Page 12

ARTE

I maximiliano gastón lópez

la fuga

EN EL CORAZÓN DEL BARRIO DE SAN TELMO, EN UNA MARQUERÍA, EXISTE UN ESPACIO DONDE EL ARTE DIALOGA CON EL VÉRTIGO DE LA CIUDAD, Y TODO ELLO A TRAVES DE SUS VIDRIERAS. Indefectiblemente, Buenos Aires se mete en el cuerpo de quienes la transitan. Las imágenes, los sonidos, los olores se acumulan a medida que el día avanza. De alguna manera, siempre esperamos que la ciudad nos de algo. Sin embargo, raras veces nos detenemos para recibir eso que las calles tienen para dar. En una marquería de la esquina de Cochabamba y Chacabuco existe una suerte de fuga inesperada. Se trata de Proyecto Espinosa, una propuesta que coordinan Cecilia Saurí, Verónica Kaplansky y Mercedes Wildner Fox. En una entrevista exclusiva para Llegás, las artistas nos cuentan de qué manera una obra puede convertirse en interlocutora de lo cotidiano. Ll: Creo que Proyecto Espinosa propone un camino paralelo. ¿Existe un contexto específico que esté impulsando esto? ¿Cómo surgió el Proyecto?   PE: Esto que planteas fue tema de debate para nosotras. Crear caminos paralelos al circuito comercial o institucional es algo que sucede bastante. ¿Por qué? No tenemos la respuesta exacta. Por un lado, entendemos que lo institucional sigue siendo un

espacio de posicionamiento y legitimación pero a la vez creemos que ese es uno de los tantos caminos posibles. Hay algunos artistas que deciden hacer un recorrido hasta llegar a ciertos espacios del orden comercial o institucional y hay otros artistas que prefieren mantenerse en un plano más alternativo. Eso realmente depende de cada uno, de sus necesidades y posibilidades. Proyecto Espinosa es uno de los varios espacios que proponen una lectura posible de esta situación. Básicamente es la intervención de unas vidrieras en la marquería de Luis Espinosa y su familia, en San Telmo. El proyecto ya tiene sus años y arrancó inicialmente a partir de la idea de cuatro fotógrafos: Andrea Castaño, Mauro López, Nora Lezano y Alejandro Pihué. Nosotras llegamos al proyecto por invitación, en calidad de artistas y luego tomamos la posta desde el lado de la gestión. Ll:     ¿Cuál es el punto de partida a la hora de elegir los artistas que van a exponer? PE: Puntualmente es por gusto propio. Al ser tres vidrieras, tratamos de que haya diálogo entre los artistas y las disciplinas que se eligen en cada edición. Cada artista “ocupa” una vidriera y además hay un espacio

en el interior de la marquería que se presta también a intervención. Esta dinámica nos obliga a ser muy creativas a la hora de montar, precisamente por esta tridimensionalidad. El artista necesariamente se tiene que involucrar con el espacio y con esta idea de adentro/afuera. Generalmente, tratamos de que el artista venga a la marquería y que haga algo en función del espacio y no que traiga obra hecha previamente. Ll: Lo interesante es que el espacio habilita otro tipo de público PE: Claro, no es un público que va a una galería o un museo a ver arte sino que la propuesta se le aparece, lo interpela por decirlo de alguna manera. En cada edición hay dos instancias. La primera es la inauguración propiamente dicha. Ese momento tiene que ver con el hecho de apropiarse de la esquina. Ese día hacemos un evento específico, toca alguien en vivo, se genera un clima festivo, de reunión y la gente se acerca a ver lo que está pasando. El otro momento tiene que ver con el mes y medio en el que la muestra interactúa con el vecino que va al almacén y se encuentra con esta vidriera. Hay una anécdota que ilustra perfectamente esta segunda instancia. En la

Revista llegás edición 205  

Edición 205 de la revista Llegás a Buenos Aires.