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DÍSERES Para que el conocimiento nos lleve al autodescubrimiento

Director general: Rosendo Francisco Arróniz Martínez

Contenido EDITORIAL ...............................................................5

Edición y redacción: Claudia Robles Martínez Parente Auxiliar editorial: Ulises Guzmán Herrera Corrección de estilo y redacción: Sergio Miranda Bonilla Diseño editorial e ilustración: Juan Pablo García Pulido Fotografía y auxiliar de diseño: Daniel Arróniz Rábago Cartón: ES COMIC!

Administración: Carlos Arróniz Rábago Social Media Marketing: Miguel Ángel Sánchez A. Dirección de publicidad: Adriana Orellana Loya Asesores de publicidad: Ma. Eugenia Vega Ibarrola Paola Meléndez Barrera Roberto Carlos González Rojas Distribución. Christopher Chávez Comité editorial: Ciro Nájera Contreras, David Herrerías Guerra, David Martínez Mendizábal, Enrique Sierra Castro, Germán Estrada Laredo, Guillermo González Hernández, Isabel Montes Del Valle, Jorge Olmos Fuentes, Libertad Castro Muñoz, Ma. Teresa González Pacheco, Pablo Campos Macías Colaboraciones especiales: Juan Manuel Cisneros Abascal, Ulises Armenta, Leonor Estudillo, Ricardo Domínguez, Gloria Soto Marín, Rodri­ go González Zozaya, Mónica Reyes Berlanga, Pablo Campos, ES COMIC! Julia Lingertat Acércate a nosotros: www.diseres.com.mx diseres.contenido@gmail.com (477) 713.21.76 DÍSERES® es una publicidad bimestral, gratuita, de contenido original y genuino. Los artículos, así como la publicidad, son responsabilidad de su autor o de la empresa anunciante, según corresponda. Se autoriza la reproducción del Tema Central para beneficio social. Es necesario solicitar autorización para utilizar los textos escritos por nuestros colaboradores especiales.

ESPACIO ESCENCIAL SOCIEDAD.........................................................7 La familia y el malestar en la cultura neoliberal MEDIO AMBIENTE............................................ 8 Una ecovivienda para una ecovida EL TEMA REALIDAD .......................................................10 Hablemos de sexualidad ENFOQUES .....................................................14 Educación sexual en la infancia Sexualidad en la adolescencia Sexualidad en los adultos mayores LA MANO .......................................................18 Preferencia genérica: homosexualidad, bisexu­ alidad, heterosexualidad EN ACCIÓN ....................................................19 Una mirada al VIH/SIDA ILUSTRADO .....................................................20 JOLGORIO ARTICULARTE ...................................................23 Sensualidad, pareja y movimiento Mujeres en India SENDEROS DE REFLEXIÓN ...............................26

Impresa en los talleres de Gesta Gráfica Impresores: Blvd. Nicaragua No. 506 Col. Arbide, C.P. 37360. Tel. (477) 713.21.76 ID 72*793087*2 Tiraje: 5,000 ejemplares. León, Gto., México. Agradecemos el apoyo de las siguientes instituciones:

Sexualidad y erotismo LA PIZARRA .....................................................27 EL ÚLTIMO TIRÓN ............................................28 Reseña de película: El último verano de la Boyita


editorial Algunos enfoques educativos han limitado tradicional­mente el sexo a la reproducción, dejan­ do de lado el hecho fundamental de que la sexua­ lidad interviene en todos los ámbitos de nuestra vida, y que la sexualidad no tiene que asociarse siempre a la experiencia de pareja. Somos sexua­ les desde que nacemos hasta que morimos. La sexualidad tiene que ver con las sensaciones, y nunca dejamos de sentir. Pero, ¿qué es lo que usualmente ha enseñado la sociedad?: que el ejer­ cicio consciente y el disfrute de la sexualidad para uno mismo no tienen sentido, porque “hay que ser productivos”. No ob­stante, la sexualidad está ín­ timamente ligada a todos los aspectos de nuestra personalidad, lo cual les hace inseparables. Es un lenguaje que expresa; por ello sentimos que nos comunicamos mejor con unas personas que con otras. Así, la seducción responde a lo que se pue­ da transmitir a través del cuerpo, y esto va más allá de la belleza. Mucha gente, cuando se jubila, no sabe ocuparse de sí misma, y entonces pasa la vida yendo al médico o encargán­ dose de los nietos como si fueran los hijos propios. Del otro lado de la moneda, tenemos pa­ dres creyendo que los bebés o los niños son totalmente ase­xuados. Sin embargo, nadie nos puede impedir el pla­cer de disfrutar de nuestra sexualidad: además de que es natural, no se pagan impuestos por

ella, e incluso es un aspecto esencial de nuestra salud integral. Es por todo lo anterior que, en esta ocasión, DÍSERES® presenta el tema, visto a través de las diferentes etapas en las que, en general, la vida del ser humano se desa­rrolla: infancia, ado­ lescencia y vejez, cada una con sus características correspondientes. También abordamos el tema de las sensaciones que por medio de la sexualidad se descubren y redescubren, desde los mitos y falacias que se acentúan en nuestra cultura, las diferentes pre­ ferencias genéricas, sus razones y su poca acep­ tación en el medio. Del mismo modo, brindamos información sobre enfermedades de transmisión sexual, sobre por qué la educación sexual es tan importante en cada una de nuestras etapas de desarrollo humano y, finalmente, el uso de la danza como una herramienta de autoconocimiento. Esperamos que este núme­ ro de DÍSERES® con­ tribuya a generar una comprensión más pro­ funda de nuestra sexua­ lidad, y que esto sea un paso más en el camino de nuestro desarrollo in­ tegral como personas.

