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un infierno en esa tormenta. Ya no había posibilidad de salir afuera, si soltaba un segundo la carpa todo se desplomaría. La obscuridad me envolvió y yo me envolví en mi bolsa de dormir, me puse mis mejores guantes y pasé la noche cuál caballero sosteniendo su escudo protector, custodiando mi castillo de las furiosas embestidas del viento. Las horas pasaban pero sin afectar la velocidad de este huracán que no parecía dispuesto a ceder. El cierre de la entrada principal de la carpa se abría a cada rato, traté de remediarlo pero se trababa con algún trozo de hielo y se me hizo imposible cerrarlo completamente. Toda la carpa estaba envuelta en un spray de nieve. Hacía muchísimo frío y el cansancio me vencía de a ratos, pero los atropellos del viento me volvieron a poner en alerta. La claridad comenzó a ganar terreno, pero mi enemigo no parecía cansarse nunca. Con mi brazo, mi cabeza y la mitad de la espalda seguí sosteniendo la pared de la carpa, con la otra mano marqué para llamar a Camilo, necesitaba escuchar buenas noticias. “Durante la tarde, el viento comenzará a disminuir y ya vas a poder descansar” me dijo y así fue. El viento amainó y pude salir a ver qué había quedado de tan feroz batalla. Toda la terraza que con tanta dedicación había construido había sido devorada por el torbellino. Ahora mi Reino

constaba de algunos escasos metros, el resto se lo había llevado a buena ley el rey de las tempestades. Traté de poner la carpa en forma prolija, tensé nuevamente los vientos y me dispuse a brindarme algunos cuidados, como hidratar y comer después de un día y medio sin probar bocado, ni tomar una sola gota de líquido. En esa tormenta me era imposible encender la cocinilla. El desaliento quería aprovecharse de mi cansancio y mi ansiedad. Nuevos cuestionamientos alteraban mi cabeza. ¿De dónde sacar respuestas? Me da por llorar de a ratos. Solo dejo pasar la noche. UN PRESENTIMIENTO Un poco más animada y ya con fuerzas repuestas, abrí la puerta de la carpa para que el paisaje me lave la cara, pero sin embargo lo que encontré fue cero visibilidad. Una nube me envolvía y no podía ver absolutamente nada. Parques me había pedido que les mandara un reporte cada dos horas ¿Qué noticias alentadoras podría enviarles? Las horas pasaban y así, mi paciencia y motivación. Llamé a Camilo para saber alguna novedad pero las noticias no eran buenas y, ya resignada, apagué el teléfono satelital. Pero algo me dice que envíe el último reporte, así que vuelvo a prender

Una de las características de estas montañas son las grandes avalanchas que constantemente barren y alteran la calma del lugar.

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Revista KÓOCH #54  

Revista de escalada y montanismo. Escriben en esta edición: Natalia Martínez; Roberto Piriz; Gustavo Suarez Munne; Santiago Christensen; Vic...

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Revista de escalada y montanismo. Escriben en esta edición: Natalia Martínez; Roberto Piriz; Gustavo Suarez Munne; Santiago Christensen; Vic...

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