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Díseres

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Editorial ¿Qué significa la palabra límite? Según el diccionario de la Real Academia Española, límite es, en una de sus muchas acepciones, el “extremo que pueden alcanzar lo físico y lo anímico”. En este segundo número de DÍSERES, hemos dedicado El Tema a dos problemáticas que muestran, a través del cuerpo, límites por atender tanto en lo físico como en lo anímico: la obesidad y la anorexia. Hemos concebido al cuerpo como dimensión de un sujeto actuante y sensible a lo que ocurre en su entorno —sujetos y objetos que lo abrazan, que lo apoyan, que lo ven, que le hablan, lo proveen, etc. Es ahí donde la realidad nos ocurre y sorprende: la inteligencia, el amor, las emociones e, incluso, la manifestación del espíritu. En las siguientes páginas, encontrarás una exposición del desarrollo histórico y sociocultural de la manera en que el ser humano se ha enfrentado a la obesidad y la anorexia como retos que cuestionan su relación con el cuerpo. Del mismo modo, hallarás varios temas que te permitirán recordar o descubrir recursos cercanos que enriquecen tu persona y que no hay que perder de vista. Continúa ejercitando tu lectura, estimado lector. ¡Adelante!

CONTENIDO ESPACIO ESENCIAL Alternativo: Sanar y ser sanado con Reiki 4 Sociedad: De cultura y lugar 6 EL TEMA Realidad: Los límites del cuerpo: obesidad y anorexia 9 Dialéctica: Cuerpos comerciales, lastimados y en búsqueda de identificación 12 En acción: Comedores compulsivos anónimos: concepto C.E.A.–H.O.W. 19 La mano: La felicidad está en mí, no en la comida 22 Ilustrado: ¿ A poco no tengo un cuerpo suculento? 24 JOLGORIO La nata y la crema: Luisa Huertas. Una actriz a prueba de todo 26 El último tirón: Comiendo historias 28 POSDATA 30


Sanar y ser sanado con REIKI Por Juan Carlos Hermosillo Gonzรกlez*


La fuerza universal de la vida, o Energía de Vida conducida, está presente en el significado de la palabra japonesa reiki.

El Reiki es un sistema de tratamiento integral bastante simple que consiste en la colocación de las manos por encima o sobre distintas partes del cuerpo de una persona, animal o planta. La intención es canalizar adecuadamente la Energía de Vida, la reiki propiamente dicha. Esta práctica existe en Japón desde hace miles de años, transmitida en secreto de maestro a discípulo. Fue redescubierta en el siglo XIX por el Dr. Mikao Usui mientras estudiaba antiguos documentos budistas sobre el poder de curar. Después de su revelación, Dr. Usui no dudó en compartir este conocimiento con otras personas. Fue introducido en Occidente durante los años sesenta y setenta del siglo XX. Actualmente es una disciplina muy difundida y existen miles de terapeutas y profesores de Reiki, ya que puede ser practicado por cualquier persona que siga los consejos de un maestro. Reiki no se identifica con ningún credo religioso, filosófico o político. Se fundamenta sólo en los principios de sanar y ser sanado: es un encuentro con el Amor en toda su dimensión.

Ordenar la Energía de Vida es dejar que Ella nos utilice como canales sin ambición personal, sin intención egocéntrica, ni siquiera para curar. Ella es la que sana, no la persona que pone sus manos, quien sólo participa como un canal. Analizando esta función, podemos relacionar dicha energía con el Amor sin condiciones, y preguntarnos: ¿qué necesitamos sentir para alinear nuestra energética? La respuesta será nuestra actitud ante la noción de “apoyo natural y sin prejuicios a cualquier proceso de vida”. En el campo de la sanación energética, Reiki puede ser combinado con técnicas de curación que van desde la acupuntura hasta cualquier método de trabajo corporal. El sistema Usui de Reiki sirve para sanarse y sanar a otros, relacionarse de forma diferente con uno mismo y con los demás, cambiar actitudes y comportamientos para sentirse bien y encontrar sin intermediarios la fuerza interna que uno posee para realizarse. La utilidad de Reiki obra tanto en el nivel consciente como en el inconsciente del ser humano, devolviéndole al cuerpo-mente su estado de armonía y bienestar original.

La Energía de Vida Es la energía cósmica que nos rodea y que nos compone. Somos seres formados de materia y de energía vital: sin ella no podemos vivir.



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* Profesor de yoga desde hace 27 años, formado en la Gran Fraternidad Universal (GFU). Maestro en Reiki desde 2001. Pertenece a la Asociación Nacional de Yoguismo y Naturismo. Contacto: jchg60@hotmail.com. Tel: 716 00 36.

Alternativo

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De cultura y lugar

Por Carlos Flores Montúfar*

El

término cultura presenta varios significados que llegan muchas veces a la imprecisión y la contradicción. Por eso, creo necesario ubicar ese concepto en su origen: conjunto de conocimientos, expresiones y productos que transforman al hombre y su entorno y que identifican a un grupo humano, permitiendo a la vez el estímulo creativo para mantener y desarrollar su identidad específica y/o universal. Desde la perspectiva histórico-antropológica, la cultura se percibe como la primera expresión transformadora de la subsistencia: sacar y plantar, observar y desarrollar; el principio inteligente de la economía como desarrollo del propio entorno, que relaciona la estancia con la identidad local y el deambular con el intercambio de productos. El producto es la ocasión del “agregado” que transformará el trueque en comercio. Pero no sólo del producto-cosa, sino del producto-cosa-conocimiento; dígase, en términos modernos, “transferencia tecnológica” con sus consabidos “candados sapientes”. Es decir, el hombre guarda para sí su intimidad que le asegura la supervivencia y la identidad —tema hermoso para la psicología —. Participar la intimidad puede generar dos consecuencias: crecer o desvalorarse. Crecimiento y fortalecimiento pertenecen al ámbito religioso, es decir, mantenerse ligado algo. La antropología filosófica lo explica en la participación del misterio: aquello inmensurable que guarda y protege a la persona. Su manifestación sensible



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será el rito y, en plan práctico, la ciencia. El código paralelo es el arte, puesto que asegura ambas: el misterio mítico (religión) y la comunicación simbólica (ciencia). En síntesis, podemos decir que ciencia, religión y arte comulgan desde el posible principio del sapiens mucho antes de la historia. Nacen del instinto con ese sutil toque de la inspiración (absorber ambiente) y la expiración (heredar consciencia o un dejo de ella). No en balde decimos “se respira un ambiente extraño” o “se respira un ambiente de confianza”, con sus variantes: se percibe tal o cuál ambiente. Quizá porque la percepción es un término “civilizado” y se respira en un fenómeno cultural. Diferencio la civilidad y la cultura no para separarlos sino, simplemente, para indicar su relación: la cultura es el potencial civilizatorio. No hay civilidad sin cultura, pero sí puede haber cultura sin civilidad. La cultura, como potencial, es el acervo memorial consciente e inconsciente de la persona o personas y su ambiente. Quien inspira, expira. Si aspira monóxido de carbono, expira monóxido de carbono y muere. Pues bien, la civilidad es una cultura (o la cultura) estructurada. Igual que el lenguaje oral o escrito, que hace pasar la cultura de la idea o concepto a la expresión estructurada de la imagen y figura, la palabra y el texto. Así, una ciudad no necesariamente consigue la civilización, o la civilización puede no cuajar en la ciudad, porque el potencial cultural no la halla o no la ha encontrado, y si la descubre, no se expresa adecuadamente.