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LA FAMILIA Y EL MALESTAR EN LA CULTURA NEOLIBERAL Juan Manuel Cisneros Abascal*

Frecuentemente escuchamos en la consulta de salud mental, en el ámbito privado o público, particular­ mente en el caso de los problemas con niños, la justi­ ficación de los padres respecto a la imposibilidad de pasar más tiempo con sus hijos debido a que ambos deben trabajar y su necesidad de dejar a los peque­ ños con otros cuidadores que no siempre están al pen­ diente de lo que les pasa a los chicos. Encontramos que esto es parcialmente cierto o parcialmente falso. Parcialmente cierto porque es innegable la necesidad, en los sectores medios y bajos, de emplear tiempo destinado al cuidado de los hijos o a la recreación en buscar completar los recursos económicos indispen­ sables para la sobrevivencia o la mejora en la calidad de vida. Ante esto, es necesario generar estrategias de aprovechamiento del tiempo libre, pues los tiem­ pos se acortan, el cansancio emerge y el estrés deri­ vado de las múltiples tareas y problemáticas absorbe la capacidad física y mental de los padres, deterio­ rando consecuentemente las relaciones familiares. En estos casos, lo mejor es buscar actividades fuera de casa que, por un lado, ayuden a relajar a los padres y, por el otro, favorezcan la convivencia con los hijos, sobre todo en edad escolar. El sistema económico neo­ liberal, que nos arroja cada vez más situaciones de riesgo, acelera la erosión de relaciones afec­ tivas de calidad en las familias. Tarde o temprano, el Estado deberá contemplar espacios especialmente diseñados para estos padres multi-funcionales y estos niños multi-abandonados, a fin de provocar encuentros intra e interfamiliares pero que eviten girar en torno al consumo.

ser padre o madre y de hacerse cargo, es decir, una dificultad por incorporar la idea de responsabilidad y compromiso. Ante esta situación, más complicada por cierto, las explicaciones posibles son la ausencia de una energía libidinal (amorosa) que sea proyectada a los demás. Comúnmente son padres adolescentes que no han podido elaborar internamente la idea del otro, aunque este sea su hijo. Se observa un desgano o falta de motivación por darse y ser generoso con su tiem­po, por atender las necesidades afectivas del otro, pues ello significa un atentado al narcisismo. Para estos padres es conveniente trabajar en el auto­ conocimiento, escudriñar los orígenes de su proyecto de vida, si existe. Es difícil el tratamiento, pues siem­ pre encuentran “cosas que hacer” y que son “pri­ oritarias”; los hijos de estos padres se encontrarán en mayor riesgo, pues no es evidente la constancia de necesidad económica que expulsó a su padres de casa y aprenderán ese modelo evasivo de existir que irá heredándose a la siguiente generación. Cues­ tionémonos como padres, esposos, hijos, hermanos o amigos: ¿Qué tan generoso soy en mi tiempo para los demás? Consumismo e individualismo ¿dos males necesarios de nues­tro tiempo? * Psicólogo clínico. Egresado de la Universidad de Guanajuato con estudios de Maestría en Psicología Clínica e Intervención Grupal, con experiencia en programas de salud mental pública y desarrollo humano. Contacto: juanmacis@gmail.com

Es parcialmente falso porque tam­ bién encontramos padres de familia que buscan o se crean actividades individu­ alistas que pueden o no ser provechosas o necesarias con respecto a lo económico, pero que en el fondo podrían esconder una incompe­ tencia, miedo o resisten­ cia por aceptar la idea de

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HABLEMOS DE SEXUALIDAD DÍSERES *

Cuando cualquier aspecto de la condición humana se ve envuelto en ignorancia y superstición, los mitos y falacias aparecen en abundancia y oscurecen la verdad. Los mitos se crean para explicar lo inexplicable y persisten, debido a que preservan las tradiciones y protegen a la gente de la ansiedad y la inseguridad; sirven de coraza, por más que no se les pueda comprobar. Sarah B. Pomeroy (n. en 1938), historiadora norteamericana.

Hoy en día la sexualidad sigue siendo un tema delicado de tratar, incluso reconociéndola como dimensión fun­ damental del ser humano desde su origen. Existen innu­ merables huellas artísticas del valor que el sexo tenía en las antiguas civilizaciones, plasmadas en documentos y restos arqueológicos plenos de una rica iconografía. El arte erótico es una constante en la historia univer­ sal; por ejemplo, tenemos la imagen de un hombre con su falo erecto representado en las pinturas rupestres

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halladas en los techos y en las paredes de la Cueva de Lascaux (Francia), donde se encuentran ejemplares del arte más antiguo del que se tiene referencia (15,000 y 25,000 años a.e.c.**), o la famosa Venus de Willen­ dorf, con sus senos voluminosos, caderas anchas y vien­ tre prominente, localizadas en el valle del río Danubio (Baja Austria). De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la sexualidad humana se define como un as­ pecto central del ser humano presente a lo largo de su vida. Abarca el acto sexual, las identidades y papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la repro­ ducción y la orientación sexual. Ha sido, desde hace mucho tiempo, uno de los temas que más polémica ha despertado tanto en ámbitos sociales, culturales y políti­ cos como educacionales.

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En nuestra sociedad, al igual que en muchas otras, ocurre un fenómeno que contribuye a aumentar con­ siderablemente la importancia de la categorización hombre-mujer. Este fenómeno consiste en que los niños y niñas, no sólo aprenden una serie de definiciones cul­ turales de la masculinidad y feminidad que comprenden un amplio y diverso conjunto de asociaciones ligadas al sexo, sino que también aprenden a asociarlas de acuerdo con cuestiones culturales y de identidad. El psicoanálisis nos dice que las personas construimos la identidad a través de nuestra vida, y cabe señalar que no existe ninguna otra identidad que competa más a las personas que no sea, precisamente, la sexual1. A cada uno nos corresponde construir nuestra propia identi­ dad sexual, y el logro exige un complejo proceso que

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se inicia desde el nacimiento, cuando las marcas del cuerpo no son suficientes. En cuanto a términos, la identidad sexual es el aspecto psicológico de la sexualidad y comprende 3 elementos que no se pueden separar: identidad de género, rol de género y orientación sexual. Por un lado, se entiende como el auto-concepto que cada persona tiene al rela­ cionar su sexo, género, orientación sexual y el conjunto de habilidades con las que se desenvuelve en la vida en relación con su sexualidad, es decir, la identidad de género, sentirse hombre o mujer y manifestarlo exter­ namente a través del rol de género. Por otro lado, también se refiere a la relación con la experiencia interna de pertenecer a un sexo, es decir, la suma de las dimensiones biológicas y de concien­ cia de un individuo que le permiten reconocerse en un rol como hombre o mujer, independientemente de la

