Page 25

LO INESPERADO Llegar a mi Campamento 5 a 3.903 m no fue tarea sencilla, no sé si fue el cansancio acumulado, el miedo o el stress de pasar por esas secciones tan expuestas, pero noté que me costó mucho más que el tramo anterior. Si bien pasé el segundo “knife-edge”, que corresponde a una sección del filo de unos 150 metros y bastante expuesta, ésta me pareció (no sé si por las condiciones de la nieve) más comprometida y trabajosa. También así, las secciones paradas de hasta 65°. Pero lo importante es que lo había logrado, había llegado a un lugar muy ameno para pasar la noche, se veía claramente lo que quedaba por delante y ya faltaba muy poco. Lo más difícil ya había quedado atrás. Lo que venía era sortear algunas grietas y pasar por debajo de una pared de seracs, después de eso llegaría al plateau y eso me iba a significar no más idas y venidas con los porteos, ya que iba a poder utilizar nuevamente el trineo y todo fluiría de forma más dinámica. Todo parecía perfecto mientras calentaba agua para prepararme una taza de té con avena, mis pensamientos estaban ya muy cerca de la cumbre. De pronto, un sonido sordo me rodeó, la carpa se movía de lado a lado y debajo mío sentí que se

deslizaba todo. En mi cabeza entendí que se desprendió una placa y me estaba llevando con ella montaña abajo. Ese ruido enloquecedor y esquizofrénico me decía que se estaba cayendo la montaña sobre mí, me advirtió que esperara lo peor. La primera reacción fue envolverme sobre mi cuerpo, cerrar los ojos y esperar... Sí, esperar que mi carpa comenzara a rodar ladera abajo y aguardar por un golpe seco en mi cabeza contra las rocas. Fueron segundos eternos y luego todo se detuvo. Estaba muy asustada y temí por mi vida. Tomé el teléfono satelital y marqué para llamar a Camilo, aún sentía que éste era mi final y quería que escuchase mi voz por última vez. Estaba temblando. Cuando salí lo hice con mucho temor. Para mi sorpresa, pese a la escasa visibilidad podía ver que todo a mí alrededor seguía prácticamente igual. Me sentí muy confundida, pues esperaba ver los efectos de un cataclismo. Si es que había habido una gran avalancha a la distancia, ¿por qué había colapsado un puente de nieve en una grieta a pocos metros del campamento? Los seracs que tengo frente a mí han desprendido algunos pedazos de hielo, pero incapaces de explicar lo que sentí. Trato de hacer sentido de lo que está pasando buscando pistas entre la niebla.

Solo un pequeño punto en la inmensidad, con los grampones en alto y mucha felicidad. Foto_ Lance Goodwin

25

20-29 natalia.indd 25

2/8/17 10:12 AM

Revista KÓOCH #54  

Revista de escalada y montanismo. Escriben en esta edición: Natalia Martínez; Roberto Piriz; Gustavo Suarez Munne; Santiago Christensen; Vic...

Revista KÓOCH #54  

Revista de escalada y montanismo. Escriben en esta edición: Natalia Martínez; Roberto Piriz; Gustavo Suarez Munne; Santiago Christensen; Vic...

Advertisement