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Revista de Difusión Cultural / No. 1 / Noviembre / Año 2012

Movimiento Estudiantil Chileno Por: Sergio Levy

D

e primera instancia el pueblo chileno había agradecido el cambio de régimen que el golpe de estado comandando por el militar Augusto Pinochet había perpetrado, sin considerar aun a los cientos de torturados, desaparecidos, miles de muertos y exiliados que ello ocasionó. La historia siempre nos ha indicado los caminos que el hombre, bajo ciertos contextos sociales, económicos, religiosos y culturales, ha tomado; en esta ocasión toca el caso de Chile, país del hemisferio sur de América que hoy en día se regodea con movimientos sociales sobre todo por parte de los jóvenes que luchan por un cambio en la infraestructura educativa, desde su método de enseñanza hasta el sentido oneroso con el cual el sistema educativo pasa la factura al pueblo; dicho sistema educativo, también herencia de la dictadura. Asimismo, la historia pone a todos en su debido lugar, así es como los chilenos de hoy tienen una conciencia más acertada y razonada respecto a la generación que sucumbió ante el golpe de estado de 1973, ahora los chilenos saben muy bien que el costo de esa dictadura de Augusto Pinochet, con la cual aquellas generaciones se beneficiaron de pronto con empleo seguro, vivienda y por supuesto alimentación (cosa que en tiempos de Salvador Allende no se garantizó al pueblo) les trajo un gran costo que nadie quisiera volver a pagar y que a la mayoría le trae vergüenza. Así es como las nuevas generaciones y conciencias, claman por tener más y mejores espacios educativos, mejor enseñanza a nivel superior; las condiciones del modelo neoliberal en las cuales Chile se encuentra inmerso no dan soluciones al pueblo: sólo habrá la mejor educación para quienes paguen por ella y, en ciertos casos, ni así se ha garantizado la calidad educativa. Es así como las primeras movilizaciones se iniciaron en mayo de 2011 ante el llamado que hizo la Confederación de Estudiantes de Chile, así como de los voceros estudiantiles, a cargo de los presidentes de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, representados por Camila Vallejo y Gabriel Boric y los presidentes de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de Chile, Giorgio Jackson y Noam Titelman, quienes indicaron camino para una protesta generalizada hacia el gobierno. Es así como devino el movimiento estudiantil chileno, el problema social que se manifiesta desde hace una década y que se intensificó en 2011, es un problema coyuntural, existe gente preparada para la labor docente en la educación superior, empero el gobierno no ha realizado la gestión correspondiente para suministrar los recursos necesarios en pro de dicha educación así como regular a las universidades e institutos que proveen educación con gran costo al pueblo, y a todas luces se ve que no lo hará. El presidente de Chile, Sebastián Piñera, no ha podido consolidar junto a su equipo de trabajo el establecimiento de un

régimen en el cual el estado chileno controle al sistema educativo, lo mejore y evite el gran costo que los jóvenes pagan a los particulares por recibir educación; ante esto surge todo un propósito bien fundamentado de los jóvenes chilenos: la causa de su lucha es el derecho al pueblo de recibir educación de calidad, sin costo adicional; lucha que se ha visto apabullada en ciertos casos y momentos por la fuerza pública y claro, la retórica de un gobierno a no garantizar ese derecho. El movimiento estudiantil en Chile ha traido consigo un mar de consignas sociales, y sobre todo bases fundamentales que replican otros movimientos estudiantiles como es el caso de "YoSoy132" en México, con lo cual la inspiración de uno conlleva a dar fuerza y orden a otro. Los chilenos han salido a las calles a gritar lo que por derecho social les compete y nadie puede renunciar a ello: la libertad de expresión; es por ello que el movimiento estudiantil chileno es prolífico y se encuentra dirigido por jóvenes que desde cualquier trinchera de expresión, dan por sentado su disgusto y hacen exigencia por la calidad educativa sin alto costo para el pueblo. Desde entonces las peticiones hacia el gobierno de una educación financiada con mayor recurso por el estado chileno, calidad en su doctrina académica y mayor autonomía de universidades e instituciones educativas han sido levemente atendidas, se han reformado leyes y provisto de programas que atiendan las demandas, pero se han visto rebasadas ante la realidad de un cambio estratégico en la atención de la educación en Chile. Lo importante es que los estudiantes, con el vigor que se caracterizan, se encuentran en pie de lucha para poder continuar haciendo las peticiones que se requieren a favor de la educación y en su momento de las movilizaciones pertinentes para reclamar al gobierno ese derecho inalienable que es el recibir educación.


Movimiento Estudiantil Chileno