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DÍSERES

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Director general: Rosendo Arróniz Martínez Edición y redacción: Adriana Erandi Irene Guijosa Corrección de estilo y redacción: Sergio Miranda Bonilla Diseño editorial e ilustración: Juan Pablo García Pulido Auxiliar y portada: Daniel Arróniz Rábago Cartón: David Herrerías Guerra Administración: Carlos Arróniz Rábago Ventas y relaciones públicas: Ciro Nájera Contreras Distribución: Christopher Chávez Comité editorial: Pablo Campos Macías, Libertad Castro Muñoz, German Estrada Laredo, Guillermo González Hernández, Ma. Teresa González Pacheco, David Herrerías Guerra, David Martínez Mendizábal, Isabel Montes Del Valle, Ciro Nájera Contreras, Jorge Olmos Fuentes. Colaboraciones especiales: German Estrada Laredo, Sara Noemí Mata, Maricarmen Molina López, Héctor Gómez Vargas, David Martínez Mendizábal, Thelma Sánchez, Aurora Vergara, Graciela Campos Escalante, Yussel Israel Martínez, Juan José Hernández Calixto. Acércate a nostros: (477) 7-13-21-76 | diseres.posdata@gmail.com DÍSERES® es una publicación bimensual, gratuita, de contenido original y genuino. Los artículos, así como la publicidad, son responsabilidad de su autor o de la empresa anunciante, según corresponda. Se autoriza la reproducción del Tema Central para beneficio social. El uso no autorizado de los artículos escritos por los colaboradores especiales queda prohibido. Impresa en los Talleres de Gesta Gráfica Impresores: Blvd. Nicaragua 506 Col. Arbide, C.P. 37360. Tel. 7-13-21-76 Nextel 72*793087*2. Tiraje: 5000 ejemplares. León, Gto., México.

Editorial ........................................... 5 Nuevas miradas sobre seguridad Enfoque desde las políticas públicas... 8 German Estrada Laredo La participación ciudadana en los Consejos Consultivos........................ 10 Sara Noemí Mata Suicidio. Un fenómeno más allá de la salud mental..................................... 12 Maricarmen Molina López Autoestima sin prejuicios, autoestima de mente abierta................................... 15 Maricarmen Molina López Cuerpos comerciales, lastimados y en búsqueda de identificación Enfoque sociocultural......................17 Conversación con Héctor Gómez Vargas Enfoque terapeútico...................... 19 Alejandro García Castro Sen, políticas públicas y salud mental 20 David Martínez Mendizábal Enfoque social sobre tecnología y comunicación humana.............................. 22 Thelma Sánchez y Aurora Vergara Inteligencia emocional para padres “desesperados” con hijos adolescentes 25 Graciela Campos Escalante La pizarra.........................................27


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editorial Aumento de suicidios, inseguridad y violencia como hechos cotidianos, creciente apatía entre los ciudadanos, enfermedades, estrés, problemas de salud como adicciones o la diabetes, calentamiento glo­ bal o crisis económica… Durante 2007 éstos eran algunos de los encabezados que cotidianamente aparecían en los medios informativos. Durante 2007, también, un grupo de personas planeábamos e instrumentábamos la pu­ blicación de una revista sobre desarrollo humano, entendiendo éste como la capacidad de las personas para movernos hacia niveles superiores de vida, tomando en consideración nuestras diferentes dimensiones: física, mental, emocional y espiritual. Pronto nos dimos cuenta de que para hablar de desarrollo humano teníamos que hablar necesariamente de nuestra propia realidad, de lo que estaba sucediendo en la sociedad y en las personas. En aquel entonces, había quien decía que el mejor camino era no perder el entusiasmo y la esperanza, con lo cual coincidíamos. Sin embargo, también se nos propuso –y hasta la fecha–un método con el que no concordamos: seguir la técnica del avestruz, meter la cabeza en un hoyo, o en una botella de aguardiente, donde no se ve ni se oye nada; o bien, hacer como algunos vendedores de fantasías, creando un mundo donde no sucede nada malo, donde todo es color rosa, vida y dulzura. Sin embargo, la historia nos demuestra que ésa es una manera errónea de ver y solucionar las situaciones, que obedece más bien a otro tipo de intereses, pues mantener la cabeza en el hoyo nos impide pensar o analizar, siendo la ignorancia de las personas un excelente mecanismo de manipulación. Así, provocaríamos que la realidad nos alcance con desagradables consecuencias. La frecuencia con la que se repiten noticias no muy gratas trae el riesgo de acostumbrarnos a ellas, habituarnos, disminuyendo nuestra capacidad de respuesta, como si formaran parte de una película proyectada en un horizonte distante de nosotros. Nos propusimos, por tanto, levantarnos de nuestros cómodos asientos, hartos de tantas palomitas, y empezamos a buscar la manera de contribuir y hacer frente a esa situación caótica. Sería indispensable

hablar de todo lo que nos ocurre, pues la prime­ra condición para contribuir al desarrollo humano es reconocer que existen escalones a subir, y la subida será pesada o ligera en la medida en que nos preparemos y equipemos para ella. Por eso, el reconocimiento de la realidad es primordial para optar por la solución más adecuada, por muy complicada que ésta sea, ya que si no vemos una dificultad o un obstáculo, quizá nunca logremos avanzar o, en el peor de los casos, nos estrellaremos contra él. Nos planteamos, entonces, abordar sin miedo los problemas de nuestra región, reconociendo nuestros tropiezos individuales y sociales, sacando de ellos las lecciones necesarias; sin embargo, mostrar solamente esta panorámica sería convertirnos en una publicación limitada, incompleta y bastante pesimista. Por esta razón nos propusimos igualmente tratar los recursos, herramientas, capacidades y potencialidades que las personas hemos ganado por derecho propio y que forman parte de nuestro ser, ya que la conciencia de poseerlas nos permite su puesta en práctica para nuestro propio beneficio. Así, en enero de 2008 nace Díseres, y desde entonces hemos vivido, paralelamente, su crecimiento y desarrollo, y aunque en ocasiones llora o hace su berrinche, son muchas las satisfacciones que nos ha dado. A dos años de este caminar y descubrir, Díseres ha palpado en carne propia que, para poder cosechar abundantes frutos, las personas contamos con una valiosísima herramienta: la capacidad de unirnos, de cooperar. Sin temor a equivocarnos, podemos decir que Díseres no hubiese existido sin esta condición. Desde su inicio, han sido muchas las contribuciones que nos han permitido nacer, escalar, crecer y lograr el objetivo que nos hemos planteado: aportar información que contribuya al desarrollo humano personal y social en nuestra región. Por tal razón, en este segundo aniversario que­ remos reconocer a todas las voluntades que se han sumado, de muchas maneras, a este proyecto, todas fundamentales para nosotros:

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A nuestros colaboradores, quienes con sus textos nos han compartido su conocimiento; a los miembros del comité editorial, quienes son la guía que nos permite mantener el camino. A todos los que desarrollan las tareas que hacen posible Díseres: diseño, editorial, corrección, distribución, ventas, asistentes; juntos hemos caminado, apoyándonos, levantando al compañero cuando le faltan fuerzas, construyendo y limpiando el camino. A todas las personas, empresas e instituciones que nos permiten sostener económicamente el proyecto con la compra de algún espacio publicitario. De igu­al manera, a todas aquellas personas que han abierto sus puertas para la distribución de Díseres, para que circule y llegue a las personas interesadas. A todos ellos, nuestro agradecimiento sincero y profundo. La difícil situación de 2007 permanece, y quizá con mayores complicaciones, en los albores de este 2010. Sin embargo, para Díseres el tiempo abona, ya que contamos con una gran fortaleza: nuestro público lector, que nos inyectan la energía y determinación para seguir adelante. Y no puede ser de otra manera: cuando recibimos comentarios de padres de familia que comparten la información y el análisis en casa, especialmente con sus hijos; o cuando una mamá nos comenta de lo que ha conocido a través de la revista y lo que puede poner en práctica; o cuando nos enteramos de grupos de reflexión

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organizados en torno a las temáticas de la revista; incluso, cuando algún maestro nos pide ejemplares para repartirlos entre sus alumnos y utilizarlos también como un medio que propicie la discusión; o cuando nos solicitan números para completar alguna colección… En fin, cuando se acercan nuestros lectores para expresar sus comentarios, sugerencias y críticas, nos llena­mos de sa­tisfacción, esperanza y determinación para seguir adelante. Y esto también se agradece. Por todo ello, para este nuestro segundo aniversario hemos seleccionado, siguiendo nuestros principios fundamentales, algunos de los que nos han parecido los mejores artículos que se han publicado en Díseres a lo largo de estos dos años. Esta pequeña pero fructífera compilación, aborda temas que abonan al desarrollo humano concretamente con ideas, propuestas o prácticas. Esperamos que la selección sea de su agrado. Aprovechando también la época, todo el equipo de Díseres deseamos que este año que inicia traiga para todos nuestros lectores y lectoras los frutos deseados. Nosotros seguiremos en este proyecto, deseando que nos permitan acompañarles durante este 2010 que apenas va iniciando. ¡Felicidades a todos! Un abrazo fraterno. Rosendo Francisco Arróniz Martínez. Director general de Díseres.


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Para iniciar este recuento, presentamos dos textos que proponen alternativas a asuntos que nos conciernen a todos los ciudadanos de México: la seguridad pública y la participación ciudadana.

Nuevas miradas sobre seguridad

Enfoque desde las políticas públicas German Estrada Laredo*

El norte del país está tomado por el ejército, los únicos que no nos hemos dado cuenta somos los ciudadanos. Ciudadano anónimo.

Entre 2008 y el inicio de 2009, según cifras de especialistas, fueron ejecutados en el país más de 4 mil personas, más de 450 policías y cerca de 50 militares. La “guerra” del gobierno contra la delincuencia organizada y el narcotráfico ha causado bajas civiles, un clima de inseguridad entre la población y creciente incredulidad hacia las instituciones, dejando al descubierto la corrupción y la impunidad existentes por años en nuestra sociedad, pero a las que no le hacíamos mayor caso hasta que empezamos a ver ejecutados y descabezados por el país. 1. Todos tenemos derecho a la seguridad. La seguridad es un derecho resultado de una demanda de personas y pueblos para vivir dignamente, consensuado suficientemente por la sociedad que exige legítimamente su reconocimiento, garantía y realización por parte del Estado. Nuestra Constitución afirma que es responsabilidad del Estado garantizar a los ciudadanos su seguridad. La palabra seguridad viene del latín “securitas”: significa estar libre de cuidados, de estar seguro frente a un peligro. Esta seguridad puede ser jurídica, pública o nacional, la idea central es la misma: estar seguro. La pregunta es: ¿el Estado mexicano nos está garantizando la seguridad? 2. La corrupción y la impunidad, lastres históricos para el desarrollo y la seguridad en el país. Si como sociedad nos atrevemos a vernos a los ojos y somos sinceros, no negaremos que la corrupción, tanto pública –gobiernos- como privada -empresasy, por supuesto, la individual, han sido un lastre histórico para el desarrollo del país. La palabra corrupción significa desgaste, dejar de ser lo que se era. Así, el funcionario —de cualquier nivel— deja de ser lo que era para corromperse y, en vez de servir a la sociedad, servirse de ella. Pues bien, a esta corrupción tan acendrada en nuestra cultura, le sigue la impunidad. Quien corrompe queda impune. Con esta fórmula se fomenta la corrupción: “si me cachan, no pasa nada”.

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3. Los antiguos “pactos” de la delincuencia organizada se están rehaciendo. Según especialistas, hace 10 años en los Estados Unidos de América se consumían 40 toneladas de cocaína al año; hoy día, el consumo es de 400 toneladas. El por qué del aumento es una pregunta que deberían contestarnos el gobierno norteamericano, la DEA, la CIA y demás aparatos de seguridad, además del pueblo norteamericano. ¿Realmente están haciendo su tarea? Este aumento de demanda ha fortalecido la estructura del crimen organizado en nuestro país, que actualmente opera en otros 46 países, lo que nos da una idea de la dimensión del problema. Los anti­guos pactos del crimen organizado, desdibujados en la administración de Fox, se rehacen en la administración del presidente Calderón; los cárteles luchan entre sí por territorio, “rutas” de paso, “arre­glos” con los tres niveles de gobierno y con el ejército; finalmente, por el control del mercado. 4. Entre más complejo el problema de la inseguridad, más inteligente tiene que ser la respuesta de la seguridad. En este contexto, todos y todas estamos directa e indirectamente afectados. Es por esto que la respuesta ante tal situación tiene que ser múltiple, inteligente, fundamentada en derecho y efectiva. Pretender que la solución es más ejército y más retenes es pecar de ingenuidad; pretender que la captura de más sicarios, anunciada con televisivo amarillismo, nos dará más tranquilidad, es cubrir las verdaderas soluciones y los verdaderos resultados. Por ejemplo: ¿cuántos “financieros” del crimen organizado se han detenido en el último sexenio, qué se hace con las sumas millonarias de dólares incautados, cuántos funcionarios y políticos están siendo procesados por lazos con el narcotráfico? Esa última la contesto yo: ninguno. Una máxima histórica que no debemos de olvidar es que la violencia genera más violencia. La estrategia de la delincuencia es responder a los golpes del gobierno con corrupción y procesos de violencia. El combate a la delincuencia organizada no tiene solución a mediano y largo plazo con más policía, más jueces o fiscales, sino con la moder­ nización de estructuras de gobierno. Por el lado del


Estado, modernización del sistema de impartición de justicia, particularmente en lo referente a los ministerios públicos; reconstrucción de cuerpos de inteligencia y contrainteligencia, reformas legales progresistas y no retrógradas; procesos transpa­ rentes y claros para la selección de funcionarios y elementos de cuerpos policíacos, modernización de la organización de las fuerzas armadas, movilidad jerárquica, normatividad renovada y no desgastar al ejército en labores propias de cuerpos policíacos (esta recomendación fue hecha desde hace años al gobierno de México por parte de la oficina de Derechos Humanos de la ONU). Se requiere también la participación de la sociedad civil organizada en la formulación y seguimiento de indicadores de avance en transparencia,

democracia y combate a la corrupción. Los medios de comunicación precisan más objetividad, menos amarillismo, más información real, menos información de “Estado”. Vamos: cada quien aporta. Esperamos que algunas de estas ideas provoquen y ayuden para ir tejiendo juntos propuestas y soluciones, resultado no de la irracionalidad provocada por el miedo, del individualismo egoísta y la sola búsqueda de los intereses de un grupo por encima de todo y todos, sino de propuestas y soluciones producto de la razón, de la construcción del bien común y la justicia. No dejemos que este país se nos vaya entre las manos. * Responsable del Programa Universitario de Derechos Humanos, UIA León. Díseres Seguridad, año 2, número 6, enero-febrero 2009.

