Page 1


CHARLES ROBERT DARWIN (1809-1882) Nació en Shewsbury (Midlands, cerca del norte de Gales), siendo el quinto de los seis hijos de una familia acomodada. Fue bautizado en el anglicanismo, pero asistió a oficios unitaristas con su madre, fallecida en 1817. A los ocho años comenzó a sentir interés por la historia natural, pasando por un par de escuelas religiosas antes de ingresar en la Universidad de Edimburgo. Previamente, en verano de 1825, ayudó a su padre Robert en sus labores como médico rural, antes de seguir sus pasos y cursar esa carrera. La experiencia en esta última no fue todo lo positiva que hubiera querido su progenitor: Charles se aburría en las clases, la materia que más le repelía era la cirugía, mientras que comenzó a interesarse cada vez más en la biología, aprendiendo taxidermia, ingresando en la Sociedad Pliniana y aportando algunos descubrimientos. Su padre, habiéndose enterado de este desinterés por la medicina, decidió que debía encaminar su carrera para ordenarse como pastor anglicano y por ello le envió al Christ College de Cambridge, donde a partir de 1828 cursó el grado de letras. Una vez más, Charles mostró su desinterés por los estudios: prefería montar a caballo y practicar su puntería, pero también coleccionó escarabajos y estableció importantes contactos con personas interesadas en la teología natural y la biología. Después de aprobar sus exámenes a comienzos de enero de 1831, la lectura de tres libros clave de teología, filosofía e investigación natural (de Paley, Herschel y Humboldt) le hicieron concebir poco después (tras un curso de geología y haber ayudado a trazar mapas geológicos en Gales) una expedición a Tenerife que, en diciembre de aquel año, le condujo a embarcar en un viaje alrededor del mundo en el buque HMS Beagle., previsto primero para dos años y que, finalmente, terminó con el regreso de Darwin a las islas británicas en 1836. La fama que alcanzó con este retorno le permitió trabar contacto con importantes científicos (Owen, Lyell, Babbage…) y otras personalidades, así como ingresar en prestigiosas sociedades del conocimiento. Después de comenzar a ordenar en Cambridge su colección de especímenes y pulir su diario de viaje (publicado en 1839 con gran éxito), se mudó a Londres en 1837, mientras llevaba a cabo sus estudios sobre el “transformismo” de las especies con gran ahínco. Tanto es así que, al año siguiente (en el cual realizó una lectura clave de la obra de Malthus), estos estudios se vieron interferidos por dolencias estomacales, cefaleas y una afección cardíaca todavía enigmáticas, las cuales volvieron a repetirse en años posteriores. Mientras tanto, estableció relaciones con su prima Emma Wedgwood, con quien se casó en 1839, año del nacimiento del primero de sus diez hijos. Dos años después, en 1842, se mudaron a Down House, su residencia definitiva, situada en el campo. La aparición en 1859 de El origen de las especies a través de la selección natural (otro gran éxito de ventas desde un inicio) se vio precedida por un largo período de gestación, con una cuidadosa labor investigadora que fue visualizándose parcialmente a través de varias publicaciones. Un año antes, en 1858, aparecieron presentados sin demasiada atención en la Sociedad Linneana los ensayos de Darwin y Wallace. La coincidencia en la investigación y conclusiones de este último fueron acogidos con gran humildad y generosidad por el primero, manifestando con ello su alto grado de honestidad intelectual. El éxito no se le subió a la cabeza y, aparte de no buscar en ningún caso las polémicas fáciles (por ello evitó en un principio tratar en sus obras la cuestión evolucionista en seres humanos), continuó trabajando infatigablemente y publicando ensayos hasta el final de sus días, durante los cuales no se le ahorraron quebrantos, ni en cuanto a sus enfermedades ni en los ataques de científicos que no aceptaban sus teorías o del sensacionalismo panfletario, que en ocasiones puso en su boca expresiones que él nunca dijo. La cuestión se acentuó a partir de la aparición de El origen del hombre en 1871, primero de una serie de trabajos centrados en la selección humana. No obstante, a raíz de su muerte, el 19 de abril de 1882, el presidente de la Royal Society consiguió que se le hiciera un funeral de estado y se le enterrase en la abadía de Westminster, junto a John Herschel e Isaac Newton.


ÍNDICE Colaboran en este número: Bermúdez Vázquez, Manuel: Dr. en Filosofía. Universidad de Edimburgo. Cid Carmona, Silvia: Lcda. en CC. Ambientales, Univ. Autónoma de Madrid. Prof. Secundaria Còllege Saint Louis des Français, Pozuelo de Alarcón (Madrid). Fraile Alonso, Montserrat: Lcda. en Humanidades y Arte, Universidad de Concepción.

Granados Sancho, María Araceli: Lcda. en Filosofía y Lcda. Antropología Social y Cultural, Universidad de Granada.

Irraiz Castellón, Antonio José: Restaurador de arte. Delineante.

Martín-Lorente Rivera, Enrique: Ingeniero Técnico Industrial. Universidad de Córdoba.

Méndez Mendoza, María Luisa: Lcda. en CC. Químicas. Profesora del IES Nuevo Lucena , Lucena (Córdoba).

Miralles Aranda, Antonio José: Lcdo. en Biología, Profesor del IES Marqués de Comares, Lucena (Córdoba).

Sánchez Beltrán, Juan Francisco: Lcdo. en Historia. Profesor del IES Mar de Poniente, La Línea de la Concepción (Cádiz).

Soriano Toro, Sergio: Ingeniero Técnico Industrial. Máster en Textos, Documentos e Intervención Cultural. Estudiante de Humanidades, Universidad de Córdoba.

Valle Porras, José Manuel: Lcdo. en Historia. Profesor del IES Ginés Pérez Chirinos, Caravaca de la Cruz (Murcia).

Valle Rivas, Julián: Lcdo. en Derecho, Universidad de Córdoba. Vázquez Salas, Carlos: Lcdo. en Química. Profesor del IES Cecilio Jiménez, El Viso (Córdoba).

PRESENTACIÓN Editorial ................................................................................ 3 Presentación del Coordinador de actividades humanísticas ......................................................................... 4 Presentación del Coordinador de actividades científicas ............................................................................. 5 ARTÍCULOS DE DIVULGACIÓN ESPECIAL AÑO DE DARWIN Los ritmos de la evolución ................................................... 6 ARTÍCULOS VARIOS La codificación penal española en su contexto histórico ... 12 Claves olvidadas del pensamiento de Parménides ............. 17 Acercarse a Popper, a la falsación y a su aplicación en la sociedad .............................................................................. 21 40 años del programa MaB de la UNESCO ....................... 27 Arquitectura bioclimática ................................................... 32 Nueva metodología químico-analítica para el control de calidad en fármacos ............................................................ 36 El aroma del vino ............................................................... 40 La implantación del notariado en Sevilla y los primeros documentos notariales: Siglo XIII-XIV ............................. 44 OPINIÓN Y ANÁLISIS ¿Cómo se «perdió» Irán? Una visión global del contexto histórico a 30 años de la caída del Sha ............................... 48 De la física cuántica a la filosofía ...................................... 54 En defensa de la libertad .................................................... 58 MISCELÁNEA Relato corto: Ausencias ........................................................................... 62 INFORMACIÓN DE OURÓBOROS Memoria de actividades 2009 ............................................ 64

Depósito Legal: CO 259-05 ISSN: 1885-2475

Esta publicación es completamente gratuita y de libre difusión.

Isagogé, 6 (2009)

1


Isagogé Isagogé es una revista de investigación y divulgación del Instituto Ouróboros de estudios científico-humanísticos de Córdoba, que persigue la extensión del conocimiento y la participación en su creación y difusión. Esta publicación es completamente gratuita y de libre difusión. Publicada de forma anual, tiene carácter internacional y se dirige al público y a la comunidad científica en general sin una predilección por un campo concreto, siendo esa una de las señas de identidad más importantes de esta publicación. En Isagogé se compaginan siempre de una forma lo más completa posible tanto los contenidos científicos como los humanísticos, en artículos de investigación avanzada como de divulgación de grande y mediana difusión. Asimismo, la poesía, la opinión, al análisis, la crítica, la revisión,… tienen su espacio en Isagogé que se convierte de esta manera en un espacio de comunicación y divulgación abierto y dirigido a todos los que estén interesados en ampliar sus horizontes en los distintos ámbitos de las ciencias y las humanidades. Los trabajos publicados son originales y son revisados por el Consejo Editorial de la revista, asesorado en los casos necesarios por revisores externos, expertos en la materia. Los artículos de Isagogé son indexados en DIALNET –Portal de difusión de la producción científica hispana, de la Universidad de la Rioja. Isagogé Nº 6 y el conjunto de sus artículos es una revista de carácter totalmente gratuito y de difusión libre. Está permitida su reproducción y difusión con carácter no lucrativo, siempre que no se haga en nombre de ninguna otra entidad diferente del Instituto Ouróboros de estudios científicohumanísticos de Córdoba. En ningún caso la reproducción total o parcial de los contenidos de la revista podrá hacer variar el contenido de estos pues el mismo es propiedad intelectual de sus autores.

Isagogé. Revista del Instituto Ouróboros de estudios científico-humanísticos de Córdoba. Nª 6.Año 2009. Depósito Legal: CO 259-05 ISSN: 1885-2475 Director: D. José María Martínez Jiménez. Presidente del Instituto Ouróboros de estudios científico-humanísticos de Córdoba. Licenciado en Biología por la Universidad de Córdoba. Consejo Editorial Isagogé Número 6: D. José Manuel Ventura Rojas: Vicepresidente y Coordinador de actividades humanísticas del Instituto Ouróboros de estudios científico-humanísticos de Córdoba. Historiador. Doctor en Historia por la Universidad de Córdoba. Profesor Asistente de Historia Moderna, Universidad de Concepción, Chile. D. Sergio Montañez Naz: Coordinador de actividades científicas del Instituto Ouróboros de estudios científico-humanísticos de Córdoba. Físico. Doctor en Ciencias por la Universidad Autónoma de Madrid. Profesor del IES Leonardo da Vinci, Majadahonda (Madrid). D. Antonio Jesús Serrano Castro: Socio del Instituto Ouróboros de estudios científicohumanísticos de Córdoba. Abogado. Licenciado en Derecho y experto en Criminología por la Universidad de Córdoba. Profesor Asociado en el área de Filosofía del Derecho, Universidad de Córdoba. D. José Martínez García-Gil: Portavoz y Relaciones Públicas del Instituto Ouróboros de estudios científico-humanísticos de Córdoba. Investigador. Licenciado en Medicina por la Universidad de Córdoba. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Córdoba. Licenciado en Ciencias Exactas por la UNED. Investigador asociado al Programa de Investigación Clínica del CNIO, Madrid. Edita: Instituto Ouróboros de estudios científico-humanísticos de Córdoba. http://institutoouroboros.atspace.com E-mail: instituto_ouroboros@hotmail.com isagoge@hotmail.es Isagogé en su edición digital puede encontrase en: http://isagoge.atspace.com Esta publicación no se hace responsable de las informaciones y opiniones manifestadas por los autores de los artículos.

2

Isagogé, 6 (2009)


EDITORIAL José Mª Martínez Jiménez Presidente del Instituto Ouróboros

Mención especial, como no, al genio de Charles Darwin que recordamos en este número de forma especial. Son figuras como la del eminente naturalista Inglés las que perturban el aparentemente confortable statu quo de la comunidad científica para removerla hasta sus cimientos. No se trata tanto de una obra, que en sí misma es de una relevancia crucial, sino de una idea que revoluciona el panorama científico mundial hasta conseguir que prácticamente todas las ideas posteriores en su ámbito giren en torno a ella o se deban valorar en función de la compatibilidad o no que tengan con la teoría de la evolución por selección natural. Hoy en día se trata de un paradigma tan arraigado en la comunidad científica que casi es tratado como el dogma central de la biología moderna. Desde luego los avances que ha auspiciado esta teoría merecen que se le den a su autor todos los reconocimientos habidos y por haber aún de manera póstuma. Así, por tanto, nos sumamos con nuestro humilde granito de arena, con este número especial, a las celebraciones en memoria de su figura y en reconocimiento por su obra, en la conmemoración de los 200 años de su nacimiento y los 150 años de la publicación de su obra cumbre ―El origen de las especies mediante la selección natural, o bien, la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida‖. Pero como no sólo de pan vive el hombre tal y como nos enseña el sabio refranero español, en el presente número de la revista Isagogé nos encontramos con un conjunto exquisito de trabajos que sin duda podrá disfrutar nuestro lector. Una vez más, la literatura, la filosofía, la historia, el pensamiento o la política se unen de la mano de la biología, la química, las matemáticas o la arquitectura. En este número que tiene en su mano o que lee a través de su publicación digital se encuentran los esfuerzos por divulgar y mostrar conocimiento y cultura a un público avezado y demandante de la misma. Podrá encontrar desde reseñas de obras literarias de máximo interés comentadas y criticadas con gran dedicación, resúmenes divulgativos de trabajos de investigación e innovación de alta repercusión en su campo, artículos de análisis histórico de gran interés y profundidad, etc.… El objetivo no es otro que hacer cercana al lector una selección de temas que tratados con todo rigor puedan ser asequibles por la forma de tratarlos y el carácter divulgativo de su contenido tanto al profano como al experto. Cualquier lector tiene cabida en Isagogé. No hay requisito previo salvo el interés y la curiosidad por la cultura y el conocimiento. Desde el Instituto Ouróboros de estudios científico-humanísticos de Córdoba recogiendo trabajos de autores de todo el mundo con especial atención a los procedentes de Córdoba y su provincia, queremos ofrecer a todo aquel interesado una publicación que pretende aunar lo científico y lo humanístico, lo técnico y lo divulgativo, lo extenso y lo conciso, la información y la opinión fundamentada. Información, divulgación, conocimiento, cultura, opinión, pensamiento, arte, todo aquello que hace al ser humano diferente y grande, disponible para todo el que se quiera adentrar en las páginas de Isagogé en su número 6. Disfrútelo.

Isagogé, 6 (2009)

3


PRESENTACIÓN DEL COORDINADOR DE ACTIVIDADES HUMANÍSTICAS José Manuel Ventura Rojas Coordinador de Actividades Humanísticas del Instituto Ouróboros

Evoluciones y Crisis En el momento en que se escriben estas líneas se viven momentos de crisis que, sin duda, aunque no hay que exagerar con innecesarios catastrofismos, contrastan con la impresión general que en un primer momento suele suscitar la palabra «evolución». Sin duda, no hemos de olvidar que en la continuación durante el siglo XIX de la idea de «progreso» (concebida durante la Ilustración, pero no suscrita por todos los pensadores durante aquel período), se tomaron parte de las ideas de Darwin, desviándolas de su sentido original, para tratar de fundamentar científicamente el espíritu de la filosofía positivista. Aquella visión, que tampoco fue unánime aunque sí predominante durante buena parte del Diecinueve, fue puesta a prueba, no sólo a través de la crisis, la destrucción y el desencanto del conflictivo siglo XX, sino también por los adelantos científicos que anularon la visión de un conocimiento totalmente seguro e inamovible. Así pues, con mayor razón, en el siglo XXI tenemos que acostumbrarnos a abandonar las antiguas certezas absolutas, pero no por ello deberíamos caer (como suele suceder) en una apología incondicional del relativismo. A pesar de la extensión de este último y de la cultura de lo fácil y sin esfuerzo que tan nefasta resulta, lo cierto es que no deja de interesar al gran público la búsqueda de ejemplos a partir de la trayectoria vital de grandes personajes. Por desgracia, en muchas ocasiones eso ha conducido a apologías facilonas del poder que desnaturalizan la realidad, más prosaica y menos mítica de lo que imaginamos. En todo caso, si tenemos que elegir, encontraremos pocos ejemplos mejores que el de Charles Darwin en lo tocante a honestidad intelectual y humana, así como en tesón por un trabajo científico riguroso. Igualmente, nos gustaría recordar que el trabajo de este personaje se alimentó no solamente con lecturas, sino también con experiencias de un viaje alrededor del mundo. «Las luengas peregrinaciones hacen a los hombres discretos», decía Miguel de Cervantes. Pero estos caminos no solamente tienen que darse en espacios físicos: también podemos estar hablando de viajes interiores tan profundos y aparentemente tan prosaicos como el del protagonista del Ulises de Joyce. Pero de la literatura pasamos a la vida y en ella nos asaltan las dificultades cotidianas y extraordinarias. Porque no han sido fáciles estos meses para nuestra asociación y nuestra revista. Las distancias, mentales y físicas, los obstáculos de todo tipo, han dificultado a veces nuestro camino y, en ocasiones, aunque sin dramatizar, han sido más graves los problemas aparentemente más sencillos. El tiempo nos abruma a veces, nos carga de obligaciones o transforma en eso mismo lo que durante mucho tiempo ha sido una tarea placentera y espontáneamente desarrollada. Bien lo sabe quien se dedica profesionalmente a un área del conocimiento que ama con vocación y, por ello, la experiencia en centros docentes no siempre es tormentosa, sino que muchas veces permite estar en contacto con el interés por lo nuevo de las jóvenes generaciones. Apostemos, por tanto, tratando de rescatar ese valor de disfrutar el conocimiento y, sobre todo, de mantener espacios de diálogo, físicos y virtuales, como es el caso de esta revista. Más allá de índices de impacto y escaparates científico-mediáticos, amemos el conocimiento como diálogo que nos aporta una de las mayores riquezas de la vida.

4

Isagogé, 6 (2009)


PRESENTACIÓN DEL COORDINADOR DE ACTIVIDADES CIENTÍFICAS Sergio Montañez Naz Coordinador de Actividades Científicas del Instituto Ouróboros Cuando las opiniones propuestas por mí en este libro y por míster Wallace, o cuando opiniones análogas sobre el origen de las especies estén generalmente admitidas, podremos prever vagamente que habrá una considerable revolución en la Historia Natural1.

Estas palabras, escritas por Charles Darwin al final de su libro On the Origin of Species by Means of Natural Selection, de cuya publicación celebramos que se cumplen 150 años, ponen de manifiesto hasta qué punto el naturalista inglés había previsto que su obra iba a provocar una tremenda revolución de su ciencia y en el pensamiento en general. Y es que, como nos señaló el filósofo e historiador de la ciencia norteamericano Thomas Samuel Kuhn2, ideas como el cambio de las especies, incluyendo el hombre, ya habían estado siendo discutidas por los naturalistas durante décadas, pero la idea de que la evolución se desarrolla sin un fin predeterminado era novedosa e impactante. Por ello se puede decir que, desde Darwin, vivimos en un mundo en el que la naturaleza no evoluciona hacia una meta, sino desde un inicio. Una consecuencia de esta idea, que resultó aterradora para algunos, es que desde hace 150 años es la humanidad la que tiene que ponerse a sí misma una meta, puesto que ésta no le viene impuesta. El hombre adquirió así conciencia de una nueva responsabilidad: fijar esa meta y encontrar el camino que le dirija hacia ella. Son muchas las voces que claman que ese fin sea alcanzar un mundo más justo, donde se haya acabado con la pobreza y las desigualdades. Desde Isagogé, pensamos que el camino que nos acerque a ese ideal tiene necesariamente (aunque no suficientemente) que pasar por que todos los seres humanos de este planeta tengan acceso al bien más preciado de que disponemos: el conocimiento. Este el motivo por el que la sección más cuidada por el Consejo Editorial de esta revista es la de Artículos de Divulgación. Como justifiqué en la presentación del anterior número de Isagogé, los artículos de divulgación serios, escritos con rigor científico, pero con un lenguaje cercano al lector, son un magnífico instrumento para acercar al profano a ese enorme y complejo edificio de conocimientos científicos que ha ido construyendo la humanidad a lo largo de la historia. En este sentido tenemos que congratularnos un año más por la calidad de los artículos con los que diversos autores, especialistas en diversos campos, nos deleitan y tengo que agradecerles el haber hecho posible un número más de esta revista. A su vez, animo al lector a que disfrute de Isagogé mediante una lectura crítica y ¡a que se convierta en colaborador de los próximos números! No puedo concluir, sin embargo, sin remarcar que esta revista constituye sólo una de las actividades que realiza el Instituto Ouróboros, y que, como tal, es complementaria a todas las demás actividades que organiza el Instituto como seminarios, debates, libro-forums, cine-forums, veladas literarias…, las cuales, por constituir un diálogo directo entre personas, son más adecuadas para acercarnos a ese objetivo de «conocimiento para todos».

1

C. DARWIN (2009): El origen de las especies por medio de la selección natural, Zulueta, Antonio de (trad.) (1ª edición), Alianza Editorial. 2 T. KUHN (1971): La estructura de las revoluciones científicas, FCE. Isagogé, 6 (2009)

5


ESPECIAL AÑO DE DARWIN

LOS RITMOS DE LA EVOLUCIÓN Antonio José Miralles Aranda «Lo importante no es que yo haya encontrado la verdad, sino que otros sigan buscándola». Charles Darwin Resumen: Todas las teorías precisan de un continuo debate que les permitan su desarrollo, y ni siquiera la teoría de la selección natural de Charles Darwin, debe escapar a tal cuestión. Numerosas investigaciones se centran en aclarar los factores que han podido influir en los diferentes ritmos evolutivos que se han producido a lo largo de la larga historia biológica de los seres vivos, así como de grupos actuales. Científicos en los campos de la genética, embriología, microbiología, de la cinética no lineal, la teoría de la complejidad, la termodinámica del equilibrio, etc., tratan de arrojar luz en tales cuestiones. Palabras clave: evolución, neodarwinismo, biofísica, ritmos.

INTRODUCCIÓN. La teoría de la evolución por selección natural, que centra la atención de este número de la revista Isagogé por cumplir 150 años de vigencia, sigue tan viva como en sus orígenes. Ya desde sus inicios, la teoría sufrió duras críticas, que fueron solventadas sobre todo desde el campo de la genética. La inmensa cantidad de pruebas recopiladas durante años, le otorgan a la teoría tal poder en la nuestra sociedad que nos cuesta horrores aceptar cambios en la misma, por pequeños que éstos sean. No obstante, es necesario que el debate siga abierto. El foco principal de dicha discusión se centra en los distintos ritmos de la evolución y en los mecanismos responsables de los mismos. El neodarwinismo, parece presentar una visión demasiado reduccionista, y los mecanismos de deriva, aislamiento o mutaciones genéticas, sólo son capaces de explicar cambios graduales, constantes y sobre todo lentos, mostrando serios problemas para esclarecer la aparición de saltos en el registro fósil (el denominado saltacionismo o equilibrio puntuado 1), de estructuras altamente complejas en los albores en la evolución biológica (el código genético o el flagelo bacteriano), la enorme explosión cámbrica, la teoría de la endosimbiosis seriada de Lynn Margulis2 en contraposición a la teoría autógena3, o las enormes diferencias en biodiversidad de grupos actuales, entre otros estudios, y que nos hacen plantearnos nuevos factores generadores de biodiversidad y de cambio en las especies, que lo complementen. Lamentablemente, esta loable labor parece llevar adherida una puerta de entrada a determinados grupos radicalizados, con la única intención de reintroducir conceptos creacionistas y sin aportar nuevos datos científicos al respecto. El último de dichos intentos se disfrazó con el nombre de Diseño Inteligente 4 y contó con el apoyo de relevantes políticos en EE.UU. A continuación pasaré a describir algunos de estos estudios: 1

N. ELDREDGE y S. J. GOULD (1972): Punctuated equilibria: an alternatve to phyletic gradualism. Models in paleobiology. Freeman Cooper and Co.: 82-115. Ed. Schopf, Th.J.M. 2 L. MARGULIS (2002): Planeta Simbiótico. Un nuevo punto de vista sobre la evolución. Ed. Debate. Madrid 3 C. DE DUVE (1996): «El origen de las células eucariotas». Investigación y Ciencia, Junio, pp. 18-26. 4 M. J. BEHE (2000): La caja negra de Darwin: el reto de la bioquímica a la evolución. Ed. Andrés Bello.

6

Isagogé, 6 (2009)


EL PAPEL DE LOS ELEMENTOS MÓVILES. “PARASITISMO GENÉTICO” Máximo Sandín, profesor de Biología en la Universidad Autónoma de Madrid, se hace eco de los estudios de prestigiosos científicos como W. Ford Doolittle o F.J. Ayala y considera que los virus, los transposones y demás elementos móviles deben y debieron desempeñar una labor muy importante en la formación de nuevas especies y en el propio proceso de la evolución, viendo su proporción en los distintos genomas (el 45% del genoma humano está constituido por elementos móviles, aproximadamente un 10% por virus endógenos y mucho del restante ADN debe de haber derivado de copias de antiguos elementos transponibles que han divergido demasiado para ser reconocibles como tales)5. Dichos elementos «parásitos» son un ejemplo más de lucha por la supervivencia, ya que usan o han usado la propia materia evolutiva (el ADN) para sobrevivir, convirtiéndose per se en nuevos mecanismos evolutivos y dotando de mayor complejidad al proceso. Es evidente el papel que los genes juegan en la variabilidad y en su transmisión a sucesivas generaciones, pero si tenemos en cuenta que sólo una pequeñísima parte del genoma codifica a proteína realmente y ni siquiera dicha secuencia se expresa igual en cada ser vivo, ya que en parte depende de modificaciones posteriores en su maduración, es ciertamente difícil establecer correlaciones entre los genes y la complejidad del organismo. Este hecho se pone aún más de manifiesto cuando decimos que nuestro genoma sólo se diferencia un 1% con el del chimpancé, diferencia que parece ser más sustancial; al menos así se tiene en cuenta a la hora de establecer relaciones filogenéticas sobre restos fósiles. Así, las nuevas definiciones de especie basadas en estudios genéticos para establecer las relaciones filogenéticas, y que han llevado a modificar la situación de algunos organismos en dichas clasificaciones, deberían de ser replanteadas si finalmente se acepta que la importancia de los genes no es tal. LA

INNFLUENCIA DEL ENTORNO: ESTRUCTURA.

