bienvenidos al sexto número de CRIMINALIA. Nos enfrentamos al penúltimo mes del año con ciertos miedos e inseguridades cuyo origen tiene un común denominador: COVID-19. Y es que ya no solo está en peligro algo tan importante como es nuestra salud; la economía y la desesperación por quedarnos sin trabajo o no tener dinero para el mes que viene, ocupan todas las portadas de periódicos desde hace mucho tiempo. Tenemos que estar unidos para terminar con este mal que nos asola de una vez. ¡Ánimo! Este mes centramos nuestro reportaje de portada en el mediático caso de la pequeña Medeleine McCann, secuestrada en 2007 mientras dormía. En las últimas semanas, ha habido importantes novedades en torno a este suceso que intentamos analizar en este número. En Asesinos en serie, investigamos la estela de crímenes del llamado Asesino del Torso, un criminal que fue buscado por el mismísimo Eliot Ness. Nuestra sección de Crímenes sin resolver, está dedicada este mes al asesinato de Helena Jubany y a los misteriosos anónimos que la joven recibió días antes de morir. El Archivo del crimen se abre este mes para traernos un terrible hallazgo ocurrido en 1929 en la antigua Estación del Mediodía. Un

cadáver descuartizado es encontrado dentro de un cajón de madera. En Alerta Desaparecidos, abordamos el caso de la joven Amy Fitzpatrick, desaparecida en 2008. Además, seguimos dedicando nuestras páginas a aquellas personas desaparecidas que actualmente son casos activos para su búsqueda y que, junto a asociaciones como QSD Global, queremos ayudar a resolver. Y como no, desde aquí recomendaros nuestras ya habituales secciones de Actualidad Criminal, con las noticias más destacadas ocurridas el pasado mes, la Sala de Lectura, con títulos literarios enmarcados en el género que tratamos y nuestro particular espacio de Estudio de la Criminología donde desgranamos número a número la historia y particularidad de esta disciplina. Esperamos que los contenidos de este número sean todos de vuestro agrado. Intentamos esforzarnos mes a mes para hacer de la revista un punto de referencia en España donde, desde haca ya mucho tiempo, no existe ningún tipo de publicación parecida. Asimismo, os adelantamos que para el próximo número, estamos preparando un reportaje especial sobre los 10 casos sin resolver que tienen en jaque a los investigadores. Hasta entonces, disfrutar de la lectura.

SUMARIO En portada. Reportaje: Madeleine, Caso Abierto Actualidad Criminal Asesinos en serie: El Asesino del Torso II Crímenes sin resolver: Helena Jubany El Archivo del Crimen: Pablo Casado Alerta Desaparecidos: Amy FitzPatrick Alerta Desaparecidos: Casos Activos Sala de Lectura Estudio de la Criminología

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EN PORTADA / MADELEINE: CASO ABIERTO


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La fatídica noche del 3 de mayo de 2007, la pequeña Madeleine McCann fue secuestrada cuando dormía junto a sus hermanos en la habitación de un complejo residencial de verano en Algarve (Portugal). La cobertura mediática de la desaparición, traspasó fronteras y fue seguido en todo el mundo. Ahora, trece años después, el caso vuelve a la palestra con importantes novedades que os contamos en este número de CRIMINALIA.


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EN PORTADA / MADELEINE: CASO ABIERTO

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l caso de la desaparición de Madeleine McCann hace trece años llegó esta semana a un momento que puede ser clave para resolver el misterio. La niña británica desapareció en 2007 mientras estaba de vacaciones con sus padres y hermanos en Portugal. En los años siguientes, autoridades e investigadores privados han llevado a cabo una enorme y costosa operación de búsqueda en gran parte de Europa. La pista más reciente se centra en un delincuente sexual alemán que se encuentra en prisión. Los fiscales dicen que, en principio, asumen que Madeleine McCann está muerta y están tratando el asunto como una investigación de asesinato. En este número de CRIMINALIA, hemos decidido tratar el caso Madeleine con el rigor y seriedad que siempre hemos puesto en nuestros reportajes e incluyendo las últimas noticias sobre el caso y la última hora que sabemos desde finales de octubre. "Trece años, no es fácil decirlo, describirlo, aceptarlo. Los primeros días de la desaparición de Madeleine ni siquiera podíamos empezar a pensar en años", explican Kate y Gerry, los padres de Madeleine, en una nueva entrada de la web fundada con el objetivo de informar y recaudar fondos para continuar buscando a su hija. La familia McCann asegura que aún guarda la esperanza de que aquella niña preciosa de ojos azulados y vivarachos esté sana y salva en algún lugar del mundo. Por eso, sigue aunando esfuerzos para dar con su paradero y descubrir qué es lo que realmente pasó aquella fatídica noche del 3 de mayo de 2007. Kate se emociona al imaginar cómo sería la vida de su niña si aquella noche no se hubiera esfumado de manera misteriosa. Los hechos ocurrieron en el apartamento 5A, una planta baja del complejo hotelero Ocean Club, de Praia da Luz, en la región portuguesa del Algarve, una zona que todavía lucha por recuperarse de la tragedia. "Sería tan feliz, estaría absolutamente feliz", dice con voz entrecortada. Kate asegura que recuerda a la perfección los detalles de aquella noche. Cuando supuestamente alguien se llevó a su hija, ella y Gerry estaban cenando con unos amigos en el bar Tapas, situado a 50 metros del apartamento donde dormían solos en la misma habitación Maddie y sus dos hermanos mellizos, Amelie y Sean, de dos años. Según explica la progenitora de la desaparecida, tanto ellos como los demás padres del grupo establecieron como rutina ausentarse a la hora de la cena de sus apartamentos vacacionales e ir turnándose cada 30 minutos para comprobar que los niños -que por costumbre a esa hora ya dormían- estaban bien. Una decisión por la que les llovió un alud de críticas en su día y que, ellos mismos reconocen, lamentarán para siempre. "A las 22.00 volví al apartamento. Entré a la sala de estar por las puertas de la terraza, igual que lo habían hecho Gerry y Matt -un amigo de la pareja-", relata la madre de Maddie. Pocos segundos después se percató con horror que la puerta del cuarto de los tres

Imagen de Madeleine McCann, desaparecida en 2007.

niños estaba abierta de par en par y que la ventana de la habitación, que daba a la calle Dr Agostinho da Silva, estaba también completamente abierta y con las persianas subidas. En ese momento Kate corroboró sus sospechas: la cama de Maddie estaba vacía. En ella sólo encontró a Cuddle Cat -el peluche inseparable de su pequeña- y la manta rosa de princesas con la que la niña se acurrucaba cada noche para conciliar el sueño. Tras revisar, presa del pánico, varios rincones del apartamento, salió corriendo hacia la mesa donde estaban reunidos sus amigos gritando "¡Madeleine ha desaparecido!¡Alguien se la ha llevado!". "El dolor, el terror y la impotencia abrumadora que sentí entonces son indescriptibles", asevera en el libro que publicó Kate en el año 2011 para explicar su versión de los hechos y, en parte, también acabar con las dudas sobre una supuesta implicación de la pareja en la muerte de su hija. Uno de los testimonios en romper el silencio fue el de la niñera que cuidó a Madeleine en el hotel. En una entrevista al Daily Mirror, la ex empleada del complejo hotelero donde sucedieron los hechos cargó contra la


7 seguridad de la zona donde se produjo la desaparición de la niña. La mujer ha asegurado que les aconsejaban no salir solas y que llevaban silbatos para evitar violaciones. "Desde la dirección del resort nos dijeron que comenzáramos a revisar cada cubo de basura. Presumían que la niña podía estar sin vida en alguno de ellos", relató la mujer. Tanto Kate y Gerry como la canguro coinciden en que la policía tardó mucho tiempo en llegar al recinto. La primera patrulla, según Kate, se presentó 70 minutos después de que se percataran del suceso. Este retraso, a su parecer, tuvo consecuencias en la investigación, ya que las decenas de personas que transitaron por el apartamento hasta que se precintó contribuyeron a contaminar la escena del crimen. Este y otros

Madeleine en el complejo hotelero donde desapareció.

factores, como el hecho de que la policía no tomara declaración a todos los clientes del complejo, motivaron las críticas de los padres hacia la gestión que la autoridad policial lusa hizo del caso desde el inicio. Incluso, el ex comisario que llevó la investigación durante los primeros meses, Gonçalo Amaral, admite en su libro 'Maddie, la verdad de la mentira' que muchas evidencias que pudieron ser importantes se perdieron porque la policía no hizo un trabajo adecuado nada más llegar al apartamento. También lamenta la falta de colaboración en el Reino Unido y denuncia las presiones políticas e interferencias diplomáticas que recibió. A pesar de ello, Portugal destinó centenares de efectivos policiales a buscar a la pequeña. Se cerró la frontera con España y todos los accesos a petición de la familia McCann. Dos semanas después de perderle el rastro, la búsqueda de Madeleine se amplió a toda Europa. La desaparición, que involucró a las autoridades lusas, británicas y europeas, se convirtió en una de las más importantes de la historia. Paralelamente, la investigación empezó a dar sus frutos con el anuncio de un primer sospechoso en el caso: un británico, de 35 años de edad, divorciado y con una hija, que vivía a 100 metros del apartamento. Pero, finalmente, la policía lo exoneró de toda responsabilidad en la desaparición y diez periódicos británicos fueron condenados a indemnizarlo con 750.000 euros por dañar su imagen. En julio de 2007 la investigación dio un giro al encontrarse restos de sangre y otros fluidos de la pequeña en el apartamento familiar y en el coche que los McCann alquilaron dos semanas después de la desaparición de la niña. El 6 de septiembre de 2007 se declaró oficialmente sospechosos a los padres de Madeleine por la "muerte accidental de su hija". Kate y Gerry declararon durante más de 16 horas, pero no fueron capaces de explicar cómo llegaron los restos biológicos de su hija a un coche alquilado después de la desaparición. No obstante, quedaron en libertad. Precisamente, el ex inspector Gonçalo Amaral apuntaba en su libro que la niña debió fallecer al caer accidentalmente de un sofá del apartamento. Además, revela que un matrimonio irlandés identificó a Gerry McCann como el hombre que llevaba una niña en brazos la noche de los hechos, cerca del lugar donde fue vista por última vez Madeleine. Un hombre al que vieron algunos testigos. El matrimonio demandó a Amaral por difamación y le exigió el pago de una indemnización de medio millón de euros. Sin embargo, la justicia dio la razón al ex comisario, que quedó absuelto. Una sentencia que ratificó el Tribunal Supremo de Portugal y que la pareja se planteó recurrir. En julio de 2008 la Fiscalía portuguesa archivó el caso Madeleine por falta de pruebas y levantó la condición de sospechosos que pesaba sobre los padres de la


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niña británica. Pero Kate y Gerry no se dieron por vencidos y pidieron al entonces primer ministro británico David Cameron que continuara con la investigación, como así fue. En julio de 2013 Scotland Yard reabrió el caso por la aparición de nuevas pruebas y, tres meses después, difundió un retrato robot de un sospechoso que, según varios testigos, fue visto en las cercanías del complejo turístico donde se esfumó la niña en actitud poco clara. No obstante, no pudo tomársele declaración ya que el hombre se suicidó en Suiza tres meses después de la desaparición de Madeleine. Antes de hacerlo secuestró y asesinó a otra niña de cinco años. Esta nueva línea de investigación dio pie a un documental difundido por la BBC. La principal hipótesis de los investigadores portugueses e ingleses se centró en que Madeleine falleció la misma noche de su desaparición por los restos de sangre encontrados en el escenario del crimen. Una conclusión que no podían confirmar, ya que no se ha encontrado todavía el cadáver. No opina lo mismo el detective Dave Edgar, que estuvo tres años detrás de la pista de la pequeña. Edgar sostuvo que una banda de pedófilos estaría detrás del secuestro y que la menor se encontraría escondida en una casa de Algarve, en Portugal: "Hay muchas posibilidades de que Madeleine siga viva y pueda estar escondida en alguna parte", comentó el investigador. Una teoría compatible con la de los padres de Madeleine, que se mostraron convencidos de que alguien

observó a Madeleine durante varios días mientras la familia veraneaba en Praia da Luz. Según Gerry McCann, el secuestrador accedió al apartamento y se escondió en el dormitorio o el baño a esperar que el matrimonio se ausentara. Los detectives contratados por la familia McCann sospechaban que la niña había sido secuestrada por una mafia y transportada en un ferry con rumbo al continente africano para ser entregada a una familia rica de Marruecos u Oriente Próximo. No obstante, se desconoce si la policía barajó esta posibilidad. En este sentido varias personas alertaron a las autoridades de que habían visto a una niña muy parecida a Madeleine en diversos lugares del mundo. Por ejemplo, en un ferry que navegaba entre Tarifa y Tánger cuatro días después de su desaparición o en una gasolinera cerca del hotel Ibis en Marrakech. En 2016 Scotland Yard avisó que cerraría la investigación de no encontrarse más pistas sobre el caso. La última línea que estudió se centró en la hipótesis del robo frustrado, es decir, que una banda de ladrones pudiera haber secuestrado a la niña al entrar en el apartamento y encontrarse a la menor despierta. Una decisión que habrían tomado para evitar que la pequeña les identificara. Concretamente, la línea se sustentó en tres sospechosos, uno de los cuales se dedicaba en aquella época a trasladar huéspedes dentro del complejo turístico hasta sus apartamentos. Las llamadas entre los tres hombres aquella noche los puso en el punto de mira y, de

Sobre estas líneas, Los padres de Madeleine en una entrevista concedida con motivo del décimo aniversario de la desaparición de la niña.


