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MARZO / ABRIL MARTXOA / APIRILA 2015 GRATIS / DOAN

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Si quieres números antiguos, te es imposible conseguir la revista en papel en alguno de nuestros puntos de distribución, vives fuera de Bilbao o sencillamente prefieres recibirla en casa como un señor o una señora porque sabe Dios qué puede pasar ahí fuera, puedes hacerte con una desde nuestra web y nosotros te la mandamos a casa.

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www.revistacactus.com/encasa


Kaixo!

En este número os invitamos a recorrer las sinuosas calles de Scarfolk, un inquietante pueblo inglés que parece diseñado por el mismísmo George Orwell. Allí religión, pseudiociencia, rituales paganos y ocultismo, valga la redundancia, se dan la mano como si fuera la Edad Media. Aún más intrincada y confusa es la mente de Charlie Kaufman, uno de los guionistas más aplaudidos y reconocibles de la pasada década, que acaba de estrenar su segunda película, Anomalisa, en la que vuelve a ahondar en sus obsesiones habituales. La fotógrafa Amanda Arkansassy Harris reivindica la figura de mujeres que han luchado contra la misoginia y el acoso. Con su obra Femme Space plasma su feminidad y les ayuda a recuperar su espacio. Precisamente el espacio, o la manera de ocuparlo a través de la composición, es la principal seña de identidad de la ilustradora Cristina Daura, a quien dedicamos nuestra portada. A veces perturbadora, otras más sosegada, la dibujante barcelonesa es consciente de la importancia de transmitir emociones en cada viñeta. De la mezcla de estilos surge también Mamba Beat, un grupo bilbaíno que acaba de estrenar su cuarto disco, donde abraza definitivamente el electro pop-rock y deja de lado sus orígenes soul y funky. También hablamos sobre la crítica y artista Hito Seyerl, autora de ensayos en los que reflexiona sobre la cultura de internet y su aplicación en el arte moderno como algo positivo. Sin embargo, la red también tiene su parte oscura, como saben muchas personas que sufrieron humillaciones y fueron lapidadas a través de las redes sociales tras haber cometido algún error y haber molestado a una masa enfurecida que rápidamente encendió sus antorchas 2.0 para vengarse.

UN PROYECTO DE Sandro Gomato, Koldo Gutiérrez, Elizabeth Casillas

NÚMERO 16 MARZO / ABRIL 2016 www.revistacactus.com @revistacactus

LA CABECERA DE LA REVISTA ES OBRA DE Cristian Robles

HAN COLABORADO EN ESTE NÚMERO José Blázquez, Borja Crespo, David Ortega, Esther Miguel Trula, Roberta Vázquez, Yahvé M. de la Cavada, Laura Lazcano.

C O N T A C T O info@revistacactus.com P U B L I C I D A D publicidad@revistacactus.com EDITA Gomagula S. Coop. Pequeña

I M P R I M E Gráficas Irudi S.L. D E P ó S I T O L E G A L BI-669-2013

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LA ESTRATOSFERA

NO ES PAÍS PARA INMIGRANTES Por

José Blázquez

@balazkez

¿TE HAS FIJADO en que los inmigrantes no existen

en los anuncios publicitarios? Ni como protagonistas ni como secundarios ni como extras, literalmente se excluyen de todos los relatos comerciales de venta de productos. El atajo nos haría pensar que, simplemente, el colectivo migrante no es apetecible como ‘target’ y se asume de manera ‘natural’ que sus integrantes tienen muy poca capacidad adquisitiva, y, como consecuencia, escaso margen de maniobra en el consumo, pero hay más ejercicios mediáticos de exclusión similares al planteado. Porque apenas se les da a los inmigrantes papeles protagonistas en ninguno de los formatos de las televisiones, ya sean públicas o privadas, o ya sea en géneros más documentales como los reportajes o más de ficción como las series. En los informativos, no obstante, la cosa empieza a cambiar, en historias que suelen contener la figura de los inmigrantes como protagonistas de acciones en las que media el crimen y el delito; en este caso enseguida se les marca con su origen extranjero. Y luego, también se les ‘impone’ el papel de secundarios de lujo en otros dos tipos de relatos, vinculados ambos a su devenir como personas migrantes, uno, en un ‘final feliz’ donde se les rescata del desastre –el protagonista aquí es el héroe autóctono, enmarcado en un tono épico de humanidad hinchada, figura necesaria que mueve la solidaridad del espectador que consume la historia en cualquier pantalla informativa– , y dos, en un final amargo donde mueren tristemente –el protagonista aquí es el Destino, que subraya la tragedia que moviliza la pena del consumidor occidental, que asiste al espectáculo en vivo y en directo, tranquilamente sentado, mientras piensa en cómo exhibir su ‘solidaridad’ en las redes sociales–. En cualquier caso, al colectivo de inmigrantes se le excluye de la normalidad y su arco dramático adquiere en todo momento la tensión de la excepcionalidad.

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Invisibilización, exclusión y excepcionalidad son prácticas, entonces, que aplicamos sobre los inmigrantes en los relatos mediáticos que construímos y consumimos alrededor de sus acciones, en un espectáculo concertado, que conecta con otros mundos donde este colectivo corre igual suerte. De alguna forma, nuestras televisiones asumen el rol de una escuela concertada –de esencia privada pero sustentada con dinero público– donde la inmigración no existe, en tanto que casi la unanimidad del alumnado es autóctono, y la fotografía resultante de cada curso escolar muestra a un grupo racial homogéneo y de clase media autóctona, reflejo de la endogamia blanca occidental, que posa sonriente, alejada de esos otros sujetos que habitan en su ciudad, los inmigrantes, debidamente invisibilizados y excluidos, y que son consumidos en la excepcionalidad, que en este caso tendría lugar en la escuela pública, con relatos del tipo ‘son niños y niñas que tienen problemas de integración’ y similares. Son algunas de las características del show nacionalista de los Estados europeos, que tienen su reflejo en las imágenes que consumimos. El asunto viene de lejos, el fantasma fascista que recorre Europa lleva décadas arrastrando sus pies por nuestras calles, pero se potencia en la actualidad, con el proceso migratorio provocado por la guerra de Siria, y en el que –gracias al trabajo de los guionistas del Sistema– disponemos de la figura del ‘antihéroe’, que sería una Marine Le Pen en Francia, cuya ideología racista criticamos de cara a la galería, que también queda bien señalar de nuestros males a terceros, y que concuerda, paradójicamente, con otras muchas políticas europeas de proteccionismo patriótico, incluídas las de nuestras televisiones y nuestras escuelas concertadas.

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GOMAGULA

ESTUDIO // DISEÑO EDITORIAL

DISEÑO EDITORIAL // DIRECCIÓN DE ARTE // COMUNICACIÓN PUBLICACIONES DOSSIERES TRÍPTICOS POSTERS

CUADRÍCULAS DE MENTE ABIERTA W W W. G O M A G U L A . C O M

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FLAN CON NAPALM

PONGA UN BIGOTE EN SU INFANTE Por

Borja Crespo

@ElTioCreespy

QUE LE PINTE UN BIGOTE AL CRIAJO,

me dicen. Que le pintemos en la cara una protuberancia peluda y todos contentos, que entonces ponen la panoja y a vivir. Porque de lo contrario nada de patrocinar nada, que en el brioso cartel luce un niño leyendo un libro y no se puede relacionar lo infantil con el alcohol. Es una marca de bebidas espirituosas, son el único espónsor, y de repente ven el póster que anuncia la que vamos a liar en nombre de la cultura y les entra un mal rollo del quince, resoluble endiñando un poco de masa capilar donde no toca, en el labio superior de un señorito que igual es señorita, o ninguna de las dos cosas. Esa tierna personita no está en edad de beber, pero sí de leer, hay que recalcarlo. No hay quien entienda la orden si no es bajo el prisma de una excesiva corrección política. Es una licencia del artista. El dibujante ha decidido que salga un niño, porque hay que animar a los más pequeños a que cultiven sus mentes para que no se endroguen a todas horas el día de mañana, pero no puede ser, no es así, para nada... Se lo vuelvo a contar, inquietos lectores, porque yo tampoco doy crédito. Repito. O se le pinta un bigote y barba, o lo que sea que le ponga años al infante de la imagen, o a tomar por saco la fuente de ingresos. Y entonces no hay festival, porque distintas vías de financiación han mirado para otra parte sin ni siquiera echar un vistazo al dossier en busca de financiación. Ya podían habernos contado en las aulas académicas que para ser una persona con futuro hay que pasar del arte si no eres marchante, ser de buena cuna, afiliarse a un partido o conocer directamente al que maneja los hilos, o a su primo o a su hermano, todo en masculino. Apunten la asignatura: “Enchufismo y carnet”. La educación universitaria se está quedando muy atrás. Para afrontar los problemas del primer mundo en el siglo XXI vamos a tener que poner un bigote a los niños cuando salen a

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la calle, y barbas postizas, como en la descacharrante escena de la lapidación de los Monty Python, para que vayan tranquilos por el mundo y se les tome en serio, independientemente de su género y condición. Hay que disfrazarlos con pelucas y ponerles cigarrillos en la boca, como en el fotolog, como en esas fotografías tan graciosas que cuelgan sus ancestros en las redes sociales. Así seguro que los pederastas huyen despavoridos presos del pánico ante tan inquietante imagen. Pero los niños son niños y algún día una generación escupirá a su progenitores exigiendo intimidad e inteligencia. Avivemos la esperanza. Porque no son tontos de nacimiento, los tontos son los padres, o suelen serlo. Los dibujos animados, los tebeos, los videojuegos y las marionetas también son para adultos. No sé si me he liado con lo que quiero exponer, porque hay mucho que decir en poco espacio y la mirada inocente la perdí hace tiempo, si es que alguna vez la tuve, pero vamos a intentar resumirlo, aunque sintetizar las ideas sea un bien en desuso. Los niños, con mostacho o sin él, son niños y jamás pensarán como adultos, aunque también tengan malicia, sobre todo cuando se ponen a joder al prójimo por el simple hecho de ser diferente, algo que escuchan en sus casas, donde a veces les dan pastillas contra la depresión y exceso de actividad física y mental. Las tiernas criaturas no se enteran de nada, y lo saben casi todo. Los bobos somos nosotros que subestimamos a esos pequeños bastardos, buscamos 49 pies al gato y vemos problemas donde no los hay. Castramos sus fantasías y les acojonamos, nos acojonamos, con los monstruos al acecho que nosotros mismos alimentamos, debajo de la alfombra de casa o en el parque infantil del barrio (con suelo de goma). Los tontos los creamos. Y algunos pegan a los profesores delante de sus hijos, mientras aguantan sin rechistar su mierda de trabajo. ¡Helado de piña, para el niño y la niña! ¡Va a pintarle un bigote su prima!


HARM(ONICS)

EL PORQUÉ DE TODA ESTA MIERDA Por

Yahvé M. de la Cavada

@YahveMC

LO MIRO Y ME PREGUNTO

por qué lo hace. Ha pasado las últimas ocho horas en autobuses y trenes, volviendo de actuar para solo un puñado de personas, y me dice que solo tiene tiempo de pasar por su casa para dejar la mochila, darse una ducha e irse corriendo a su trabajo. Un trabajo cualquiera; digno, prosaico, mal pagado e ingrato. Salió hace unas cincuenta horas de su ciudad para esas dos actuaciones, por las que no ha cobrado casi nada. Se ha costeado el viaje y poco más. En su trabajo, que detesta, habría ganado lo mismo en mucho menos tiempo. Y habría podido descansar, hacer sus cosas, tener una vida. Pero esto es mi vida, ¿sabes?, me dice. Y yo lo entiendo, pero me sigo preguntando por qué. Por qué lo hace. No hablo de un mercenario de la música ni de un tipo con un hobby, o con ganas de sentirse especial. Hablo de un creador comprometido, concienzudo, con las cosas jodidamente claras: eso es lo que hace, lo demás es parafernalia, un manojo de mimbres que algunos llaman vida y que sostienen la maquinaria, todo ese conjunto de pequeñas obligaciones, ceremonias y miserias que componen nuestro día a día. Hay muchos más como él. Gente que toca, o actúa, o escribe, o edita revistas como esta. Que dedica horas, días y semanas a lo que quiere hacer, a lo que le define. No importa qué. No hay lugar a clasismo estético o social en la pasión que le mueve a uno, por mucho que el mercado y las tendencias pretendan obligarnos a reconocerlo así. No mola más una cosa que otra, sea tendencia, trendy, cool, o lo que quiera sentenciar el mediocre catalogador de turno. Lo único que cuenta es la honestidad. La puta verdad. Hacer lo que uno haga sin piedad: fuerte, duro y a la cabeza. Tenerlo claro y darlo todo, o todo lo que nos dejen. La primera noche había unas veinte personas, la segunda alguna más, me dice. Tres días de su vida para regalar un par de oasis de poco más de una hora a unos cuantos desconocidos. No puedo evitar preguntarme si merece la pena. Preguntarme cuánto cuesta el tiempo, ese tiempo que pasa, y se va, sin que haya significado más que asientos incómodos y dolor de cuello en autobuses, bocadillos improvisados con lo más barato del supermercado y dejar caer los huesos en el sofá que te han dejado para dormir. Un

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largo y costoso trámite para llegar a unas pocas personas; para, simplemente, expresarte, compartir tu obra, tu vida, tu pasión. Por insignificante o irrelevante que sea. Porque para ti lo es todo, supongo. Me fascina porque, en el ámbito de la creación, me da la sensación de que hay una relación directa, e inversamente proporcional, entre esa honestidad y la exposición popular que obtiene. En general, sólo encuentro de forma evidente ese tipo de compromiso con lo que uno quiere hacer en las respectivas alcantarillas de cada mundillo: en lo totalmente alternativo, en lo genuinamente underground, en lo que no interesa a (casi) nadie, en lo que jamás sería tocado, ni con un palo, por un sponsor o un presupuesto público. No lo veo en los grandes festivales o auditorios, ni en los teatros, ni en las redacciones de los grandes medios, ni en los museos o en las galerías punteras: para llegar ahí hay que pasar por la picadora, por el aro y por la piedra, como mínimo. En general, quien lo hace, lo hace para sí y para quien quiera escucharle. Por supuesto que quiere que sean muchos quienes lo hagan, pero ha de ser lo que uno hace, sin concesiones, ni condiciones. Porque eso sería otra cosa. Digna y respetable, pero otra. Mientras escribo estas líneas suena en la habitación Washington Square de Ted Reichman. Dejo de teclear durante unos segundos y escucho. Creo que incluso cierro los ojos unos instantes. En mi caso, de forma muy humilde, es por esto. Escucho este tema y recuerdo, una vez más, que cada noche encorvado sobre el teclado, robándole horas al sueño, cada tarde libre dedicada a escribir sobre un disco, un músico, una obra, qué sé yo, sin saber si esas líneas le servirían de algo a alguien, pero siempre albergando la esperanza de que así fuese, toda esa vida empleada en una vocación, y filtrada a través de una pasión, tiene sentido aunque sólo sea por la posibilidad de hacer llegar ese tema de Ted Reichman a los oídos de quien se pueda interesar por ello. Tal vez sean sólo un par de personas, tal vez sean cien, tal vez no sea nadie. Eso no es cosa nuestra. Tenemos que hacerlo, y ya. Lo hacemos por dinero, claro; para poder seguir haciéndolo, como sea, y cada vez mejor, si es posible. Pero, sobre todo, lo hacemos por esto.