Sociedad

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Cultura y civilidad, ética y moral, pedagogía y didáctica, ciencia y tecnología son corresponsables de la reciprocidad entre virtud y habilidad. Una ciudad quiere ser la expresión de las virtudes locales que, a su vez, han sido formadas por las ciudades vecinas hasta la internacionalidad. No lo olvidemos, la ciudad respira: oxigena o mata; fortalece o debilita; agrada o arremete. ¿Qué quiero decir con la “cultura de una localidad”? Que hay potenciales o virtudes con base en su memoria, ya sea próxima, lejana o ancestral, y que se manifiestan en las actitudes concretas o simbólicas, dispuestas a interpretación o modificación. La localidad es un ente dinámico, sujeto actante en espacios de tiempo y lugar; es decir, es circunstancia circunstanciada con hábitos, tradiciones, costumbres, etc., en el tiempo: pasado, presente y futuro. Las culturas locales privilegian su identidad en varios aspectos significativos: sus olores a frutas, sus colores en fachadas, vestimentas y objetos varios, en sus edificios públicos y particulares de formas y decorados diversos; sus plazas y jardines, sus calles, avenidas, calzadas, alamedas, callejones, rincones. Igual que la lozanía de la piel joven o el pliegue de la madurez, todo ello aparece en el desliz del tiempo: el juego de los rezagos económicos, educativos, conductuales, llevándonos al abandono, al olvido, al resentimiento que desdibuja la nobleza natural del hombre.

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Nuestra ciudad, descuartizada en sus signos, se queja y llama la atención de una manera tan urgente que nos desconcierta, llegando, por desgracia, a la inhibición, prohibición y represión. Observemos la eliminación de los espacios públicos, ahora cercados de varias maneras o diseñados en la voluntad preventiva que sugiere la intocabilidad y, por tanto, se muestra restrictiva. El abandono y la desesperación nos llevan a la sinonimia soez; de tal modo que: lo mal hecho, lo llamamos “artesanal”; a lo sucio, “popular”..., la belleza improductiva e innecesaria, o en el mejor de los casos “gusto de moda”. La educación en le mundo afectivo se ha descuidado. La cibernecis desplaza el contacto interpersonal; la competitividad cobija y alienta a la agresión y aniquilamiento del otro. Insisto en la reconsideración conceptual por un lado, y por otro invito a volver al espacio público con la decisión concreta de restaurar la confianza, el afecto que sólo la belleza bien preguntada y bien contestada nos da.

*Arquitecto por la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. Productor de programas para televisión cultural. Conferencista en alrededor de tres mil pláticas: Psicología del Arte, Historia del Arte, Filosofía del Arte y Música.

Sociedad

ESPACIO ESENCIAL


Los límites del cuerpo: obesidad y anorexia Por Maricarmen M. L. l cuerpo físico, nuestra presentación visual ante el mundo que llamamos externo, ante los otros cuerpos, cada uno bajo las exigencias propias y ajenas, se va configurando de acuerdo al rol que juguemos en la sociedad.

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Según Sartre, la impresión de ser mirado, visto, desarma y modifica profundamente mi ser, me reduce a la condición de objeto o cosa ante el otro (García, 2001). ¿Será esto lo que explica el comportamiento de la sociedad actual respecto a nuestros cuerpos?

La mujer ha estado particularmente involucrada en las diversas formas en que los rasgos culturales se han manifestado en la fisonomía humana.

El tema

Realidad

Fotografía: Carla Palacios López

En ciertas épocas, la belleza, el poderío y la salud se veían en una complexión rechoncha; las personas con una posición socioeconómica fuerte mostraban esa figura. Por el contrario, la clase obrera y campesina, debido a la escasez de alimentos, presentaba un aspecto flacucho y desaliñado.

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Revisemos algunos pasajes de la investigación que la argentina Andrea Saltzman, artista y curadora de cuerpos diseñados, hizo al respecto. Durante el año 20 mil a.e.c.*, el cuerpo de la Venus de Willendorf, caracterizado por su busto grande y caderas anchas y abultadas, significó la capacidad femenina de procreación. La Revolución Francesa, a fines del siglo XVIII, trae un drástico cambio en la estructura externa y espacial de la silueta, que hablaba de un pensamiento que buscó poner fin al régimen señorial y a la superioridad jerárquica de clases privilegiadas. Se portaba una vestimenta que mostraba un cuerpo más cercano, libre y natural. La actitud sujeta al recato, a la vez elegancia y seducción, vuelve a fines de siglo XIX y principios del XX con el cuerpo encorsetado que dividía en dos la figura femenina y hacía difícil su desplazamiento.

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Con la modificación de los roles femeninos y masculinos a partir del siglo XX, se dan variaciones determinantes en la silueta de la mujer. En los años veinte, el acortamiento de la falda permite un mejor desplazamiento, y comienzan a dejarse al descubierto algunas partes del cuerpo. Esto se acentúa en los años cuarenta con la tendencia a enfatizar las formas corporales. Los años cincuenta estuvieron caracterizados por una silueta curvilínea —con busto y cadera acentuados— y una cintura pronunciada, atributos de feminidad similares a la época de la Venus de Willendorf. La fantasía del mundo del futuro generada durante los años sesenta originó un ideal de juventud, delgadez e ingenuidad. Éste se intensifica durante los setenta con el prototipo del cuerpo unisexo, ejemplificado, según Saltzman, en la película de Stanley Kubrick 2001: Odisea del Espacio. Para los años ochenta, el cuerpo femenino de forma

El tema

Realidad


atlética y geométrica presenta el inicio en la ruptura en la distancia entre los roles femenino y masculino. Es hasta los noventa cuando se marca más este modelo y se omiten las curvas, evidenciando las formas andróginas que comenzaron a replantear los confines entre géneros.

Por el contrario, el Instituto de Salud Pública dice que son 70 millones de mexicanos los que padecen sobrepeso u obesidad. En México, un 50% de la población la padece, y la región centro ocupa el tercer lugar en el país, con una incidencia de 30.7 por cada cien mujeres de 12 a 49 años (INEGI, 2007).

