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inclinada y era más chica de lo que parecía en un principio, así que tuvimos que trasladar piedras hasta hacer una base. Ya nevaba bien fuerte. Pasamos la noche con tormenta y al día siguiente arrancamos con más rapeles. Tocamos la nieve y el hielo finalmente para poder destrepar y rajar hasta un lugar plano donde no cayeran piedras. A la ruta de hielo salimos con Alberto, muy temprano de noche cruzamos el glaciar que separaba nuestro pie de vía con la Mazeno y salimos a fondo. Parecía una pelea de samurái, volaban piquetazos y gramponazos por todos lados y así superamos rampas de nieve hielo de 50-60 grados hasta que al final, antes de la arista, se paró hasta 65 grados y el hielo se ponía más duro. Ahí tiramos un larguito, después vinieron 300 metros de roca fácil y montamos la carpita. Había 20 cm en los lados de la tienda y 1.500 metros hacia abajo para cada lado. Al día siguiente, ya blindados con nuestras armaduras de pluma, salimos esta vez sin los 17 kilos al lomo, a fondo, pero nos engañó el terreno. Terminamos en 70 grados de hielo duro y muy quebradizo, con rocas descompuestas. Sólo teníamos un cordín de 6mm, 3 tornillos, alambre abalakov y 4 cintas; no podíamos caernos, así que tuvimos que dar la vuelta y comenzar a rapelar. La maniobra resultó muy complicada y peligrosa por el poco material del que disponíamos y lo malo de la piedra. Al día siguiente, cometimos un error en un rapel y la cuerda cada vez que la movíamos para recuperarla nos tiraba grande piedras desde 40 metros más arriba. Decidimos dejarla y comenzó un sálvese quien pueda destrepando los 2500 metros por las rampas de 50-60 grados por las que habíamos subido hacía 2 días. Caían muchas piedras por la derecha y seracs peligrosos por la izquierda. Cada uno eligió su propio peligro. Alberto las piedras y yo los seracs. Una hora y media más tarde ya estábamos a salvo, tomando y comiendo lo poco que nos quedaba, ya que la noche anterior había sido sin cena. Bautizamos la ruta le pusimos Castillos y Dragones Blancos, por las grandes torres y las avalanchas que las surcan. Luego intentamos dos veces más el Nanga, las dos con mal clima y no hubo cumbre pero me traje unos 2.500 metros de una ruta totalmente nueva para acceder a la arista Mazeno. Agradecimientos: GHM, Club Andino Bariloche, Rupal, Ansilta, Agua y Gas.

KÓOCH 25 / Octubre 2011  

Revista de escalada, montañismo, andinismo, boulder, travesías y cultura de montaña en argentina. Cerros Fitz Roy, Aconcagua, Chañi, Ojos de...

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