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2 En contacto Nos encantaría entablar una comunicación bidireccional contigo, recibir tu retroalimentación, conocer tus inquietudes y temas de interés. Escríbenos a revista@dismara.com

Directorio Director Jonatán Frías

Publicidad y Edición José Domingo Martínez

Redacción Viridiana Torres

Coordinación de Diseño Carlos Gómez

Diseño Editorial Adriana Patiño Adrián Pérez Ilse Flores

CorrecCión Adareli Fernández Lilian Lango

Colaborador Juan Carlos Guzmán

Revista bimestral publicada por Ediciones Ariel. El material editorial que aparece en esta publicación es usado con autorización de los autores y/o editores correspondientes. Se autoriza la reproducción de los artículos, siempre que se cite la fuente y no con fines comerciales. Las opiniones aquí vertidas son responsabilidad de los autores y la publicidad y promociones anunciadas en esta revista son responsabilidad exclusiva de los patrocinadores.

Contenido 6 10 12 16 18 24

Lo que tu hijo necesita de ti Lucha por tu identidad Sus temores Los secretos que los hombres guardan Convicciones personales Hombre noble en construcción

28 32 34

¿Para qué existo?

36

Los hombres buenos también se enojan

40 42 48 50 54

¿Qué es un hombre?

Valiente como un león y manso como un cordero

La última batalla ¿Cómo ver a Jesús en 3D? Emociones masculinas El hombre que no murió ¿Hay un sacerdote en su casa?


Hombría, varón y otros conceptos desconocidos.

P

Editorial

or meses he estado realizando un experimento entre mis amigos varones. Cuando tenemos un momento tranquilo, los miro a los ojos y les pregunto: ¿Cómo defines la palabra cristiano? La mayoría se extraña por la pregunta pero como ven que estoy hablando en serio, lo piensan un segundo y luego me dan su propia definición; algunas son sencillas y otras más teológicas, pero todos se expresan con convicción y seguridad. Esto no es extraño pues he hecho esta pregunta solo a amigos cristianos. Lo que sí es extraño es que todos ellos llevan más años de ser varones que de ser cristianos, pero la gran mayoría se ha visto en apuros cuando les pido que definan la palabra “hombría”. En algunas ocasiones he presionado un poco más y les he preguntado como están construyendo la identidad de sus hijos varones si no pueden definir qué significa ser hombre. (Definitivamente tengo excelentes amigos y eso me ha librado de terminar con un puñetazo en la nariz). Algunos se han defendido diciendo que aunque no tienen una definición de hombría, sí han tenido cuidado en dar ejemplos prácticos de lo que ésta significa. Les enseñan “cosas de hombres” como usar herramientas, patear balones y enfrentar peligros; uno me acaba de decir que él lleva a sus hijos al estadio, les enseña a abuchear al árbitro, y a lanzar palomitas al aire y cacharlas con la boca... Sospecho que eso no es suficiente. Las actividades prácticas con los hijos no tienen nada de malo, al contrario, son excelentes. El único inconveniente es que limitan la intencionalidad de nuestras acciones. Hacer el esfuerzo de definir un concepto, nos permite asirlo, exprimirlo, asimilarlo; y sobre todo, ponerlo en práctica de una mejor manera. En el libro de Génesis, Dios tuvo gran cuidado al utilizar las palabras para definir lo que significa ser hombre. En 1:26 utiliza la palabra Adam para manifestar que el hombre (varón y mujer) son imago Dei (imagen de Dios). En 1:27 habla de la diversidad sexual y al varón lo llama zakar y a la mujer neqebah; dos palabras completamente diferentes en su origen. Finalmente, en 2:23 Dios llama al hombre iysh y a la mujer ishshah, mostrándonos así la complementariedad y la relación entre un hombre y su mujer. Esta es menos que una introducción al tema, pero al igual que con la palabra hombría, deseamos que el resto de conceptos que aparecen en este ejemplar, te ayuden a reflexionar en lo que Dios ha dicho, y que esto sea un puente para llevarte al conocimiento de Aquel que es el ejemplo máximo y perfecto de hombría: Jesucristo hombre. Desde ya agradecemos tus comentarios y sugerencias. jfrias@dismara.com


6 padres

lo que tu hijo

necesita de ti

E

l Señor Jesús es el Rey de Reyes. No recibe el nombre de Presidente de presidentes. Es el Rey de reyes. Cuando estudia la Biblia, no estudia a los presidentes. Estudia a los reyes. Una gran parte de la Biblia habla de reyes. No obstante, aparte de unos pocos estudiosos, la mayoría de nosotros sabemos muy poco acerca de ellos. Resulta bastante interesante que en el Antiguo Testamento aparezcan cuarenta y tres reyes de Judá e Israel. Y sus vidas, sus decisiones y sus conductas ocupan casi dos tercios del Antiguo Testamento. Sabemos que tenían nombres muy extraños y que la mayoría cometió errores. Esto nos incomoda. Y nos incomoda todavía más que los reyes que no comet ieron er rores pa rece que t uv ieron h ijos que sí lo hicieron. ¿Cómo puede alguien que anduvo tan cerca de Dios como algunos de estos reyes, acabar teniendo hijos tan echados a perder? Nuestra tendencia es levantar las manos y descartar en la práctica cualquier esperanza de aprender de ellos algo que valga la pena. A pesar de eso, Dios los puso ahí por una razón. No quiere que nos limitemos a pasarlos por alto. En otras palabras, estos reyes fueron importantes. El Rey de reyes puso ahí a estos personajes a propósito.

Futuros Reyes Este libro lo estoy escribiendo en Word. Es un programa muy bueno porque puedo corregir, eliminar, pegar o borrar a mi gusto. Lo malo es que así tratan algunos maestros la Biblia. Piensan que es un documento en Microsoft Word. Sin embargo, no lo es, es la Palabra. Uno no la cambia, ni la recorta, ni la elimina. Nos inclinamos ante ella. No estamos por encima de ella, sino sujetos a ella.

La Biblia enseña que Dios lo sabe todo, incluyendo el futuro. Dios conoce nuestros pensamientos, incluso antes de que los tengamos. Conoce las decisiones que tomaremos. Conocía antes de la fundación del mundo que usted iba a nacer, y sabía con quien se casaría. No solo lo conocía; lo ordenó. Sabía que tendría un hijo y que necesitaría guiarlo. Su hijo ha formado parte del plan de Dios desde antes de los tiempos. Y Dios sabe qué necesita, y qué necesita usted para poder guiarlo. No obstante, ahí está el secreto. Y esto es importante, señores. Antes de Deuteronomio 17 está Deuteronomio 6. Deuteronomio era para todos los hombres de Israel: padres, líderes y reyes. Todo hombre, todo padre, y en especial todo rey (como ejemplo para la nación) debía obedecer Deuteronomio 6. Moisés dijo que era un asunto de vida o muerte. Deuteronomio 6:5-7 contiene una descripción del puesto de trabajo de los padres. Y la vida de la nación dependía de que cumplieran esta tarea. ¿Tiene usted una descripción de trabajo? La mayoría la tiene. Cuando uno acepta un puesto de t rabajo, recibe u na descr ipción de las responsabilidades que asumirá. Todos los hombres de Israel tenían una descripción del trabajo que Dios les había dado. Y todos la podían entender muy bien porque solo incluía dos cosas. Solo dos:

Tarea #1 Amar a Dios de todo corazón “Amaras a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón”.


Cuando usted ama así a Dios, sus mandamientos le importan. Jesús les dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). Los hijos necesitan padres que amen al Señor sin reservas y sin condiciones. Y en virtud de su amor a Dios, aman sus palabras.

Tarea #2 Enseñar a los hijos con diligencia “Las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”. En el curso de la vida cotidiana, cuando los padres estaban con sus hijos, debían instruirlos y enseñarles de la vida. En otras palabras, el hijo aprendería cómo ser un hombre observando a su padre. El padre guiará a su hijo estando “con” su hijo. Esa fue la instrucción de Dios para todos los hombres de Israel. Y esta es su instrucción para todos los hombres hoy. Un hombre iba caminando por la calle disfrutando de la tarde otoñal. Entonces se dio cuenta de que un hombre de más edad estaba teniendo problemas con una lavadora en la puerta de su casa. Se acerco rápidamente a esta persona y comenzó a ayudarla. Por varios minutos la empujaron, tiraron con fuerza de ella y la levantaron antes de detenerse frustrados. El hombre más joven dijo: “No tenía ni idea de que fuera a resultar tan difícil entrarla en la casa”. El hombre de más edad respondió: “¿Qué quiere decir con entrar? Estoy tratando de sacarla”. Estos dos hombres tenían la mejor de las intenciones. Aun así estaban haciendo lo contrario el uno del otro. Si un hombre no trabaja con el Señor, llegará a frustrarse cuando trate de guiar a su hijo. Para guiar a nuestros hijos se requerirá reflexión, creatividad y una cierta dosis de sacrificio. No obstante, podemos estar seguros de lo siguiente: Cuando toma en serio su palabra, Dios proveerá una forma para que pueda guiar.

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Tyndale NTV


10 general

LUCHA POR TU

IDENTIDAD

Cómo tratar con nuestras heridas

R

ecuerdo cómo me moría por atraer la atención de mi papá cuando era niño. Él quería que me destacara en los deportes más que ninguna otra cosa. Dejando de lado el hecho de que era demasiado pequeño, demasiado lento, demasiado débil y tenía poca tolerancia al dolor, probablemente podría haber tenido éxito. Por supuesto, cuando los niños son pequeños, la mayoría puede competir si le dedica su mejor esfuerzo. Eso cambió la noche que me lesioné la rodilla derecha corriendo hacia atrás en busca de la pelota en un “gran” partido de noveno grado. En esos días, los cirujanos ortopédicos arreglaban los ligamentos y cartílagos rotos vaciando la rodilla y cosiéndola. Mi papá nunca pareció entender que sin un ligamento cruzado anterior en mi rodilla derecha no tenía movimiento lateral. En esencia, cada vez que hacia un giro hacia la izquierda, la rodilla cedía y me caía al piso retorciéndome de dolor. Cuando me retiré del futbol a los dieciséis años mi papá me ofreció esta perspectiva, con la idea de alentarme a intentar una vez más: “El problema no es tu rodilla,” dijo. “El problema es que eres de los que se rinde fácilmente.” El dolor de esa realidad fue mucho mayor que el de mi rodilla, y aún continúa.


