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ochomiles, los considerados “fáciles” y los considerados técnicos. El Kanchen está dentro del segundo grupo. Tiene un acceso para nada cómodo, una ruta de ascensión técnica por demás, llena de peligros objetivos. Llegar a la cumbre el último día puede llevar hasta 12 hs; medio día que incluye escalada en hielo de 90º a más de 8.000 msnm. Esto implica bajar a C IV de noche. Mucha gente comete errores en la bajada y lo paga carísimo. Vengo preparándome para el Kanchen hace 2 temporadas cuando escuché hablar de él por primera vez. A mí me encantan los desafíos largos, soy un tipo muy paciente, al que le gusta trabajar así, me motiva. Es mi fuerte. Cuando escuché que tan solo llegar al campo base podía llevar 10 días ya quedé fascinado. Cuando empecé a entender de qué se trataba el desafío, me atrapó y para cuando me di cuenta, ya estaba trabajando para lograrlo. Se trata de mejorar mis capacidades técnicas, de lograr mayor experiencia en ochomiles. De estudiar la montaña, de entrenar para ese desafío. Es fascinante la motivación que me genera. Mucho de lo que logré en estos dos años fue gracias a pensar en el largo plazo. Creo que si me pensase como un tipo de 40 que no es capaz de subir una arista nevada como primero de cordada me pondría mal, pero cuando pienso que tengo que aprender eso para subir el Kanchen el sentido de todo cambia y me da mucha energía, la lectura que hago de mi presente cambia. Es un juego mental que me potencia. Una sana comunión. En el muro de tu Facebook expresas que subir una montaña tiene más de un sentido. Para mí el montañismo no es una actividad, no es un deporte, mucho menos una moda, para mí es una forma de vida. La montaña es mi maestra, es mi forma de experimentar el paso por este mundo, es mi medio y mi fin. Cada vez que salgo a la montaña vuelvo transformado. En la montaña medito, aprendo, sueño, crezco, me desenvuelvo y me desarrollo. En ella vivo y respiro, soy niño y hombre a la vez. Cuanto más me mimetizo con el medio más me vuelvo un animal de montaña, alejado cada vez más de todo lo que entorpece ese encuentro íntimo conmigo mismo. En la naturaleza están las respuestas que busco, en ella hay magia y cuanto más me entrego más mística se vuelve la experiencia, más profundos son los cambios y más nítida la noción de “vivencia espiritual”. ¿Qué o quién te ha inspirado en la historia del himalayismo? ¿Qué?: las estadísticas. Estamos en plena carre-

ra por terminar de conquistar los 14 ochomiles aún. Estamos en un estadio anterior al de otros países más avanzados y eso tiene un nivel de romanticismo que me atrapó y me inspiró en un comienzo. ¿Quién?: Dos personas me acercaron los himalayas y me hicieron creer que era posible, me tendieron un puente. Ellos son Heber Orona y, más recientemente, Mariano Galvan. Ambos me acercaron con relatos sencillos y creíbles de sus aventuras en Nepal y Pakistán y me pusieron frente a frente. ¿Una reflexión sobre Mariano Galvan, K. Jornet, Ueli Steck y el himalayismo de hoy? Kilian Jornet, Ueli Steck y Alex Honnold han sido y son la manifestación de un paradigma nuevo. En ellos se expresa el cambio. El montañismo ya nunca será el mismo luego de ellos y el himalayismo tampoco. Han cambiado la forma de pensar la montaña, han llevado la práctica del montañismo a otro plano. El problema es que en la montaña aún conviven varias formas de pensar y vivir la actividad y todos creen tener la razón. Por eso son tan cuestionados. El himalayismo de hoy está en crisis, el montañismo está en crisis, la sociedad de hoy está en crisis y se manifiesta en todos los terrenos. La montaña no es la excepción. El cómo hacemos las cosas está en el centro del debate. Los cambios llegan y no nos dan tiempo a procesarlos. En unos años la nueva generación va a subir al Kanchen con prótesis de exoesqueletos, ya no solo con O2 y de a miles. No alcanzamos a entender nuestro presente y ya el futuro nos devora y nos cuestiona. Somos siete mil millones de habitantes; pronto las vías de escalada de Asia van a colapsar como ya lo han hecho en Europa y lo están haciendo en América. Del mismo modo en que Kilian y la nueva camada europea está cambiando la forma de ver el montañismo a nivel mundial, Mariano Galvan ha cambiado para siempre la forma de ver el ochomilismo en nuestro país. Él fue el referente principal de una nueva camada de montañistas con roce internacional que ha bajado la escalada al gran público, que la ha acercado al montañista del llano. Una camada nueva que ha des-elitizado la actividad, que le ha quitado drama, que la ha hecho más humana y palpable. Mariano era un tipo que en cada charla te invitaba a soñar, que te hacía creer que todo era posible si te entrenás, le metés pasión y creés en vos mismo. Un tipo que contagiaba con su entusiasmo, que elevó la vara del himalayismo argentino a niveles sin precedentes y que dejó una huella que va a perdurar por varias generaciones.

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Revista KÓOCH #54  

Revista de escalada y montanismo. Escriben en esta edición: Natalia Martínez; Roberto Piriz; Gustavo Suarez Munne; Santiago Christensen; Vic...

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Revista de escalada y montanismo. Escriben en esta edición: Natalia Martínez; Roberto Piriz; Gustavo Suarez Munne; Santiago Christensen; Vic...

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