HIPÓTESIS

EVO-DEVO. LEYES DE CAMBIO Y

En el Neodarwinismo, los modelos estadísticos de la genética de poblaciones obvian, por su dificultad, la influencia del grupo sobre la supervivencia y el éxito reproductivo de los individuos. Y sin embargo, este dato parece ser cada vez más relevante, pues de lo contrario tales modelos acaban incumpliendo la condición de Markov6 para una estadística predictiva fiable y así lo consideran un gran número de científicos. Pero otra corriente el Ultradarwinismo, busca la inclusión de dichas interacciones en el propio genoma. Entre este grupo destaca la teoría del «gen egoísta» de Richard Dawkins7, en la cual todas las interacciones que se puedan establecer, por complejas que sean, quedan reflejadas en nuestro ADN, pues no son más que un mecanismo adaptativo (adaptacionistas) que nos permite mantener los genes generación tras generación. Las unidades adaptativas serían los genes y no los organismos, todos los caracteres de un organismo serían adaptativos y se deben asumir todos los pequeños cambios necesarios (gradualismo), ya que el tiempo y azar lo hacen posible.

5

M. SANDIN (2006): Pensando la evolución. Pensando la vida. Ed. Crimentales SL. ID. (1995): Lamarck y los mensajeros. La función de los virus en la evolución. Ed. Istmo. Madrid. 6 En una serie de eventos, la probabilidad de que ocurra un evento depende del evento inmediato anterior. 7 R. DAWKINS (2000): El gen egoísta. Salvat Editores, S.A., 2ª edición. Barcelona. Isagogé, 6 (2009)

7


Sin embargo hay innumerables ejemplos que demuestran que el medio influye en el fenotipo. El gen eyeless transferido de un ratón a una mosca inicia la construcción de un ojo no de ratón, sino de mosca, y dependería por tanto de su entorno y no sólo de su genoma. Aun más decisivo se presume el valor de dicho entorno en los procesos de desarrollo. En una población la variabilidad se mide por los distintos fenotipos que se presentan. Sin embargo existe una enorme variabilidad si pensamos en las posibilidades de combinación que presentan los genes. Griffiths, Gray, Atlan, Koppel, Keller, Maynard-Smith y Alberch entre otros, opinan que dicha variabilidad está sin embargo restringida por los procesos de desarrollo, dan poca importancia al programa de desarrollo del genoma (que sólo aportaría ciertos datos iniciales del mismo) y otorgan una especial relevancia a todos los factores intracelulares y extracelulares 8. Las interacciones ecológicas de los seres vivos y la distribución de las frecuencias alélicas se relacionan entre sí en las denominadas leyes de cambio. Gracias a ellas, se pueden calcular probabilidades de supervivencia de las distintas variedades genotípicas y fenotípicas una vez éstas ya existen. Las leyes estructurales regularían las posibles variaciones previas a su existencia, de las que nada sabemos. Las leyes estructurales deberían, por tanto plantear restricciones a las leyes de cambio y Waddington ya abordó dicho problema con los llamados paisajes epigenéticos, las canalizaciones de trayectorias ontogénica («creodos») y las cuencas con un estado mayor de estabilidad9. En ellas se aplican la «teoría de catástrofes» de Thom o de «atractores en la geometría fractal» de Mandelbrot, precisando en ambas datos mecánicos y termodinámicos. La embriogénesis parece el mejor modelo para teorizar sobre la importancia de dichas leyes y parece claro que cuanto más estudiamos la influencia de la topología y la geométrica en el desarrollo de embriones, más evidencias se tienen sobre su influencia en los genes responsables de su morfogénesis (ala del pollo, extremidades de los tetrápodos marinos, etc.). Según De Renzi, tales análisis parecen indicar que existe un umbral de variabilidad en las especies, atravesado el cual pueden darse alteraciones morfogenéticas relativamente bruscas que conduzcan a una especiación abrupta 10 del tipo sugerido por la teoría del equilibrio puntuado. Ambas teorías abrirían una vía para explicar la aparición de fenotipos idénticos en organismo de genotipo distinto, así como en la explicación de los cambios evolutivos no graduales. EL PAPEL DEL CAOS. DINÁMICA DE SISTEMAS NO LINEALES. Lilienfeld, Grassberger, Prigogine, Bak, Bennet, entre otros científicos de los campos de la Física y de la Matemática enunciaron, a partir de los años 60, teorías sobre el comportamiento impredecible de los componentes de sistemas que cuentan con pocos elementos. Cuando dichos elementos interaccionaban de manera denominada no lineal, una pequeñísima variación en las condiciones iniciales, eran capaces de alterar completamente la evolución del sistema. Además pronto se observó que estos sistemas eran más frecuentes que los lineales y que siempre derivaban a sistemas caóticos (regidos por la Teoría del caos), o a sistemas capaces de organizarse y ganar en 8

J. MAYNARD-SMITH (1986): The Problems of Biology. Oxford Univesity Press C.H. WADDINGTON (1957): The strategy of the Genes. George Allen & Unwin Ltd. 10 M. DE RENZI (1996): Problemática de la evolución morfológica: Adaptación y limitaciones internas. Ed. Mira. 9

8

Isagogé, 6 (2009)


complejidad gracias al aporte de energía y/o materia externa. Estos últimos sistemas se denominaron estructuras disipativas11. Eigen, Winkler, Morowitz y Schuster relacionan el origen de la vida con la formación de estructuras disipativas por azar, en forma de complejos esquemas de interacción autorregulados entre las proteínas primigenias, denominados hiperciclos12. Como ejemplos de hiperciclos estarían las rutas metabólicas iniciales y las moléculas autorreplicativas. Por lo tanto, éstas últimas no se habían iniciado favorecidas por su estabilidad, homogeneidad o por su mayor poder catalítico, como cabría esperar bajo el prisma de la selección natural de los más adaptados propuesta por Darwin. Montero fue más allá, extendiendo la idea de otros «accidentes congelados»13, frutos del azar, para explicar la quiralidad de las moléculas orgánicas, la singularidad del código genético, explicando a su vez su universalidad. Dichos hiperciclos o accidentes congelados, una vez se produjeron, marcaron un camino evolutivo de no retorno. Como decían los neodarwinistas la evolución trabaja sobre poblaciones, más concretamente sobre su acervo genético. Por lo tanto, necesitamos un grupo de organismos lo suficientemente grande para que estos procesos tengan lugar. Cuando esto no es así, podrían darse fenómenos de interacción no lineal, azarosos, que provocarían rápidos cambios sin valor adaptativo, pero que marcarían un camino de no retorno. Analizando en profundidad la teoría sintética, podríamos encajar estas ideas en la llamada especiación peripátrica, una versión especial del tipo de especiación alopátrico, que sucede cuando una de las poblaciones aisladas tiene muy pocos individuos. Por puro azar pueden predominar ciertos genes poco frecuentes, que provocarían importantes cambios y nuevas especies evitando toda posibilidad de retorno. MECANISMOS DE DIFERENCIACIÓN CELULAR

La hipótesis central de Stuart Alan Kauffman se apoya en que los seres vivos, como sistemas dinámicos que son, tienden a aumentar su complejidad con tanta rapidez como les resulte físicamente posible. Su base experimental consistió en explicar los mecanismos reguladores de la diferenciación celular, aplicando el concepto matemático del «modelo de las redes booleanas con series cíclicas de estados, denominados atractores dinámicos»14. Kauffman observó que había elementos que no se veían afectados por el sistema, mientras que otros eran cambiantes. Desde el punto de vista de la genética, las mutaciones, en su mayoría neutras, no alteran apenas el sistema, pero sí que aparecerían perturbaciones susceptibles de cambiar el estado de los elementos inmutables y provocar entonces una cascada de cambios en cadena, modificando así la estructura de la red y, entre dichas modificaciones, se podría provocar un cambio de atractor. Según Kauffman éste hecho podría explicar la distinta diferenciación de los tejidos, con una misma célula de base y un genoma común, a partir de cambios en los atractores. Las células serían ―comunidades autoconstructivas coevolucionarias de agentes autónomos‖ y conjetura con una vida originada por la transición en una red de reacciones químicas autocatalíticas, de la fase en estado subcrítico (sin rasgos vitales) a 11

I. PRIGOGINE (1983): ¿Tan sólo una ilusión? Ed. Tusquets. Barcelona. M. EIGEN, W. GARDINER, P. SCHUSTER y R. WINKLER_OSWATITSCH (1981): «The Origin of Genetic Information», Scientific American, 244, nº 4, pp. 78-94. 13 F. MONTERO, J. C. SANZ y M. A. ANDRADE (1993): Evolución Prebiótica: el Camino hacia la Vida. Eudema. 14 S. A. KAUFFMAN (1993): The origins of order. Self-organization and selection in evolution. Oxford University Press. 12

Isagogé, 6 (2009)

9


otro supercrítico (con emergencia de la vida). A medida que se fue incrementando la diversidad de moléculas orgánicas, la diversidad de reacciones químicas posibles entre ellas creció mucho más deprisa. Fue tal la cantidad de reacciones que es prácticamente inevitable la aparición de un conjunto interdependiente de ellas. Desde este punto de vista, la aparición de sistemas colectivos autorreproductores de moléculas es una consecuencia natural en sistemas químicos suficientemente complejos. Estos agentes autónomos, en términos físicos, realizan al menos un ciclo termodinámico completo y están fuera del equilibrio. Por lo tanto, no es posible utilizar la entropía como magnitud para su estudio. Al alejarse del equilibrio, aumentan las posibilidades de explorar nuevos estados, crecen sus facultades adaptativas y coevolucionan, influyendo unos en otros. Cada nivel de complejidad presenta sus características y sus leyes peculiares, que no reducibles al nivel anterior, pero sí muy influyentes unos en otros. Bajo este punto de vista, si consideramos a los organismos vivos como sistemas dinámicos en permanente desequilibrio, debemos asumir que la formación de los taxones superiores y los distintos niveles de complejidad se deben a una reorganización de los mecanismos reguladores y no a una simple ampliación en la escala de los procesos microevolutivos como afirman los neodarwinistas. LAS INTERACCIONES INTRA E INTERESPECÍFICAS

La aparición del sexo y la lucha por la supervivencia son factores que sin duda aceleraron los procesos de selección natural y favorecieron la aparición de nuevas especies. Pero recientes estudios parecen indicar que su poder está ampliamente subestimado. Cada vez son más numerosos los datos que correlacionan la enorme biodiversidad actual de ciertos taxones de insectos, entre ellos los ditíscidos (un grupo de coleópteros), donde la selección sexual tiene una importancia vital, debido a la feroz lucha que se establece entre el macho y la hembra por mantener sus estrategias reproductivas: los denominados conflictos de intereses15. Estos acelerarían enormemente los tiempos de evolución, como ya se observara en la denominada carrera armamentística entre los depredadores y las presas, y en los mecanismos de coevolución, en la lucha por la supervivencia, incluidos y ya asumidos por la teoría sintética, en la denominada hipótesis de la Reina Roja. En estudio del propio mecanismo de la gametogénesis, también conduce al llamado impulso meiótico (meiotic drive), o más con carácter general "conflicto intragenómico". La selección natural clásica, no sólo incluye un proceso de competencia entre individuos dentro de una especie y entre especies dentro de un ecosistema, además podemos considerar una competencia entre genes dentro de un genoma, es decir, entre las partes de un mismo individuo. Esto es posible porque cada individuo produce miles o millones de gametos (óvulos o espermatozoides, según su sexo), y cada uno con una combinación distinta de genes. Y hay genes que sesgan a su favor la producción de gametos, de modo que se aseguran su presencia en más de la mitad de los espermatozoides o los óvulos, que es lo que les correspondería por azar. Estos genes son auténticas bombas evolutivas, porque pueden imponerse en una población en pocas generaciones aun cuando no hagan nada beneficioso para el individuo que los alberga. Los demás genes se ven forzados a adaptarse para convivir en el mismo genoma que ellos, y esto conduce a las poblaciones por caminos separados aun cuando sus entornos sean similares. 15

K. B. MILLER (2003): «The phylogeny of diving beetles (Coleoptera: Dytiscidae) and the evolution of sexual conflict », Biological Journal of the Linnean Society, 79, pp. 359-388.

10

Isagogé, 6 (2009)


Como ejemplo se pueden citar las subespecies de Drosophila pseudoobscura, donde se ha demostrado que un solo gen (llamado overdrive) es responsable a la vez de la esterilidad de los híbridos entre las dos subespecies, y de causar su propia representación en los gametos por encima del 50% que le correspondería por azar. Es una forma de adaptación al ambiente genómico interno y una fuerza importante en la especiación. LOS GRANDES CAMBIOS A ESCALA PLANETARIA J. Sampedro, siguiendo la línea de M. Benton, consideran queº los factores citados con anterioridad, actúan sólo en ecosistemas locales y durante períodos cortos, y que existen otros factores como la tectónica, la oceanografía o la climatología 16, que explican pautas en la evolución a gran escala. Según Benton, los modelos del tipo Reina Roja no explican un aumento de la complejidad biológica, la colonización de nuevos hábitats (como la tierra firme), o las explosiones de radiación biológica (como la explosión cámbrica), sino que hay que basarse en la geología (por ejemplo, la fractura del supercontinente Pangea hace 250 millones de años), o en los cambios climáticos (se han encontrado correlaciones entre claros aumentos en el plancton marino y bajas temperaturas en sus aguas). Esta teoría se ha dado a conocer como ―bufón de corte17‖. Así los cambios dramáticos e inesperados, que se han ido sucediendo en numerosas ocasiones en nuestra historia, podrían abrumar a los procesos normales de la selección natural y poner a cero el reloj evolutivo, como ya predijo Steve Gould. CONCLUSIÓN La teoría de la selección natural supuso una enorme revolución científica, aportó una explicación sencilla, creíble y sobre todo basada en datos experimentales al origen de las especies, que llegaron a convencer, aunque varios años después, a la comunidad científica y a la sociedad en general. Pero los mecanismos que determinan el cambio, parecen mucho más amplios que la simple mutación genética, transmitida entre las poblaciones. El principio de economía o la llamada Navaja de Ockham, «Pluralitas non est ponenda sine necessitate18», no parece aplicable en esta teoría, pues la complejidad de la vida es tan enorme que a veces se nos antoja inalcanzable. Una vez más J. MaynardSmith da en la clave cuando dice: «Una vez más se evidencia que el genuino significado biológico no reside en la secuencia genética misma, sino en el sistema completo 19». Parecen haber más variables en la ecuación, variables que deberán despejar nuevas ramas de la Física, la Química y la Matemática, de las que he expuesto sólo una pincelada. La cita con la cual comencé este artículo del propio Darwin así lo dice. Él nos iluminó por primera vez el camino, pero nos queda mucho por recorrer.

16

J. SAMPEDRO (2006): Deconstruyendo a Darwin, los enigmas de la evolución a la luz de la nueva genética. Ed. Crítica. Barcelona. 17 Los bufones sólo pretenden complacer a los poderosos, y jamás cambian sus números a menos que se vieran forzados por una catástrofe. 18 La pluralidad no debe ser formulada sin necesidad. 19 J. MAYNARD-SMITH (1976): «Group Selection», Quarterly Review of Biology 51, pp. 277-283. Isagogé, 6 (2009)

11


ARTÍCULOS VARIOS

LA CODIFICACIÓN PENAL ESPAÑOLA EN SU CONTEXTO HISTÓRICO Julián Valle Rivas Resumen: Este artículo resume 200 años de historia penal española y procura situar los códigos penales vigentes en nuestro país en su contexto histórico. El artículo se completa con un sumario análisis de su contenido: infracciones y consecuencias; igualmente curiosidades y aspectos más destacables de la legislación. Palabras clave: Código penal, crimen, España, contexto histórico .

Presumo que, el 9 de marzo de 1820, S.M. el rey Fernando VII no gritó aquello de «¡señores, albricias!» como debió de hacerlo el pueblo de Madrid. Al menos una mayoría compuesta por liberales, prosélitos, conformistas, oportunistas e interesados. En este día El Deseado había jurado la Constitución de 1812 —Marchemos francamente, y Yo el primero, etcétera1— y, al contrario que sus súbditos, no estaba para zambras. No sólo porque acababa de perder su poder absoluto en las Españas, sino también por otros motivos. En primer lugar, porque se vio rebajado a desdecirse de la voluntad marcada en el Decreto de Valencia2. En segundo lugar, porque aún no tenía sucesor; al menos oficial, pues don Fernando, en su infinita bondad y siempre interesado en conocer los problemas de su pueblo, dedicaba alguna que otra noche a visitar ciertas casas de la Villa3. En tercer lugar, porque tenía cerca la experiencia por la que pasó su padre los días 17 a 19 de marzo de 1808 —no corresponde aquí comentar la implicación que tuviera o dejara de tener el hijo en la experiencia paterna—. Y es que los españoles, poco amigos de lo ocioso en lo político y ampliamente establecidos en la inestabilidad, gustaban de cubrir sus ratos libres con un afortunado —o desafortunado— cambio de casaca. En último lugar, empero no menos importante, también se vio obligado a reconocer que, tras trece conspiraciones abortadas en seis años, a la 1

Manifiesto de 10 de marzo de 1820: Marchemos francamente, y Yo el primero, por la senda constitucional, reproducido en J. PAREDES (dir.) (2004): Historia Contemporánea de España, ss. XIXXX, Ariel, p. 89. Aparece allí la expresión «marchemos todos», pero cuando leí La segunda casaca de Benito Pérez Galdós me fijé en que recogía la palabra «francamente». Esta contradicción me llevó a consultar otras fuentes y confirmar el error del primero y, cómo no, el acierto del egregio maestro de la literatura. Al historiador profesional, accidental, improvisado o aficionado podrá parecerle una ignominia, pero considero que la colección Episodios Nacionales de Pérez Galdós es una de las fuentes más ilustrativas de la España del siglo XIX. Por ello, siempre que glose sobre este periodo la incluiré como bibliografía recomendada. 2 4 de mayo de 1814: Las Cortes de Cádiz habían sido convocadas «de un modo jamás usado en España», habían desposeído al Rey de la soberanía «atribuyéndosela nominalmente a la nación para apropiársela así ellos mismos […] Declaro que mi real ánimo es no solamente no jurar ni acceder a dicha Constitución, ni a Derecho alguno de las Cortes generales y extraordinarias y de las ordinarias actuales abiertas: a saber, los que sean depresivos de los derechos y prerrogativas de mi real soberanía establecidas por la Constitución y la leyes en que de largo tiempo la nación ha vivido, sino el de declarar aquella Constitución y aquellos Decretos nulos y de ningún valor ni efecto, ahora ni en tiempo alguno, como si no hubiesen pasado jamás tales actos y se quitasen de en medio del tiempo,…». E. GACTO FERNÁNDEZ, J. A. ALEJANDRE GARCÍA y J. M. GARCÍA MARÍN (1997): Manual básico de Historia del Derecho de Gacto, Alejandre y García, Laxes, p. 568 3 Acerca de las peripecias nocturnas del monarca léase Memorias de un cortesano de 1815 de Benito Pérez Galdós, en (2007): Episodios Nacionales. Segunda Serie, vol. I, Círculo de Lectores, pp. 232-236, donde aparece un curioso e ilustrativo episodio.

12

Isagogé, 6 (2009)


decimocuarta fue la vencida4; amén de que don Rafael del Riego, natural de Santa María de Tuña, le había echado arrestos a su pronunciamiento del 1 de enero —cruzar el Atlántico «rumbo a una muerte segura» o bien «dar un día de gloria a la patria», bien podía haber embarcado y dar la gloria a la patria en América—, aunque sus efectos se produjeran cuando ya nadie daba un real por él. No. No fue un buen día aquel del 9 de marzo para el Rey. Podríamos imaginar al soberano en su palacio, semblante serio, fruncido el entrecejo, contemplando con altanero desdén cómo la cáfila pulula por los alrededores mientras la algazara callejera atraviesa los muros reverberando por todas las estancias y asaeteando sus oídos con certero aguijón. Y es en este contexto, paciente lector, cuando se inicia la materia a tratar en el artículo. Ello a pesar de que en Europa era ya práctica habitual. Pero te preguntarás: y antes, ¿qué? Pues antes no podemos hablar de una codificación especializada propiamente dicha, sino de una serie de preceptos penales insertados en los distintos cuerpos legales que recogían el ordenamiento jurídico positivo. Así, dejando al margen la Edad Antigua en la que casi todo es conjetura — primaría, eso sí, sobre cualquier otra forma de punibilidad, la venganza, reconociendo ciertas dosis de civilismo a la legislación romana—, parto desde la Edad Media, durante la cual el Código de Eurico, el Breviario de Alarico y el Liber Iudiciourum acogieron disposiciones penales. Ya en la época de la Reconquista, los Fueros Municipales, el Fuero Real, las Leyes del Estilo, el Ordenamiento de Tafurerías y las Partidas —la VII contiene el Derecho Penal— son fuentes a destacar en la materia a tratar. La Edad Moderna, por su parte, es el periodo de las Recopilaciones, en las que se intentó refundir en un solo cuerpo todas las disposiciones dispersas por los distintos textos legales. Con este afán apareció en 1485 el Ordenamiento de Montalvo, en 1505 se promulgaron las Leyes de Toro, en 1567 se aprobó la Nueva Recopilación y en 1805 la Novísima Recopilación. Por tanto, en pleno siglo XIX —pese a una reconocida necesidad codificadora5—, encontramos preceptos penales anacrónicos, desfasados, abusivos, crueles, no conformes con los nuevos tiempos. En España, tuvimos que esperar al Trienio Liberal, a la segunda entrada en vigor de la Constitución de 1812, para poder iniciar la elaboración de un Código Penal. Esta Carta Magna inauguró una tradición codificadora coactiva que se extendió por todo el siglo XIX hasta convertir, ya en el siglo XX, la imposición en práctica habitual6.

4

Entre 1814 y 1819. En La segunda casaca, Ibidem, pp. 306-307, aparece una relación con las trece conspiraciones abortadas. Precisamente en esta obra se novela la decimocuarta. Vid. etiam el ya antiguo pero todavía valioso estudio de J. L. COMELLAS (1958): Los primeros pronunciamientos en España, 1814-1820, CSIC. 5

En E. GACTO FERNÁNDEZ, J. A. ALEJANDRE GARCÍA y J. M. GARCÍA MARÍN (1997): Manual básico de Historia del Derecho de Gacto, Alejandre y García, Laxes, pp. 357-358, los autores escriben: «La conveniencia de recopilar armónicamente la abundante legislación española en materia penal se había dejado sentir incluso con anterioridad al movimiento codificador que impulsaron las Cortes de Cádiz… En 1819, es el mismo Fernando VII quien manifiesta su propósito de elaborar un código criminal para introducir en España normas acordes con la civilización de los tiempos y suprimir instituciones como el tormento, que él había restaurado en 1814 y ahora considera uno de los “lunares de legislación que debe borrar mi paternal desvelo”». 6 Art. 258 de la Constitución de 1812, art. 4 de la de 1837, art. 4 de la de 1845, art. 91 de la de 1869 y art. 75 de la de 1876. Isagogé, 6 (2009)

13


Promulgado en 1822, el Código Penal no entraría en vigor hasta el 1 de enero del año siguiente. Teniendo presente que el 7 de abril de 1823 se produjo la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis comandados por el duque de Angulema, para restablecer la monarquía absoluta —fin alcanzado el 1 de octubre de ese año—, amén de que, restituido en sus poderes, Fernando VII declaró nulos y sin valor todos los actos del gobierno constitucional —lo que incluía el Código Penal—; teniendo presente todo esto, digo, la aplicación del Código debió de ser efímera y poco eficiente considerando la transición legislativa. De vocación ejemplarizante e intimidatoria —principios de los que participará el Código de 1848—, buscaba un mayor sufrimiento del reo con detalladas descripciones de los procesos de ejecución de las penas de argolla y muerte 7. Durante los últimos años del reinado de don Fernando y la regencia de doña María Cristina se produjo un impulso codificador que logró una serie de proyectos —en 1830, 1831 y 1834— que no llegaron a ser aprobados. La propia Regente propuso restablecer el Código de 1822, pero la medida no contó con demasiados adeptos. Damos un salto en el tiempo, y, en 1848 —tras la promulgación de la Constitución de 1845—, pasados cinco años de reinado de Isabel II en su mayoría de edad, apareció un nuevo Código Penal. Éste, con un amplio catálogo de penas, fue muy criticado pues, a pesar de serle atribuida una naturaleza liberal moderada, castigaba con gran dureza los delitos contra el Estado y la religión católica. Críticas que no han impedido que su estructura se mantenga vigente hasta el actual Código de 1995 ni que se reconozca su buena armonía y mejor método. Sin embargo, la revolución de 1848 en Europa llevó a don Ramón María Narváez, a la sazón Jefe del Gobierno, a endurecer su política y a anunciar en 1850 la promulgación de una Edición oficial reformada caracterizada por extender a todos los delitos el castigo de la conspiración y proposición y agravar los de naturaleza política. Si bien es cierto que se procedió a la supresión de la pena de argolla para mujeres, parientes cercanos de los condenados y mayores de sesenta años; ello debió de ser para simular una cierta humanidad, ya que estas exenciones en la pena de argolla no pretendían sino velar la excesiva agravación y dureza de las otras, así como la extensión de la infracción penal a los hechos mencionados. El objetivo de los gobernantes era simple: endurecer su autoritarismo tras los sucesos revolucionarios del año 48. Los peores presagios de don Ramón María se confirman y, a pesar de las medidas adoptadas, la revolución cruzó la frontera. La inestabilidad política fue una constante en los años sucesivos, culminando en 1868 con la revolución liderada por el almirante Juan Bautista Topete y el teniente coronel Joan Prim, el destierro de Isabel II, el Ministerio Provisional de don Francisco Serrano y la Constitución de 1869. En esta coyuntura del llamado «Sexenio Revolucionario» y tras la aprobación de la citada Carta Magna se produjo precisamente la aprobación del siguiente Código Penal: el de 1870, aprobado con carácter provisional y que, paradójicamente, se mantuvo en vigor hasta 1928 y aún después fue tenido presente. De naturaleza liberal, con él se humanizó el ordenamiento jurídico penal y se corrigieron los defectos técnicos existentes hasta la fecha. Acomodándose a su Norma Suprema, persiguió la protección del poder político y de los principios y derechos constitucionales; por ello suprimió la pena de argolla y prácticamente la cadena perpetua, redujo el catálogo de infracciones y concibió una pena de muerte complementada con la de privación de libertad 8. Sus 7

Arts. 39-42, 45, 46 y 62 del Código Penal de 1822. Arts. 90-92 y 113 del Código Penal de 1848. J. ANTÓN ONECA (1970): «El Código Penal de 1870», Anuario de derecho penal y ciencias penales, 23-2, pp. 229-252 8