Estoy seguro que tú también has sido herido profundamente. Tal vez has permitido que las cicatrices de esas heridas paralicen tu potencial y te vuelvan tan inmóvil como un soldado de juguete. Esta clase de heridas son el material que Dios usa para edificar valientes hombres de fe. Debes dejar que Dios te defina, y no tus fracasos del pasado o las cicatrices del presente. Moisés fue llamado asesino y pasó cuarenta años en el desierto antes de liberar a los israelitas del faraón. Pero hoy es recordado como un libertador y un gran hombre de fe. José fue vendido como esclavo por sus hermanos y luego pasó un tiempo en una prisión egipcia, acusado de abuso sexual. Todo esto antes de que faraón lo elevará a un puesto de liderazgo, Pedro tuvo una actitud cobarde cuando negó a Cristo antes de convertirse en una columna de la iglesia. Hoy reconocemos sus fallas, pero lo vemos como un poderoso hombre de fe. Así que, ¿Qué importancia tiene un nombre? ¡Toda! Pero los nombres pueden cambiarse, o se puede agregar otros. David tomó un hombre llamado “Vergüenza” y otro llamado “Desperdicio” y los llamó soldados valientes. Independientemente del nombre que te hayan dado tus padres o tus atormentadores, a los ojos de Dios, tú eres un valiente hombre de fe. Si no fuera así, ¿Por qué habría de ordenarte el apóstol Pablo que te pongas la armadura de Dios y resistas al diablo? (Efesios 6:13) Cuando reflexiono sobre esa perspectiva ahora, casi parece común. Pero, en ese momento, debido a mi pena, fue como un salvavidas arrojado a un hombre que se estaba ahogando. Me di cuenta que la masculinidad que Dios le dio a estos valientes no se había marchitado bajo el sol intenso de la adversidad. Había aflorado. Encontraron la estabilidad de Dios en su momento de mayor necesidad, como un árbol de raíces profundas durante un vendaval. Eso significa que todas las adversidades que hemos sufrido pueden ser usadas por Dios para hacernos más fuertes, no más débiles. Tal vez aceptes esta idea como válida pero no estás seguro de cómo funciona. Al parecer, cuando una

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pérdida expone nuestras debilidades y corremos a Dios, descubrimos su fortaleza. Es que el poder de Dios se desata en el punto de tu mayor debilidad. Por eso Pablo dijo: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:10). Esta realidad nos da profundos beneficios. Si durante tiempos de debilidad acudes a Dios, emergerás como un hombre más fuerte porque sólo dependerás de la fuerza de él. De este modo estarás parado codo a codo con otros hombres a quienes Dios les ha dado el poder para luchar contra la oscuridad espiritual. Considera estos héroes bíblicos: Elías fue tenazmente perseguido por un rey y una reina malvados…pero generó un avivamiento. Daniel fue arrojado al foso de los leones…y Dios lo rescató. Pablo fue perseguido… sin embargo, escribió gran parte del Nuevo Testamento. La lista de guerreros bíblicos que se volvieron fuertes a través de la adversidad es interminable. Dios usó el sufrimiento para exponer sus debilidades y acercarlos a él para que, con su poder, pudieran atacar las fortalezas de los enemigos.

Dios quiere usar nuestras vulnerabilidades para ayudarnos a encontrar nuestra identidad en Su fuerza. No importa cuán oscuro pueda parecer tu pasado o tu presente, como hombre, tú eres un guerrero que enfrenta a las fuerzas del infierno en una guerra de valor eterno. Una vez que hayas aceptado esta verdad, estarás listo para acercarte más a Dios y luchar la segunda batalla.


12

sus temores

“el que teme sufrir, sufre de temor”.

general

C

ualquiera que haya visto las noticias en el televisor o haya leído el periódico matutino, sabe que en este mundo hay muchas cosas de las cuales estar atemorizado. Hasta el hombre (o la mujer) más fuerte, piadoso y lleno de fe le teme a algo en algún momento de su vida. Las mujeres se sienten especialmente vulnerables y tienen su lista especial de “y qué si” que tienen que ver con amenazas a su seguridad personal y la de su familia. “¿Y qué si alguien entra a robar en nuestra casa?” “¿Y qué si no tenemos suficiente dinero para pagar la hipoteca de la casa?” “¿Y qué si mi esposo muere o sufre alguna lesión?”. Todas estas son preocupaciones reales y muy legítimas. Pero cuando el temor a causa de las mismas se apodera, atormenta y domina la vida de una persona, puede llegar a convertirse en un espíritu de temor que es paralizante. Podemos darle ocasión a un espíritu de temor cuando hemos experimentado algo traumático o aterrador. Cuando el poder y la presencia del temor tienen más peso que nuestra seguridad en el poder y la presencia de Dios, un espíritu de temor nos puede atormentar. Lo opuesto al temor es la fe, algo que todos necesitamos usar más en nuestras vidas. Pero trascender de un estado de temor hacia la fe, es mucho más difícil de lograr si el temor se ha convertido en u n agente cont rol ador. Es por eso que u na persona vencida por el temor necesita oración. Y la oración de un esposo por su esposa para que esta se libere del temor es poderosa. Tus oraciones por tu esposa la pueden ayudar a reconocer que el temor no proviene de Dios (2 Timoteo 1:7), y que el perfecto amor de Dios echa fuera de su alma todo temor (1 Juan 4:18). Tus oraciones también podrán ayudarla a tener una fe suficientemente fuerte como para creer que Dios la ama, que está en control de su vida y que no la dejará ni la desamparará. Además de estar sobrecargada por los temores del peligro físico y la falta de provisión para ella y las personas que ama, una mujer también puede sufrir por temor al ser humano. Son pocas las mujeres a quienes no les importa lo que cualquiera piense de ellas, sus hijos, su hogar, su trabajo, su apariencia, su esposo o sus habilidades. Una cierta cantidad de cuidado es algo normal,


pero cuando la preocupación por lo que otras personas estén pensando afecta negativamente el comportamiento de una mujer, esto se convierte en el temor al ser humano. Este temor hará que tu esposa se esfuerce sobremanera por ser perfecta, o que se sienta tan intimidada que tenga miedo de hacer algo por temor a equivocarse. Tus oraciones la pueden ayudar a guiarse por el temor de Dios y no por el temor al ser humano.

EL PODER DEL ESPOSO QUE ORA STORMIE OMARTIAN Editorial Unilit UNI7620

Aunque no parezca ser un temor descontrolado, las cosas con las que la mujer más lucha, como la comida, el peso, las relaciones, su autoestima, las apariencias, finanzas, culpa o la duda, por lo general tienen su raíz en el temor a algo. La Biblia dice: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26:41). Si tu esposa tiene algo que considere ser una lucha constante, una debilidad de la carne, o una tentación en su vida, entonces necesita que ores con ella para que Dios le dé las fuerzas para resistir y ser libre. Muchos de nosotros tenemos temores profundos que nunca le contamos a nadie. Hace varios años le hice esta misma pregunta a mi esposo y me dijo que tenía temor de no ser un buen padre. Su respuesta me sorprendió mucho, porque nunca había manifestado el más mínimo indicio de que esta fuera una de sus preocupaciones. Su temor me llevo a orar específicamente por la relación con sus hijos. Otra artimaña que usa el enemigo del alma de tu esposa es depositar un profundo descontento en su c o r a z ó n . Un a c o s a e s v e r d ó n d e t u v i d a necesita mejorar y luego orar al respecto y esperar pacientemente hasta que Dios te dé Su respuesta y otra es odiar tu vida. Este sentir nos enferma y amarga la vida. Tal estado de desesperanza mental es una tortura para cualquier mujer, y creo que es una de las tácticas que el enemigo usa para crear malestar y disensión, y para mantener a la mujer en un constante estado de temor. Con frecuencia las mujeres luchan porque anhelan profundamente que ocurran ciertas cosas y a la vez tienen que esperar por un tiempo largo y desalentador hasta que Dios conteste tales oraciones. Ora para que esté contenta con su vida y que pueda confiar en que Dios la tiene en ese preciso lugar con un propósito divino.

Cuando el poder y la presencia del temor tienen más peso que nuestra seguridad en el poder y la presencia de Dios, un espíritu de temor nos puede atormentar.


para ESCUCHAR Alex Campos

Alex Campos, estrena su nueva producción discográfica Regreso a ti. El tan esperado material —producido por Kiko Cibrián— contiene temas de estudio totalmente inéditos. Regreso a ti es muy distinto a cualquiera de las grabaciones anteriores de Alex Campos. Con una frescura versátil y una propuesta original, esta obra discográfica presenta una Regreso a ti magnífica colección de estilos musicales, los cuales fueron trazados con una precisión maestra para hacer relucir cada uno de los arreglos vocales e instrumentales. Regreso a ti es una sólida producción rock pop con rasgos latinos, dotada de esa lírica inconfundible que ha proyectado a Alex como uno de los compositores contemporáneos más destacados de la música cristiana en español.

Hillsong Music Global Project

Hillsong, uno de los equipos de alabanza más populares de los últimos años, ha roto las barreras del idioma y la cultura y ha creado Hillsong Global Project, un esfuerzo por llevar la alabanza a Dios por todo el mundo en el idioma de la gente. Global Project Español es una colección de cantos que han sido interpretados por las iglesias en todo el mundo en el transcurso de los últimos 20 años.

En Global Project Español la música es ejecutada por Hillsong Live, no obstante, para la interpretación se escogieron las voces de salmistas de gran trayectoria e influencia en la iglesia cristiana de habla hispana: Marcos Witt, Alex Campos, Marco Barrientos y Marcela Gándara.

Daniel Calveti

Visión Juvenil

Mi Refugio

Te Exaltamos

Daniel Calveti, lanza su nueva producción «Mi refugio» aventurándose esta vez en sonidos rock pop. Las 13 canciones que componen esta grabación de estudio nacieron como fruto de experiencias propias y una reflexión sobre el papel de la adoración congregacional en la iglesia. Daniel Calveti, convocó para esta producción a una serie de invitados que colaboraron con su voz en dos temas diferentes: Christine D’Clario y Funky en el tema «Cada día» y el combo David Scarpeta/Giosué Calveti/Jacobo Ramos/Emmanuel Espinosa en la canción «Integridad».

Visión Juvenil ha existido para despertar, retar, y motivar a jóvenes de preparatoria y universitarios a salir de su área de confort y entrar a un nuevo nivel en su relación con Dios. Visión Juvenil comenzó en 1984 bajo la dirección de Chris Richard. En aquél tiempo, México sólo tenía congresos denominacionales. Chris quería un lugar donde no hubiera iglesia, denominación, ciudad, región, ni creencia que pudiera limitar la posibilidad de venir y reunirse como una iglesia para tener un encuentro con Dios y ser motivados a desarrollar el llamado en la vida de cada joven.