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Por Por

Samdro Gomato

Unas crónicas radiofónicas:

NOTAS DE EXTRAMUROS VÍCTOR GUERRERO

El periodista Víctor Guerrero es la voz al frente de esta breve sección que se emite cada miércoles dentro del programa Siglo 21 de Radio 3, aproximadamente a eso de las 12:40 del mediodía. Se trata de un miniespacio sobre política internacional en el que Guerrero dirige su punto de mira hacia cuestiones de actualidad cuyo epicentro se encuentra siempre fuera de nuestras fronteras pero que, por una u otra razón, nos afectan o, al menos, deberían importarnos. Una mirada sensacionalmente lúcida y muy crítica con ese lado oscuro del capitalismo global que unos siempre sufren más que otros. Apenas 3 minutos de crónica que nos hacen olvidarnos por un momento de las horas de periodismo espantoso a las nos han acostumbrado los grandes medios. Y están todas recopiladas en un tumblr: http://notasdeextramuros.tumblr.com/ Un libro:

AUTOPSIA

MIGUEL SERRANO LARRAZ (CANDAYA, 2013)

El día que a Miguel Serrano le pegaron los skinheads lo cambió todo. Aquello sirvió para que Miguel escribiese una poesía, que a su vez sirvió para que terminase escribiendo un libro en el que lo cuenta todo y que tituló Autopsia. Ficción y (una pequeña dosis de) confesión autobiográfica se entremezclan en esta novela que, como en una autopsia, disecciona de forma analítica la infancia y la adolescencia de su protagonista para poder entender mejor un pasado que se parece más a un cadáver que a una expresión luminosa. Todo ello con la Zaragoza underground de los 90 como telón de fondo, reflejada aquí con cero dosis de nostalgia y sí con mucha rabia.

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Elizabeth Casillas Un documental:

THE HUNTING GROUND KIRBY DICK (2015)

Las estadísticas confirman que una de cada cinco estudiantes son agredidas sexualmente mientras cursan sus carreras en las universidades estadounidenses. Aunque menos de un 4% de los universitarios varones en Estados Unidos son estudiantes atletas, ellos cometen más de un 19% de las agresiones sexuales denunciadas. No son los únicos y, a pesar de las denuncias, las instituciones se lavan las manos. Tan duro como imprescindible es este documental que sigue a las estudiantes Andrea Pino y Annie Clark, quienes después de ser violadas se enfrascaron en una lucha porque estos crímenes no queden impunes. Un libro:

GORNÚ

AINHOA REBOLLEDO (LA ISLA DE SILTOLÁ, 2015)

Hace más de dos años ya que entrevistamos a Ainhoa Rebolledo, ella acababa de publicar Tricot y nosotros nuestro segundo número, y en este tiempo ya le ha dado tiempo a publicar dos novelas más. La primera llegó a principios del pasado año: Wolframio (Tandaia, 2015), un libro sobre vivir en Galicia tras la Segunda Guerra Mundial. La segunda, Gornú, a finales: un relato sobre ser joven, estar en el paro y sufrir la Gornú, una enfermedad social cuyos síntomas son los mismo que los de la recesión económica, pero obligandonos a todos a vestir medias negras hasta las rodillas. De nuevo una lectura ágil, divertida y muy visual que hace de un retrato personal la definición de una generación.


Una sección hecha por los editores de la revista y un invitado distinto cada número, totalmente subjetiva y que no atiende a razones temporales ni de género. Recomendaciones a gogó. Sólo buena mierda.

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Koldo Gutiérrez Un podcast:

CAMPAMENTO KRYPTON JOSÉ VIRUETE Y OTROS (2013-)

Desde hace casi tres años, los antimonitores acuden puntuales a su cita quincenal con cualquier muestra de cultura pop: cine, cómic, videojuegos, música… Cualquier obra, tendencia o anomalía es digna de ser analizada sagazmente por los autores del mejor programa generalista de la nutrida podcasfera española. El underground, la serie B, el gore, la casquería, animación, zombis y superhéroes se dan la mano junto a monográficos sobre autores o temas concretos y entrevistas a iconos de la cultura patria como José Carabias. El autor del imprescindible blog Viruete.com y sus compañeros demuestran sus enciclopédicos conocimientos, tirando de humor y documentación, para dar lugar a una distendida charla entre amigos con tal sobredosis de información que hace necesario tomar nota. Un canal de Youtube:

GAME MAKER’S TOOLKIT MARK BROWN (2014)

Ante la proliferación de adolescentes gritones jugando a la última novedad de turno sin gracia ni capacidad crítica alguna, se agradece la existencia de interesantes excepciones como esta. Game Maker’s Toolkit realiza lúcidos análisis de diversos aspectos presentes en ciertos videojuegos, haciendo especial hincapié en lo que respecta al diseño, su manera de guiar al jugador y de facilitar las cosas. Si quieres saber por qué Doom sigue siendo un juego modélico veinte años después de su lanzamiento, por qué Uncharted funciona a las mil maravillas sin resultar confuso en ningún momento, qué hace tan grandes y emotivos a Ico y Shadow of the Colossus, o cómo sabemos lo que hay que hacer en Half Life 2 sin necesidad de molestos tutoriales, este es tu canal. Un auténtico manual para gamedesigners que todo desarrollador (y muchos jugadores) deberían ver, estudiar y aplicar.

Por

Laura Lazcano Una película:

THE DUKE OF BURGUNDY PETER STRICKLAND (2014)

Peter Strickland ensambla un microcosmos habitado únicamente por mujeres donde sus dos protagonistas, Cynthia y Evelyn, llevan a cabo una simulación de la que el espectador tendrá que sacar sus propias conclusiones. La singularidad de una cinta como The Duke of Burgundy radica no solo en el misterio con el que juega sino en el erotismo que desprende. Todo hipnotiza en esta película: los gestos, las miradas, los silencios, los olores, los sonidos. A través de una metáfora con mariposas –una de ellas es una estudiosa de los insectos– nos vemos involucrados en una dinámica sexual tan triste como perturbadora. Todo un regalo para los sentidos. Ah, la contraseña para acceder es ‘Pinastri’. Un libro:

EL CUENTO DE LA CRIADA MARGARET ATWOOD (1985)

Margaret Atwood, una de las damas por excelencia de la ciencia ficción, concibe en 1985 esta distopía en forma de documento histórico rescatado. Es en la República de Gilead donde se materializa una sociedad de pesadilla, una vuelta al puritanismo más extremo con el pretexto de un bien mayor. Atwood describe un régimen totalitario presuntamente liderado por un matriarcado que se dedica a adiestrar mujeres. El color rojo, la noche y el Scrabble adquieren un significado especial mediante los horrores que sufren en sus carnes personajes como las criadas, las tías, las esposas o los comandantes. La falta de libertad e identidad femenina y los valores más rancios se dan la mano en una narrativa cuya lucidez espanta por lo familiar y cercana que resulta.

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y y s e s n e e jjóóvven

s a m lb asfe 1.¿QUIÉNES SOIS?

mer grupo La Basu creó su pri dos MC´s bilbaínas. la época era a par La Basu y Aneguria, que o alg 9, o Jungla Urbana en 199 de grupos ra one tel de rap femenino llamad mada #‎k‬ y fue sacó una maqueta lla finales de 2013 a s, curioso ver. En 2001 rio ena esc los z años de ausencia en mer disco importantes. Tras die que dio pie a su pri el nombre de Remixes con i max vo aparatos, los a i sacó un nue Iba DJ y ia gur . Acompañada por Ane Aire es Vida (2015) Bilbao, con directos del rap femenino en nte ere ref or may el La Basu es no dejan indiferente a dud sin idos energéticos que mueve llenos de fuerza y son es una cantante que se Aneguria aka La Kieta en 2016 que a ker a nadie. Por su parte, eus en yle est raggamuffing y el fre entre el hip hop, el co en solitario. dis mer pri su zar espera lan

2.¿QUÉ HACÉIS?

necesidad de crear Femenina hace tres años ante la Empezamos el proyecto de Eskina tas del País Vasco artis o izand local hop hip actual del referentes femeninos en el panorama poder agrupar los que os un canal de Youtube en el y cruzando fronteras. ¿Cómo? Cream Conjuntamente ndo. rapea es mujer de horas har horas y trabajos de artistas y poder escuc os, videos event los rtir generar vínculos y poder compa creamos una página de Facebook para vales hemos festi y ertos conci izar organ y Además de dar y trabajos de distintas artistas. ck. Paralelamente oración en la radio Irola con Emaro realizado durante un año una colab públicos. los todos para sivos abiertos e inclu realizamos talleres de escritura propuestas que jando y nos sumamos a distintas En la actualidad continuamos traba red entre los distintos crean y tas direc más iones contribuyen a generar relac iniciativas que Siempre en constante búsqueda de colectivos de nuestro panorama. nutran nuestro objetivo.

3.¿CÓMO DEFINIRÍAIS VUESTR O PROYECTO?

En una palabra: Autogest ión. Desde aquí queremos luchar contra la precarie actual, sin olvidar que dad musical somos mujeres y que el esce nario también nos pertenec e.

4.¿QUÉ OS HA INSPIRADO O IMPULSADO A HACERLO?

La realidad personal de estar solas y no sentir ningún apoyo.

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5.¿QUÉ FUTURO LE IMAGINÁIS A ESTE PROYECTO?

Que llegue a tener una magnitud que garantice recursos para que mujeres y hombres saquen sus trabajos adelante sin perderse en el camino. ¿Recursos? Estudios donde grabar, beats, escenas y escenarios, referentes que no nacen del odio y terminar por lapidar los estereotipos y etiquetas adjudicadas a las mujeres en el rap. Que haya mujeres y que no lo dejen por sentirse solas, generar referentes para que vean que sí se puede. No dejar de rapear.

6.¿POR QUÉ HAY QUE SER SIEMPRE JOVEN Y BLASFEMA? Porque ser joven es una actitud y la blasfemia es lo que nos queda cuando todo parece que está diseñado en nuestra contra.

QUE DEBERÍAMOS CONOCER? 7.¿ALGUNA JOVEN Y BLASFEMA A LA

idir sobre el hace poco tuvimos el placer de coinc Podríamos nombrar a muchas, pero seguir. Ella, a lo ejemp un es que e parec Potra y nos escenario con Julia aka La Chula primer disco su o sacad jadora y que con 45 años ha mujer, madre de tres hijos, traba y sus letras habla que lo de Sabe . hecho lo y lo ha de rap. Le ha salido del coño hacer transmiten una perfecta lucha.

8.ALGO QUE QUERÁIS GRITAR:

letree Erykah badu - App U.N.I.T.Y. Queen Latifah Get ur freak Missy Elliott te Diam’s - La Boulet ser una zorra ta gus Vulpes - Me i ose Keny Arkana - J’a yyeh Al Kufiyyeh 3arabe Shadia mansour 7 Anita tijoux - 197 Ari - Mujer Chunga of Lauryn Hill - The Miseducation Lauryn Hill 1998

La playlist de Eskina Femenina La playlist Aire es Vida de La Basu El canal de aneguria aka la kieta Hilando Fino | DOKUART 2015 de Histeria Kolektiboa El canal de Ana Bambata aka “Jodida por la vida” El canal de La tuerka

Mujeres, raza y clase - Angela Davis Una autobiografía - Assata Shakur

El odio - Mathieu Kassovitz El club de la lucha - David Fincher

Teoría King Kong - Virgine Despentes Peter Punk - Max

facebook.com/Eskina-femenina 13


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El veneno del baile Texto

Koldo Gutiérrez

El grupo bilbaíno lleva una década y cuatro discos reivindicando el baile en su forma más pura. Del sonido funky de sus inicios con ecos electrónicos han ido mutando hasta una esencia más electro pop-rock. Su último trabajo, Paint Me In Black, abandona definitivamente sus raíces negroides en un álbum que cuenta con la colaboración de David Kano, de Cycle. Paralelamente, dos de los componentes de la banda llevan Mamba Beat Club para pinchar en fiestas con espíritu rave. ¡Sentid la picadura de la Mamba!