14

Isagogé, 6 (2009)


posteriores reformas serían el resultado de los avatares políticos de su tiempo, destacando dos de ellas realizadas con el objeto de adaptar el ordenamiento jurídico penal a los regímenes existentes. La primera, en 1876. El precario reinado de Amadeo I y el fallido intento de República provocaron una reacción militar en forma, cómo no, de pronunciamiento. Era el 3 de enero de 1874, y ahora estuvo encabezado por el general Manuel Pavía. Tras casi un año de gobierno autoritario liderado por Serrano, en diciembre de 1874, el general Martínez Campos llevó a cabo un pronunciamiento en Sagunto, adelantándose al proyecto canovista de volver a implantar la monarquía borbónica. Lograda la restauración en la figura de don Alfonso, la nueva Constitución no se hizo esperar y fue aprobada en 1876 —ésta se convertirá en la más duradera de nuestra historia—. Se hizo necesario poner en consonancia el Código Penal a su Norma Suprema y se reformó ese mismo año con un destacable reforzamiento en la protección de la religión católica declarada como la oficial del Estado por la Constitución. La segunda reforma se produjo durante el Directorio Militar de Miguel Primo de Rivera. Por enésima vez la historia se repitió: inestabilidad política, golpe militar y adaptación del ordenamiento jurídico al nuevo régimen. Adaptación constante en poco tiempo que llevó a la promulgación de un nuevo Código Penal: el de 1928. Caracterizado por una reducción del catálogo de penas, incorporación de las medidas de seguridad, defensa del régimen en detrimento de la seguridad civil y endurecimiento de los delitos contra la religión del Estado —la católica, o sea—; duró, no obstante, hasta la proclamación de la República, al conservar su vigencia tras la caída del régimen de Primo de Rivera . Contra lo esperando, el gobierno del general Dámaso Berenguer no apaciguó el paroxismo político y cayó tras las elecciones de abril de 1931 arrastrando consigo al Rey. Proclamada la II República, se llevó a cabo una nueva Norma Fundamental pocos meses después en aquel año de 1931 y, entretanto se promulgaba y publicaba el nuevo Código Penal en 1932, se recurrió al inestimable Código de 1870, debidamente reformado, claro; con la curiosidad —o quizá no— que aquél no dejó de ser sino una amplia reforma de éste. Del nuevo texto penal destacaré la bipartición de las infracciones, la posibilidad del pago a plazos de las multas, la supresión de la pena de muerte y la eliminación de las medidas de seguridad —compensada con la aprobación de la Ley de Vagos y Maleantes y la legislación de orden público—, despenalizaciones como la del adulterio y penalizaciones en defensa de los bienes públicos. Poco duró la forma de gobierno. La guerra civil se caracterizó por un desplazamiento de la legislación penal común por la especial. Tras la implantación del régimen dictatorial se convirtió —año 1944— en Código Penal un texto refundido que pretendió una protección del Régimen y de los principios sociales —familia y buenas costumbres—, políticos y religiosos que lo sustentaban; reincorporó la pena de muerte para los delitos de robo con homicidio, asesinato y parricidio y consideró circunstancias atenuantes el obrar por motivos patrióticos, altruistas o morales. Sus continuas modificaciones llevaron a publicar un Texto revisado en 1963 y uno refundido en 1973. Muere Francisco Franco y , aún así, el Código Penal, texto refundido de 1973, se mantuvo vigente veinte años más: hasta la promulgación del actual de 1995; si bien es cierto que con numerosas reformas amparadas en la Constitución de 1978, como penalización de la tortura y la despenalización del adulterio y la huelga. Entre otras modificaciones destacaron, por una parte, la llevada a cabo por Ley Orgánica 8/1983, Isagogé, 6 (2009)

15


fruto del nuevo signo político y de los nuevos tiempos; y por otra, la realizada por Ley Orgánica 3/1989, que adaptó el Código a un principio básico del Derecho Penal: el principio de intervención mínima. Era ésta una situación que no podía mantenerse durante mucho más tiempo y el actual Código Penal fue promulgado y sancionado por Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre y ha sido modificado en más de veinte ocasiones —cuando termino de escribir este artículo se espera una nueva—. De la legislación anterior ya sólo persiste el artículo 417 bis —supuestos de exclusión de la responsabilidad criminal en el delito de aborto. Y con esto llegamos al final. Empero no deseo cerrar mi exposición sin una perspicua conclusión, y es esta: todas las normas son fruto de su tiempo, son el resultado de la conducta social —en mayor o menor medida cívica— imperante y, si bien es cierto que persiguen la ordenación de la convivencia y han de ser interpretadas según la realidad social del tiempo en el que han de ser aplicadas, no es menos cierto que son impuestas por el signo dominante cuando el modelo de convivencia ya ha sido fijado haciendo inevitable un periodo de transición más o menos acertado, más o menos estable. La mejor forma de conocer a un pueblo es la de estudiar sus leyes. BIBLIOGRAFÍA GACTO FERNÁNDEZ, E., J. A. ALEJANDRE GARCÍA y J. M. GARCÍA MARÍN (1997): Manual básico de Historia del Derecho (temas y antología de textos), Laxes. LUZÓN CUESTA, J. M. (2003): Compendio de Derecho Penal. Parte General, Dykinson. TOMÁS VILLAROYA, J. (1997): Breve Historia del Constitucionalismo Español, Centro de Estudios Constitucionales. PAREDES, J. (dir.) (2004): Historia Contemporánea de España. S. XIX-XX, Ariel. PÉREZ GALDÓS, B. (2007), Episodios Nacionales, Galaxia Gutenberg, Segunda serie. vol. I. ALBERT MÁRQUEZ, M. Mª (2004): Los valores jurídicos en el constitucionalismo español, Diputación de Córdoba. ANTÓN ONECA, J. (1970): «El Código Penal de 1870», Anuario de derecho penal y ciencias penales, 23-2, pp. 229-252 COMELLAS, J. L. (1958): Los primeros pronunciamientos en España, 1814-1820, CSIC. FERRERAS TASCÓN, J. I. (1998): Benito Pérez Galdós y la invención de la novela histórica nacional, Endymion. LONGARES, M. (1992): «Patria y Libertad. La guerra de la Independencia y el reinado de Fernando VII en los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós», Historia 16, 198, pp. 148154. LÓPEZ BARJA DE QUIROGA, J. (1986): «El código penal de 1870 y su contexto histórico», en F. RICO PÉREZ, Centenario del Código Civil, Universidad Popular Enrique Tierno Galván, vol. 2, pp. 477-492 SECO SERRANO, C. (1970-71): «Los Episodios Nacionales como fuente histórica», Cuadernos Hispanoamericanos, 250-252, pp. 256-284.

16

Isagogé, 6 (2009)


CLAVES OLVIDADAS DEL PENSAMIENTO DE PARMÉNIDES Manuel Bermúdez Vázquez Resumen: La filosofía de Parménides ha podido sufrir en los últimos años cierta reducción de su fuerte componente racional debido a aproximaciones quizá parciales, quizá superficiales. Este autor griego elaboró un pensamiento fundamental para la tradición filosófica y estudiar sus claves principales puede permitir un conocimiento más acertado de su propuesta y entender su enorme peso intelectual. Palabras clave: Parménides, filosofía, racionalidad, lógica.

La explicación tradicional de la filosofía de Parménides ha podido cometer el error de obviar uno de los puntos más importantes de este autor griego: su originalidad y su carácter de precursor de muchos problemas filosóficos que con el devenir de los siglos se convirtieron en temas capitales de la reflexión humana. Este autor nacido en la Magna Grecia es una parada obligada en la Historia de la Filosofía. Sin embargo, quizá se ha pasado por alto el momento que Parménides supone realmente para la historia del pensamiento. Parménides de Elea nació en esta última ciudad que era una colonia griega del sur de la península itálica alrededor de los años 515-510 a. C. Los datos de que disponemos sobre su vida son precarios e inconexos y, salvo algunas noticias conspicuas, no sabemos mucho más. Entre los años 490-475 a. C. escribió un poema de corte didáctico escrito en hexámetros titulado ―Perí fiseos, o sea, Sobre la naturaleza―. Esta obra es todo lo que conservamos de este autor griego, pero incluso este poema está incompleto: disponemos del proemio, unas nueve décimas partes de la primera parte y muy poco de la última, que además se cree que era de mucha menor importancia filosófica. La crítica filosófica considera que la doctrina que ha perdurado de Parménides se encuentra fundamentalmente en la primera parte. Aunque esta última afirmación no deja de ser una tautología, ya que si no disponemos de la última parte de la obra parmenídea muy difícilmente pudo dejar ésta la huella que sí ha dejado la primera parte. Nos proponemos reconsiderar la exposición de la filosofía de Parménides haciendo hincapié en sus elementos más importantes que, como se verá, no son los que habitualmente se recuerdan de este autor. Parménides fue el primer filósofo que procede con total rigor racional, convencido de que únicamente con el pensamiento, y no con los sentidos, puede alcanzarse la verdad y de que todo lo que se aparte del pensamiento no puede ser sino error u opinión. Tan sólo lo racionalmente pensado «es», y, también a la inversa, lo que es responde rigurosamente al pensamiento. Esto queda bien explicitado en el fragmento que, a nuestro modo de ver, es de capital importancia para comprender a Parménides: Pues lo mismo es pensar y ser1.

El pensar no puede ser otra cosa sino pensar el ente; no habría posibilidad de alcanzar el ser sino mediante la razón. La posibilidad de concebir algo y, en consecuencia, la posibilidad de expresarlo, es criterio y prueba de la realidad de lo que es concebido ―y también expresado―, porque solamente lo real puede concebirse ―y expresarse― y lo irreal no puede concebirse ―ni expresarse.

1

Parménides, fragmento 3.

Isagogé, 6 (2009)

17


Con todo esto, Parménides no sólo expresa que pensar una cosa equivale a pensarla existente, sino también que la pensabilidad de una cosa prueba su existencia, porque si sólo lo real es pensable, lo pensado resulta, necesariamente, real 2. Esta idea es repetida en el fragmento 8, verso 34: Y lo mismo es pensar y aquello por lo cual hay pensamiento 3.

El pensar sólo es tal pensar para el ser. Es aquí donde podemos encontrar una de las características que hacen tan especial el pensamiento parmenídeo y por la cual, probablemente, ha tenido tanta influencia en la historia de las ideas y en el desarrollo de la historia del pensamiento. Una idea que quizá se ha venido pasando por alto en los últimos años, sobre todo en la práctica docente y que viene a constituir una de las claves del sistema de Parménides. El de Elea comienza por colocarse ante la alternativa más amplia que cabe en el pensamiento, la más amplia que pueda uno enfrentar: ante las dos máximas posibilidades pensables, o hay algo, algo es ―es decir, hay ente―, o bien no hay nada. Ahora bien, yo te diré, y tú escucha atentamente mis palabras, qué caminos de investigación son los únicos pensables: uno [que dice] que es y que no puede no ser, es el sendero de la persuasión ―pues acompaña a la Verdad―; el otro [que dice] que no es y que es necesario que no sea, y he de decirte que éste es un sendero impracticable 4.

Es evidente que no puede haber posibilidad de mayor alcance que la que se plantea en esta disyuntiva: la más amplia, porque dentro de ella cae todo, absolutamente todo, inclusive la propia nada, que aparece en el segundo miembro de la disyunción, de manera que: La decisión consiste en esto: o es o no es5.

O lo uno o lo otro; pero que quede bien claro que no cabe una tercera posibilidad6. Ahora bien, es asimismo evidente que la segunda posibilidad que se enuncia ―que no sea nada―, es un absurdo; porque decir «no hay nada» es como

2

Esta tesis ya aparece en la obra clásica de R. MONDOLFO (1942): El pensamiento antiguo, Losada, tomo I, p. 79. 3 Parménides, fragmento 8, verso 34. 4 Parménides, fragmento 2, versos 1-6. La apelación directa a la diosa que aparece en el verso 1, «yo te diré», tiene, indudablemente un regusto homérico y también de Hesíodo: ambos invocaban a las musas. Lo curioso es que en el poema de Parménides es una diosa la que le muestra el camino, la que le comunica la doctrina en forma de revelación. A lo largo de los versos del poema se deja ver el carácter religioso que presenta, lo cual no deja de ser particularmente notable en uno de los pensadores que pasa por ser el primer racionalista de la historia de la filosofía. 5 Parménides, fragmento 8, versos 15-16. 6 Es éste uno de los 4 principios fundamentales de la ontología, el principio de tercero excluido: todo ente tiene que ser necesariamente «P» o «no-P». Forzosamente tiene que tratarse de una de las dos posibilidades, o P o no-P, excluyéndose absolutamente una tercera. Por ejemplo: todo ente tiene que ser papel o no-papel (entendiendo por no-papel todos los infinitos entes que caben en esta definición, menos el papel). Tengo entendido que en matemáticas las llamadas demostraciones por el absurdo se apoyan en este principio.

18

Isagogé, 6 (2009)


afirmar que lo que hay es la nada, que la nada es, o, en otras palabras, que el no-ente es, y esto es claramente contradictorio, por tanto debe rechazarse7. Porque el no-ente no lo puedes pensar ―pues no es posible―, ni lo puedes expresar8.

De modo que es preciso concluir afirmando decisivamente el primero miembro de la alternativa, es decir, que es. Pero si hay algo, si algo es, a ese algo se lo llamará ente. Entonces se deriva de todo esto que el ente es necesario. Es necesario decir y pensar que el ente es: pues le es propio ser, mientras que no le es a la nada; es lo que te ordeno considerar 9.

Esto es lo que dice la diosa, ya que afirmar que el ente no es sería una evidente contradicción. De manera que Parménides llegará a esta conclusión: Sólo queda pronunciarse por el camino [de investigación] que dice que es; por éste hay indicios en gran número10.

Entre estos indicios que presenta el ente estarían las tradicionales características que se le atribuyen al ser de Parménides: el ente es único, inmutable, inmóvil, inengendrado, imperecedero, intemporal e indivisible. El ente es único, porque si no sería múltiple, habría dos entes. Si hubiese dos entes, tendría que haber diferencias entre ambos, puesto que si no se diferenciasen en nada no serían dos, sino uno solo 11. Pero lo que se diferencia del ente es lo que no es ente, esto es, el no-ente, o sea, la nada, pero como la nada no es nada, resulta que no puede haber diferencia alguna y no puede haber en consecuencia sino un solo ente. La pregunta más frecuente entre los que se aproximan al estudio de Parménides y su filosofía es que si el entes es uno, inmutable, inmóvil, imperecedero, etcétera, ¿qué pasa entonces con el mundo sensible? ¿Qué pasa con el cambio? Parménides no transige con nada de ello, pues que se ha demostrado lógicamente que sólo el ente es, por tanto, todo lo procedente del mundo sensible Serán sólo nombres todos los que los mortales han establecido, convencidos de su verdad: generación y perecer, ser y no ser, cambio de lugar y mutación del brillante color 12.

Todas las cosas sensibles y sus propiedades todas no son más que ilusión, vana apariencia, nada verdaderamente real, sino fantasmas verbales en los que sólo pueden creer quienes, en lugar de marchar por el camino de la verdad, andan perdidos por el 7

Este sería otro de los 4 principios fundamentales de la ontología, el principio de contradicción: ningún ente puede ser al mismo tiempo «P» y «no-P». Con la letra «P» simbolizamos cualquier predicado posible, con «no-P» su negación. Siguiendo con el ejemplo anterior, ningún ente puede ser, al mismo tiempo, papel y no-papel, si bien ello sí puede ocurrir en tiempos distintos, porque si quemamos la hoja de papel, éste dejará de ser papel y se convertirá en cenizas (no-papel). 8 Parménides, fragmento 2, versos 7-8. 9 Parménides, fragmento 6, versos 1-2. 10 Parménides, fragmento 8, versos 1-3. 11 Este es el primero de los principios ontológicos, el principio de identidad: todo ente es idéntico a sí mismo; debe quedar claro que con esto no estamos diciendo que sea igual, sino idéntico. Por tanto, si entre dos entes no se encuentra diferencia alguna, no se tratará de dos entes, sino de uno solo (éste es también el llamado principio de identidad de los indiscernibles, enunciado por Leibniz). 12 Parménides, fragmento 8, versos 38-41. Isagogé, 6 (2009)

19


camino de la mera opinión. Los hombres en general, apoyándose no en el pensar sino en la mera opinión, en lo que les parece, coinciden en creer en la realidad del mundo sensible, mundo de diversidad en que todo es y no es. Pero entonces carecen de saber firme, son víctimas de la más total ignorancia, y van arrastrados de un lado hacia otro, sin rumbo fijo, porque están perdidos, desde el momento en que para ellos «el ser y el no ser son lo mismo / y no son lo mismo». Se podrá objetar que qué ocurre entonces con el movimiento que percibimos de todas la cosas, con el conocimiento sensible. Pues justamente Parménides enseña que el conocimiento sensible es falaz, que no es más que pura opinión engañosa, ilusión, ignorancia. No debería escucharse nada más que la enseñanza del pensamiento, que demuestra y no simplemente afirma. A los que sostengan que es insensato rechazar el testimonio de los sentidos se encargará de responderles unos discípulos de Parménides, Zeón y Meliso, quienes mostrarán que lo absurdo son las consecuencias que se desprenden de suponer la realidad del mundo sensible y del movimiento 13. Justifiquemos ahora la idoneidad de haber traído el pensamiento de Parménides a colación en este escrito. Quien por primera vez entra en contacto con su filosofía no puede dejar de sentirse desconcertado y casi preguntar de inmediato ¿pero qué es este ente del que Parménides habla? Quizá porque se figura que lo dicho no es más que parte de lo que hay que decir, que no son sino aclaraciones previas, a las que falta el término natural, que se encontraría diciendo «el ente es esto o lo otro». Pues bien, se torna necesario aquí afirmar de inmediato que tal planteo y tal pregunta son inadecuados, no debe buscarse nada más allá de las palabras de Parménides y son esas palabras, por otro lado, las que han influido decisivamente en la historia del pensamiento humano. Pero, se podrá insistir, ¿qué significa entonces lo que Parménides dice? ¿Es un juego, una broma? En todo caso sería un grandísimo juego intelectual; pero en realidad no hay juego alguno, sino que se trata de decir qué es el ente, lo que es ―se trata simplemente de decir esto: que es necesario, inmóvil, etcétera. Ello, qué duda cabe, es muy abstracto, es el máximo grado de la abstracción o aun del pensamiento vacío. Es necesario hacerse cargo de la inmensa fuerza de espíritu, de la enorme capacidad intelectual que se precisa para pensar de tal manera por primera vez en la historia de la humanidad. Y la cuestión reside, según parece, en que sólo estas abstracciones pueden predicarse del ente, porque cualquier otra cosa que se dijera de él, significaría confundirlo con las cosas sensibles, de las que Parménides lo separa tajantemente. El ente de Parménides es justamente tal abstracción, este colmo de la abstracción, si se quiere expresar así, y esto es lo que hay que esforzarse por comprender porque en ello reside la imperecedera gloria de este pensador. Para Hegel la filosofía se inicia con Parménides, porque sólo con éste el pensamiento se ciñe a lo ideal, a lo racional, a lo abstracto. Con Parménides el pensamiento se libera de todo y se atiene sólo a sí mismo, al dominio del concepto, y rehecha todo lo que tenga origen en lo sensible y en las opiniones de los hombres, que no hacen sino nutrirse de lo sensible. Con Parménides el ser humano descubre la razón.

13

Éstas son las célebres aporías que por su complejidad de análisis no caben aquí y emplazamos a otro escrito posterior para tratarlas.

20

Isagogé, 6 (2009)


ACERCARSE A POPPER, A LA FALSACIÓN Y A SU APLICACIÓN EN LA SOCIEDAD Sergio Soriano Toro Resumen: El presente artículo pretende adentrarnos en las teorías falsacionistas de Karl Popper enfrentándolas a las teorías positivistas tradicionales, como el inductivismo, las cuales quería criticar. De la misma forma se expone la aplicación que el mismo autor propuso de esta teoría de la filosofía de la ciencia a una teoría política de organización de la sociedad oponiéndola a las concepciones de las sociedades utópicas. Palabras clave: Karl Popper, crítica inductivismo, falsacionismo, crítica utopías.

El método inductivo se toma generalmente, en las concepciones positivistas tradicionales de la ciencia, como un criterio muy válido para encontrar la verdad científica. Pero hay que preguntarse si este método inductivo es realmente legítimo para encontrar enunciados científicos o leyes verdaderas, universales. Aunque el empirismo propone que todo el conocimiento debe provenir de los sentidos, de las experiencias sensibles directas, sería un error sacar conclusiones universales de estas impresiones. El método científico pretende establecer leyes a partir de observaciones, siendo muchas las dificultades que se presentan de este modo. El primer problema es un hecho que los empiristas no tuvieron muy en cuenta. Para ellos la observación mediante la experimentación es algo puro, es del único lugar de donde podemos sacar certezas. Es bien conocido que Hume se quedaba en las experiencias más directas y que toda la teoría no era para él más que convención, pero aún así el inglés, consideró que las impresiones directas eran la única fuente de conocimiento. Pero, ¿es esto cierto? Si toco el fuego me quemaré, pero un derviche musulmán aparentemente no sufrirá daño alguno mientras dure su trance religioso. ¿Es esa impresión igual para él que para mí? Si salgo a la calle sin ropa una noche de invierno mi impresión es que hace frío. Es una impresión directa pero, ¿sentía lo mismo el pequeño salvaje representado en la película de Truffaut cuando vivía en los bosques invernales sin ropa? Y por último, si enseñamos una foto a un aborigen que no ha tenido contacto con la civilización, una foto de sí mismo, ¿se verá en la foto, se reconocerá? ¿Es la observación, la experimentación tan pura como puede parecer? Si estos ejemplos son trasladados a la ciencia, ¿dónde queda el método inductivo? En mal lugar. Lo que sí podremos decir es que la observación y la experimentación dependen de la teoría previa. A lo largo de la historia de la filosofía de la ciencia, muchos serán lo que discutan este hecho, demasiados años han tenido que pasar para que la comunidad científica sea consciente de este suceso, pero así ha sido. ¿Acaba aquí el problema de la inducción? Por supuesto que no. La inducción, por medio de la observación o experimentación repite procedimientos y si estos experimentos repiten resultados se genera entonces la ley universal. El clásico ejemplo es el siguiente:

Isagogé, 6 (2009)

21


1.

El metal 1 se acerca a una fuente de calor  El metal 1 se calienta

2.

El metal 2 se acerca a una fuente de calor  El metal 2 se calienta

… 3.

El metal n se acerca a una fuente de calor  El metal n se calienta

4.

CONCLUSIÓN  Los metales se calienta con fuentes de calor.