16 pareja

Los secretos que los hombres guardan

L

os hombres le temen a relaciones cercanas y autoreveladoras con otros hombres. Cuando los hombres que encuestamos respondieron a esa declaración, alrededor del 37% estuvo de acuerdo. Después de haber estado en comunicación con miles de hombres en conferencias y consejería personal en años recientes, es mi sentir que los hombres prácticamente no tienen amigos, si es que definimos un “amigo” como una pareja de tipo pacto, un compañero del alma y un hermano. Cuando Patrick Morley estaba investigando para su nuevo libro acerca de los hombres, le preguntó a una gran cantidad de hombres que completaran esta oración: “Mi necesidad más grande en el mat r i mon io es…”. Después de a na l iza r las respuestas redundantes que fueron sometidas, él las resumió en dos temas principales: el compañerismo y el apoyo. Él escribió: “Por grados, la mayoría de los hombres son solitarios”. Un hombre que él conoce, le dijo a su esposa: “Yo no tengo ningún amigo verdadero aparte de ti”. Yo creo que hay dos secretos obrando aquí. En primera, muchos hombres tienen miedo de tener amistades íntimas y personales con otros hombres. Y en segunda, muchos hombres están fingiendo que a ellos no

les importa que no tengan ese tipo de amistades. Yo creo que a cada hombre le gustaría tener unos cuantos amigos muy cercanos con quienes podría ser transparente, vulnerable, verdadero y un confesor. Ya que son hechos a la imagen de Dios, sería poco natural que los hombres no quisieran eso en la parte más profunda de su alma. Dave Phillips, un conferencista de motivación, ha dicho que “después de la edad de los cuarenta, los hombres típicamente no tienen ningún amigo cercano”. ¿Entonces qué puede hacer un hombre? Puede hacer lo que David Bentall hizo. Cuando él y su comprometida estaban planeando su boda, se dio cuenta que no tenía ni un amigo hombre quien considerara los suficientemente cercano para pedirle que fuera su padrino de boda. La comprensión impactante se convirtió en el impulso para un cambio. Él identificó a dos hombres que conocía con quienes compartía su fe y valores y después de mucha oración, se acercó a ellos con la posibilidad de explorar y desarrollar amistades a largo


plazo. Ambos respondieron de manera positiva, y los tres han mantenido una relación profunda y de confianza por varias décadas. El poder transformador de la amistad masculina resultaron de esa relación, el cual es un gran recurso para los hombres sobre el tema de la amistad. Todo hombre que no tiene por lo menos un amigo cercano se está perdiendo de tres ventajas que provienen de tener un verdadero amigo:

(1) alguien con quien caminar a pesar de los fracasos, (2) alguien con quien explorar una visión para la vida y (3) alguien con quien enfrentar la oscuridad de nuestro mundo. La primera razón de Dios para resolver la soledad de Adán nunca ha podido ser mejorada: “No es bueno que el hombre esté solo” (Génesis 2:18). Le urjo a que no lo invalide por sus elecciones. La esposa de un hombre es la solución principal para su soledad, pero otros hombres están ahí para hacer lo que las esposas no pueden.

El hecho de que un esposo tenga amigos cercanos puede impactar de manera positiva su relación matrimonial.

LOS SECRETOS QUE LOS HOMBRES GUARDAN STEPHEN ARTERBURN Casa Creación CRE0041

David Bentall le preguntó a su esposa, y a las esposas de sus dos amigos cercanos, que expresaran si la cercanía de las relaciones entre estos hombres ha amenazado su matrimonio. Las respuestas de las esposas fueron todo lo contrario: “Para nada me siento amenazada por eso, de hecho, me consuela. El compromiso de David, a rendir cuentas a sus amigos me indica que le importa su vida lo suficiente para crecer, y cualquier crecimiento personal que él tenga nos ayudará en nuestro matrimonio.” “Yo sé que Bob obtiene un gran apoyo de sus amigos, y eso le permite amarme a mí y a nuestros hijos de una mejor manera.” “Yo no puedo ser todas las cosas para mi esposo. Quiero que él tenga otras personas en quienes se puede apoyar para obtener perspectiva. Aprecio el saber que no estoy sola en ayudarle a ser todo lo que puede ser.” Las amistades de los hombres crean más conexiones que simplemente aquellas que se dan directamente entre esos mismos hombres. Si es usted un hombre quien está leyendo esto y quiere que su relación con su esposa sea mejor, edifique relaciones cercanas con otros hombres (que tal vez, con el tiempo, llevarán a amistades con otras parejas). Si es usted una mujer, anime a su esposo a apartar tiempo para estar más unido con otros hombres. Con amor, plantéele todas las razones y los beneficios positivos que hemos abarcado en este tema de tener amistades masculinas. Y recuérdele que puede que él necesite tomar el primer paso; para obtener un amigo se necesita ser un amigo. Parece extraño que cuando un hombre se aleja de su esposa para pasar tiempo con otros hombres, puede terminar más unido con su pareja, pero es cierto.


18 general

Intimidad con Dios quiere decir unidad con Dios, unidad con su carácter y sus caminos. Intimidad quiere decir oír y luego hacer.

CONVICCIONES P

ara el que piensa que algo es inmundo, para él lo es. (Romanos 14:14)

Al visitar a mi familia en Cedar Rapids, entré en los teatros Plaza 4 una cálida noche de verano para ver una película. Me iba al cine en Londres todos los fines de semana durante el semestre, y a veces veía tres o cuatro películas cada fin de semana. Cuando El jinete eléctrico de Robert Redford apareció durante mi último año en Palo Alto, la vi nueve veces en catorce días. No me cansaba de ir al cine. En todo caso, en el Plaza 4 esa noche disfruté mucho de la película hasta que el héroe se quedó dormido, y la secuencia de su sueño empezó a aparecer en la pantalla. Ovejas ensangrentadas, cruces ensangrentadas, y otras imágenes blasfemas asomaron por la pantalla. De repente oí en mi espíritu un grito penetrante en reacción a esas imágenes. Cuando volví en mí, me había levantado con calma y había salido del cine, sin estar con exactitud seguro de por qué estaba saliendo, pero con absoluta certeza de que debía hacerlo. Cuando pasé por la puerta y mis pies dieron contra el pavimento, oí el mandato del Espíritu Santo: “Nunca más debes ir al cine”. Pero detengámonos un momento. Esta es una historia extraña, ¿verdad? Debido a la actitud de

los creyentes hacia convicciones como estas. Uno no haya muchos que se abstengan de ir al cine, pero lo que oí esa noche fue una petición directa y personal de mi Padre. Esa noche en el Plaza 4, mi Padre celestial me pidió que no fuera a los cines. Lo hizo una convicción personal. Eso no quiere decir que yo deba pensar que deba convertirse en una convicción para usted, y no lo haré debido a este pasaje bíblico:

¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. (Romanos 14:22)

Para ser sincero, pensaría que usted está loco si sigue mis convicciones aunque el Espíritu Santo no le haya hablado al respecto. Usted leyó mi relato; ¡no había nada muerto ni legalista en eso! Fue algo entre mi Padre y yo, una palabra fresca que me dijo el Espíritu Santo mismo, un testimonio vivo de la gracia de Cristo vivo. Pero las convicciones de otro pueden ponernos nerviosos, ¿verdad? Uno se preocupa de que algo pueda andar mal en uno. Dios le habló a Fred en cuanto a las películas ¡pero a mí no! ¿Es él más espiritual? De ninguna manera. Mis convicciones no significan que soy más espiritual que los demás. Es más, Dios puede haberme dicho esto porque soy menos espiritual o porque hay alguna debilidad en


LA BATALLA DE CADA HOMBRE Y SU DESAFÍO STEPHEN ARTERBURN/ FRED STOEKER Editorial Unilit UNI6811

PERSONALES mí. En cuanto a usted, adelante y vaya a ver una buena película, y disfrute de un buen paquete de palomitas de maíz. Tranquilicémonos y estemos contentos el uno con el otro. No habrá unidad cristiana mientras no lo hagamos. Hace poco di una buena fiesta, y entre los invitados estaban dos viejos amigos que he conocido durante más de diez años. Tuve la gentileza de invitarlos a mi casa, y se sentaron en mi patio y comieron la comida que les ofrecí, pero se pasaron el tiempo burlándose en voz alta y ruidosa del concepto de no ir al cine, aunque sabían muy bien de mis convicciones al respecto. Me era inconcebible. Su conducta me dejó muy aturdido no solo a nivel social ¿Cómo puede un amigo hacer tal cosa?, sino también a nivel espiritual ¿Cómo puede un creyente hacer tal cosa?. En Romanos 14 Pablo dijo que tal conducta es poco amorosa y rompe la unidad entre los hermanos. Y, ¿sabe?, Pablo tenía razón. Duele mucho, y yo me sentí aplastado y marginado por aquellos individuos. Pero aunque duele, y aunque esos asuntos me dejaron perplejo, al fin siempre hay solo un asunto que importa cuando se trata de convicciones personales: ¿Está uno dispuesto a vivir la vida ante un público compuesto de Uno? Tenemos que vivir y morir por las convicciones que tenemos

ante Dios, y debemos estar dispuestos a arriesgarnos a hacer las cosas algo diferentes de cómo los demás las hacen. ¿Puede Dios contar con usted? ¿Puede usted ignorar el público más numeroso por amor a ese Uno, su Amado? Usted debe hacer lo que Dios le susurra al corazón, cuéstele lo que le cueste. Intimidad con Dios quiere decir unidad con Dios, unidad con su carácter y sus caminos. Intimidad quiere decir oír y luego hacer. Intimidad con los demás es dejarlos en libertad para que vivan sus vidas ante su público de Uno. Debemos permitirles que vivan sin temor al ridículo, y sin temor a que nos apartemos y los congelemos socialmente. Pablo dice que en cuestiones de convicción personal uno debe sacrificar sus gustos para aceptar al hermano y darle espacio, por diferente que sea. Si se espera unidad total hay que defender, e incluso, hasta rendir honores, a la posición del otro ante ese público más numeroso de hombres. Si no, estaremos arrojando una piedra de tropiezo de risa ante su fe y su intimidad con Dios.


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22 general

Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se es t a ba ba ña ndo, l a c ua l era muy her mosa. Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa. Y concibió la mujer, y envió a hacerlo saber a David, diciendo: Estoy encinta. (2 S. 11:2-5). Este sórdido ejemplo de la vida de David nos enseña que debemos tener cuidado con la voluptuosidad, la sensualidad ilegal y la deshonra de nuestro Señor. Como dice Colosenses 3:17, tenemos que glorificar a Dios en cada acción que hacemos. Cuando no representamos en forma apropiada al Señor, entonces nosotros, como David, deshonramos a Dios y hacemos que su nombre sea blasfemado. He aquí algunos principios de cómo puede usted glorificar a Dios en su trabajo:

GLORIFICA A DIOS También EN EL TRABAJO Principio #1:

Sea diligente

A través de sus años de ministerio, el apóstol Pablo instruyó y preparó a muchos hombres jóvenes. Timoteo fue uno de ellos. Cuando Pablo le escribió acerca de sus responsabilidades pastorales, le dijo: “Procura con diligencia presentarte a Dios, aprobado como obrero que no tiene de qué avergonzarse” (2 Ti. 2:15). En otras palabras, Timoteo tenía que esforzarse al máximo para no hacer algo que lo hiciera avergonzarse ni ante su mentor, Pablo, ni ante Dios, a quien realmente servía. Dios nos está pidiendo a usted y a mí que desarrollemos esa misma capacidad de diligencia y hagamos también lo mejor que podamos.