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La participación ciudadana en los Consejos Consultivos Sara Noemí Mata*

A menudo se identifica la participación ciudadana con el derecho de votar en las elecciones. No obs­ tante, ésta es una concepción limitada, pues en la vida cotidiana tenemos muchas otras opciones, y aún obligaciones, para participar en las cuestiones públicas. Lo cierto es que pese a que la participación ciudadana es una noción muy socorrida en los discursos políticos, en la práctica, cuando nuestros representantes llegan a un cargo público, mutan el concepto de participación por el de atención a beneficiarios; cambian el diálogo con la sociedad por consultas en que cientos de personas dan propuestas destinadas al archivo, o reducen la participación ciudadana al ámbito territorial más inmediato, como la colaboración vecinal. Pocas veces está claro cuáles son los canales de la participación, quiénes son los que realmente los ocupan y, en definitiva, si esa participación nos está permitiendo a los leoneses ser una sociedad más democrática, es decir, una sociedad en que la voz, los problemas y las propuestas de los que son diferen­tes, de los grupos no partidistas, de las organizaciones civiles, de las minorías, se escuchen y sean tomados en cuenta. Uno de estos canales de participación en nuestra ciudad es el de los Consejos Consultivos. En León existen al menos 20 de estos Consejos; la organización ciudadana Propuesta Cívica monitoreó la integración y funcionamiento de 18 de ellos, de lo cual resultan algunas reflexiones que queremos compartir con ustedes. Los Consejos que se estudiaron fueron los de los Patronatos de Bomberos, Explora, Parque Metropolitano, Feria Estatal, Zoológico y Patronato de Educación contra el Uso de Drogas y Violencia (D.A.R.E.), así como los de los siguientes organis­ mos paramunicipales: Comisión Municipal de Deporte y Cultura Física (COMUDE), Desarrollo Integral de la Familia (DIF), Instituto Cultural (ICL), Instituto Municipal de la Mujer (IMM), Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN), Instituto Municipal de Vivienda (IMUVI) y SAPAL. Otros consejos ciudadanos monitoreados fueron: Consejo Consultivo

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para el Desarrollo Sustentable en Materia Ambiental, Movilidad y Urbanismo; el Municipal de Seguridad Pública; el del Sistema Municipal de Protección Civil; el Consejo para la Competitividad y Mejora Regulatoria y el de Ciudades Hermanas. En la mayoría de los casos analizados, estos Consejos están encapsulados en las instituciones, sin un trabajo ligado a la ciudadanía y a otras organizaciones; de hecho, es complicado establecer un pri­ mer contacto si no se pertenece al grupo interno de dichos Consejos, pues usualmente los nombres de los miembros no se dan a conocer ni en el portal de transparencia de los organismos. Esto, como la falta de publicación puntual de sus presupuestos autori­ zados o los informes que rinden al Ayuntamiento, constituye unas de las prácticas más extendidas de su opacidad, es decir, de incumplimiento con los principios básicos de la transparencia. En los Consejos es muy notable la participación que se reserva a los empresarios: un 49% del total de los “asientos” ciudadanos, según los reglamentos analizados (con excepción de la integración del Consejo Municipal de Seguridad Pública). Si desde las normas, pero sobre todo en la práctica política de integración de los Consejos, prevalece la lógica de “ciudadanos = empresarios”, se margina de la participación a otros actores productivos y grupos sociales. Otro rasgo documentado es la minoritaria participación de mujeres en los Consejos municipales: únicamente 20 de los 121 ciudadanos que actualmente participan son mujeres, apenas un 16%. Para acentuar esta inequidad de género, debemos notar que de estos 20 espacios ocupados por ciudadanas, siete son, respectivamente, integrantes del Consejo del DIF y del Instituto de la Mujer, áreas “tradicionalmente” reservadas para las mujeres; también hay que descontar que en ambos se incluye también por tradición, pues ninguno de los reglamentos lo precisa, a la esposa del Presidente Municipal. Nuestro estudio mostró que las diferencias formales en la atención a la solicitudes de acceso a


información y en los registros por los cuales los Consejos disponen al público los resultados de su trabajo y reuniones (como actas de sesión, agenda de temas, informes) marcan las posibilidades del ciudadano común u organizaciones como Propuesta Cívica para acercarse a sus resultados y a su gestión.

representan, como los miembros del Ayuntamiento y los que, como nosotros, ciudadanos comunes, participan de modo honorario); indagar acerca de los millonarios presupuestos públicos sobre los que deciden y pedirles que la agenda de los intereses de la ciudad sea difundida y que sus decisiones se sujeten más al escrutinio público.

Hay mucho por hacer para que la participación ciudadana en los Consejos en León sea más incluyente y democrática. La buena noticia es que en esta tarea los ciudadanos no necesitamos esperar una época electoral, sino que podríamos empezar hoy mismo. Podríamos conocer el trabajo de aquellos Consejos más cercanos a nuestro ejercicio profesional o grupal, o a nuestros intereses perso­ nales; conocer a sus integrantes (a los que sí nos

Si quieres conocer más acerca de los resultados a este monitoreo puedes escribir a: guanajuato@propuestacivica.org.mx * Integrante de Propuesta Cívica Guanajuato. Díseres Participación ciudadana, año 2, número 8, mayo-junio 2009.

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A continuación un texto sobre una problemática actual a la que debemos poner atención para saber prevenirla y brindar la ayuda oportuna.

Suicidio. Un fenómeno más allá de la salud mental. Maricarmen Molina López*

Según datos del Anuario 2006 del INEGI, “de 1995 a 2005, Guanajuato pasó del 8º al 4º lugar a nivel nacional en el total de suicidios”. La actividades humanas dentro de los núcleos de convivencia se regulan a partir de normas de diversa índole (morales, sociales, culturales, políticas, etc.) que van caracterizando las actitudes del individuo hacia su entorno y hacia sí mismo. ¿Qué fenómenos actuales se vinculan con dichas actitudes en nuestra sociedad, específicamente en el estado de Guanajuato?