Así procede la ciencia con la inducción, naturalmente los procesos son más complejos pero el procedimiento puede resumirse a eso. Ahora surge la pregunta: ¿es n igual infinito? La respuesta es no, podemos imaginarlo pero no podemos experimentarlo; por muchas comprobaciones que hagamos los cuervos encontrados no son todos los cuervos existentes. En este o en otro mundo, si nos permitimos la imaginería, puede ser que haya algún cuervo que no sea negro. Este ejemplo, que parece trivial, deja de serlo en el momento en que lo proyectamos como teoría científica. La ciencia, según la concepción más entendida en la sociedad actual, es criterio de autoridad y verdad. De ella se derivan verdades absolutas en las que basamos nuestra concepción del mundo, nuestra cosmología. ¿Qué quiere decir eso? No hay que tomarse a la ligera el establecimiento de una teoría científica. Por medio de la inducción pasamos por verdad sólo lo que es probablemente la verdad. Además tampoco podemos encontrar un criterio válido y objetivo que nos diga en qué condiciones es lícito hacer una cosa en la experimentación y que condiciones no son válidas. La inducción eleva a criterio de verdad la estadística. nunca nos acercaremos a infinito. ¿Por qué entonces esa arrogancia científica? Convertimos lo finito en universal, en infinito. El filósofo de la ciencia vienés Karl Popper (ver foto) empezó a ver estos problemas. Necesitaba por tanto, no sólo criticar el positivismo que imperaba en la ciencia, sino que precisaba proponer una nueva forma de establecer la verdad, en definitiva un nuevo criterio de verdad para las teorías científicas. Popper nos habla entonces del concepto de falsación. Una hipótesis no debe ser verdadera en el sentido de demostrarse empíricamente su verdad: para que sea válida debe ser posible su falsación. Esto quiere decir que como mínimo debe estar abierta a revisión, a ser anulada, a que haya alguna posibilidad de que sea falsa. No hacer esto supone especular o darle una importancia absoluta a la probabilidad. Una teoría, por tanto, siempre es provisional. Para que una teoría sea falsable no debe ser ambigua, Por lo que no puede ser del tipo, «mañana puede o no puede llover». Esta afirmación no permite su falsación, por tanto no se tomaría como teoría científica. Por otro lado una teoría científica, además de no ser ambigua, no tiene que ser de carácter holístico. No puede comprender todos los ámbitos que pretenda explicar, las concepciones totalizadoras no son válidas. Una visión total, de conjunto, no puede ser falsada. Como lo abarca todo no está sujeta a revisión, no es provisional, es absoluta. Con esta nueva concepción de la ciencia extraemos también una nueva forma de ver su progreso. El progreso científico ya no se justifica con la verificación de las teorías mediante la experiencia. Ahora la evolución de la ciencia se basa en el ensayo y error. No son las verificaciones lo importante sino los errores los que permiten el 22

Isagogé, 6 (2009)


avance. Con esto quiero aclarar que si afirmamos: «Todos los cuervos son negros», esto no proporciona verdad ninguna pero si al experimentar descubrimos un cuervo que es blanco, la teoría queda falsada siendo lógicamente verdadera la siguiente: «no todos los cuervos son negros». Hemos aprendido más sobre el mundo que nos rodea y hemos avanzado en la ciencia. Se plantean teorías falsables y la ciencia debe dedicarse a falsarlas para proponer nuevas teorías dinámicas haciendo que la ciencia avance con cada nueva falsación. Poco a poco se progresará en los «descubrimientos», en las investigaciones y todo basado en el error. Popper se acoge a esa frase de «se aprende más de los errores». Esta concepción de la ciencia propone el fracaso como criterio de verdad. Un ávido observador se da cuenta rápidamente de que esta forma de ver la ciencia la relega a una quietud teórica. No permite el diálogo entre teorías, el dinamismo y la pugna entre cuerpos teóricos diferentes. La validez de una teoría se basa en preguntarse simplemente por su falsación y si ha sido o no falsada. Mientras esta sea falsable y no haya sido falsada la teoría siempre podrá pasar como buena frente a otra que cumpla estas dos características y que se refiera a lo mismo. Naturalmente el falsacionismo de Popper no se quedó en este simple concepto. Posteriormente se empezó a hablar de un falsacionismo sofisticado, más preciso. En éste no se pretende responder a las preguntas sobre la falsación sino que se hace más importante responder por la viabilidad de la teoría frente a otra teoría. Quiero decir, ¿Esta teoría (falsable pero no falsada) responde mejor que su rival a los problemas planteados? ¿Resuelve más dudas, tiene en cuenta nuevas variables, fenómenos o conceptos que la otra teoría no tiene en cuenta? Respondiendo, ya podemos resolver la duda entre teorías en pugna, frente a conflictos internos. Entre la afirmación «Los cuervos son negros» y la otra «Los cuervos son negros y tienen los ojos negros», escogeríamos la segunda por aportar más información, por ser más completa. La comunidad científica debe intentar falsar la teoría más completa en este sentido y en la medida en que no lo consiga, debe considerarla provisionalmente como válida Con el falsacionismo podemos decir que hemos conseguido un grado más fiable de validación de las teorías. Cuando el inductivismo recurre a la observación, esta no es más que un factor más para reafirmar la teoría propuesta, pero no da su verificación definitiva y verdadera. Es sólo un número más de la serie de n términos que confirman la teoría. Sin embargo, el falsacionista hace un uso más efectivo de la observación. A él, le basta una sola observación para seguir avanzando en la ciencia. Su principal objetivo no es la verdad, de hecho las teorías no son verdaderas nunca, son sólo provisionales. El objetivo del falsacionista es el progreso de la ciencia. La verdad es secundaria. Ahora bien, existe una contradicción en el falsacionismo, es una contradicción histórica. La mayoría de las teorías importantes que ha ido desarrollando la ciencia a lo largo de la historia habrían quedado falsadas en sus inicios si hubiesen seguido este criterio de falsación. Es decir, dados los medios experimentales de cada época, una teoría audaz e importante puede falsarse fácilmente debido a los métodos y procedimientos del período. Este concepto requiere que se revisen todas las teorías que hayan sido falsadas atendiendo a los procedimientos de cada circunstancia histórica, ya que es posible, y de hecho ha pasado, que teorías que hoy puedan ser perfectamente válidas se hayan desechado con anterioridad, o que en el futuro una teoría hoy falsada tenga su validez con el avance de la técnica de experimentación y observación. Lo que podemos ver es que la observación sigue teniendo un papel muy importante en esta teoría de la falsación y, sobre todo, las teorías, métodos y procedimientos de observación. Éstos, que serían una rama de la ciencia que evoluciona paralelamente, van cambiando con el paso del tiempo, son más precisos, más efectivos y cosas que antes no Isagogé, 6 (2009)

23


podían percibirse, o que se percibían mal, podrían haber hecho que una teoría muy lícita no tuviera sentido ni validez. Este es un aspecto que se criticó a Popper, puesto que el falsacionismo no puede superar las pruebas históricas. Popper sembró la sospecha en ese gigante que es la ciencia. Al introducir la falibilidad de las teorías pone en entredicho a la propia ciencia como fuente de verdad absoluta. Quizás no fue consciente de ello pero dio rienda suelta a que pensadores posteriores introdujeran todavía más sospecha. La concepción falsacionista es demasiado particular pues se centra en lo mismo que el inductivismo, en los enunciados de las teorías. Nos preguntamos entonces, ¿es la ciencia sólo los enunciados teóricos que produce? Naturalmente la respuesta es negativa. La ciencia es algo más, la ciencia son sus métodos, sus temas, sus teorías, sus procedimientos, experimentos, sus preguntas y sus respuestas. Es todo un complejo sistema que actúa conjuntamente dentro de un marco histórico. Cada época tiene sus propias formas de preguntar, de observar, de pensar, sus propias teorías, sus propias variables a tener en cuenta, su propio lenguaje, sus misterios, etc. Thomas Kuhn llamó a este marco de actuación de cada época y lugar de las ciencias, paradigmas. Desde esta perspectiva, el progreso científico deja de verse como una carrera acumulativa. Las viejas curvas exponenciales sobre las que se pretendía explicar los avances de la ciencia son incapaces de explicar las anomalías históricas, los saltos, las apariciones de figuras que trastocan todo ese supuesto saber acumulado. Cada científico no es un pequeño grano de arena que llena un pozo infinito de conocimiento sobre la realidad. Kuhn nos explica que la ciencia no da pasos, la ciencia da saltos. Además estos saltos no son lineales, pueden incluso ir hacia atrás o pueden ir en paralelo. No se desarrolla linealmente, simplemente cambia de paradigma, de marcos conceptuales en los que los científicos se sienten cómodos y resuelven las dudas que el propio paradigma plantea y que el propio paradigma ya ha resuelto en su trasfondo más profundo. Sobre una concepción cíclica de progreso, después de una pre-ciencia se establecen unos procedimientos y cosmovisión aceptados por la mayoría de la comunidad científica. Se genera lo que Kuhn denomina la ciencia normal En esta teoría de Kuhn podemos plantearnos el problema de la manipulación, no sólo podemos pensar en un relativismo honesto en el que las anomalías sean verdaderos y únicos problemas a los que tiene que hacer frente la ciencia normal y que acabarán por derrocar al paradigma imperante o en cambios de paradigma que respondan solamente a anomalías desinteresadas dentro del mismo. Lo único que hace que un paradigma supere a otro es el número de adeptos, de simpatizantes, de científicos que se adhieran a él. Y yo pregunto ¿no puede manipularse a los científicos? Naturalmente, esta teoría generó polémica, fue revisada por el propio Kuhn tras la inmensidad de críticas realizadas por Popper o fue más precisada con los programas de investigación de Lakatos. Otros, recogieron el testigo irracional que había sembrado en la ciencia, implantando un relativismo científico nunca antes visto y acabaron por declarar a la ciencia como un concepto mitológico más dentro de todas las fábulas que tiene la sociedad, igualando la ciencia con la magia. Es el anarquismo epistemológico de Feyerabend. La ciencia no es más que otra cosa en la que creer, como la religión. EL FALSACIONISMO Y LA POLÍTICA De la misma forma que el falsacionismo es aplicado a las ciencias naturales, las ciencias del espíritu pueden salir beneficiadas con estas ideas. Sobre todo la filosofía política. Popper tenía una obsesión, y era la de conseguir una sociedad abierta. Toma conciencia del poder que tienen las teorías holísticas en la ciencia y teme que este 24

Isagogé, 6 (2009)


mismo tipo de teorías se apropien de la política. Desde la concepción psicológica rechaza el psicoanálisis, ya que éste pretende exponer todo proceso mental atendiendo al subconsciente como explicación última de los pensamientos y conductas humanas. Sea como sea, es una teoría social que no puede ser falsada. Por tanto es una teoría que Popper debe rechazar. No es aceptable cualquier concepción social que abarque todo. Esto en lo que respecta a la psicología humana. En otro sentido, en el político, cree en una sociedad sin ataduras. En la ciencia ninguna teoría es definitiva, siempre es revisable, siempre pueden hacerse objeciones y puede modificarse. El hecho de su falsación implica su progreso, el progreso de la ciencia. Por tanto, como en la ciencia, ninguna teoría de ningún tipo debe ser definitiva, no puede dejar cerrado el camino a nuevas revisiones, a nuevas formas de plantearse. Una hipótesis siempre debe poder «mirarse al ombligo». Ese es el requisito indispensable para que una hipótesis sea aceptable. Si miramos ahora a la política, ¿qué implica esto? Ninguna sociedad perfecta es plausible. Una sociedad perfecta no es revisable, es estática y por tanto no es justa. No importa lo perfecta que sea, lo feliz que uno se sienta en ella, es una sociedad que no avanza, que se queda petrificada ante su propia perfección. Popper critica la primera utopía pensada por Platón. Para el filósofo austriaco la sociedad perfecta e ideal pensada por el ateniense no permite el completo desarrollo de la libertad del hombre. Es un enemigo más de la sociedad abierta, es un producto que acaba siendo totalitario, es trabajar hacia un fin establecido y poner todos los medios racionales necesarios para llegar hasta él. Es lo que Popper llama «ingeniería utópica». En política se debe marcar el Estado ideal al que debemos aspirar y centrar todos los esfuerzos en conseguirlo. En principio se comete un error. Se puede sacrificar cualquier cosa para conseguir el objetivo, que es lo importante. Pero debemos aceptar que hay cosas, como la libertad, que no pueden ser eliminadas. Ahora bien, supongamos que hemos conseguido ese bien último. La utopía ha llegado a su consumación. ¿Es esto deseable? Popper seguirá insistiendo en que es un error. Una sociedad perfectamente justa hoy puede no ser nada justa mañana. La utopía se topa con la historia y con la naturaleza humana. Lo justo es algo que depende del contexto histórico. Una sociedad ideal ha cerrado las puertas a una auto-reflexión sobre el sentido y significado de la justicia porque éste ya está establecido de antemano. No prevé que un cambio por ejemplo en las relaciones con el medio ambiente o entre las personas puede hacer que el sentido último de justicia quede obsoleto. No sabemos lo que la historia nos depara aunque el utopista se empeñe en que una sociedad perfecta nos hará felices. Pero esa felicidad será la de hoy, aunque no sabemos si será la de mañana. El mañana es incierto. Lo que Popper pretende con esto es decirnos que una sociedad acabada no es deseable para nadie. Rechaza el marxismo de raíz y cualquier concepción perfecta de una sociedad. El mundo debe ser revisable. La realidad debe ser falsable. La sociedad debe aprender de sus errores y seguir adelante por ella misma, no desde un idealismo con base platónica ni desde una visión utópica de la sociedad. Estos pensamientos pueden parecer desalentadores pues relegan a la sociedad a un continuo «mal obrar», a un errar constante y a una infelicidad global perpetua. Esa sería, sin embargo, la sociedad perfecta para el austriaco. Una sociedad sin límites, sin finales de cuentos de hadas ni cercas morales. Una sociedad que avanza y evoluciona constantemente a partir de sus errores, de su propia libertad, de su propia génesis, que arregla cada problema a medida que se va presentando, individualmente, localmente. El utópico pretende arreglar todos los problemas del mundo de una tajada, de manera total y directa, si hay que sacrificar se debe sacrificar. Si hay que meter el mundo en una botella se mete. Pero el hombre no se conforma con que un Superman le conduzca a la sociedad justa de hoy. Isagogé, 6 (2009)

25


El hombre debe conquistar la justicia día a día a través de cada error que comete. Ni decir tiene que ésta es la visión de Popper. El falsacionista tiene una concepción de la utopía como entidad cerrada, pero no podemos preguntarnos si no puede ser la utopía una sociedad abierta. Ernst Bloch defiende la utopía como una forma muy diferente de realización total. La utopía del austriaco es una sociedad acabada, realizada. La utopía del alemán «es un principio de apertura de la realidad hacia lo posible». No tiene nada que ver con una sociedad cerrada, es todo lo contrario. Las sociedades deben admitir la crítica interna sin hacerlo de una manera última y totalizadora. La crítica que debe hacerse a la sociedad debe plantearse desde pequeños problemas, desde actuaciones sencillas y localizadas que no abarquen un todo, que no sean revoluciones que desbaraten todo el sistema. De la misma forma que podemos ver la teoría de Popper como muy progresista, ya que plantea una sociedad que avanza poco a poco, que mira hacia sí misma reflexionando sobre sus problemas y buscando solucionarlos, también vislumbramos un carácter muy conservador de estos preceptos. Aunque crea necesaria la revisión constante de los aspectos problemáticos de una sociedad, pensamos que no permite cambios totalizadores. El holismo es el gran adversario del austriaco. Los cambios profundos de sistema son tan enemigo de la sociedad abierta como una utopía. Nos hace entender que las revoluciones bolcheviques no entran en los planes de sociedad de Popper. Es evidente que las aportaciones del vienés a la filosofía de la ciencia son de una importancia considerable. Su nueva forma de ver el progreso científico, alejado de los viejos métodos inductivos, los debates suscitados tras sus propuestas epistemológicas y, por otro lado, la aplicación práctica y política que puede derivarse de sus teorías y que él mismo propuso como una nueva forma de progreso social, son algunos de los ejemplos que nos hacen percatarnos de la enorme influencia y repercusión que han ido teniendo sus ideas. Sin lugar a dudas podemos decir que, todavía hoy, Popper es un punto de referencia primordial a tener en cuenta tanto en la filosofía de la ciencia como en la teoría político-moral. BIBLIOGRAFÍA DE CONSULTA CHALMERS, A. F. (2000): ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?, Siglo Veintiuno. D'AGOSTINI, F. (2000): Analíticos y continentales: Guía de la filosofía de los últimos treinta años, Cátedra. FEYERABEND, P. K. (1984): Contra el método: Esquema de una teoría anarquista del conocimiento, Orbis. KUHN, T. S. (2001): La estructura de las revoluciones científicas, Fondo de Cultura Económica. LAKATOS, I. (1989): La metodología de los programas de investigación científica, Alianza. POPPER, K. R. (1984): La sociedad abierta y sus enemigos, Orbis.

26

Isagogé, 6 (2009)


40 AÑOS DEL PROGRAMA MAB DE LA UNESCO Silvia Cid Carmona Resumen: Las Reservas de la Biosfera son las áreas naturales protegidas de la UNESCO, coordinadas mediante el Programa MaB. La protección que se otorga a estas áreas naturales va más allá de una mera restricción de usos y aprovechamientos de recursos; es un ensayo a pequeña escala de desarrollo sostenible. Palabras clave: Reserva Biosfera, MaB, UNESCO, desarrollo sostenible. «Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz» 1

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) surgió el 16 de noviembre de 1945 con los objetivos de: 

desarrollar y conservar un entendimiento y valoración de la vida, la cultura, las artes, las humanidades y las ciencias de los pueblos del mundo como bases para erigir la paz mundial

fomentar la colaboración de los miembros para hacer posible que la cultura y conocimiento llegase a todos los rincones

contribuir para la estabilidad económica, seguridad política, y en general el desarrollo de los pueblos2.

Para ello promueve la colaboración entre sus 193 estados miembros y sus 6 miembros asociados en materias como la protección al patrimonio histórico, respeto y cuidado del medio ambiente o apoyo a las culturas y lenguas. Este artículo trata uno de los programas más ambiciosos de la UNESCO en materia de Medio Ambiente: el Programa del Hombre y la Biosfera (MaB). Este programa nació en 1970 con el objetivo de conseguir la conservación de la diversidad biológica combinado con un desarrollo sostenible y, por lo tanto, una mejora de las relaciones entre el ser humano y el medio ambiente. Para la consecución de este objetivo cuenta con el apoyo de diversos convenios internacionales firmados por cientos de países, como el Convenio de la Diversidad Biológica, el Convenio Ramsar de protección de Humedales, etc. En el año 2010 el Programa MaB cumplirá 40 años de existencia. 40 años en los que el principal objetivo ha sido el funcionamiento de la figura de protección «Reserva de la Biosfera» que se creó en 1971. Las Reservas de la Biosfera son una figura de protección que va más allá de un Parque Nacional o un Parque Natural (por mencionar algunas figuras tradicionales de protección españolas) porque su objetivo no es el simple mantenimiento del ecosistema sin alteración humana, sino que una Reserva de la Biosfera implica el objetivo de 1

UNESCO (1945) Constitución de la Unesco, Preámbulo, en UNESCO (2002): Manual de la Conferencia General. 2 HELD AT THE INSTITUTE OF CIVIL ENGINEERS (ed.) (1946) Conference for the Establishment of the United Nations Educational, Scientific and Cultural Organisation., London, from the 1st to the 16th November, 1945. p. 1. ECO/CONF/29. Portal de información de la UNESCO: < http://unesdoc.unesco.org/images/0011/001176/117626e.pdf#xml=http://unesdoc.unesco.org/Ulis/cgibin/ulis.pl?database=&set=4B6576BC_1_39&hits_rec=1&hits_lng=eng > (consultado 31-I-2010) Isagogé, 6 (2009)

27


conseguir que la población, presente en una zona de alto valor ecológico, tenga un desarrollo sostenible y respeto al medio ambiente sin que por ello se vean disminuidos ni su bienestar ni su calidad de vida. Las Reservas de la Biosfera tienen tres funciones3: 

Función de conservación: Para que un territorio sea declarado Reserva de la Biosfera, sus índices de biodiversidad, así como su conservación de ecosistemas, debe ser excepcional. Una de las tres funciones de la Reserva es mantener en buen estado la biodiversidad, los ecosistemas y los recursos genéticos.

Función logística: Una Reserva de la Biosfera debe ser también un espacio para la investigación y el estudio del funcionamiento y evolución de los ecosistemas. De este modo, la información obtenida al respecto puede ser utilizada con posterioridad para la conservación de otros territorios y para aumentar el conocimiento general sobre nuestro medio ambiente. La información es compartida entre todos los miembros de la Red de Reservas de la Biosfera.

Función de desarrollo: Las poblaciones locales juegan un importante papel en el mantenimiento de la diversidad biológica de la zona y protección de los ecosistemas. Sus condiciones económicas y sociales deben ser adecuadas, puesto que son responsables del buen estado del área y deben poder usar los recursos que el medio les proporciona, siempre de manera sostenible.

Para cumplir las funciones mencionadas anteriormente un espacio natural que es declarado como Reserva de la Biosfera se divide en tres zonas 4: 

Una o varias zonas núcleo: es la zona menos perturbada por el ser humano de toda la Reserva. Debe estar sometida a estrictos métodos de conservación y debe poseer planteamiento de ordenación y gestión que potencie dicha conservación.

Una o varias zonas de protección de las zonas núcleo: se pretende conseguir un equilibrio entre el desarrollo sostenible de esta zona y la conservación máxima de la zona núcleo. Es un territorio muy adecuado para la formación, investigación y educación ambiental. Las actividades turísticas y de recreo también tienen cabida siempre que sean poco impactantes para el medio ambiente.

Una o varias zonas de transición: esta zona se encuentra en el límite de la Reserva. Podemos decir que es la muralla o barrera que protege el área de reserva frente a los impactos mayores que se producen fuera. Es en esta zona donde se promueve el desarrollo socioeconómico mejorando el bienestar de la población local y utilizando, pero respetando al mismo tiempo, los recursos de la Reserva.

Hay que señalar también que las Reservas de la Biosfera no son entes aislados sino que se integran dentro de una red denominada Red Mundial de Reservas de la Biosfera con subconjuntos en cada país. Esta red permite el intercambio de información entre los miembros, intercambio de conocimientos, recursos humanos, recursos materiales, etc. Así, existe un control general de la evolución de la red y sus reservas por parte del Consejo Internacional de Coordinación (CIC) que se ve reforzado por la 3

CONSEJERÍA DE MEDIO AMBIENTE Y ORDENACIÓN DEL TERRITORIO (ed.) (2009). El medio ambiente en la Comunidad de Madrid. Cap V. p. 66. 4 Ley 42/2007, de 13 de Diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad. Título IV. Capítulo I. Art. 67

28

Isagogé, 6 (2009)


actividad de todos los comités nacionales, como el Comité MaB español. Además, esta Red Mundial de Reservas de la Biosfera tiene redes regionales internacionales que ayudan a la coordinación por zonas afines biogeográficamente y/o culturalmente. España participa en tres5: 

La Red IberoMaB, que latinoamericanos y España.

La Red EuroMaB, la red regional más grande de todas las que existen y que coordina a 52 países incluyendo a Estados Unidos y Canadá. Su ámbito es Europa y Norteamérica.

La Redbios, que coordina las Islas Canarias (España), Cabo Verde, Mauritania, Maderia y Azores (Portugal), Marruecos y Senegal6.

fortalece la

colaboración entre los países

Por último, a mucha menor escala, existe otra red de comités regionales cuyo ámbito de actuación es la coordinación y vigilancia de las reservas incluidas en una zona determinada, como por ejemplo el Comité de Reservas de la Biosfera de Andalucía, que además tiene la característica de haber sido el primer comité regional adscrito a la red mundial. Las funciones del Comité MaB español quedan recogidas en la legislación española a través de la Ley 42/2007, del 13 de Diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad (Art.66) [BOE 299] donde se establece que El Comité MaB español es el órgano colegiado de carácter asesor y científico, adscrito al Ministerio de Medio Ambiente, cuya composición, contenidos y funciones se definirán reglamentariamente. El Comité MaB realizará las evaluaciones preceptivas de cada Reserva de la Biosfera, valorando su adecuación a los objetivos y exigencias establecidas y, en su caso, proponiendo la corrección de los aspectos contradictorios.

La labor de conservación y cuidado del medio ambiente y promoción del desarrollo sostenible de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera se vio recompensada en el año 2001 mediante el premio Príncipe de Asturias de la Concordia. La Red Mundial de Reservas de la Biosfera está integrada por 553 Reservas distribuidas en 107 países. La Red de Reservas de la Biosfera Españolas la forman 40 parajes naturales de gran valor, siendo los más antiguos de ellos por su declaración los de Grazalema (Cádiz) y el paraje de Ordesa-Viñamala (Huesca) declarados en el año 1977. Las dos Reservas más recientes en creación son las de Fuerteventura (Canarias) y la de Geres/Xures (Galicia-Portugal)7 declaradas como tales en el año 2009. Esta última supone un claro ejemplo de relación entre países para la conservación del medio ambiente y desarrollo sostenible, tal y como marcan los objetivos de la UNESCO. España cuenta con otra Reserva de la Biosfera de gestión compartida con otro país, pero en este caso se trata no sólo de una reserva entre países, sino también, intercontinental: se trata de la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo que comparte con Marruecos y que fue creada en el año 2006. Esta Reserva tiene además otro carácter peculiar, y es que fue la primera en España que incluyó un mar en sus límites

5

Portal de información de la UNESCO: <http://portal.unesco.org/science/es/ev.phpURL_ID=6397&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html> (consultado el 28-XI-2009) 6 La razón para juntar todas estas regiones bajo la Redbios es porque todas estas zonas forman parte de una misma región biogeográfica de escasa representación mundial: la región macaronésica. 7 UNESCO MAB SECRETARIAT (2009). Biosphere Reserves World Network (May 2009). Isagogé, 6 (2009)

29


incluyendo espacios naturales de Cádiz y Málaga en el lado español, y espacios naturales de Tánger, Tetuán, Larache y Chefchaouen en el norte de Marruecos8.

¿Por qué un territorio concreto puede ser designado como Reserva de la Biosfera y no otro? Para que un territorio pueda ser designado como Reserva de la Biosfera debe cumplir siete criterios9: 1. Representación de diversos sistemas ecológicos y diversos modos de intervención humana. Los ecosistemas deben ser representativos de regiones biogeográficas concretas. 2. Ser importantes para el mantenimiento de la biodiversidad 3. Que exista la posibilidad de implementar programas de desarrollo sostenible a escala regional 4. Tener unas dimensiones mínimas para cumplir con las funciones anteriormente mencionadas 5. Que las funciones se cumplan mediante la zonación anteriormente explicada 6. Desarrollar una organización del territorio adecuada que permita cumplir los objetivos de una reserva de la biosfera 8

CONSEJERÍA DE MEDIO AMBIENTE DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA (2009): «Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo Andalucía (España)-Marruecos», en el portal de información de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/site/web/menuitem.a5664a214f73c3df81d8899661525ea 0/?vgnextoid=3f5fa92fa7dbe010VgnVCM1000000624e50aRCRD (consultado el 31-I-2010) 9 UNESCO (1995). El marco estatutario de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera. Art. 4.

30

Isagogé, 6 (2009)


7. Haber: a. Desarrollado un plan de gestión de los recursos naturales y actividades humanas en la zona tampón b. Desarrollado un plan de gestión global para todo el conjunto de la reserva c. Designado una autoridad que se encargue aplicar los planes de gestión d. Iniciado programas de investigación, observación, formación y educación ambiental. El Estado es el que debe tomar la iniciativa cuando considera que un territorio debe tener la denominación y, por lo tanto, el modelo de gestión de una reserva de la biosfera. Debe presentar la proposición de reserva con toda la documentación que justifique la importancia ecológica de la misma y la interacción humana en la zona ante el Comité Internacional de Coordinación. Posteriormente, será la Secretaría la que deberá verificar toda la información presentada y solicitar nueva información en caso de que falte o que no se corresponda con la realidad. Cuando la información esté completa, será un comité consultivo el encargado de emitir un informe que remitirá al Comité Internacional de Coordinación, y éste será en última instancia el encargado de aprobar su admisión a la Red Mundial de Reservas de la Biosfera. El Director General de la UNESCO será el encargado de transmitir la noticia al Estado correspondiente 10. Un territorio que sea declarado como Reserva de la Biosfera recibe una subvención que le ayuda a llevar a cabo los objetivos y que le será retirada si no cumple los mismos. Como se ha comentado previamente, el Estado Español cuenta con 40 Reservas de la Biosfera, pero sólo 7 de los 14 Parques Nacionales han entrado a formar parte de alguna reserva de la biosfera. Estos 7 son los Parques Nacionales de Doñana, Monfragüe, Ordesa-Monte Perdido, Picos de Europa, Sierra Nevada, Tablas de Daimiel y de Timanfaya. Los otros 7 Parques Nacionales no llegan a cumplir las características necesarias para ser declarados como Reserva de la Biosfera y/o los planes de gestión no son adecuados. Llegado a este punto, más de un lector se habrá sorprendido por el hecho de que el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, perteneciente a la Reserva de la Biosfera de la Mancha Húmeda, sí tenga esa denominación (por lo tanto doble protección) y, sin embargo, se encuentre actualmente (a fecha de 15 de diciembre de 2009) en una situación tan agonizante de desecación de sus humedales y de combustión latente de su turba, debido al abandono que sufre desde los años 70 por la sobreexplotación del acuífero que lo alimenta (Acuífero 23) 11. Esta lamentable situación en la que se encuentra la Mancha Húmeda ha provocado que la UNESCO lance un ultimátum a España. En 2011 debe estar completamente preparada la lista de medidas que se van a tomar y en el año 2015 las medidas de recuperación deberán ser visibles. De lo contrario, la Mancha Húmeda perdería la denominación de Reserva de la Biosfera con lo que las Tablas de Daimiel, los Ojos del Guadiana y las Lagunas de Ruidera quedarían sin protección del organismo internacional12.

