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54 (II) VII


En «Algo para Meditar» queremos profundizar en los pasajes de la vida de Jesús que nos propone la Delegación cada primer viernes de mes en la Oración Diocesana de Jóvenes (ODJ) de San Bernardo. Lo vamos a hacer de la mano de los sacerdotes que cada mes dirigen esta ODJ. Con la oración ante Jesús Eucaristía y la lectura de estas líneas, llevaremos buen camino de preparación hacia nuestra JMJ 2011 y en nuestra vida de fe.

Para entender bien la novedad que introduce Jesús en su trato con las mujeres, debemos recordar una de las imágenes más bonitas de la Escritura: el pasaje en el que Jesús se acerca a una mujer que todos quieren apedrear por considerarla una gran pecadora. En medio de esa multitud, aparece Cristo para salir en defensa de ella con esa genial frase: «el que esté libre de culpa que tire la primera piedra». Esto suponía, no sólo un acto de valentía del Señor ante todos los fariseos –a lo cual nadie se había atrevido–, sino que nos muestra sobre todo un modo distinto de mirar a las mujeres, consideradas muy inferiores en la sociedad de aquel tiempo. Así, esta mujer y tantas otras que aparecen en los evangelios pudieron decir y con razón: «Nunca nadie me había mirado así», «Nadie me ha mirado de este modo», «Nadie me ha mirado así». Esta mirada de amor, ternura y belleza de Dios es la única que hoy puede sostenernos a cada uno de nosotros en nuestras vidas. Sólo el sabernos mirados de este modo, con ese amor y no juzgados nunca, es lo que puede hacer que cada día miraremos a los demás con semejante ternura: ¡Señor, que yo pueda mirar a los demás como Tú me miras, como Tú me amas! ¡Qué locura de amor el sentirse mirado así! Sólo el saberse mirado de este modo es Jesús habla con la mujer samaritana. lo que nos puede hacer cambiar nuestra vida, salir de nosotros mismos, salir de nuestros pecados y miserias y salir corriendo a corresponder a este Amor. Sólo así podemos entender las palabras que leemos en el libro del Cantar de los Cantares: «Mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado, que mi Amado es mío y yo suya; lo agarré, lo he abrazado y ya no lo soltaré jamás; ¡que mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado!». ¡Nunca pensé llegar a sentir un amor así! Ama y corresponde totalmente a Aquél que se entregó enteramente a ti por amor. El Evangelio nos muestra además cómo era la relación de Jesús con los más pequeños: la ternura y predilección que sentía por estos pequeños. Son muchas las citas que nos lo muestran, éstas son algunas que os dejo para que también cada uno de nosotros podamos meditarlas y adentrarnos en el mensaje de cada una de ellas, dejándonos querer como un niño en brazos de su Padre: «De los que son como niños es el Reino de los cielos» (Mt 19,14) «Cuidado de no escandalizar a uno de estos pequeños» (Mc 9, 42) «De la boca de los niños pequeños has sacado su alabanza» (Mt 21,16) «Dejad que los niños vengan a mí» (Mt 19,14)


«Cuando Israel era niño yo lo amé, y de Egipto como un hijo le llamé» (Oseas 11,1) «Dios revela sus secretos a los pequeños […] y enaltece a los humildes» (Lc 10,21) «El que se haga pequeño como ese niño, es el mayor» (Mt 18,4) «El que por mí reciba a un niño como éste, a mí me recibe» (Mt 18, 5) «Es voluntad de vuestro Padre que no se pierda ni uno solo de estos pequeñuelos» (Mt 18, 14) De los que son como niños es el Reino.

Jesús Javier Mora Arreola, pbro. Director de la ODJ de febrero

Marzo: mes de San José, mes del Seminario, mes de oración por las vocaciones sacerdotales