Contexto general El término suicidio surgió durante los siglos XVII en Gran Bretaña y XVIII en Francia, y fue usado por primera vez dentro de la lengua española en la obra Falsa filosofía, de Fray Fernando de Ceballos y Mier (1772). El vocablo fue aceptado por la Real Academia de la Lengua Española en 1817 y definido como “el acto o conducta que daña o destruye al propio agente”. Dentro de la filosofía griega, aunque se creía que el suicidio era un atentado contra los dioses, Sócrates afirmaba que la muerte era una liberación para el alma, tanto del cuerpo como de la vida terrenal. A su vez, Platón establecía que el suicidio era lícito para aquella persona a la que “el destino le haya impuesto una vergüenza tal que le sea imposible la vida”. La religión católica señaló dicho acto como mala muerte, considerándolo motivo de pecado. Por tanto, no se permitía la sepultura para el suicida, teniendo que catalogar su acto como producto de la enajenación mental para poder aceptar su cuerpo en los cementerios, aspecto que hoy ha cambiado. Ya en el siglo XX, el sociólogo Talcott Parsons investigó en los inicios de la “sociedad moderna”, algunos factores psicosociales como la coherencia de modelos, la unidad psíquica (interior) de la persona y su integración social. Llegó a la conclusión de que en las sociedades fuertemente industrializadas los suicidios se presentarían con mayor frecuencia, a causa tanto de la individualización como de la “incoherencia de los modelos sociales”.

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México, como sociedad en vías de desarrollo, ubica al suicidio entre sus diez principales causas de muerte, como lo señalan boletines de la UNAM en los que se destaca que cada 2.5 horas fallece una persona en el país por esta causa, siendo Veracruz, el Distrito Federal y Guanajuato las entidades con mayor incidencia.

Escenario regional ¿Qué falta en las sociedades industrializadas y en vías de desarrollo? ¿Cuáles son los panoramas de nuestra región al respecto? De acuerdo con un estudio realizado por el Gobier­ no del Estado y la Facultad de Psicología de la Universidad de Guanajuato, encabezado por Ana María Chávez Hernández y Luis Fernando Macías García en 2003, uno de los principales factores involucrados en la problemática del suicidio en la región es el proceso de aculturación, que se refiere a la pérdida de los referentes culturales habituales por el contacto con una nueva cultura. La aculturación se presenta en las personas que emigran en búsqueda de mejores oportunidades de vida, ya sea hacia el extranjero o a los núcleos urbanos. Como dato relevante, la PGJ de Guanajuato registró, en el periodo de 1995 a 2001, un total de 747 suicidios entre la población migrante, de los cuales 79.1% ocurrió entre hombres. La misma institución conoce que, por cada caso de suicidio consumado, se presentan de 10 a 15 intentos en América Latina y Estados Unidos. La investigación de Chávez y Macías afirma que el rango de edad con mayor incidencia suicida oscila entre los 20 y 34 años, principalmente en localidades rurales y entre personas con escolaridad de primaria, siendo el ahorcamiento el método más utilizado. Por otra parte, información generada por el investigador del Centro Universitario de Ciencias de la Salud, el Maestro Roque Quintanilla y otros en el 2003, indican que a nivel nacional, 7 de cada 10 suicidios ocurrieron en áreas urbanas. De acuerdo con la edad, zona geográfica y nivel edu­cativo señalados, se percibe a la falta de objetivos como el principal detonante. El margen de


edad mencionado coincide con el momento de la vida en que la mayoría de las personas comienzan su independencia y adquieren mayores res­ ponsabilidades. Y si el contexto social limita las oportunidades, ¿qué expectativas de vida ofrece la propia sociedad?, ¿qué expectativas anhela el individuo? Como consecuencia, la presión perso­ nal aumenta. Por lo tanto, más que vincularse con síntomas depresivos, la causa base del suicidio se ubica en la desesperanza, como señala la investigación citada. Esto ya lo pronosticaba Durkheim, quien sentó las bases del estudio sociológico sobre el fenómeno, mencionando: “el suicidio es la resultante de la perturbación existente entre la sociedad y el sujeto, según se vea comprometida su integración social o según sean las regulaciones impuestas por la sociedad al individuo” (www. psicologia-online.com). Si bien el fenómeno migratorio manifiesta un problema económico que no se está atendiendo equitativamente en las zonas más marginadas, éste no es el único factor detonante del suicidio. La importancia de estas conclusiones se enfoca en la población migrante y rural. Quedan pendientes otros sectores sociales, como los más acomodados, en los que también ocurre un alto índice de suicidios que regularmente los familiares involucrados no registran, debido a argumentos asociados a cierto tipo de moral o a no querer asumir el hecho como tal ante la sociedad. En un grupo social vulnerable, los adolescentes, las investigaciones sobre la materia indican que entre los factores más recurrentes están la disfunción familiar, el uso de drogas y un negativo panorama del futuro, destacando este último componente. Cabe mencionar que, a partir de la década de los setenta, el suicidio

comienza a manifestar un incremento en la incidencia de casos entre la comunidad infantil. Para el año 2000 eran 99 los suicidios infantiles consignados a nivel nacional, de los cuales 8 ocurrieron en Guanajuato, presentando Celaya el mayor número de casos en la entidad. La OMS coloca al suicidio por arriba de la violencia y las guerras como causa de muerte en el mundo. El hecho no puede entenderse aisladamente desde las perspectivas de salud, económica, educativa, política, de desarrollo industrial o configuración de valores. Es una problemática multifactorial que debe asumirse desde la relación del individuo con su entorno. ¿Qué se busca? ¿Qué se hará para enfrentar dicha situación que involucra a toda la sociedad? Fuentes: Cátedra de Realidades Regionales (2007). “Análisis y discusión el problema de jóvenes y suicidio en Guanajuato” (4 de octubre). México: Universidad Iberoamericana León. Chávez Hernández, Ana María y Macías García, Luis Fernando (2003). El fenómeno del suicidio en el estado de Guanajuato. México: Gobierno del Estado de Guanajuato y Universidad de Guanajuato. Clemente, Miguel y González, Andrés (2006). Suicidio. Una alternativa social. Madrid: Biblioteca Nueva. INEGI

(2006).

Anuario

Guanajuato

(tomos

I

y

II).

Aguascalientes. Procuraduría General de Justicia del Estado de Guanajuato (2006). Algunas consideraciones al suicidio y formas de violencia intrafamiliar en el Estado de Guanajuato. Guanajuato. Quintanilla Montoya, Roque; Haro Jiménez, Laura Patricia; Flores Villavicencio, María Elena; Celis de la Rosa, Alfredo; y Valencia Abundiz, Silvia (2003). Desesperanza y tentativa suicida. Investigación en salud (vol. V, no. 2). Guadalajara, México: Universidad de Guadalajara. Universidad Nacional Autónoma de México. Boletines informativos. * Editora de Díseres en 2008. Díseres Suicidio, número 0, enero 2008.


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Del suicidio pasamos a un tema que se convierte en un factor importante para lograr una vida personal y, por ende, social, más plena.

Autoestima sin prejuicios, autoestima de mente abierta. Maricarmen Molina López*

Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo. José Ortega y Gasset (1914), Meditaciones del Quijote.

Debido a ello, el autoconcepto muestra una distinción: “en un caso extremo, un individuo puede tener un autoconcepto negativo y, al mismo tiempo, quienes lo conocen estiman que es eficiente y atractivo” (Bruno, 2007).