10

UNESCO (1995). El marco estatutario de la Red Mundial de Reservas de la Biosfera. Art. 5. ASOCIACIÓN Y COLEGIO OFICIAL DE INGENIEROS TÉCNICOS FORESTALES (ed.) (2005): «La lenta agonía de las Tablas de Daimiel», Foresta, 32, pp. 1-2. 11

12

I. IBÁÑEZ, «El infierno arde bajo las Tablas de Daimiel», El correo digital, 14-X-2009.

Isagogé, 6 (2009)

31


ARQUITECTURA BIOCLIMÁTICA Enrique Martín-Lorente Rivera Resumen: Entre las medidas de ahorro energético, de recursos y dinero, existen, además de las energías alternativas, las de la llamada arquitectura bioclimática, que se refiere a elementos pasivos como los muros, decoración y orientación de edificios. Estas sencillas medidas suponen un gran ahorro sin coste alguno o por muy poco dinero. Palabras clave: Arquitectura bioclimática, ahorro energético, energías alternativas. .

La humanidad se hace cada vez más consciente del elevado precio de la energía (se podría decir que lo que el consumidor paga hoy día por ella es simbólico) y del daño que le estamos haciendo al medio ambiente, que recaerá sobre nosotros mismos. Ello está haciendo que los países se conciencien poco a poco y se diseñen edificios y urbanizaciones enteras con medidas bioclimáticas. En España y otros lugares los edificios ya tienen calificación energética y gran parte de ella se refiere a su carácter bioclimático en el sentido que estas edificaciones llevan instalaciones de energía solar térmica, pero no siempre medidas de arquitectura pasiva. En este sentido, sólo estas últimas reciben el nombre de bioclimáticas y la calificación energética de un edificio es la suma, por así decirlo, del ahorro por medio de instalaciones energéticas (sobre todo la solar) y soluciones arquitectónicas pasivas. Respecto a la energía solar, es bien sabido que se utiliza hoy en día como ahorro de energía (sobre todo para disminuir el consumo de combustibles fósiles) y para hacer disminuir las emisiones contaminantes a la atmósfera. Pero teniendo en cuenta que estas instalaciones representan un ahorro económico y energético, también ocurre que tienen un cierto costo, el cual se amortiza en un tiempo determinado, dependiendo de la instalación, el precio del combustible y demás factores económicos. Existe también otro tipo de aprovechamiento de la energía solar, como son los llamados sistemas pasivos. Como su nombre indica no son instalaciones, sino que en obra se diseñan y dimensionan habitáculos y demás elementos, de manera que se aprovecha la energía solar sin tener que realizar costosas y complicadas instalaciones. Las desventajas de estos sistemas es que su diseño y planificación y ejecución demandan un más alto grado de preocupaciones. El arquitecto debe tener mayor nivel de conocimientos, sobre todo en lo que se refiere a arquitectura bioclimática y quizás por ello conviene que sea aconsejado en mayor medida por un ingeniero. Pero la contrapartida de estas complicaciones son las ventajas obtenidas: durante toda la vida del edificio: éste va a estar ahorrando energía sin coste de producción y tan sólo con un poco más de gasto en la construcción, que sería un porcentaje muy pequeño respecto del coste total y a veces ni eso, pues se puede hacer un edificio en cierta medida bioclimático sin coste adicional alguno respecto del mismo sin serlo. El simple hecho de la orientación de una construcción ya determina que sea bioclimático. Por ejemplo, si queremos construir una casa y tenemos posibilidad, interesa que las estancias más habitadas den al sur, sabiendo que las habitaciones que dan al oeste en verano serán calurosas por la noche y las que dan al norte serán más frescas en verano y más frías o húmedas en invierno. En principio, esto hace que podamos hacer una distribución más inteligente de las dependencias o habitáculos de la casa, en el sentido de que conseguiremos igual o más confort con menos consumo energético. 32

Isagogé, 6 (2009)


Otra medida es tener en cuenta la altura solar, ya que el sol está más alto en verano y más bajo en invierno. Por ello, mirando hacia el sur en invierno al mediodía, habría que inclinar un poco hacia arriba la cabeza (unos 21º) para mirar directamente al sol y, para el caso del verano, habría que hacer la misma operación, pero (levantando)entornando más la cabeza (71º) porque el sol está más arriba. Este juego de alturas entre verano e invierno da lugar a un ingenio bioclimático en la edificación, en el sentido de que si en una estancia colocamos un ventanal al sur y por encima hacemos volar hacia el sur el forjado unos 2 metros, esto hace que el forjado de arriba no obstruya al sol del invierno (que está bajo) el paso a la radiación, de manera que calienta la estancia, lo cual implica un ahorro energético Igualmente resulta que en verano el sol está más alto y la radiación es interceptada por el forjado, de manera que el ventanal no recibe radiación y el habitáculo no se calienta, por lo que no hay que consumir energía para contrarrestar la carga térmica por irradiancia que habría ganado la habitación a través de la ventana de no tener forjado. VERANO

INVIERNO ESTANCIA

Como puede verse en la figura, el sol entra por la ventana y calienta la estancia en invierno y en verano. El forjado, por su parte (es opcional haya o no arriba una terraza), intercepta los rayos solares e impide que pasen a través del cristal y caliente la habitación. Por otro lado, es conocido por todos y de obligado cumplimiento el aislante en los edificios, a lo que no se le daba mucha importancia hace 30 ó 40 años en España, entre otras cosas porque aumentaba el precio de la vivienda y no se era consciente de su utilidad. Pero el incremento de precio que implica aislar una vivienda en construcción resulta pequeño en comparación y, sobre todo, es amortizado en 2 ó 3 años, mientras que durante el resto de su existencia se registrará un ahorro energético neto (ya que el aislante no se deteriora ni necesita mantenimiento) y por tanto económico. Asimismo, hoy en día ya no se suele utilizar la perfilaría de aluminio en las edificaciones, entiendo que por su costo, pero también por la desventaja de crear «puentes térmicos» y, en ese sentido, son más efectivas las ventanas de doble acristalamiento o los cristales antitérmicos, pero con marco de PVC, evitando en lo posible marcos metálicos. Isagogé, 6 (2009)

33


También son de sobra conocidos los efectos térmicos de los muros pintados de blanco, tradición constructiva típica de los pueblos en Andalucía y Levante español. Esto no deja de ser otra medida bioclimática de ahorro energético sencilla y efectiva, ya que la pared blanca refleja en mayor medida la radiación solar, lo que hace que en verano se calienten menos las casas y sean más frescas. Se puede pensar, a su vez, que esto tiene como contrapartida una mayor frialdad de las casas en invierno y es cierto, pero también lo es que el verano es más agresivo en las latitudes en que se aplica y, por ello, conviene más defenderse del estío. Además, existían desde hace siglos medidas más eficaces para combatir el frío en invierno, como la chimenea o los braseros (desde los de picón a los posteriores de gas o eléctricos), pero los sistemas de refrigeración modernos no existían hasta hace pocos años, por lo cual convenía paliar en lo posible el calor dentro de la casa, pintándola de blanco o, mejor dicho, encalando, con una brocha o cepillo para dar una capa a la pared con cal viva que se ha mezclado con agua y resulta una mezcla blanca y pastosa (más o menos en función de la proporción de agua). Por supuesto, cada persona o comunidad pintará su casa o edificio del color que más le guste, pero es bueno saber lo ya dicho con el fin de tener más elementos de decisión y según los motivos que nos muevan. Nos puede gustar un color y punto o que nuestra casa sea más bioclimática y, por esto último, será conveniente pintarla con colores claros. Como último recurso para quienes lo quieren todo, es recomendable que pinten la casa del color que prefieran, pero que tenga tonalidad brillante, nunca mate. Las edificaciones enormes con acristalado completo en todas sus fachadas no son ni más ni menos que auténticos devoradores de energía, con enormes costos en instalaciones y mantenimiento, con lo cual volvemos al dilema de siempre: que a veces se cometen en arquitectura «salvajadas» desde el punto de vista de la ingeniería y lo que haría esta última resultan a veces «aberraciones» para los arquitectos. La solución del matrimonio perfecto estará en el futuro en el ingenio, técnica y nuevos materiales. Como contraste a lo visto, si me permite el lector que nos remontemos a la prehistoria de la vivienda, encontraremos que el hábitat en cuevas se podría considerar como una vivienda con características bioclimáticas ideales, en el sentido de que, al estar enterrada, la temperatura exterior prácticamente no afecta al interior, con lo cual mantiene una temperatura templada en invierno y fresca en verano sin consumo energético alguno. En ese sentido, me atrevería a pensar que, en cierta medida, el hombre «involucionó bioclimáticamente» cuando salió de las cavernas y quizás se dio entonces la «primera revolución energética», ya que, aparte de para obtener y manipular la comida, se hizo necesario encontrar más energía para las actividades de la vida diaria. Veamos otro ejemplo de pequeñas medidas bioclimáticas de coste prácticamente cero. Teniendo en cuenta los vientos dominantes de la zona en una determinada vivienda, consideramos una estancia de la misma situada en una esquina de la casa, de manera que una pared al exterior da al sur y otra al este. En ese caso, a priori el coste será el mismo al poner una ventana en un lado u otro. Pero si tomamos en consideración los vientos dominantes y vemos que éstos tienen dirección sur-norte, resulta que si ponemos la ventana en el paramento que da al sur, ésta recibirá el viento y refrescará la habitación, lo cual se agradecerá sobre todo en noches tan calurosas como las del sur de España. Sin embargo, al poner la misma ventana en la pared este no se aprovechará la corriente de aire y será más calurosa. Con respecto a las medidas bioclimáticas que se pueden adoptar en el exterior de las edificaciones, estaría la implantación de zonas ajardinadas y parques con arboleda. Ello hace bajar la temperatura ambiente unos grados en verano, pero necesita un bien 34

Isagogé, 6 (2009)


escaso que es el agua; mas, en contraposición, el asfalto u otros pavimentos de nuestras ciudades pueden suponer incluso por la noche una temperatura 7 u 8 ºC superior respecto de la que haya en el campo colindante con la urbe. En conclusión, pienso que la tendencia actual y de futuro en la edificación y para su eficiencia energética es la de volver al concepto de las cavernas del hombre prehistórico, pero naturalmente con estilo, diseño, tecnología, arquitectura e ingeniería modernas. Esto se logrará en la medida que haya sincronización entre arquitectos e ingenieros y empleando el ingenio y nuevos recursos en diseño, tecnología y materiales. Ya decía mi abuela que «los antiguos sabían mucho»; lo que pasa es que ahora sé que no se refería a decenios, sino a millones de años. FUENTES Curso de ahorro energético. U.N.E.D. ( Madrid, on-line ) 3 módulos del curso de ahorro energético. E.O.I.( Sevilla, presencial) Conocimientos adquiridos en la realización del proyecto de fin de carrera de Ingeniería Técnica Industrial ( Universidad Politécnica de Córdoba). Asignatura de calefacción y A.C.S. ( Ingeniera técnica superior U.N.E.D, Madrid) Mi abuela, experiencia y estudios propios.

Isagogé, 6 (2009)

35


NUEVA METODOLOGÍA QUÍMICO-ANALÍTICA PARA EL CONTROL DE CALIDAD EN FÁRMACOS Carlos Vázquez Salas Resumen: Recientemente se ha desarrollado una nueva metodología analítica denominada ―método de enlace Tensioactivo-colorante‖ que permite, frente a los métodos actuales, una rápida y sencilla determinación de diferentes principios activos en fármacos con distintas estructuras moleculares utilizando un mismo procedimiento analítico. En este artículo vamos a dar a conocer la metodología usada así como las principales ventajas que presenta frente a los métodos actuales. Palabras clave: Método de enlace Tensioactivo-colorante y determinación analítica en fármacos.

INTRODUCCIÓN Actualmente los métodos de determinación analítica de drogas1 en productos farmacéuticos, suponen un elevado coste, el uso de grandes cantidades de disolventes orgánicos contaminantes, así como un largo período de tiempo para su análisis. Por ello, el departamento de Química-Analítica de la universidad de Córdoba ha desarrollado una nueva metodología Analítica, simple y versátil, sin necesidad de llevar a cabo la separación del principio activo2 del resto de los componentes del fármaco reduciendo tiempos y ahorrando costes. MÉTODO DE GRADO DE ENLACE TENSIOACTIVO-COLORANTE

El método de grado de enlace tensioactivo-colorante se basa en el efecto que los compuestos anfifílicos (drogas) ejercen en la formación de agregados mixtos de tensioactivo3 reactivo de carga positiva inducido por un colorante de carga opuesta. Este colorante actúa como sonda fotométrica para la detección de los agregados moleculares. +

R+

-

C

C

Colorante (anfifílico)

-

C-

C C

Reactivo (tensioactivo)

+

-

R R+ + R R+

R+

+

R+

R Agregado molecular

La extensión de la formación del agregado mixto puede ser expresada en términos del grado de enlace tensioactivo-colorante ßC, el cual puede ser calculado por la siguiente expresión: ßC = (mR – mR M) / mc

1

En farmacología, una droga es toda materia prima de origen biológico que directa o indirectamente sirve para la elaboración de medicamentos 2 Se llama principio activo a la sustancia responsable de la actividad farmacológica de la droga. 3 Los tensoactivos son sustancias que influyen por medio de la tensión superficial en la superficie de contacto entre dos fases

36

Isagogé, 6 (2009)


Donde mR y mC son las concentraciones totales de tensioactivo reactivo y colorante respectivamente, y mR,M la concentración de tensioactivo reactivo en forma monomérica, es decir la que se encuentra libre en disolución. Cuando en el medio existe una sustancia anfifílica4 (droga) capaz de interaccionar con el tensioactivo reactivo para formar agregados mixtos analito-tensioactivo, se establece una competencia entre ambos tipos de agregados de forma que ahora el grado de enlace tensioactivo-colorante depende de la cantidad de agregados tensioactivo reactivo-analito formados. ßC = (mR* - mR M - ßAmA) / mc

A-

+

AA-

AA- A -

A -

Analitos (Drogas anfifílicas)

+

R R+ R+

A-

R+

Reactivo (tensioactivo)

R+ R+

A-

Agregados moleculares

Donde mR* es la concentración de tensioactivo reactivo que se requiere para alcanzar un determinado grado de enlace en presencia de analito, m A es la concentración de analito y ßA es el grado de enlace analito-tensioactivo reactivo. Así pues, la adición de un analito (droga anfifílica) a mezclas acuosas de tensioactivo y colorante produce una disminución del grado de enlace entre ambos compuestos debido a la competencia que se establece entre colorante y analito para interaccionar con el tensioactivo. La disminución del grado de enlace tensioactivocolorante es directamente proporcional a la concentración de analito en disolución, lo que permite su cuantificación. Combinando las ecuaciones anteriores se obtiene la siguiente ecuación: mR* - mR = ß A mA El grado de enlace analito- tensioactivo ßA se calcula de la pendiente de la recta de calibrado obtenida al representar m R – mR* frente a muestras de concentración de analito conocidas: mR* – mR βA

mA Curva de calibrado mR – mR* vs mA

4

Compuestos anfifílicos: compuestos que poseen grupos hidrofóbicos e hidrofílicos en su estructura molecular. Isagogé, 6 (2009)

37


Los parámetros mR* y mR se calculan a partir del volumen de tensioactivo reactivo necesario para alcanzar un determinado grado de enlace tensioactivo colorante en presencia de analito VR* y en ausencia VR obtenidos de las curvas de valoración:

mR = Cvalorante VR Vdn final mR* = Cvalorante VR* Vdn final VR* VR

mR*

mR

mR* - mR

La instrumentación usada en este método consiste en una bureta automática, la cual adiciona tensioactivo reactivo a un vaso de precipitados el cual contiene una disolución formada por un colorante, Coomassie Azul Brillante G (CABG), y el analito. Esta disolución se agita continuamente con un agitador magnético. En el vaso de precipitados se introduce una sonda fotométrica que nos permitirá medir los cambios de absorbancia del colorante a una determinada longitud de onda.

Tensioactivo valorante

Detector fotométrico

Sistema informático

Sonda fotométrica Analito + Colorante

Bureta automática

Agitador magnético

Este método presenta importantes ventajas frente a los métodos no específicos actuales: -

38

Aumenta la exactitud, ya que las respuestas son independientes del peso y de la estructura molecular de los tensioactivos, al contrario de los métodos fotométricos. Mejora la precisión debido a la simplicidad del método propuesto, ya que tan solo es requerida la mezcla de un colorante con dos tensioactivos y la formación del agregado molecular.

Isagogé, 6 (2009)


-

-

Su gran versatilidad, ya que un único procedimiento analítico permite determinar una gran variedad de tensioactivos aniónicos en una gran variedad de muestras farmacéuticas. Rapidez, ya que el análisis de la muestra, incluido el tratamiento previo de la misma, se realiza en pocos minutos. Bajo coste en instrumentación.

Este método se ha estado aplicando experimentalmente al control de calidad farmacéutico donde se llevó a cabo la determinación de drogas de diferentes tipos de fármacos. Así, se estudiaron varios grupos de drogas terapéuticas: la fenotiazinas, compuestos anfifílicos cargados positivamente, forman micelas con tensioactivos aniónicos (dodecil sulfato sódico) y catiónicos (dodecil piridinio cloruro), los antihistamínicos, valorados fotométricamente con el tensioactivo reactivo dodecil sulfato sódico y los antidepresivos tricíclicos que forman agregados mixtos con tensioactivos no iónicos y aniónicos, todos ellos determinados en una gran variedad de productos farmacéuticos (pastillas, soluciones, cápsulas, cremas…). Actualmente se está estudiando la aplicabilidad de este método en otros campos como en muestras medioambientales, análisis de alimentos, etc. BIBLIOGRAFÍA CASERO, I., D. SICILIA, S. RUBIO, y D. PÉREZ-BENDITO (1997): «Surfactant-dye binding degree method for the determination of amphiphilic drugs» Talanta, 45, p. 167. PEDRAZA, A.M., M.D. SICILIA y S. RUBIO (2006): «Pharmaceutical quality control of acid and neutral drugs based on competitive selfassembly in amphiphilic systems» Analist, 131, p.81-89. PEDRAZA, A.M., M.D. SICILIA y S. RUBIO (2005): «Determination of aromatic hydrotropic drugs in pharmaceutical preparations by the surfactant-binding degree method» Analist, 130, p.1102-1107. PEDRAZA, A.M., M.D. SICILIA y S. RUBIO (2007): «Surfactant to dye binding degree based approach for the selective determination of L-glutamate in foodstuffs» Anal Bioanal Chem, 389, p.2297-2302.

Isagogé, 6 (2009)

39


EL AROMA DEL VINO María Luisa Méndez Mendoza Resumen: El aroma del vino es el resultado de complejos equilibrios entre los distintos componentes volátiles que se liberan en la copa o en la boca. La calidad del vino se basa en la complejidad de su composición y en el gran número de sustancias que intervienen en su caracterización organoléptica, particularmente las responsables del aroma. Muchas de estas sustancias se encuentran presentes en la uva, otras se forman durante la fermentación, otras se producen durante el envejecimiento, pero todas van evolucionando en el vino durante este periodo. Palabras clave: Vino, aroma, olor, sabor, fermentación.

INTRODUCCIÓN El aroma del vino es el resultado de complejos equilibrios entre los distintos componentes volátiles que se liberan en la copa o en la boca. Estos compuestos pertenecen a las familias químicas de los alcoholes, ésteres, aldehídos, ácidos volátiles, lactonas, terpenos, combinaciones azufradas y nitrogenadas, y un largo etcétera. Aisladamente cada componente posee un olor más o menos intenso, más o menos agradable, pero en el vino estos olores variados se suman, es decir se refuerzan mutuamente, o por el contrario se enmascaran, constituyendo un nuevo olor. El olor particular de un determinado tipo de vino está ligado a un elevado número de sustancias (alrededor de 600), algunas de las cuales están presentes en débiles concentraciones, incluso a nivel de trazas. Estas sustancias, son difíciles de detectar analíticamente, sin embargo, son importantes ya que en algunos casos existe una relación directa entre la composición de estas sustancias y los caracteres aromáticos del vino, siendo las responsables de su personalidad. CLASIFICACIÓN DE LOS AROMAS Como se ha comentado, los compuestos volátiles que integran el aroma de los vinos pertenecen a diversas familias químicas, pudiéndose establecer una clasificación de los aromas con arreglo a este criterio. No obstante, el olor de un vino viene condicionado por una serie de transformaciones que, partiendo de la materia prima, conducen hasta el producto final. Es por ello, que una clasificación de acuerdo con el proceso tecnológico al que se somete la uva, parece más lógica e interesante para explicar el aroma característico de los distintos tipos de vino. Atendiendo pues a la procedencia de los compuestos del aroma presentes en los vinos, se puede establecer la siguiente clasificación. Aromas varietales Aromas prefermentativos Aromas fermentativos Aromas postfermentativos Esta clasificación aún es objeto de discusión, ya que los límites entre los distintos apartados no son muy precisos. Es por ello que todavía se siguen considerando en el vino dos tipos de aromas según su procedencia: los aromas primarios (proceden de 40

Isagogé, 6 (2009)


la uva y englobarían a los varietales y prefermentativos) y los aromas secundarios (los originados durante la fermentación y la postfermentación o maduración del vino). Aromas varietales Son aquellos compuestos del aroma procedentes directamente de la uva, son por tanto constituyentes específicos de la variedad y sufren pocos cambios durante el proceso de obtención, por lo que su presencia en el vino resulta heredada de la uva. Los más importantes son los alcoholes monoterpénicos, particularmente abundantes en las variedades aromáticas como la Moscatel, y que se encuentran sobre todo en el hollejo de la uva. Comunican olores a flores por lo que su presencia se considera positiva para la calidad del vino. Aromas prefermentativos Proceden de las manipulaciones mecánicas que sufre la uva desde la vendimia al inicio de la fermentación alcohólica. En esta fase de la vinificación se produce una intensa actividad enzimática, que unida a los procesos de oxidación y clarificación del mosto tiene una gran importancia en el aroma del futuro vino. Fundamentalmente, son compuestos de seis átomos de carbono que pertenecen a las familias químicas de los alcoholes y aldehídos. A partir de cierto umbral de percepción comunican al vino olores y sabores herbáceos y a veces amargos. Son, por tanto desfavorables, a partir de cierta concentración, a la calidad del vino. Aromas fermentativos Son los aromas que se producen como consecuencia de los procesos de fermentación de los mostos (alcohólica y maloláctica). Destacan por su importancia cuantitativa los alcoholes superiores y los ésteres. Generalmente, se acepta que los primeros perjudican el aroma del vino, sobre todo si están presentes en elevado concentración, mientras que los segundos aportan notas olfativas delicadas que recuerdan las flores o frutas, considerándose por tanto favorables a la calidad. Aromas postfermentativos Estos aromas se deben fundamentalmente a los procesos fisicoquímicos característicos de la conservación y envejecimiento del vino, dependiendo considerablemente del tipo y condiciones en que se realiza este proceso. En este grupo se pueden englobar tanto ésteres de alto peso molecular como algunos fenoles y compuestos tánicos extraídos de la madera, y diversos compuestos formados por evolución de sustancias ya contenidas en el vino. Los compuestos correspondientes a este grupo enriquecen considerablemente el aroma del vino y son responsables, en gran medida, de las características organolépticas propias de determinados tipos de vino. AROMAS POSTFERMENTATIVOS Los compuestos producidos por las levaduras durante la fermentación forman el cuerpo del bouquet en los vinos y bebidas alcohólicas destiladas que de ellos se derivan. Pero además, estas bebidas contienen un gran número de componentes trazas que aparecen después de la fermentación, siendo una práctica habitual en su producción un proceso de maduración o envejecimiento que proporciona un aumento de la calidad organoléptica. En este sentido, es bien conocido que ciertas cantidades de aldehídos, ésteres, ácidos, furfural, algunos fenoles volátiles y no volátiles, así como determinados compuestos coloreados incrementan su contenido en los vinos durante el proceso de maduración y envejecimiento. Isagogé, 6 (2009)

41


Diferentes autores, como Rapp y Williams, han mostrado que las concentraciones de ésteres en el vino varían durante el período postfermentativo. Este cambio químico, no muy acusado, es debido a la esterificación de los ácidos por alcoholes o, en sentido contrario, a fenómenos de hidrólisis. A este respecto, los acetatos sufren hidrólisis en los primeros meses del periodo de maduración o envejecimiento y, consecuentemente sus concentraciones decrecen, mientras que los ésteres etílicos de los ácidos grasos experimentan tanto incrementos como descensos en sus concentraciones. En cambio, los ésteres etílicos de los ácidos orgánicos no grasos, especialmente de los ácidos láctico y succínico, incrementan sistemáticamente sus contenidos en los vinos durante el envejecimiento. Estas modificaciones en las concentraciones de ésteres se manifiestan en variaciones de las características organolépticas de los vinos, particularmente en las sensaciones afrutadas típicas de los vinos jóvenes. Las concentraciones de 2-feniletanol pueden sufrir alteraciones durante el periodo de envejecimiento. Las concentraciones de este alcohol se incrementan con la oxidación o el envejecimiento rápido de los vinos y sugiere que este fenómeno puede ser debido a la desaminación oxidativa de la fenilalanina. Además, si consideramos el hecho de que este compuesto se encuentra en la uva glucosídicamente combinado, es posible explicar los aumentos de los contenidos en 2-feniletanol por hidrólisis de su precursor. Las concentraciones de los aldehídos se incrementan en el transcurso del envejecimiento por oxidación catalizada de los correspondientes alcoholes en la barricas, por autooxidación de los ácidos grasos insaturados o del E-2-hexenal, o por oxidación de Strecker de los aminoácidos, aunque sus concentraciones finales en los vinos suelen ser aún demasiado bajas para una adecuada cuantificación de los mismos. Los niveles de acetaldehído se incrementan durante el tiempo de almacenamiento o envejecimiento del vino, principalmente, por oxidación acoplada del etanol y algunos o-difenoles como el ácido cafeico, el p-metilcatecol y la quercetina, gracias al oxígeno que se difunde lentamente a través de los corchos de las botellas. En condiciones normales de almacenamiento, el envejecimiento químico no aumenta la concentración de acetaldehído como ocurre en la crianza biológica, sino que contrariamente disminuye (hasta 12.5 mg/(L·año)). Este hecho puede explicarse por las reacciones producidas entre el acetaldehído y los alcoholes mayoritarios presentes en los vinos, oxidación a ácido acético y posterior esterificación para formar acetato de etilo, etc. Por otra parte, aproximadamente el 4 % del agua y del etanol atraviesa anualmente la pared interior del barril, lo que provoca una hidrólisis de hemicelulosas y de un gran número de compuestos de lignina. El flujo constante de agua y alcohol a través de los intersticios y células de la madera de roble extrae eficazmente los productos de esta hidrólisis hacia el vino o destilado, en los que posteriormente pueden producirse transformaciones químicas de los extractos originándose nuevas sustancias. Los vinos envejecidos en barricas nuevas se caracterizan por los altos contenidos en furfural, 5-metilfurfural, y trans y cis 3-metil-γ-octalactona. Se han identificado un elevado número de compuestos en los extractos etanólicos de madera de roble, entre los que podrían destacarse los ácidos de 4 a 16 átomos de carbono, ácidos benzoicos y fenólicos. Algunos de éstos son ácidos fuertes que podrían catalizar las reacciones de formación de acetales, ésteres y lactonas. También se encuentran presentes en estos extractos los ésteres etílicos de los ácidos 42