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Principio #2:

Sea un servidor

¿Quiere usted ser grande, en el buen sentido de l a pa l a bra? E l verdadero l idera zgo no es t á deter m i nado por una actitud dominante o la búsqueda de preeminencia. Jesús fue el más grande líder de todos los tiempos… sin embargo, fue un servidor de todos. Seguir el ejemplo de Jesús. ¿Por qué no seguir el ejemplo de Jesús siendo servidor de aquellos con quienes trabaja? Principio #3.

Sea alguien que aprende

Debemos reconocer que hay hombres que con un mínimo de educación formal han llevado sus empresas o fabricas a altas posiciones. Estoy seguro de que usted también conoce a algunos. (Y hasta es posible que usted mismo sea uno de estos hombres que se han hecho solos.) Pero si observa con más atención a estos hombres, va a descubrir que cada uno de ellos ha continuado su educación, quizás no de modo formal pero sí de manera informal. El aprender no está limitado a escuelas y a libros de texto. El aprendizaje tiene que ver con un desarrollo activo de algún tipo. Permítame recordarle de nuevo que estamos hablando de glorificar a Dios en nuestro trabajo. Hemos analizado lo que es diligencia. También hemos visto aquello de esforzarse al máximo. Y el aprendizaje es una parte de esforzarse al máximo. Al aprender, usted se estará capacitando para ser y hacer lo mejor que pueda. La lectura es la ventana a todo aprendizaje. La lectura nos expone al mundo y al conocimiento y experiencias de otros. Pero, ¿cómo podemos transformarnos en mejores lectores? La única manera de llegar a ser un mejor lector es leer, leer y leer. Como cualquiera otra habilidad (o pasión), con el tiempo la lectura hará de usted un mejor lector. He conocido hombres que no habían leído un libro por años. Pero una vez que entendieron la importancia de la lectura, algunos de ellos se pusieron la meta de leer un libro por mes. Esto

quizás no suene como una hazaña para un lector ávido, pero para muchos hombres, sería un logro gigantesco. Y no lo olvide. El primer libro que querrá empezar a leer es la Biblia. Léala poco a poco, de tapa a tapa, una y otra vez por el resto de su vida. Aprenda a hacer preguntas. No cualquier tipo de pregunta, sino las preguntas correctas, preguntas que amplíen su comprensión del asunto que le preocupa. Aprenda de las experiencias de otros. También se dice que la persona que depende de su propia experiencia tiene relativamente poco material con qué trabajar. Aprenda a esforzarse. En este momento de su vida y de su carrera, quizás se sienta satisfecho con el nivel de conocimiento alcanzado y lo logrado en su trabajo. Mientras escribo lo anterior comienzo a reírme porque tanto en la escuela de farmacia como en el seminario, tuve profesores que hacían exámenes todos los días. Y era en las clases donde más se me exigía y donde más aprendía. “La vida es un proceso vivo para llegar a ser. Si usted no ha sumado a sus intereses durante el año pasado, si sigue teniendo los mismos pensamientos, teniendo las mismas experiencias personales, teniendo las mismas reacciones previsibles, ha alcanzado el rigor mortis (estado de muerte) de la personalidad.” General Douglas MacArthur.


24

Hombre noble en construcción

varón

C

uando uno piensa lo que hace bueno a un hombre, ¿qué rasgos de carácter le vienen a la mente? El cómo actúa un hombre bajo estrés dice mucho en cuanto a la clase de carácter que tiene. Veamos algunos de los rasgos de carácter que necesitamos inculcar en nuestros hijos para darles un destino de masculinidad noble. Estas son las cualidades que me vienen a la mente cuando pienso en los hombres buenos que conozco.

Perseverancia. La perseverancia es una de esas cualidades que desarrollan fuerza de carácter. Y, en realidad, cuando todo se ha dicho y hecho, lo único que un hombre tiene y que no se le puede quitar es su carácter. Fortaleza y resistencia mental. Algunos

expertos piensan que la resistencia es el rasgo de carácter más importante que podemos enseñar a nuestros hijos. Por cierto, si usted muriera prematuramente, la resistencia sería el mejor rasgo de carácter que sus hijos debieran poseer.

Compromiso. Es cumplir las promesas que hemos hecho, incluyendo las promesas implícitas, tales como cuando nos comprometemos a ser padres. Su hijo necesitará este rasgo de carácter cuando las cosas se pongan difíciles. Sin ese rasgo, defraudará a los que dependen de él para su supervivencia. Integridad. Es hacer lo correcto en cualquier circunstancia. Integridad no es ética de la situación. Valore lo que es correcto por sobre lo que es popular. Eso provee un cimiento sobre el cual edificar integridad y destrezas de liderazgo.

Lealtad. Por mucho que los hijos necesitan el

amor del padre, también necesitan un padre que sea un guerrero leal, y que participe en las batallas que ellos enfrentan todos los días. Las personas leales se quedan con nosotros cuándo todo lo demás está en caos. Son personas que, a pesar de nuestros fracasos humanos, todavía creen en nosotros.


MEJORES PAPÁS, HIJOS MÁS FUERTES

Modales. Enseñe a su hijo cómo tratar a otros. Los modales muestran respeto por otros, sin que importe su estatus o actitud.

RICK JOHNSON Editorial Unilit UNI6853

Valentía. Es la capacidad de vencer el temor al

dolor, el peligro, la incertidumbre o la intimidación. Es no quedarse en las líneas laterales de la pasividad. La valentía a menudo requiere disposición a sacrificarse por otros.

Compasión. Es poder sentir empatía y expresar condolencia ante los sentimientos de otro. Es poder extender misericordia. Autodisciplina y dominio propio. Autodisciplina es hacer lo que no queremos hacer pero debemos hacer. El dominio propio es no hacer algo que queremos hacer pero no debemos hacer. Estos rasgos de carácter impiden que un hombre haga en privado cosas que nunca haría en público. Por lo general, si a un hombre le falta autodisciplina en un aspecto de su vida, le falta dominio propio en otros aspectos de su vida también.

Sinceridad. Un diccionario en inglés define sincero como “sin engaño, verdadero, genuino, real, de reputación, creíble, caracterizado por su integridad, franco, recto, justo, concienzudo, honorable. Una de las cosas más difíciles para un hombre es reconocer cuando está equivocado. Los hombres caen en la trampa de pensar que tienen que ser perfectos. Es una situación en que nadie gana, y podemos empezar a remediar el problema aprendiendo a reconocer cuando nos equivocamos y a pedir perdón. A los varones se les hace mucho más fácil ser veraces con otros si primero son sinceros consigo mismos. La palabra de un hombre lo ata. De hecho, la palabra de un hombre es la medida de su carácter. Si usted le da su palabra a alguien, está haciendo un pacto con esa persona. La sinceridad nos impide cometer esa clase de errores en la vida.

Humildad. La integridad empieza con la humildad, la mayoría de los jóvenes están llenos de orgullo. La humildad es lo que permite que los hombres alcancen grandes cosas con un propósito más alto que ellos mismos. Confiabilidad. Confiar en alguien es saber que esa persona estará siempre al lado nuestro; que no se separará y saldrá huyendo cuando las cosas se pongan difíciles. Hable con su hijo en cuanto a su propia vida y lo que significa para usted el poder confiar en otro.

Nuestra consideración de los rasgos positivos de carácter que hacen noble a un hombre se pueden resumir en una frase: un hombre noble es un hombre de honor. Dios ha colocado a los padres en posición para que tengan una influencia poderosa para otorgar honor a sus familias. Cuando uno enseña al hijo la dignidad del honor, le da una noble visión de la masculinidad. ¿Y qué en cuanto a usted? ¿En qué rasgos de carácter quiere usted que las personas piensen cuando se menciona el nombre de su hijo? Cuando su hijo llegue a ser padre, sus decisiones crearán ondas expansivas en las vidas de personas por generaciones posteriores. Enseñe a su hijo que el nombre de su familia representa honor. El honor producirá en su linaje un legado que cambiará el mundo.


28 varón

Q

¿Qué es un hombre?

uizá deba empezar por precisar que más que considerar el significado de hombre o varón en la “vida real”, deseo reflexionar sobre el “debería”; es decir, lo que Dios tenía en mente cuando creó a Adán. Reconozco que es un reto mayúsculo, sobre todo porque se trata de una palabra sumamente común. Es mucho más sencillo cuando nos preguntan el significado de una palabra extraña como alienar o calandraco. En dichos casos solo tenemos que decir: -Ni idea- o – nunca la había escuchado-. Así que las palabras comunes tienden a ser las más difíciles de definir; no tanto porque sean realmente complicadas sino porque las escuchamos tan a temprana edad, que nunca pensamos en su verdadero significado. Este pragmatismo es conveniente en la vida diaria, pero no deberíamos quedarnos ahí. Como lo dijera Richard Foster: “La superficialidad es la maldición de nuestra época; porque lo profundo siempre llega con lentitud”. Así que detengámonos por un momento y reflexionemos sobre la verdadera esencia de este sustantivo.

Empecemos mencionando lo que NO es un hombre. Un hombre no es un macho. Tristemente esta es la concepción más común. Se piensa que un hombre es alguien que abusa y maltrata a las mujeres; alguien que se siente superior a ellas. Esta idea es creída y aceptada tanto por hombres como por mujeres. Muchas aceptan que sus maridos les peguen, utilicen y engañen simplemente porque: ¡Así son los hombres! Puede ser una verdad estadística pero definitivamente no tiene nada que ver con lo que Dios tenía en mente.

Otros asumen que ser varón significa carecer de sentimientos, claro, con excepción de la ira. Los hombres no lloran, -se nos dice-. La verdad es que Jesús, el segundo Adán y el epítome de la masculinidad, lloraron. Un varón tampoco es una mujer echada a perder. Lo digo así porque en nuestro mundo feminizado, algunos piensan que un varón es en realidad una mujer defectuosa que si fuera más sensible, amable, tranquila… en resumen, más mujer, sería un buen varón. ¡Qué contradicción! Un hombre tampoco es una bestia bruta. ¿Has notado la consistencia con que las películas y la televisión presentan a los hombres como poco más que imbéciles? En dichos programas, los hijos y en particular las esposas, se muestran condescendientes y resignadas. Como si dijeran –Es un hombre, ¿qué más podemos esperar?-. A estas alturas ya te estarás preguntando: y entonces, ¿qué es un hombre? Así que voy a compartirte mi definición y luego intentaré justificarla.

Un hombre es un siervo. Al igual que la mujer, el varón es un ser creado a imagen de Dios, pero dotado de dones especiales para enseñar, abogar y dirigir. Si alguna feminista está leyendo esto, saltará de su silla y reclamara enérgicamente que las mujeres también pueden enseñar, abogar y dirigir; y estoy completamente de acuerdo. El “detalle” está en que Dios, y no el hombre, fue quien lo diseñó así.