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A mí lo que me gusta es la música en general», sentencia rotundo Miguel Comas, guitarrista de Mamba Beat. «Creemos que las etiquetas limitan bastante a los artistas», protesta Andeka Marina, a cargo del sintetizador y los coros del grupo. Y no le falta razón: al final, las etiquetas sólo sirven para buscar artistas relacionados en Spotify. Pero a los periodistas siempre nos gusta encasillarlo todo en ciertos géneros, especialmente cuando, como es el caso, se aprecia un cambio de estilo en una banda. En su nuevo disco, Paint Me In Black, Mamba Beat abraza definitivamente el pop-rock electrónico, pese a que esa esencia ya se percibe en algunos temas de sus primeros trabajos. «La electrónica siempre ha estado muy presente, es nuestro hilo conductor», reconoce Miguel. Por eso en temas tan funkys y souleros como New Times (perteneciente a su primer disco) o My Head-Universe y Melankolik (del segundo) se percibe claramente su base electrónica. «Los escuchas y son de noche, tres de la mañana, y a bailar a tope», explica Andeka. Incluso una fiesta totalmente carnavalesca como Conga Pa Celia tiene sintetizadores a tutiplén. Miguel es uno de los fundadores de Mamba Beat, que empezó su andadura hacia 2006 junto a Mikel Piris (voz, saxo y sintetizador), Igor Imaz (batería) y Rafa Aceves (teclados).

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Al año siguiente lanzaron su primer disco, con el mismo nombre que el grupo, en referencia a una de las serpientes más peligrosas del mundo, como bien nos enseñó Uma Thurman en Kill Bill. En vez de inocularnos veneno en las venas, el grupo bilbaíno nos introduce ganas de bailar gracias a sus impulsos rítmicos. Ese álbum debut, de estilo funky y raíces negras, compartía ciertos elementos sonoros con Cherry Boppers, la banda de Santutxu en la que también tocaba Mikel por aquel entonces. Andeka entró en la formación en 2008, «porque les di mucho el coñazo», rememora él, aunque su compañero asegura que «ya le habíamos echado el ojo antes». Tras el segundo disco en 2009, Energía, Rafa abandonó el grupo y se quedaron los cuatro componentes definitivos hasta la actualidad. Sin olvidar varias colaboraciones de amigos en algunos conciertos y bolos. «A partir de entonces empezamos a decantarnos más claramente hacia el estilo actual», cuenta el guitarrista. Eso también se nota en los instrumentos que se han ido intercalando cada uno. Miguel es bajista, pero ahora toca la guitarra. Al principio, Andeka se encargaba de la percusión, un montón de congas y tambores, y ahora lleva el sintetizador. Y Mikel es flautista y saxofonista, pero ha terminado cantando y llevando el sintetizador. «El único que se ha mantenido fijo desde el principio es el cabezón del batería», bromean.


Fotografía Urtzi Mardaras y Elbio Aparisi

«La electrónica siempre ha estado muy presente, es nuestro hilo conductor»

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La fusión de estilos obedece a gustos personales de cada uno. «Resulta curioso, porque Miguel, que es cubano, tiende más hacia lo electrónico», reflexiona el teclista, «mientras que Mikel, que es de aquí, se decanta más por los sonidos negroides». Por esa necesidad de dar rienda suelta a sus intereses puramente electrónicos, Miguel y Andeka crearon el año pasado Mamba Beat Club, donde explotan esa vena totalmente. «Había temas que quizá no encajaban tanto en la banda original», admite Andeka, «porque son más para pinchar y manipular en directo». Por eso se sacaron de la manga este spin-off que apuesta por el sonido de club. «Teníamos mucha música diferente que queríamos sacar y al final nos animamos a ello», cuenta Miguel. El año pasado sacaron su primer EP, titulado humildemente Just Another Afterparty, con cinco deliciosos temas íntimos y sin estridencias que bien podrían sonar en clubs de Londres o Berlín, inspirados en grandes DJs como el alemán Marek Hemmann, el mexicano Betoko o el bosnio Solomun. Sus autores disfrutan enormemente con ello y esperan seguir con el proyecto en el futuro, compatibilizándolo con Mamba Beat. Sin ir más lejos, el pasado 12 de febrero, en el concierto de presentación del disco en el Antzoki, el grupo tocó uno de los temas, adaptado en versión instrumental. «Llevamos la electrónica a lo orgánico, cambiando algún sintetizador por la guitarra», recuerdan.

La Mamba nos inocula ganas de bailar en las venas gracias a sus impulsos rítmicos

+ Depeche Mamba Así que con ese interés por la electrónica más presente que nunca, era inevitable que Paint Me in Black estuviera influido por ese estilo. Pese a que el título nos remita a los Rolling Stones, en realidad es una frase de Use Me, uno de los temas más cañeros del disco. También resulta paradójico que justo cuando más de

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lado dejan sus raíces soul y funky, reivindiquen que les pinten de negro. Y fruto de esa evolución surge la colaboración con David Kano, de Cycle, uno de los productores más prolíficos en el ámbito de la electrónica nacional. «En los anteriores discos nos habíamos quedado con ganas de que nos hicieran un remix de algún tema y esta vez nos hemos lanzado a proponérselo a él», confiesa Miguel. Kano cogió una de las canciones que le dieron, eligió otra por su cuenta y trabajó con plena libertad. El resultado les encanta. Uno de los temas remezclados es S.O.S. (Save Our Souls), el primer single del disco, que se estrenó a finales de 2013 junto a su estilizado videoclip realizado por Nouvelle Basque. La canción y el vídeo se presentaron en la cuarta edición del ciclo Izar & Star en el Teatro Campos Elíseos, donde el grupo se dedicó a versionar a bandas míticas del techno pop y electro de los años 80 como a sus adorados Depeche Mode, New Order, Kraftwerk y Soft Cell entre otros. No por casualidad, esos son algunos de sus referentes y con quienes más tienden a compararles últimamente. «Aunque todavía no tenemos entradas para los conciertos de Kraftwerk en el Guggenheim», ironizan. Se pasaron un año con ese ciclo, así que ha sido inevitable que acabaran incorporando de manera inconsciente alguno de esos elementos a Paint Me In Black. «Eso nos ha venido bien, aunque al principio yo no lo veía claro», reconoce el guitarrista. Por eso volverán a repetir la experiencia en el Izar & Star de 2017.

En Paint Me In Black abandonan sus raíces negras aunque el título aluda irónicamente a ello

Esos dos años que han pasado desde el sencillo ha sido un proceso largo para el grupo. «Íbamos madurando temas, descartando otros y rehaciéndolos hasta que nos convencieran plenamente», mantiene Miguel. «Hemos metido muchas horas encerrados los cuatro en una pequeña habitación que tengo», suspira Andeka. También la grabación, producción


Miguel y Andeka crearon el año pasado Mamba Beat Club, donde dan rienda suelta a sus intereses totalmente electrónicos y mezcla les ha consumido mucho tiempo. Así han llegado a los diez temas actuales (más los dos remixes) de los que están totalmente orgullosos. También están satisfechos de todo lo que respecta a la parte visual. No sólo por el videoclip de S.O.S., sino también por el de We’ve Found Our World, rodado por el artista argentino Elbio Aparisi-Nielsen y Paula Bañuelos. Sus potentes imágenes encajan perfectamente con el tono onírico y evocador de la canción. Lo grabaron en un bosque de Altube durante tres horas y como cuenta su realizador, «en el montaje trabajamos la sensación del tiempo y la propia energía de la culpa para plasmar un interior revuelto». Andeka y Miguel ya habían trabajado anteriormente con ellos, pues realizaron también el vídeo de All I Feel, un tema de Mamba Beat Club. El resultado fue más experimental, abstracto y sensual, pero de alguna manera ambos están conectados y forman parte de una trilogía que terminará en el futuro. «Confiamos totalmente en lo que hagan Elbio y Paula», sostiene Andeka. «Nos encanta poder disfrutar de esto desde el arte, no como simples encargos», dice Miguel. Elbio es también el responsable, junto a Urtzi Mardaras, del diseño visual del disco. La preciosa portada es una foto que sacaron a los cuatro miembros en el BEC, tras actuar allí en el festival BIME del año pasado.

El cuadro está allí colgado y es obra del pintor Jesús Mari Lazkano. Titulado Bizkaia, muestra el Amboto y otros montes cercanos. «Sirve perfectamente para representarnos: somos de ahí y nuestra música pertenece a la naturaleza», expresa Andeka. Además, conecta con sus bucólicos videoclips y su estética. «Es también una manera de reinvidicar lo orgánico presente en nuestra música», teoriza Miguel. Al principio no tenían ni idea de qué imagen utilizar para la portada, así que eso fue idea de Elbio, que inicialmente iba a ser una simple foto promocional. Al final les gustó tanto que decidieron utilizarla para la cubierta y han quedado muy contentos. Su último lanzamiento antes del nuevo disco fue en 2011. THE / Part 1 es un EP de cuatro pistas muy bailable. Les gusta mucho, pero tenían ganas de volver al formato largo. Aun así, prometen que algún día saldrá la segunda parte: «estamos obligados, tenemos un compromiso», afirman. Una de las pistas es Gaua (The Night), cantada en euskera. Es el propio cantante, Mikel, quien suele decidir en qué idioma irá cada tema, en base a la sonoridad de la música. Mucha gente prefiere sus canciones en euskera y les pide que hagan más en esa lengua, porque no hay tantos grupos que hagan pop-rock electrónico en Euskadi. Curiosamente, ahora han conseguido llegar también a un público rockero que antes no les prestaba mucha atención. «Con el cambio hemos perdido a una gente y hemos ganado a otra», matiza Miguel, que tiene pasado muy rockero. Al tener más guitarra, más fuerza y una estructura diferente han podido alcanzar a ese público que se les escapaba. Ellos no le hacen ascos a nada y por eso escuchan habitualmente todo tipo de estilos y grupos. De Brian Eno, a NG La Banda, pasando por LCD Soundsystem. Su último descubrimiento, en el pasado Azkena Rock, es la banda canadiense Black Mountain, que hace un rock psicodélico digno de los mejores Led Zeppelin, Deep Purple o Pink Floyd. Por eso les verán en el concierto que darán en abril en el Antzoki. Y seguro que toman buena nota de ello para añadir algo a su repertorio, pues Mamba Beat tocará en el Mundaka Fest de julio y están intentando cerrar una semana de conciertos en Alemania para verano. Quizá allí también les pidan más canciones en euskera. @

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Flotando en [la] red Texto

Como si de una misión de reconocimiento se tratara, la crítica Hito Steyerl propone en sus obras una cartografía de la producción mediática en tiempos del semiocapitalismo. Es la suya una celebración, y no un quebranto, de los nuevos pilares de esta nuestra net-culture en la que sentimos nacer esa nueva sensibilidad que nos arropa a todos. El No Future se ve desde arriba. 18

Esther Miguel Trula

E

sto que estás haciendo ahora mismo se llama trabajar. Bueno, trabajar no, sentirte ocupado. Para el caso NO es lo mismo, es peor. Los trabajos, como los entendían Marx o tu abuela, están muriendo. El progreso técnico no puede convivir con este superdesarrollo de la producción y universalización de la dependencia del salario. El fordismo muere y deja el hueco de su ausencia que llenamos de nuevas terapias, con las que controlar toda esta nueva autonomía, llamadas ocupación. Si trabajo y ocupación son, digamos, sinónimos, y otra forma de decir labor… ¿en qué se diferencian? Pues en que el trabajo tradicional es un medio para un fin mientras que la ocupación es en muchos casos un fin en sí mismo. Esa última frase no es mía, es de Hito Steyerl, sacada de uno de los ensayos que recopila en Los condenados de la pantalla, puesta a punto para el gran público de sus ideas como empleada del arte, crítica y cómplice. Sin lamentarlo o avergonzarse. Steyerl no es una cínica, es sólo una mensajera.


Te ocupas. Me ocupo. Lo hacen las creadoras de esta revista. Es currículum, expandes tu autonomía. Un curso de verano, unas prácticas no remuneradas bien vistosas. “Está bien, es realmente edificante”. Un Instagram bien nutrido. El libro que bebes a pocos, sin demasiada concentración, en el transporte público. Del que podrás hablar con tu red de contactos virtuales o del otro lado. Esta revista. Este artículo. Mantenerse ocupado es no tener barreras en ningún aspecto de tu vida. Si te estás ocupando y perteneces a alguno de los más innecesarios ámbitos del sector terciario estás sosteniendo uno de los espacios de mayor producción de las economías avanzadas porque cada día necesitaremos más trabajadores por la ocupación y la distracción. Si te dedicas al arte (y en la era de las redes sociales y el monstruoso desempleo todos somos un poco artistas) es dejar de crear artworks para crear performances porque todo está siempre en proceso, mediado, en continua reconstrucción. Estar ocupado es un privilegio que te hace libre.

Tengo una noticia que darte «Imagina que caes pero no hay tierra». Puede que nunca hayas visto el mundo de una forma lineal. Si lo has visto así, hace tiempo que lo has olvidado. Todos tus antepasados se enfrentaban al mundo con una forma de mirar y percibir la realidad que implicaba una perspectiva plana, lineal. El horizonte es lo que salvaba a los marineros en la época de expansión naval de los imperios europeos. Era su eje vital de referencia. También para la pintura sobre tabla. Siglos después y con la aceleración del XX a esa especie de Norte y Sur le vinieron nuevos ejes gracias a una herramienta llamada tiempo. La gente no miraba al suelo, sino al reloj de cuerda. Había que fichar. El tren partía a las 8:25. Sólo tenías 12 minutos para el descanso del bocadillo. Los pitidos y los ficheros sustituían al doblar de las campanas y el tiempo se convertía en un nuevo campo de dominación y perfección.