Isagogé, 6 (2009)


dicarboxilicos fumárico, succínico y nonanodioico, los isómeros cis y trans de la γlactona del ácido 3-metil-4-hidroxioctanoico (lactona del whisky o de la madera), que a su vez se ha identificado en los vinos de Cabernet-Sauvignon y en los brandies. La 3-metil- γ-octalactona presenta un olor ―leñoso‖ y tanto su isómero cis como trans se han identificado en vinos y en destilados envejecidos o conservados en barricas de madera. Las cantidades de los dos isómeros son similares en los vinos, pero sus umbrales de percepción son diferentes; el del isómero (Z) es de 67 ppb y el del isómero (E) 790 ppb, en disolución etanol-agua al 30 %, por lo que es más importante al aroma el primero. Con relación al ―valor‖ sensorial de los diferentes componentes del aroma, el impacto aromático de una sustancia atendiendo al índice: I=c/s, donde ―c‖ es la concentración de la sustancia aromática en el vino y ―s‖ su umbral de percepción en una solución sintética de referencia. Los valores obtenidos se expresan en número de unidades olfativas (NUO). Se produce un aporte muy importante de sustancias aromáticas durante el envejecimiento en barricas de madera. Así, para los vinos tintos la suma de unidades olfativas se multiplican por 4 en madera usada, y por 7 en madera nueva en 6 meses de envejecimiento. Para vinos blancos, criados 4 meses en madera nueva, el número de unidades olfativas se multiplica por 7. En definitiva, los modernos métodos instrumentales de análisis, aplicados a las bebidas, han permitido reconocer en el aroma un elevado número de compuestos diferentes. Muchos de ellos se forman durante la fermentación por las levaduras, por lo que los compuestos básicos son comunes al vino, brandy y whisky. Desde luego se presentan grandes diferencias en cuanto a contenidos de los diversos compuestos, lo que conduce a diferencias de olor y sabor. Además, varios componentes minoritarios originados en los materiales de partida (los llamados varietales) o que se forman durante el envejecimiento, contribuyen decisivamente al perfil organoléptico final. BIBLIOGRAFÍA ABBOTT, N., J. L. PUECH, C. BAYONOVE y R. BAUMES, (1995): «Determination of the aroma threshold of the cis and trans racemic forms of β-methyl- γ-octalactone by gas chromatography-sniffing análisis», Am. J. Enol. Vitic., 46, pp. 292-294. BAYONOVE, C. (1993): «Les composés terpeniques», en B. DONECHE (ed.) Les acquisitions récentes en chromatographie du vin. Application à l’analyse sensorielle des vins, Lavoisier, pp. 99-119. DI STEFANO, R. (1988): «Composti volatile di vini rossi invecchiati in legno», Vini d’Italia, 1, pp. 9-18. GALET, P. y L. HIDALGO (1988): Enciclopedia del vino. Enología, viticultura y cata. Cuaderno de Ampelografía, Orbis-Fabri. WILLIAMS, A. A. (1989): «Post fermentative changes in wines with particular referente to the volatile flavour components of Sherry and port», en A. G. SCIENZA y G. VERSINI (Eds.) Proc. Int. Symp. On “the Aroma Substances in Grapes and Wines”, S. Michele all’Adige, pp. 201-222. RAPP, A., M. GUNTERT y H. ULLEMEYER (1985): «Changes in flavor substances during storage in bottels of white wines of the Riesling variety», Bund. Rebenzvecht. Geilweirlerhof., 180, pp. 109-116. ZEA, L., J. MORENO y M. MEDINA (1995): «Characterization of aroma fractions in biological aging of white ―fino‖ type wine from Montilla-Moriles region», Acta Horticulturae, 388, pp. 233-238. Isagogé, 6 (2009)

43


LA IMPLANTACIÓN DEL NOTARIADO EN SEVILLA Y LOS PRIMEROS DOCUMENTOS NOTARIALES: SIGLO XIII-XIV Juan Francisco Sánchez Beltrán Resumen: El presente artículo pretende marcar, en líneas generales, la implantación del notariado en Sevilla tras la conquista cristiana. Se plantea su organización, rasgos y bases legales que favorecieron el asentamiento de este oficio en la ciudad hispalense. Finaliza con el análisis del proceso de elaboración de los documentos notariales fijados en el siglo XIII. Palabras clave: Notariado en Sevilla, escribanía, fuentes historiográficas, siglo XIII-XIV, oficina pública.

Con la extensión del reino castellano a los territorios más meridionales de la península, Sevilla entra de lleno en la órbita del reino de Castilla. Sus leyes, su organización socio-económica y sus instituciones fueron trasplantadas en unos lugares ajenos durante tanto tiempo a la corriente de civilización castellana. En el siglo XIII es cuando se asiste al desarrollo y ulterior consolidación del notariado público en el reino de Castilla y el notariado sevillano no va a ser una excepción. Desde 1253, los autores materiales de los documentos privados de Sevilla han sido «escriuanos» de la ciudad y así lo hacen constar en la expresión de su título. En la Sevilla de entonces también actuaban los escribanos reales, dedicados a confeccionar los documentos de cancillería y demás organismos de la administración real, a los que Fernando III y su hijo Alfonso X hicieron partícipes en el repartimiento del reino de Sevilla. Existen noticias de escribanos que actuaban en el concejo sevillano, cuya denominación era de por vida y recaía en personas de la alta nobleza como Nicolás Pérez de Villafranca, secretario de Sancho IV. Asentada la población, repartidas las tierras y casas del alfoz sevillano, reglamentado el gobierno de la ciudad e instituida la sede hispalense, el notariado se implanta en la ciudad recién conquistada para atender a la necesidad de poner por escrito y con fe pública todos los negocios y contratos que esta nueva realidad generó. Parece que los escribanos públicos de Sevilla eran nombrados por la ciudad según un privilegio de Alfonso X. Su número en un principio no se puede determinar con exactitud. Cuando en 1360, Pedro I dio a Sevilla su Ordenamiento sobre la administración de justicia en esta ciudad, ya entonces existían 18 oficios en el notariado sevillano, todos de creación municipal. Tradicionalmente, las fuentes historiográficas han ido perpetuando este número, e incluso más, como el existente en la Sevilla del Repartimiento. A tenor de la realidad documental, se constata que en 1253 son 13 los posibles escribanos públicos que desarrollaban su labor en la ciudad de Sevilla: Domingo Pérez, Johán Alvarez de Medina, Michael Petriz, Domingo Fernández, Johán Petriz, Petrus Luppi, Esteuan Thomás, Gonçaluo Yuannes, Petro Martínez, Domingo Andrés, Domingo Miguel, Ramón Pérez y Domingo Gómez. El número 13 va sucesivamente aumentando en las décadas siguientes hasta los albores del siglo XIV. Así, entre los años 1360-70, el número de los «escriuanos» de Sevilla se duplica con toda seguridad, manteniéndose en las décadas siguientes, hasta llegar en 1290 a los 43. Pero, además, habría que resaltar como un dato a tener muy en cuenta que a partir de 1292 hay una ampliación de las personas que ejercían el oficio público en la ciudad de Sevilla. Esto hace pensar que una mayor demanda de escrituración se parangona con la consolidación del oficio notarial y con su mayor complejidad burocrática.

44

Isagogé, 6 (2009)


A la hora de examinar la figura del notario y su actuación en el ámbito documental es importante detenerse de manera singular en el título que éste utiliza en su labor escrituraria, porque no es sino el reflejo de la nueva doctrina legal que llevó al cambio del simple scripto por el escribano, como persona depositaria de la fides pública. Son distintas, pero no diferentes las denominaciones que las fuentes consultadas muestran. Si unos suscriben como testigos, sin añadir título alguno, lo habitual resulta ser la oposición del título, eso sí con alguna u otra variante. Pero que una suscripción no venga acompañada por su título adecuado, no implica necesariamente que esa persona no pertenezca al oficio notarial. Estamos en un periodo de fluctuación y de fijación y ello se refleja con toda nitidez en este aspecto. La denominación común y general en la expresión del título de los autores de estos documentos en la de «escriuano de Seuilla o escriuano público de Seuilla». Esta denominación, que no es sino el reflejo de la aplicación del Fuero Real, se muestra predominante desde 1286, aunque no pueda decirse que existiera una diferenciación neta entre una y otra. Si el título refleja la fidelidad a las nuevas normas, su actuación documental no parece determinarse por él. La exacta correspondencia entre «escriuano de Seuilla» como autor material y «escriuano público de Seuilla» como autor de la iussio en la oficina notarial, no es puntual en los documentos sevillanos del siglo XIII. Otra cuestión que plantea interrogantes es la existencia o no de oficinas notariales que de una manera más o menos estable estuvieran funcionando en esta época. En la Junta de Partidores actuaron los escribanos ante la necesidad de una mayor autenticidad del reparto de la ciudad y es esta la primera vez que en la Sevilla recién conquistada aparecen los notarios como grupo profesional en fecha tan temprana como en el año 1253, que es precisamente el del primer documento realizado por un escribano que se conserva. Resulta del todo imposible apreciar de manera taxativa una organización gremial o corporativa, en la que estuvieran perfectamente claras y determinadas las funciones de cada miembro perteneciente al oficio escribaní en estos momentos iniciales. Se cree que desde el principio los escribanos estaban organizados en oficinas o al menos a pesar de tener datos directos, se puede intuir una agrupación profesional, pero en la que vinculación de ciertos escribanos, con otros no se presenta de manera exclusiva en un mismo oficio. A lo más que se puede llegar a precisar es a constar una relativa vinculación entre escribanos. Otro tema distinto sería poder intuir cuales eran las actuaciones documentales y delimitarlas de forma nítida. El escribano sevillano hace escribir, escribe y testifica, pero aunar esta diversidad de funciones a una determinada titulación que parece intuirse a partir de 1285, no resulta tan fácil A mediados del siglo XIII, Alfonso X concedió la capacidad de nombramiento de notarios sólo para el ámbito del concejo. En 1335 Alfonso XI renovará esta concesión ampliándola con el derecho de nombrar a escribanos públicos para las distintas áreas geográficas que dependían del concejo de Sevilla, como respuesta a la petición del Cabildo de la ciudad. Se necesitaba la condición de haber ejercido antes previamente como simple escribano de la ciudad para acceder a la categoría de escribano público. La tienda de escribanía pública normalmente pasaba de padres a hijos. En caso de muerte del escribano público, si se diera la circunstancia de no tener hijos, heredaría la tienda u oficina el pariente más cercano. Si no existiera familia alguna, podría heredar la oficina una persona ajena, pero siempre con la condición de que estuviese ligado al oficio, es decir, que lo hubiese aprendido. Las oficinas se situaron buscando los lugares donde Isagogé, 6 (2009)

45


había más actividad comercial y económica. Ya en época de los Reyes Católicos se les obligará a los escribanos que se agrupen en la Plaza de San Francisco. La materia escritora utilizada en los documentos notariales siguió siendo el pergamino. El formato más habitual fue el apaisado y su tamaño en un principio acorde con la realidad de los últimos decenios del s. XIII se va haciendo mayor, en consonancia con el mayor desarrollo de las fórmulas y con el incremento de las cláusulas. En líneas generales, se observa un mayor desarrollo de las formulas y cláusulas con respecto a la centuria anterior. Asimismo una mayor variedad de cláusulas ya no se da esta fluctuación en forma de expresión y en utilización de una u otra formula o cláusula. La composición de los documentos notariales sevillanos se fijó desde la ordenación alfonsí, cuando a los notarios se le otorgó fe pública y tenían que cumplir unos requisitos de carácter legal y expresarse de una determinada forma siguiendo un iter preciso, concreto y debidamente reglamentado. La primera fase era la de expresar ante un notario la voluntad de realizar por escrito un contrato. Esta solía aparecer en el llamado anuncio de validación, aunque no era lago constante. Los otorgantes ruegan al escribano público o bien se lo mandan. Las peticiones o rogatio apenas aparecen y cuando lo hacen es en tomas de posesión, entregas de legados o contenidos de índole judicial. Más común es el mandato o iussio, principalmente para cartas partidas por ABC y en otros documentos que por necesidad de varios otorgantes, debían realizar más de un original. El mandato aparece para renovaciones documentales o dar carácter público a un testamento hecho sin presencia de notario, donde el interesado debía dirigirse a la autoridad judicial, quien ordenaba al escribano la ejecución de un nuevo documento. Este hecho es calificado de iussio judicial. Otro tipo de mandato, sería el que hace el escribano público al amanuense o escribano para que ponga por escrito un documento, es la iussio notarial. Esta se hará habitual en las últimas décadas del S. XIII, apareciendo en las suscripciones con la locución fiz escriuir; lo que será un claro reflejo de la jerarquización funcional y personal dentro de este oficio. Tras la expresión de voluntad, se procede a la redacción de la llamada nota, escrito que recogía abreviadamente el negocio, la data y la reseña de los testigos. Los protocolos notariales castellanos, donde se asentaban las notas, comienzan a encontrarse de manera continuada a partir de la década de 1440. Las ordenanzas dadas a Sevilla por Alfonso X, nombran la nota como un elemento fundamental y necesario para la posterior expedición del documento. Así, los documentos notariales sevillanos más antiguos, de la segunda mitad del s. XIII, ya indicaban la existencia de esas notas en la suscripción del escribano quien especificaba su autoría y el nombre del titular de la notaría, custodio natural de las notas. Según se tomó como algo obvio y cotidiano, esta mención aparece más esporádicamente ya en torno a 1340. Si un documento se perdía o deterioraba, la nota servía para la expedición de un nuevo documento. De igual forma, si el contrato se anulaba o se mantenía, la nota se destruía o mantenía respectivamente; al igual que el instrumento público. Se tenía costumbre de asentar las notas en libros llamados principalmente Registro, pero también libro de notas o simplemente, libro. Su implantación en la ciudad es a partir de su conquista en 1248 y se transmiten a los diferentes sucesores de las tiendas. A pesar de esto, son escasísimos los ejemplares de estos escritos que nos llegan hasta hoy. 46

Isagogé, 6 (2009)


A partir de estas notas, el siguiente paso era la extensión in publica forma. Para realizar esta labor, eran necesarios unos medios que garantizaran la correcta redacción de las fórmulas, que debían llevar todos los negocios recogidos por escrito. Desde el s. XIII, los notarios sevillanos contaban con modelos para el desarrollo de la extensión del documento. En Sevilla, el escribano es quien escribe materialmente el documento; otro, con igual oficio, deja constancia autógrafa en su papel como testigo; y es el notario responsable, quien lo cierra y valida con su suscripción y signo. Con esto, serán tres personas al menos las que participan en la puesta por escrito de los documentos. Así se confirma la división de competencias, lo que nos está hablando de la notable organización de este oficio para la época. Una función encomendada al autor material, es la revisión del documento para evitar posibles errores. En ese caso, se salvaba con pequeñas anotaciones antes o después de la data o incluida en la suscripción del escribano, aunque esto no es muy común. El siguiente paso y muy importante era dotar al documento de los elementos de validación, para que sean verdaderas escrituras públicas. En las ordenanzas de Alfonso X se señala necesario la intervención de los testigos y del escribano público, quién con su suscripción y signo otorgaba plena validez al documento. Como rasgo de la práctica notarial sevillana, es la presencia de escribanos como testigos, concretamente tres, ya a partir de los primeros 50 años del S. XIV. También era costumbre anotar abreviadamente el margen inferior del pergamino los nombres de los testigos. A la suscripción del autor y testigos, sigue la imprescindible suscripción y signo del notario. En esto se cumple la normativa de las Partidas del s. XIII: suscripción autógrafa, destacada en un espacio en blanco que ocupa dos cajas de renglón, donde se desarrolla su nombre, su titulación, la iussio notarial, su señal y su función como testigo. En otras ocasiones, también aparece la presencia autógrafa de otros personajes que hayan intervenido directamente, autorizando el documento o la de los otorgantes, incluyendo los sellos acreditativos de su poder o jurisdicción. CONCLUSIÓN: Los escribanos públicos sevillanos desempeñaban su función como profesionales de la escritura y detentadores de la fe pública, convirtiéndose así en los principales protagonistas de la escritura en el ámbito privado. Sus composiciones y recursos se fueron fijando hasta constituir un corpus legislativo y de formas que han permanecido presentes hasta los documentos notariales de nuestros días.

BIBLIOGRAFÍA: BONO, J (1990): Breve introducción a la Diplomática Notarial Española. Parte primera, Sevilla. BONO, J y C. UNGETI (1991): Los Protocolos sevillanos. Sevilla. BONO, J (1985). Los archivos notariales. Sevilla. GONZÁLEZ ARCE, D (1995): Ordenanzas, usos y costumbres de Sevilla en tiempos de Sancho IV. Sevilla. Isagogé, 6 (2009)

47


OPINIÓN Y ANÁLISIS

¿CÓMO SE «PERDIÓ» IRÁN? UNA VISIÓN GLOBAL DEL CONTEXTO HISTÓRICO A 30 AÑOS DE LA CAÍDA DEL SHAH Montserrat Fraile Alonso1 Resumen: En este breve artículo pretendemos dar una visión general del contexto histórico en que se desenvolvió la Revolución Islámica de 1979, tanto en el ámbito externo (la Guerra Fría) como interno (la impensada caída del Shah 2 Mohamed Reza Pahlevi),con el fin de ilustrar un fragmento importante de este suceso que marca un punto de inflexión en Oriente Medio y facilitar la mirada occidental sobre el mismo, el cual se prolonga, aún, hasta nuestros días mediante el gobierno del Velayat Al-Faqih3 Palabras Claves: Irán, Revolución Islámica, Guerra Fría, Shah, Ayatollah Jomeini, Petróleo.

Acercarse con ojos occidentales a la Revolución Islámica de Irán después de 30 años puede ser un ejercicio arduo. El mundo entero ha cambiado drásticamente en estas décadas. Para demostrarlo podemos nombrar dos hechos palmarios. En primer lugar, la incesante pugna entre Estados Unidos y la Unión Soviética ha desaparecido y el planeta se ha convertido en lo que algunos llaman una «Aldea Global». Por otro lado, los sucesos del 11 de septiembre del 2001 han trasformado nuestra visión del mundo musulmán, colmándolo de prejuicios y temores. Entonces, ¿cómo podemos entender una revolución que tuvo como principal impulsor lo que nosotros, los occidentales, llamaríamos un «religioso» en el destierro y que, basándose principalmente en su sistema de creencias y en la defensa de su cultura, pudo acabar con un régimen sustentado con el mejor armamento que los petrodólares podrían comprar y respaldado férreamente por una de las superpotencias (Estados Unidos) de ese momento? Para poder comprenderlo, en un primer acercamiento nos referiremos, a grandes rasgos, a Irán desde dos perspectivas: su papel en la Guerra Fría y en el desarrollo de su revolución interna. I. IRÁN ENTRE 2 SUPERPOTENCIAS: EL TABLERO DE AJEDREZ DE LA GUERRA FRÍA «Our friendship and our alliance with Iran is one of the important bases on which our entire foreign police depends» (Gobierno de Estados Unidos)4 «Nuestra Idea básica es que es que Estados Unidos no debe existir. No solamente los Estados Unidos, tampoco la Unión Soviética. No debe haber imperialismo. Esta es nuestra lógica y nuestro grito» (Ayatollah Jomeini) 5

Durante la Guerra Fría, el mundo se asemejaba a un gran tablero de ajedrez en el que cada superpotencia cumplía el rol de un jugador que pugnaba por ampliar su esfera de influencia en detrimento de su contendor. De esta manera, el aspecto geográfico poseía un rol preponderante. Al comienzo de la Revolución Islámica, este «juego» contaba con reglas distintas a las que habían existido en las primeras décadas de la Guerra Fría. Estados Unidos y la URSS se encontraban en el comienzo del proceso de declive del periodo conocido, en sus relaciones bilaterales, como «Distensión o 1

Artículo basado en la investigación para la tesis de grado La influencia del Islam Shiita en la Revolución Islámica de Irán de 1979. «El ejercicio de la alteridad», Universidad de Concepción (Chile), 2009. 2 Ismail, quien sentó las bases del imperio Safaví, fue el primer gobernante que se hizo llamar «Shah», desde los Sansánidas y así se perpetuó la tradición de llamar de este modo al gobernante de Irán 3 Velyat al-faqih (velayat-e faqih): principio según el cual la autoridad política pertenece a los ulemas y, en primer lugar, al jurista religioso faqih. Este principio es la clave de la constitución de la República Islámica de 1979, reformada en 1989. Y. RICHARD (1996): El Islam Shií, edicions Bellaterra, p.289 4 [S.A.] (1978): «Iran, Another crisis for the Shah», Time, 1 12-20, p. 21 5 EMBAJADA DE LA REPÚBLICA ISLÁMICA DE IRÁN BUENOS AIRES (1987): Imam Jomeini, líder de la revolución Islámica y Guía de los Oprimidos del Mundo, S. Ed., p. 60.

48

Isagogé, 6 (2009)


Detente» (1977-1981)6. Éste estaba caracterizado por un mejoramiento de los vínculos entre ambas superpotencias, lo cual se reflejó en la solución de sus dificultades mediante negociaciones diplomáticas y por la firma de distintos acuerdos que trataban principalmente problemas militares y económicos7. A su vez, esta época es una prolongación de la llamada «Coexistencia Pacífica», doctrina de política exterior soviética propugnada por Nikita Kruschev (Secretario del Partido Comunista Soviético entre 1953 y 1964), la cual planteaba renunciar a la guerra como forma de resolver los conflictos internacionales, principalmente con Estados Unidos8. En este enorme tablero, Irán era una pieza codiciada en el Medio Oriente, ya que aunaba en sí dos condiciones significativas: una situación geoestratégica envidiable y ser el segundo productor de petróleo de la zona, después de Arabia Saudita. Quien contara con la preferencia de Irán, controlaría una zona vital para la economía mundial, pudiendo ampliar su esfera de poder mediante el control político que el dominio económico confiere9. El país posee además el control del estrecho de Ormuz, el cual conecta el Golfo Pérsico con el de Omán, factor que lo hace poseedor de la única ruta por la que el crudo producido en la zona puede llegar al Mediterráneo Oriental y al Océano Pacífico con el fin de abastecer a los distintos mercados mundiales. En pocas palabras, de este país dependía el acceso a Occidente, principalmente a los países industrializados, del crudo de la región. Aparte de lo ya mencionado, ¿qué significaba, grosso modo, Irán para las Superpotencias? En lo que se refiere a la URSS, Irán estaba situado en una zona clave para sus pretensiones territoriales debido a la imperiosa necesidad soviética de poseer acceso a mares cálidos, lo cual impulsaba también a vigilar y codiciar la larga frontera compartida con Turquía y a mantener el tradicional interés que los rusos dedicaron a Grecia y al resto de los Balcanes10. Por otro lado, para Estados Unidos el escenario geográfico de Irán era esencial para contener el expansionismo soviético en Medio Oriente, especialmente sobre el Golfo Pérsico y sus recursos petroleros. Ahora bien, ¿qué determinó que Irán escogiese estar bajo la influencia norteamericana durante la Guerra Fría? Pensamos que el hecho de que Reza Mirza Khan fue ayudado por los británicos, en 1926, a liderar un Golpe de Estado que reemplazó a la antigua dinastía Qayar por la suya propia (los Pahlevi), impulsó tempranamente a Irán hacia la esfera occidental. Finalmente, su hijo estrechó aun más 6

La Distensión tiene dos fases marcadas: apogeo (1969-1977) y declive (1977-1981). R. E. POWASKI, (2000): La guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética, 1917-1991, Crítica, pp. 204-283. 7 «Mientras Nixon era la fuerza motriz de la nueva actitud ante la Unión Soviética, Henry Kissinger era su arquitecto intelectual.[…C]onsejero de seguridad nacional y más adelante (a partir de 1973) secretario de Estado, Kissinger había criticado la actitud tradicional de Estados Unidos ante el mundo comunista, con su insistencia en las soluciones militares en vez de diplomáticas para los problemas de la Guerra Fría.[…] El objetivo principal de de Kissinger era la creación de un nuevo entramado de relaciones internacionales […] procuró engranar a la Unión Soviética en una red de relaciones mutuamente beneficiosas con Estados Unidos, con la esperanza de que indujeran a los soviéticos a abandonar, o al menos frenar, su comportamiento agresivo». Ibid., p.211 8 «Al enunciar una doctrina de ―coexistencia pacífica‖, Jruschov declaró que la guerra entre el capitalismo y el comunismo ya no era inevitable. Prometió que la Unión Soviética entablaría con occidente una ―competencia pacífica‖. Washington tuvo la impresión de que Jrushov estaba dispuesto a subordinar, o incluso sacrificar, el apoyo soviético a la expansión del comunismo con el objeto de promover la paz con Estados Unidos» Ibid., p. 147 9 «I have characterized the Strait as ―the global check point‖ because of its obvious economic and strategic importance». R. K. RAMAZANI, (1999): Revolutionary Iran challenge and response in the middle East, Fetter Lane, p.14 10 Como ejemplo de ello podemos citar el intento de intervenir en Irán luego de la segunda Guerra Mundial mediante la creación de la República Popular de Azerbaiján, la cual fracaso, pues el Shah Mohamed Reza Pahlevi la arrebató de los soviéticos, debiendo estos últimos evacuar el territorio Isagogé, 6 (2009)