9 hecho, los tres reconocieron haber llevado a cabo robos en apartamentos del lugar, pero negaron haberse llevado a la niña. Las últimas pesquisas apuntaron a Christian Brueckner, un delincuente sexual alemán, condenado por abusar de niños y violar a mujeres. Pero la fiscalía alemana, en palabras del fiscal principal Hans Christian Wolters, se está quedando sin argumentos. En el mes de junio informaron de que Brueckner era el responsable y que lo tenían confirmado al 90 por ciento, que era cuestión de tiempo atar los cabos necesarios que sirvieran para obtener las pruebas que permitieran llevarle a juicio. Es más, están convencidos de que secuestró a la niña y la mató poco después, afirmaciones que no han podido demostrar y que han hecho mucho daño a la familia McCann. Después de interrogar a varias personas en Portugal, revisar casos antiguos de violaciones en el Algarve y revisar una veintena de pozos de los alrededores de Praia da Luz, a los investigadores les queda un último cartucho: encontrar a un ciudadano alemán, amigo de Brueckner, que vivía en la zona con su autocaravana y que podría saber dónde está el cuerpo de Maddie. Han dejado claro que lo buscan como testigo y no como sospechoso, que es la única forma que tienen de lograr que dé la cara y colabore en la resolución del caso. Esta última pista proviene de una carta encontrada por un miembro del equipo de mantenimiento de los apartamentos en 2014 y que fue remitida a un diario holandés, en la que decía que Madeleine había sido arrojada al agua del lago Barragem da Bravura, situado en un parque natural, a unos 25 kilómetros al norte del lugar de la desaparición. La nota identifica la vasta área de agua como el “lugar de descanso final” e incluía el nombre de Madeleine. El empleado dijo que la nota estaba escrita en portugués y que se la entregó a la policía, pero que no hicieron nada con ella.

El ex comisario Gonçalo Amaral posa con el libro que escribió sobre el caso en el que defiende la hipótesis de que la niña murió de manera accidental y que los padres ocultaron el cadáver.

Primer plano de la pequeña Madeleine McCann.

Según desvela el diario Mirror, el británico Kit Thackeray, que lleva 30 años junto al embalse, dijo que había alemanes viviendo en caravanas por todos lados a principios de la década del año 2000. Y en referencia al posible paradero del amigo de Brueckner, indicó que podría estar en cualquier lugar. El área fue registrada días después de la desaparición de Madeleine, pero según publicaron los diarios locales la policía pasó solo dos horas allí y requirió la intervención de buzos para buscar a la niña bajo el agua. Brueckner se encuentra actualmente en la cárcel por un delito de posesión y tráfico de drogas y tiene pendiente una condena de siete años por violar a una mujer de 73 años en Praia da Luz en 2005. El fiscal Hans Christian Wolters, responsable de la investigación, afirma que tiene pruebas que demuestran que Christian es el responsable y que la niña británica está muerta pero no las ha presentado. Lo cierto es que las pruebas que tiene no son sólidas y sigue tratando de encajar las piezas de este complicado puzzle. Ante la negativa de Brueckner a colaborar, Wolters ha viajado a Portugal en busca de evidencias y trata de atar todos los cabos sueltos. Primero fueron varios amigos de Brueckner que vivían en caravanas en el Algarve en esos años y ahora se centra en dos hermanos rusos, con negocios en España y con los que tuvo cierta relación en la época de la desaparición de Madeleine. Wolters trata de saber si colaboraron en el crimen y ayudaron en la ocultación del cadáver. Según explicó el fiscal, "Sabemos que Christian tuvo contactos con personas de habla rusa en la primavera de 2007. Como queremos entrevistar a todas las personas que tuvieron algún tipo de contacto con Christian B. en ese momento, también estamos interesados en estos hombres". La búsqueda de estos hermanos surgió del testimonio de la ex novia de Brueckner, que indicó que el pedófilo alemán condenado solía trabajar para ellos y que su ocupación principal era la venta de yates. El fiscal no quiso confirmar si les consideran sospechosos o sólo se les busca como testigos.


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EN PORTADA / MADELEINE: CASO ABIERTO

APARTAMENTO 5A: EL ESCENARIO DE UN SECUESTRO

1) HECHO: SOLOS Kate y Gerry McCann entran en el restaurante a las 20:30 horas. Los niños, Madeleine y sus dos hermanos, ya están acostados. El día anterior, Madeleine le había comentado a su madre por qué no había acudido cuando ella y su hermano Sean se habían puesto a llorar. Este comentario atormentaría a Kate durante años.

LA FALTA DE INICIATIVA POLICIAL A LA HORA DE ASEGURAR LA ZONA, PUDO CONLLEVAR LA DESTRUCCIÓN DE PRUEBAS.

3 DE MAYO DE 2007 VÍCTIMA: MADELEINE MCCANN La niña, de tres años, fue raptada entre las 21:25 y las 21:55 horas del 3 de mayo de 2007. Llevaba puesto un pijama de colores suaves con un burro rosa dibujado en los pantalones. Sus zapatillas se encontraron en el apartamento de la urbanización.

2) HECHO: TODO ESTÁ BIEN Gerry McCann deja el restaurante sobre las 21:05 horas para comprobar que todo está bien en el apartamento. Se asoma y ve a Madeleine y a los dos hermanos durmiento, por lo que vuelve al restaurante. ¿Estaba el secuestrador escondido dentro del apartamento?

TESTIGO: JANE TANNER A las 21:15 horas, Jane Tanner, una amiga de los McCann, llegaba al restaurante cuando vio a un hombre llevando a un niño pequeño y descalzo en brazos. El avistamiento tuvo lugar a pocos metros del apartamento.


11 PISTA: PUERTA DEL PATIO Los McCann querían acceder al apartamento sin dificultades, por lo que dejaron la entrada del patio sin echar el cerrojo. Aunque el patio estaba muy cerca del restaurante, la visión no era muy buena a causa de los árboles. De las diez huellas dactilares encontradas en el acceso, nueva resultaron inservibles.

TESTIGO: LA FAMILIA SMITH Martin Smith y su familia regresaban a su apartamento de la urbanización Estela da Luz después de haber estado en un pub llamado Kelly's Bar. Durante el paseo se cruzaron con un hombre que parecía llevar prisa y que llevaba a un niño descalzo en brazos. Creen que el hombre llevaba a Madeleine McCann.

3) HECHO: MADDIE NO ESTÁ Matt Oldfield, amigo de los McCann, revisa rápidamente el apartamento a las 21:25 horas. Kate McCann se acerca al lugar y comprueba que Madeleine no está. Es ella quien da la voz de alarma. PISTA: LOCALIZACIÓN El apartamento 5A estaba situado en una esquina, en un cruce de calles en forma de T. Era accesible desde dos puntos: la puerta lateral que llevaba a una galería y a las entradas del patio y la puerta principal que daba a un estacionamiento vallado.

PISTA: LA VENTANA DE LA HABITACIÓN La ventana del dormitorio de los niños estaba compuesta por dos paneles corredizos y una persiana. Cuando Kate McCann examinó la habitación al ver que Madeleine no estaba, se percató de que la ventana estaba abierta y la persiana subida. Se encontraron tres huellas dactilares fuera, pero no condujeron a ningún sitio.

PISTA: LOS NIÑOS DORMIDOS ¿Fueron Madeleine y sus hermanos drogados por el o los secuestradores? Los McCann y la policía encontraron muy extraño que los dos hermanos durmieran toda la noche pese a todo lo sucedido. Meses después se realizaron pruebas toxicológicas, pero resultaron negativas. No obstante, surgió la teoría de que los McCann habían sedado a sus hijos para así disfrutar de la cena sin sobresaltos.


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EN PORTADA / CRÍMENES EN HALLOWEEN

EL HOMBRE CON EL NIÑO Martin Smith, un directivo irlandés retirado, se encontraba de vacaciones en Praia da Luz la noche que desapareció Madeleine McCann. Y vio algo. Al principio no le dio importancia, pero cuando regresó a Irlanda y supo sobre la noticia, decidió contactar con las autoridades portuguesas para contarles que lo que vio fue a un hombre llevando a un niño en brazos. El individuo era un varón blanco de unos 35 años, complexión normal y pelo corto, según la descripción dada por Smith. El niño que llevaba en brazos era de pelo entre rubio y castaño, iba descalzo y parecía dormido. La familia Smith concluyó que, aunque la estampa era un poco rara, tampoco era digna de levantar sospechas. ¿Vio Martin Smith a Madeleine y su secuestrador? Había varias cámaras de seguridad en la zona, pero para cuando la policía reclamó las cintas, éstas ya habían sido reutilizadas, con lo cual nunca sabremos a quien vió realmente Martin.

Arriba, el apartamento donde ocurrió el suceso. Sobre estas líneas, los padres de Madeleine con una foto de su hija. Abajo, reconstrucción del rostro que vio Martin Smith aquella noche.