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identidad de género o su preferencia sexual. El rol de género es todo lo que hace o dice una persona para indicar a otros y/o a sí mismo el grado en el que se es hombre, mujer o, inclusive, ambivalente. Finalmente, la orientación sexual se refiere a la atracción, gusto o pre­ ferencia de la persona para elegir compañero sexual2. Otro concepto importante el erotismo. Siguiendo la línea de que la sexualidad es de vital importancia para el hombre desde siempre, se han encontrado sobradas muestras de erotismo prehispánico, por lo general, a través de imágenes sexuales femeninas y masculinas en las que se ponía énfasis en los genitales. El erotismo tra­ ta de todo aquello que emana de nuestra zona libídica. Se trata de una palabra derivada del griego, significa

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el amor apasionado unido con el deseo sensual y fue personificado en una deidad: Eros, aludiendo al amor romántico. Por lo tanto, el erotismo connota y denota todo lo relacionado con la sexualidad y no simplemente con el acto sexual físico, sino también con todas sus proyecciones3. Finalmente, el sexo en biología es un proceso de combinación y mezcla de rasgos genéticos dando como resultado la especialización de organismos en variedades: femenino y masculino. ¿Es posible encender el deseo sexual? ¿Funcionan real­ mente los afrodisiacos? ¿Mitos o realidades? La Real Academia Española dicta que un mito es aquella cosa a la cual se atribuyen cualidades o excelencias que no tiene, o bien una realidad de la que carece. Nuestras

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actitudes y comportamientos sexuales están influidos de modo considerable por nuestras creencias, pen­ samientos y percepciones acerca del sexo; por lo tanto, es común toparnos con mitos y falacias o información errónea filtrada a través de todas las edades y niveles socioeconómicos. Se acostumbra a decir que el mejor afrodisiaco es la imaginación. Lo cierto es que, como tantas otras situa­ ciones en la vida, la única manera de saberlo es a través de la experimentación. La efectividad real de los alimentos considerados excitantes siempre será objeto de discusión; incluso hay alimentos que sólo con su as­ pecto fomentan el despertar sexual y que, por lo tanto, fueron utilizados desde la antigüedad en la preparación de comidas afrodisíacas. Aunque científicamente hay algunas objeciones a este enfoque, se sabe que toda buena salud es integral, y esto incluye la sexualidad4. La sexualidad puede ser entendida desde múltiples per­ spectivas, en relación con el ciclo vital de cada persona y el entorno sociocultural, siendo influida por la interac­ ción de factores biológicos, psicológicos, económicos, políticos, éticos, legales, históricos, religiosos y espiri­ tuales. Es un comportamiento vinculado a la comuni­ cación, al placer y al amor, así como a la reproducción, que se expresa a través del acto sexual y que está condicionada por factores culturales y morales vigentes en cada época y lugar. Además de considerar los contextos mencionados, es de suma importancia mencionar que la sexualidad tam­ bién se vincula con los diferentes estímulos que llegan a la persona y se nutre de sinnúmero de sensaciones que el cuerpo es capaz de percibir, procesar y elabo­ rar para el goce sexual. Es por eso que la sexualidad se vive y expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácti­ cas, roles y relaciones interpersonales, aunque no siem­ pre se ejercitan todas estas dimensiones. Por otra parte, el deseo sexual está íntimamente relacio­ nado con la imaginación, la fantasía y el conocimiento de la persona. En hombres y mujeres existen determi­ nadas características de género y diferentes respuestas a estímulos eróticos, como los visuales (predominantes en el sexo masculino) y los auditivos (predominantes en el femenino).

los siguientes consejos que asociaciones y organismos dedicados a la salud sexual reconocen, para que nunca se apague la llama5. 1. Nunca renuncies a tu sexualidad, pues es un derecho básico. 2. Mantén una actividad erótica frecuente y estable. 3. El alcohol y el tabaco no son buenos amigos del sexo, el ejer­ cicio sí. 4. Si crees sufrir un trastorno sexual, háblalo de forma a­bierta y sin miedos con tu pareja. 5. La disfunción eréctil es muy común, y puede deberse a fac­ tores psicológicos y orgánicos. 6. La disfunción sexual en la mujer no es atribuible exclusiva­ mente a factores psicológicos, puede ser también por trastornos orgánicos. 7. La vejez no está reñida con la actividad erótica. 8. Consulta a tu médico si los medicamentos que tomas te provo­ can algún efecto perjudicial. 9. No sientas vergüenza en consultar tu problema sexual con un especialista.

Fuentes 1.Rodrigo Tenorio Ambrossi, psicoanalista de la Universidad Católica de Ecuador. 2.Eyre, Linda y Eyre, Richard (1999). Hablemos de sexo. Bogotá, Colombia: Grupo Editorial Norma. 3.Orgaización Mundial de Salud (2006). Defining sexual health. Ginebra, Suiza, pp. 28–31. 4.Lépori, Luis Raúl (2008). Universo sexual. Buenos Aires: Letbar Asociados. 5.“Cómo disfrutar la sexualidad”, en Revista Muy Interesante, Año 21, No. 7, 2004. *Redacción. ** a.e.c., “antes de la era común”, expresión que sustituye a “antes de Cristo” y es más adecuada a la presente realidad multicultural (N. de la R.).

Ya que Díseres ® afirma la importancia vital de obtener información válida en cuanto a la sexualidad humana y de enseñarla de forma honesta y directa, presentamos

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Sexualidad

EDUCACIÓN SEXUAL EN LA INFANCIA Ulises Armenta1

La sexualidad constituye un aspecto legítimo e imprescindible para el desarrollo saludable de las personas y es un derecho humano inalienable, de importancia sustantiva para la construcción misma del ser. Dra. Stella Cerruti Basso, coordinadora de educación sexual en la Administración Nacional de Educación Pública de Uruguay

La sexualidad es un fenómeno fascinante. Entender que es parte inherente de nuestra vida es estar dispuestos a conocer y explorar las emociones, creencias, sen­ timientos y conductas que están relacionadas con ella. Sin embargo, los falsos conceptos, las ideas distorsiona­ das acerca de la sexualidad, los programas mentales rígidos, una serie de mitos y tabúes frenan las posibili­ dades de un crecimiento sano de la persona, desde el nacimiento hasta etapas avanzadas de la vida. En este sentido, es fundamental romper con el mito de que la infancia es una etapa asexuada de las personas. Ante ello, lo primero que necesitamos considerar es que los bebés son seres sexuados por naturaleza, que cada niño vive la sexualidad de forma diferente y que mu­ chas de sus experiencias en relación con lo sexual están matizadas por elementos de tipo sensual y erótico. Todo ello encierra actitudes y conductas que se manifiestan a través del juego, de la comunicación con otros, al imitar modelos sociales, al interactuar con otros niños de su misma edad o con personas adultas, y las cuales pueden ser vividas con satisfacción, asombro, interés, miedo, apatía, con culpa o alegría, dependiendo de la manera en que ha sido educado en relación a ello.