La diferencia entre trabajo tradicional y ocupación es que, mientras que el primero es un medio para un fin, la segunda es en muchos casos un fin en sí mismo

Pero no libre en el sentido rousseauniano. No libre como lo son las miradas cálidas y confiadas de los Ciudadanos, refulgentes por besarle los anillos a la mano invisible. Libre como lo es aquel al que no le queda nada por perder y, tal vez, nada por conquistar. Sin futuro sin un duro y sin miedo además. Cantaba George Michael en Freedom 90 “Me aferraré a mi libertad/ Puede que no sea lo que deseas de mí/ Pero es así como tiene que ser/ Perder el rostro ahora, tengo que vivir…”. Yojimbo es nuestro Dios y nada nos (hace) falta, y como en esta historia de Kurosawa sobre un freelance extremo iremos remando entre arruinados charcos de glitches del capital, buscando fortuna al mejor postor, contraponiendo los intereses de los diferentes emporios comercio-militares, llevándoles, tal y como lo plantean en sus juegos capitalistas, hacia la guerra total de oligopolios. Estamos liberados de todo porque nuestra libertad es negativa.

Nos estamos acostumbrando cada vez más a eso que antes se llamaba el ojo de Dios y nuestro paradigma visual dominante, antes monocular, ha dado un giro completo a nuestra forma de construir el mundo. Si vivimos físicamente sometidos a la gravedad pero no hacemos más que explorar una visión ascendida de las cosas, el control del sujeto cae y sucumbe, y con ella la idea del espacio y del tiempo como construcciones sistemáticas. Esta soberanía vertical en 3D nos la ha proporcionado una cosa llamada software, desarrollado por industrias militares y más especialmente en los últimos tiempos por Google, provocando una nueva política de la perspectiva vertical. El desmantelamiento de la línea le llegó al cubismo y al collage. La arquitectura política se enhiesta y ahora el poder geopolítico, ese que se basaba precisamente en una superficie plana de la tierra, tiene cada vez menos sentido. No sólo por la conquista del aire, esa zona donde desde hace ya


casi un siglo la política y la guerra ya han puesto su base, sino porque esas cartografías de Google Maps y herramientas similares miran el mundo como un mapa, una dimensión que, desde la conformidad de nuestros cuartos, puras ventanas a eso que llamamos el mundo exterior, se van haciendo cada vez más multifocales y más reales que la realidad física misma. Monitorizamos y nos monitorizan. Adiós a la filosofía cartesiana. Estoy deseando jugar a Los Sims.

Tengo una buena noticia que darte «He sostenido en repetidas ocasiones que no se debería intentar escapar de la alienación sino al contrario operar aceptándola, así como al estatuto de objetividad y objetualidad que viene asociado a ella». ¿Y si te dijera que no debemos tener miedo a desembrollar el modo en que los mecanismos de producción contemporáneos, sellados por las nuevas tecnologías, impactan sobre la experiencia de la subjetividad de cada uno de nosotros? ¿Y si te dijera que, aunque inconscientemente, ya estamos siendo partícipes de su perpetuación y constante reconfiguración? Todos sabemos lo que son las herramientas de posproducción, especialmente en el ámbito del cine, cuya parte del proceso (que debería ser posterior y un mero anexo al de la producción estrictamente entendida de la captación de imágenes reales) en verdad está siendo sustituido por esa fase en la que se manipula lo recogido por las cámaras, sustituyéndose por modelados y renderizados en 3D y colecciones de brushes en Photoshop.

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La posproducción es el centro y la producción a secas es el afuera. Lo mismo para nuestra vida. Esto hace que progrese cada vez más la idea de que ese aftereffect es el verdadero núcleo de la creación de una película, donde más trabajadores maltratados se apilan y logrando que hasta esas fases de concepción del proyecto hagan que se supedite la preproducción tradicional a los posteriores requerimientos que necesitarán técnicos de edición de vídeo y sonido, auténticos creadores de significado (como lo serían los mismos pintores del tiempo horizontal, que imaginaban lo real solo que ahora imaginamos lo imaginario), para llevar a cabo en sus trabajos de oficina donde dan forma a las ficciones de ensueño que consumimos desde nuestros portátiles y smartphones. Eso es. La posproducción es el centro y la producción a secas es el afuera. Lo mismo para nuestra vida. Hemos hecho de los procesos digitales uno de nuestros recursos favoritos, y mientras miles de aparatos de videovigilancia y software de reconocimiento facial nos filman y someten, mientras miles de imágenes nos indican cuáles son los ideales a perseguir, nosotros manipulamos voluntariamente nuestros cuerpos, ripeándolos, cortándolos, editándolos y recreándolos para, aunque sea produciéndonos a nosotros mismos tal y como el propio sistema quiere que hagamos, podamos posproducirnos como nuevos sujetos con agencia, y generar nuevos espacios visibles llenos de obras compuestas y colectivas. No hay que llorar por esa pérdida de una naturaleza que

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nunca existió, tampoco porque estas imágenes que nosotros producimos sean pobres y no oficiales, como cuenta Steyerl, pero desde luego son las nuestras.

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Una spam de la tierra Es posible que el arte moderno no sepa hablar hoy en día de otra cosa que no sea la relación entre la política y el arte moderno. Los atrevidos, fascinantes y no siempre coherentes ensayos Steyerl sobre las lógicas de la representación no se desviarían de esta idea, pero sí logra sumergir esta diatriba, en el mejor de los casos, en parcelas de la distopía contemporánea y digital con personalidad y practicidad. Tomando por bandera referencial el ensayo Los condenados de la tierra de Frantz Fanon recicla trabajos anteriores para dar y sacar tajada, pero no podría esperarse menos de un corpus (¿performance o artwork?) en el que el mashup es la lógica imperante. Aquí la ironía nunca estará exenta. También esa falta de profundidad en ciertos ámbitos de sus argumentos al tiempo que hiperboliza

en la prosa es parte de la poética, de conectar con los mismos que entran en las coordenadas simbólicas que lo que está contando. Cualquier usuario de Twitter, tumblr o Facebook conectará plenamente con lo que dice y con cómo lo dice, puro vídeo-ensayo que le sonará tan cansino como fresco, exactamente igual que todos esos estímulos que buscamos para saturarnos, para sentir los tres pilares básicos de la emotividad en red: pánico, ansiedad y soledad. Combinando con ligereza teorías económicas y obras de Chris Marker, Paul Klee, Win Wenders o David Bowie, su libro es una pertinente actualización de esos Modos de Ver de John Berger o de la Teoría de la Comunicación de Marshall McLuhan, recordándonos que las imágenes, producidas mayormente por los núcleos de poder, provocan efectos y deseos en nuestras vidas, pero que siempre nos quedará ser consciente de cómo operan estas fuerzas sobre nosotros para actuar en consecuencia desde el conocimiento. Sus reflexiones en formato físico las tienes en Duty-Free Art, exposición de la artista que está teniendo lugar en el Museo Nacional Reina Sofía (MNCARS) y de la que podrás disfrutar mientras te mantienes ocupado hasta el próximo 21 de marzo. @

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uando se habla del concepto de “autor” en el cine, suele emplearse para referirse a directores prestigiosos con un reconocible estilo personal. Sin embargo, a veces hay guionistas que logran labrarse esa etiqueta pese a que el privilegio normalmente les suele estar vetado, como David Mamet o Aaron Sorkin. Charlie Kaufman también consiguió que su figura fuera más importante que la del realizador que plasmaba su libreto en pantalla, aunque ese reconocimiento, la admiración de sus compañeros y un Oscar no debían de resultar suficientes para su ego como artista, y por eso ahora dirige sus propias historias. Kaufman tenía claro que quería dedicarse al séptimo arte. Estudió cine en la universidad y colaboraba en una delirante revista de humor donde publicaba artículos paródicos de escritores famosos. Mientras tanto, junto a un amigo, escribía pequeñas obras de teatro y enviaba guiones de películas a gente de la industria, sin que les hicieran mucho caso. Harto de la situación, Kaufman decidió probar suerte en el mundo de la televisión. Eran los años 80 y la caja aún era tonta, así que intentó colocar algún guión en Matrimonio con hijos. Aunque el tono ácido y mordaz de Al Bundy podría haber encajado con el del incipiente guionista, tuvo que esperar unos años hasta que consiguió empezar a trabajar en televisión. Y no fue en cualquier sitio. Búscate la vida es una auténtica serie de culto y su tono también conecta con el de Kaufman. Allí escribió dos episodios, que le sirvieron para darse a conocer en el panorama televisivo y empezar a trabajar en otras series no muy famosas fuera de Estados Unidos, siempre en el ámbito de la comedia. Pese al tono amargo de sus películas, Kaufman siempre ha tenido un gran sentido del humor y sus referentes, muy claros: los hermanos Marx, Woody Allen y Lenny Bruce. Todos ellos, no por casualidad, humoristas judíos, como él.

Cuando un productor leyó el guión de su primera película soltó: «¿Por qué coño no puede ser Cómo ser Tom Cruise?» El guionista neoyorquino fue dando muestras de su desbordante imaginación al escribir el piloto de varias series de su invención, pero todos fueron rechazados por los ejecutivos porque eran «demasiado oscuros y raros». Mientras iban cancelando todos sus shows, empezó a escribir en 1994 el guión de una película que comenzaba con una premisa de lo más convencional: un hombre que se enamora de una mujer que no es su esposa. Poco a poco fue incorporando elementos extraños, como que el protagonista se adentre en la mente del mismísmo John Malkovich. Gracias a esa idea tan original, empezó a llamar la atención en los despachos de Hollywood, pero ningún productor se atrevía a apostar por una trama semejante, con frases tan ilustrativas como: «¿Por qué coño no puede ser Cómo ser Tom Cruise?». El libreto acabó en manos

de Spike Jonze, un reputado director de videoclips que quedó rápidamente cautivado. A través de sus contactos consiguió comprar el guión y que John Malkovich aceptase participar en tal locura en 1999. Cómo ser John Malkovich supuso el impulso definitivo en la carrera de Charlie Kaufman. Obtuvo una nominación en los Oscar al mejor guión original y logró que su nombre empezara a ser conocido, por su estilo surrealista y kafkiano. Su historia sobre un peculiar titiritero en paro que empieza a trabajar en el piso siete y medio de una extraña empresa narra la atracción que el protagonista siente hacia su nueva compañera. Cuando el titiritero descubre una puerta secreta que te mete breve y literalmente en la cabeza del actor John Malkovich, tanto él como su amada se enganchan a la desconcertante experiencia. La primera película de Charlie Kaufman empieza a dejar entrever algunos de los temas que más le fascinan: la obsesión por otra persona, el temor a la soledad, las inseguridades, el voyeurismo y el sexo.

El buen salvaje Este inesperado éxito le concedió cierta seguridad al autor, que empezó a escribir varios guiones de largometrajes al mismo tiempo. El primero en llegar a rodarse fue Human Nature, en 2001, dirigido por otro prestigioso realizador de videoclips que debutaba así en el cine: Michel Gondry. La película es probablemente la menos inspirada de las escritas por Kaufman, y carece del talento visual propio del cineasta francés, pero tiene ciertas ideas recurrentes que merece la pena destacar. Su estructura está más fragmentada, pues es narrada a través de las declaraciones en un juicio, incluído el protagonista ya fallecido desde una especie de limbo, y varios flashbacks. El protagonista es un importante psicólogo que investiga la posibilidad de educar a ratones y que está cohibido por la férrea educación que le impartió su propia madre. Empieza a salir con una mujer que tiene un extraño problema hormonal que provoca que le crezca abundante pelo por todo el cuerpo, aunque él no lo sabe. Paseando juntos por el bosque encuentran a un hombre que lleva toda la vida viviendo allí como si fuera un mono: aislado, desnudo y sin comunicarse con nadie. Esa persona representa justo lo opuesto que la mujer: mientras ella vive entre personas pero ha sufrido humillaciones por su aspecto simiesco, él parece un humano que se comporta como un animal. El protagonista se lleva a este tarzán moderno a su laboratorio y empieza a poner en práctica con él sus experimentos de (re)educación para que pueda hablar, leer y comportarse en sociedad. Kaufman reflexiona aquí sobre cómo la sociedad nos obliga a reprimir ciertos instintos, aunque a veces, incluso el más erudito puede acabar dejándose llevar por ellos y comportarse como un animal. Human Nature pasó bastante desapercibida, pero al año siguiente se desquitó.

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En Adaptation, el guionista aparece como personaje desdoblado en dos gemelos interpretados por Nicolas Cage Retratos de una obsesión Adaptation obtuvo un gran reconocimiento, quizá también porque supuso de nuevo la colaboración entre Kaufman y Spike Jonze. Aunque está basada en el libro El ladrón de orquídeas, de la periodista Susan Orlean, el guionista llevó la historia a su terreno, dando lugar a una de las películas más personales de la historia y, sin duda, a su obra más autobiográfica hasta entonces. Tanto es así, que la escritora, aunque ya había vendido los derechos de su novela, quedó tan sorprendida por el guión que inicialmente se negó a que lo llevaran a la pantalla de esa manera. Afortunadamente lograron convencerle y le encantó el resultado: «Es muy fiel a los temas presentes en el libro como la vida y la obsesión, y otros más sutiles como la añoranza y la decepción». Efectivamente, aquí el guionista retoma su obsesión por la obsesión, valga la redundancia, pero riza el rizo al aparecer él mismo como personaje que trata de adaptar el exitoso libro y se siente frustrado por la presión de tratarse una obra tan compleja y admirada. Por si fuera poco, Kaufman se desdobla en dos hermanos gemelos: el propio Charlie y Donald, ambos interpretados por Nicolas Cage. El primero es un hombre inteligente y talentoso, pero muy torpe socialmente. Donald, en cambio, es profundamente estúpido y simple, pero con don de gentes. En Adaptation, Kaufman se desnudó más que nunca y expresó sus temores como guionista al enfrentarse

a un material ajeno como la novela original. Además de eso, difuminó las barreras entre realidad y ficción, al hacer que el guionista conociera e interactuara con la autora y el protagonista de su obra, lo que, de alguna manera, acaba influyendo en su posterior guión. Toda una pirueta metanarrativa al alcance de muy pocos. Tan lejos llevó la broma que en los créditos del guión también aparece su ficticio hermano; habría sido gracioso ver qué pasaba si hubiera(n) ganado el Oscar al mejor guión adaptado por el que estaba(n) nominado(s). Sin embargo, pese a tan rocambolesca propuesta, la historia es fácil de seguir y totalmente comprensible, que ya es más de lo que muchos guionistas con delirios de grandeza pueden decir.