13 Desde que se desvelara la apertura del caso en Alemania y se apuntara a Christian Brueckner se ha reactivado la investigación pero ha habido pocos avances. Se ha seguido la pista del alemán, condenado por un delito relacionado con el tráfico de drogas y encarcelado en la prisión de Kiel, sus contactos y sus relaciones en el Algarve. Uno de los testimonio más importantes fue el de su ex novia, que declaró que el día antes de la desaparición de Madeleine, el 3 de mayo de 2007, Brueckner le dijo que al día siguiente que tenía una cosa importante que hacer y que le obligaría a ausentarse durante un tiempo. El día de la desaparición de Madeleine, el teléfono del principal sospechoso le ubica en Praia da Luz una hora antes de la desaparición. Además, recibió una llamada de 30 minutos que los agentes consideran clave pero que no han conseguido saber con quién habló. Solo saben que se trata de un teléfono portugués a nombre de una persona con un nombre y un apellido muy comunes en el país vecino. Y los investigadores no han logrado localizarlo todavía. Después de muchos meses de trabajo, los investigadores necesitan un gran avance en las próximas diez semanas o el caso podría desvanecerse. De hecho, la investigación se encuentra en una etapa decisiva. Los abogados de Brueckner han pasado a la ofensiva y ha reclamado las pruebas que indican que Madeleine está muerta. Además, han viajado al Algarve para recabar pruebas e indicaron que tienen indicios suficientes para demostrar que su cliente es inocente. Estas pruebas podrían estar relacionadas con el testigo que aportó el nombre de Brueckner, que podrían desacreditarlo. "Los detectives saben que el caso pende de un hilo y que las próximas 10 semanas desde ahora hasta fin de año son absolutamente vitales si van a poder resolver el caso y encontrar respuestas", indicaron fuentes del caso. Las revelaciones sobre los dos rusos se producen después de que un amigo del sospechoso Manfred Seyferth revelara en una televisión portuguesa que los investigadores le habían preguntado por ellos. Dijo: "La policía me visitó en 2019 y me preguntó sobre un asesinato y me preguntó sobre dos rusos en España y si los conocía. Les dije que no conocía a ningún ruso en España”. Seyferth trabajó con Brueckner en el robo de casas y lo llamaba 'el escalador' por su facilidad de subir por la fachadas de los edificios turísticos y hoteles para robar. Lo definió como un psicópata malvado que es capaz de llevarse a un niño pequeño y dijo que estaba obsesionado con los niños pequeños. El abogado del principal sospechoso, Friedrich Fulscher, pidió a los fiscales que muestren sus cartas para ser justos con ellos y con su cliente. “No es ningún secreto que los portugueses tienen una teoría diferente de lo que le sucedió a la BKA (policía federal) alemana”, dijo. "La fiscalía alemana podría poner fin a esta teoría

cuando finalmente pongan sus cartas sobre la mesa. Esto sería justo para el sospechoso y para los padres: ambas partes podrían juzgar por sí mismas qué tan sólida consideran que es la evidencia”, concluyó. Desde 2011 los investigadores han analizado más de 40.000 documentos e investigado a más de 600 sospechosos. Los padres de Madeleine abrieron una fundación para conseguir fondos destinados a buscar a su hija con la cual recaudaron en tan sólo tres meses un millón y medio de euros. También abrieron la página web, Find Madeleine, donde cualquier ciudadano puede aportar información que ayude a resolver un caso que, a pesar de todos los esfuerzos dedicados y la década transcurrida, continúa siendo un misterio. Para Maddie y sus padres, un valioso tiempo robado. Desde CRIMINALIA, estaremos atentos a cualquier novedad que se produzca sobre el caso.

Primer plano de Christian Brueckner, el principal sospechoso de la desaparición de Madeleine.


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ACTUALIDAD CRIMINAL

El asesino de la niña Naiara, condenado a prisión permanente revisable: la torturó hasta matarla

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a Audiencia de Huesca ha condenado a prisión permanente revisable a Iván Pardo, el asesino confeso de la niña Naiara, a la que torturó hasta la muerte el 6 de julio de 2017 en Sabiñánigo (Huesca). El condenado era tía político de la pequeña. La madre de Naiara era la pareja del hermano de Iván Pardo, que también ha sido condenado por alentar y consentir los malos tratos que sufría la niña por parte de su familia política. La pequeña tenía 8 años cuando fue asesinada; su verdugo, 33. El asesino, su hermano Carlos y la madre de ambos, Nieves pena, se sentaron en el banquillo durante el juicio con jurado que se celebró en la Audiencia de Huesca el pasado septiembre. Las acusaciones pidieron para Carlos Pardo y Nieves Pena sendas condenas de tres años de cárcel, que finalmente se han quedado en dos. El tribunal considera probado que ambos conocían los malos tratos hacia la niña y que incluso los alentaban. En concepto de responsabilidad civil, el asesino de Naiara deberá indemnizar a la madre de la niña con 120.000 euros, y con 30.000 euros al padre. Esta es la primera condena a prisión permanente revisable que se impone en Aragón. El tribunal ha considerado las agravantes de ensañamiento y la minoría de edad de la niña a la hora de imponer a Iván Pardo el mayor de los castigos contemplados por el Código Penal español. La niña Naiara fue víctima de malos tratos continuados y brutales, que acabaron en una tortura mortal el 6 de julio de 2017 en el domicilio en el que la pequeña convivía temporalmente con su abuelastra, su verdugo y dos primas políticas, que –según el relato de la Fiscalía- fueron obligadas por Iván Pardo a presenciar las agresiones e incluso a colaborar con él, facilitándole los objetos que les iba solicitando para torturar a Naiara. Durante el juicio, los forenses que practicaron la autopsia a Naiara explicaron las lesiones brutales que presentaba el cuerpo de la niña y aseguraron que sufrió durante horas un tormento brutal antes de morir. Tenía el cerebro destrozado. Además del letal traumatismo craneoencefálico que le causó la muerte, la niña presentaba 56 lesiones de todo tipo, por todo su cuerpo, quemaduras, lesiones contusas, térmicas.... Era tal el conjunto de lesiones que diferenciar una lesión de otra es bastante difícil. En sus declaraciones ante el tribunal que lo ha juzgado y condenado, Iván Pardo achacó su brutal crimen al estrés. Aseguró que le pide perdón a la niña «cada día». Al ser preguntado por la criminal tortura que infligió a Naiara, su verdugo contestó: "Lo quiero achacar al estrés, porque no le encuentro explicación". El relato de hechos de la Fiscalía incidió en la prolongada y despiadada brutalidad con la que actuó Iván Pardo. Sometió a la niña a una tortura de forma salvaje, despiadada e inmisericorde, con brutales golpes, descargas eléctricas y quemaduras que dejaron decenas de marcas en todo el cuerpo de la pequeña.


15 Los asesinos de Pioz, de Diana Quer, de "pescaíto"... los otros condenados a prisión permanente revisable

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a prisión permanente revisable, como la que se ha aplicado al condenado por el crimen de Naiara, se introdujo en el Código Penal en marzo de 2015 para los delitos de extrema gravedad. Se aplica a una serie de supuestos, entre los que se incluye el asesinato agravado, este unido a un delito contra la libertad sexual, los crímenes perpetrados en menores de 16 años o persona especialmente vulnerable, los asesinatos múltiples, los cometidos por una organización criminal, los homicidios terroristas, etc. Desde que entró en vigor en España, a 15 personas se les ha impuesto la pena máxima. El parricida de Moraña (Orense), Ana Julia Quezada, que mató al "pescaíto", el descuartizador de Pioz o el autor del crimen de Diana Quer, figuran en este larga lista de actos execrables. Han sido los caso más mediáticos. En uno de ellos el Tribunal Supremo revocó la condena y la sustituyó por 24 años del prisión. David Oubel confesó haber matado brutalmente a sus dos hijas, Candela y Amaia, de 9 y 4 años, usando una sierra radial eléctrica y un cuchillo de cocina, tras haberlas drogado previamente. Separado, los hechos se produjeron cuando las pequeñas pasaban con él las vacaciones de verano en Moraña (Pontevedra), el fatídico 31 de julio de 2015. La Audiencia de Pontevedra lo condenó a la pena de prisión permanente revisable por dos delitos de asesinato con alevosía, agravados por tratarse de menores de 16 años y por el parentesco. Además, se le prohibió acercarse a menos de un kilómetro de la madre de las niñas ni comunicarse con ella por un periodo de treinta años, además de indemnizarla con 245.000. Fue el primer condenado en España a la prisión permanente revisable:

el 6 de julio de 2017. Patrick Nogueira, de 21 años, fue condenado por matar a sus tíos Marco y Janaina y a los dos hijos menores de la pareja -de uno y cuatro años- en agosto de 2016 en su vivienda de la localidad de Pioz (Guadalajara). Después los descuartizó y dejó en bolsas en el chalé. El criminal tenía entonces 19 años. En el juicio se analizó el estado mental del criminal de Pioz. Tachado de narcisista, egoísta, con falta de apego hacia la vida humana, en el juicio se dictaminó que Patrick actuó en pleno uso de sus facultades mentales. Planificó los hechos y controló la situación. Ana Julia Quezada, la primera mujer de esta espeluznante lista, fue condenada por la Audiencia Provincial de Almería el 30 de septiembre de 2019 a la pena de prisión permanente revisable. Se la consideró culpable de asesinar con alevosía al niño de ocho años Gabriel Cruz, «el pececito» en febrero de 2018 en la finca familiar de Rodalquilar de la localidad de Níjar (Almería), tal y como declaró probado el jurado popular. Pareja del padre de la criatura, fue detenida cuando trataba de deshacerse del cadáver, que llevaba en el maletero del coche a Almería capital. En el trayecto profirió todo tipo de insultos a la víctima, culpándole de su situación. La sentencia la consideró autora de un delito de asesinato con la agravante de parentesco. José Enrique Abuín, alias el Chicle, fue condenado el 17 de diciembre de 2019 a la pena máxima por violar y asesinar a la joven Diana Quer, de 18 años, en la madrugada del 21 al 22 de agosto de 2016. Diana estuvo en paradero desconocido 497 días hasta el 31 de diciembre de 2017, cuando él mismo condujo a los agentes al pozo donde la había arrojado con unas piedras encima para que no flotara en una nave abandonada. Otros condenados a prisión permanente revisable de esta lista son el parricida de Ozas-Cesuras, que asesinó a su hijo de 11 años el 17 de mayo de 2017 en dicho municipio coruñés. El del violador y estrangulador de una mujer en Barcelona cuando estaba semiincosciente en 2015. O el del asesino de Mora (Toledo), que acuchilló hasta la muerte a su mujer, aquejada da de la enfermedad de Ménière en febrero de 2017.


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ASESINOS EN SERIE / EL ASESINO DEL TORSO II

Eliot Ness y el asesino del

TORSO

Los duros años 30, en Estados Unidos, son uno de los pasajes que más controversia generan de la historia moderna. El nacimiento de La Mafia, la corrupción policial, el desempleo y la pobreza, marcaron a toda una nación. Los criminales se encontraban en cada esquina; pero los que más abundaban, eran los vagabundos. Hombres con historias familiares inconclusas, contando sus penurias en los callejones húmedos y pestilentes de Cleveland, al borde de una fogata improvisada, abrigándose con tapas de cartón o bien escondiéndose en los vagones de trenes que circundaban la zona de Kingsbury Run. El escenario parecía propicio para todo tipo de ladrones u homicidas; pero aun así la policía no estaba lista para lo que se le venía encima. En 1934, se encontró la parte superior del torso desnudo y mutilado de una mujer no identificada a la cual, además, le faltaba la cabeza. El cadáver mostraba señales de haber sido conservado durante algún tiempo en cal viva o quemada con alguna sustancia. Días después aparecería la parte baja del abdomen, cercenada a la altura de las rodillas. La data del cuerpo parecía de unos 3 o 4 meses. A pesar del espanto que provocó el descubrimiento, no pasó a ser más que un macabro crimen, intrascendente a esas alturas, en donde los asesinatos de La Mafia concentraban el interés popular y acaparaban las primeras planas de los periódicos. No fue hasta el 23 de septiembre de 1935 que el caso tomó notoriedad. Dos niños jugaban cerca de una pendiente llamada Jackass Hill hasta que, en el fondo de ésta, divisaron algo extraño. Decidieron bajar a investigar, y fue entonces cuando encontraron un cadáver sin su cabeza y en avanzado estado de putrefacción. Cuando llegaron los investigadores, supieron que el asunto se pondría feo, pues no había un cuerpo; sino dos, ambos decapitados. Los cadáveres estaban sobre la hierba, desnudos; aunque uno de ellos llevaba puestos unos calcetines negros. Las cabezas aparecerían enterradas por separado y, cerca de una de éstas, se encontraron los penes cercenados de ambos cuerpos. Los investigadores notaron que no había mucha sangre. Los cuerpos parecían haber sido lavados y drenados, para borrar cualquier evidencia. Uno de los cuerpos había sido parcialmente quemado con alguna suerte de ácido o aceite corrosivo. Además de estar decapitado, se le había extraído el pene y uno de sus testículos. Tenía entre 40 y 45 años de edad, y llevaba unos 10 días descomponiéndose. Lo que llamó la atención, fue que el sujeto había sido asesinado por medio de la decapitación, método tremendamente complejo y poco común por aquellos años. El más joven de los cuerpos (el segundo hallado ese día), parecía llevar menos tiempo ahí. Cuando se analizó el cadáver, se descubrió que los músculos del cuello estaban tensionados,

Primer plano del famoso Eliot Ness.

lo que indicaba que el hombre había sido decapitado vivo y consciente, con varios golpes de cuchillo. Se descubrió que ambos tenían quemaduras en sus muñecas, debido al forcejeo y roce con cuerdas, con las cuales habrían sido atados antes de ser cruelmente decapitados. Hasta ese momento, el hallazgo de estos dos cuerpos no se había ligado a los restos femeninos encontrados a orillas del lago, un año antes, los cuales también parecían haber sido preservados en alguna extraña sustancia que dejaba la piel dura y quemada. Con los años, el primer caso sería recordado como el de "La Dama del Lago" o "La Víctima Cero", pues la policía siempre se negó a vincularlo con el asesino del torso. Uno de los cuerpos fue identificado como Edward A. Andrassy, un hombre de 28 años y muy atractivo; pero de mala fama. Andrassy solía meterse en demasiados líos. Se juntaba con amigos de dudosa reputación, en barrios conflictivos y peligrosos. Solía intoxicarse, beber y tener problemas con la policía. Durante los últimos meses que se le vio con vida, aseguraba haber apuñalado a un italiano y que La Mafia lo estaba buscando para ajustar cuentas. Su propia madre declararía haber presenciado las amenazas de un hombre que prometió matarlo por haberse acostado con su esposa. Andrassy era un hombre al cual muchos querían ver muerto; pero esto parecía ir mucho más allá de un simple ajuste de cuentas. La policía trazó un mapa de su desaparición; pero la huella se perdía y no serviría de mucho a la investigación.