Hoy, las condiciones de salud y belleza han cambiado, sin embargo, las formas de alimentación, convivencia y utilización del tiempo libre, en el que la tecnología juega un importante papel al promover el sedentarismo y alimentos prefabricados, se contraponen a la figura delgada. Esto nos lleva a reflexionar sobre los límites del cuerpo. Específicamente, observemos el desarrollo de las ideas y actitudes de la sociedad sobre el cuerpo físico a través de dos problemáticas opuestas: la obesidad y la anorexia, que muestran en la fisonomía una visión dualista de la realidad actual.

Irónicamente opuesto a la concepción de la corporalidad de tiempos remotos, el periódico La Jornada publica, en noviembre del 2007: “La pobreza, no los malos hábitos, es la causante de obesidad, según la UACM (Universidad Autónoma de la Ciudad de México)”. El artículo destaca que los niños son los principales afectados debido su alto consumo de azúcares y grasas, por la comida a la que tienen acceso.

Datos en torno a la anorexia y obesidad La anorexia, en la actualidad, es un padecimiento derivado de la búsqueda de la delgadez y el temor a ser obeso, y se ve reforzado por una actitud de estar acorde con la moda (decir moda es referirse a “lo que sale de un grupo y es adoptado por la masa”. Descamps, 1986). Originalmente, este padecimiento era casi exclusivo de las bailarinas, deportistas o personas a las que su labor les exigía un extremo cuidado corporal. En los registros estadísticos del INEGI no existe un conteo de los casos, quizá porque es una enfermedad de la que apenas está generándose conciencia sobre su impacto a nivel masivo. El tema

Realidad

Estos datos deben llevarnos a reflexionar y respetar a quienes padecen ambos extremos del cuerpo, y actuar en pro de un mejoramiento en las dinámicas sociales que los generan, y en las que todos estamos implicados.

*a.e.c.: antes de la era común, abreviatura equivalente a “antes de Cristo”, usada en la actualidad para reconocer la diversidad cultural y religiosa en el planeta. Fuentes: Aguilera Eire, Maureen Martha Marguerite (2007). Estudio de caso vínculo madre-hija en cuadros anoréxicos. León: Universidad Iberoamericana. Descamps, Marc-Alain (1986). Psicología de la moda (traducción de Félix Blanco Saseta). México: Fondo de Cultura Económica. Feinstein, Sherman C. (1988). Trastornos alimenticios. Buenos Aires: Nueva Visión. García Camba de la Muela, Eduardo (2001). Avances en trastornos de la conducta alimentaria: anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, obesidad (p. 80). Barcelona: Masson. Gervilla Castillo, Enrique (2000). Valores del cuerpo educado. Barcelona: Herder, Gleeson. INEGI (2007). Mujeres y Hombres en México. Decimoprimera edición. Aguascalientes. Periódico La Jornada (9 de noviembre de 2007, 12 de noviembre de 2007, 24 de enero de 2008). Saltzman, Andrea (2005). El cuerpo diseñado sobre la forma en el proyecto de la vestimenta. Argentina: Paidós SAICF.

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Cuerpos comerciales, lastimados y en búsqueda de identificación El cuerpo físico habla de un pensamiento y una forma de vida subyacentes. Veamos qué nos quieren comunicar tanto la anorexia como la obesidad, de acuerdo con varios especialistas.

Enfoque sociocultural

Entrevista a Héctor Gómez Vargas*

¿Qué

tan responsables son hoy los medios masivos de comunicación de lo que ocurre con la corporalidad?

dinámicas y procesos comparten un perfil de identidad, de aspiraciones, de su lugar en el mundo, en la vida, y demás.

“Primero hay que contextualizar que lo que está ocurriendo con el cuerpo, en específico los cánones de belleza, no son propios de nuestra época ni es exclusivo de los medios masivos de comunicación.

Esto muchas veces se relaciona con la corporalidad, su estética y sus prácticas: la generación de los noventa está envuelta en un ambiente de subculturas diversas, y el cuerpo es un medio fundamental de expresión (piercings, tatuajes, vestimenta, etc.). Un caso particular que se desarrolló en esa época y sigue presente, son los (jóvenes) emo. Ellos manejan una corporalidad muy distinta que quizá no habla en términos de belleza y estética, pero manifiesta que sí les es muy importante, y particularmente es un cuerpo delgado.

Por ejemplo, en España se realizó un estudio, a raíz de la enorme preocupación sobre problemáticas de anorexia y bulimia, para conocer los efectos del impacto de los mensajes que difunden la publicidad y los medios masivos en sus diferentes rubros y dinámicas. Se vio que sí ejercen alguna influencia en ciertos grupos de personas respecto al ideal de belleza, pero igualmente hay todo un entorno global que lo refuerza, permitiendo que se den la anorexia y la bulimia. Es importante tener en cuenta lo que rodea a las subculturas donde se mueven algunos hombres y mujeres, y que en sus

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Algo similar sucede con el resto de agrupaciones juveniles. En este sentido, los grupos de amigos, de pares que coinciden con ciertas filosofías de vida, formas de ser y que se nutren (mutuamente) de industrias como la música, las revistas de moda y otras, van perfilando la corporalidad.

Dialéctica

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También hay que considerar otras cosas. La primera es que a través del tiempo los estereotipos de belleza reflejados en la corporalidad cambian continuamente, y podemos observarlos en los estereotipos de los protagonistas de cine, de la pintura y de la literatura. Además, el concepto mismo de belleza se ha modificado, y hemos entrado a un mundo donde a lo que antes no era bello se le asignan valores estéticos y principios de belleza, tal es el caso del arte gótico y otros más. La segunda es la condición de la salud de acuerdo con las nuevas maneras de alimentación. Agreguemos la aparición y generalización, que forman parte de la comida básica y cotidiana, de productos industriales que se da desde la apertura al Tratado de Libre Comercio, como refrescos y cadenas de comida rápida, que no sólo se han extendido sino colocado como un patrón para el estilo de alimentación de una cultura dentro de las dinámicas familiares y sociales que existen: si el trabajo queda cerca o lejos de casa, qué hay en las tiendas de abarrotes y otras cadenas que proporcionan comida; la colocación de algunos de estos productos como aspiraciones para sentir placer, gusto, saberse niños contentos o jóvenes realizados, etc. esos son otros panoramas a analizar.

el tema

Dialéctica

Así que es limitado entender que la obesidad y la anorexia son únicamente problemas de salud, fisiológicos o de responsabilidad de los medios masivos. Hay factores culturales e históricos que intervienen. Ahora pensaríamos que estamos en una sociedad abierta, indiscriminada, aparentemente caótica, y que fluye. ¿Por qué el cuerpo no?, ¿por qué la salud no? Es decir, las enfermedades cambian y tienen su afronta cultural. Por tanto, ¿cuál es la historia del inicio de estos problemas con su referente no sólo biológico, fisiológico, sino también sociocultural? Lo importante es que los profesionales que atienden este tipo de problemáticas en áreas históricas, culturales, sociales, entiendan que el cuerpo es biológico y fisiológico; los que trabajan con cuestiones biológicas y fisiológicas, entiendan que es cultural, histórico, social y espiritual. En general –porque todos estamos dentro– que se conozcan a sí mismos, en todas las dimensiones, ya que el cuerpo es el punto de llegada y partida de todos”.

*Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Colima. Algunas de sus publicaciones son: Paisajes y pasajes. Sendas de mediología, comunicación y jóvenes en la vida contemporánea (2007); Mundos digitales: entre la fragmentación y la saturación. Estética, cultura y videojuegos (2007); La muerte de Venus. La fragmentación en la estética actual (2007); Tiempos mutantes. Jóvenes, experiencias culturales y recepción histórica del cine en una cultura local (2007); Cultura y subjetividad de los jóvenes en Guanajuato. Un acercamiento a sus valores y representaciones (2003).

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Enfoque psicoanalítico

Entrevista con Emilia Eugenia Alcaraz de la Rosa*

En los trastornos alimentarios, tales como

la anorexia y la obesidad, “la alexitimia, o incapacidad del sujeto para nombrar los afectos o la dificultad de poner en palabras lo que se siente, se presenta como uno de los factores que causan el avance de este tipo de problemáticas. Es resultado de un proceso de desarrollo que impidió el reconocimiento de las sensaciones corporales en las primeras etapas de la vida, y donde el vínculo materno juega un papel fundamental. Aunque es recurrente encontrar ambos trastornos en adolescentes y mujeres, hoy podemos presenciar su aparición en otros grupos como hombres jóvenes, mujeres adultas, inclusive niños y niñas. La etapa de adolescencia es el tiempo en que la manifestación conductual de estos trastornos aparece más, porque las acciones directamente visibles, consistentes en los modos de alimentación, de sobreingesta o de restricción, se presentan como efecto de conflictos interiores y latentes que implican el deseo de ser reconocido, diferenciado, y por eso se desencadenan (dado a que en ellos se emprende la búsqueda de autonomía). El hombre y mujer adolescentes están ensayando a ser ellos mismos, a tomar sus propias decisiones y a consolidar la identidad, a partir de las respuestas ante las interrogantes ¿quién soy?, ¿cómo soy?, ¿qué quiero y qué deseo?, más allá de las decisiones de los padres.

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Asimismo, la imagen de la delgadez se ha asociado con: belleza, éxito o perfección. En muchos de los casos en los que se presenta la anorexia, las características familiares, refuerzan las actitudes de perfeccionismo, autoexigencia y altas expectativas. Además, la traba para reconocer y expresar los afectos, y el enojo, llevan a la persona a depositar en la relación que establece con los alimentos un conflicto que en realidad es emocional. El significado del síntoma de la anorexia es el reclamo de un deseo de autocontrol: quiero ser yo misma, tener control sobre algo en mi vida…, se busca inconscientemente cubrir un deseo de reconocerse, distinguirse y diferenciarse de los demás (de los familiares, otras personas, etc.) En cuanto a la obesidad, es la resultante de patrones conductuales reforzados por las relaciones familiares y grupales, asociados a la imposibilidad para establecer límites. Este obstáculo es también transferido al aspecto corporal; pues a la persona con obesidad, al igual que en la anorexia, pero en extremos opuestos, le es difícil reconocer los límites de su cuerpo, y los límites en la ingesta de los alimentos. En el trasfondo, una persona que sufre de sobrepeso, es una persona doliente, que dista mucho del estereotipo social de que los gordos son los felices y simpáticos.

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Las personas que padecen obesidad presentan cierta tendencia al aislamiento, y sus impulsos no pueden ser controlados a la hora de comer, ya que es a través de la comida que una persona con obesidad cubre su necesidad o sentimiento de soledad, abandono, e incluso se presentan casos en mujeres con conflictos o temores en el aspecto sexual, que se ‘refugian’ en el sobrepeso para pasar inadvertidas. Desde el enfoque psicoanalítico, se busca estudiar la particularidad de cada caso, el cual es un complejo de diversos factores: familiares, sociales, culturales, individuales y genéticos. Sin embargo, el reconocimiento de que existe una problemática por parte del individuo, de la sociedad y las diversas organizaciones sociales nos ayudará a cruzar del no pasa nada a una toma de conciencia, luego a la sensibilización y así a la acción. Los profesionales en materia de nutrición, y otros especialistas que tratan con trastornos alimentarios, deben estar más sensibilizados ante estas manifestaciones del cuerpo para poder atender a las personas que los padecen. Las familias deben reconocer que son parte de la problemática y buscar orientación”. *Licenciada y Maestra en Psicología Clínica. Diplomada en trastornos alimentarios, con especialidad en Intervención Grupal. Actualmente está preparándose como psicoanalista en el Círculo Psicoanalítico Mexicano en León, Gto. Durante diez años ha trabajado con jóvenes y realizado investigación en conductas de riesgo juveniles.

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Enfoque terapéutico

Por Alejandro García Castro*

El cuerpo es el territorio donde ocurre

la existencia, moldeada por la herencia, el entorno cultural y las experiencias de vida, es decir, las emociones. Sí, el cuerpo no es en absoluto ajeno a los sentimientos: su configuración, su forma es producto reflejo de lo que ocurre en el alma —muy frecuentemente de formas más claras que la lengua. La estructura que el cuerpo desarrolla y condiciona es una manera de ver el mundo, una forma de vincularse con los demás, al tiempo que trata de organizar y administrar la energía que emana en el interior de cada ser. En él, hay un constante flujo de necesidades y satisfactores, energías, cargas, emociones, evitaciones, procesos incesantes de expansión y contracción que funcionan como una totalidad, como un sistema, pero que requieren de intercambio con el entorno para alcanzar un equilibrio. Una de las maneras de relacionarse es la alimentación, que no sólo aporta nutrientes sino que es también el prototipo de las relaciones amorosas y la recepción de afecto, seguridad y protección. Es decir, cómo se come es también una guía de la manera en que se recibe afecto.