A los tres años ya hay una clara identidad de género. Identifican sus órganos sexuales con funciones excreto­ ras. Muestran curiosidad por el cuerpo desnudo e iden­ tifican las diferencias o similitudes con el propio. A los 36 meses pueden explorar sus genitales con una clara intención de experimentar placer. Ante ello, es esencial no asustarse, golpearles o regañarles. Para los cuatro años, niños y niñas buscan tener juegos que les permitan estar en contacto físico, pueden jugar al papá o a la mamá, a la enfermera y al doctor que re­ visan el cuerpo. Se interesan en conocer qué hacen en el baño los adultos y pueden solicitar entrar a bañarse con sus padres. Permanecen las exploraciones en las zonas genitales. Su sexualidad se vincula con la autoestima y con el placer de relacionarse sana y amorosamente con los demás. En la edad de cinco a seis años están fascinados con la persona adulta del sexo opuesto. Pero ya aprendieron que no hay interés sexual de su parte. Su pensamiento es pre-lógico, aún no hacen operaciones mentales ni tienen habilidades de pensamiento concreto, lo están desarrollando. Vuelven a entablar una relación más intensa con la persona de su mismo género. Desarro­ llan en general un gusto por el beso, quieren besar a toda la gente, descubren que las personas adultas les celebran esa expresión física. Entre pequeñines se be­ san igual en la boca y mejillas. Descubren la desnudez como concepto y tienen gran curiosidad por ella, se ríen nerviosamente ante ésta. Tienen gran curiosidad por ver y tocar los órganos sexuales de las mascotas, de otros niños y otras niñas.

Durante el primer año, el tacto y el placer se relacionan, los niños tienen erecciones y las niñas hinchazón genital de 3 a 11 veces al día, como respuestas involuntarias. Les agradan las caricias y el contacto físico. Exploran todo su cuerpo sin diferenciar lo relacionado con sus genitales.

A los siete años se da una gran parte de los procesos de maduración de neuronas, debido a lo cual son capaces de un pensamiento concreto. Comienzan a comprender cómo funcionan las reglas y descubren la intencionali­ dad de las acciones de los otros; empiezan a relacionar las causas y consecuencias. Ya entienden cuando al­ guien abusa de ellos o los maltrata, lo bueno y lo malo, la falta menor y la grave. Ahora les gusta jugar más con niños o niñas de su mismo género.

A los dos años ya se identifica como niño o niña, tiene identidad genérica, aprende a nombrar las partes de su cuerpo. Es necesario emplear las palabras correc­ tas para referirse a sus genitales: “pene”, “vulva”, etc. Las niñas pueden descubrir la experiencia placentera al momento de frotarse el clítoris, esto es normal y es necesario no juzgar.

A los ocho años siguen desarrollando su sexualidad basándose en la identificación con personas de su mis­ mo género, los mismos juegos entre varones y entre ni­ ñas se ven reforzados por la educación de las personas adultas. Si se hace diferencia sexista, esta puede ser la edad para asentar el carácter machista en niños y hem­ brista en niñas. Pueden aprender cómo hacen el amor

Por lo anterior, es necesario tener clara cada etapa de la vida en relación con la sexualidad.

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las personas adultas o cómo funciona el embarazo. Preguntan todo. Quieren esconderse del mismo género para hablar en secreto, quieren tener una vida propia. En varones se percibe su necesidad de estar cerca, de tocarse, aunque sea jugando a la lucha libre.

- Puede comprender y manejar mejor sus estados de ánimo producto del desarrollo físico y sexual de acu­ erdo a la edad. - Al conocerse más puede aceptarse mejor y reflejarlo en las relaciones con sus semejantes.

Empiezan a detectar a los nueve años la estética y la atracción. Hablan con sus amistades de asuntos sexua­ les. Experimentan con juegos en que puedan besarse o abrazarse, o incluso quitarse algo de ropa como castigo del juego. Dependiendo del ambiente familiar y de qué tanto ocultamiento de la sexualidad haya en casa, mu­ chos de estos juegos los hacen a escondidas.

1 Psicólogo con Maestría en Educación de la Sexualidad Humana. Especialidad en técnicas gestalt y Doctor en Psicoterapia Humani­ sta. Académico en la Facultad de Psicología de la Universidad Au­ tónoma de Sinaloa, así como docente y coordinador académico del Instituto Humanista de Sinaloa.

De diez a once años conocen la menstruación y la eya­ culación tienen muchas preguntas al respecto, que ya deberían haber sido respondidas tanto desde el punto de vista científico como desde lo emocional, un par de años antes. Ya expresan su interés específico de atrac­ ción por ciertas niñas o niños. Desarrollan los sentimien­ tos de solidaridad, intimidad e identificación. Parece ser que en la medida en que vamos creciendo, vamos siendo constantemente influidos por la sociedad y nos olvidamos poco a poco de nosotros mismos y, con ello, de nuestra propia sexualidad. Es preciso educar en la afectividad, en el amor y en todo el complejo mundo que afectará a la persona y a su relación con los demás. Necesitamos plantear estrategias concretas que permi­ tan la promoción y el respeto de los derechos sexuales de los niños y el acceso a información científica, libre de mitos y prejuicios. Con la educación de la sexualidad se busca que la persona conozca y asuma su sexualidad de manera responsable. Alguna de las ventajas de que los niños sean educados desde temprana edad en el tema de la sexualidad son: - Un niño mejor informado puede entender mejor lo que le pasa a su cuerpo y asumir su desarrollo de una forma más sana. - Recordemos que el conocimiento es poder que y un niño preparado puede ser mas asertivo con sus se­ mejantes, teniendo siempre presente el respeto por sí mismo. - Conoce los límites en la convivencia y puede defend­ erse o pedir ayuda cuando alguien está diciendo o ha­ ciéndole cosas que dañan su integridad física y moral.