17 Una de las primeras declaraciones, aseguraba que ambos hombres (las víctimas) debían de conocerse. Que habían sido engañados y secuestrados. Alguien los habría matado por encargo. Primero, al hombre de 40 o 45 años. Después de esto, lo habría sumergido en una suerte de aceite corrosivo o cal, hasta encontrar y matar a Andrassy. Después de lavarlos, los habría llevado al Jackass Hill, donde enterró las cabezas, cortó sus penes y dejó un balde con sangre coagulada y algunos cabellos de las víctimas. La historia parecía coherente hasta la parte del secuestro; pues desde ese punto en adelante, se volvía sumamente inverosímil. En 1935, toma el poder de la alcaldía de la ciudad de Cleveland el republicano Harold Burton. Con la promesa de combatir la corrupción y el crimen, nombra a un joven llamado Eliot Ness como Director de Seguridad Pública. El 17 de octubre de 1931, Eliot Ness se convirtió en toda una celebridad cuando el mafioso Al Capone fue finalmente condenado a la cárcel por evasión de impuestos. Al frente de sus famosos "intocables", Ness había protagonizado una guerra sin cuartel contra la mafia de Chicago y el formidable negocio ilegal crecido al calor de la Prohibición. Era, sin lugar a dudas, el héroe nacional. El joven Eliot, demostró ser muy diligente en su cargo, capturando a varios mafiosos y manejándose con destreza en su cargo. Pero a los pocos meses de su nombramiento, aparecería un nuevo cuerpo salvajemente desmembrado, el 26 de enero de 1936. Los restos fueron hallados dentro de una cesta, cubiertos con papel de periódico. Algunos testigos lo habían confundido con chuletas de cerdo, pues estaban cerca de una carnicería, en medio de la nieve. Era el cuerpo de una mujer; sin embargo la cabeza no pudo ser encontrada. Gracias a las huellas dactilares se reconoció el cuerpo como el de Florence Polillo, una mujer de 42 años que tenía registro de arresto por haber ejercido la prostitu-

En la imagen, la cabeza de una de las víctimas del asesino del torso, encontrada en el río Kingsbury.

En la imagen Eliot Ness en 1947.

tución en Chicago, varios años antes. Otras partes del cuerpo de Florence (a excepción de la cabeza) fueron halladas detrás de una casa abandonada. Los músculos del cuello mostraban, nuevamente, que la mujer había sido decapitada mientras estaba viva y consciente. Días después, dos niños iban de pesca al río Kingsbury Run. Uno de ellos encontró un pantalón que envolvía algo, debajo de un arbusto. Cuando lo abrió, salió rodando por el suelo una cabeza humana. Los niños, horrorizados, avisaron a sus padres, y éstos a la policía. Al día siguiente, el cuerpo desnudo del hombre aparecía casi en frente del departamento de policía de ferrocarriles. Era evidente que el asesino estaba burlándose de la policía, que nada podía hacer ante aquellos brutales crímenes. El hombre encontrado no parecía ser un vagabundo. Lucía afeitado, bien alimentado y tenía varios tatuajes que hicieron suponer que había sido marino. También se encontró su ropa cerca del lugar, y parecía casi nueva. A pesar de que se difundieron fotografías de su rostro, se señalaron los tatuajes en un diagrama, e incluso se realizó una réplica del rostro del hombre en cartón (como una suerte de máscara), nadie pudo reconocerlo, y fue bautizado en los anales del crimen como "el hombre del tatuaje". El cuerpo, al igual que los anteriores, había sido lavado y desangrado, sin dejar huellas. Cuando la autopsia reveló que el hombre había sido decapitado en vida, la prensa dio el grito de alerta. Un asesino en serie rondaba Kingsbury Run, y no tenía un perfil de víctima en particular. Hombres y mujeres corrían peligro. El asesino no tenía predilección por nadie, y sus crímenes iban en aumento. Eliot Ness se vio forzado a intervenir en el caso, pues con este último hallazgo, el terror y los rumores comenzaron a sofocar la ciudad. ¿Sería capaz, el legendario Eliot Ness, de detener a este monstruo? Los periódicos ya lo habían bautizado como "El asesino del torso", pues amputaba cabeza, piernas y brazos a sus víctimas. Lo cierto era que, hasta el momento, se habían identificado ciertas pistas que no hablaban más que del "modus operandi". Si bien deca-


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ASESINOS EN SERIE / EL ASESINO DEL TORSO II

pitaba siempre a sus víctimas, no a todas las desmembraba completamente. A los hombres los decapitaba, cortaba sus penes y dejaba sus cuerpos sin otras mutilaciones. En cambio a las mujeres, además de decapitarlas, las cortaba en pedazos. Brazos, piernas, manos… todo quedaba diseminado. Mientras Ness discutía con especialistas para verificar si, efectivamente, se trataba del mismo asesino, David Cowles, jefe del laboratorio de delincuencia, le aseguró a Ness que no entendía por qué el homicida desmembraba de forma distinta a hombres y mujeres; pero que, sin duda, se trataba del mismo asesino y no dos como se había empezado a barajar. Por su lado, Ness no quería involucrarse en la cacería de un criminal desquiciado que eliminaba a personas desconocidas. Ness quería limpiar las calles de la corrupción y La Mafia. Pero las órdenes eran claras. Eliot Ness debía detener al asesino como fuera. El hallazgo de un nuevo cadáver decapitado y cercenado alertó a la policía. El cuerpo estaba parcialmente desmembrado, con la palabra Nazi escrita con cortes de cuchillo en el cuerpo. La policía dictaminó que no se trataba del mismo homicida, sino de un imitador. El 22 de julio de 1936, otro cuerpo decapitado aparecía en Big Creek, al lado sudoeste de la ciudad. Una adolescente de 17 años se topó con el cuerpo desnudo de un hombre pequeño, de unos 40 años de edad, que yacía en un barranco. La cabeza apareció a varios metros, envuelta en los pantalones de la víctima. No logró ser identificado debido a su avanzado estado de descomposición y la actuación de insectos, roedores y

gusanos que consumían el cadáver. Durante los peritajes, los especialistas descubrieron que el hombre había sido asesinado dos o tres meses antes; sin embargo, esta vez había rasgos de sangre, y mucha. El suelo, bajo el cuerpo, estaba lleno de sangre seca, lo que indicaba que había sido decapitado en ese mismo lugar, algo que no coincidía con los anteriores crímenes cometidos por el asesino pero que, sin embargo, podía tomarse como una excepción, pues el hombre había sido decapitado vivo, la inusual e innegable firma del asesino del torso. Los medios de comunicación, comenzaron a hacer referencia a otros asesinos en serie como Jack el Destripador, pero a niveles mucho más grotescos. Por ese entonces, crímenes como estos, eran vistos en Europa. Ni la policía, ni el mismo Eliot Ness, estaban habituados a la presencia de un asesino en serie. El 10 de septiembre, un vagabundo divisó el torso de un hombre flotando en las estancadas aguas de una cloaca. La multitud se acercó, sedienta de morbo, al ver que la policía trataba de recuperar los trozos humanos de las pantanosas aguas. En la rivera, se encontró una camisa azul empapada en sangre. Se buscaron las manos y la cabeza, con el fin de identificar a la víctima; pero no se encontró nada. Se siguió a cada enfermo mental, homosexual travestido, doctor, cazador y carnicero de la ciudad. Pero también se sospechaba de cada persona que tuviera horarios inusuales, que llevara consigo alguna navaja o que transportara paquetes sospechosos en mitad de la noche. La policía mandó a varios agentes a hacerse pasar

Sobre estas líneas, imagen real del descubrimiento de uno de los macabros asesinatos.


19 por mendigos e incluso homosexuales, que frecuentaban los ambientes de las víctimas que lograron identificarse; pero fue inútil. El periódico The Cleveland News ofreció 1.000 dólares por cualquier dato que ayudara a atrapar al asesino. Una cantidad bastante considerable para aquellos años; sin embargo no se logró llegar a nada. Obviamente, no era coincidencia que el asesino no dejara pista alguna en el escenario de los crímenes. Parecía ser que el loco homicida no estaba tan loco como parecía, y más bien era un psicópata muy listo, tanto o más que los detectives que lo perseguían. Eliot Ness sabía que estaba contra las cuerdas y que este criminal no era ordinario. Se reunió con patólogos, con el forense que había practicado la mayoría de las autopsias de las víctimas y con el juez Pearce, entre otros involucrados en el caso. Se concluyó que la cantidad de víctimas era de seis, y decidieron excluir a "La Dama del Lago" del caso. El homicida, para empezar, debía ser un hombre de gran corpulencia física como para eliminar y decapitar a hombres y mujeres por igual; además de cargar los cadáveres a lugares alejados. Seguramente se escondía en algún lugar para realizar las decapitaciones con más tranquilidad. Quizá una clínica, un matadero o una casa grande, sin vecinos curiosos. Otro de los aspectos que llamó la atención, fue el innecesario riesgo que corría el asesino al dejar algunos cadáveres en lugares cercanos al departamento de policía. Parecía estar burlándose de sus perseguidores con cada temerario acto que cometía. Se interrogó a al menos a diez mil sospechosos. Desde un tipo llamado "Doctor Voodoo", pasando por un gigante maniático que vagaba por las calles de Kingsbury Run con un enorme cuchillo en la mano, hasta un tipo apodado "Chicken Freak", que acostumbraba pagarle a prostitutas para que se desnudaran y decapitaran pollos, mientras él se masturbaba. El 23 de febrero de 1937, aparecía otro torso partido

Imagen de una de las postales que Francis Edward Sweeney, el principal sospechoso para Eliot Ness de ser el asesino del torso, enviaba a éste desde el psquiatrico donde se recluyó.