En la Oración Diocesana de Jóvenes de marzo estuvo presente el icono del Buen Pastor que desde 2009 está recorriendo las parroquias de la Diócesis a fin de animar la oración por las vocaciones. Este icono sintetiza la palabra del Señor que más resuena en este mes: «Rogad al dueño de la mies que envíe obreros a su mies»” (Mt 3, 67). El icono del Buen Pastor es signo de esta palabra; necesitamos muchos y santos sacerdotes para que Jesús, Buen Pastor, siga cuidando de su Iglesia. El mes de marzo, en el que celebramos a San José, está dedicado de modo especial la oración por las vocaciones sacerdotales. Ésta no excluye la oración por el resto de vocaciones, todos ocupamos nuestro lugar en el cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Ahora bien, los sacerdotes son los amigos que el Señor ha querido escoger como estrechos colaboradores de su misión redentora. Así lo expresaba el san Juan María Vianney, el santo cura de Ars: «Si desapareciesen los sacerdotes, no tendríamos al Señor. ¿Quién lo ha puesto en el sagrario? El sacerdote. ¿Quién ha recibido vuestra alma apenas renacida en el bautismo? El sacerdote. ¿Quién la nutre con la Eucaristía para que pueda terminar su peregrinación? El sacerdote. ¿Quién la preparará para comparecer ante Dios, lavándola por última vez en la sangre de Jesucristo? El sacerdote, siempre el sacerdote. Y si esta alma llegase a morir (a causa del pecado), ¿quién la resucitará y le dará el descanso y la paz? También el sacerdote... ¡Después de Dios, el sacerdote lo es todo!... Él mismo sólo lo entenderá Imagen del Santo Cura de Ars en el cielo». Estas afirmaciones, nacidas del corazón sacerdotal del santo Párroco, pueden parecer exageradas. Sin embargo, revelan la altísima consideración en que tenía el sacramento del sacerdocio. Parecía sobrecogido por un inmenso sentido de la


responsabilidad: «Si comprendiéramos bien lo que representa un sacerdote sobre la tierra, moriríamos: no de pavor, sino de amor... Sin el sacerdote, la muerte y la pasión de Nuestro Señor no servirían de nada. El sacerdote continúa la obra de la redención sobre la tierra... ¿De qué nos serviría una casa llena de oro si no hubiera nadie que nos abriera la puerta? El sacerdote tiene la llave de los tesoros del Cielo: él es quien abre la puerta; es el administrador del buen Dios; el administrador de sus bienes... Dejad una parroquia veinte años sin sacerdote y adorarán a las bestias... El sacerdote no es sacerdote para sí mismo, sino para vosotros». Una de las causas de la terrible secularización de nuestra sociedad y de la falta de fe que acampa a nuestro alrededor es la falta de sacerdotes. Acojamos la petición del Señor (cf. Mt 3,67) y pongamos la oración constante por las vocaciones sacerdotales en un lugar privilegiado de nuestra oración personal. Es la necesidad más urgente de nuestra Diócesis, de la Iglesia, del mundo. ¡Señor, danos santos y numerosos sacerdotes! David Calahorra Martínez, pbro. Director de la ODJ de marzo

Conoce por qué San José es el patrón de los que se preparan al sacerdocio Únete a la intención de nuestro Obispo al pedir por las vocaciones Comprométete a rezar por las vocaciones en la cadena de oración diocesana Pide por las vocaciones al sacerdocio con la Oración a Jesús, el Buen Pastor

Oración a Jesucristo, Buen Pastor Jesús, Buen Pastor de la Iglesia, a Ti nos encomendamos, para que bajo la guía de los obispos y sacerdotes sepamos ayudar a nuestros niños y jóvenes a descubrir el auténtico significado de la vida cristiana como vocación, para que abiertos y atentos a tu voz, te sigan generosamente. Bendice nuestras parroquias; transfórmalas en comunidades vivas donde la oración y la vida litúrgica, la escucha fiel y atenta de tu Palabra, la caridad generosa y fecunda vengan a ser terreno favorable para el nacimiento y desarrollo de una mies abundante de vocaciones. Te suplicamos que protejas y consolides la vocación de nuestros seminaristas y nos concedas los santos y numerosos sacerdotes que necesitamos. María, Reina de los Apóstoles, bendice a los jóvenes, hazlos partícipes de tu dócil saber escuchar la voz de Dios y ayúdalos a pronunciar, como tú, un sí generoso e incondicional al misterio de amor y elección al cual les llama el Señor. Juan Pablo II


