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Michi Lerjen aproximando a la pared en el intento invernal, el único con hamaca. Foto Jorge Ackermann.

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ÓOCH: ¿Cómo surge el proyecto Un Mar de Sueños? Jorge Ackermann: La cara este del Fitz Roy siempre fue un sueño para mí y creo que lo es para cualquiera que se haya parado abajo: súper vertical, con 1.200 metros de desnivel y sin rutas fáciles. Para principios del 2012 ya había escalado mucho más de lo que me podía imaginar, para una temporada en que ni siquiera tenía compañero seguro. El clima estaba inmejorable, súper lindo y cálido, pero tan cálido que todo se estaba cayendo a pedazos. Después de un intento frustrado en el cordón del Torre y de participar del rescate de Carlyle Norman “La Canadiense” empecé a pensar a dónde ir que sea más o menos seguro y enseguida se me vino a la cabeza la idea de ir a la cara este. Cuando empecé a mirar las rutas me di cuenta de que ninguna es fácil, estaba interesado en repetir la Ferrari-Meles o El Corazón,

las dos sin repetición y con no mucha info hasta ese momento. Lo que sí sabia era que, en todo caso, a los aperturistas les tomó mucho tiempo completar las rutas. Por lo que una tarde, discutiendo con el Tincho, Martín Kroussottsi, me dio el empujón que me faltaba para decidirme a ir a probar de abrir algo nuevo. Mirando las fotos del pilar este me llamaron la atención los sistemas de fisuras de la izquierda que se ven más impresionantes que la Ferrari en sí y ahí empezó la locura por la cara este. Me costó convencer a alguien para ir a probar semejante locura, ¡era realmente una lotería! Pero cuando llamé a Michi Lerjen-Demian, con quien ya habíamos escalado el Fitz un mes antes, me dijo que sí, que volaba de nuevo a Chaltén para la ventana. K: ¿En qué situaciones abandonaste el intento del verano 2012 y el invernal del 2012? J: Después de escalar 8 largos nos

dimos cuenta de que íbamos muy muy livianos para lo que estábamos probando, teníamos un rack chico y los largos estaban duros y técnicos para proteger. Escalamos hasta donde nos dio la cabeza y después nos bajamos. De una broma salió la idea de ir en invierno, pensando que podríamos escalar las fisuritas con las piquetas y crampones ya que están muy finos. Pero en invierno fue mucho más difícil; estábamos demasiado pesados y con la nieve no nos podíamos mover rápido, teníamos que limpiar cada paso y terminamos escalando todo en artificial, lo que nos tomó mucho más tiempo que en verano. Terminamos escalando sólo 4 largos más pero en 3 días: una locura teniendo en cuenta que en verano escalamos 8 largos en 12 horas. K: ¿En algún momento pensaron en abandonar el proyecto? J: Nunca. Después del intento del inviero sabíamos que toda la parte superior salía, la roca es

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KÓOCH 35 / Octubre 2013  

Revista de escalada, montañismo, andinismo, boulder, travesías y cultura de montaña en argentina. Cerros Fitz Roy, Aconcagua, Chañi, Ojos de...

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