Primer plano de un detective de Cleveland de incognito como mendigo.

en dos, flotando en la playa, en el mismo lugar donde se encontró el cuerpo de "La Dama del Lago" en 1934. Parecía ser que el asesino quería recordarles que ese crimen también era de él. Que sus víctimas ahora eran ocho, y no siete como aseguraba la policía. A pesar de las coincidencias, la policía confirmó que el cadáver correspondía a la séptima víctima del asesino del torso. Un detalle grotesco y que llamó la atención a la policía, fue la tela del bolsillo de un pantalón que el asesino introdujo en el ano de su víctima. Jamás se logró dar con la cabeza ni con las piernas y brazos de ese cuerpo. A pesar de la nula experiencia en este tipo de casos, Eliot Ness sabía que los titulares amarillistas respecto a las matanzas, sólo seguían alimentando el ego retorcido del homicida; por lo que instó a los periodistas a no dar tanto énfasis a las noticias relacionadas con el asesino; pero pedir eso era un imposible. El 6 de junio de 1937, un adolescente descubrió parte del esqueleto de una mujer de baja estatura, dentro de una bolsa en un pequeño dique de piedra. El cadáver parecía haber estado ahí por lo menos un año. Se hallaron el torso, parte de las piernas y la cabeza. Estaba parcialmente envuelto en periódicos, algo que también caracterizaba al asesino que, al parecer, envolvía partes de los cuerpos con diarios comprados el mismo día de los asesinatos. El estado del cuerpo era irreconocible. Sólo se supo que se traba de una mujer de color, y que las vértebras destrozadas acusaban una violenta decapitación. Los periódicos y la policía no tardaron en reconocer, en éste, el octavo caso ligado al asesino del torso. La existencia de un asesino en serie suelto en la ciudad se convertía en un dolor de cabeza, y un nuevo hallazgo volvió a estremecer a Kingsbury Run. El torso decapitado y los muslos de un hombre aparecían flotando en el río Coyahoga. La muerte del sujeto se debía a la decapitación, la indudable firma del homicida; sin embargo el asesino volvía a renovar su repertorio de sadismo. Esta vez había sacado los intestinos y el corazón de la víctima. Por lo general, los asesinos en serie poseen un pa-


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Primer plano Elizabeth Short, más conocida como La Dalia Negra y cuya historia contaremos su en un próximo número de CRIMINALIA.

ASESINOS EN SERIE / EL ASESINO DEL TORSO II trón de ataque. El asesinato es un ritual, y este asesino siempre empleaba el mismo método para eliminar a sus víctimas, la decapitación. La selección de una víctima, en el caso de los asesinos organizados, es esencial para la gratificación sexual. El asesino del torso no mostraba una clara preferencia por hombres o mujeres. Tampoco tenía reparos en asesinar a un hombre blanco, y la próxima vez, a una mujer negra. No existía un perfil de víctima definido, lo que lo hacía aun más peligroso e impredecible. Eliot Ness se dedicó a detener maleantes menores y contener revueltas durante 1937. El jefe del laboratorio de delincuencia, David Cowles, seguía la investigación muy de cerca, mientras que Ness parecía alejarse cada vez más. Cowles era muy tenaz. Dentro de su investigación, apuntó el nombre de un tal Dr. Francis Edward Sweeney, un hombre alto, corpulento, con tendencia bisexual, alcohólico, sicótico y violento, el cual viajaba constantemente por Ohio. Francis había tenido una triste infancia. Sus padres habían muerto cuando él era muy pequeño; pero eso no le impidió terminar sus estudios. Se graduó como cirujano y se casó, formando una bella familia y teniendo dos hijos. Con el tiempo, la presión, el exceso de trabajo y una tendencia hereditaria hacia el alcoholismo,

comenzaron a mermar la conciencia de Francis. Había dejado de ser la persona preocupada y amable. Su alcoholismo lo había consumido, y en dos años su matrimonio se desvaneció debido a su constante estado de embriaguez, maltratos y abuso sexual para con su propia esposa. La separación coincide exactamente con la aparición de "La Dama del Lago", lo cual no fue un detalle menor a la hora en que Cowles comenzó a perfilar su sospechoso. También consiguió un alta médica de la Primera Guerra Mundial, en donde se daba cuenta de una grave lesión que Sweeney habría sufrido en una batalla. Cowles había recorrido la infancia de Sweeney, y descubrió que, durante su niñez, Francis solía recorrer los caminos de Kingbury Run. También sabía que por su profesión, no habría tenido problemas en realizar el tipo de mutilaciones relacionadas en los crímenes, sobre todo la decapitación. También su tendencia bisexual podría explicar que las víctimas fueran hombres y mujeres. La gran envergadura del doctor Sweeney, explicaría además el cómo podría haber transportado por lugares poco accesibles los cadáveres encontrados. Cowles decidió elaborar un plan de seguimiento sobre el Dr. Sweeney. Esta labor sería llevaba a cabo por el joven policía Thomas Whalen. Sin embargo, Sweeney lo descubrió de inmediato y se burlaba constantemente del joven agente de la ley, el cual debía seguirlo sin importar qué ocurriese. En una ocasión, Whalen siguió a Sweeney hasta un lúgubre bar en donde sólo asistían hombres de raza negra. Ambos estaban sentados en los extremos del mesón, siendo escrutados con sorpresa y resentimiento por los cientos de ladrones y asesinos de color que había en el lugar. Whalen estaba muy nervioso; mientras Sweeney se limitaba a observarlo y mandarle jarrones de cervezas con el camarero. El homicida volvió a aparecer en primera plana, tras el hallazgo de otro cuerpo desmembrado dentro de un saco. El cadáver pertenecía a una mujer, posiblemente prostituta. No se encontraron las manos, ni tampoco la cabeza. Evidentemente, el asesino no quería que se identificara a sus víctimas. No podía ser una coincidencia que casi todas sus víctimas no pudieran ser reconocidas. El asesino tenía el suficiente cuidado de escoger a personas relativamente ignoradas por la comunidad. Un homicida frío y calculador era lo que menos necesitaba Eliot Ness en su pueblo. La policía no lograba entender los motivos del asesino, y en realidad estaba muy lejos de hacerlo. En aquellos años, no se sabía mucho sobre este tipo de criminales. Se trató de resolver el caso de la forma convencional, pensando que si descubrían la identidad de las víctimas, podría hallar algo que las ligara al homicida. Pero este tipo de homicidas prácticamente nunca conocen a su víctima. Era un asesino muy inteligente y precavido como para ser descubierto. Dos nuevos cuerpos se hallaron en un vertedero. Ambos estaban en avanzado estado de descomposición. Esta vez, el homicida, no había cortado las manos


21 ni las cabezas. Un cambio radical en su actuar. Partes de uno de los cuerpos se conservaban bien, e incluso llegaron a rescatar sus huellas dactilares. Sin embargo su registro no aparecía en la fuente de datos. Nuevamente la policía se quedaba sin pistas y no se ponían de acuerdo sobre si este hallazgo correspondía a un nuevo actuar del asesino del torso o no; pero a la gente de Cleveland ya no le importaba mucho. Estaban aterrados, pues la situación era insostenible. Querían una respuesta y a un culpable tras las rejas, para poder dormir tranquilos. El 18 de agosto de 1938, dos días después del hallazgo, Eliot Ness tomó una drástica decisión. Durante meses había eludido la responsabilidad de encabezar las investigaciones respecto al caso. La presión fue tal, que decidió recorrer los bosques de Kingsbury Run, sacando de sus chozas a todos los mendigos, en busca de pruebas incriminatorias. Se aseguró de dejar registro de sus huellas antes de dejarlos en libertad. Por si fuera poco, en una medida desesperada y sin sentido, incendió todas las chabolas, dejando a los mendigos sin un lugar donde cobijarse. La prensa criticaría duramente el actuar de Ness. Todo el mundo se estaba dando cuenta que su proceder era el de un hombre desesperado. En su búsqueda, Eliot Ness decidió quemar su última bala: David Cowles y su sospechoso, el excéntrico Dr. Sweeney. Bajo mucha presión y con exclusivo cuidado, Ness buscó someter a un interrogatorio a Francis Sweeney, ya que éste era hermano de un famoso político de la época. Cualquier cosa que Sweeney le dijera, seguramente cerraría toda opción de seguir con el interrogatorio. Curiosamente, el doctor se mostró ansioso de ser interrogado y durante las entrevistas, se dedicó a burlarse de la situación y nunca fue muy claro en sus respuestas. Los especialistas estaban seguros de que Sweeney era un inteligente psicópata con tendencia esquizoide; pero eso no lo hacía responsable de los 12 asesinatos que se le adjudicaban al afamado asesino. Ness solicitó hablar a solas con el Dr. Sweeney. El hombre logró amedrentar de tal forma a Eliot, que éste mismo le contaría a su mujer, años más tarde, que nunca se había asustado tanto al interrogar a un sospechoso. El doctor estaba vestido de punta en blanco, bien peinado y denotaba una gran educación. Ni la misma policía podía creer que ese fuera su sospechoso número uno. A pesar de que Ness estaba seguro de que el Dr. Sweeney era el asesino, no existían pruebas. Mientras tanto, el extraño doctor se autoexilió en varias instituciones mentales, a la vez que los problemas con el alcohol y su esquizofrenia aumentaban. Era imposible no imaginar que Sweeney se había regocijado con el hecho de encarar al propio Ness, pero tampoco quería pasar el resto de su vida en la cárcel. Los asesinatos se detuvieron en 1938, y la policía no logró resolver los crímenes del asesino del torso. Sweeney se autorrecluyó en un psiquiátrico, lo que

en la práctica hizo imposible que pudiera ser juzgado, y desde allí se dedicó a martirizar a Ness hasta su muerte, enviándole constantemente postales en las que se burlaba de él por no haber resuelto el caso. Sweeney moriría en 1964. Para muchos, fue el verdadero asesino del torso, aunque el caso oficialmente nunca se resolvió, por más que algunos estudiosos hayan adjudicado al misterioso criminal hasta la muerte de Elizabeth Short, la Dalia Negra, por las similares mutilaciones sufridas por ésta. Ness acabó dejando el puesto en 1942, con el prestigio totalmente arruinado. Cayó en un grave pozo de depresión y alcoholismo, agravado por su fracaso cuando se presentó a alcalde y la pérdida de su trabajo en una empresa de seguridad. Convertido en una sombra de sí mismo, acabó poniendo su vida en forma de libro. Los intocables se convirtió, en 1957, en un sensacional best seller que acabaría trayendo consigo exitosas adaptaciones televisivas y cinematográficas. Ness nunca llegó a verlo: murió al poco de editarse por un infarto; tenía sólo 54 años. Por su parte, Eliot Ness jamás pudo sobreponerse a la decepción de no haber podido atrapar al asesino. Por su parte, Francis Sweeney se dedicó a enviarle burlescas postales a Ness desde el sanatorio, las que terminaron por obsesionarlo y sumirlo en una depresión de la que nunca logró sobreponerse. Los homicidios siguieron siendo investigados, pero el asesino había dejado de matar en Kingsbury Run y no pudo ser apresado. Años después, apareció otro sospechoso, pero nunca se le logró ligar satisfactoriamente a los doce crímenes cometidos por el asesino del torso. Actualmente, en el Museo de la Policía de Cleveland, se exponen algunas de las máscaras mortuorias realizadas para la identificación de las víctimas del sádico psicópata. Se cree que siguió activo incluso hasta 1950, y la cifra total de asesinatos podría elevarse a más de 40.

Sobre estas líneas, Las máscaras mortuorias expuestas en el Museo de la Policía de Cleveland.


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CRÍMENES SIN RESOLVER / HELENA JUBANY

JUGAR A MATAR

¿

Quién mató a Helena Jubany? La reapertura del caso aporta pruebas que señalan a Santiago Laiglesia como implicado en el crimen. En el siguiente reportaje repasamos la crónica del caso y las últimas noticias sobre ese crimen que lleva sin resolverse desde 2001. Alfredo, quien duerme plácidamente la madrugada del 2 de diciembre de 2001, se despierta alterado al haber escuchado un fuerte ruido. Eran las 4:45 am. Sin darle mayor importancia, trata de volver a conciliar el sueño lográndolo con éxito. Por la mañana, inicia su rutina y se levanta de la cama puntual acercándose a la ventana del balcón de su comedor para retirar las cortinas y dejar entrar el sol. Sin embargo, lo que puede divisar desde aquella ventana provocará un gran desconcierto e impacto, no sólo a él sino a todo un vecindario. Puede observar el cuerpo desnudo de una mujer, tendida en el suelo con claros símbolos de violencia. Automáticamente, daría la voz de alarma y se iniciaría el proceso de invesigación para esclarecer los hechos. Serían varios los indicios que se encontrarían que podrían dar una hipótesis de lo que pudo suceder, sin embargo, todavía a día de hoy, se sigue sin esclarecerse siquiera el móvil del asesinato de Helena Jubany. Helena nació en 1974 y era natural de Mataró. Se había formado en periodismo y trabajaba en una biblioteca. Por motivos laborales decidió trasladarse a Sabadell donde vivía desde el año 2000. Dentro de los círculos culturales de la zona era muy conocida por su participación en disintos proyectos como la Sección

Primer plano de Helena Jubany, la joven que, inexplicablemente, fue asesinada en diciembre de 2001.