Al escuchar la palabra autoestima parece común asociarla de inmediato con el éxito o el fracaso, según sea el caso: buena o mala, positiva o negativa, alta o baja. Sin embargo, ¿qué tanto hay de verdad en esto? Consideremos que tanto el éxito como el fracaso son acepciones ambiguas y subjetivas que no se pueden basar en parámetros generali­ zados, sino que corresponden a las aspiraciones personales.

En la construcción que la persona va realizando de sí misma en el transcurrir de su vida, resulta confuso definir el momento de formación de la autoestima, pero de acuerdo con Frank J. Bruno es cuando surge el yo consciente, entre los 18 meses y los 3 años. Lo que sí se puede afirmar con seguridad es que las experiencias son las que van dirigiendo y orientando las conductas ante la vida.

Primero habrá que entender que la autoestima es un elemento para el desarrollo del ser humano, que consiste en un ejercicio de introspección de la propia persona. Éste tiene que ver con una evaluación del yo mediante una autoclasificación informal en términos de valor personal (Bruno, 2007), es decir, a qué se le da peso de sí mismo para dirigirse por la vida. La autoestima se encuentra ligada al autoconcepto, inicialmente porque están en el terreno de lo socioafectivo; no obstante, la autoestima se diferencia del autoconcepto porque éste es descriptivo, sin la necesidad de un juicio de valor (aquel juicio que se basa en un sistema particular de valores para determinar qué es correcto o errado), y comprende las dimensiones cognitiva, afectiva-evaluativa y conductual. En lo afectivo-evaluativo se halla la autoestima, que expresa el concepto que uno tiene de sí mismo, y se da por dos vías: verbal y gestual (Cava y Mu­ situ, 2000). Además, la autoestima se fomenta, de acuerdo con los afectos y sucesos externos significativos para el sujeto en los espacios familiar, académico, físico o intelectual que le sirven de referentes, y su autovaloración en estos entornos puede variar. Aquí es donde las expectativas influyen. Por ejemplo, en el ámbito familiar, un padre o madre pueden esperar un comportamiento determinado de su hijo ante alguna situación. Si éste satisface o no dicha expectativa, se predispone a una autopercepción de acuer­do al resultado. Por eso es muy importante que a la persona se le acepte como es y no en función de su comportamiento.

Entonces, ¿para qué sirve una autoestima favorable? David R. Shaffer (2000) detalla (ejemplificando con los niños) que las personas con “alta” autoestima admiten sus puntos fuertes y sus debilidades, y se manifiestan positivos sobre sus características y competencias. En el caso de una “baja” autoestima, las personas hacen “hincapié en las 1415 disconformidades percibidas, en lugar de apoyarse en cualquier ventaja que puedan exhibir”. Esto ayuda o merma el desempeño, las decisiones, la forma de relacionarse y contribuir con el ambiente, el respeto y aceptación tanto individual como del otro, e incluso influye en la recuperación ante algún trauma, tal lo señala el psiquiatra e investigador Luís Rojas Marcos en su publicación La autoestima. Nuestra fuerza secreta (2007). Es preciso insistir en que la formación en competencias debe estar orientada al reconocimiento de las habilidades del propio sujeto, lejos de su aprobación o desaprobación en contraste con otros. Una idea interesante para el mejoramiento de la autoestima la propone el psicoterapeuta Nathaniel Branden (1989): “hacerse responsable de sí mismos, tomar decisiones propias y asumir sus consecuencias. Responsabilizarme de lo que quiero y estoy haciendo”. El mismo autor indica que “la verdadera naturaleza de la autoestima no es comparativa ni competitiva”. Las habilidades de las personas son permeadas por los reforzamientos del entorno social e incluso te­ rritorial que cohabitan. Por eso, en el caso de los educadores, es primordial reflexionar si verdaderamente se ocupan del desarrollo de la persona, si

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motivan y rescatan este recurso en la educación básica. Al respecto, la Mtra. Milagros Manteca, maestra de la Escuela Normal en Educación Básica, ha afirmado que: … el sistema de gestión educativa no está permitiendo que se pueda llevar a cabo esa función, a pesar de buscar fomentarla a los educadores. La formación cívica y ética está presente desde 1993 en un programa que está perfectamente bien definido para trabajar los valores. Desgraciadamente los maestros en su generalidad no van al programa…, no hay una buena formación de los docentes para trabajar con este recurso, ya que el modelo que venimos siguiendo en México y en el estado de Guanajuato, en su mayoría está centrado en el autoritarismo (el maestro es el único que sabe), que sin lugar a dudas no ayuda o beneficia a la formación del ser humano en el recurso de la autoestima; y principalmente porque se sigue etiquetando —‘este es un caso perdido’— a los alumnos. Atender esto correspondería a formar verdaderos pedagogos y no únicamente técnicos en educación. Por tanto, si enseñamos desde los primeros días de vida a fortalecer las cualidades y las afirmamos, e identificamos sus complejidades con la certeza de

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que en los momentos de error lo indicado es seguir adelante, el resultado será un buen reconocimiento de sí mismo, hasta que el propio sujeto pueda por sí solo tomar la decisión de ejercitar sus recursos. Fuentes: Branden, Nathaniel (1989). Cómo mejorar su autoestima. Barcelona: Paidós Ibérica. Bruno, Frank J. (2007). Diccionario de psicología infantil. México: Trillas. Cava María, Jesús y Musitu, Gonzalo (2000). La potenciación de la autoestima en la escuela. Barcelona: Paidós Ibérica. Feria Nacional del Libro 2008. Panel: El libro de texto gratuito, importancia y necesidad de su uso. 13 de mayo de 2008. Gerrig, Richard J. y Zimbardo, Philip G. (2005). Psicología y vida. Pearson Educación. La Voz de Galicia. Nota publicada el 16 de marzo del 2007. Obtenido el 3 de abril 2008. Shaffer, David R. (2000). Psicología del desarrollo: infancia y adolescencia. Thomson Learning Ibero. Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Juicio_de_valor.Obtenido el 22 abril del 2007. * Editora de Díseres en 2008. Díseres Autoestima, año1, número 3, julio-agosto 2008.


Nos ha perecido conveniente relacionar el tema de la autoestima con dos colaboraciones que tienen qué ver con el cuidado que ponemos a nuestro cuerpo y en no caer en los extremos que representan la obesidad, la anorexia y la bulimia, a través de los enfoques sociocultural y terapéutico.

Cuerpos comerciales, lastimados y en búsqueda de identificación.