La beatificación del ‘Papa joven’ y su legado, también en Internet El próximo 1 de mayo la Iglesia Universal vivirá un acontecimiento histórico con la beatificación de Juan Pablo II, el Grande, por su sucesor en la sede de San Pedro, Benedicto XVI. Además de tratarse de una gran fiesta para todos los católicos, como cada vez que la Iglesia proclama nuevos beatos y santos a los que imitar y seguir en el camino hacia Cristo, se trata de la primera vez en el último milenio que un obispo de Roma nombra beato a su predecesor. Se espera que la ‘Ciudad Eterna’ reciba una avalancha de peregrinos de todas partes del mundo para unirse en acción de gracias a este día de fiesta en que se celebra la Divina Misericordia del Señor, una fecha muy querida por el «joven de 83 años» que visitó España por última vez en 2003 con el lema «Seréis mis testigos». Para quien no pueda desplazarse hasta Roma esos días, la Santa Sede se ha movilizado para que todos puedan seguir esta jornada de oración y alegría en el Señor a través de la Red, con la colaboración del Centro Televisivo Vaticano y Radio Vaticano. Esta decisión responde también al ardiente deseo que el venerable Juan Pablo II tuvo siempre de «desarrollar instrumentos en la Red para servir al Evangelio y para potenciar el diálogo y la comunicación». En su mensaje para Jornada Mundial de las Comunicaciones del año 2002, el Papa Wojtyła ya mostraba su interés en que la Iglesia supiera llevar el mensaje de Cristo navegando ‘mar adentro’ en la Red, según el mandato de Cristo. «Sólo cuando se vea el rostro de Cristo y se oiga su voz, el mundo conocerá la buena nueva de nuestra redención», decía el ya próximo beato al hablar de Internet como de un «nuevo foro para la proclamación del Evangelio». Ahora, la voz del sucesor de Pedro que más protagonismo ha tenido en los medios de comunicación de todo el mundo, también se hace presente en la Red gracias a esta iniciativa y otras muchas, y llega hasta Facebook. Conoce o redescubre en la Red el legado de Juan Pablo II y sigue la celebración del próximo 1 de mayo en primera fila a través de estos links. La barca de Pedro ‘echa las redes’ para estar más cerca de la sociedad digital y de los jóvenes. Sé parte de esta experiencia y navega tú también ‘mar adentro’ pinchando sobre las imágenes. José Manuel Del Puerto


El Papa tiene algo que decirte esta Cuaresma El Santo Padre Benedicto XVI, que nos visitará en agosto, nos anima en su mensaje para esta Cuaresma a redescubrir la gracia de nuestro Bautismo, sacramento que nos hace ya partícipes de la muerte y resurrección de Cristo, de modo que nuestra vida se configure cada vez más a los sentimientos de su corazón, lo que es «la aventura gozosa y entusiasmante del discípulo», escribe Benedicto. El Bautismo es un regalo por el que morimos al pecado y comenzamos una vida de hombres nuevos que nos impulsa a responder al «dame de beber» de Cristo a la samaritana que no es otra cosa que «abrir nuestro corazón a la esperanza y guiarnos [por Cristo] a vencer las seducciones del mal». Se trata de un camino de conversión que nos llama a «volver a Cristo nuestro corazón», escribe el Papa, con las armas eficaces de la oración de la Palabra de Dios, la limosna y la penitencia. Tres actitudes que nos recordarán en esta Cuaresma la importancia de nuestra unión con Cristo y de buscar los deseos de su corazón para nuestra vida y nuestra relación con el prójimo. Para aprovechar esta cuaresma al máximo no dejes sin mirar: Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma Homilía de Benedicto XVI en el Miércoles de Ceniza La Red también nos ayuda a vivir este tiempo José Manuel Del Puerto

El pasado 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, la Iglesia celebró la Jornada de la Vida Consagrada con el lema «Jóvenes consagrados, un reto para el mundo» y es que los jóvenes de hoy en día siguen buscando la felicidad como lo hicieron sus abuelos pero muchas veces por caminos que no llevan a la verdadera alegría, que sólo la da Dios. «Nuestro corazón está inquieto, hasta que no descansa en Ti», decía san Agustín. Los consagrados y consagradas son testigos verdaderos de Cristo en un mundo que busca, sin saberlo, el amor de Jesucristo. Quien conoce al Dios de la vida es eternamente joven en el amor, pues Él concede a su Iglesia los carismas que los tiempos necesitan para hablar al mundo de la siempre novedosa locura del amor de Dios. Este es el caso del nuevo Instituto Iesu Communio, en donde varias jóvenes de nuestra Diócesis han consagrado ya su vida al Señor en La Aguilera (Burgos). La locura que han cometido estas diocesanas, como la de cualquier vida consagrada, es «la única locura que vale la pena cometer: la de enamorarse de Jesucristo y entregarle su amor a él solo y para siempre» decía el Arzobispo de Burgos en la Misa de Acción de Gracias por el nuevo carisma religioso. ¡Gracias Señor por seguir llamando a la vida consagrada a tantos locos de amor que puedan mostrarnos que sólo Dios basta! José Manuel Del Puerto

Comunidad Iesu Communio


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Revista Adal febrero/marzo 2011