Natura de la Unión de Excursionisas de Sabadell. Unos meses antes de su muerte comenzaría a recibir una serie de notas que la incitaban a participar, en lo que en un primer momento se creyó, en una especie de peligroso rol. El 17 de septiembre de 2001, Helena llegaba al portal de su casa donde encontraría una botella que contenía la bebida típica de Valencia, horchata, junto con unas pasas y una nota escrita a mano. "Helena, sorpresa. Pasábamos por aquí y hemos dicho: a ver Helena que se explica. Somos ???? (te llamaremos) [A comérselo todo]". Eso era lo que podía leerse en aquella miseriosa nota que despertó la curiosidad de Helena. Sin embargo, parece ser que no probó nada de ello y simplemente prefirió ignorar aquel extraño hallazgo sin darle mayor importancia. Unos días más tarde, el 9 de octubre de ese mismo año, un zumo de melocotón y unas pasas volvió a interrumpir su paso cuando trataba de acceder a su vivienda. Todo ello también, acompañado de una nota escrita a mano: "Helena, antes que nada esperamos que te tomes eso con el mismo sentido del humor que nosotros. En la tercera te destaparemos el miserio. Es basante seguro que te hagas un buen risas. Nos gustaría mucho volver a coincidir en una excursión de la UES. Ya hablaremos! Ahora vamos a ver si encontramos un lugar bueno, bonito y barato en Sabadell para perfeccionar el inglés. Ah! Buen provecho, no nos hagas un feo, eh?! En la tercera ya nos invitarás tú, no lo ponemos en duda. Besos". Datos reveladores se dejar ver entre las líneas de este anónimo. Teniendo en cuenta algunas de las expresiones, se deduce que son al menos dos personas las que estaban detrás de todo aquello, por la aparición de dos tipos de letras distintas y porque hacen mención a un 'nosotros'. Además, el círculo quedaba muy estrecho al revelar que esperan verla en otra de las excursiones, lo que induce a pensar que los autores de la nota eran del círculo cercano de Helena. Por otro lado, hay una doble insistencia cuando dicen 'en la tercera'. Es evidente que tenían intención de volver a ponerse en contacto con la víctima y, además, con bastante impaciencia. Esa vez, Helena sí que decidió probar aquel misterioso zumo que había aparecido en la puerta de su casa. No obsante, tras algunos sorbos, Helena comenzó a sentir malesar físico durante su jornada laboral en la biblioteca. Llamó a un amigo para que la recogiera del trabajo y la llevara a su casa. Una vez allí, cayó en un profundo sueño. Intrigada con lo sucedido, encargó a un laboratorio un análisis del contenido de aquella botella. Para su sorpresa, el jugo contenía benzodiacepi-


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na, un tipo de somnífero. El 30 de noviembre Helena tenía que acudir a su puesto de trabajo en la biblioteca como hacía regularmente. Sin embargo, el tiempo pasaba y lo que parecía ser un retraso sin importancia se estaba convirtiendo en una ausencia en su puesto de trabajo. La directora, extrañada, decidió llamar a Helena a su domicilio pero nadie respondió a su llamada. Los últimos movimientos de Helena de ese día se fija a las 11.28 horas, cuando realiza una llamada de un segundo a un matrimonio de Sant Feliu. Al día siguiente, Joan Jubany, padre de Helena, llama a la biblioteca preguntando por su hija. Al parecer habían quedado para comer pero su hija no se había presentado a la cita. La directora le explica lo ocurrido y alega que ese día no tenía turno en la biblioteca, por lo que no echa en falta que Helena no haya aparecido. Joan Jubany acudió a la casa de su hija, en Sabadell, pero no halló rastro de Helena. Otra amiga, con la que había quedado el fin de semana, Isabel, tampoco sabía nada de ella ni de su paradero. Joan, denunció la desaparición de su hija en comisaría el día 3 de diciembre de 2001. Fue así como pudieron identifcar el cadáver que tenían en la morgue desde hacía horas y confrmar que la mujer semidesnuda hallada se trataba de la propia Helena. Las primeras pesquisas invitaron a pensar que Helena se había arrojado desde lo alto del edificio y había decidido suicidarse. Sin embargo, diferentes indicios apuntaban a que el caso iba a complicarse y, realmente,

existía tras ello una trama mucho más elaborada y preparada con el fn de acabar con la vida de Helena. El escenario se extendía a varias terrazas de edificios contiguos, entre el número 48 y el 50-52 de la calle Calvet d’Esrella, en Sabadell. En la barandilla de la terraza del edificio número 48 hallaron restos de cabellos que pertenecían a la propia Helena. También algunas cerillas usadas. En el 50-52, aparece la ropa de la víctima perfectamente doblada. Los que pensaron que se trataba de un suicidio, se dieron cuenta rápidamente de que estaban en el escenario de un crimen. Sobre todo, con el análisis toxicológico y las evidencias físicas que Helena tenía sobre su cuerpo. Según el informe, la víctima había ingerido una mezcla de somníferos, en una cantidad 35 veces superior a la normal. Esto significaba que el estado de sueño era tan profundo, incluso hasta el punto de entrar en coma, que era absolutamente descartable que Helena hubiera podido subir a la azotea sola y arrojarse al vacío. Además, la autopsia reveló otra serie de indicios que parecían reafrmar la hipótesis de que pudo ser asesinada. El informe, alegó que el cuerpo presentaba diversas quemaduras en el cráneo, tórax y pelvis. Éstas se produjeron con la ropa interior puesta al apreciarse las siluetas. También, las quemaduras en el cráneo provocaron que mechones de pelo se desprendieran. Esos mismos mechones se encontraron en la terraza del edificio donde parece ser que se produjo el lanzamiento del cuerpo de Helena por parte de sus verdugos. Las quemaduras en el tórax, trataban de reproducir

Reproducción de uno de los anónimos que recibió Helena días antes de su muerte.


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CRÍMENES SIN RESOLVER / HELENA JUBANY

la silueta del sujetador que después le retiraron. Lo mismo sucede en la zona de la pelvis que trataba de contornear a base de quemaduras en la piel la prenda íntima inferior. Además, no existía signos de lucha por lo que las agresiones que sufrió debieron de producirse todas ellas cuando ya se encontraba en un estado de sueño profundo. Al parecer, poco antes del estruendoso ruido que produjo el cuerpo de Helena al caer, una de las vecinas llegaba al edifcio. Eso pudo entorpecer el plan y precipitar los hechos que tenían pensado llevar a cabo los autores del crimen y decidieron, en algún momento, cambiar de terraza saltando un pequeño muro que dividía ambas, dejando en una de ellas la ropa de Helena y, en la otra, restos de cabello y cerillas. Isabel, una compañera de la Unión de Excursionisas de Sabadell, proporcionó información muy valiosa a los investigadores. Un nombre resaltó entre los datos que se comenzaban a recopilar: Montserrat Careta, una joven que vivía muy cerca de donde se había producido el hallazgo del cuerpo de Helena y, donde además, se había encontrado aparcado el coche de la víctima. Sin embargo, Isabel alegó que tanto Montserrat como Helena mantenían una buena relación. Montserrat dijo haber visto por última vez a Helena la tarde del 29 de noviembre, sobre las 19:00 horas. Los agentes de la policía, también preguntaron a Montserrat qué estuvo haciendo el viernes 30 de noviembre. El colegio donde ejercía como profesora confrmó que había ido a trabajar aquella mañana, pero no por la tarde.

Al parecer, llamó entre las 14:30 y las 15:00 horas para advertir que debía acudir a Manresa aquella tarde y le sería imposible dar las clases. Sin embargo, Montserrat reconoció haber mentido pues no tenía coartada que la situase en Manresa esa tarde y dijo que realmente se encontraba indispuesa al tener la mensruación. Paralelamente a esto, una serie de peritos invesigaban el origen de aquellos escritos anónimos que recibió Helena y pudieron afrmar que las notas habían sido realizadas por dos personas distintas y que habían empleado diversos útiles de escritura. Al parecer, el mensaje central había sido escrito por una persona y la parte superior e inferior del anónimo, por otra. Ambos peritos identificaron uno de esos mensajes como perteneciente a Montserrat, alegando el hecho de que el material empleado era muy parecido al hallado en casa de la joven durante los registros en su vivienda. Estos estudios serían desestimados por otros que se realizaron en 2018. El 12 de febrero de 2002 Montserrat Careta fue detenida como presunta autora del crimen. Fue enviada a prisión preventiva sin fianza en la prisión de Wad-Ras de Barcelona.​En su piso se encontraron dos botes de Noctamid, un psicofármaco de efectos hipnóticos que contiene Benzodiapezina, la misma sustancia que se había encontrado en el cuerpo de la víctima. La Policía Nacional también localizó una caja de cerillas como las que se habían encontrado a la azotea y que, supuestamente, habían servido para quemar a Helena.​Durante su estancia en prisión, Careta siempre defendió su inocencia a través de las cartas que enviaba a familiares y

La hermana mayor de Montserrat, Imma Careta, en el centro de la imagen acompañada de dos amigos de la joven acusada.


25 amigos. Mientras Careta estaba en prisión, el juez encausó a Santiago Laiglesia, pareja sentimental de la acusada y a una amiga de ésta, Ana Echaguivel, quien fue detenida el 23 de marzo, cuando una prueba de caligrafía determinó que era la autora de la primera mitad del segundo anónimo que Jubany había recibido. El 7 de mayo de 2002, Montserrat Careta fue encontrada muerta colgada en el lavabo de su celda, según informó su abogado, Joaquim Escudé.​Dejó una nota donde aseguró que era inocente del homicidio que se le atribuía.​Tenía una cuerda de nilón ligada al cuello. Por su parte,​Ana Echaguivel, también en prisión preventiva, fue puesta en libertad con cargos a los pocos días. En el otoño de 2002 se levantó el secreto de sumario, y los familiares de Helena Jubany hicieron una rueda de prensa el 3 de octubre, donde el abogado de la familia, Pep Manté, informó de una posible hipótesis homicida atribuible a un juego de rol.​El representante legal de la familia sostuvo que en ningún caso la joven sospechó que formaba parte del juego macabro que desembocaría en su muerte. Afirmó que Jubany había comentado que recibía anónimos pero que no estaba asustada, solo intrigada e interesada. La causa fue finalmente archivada en octubre de 2005, cuando el juez consideró que la solidez de las pruebas no era suficiente para sustentar la acusación que pesaba sobre el compañero sentimental de Careta, Santiago Laiglesia, y sobre Ana Echaguivel, todos ellos miembros de la UES. En 2017 dos estudiantes de periodismo, Anna Prats e Iago Garcia, intentaron recopilar toda la información con la voluntad de que alguien pueda esclarecer los hechos. Fue curioso conocer

Montserrat Careta, única detenida hasta la fecha, se suicidó en su celda en 2002.