Eterno resplandor de la mente inmaculada Dos años repitió éxito con su obra maestra: Eternal Sunshine of the Spotless Mind (horriblemente traducida como ¡Olvídate de mí!). Volvió a repetir con Michel Gondry, pues un amigo común les dio la brillante idea: ¿qué pasaría si existiera una tecnología capaz de borrar de nuestra mente el recuerdo de una persona en concreto? De ahí surgió la original premisa de una pareja que rompe tras dos años de relación, por lo que la mujer se somete a un proceso quirúrgico para que le extraigan cualquier recuerdo que tenga sobre su exnovio. Él, devastado, acaba recurriendo al

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Anomalisa, su película más reciente, cuenta la historia de un escritor de libros alojado en un hotel mismo sistema. Esto, unido a la brillante puesta en escena de Gondry, da lugar a una película realmente profunda y emotiva, con un poso realmente amargo. Gran parte de la acción transcurre en el cerebro de los protagonistas, mientras vemos cómo muchos momentos de su relación van siendo eliminados. Los méritos de Eternal Sunshine son muchos. Parte de un concepto de ciencia ficción, que recuerda al mismísimo Philip K. Dick y lo lleva a un terreno cercano con el que cualquier espectador, hombre o mujer, puede empatizar fácilmente: el dolor tras una ruptura sentimental, que puede llegar a generar ganas de olvidar completamente a la otra persona. Claro que eso conlleva una parte realmente triste, pues también se llevaría consigo los momentos positivos que vivieron juntos. Gracias a todo esto, Kaufman dio lugar a una de las mejores películas románticas del cine, sin caer en clichés ni humor bobalicón, y logró al fin el Oscar al mejor guión original.

Terrores cotidianos El autor escribió y dirigió después algunas obras de teatro, medio en el que ya había hecho sus pinitos cuando era joven. Tanto gusto le cogió que en 2008 dirigió su propia película, Synecdoche, New York. En su ópera prima el personaje principal es un director teatral; no

puede evitarlo, Kaufman siempre escribe sobre sí mismo, llevando al extremo esa máxima de los escritores que dice: escribe sobre lo que conoces. El protagonista es un hombre inseguro que sufre varias enfermedades y que es abandonado por su mujer y su hija. Se vuelca en su siguiente obra de teatro, en búsqueda de una “honestidad brutal”, que le lleva a acabar replicando sobre el escenario su propia vida, con actores que interpretan a sus familiares, amigos e incluso a sí mismo, mientras su mundo se desmorona. Nuevamente, nos muestra el duro proceso creativo que sufre un artista obsesivo, nervioso y lleno de dudas. Synecdoche, New York es aún más personal y autobiográfica que Adaptation, una obra poliédrica, valiente y realmente descorazonadora, pero de una belleza y ternura exquisitas que representan su madurez como autor. El proyecto nació cuando le ofrecieron escribir una película de terror, pero decidió darle la vuelta para retratar los miedos que le atormentan a él, como admitió después: enfermar, envejecer, morir, perder a tu familia, tener la sensación de que no has cumplido tus metas… Al tratarse de una cinta tan trágica e intimista, fue un fracaso comercial, así que para su siguiente trabajo como director tuvo que recurrir al crowdfunding. Aunque él era reticente a llevar al cine una de las obras de teatro que había creado años antes, un antiguo colaborador le convenció para hacerlo… en animación stopmotion con marionetas, como si estuvieran controladas por el protagonista de su primer filme. Anomalisa cuenta la historia de un escritor de libros de autoayuda alojado en un hotel. El hombre tiene una curiosa particularidad: percibe a todo el mundo, incluido su mujer e hijo, con el mismo aspecto y voz de hombre blanco. La película tiene una narrativa más sencilla que sus anteriores trabajos, pero mantiene el tono inquietante y el poso melancólico, gracias a un protagonista hastiado y que intenta huir de su vida mundana. Quiere cortar los hilos que le controlan, como si él mismo fuera un títere. Y es que los personajes de Charlie Kaufman no son misántropos, como puede parecer a simple vista; no odian el mundo ni a la gente que les rodea, sino que intentan conectar con las personas, aunque no se les dé bien. El guionista afirma que «mis películas no ofrecen lecciones», sin embargo, es fácil sentirse identificado con alguno de sus personajes. Aunque nos aterre reconocerlo. @

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Texto

Elizabeth Casillas

Fotografías

Amanda Arkansassy Harris

SE HAN ENFRENTADO A LA MISOGINIA, LA TRANSFOBIA, EL ACOSO SEXUAL, EL RACISMO, LA DISCAFOBIA O LA OPRESIÓN Y AHORA, NO SIN DOLOR, VUELVEN A ENFRENTARSE A TODAS ESTAS HISTORIAS DE VIOLENCIA PARA REIVINDICAR SU IDENTIDAD. SON FEMMES, MUJERES CONSCIENTES DE SU FEMINIDAD, QUE GRACIAS AL PROYECTO DE LA FOTÓGRAFA AMANDA ARKANSASSY HARRIS, FEMME SPACE, VUELVEN A RECUPERAR SU ESPACIO.

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L

a fotógrafa estadounidense Amanda Arkansassy Harris comenzó el proyecto Femme Space tras su experiencia conviviendo con femmes en comunidades queer, escuchando sus luchas colectivas e individuales y viendo cómo se hablaba muy poco de ellas en los medios. Aún existiendo muchos proyectos fotográficos identitarios centrados sobre todo en las butch (mujeres que tienden a mostrar su identidad masculina) o las identidades masculinas, muy pocos de ellos estaban centrados en las femmes. Así que, teniendo una cámara, un espíritu reivindicativo y conociendo a muchas mujeres fantásticas cuyas historias necesitaban ser compartidas, el paso para lanzar Femme Space fue algo natural para ella. El propósito principal de este proyecto, y lo que le hace encomiable, fue compartir las historias de identidades femeninas marginadas incluyendo femmes de color, de clase trabajadora, gordas o con discapacidades. «Es importante que tanto la sociedad queer como la sociedad heterosexual entienda lo complejas que somos. No es solo un problema de nuestra feminidad queer, pero sí que es el camino en el que todas nuestras identidades se cruzan, lo que puede crear un ambiente hostil y violento para nosotras», explica Harris. Son historias que están llenas de violencia y sufrimiento, cada una a su manera puesto que abarcan formas muy diversas de maltrato, pero que también abrazan ese sentimiento de empoderamiento y comprensión que puede resultar tan necesario para otras femmes cuando se encuentran desplazadas o invisibilizadas. Son, en parte, un cartel que sirve para recordar a otras femmes “que no están solas”.


«Como una femme que carece de los marcadores estereotipados de lo queer, a veces me siento inadecuada o invisible dentro de esta comunidad. Para mantener mi estilo personal, pero todavía considerándome parte de la comunidad, caí en el hábito de camuflarme bajo la bandera del arcoíris, de “hacerlo gay”. Me gustaría que mi retrato fuese un guiño a los “tiempos del arcoíris” con el fin de reconocer los factores que llevaron a ellos, pero también para celebrar mi orgullo femme y el espacio que he tenido que hacerme en la comunidad queer». DANIELLE, 38 (Los Angeles, California) queer, judía, femme de color

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«Como latina transgénero, las calles son zona de guerra para mí y mis hermanas. Mientras camino por la calle me disparan con miradas asesinas y me queman las explosiones de agresiones verbales. Cuando comencé a ser leída como mujer, los ataques se volvieron más sexuales. Los hombres me golpeaban y se volvían locos al darse cuenta de que era trans, como si yo fuese algo de su propiedad que encuentran defectuoso. No podía andar por la calle sin que pasara algo. Sin embargo, reclamar mi espacio como femme es mi manera de decir basta. Caminaré con confianza y radiante belleza como la diosa del sol que soy. Las femmes trans son muchas veces olvidadas y ya es hora de que no sea así». VIOLET, 19 (Little Rock, Arkansas) mujer trans, latina, queer, científica, neurodiversa, crafty, alien girl

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«Creciendo en una ciudad pequeña, osé besar repetidamente a otras chicas en el parque público local cuando jugábamos a verdad o atrevimiento porque era la más femenina y, por lo tanto, la menos idónea para ser gay. En mi primer año de instituto, un chico insistió mucho en que tuviéramos una cita, así que salí con él por cordialidad. Él reveló que yo era homosexual a través de los altavoces en uno de mis primeros partidos de fútbol en el instituto. Estaba abrumada ante tal horror, todo el mundo se quedó sin aliento y empezaron airadamente a cotillear. Pero a los pocos días mi nombre ya se había esfumado en el aire. Fue como si se olvidasen, porque me veían de nuevo como heterosexual. Más tarde salí con un chico que vino a mí afectado por cómo me veían los demás en la escuela. Cuando se lo quité de la cabeza, me lo preguntó de nuevo. Hasta que no le pude tranquilizar más y terminó cortando conmigo en el mismo parque en el que me había cuestionado mi sexualidad. Después de que esto, me involucré mucho en la GSA de mi escuela, contando mi historia de invisibilidad, cómo había sido forzada a permanecer dentro de lo heteronormativo cada día. Finalmente, me convertí en presidenta y sirvió para que me preguntaran por qué no había cambiado mi forma de vestir o mi personalidad como forma de declaración política, aunque venir a la escuela cada día y ser femme sea ya una declaración política. Después de toda la toxicidad y la confusión social interna arraigada a la que me he enfrentado y cómo afecta a mi personalidad, finalmente me di cuenta de que no tengo que cambiar para ajustarme a los estereotipos. Soy, por naturaleza, femme y queer». EM, 17 (Little Rock, Arkansas) pansexual, bisexual, femme, activista, joven

Pero Femme Space también intenta ayudar a otras personas a comprender que la feminidad queer puede ser doblemente castigada: primero, por su condición de femme en sí, y segundo, por aquella otra condición marginal a la que pertenezca, bien sea, entre otras: raza, clase, discapacidad, talla o nacionalidad . Cualquiera que sea la imagen dominante o narrativa que esa femme aparente debe ser deconstruida, ya que por lo general se tiende a pensar en una mujer delgada, blanca, sin discapacidad y convencionalmente hermosa. «Yo solo he sido capaz de fotografiar a un puñado de gente, así que la estrecha franja de femmes de este proyecto tan

solo representa a una pequeña parte de este increíble universo. Esperemos que los demás se conmuevan con los relatos de este proyecto y trabajen para alzar a las femmes de sus comunidades y retar a aquellos que las odian cuando lo vean», asegura esperanzada. Conseguir un relato tan abierto, que en ocasiones puede ser desgarrador para la persona que lo narra, no es algo sencillo y, sin embargo, Harris ha encontrado la forma más natural para exponerlo. «Les animo a que elijan la localización donde quieran ser fotografiadas y compartan conmigo por qué han elegido ese

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«En el verano de 2014 acababa de dejar el salón de belleza. Hacía un calor sofocante fuera y me sentía bien, bebiendo mi café helado, enfundada en uno de mis vestido vintage favorito y cuñas. Pasaba por una cafetería con terraza, cuando un tipo que estaba sentado con sus colegas decidió hacerme ruidos de cerdo y vaca. Cuando pasé por el borde de la terraza, lanzó el último de sus mugidos pegadizos al aire de forma sorprendentemente ridiculizante. Sin perder el ritmo, entré directamente a la cafetería, herida, atravesando la espesa multitud que se agolpaba a la hora de almuerzo, y salí a la terraza. Coloqué mi uñas rojas recién hechas en la mesa. Los tres hombres se miraron con sorpresa a medida que procedía a enseñar modales al delincuente, decirle que se había comportado de forma grosera y vergonzosa, y exigirle una disculpa. Una vez que balbuceó una disculpa, simplemente cogí su hamburguesa, le di un bocado enorme, manchándola entera con mi pintalabios rojos. Sostuve su hamburguesa frente a mí, balanceándome hacia adelante y atrás hasta que terminé de masticar y dije alegremente: “¡Gracias por el almuerzo!”. Le dejé sentado en silencio, mirando su hamburguesa, y volví al sol de nuevo. Me niego a ser objeto de humillación cuando vivo como una persona gorda y femenina en el mundo». ALYSIA, 42 (Sacramento, California) clase proletaria, femme

sitio», nos explica. Nada de grandes pretensiones ni majestuosidades. El objetivo es muy claro: recuperar el espacio perdido. «Dependiendo de dónde sea tenemos que hacer sesiones fotográficas furtivas o llegar como si fuéramos las dueñas del lugar y esperar lo mejor. El espíritu colaborativo del proyecto ha sido la mayor recompensa para mí como fotógrafa, mostrándome en solidaridad con una femme que quizás había tenido una experiencia traumática y de marginalización en esa localización concreta y diciendo: “vale, a la mierda con ello, este lugar te pertenece a ti justo ahora. Es empoderamiento. Te respaldo”». Lo que dejan claro las imágenes es la difícil relación entre estas mujeres y el entorno que las rodea y lo esencial que es tener un plan ante cualquier

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situación en las que se puedan encontrar. «Hemos sido interrumpidas con burlas en el tren e incluso nos echaron de una tienda de zapatos, pero es importante que esas mujeres se sientan lo suficientemente cómodas para volver a visitar estos espacios y enseñar tanto las cicatrices como su resistencia. Les ofrezco todo lo que puedo, desde las charlas previas o posteriores hasta la elección del pintalabios. Cualquier cosa que ellas necesiten para sentirse como las tipas duras que ya son, para eso estoy», apunta y añade: «cada femme que fotografío deja en mí una marca. Todas son brillantes, fuertes y se las arreglan bien, cosas importantes en este mundo. Y siendo franca, están sobreviviendo como femmes en un mundo en el que no se valora la feminidad queer en ninguna de sus formas. Así que todas ellas tienen un lugar especial en mi corazón». @