En lenguaje bíblico, estos tres roles se materializan en las funciones de: profeta, sacerdote y rey. Obviamente solo Cristo, quien nació varón y no mujer, y quien es el Siervo por excelencia, representa de manera perfecta estos ideales. Ningún varón puede siquiera pensar en emular el desempeño de Cristo, pero todo varón debiera imitarlo y responder al mandato de Fil. 2. “Tengan la misma actitud que tuvo Cristo Jesús.

Aunque era Dios, no consideró que el ser igual a Dios fuera algo a lo cual aferrarse. En cambio, renunció a sus privilegios divinos; adoptó la humilde posición de un esclavo y nació como un ser humano. Cuando apareció en forma de hombre…” Por razones de espacio, basten las siguientes consideraciones sobre estas tres funciones.

REY En el A.T. encontramos que hubo 43 reyes en Juda/Israel, y en más de una ocasión la Biblia declara que fueron puestos por Dios. Lo mismo aplica para otros reyes y lideres como Moisés, Naamán y Nabucodonosor, a los cuales Dios llama abiertamente “mi siervo”. En otras palabras; por voluntad divina, los varones han sido diseñados para ocupar las principales posiciones de liderazgo. Alguno objetará que Débora fue “reina”, pues juzgaba a Israel, pero el mismo pasaje señala que tenía marido lo cual muestra que estaba bajo autoridad, y la misma Débora amonestó a Barac por no depender directamente de Dios y no asumir el liderazgo. Jue. 4.9 Lo mismo encontramos en el nuevo testamento. Jesús reivindicó a la mujer y las Escrituras dicen abiertamente que Maria y Martha eran sus amigas cercanas; pero jamás puso a alguna de ellas como “apóstola”. Lo que sí le dijo a los apóstoles fue que llegaría el día en que se sentarían sobre doce tronos. (Mt 19.28). ¿Y qué decir de 1 Tim 3 donde señala que es responsabilidad del varón “gobernar su casa?

SACERDOTE El sacerdote era un mediador; por la misma razón Cristo es el sumo sacerdote quien con su sangre “abogó” por nosotros y que sigue intercediendo por nosotros desde los cielos. Es cierto que el A.T. y el N.T. señalan que Dios quiere que hombres y mujeres seamos sacerdotes, pero también es claro que la función principal correspondía a los varones. Una mujer puede interceder por otros en oración, pero es responsabilidad y privilegio del varón ejercer esta función; ya sea delante de Dios en oración o cuando un abusivo quiere dañar a los más débiles.

PROFETA Esta pudiera ser la función más controversial pues en varias ocasiones la Biblia habla de profetisas. Aun así, es claro que no hubo ninguna Ezequiela o Daniela. Si consideramos que la esencia del profeta es hablar en nombre de otro, todos deberíamos ser profetas, pero es evidente que el varón tiene la responsabilidad de buscar a Dios y repetir “estas palabras que yo te mando hoy…” a sus hijos y a los que están bajo su cuidado. Así que podemos resumir todo lo anterior diciendo: El primer Adán le echará la culpa a otros y buscará enseñorearse de los demás para que le sirvan. Los hombres nacidos de nuevo, en cuyo corazón habita el segundo Adán, se deleitarán en servir a otros: liderando, intercediendo y enseñando. Oremos para que Dios nos de gracia para ser los hombres que Él tenía en mente cuando nos creó.


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J

ehová hace nulo el consejo de las naciones, y frustra las maquinaciones de los pueblos. El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones. Salmo 33.10-11

¿Para qué existo?

¿Disfruta usted estableciendo y alcanzando metas? ¡Yo sí! Lograr lo que me propongo es algo que me fascina. Hace algunos años me propuse alcanzar determinado nivel de ingresos. Sentí una enorme satisfacción personal cuando por fin alcancé mi meta. Pero apenas pasaron unas semanas la novedad se desvaneció y deseaba superarla. Uno de los problemas más punzantes que acosa a los hombres es que el logro de las metas se reduce finalmente a una sucesión de victorias superficiales e incoherentes, y, que se vuelve más frustrante cuanto más se obtiene. Esa es la dificultad con las metas: hay que continuar estableciendo nuevas, porque una vez logradas dejan de brindar satisfacción. Este fugaz deleite nos pone frente a la siguiente pregunta: “¿Hay algo más importante en mi vida que esta rutina de fijar y alcanzar nuevas metas?” Para que sean satisfactorias nuestras metas deben reflejar el sentido trascendente que asignamos a

El propósito final del hombre es glorificar a Dios, y disfrutar de él para siempre. Confesión de Westminster


la vida. Pero la verdad es que la mayoría de los hombres no saben cuál es el propósito de su vida. No hay batalla más importante que librar para un hombre que la de definir el propósito de su vida.

EL HOMBRE FRENTE AL ESPEJO PATRICK M. MORLEY Editorial Vida EVI5233

Identidad vs Propósito Hay dos aspectos en la definición del sentido de la vida. El primero responde al interrogante fundamental: “¿Quién soy?”. La otra pregunta de la vida es “¿Para qué existo?” encontramos sentido e identidad cuando entendemos quiénes somos en Cristo. Está en nuestra relación con Dios, y no en la fama, la fortuna o el poder. Por otro lado, Dios tiene un propósito para nuestra vida, una misión o destino, que es el “para qué” de nuestra existencia. Es la dirección en la que Dios quiere que nos movamos. Es la otra mitad de nuestra búsqueda de significado en la vida. Una vez que hemos aclarado el interrogante de quiénes somos, la pregunta que sigue es: “¿Qué es lo que Dios quiere que haga con mi vida?” Los únicos propósitos que trascienden son los que están relacionados con Dios.”Muchos

pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová permanecerá” (Proverbios

19.21). Una vez que entendemos el rumbo que Él quiere que tomemos —nuestro propósito—, entonces podemos fijar las metas que nos lleven a esa dirección.

Metas vs Propósito ¿Cuál es la diferencia entre meta y propósito? Una meta es el objeto concreto que queremos alcanzar a corto plazo. Algunos insisten en que las metas son difíciles, que deben expresarse en términos concretos, deben ser medibles y que se debe fijar la fecha para alcanzarlas. Otros consideran que deben ser más “blandas”, expresadas en términos cualitativos y no meramente cuantitativos. Los propósitos, en cambio, responden a las preguntas más profundas de la vida, no a lo que hago hoy sino al por qué de mi existencia, a mi contribución personal a la vida. Nuestro propósito radica en lo que Dios quiere que hagamos a largo plazo. Los propósitos son hilos de continuidad que vamos entretejiendo en la perspectiva a largo

plazo que tenemos de nuestra vida. Las metas vienen y van, pero los propósitos permanecen porque están fijados a largo plazo, corresponden al porqué de nuestra existencia. Se relacionan con la manera en que percibimos la teoría de nuestra vida. Los propósitos son el punto de partida. Nos ayudan a determinar el enfoque y a instruir nuestra vida, para que las metas no lleguen a ser una mera sucesión de victorias intrascendentes. En la primavera de 1984 decidimos inscribir a nuestra hija en una escuela primaria cristiana. Esa era nuestra meta, lo que habíamos decidido hacer. La pregunta general es: ¿Por qué nos habíamos fijado esa meta? Creemos que uno de los propósitos de nuestra vida es dar a nuestros hijos un corazón para Dios. Eso es más que una meta. Estamos convencidos de que ese es uno de los principales motivos por los que existimos, una de nuestras funciones primordiales como padres cristianos. Las metas son lo que hacemos. Los propósitos son el “por qué” hacemos lo que hacemos. Al proponerse una meta, ¿se pregunta alguna vez por qué persigue esa meta particular? La manera en que responda esta interrogante revela cuál es su propósito en la vida. La diferencia entre qué hacemos y por qué lo hacemos es importante. Si podemos examinar cada meta que nos fijamos a la luz de por qué queremos alcanzarla, entonces podremos fijar las que contribuyan a nuestra comprensión del propósito que Dios tiene para nuestra vida, en lugar de guiarnos por nuestras propias motivaciones.


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J

esús sienta las bases de la hombría como León de Judá y Cordero de Dios. Tanto en sus momentos más débiles, él fue líder, proveedor y protector. Sin embargo, para algunos, aún puede no estar claro que el concepto de ser cabeza involucra principalmente el liderazgo. En este sentido, el versículo clave sobre el liderazgo está en Efesios 5:23: “El marido

es la cabeza de su esposa como Cristo es cabeza de la Iglesia. Él es el Salvador de su cuerpo, que es la Iglesia.” De modo que en el matrimonio el

esposo debe tomar el ejemplo único de Jesús en su relación con la Iglesia. Entiendo que eso significa que el esposo lleva a cuestas una responsabilidad única del liderazgo en el matrimonio.

VALIENTE COMO UN LEÓN Y MANSO COMO UN CORDERO Las facetas del liderazgo

Ser cabeza es el llamado divino del esposo para asumir la responsabilidad principal del liderazgo de servicio, protección y provisión en el hogar, a semejanza de Cristo. Cuanto más pienso en esas tres facetas

Una definición bíblica de ser cabeza sería:

de ser cabeza—liderazgo, protección y provisión— más me parece que realmente se fusionan en una sola cosa con dos expresiones. El liderazgo es la única cosa, y la protección y provisión son las dos expresiones. En otros términos, el liderazgo de un esposo se expresa al tomar la iniciativa de asegurarse que la familia esté protegida y atendida. De modo que la protección y la provisión no están separadas del liderazgo. Son dos áreas fundamentales donde el esposo está llamado a cargar con la responsabilidad principal.


PACTO MATRIMONIAL JOHN PIPER Pacto Matrimonial TYN3392

Ser cabeza implica liderazgo

-Primero, el termino cabeza se usa para los líderes del Antiguo Testamento. Por ejemplo, Jueces 11:11 (BLA): “Jefté fue con los ancianos de Galaad, y el pueblo le hizo cabeza y jefe sobre ellos” (ver también Jue. 10:18; 11:8-9; 2S. 22:44).

-Segundo, Efesios 1:21-23 dice que “Cristo está

muy por encima de todo…Dios ha puesto todo bajo la autoridad de Cristo, a quien hizo cabeza de todas las cosas para beneficio de la Iglesia. Y la Iglesia es el Cuerpo de Cristo” El enfoque de

este texto está puesto en el dominio y la autoridad de Cristo cuando a él se lo llama cabeza de la Iglesia. De manera que el énfasis está puesto en su liderazgo sobre la Iglesia.