que tanto la familia de la víctima como la de Montserrat Careta, consideraban que el autor o autores del asesinato continuaban libres.​ Familiares de Careta apuntaron que Laiglesia dormía casi siempre en el mismo edificio donde ocurrieron los hechos y que, de acuerdo con la familia Careta, tenía llaves del domicilio. Además, según la familia, la caja de cerillas y la de Noctamid estaban perfectamente colocadas para provocar rápidas y fáciles conclusiones dos meses después de los hechos. Los familiares de Jubany y de Careta pidieron la reapertura del caso, argumentando irregularidades en la investigación. Cuestionaron por qué no se tomaron huellas dactilares ni en el piso ni en el coche de Helena, ni tampoco en la azotea, y por qué se tardaron horas en registrar el piso de Montse, tras su detención.​También argumentaron que las pruebas parecían preparadas, puesto que si Montse efectivamente hubiera suministrado los fármacos a Jubany y realizado las quemaduras, no habría dejado ambas pruebas inculpatorias en su casa durante más de dos meses. Otra argumentación que añaden es que, aunque Careta fuera culpable, su complexión pequeña no le hubiera permitido cometer el crimen ella sola, puesto que, tal como se describe en el sumario, no habría tenido bastante fuerza para subir el cuerpo inconsciente de Helena Jubany por las escaleras. Vivía en el tercer piso y se subió el cuerpo hasta la azotea, situada en un cuarto piso de una finca sin ascensor. Tampoco hubiera tenido fuerza para, una vez allí, levantarlo y lanzarlo al vacío.​ En diciembre de 2018 se publicó un estudio lingüístico donde se descartaba que los anónimos recibidos fueran escritos por Montse.​De hecho, un agente de la Policía Nacional creía firmemente que el asesino era Santiago Laiglesia. Finalmente, el pasado 3 de agosto, el Juzgado de primera instancia 2 de Sabadell acordó reabrir el caso tras estudiar nuevos datos y pruebas que a familia de la joven asesinada han podido aportar y que cuestionan de raíz las declaraciones que hicieron los testigos hace casi veinte años. Según el abogado de la familia, Benet Salellas, las nuevas pruebas derriban la coartada que Santiago Laiglesia tenía hasta ahora. Las nuevas pruebas aportadas a los Juzgados son de tipo documental, pericial y también testifical. "Mucha gente que tenía información relevante ha perdido el miedo y ha contactado con nosotros", detalla el hermano de Helena. El escrito de solicitud de reapertura se presentó el pasado 5 de junio y ahora hay un año y medio de margen antes de que los delitos prescriban.

Querido lector: lo que usted acaba de leer es la historia de un caso todavía no resuelto. Si ha sido testigo, si sabe algo, cualquier dato que pueda aportar, por insignificante que le parezca, puede ser crucial para dar una solución a este crímen sin resolver.


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EL ARCHIVO DEL CRIMEN / PABLO CASADO

El misterio del cadáver descuartizado H

acía días que los empleados de los depósitos de mercancías de la Estación del Mediodía -la actual Atocha- habían advertido un mal olor. Era algo a lo que estaban acostumbrados. A esos almacenes iban a parar los envíos que nadie había reclamado en meses y con frecuencia se encontraban con pescados, aves o embutidos en descomposición. Los mozos habían buscado la causa del hedor y al encontrarse con una caja que contenía una gallina muerta y otra con un ave de rapiña, dedujeron que aquel era el origen. La pestilencia, aunque mitigada en parte, continuó, pero no buscaron más. La fecha para la subasta pública de todos aquellos paquetes y cajas olvidados estaba próxima y los almacenes pronto se vaciarían. Fue precisamente durante los trabajos para preparar dicha subasta, cuando los empleados, al mover una caja de embalaje, vieron que había dejado marcada una oscura huella en el suelo. Era una caja de pino armada con clavos larga y estrecha, de poco más de un metro de largo, algo menos de 40 centímetros de ancho y de unos 60 centímetros de profundidad, que llevaba cuatro meses y medio allí, de pie. Aparecía consignada como maquinaria, así que lo primero que pensaron es que la

La víctima del crimen, Pablo Casado.

mancha sería grasa. Nada más lejos. Apenas quitaron los primeros clavos, un hedor nauseabundo se extendió por todo el almacén. "Mire usted que si se tratara de algún 'fiambre'...", dijo el jefe que dirigía la operación aquel 1 de mayo de 1929. "¡Hombre, por Dios!", le respondió el interventor del Estado allí presente. Pero el primero estaba en lo cierto. Al levantar la tabla vieron unos papeles y un montón de algodón con manchas negruzcas. "Aquí, hay una pierna humana con su pie", informó impresionado el mozo que apartó el algodón. Inmediatamente se alertó al Juzgado de Guardia que se hizo cargo de la investigación. En aquella caja facturada en Barcelona en diciembre del año anterior, entre papeles, algodones y sábanas, se encontró un cadáver descuartizado en avanzado estado de descomposición, al que le faltaba la cabeza. Eran los restos de un hombre de unos 30 años al parecer fornido, ancho de espaldas, alto y moreno. El cuidadoso pulimentado de sus uñas, la finura de sus manos y algunos otros detalles de la ropa que llevaba -una camiseta y un calzoncillo- y de las sábanas con las había sido embalado hacían pensar que no era un jornalero. El cuerpo no presentaba ninguna lesión, por lo que se supuso que había muerto de


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algún golpe en la cabeza y ésta se había hecho desaparecer para dificultar la investigación y la identificación del cadáver. Pronto un detalle llamó la atención. En la mano izquierda, aún conservaba un mechón de pelo oscuro. Según los datos de facturación, la caja había sido enviada en la noche del 10 de diciembre por un tal José Pérez y debía ser recogida en Madrid por José Gómez, pero nadie había preguntado por ella. En la Estación del Mediodía no se recordaba ningún caso parecido. Solo en la del Norte se habían descubierto años atrás huesos humanos en un baúl, que resultó ser un traslado fúnebre algo irregular, aunque no delictivo. Las primeras indagaciones revelaron, como era de esperar, que en la dirección del remitente no vivía ningún José Pérez. Tampoco se encontró al Gómez que figuraba como consignatario. Una vez interrogados los mozos de carga y facturación, que no recordaban nada raro relacionado con aquel envío, la Policía comparó los datos con los que se tenían de personas desaparecidas antes del 10 de diciembre de 1928. En Barcelona se había alertado de la desaparición del dueño de una fábrica de cajas de cartón cuya descripción encajaba con la del muerto. Vivía en una casita de la calle Orteu, con un criado que haber alertado de su ausencia, se encontraba también desaparecido. Mientras, en Madrid, una joven, que llevaba tiempo extrañada porque un amigo suyo de Barcelona había dejado de escribirle sin motivo alguno, se puso en contacto con la Policía al leer el suceso del macabro hallazgo e

identificó a su amigo en la fotografía enviada desde la ciudad condal. Para disipar cualquier duda, en uno de los papeles que envolvían el cadáver se descubrió su nombre. "Trátase de D. Pablo Casado de las Navas, de treinta y dos años, natural de Porcuna (Jaén), que estuvo en Madrid trabajando en una fábrica de cartones del señor Ochoa, en el Puente de Segovia y marchó después a Barcelona, donde instaló análogo negocio". Otra mujer apareció entonces en escena. Sara Cristelly dijo haber estado prometida con Casado, aunque habían decidido aplazar su boda. "¿Cuál pudo ser la causa del crimen? Lo ignoro. Únicamente sé que en aquella fecha Pablo debía cobrar 30.000 pesetas...", declaró la mujer. Casado había sido visto por última vez almorzando en compañía de un amigo, José María Figueras, sobre quien recayeron las primeras sospechas. También fue investigado Antonio Aragón, que tenía tratos con la víctima y que, tras su desaparición, se llevó diversas de sus pertenencias en pago por una deuda. Aunque el principal sospechoso siempre fue su criado, Ricardo Fernández Sánchez, al que se le había logrado detener en casa de Enrique de Génova, donde prestaba sus servicios por aquel entonces. Ricardo Fernández inventó historias folletinescas sobre unos enmascarados, entre los cuales se encontraba una mujer, que le habían obligado a sacar una caja de embalaje de la casa y que le habían amenazado si los denunciaba a la Policía. El criado se contradecía en sus declaraciones al explicar, por ejemplo, por qué limpió

Ricardo Fernández Sánchez fue condenado por la muerte de Pablo Casado.


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EL ARCHIVO DEL CRIMEN / PABLO CASADO toda la casa para hacer desaparecer las huellas del crimen (aunque no logró borrar del todo las manchas de sangre de la habitación y la cocina) o por qué compró un colchón nuevo, que pagó de su bolsillo, al poco de la desaparición de Casado. El 23 de mayo, acabó confesando que la noche del 8 de diciembre discutió con la víctima y le dio un golpe en la cabeza con una plancha eléctrica, dejándolo muerto. Al día siguiente, le cortó la cabeza con un cuchillo grande de cocina y con una sierra mutiló el resto del cadáver. Metió los restos en una caja de embalaje y tras acomodarlos con los papeles y el algodón, la cerró perfectamente. Aquellos macabros trabajos le llevaron todo el domingo. Tras limpiar la casa y el taller, el lunes salió de la vivienda llevando en la mano la cabeza de Casado envuelta en periódicos y atada con un hilo, como si fuera un paquete. Con este tétrico bulto se subió en varios tranvías hasta llegar al puerto, donde lo arrojó al mar. A mediodía, aprovechando que las obreras de la fábrica estaban comiendo, sacó la caja de la casa en una carretilla que había pedido a Figueras y la paseó por Barcelona hasta la hora en que abría la facturación de

los ferrocarriles. La facturó con el primer nombre que se le ocurrió y se volvió a la casa, donde permaneció aún varios días y de la que se llevó una cadenita de plata y la cartera de Casado, así como diversas ropas y pertenencias. Los buzos buscaron durante varios días la cabeza de la víctima en las profundidades del puerto, aunque sin éxito, por lo que no se pudo comprobar que la agresión descrita hubiera sucedido así. Los informes médicos concluyeron, eso sí, que la decapitación se había producido después de la muerte. Los análisis realizados a los cabellos encontrados en la mano izquierda de Casado confirmaron que no eran de la víctima, ni tampoco del criado, lo que apuntaba a la participación de alguna otra persona en el crimen. Pero este extremo nunca llegó a aclararse. Durante el juicio, Ricardo Fernández se desdijo de su confesión anterior y se declaró inocente, revelando «una sexualidad invertida» de Casado y sugiriendo que mantenía relaciones íntimas con su amigo Figueras, que éste desmintió indignado. El 18 de febrero de 1930 fue condenado a 16 años de cárcel como autor de un delito de homicidio y a tres meses más por hurto.

La antigua Estación de Mediodía en los años 30.


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El mozo que abrió el cajón, junto a él, en la Estación de Mediodía (actual Atocha) de Madrid, en 1929.


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ALERTA DESAPARECIDOS / AMY FITZPATRICK

Tragedia familiar

P

asó la Nochevieja en la casa de su amiga Ashley, en la urbanización Calypso de Mijas-costa, para ayudarla a cuidar de su hermano pequeño. Al día siguiente, Año Nuevo, visitaron el zoco de Calahonda y regresaron a la casa de Ashley. A las 22.00 horas, Amy Fitzpatrick se despidió de su amiga y se fue andando a su domicilio, situado en la urbanización Riviera del Sol, un recorrido de un par de kilómetros por un camino as-

Los 10 casos sin resolver que tienen en jaque a los investigadores

Imagen de la joven Amy Fitzpatrick, que desapareció sin dejar rastro hace 12 años.

faltado (a excepción de 50 metros de terrizo), aunque poco transitado. Nadie ha vuelto a verla desde entonces. Y ya ha pasado más de una década. La menor irlandesa, que entonces tenía 15 años, se esfumó en el trayecto sin dejar rastro alguno. La Guardia Civil, que inspeccionó la ruta que debía haber seguido, no encontró vestigios que evidenciaran un secuestro, como pensaba la madre. Los agentes nunca descartaron esa hipótesis, aunque inicialmente dieron más credibilidad a la teoría de una fuga voluntaria, ya que al parecer Amy quería volver con su padre, que se había quedado en Irlanda tras la ruptura del matrimonio. La joven convivía en Mijas con su hermano, su madre y la nueva pareja de esta, David Mahon. En enero de 2012, la pareja se mudó a Irlanda, donde residía el hijo de Audrey, Dean, que se trasladó allí un año después de la desaparición de su hermana. El destino le reservaba otro duro varapalo a la familia Fitzpatrick. Apenas año y medio después, en mayo de 2013, Dean murió apuñalado en el transcurso de una discusión con su padrastro en Coolock, una barriada al norte de Dublín, cerca del apartamento donde se instaló la familia al regresar a Irlanda. El joven tenía 23 años. Dave Mahon fue acusado de matar a su hijastro. En el juicio, al que acudió del brazo de Audrey, la madre de Dean y Amy, se declaró inocente y achacó el suceso a un accidente o un posible suicidio, llegando a afirmar que fue el joven quien se clavó el cuchillo. El jurado no lo encontró culpable de asesinato, pero sí de homicidio imprudente. En junio de 2016 fue condenado a siete años de cárcel. Mahon apeló la sentencia, pero su recurso fue rechazado. Tras la desaparición de Amy, su padre biológico, Cristopher Fitzpatrick rompió su silencio e hizo declaraciones donde asegura que "Navidad y Año Nuevo nunca volverán a ser lo mismo [...] Nada será igual desde que David Mahon entró en la vida de mis hijos".