«Sobrevivir al ataque ha sido para mí un viaje continuo desde la infancia. Ha evolucionado haciendo frente a la disociación que me suponía reconocerme y curándome de los actos de autolesión, reclamando espacios donde la gente dice que estoy en peligro. Mudarme de mi ciudad natal ha sido un gran paso en este proceso y deconstruir el miedo, particularmente el de ser identificado como hombre, me ha enseñado a tener algo que hacer a diario. Muchos miembros de la familia, gracias al universo que no mi madre, me tratan como si fuera una mujer frágil. Dijeron que mi nuevo lugar de residencia era demasiado peligroso, dando a entender que soy muy poca cosa. Tras mi primera semana en este nuevo lugar, me senté conmigo misma para pensar realmente en por qué estaba dado esa imagen de mí y qué podía hacer para evitarlo. Pensé sobre cómo mi feminidad no es frágil. Mi feminidad consciente es, por su puesto, brava, instantánea y más hermosa de lo que se piensa. Decidí reclamar espacios en mis viajes, ver el metro como un espacio a recorrer, a explorar. Pensé en mi tiempo aquí como un amigo cercano, hablábamos de mi feminidad poco cool, dándome el título de Reina del pantano, explorábamos el metro siendo una extensión de la casa para mí, varios túneles llevándome a diferentes habitaciones… Quería expresar lo que confiaba en mí misma para moverme. Cómo la casa nunca está lejos y tengo muchas formas de viajar. Cómo mi cuerpo es mío y es seguro porque yo digo que lo es, y el caminar con miedo que me enseñaron que tenía que tener por ser femme no es parte de lo que soy». RAHEL NEIRENE, 29 (Brooklyn, NY) queer, femme negra

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Conéctate ya a la nueva plaza de las ejecuciones Texto

Sandro Gomato

La causa puede ser un chiste en Twitter o un selfie en Instagram. Los linchamientos en masa se han vuelto algo habitual hoy gracias a las redes sociales, y ya han arruinado algunas vidas. Jon Ronson ha tratado en profundidad el tema en Humillación en las redes, un estudio reflexivo de los cómos y los porqués de este tipo de casos, y de las razones que mueven a los individuos a formar comunidades de ajusticiamiento. ¿Quién quiere ser el próximo?

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l pasado mes de diciembre Adal Mundo, un joven mexicano, y su grupo de amigos vejaron y torturaron a un indigente en plena calle. El suceso no habría tenido demasiado recorrido de no haber sido porque a la crueldad y a la nula capacidad de empatizar del agresor también ha habido que sumarle un profundo desconocimiento de las reglas del mundo actual: el tipo había grabado la humillación y la había subido a su muro de Facebook. El vídeo se empezó a difundir y acabó llegando a, probablemente, el lugar al que menos te gustaría que llegase algo así. ¿La policía? No, Anonymous, quienes interpelaron directamente al autor de la vejación desde su canal “oficial” (dentro de todo lo oficial que, por su idiosincrasia, puede ser algo perteneciente a Anonymous) de Youtube en México de una manera muy poco tranquilizadora: «Durante las últimas horas difundimos por las redes sociales el abuso y tortura que sufrió un indigente. Lo llevaron a cabo un grupo de jóvenes que merece ser castigado. Hemos localizado a los responsables, gracias por su colaboración, es momento de actuar». El comunicado revelaba las identidades del agresor y de sus familiares, y continuaba así: «Tienes un plazo de 48 horas para buscar al indigente, arrodillarte y pedirle perdón. Debes grabarlo y subirlo a Facebook». Adal recibió tal avalancha de insultos y amenazas que, pese a que nunca subió la disculpa a Facebook, terminó entregándose a la policía a los pocos días. Se trata tan sólo de uno de los más recientes ejemplos (con toda certeza no el último) de cómo interactúan nuestra vida “offline” y nuestro perfil virtual, dos capas de nuestra realidad imposibles de separar. Pero sobre todo es un caso más de cómo una foto en Instagram o un simple tuit nos pueden arruinar la vida. Por muy retorcido que parezca, al tío que humilló en México a un indigente lo que se la arruinó no fue ese comportamiento, ni siquiera el hecho de haberlo grabado todo en vídeo, sino su decisión de compartirlo después en su muro de Facebook.

sensacional estudio para tratar de comprender cómo se forman en nuestro presente las corrientes por las que se dejan arrastrar esas masas enfurecidas que empuñan antorchas y tridentes.Para ello Ronson ha dedicado tres años a reunirse con los protagonistas de estos episodios; no sólo con las víctimas, también lo ha hecho con los verdugos, quienes, en algún caso y en una suerte de cruel carambola del destino, han acabado sufriendo el papel de víctimas. Un arduo trabajo tras el que resplandece una conclusión: la vergüenza es uno de los recursos más poderosos para ejercer una especie de control social, y todos estamos expuestos a ella. Cuenta el autor que el detonante de Humillación en las redes fue una experiencia personal. Después de haber realizado un vídeo para The Guardian acerca de los spambots, esa especie de programas que recopilan direcciones de email para enviar después publicidad de forma automática, tres jóvenes académicos crearon una cuenta en Twitter gestionada por un bot a cuyo perfil pusieron de nombre… Jon Ronson. Lo que al principio parecía una simple broma anecdótica empezó a adquirir tintes más dramáticos cuando el escritor demandó a los informáticos que eliminaran la cuenta porque se había hecho sin su permiso y podría perjudicarle a nivel profesional y todo lo que recibió fueron respuestas evasivas que restaban trascendencia al asunto. Ronson terminó reuniéndose con ellos y grabando la conversación en vídeo, una grabación que después colgaría en Youtube y en la que los autores del bot terminaban retratándose como unos auténticos cretinos. El falso Jon Ronson que escribía tuits al tuntún desapareció de la red tras una avalancha de comentarios cero cariñosos contra los informáticos. Les había podido la vergüenza. Lo que sigue a continuación en este artículo son varios casos, la mayoría de ellos recogidos en el libro de Ronson, de personas que se han visto sometidas a ese escarnio público. Una recopilación que podría titularse algo así como “Cuidado con lo que haces en internet, millones de personas podrían enfadarse contigo”.

Como ha pasado con buena parte de nuestras formas de relacionarnos, el escarnio público se ha trasladado de la plaza del pueblo a las redes sociales.

En la actualidad, cada vez que publicamos algo, cualquier cosa, incluso en menos de 140 caracteres, en internet, lo hacemos bajo la condición inherente de que, independientemente de nuestra voluntad, nuestro mensaje puede acabar saliendo de nuestra zona de confort y adquiriendo una relevancia desproporcionada, lo que convierte cada clic en “enviar” en algo similar a vivir encima de una trampilla que puede abrirse en cualquier momento para dejarnos caer en mitad de un escenario ante millones de desconocidos que esperan con tomates, piedras o pistolas en la mano.

Como ha pasado con buena parte de nuestras experiencias sociales y formas de relacionarnos, el escarnio público se ha trasladado de la plaza del pueblo a las redes sociales. Al escritor y presentador de televisión británico Jon Ronson esta circunstancia le fascinaba, así que se propuso llegar al fondo e investigar unos cuantos casos en los que un chiste, una pifia puntual o una falta de previsión consiguieron destrozar la vida personal y profesional de, hasta aquello, absolutos anónimos. El resultado se llama Humillación en las redes, una enciclopedia del ajusticiamiento social y un

Un chiste en Twitter te dejará en el paro...

En nuestro país no nos pilla por sorpresa, aún están muy recientes los casos de Nacho Vigalondo, a quien El País apartó de su blog por un tuit irónico sobre el holocausto y de Guillermo Zapata, obligado a dimitir de su puesto en el Ayuntamiento de Madrid el año pasado por hacer chistes en la red en 2011 sobre temas de los cuales, según hemos aprendido, sólo se puede hablar en una dirección. Sus nombres siempre estarán ligados a esos dos sucesos en las hemerotecas, aunque no puede decirse que sus vidas profesionales se hayan ido al garete por ello, y también debemos tener en cuenta que, cada uno por una razón muy distinta, se trata de dos personas cuya profesión les impide ser personajes anónimos. Muy diferente es el caso de Justine Sacco, un nombre que ahora arroja 82.000 resultados en Google pero que, cuando escribió el tuit que originó el vendaval de furia social, tan sólo tenía 120 followers. “Voy a viajar a África. Espero no contraer el SIDA. Es broma: ¡soy blanca” había escrito, un mensaje irónico y cargado

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Breanna Mitchell se hizo un selfie sonriendo en Auschwitz y fue atacada por ello, pero no se arrepintió y su foto sigue destacada en su perfil

Una foto subida por Adria Richards a Twitter hizo que dos informáticos fueran despedidos de su empresa… Pero ella también perdió su trabajo

Por esta broma en el cementerio de Arlington, Lindsey Stone empezó a ser brutalmente acosada.

incluso de cierta crítica social que, cuando todo explotó, se calificó como racista y ofensivo. Un retuit de alguien con suficiente influencia encendió la mecha, y la metralla se propagó hasta convertir en Trending Topic a Justine, quien rápidamente se vio engullida por una avalancha de insultos, amenazas y lecciones morales que al parecer bastaron para que su empresa acabara despidiéndola.

El periodista Jon Ronson ha dedicado tres años a reunirse con los protagonistas de estos episodios: tanto víctimas como verdugos

Similar, aunque más enrevesado e irónico fue lo que pasó con Adria Richards. Durante una conferencia sobre informática, dos chicos que tenía sentados justo detrás hicieron entre ellos un chiste tras un comentario de la mujer que en ese momento estaba haciendo su ponencia en el escenario, algo con connotaciones sexuales y sexistas sobre paquetes demasiado grandes ciertamente difícil de explicar. A Adria el chiste más que gracioso le pareció inapropiado por el contexto, un discurso sobre la necesaria incorporación de las mujeres al sector, así que se giró, les tomó una foto y la colgó en su perfil de Twitter denunciando el comentario. En aquel momento nadie imaginaba el terremoto que aquel tuit iba a originar. La historia es larga, pero, en resumen, la secuencia de acontecimientos fue la siguiente: el tuit se propagó –> informáticos graciosos fueron identificados –> informáticos

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graciosos fueron linchados en las redes –> informáticos graciosos fueron despedidos de su trabajo –> surgió una corriente espontánea en internet que culpó de ello a Adria –> Adria fue linchada en las redes –> Adria fue despedida de su trabajo.

La justiciadora había sido ajusticiada en un sorprendente giro de los acontecimientos. Lo cierto es que este caso es particularmente interesante por bastantes detalles. Para empezar, evidencia una política tristemente habitual en muchas empresas ante este tipo de incidentes: frente a la opción de defender a su trabajador, prefieren cubrirse las espaldas ante juicios éticos y deshacerse del problema por la vía rápida de la patada en el culo. También es interesante por la forma en que se crean comunidades espontáneas cuyo único pero potente vínculo, bajo el cual se hacen fuertes, es el deseo de linchar a una misma persona por una determinada actuación bajo una suerte de criterios morales. Ronson desarrolla esta idea en su libro, tomando como sujeto de estudio a 4chan y su particular colectivo de usuarios, auténticos matones de Internet cuya fortaleza en el mundo virtual es en ocasiones la respuesta a ciertas debilidades y otras carencias sociales en su vida “real”.


...Y una foto en FB es peor que un chiste en Twitter La enseñanza es que convertirse en la persona más odiada de Internet durante unos días (probablemente hasta que otro pardillo concentre las iras que hasta entonces se dirigían hacia ti) parece sencillo: puede bastar con hacerte un selfie. Nuestras tres siguientes protagonistas lo saben bien. El pecado de todas ellas fue publicar en su muro una fotografía suya en un emplazamiento considerado sagrado sin ceñirse a las normas que dicta el protocolo social para este tipo de lugares. O sea, estando muy triste, aunque sólo sea una pose.

Muchos de estos casos parecen alimentados por conductas machistas y misóginas Muchas de las vejaciones que se vertían desde la red a Lindsey Stone tenían un fuerte componente misógino: “tiene toda la pinta de una feminista. ¿Le sobran 20 kilos?” “que te follen, puta”, “ojalá te violen”... Ronson detectó que se trataba de un patrón que se repetía en muchos de estos casos. Los acosadores de Alicia Ann llegaron incluso a difundir imágenes suyas en las que aparecía desnuda. Adria Richards tuvo que ver cómo se difundían en foros fotomontajes de su cara pegada sobre el cuerpo de actrices porno. Por lo visto, la furia que deriva en el escarnio público parece muchas veces alimentada por impulsos de carácter machista.

Por eso cuando una joven de 22 años eligió como disfraz para Halloween el de zombie del maratón de Boston, la turba de antorchas y tridentes no estaba dispuesta a perdonárselo. Como suele ocurrir en estos casos, el acoso llegó incluso a su familia y Alicia Ann tuvo que eliminar todos sus perfiles en las redes y cambiar su modo de socializar. Breanna Mitchell vivió algo similar cuando, en 2014, se hizo un selfie en Auschwitz siguiendo los mismos códigos que si el paisaje que tuviese detrás hubiese sido una playa soleada. Es decir, sonrisa y emoticono de carita feliz incluido en el texto. Sin embargo, Breanna ha conseguido no derrumbarse y ser enterrada por las vejaciones. ¿Su truco? No arrepentirse y mantener la cabeza alta, estando segura de los motivos por los cuales había publicado aquella fotografía. No sólo eso, Princess Breanna (ése es su nombre en las redes) ha hecho de ello prácticamente su signo de identidad, y actualmente el tuit aparece fijado por ella en la parte superior de su perfil de Twitter, y tiene más de 25.000 retuits. Lindsey Stone y su amiga Jamie solían tomarse fotografías gamberras de un tono bastante cándido, como fumando delante de una señal de prohibido fumar o junto a estatuas imitando la pose de éstas. Así que ante un cartel que rogaba “silencio y respeto” la broma salió sola: Lindsey aparecía simulando gritar a la vez que hacía una peineta con la otra mano. El problema era que el cartel pertenecía a uno de esos lugares sagrados, ni más ni menos que el cementerio de Arlington, una necrópolis militar que alberga los cuerpos de veteranos norteamericanos de todas las guerras. La tormenta de mierda que cayó sobre Lindsey fue tan descomunal que entró en una depresión y empezó a sufrir insomnio. No solamente tuvo que soportar innumerables vejaciones a través de Internet, el caso había llegado a los medios y los periodistas se apiñaban frente a su casa en busca de explicaciones. Se había convertido de repente en la persona más odiada de América.