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Contacto: uarmenta@ihs.edu.mx

SEXUALIDAD EN LA ADOLESCENCIA Leonor Estudillo2

Leí una definición de adolescencia, y quiero compartir­ la contigo: La adolescencia es como una mudanza de casa, donde todo se desordena, y mientras dura no se encuentra nada, pero todo este desorden pasa con el tiempo (Julius E. Warren). Ese niño o niña que jugaba a ser grande se pregunta por el amor, la vida, la muerte y el dolor en su historia. Cree, a veces con razón, que nadie lo entiende. Sus pa­ dres, los maestros y algunos hermanos se convierten en agudos observadores de su desorden, de sus cambios de humor e involuntarias volcaduras de vasos de leche en el desayuno. Debemos tomar en cuenta que ante este cambio, la percepción del adolescente le hace sentir que vive en un espacio de soledad donde se generan emociones encontradas de amor, odio y angustia, que le hacen buscar, a veces frente al espejo, una respuesta a ¿quién soy? y ¿quién será capaz de amarme? Durante largas horas al teléfono o al chat, formas preferidas de comu­ nicar secretos y penas amorosas, el adolescente puede no dormir para dar y pedir el consejo esperado.

Ella: mente y cuerpo que investiga, duele, teme y ama El cuerpo de la adolescente comienza con una sorpresi­ va molestia en sus senos, la llegada de la menstruación, dolores que acompañan el continuo soñar en conquistar a un apuesto príncipe que la prepara para el deseo de recibir, de ser amada, sueños diurnos de besos y

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caricias que a la vez le producen excitación, temor y culpa. Su cuerpo se parece al de su madre: quiere ser como ella, pero la critica con sus amigas. La siente como un modelo a imitar, aunque también la siente como su ene­ miga, desea tener sus cualidades y odia sus sermones. El papel de los padres es acoger y escuchar, aunque su hijo o hija no los busque. El compromiso es estar presente. Cualquier momento es privilegiado para dialogar.

Él: mente y cuerpo que experimenta, teme y ama Ante el cuerpo del adolescente varón, su tendencia es a distinguirse de lo que es aniñado. Todo el tiempo se preocupa por el tamaño de sus órganos sexuales, mus­ culatura y fuerza. Su popularidad esta en fumar, beber alcohol, probar drogas, también el peinado, el vestir y el calzado son formas de ser aceptado. Inicia el galanteo con la chica que le gusta, pero su virilidad la comprueba consultando revistas pornográ­ ficas y las aventuras de los amigos, para conocer me­ jor su respuesta sexual y aprender a conquistar a una mujer. En ellas como en ellos, la relación genital sexual y el enamoramiento son deseos encontrados que les llevan a sentir temor de que cambie su vida en la escuela, a pesar de ser admirado por los chicos de su edad por tener “vida sexual”. Si existe el embarazo en la adolescencia, ella lo vive en secreto hasta que su vientre se nota. Él, en cambio, duda de su poder creador y se angustia ante la respon­ sabilidad de mantener a la madre y al hijo que ella espera; entonces suplica por la ayuda de sus padres. En cuanto a los padres, es importante que eviten la amenaza y el castigo a su hijo o hija. Si están sor­ prendidos o desilusionados de lo que sus hijos están viviendo, aprendan a recordar y a escuchar como pa­ dres. Les toca ser sus mejores consejeros, sin sermones y con apertura. Son el puente de comunicación desde su propia experiencia de haber sido adolescentes, ya que la información sexual que de su mano salga los prepara para enfrentar la vida y los prevé de riesgos, como enfermedades de transmisión sexual, pornografía

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cibernética, “amigos” en internet, desinformación sobre la homosexualidad, adicciones y suicidio. Estudió en la Universidad Iberoamericana en la Ciudad de México; en León Guanajuato se preparó como Terapeuta de Grupos e im­ partió cursos en Terapia Gestalt. Actualmente se encuentra trabajan­ do en una casa de formación de madres adolescentes en Bolivia. Contacto: senderoicamino27@yahoo.com.mx 2

SEXUALIDAD EN ADULTOS MAYORES Ricardo Domínguez

En el año 2500 a.e.c., los chinos consideraban que la relación sexual era obligatoria hasta los setenta años, tanto para mujeres como para hombres, ya que pensa­ ban que el sexo es favorable para la salud como medio para alcanzar una vida larga y feliz. Sin embargo, en la Edad Media se satanizó al sexo: se creía que el placer sexual era pecado, obra del demonio. La relación sexual en el pensamiento medieval tenía como único objeto la procreación (herencia del pensamiento hebreo) y, en consecuencia, estaba limitada a los matrimonios. Por ejemplo, Santo Tomás de Aquino creía que el hombre es­ taba mejor equipado biológicamente que la mujer y que, en el proceso reproductivo, era el hombre el participante más activo e importante. De esta manera al relacionar la sexualidad con la reproducción, se negó el disfrute de la sexualidad al anciano. Como secuela del pensamiento medieval, se ha idealiza­ do paulatinamente el rol sexual atribuyéndole un carácter de sacralización debido al cual los adultos mayores se presuponen asexuados. Derivado del pensamiento reli­ gioso durante la Edad Media, se separa ideológicamente la sexualidad del amor, estableciéndose estándares que dictan una doble moral, una para varones y otra para mujeres. Este prejuicio se conservó hasta fines del siglo XIX. Richard Von Krafft-Ebing, psiquiatra alemán fal­ lecido en 1902, consideraba que la sexualidad en el adulto grande era una “perversión”, precisamente por no ser reproductivo. Posteriormente, el Informe Kinsey (1948) reveló que 33% de los adultos mayores de setenta años conservaban su actividad sexual, aunque por otra parte también existen investigaciones que coinciden en cuanto a la declinación de la actividad sexual en la vejez (Diokno, Brown y Herzog, 1991; Rivera y Reig, 1991; Moradian, 1991; Masrer y Johnson, 1981). Aun cuando los resultados de la investigación geron­ tológica concluyen que el adulto mayor vive una decli­ nación de su sexualidad, se observa que cuando la

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persona ha vivido una sexualidad libre de prejuicios y ha mantenido una sexualidad activa, puede tener un mejor pronóstico hacia una sexualidad permanente que evoluciona y cambia hacia el final de la vida, dán­ dole calidad a ésta. Un ejemplo cinematográfico es la película Elsa y Fred, de Marcos Carnevale, en donde se cuestiona la actitud social hacia la sexualidad que va en contra de la moral familiar que espera una vejez solitaria y resignada.

