Revista Llegás. Edición 218.

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tomar la calle DETRAS DE UNA PIZZERÍA SE ESCONDE LA CALLE, UN BAR A PUERTAS CERRADAS, DE AMBIENTE DISTENDIDO Y COCTELERÍA DE PRIMERA CALIDAD, QUE SIMULA ESTAR EN LA VÍA PÚBLICA. Una calle hiende el bloque compuesto por Niceto Vega, Gurruchaga, Córdoba y Serrano. Una calle sin cordones de vereda ni ochavas, una calle sin nombre y de costumbres nocturnas que corta la manzana por la mitad con la precisión de los mejores competidores de la Noche del Domingo de Gerardo Sofovich. Cuando se llega a la dirección indicada lo único que aparenta haber es un pequeño local gastronómico, la nueva sucursal palermitana de la pizzería “La Guitarrita”, que fiel a la pasión de sus fundadores (los ex futbolistas Mario Boyé y René Pontoni), está adornada con cuadros y camisetas de fútbol que atiborran las paredes. Pero como un espejo que conduce a otra dimensión, tras un portón ubicado en su interior se ingresa al bar “La Calle”, un espacio ambientado como un callejón de algún suburbio de cualquier ciudad del planeta, y con una buena cantidad de elementos vintage que le hacen un guiño a otros tiempos. Es decir, que como una fábula de Lewis Carroll, las dimensiones del tiempo y el espacio se confunden entre posibilidades varias. Lo primero que se lee al entrar es el hastag “CHAU LEY SECA”, iluminado sobre la extensa barra de casi diez metros, de donde se expende una coctelería variada y de excelencia, a cargo de la reconocida bartender Mona Gallosi, quien desarrolló una quincena de tragos de autor con ingredientes que remiten a lo que podrían ser distin-

tas calles de diversas regiones del mundo, utilizando por ejemplo el café para representar algún lugar de Turquía o Jagermeister para Alemania. También se ofrece una amplia variedad de bebidas “con más calle”, como vinos y cervezas. Además, se brinda el novedoso servicio de Bottle Service, que te da la posibilidad de comprar una botella entera de alguno de los licores ofrecidos, y si terminó la noche pero la bebida no, podés firmar la botella y guardarla para la próxima visita. Aunque se trata de un bar, es inevitable sentir una sensación de soltura propia del exterior, como si la casa no se reservara el derecho de admisión, porque la calle es de todos, y la ambientación colabora: reflectores municipales, una luz de salida de vehículos, numerosos faroles, tanques de aceite restaurados como mesas, macetas colgadas del techo y persianas cerradas de locales componen parte del entorno que provocan la sensación de estar en la vía pública, cuando en realidad se está en el interior de la manzana. Además de grafittis y pintadas, las paredes exhiben muestras de arte temporarias, lo cual completa un entorno digno de observar con detenimiento. Capítulo aparte para la DJ Van, la combi que aloja la cabina del musicalizador intervenida por completo al estilo rebeldía californiana, y de donde proviene la música funk, pop, hip-hop, entre otros estilos que varían según el momento de la noche y el

artista de turno. La Guitarrita y La Calle parecen dos mundos distantes, pero se complementan a la perfección. De un lado la música, los tragos, la tenuidad de la luz, del otro el mostrador, la iluminación blanca y la opción de una sabrosísima pizza, a tan sólo un portón de distancia. Esta efectiva propuesta conjunta, en el mes de agosto cumple un año, y a pesar de su joven aunque intensa vida, ya comienza a formar parte del circuito obligado nocturno palermitano. Por fin, la triste idea de quedar en la calle recibe una acepción positiva. Ya sea porque te dijeron, porque seguiste un conejo blanco, o buscando el baño de La Guitarrita abriste el portal de la calle secreta, o si aún no te habías enterado y la llave te la dio esta nota, como sea que hayas llegado a La Calle, seguramente volverás, más aún si dejaste una botella firmada que esperará fielmente a que regreses por ella. MARTÍN D’ADAMO

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La Calle Bar Niceto Vega 4942 Martes a Domingo desde las 20 www.lacallebar.com hola@lacallebar.com Facebook: lacalle4942