Pero, ¿quién defiende a las víctimas de estas humillaciones? Pues prácticamente nadie, si exceptuamos la existencia de las empresas de reputación personal online. Jon Ronson dedica un capítulo destacado de ese descenso a los abismos que es Humillación en las redes a este servicio, un negocio cuya existencia está ligada al impacto que en la actualidad tiene la primera página de resultados del dios Google en el currículum de cada uno de nosotros. Pero con unos costes que, evidentemente, no todo el mundo se puede permitir. Tal vez se podría esperar una labor algo menos cómplice con los verdugos por parte de los medios de comunicación, muchas veces culpables de reforzar las actitudes de linchamiento con su tibieza al contar los hechos, cuando no emitiendo directamente su propio juicio moral y… sí, posicionándose en favor de la masa. No hace falta mucho trabajo de documentación para descubrir en buena parte de las noticias al respecto ciertos juicios de valor, calificativos, opiniones que, al tratarse de asuntos de sociedad, parecen pasar desapercibidos o no tener más trascendencia. Frases como “utilizar mal las redes”, “se puso un disfraz estúpido” o “la publicación fue una decisión equivocada” se aplican a los comportamientos de quienes sufren las humillaciones. “Justine Sacco se lo va a pensar más de dos veces antes de volver a publicar tonterías en las redes sociales”. Porque, que la noticia de El Huffington Post sobre el caso de Justine Sacco comience literalmente con esa frase, ¿no es acaso una forma nada sutil de culpabilizar a la víctima? Y, sobre todo, ¿no es también una excelente manera de asumir como válido el hecho de que las consecuencias de publicar un chiste en Twitter y las de torturar a un indigente sean exactamente las mismas? @

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Bienvenidos a Scarfolk Texto

David Ortega

El secreto mejor guardado de Inglaterra salió a la luz hace apenas tres años. La existencia de Scarfolk, una pequeña, pintoresca y distópica localidad del noroeste del país, ha conmocionado a medio mundo desde que su alcalde, Richard Littler, decidiera abrir las puertas del pueblo de la mano de un blog que acumula millones de visitas y que se ha convertido en el germen de una novela y una futura serie de televisión.

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n 1977 el gobierno británico se vio obligado a sacar de la circulación un cortometraje educacional elaborado por la British Transport Films para alertar a los niños del peligro de jugar en las vías del tren. Bajo el título The Finishing Line, la pieza, de veinte minutos de duración, acabó en un cajón unos meses después de su primera emisión en la televisión del Reino Unido, pero tuvo tiempo suficiente para traumatizar a toda una generación de niños de la época. El vídeo, que como otros similares también se proyectó en los colegios, narraba una historia, digna del mejor Luis Buñuel, en la que un grupo de escolares competían separados por equipos en pruebas deportivas como cruzar la vía justo antes de que pase el tren o lanzar piedras a los pasajeros. El que matara al maquinista se llevaba más puntos. El resultado, convertido hoy en día en una obra de culto en YouTube, fue un cortometraje plagado de niños ensangrentados y escenas surrealistas del que cualquier distopía estaría orgulloso, llegando a ser sustituido a la carrera por las autoridades por una nueva obra, Robbie, con el mismo objetivo pero un 99% menos de sangre infantil. Tan inquietante y desafortunado cortometraje educativo fue censurado durante 21 años, hasta que en 2003 la British Transport Films aceptó que se emitiera en una retrospectiva de los trabajos de su director, John Krish, realizador también de buena parte de este tipo de vídeos promocionales con los que Gran Bretaña aterraba a sus niños, y a no pocos adultos, como parte de la estrategia aleccionadora de la Public Information Films, una iniciativa británica nacida en la Segunda

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Los colegios instruyen con manuales de supervivencia en caso de tortura psicológica y los enemigos públicos número uno son los niños que caminan solos por la calle, a los que está permitido comerse en caso de necesidad Guerra Mundial y que durante décadas se sirvió de los espacios publicitarios de la televisión para educar a los súbditos de la reina en seguridad, protección del medio ambiente y otras cuestiones menores como la mejor forma de sobrevivir ante un holocausto nuclear. Uno de esos críos a los que The Finishing Line jodió irremediablemente la existencia fue Richard Littler –«recuerdo a los niños muriendo uno a uno atropellados en las vías, era una locura»– que por aquel entonces era un jovenzuelo de los suburbios de Manchester y con los años se convertiría en el alcalde de Scarfolk, una pequeña y pintoresca localidad del noroeste de Inglaterra. Pero Scarfolk no es un pueblo cualquiera. Con un primer edil traumatizado hasta las trancas, no es de extrañar que sus habitantes, afectados todos por una leve fiebre, estén obligados por ley a acostarse cada día antes de las 20:00 horas. Allí la medicina comparte protagonismo en el hospital con la pseudociencia, la religión está tan asentada como los rituales paganos y el ocultismo, los colegios instruyen a sus alumnos

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con manuales de supervivencia en caso de tortura psicológica y los enemigos públicos número uno son los niños que caminan solos por la calle, a los que está permitido comerse en caso de necesidad y a quienes el consistorio local prohíbe acercarse por el peligro de contraer “hasta 72 enfermedades”. Especialmente la rabia, principal causa de mortalidad en la zona. Scarfolk es un pueblo distinto a los demás, instalado de forma perpetua en la década de los setenta pues cada nochevieja de 1979 el calendario regresa al 1 de enero de 1970, pero con todas las bondades que cualquier votante del Partido Popular aceptaría sin rechistar: vecinos alienados, vigilancia gubernamental, padres con derecho a lavar el cerebro -literalmente- de sus hijos, libros sobre cómo quemar libros, trabajadores municipales autorizados para sacar tarjetas ‘punto negro’ a los ciudadanos que hablen demasiado y un ayuntamiento con el mejor eslogan posible: “os vigilamos mientras dormís”. Prácticas quizá sorprendentes pero nada que no pueda encontrarse ahora mismo en cualquier pequeño pueblo de España.


Por motivos obvios, la existencia de Scarfolk permaneció en el anonimato más absoluto hasta febrero de 2013, cuando su alcalde y diseñador gráfico decidió que había llegado la hora de mostrar al mundo las bondades de su localidad. Y lo hizo de la única forma posible, creando un blog en Blogspot. En scarfolk.blogspot.com Littler publica semanalmente pequeños extractos del día a día en su pueblo, desde los carteles repartidos por sus calles alertando de los peligros de hacer cosas –así, en general–, hasta cortes de audio del programa de radio local y noticias de su periódico, pasando por el calendario oficial de la localidad, en el que todos los viernes son día 13. La web recoge también los manuales más recurrentes entre sus vecinos, como el de prevención de la combustión espontánea, o los formularios para que los habitantes de la localidad puedan obtener el DNI, con la pequeña diferencia de que en Scarfolk la gente no recibe tarjeta de identificación, sino carnés de caducidad con la fecha y la causa exacta de su muerte. Pese a lo que pueda parecer, los turistas son bien recibidos, aunque antes deberán pasar una temporada en la zona de cuarentena por su propio beneficio.

Niños y alucinógenos El paso del tiempo, el éxito de la página web de Scarfolk y el súbito descubrimiento de que en su país existía semejante pueblo de colgaos causó en su momento cierto revuelo en la sociedad británica y buena parte del mundo, obligando a su alcalde a tener que dar explicaciones constantemente en la prensa inglesa y buscarse una burda excusa para justificarlo todo. Según dice ahora, Scarfolk es en realidad un invento de su imaginación nacido en sus inicios como una broma en su página de Facebook, donde Richard Littler publicaba extravagantes imágenes manipuladas con Photoshop con el mero objetivo de llevarse unos cuantos likes de sus amigos. Animado por ellos, decidió subirlos también a un blog acompañados de pequeñas reseñas explicativas. ¿Realidad o ficción impostada para evitar que la gente se acerque a su ahora famoso pueblo? Eso nunca lo sabremos.

El ayuntamiento tiene el mejor eslogan posible: “os vigilamos mientras dormís” «Durante años torturé a amigos y familia, especialmente en sus cumpleaños, con esas imágenes, hasta que decidí ampliar la idea y crear la web añadiendo también portadas de libros, recortes de prensa, portadas de discos, etc. No esperaba recibir el interés de nadie, como mucho de un puñado de personas, hasta que subí la foto de una supuesta portada de un libro de la editorial Penguin Books titulado Niños y alucinógenos, el futuro de la disciplina, y se convirtió en algo viral», relata Littler en

un artículo publicado por él mismo en The Telegraph. El éxito de esa portada trucada fue tal que Penguin Books empezó de hecho a recibir llamadas de gente que quería saber dónde comprar ese libro, entre ellos, probablemente, un buen número de padres desesperados. Desde entonces el blog no sólo cuenta sus visitas por millones, sino que en octubre de 2014 vio la luz el libro Discovering Scarfolk, escrito por el propio Littler y en el que narra, a medio camino entre el humor y el terror surrealista, la experiencia de unos padres que


llegan a la localidad en busca de su hijo perdido y se ven incapaces de abandonarla. La novela, por ahora sólo disponible en inglés, fue el primer paso de Scarfolk fuera del mundo online, pero no será el último. El pasado mes de enero su orgulloso alcalde anunciaba que la productora británica Fremantle Media, responsable entre otras de The IT Crowd, se ha puesto manos a la obra para llevar el truculento imaginario de Scarfolk a la televisión en forma de serie, aunque por ahora se desconoce cualquier detalle más allá de un simple teaser. «Scarfolk ha alcanzado un impacto mucho mayor del que nunca pretendí, lo que me sugiere que muchas personas se ven identificadas con la misma inquietud y la misma estupidez absurda que caracterizaba la infancia de los niños y niñas británicos de mi época en los setenta», sostiene el creador de este apasionante mundo distópico concentrado en las calles de un pequeño pueblo inglés que haría las delicias de su compatriota George Orwell. «Probablemente vivimos en un momento en el que podría existir algo similar a Scarfolk, con gobiernos que nos animan a promover nuestra capacidad de supervivencia en el día a día y a temer a los demás. Orwell podría volver ahora mismo y decirnos “os lo dije” si viera cosas como el rechazo a los inmigrantes, con esos mensajes de “go home”

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Su orgulloso alcalde ha anunciado que la productora responsable de The IT Crowd se ha puesto manos a la obra para llevar el truculento imaginario de Scarfolk a la televisión pintados por las calles. Lo que todavía no sabemos es si esas señales son ecos de un pasado muerto o el principio de algo mucho más siniestro», se pregunta. A la espera de hallar respuesta, los scarfolkianos descansan en sus hogares con la tranquilidad de que su ayuntamiento vela plenamente por su seguridad y les transmite exactamente el tipo de pautas que deben seguir para que su vida fluya con normalidad. En Scarfolk saben que, en caso de que en las próximas navidades se produzca un holocausto nuclear, no deben salir a la calle a hacer un muñeco de nieve. Saben que, cuando la población empiece a ser demasiado alta, el manual “comer niños” del doctor J. Swift les aportará todas las claves que necesiten. Y saben que, ante cualquier duda, y según rezan todos los carteles del pueblo, lo único que tienen que hacer es volver a leer el cartel. @


Argazki hura... Oroitzen zara? Aquella fotografía‌ ¿Te acuerdas? Ilustración

Susana Blasco

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editerraneoaren urak, ume hotz haren azalaren kontra emeki talka eginez. Irudi hori albistegi guztietan ikusi genuen, egunkari guztietan; ez zen hartaz hitz egin gabe geratu zen irratirik. Eta sareetan, gogoratzen zara? Milaka, milioika aldiz partekatu zen. Badirudi komunikabideek eskatu genien egitekoa bete zutela: desberdintasunak, bidegabekeriak eta basakeriak salatzekoa. Gure artean, gogoan daukazu? Izugarrikeria hark guzti-guztiok hunkitu gintuen, sakon-sakonean egin zigun min. Elkarrizketetan irudi hura agertzen zen aldi oro, behin eta berriro. Errefuxiatuei harrera egiteko eskaintzak ugaritu egin ziren, gogoratzen zara? Eta gobernuei ozen eskatu zitzaien esku-hartzeko, egoera hori ezin zitekeelako onartu. Baina, goian idatzitako guztia berriro irakurtzen baduzu, konturatuko

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zara narrazioa lehen aldian dagoela... amaituta balego bezala. Baina ez. Izugarrikeria toki berberetan dago. Baliteke orain ez egotea halako argazkirik, edo jende guzti horren drama latzak ez betetzea hainbeste denbora telebista eta irratietan, ez hainbeste leku komunikabide idatzietan eta sare sozialetan. Haatik, batzuetan gogoratu ere egiten ez garen arren, nekea, izua eta gosea bidelagun dituzte. Hiltzen jarraitzen dute. Elkartasuna ezin da argazki baten eskuetan egon. Errefuxiatuak ezin ditugu alfonbrapean ezkutatu. Ezin dugu gure miseria alfonbrapean ezkutatu. Haiei zor diegu. Geure buruari zor diogu.