Decálogo de los derechos de la vejez (Alonso Acuña). 1. El ejercicio de la sexualidad es una libre opción que estoy en capacidad de tomar. 2. Mi expresión sexual es permanente y no depende de la edad. 3. Tengo el mismo deseo y derecho a recibir y dar caricias. 4. Estoy en capacidad de expresar sanamente el afecto hacia las personas que me atraen. 5. Puedo constituir una pareja y compartir mis sentimientos. 6. Soy capaz de trabajar, de producir, hacer deporte y divertirme. 7. Como persona mayor puedo tener el don de lo elemental. 8. Me aferro a la vida porque sé de su valor y percibo el placer de vivirla. 9. Tengo derecho a cuidar y mejorar mi imagen exterior, a transmitir a los demás la belleza interior que brota de mi cuerpo y gozar de toda clase de sensaciones que de él provengan. 10. El llegar a la vejez significa que he sobrevivido y triunfado sobre la enfermedad y la muerte. Miembro de la Asociación Mexicana de Teratología y Jefe del Servicio de Psicología del Hospital para Enfermos Crónicos “Dr. Gustavo Baz Prada”. Contacto: neopsic@yahoo.com.mx 3

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PREFERENCIA GENÉRICA: HOMOSEXUALIDAD, BISEXUALIDAD, HETEROSEXUALIDAD Gloria Soto Marín*

En nuestra cultura occidental de origen judeocristiano, se ha intentado suprimir las preferencias genéricas dis­ tintas a la heterosexual al considerarlas pecaminosas y merecedoras de castigo; igualmente, se les han puesto “etiquetas” llegándoles a dar la categoría de enferme­ dades mentales. En realidad, ninguna de estas acciones ha disminuido su prevalencia, pero sí han infundido sentimientos de culpa, inadecuación y estigmatización en las personas que muestran preferencias genéricas diferentes a la heterosexual. El Dr. Juan Luis Álvarez-Gayou, médico psiquiatra y director general del In­ stituto de Enseñanza Superior e In­ vestigación Sexológica (IMSEX), define la preferencia genérica como el gusto o atracción de una persona para relacionarse afectiva y/o eróticamente con personas del mismo género, del otro género o de ambos géneros, pudiendo entonces determinarse las preferen­ cias homosexuales, hetero­ sexuales y bisexuales.

Homosexualidad Casi siempre se ha visto a la homosexualidad como enfermedad, desviación o perversión, lo que ha ll­ evado a diversas posturas y teorías sobre su origen. Hoy en día no hay elementos para establecer un origen genético de la expresividad homosexual más allá de la etiología genética de una capacidad de respuesta genital y sistemática ante estímulos sexuales diversos. En otras palabras, el ser humano hereda los órganos, sub­ stratos bioquímicos y mecanismos neuro-hor­ mono-fisiológicos, pero no la posibilidad de responder en forma preferente a unos u otros estímulos.

Teorías psicosociales Freud, en su teoría psicoanalítica, considera que una bi­ sexualidad innata explica las tendencias latentes hacia la homosexualidad que pueden activarse bajo ciertas condiciones patológicas. Así, Bieber (1962) describe en los homosexuales un patrón paterno que consiste en una madre posesiva, indulgente en exceso y dominante, y un padre hostil, ambivalente y lejano. Bene (1965) señala un patrón de relación inadecuada con un padre

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débil. Por otro lado, Greenblat (1969) encuentra que los padres de homosexuales son generosos, “buenos, domi­ nantes y poco protectores”. En la actualidad prevalece el enfoque de Marmor (1978), quien señala que la homosexualidad es “mul­ tideterminada por factores psicodinámicos, sociocul­ turales, biológicos y situacionales”.

Bisexualidad Las personas bisexuales tienen el mismo nivel de atracción hacia uno y otro género. Según el planteamiento del continuo, los bisexuales pueden ser practicantes abiertos de am­ bas partes de su bise­xualidad, no practicantes respecto a la dimensión erótico-sexual de alguna de ellas (homo, hetero), u ocultos, en cuanto a que no aceptan o reconocen una de las dimensiones. Esto último se refiere a quienes en nuestra sociedad se ven obligados a casarse y con­ servar oculta la expresión de la otra dimensión. Un hecho frecuente en to­ das las investigaciones es que los bisexuales son vis­ tos negativamente tanto por los grupos heterosexuales como homosexuales. Para los heterosexuales el bisexual no es más que un homosexual y sufre los rechazos y agresiones de los homosexuales, quienes lo consideran indeciso e indefinido. Pero sí hay algo que es común a muchos autores, y es que han “caído en la trampa”, como dice Wolff, de identificar el comportamiento “ma­ rimacho” como característico de la bisexualidad o lesbi­ anismo. Hombres y mujeres bisexua­les u homosexuales no se distinguen por aspectos especiales, como se cree popularmente. Se conocen hombres y mujeres funda­ mentalmente homosexuales que son el prototipo de la masculinidad y femineidad. * Psicóloga y asesora sexual. Ha trabajado en el Programa de Salud Mental de la Secretaría de Salud, Municipio de Medellín. Es coordi­ nadora del Comité de Violencias Sexuales de Medellín y aspirante a la Maestría en Violencias con Equidad de Género. Contacto: glomasoto@une.net.co

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Sexualidad

UNA MIRADA AL VIH/SIDA Mónica Reyes Berlanga*

El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) constituye la etapa final de la infección por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). De acuerdo con cifras oficiales del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSI­ DA), durante 2009 existían en el mundo 33.4 millones de personas viviendo con VIH, y para el mismo año se registraron 2.7 millones de nuevas infecciones. En nuestro país, el Centro Nacional para la Preven­ ción y Control del VIH/SIDA (CENSIDA), reportó en no­viembre de 2010 220,000 personas viviendo con VIH, con 144,127 casos acumulados de SIDA en adul­ tos. De éstos, 3,353 son en menores de 15 años. El grupo de edad más afectado es el de 30 a 44 años. De las 220,000 personas que viven con VIH, 60% son hombres que tienen sexo con hombres y 23% mujeres heterosexuales. Los casos acumulados de SIDA para Guanajuato son 3,126, con una incidencia acumulada de 61.7 por cada 100,000 habitantes, que representa 2.2% del total de casos del país. De acuerdo con esti­ maciones de CENSIDA, 59% de personas desconocen su status serológico, 27% están recibiendo tratamiento antirretroviral (ARV) y 14% aún no requieren tratamien­ to. La relación hombre-mujer es de 4:1. La transmisión sexual es responsable por más de 90% de las infecciones en nuestro país, de tal manera que la educación sexual que resultara en el ejercicio res­ ponsable de nuestra sexualidad es el pilar fundamental en la lucha contra el VIH, el reto es poder contar con una educación en valores, global y con bases científicas que resulte en que al momento preciso la persona evite o se proteja en caso de prácticas de riesgo. Es perti­ nente mencionar el trabajo que al respecto ha desem­ peñado CENSIDA como rector nacional de las acciones en la prevención sexual, así como el esfuerzo continuo y comprometido de la sociedad civil organizada en tra­ bajo con VIH.