Enfoque sociocultural

Conversación con Héctor Gómez Vargas* ¿Qué tan responsables son hoy los medios masivos de comunicación de lo que ocurre con la corporalidad? “Primero hay que contextualizar que lo que está ocurriendo con el cuerpo, en específico con los cánones de belleza, no son propios de nuestra época ni es exclusivo de los medios masivos de comunicación. Por ejemplo, en España se realizó un estudio, a raíz de la enorme preocupación sobre problemáticas de anorexia y bulimia, para conocer los efectos del impacto de los mensajes que difunden la publicidad y los medios masivos en sus diferentes rubros y dinámicas. Se vio que sí ejercen alguna influencia en ciertos grupos de personas respecto al ideal de belleza, pero igualmente hay todo un entorno global que lo refuerza, permitiendo que se den la anorexia y la bulimia. Es importante tener en cuenta lo que rodea a las subculturas donde se mueven algunos hombres y mujeres, y que en sus dinámicas y procesos comparten un perfil de identidad, de aspiraciones, de su lugar en el mundo, en la vida, etc. Esto muchas veces se relaciona con la corporalidad, su estética y sus prácticas: la generación de los noventa está envuelta en un ambiente de subculturas diversas, y el cuerpo es un medio fundamental de expresión (piercings, tatuajes, vestimenta, etc.). Un caso particular que se desarrolló en esa época y sigue presente, son los jóvenes emo. Ellos manejan una corporalidad muy distinta que quizá no habla en términos de belleza y estética, pero manifiesta que sí les es muy importante, particularmente un cuerpo delgado. Algo similar sucede con el resto de agrupaciones juveniles. En este sentido, los grupos de amigos, de

pares que coinciden con ciertas filosofías de vida, formas de ser y que se nutren (mutuamente) de industrias como la música, las revistas de moda y otras, van perfilando la corporalidad. También hay que considerar otros aspectos. El primero es que a través del tiempo los estereotipos de belleza reflejados en la corporalidad cambian continuamente, y podemos observarlo en los estereotipos de los protagonistas de cine, de la pintura y de la literatura. Además, el concepto mismo de belleza se ha modificado, y hemos entrado a un mundo donde a lo que antes no era bello se le asignan valores estéticos y principios de belleza, tal es el caso del arte gótico y otros más. La segunda es la condición de la salud de acuerdo con las nuevas maneras de alimentación. Agre­ guemos la aparición y generalización, que forman parte de la comida básica y cotidiana, de productos industriales que se da desde la apertura al Tratado de Libre Comercio, como refrescos y cadenas de comida rápida, que no sólo se han extendido sino colocado como un patrón para el estilo de alimentación de una cultura dentro de las dinámicas familiares y sociales que existen: si el trabajo queda cerca o lejos de casa; qué hay en las tiendas de abarrotes y otras cadenas que proporcionan comida; la colocación de algunos de estos productos como aspiraciones para sentir placer, gusto, saberse niños contentos o jóvenes realizados, etc. Así que es limitado entender que la obesidad y la anorexia son únicamente problemas de salud, fisiológicos o de responsabilidad de los medios masivos. Hay factores culturales e históricos que intervienen. Ahora pensaríamos que estamos en una sociedad abierta, indiscriminada, aparentemente caótica, y que fluye. ¿Por qué el cuerpo no?, ¿por qué la salud no? Es decir, las enfermedades cambian y tienen su afronta cultural. Por tanto, ¿cuál es la historia del inicio de estos problemas con su referente no sólo biológico, fisiológico, sino también sociocultural?

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Lo importante es que los profesionales que atienden este tipo de problemáticas en áreas históricas, culturales, sociales, entiendan que el cuerpo es bio­ lógico y fisiológico; los que trabajan con cuestiones biológicas y fisiológicas, entiendan que es cultural, histórico, social y espiritual. En general –porque todos estamos dentro– que se conozcan a sí mismos, en todas las dimensiones, ya que el cuerpo es el punto de llegada y partida de todos”. *Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Colima. Académico universitario con diversas publicaciones sobre cultura y comunicación. Díseres Límites del cuerpo: obesidad y anorexia, número 2, mayo-junio 2008.

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Enfoque terapéutico

Alejandro García Castro* El cuerpo es el territorio donde ocurre la existencia, moldeada por la herencia, el entorno cultural y las experiencias de vida, es decir, las emociones. Sí, el cuerpo no es en absoluto ajeno a los sentimientos: su configuración, su forma es producto reflejo de lo que ocurre en el alma, muy frecuentemente de formas más claras que la lengua. La estructura que el cuerpo desarrolla y condiciona es una manera de ver el mundo, una forma de vincularse con los demás, al tiempo que trata de organizar y administrar la energía que emana en el interior de cada ser. En él, hay un constante flujo de necesidades y satisfactores, energías, cargas, emociones, evitaciones, procesos incesantes de expansión y contracción que funcionan como una totalidad, como un sistema, pero que requieren de intercambio con el entorno para alcanzar un equilibrio. Una de las maneras de relacionarse es la alimen­ tación, que no sólo aporta nutrientes sino que es también el prototipo de las relaciones amorosas y la recepción de afecto, seguridad y protección. Es decir, cómo se come es también una guía de la mane­ra en que se recibe afecto.

¿Se trata de un mensaje muy rabioso y resentido?,No, en el fondo el mensaje dice: necesito que me quie­ras, necesito mucho amor. Sólo que no creo en ti y no creo en el amor, es decir, no lo sé recibir. Se puede enseñar al cuerpo —y al corazón—, se le pueden mostrar caminos sanos para que des­ cargue su rabia, para que recupere su derecho a necesitar, a reconquistar la esperanza, a arriesgarse, confiar y recibir. Naturalmente y con razón se resistirá, desconfiará hasta de los bien intencionados, será puntilloso para descubrir y denunciar las fallas, las imperfecciones de quienes le rodean. Luego, probablemente, si al final confía con frecuencia, suele ser muy demandante y dependiente, y sus relaciones difíciles de sobrellevar. Pero una vez que se ha nutrido lo suficiente, es necesario aprender a separarse, a ser independiente y establecer relaciones equilibradas, de justo intercambio de dar y recibir, amar y ser amado tanto con suficiencia como con justicia. Y a vivir en paz con los demás. * Licenciado en Psicología Clínica. Master en Psicoterapia Gestalt. Constelador familiar, especialista en Terapia Familiar Sistémica y terapeuta psicocorporal. Director de Integro Bajío y del Centro Comunitario de Atención Psicológica (CCAP). Díseres Límites del cuerpo: obesidad y anorexia, número 2, mayo-junio

A simple vista, parecería que los trastornos de la anorexia y la bulimia están en el juego de la imagen, pero en realidad manifiestan cómo se relacionan con los demás. El mensaje que se manda al mundo tras la acción de quien se niega a comer es no necesito lo que tú me das, y el mensaje que da quien depone lo que acaba de comer es lo que tú me das no me sirve.

2008.

Quienes padecen estas enfermedades han vivido experiencias muy frustrantes y desagradables, en ocasiones en las que toda su esperanza estaba depositada en el otro; probablemente el otro era su única alternativa y le falló. O, simplemente, lo que dio no fue bueno o suficiente, se retiró antes de tiem­po o incluso abusó, le lastimó y le destrozó el corazón. Es por esto que a las afectadas (sic) les cuesta mucho trabajo volver aceptar, arriesgarse, necesitar o confiar en su contexto.