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Los trastornos de la anorexia y la bulimia, a simple vista pareciera que están en el juego de la imagen, pero en realidad manifiestan cómo se relacionan con los demás. El mensaje que manda al mundo el texto tras la acción de quien se niega a comer es: no necesito lo que tú me das, y el mensaje que da quien depone lo que acaba de comer es: lo que tú me das no me sirve. Quienes padecen estas enfermedades han vivido experiencias muy frustrantes y desagradables, en ocasiones en las que toda su esperanza estaba depositada en el otro; probablemente el otro era su única alternativa y le falló. O, simplemente, lo que dio no fue bueno o suficiente, se retiró antes de tiempo o incluso abusó, le lastimó y le destrozó el corazón. Es por esto, que a las afectadas les cuesta mucho trabajo volver aceptar, arriesgarse, necesitar o confiar en su contexto. ¿Se trata de un mensaje muy rabioso y resentido?, no en el fondo el mensaje dice: necesito que me quieras, necesito mucho amor. Sólo que no creo en ti y no creo en el amor, es decir, no lo sé recibir. Se puede enseñar al cuerpo —y al corazón—, se le pueden mostrar caminos sanos para que descargue su rabia, para que recupere su derecho a necesitar, a reconquistar la esperanza, a arriesgarse, confiar y recibir.

Dialéctica

el tema


Naturalmente y con razón se resistirá, desconfiará hasta de los bien intencionados, será puntilloso para descubrir y denunciar las fallas, las imperfecciones de quienes le rodean. Luego probablemente, si al final confía con frecuencia, suele ser muy demandante y dependiente, y sus relaciones difíciles de sobrellevar. Pero una vez que se ha nutrido lo suficiente, es necesario aprender a separarse, a ser independiente y establecer relaciones equilibradas, de justo intercambio de dar y recibir, amar y ser amado tanto con suficiencia como con justicia. Y a vivir en paz con los demás.

* Licenciado en Psicología Clínica. Master en Psicoterapia Gestalt. Constelador familiar, especialista en Terapia Familiar Sistémica y terapeuta psicocorporal. Director de Integro Bajío y del Centro Comunitario de Atención Psicológica (CCAP).

en armonía con la naturaleza. Para que el alma pueda trascender esta existencia —llena de sufrimientos— se ocupa el vehículo del cuerpo físico. En el caso de los trastornos alimenticios, anorexia, bulimia y obesidad, debemos conocer la raíz de la problemática. Dentro de la filosofía védica debemos darnos cuenta de cómo funcionamos en sociedad e individualmente a niveles de nuestra espiritualidad. Si observamos casos específicos presentes hoy, podemos darnos cuenta de la irresponsable mentalidad comercial y los estereotipos impuestos por ella, estereotipos que los adolescentes, deseosos de una identificación, aceptan generalmente como el ejemplo a seguir y causándoles una gran frustración al no alcanzar ese ‘ideal’. Lo importante en esta vida humana es crear valores genuinos mediante los cuales podamos trascender los conceptos materiales temporales y entender el verdadero propósito de nuestra existencia.

Enfoque védica

desde

la

filosofía

Entrevista con Eduardo Ruenes*

Entender el cuerpo es “reconocer que

éste no es la realidad última. Es decir, la creación, lo que percibimos actualmente, tiene un instructivo, llamado Los Vedas. Estos hablan de un plan supremo que lleva al ser humano inteligente a actuar

el tema

Dialéctica

La Bhagavad Gita, el libro filosófico más leído de todos los tiempos, nos menciona la importancia de regular nuestras actividades en la vida humana para poder alcanzar la paz y tranquilidad. La regulación se logra a través de una vida ecuánime y acorde con las leyes naturales; el tiempo que estemos aquí, con este cuerpo, lo tratamos de una manera muy sana, cuerda, le damos los

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alimentos adecuados, nos ejercitamos, y si por alguna razón un practicante de la filosofía védica fuese negligente respecto a la alimentación ideal, tienen la capacidad de comprender que no es este cuerpo y, si tiene cierto avance, puede trascender fácilmente este problema. El ser humano debe ser útil para sí mismo, para la sociedad y el universo, siguiendo las leyes de la naturaleza. Ese estado comprende: no dormir mucho ni poco, no trabajar mucho ni poco, no comer mucho ni poco, sino lo suficiente, recrearse. Yo, como ser humano, debo tener la capacidad de discernir qué es lo correcto para llegar a una vida centrada”.

Krishna. ���������������������������� Krishna Krishna, Hare Hare. Hare Räma, Hare Räma. Räma, Räma, Hare, Hare”.

Es cierto que tenemos muchos elementos alrededor que permiten reforzar esa búsqueda, y al respecto la sugerencia es que “las personas deben practicar con el ejemplo, ya que éste es mejor que el mero precepto, además la espiritualidad alimenta nuestra esencia, nos guía.

El cuerpo humano es el portavoz de nuestra esencia y, traspasando su concepción como objeto, es lo que somos de manera correlativa con mente y espíritu. La fascinación de poseerlo debe motivarnos a conocer más sobre él y nos ayudaría a entenderlo y escucharlo. No se debe sólo dejar que todo aquello que nos puede envolver con distorsiones, como pensamientos, emociones, acciones, e incluso personas, orillen a sus límites, dónde consumir determinadas cosas y tener cierta apariencia física sean una obligación.

Desde la visión védica se recomiendan los mantras: sonidos que cambian la vida del sujeto y su alrededor; el sonido es un elemento sumamente poderoso cuando se aplica bien. En específico, en esta era el canto del Maha mantra —gran sonido para la liberación del ser— es muy recomendable: Hare Krishna, Hare

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El conocimiento de la conciencia védica permite a sus seguidores responder dudas acerca de la propia vida, de quién se es, del propósito de vivir y morir.

*Estudios y prácticas en filosofía védica desde hace 20 años. Ha participado en seminarios, conferencias, cursos y labores filosóficas, y misiones en India, Brasil, E.U.A., Bélgica, Holanda, Italia y España. Después de estar un tiempo en la India, regresa sabiendo que habría que compartir esa experiencia para dar a conocer que hay otras opciones de vida.

Ser más crítico en lo que se busca para sí, basado en el amor a uno mismo, que viene de la verdadera aceptación, será la mejor herramienta para no lastimar la corporalidad.

Dialéctica

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La comida es el centro en el que se canalizan las emociones de quienes padecen trastornos alimentarios, ya sea desde la inanición o restricción que se manifiesta en el padecimiento de la anorexia, o en un sujeto con obesidad que actúa de manera compulsiva. Los tratamientos evidentemente son distintos para ambos casos. La atención al padecimiento de anorexia se da de forma personalizada (en un consultorio clínico con un psicólogo o psicoterapeuta), y las personas con obesidad es más frecuente —aunque no exclusivo— que se atiendan de manera grupal. Existe un programa llamado C.E.A.–H.O.W., que por su enfoque integral es una buena alternativa en casos de obesidad y anorexia (N. de la E.).

Comedores compulsivos anónimos:

concepto C.E.A.–H.O.W.

