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ADQUISICIÓN de medicamentos en páginas de internet:

un grave riesgo a tu salud AUTORES

Lic. Álvaro Israel Pérez Vega Comisionado de Operación Sanitaria

Lic. David Guzmán Salgado Director Ejecutivo de Supervisión y Vigilancia Sanitaria

Q.A. Alberto Trejo Meneses Coordinador de Denuncias Mi nombre es José y les escribo para compartirles lo que me sucedió: “Tengo una hija de 7 años que fue diagnosticada con una enfermedad renal crónica, motivo por el cual requiere la administración de un medicamento diariamente. Ya que no cuento con seguridad social y no he activado mi derechohabiencia a través del Seguro Popular, debo adquirir el medicamento en farmacias privadas. Hace algunos días estaba navegando por internet y encontré un anuncio de un particular que ofertaba el medicamento que usa mi hija, por lo que me pareció fácil e inmediato manifestar mi interés por la compra del fármaco y no advertí riesgo alguno al proporcionar los datos de mi tarjeta de crédito.

ABRIL 2017 ·

revistacofepris.salud.gob.mx

Noté que el vendedor no daba a conocer ningún domicilio, pero me pareció que no era necesario, ya que en la página de internet se especificaba que la entrega se haría por paquetería directamente en mi hogar.

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El primer problema fue que me cargaron a mi tarjeta gastos extras que no autoricé, pero lo más grave fue que cuando el medicamento fue entregado en mi hogar, lo revisé y encontré que tenía dos fechas de caducidad distintas, una impresa en la caja y otra colocada con una etiqueta sobrepuesta, ambas en la caja exterior del fármaco; es decir, la fecha de caducidad serigrafiada en la caja ya estaba vencida y la etiqueta sobrepuesta indicaba una fecha posterior. Al momento de comparar la fecha de caducidad serigrafiada en la caja con el producto que estaba en el interior, constaté que efectivamente el medicamento estaba caduco y por ello decidí no suministrarlo a mi hija. Indignado por esta situación, ingresé nuevamente a la página electrónica en donde adquirí el producto, sin embargo, no encontré ningún dato que me permitiera ubicar al vendedor. Platiqué mi experiencia a un amigo y me comentó que meses atrás había vivido una situación similar, pues el medicamento que le entregaron tenía impresa en su caja la leyenda “Muestra médica”, lo que le dio desconfianza. Él tampoco pudo tener comunicación con el vendedor y al preguntar a su doctor si podía usar el medicamento, este le pidió que se lo entregara, ya que las muestras médicas no pueden ser comercializadas y se ofreció a preguntar al laboratorio si era conveniente utilizarlo. Definitivamente no me quedan ganas de volver a adquirir medicamentos por internet, no pondré en riesgo la salud de mi hija y tampoco afectaré mi bolsillo por tratar de ahorrarme unos pesos, sobretodo tomando en cuenta que al final, gasté el doble.”

Revista COFEPRIS Protección y salud No. 9  

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