49


los lazos con Occidente al aceptar la ayuda de la CIA en 1953 para recuperar el Gobierno luego de haber abdicado ante el premier Mossadeg11, convirtiéndose, luego de ello, en un aliado estratégico de Estados Unidos en la zona. De este modo, asegurar la preeminencia norteamericana en Irán fue una de las metas de los siguientes gobiernos, llegando incluso el Congreso Norteamericano a clasificarlo como un «país de avanzada en la zona» y otorgándole un trato privilegiado, tanto en asesoría militar (trasformando su ejército en uno de la más poderosos de la región) como en ayuda económica.12. Estratégicamente, Estados Unidos debía hacer todo lo posible (política, militar y económicamente) por continuar poseyendo el control de esta vital pieza en Oriente Medio, pues no sólo le permitía asegurar el suministro petrolero a todos los que estaban bajo su influencia (como Europa y Japón o su aliado en la zona Israel); además, poseía el interno convencimiento de que no contaba con un control completo de esa zona, lo cual le permitiese evitar o contrarrestar eficazmente la influencia o avance soviético sobre los recursos del Golfo Pérsico 13. Por ello, utilizaba a Irán como un «Guardián del Golfo», el cual vigilaba el área ante cualquier intento soviético de expansión y brindaba protección a los pequeños emiratos de la zona que, luego de la retirada británica de 1968, quedaron a merced de la amenaza proveniente de Yemen del sur (también llamada República Popular de Yemen, de orientación marxista–leninista), un estable satélite soviético. El voluble control Norteamericano en Oriente Medio se hizo patente a partir de 1978, cuando la distribución del poder en esa zona varió en forma negativa para su política exterior, comenzando con el golpe militar pro-ruso en Afganistán (abril de 1978), país que a fines de ese año fue invadido por la Unión Soviética. II. ESTADOS UNIDOS PIERDE IRÁN: LA IMPENSADA CAÍDA DEL SHAH «[Irán es] una isla de estabilidad en un rincón turbulento del mundo» (Presidente Jimmy Carter, noviembre 1977) 14 «Todos los infortunios que estamos atravesando vienen de EE.UU. El segundo criminal es el Shah» (Ayatollah Jomeini, mayo 1978)15

La partida del Shah de Irán hacia Egipto el 16 de enero de 1979 y el regreso, el primero de febrero, del Ayatholla Jomeini (líder espiritual de la Revolución. Fotografía a la izquierda.) a Teherán desde Francia, luego de 15 años de exilio, consolidó el triunfo de la Revolución Islámica. Esta última costó a Irán miles de vidas y fue virtualmente desconocida por gran parte de Occidente, principalmente por el pueblo norteamericano, quienes ignoraban que en el país productor de la mayor parte del petróleo que impulsaba sus vidas se estaba gestando un inconcebible cambio 11

En 1951 el Shah nombró Primer Ministro al nacionalista Mohamed Mossadeg, quien siendo opositor a cualquier influencia externa en el país inició la nacionalización de los pozos petrolíferos. En febrero de 1953 obtuvo la abdicación del monarca, quien respaldado por Estados Unidos recuperó el trono 6 días después gracias a la CIA. 12 «Identifying the Shah and the monarchy with western economic and strategic interest in Iran, The United Stated looked to Iran as a one of the pillars of the pro-western stability in the Persian Wulf, and rewarded the Shah with almost unlimited access to the latest US military Equipmet» R. K. RAMAZANI (1999), p. 90 13 El principal representante de esta idea era Zbigniew Brzezinski, uno de los más relevantes geopolíticos norteamericanos de los últimos tiempos, Consejero Nacional de Seguridad del Presidente Carter. 14 K. ARMSTROG (2004): Los orígenes del fundamentalismo en el judaísmo, el cristianismo y el Islam, Tusquets Editores, p. 375 15 Z. RABBANI y S. YOUNES [comps. y trads.] (2005), «Un recorrido por le calendario del al vida del Imam Jomeini (r.a)», Kausar, 41-43, p. 32

50

Isagogé, 6 (2009)


sociopolítico. Fue prácticamente a finales de 1978 cuando la noticia se expandió, dándose a conocer el descontento y los violentos disturbios que se estaban produciendo. El triunfo de la Revolución Islámica significó para Estados Unidos la pérdida del fiel vigilante de sus intereses en la zona, siendo reemplazado por un país con un gobierno totalmente nuevo y único en el mundo, el cual es una incógnita en sí mismo. Lo mejor que podía esperar Estados Unidos era un Irán neutral (o neutralizado) que no se inclinara por ninguno de los dos bandos. «La sustitución del aliado más fuerte de Estados Unidos en el Golfo Pérsico por una República Islámica hostil fue uno de los mayores reveses que sufrió la política exterior de Estados Unidos durante toda la Guerra Fría. La ―Perdida‖ de Irán por parte de Carter fue comparable a la ―Perdida‖ de China por parte de Truman y a la incapacidad de Johnson para ganar la Guerra de Vietnam»16. De esta manera, Arabia Saudita se convirtió en el único país de la región políticamente estable y prooccidental. El final de esta autocracia de más de 35 años se produjo a partir de 1977, aunque los problemas que llevarían a la caída del gobernarte se gestaron con décadas de anticipación. Al término de este año, en los albores de la Revolución, el Shah aparecía ante el mundo con un férreo control de su país, a pesar de los problemas económicos (inflación, recesión, cesantía, resultados negativos en la política económica, imposibilidad del régimen de crear una estructura que diera soporte a una economía industrial moderna, protestas constantes de los campesinos ante las importaciones agrarias), el clima de descontento y desesperanza que aflige a su pueblo (corrupción administrativa, demanda de libertad de expresión derogando la fuerte censura, necesidad de observación del Código Legal Iraní y de su Constitución, violación a los Derechos Humanos, falta de independencia del poder judicial) y el accionar de organizaciones guerrilleras («Fedayines del Pueblo», de tendencia marxista leninista y de los «Muyahidin del Pueblo», de marcada tendencia islámica). Para ello colaboran tres factores vitales: el hecho de que su principal detractor (el Ayatollah Jomeini, quien venía criticando abiertamente su política prooccidental) , viva en el exilio desde 1963; el férreo respaldo del gobierno de EEUU (que tenía por entonces como presidente a Jimmy Carter); y su sólida y temida policía secreta (SAVAK), quien se ocupaba, principalmente, de mantener a la oposición débil y dividida y de que las guerrillas urbanas crearan sólo incidentes menores, entre otras actividades encubiertas. No podemos dejar de mencionar, como una fuente importante de debilitamiento del poder del Shah, la llamada «Revolución Blanca» (1963), la cual se basaba en un proceso de modernización económica y social prooccidental , que con el tiempo sólo pudo ser parcialmente implementada, como lo atestiguan los problemas económicos que atravesaba el país en aquellos momentos. Este intento de reforma y la migración rural hacia la ciudad impulsada por el auge del petróleo, «terminó por conformar un sinnúmero de descontentos que iban desde las clandestinas fuerzas comunistas, hasta la oposición más exacerbada del clero musulmán»17. Surgía así, dentro del pueblo y la clase media, la necesidad imperante de, si bien no abolir el régimen, reformarlo profundamente18. El comienzo del fin de los días de Pahlevi como Shah fue cometer el error decisivo de difamar arteramente al Ayatollah Jomeini, en un artículo denominado «La corriente retrógrada roja y negra de Irán», publicado el 7 de enero de 1978 en el diario semioficial Ettela’at. Esto provocaría las primeras manifestaciones masivas en contra 16

R.E. POWASKI (2000), p. 274. K. DONANGELO (2005): «Irán, el reino de los ayathollahs», Sitio al margen, <http://www.almargen.com.ar/sitio/seccion/actualidad/iran/>. 18 «None of these problems, however, suggested that the regime was anywhere near total collapse» J. W. LIMBERT (1987): Iran At war with history, Westerview Press, p. 111. 17

Isagogé, 6 (2009)

51


del régimen, las cuales terminarían en matanzas, primero en Qom, luego en Tabriz y posteriormente en Yazad. Frente a estas revueltas, el gobierno se sintió perturbado, por lo cual decidió, a fin de aquietar los ánimos, hacer una serie de concesiones a la oposición moderada, como la promesa de elecciones libres y la restauración del sistema pluripartidista. Al parecer, el Shah había conseguido zanjar la crisis, mediante una extraña mezcla de represión y diplomacia. Sin embargo, todo lo logrado se desplomaría estrepitosamente durante el vigésimoquinto aniversario de la restauración de la monarquía Pahlevi, el 19 de agosto. En aquella fecha se incendió misteriosamente un cine en una ciudad el sur llamada Abdan, lo cual fue rápidamente atribuido al Servicio Secreto del Shah (SAVAK). Esto convoca violentas manifestaciones durante los funerales de la gran cantidad de victimas, donde comienza a escucharse por primera vez, la consigna «Muera el Shah». El escenario empeora con la declaración de Ley Marcial del 8 de septiembre, día conocido como el «Viernes Sangriento» o el «Viernes Negro», en que se produce una masacre de manifestantes pacíficos, en la plaza de Jaleh en Teherán. Esto produjo la indignación de todo el pueblo iraní, que salió a las calles, levantando barricadas y luchando contra el ejército19. En este alarmante estado de cosas, el Shah decide formar un Gobierno Militar, nombrando, el 6 de noviembre, al general Gholam Reza Azhari como Primer Ministro, pero fue una maniobra infructuosa, ya que no había forma de que los manifestantes pudieran ser doblegados. Las intenciones del Shah de que EEUU interviniese militarmente en la zona no se lograron, ya que la superpotencia no deseba una intromisión abierta y directa, dada la inestabilidad durante 1978, que claramente iba en detrimento de su poder. Sólo se manifestó entrando en conversaciones con el ingeniero Mehdi Barzagan, representante del Frente Nacional, mediante un grupo de Miembros de la Comisión de Derechos Humanos de Norteamérica. El intento no fructificó, quedando sólo Jomeini como interlocutor válido, mientras la tensión aumentaba en diciembre con la llegada del mes sagrado de Muharram20. Especialmente virulentas fueron las protestas registradas entre el 2 y el 10, principalmente este último día llamado «Ashura» 21, debido a que el Shah había decretado el toque de queda, el cual fue desafiado por cientos de iraníes siguiendo la inspiración de Jomeini. De ellos gran cantidad encontró la muerte al intervenir el ejército, fieles a la frase «la sangre de los mártires vencerá las bayonetas». Finalmente el Shah, el 6 de enero, en un último y desesperado intento por aplacar al pueblo alzado, nombró Primer Ministro a Shahpur Bakhtiar, un miembro del Frente Nacional (Jebhe-ye-Melli), quien estuvo de acuerdo en asumir el cargo siempre que el Shah abandonase el país. Este gobierno no fue reconocido como legal por Jomeini y, aunque el Shah dejó el país, llamó a manifestaciones en contra de Bakhtiar, representante en ese momento de la Monarquía. El gobierno de Bakhtiar, tuvo una corta duración, aún cuando su meta era realizar cambios en el país como buscar la democracia social, restablecer las libertades civiles y levantar de forma gradual la ley marcial, pues creía contar con el apoyo de los profesionales, de la clase media, los comerciantes de los bazares y los líderes religiosos, pero su percepción era errada. La visión preponderante sobre su administración señalaba que estaba presionado por Estados Unidos para 19

«In September larger and more strident demonstrations began echoing Khomeini’s call for end of the monarchy and the stablisment of the Islamic republic (insted of return to the 1906 constitution). Following a declaration of martial law on septermber 7 in Teheran and eleven provincial cities, clashes between troops and demostrators in East Teheran’s Zhaleh Squire Leith hundred dead » Ibid., p.112. 20 Mes en que se conmemora el martirio de Huseyn, el nieto del Profeta Mahoma y uno de los primeros mártires y dirigentes shiitas. 21 Décimo día del mes lunar de Muharram, en que se llevó a cabo la Batalla de Karbalá, donde fue derrotado y muerto Huseyn y sus partidarios el año 680, a causa de su franca posición al Omeya Yazid, sexto califa. Todos los Años los Shiies lo conmemoran con grandes muestras de duelo.

52

Isagogé, 6 (2009)


detener la Revolución y mantener a Jomeini fuera del poder. De hecho, Estados Unidos había enviado al General Robert Huyser, para que mantuviera al ejército iraní organizado, de manera que fuera una base de apoyo al gobierno reformista de Bakhtiar. Pero la mayoría del país pensaba que su verdadera misión era planear un golpe para devolver el trono a Shah, retirar todo equipo estratégico impidiendo que el material estadounidense acabara en manos de la extrema izquierda dentro del país y desmantelar todas la instalaciones secretas, para que, de triunfar la revolución, no existiese la posibilidad de que cayeran en manos soviéticas. Finalmente, Bakhtiar, ante el rechazo del pueblo iraní a su gestión, autorizó el regreso del Ayatollah Jomeini desde Francia, lo cual fue conocido como «el vuelo de la Revolución». Occidente y especialmente Estados Unidos no podía aceptar lo que había sucedido, pues para su sorpresa, no lo había logrado preveer. Para el país norteamericano resultaba especialmente peligroso, ya que dejaba un vacío fatal en su política tanto externa como interna, aparte de perjudicarlo económicamente. Pero el mayor temor en ese momento era el provecho que la Unión Soviética podría sacar de esta situación y de la precariedad del control estadounidense de la zona. «Debí haber estado ciego -dijo Brzezinski- para no ver las nubes en el horizonte»22. A 30 años de lo sucedido es válido preguntarnos cuáles fueron los principales errores del Sha y de EEUU, los que motivaron la pérdida para los segundos de esta pieza fundamental en el contexto de la Guerra Fría y de su conversión en una forma de gobierno que podría calificarse de «vía intermedia». Podríamos nombrar varias (el autoritarismo del Shah por ejemplo), pero estimo que la más relevante se puede expresar en el error de tratar de imponer modelos culturales y económicos a un pueblo cuya identidad cultural y religiosa, base inamovible de sus vidas, no podían ser suprimidas en pos de una modernización acelerada, la cual estaba alentada por una superpotencia que las desconocía por completo y deseaba involucrar sus propios valores para poder afianzar fuertemente su posición económica y geoestratégica. Sostengo que el Shah, al tratar de trasladar e implantar forzadamente los patrones occidentales a gran parte de su pueblo, menospreció el arraigo que los valores religiosos poseían en éste, olvidando que la religión musulmana no sólo regla la vida privada de sus creyentes, sino todos los aspectos de su existencia. De esta manera, el pueblo iraní al sentirse vulnerado y violentado en todos los ámbitos de su accionar (moral, cultural y político) optó por deponer un sistema de gobierno que había dejado de representarlos, pues amenazaba sus creencias más profundas, substanciales y trascendentes sin las cuales se sentían desprovistos, no únicamente de su fe, sino de toda una forma de vida auténtica, enriquecedora y legítima, desarrollada durante siglos y aún vigente23.

22 23

I. S. (1979): «Irán, Anarquía, dictadura, teocracia o…», Ercilla, 2.271, p.53. J. W. LIMBERT (1987), p.105

Isagogé, 6 (2009)

53


DE LA FÍSICA CUÁNTICA A LA FILOSOFÍA María Araceli Granados Sancho Resumen: Reseña de Cuestiones cuánticas, donde se muestra la proximidad metodológica y conceptual de las ciencias naturales y las espirituales. La diferencia entre ambas se refiere a la diversa naturaleza de sus objetos de conocimiento. Pauli, Einstein, etc., hablan de la similitud entre física, matemáticas y filosofía en algunos presupuestos y critican posturas reduccionistas. Palabras clave: Física cuántica, Filosofía, Religión, Einstein

W. HEISENBERG [et alii] (1986): Cuestiones cuánticas. Escritos místicos de los físicos más famosos del mundo, Kairós, Barcelona, 298 pp. (ed. a cargo de Ken Wilber)

Encontré un volumen antiguo en el que Ken Wilber editó algunos escritos de Heisenberg, Schrödinger, Einstein, Jeans, Planck, Pauli y Eddington acerca de los límites que la física y las matemáticas debían observar. Para el no experto es chocante encontrar a grandes científicos ocupándose de temas filosóficos. Me parece, por tanto, que ellos son altavoces sabios que tienen más posibilidad de ser escuchados por su independencia respecto a estas cuestiones que otros que pudieran ser sospechosos de defender sus propios intereses. En esta obra Jeans explica que en física no hay ninguna demostración o refutación de la visión místico-espiritual del mundo1. Einstein, por su parte, dijo al obispo Davidson2 que la relatividad era una teoría científica y que no tenía nada que ver con la religión. Pero todos sabemos que la visión espiritual y la científica se han contrapuesto con fuerza desde el siglo XVI y que los resultados de la física y la matemática son afrenta común para la religión y el espíritu, y al contrario. Es necesario observar de la mano del conocimiento de la física moderna que esta contraposición es producto de una deficiente comprensión. Se expone en este libro que los ámbitos de estudio de las dos vertientes de conocimiento son diferentes3. Hemos de atender a que los objetos que la ciencia y la religión analizan pertenecen a diferentes niveles de la gran cadena del ser4. El primer nivel de ésta corresponde a la física y sus leyes generales. El segundo nivel describe los sistemas biológicos que unen a las leyes físicas con otras como los instintos. El tercer nivel es el psicológico, que recoge los otros niveles ontológicos y añade la voluntad. Este es ya un nivel tan complejo para la ciencia actual que no se consiguen sintetizar en leyes generales todos los factores que gobiernan la conciencia o el alma. Imaginemos que existe un nivel superior a éste, ampliamente postulado por personalidades científicas y legos en esta materia. Si esto ocurriera, podríamos prever que los factores implicados serían cientos o miles. Asumir esta escala de niveles nos permite reflexionar 1

W. HEISENBERG [et alii] (1986), p. 23. Me refiero a James H. Jeans (1877-1946), matemático, físico y astrónomo inglés. Hizo aportaciones decisivas a la teoría dinámica de los gases, a la teoría matemática del electromagnetismo, a la evolución de las estrellas gaseosas, etc. Se le concedió el título de Sir en 1924 y se convirtió en uno de los más eminentes y populares filósofos de la ciencia. 2 Ibidem, p. 19. 3 Aunque posteriormente veremos que tienen conexiones. 4 W. HEISENBERG [et alii] (1986), pp. 35-37.

54

Isagogé, 6 (2009)


sobre el hecho de que las leyes explicativas en el nivel material son guía ciega para la materia mental que está dos niveles por encima. No sólo los científicos, sino también algunas tradiciones filosóficas se han negado a dar significado a conceptos que no pueden verificarse actualmente, como la filosofía que inauguró el positivismo y sus versiones actuales: la filosofía analítica. Esta posición puede, sin embargo, conducirnos a un concepto de verdad muy restringido e insatisfactorio para la complejidad humana. Dice Heisenberg (a la izquierda): «nunca me ha parecido posible rechazar el pensamiento religioso como parte de una fase superada de la conciencia de la humanidad, como algo a abandonar de ahora en adelante»5. ¿Hay alguna evidencia para que este gran científico considere significativos otros ámbitos no científicos? Si observamos con atención algunas características de la física y la matemática, veremos similitudes con los conceptos espirituales o mentales en su formación. Como ejemplo comentaremos que en el escrito de Heisenberg —en su libro El debate entre Platón y Demócrito— recogido por Wilber defiende el parecido de la física moderna con la teoría platónica —en sus líneas generales, claro está—: «La física moderna se decanta por Platón porque, a nivel microscópico, la materia no se deja ser descrita por conceptos que se aplican a los objetos ordinarios —posición, velocidad, tamaño—, sino que son ideas representadas matemáticamente el único símbolo que puede utilizarse para acercarse a la comprensión del comportamiento de un electrón, por ejemplo»6. Las simetrías matemáticas que describía Platón no eran las correctas, pero tenía razón al pensar que en el núcleo íntimo de la materia encontramos simetrías matemáticas que no pueden demostrarse experimentalmente7. Hay otra idea sobre la que inciden los científicos recogidos en esta obra. Para empezar, digamos que en matemáticas o en física los investigadores no sólo utilizan el conocimiento discursivo o plenamente racional en el descubrimiento de las leyes, sino que la intuición también juega un papel importante. Cuando el investigador cuenta con una serie de datos recogidos del ámbito de la experiencia, algo actúa en su mente para que aflore al nivel consciente la ley que permite unir en armonía y belleza extraordinaria los fenómenos. ¿Acaso no se produce un salto cualitativo que no se deriva exactamente del nivel anterior? ¿Acaso no hay en un momento un halo de intuición, de imaginación o de ingenio que se emparenta más con lo espiritual o cualitativo que con lo cuantitativo? Estas aseveraciones no son relaciones arbitrarias; se ha de atender al hecho de que Kepler, en su obra La armonía del mundo, citaba a Proclo y decía que había tomado de él los arquetipos inteligibles que ya están en el interior de todos nosotros y que afloran a través de las relaciones matemáticas que captamos de forma sensible 8. Pues bien, estas ideas preexistentes no sólo son citadas en toda la filosofía, sino que eran defendidas como origen de las leyes por los físicos que Wilber recoge en su obra, entre ellos el físico atómico Pauli. Además –añadimos nosotros–, son introducidas en la psicología moderna por Jung, quien los llama patrones instintivos de ideación, y el mismo Chomsky sigue citándolos en su propia filosofía. Podemos decir entonces a los 5 6 7 8

Ibidem, p. 69. W. HEISENBERG [et alii] (1986), p. 85. Ibidem, ibidem. Ibidem, p. 104.

Isagogé, 6 (2009)

55


lectores dogmáticos y materialistas: ¿no son estos arquetipos ideas rectoras que demuestran un orden matemático en el universo? ¿Y no es necesario algo más que nuestros sentidos o sus prolongaciones en aparatos de medida para conducirnos a una síntesis cada vez mayor? De todas estas apreciaciones deduce Heisenberg que no es la materia el único tejido de la realidad; la mente parece ocupar el lugar privilegiado. Además, ésta no se gobierna sólo a través del pensamiento racional, sino que la imaginación abandera el camino hacia una síntesis total. Recuérdese en este punto a Platón, cuando acude al lenguaje poético en su tramo final hacia el bien, en lugar de conducirse de la mano de la aritmética y la geometría9. Platón ya sabía en el siglo IV a. C. que la física y la matemática nos enseñaban cómo los hechos se relacionan entre sí pero, alejándonos de la falacia naturalista, no caigamos en la trampa de confundir lo que es con lo que debería ser. Considero, pues, que los supremos principios, los fines últimos nunca serán competencia de lo físico-matemático —y esto ya lo afirmaba Platón—, sino que los valores que conducen a los científicos y a los ciudadanos en el anhelo de verdad vienen vertidos desde la historia, la filosofía, el arte, la ética o la religión; y son estas disciplinas, que todavía están en etapas preparatorias anteriores a la futura comprensión, las que constituyen guías espirituales del hombre para todo lo que emprenda. ¡Qué ceguera tan burda y tan indigna de lo humano la de quien las desprestigia por su situación primitiva y confusa! ¡Qué desconocimiento de la historia de la ciencia demuestra el que las rechaza, negándoles cualquier significado! Respecto a la religión o la mística —entendiendo ésta como la experiencia íntima del alma—, es uno de los niveles de pensamiento más abstracto al que podemos referirnos. En la gran cadena de ser de la que ya hemos hablado, correspondería al último nivel. El concepto de religión que los físicos relativistas y cuánticos refieren en estos escritos se define como aquella que recoge principios o contenidos suprapersonales, pero no necesariamente la que se identifica con el Dios personal de la tradición judeocristiana. Einstein en particular responsabiliza a esta Deidad antropomórfica de la mayoría de los conflictos entre ciencia y religión. Este Dios representa el poder antiguo de los sacerdotes y es fuente de miedos y esperanzas que conlleva una espiritualización trágica, porque fragmenta al hombre –según Nietzsche expuso también–. La religión que aconseja es aquella que persigue lo bello, lo verdadero y lo bueno y que evidencia el orden racional de la naturaleza. Es la creencia en un principio unificador de todo lo existente, una mente universal que todo lo gobierne y que incluso lo haya creado, según llega a postular Jeans10. Coinciden estos científicos en que hay una racionalidad en todo lo existente. La realidad se comporta de modo matemático y algunos conceptos revelados por la cuántica sólo pueden ser comprendidos mentalmente, porque no se parecen a nada de lo que nos rodea. El universo parece vertido por una mente ordenadora 11. Pero, en realidad, algunos de estos físicos dan un paso ilegítimo, deduciendo del orden una mente ejecutora. Somos una porción tan ínfima del universo que, sea cual sea el significado original, siempre será un postulado nuestro. Heisenberg, Schöridenger, Einstein, Jeans, Planck, Pauli y Eddington no encontraron el sentido primigenio, pero sí lograron con sus escritos volvernos a los 9

Ibidem, p. 90. Ibidem, p. 197. 11 En esta idea podemos observar la filosofía de Spinoza, en la cual el conocimiento de Dios suponía descubrir la unidad del conjunto del universo. 10

56

Isagogé, 6 (2009)


trabajadores de las ciencias humanas científicos objetivistas y a los de las ciencias exactas científicos subjetivistas. Platón unía el mundo material y el espiritual a través de arquetipos. En Platón, la visión científica —lo sensible— y la religiosa —lo inteligible— permanecían unidas. El cristianismo vació la materia de ideas y la caracterizó como algo malo, siendo lo Bueno lo inteligible —Dios—. Pero la nueva ciencia —Kepler, Galileo— encontró lo inteligible en la materia —en contra del cristianismo—: las leyes matemáticas. De aquí surgen las relaciones de complementariedad —lo uno y lo múltiple, espíritu y materia— que se dan en el pensamiento occidental y que recuperó la física cuántica, encontrando el descubrimiento de un universo que se parece más a un gran pensamiento que a una gran maquinaria12, pues se utilizan conceptos que no pueden de forma fáctica y directa ser observados, sino que se postulan por su eficiencia teórica y práctica. Así, físicos y filósofos, historiadores y matemáticos, psicólogos y astrónomos descubren que en el pensamiento científico el alma se vuelve hacia los objetos, preguntándose por qué. En el misticismo, en las visiones íntimas, en la conciencia en cambio, el alma desprecia los objetos por considerarlos reflejos de una multiplicidad no esencial y se vuelve hacia lo Uno. La búsqueda de lo Uno ha jugado un papel similar en el nacimiento de la ciencia y la religión. Pero el método científico desarrollado en los siglos XVI y XVII, centrado en aspectos comprobables, ha impulsado a la ciencia por un camino distinto. Esta actitud ha provocado diferencias entre ambas. Las dos formas de comprender la realidad son necesarias y, según hemos visto, complementarias. La humanidad no debe empobrecerse observando una y despreciando la otra. Esto sería como cortar la mitad del cuerpo de cada uno de nosotros. Somos ambas cosas desde nuestros primeros orígenes; somos razón y somos intuición, somos número y orden y también poesía; somos ley y también mandamiento religioso. La lectura de este volumen puede ayudarnos a mantenernos atentos a las visiones sesgadas que constantemente oímos y defendemos nosotros mismos.