El desorden de comer compulsivamente

Por Mdf*

se caracteriza por ingerir una gran cantidad de alimentos, perdiendo el control de lo que se come. En la mayoría de los casos, es en la dimensión emocional donde se origina este conflicto de salud. Y cuando se descubren las emociones que ocasionan la compulsión, una opción es iniciar un buen plan de alimentación como el de C.E.A.–H.O.W.

El programa primeramente se difundió en Lafayette, Indiana, Nueva York y Evaston —en las afueras de Chicago, Illinois—, pero fue en 1984 que H.O.W. inició su gran expansión, cuando Rae Z. abrió la primera reunión H.O.W. en el sur de California. A la fecha, hay reuniones en Israel, Australia, Francia, Inglaterra, Bélgica, Italia, África, México y Canadá, y se sigue extendiendo por el mundo.

H.O.W. (Honesty, Open-mindedness, Willingness: Honestidad, Mente abierta, Voluntad) se originó a partir de un programa creado en 1979 en Phoenix, Arizona, gracias al esfuerzo unido de Fred S. y Helaine, quienes detectaron la necesidad de una estructura y disciplina en la tratamiento para la adicción a la comida.

Desde 1992 se considera a la adicción a la comida como una enfermedad. Es hasta ahora que muchos profesionales de la salud le están dando una mayor atención, definiéndola como el trastorno de conducta alimentaria más común entre la mayoría de las personas con obesidad, aunque también personas con peso normal la padecen.

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El programa H.O.W reconoce la ayuda de un Ser Superior, aunque el concepto no está limitado por una secta o religión, sino que es abierto a todos aquellos que desean reconquistarse. Lleva a encontrar qué es lo que hace comer compulsivamente, pues el trabajo de recuperación se da en los tres niveles del programa: físico, emocional y espiritual. La base del programa es la constancia; H.O.W. es un grupo de autoayuda en donde se escuchan compartimientos (experiencias) de los miembros en recuperación, pues quienes cuentan con treinta días de abstinencia consecutiva prestan apoyo, fortaleza y esperanza. Los miembros se apoyan con los libros de Alcohólicos Anónimos, cambiando la palabra alcohol por comida. De esa forma, se descubre que pensar negativamente es una gran parte de la enfermedad, así que se aprende, un día a la vez, a abstenerse de pensamientos negativos. Los tres legados de H.O.W. tomados y equivalen a las formas en que Dios buscamos llevarlos como un pilar que siendo el punto y razón principal de compulsivos en acción.

de A.A. son recuperación, unidad y servicio, se presenta. En la fraternidad, los tomamos y la hermandad entrega a quienes se integran, nuestra existencia, ya que somos comedores

Antes de iniciar el Plan de Abstinencia de C.E.A.-H.O.W. se sugiere ser presentado a un profesional de la salud, que será quien determine si es el adecuado para el aspirante a iniciar el programa. Algunos profesionales del I.M.S.S. y del I.S.S.S.T.E. suelen canalizar a C.E.A.–H.OW. a personas con exceso de peso para mejorar su salud. Un aspecto central del método es asistir a reuniones que tienen una duración de una hora y media a dos horas. En ellas, un miembro nombrado como Líder comparte cómo era antes de entrar al programa, qué pasó para decidir cambiar y cómo es ahora. Es imprescindible trabajar todos los niveles del programa y contar con un miembro patrocinador, cuyo contacto recíproco y continuo da fortaleza para seguir trabajando, y así lograr dar los servicios que le soliciten los miembros de la fraternidad.

*Miembro activo de C.E.A.–H.O.W.: cuenta con trece años de pertenecer al programa. Al inicio bajó 36 kilos y a la fecha cuenta con tres años de abstinencia continua. Contacto: ccahowmexico@hotmail.com Blvd. Campestre 135, Col. Jardines del Moral.

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La felicidad está en mí, no en la comida “Hola,

soy ‘A’ y soy comedora compulsiva”. Esta mujer de cincuenta y seis años comienza dando el primer paso para la rehabilitación como ante cualquier tipo de adicción: reconociendo que es adicta y que necesita apoyo especializado. ‘A’ comparte su historia dentro de su tratamiento en comedores compulsivos (concepto C.E.A.–H.O.W) a través de DÍSERES, cuestionando, inicialmente, cómo era antes: “Enojada con el mundo porque no me había dado las posibilidades que yo quería, como en los cuentos de hadas… y una persona muy apocada, no podía hablar delante de alguien porque lloraba casi por todo… Yo siempre creí que la gente que estaba a mi alrededor tenía la obligación de darme esa felicidad que yo no sentía… Yo había sido muy infeliz, y lo fui porque nunca trabajé para lograr un poquito de felicidad. Todo lo quería arreglar con yo trabajo: además de ser obsesiva para la comida, lo era también para el trabajo como ama de casa… Yo estaba en la casa, porque el varón no permitía que la mujer trabajara. Mi forma de comer era tan desesperada que desde que me levantaba comía todo lo que tenía a mi alrededor… Todo lo hacía inconscientemente, por impulso, ni siquiera por apetito, y a veces sí sentía culpa”.

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‘A’ admite que era una persona muy agresiva: “inconforme con todo lo que tenía, siempre esperaba mucho más de la gente, de mis hijos. Al no tener control sobre mí misma, quería controlar a los demás. Nunca lo logré; por eso viví de tal manera: enojada, hostil, porque nunca pude controlar a los demás. Y la comida era de alguna manera un refugio, muy bueno en los primeros momentos, pero ya que me sentía saturada de comida, era una tristeza y una depresión”. Para cambiar, ‘A’ narra: “Posteriormente, fue tal mi sentimiento de culpa por esa necesidad que yo tenía, esa forma de comer y esa carga de 114 kilos 900 gramos, que fui a buscar ayuda psicológica. Es más, yo ni sabía que estaba enferma del comer compulsivo, pero tenía la firme convicción de que mi enfermedad era emocional, causa de todo lo que había vivido; estaba mal de mis emociones. Cuál fue mi sorpresa cuando me mandan primero a neuróticos compulsivos… supe que no era mi lugar. Después acudí a comedores compulsivos, escuché el compartimiento y me identifiqué ‘luego luego’... entonces empecé a trabajar para dejar de comer y lo sigo intentando como buena comedora compulsiva… Curiosamente, reconozco aquí mi locura por no querer dejar de comer y bajar de peso”.

