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ministros de asuntos exteriores ya reclamaron un aumento de presupuesto. Su sede se encuentra en Varsovia y parece bastante alejada del debate público europeo. Da la sensación de que es la puerta trasera de las políticas migratorias. Sus herramientas de comunicación son los clásicos informes ilegibles de las instituciones y un par de vídeos donde se mencionan varias veces las palabras “criminales”, “traficantes” e “ilegal”. Más allá de esta pobre estrategia de comunicación, varias ONG’s se preocupan por su opacidad de cara al público, una práctica habitual entre las instituciones europeas que, en este

los fracasos de la política migratoria europea y las violaciones de los derechos humanos en sus fronteras. Frontex reenvía la patata caliente a los estados miembros, soberanos en cuanto al control de sus fronteras se refiere. La plataforma de defensa al refugiado Frontexit (creada por la ONG Migreurop) acusa a Frontex de: 1. Fomentar una inmigración clandestina cada vez más arriesgada, al usar la represión y unos medios de disuasión dignos de una estrategia de guerra en contra de seres humanos que llegan muchas veces en muy malas condiciones a las

salvaron respecto a las que no.

caso, puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte de los emigrantes, y desde luego no deja nada claro el respeto a los derechos humanos que supuestamente se defiende en la propia Unión. En varias ocasiones, como ha sido el caso con la tragedia de Lampedusa, que acabó con la vida de 300 emigrantes en octubre pasado, Frontex ha sido utilizada como chivo expiatorio de

puertas de Europa. Frontex declara por su parte que Eurosur, un programa de intervención y salvamento en alta mar que puso en marcha en 2008 tiene como propósito salvar vidas. Según una reciente encuesta de Le Monde Diplomatique, ningún estado, agencia internacional ni ONG dispone de cifras exactas ni existen formas de medir la amplitud del problema de la inmigración y de las vidas que se

de “non-refoulement” (NdR. “no rechazo”, se emplea el término francés en la legislación internacional) de los emigrantes que presentan una solicitud de asilo. Sin embargo, los informes generados por esa petición así como sus conclusiones no se harán públicos, lo cual genera más dudas aún sobre el modus operandi de los agentes encargados del control de las fronteras europeas.

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2. No respetar el Tratado de Lisboa, al firmar acuerdos sobre el control de fronteras con países extracomunitarios sin que estos hayan sido previamente validados por el Parlamento europeo, como lo prevé el Tratado. 3. Denegar el acceso a migrantes sin haber comprobado su identidad y su origen y así no respetar la Declaración Universal de los Derechos Humanos que garantiza el asilo a las personas que lo necesiten. El 16 de abril, el Parlamento europeo votaba un nuevo texto de Frontex que incluye la condición

ACENTOS número 7  

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