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EL EXPERIMENTO  POLGAR

L

DPLUDGD¿MDVREUHHOWDEOHURGHDMH-­ drez. Las   manos   apretadas   contra   las   mejillas   rosadas.   Concentrada,   replegada  en  sí  misma,  una  nena  de   nueve   años   se   preparaba   para   em-­ pezar  la  partida.  Vestía  su  pulóver  de  la  suerte     —tejido   por   su   madre   unos   días   antes   de   co-­ menzar  el  torneo—  y  llevaba  consigo  un  peque-­ ño  tigre  de  madera:  un  amuleto. El  reloj  hacía  tic-­tac:  era  el  único  sonido   en  la  sala. Ella  movió. Decenas   de   varones   adultos   observaban   incrédulos   la   escena.   Su   oponente   —también   mayor—  sabía  que  no  era  una  partida  más:  mo-­ YLy<OXHJRPRYLyODQHQD<SDVDGRXQWLHPSR llegó  el  desenlace. —Jaque  mate  —dijo  ella.   La  criatura,  que  acababa  de  ganar  un  tor-­ neo  internacional  y  que  en  pocos  años  llegaría   a  ser  la  mejor  ajedrecista  de  todos  los  tiempos,   VHOODPDED-XGLW3ROJDU<HUDHOUHVXOWDGRGHXQ experimento.

GABRIELA MANULI Buenos Aires, 1980 Periodista, licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires y magíster en Políticas Públicas con especialización en medios por la Universidad de Europa Central. Hace más de diez años que trabaja en periodismo. Fue parte del suplemento de investigación del diario 7LYÄS. Como periodista free-lance escribió para medios argentinos —las revistas Rumbos, TXT y el diario La Nación— y medios internacionales como el diario El Mundo de España y La Nación de Chile. También trabajó como productora de radio y televisión. En 2008 fue becaria del World Press Institute en Estados Unidos. Ganadora de un premio de ensayos de la Fundación ,S3PIYV`ÄUHSPZ[HKLS7YLTPV Periodismo para la Tolerancia de la Federación Internacional de Periodistas, es también autora del blog más completo sobre Budapest en idioma español. Vivió casi tres años en la capital O‚UNHYH`HÄULZKLZL mudó a Washington, D.C.

E

l experimento  Polgar.  Así  lo  llamaban  y  lo   llaman,   en   honor   al   padre   de   Judit   Polgar     —Laszlo  Polgar—,  quien  hace  ya  varias  déca-­ das   acuñó   una   hipótesis:   los   genios   no   nacen,   VHKDFHQ<KDEtDTXHKDOODUODHFXDFLyQTXHKL-­ ciera  posible  ese  logro.  La  clave,  pensó  Laszlo   entonces,   estaba   en   la   especialización   tempra-­ na:  en  dar  a  los  niños  muchas  horas  diarias  de   entrenamiento   y   someterlos   a   una   educación   alejada  de  la  escuela  formal  (algo  que  no  sería   sencillo  en  la  Hungría  comunista,  que  es  donde   nacieron  y  vivieron  los  Polgar).

SAQUÉ CON  PERFECTO  DISIMULO  EL  AS  DE  MI  MANGA,  PERO  ERA  AJEDREZ. 10

Orsai Número 12  

Textos de literatura y cronica narrativa en español.

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