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El apoyo y la ayuda guiada de las demás participantes comedoras compulsivas es fundamental para un verdadero cambio: “Convivir con las personas que ya tenían más tiempo fue muy bonito, porque yo veía las ganas que le ponían a todo, esa fue la motivación que me animó a seguir mis primeros tres pasos del programa, en los que bajé doce kilos. Esto va ocurriendo paulatinamente, no se da de un día a otro, tanto como pueda tener la mente abierta para lo que vaya pudiendo alcanzar. Ahora yo puedo decir que soy una persona libre –no curada: ¡soy una persona que está en recuperación!, y tengo que estar bien atenta día con día, minuto a minuto, porque siempre está la tentación ahí”. ‘A’ reconoce que las emociones afectan, pero que la necesidad de hacer algo por sí misma y actuar, resulta en sensaciones gratas y hermosas. Acercarse al programa integral que ha encontrado en C.E.A.– H.O.W. le ha generado una sanación, además de física, interna.

anteriormente no fue en vano, es de donde puedo sacar la fuerza para tener este nuevo cambio de vida… Hacer esa modificación me ayuda a aceptar a los demás: quiero y puedo darles también a quienes me rodean cosas distintas y agradecerles por ello, porque ustedes me muestran cada día un ejemplo de constancia, de ganas de estar aquí. Esta familia de H.O.W. me hace sentir parte de ella”. ‘A’ padeció obesidad desde los cuatro años. Es una mujer viuda desde hace 10 años. Actualmente pesa 70 kilos. Es un gran ejemplo de cambio. “Yo comía para aliviar mis penas, mi dolor. Me gratificaba por todo lo que había hecho. Pero al comer en ese instante y ver todo lo que había comido, me volvía ese dolor y tristeza, me sentía nuevamente insatisfecha”.

“Estar aquí con ustedes (en comedores compulsivos) es para mí una mejoría, mantenerme alerta. Yo en mi juventud nunca canté ni bailé, ahora a los cincuenta y seis me siento joven, con ganas de hacerlo. En este tiempo me llevo a mis nietos a caminar, hacer ejercicio, me subo a un columpio –que en mi vida me había dado la oportunidad–; me gusta estar en contacto con la naturaleza, porque tengo la vida de hoy para poder disfrutarla de una manera diferente… Lo que viví

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Luisa Huertas: una actriz a prueba de todo Por Ruth Díaz López

Además de ser una de las mejores actríces

que ha dado nuestro país, Luisa Huertas pertenece a la Sociedad de Amistad del Pueblo Saharaui en México. En ella, bajo los principios de la Doctrina Estrada, participa en la lucha por la independencia de la República Árabe Democrática Saharaui, último enclave colonial africano en poder de los marroquíes. Luisa Huertas comparte su búsqueda y deseo de liberación de este pueblo, lo que le permite crecer no sólo como ser humano, sino también como artista. “La mayoría de la población autóctona Saharaui vive exiliada en campos de refugiados situados en el suroeste de Argelia. Son aproximadamente 196 mil quienes se encuentran fuera de su territorio”. Para Luisa es importante hablar de este pueblo, cuya única demanda es un referéndum que les permita expresar su voluntad de volver a su tierra y gobernarse por ellos mismos. En noviembre de 1994, la ONU confirmó que el referéndum de autodeterminación aún tardaría para realizarse con plenas garantías; el referéndum ha sido aplazado en varias ocasiones. D: ¿Cómo fue que se interesó en colaborar con este pueblo?

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LH: Fue en el año de 1977, con la llegada de los primeros saharauis a México para promover su búsqueda de autonomía. Así surgió un frente nacionalista a favor de la independencia, denominado Frente Popular de Sanguía el Hamra y Río de Oro, más conocido como Frente Polisario. Me parece que es una lucha justa que tiene que ver con los principios de la política exterior mexicana, como la autodeterminación de los pueblos, el respeto a la soberanía y el derecho de los pueblos a decidir su destino. Creo que es una lucha que hay que apoyar. Y México fue el primer país latinoamericano en reconocer su independencia al pueblo del Sahara Occidental. D: ¿Cúal es la labor que realiza? LH: Considero una labor altruista hablar de la problemática que sufre este pueblo, tener pleno conocimiento de sus demandas y, como actriz denunciar las injusticias sociales. Su lucha, es mi lucha. Hace 30 años, una serie de intelectuales, artistas y políticos colaboraron con la causa, pero la actividad se apagó. Apenas hace 4 años se reavivó la solidaridad con ese pueblo que vive fuera de su tierra por intereses fuertes de Francia. No se entiende como los marroquíes se han saltado todas las resoluciones de la ONU,

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Mujeres Saharauis usando la MELFA, su vestimenta típica.

en las que se admite que los Saharauis tienen el derecho a decidir su propio destino. Yo creo que este es un principio que todo ser humano debe y puede tener. El pueblo Saharaui tiene una lucha maravillosa y Fe en que van a regresar a sus territorios. Hay familias divididas desde hace 30 años, gente en los territorios ocupados y otros viven refugiados en el suroeste de Argelia. Es una situación muy desesperante. D: ¿Qué experiencias te ha dejado contribuir con este pueblo? LH: Aprender la alegría de vivir a pesar de las condiciones más difíciles, aprender la paciencia de todo un pueblo para volver a su tierra, la capacidad de lucha que ha permitido que las mujeres saharauis se hagan cargo de la infraestructura médica, política social y educativa. Me ha dejado un gran aprendizaje y admiración. D: ¿Cómo lleva a escena el conocimiento que tiene de la lucha? LH: Te da la capacidad de internarte en ti como ser humano y, por lo tanto, poder profundizar como actriz en mis personajes. Encontrar ciertos aspectos de la condición humana, que si me los hubieran contado, yo diría que era mentira. Me sensibiliza.

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La nata y la crema

Luisa Huertas Actriz egresada de las escuelas de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBA) y el Centro Universitario de Teatro (CUT) de la UNAM. Tiene un interés particular por el contenido educativo del arte y por la cultura, que se manifiesta en su trabajo como docente en el área teatral desde 1984, al igual que en su experiencia de 35 años dentro del área artística con participaciones en largometrajes (seguro la viste en El crimen del padre Amaro), teatro, producciones televisivas y festivales internacionales. Su trayectoria está marcada por reconocimientos nacionales e internacionales, el más reciente fue: Premio Bravo a la Mejor Actriz (2000). Forma parte, además, de la Academia Mexicana de Arte Teatral, A.C. Fuentes: Red virtual de las artes escénicas en México. 1/04/2008. http://artescena.cnart.mx/redvirtual/ consulta_areas/menu_TTT_main.php?usuario_ id=455&indice=SEM http://www.parpadosazules.com/luisa.html Contacto: luisahuertas2004@hotmail.com