31 MIJAS, TIERRA DE AUSENTES

Cristopher Fitzpatrick suplicó a quien tenga una pista,que la aporte: "Solo queremos encontrar a Amy. Sabemos dónde está Dean, pero traer a Amy a casa sería genial". El caso Amy está en vía muerta. "La línea de investigación se agotó. Incluso los guardias civiles que llevaron el caso están jubilados. Eso no significa que el protocolo que seguimos no continúe en marcha. Un caso no se cierra hasta que no se resuelve".

David Mahon, condenado en 2016 por matar al hermano de Amy. Debajo, el parque de los cinco olivos en Mijas que recuerda a cinco de sus desaparecidos.

Cinco olivos junto al colegio Los Claveles recuerdan que Mijas tiene profundas heridas abiertas. Son parte del memorial que el Ayuntamiento ha dedicado a sus cinco vecinos ausentes, que un día desaparecieron y ya no volvió a saberse nada de ellos. Familias que perdieron a un ser querido sin consuelo, que se quedaron esperando una respuesta, una pista, un lugar donde agarrarse para hallar el rastro de aquel que se desvaneció sin razones. Esos cinco árboles tienen los nombres de esas historias sin final, la herida causada por una agonía en vida inscrita en una tablilla de cerámica. Un nombre y una fecha que son el inicio de un vacío que no se puede llenar en la avenida de Los Ausentes de La Cala de Mijas. El caso de Amy Fitzpatrick se cruza en este lugar con el de Isabel Cortés Alarcón, una mujer divorciada y con una profunda depresión que, a sus 46 años, desapareció el 9 de agosto de 2008 sin dejar rastro de su domicilio en La Mairena, cerca de La Cala de Mijas. Tras una de las discusiones habituales con su exmarido decidió marcharse. "Esta vez no me vais a encontrar", dijo a un familiar por teléfono, antes de marcharse sólo con el móvil, una cuerda y un paquete de tabaco en el bolso. También nos encontramos con el caso de Juan Antonio Gómez Alarcón, montañero y espeleólogo experto, que salió a explorar los montes entre Ojén y Mijas el 20 de julio de 2010 y nunca más se supo de él; o el de Francisco Ruiz Galán, quien salió a cazar desde su casa de Las Lagunas el 3 de marzo de 2011 y nada se volvió a saber de él. John Martin Leach, quinto en discordia, actor británico de 65 años, llegó a la ciudad para grabar la serie británica "El Dorado" y se quedó a residir en La Cala Mijas. Allí fue donde se le perdió el rastro a esta celebridad en el Reino Unido. Personas y lugares en los que ahora se asienta el parque que guarda la memoria de estos cinco desaparecidos, para que su ausencia nunca caiga en el olvido.

EL PRÓXIMO MES, UN REPORTAJE ESPECIAL DE


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ALERTA DESAPARECIDOS / CASOS ACTIVOS


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SALA DE LECTURA MANUAL DE CRIMINOLOGÍA Autor: Anna Barbaro Editorial: Tebar Este manual de criminalística y criminología ofrece un amplio recorrido por las áreas más importantes de esta rama de la Medicina Legal. Impulsado por la WAWFE (Worldwide Association of Women Forensic Experts), que avala sus contenidos, es libro de referencia tanto para estudiantes como profesionales, al abordar con total actualidad y precisión los temas imprescindibles para el correcto desarrollo de esta labor. utinas científicas tan diversas como el estudio forense de fibras, la botánica forense, la entomología, la queiloscopia o la informática forense.

CRIMEN.ORG Autor: Luis de la Corte Ibañez Editorial: Ariel El crimen organizado es una herencia del pasado y una realidad inquietante en nuestra sociedad actual. Hay muchas formas de sociedades criminales y todas tienen una impronta delictiva que conecta con la propia historia social y cultural de su entorno. Crimen.org es una apuesta por dilucidar la historia de la delincuencia organizada a través de los casos más notorios desde principios de siglo XX hasta la actualidad: la mafia siciliana, las organizaciones criminales de Estados Unidos, los yakuza de Japón, el narcotráfico hispanoamericano o la más reciente criminalidad rusa, entre otros.

¿QUIÉN ES EL ASESINO? Autor: Francisco Pérez abellán Editorial: Ediciones Martínez Roca Investigar un crimen es siempre el comienzo de una gran aventura. En este libro, el autor propone un original juego en el que el lector es el detective. ¿Quién es el asesino? reconstruye con todo detalle 28 casos reales de la historia criminal española, ahondando en la personalidad humana y sus aspectos más sombríos. En estas páginas las pistas y los sospechosos se presentan poco a poco, en el orden en que se fueron descubriendo, para que el lector pueda resolver el caso por sí mismo. Al final aparece la solución real, tal como fue establecida en su día por las fuerzas policiales.

EL RASTRO DEL ASESINO Autor: Vicente Garrido y Patricia López Editorial: Ariel Este libro recoge la moderna técnica de la personalidad criminal y cómo la emplea la policía actual para capturar a los asesinos en serie. Lo más novedoso es que se aplica a los casos más relevantes del crimen reciente en España. Asistimos, así, a los testimonios y escenas del crimen de asesinos como: Tony Kina, el homicida del párking, el asesino de la baraja y otros. Se aportan dibujos de las escenas del crimen y fotos muy poco conocidas por el público.


35 EL SOLITARIO Autor: Lorenzo Silva y Manuel Marlasca Editorial: Ariel El 2 de mayo de 1994 un atraco en Lugo marcaría el inicio de una de las trayectorias más increíbles de la historia del crimen español, ese día arrancaba la andadura de El Solitario, el que ha pasado a la historia como el atracador más esquivo del país. Durante catorce años, atracó bancos por toda España, provocando hasta tres muertes. Policía y Guardia Civil le persiguieron en una investigación absolutamente trepidante, que de la mano de Lorenzo Silva y Manu Marlasca se convierte en una absorbente trama policiaca.

LUCES Y SOMBRAS Autor: Carlota Barrios Vallejo Editorial: Independiente ¿Un lugar más iluminado es un lugar más seguro? ¿Hay relación entre la iluminación y las tasas de criminalidad? ¿Cómo influye la luz en el sentimiento de seguridad? En este libro se pueden encontrar las respuestas a éstas y otras preguntas, pero además se trata de la primera publicación en castellano dedicada íntegramente a la cuestión crimen-iluminación, en la que el lector podrás dar un paseo por las numerosas investigaciones internacionales que existen al respecto, así como obtener una base introductoria en este campo de la Criminología Ambiental.

CRÓNICAS DE LA ESPAÑA NEGRA Autor: Mar Piquer Editorial: Susaeta

Un recorrido por los crímenes más espeluznantes y sobrecogedores acaecidos en nuestro país en los últimos ciento cincuenta años que nos invita, además, a reflexionar sobre los motivos que pueden llevar a un ser humano a convertirse en un monstruo.

EL GUARDIÁN INVISIBLE Autor: Dolores Redondo Editorial: Booket

El guardián invisible es el primero de los tomos que compone la Trilogía del Baztán, de la escritora Dolores Redondo. La historia comienza a orillas del río Baztán, en Navarra. La aparición del cadáver de una joven obliga a que la inspectora de homicidios Amaia Salazar se ponga manos a la obra con este caso, a pesar de que destapará muchos más secretos de los que inicialmente querría.


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ESTUDIO DE LA CRIMINOLOGÍA

HISTORIA DE LA CRIMINALÍSTICA (I) Criminalística en sentido amplio significa Investigación Criminal. Es arte porque la parte del ser humano sigue siendo esencial. En la Investigación Criminal el hombre investigador se enfrenta al hombre criminal. Intervienen todos los elementos del acercamiento, del contacto, de descubrimiento, de la personalidad que responde a un sentido particular: el del Arte de Investigar. Es técnica por ser una serie de elementos teóricos y prácticos que pueden aprenderse y repetirse tratando asuntos concretos no siendo iguales ninguno, a lo largo de la vida profesional. Necesita por tanto de la sistematización de las experiencias. La evolución de la Criminalística, surge como consecuencia de la búsqueda de la verdad a través de los medios de prueba, éstos en un comienzo, fueron revelados por el "Juicio Divino" o el "Dedo de Dios", según el hombre primitivo a través de las ordalías y el duelo, para pasar más adelante por la "Confesión", considerada la reina de la prueba con toda la secuela de abusos y torturas en su aplicación. Luego aparece la prueba "Testimonial", que se mantuvo durante siglos y que también dio origen a muchos errores judiciales, por la declaración de testigos de buena o mala fe, pero en contraposición a los artificios engañosos de la confesión o de los testigos, se acude al "Indicio", conocido por el hombre primitivo, que era capaz de seguir por las huellas de pisadas a las bestias para encontrarlas. En los tiempos modernos, nadie discute la primacía de la Prueba Indiciaria, que se desprende de los signos materiales de la actividad criminal, "Mudo testigo que no miente"; el indicio es un hecho objetivo que debe ser atentamente observado y rectamente interpretado, para

El indicio es un hecho objetivo que debe ser atentamente observado y rectamente interpretado, para lo cual se requiere de una técnica adecuada.

lo cual se requiere de una técnica adecuada. Los antecedentes más remotos sobre exámenes criminalísticos los encontramos en Francia en 1570, cuando el Rey Carlos IX dispuso judicialmente que varios hombres de reconocida competencia integraran la "Comunidad de Peritos Calígrafos Verificadores", para examinar un documento apócrifo y descubrir al falsificador que había tenido la osadía de imitar la firma real. Es necesario considerar las obras de insignes investigadores que se ubican como precursores de esta disciplina, tales como: el francés Ambrosio Paré a quien se le atribuye la paternidad de la Medicina Legal, publicando en 1560 sus estudios sobre heridas con armas de fuego; el italiano Gospi con su obra el "Juez Criminalista"; Paolo Nacchías que en 1643 editó su obra titulada "Cuestiones Médico Legales"; Boucher quien en 1753 se ocupó de la Balística Forense; César Lombroso que en 1864 propugna el método antropológico como medio para descubrir al delincuente; Orfilia realiza y publica sus trabajos sobre toxicología en 1882; Alfonso Bertillón que en 1882 crea el servicio de identificación policial, Ives Burjot, francés que sostiene en su obra "La Police" que la policía debe servirse de los descubrimientos de la ciencia, empleando en las investigaciones procedimientos y métodos científicos, demostrando sus éxitos por superioridad intelectual y no por su brutalidad; Marcelo Malpighi que a fines del sigo XVIII realizó estudios de las crestas papilares. El fundador de la Criminalística fue Hans Gross que la define como el conjunto de teorías referidas al esclarecimiento de los casos criminales. Hans Gross escribió el "Manual del Juez de Instrucción" donde describe la Ciencia de la Investigación del Crimen, ampliamente desarrollada por el francés Edmund Locard en su "Tratado de Criminalística". Todo trabajo técnico llevado a cabo para la averiguación del delito y aclaración de los hechos, con aporte de pruebas es denominado Técnica Policial, de la que hablaremos el próximo número.


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Criminalia - Numero 6 - Noviembre 2020  

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