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Y para finalizar este recorrido, elegimos tres artículos. El primero expone la importancia de procurar, desde las leyes y las instituciones, una buena salud mental que potencie el desarrollo humano; el segundo nos ayuda a visualizar el uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) cuando éstas intervienen en la educación de nuestros hijos, y el tercero presenta la forma inteligente de resolver los conflictos con los hijos adolescentes.

Sen,

políticas públicas y salud mental. David Martínez Mendizábal*

Amartya Sen, economista hindú y Premio Nobel en Economía, es quizá el intelectual más influyente en el pensamiento social contemporáneo sobre desa­ rrollo humano. Sen entiende el desarrollo como el proceso que produce la ampliación de las capacidades de la población para realizar actividades elegidas libremente. Para ello se requiere que las capacidades humanas deriven en formas de operar en la realidad, a la que llama funcionamientos. Varias son las condiciones actuales que impiden a las personas esta ampliación de capacidades;

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entre ellas, destaca la pobreza como un obstáculo para poseer las capacidades básicas que permiten al individuo una construcción libre y consciente de la propia existencia y alcanzar determinados niveles de vida mínimamente aceptables. Los funcionamientos no son sólo aquellos que se relacionan con la vida productiva. La capacidad no sólo es un instrumento de la producción económica,


a la que suele reducirse la perspectiva del capital humano, sino también del desarrollo social. De la teoría de Sen y de otros pensadores sociales surge el índice de desarrollo humano, que es un parámetro utilizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) que indica el nivel de avance de las comunidades humanas. Ante la imposibilidad de construir un indicador con todas las variables que condicionan el desarrollo humano, ha adoptado los indicadores de ingreso, salud —medido por la esperanza de vida— y educación, sin duda tres de los factores más influyentes en el funcionamiento de las personas. Pero si atendemos a la potente definición de Sen sobre el desarrollo humano y la ubicamos en contextos sociales como el nuestro, el funcionamiento adecuado de las personas —lo que sea que esto signifique— y sus capacidades para diseñar una vida libre tienen en la salud mental una de las condicionantes más severas. La salud mental no tiene que ver necesariamente con asuntos de “loquera”, sino con el bienestar emocional y psicológico que nos permite funcionar y operar en nuestra vida cotidiana. No se puede actuar adecuadamente con una depresión profunda o con un desánimo crónico, para no hablar de otros trastornos igual o más severos. Estas enfermedades disminuyen nuestra

capacidad y nuestros funcionamientos. La forma de operar de los seres humanos está condicionada por factores relacionados con la justicia social, con el acceso a bienes materiales y espirituales, pero tiene un componente subjetivo muy importante. El bienestar subjetivo pasa necesariamente por el tema de la salud mental. ¿Debe ser responsabilidad del Estado procurar políticas públicas que atiendan los problemas de salud mental? Por supuesto que sí, pero estamos muy lejos de tener un consenso al respecto. Se señala incapacidad de recursos para atender eficientemente los problemas contemporáneos de salud mental, pero al parecer lo que falta es una postura pública firme sobre el problema. Si se comparte la idea de que la inversión más fecunda que se puede hacer es aumentar las capacidades humanas por medio de la salud, la alimentación y, en general, de la calidad de vida, el tema de la política pública sobre salud mental y bienestar subjetivo no puede quedar fuera de la discusión. Ya se nos hizo tarde, y es necesario participar activamente para que el problema no crezca. *Director de Posgrado e Investigación de la UIA León. Líneas de investigación: educación y pobreza, formación social. Díseres Alcoholismo, año 1, número 4, septiembre-octubre 2008.

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Enfoque social sobre Tecnología y Comunicación Humana Thelma Sánchez* y Aurora Vergara**

A principios del siglo XX eran los padres quienes transmitían a sus hijos la mayoría de los conocimientos necesarios para enfrentarse al mundo. Hoy, por primera vez en la historia, los hijos conocen y controlan mejor que sus padres una innovación que resulta capital para la sociedad: las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). La infancia crece en un entorno tecnológico donde la información que se les ofrece está codificada con diferentes lenguajes: auditivos, gráficos y digitales. Hoy en día debemos tener en cuenta que estamos educando a personas que van a enfrentar problemáticas diferentes que tendrán que resolver con recursos tal vez distintos a los que los adultos utilizamos. Eso nos asusta algunas veces, preguntándonos si éstas tecnologías impactan de alguna manera en las conductas de los seres humanos, cuestionamiento polémico de interés mundial, con pocos consensos; por ejemplo, algunos estudios no establecen a la violencia en la TV como “causa de agresividad” o “comportamiento violento”, pero tampoco la eximen de cierta responsabilidad, aceptándole como “un factor contribuyente”. El patrón de violencia en algunas series y dibujos animados consiste en la generación de un conflicto que se resuelve violentamente porque no hay negociación ni diálogo; el héroe siempre es bueno y el enemigo siempre malo y éste jamás será capaz de hacer algo bueno; ganar significa destruir al adversario, y de esta manera no sólo se transmite la violencia sino que también se justifica y no importan los verdaderos valores humanos, sino sólo la fuerza física, la astucia, y la eficacia de las armas y las victorias. Más importante aún es puntualizar que la influencia que ejerce no sólo la televisión, sino los videojuegos o el internet en la mente y el desarrollo emocional del niño no se limita sólo a la incitación de la violencia; es mucho más compleja, pues modifica la estructura del pensamiento. En septiembre de 2006 llevamos a cabo un sondeo con 904 alumnos de una primaria particular, 561 varones y 343 mujeres. Los datos arrojados fueron los siguientes: • Aproximadamente 65% de niños y niñas tienen TV en su habitación.

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• Los niños y las niñas de primer grado son quienes pasan más horas frente al televisor. • Hasta 4º de primaria terminan de ver la TV entre 8 y 9 de la noche, mientras que los de 6º grado continúan viéndola después de este horario. • La mayoría de los niños y niñas de 1º a 3º grado ven la TV en compañía de sus hermanos o hermanas, y de 4º a 6º la ven sin compañía. • Dentro de los programas más vistos de 1º a 3º grado están Bob Esponja y La Fea Más Bella (actualmente fuera del aire). De 4º a 6º grado: Los Simpsons y South Park. • Los niños y niñas que más utilizan la computadora son de 6º grado. Y los que menos la utilizan son los alumnos de 2º y 4º grado, aunque en este último segmento la mayoría tiene la PC en su habitación. • Los videojuegos más comunes para la mayoría son FIFA y Grand Theft Auto San Andreas, este último con un gran contenido de violencia. Comparamos la conducta y el rendimiento académico de los niños y niñas que tenían preferencia por juegos y programas de contenido violento, encontrando una disminución en su promedio escolar, observando de esta manera el impacto de las TIC en su comportamiento. Las sugerencias que hicimos a los padres de familia fueron: •Conocimiento del mundo al que sus hijos e hijas tienen acceso. •TV, internet y videojuegos fuera de su habitación. •Establecer límites y horarios para el uso de las TIC. •Dar otras alternativas de entretenimiento. Algunos comentarios de los padres de familia sobre el sondeo fueron los siguientes: •“Me ayudó para comprender algunas de las actitudes de los amigos de mis hijos”. •“Nos alerta para la formación adecuada para nuestros hijos”. •“Me sirvió mucho para modificar mi conducta ante la actividad de mis hijos con los medios”. Cuando la familia controla y conoce la diversión de sus hijos e hijas y mantiene el diálogo; cuando el niño está rodeado de cariño y seguridad, con intereses y amigos correctos, dedicado a actividades saludables en sus horas de ocio, tiene una muy