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as aguas del Mediterráneo chocando suavemente con aquel niño frío. Vimos esa imagen en todos los informativos, en todos los periódicos, no hubo radio en la que no hablaran de ella. Y en las redes, ¿te acuerdas? Se publicó y compartió miles, millones de veces. Parece que los medios de comunicación cumplieron con esa misión que les encomendamos, ésa referida a la denuncia de las desigualdades, de las injusticias o de la barbarie. Entre nosotras y nosotros, ¿te acuerdas? No había persona que no se sintiera conmovida, hondamente afectada por aquel horror. Las conversaciones giraban constantemente sobre aquella imagen, una y otra vez. Los ofrecimientos para acoger a personas refugiadas se multiplicaban, ¿te acuerdas? Y la exigencia a los gobiernos era poderosa, puesto que aquello no era asumible. El problema es

que, si repasas todo lo escrito aquí encima, te das cuenta de que la narración está en pasado… como si ya hubiera acabado. Pero no. El horror sigue en los mismos lugares. Puede que ahora no haya fotografía o que el drama terrible de toda esta gente no ocupe tanto tiempo en las televisiones y en las radios, tanto espacio en los medios impresos o en las redes sociales. Sin embargo, aunque a veces ni nos acordemos, siguen caminando con cansancio, miedo y hambre. Siguen muriendo. La solidaridad no puede depender de una foto. Debemos sacar a las personas refugiadas de debajo de la alfombra. Debemos sacar nuestra miseria de debajo de la alfombra. Se lo debemos. Nos lo debemos.

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Cristina Daura C

ristina Daura (Barcelona, 1988) no sabía que existía la ilustración hasta que en su primer año de Bellas Artes alguien le habló de ello. Y así fue como esta ilustradora y dibujante de cómics terminó en La Escola Massana estudiando un grado de ilustración. «Sabía que era dibujar, que existían los libros ilustrados, pero poca cosa más», confiesa. En su último año, a Daura le dieron una beca para estudiar en el Maryland Institute Collage of Art de Baltimore y sus amigos le preguntaron si había visto The Wire. No sabía

Texto

Elizabeth Casillas

NOS ADENTRAMOS EN LA OBRA METÓDICA Y APLICADA DE CRISTINA DAURA, QUIEN HA CONVERTIDO SUS COMPOSICIONES DE PÁGINA EN SEÑA DE IDENTIDAD. A VECES PERTURBADOR, OTRAS SOSEGADO, ASÍ ES EL TRABAJO DE UNA DIBUJANTE CONSCIENTE DE LA IMPORTANCIA DE TRANSMITIR EMOCIONES EN CADA VIÑETA.

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Cuando todas las piezas importan de lo que le hablaban y, bueno, la experiencia no fue todo lo bien que una esperaba que fuese. Sin embargo, esta vivencia le valdría años después para enfrentarse a lo que será su primera novela gráfica que, espera, salga a la luz a finales de año con la editorial DeHavilland. Pero mientras esto llega, Daura se ha ido labrando ya un merecido reconocimiento tanto en el campo de la ilustración como en el del cómic. Ha colaborado en diferentes fanzines y revistas como Rojo Putón, Kovra, Colibrí, Foto di Gruppo, la italiana Nurant o la británica Nobrow, realizado portadas para editoriales como Xiandai Ediciones o Alpha Decay y


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colaborado en la web Tik Tok Cómics con Tate Modern, una historia corta en dos entregas en la que enlaza un paseo por el Museo Nacional Británico de Arte Moderno con el consumo de LSD. También ha participado en el proyecto La ciudad en viñetas, una iniciativa de CentroCentro, el centro cultural-museístico de Madrid, en el que cada dos meses un autor crea un mural de narrativa secuencial de los edificios, las personas y las historias que componen las calles de Madrid.

El garabato, la espontaneidad Cuando Daura tiene la libertad para crear, esa que no siempre dan los clientes y que suele funcionar sobre todo en los trabajos más personales, las ideas aparecen en la ducha. «Suena muy ridículo, pero creo es en el único momento del día que no tengo pantallas o distracciones delante. Sólo la ducha», admite. Después, la libreta con los garabatos y su parte preferida: la composición. Es

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«LA VIÑETA TE TIENE QUE AYUDAR A EXPLICAR SIN PALABRAS CÓMO SE SIENTE ESA PERSONA»


en este proceso donde Daura prefiere la tranquilidad y la calma, porque después, cuando llega la parte aburrida, la hora obrera, la compañía es su mejor aliado para resistir las largas horas frente a la pantalla de la tableta gráfica.

Aunque aún no ha publicado un cómic en solitario, en la última edición de Expocómic fue elegida mejor autora revelación por su historieta Porno del bueno, perteneciente a la obra colectiva Todas Putas (Dibbuks, 2014). El relato, de apenas dos hojas de extensión escrito por Hernán Migoya y que Daura fue capaz de transformar en una historieta de doce páginas, dando la pausa y el tiempo que necesita el lector para digerir algo tan feroz, duro y estremecedor como es la pederastia, fue sin duda uno de los más alabados. Un tema truculento que se unió a una composición

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de viñetas muy personal, alejada de la página de cómic clásica que estamos acostumbrados a ver en la mayoría de las novelas gráficas. De hecho, esta forma de organizar las viñetas se ha convertido en una seña definitoria de su trabajo tanto en la faceta de ilustradora como de dibujante de tebeos. Un sistema que le funciona por igual en ambos medios y en el que intenta explicar a través de las viñetas tanto las emociones como la historia en sí. «La viñeta te tiene que ayudar a explicar sin palabras cómo se siente esa persona», nos cuenta. De hecho, gran parte de sus últimos trabajos están basados en

este sistema, incluida la novela gráfica en la que está trabajando, esa en la que narra sus vivencias personales mientras estudiaba ilustración en Baltimore. Aprovecha la lectura de la doble página, formando un conjunto que aúna la experiencia visual del lector y enfatiza el poder de la composición, y la acompaña de un uso de color muy cuidado (últimamente limitado su paleta a los colores primarios) para transmitir así todas esas sensaciones que han nacido en la ducha. «Usar el cómic, si entiendes el cómic como viñeta, dentro de la ilustración es una forma de poder explicar varias cosas a la vez sin que sea pesado», concluye. @

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CONSUMIR PREFERENTEMENTE ANTES DE

CACTUS Nº 16

Cheetos Barbie

Corazones que bombean ketchup urante los 90, Matutano centró gran parte de sus esfuerzos en captar al público adolescente masculino, gracias a crear snacks sobre los fenómenos que lo petaban en los colegios y la hora del bocadillo de esa época, como Dragon Ball o Chiquito de la Calzada, porque ya se sabe que las tortas y los chistes rancios son para tíos, ¿no? Así que la empresa se debió de dar cuenta de que había dejado de lado al sector femenino y optó por una idea tan evidente como efectiva: lanzar Cheetos Barbie. Aunque sea con una presentación tan machista.

D

La famosa muñeca vuelve a estar de moda (si es que alguna vez dejó de estarlo) gracias a los nuevos modelos que acaban de poner a la venta para acabar con ciertos estereotipos, lo que haría las delicias de Lisa Simpson. Lo que quizá no le haría tanta gracia es que el envase de este snack fuera de color rosa, para destacar en la tienda de chucherías sobre el resto de paquetes. Por si no fuera suficiente, en él aparece la efigie de la muñeca y ante ella, un enamorado Chester mirándola con ojos de gacela, aunque sea un guepardo. De esa relación contra natura, entre animal antropomórfico animado y muñeca de imposibles medidas, emergen corazones que decoran el fondo de la bolsa hasta convertirse en el propio snack. Efectivamente: ¡corazones fritos con sabor a ketchup! Como si fuéramos el mismísmo Hannibal Lecter, devorábamos el órgano vital en muestra de amor interespecies. Su textura rugosa y ausencia de relleno recordaban ligeramente a los míticos 3Ds de la misma marca, pero sin toque a queso.

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bre de los En plena fie no se tazos, Barbie atrás. La ar ed qu a podí attel contó M de muñeca ia línea del con su prop ete, con gu ju r popula ferentes. di 20 modelos trataba se no , ás Adem , sino zo ta r de cualquie que tenían s re do la vo de los as a as hendidur ocho pequeñ der po ra contorno pa al lo largo del s ia ac gr re r el ai lanzarlos po oku volaba, ro tazo. Si G impulso de ot os! a a ser men ¡Barbie no ib

No me tire, deposíteme sobre una mesa para que otros puedan disfrutarme. Gracias.

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AGENDA

MARZO / ABRIL 2016 - BILBAO

CURSOS / TALLERES / ENCUENTROS... AGENDA NASEI BELLEZA

AGENDA ESPACIOAERRE

Particular de Indautxu, 2. Bilbao. 94 439 49 15.

Avda. de las Universidades, 2. Bilbao / 94 442 27 35

VIE 8 ABR 19:00 a 21:00

VIE 11 MAR 17:00 a 21:00

LIMPIA TU HOGAR DE MANERA ECO-LÓGICA 25€ (Incluye dossier y material elaborado) Trucos para facilitar la limpieza del hogar de forma sana, barata y ecológica.

LIBRO CON DIFERENTES PATRONES DE COSIDO LONG STITCH 45€ (ESTUDIANTES 40€)

VIE 22 ABR 19:00 a 20:30

ÁLBUM CON COSIDO JAPONES + CAJA 45€ (ESTUDIANTES 40€)

RITUAL DE BELLEZA FACIAL 25€ Canjeables por cosmética + invitación a té orgánico. Los pasos imprescindibles para cuidar tu piel desde el desmaquillado hasta su hidratación.

CURSOS BONITOS (ILUSTRACIÓN) BilbaoArte. Urazurrutia Kalea, 32.

DEL 4 AL 8 ABR

SÁB 26 MAR 10:00 a 14:00

VIE 8 ABR 17:00 a 21:00

LIBRO CON LOMO PIEL DE CEBOLLA 45€ (ESTUDIANTES 40€) SÁB 23 ABR 10:00 a 14:00

PAULA BONET CONFLUENCIAS ENTRE PALABRA E IMAGEN

ENCUADERNA TU LIBRO DE BOLSILLO FAVORITO CON TAPA DURA 45€ (ESTUDIANTES 40€)

DEL 11 AL 15 ABR

TALLERES DE CALIGRAFÍA Y LETTERING

OLAF HAJEK LA BELLEZA Y SU IMPERFECCIÓN DEL 18 AL 21 DE ABRIL

PHILIPPE UG DEL VECTOR AL CUTTER

SEMANALES (20H): 10 MARTES: 16 FEB - 19 ABR / 18:00 a 20:00 CALIGRAFÍA UNCIAL + GÓTICA + RECURSOS DE DIBUJO MANUAL DE LETRAS + CALIGRAFÍA SOBRE TELA. INTENSIVO (4,5H): 19 MAR / 10:00 a 14:30 LETTERING DE ORIGEN CALIGRÁFICO: GÓTICA.CALIGRAFÍA SOBRE TELA.

CONCIERTOS / EXPOSICIONES / PROYECCIONES... BIHOTZ CAFÉ

AGENDA ZAWP Y hACERIA

Aréchaga, 6.

Ribera de Deusto, 47. Bilbao

DOM 2O MAR 13:00 (HASTA 20 ABR)

INAUGURACIÓN EXPO CRISIS DE IDENTIDAD Expo “por partes” que muestra el making of de un logotipo de principio a fin. Crisiscreativa abre las puertas de su estudio para mostrar el proceso que hay detrás de un proyecto de identidad corporativa. JUE 21 ABR 19:00 (HASTA 20 MAY)

INAUGURACIÓN EXPO RETRATOS A LÁPIZ - CARMEN ORTIZ

AGENDA AMBIGÚ San Vicente, 5. Bilbao. 944 24 23 43

VIE 11 MAR SÁB 12 MAR VIE 18 MAR SÁB 19 MAR

DJ HECK DOS HUSTLERS Y UN DESTINO SELECCIÓN DE SCREAMIN GEORGE & JAMES HUSTLER III BOOGIE KLUB#3 - TWIST! VS EASYER BLACK CHOCOLATE TUNES HERNAMOS DISLEXICOS PLAYS THE SOUND OF BELGIUM

AGENDA RESIDENCE Barrainkua, 1. Bilbao. 944 05 26 66

TODOS LOS MIÉ 21:00 SÁB 12 MAR 14:30 - 19:00 JUE 17 MAR 12:00 - 0:00

IRISH FOLK SESSIONS TORNEO 6 NACIONES DE RUGBY ST. PATRICK’S DAY

CADA VIERNES 21:00

HACERIA JAZZ CLUB CONCIERTO DE JAZZ + JAM SESSION 8€

SÁB 5, 12 Y 19 MAR 11:00 - 12:00 Y 12:00 - 13:00

GARABIA ZAWP TALLER: FLAMENCO PARA CRECER ADULTOS 10€ NIÑOS 5€

SÁB 5, 12 Y 19 MAR 18:00 - 19:30

HACERIA ARETOA TEATRO: EL ABRAZO DE HERÓNTIDAS 10€ AUTOR Y DIRECTOR: RICHARD SAHAGÚN

SÁB 12 MAR 21:00

DOM 13 MAR 17:00 - 19:00 SÁB 19 MAR 21:00 - 0:00 DOM 20 MAR 11:00 - 15:00

HACERIA FLAMENCO CLUB CONCIERTO: AITOR ESCOBAR 10€ (incluye una consumición) ENCUENTRO TALLER LAS TARDES TONTAS: DIY GRATIS LINDY HOP + SWING PARTY Clase abierta de Lindy Hop + Actuación de grupo en directo 3€ (incluye botellín de agua) MERCADO ECOLÓGICO EKOMERKA GRATIS


HAY UN VIRTUAL @revistacactus

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Cactus #16  

Número 16. Marzo/abril 2016.

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