-Tercero, en Efesios 5:25 Pablo dice: “Maridos…: ame cada uno a su esposa tal como Cristo amó a la Iglesia. Él entregó su vida por ella.” Aunque aquí el énfasis recae en el sacrificio de Cristo por su novia y así le dice al esposo que ame de esa manera, no debemos pasar por alto la verdad ineludible de que Cristo actuó aquí de una manera absolutamente decisiva. Él no estaba respondiendo a la Iglesia. La Iglesia no planeó su propia salvación ni santificación. Cristo lo hizo. Este es el liderazgo más excelso pero es un liderazgo de servicio. Cristo toma la iniciativa de salvar a su novia y lo hace sufriendo y muriendo por ella. Vemos liderazgo en el sacrificio de Cristo no sólo por el hecho de que lo planeó y tomó la iniciativa, sino también porque murió para darnos el ejemplo. Jesús dijo: “Si alguno de ustedes quiere

ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz y seguirme” (Mt. 16:24). En otras palabras: “he tomado la iniciativa de sufrir por causa del amor; ahora tomen ustedes su cruz y síganme.” Por esta razón, el liderazgo no es principalmente un derecho ni un privilegio, sino una carga y una responsabilidad.

Finalmente, en vista de estas tres razones por las que ser cabeza involucra ser líder, el cuarto argumento es que el concepto de sumisión, cuando está relacionado con ser cabeza, implica que ser cabeza es ser líder. Pablo dice en los versículos 22 y 23: “Esposas…; sométase cada

una a su marido como al Señor, porque el marido es la cabeza de su esposa.” Cuando la base de

la sumisión de la esposa se expresa como la autoridad del esposo, es claro que ser cabeza involucra la clase de liderazgo que una mujer puede afirmar y honrar. La definición de sumisión es: “La sumisión es el

llamado divino de una esposa a honrar y afirmar el liderazgo de su esposo y a ayudar a que se lleve a cabo de acuerdo a los dones que ella tiene.” La cuestión es simplemente que cuando

la sumisión guarda correlación con la autoridad del esposo, esa autoridad involucra liderazgo. La esposa honra y afirma el liderazgo de su esposo y ayuda a que se lleve a cabo conforme a los dones que ella tiene. Así que de estas cuatro observaciones — podríamos mencionar algunas más en otras partes de la Biblia— llego a la conclusión de que ser cabeza es el llamado divino del esposo para asumir la responsabilidad principal del liderazgo de servicio, protección y provisión en el hogar, a semejanza de Cristo.


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LOS HOMBRES BUENOS TAMBIÉN SE

ENOJAN

El que tarda en airarse es grande de entendimiento Proverbios 14:29

M

i celular vibraba. —Bill, soy Kevin. No creerás lo que hice. ¡Necesito verte ahora! —Llego en cinco minutos— dijo. La llamada se cortó. He conocido a muy pocos hombres con historias tan fascinantes como la de Kevin. Él creció en Seattle y se fue de su casa cuando tenía quince años. Mientras cenaba en un restaurante modesto del Lago Unión, conoció al capitán de un barco pesquero quien lo invitó a unirse a su tripulación. Durante los dos veranos siguientes, trabajó en los barcos pesqueros y el resto del tiempo asistió a la escuela. Después de graduarse de la secundaria, ingreso a la marina. Kevin tenía el tamaño, la rapidez y la maldad para dañar gravemente a cualquier inconsciente que quisiera enfrentarse a él. Y ya fuera que iniciara o atrajera los problemas, Kevin se vio implicado en muchas peleas. Al final de su servicio militar, un amigo le habló de Cristo y él se convirtió en su seguidor devoto. Mientras meditaba en la vida de Kevin, pensé que me iba a contar otra de sus historias descabelladas. Sonó el timbre de la puerta. La abrí, y Kevin entró sin esperar la invitación a pasar. —¿Qué era tan urgente que no podía esperar? —le pregunté—Acabo de tener una pelea —dijo— Puede que me haya metido en un problema grave. Conducía mi

camioneta en la ruta 205 hacia el sur cuando tres hombres me pasaron en un automóvil de carreras negro. El conductor arrojó una lata de gaseosa por la ventana que golpeó mi parabrisas y lo salpicó todo con la bebida. Él y sus amigos me miraron y se rieron. Yo también me reí y simulé que todo era una broma. Poco a poco los fui pasando hasta que me metí en su carril. Cuando estaban justo detrás de mí, pisé el freno. El tipo casi me choca por detrás. Me hicieron señas para que me detuviera a un lado del camino. Los seguí hasta el borde la carretera. El conductor salió del auto, se acercó a mí y me lanzó un golpe con su puño derecho. Pero yo lo bloqueé y le di tres golpes rápidos, y le comenzó a sangrar la nariz. Cuando sus amigos se dieron cuenta de que alguien podría terminar herido, detuvieron la pelea. Me quedé mirando a Kevin perplejo. —Kevin, tienes treinta y cinco años. Tienes una esposa y dos niños. ¿En que estabas pensando? —Creo que no estaba pensando— Me siento terrible. Pude haber lastimado a alguien y terminar en la cárcel. El enojo, según el diccionario, es un intenso estado emocional inducido por un disgusto. El enojo nunca discrimina; comprende a la persona entera, su cuerpo, mente, emociones y voluntad. En su libro La otra cara del amor, Gary Chapman observa que, aunque el enojo no es una parte esencial de la naturaleza de Dios, fluye “de dos aspectos de su naturaleza divina: la santidad de


Dios y el amor de Dios”. Cuando Dios ve el daño que resulta del pecado del hombre, se enoja. De hecho, la palabra enojo se encuentra 455 veces en el Antiguo Testamento, y en 375 de ellas, Dios es el que está enojado. Chapman explica: “La preocupación de Dios por la justicia y la rectitud (de las cuales proceden su santidad y su amor) estimulan el enojo de Dios. De modo que cuando Dios ve el mal, experimenta enojo. Dios nos creó a su imagen, así que es lógico que a nosotros también nos preocupe la justicia y la rectitud. El problema es que muchas veces nos enojamos por lo que percibimos, no por lo que en verdad es malo, o reaccionamos de forma exagerada. Jesús nunca hizo esto. Cuando Marcos describe cómo Jesús miró a los fariseos con enojo, usa una palabra diferente, orge, que se refiere al enojo cómo la más fuerte de todas las pasiones. Evidentemente, Jesús sintió un enojo intenso contra los endurecidos fariseos. Sin embargo en ese mismo versículo, Marcos señala que también siente “compasión” o “dolor” por ellos. Cuando usted se enoja, ¿cuán a menudo siente compasión por la persona que, según usted, le hizo algún mal? Hace poco hablé en un congreso para varones y dije que debían seguir el ejemplo de Jesús a la hora de manifestar su enojo. Unos días después recibí un correo electrónico de un pastor que dijo: “Debemos seguir el ejemplo de Jesús en su humildad ¡No en su enojo!”. Sin embargo, creo que Jesús demostró su enojo con

sdfdsf LOS HOMBRES BUENOS TAMBIÉN SE ENOJAN BILL PERKINS Editorial Portavoz EPO1833

humildad. Y estoy convencido de que debemos seguir su ejemplo en todas las cosas. Nuestra nueva y verdadera identidad está en Cristo. Él es la solución a sus problemas con el enojo. Él es el ejemplo que debe seguir, el sanador de su alma y el freno de su ira. Estoy convencido de que un cristiano maduro es aquel que entiende su nueva identidad en Cristo y vive conforme a ella. Cuanto más comprenda quién es en verdad, más actuará en armonía con su nueva y verdadera naturaleza. Para que eso ocurra, debe entender de qué manera su carne o “el viejo hombre” ha dado forma a como se ve a usted mismo y cómo actúa, y especialmente cómo procesa y expresa su enojo.


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40 general

La última batalla

M

uchos de nosotros tenemos historias acerca de la intervención y el consuelo sobrenatural divino en tiempos de temor. Como hombres de Dios, conoceremos este tipo de presión si estamos atacando y sirviéndole en algún frente del Reino. Habiendo peleado y ganado algunas batallas importantes para el reino, los hombres de Dios llegamos a estar excesivamente confiados en nuestros éxitos. En estos momentos, el reto es continuar trabajando a través de las etapas de nuestros viajes espirituales, permitiéndole a Dios que nos dirija a nuestras próximas misiones. Si existe un aspecto de la batalla espiritual más oculto que otros entre los líderes cristianos es la tranquilidad. Pensamos así: Puedo convertirme en el hombre que Dios necesita manteniéndome como soy. En este ámbito, el peligro no es errar, sino el orgullo que viene con hacer las cosas bien. Cuando usted tiene un área grande nivelada de alto terreno espiritual, puede perder su enfoque del mundo real.

¿Este es usted?

-Paso tiempo con la palabra y en la oración -Soy responsable y sexualmente puro -Estoy comprometido con mi esposa y mi familia -Doy diezmos y ofrendas -Soy líder en mi iglesia -Busco ministerio Si tiene la mayoría de estas cosas con usted. ¡Grandioso! Pero incluso si las tiene todas dominadas, todavía está en peligro. Una vez que haya “conquistado” todas esas, ¿a dónde va desde ahí? El hecho es que nos espera el crecimiento, la expansión espiritual, la victoria y nuevas experiencias emocionantes en Cristo. Irónicamente, el éxito espiritual es la prueba final, puesto que el enemigo nunca descansa ni renuncia solo porque usted tenga una buena rutina espiritual en progreso. Al contrario, arroja unas cuantas cargas profundas. “Oye”, dice: “Ahora tienes

equilibrio. Todo está bien en el estado actual de las cosas. Ya no hay necesidad de pujar ni de seguir peleando y arriesgando tanto. “Estás demasiado ocupado para ir allá esta noche. Ya no tienes tiempo para ser supercristiano. Simplemente no puedes tener relaciones tan exigentes con Dios o con la gente.” “Eres absolutamente increíble. ¡Mira tus proezas en Dios! Has logrado tanto en tan poco tiempo, en verdad tienes un don para eso.” ¿Lo capta? Si usted es pastor, Satanás puede usar su estilo de ministerio exitoso para ayudarle a evitar las preguntas difíciles acerca de su salud espiritual como líder. La única defensa es aceptar que el crecimiento difícil siempre exige una búsqueda incansable de Dios. Recuerde, nunca “llegará” hasta que llegue. Como una llegada tipo: “Hola Jesús, lindo lugar el que tienes aquí”. Simplemente seguimos peleando, siendo más como Cristo con cada “éxito”, recordando que solo el verdadero éxito es el que apunta a Él. He aquí cómo lo hace:

“Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias” (Col. 2:6-7). Persiga incansablemente el poder más profundo, la fortaleza sub oceánica debajo de la superficie de nuestras vidas espirituales que nos hace capaces de navegar y asegura que nuestras misiones son para Dios. “Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi


ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filip. 2:12-13). Debemos arriesgarnos, no conformarnos nunca sobre esta tierra sino perseguir incansablemente un carácter más profundo. “Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová” (Lam. 3:40). Debemos arriesgarnos a examinarnos. “Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 Pedro 2:24). Debemos arriesgarnos a eliminar el pecado y cultivar la santidad. “Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé” (Isaías 42:16). Debemos arriesgarnos con incansable confianza en que Dios personalmente nos llevará a través de las épocas de difícil crecimiento con el fin de evitar que caigamos. Hay momentos en nuestras vidas cuando el entrenamiento, el talento y el deseo no nos lleva adonde necesitamos estar como hombres de Dios. Algunas veces solo algo de honestidad objetiva y sincera será suficiente. Y aunque el tonto pueda “tener éxito” sin reconocer pecados y faltas, el hombre de Dios siempre sabe que tiene, como en las famosas palabras de Yoda, “mucho que aprender”.