12

Esta idea procede de Jeans, que pretende expresar que el mundo físico sólo se puede comprender a través de las matemáticas. Isagogé, 6 (2009)

57


EN DEFENSA DE LA LIBERTAD José Manuel Valle Porras Resumen: Reseña de Camino de servidumbre (1944), obra en la que el economista liberal Friedrich Hayek, en plena Segunda Guerra Mundial, explica que los regímenes totalitarios contra los que luchan los británicos tienen su origen en las políticas colectivizadoras y de planificación económica que tanto éxito estaban teniendo desde los años 20 en varios países europeos, incluida la propia Gran Bretaña. Palabras clave: Totalitarismo, colectivización, planificación, socialismo, liberalismo.

FRIEDRICH A. HAYEK (2009): Camino de servidumbre, Madrid, Alianza Editorial, 302 pp. (traducción de José Vergara). «Pocos son los dispuestos a reconocer que el nacimiento del fascismo y el nazismo no fue una reacción contra las tendencias socialistas del período precedente, sino el producto inevitable de aquellas corrientes». Friedrich Hayek

Es frecuente entre los historiadores hablar de «un corto siglo XX», de 1914 a 1990, en el que la circunstancia fundamental ha sido la extensión de la barbarie a gran escala, la estatalizada profanación de la dignidad del individuo y el totalitarismo. Pero si en vez de hablar nosotros, los historiadores, preguntásemos a los principales intelectuales de ese mismo siglo, quizás escucharíamos versiones más categóricas. Friedrich Hayek, uno de los grandes economistas de dicho período y alter ego de John Maynard Keynes, diría que ese corto siglo XX ha estado dominado por la praxis de una perniciosa idea: el socialismo. Friedrich A. Hayek (1899-1992) fue uno más de tantos austríacos sobresalientes que, como Peter Drucker o Sigmund Freud, tuvieron que marchar en los años 30 al exilio anglosajón, donde continuaron desarrollando su brillante carrera profesional y en la que fueron referentes a nivel mundial. Hayek nació en una familia de intelectuales vienesa, en el entonces Imperio Austrohúngaro. Estudió con el economista Ludwig von Mises, cuya influencia le hizo abandonar su juvenil socialismo por el liberalismo. En 1931 ocupó una cátedra en la London School of Economics, iniciándose la que fue una famosa disputa intelectual con Keynes, que este último terminó ganando en 1936, con la publicación de su reconocida Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero. Poco después empezaba la Segunda Guerra Mundial, en la que los británicos — más tarde ayudados por los estadounidenses— se enfrentaron al ataque del totalitarismo fascista y nazi. Es en ese contexto en el que Hayek escribe Camino de servidumbre, uno de sus trabajos más conocidos. No se trata ya de una obra de economía, sino, como él mismo dice en la segunda frase del prefacio, de «un libro político». Publicado en 1944 —cuando la guerra estaba ganada, pero aún no había terminado—, su objetivo es desenmascarar al enemigo contra el que combaten, identificar sus principios teóricos para evitar caer en ellos una vez llegado el momento de la reconstrucción. Hayek ve el peligro de que Reino Unido continúe su acercamiento a los métodos de planificación que fueron el origen del fascismo continental. Porque en Camino de servidumbre hay una tesis fundamental: que nazismo y fascismo son manifestaciones del socialismo. Que el régimen soviético y el hitleriano son distintas floraciones de un mismo fenómeno. Y argumenta esta tesis. Explica, por ejemplo, que en Alemania las ideas socialistas han tenido un gran desarrollo desde la segunda mitad del siglo XIX. Este país fue ejemplo de muy tempranas mejoras obreras, 58

Isagogé, 6 (2009)


combinadas con uno de los gobiernos más autoritarios de Europa en su época, y también lo fue de una progresiva penetración de los socialistas y del socialismo en las estructuras locales y estatales del poder. Según Hayek, ya en 1928 el Estado controlaba más de la mitad de la riqueza nacional. Así, la realización del programa totalitario nazi no fue sino la culminación de un proceso muy anterior —aunque intensificado a partir de la Primera Guerra Mundial— de aproximación y fusión de intereses entre el socialismo y los sectores e ideologías más conservadores de Alemania. Resulta interesante comparar estas ideas de Hayek con las que, en el mismo sentido, han expresado historiadores como Ernst Nolte o Zeev Sternhell 1. Otros cultivadores de Clío, sin embargo, han recalcado mucho más el pensamiento nacionalista y racista como origen del fenómeno nazi: tal es el caso de George L. Mosse, reconocido historiador de la cultura que hace hincapié en que la labor benefactora del Estado controlado por elementos conservadores es una forma de evitar actitudes revolucionarias de las masas populares2. En cualquier caso, es difícil negar que el nazismo fuera producto de una complicada fusión —en determinada proporción— de elementos colectivizadores y socialistas, de una parte, con el pensamiento alemán nacionalista y racista, de la otra. Colectivización y planificación económica: ésos son los dos conceptos que Hayek quiere extirpar de la política y a los que hace responsables del totalitarismo, sea de la especie que sea. Para convencer a los lectores —especialmente «a los socialistas de todos los partidos», que es a quienes dedica su obra—, inicia una detenida y bien estructurada exposición, remontándose al momento en que los viejos ideales liberales son abandonados en pro de los socialistas, cosa que había empezado a ocurrir en las dos primeras décadas del siglo XX. Para Hayek, lo esencial del liberalismo ha de ser, en el plano económico, la libre competencia; pero no apuesta por el laissez-faire, al cual considera una «tosca regla rutinaria» cuya obstinada defensa ha hecho mucho daño al propio pensamiento liberal. Los logros de la época liberal han sido tales que, ahora, la gente aspira a mucho más y, para ello —continúa el pensador vienés—, estiman necesario un nuevo sistema que pueda hacer aquello de que es incapaz el liberalismo. Pero ahí está el error: considerar que lo adquirido no se puede perder, que es viable conservar las libertades echándose en manos del colectivismo que predican los socialistas. Según Hayek, aquí está «la madre del cordero», la fuente de las maldades inocentemente pergeñadas por tantas personas con buena voluntad. Pero el infierno está lleno… El bienestar alcanzado había quitado las vendas de los ojos. Ahora había que aspirar a más: había que poner fin a la indigencia y a las diferencias económicas entre las personas. Por eso el liberalismo aparece como algo anémico y el socialismo se convierte en la doctrina de todo hombre de buena voluntad. Pero el socialismo necesita establecer una planificación económica que acabe con la competencia y permita realizar esos ideales igualitarios. Parece que hasta aquí todo sea «miel sobre hojuelas». Sin embargo, ahora es cuando Hayek explica cómo la planificación de los socialistas conduce al totalitarismo, a la servidumbre. Esta parte, los capítulos 5 y 6, opino que son lo esencial de su obra. El autor indica que no en todas las cuestiones se puede llegar a acuerdos y que, en los parlamentos democráticos, sólo sobre determinadas cuestiones pueden sus miembros lograr compromisos. Sin embargo, hacer un plan económico 1

Puede consultarse la obra de F. FURET y E. NOLTE (1999): Fascismo y comunismo, Alianza; también Z. STERNHELL, M. SZNAJDER y M. ASHERI (1994): El nacimiento de la ideología fascista, Siglo XXI. 2 G. L. MOSSE (1997): La cultura europea del siglo XIX, Ariel, véanse especialmente las páginas 105120, sobre el racismo. Isagogé, 6 (2009)

59


significaría que los parlamentarios deban ponerse de acuerdo sobre una cantidad de materias mucho mayor de lo que es habitual. Además, el plan, para que merezca ese nombre, ha de ser aceptado en bloque, desde sus premisas hasta sus innumerables consecuencias. De lo contrario sería preferible que no hubiese ningún plan. La falta no está en las personas de los representantes ni en las instituciones parlamentarias en cuanto tales, sino en las contradicciones inherentes a la tarea que se les encomienda. No se les pide que actúen en lo que puedan estar de acuerdo, sino que lleguen a un acuerdo en todo, a un acuerdo sobre la completa dirección de los recursos nacionales. Para una tarea semejante, empero, el sistema de la decisión por mayoría es inapropiado. Las mayorías se lograrán cuando se trate de una elección entre pocas alternativas; pero es una superstición el creer que tiene que existir una opinión mayoritaria sobre todas las cosas3.

El resultado de todo esto será, por tanto, que en los parlamentos no se alcance el acuerdo necesario y que se considere necesario entregar el poder para planificar y ejecutar dicho plan a un técnico o una institución separada de la asamblea. En otras palabras, el parlamento tendría que reducir su debate al nombramiento de la persona responsable del plan, el cual obtendría un poder formidable. Según Hayek (fotografía arriba), el sistema político tenderá hacia una dictadura plebiscitaria, en la cual «el jefe del gobierno es confirmado de vez en cuando en su posición por el voto popular, pero dispone de todos los poderes para asegurarse que el voto irá en la dirección que desea»4. Hay otro fenómeno que explica la degeneración de la democracia en tiranía por el camino de la colectivización. Característica de un país libre es el Estado de Derecho, que viene a consistir en que el Estado esté sometido en su actuación a unas normas fijas y conocidas por todos. Pero la democracia que opta por la colectivización, al otorgar a la autoridad la dirección de la actividad económica, le debe dar también poderes para tomar decisiones cuando se presenten circunstancias imprevistas, lo cual supone una delegación de facultades legislativas. Así, aunque teóricamente siempre esté cumpliendo la ley, la autoridad económica puede actuar de manera arbitraria, sin atender a un ordenamiento previo, de forma que queda invalidado el Estado de Derecho. Democracia y Estado de Derecho quedan así anulados con la colectivización. También la libertad, que es el bien supremo. Al fin y al cabo, si una autoridad controla todos los recursos económicos de un país, eso significa que todos los medios para alcanzar cualquier fin humano están a su merced. Sólo el mero hecho de decidir qué y cuánto se va a producir implica que disponga también qué va a hacer, a qué se va a dedicar cada uno en su vida. La posición de toda persona, en definitiva, sería decidida por alguien. No acaban aquí los efectos negativos del colectivismo. Otras dos características de los regímenes totalitarios también tienen en él su explicación. Hayek se pregunta «por qué los peores se colocan a la cabeza»5. La razón está en que el dictador totalitario ha de elegir entre prescindir de la moral o fracasar en la empresa. Los faltos de escrúpulos son así los que tienen más posibilidades de triunfar en una sociedad que avanza hacia el totalitarismo. A esto se suma el desprecio a la verdad científica y a la independencia artística, tan propia de la Alemania nazi o la Rusia comunista, que tienen 3

F. A. HAYEK (2009), p. 96. Ibidem, p. 102. 5 Título del décimo capítulo. Ibidem, p. 173. 4

60

Isagogé, 6 (2009)


su explicación en el rechazo a la «actividad espontánea, sin guía, porque pudiera producir resultados imprevisibles sobre los cuales el plan no se ha manifestado. Podría producir algo nuevo, inimaginado por la filosofía del planificador»6. Hayek abandona el análisis teórico en los últimos capítulos y lo sustituye por la explicación del nazismo alemán o las referencias a los defensores del colectivismo en su propio país de adopción. Quería evitar que en Reino Unido continuasen su desarrollo estas tendencias, pues podrían llevar a la situación que ha explicado. Lo cierto, sin embargo, es que las advertencias del profesor austríaco no tuvieron demasiado éxito en su tiempo. Una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, las democracias europeas se lanzaron a seguir las recetas de su viejo rival —Keynes— en pos del Estado del bienestar. El éxito inicial de estas políticas contribuyó al soterramiento público de Hayek, quien entretanto se convirtió en el paladín del liberalismo, misión que le llevó a la creación en 1947 de la Mont Pelerin Society, uno de los principales foros del pensamiento liberal. Sin embargo, las siempre cambiantes circunstancias históricas bailaron al son de Hayek a partir de los años 70. La crisis económica de ese período supuso poner en cuarentena las políticas keynesianas y volver la vista al liberalismo, lo cual se consolidaría en la década siguiente con las «revoluciones conservadoras» de Reagan y Thatcher. Es la época de la aplicación de las recetas de la Escuela de Chicago y del éxito internacional de su representante más conocido: Milton Friedman, otro de los grandes economistas del siglo XX. Tal fue el giro, que Hayek recibía en 1974 el premio Nobel de economía, en reconocimiento a sus aportaciones teóricas a esta disciplina. En esa misma década reedita su libro, para el cual escribe un nuevo prefacio, en el cual hace una importante aclaración: que en los años 40 socialismo significaba nacionalizar los medios de producción y planificación centralizada, pero que en los 70 había llegado a significar una profunda redistribución de rentas a través de los impuestos y de instituciones estatales. En este último tipo de socialismo, los efectos que analiza en Camino de servidumbre se producen más lenta e imperfectamente. Cree sin embargo que, aunque a través de un proceso distinto, «el resultado final tiende a ser casi exactamente el mismo». Hoy, más de treinta años después, podemos afirmar que, llamémosle como queramos, ambos tipos de socialismo siguen presentes. Esto es motivo más que suficiente para mantenerse en guardia y releer ahora Camino de servidumbre. La defensa del individualismo y de la libertad ha de ser una tarea constante y nunca podrá convertirse en una conquista definitiva. Ése es el norte que Hayek hubo de recordar a su tiempo. Siempre ha de ser la libertad la que ilumine nuestra búsqueda de una mayor felicidad para todos. No debemos coger atajos hacia el bienestar general y el fin de las injusticias materiales, porque pueden conducir de vuelta a las tinieblas de Leviatán, a ese poder del que desconfiaron los viejos liberales como Bentham o Tocqueville. Como Hayek dejó escrito, «nunca evitaremos el abuso del poder si no estamos dispuestos a limitarlo en una forma que, ocasionalmente, puede impedir también su empleo para fines deseables»7. En esta frase se contienen las dos posibilidades cuya elección distingue al buen liberal del buen socialista. Y de buenas intenciones…

6 7

Ibidem, p. 203. Ibidem, p. 282.

Isagogé, 6 (2009)

61


RELATO CORTO

AUSENCIAS Antonio José Irraiz Castellón Era domingo por la mañana, ella se levantó con un fuerte dolor de cabeza, pensó que serían las lágrimas de la noche anterior las culpables de que todo se revolviera en su estómago, desde la cama se miró al espejo del armario y observó extrañada una herida en su frente, volvió la vista a la izquierda y durante unos minutos su mirada perdida se quedó fija en ese vestido negro que dejó en la silla, siempre el mismo vestido negro. Estaba en su propia casa pero se sentía sola, perdida, petrificada por una soledad que solo la soledad entendía, miró entonces a la derecha, encima de la mesita de noche un papel, intentó recordar que había escrito en él desde la distancia sin conseguirlo, hacía tiempo que su capacidad de recordar cosas, tan despierta antaño, estaba más preocupada en pasados de bastante más alegrías que sus presentes, ofuscada por su mala memoria estiró el brazo, acomodó la almohada al respaldo de la cama y abrió el papel que estaba doblado por la mitad, recordó la noche del sábado anterior, un hombre de apariencia amable, simpático se le acercó en aquel bar, sus grandes ojos verdes se parecían tanto a Él, su aspecto era un poco descuidado, pelo corto, gafas y una sonrisa eterna en su rostro, era tarde, podrían ser las dos de la madrugada, le era tan familiar que aquella muchacha triste, amargada, colgó en el ropero el traje de melancolías y se vistió de nuevo con las lentejuelas de la pasión y la coquetería, aquel individuo avivó el fuego que apagara la muerte hacía ya dos años, las palabras, las risas y las miradas brotaban como el agua de una fuente, hablaron de todo aquello que tiene importancia en la vida, de viajes y de otros asuntos mas banales, a esas alturas la conexión era total y estar junto a él era disfrutar cada segundo y cuando se miraban, esos mismos segundos se convertían en minutos, y los minutos se hicieron horas y el miedo se tornó confianza, el hombre le pidió un papel – Quiero que lo veas cada vez que estés triste o me eches de menos- le dijo, ella buscó en el bolso revolviéndolo nerviosa sin demasiado acierto –te juro que tenía un papel por aquí- el alcohol ya hacía notar sus efectos, durante el tiempo que ella empleó en buscar un trozo de papel en el bolso él ya se lo había pedido al camarero, le cogió las manos, le abrió las palmas y en ellas puso un papel con un número de teléfono y una frase debajo, se marcharon de aquel bar, al llegar al portal de su casa ella le invitó a subir, aquel hombre aceptó y mostrando una sonrisa afable empujó la puerta cortésmente para dejarla pasar primero – Está todo un poco revuelto, dijo nada mas cruzar el dintel de la puerta - Desde que ocurrió aquello no me apetece hacer esfuerzos - y agachó la mirada, aquel fue el único guiño que le hizo a la tristeza aquella noche - así he pasado los dos últimos años, supongo que me habré acostumbrado tanto a la amargura que solo me quedan fuerzas para adorarla – se puso a recoger la ropa tirada por el suelo, pero él le cogió la mano y le miró a los ojos, le quitó lo que tenía en las manos y lo tiró en el sofá, cruzaron una mirada silente, cálida y mutua, ese fue el principio, el cariño y el deseo hicieron el resto, cuando todo acabó el quedó callado, estuvo un rato así, sin decir palabra, solo volvió a abrir la boca para decir que tenía que irse, pero ella ya estaba dormida, se vistió tan rápidamente como pudo, la besó y desapareció.

62

Isagogé, 6 (2009)


Así transcurrió una semana, cuando se veía sola el terror se hacía presa de la mujer, cada vez que él se marchaba ella se hundía de nuevo en su propia miseria, se incorporaba, iba caminando muy lentamente, despeinada, dando bandazos por el salón para beber whisky, bebía hasta reventar, se dejaba a propósito la fuerza justa para llegar arrastrándose a la cama y allí se quedaba dormida, todos los días la misma felicidad y la misma pena. En esos pensamientos volvió al presente y ahora caía en la cuenta de que aquella noche aquel hombre no acudió a su cita diaria, lo que ella aprovechó para empinar el codo con fruición, cuando vació la botella, pagó y paseó horas y horas bajo la lluvia de aquella noche, en esas soledades empezó a divagar depresivamente, mucho más que de costumbre, pensó que nada de esto tenía sentido, que toda esta puta vida era un lujo solo y exclusivamente al alcance de unos pocos, aceleró el paso para llegar lo mas rápido posible a casa, se dió una ducha y con decisión fue a la cocina para coger las pastillas que se tomaba para dormir, pero no estaban, la locura hizo presa en ella corrió desesperada a su cuarto, tropezó con la cómoda y se golpeó en la frente con la mesita de noche quedando inconsciente. Ahora recordaba todo, volvió a mirar el papel, y a leer lo que aquel extraño le escribió ―él siempre estará contigo‖, el escalofrió que le recorrió el cuerpo le hizo decidirse a llamarlo, lo leía todos los días pero ya era necesario para su existencia saber lo que significaba aquello. Le daba miedo la situación, él podría tener hijos o familia, aun así marcó y esperó, la voz mecánica de la telefonista le dijo para su sorpresa que ese número no pertenecía a ningún usuario, colgó con la mirada perdida en el suelo, sin saber con quien había estado, con quien había reído, quien le había hecho pensar que quizás en esta vida todo tiene un porqué, decepcionada y triste miró de nuevo aquel número con prefijo de Madrid, lo miró un par de veces mas, entonces sus pupilas se abrieron, su boca también, su piel sudó, aquel número era exactamente la fecha en la que se conocieron, 120583, ella lo apretó en su pecho, presentía algo, seguía sola en su casa pero se sentía acompañada por un alma gemela. Él la miraba desde el fondo de la habitación con la misma sonrisa que tenía en vida, sonreír en el lenguaje de los ausentes es llorar de emoción, y con esa misma emoción apretó la caja de pastillas que le había quitado del armario de la cocina, su amor mas hermoso, su alma gemela había comprendido la lección, llevaba dos años entre los no muertos, lo había intentado todo para hacerla reaccionar pero él creía que la felicidad se consigue solo con cosas materiales, y no se dió cuenta hasta entonces que la verdadera felicidad solo se encuentra en el cariño y el afecto de las personas que nos quieren. La muerte entonces vino a por él – vámonos , tu has cumplido ya, ahora le toca a los vivos – le colocó el brazo en el hombro y juntos fueron desapareciendo poco a poco, y mientras que lo hacían miró a la cara de la muerte y le confesó, - amiga mía hasta en tí seguimos aprendiendo – ese día comprendieron una cosa, ella se dió cuenta de que nunca se está totalmente sola, que el amor verdadero no muere nunca, él comprendió que lo material son cosas perecederas y que algunas personas, cuando son queridas en la muerte, esa misma muerte las hace eternas. Ella rehizo su vida, se volvió a casar y tuvo hijos, esos hijos que no tuvo con Él, de vez en cuando traspasaba el umbral y la veía feliz, y él lo era también. Isagogé, 6 (2009)

63


MEMORIA DE ACTIVIDADES 2009

Cine-Forum: Siete días de enero y La escopeta nacional, dentro de las Jornadas sobre la Transición Española. Colaboración con los organizadores: Asociación Cultural Naufragio y Ayuntamiento de Lucena. Jueves 19 y Sábado 21 de Febrero, 21 horas. Palacio de Erisana, Lucena. Quinta velada literaria nocturna Ouróboros. Lagar de la Cruz (Sierra de Córdoba). Sábado 25 de julio, 21:30 horas. Conferencia: «Poe y Larra: bicentenario de dos genios románticos». Biblioteca Municipal Central de Córdoba. Miércoles 23 de diciembre, 18 h. Seminario: «Hipatia: el pensamiento en la época Alejandrina». Biblioteca Municipal Central de Córdoba. Lunes 28 de diciembre, 17 h. Seminario: «El problema de la posición de la Tierra en el Universo». Biblioteca Municipal Central de Córdoba. Lunes 28 de diciembre, 19 h. Seminario: «Machine Learning: Aprendizaje automático». Biblioteca Municipal Central de Córdoba. Martes 29 y miércoles 30 de diciembre (En dos sesiones matutinas, a partir de las 10:30 h). Seminario: «El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel: pasado, presente y futuro». Biblioteca Municipal Central de Córdoba. Martes 29 de diciembre, 17 h. Seminario: «Repaso de los Top ten revista Science 2009 y Premios Nobel 2009». Biblioteca Municipal Central de Córdoba. Martes 29 de diciembre, 19 h. Seminario: «C. Darwin: su vigencia 200 años después».Biblioteca Municipal Central de Córdoba. Miércoles 30 de diciembre, 17 h.

64

Isagogé, 6 (2009)


¿QUÉ ES EL INSTITUTO OURÓBOROS DE ESTUDIOS CIENTÍFICO-HUMANÍSTICOS? El Instituto Ouróboros es una asociación sin ánimo de lucro nacida de la inquietud de un grupo de amigos y tiene vocación abierta para todas aquellas personas que compartan dicho interés. La principal finalidad del Instituto Ouróboros es la defensa de la «cultura del conocimiento» como opción frente a una serie de valores que, cada vez más, imperan en la sociedad actual y que no sólo favorecen la desparición de la capacidad crítica, sino que deshumanizan al ser humano —valga la redundancia— en su empeño por convertirlo en máquina especialista, que domina su campo de acción pero que luego sale al mundo y es abrumado por la creciente complejidad de éste. Se trata de retomar en los principios del siglo XXI el antiguo concepto de hombre renacentista que, lejos de parecer una máquina que se especializa en un aspecto muy concreto del conocimiento, se siente libre y capaz, como sólo el ser humano puede, de abarcar todas las ramas del conocimiento. Ahora bien, si no con el dominio en la materia del especialista, sí con la capacidad, gracias a este empeño, de enfrentarse al mundo sin el miedo y la desconfianza que inunda en nuestros días a muchos miembros de nuestra sociedad. En definitiva, pretendemos alentar un cambio en la mentalidad del hombre para que, gracias al conocimiento, amplíe sus fronteras y pierda el miedo a reivindicar sus derechos, defender sus libertades y desarrollarse como persona. Para ello el Instituto Ouróboros tiene como fin la promoción de la cultura en todas sus vertientes, la facilitación del acceso al conocimiento científico y humanístico entre las personas, el fomento de la cultura oral como principal medio de transmisión de conocimientos y experiencias entre los individuos, sin olvidar el medio escrito que perpetúa los conocimientos en el seno de la sociedad; promocionar la implantación de una actitud crítica y científica; y por último, el intento de alejar al conocimiento de la visión tradicionalmente elitista. Otro de los objetivos del Instituto es alejar el viejo concepto de que el interés por el conocimiento de las ideas, postulados o propuestas —tanto filosóficos como de otro tipo, procedentes de cualquier orientación, pueda ser política o religiosa o similar—, implique un acercamiento o pertenencia alguna a dicha tendencia. El Instituto Ouróboros por tanto no se adscribe a idea alguna excepto a las anteriormente expresadas, lo cual le lleva forzosamente a un compromiso de tipo social tanto en el entorno de la ciudad de Córdoba como en ámbitos superiores de la sociedad.

CÓMO HACERSE SOCIO Ser socio del Instituto Ouróboros de estudios Científico-Humanísticos, es ciertamente sencillo. Solo tiene que rellenar esta solicitud que puede fotocopiar, y enviarla al Centro Cívico Municipal de Lepanto situado en Ronda del Marrubial s/n 14007, Córdoba, o remitir un correo electrónico a <instituto_ouroboros@hotmail.com>, con los datos requeridos en la solicitud incluida unas líneas más abajo. Una vez recibamos su solicitud, nos pondremos en contacto con usted, para terminar de tramitarla. Ser socio del Instituto Ouróboros es contribuir con los fines que este persigue, sólo por 8 € al año. Anímese y entre a formar parte de una asociación joven y con proyección de futuro y participe en un proyecto que tiene a la cultura y a las personas como primer objetivo.


ISAGOGE NUMERO 6  
ISAGOGE NUMERO 6  

Número 6 de la revista Isagogé. Revista anual de divulgación científico-humanística del Instituto Ouróboros.

Advertisement