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HIMALAYA

EL STECK EXPRESS VUELVE CON MÁS NOTICIAS

El todo terreno suizo arrima un tres por uno en la primavera del Himalaya. t Ueli Steck llega a la cumbre del Shisha Pangma en tiempo record. Foto: R. Boesch

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o que para Ueli Steck comenzó como un ascenso de aclimatación hasta los 7000 metros, derivó en un ascenso en solitario y con el reloj clavado en 10 horas 30 minutos hasta la cumbre del Shisha Pangma, y veinte horas en total. Según Simone Moro, otro de los pesados del himalayismo, se trata “no sólo del ascenso más rápido a la SO del Shisha, sino también el segundo ascenso más rápido a un ochomil, sólo superado por el horario de Denis Urubko en el G2. Luego Steck confirmaría que se trató de un nuevo itinerario, recorriendo partes de distintas vías como el Corredor Girona, el Corredor Wielicki y el descenso por la vía británica. A las 11.40 am, tan sólo diez horas y media después de partir de la carpa, Steck llegaba a la cima. Pero la peor parte aguardaba en el descenso. “Cuando llego al collado que usaron los británicos para descender no puedo creer lo que ven mis ojos. Primero una canal de roca suelta bastante vertical. Después, nieve, hielo y roca se van alternando. El canal parece no tener fin.” Con extremo cuidado, Steck llega hasta el pie de vía sin mayores complicaciones. El primer ocho mil está en el bolso y con record. Dieciocho días después, Steck y esta vez en compañía de Don Bowie, llegan a la cumbre del Cho Oyu. El objetivo principal para Steck era el Everest por la cara Norte y sin oxígeno. La cordada avanza hasta los 8 mil metros, donde Bowie decide regresar. Steck avanza hasta llegar a los famosos escalones que preceden a la cumbre. “Continúo hasta el Tercer Escalón. Un sherpa me dice que me queda como máximo una hora para llegar a cima. ¿Debo seguir? ¿Debo dar la vuelta? No está lejos. Pero mis pies... Estoy en una montaña distinta a los demás... sin oxígeno. Tengo que aceptarlo: debo dar la vuelta y bajar tan rápido como pueda. No quiero sacrificar ninguno de mis dedos por el Everest”. La aventura ha terminado. “Pero estoy feliz por mis buenas sensaciones, tiré, es lo que buscaba, aunque me di la vuelta a 100 metros de la cima. Por supuesto habría sido bonito alcanzar la cumbre. Por un momento pensé en pedir a un sherpa si podía respirar 10 minutos de oxígeno. Entonces habría tenido otra vez los pies calientes. Pero entonces hablaríamos de otro pico. Así que mejor, para abajo. ¡El Everest seguirá ahí y puedo volver!” Y conociendo el temple de Steck, seguramente tendrá su revancha.

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KÓOCH 24 / Agosto 2011  

Revista de escalada, montañismo, andinismo, boulder, travesías y cultura de montaña en argentina. Cerros Fitz Roy, Aconcagua, Chañi, Ojos de...

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