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GASTRONOMÍA

L

a sopa castellana es también conocida en algunas zonas como sopa de ajo. Me encantan las sopas, ahí no coincido con nuestra amiga Mafalda. Por ello en este rinconcito dedicado al arte de cocinar, no podía faltar una receta de sopa. Hay cientos, miles; pero tal vez por procedencia, por sencilla y económica, me incliné por empezar con ésta. ¿Quién no ha escuchado alguna vez esta frase?. “La sopa resucita a un muerto.” Yo soy de las que piensa así, una humeante sopa en esos fríos días de invierno, si no te resucita, su calidez, al menos, te reconcilia por unos momentos con algunos de los duros inviernos con los que a bien tiene regalarnos este país llamado Bélgica.

Ingredientes: 4 dientes de ajo, 1/2 barra de pan del día anterior, caldo de verduras o agua con sal, 100 gramos de jamón serrano, 4 huevos, perejil, aceite de oliva y una cucharadita de pimentón dulce. Manos a la obra: En primer lugar ponemos a calentar el aceite de oliva en una sartén. Cuando el aceite está caliente, rehogamos los tacos de jamón y los dientes de ajo en láminas. Los dejamos un par de minutos cuidando bien de que no se quemen. Enseguida añadiremos el pimentón dulce y apagamos el fuego directamente para que no se queme y amargue el sofrito.

Mientras, en una cacerola, calentamos el caldo de verduras o simplemente el agua con un poquito de sal. Cuando el agua está hirviendo, vertemos el sofrito con cuidado de no quemarse con el vapor que sube. Incorporamos los trozos de pan duro y dejamos que se ablanden un par de minutos más o menos. Para terminar y sin bajar el fuego, echaremos los huevos frescos enteros para que se escalfen rápidamente, un par de minutos y estarán hechos. Servimos la sopa en unos platos hondos con un huevo en cada plato. Espolvoreamos con perejil fresco y sobra decir que esté bien calentita. La mezcla del huevo esclafado con el caldo es sencillamente deliciosa.

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ACENTOS número 7  

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