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42 general

B

Parte del problema es que la historia de Jesús es muy familiar para nosotros. La conocemos tan bien que se le ha escurrido la vida, como a las historias que nuestros abuelos nos contaron una y otra vez.

¡Pero Jesús no es solamente otra historia! Él es la bisagra en la que la historia gira. Su historia es épica, la fuente de lo que estamos buscando, independientemente de que sepamos cuán desesperadamente la necesitamos.

¿Recuerdas las historias de tu abuelo? La primera vez que las oíste quedaste fascinado. Te reíste y quedaste perplejo o tal vez hasta lloraste. Pero tu abuelo te contó las mismas historias cada Navidad por diez años, y pronto las tenias memorizadas. Anticipabas las frases más importantes de la historia y sabias qué era lo siguiente. Ya no eran interesantes ni sorprendentes. Pero incluso sin el asombro, seguiste oyendo porque disfrutabas mucho de tu relación con tu abuelo. Las historias eran solamente un puente entre él y tu.

atallamos para creer y para vivir de acuerdo a nuestras creencias porque nunca hemos visto a Jesús vendando al quebrantado de corazón, sanando y ayudando a la gente que sufre. Vivimos nuestro cristianismo como si Jesús todavía estuviera en su tumba. Y si hacemos esto lo suficiente, sustituimos al Jesús verdadero con un Jesús inactivo, insípido y aburrido. Curiosamente, tenemos un truco para tomar la narración más esencial de la historia y reconstruirla en otro relato notorio de una época distinta.

Cómo ver a Jesús en 3D No conocemos bien a Jesús. Fácilmente es la persona más famosa de la historia—casi todos están bien familiarizados con su historia, mucha gente cree en su deidad y en su resurrección y todos los creyentes genuinos, en algún momento, le han entregado sus vidas con confianza. Jesús todavía es admirado por sus enseñanzas, y se confía en él por su sacrificio, pero de alguna manera su vida y muerte ya no parecen tan reales. Entonces leemos acerca de Jesús de la manera en que leemos un relato añejo de George Washington cuando cruzó el Delaware, o de Napoleón en sus conquistas. Leer acerca de Jesús no solamente es una tarea espiritual. Es divina. Es viva.

He aprendido que lo mismo ocurre cuando se trata de mi relación con Dios. Tengo que recordar que las historias acerca de Jesús son vehículos que me llevan a lugares más profundos en mi relación con él. La relación es mayor que solamente las historias. Tengo que mantenerme conectado a Cristo de cerca, o se desvanecerá en algún lugar, en los escondrijos de mi mente, donde guardo los relatos históricos que aprendí a lo largo de mi niñez. La historia de Jesús todavía se está escribiendo ahora, en el mundo y en mi vida, aquí y ahora. Nunca podré buscar una relación cada vez


más profunda y mi experiencia con él será confinada únicamente a los testimonios de otra gente. Cuando era niño, conocía gente que había visitado el Gran Cañón, había visto documentales que lo describían y había visto fotos de él. Supe que se abre camino a través del occidente de los Estados Unidos por alrededor de 300 kilómetros, y en algunos lugares tiene cortes en la tierra de 24 kilómetros de ancho por uno y medio de profundidad. Supe todo esto antes de visitar el Gran Cañón. Lo supe por relatos de segunda mano, pero saber de algo y experimentarlo, son cosas totalmente distintas. Yo sabía del cañón, pero todo era rumores. Yo no era un testigo presencial.

HONESTAMENTE JOHNNIE MOORE Editorial Patmos EPA2647

Nunca olvidaré el día en que mi papá y yo nos las arreglamos para hacer una excursión en helicóptero por encima de la monstruosidad. Fue glorioso. El momento

en que sobrevolé el Gran Cañón permanece impreso en mi memoria. Contaré a mis nietos acerca de ese momento. Cuando la gente nos pregunte de Jesús, podríamos responder sus preguntas repitiendo las experiencias de otras personas con él. ¡Pero qué mejor que responder a sus preguntas repitiéndoles nuestras propias experiencias con él! Podemos contarle a la gente de su obra en nuestra vida y acerca de nuestro amor personal por él. A medida que nuestras experiencias con Jesús aumentan, más naturalmente y más fácilmente vivimos

la clase de vida que queremos vivir y que sabemos que debemos vivir. Encontramos el valor para creer. Puedo creer mucho más fácilmente, y vivir las verdades que en mi corazón sé que son verdaderas, cuando en serio alimento mi relación con él. He aprendido que darle tiempo a mi relación con Jesús y usar mi imaginación son dos secretos que mantienen viva mi relación con él. Ninguna relación crece sin tiempo, y tu relación con Jesús y la Biblia serán inmensamente más ricas si dejas que tu imaginación te ayude a presenciar los eventos más importantes de la historia bíblica.


para Regalar

Cuadros

Presentamos una selección de cuadros decorativos, que son mucho más que un simple material estético. En cada uno de ellos se busca que tenga un mensaje, con alto contenido de valores, de esperanza, de reflexión y de sensibilidad hacia Dios y hacia nuestro prójimo. La base de los cuadros es de un aglomerado de madera reciclada conocido como MDF, en 16 milímetros de espesor. El recubrimiento se hace con un texturizado transparente, en acabado semimate, protegido contra el medio ambiente y que se puede limpiar fácilmente.

Agendas D’vinni

La Agenda Audacia está concebida para ayudarle a integrar tres áreas vitales: la oración intercesora, la lectura y meditación bíblica y la planificación de su agenda diaria, semanal, mensual y anual. Además proporciona muchas oportunidades para vivir y orar intencionalmente a lo largo del año. Incluye la Mini-biblioteca de enseñanza cristiana relevante. Comienza con una serie de breves enseñanzas para ayudarle a interceder y a descubrir en su diario caminar con Dios.

Borlitas

Una de las mejores opciones que tienes para demostrar tu cariño a alguien más son los tiernos peluches de la conocida serie de regalos Borlitas disponibles en varios modelos y con diferentes personajes que se identificarán con cada tipo de temperamento, en esta ocasión te presentamos el Cojín de Corazón de Kikin, Kikin es el más pequeño de las Borlitas, valora mucho los amigos con los que cuenta. A Kikin le gusta viajar. Sus pasatiempos: los aviones, leer el periódico. No le gusta: perder el tiempo.

Calendario Mundo Hispano

El Calendario Mundo Hispano 2013 es una Guía de lecturas bíblicas diarias sobre los Valores para la vida, contiene un tema para cada mes apoyado en versículos bíblicos que motivan e inspiran. Es excelente como regalo (por su brillante calidad y atractivo diseño) quien lo recibe lo usará con gratitud durante todo el año. Incluye más de 300 versículos de la Biblia seleccionados para cada día según el tema del mes. Muy útil para usarlo en las oficinas de profesionales médicos, dentistas, abogados, y otros.


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Emociones masculinas

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¿Cómo recuperarlas?

uchos hombres tienen la equivocada noción de que mostrar emociones es cosa de mujeres, en tanto que los hombres deben ser rígidos y estoicos. No hay absolutamente nada bíblico en esta filosofía. Dios hizo tanto a hombres como a mujeres, criaturas emotivas y nuestras emociones son reflejos de la naturaleza divina. Dios tiene la capacidad de sentir alegría, tristeza, ira, celos y celo intenso. No hay absolutamente nada en la Escritura que indique que las mujeres son más emotivas o que experimentan ciertas emociones con más fuerza que los hombres. Pero por causa de actitudes machistas, inseguridad y orgullo masculino, la iglesia ha sido privada de una fuerza dinámica porque las emociones de los hombres fueron reprimidas y aprisionadas. Creo que los hombres cristianos deben recuperar tres expresiones perdidas de la espiritualidad masculina: Compasión protectora No hay nada más cristiano que ver a un hombre fuerte y masculino, llorar cuando siente el amor de Dios por la gente. Hoy nuestro cristianismo es demasiado seco. Suponemos que vamos a ganar el mundo con palabras espirituales agradables y sermones elocuentes. Pero en realidad esas palabras no encuentran eco, a pesar de que nuestra doctrina es perfecta, porque carecen de verdadera emoción. Debemos pedirle a Dios que rompa nuestros corazones para que puedan fluirnos lágrimas de verdad. Santo celo Charles Spurgeon, gran predicador británico del siglo XIX, entrenó a cientos de ministros en su escuela bíblica. El enseñaba a sus estudiantes: “Un pilar de luz y de fuego debe ser el emblema adecuado del predicador. Nuestro ministerio debe ser enfático, o nunca afectará a esta época desconsiderada, y para ello nuestro corazón debe estar habitualmente ardiendo, y toda nuestra naturaleza debe ser alimentada por una pasión que lo consume toda para la gloria de Dios y el bien de los hombres”. Necesitamos desesperadamente un bautismo de fuego que se traduzca en auténtico celo. Jesús nos dijo que no ocultemos nuestra luz debajo de un almud, pero hacemos más que ocultarla, la apagamos. Es hora de que emerjamos como los trescientos guerreros de Gedeón; debemos romper nuestras ollas de barro, sacar nuestras antorchas encendidas y correr a la línea de batalla con una ardiente pasión espiritual. Ferviente oración Nada ha sido más dañino para la Iglesia que la idea de que sólo las mujeres están llamadas a orar. Esto no sólo ha limitado a nuestras mujeres a un papel estrecho (especialmente aquellas que están llamadas a servir en otras funciones ministeriales, tales como la enseñanza o la predicación), sino que también ha mantenido a los hombres fuera del salón de oración. Eso es un engaño que no tiene ninguna base en la Escritura. Por supuesto, hay numerosas mujeres guerreras de oración en la Biblia. Pero desde que el padre de nuestra fe, Abraham, intercedió a favor de su sobrino Lot para sacarlo de las garras del peligro de Sodoma, los hombres de Dios


10 MENTIRAS QUE LOS HOMBRES CREEN J. LEE GRADY Casa Creación CRE8083

han orado, y mediante sus oraciones cayó fuego del cielo; el sol se detuvo en su curso; se enviaron ejércitos celestiales; quedaron expuestos planes genocidas; y se cerraron bocas de leones. Dios realmente quiere que sus hombres se conviertan en leones de oración. No debemos tener miedo de dejar que se escuchen nuestras voces. Algo poderoso ocurre cuando los hombres oran, pero algo aún más poderoso ocurre cuando los hombres entran en el lugar del parto. Aunque los hombres nunca conocemos el dolor del parto, Dios

nos da la oportunidad de hacer nacer cosas espirituales a través de gemidos de intercesión profunda. Después que Elías enfrentó con valentía a los profetas de Baal en el Monte Carmelo, la Biblia dice que el profeta subió a la cima de la montaña, se puso en cuclillas en el suelo y metió la cabeza entre las rodillas (1 Reyes 18:42). No se trataba de una oración común, sino que era lo más parecido al parto que Elías alguna vez experimentó. Sin embargo, no rehuyó la tarea. Gimió en ese lugar, mientras su criado fue a mirar el cielo siete veces. Finalmente apareció una “pequeña nube como la palma de la mano de un hombre” (v.44), pero después el cielo se puso negro de nubes y volvió la lluvia, todo en respuesta a la convincente petición de un hombre. La oración de Elías infundió temor en el corazón de Acab, y Jezabel envió un último ataque. Al final, ambos enemigos fueron derrotados. Creo que vamos a ver resultados similares hoy cuando los hombres rompamos nuestras camisas de fuerza emocionales y empecemos a orar, a predicar y a amar a las personas como verdaderos hombres.