pequeña posibilidad de que estas tecnologías provoquen efectos no deseados. Bibliografía: Laniado, N. y Pietra, G.F. (2005). Videojuegos, internet y televisión. España: Paidós. García, F. (2005). Videojuegos: un análisis desde el punto de vista educativo. www.vértice.com. * Docente en el área de Formación de la Afectividad y Sexualidad. Diplomada en Pedagogía Ignaciana; cursa la Maestría en Orientación Familiar.. ** Diplomada en Teología, Docencia y Fe y Justicia. Docente en el área de Formación de la Afectividad. Actualmente cursa la Maestría en Sexología Clínica. Díseres Comunicación y nuevas tecnologías, año 1, número 5, noviembrediciembre 2008.

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Inteligencia Emocional para padres “desesperados” con hijos adolescentes Graciela Campos Escalante *

Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste durante toda la vida. Jorge Luis Borges ¿Tienen relación los conflictos de padres e hijos adolescentes con el manejo de sus emociones? La etapa adolescente coincide con una crisis simultánea en los padres, quienes en ese momento deben tomar decisiones importantes con respecto a su vida laboral, profesional o de pareja. Si a ello sumamos los cambios vertiginosos, tanto físicos como psicológicos, del hijo joven que atraviesa por esta etapa del desarrollo, entonces tenemos la fórmula perfecta: un explosivo que hace estallar emociones, sentimientos y pensamientos que, por su contenido, acarrean dificultades en ocasiones graves para la familia. Una emoción se produce cuando percibimos que nuestra integridad física o mental es amenazada. En ese momento, de manera automática, nuestros sistemas alertan para que podamos “escapar” de un peligro —supuesto o real—. Hasta aquí la res­ puesta es adecuada. Sin embargo, nuestro cerebro puede confundirse y reaccionar de la misma forma ante un pensamiento, una imagen, un recuerdo o una escena parecida a un hecho del pasado que nos lastimó. Es entonces cuando se activan las emociones ante una situación que en realidad es ficticia. ¿Por qué emoción?

puede

ponernos

en

peligro

una

actual de la que grabó como aprendizaje, ¡incluso desde generaciones que anteceden a la suya! Así, la capacidad de reflexión y pensamiento lógico se pierde y únicamente se manifiestan los impulsos. Una emoción aparentemente incontrolable puede llevarnos al deterioro o a la destrucción de la re­ lación con quienes más amamos. En el caso de adolescentes, el papel de los padres ante sus emociones desbordadas, por el contrario, debería ser conte­ nerlo, escucharlo, abrazarlo. Reflexionemos: ¿no somos adultos los padres?, ¿no es verdad que nuestras reacciones son controladas y maduras? O, tal vez, ¿nos traicionan también nuestras emociones en la comunicación con nuestros hijos? ¿Qué debemos hacer? Iniciar por nosotros, siendo adultos de tiempo completo. Ser padre o madre no es fácil, ya que nos exige templanza, asertividad, tolerancia a la frustración, empatía, una buena dosis de autoestima y autocontrol. Estas cualidades son requisito para participar como padres emocionalmente inteligentes en la relación con un adolescente. Obtendremos a cambio muchas satisfacciones. La más importante: que nuestros hijos aprendan también a manejar sus propias emociones y, especialmente, que las conductas entre padres e hijos sean conscientes, con la finalidad de ser cada día familias más funcionales y equilibradas. * Maestra en Terapia Familiar Sistémica por la Universidad del Valle de Atemajac y psicoterapeuta del alcoholismo y las adicciones. Díseres Seguridad, año 2, número 6, enero-febrero 2008.

En ocasiones, la respuesta emocional puede ser tan exagerada y fuera de lugar respecto al estímulo que la provoca que nos desborda. Las emociones nos impiden discriminar el evento real del irreal. Nos bloquean el pensamiento, nos ciegan. Daniel Goleman presentó en 1983 algunas hipótesis acerca de la Inteligencia Emocional (IE). Él menciona en algunas de sus obras que el individuo se equivoca y manifiesta respuestas antiguas ante estímulos actuales. Esto significa que el estado emocional impide que el cerebro diferencie la situación

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díseres

te presenta las siguientes actividades a través de:

LA PIZARRA ENERO - FEBRERO

ENERO Todos los jueves a partir del 14 de enero Acompañamiento personal, de pareja y familiar 20:00 a 21:30 hrs. www.centrolafonte.com Jueves 21 Taller de espiritualidad, psicología y formas de oración Grupo vespertino: jueves de 7:30 a 21:30 hrs. METANIOA. / Tel. 212 05 04 Sábado 23 Taller de constelaciones familiares centradas en la persona 9:30 a 14:30 hrs. www.centrolafonte.com Miércoles 27 Presentación del libro ¿Cómo puede la educación contribuir a la movilidad social? Dr. Carlos Muñoz Izquierdo Ibero León / 18:00 hrs.

FEBRERO Sábado 6 Taller de constelaciones familiares centradas en la persona 9:30 a 14:30 hrs. www.centrolafonte.com Miércoles 17 Plática de SOPAC $50.00 19: OO hrs. SOPAC / Tel. 717 99 33

Todos los miércoles Grupo de psicoterapia de adolescentes con enfoque Gestalt 17:00 a 18:30 hrs METANIOA. / Tel. 212 05 04. Lunes 18 Taller de espiritualidad, psicología y formas de oración Grupo matutino: lunes de 9:30 a 11:30 hrs. METANIOA. / Tel. 212 05 04 Viernes 22 Fecha límite para inscripción a talleres artísticos Centro de Difusión Cultural Ibero León / Tel. 710 06 85 Lunes 25 Conferencia: El mestizaje cultural novohispano: los orígenes del culto guadalupano 19: 00 hrs. Ibero León Sábado 30 Taller de prosperidad Terapeuta: Arcelia Reyes Vázquez arceliareva@yahoo.com.mx

Sábado 6 Taller de constelaciones familiares Terapeuta: Arcelia Reyes Vázquez arceliareva@yahoo.com.mx Miércoles 10 Sesión Científica Entrada libre 19:00 hrs. SOPAC / Tel. 717 99 33 Sábado 20 Maratón de P.N.L. 2 Terapeuta: Arcelia Reyes Vázquez arceliareva@yahoo.com.mx Viernes 26 Diplomado Decoración de Interiores Ibero León www.leon.uia.mx / Tel. 710 06 71

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Agradecemos el apoyo publicitario para Diseres de las siguientes empresas que, al igual que nosotros, est谩n comprometidas con el desarrollo humano en nuestra regi贸n.

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Desarrollo Humano  

Para este nuestro segundo aniversario hemos seleccionado, siguiendo nuestros principios fundamentales, algunos de los que nos han parecido l...

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