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EDITORIAL

Es legítima la defensa de la producción nacional

L BRUCE MAC MASTER

Presidente de la ANDI

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REVISTA A

a industria colombiana del acero exportó en 2017 a Estados Unidos US$226 millones. De este valor, cerca de US$60 millones corresponden a los productos incluidos dentro de la medida 232, que recientemente inició la imposición de aranceles del 25% al acero y 10% al aluminio. Dentro de los productos exportados encontramos los rollos de acero galvanizado, la tubería petrolera y los perfiles de aluminio, que elaboran empresas como Acesco, Corpacero, Termiun, Tenaris-Tubo Caribe, Alumina y Tecnoglass, entre otras. Aunque estas exportaciones son apenas el 0,12% del total importado por Estados Unidos, este es un mercado que las empresas colombianas han ganado a pulso, y ha significado un incremento importante en los últimos años, aprovechando el Acuerdo de Promoción Comercial que suscribieron los dos países desde 2012. Por esta razón, las expectativas de crecimiento en el año en curso son superiores al 100%. Sumado a esto, las empresas colombianas de acero y aluminio han realizado cuantiosas inversiones en plantas por US$220 millones y han logrado una mejora sustancial en la calidad, así como en la capacidad instalada de cerca de 350.000 toneladas al año, de las cuales 100.000 toneladas también se han planeado para atender al mercado norteamericano. Ahora bien, llevamos más de un mes con la imposición de la medida arancelaria de la que aspirábamos ser excluidos desde el inicio, junto a países como Canadá, México, Argentina, Brasil, Corea y Australia, así como la Unión Europea. Sin embargo, este hecho no ocurrió. Ante esta situación, hemos desplegado una agenda en conjunto con el Gobierno Nacional para contribuir en la demostración de que Colombia cumple a cabalidad con los requisitos exigidos para ser excluida de la medida. También sostuvi-

mos una reunión con el Secretario de Comercio, Wilbur Ross, en el marco de la reciente Cumbre de las Américas exponiéndole nuestra posición. Tenemos la expectativa de que a partir del 1 de junio nuestra producción de acero y aluminio pueda ingresar sin aranceles a territorio norteamericano, basados en argumentos como el tener un Tratado de Libre Comercio; el hecho de que Colombia no triangula material chino en sus exportaciones, y que apoya y aplica los mecanismos de defensa comercial contra prácticas desleales que también afectan nuestra economía; la participación de Colombia en discusiones mundiales de sobrecapacidad del acero a través de la ANDI en la OCDE; y que nuestras exportaciones a Estados Unidos son excesivamente bajas y, por lo tanto, no impactan ese mercado. También es importante enfatizar que las exportaciones de Colombia de acero y aluminio no son una amenaza a la seguridad esencial de Estados Unidos. Basados en la relación histórica binacional de alianza y amistad, la permanente cooperación y el trabajo que han realizado los empresarios del acero y del aluminio en los últimos años es legítimo que busquemos la defensa de nuestra producción nacional. Es por eso que, además de presentar nuestros argumentos en diferentes escenarios, basados en las obligaciones contenidas en el Acuerdo de Promoción Comercial, desde la ANDI hemos propuesto acudir a las herramientas que el TLC nos brinda en forma ejecutiva, expedita y ajustada a la relación comercial histórica entre los dos países, como una oportunidad para superar estas diferencias. En este orden de ideas, nuestro deber, tal y como lo ha sido siempre, será defender y propiciar las mejores oportunidades para la industria nacional.

Revista A No. 266  

Tercera entrega de los debates electorales de la ANDI.

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