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El hombre que no murió D

urante tres siglos, Enoc, piadoso predicador, caminó con el Señor en una íntima comunión y justa obediencia. Su viaje temporal terminó un día mientras caminaba con Dios. Enoc, sin ver muerte, fue arrebatado repentinamente al cielo. Los largos períodos de vida de este tiempo eran posibles por las condiciones ideales que había en este planeta antes del diluvio. Según Génesis 1.6, una burbuja de agua cubría por completo la atmósfera, protegiendo así la superficie de la tierra de los efectos destructivos de la radiación ultravioleta del sol. En términos de topografía, el mundo de Enoc tenía un aspecto muy distinto al de nuestros días. Pero la cultura en que vivía era la misma, caracterizada por una gran corrupción, decadencia moral en todos los sentidos posibles y rebeldía franca contra Dios. El que la gente viviera tanto tiempo era a la vez una maldición y una bendición. En nuestros días, sabemos lo difícil que puede ser luchar contra la tentación durante setenta u ochenta años. Pero quienes querían tener una vida piadosa en la era prediluviana tenían que luchar contra el pecado y soportar su impacto durante muchos cientos de años.

UN HOMBRE QUE CAMINÓ CON DIOS Dos veces en solo cuatro versículos se nos dice que Enoc caminó con Dios. De hecho, esa corta frase es todo lo que Génesis 5 nos dice del carácter de este hombre. Pero es suficiente. Enoc vivió de tal forma que, después de 365 años en este mundo, su vida se podría resumir verazmente con una brevedad repetida y sublime. Casi siete siglos después del huerto del Edén, cuando Adán y Eva habían

caminado con Dios en perfección (cp. Génesis 3.8), finalmente hay alguien que tiene comunión con Dios de forma íntima y diaria. Y lo hizo durante más de trescientos años. ¿Qué aspecto práctico podemos aprender en cuanto a caminar con Dios para que podamos seguir el ejemplo de Enoc? Las Escrituras, en donde este tema se reitera y se amplía, revelan que caminar con Dios incluye al menos tres componentes. Comienza con el perdón del pecado, consiste en la fe en el Señor y resulta en frutos de justicia. Entender estos tres aspectos abre la puerta al abundante tesoro espiritual que hay detrás de las sencillas palabras de Génesis 5. Perdón del pecado: La Biblia aclara muy bien que para que las personas pecadoras puedan tener comunión con un

El caminar de Enoc con el Señor estaba marcado por la fe firme en el Dios verdadero. La fe es la base de la vida redimida. Lo fue para Enoc y debe serlo también para nosotros.


Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.

DOCE HÉROES INCONCEBIBLES JOHN MACARTHUR Grupo Nelson EBE5780

—Génesis 5.24

confianza caracterizó la fe de Enoc y es la marca de quienes caminan con Dios.

Dios santo, primero deben reconciliarse con Él a fin de arreglar su alienada condición pecaminosa. Puede parecer obvio, pero es importante decir que Enoc era un hombre salvo. Por la gracia divina, todos sus pecados le habían sido perdonados y había pasado de ser enemigo de Dios a amigo. El Señor era el compañero de Enoc y su confidente; por lo que Enoc disfrutaba diariamente de una comunión personal con Él. Como Enoc caminó con Dios, evitó la muerte. Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. (Hebreos 11.5–6) Si queremos caminar con el Señor, nosotros también debemos poner nuestra fe en Él tal como Él mismo se ha dado a conocer en la Biblia. Un día, su fe será recompensada con vista y su esperanza se materializará en gloria eterna. Ese tipo de

El caminar de Enoc con el Señor estaba marcado por la fe firme en el Dios verdadero. La fe es la base de la vida redimida. Lo fue para Enoc y debe serlo también para nosotros. Enoc caminó con Dios durante trescientos años. La implicación es que, durante todos esos años, creció en su comunión con Dios, buscando continuamente conocerle de forma perfecta. Como los creyentes en los tiempos bíblicos, todos los cristianos son llamados a caminar en obediencia, verdad y bondad. Por supuesto, todo en la sociedad combate ese esfuerzo. La cultura secular cada vez es peor, y la iglesia, en muchos casos, se ha vuelto débil y hueca. La tentación a transigir y pecar es inmensa e implacable; pero como en los días de Enoc y Noé, Dios está viendo a quienes caminan fielmente con Él. Al contrario, surgen del profundo carácter personal y la convicción: esa clase de convicción forjada durante años caminando con el Señor en comunión, verdad y obediencia. Ese tipo de caminar caracterizó la vida de Enoc. Comenzó con el perdón de pecados, estaba marcado por la fe en el Señor y, por consiguiente, dio como resultado frutos de justicia. En medio de una sociedad corrupta que se dirigía a la destrucción total, el caminar de Enoc con Dios era algo contracultural y celestial en carácter, como demuestra su final terrenal.


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¿HAY UN SACERDOTE

E

n cada casa hay un sacerdote. Dios ha planeado que el hombre desempeñe esa función. Sea que estudien la Biblia o no, ustedes, hombres, son sacerdotes. No importa que usted lo crea o no, lo acepte o no, lo viva o no, o aún que lo ignore; usted es el sacerdote. El oficio del sacerdote es ministrar, no solo al Señor, sino también a los que han sido confiados a su cuidado. Eso significa que un hombre debe ministrar a su esposa y a sus hijos. Debemos estar ocupados en ese ministerio. Se requiere verdadera hombría para desempeñarlo con éxito. En su libro de guía, la Biblia, Dios da todas las directivas que necesitamos.

La mayor parte de los hombres fracasan por no reconocer que tienen que cumplir en sus hogares un ministerio de sacerdotes. Un día sonó el teléfono de mi oficina. Cuando atendí la llamada, escuché una voz femenina que quería saber si yo era el doctor Cole, el que realizaba seminarios para hombres. Cuando estuvo segura de que yo era la persona que buscaba, me pidió que le atendiera por unos minutos. Su voz estaba afectada por la ansiedad; era como un sollozo contenido.

—Lo estoy llamando con temor y temblor—dijo— porque no quiero que mi esposo sepa que le estoy hablando. —Sé que usted habla a los hombres. He escuchado sus cintas grabadas y creo que son poderosas en sus mensajes a los hombres. Yo quisiera que usted les dijera a los hombres cómo nos sentimos en realidad las mujeres. Con esas palabras ya había captado mi atención. —Nunca pude hablarle a mi pastor o a otra

persona aquí en mi ciudad y decirles lo que le estoy contando—continuó diciendo—. Nunca lo hubieran entendido. Mi esposo es un buen hombre. Nunca falta a un servicio de la iglesia. Rara vez llega tarde. Los dos trabajamos en la iglesia. Yo enseño en la escuela dominical y él colabora como ujier. Los dos somos cristianos que amamos al Señor. Esperé a que ella llegara al punto principal. Y llegó. —Pero en todos los años que hemos estado casados — dijo la mujer con su voz envuelta en la tristeza—, mi esposo jamás me


HOMBRÍA AL MÁXIMO EDWIN LOUIS COLE Editorial Vida EVI0931

EN SU CASA? habló en casa de las cosas de Dios. Pasaron quince años desde nuestra boda antes de que él orara delante de mí, y eso fue a causa de que yo estaba enferma y le pedí que lo hiciera. Podía percibir su sufrimiento. —El se preocupa de hacer todo lo que puede por mí. Me siento muy mal hablando de él a sus espaldas, pero es que ahora estoy muy sola. No sé qué otra cosa podría hacer. Me falta una parte de mi vida porque él nunca ha asumido el liderazgo en la oración ni me ha hablado acerca del Señor. Cuando mis hijos estaban en casa, yo tenía alguien con quien leer la Biblia y orar, porque lo hacía con ellos. Ahora todos se han ido. Hace menos de un año que se casó el último y se fue de casa. Mi esposo gana suficiente dinero para que yo no necesite trabajar, de modo que estoy en casa la mayor parte del tiempo. Créame que no es porque los hijos se han ido que me siento tan sola. Es porque no tengo ningún tipo de liderazgo de parte de mi esposo, por favor, dígales a los hombres, donde sea que usted vaya, que las mujeres queremos que ellos sean

los líderes en el hogar cada día: en especial que nos guíen en oración y en el estudio de la Palabra de Dios. Si él tan solo cambiara y asumiera su papel de líder, yo podría amarlo aun más. Por favor comprenda que amo a mi esposo. Solo que me angustio porque él no asume su papel. No deseo avanzar y asumirlo. Eso no es correcto. Yo sé de un montón de mujeres que lo hacen, pero creo que no es correcto. Gracias por escucharme, y, por favor, sí, por favor, dígales a todos los hombres del país, que las mujeres queremos que ellos sean hombres. El sacerdote de la casa debe orar por su esposa. Cuando un hombre ora con su esposa, viene a ser íntimo con ella. En la verdadera oración espiritual, la intimidad desarrollada es mucho mayor que la de la unión física. Es la unidad en el espíritu. Una mujer que ora por su esposo desarrolla una intimidad con él en el espíritu que la acerca a él. Ella se identifica con sus necesidades y así le ayuda a satisfacerlas. El fracaso del hombre en orar por su esposa significa que, a pesar de que se puede tener intimidad física, no ha desarrollado la intimidad de espíritu que produce verdadera unidad. Cada mujer necesita ser única en sus propios ojos. Un hombre que ministra a su esposa contribuye a que esto se cumpla. Pero, si él no ora a favor de ella, sus necesidades más profundas no estarán recibiendo atención. Los hombres que conocen a sus mujeres en oración, también las conocen en la sala, en la cocina y en el dormitorio. Si al leer esto, usted no ha orado en favor de su esposa, deténgase y pida a Dios que le perdone. Comience a cambiar en este mismo momento. No lea ni siquiera una palabra más antes de que haya orado por ella.


Revista Maranatha Ed. 24  
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