activamente en la prevención de la transmisión por el uso de drogas inyectables. La transmisión perinatal es aquella que se presenta entre una mujer con VIH y su hijo. El reto en la prevención es el diagnóstico oportuno de la mujer embarazada, de tal manera que en nuestro país se debe ofertar la prueba a todas las mujeres embarazadas (la cual es voluntaria) para que reciban tratamiento y así evitar la transmisión perinatal. Existen avances importantes en esta materia en México. La disponibilidad de tratamiento antirre­ troviral ha convertido al VIH/SIDA en una enfermedad crónica, y ha disminuido drásticamente la mortalidad. Todos los antirretrovirales están disponibles en nuestro país. El sector salud público (IMSS, Seguro Popular, ISSSTE) cuenta hoy en día con la infraestructura y los recursos humanos capacitados para atender de manera integral a las personas con VIH. El trabajo coordinado entre gobierno y sociedad civil organizada ha dado buenos resultados. Sin embargo, el VIH aún presenta grandes retos: prevención con educación global, mayor acce­ sibilidad a la prueba de VIH, trabajo en estigma y dis­ criminación y continuar mejorando el control médico, nutricional y emocional de las personas con VIH. * Infectóloga pediatra. Egresada del Instituto Nacional de Pe­ diatría. Secretaria técnica del Consejo Guanajua­ tense para la Prevención y Control del VIH/SIDA (2001-2008). Profesora de infectología en la Es­ cuela de Medicina UQI (2000 a la fecha). Jefa de Pediatría del HGZ/MF 2, Ira­ puato, Gto. Contacto: reyesberlanga@yahoo. com.mx

Posterior al Programa de Sangre Segura, ya no se han reportado infecciones por transfusiones sanguíneas, sin embargo, en esta categoría de transmisión se incluye la infección por el uso compartido de agujas contami­ nadas entre consumidores de drogas inyectables. El sector salud y la sociedad civil organizada trabajan

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Sexualidad

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Mujeres en India


SENSUALIDAD,PAREJA, MOVIMIENTO Rodrigo González Zozaya*

La sensualidad es una facultad que posee el ser humano. Lejos de ser un instinto, es algo que se aprende, enriquece nuestras vidas y es un trabajo personal de cada uno. Pero para poder ser sensual, se necesita estar en armonía con el interior, sentir confianza y sentirse bien con la propia forma de ser. Para desarrollarse en este ámbito, la danza puede ser una herramienta muy útil. En mi experiencia como maestro y como bailarín profesional, mi cuerpo es un medio de ex­ presión. He observado a mis alumnos romper con tabúes de vergüenza, expresión y creatividad, y ver que a través del baile son más cercanos a las personas y pierden el miedo al contacto, aprendiendo que por medio del cuerpo y el movimiento pueden hablar, como si fueran palabras, co­ municándose con los otros, demostrando lo que quieren y logrando sentir de una forma más libre. Hablar de sensualidad es mostrarse al otro, sentir o per­ mitirse sentir y expresarlo. Es como verse en un espejo donde se refleja la belleza que todos tenemos. Tanto mu­ jeres como hombres pueden explotar su sensuali­ dad. Lo ideal es que el hombre comprenda que ser sensual no implica afeminamiento. Si bien la sensualidad femenina es más delicada, evidente y aceptada so­ cialmente, el hombre posee su propia forma de expresarla: ser viril, galante, caba­ lleroso y educado son algunas de las caracterís­ ticas que todo

hombre sensual puede poseer. Aquí es donde entra la danza en la pareja. El tango y la salsa son un excelente ejemplo para desarrollar la sensualidad, es un juego cons­ tante de dar y recibir, llevar y dejarse llevar, observar y mostrarse. De este modo, las relaciones se enriquecen y profundizan. El cuerpo en relación con el otro es algo bási­ co y placentero para poder tener una vida más plena. En pareja, la sensualidad queda estrechamente ligada a la sexualidad, pues ambas tienden a la innovación, des­ piertan la curiosidad y la imaginación enriqueciendo y dando más intimidad en la relación, usando un lenguaje diferente como una mirada sugestiva, un suspirar al oído o una caricia en el lugar adecuado: todo esto puede decir más que mil palabras. Las relaciones amorosas en sí son una danza, es un fluir constante con la pareja. Es como si estuviéramos con­ struyendo una coreografía de vida con el otro. ¿Cómo podemos desarrollar nuestra sensualidad en pareja? Si camino encorvado y no sonrío cuando me habla o saluda mi pareja, si mis gestos son bruscos y secos, seguramente inspiraré más miedo que amor. Estos simples ejemplos bastan para demostrar la importancia que tiene la forma de moverse. Poco importa lo que diga y cómo lo diga si la gesticulación o el ademán em­ pleado no es cercano y amoroso con mi pareja. La expresión del cuerpo es lo primero que se ve, y es muy importante que la pareja sienta suavidad y calidez en uno, ser cercano y, cuando se pueda, dar muestras de afecto como un abrazo o un beso. No sólo ser cercano con las palabras, sino con toda la persona, con todo el cuerpo. Lo más importante es no tener mie­ do a demostrar lo que se siente. La persona que está contigo es tu pareja, si fuera de otra forma no estaría a tu lado. * Maestro bailarín. Coreógrafo egresado del Centro Nacional de Danza Contemporánea. Cursó la Especialidad en Orientación en Psicoterapia Gestalt en el Insti­ tuto Humanista de Psicoterapia Gestalt. Pertenece al grupo Utopía Gestalt como director de Humanidanza. Contacto: humanidanza@ hotmail.com

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SEXUALIDAD Y EROTISMO Pablo Campos*