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Comiendo

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¿Qué

pasaría si todos los días te levantaras y cada cosa que te rodea fuera desconocida? ¿O si tuvieras que dar una explicación de todo lo que haces o ves?: “¿por qué me baño antes de ir a la escuela?, ¿por qué uso zapatos?” Y así sucesivamente, en cada acción simple o compleja comprendida en el transcurso de tu día. Probablemente te encontrarías inmerso en un sin fin de narrativas que darían cuenta de lo desconocido y serías bastante hábil para ello. El asunto es que no ocurre así. No hay necesidad de explicar ni cuestionar todo lo que te acontece, porque eso es parte de tu rutina, de tu vida cotidiana. En efecto, lo cotidiano no es cuestionable, ni provoca curiosidad, sólo se vive. ¿Y cuál sería una de las cosas más cotidianas en tu vida? ¿Qué tal, por ejemplo, la comida? Comer es más que un hábito o una costumbre, es una necesidad. Como seres biológicos necesitamos alimento para sobrevivir, pero como seres de cultura hemos construido todo un conjunto de símbolos y sentidos alrededor de la comida. Y tratándose de algo cultural, es comprensible que existan muchas y muy diversas manifestaciones de esa misma acción. Entonces, si comer es algo cotidiano, probablemente no lo cuestiones, al menos no más allá de ¿qué comeré hoy? Pero, ¿qué ocurre cuando alguien ajeno a tu cultura, que es de otro lugar, te pregunta qué comida consideras

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Por Las Veraniegas*

típica del lugar donde vives? ¿Te sería fácil contestar? Es posible que digas que sí, pero nuestra experiencia nos dice otra cosa. Posiblemente es mucho más fácil para un foráneo detectar lo típico de una ciudad, pueblo, región, etc., pues su visión es distinta, su mirada es curiosa y su cotidianidad es diferente, por lo que aquello a lo que no está acostumbrado, que desconoce, le toma por sorpresa. Entonces, ¿qué podría ser tan distinto e inusual para un forastero que llega a la ciudad de León? La respuesta es todavía más sorpresiva. Llegar a una zona industrial, dedicada a la elaboración de zapato, ubicada en el centro del país y escuchar nombrar el caldo de oso, la guacamaya o los tacos de aire como alimentos, es realmente desconcertante. Uno se pregunta si el oso del caldo es negro, grizzli o polar, o si comer guacamaya no es delito por ser ésta una especie en peligro de extinción, o si el aire de los tacos provocará indigestión. Y, por supuesto, ante esa extrañeza la respuesta es mucho más sencilla y tranquilizadora. El caldo de oso es en realidad una combinación explosiva de jícama, vinagre de piña, chile en polvo y queso rayado. La guacamaya es una torta de chicharrón acompañada de una salsa de tomate y chile que al saborearse lleva lo crujiente a una sensación picante. Y los tacos de aire

El último tirón

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son tortillas fritas dobladas que, en efecto, no contienen alimento alguno en su interior, pero van acompañados ya sea con salsa, verduras o carne; todo depende del lugar donde se coma y del gusto de la persona. Esta comida picante deja ver el gusto de los leoneses por los sabores extremos, agrios e irritantes. Lo cual, ante miradas nuevas, los presenta como poseedores de un estómago resistente. Pero esto no implica que toda la comida leonesa sea así. En León también se disfrutan los sabores suaves y dulces, como el de las gorditas de trigo que pueden encontrarse en algunas esquinas del centro de la ciudad. Caminar por las mañanas, encontrarse con el comal caliente y la torre de gorditas a su lado, es común para los habitantes del lugar, pero difícilmente pasa desapercibido para la gente de fuera. Así como se puede saborear y disfrutar comida que sólo encuentras en León, también existe variedad de establecimientos de comida rápida. No obstante, la llegada de estas cadenas no ha desplazado de los paladares el gusto por las creaciones leonesas.

*Karla Olvera López, Psicóloga Social, Universidad Autónoma de Tlaxcala. Lolita Macarena López Velásquez y Daniela Matías Sánchez, Antropólogas Sociales, Universidad Veracruzana. Participantes en el Verano de la Investigación Científica de la Academia Mexicana de Ciencias, A.C. (2007) con el proyecto Comiendo Historias, a cargo de la Dra. Maricruz Romero Ugalde, Profesora-Investigadora del Centro de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad de Guanajuato. Contacto: mromero@leon.ugto.mx

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Tu sección: POSDATA Reflexión crítica: La discriminación silenciosa En la reflexión del corazón del hombre sobre su devenir histórico, ha quedado una profunda huella con el extermino nazi de seis millones de judíos y un millón más de rusos, polacos, gitanos y discapacitados entre 1934 y 1944. La solución del problema judío era prioritario para la política nazi y la extinción masiva sería la alternativa, pues se concentraba una buena riqueza económica en manos de una etnia que siempre se ha dedicado al comercio. La discriminación antisemita de la sociedad alemana después de la Primera Guerra Mundial, se convertiría en una política de exterminio al tomar el poder los nazis en 1933. Pero eso no es todo: se daría el salto de conquista para establecer un Tercer Reich en Europa sobre los países ocupados: Francia, Dinamarca, Holanda, etc. Eric Fromm (1900-1980) reviste esta idea en su obra literaria El miedo a la libertad al señalar que: ”el mero placer a la crueldad no es sólo un mero hecho psicológico de las sociedades humanas, sino que es de índole socioeconómico también, así como sociocultural “. Aunado a esto, Estados Unidos de Norteamérica fue el último país occidental que abolió la esclavitud después de una cruenta guerra de secesión en 1865. Pero los derechos humanos de los afroamericanos sólo se dieron a medias, después de la muerte de Martín Luter King el 4 de Abril de 1968, al silenciar al premio Nobel de la Paz que luchó por la igualdad de oportunidades para las minorías.

La discriminación social hoy en día no es tan devastadora aparentemente, pero no deja de ser dañina para quien la padece. La sociedad norteamericana y la mexicana en apariencia son diferentes en esta materia. Los Norteamericanos son explícitamente racistas, la prueba está en la existencia del Klu-Klux– Klan neonazi que pretende la supremacía blanca impuesta a sangre o políticamente. En México no se ha hecho justicia ni con los indígenas ni con los emigrantes trabajadores centroamericanos, ni se han establecido las oportunidades para la educación y el empleo de millones de incapacitados, y –aclaro- no verlos como meros parias sociales. Es pues, sin temor a equivocación, que la sociedad mexicana es implícitamente discriminatoria. Samuel David Narváez González Contacto: 7-15-29-80

¿Y Tu qué opinas? Samuel David Narváez González, es un hombre casi de 50 años que tiene parálisis cerebral. Con la convicción de que su vida es una conquista de sí mismo (concluyó sus estudios en nutrición por la Ibero León en 2000), una oportunidad para aportar algo a quienes le rodean: “Mi vida ha sido toda una aventura”; este hombre se ha acercado a DÍSERES para compartir su decisión de emprender una acción individual que pueda tener resonancia en una sociedad que en la mayoría de las veces, permanece en la ignorancia de otras realidades.

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OBESIDAD Y ANOREXIA / No. 2 May - Jun 2008  

¿Qué significa la palabra límite? Según el diccionario de la Real Academia Española, límite es, en una de sus muchas acepciones, el “extremo...

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