La sexualidad no es meramente un fenómeno biológico o físico accidental a los seres humanos, sino parte in­ tegrante de su autoexpresión y de su tarea de autocomunicación con los demás. Con base a lo anterior, quisiera retomar algunos de los conceptos que el maestro Octavio Paz analiza en su ensayo La llama doble. Sexo, erotismo y amor son aspectos del mismo fenómeno, manifestaciones de lo que llamamos vida. El más antiguo de los tres, el más amplio y básico, es el sexo. Es la fuente primordial. El erotismo y el amor son formas derivadas del instinto sexual: cristalizaciones, sublimaciones, perversiones y condensaciones que trasforman a la sexualidad y la vuelven, muchas veces, incognoscible. La sexualidad, como un acto biológico inherente a to­ dos los seres vivos, tiene como elemento fundamental la procreación para la perpetuación de las especies; en el erotismo el placer es un fin en sí mismo o tiene fines distintos a la reproducción. El erotismo es exclu­ sivamente humano: es sexualidad transfigurada por la imaginación y la voluntad de los hombres. La primera nota que diferencia el erotismo de la sexualidad es la infinita variedad de formas en que se manifiesta, en todas las épocas y geografías. El erotismo es invención, variación incesante; el sexo es siempre el mismo e im­ plica sólo un proceso de apareamiento.

erotismo cuya esencia es el placer por sí mismo, pero no un placer que, como menciona Octavio Paz, nos su­blime, sino un placer egoísta y carente de compromiso para con los demás. Este erotismo se vende muy bien desde el punto económico y éste es el punto clave dentro de nues­ tra sociedad de consumo. Estamos bombar­deados por estímulos eróticos en todas partes y tenemos que aceptar que la mayoría están perfectamente realizados, siendo muy placenteros desde el punto de vista visual. El pro­ blema es que el impacto de los medios de comunicación en el comportamiento humano es desbordante y que, como sociedad, lo que estamos ofreciendo para tratar de lograr el equilibrio deseado es muy pobre. Tenemos que replantearnos nuevas estrategias que im­ pacten positivamente en una educación sexual adecua­ da, ya que ésta es la única arma que, considero, puede lograr que mantengamos una sociedad saludable. * Médico. Presidente del Colegio de Historia y Filosofía del ­Estado de Guanajuato. Contacto: camposdoctor@gmail.com

El hombre es el único ser vivo que no dispone de una regulación fisiológica y automática de su sexualidad. Por esto hemos tenido que inventar reglas que, a un tiem­po, canalicen al instinto sexual y protejan a la so­ ciedad de sus desbordamientos. Sin esas reglas la fa­ milia se desintegraría y con ella la sociedad entera. El erotismo es dador de vida y de muerte, es represión y es licencia, sublimación y perversión. Las normas que permitan un erotismo que contribuya al crecimiento de las personas son numerosas, cambiantes y contradicto­ rias; su premisa fundamental está compuesta por dos términos: la abstinencia y la licencia. La salud de la sociedad y la estabilidad de sus instituciones dependen en gran parte del diálogo contradictorio entre ambas. Vemos con preocupación que, en el momento actual, este equilibrio se rompe de manera peligrosa. Los me­ dios de comunicación masiva se han convertido en vías que imponen patrones de conducta que, lejos de contribuir al crecimiento de las personas, fomentan un

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Senderos de Reflexión


díseres te presenta las siguientes actividades a través de:

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EL ÚLTIMO VERANO DE LA BOYITA Ulises Guzmán*

A pesar de que todos pasamos por ello, el descubri­ miento de nuestra propia sexualidad está rodeado de secrecía. Además del velo que algunos convencionalis­ mos sociales colocan sobre ella, es innegable que no­ sotros mismos la mantenemos oculta, al menos en parte: en ocasiones, como respuesta a estímulos externos; otras, usándola como una frontera personal. Después de todo, nuestra maduración sexual es uno de los pro­ cesos más íntimos que podemos atravesar como perso­ nas y una dimensión comunicativa integral, que oscila entre querer ser compartida y resguardada. El último verano de la Boyita es una película argentina dirigida por Julia Solomonoff que explora el despertar sexual de una niña, Jorgelina. Por medio de una bucóli­ ca narración, muestra su transición del ímpetu infantil a las explosivas, aunque todavía latentes, emociones ado­ lescentes, que vemos manifestándose no sólo en la con­ ducta de Jorgelina, sino también en la transformación de las relaciones con su familia y amigos.

Para descansar de una tensa situación familiar, Jorgeli­ na y su padre van al campo, donde ella se encuentra con un viejo amigo, Mario, un chico reservado que le revelará ese conflictivo lugar emocional lleno de secretos en el que se encuentra y al que ambos deben enfrentar. Esa es la historia con la que este filme nos muestra cómo unos niños descubren, incluso sin percatarse de ello, la manera en que nuestra naturaleza sexual está unida de forma inherente a nuestra esencia y a la forma en que nos relacionamos con el mundo; además, cómo ésta nos transforma profundamente, habilitándonos también para descubrir plenamente la identidad y la amistad. Es una película que no hace juicios; no intenta filtrar el despertar sexual infantil a través del entendimiento adulto o de los valores y experiencias que adquirimos a lo largo de la vida. La directora establece una narración (desde una perspectiva que se antoja autobiográfica) que trata de aproximarse fielmente al fascinante pro­ ceso de florecimiento sexual, abundante en emociones, cosquilleos y calidez; pero también plagado de in­ certidumbre, desconcierto e incluso miedo y trágico desapego. Es necesario advertir que la película toca un aspecto complejo, con fuertes implicaciones y que algunas per­ sonas podrían considerar agresivo o aventurado; reve­ larlo no es pertinente, pues es un elemento argumental importante y, para disfrutar más del relato, es mejor no saber nada al respecto. No es algo escandaloso u ofensivo, sin embargo, es recomendable verla con discreción. Desafortunadamente, esta película no se consigue fácil­ mente en México, pues se ha editado en Europa y Ar­ gentina solamente. Es posible adquirirla vía internet o en tiendas de películas importadas y de autor. El último verano de la Boyita es un filme que no se debe dejar pasar; pocas veces nos encontramos con un relato que aborda la sexualidad en la infancia, menos aún desde un punto de vista tan fresco, honesto y universal. Todo dentro de una película de gran realización, de la que podemos aprender mucho sobre nosotros mismos y so­ bre los niños que apenas llegan a esa maravillosa pero difícil transición. Contacto: ulises@diseres.com.mx

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El último tirón



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