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Editorial Direccción Silverio Casillas Félix Márquez Edición Félix Márquez Diseño Christopher Rodríguez Ismael Ruiz Bussines Eréndira Márquez Colaboradores Alberto Paz Tenorio Adriana Rivadeneira Patricio Fuentes Laura Elene Cáceres Mihail Koyoc Kú Nayeli Góngora Pacheco Ulises Adonay Guzmán

Revista Simulacro es una publicación independiente de periodicidad trimestral realizada en ejemplares. La reproducción total o parcial del contenido es posible toda vez que se atribuya el crédito al autor.

Portada: ilustración de Christopher Rodríguez.

Para este trimester del año EE. UU. ha dejado de amagar a Korea del Norte pero ahora la trae con Siria. Nuestra nación vive un intenso drama por la posible eliminación de la selección de soccer del torneo mundial. El presidente se ha manejado, hasta ahora, con diplomacia respecto a las manifestaciones de descontento civil en torno a su gobierno y legitimidad. Y nuestra edición, bien que mal, ha salido.

Las últimas semanas en la ciudad (Tijuana) se ha visto algo de cine, gracias a la conjunction del Foro de Análisis Cinematográfico (FACINE) y Bordocs Tijuana, foro documental. Así que hemos tenido la oportunidad de mirarnos a nosotros mismos ahí, en la pantalla, y quedarnos anonadados y luego preguntar a los realizadores cualquier cosa. Qué bonito es vivir en una convención de realidad tan polisémica. Contagiados del entusiasmo que apreciamos en los textos que recibimos y presentamos en este número, además de la efervesencia social que hay por doquier, hemos redactado una invitación. Esperamos que el tono les indique el tenor del presente número. Feliz presente, hermanos nuestros, Invitamos a la sociedad, a nuestra sociedad, en la que nos incluimos junto a nuestros hermanos latinoamericanos combativos desde el génesis-, a dar por clausurada y desalojar la mina de la ignorancia, a soplarse el carbón de los ojos, sacar el veneno de nuestros pulmones y distender el nudo que nos tuerce la espalda, porque lo que reclamamos no compete a una nacionalidad, categoría vetusta y separatista, sino a una naturaleza humana, a una dignidad y vocación de rechazo hacia las prácticas de violencia y exclusión que solapan el egoísmo de un domo de individuos a costa de la extinción de la vida en nuestro planeta, la injuria ciega contra los recursos naturales y la esclavitud de su misma especie: los invitamos pues, al diálogo y la divulgación de las ideas, a la propagación de una consciencia crítica indispensable para la vida en plenitud.


ALGO SOBRE LA VIDA DE JUAN PÉREZ Y DE SU EXTRAÑA AFECCIÓN

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Ulises Adonay Guzmán, Merida (1990).

i uno lo ve caminar por la calle jura que es alguien común, pero poca gente sabe que Juan Pérez padece una extraña condición médica: su cabeza y extremidades pueden ser removidas a voluntad. Al principio de su vida fue un problema. Cuando nació, el doctor lo recibió en pedazos: un brazo, la cabeza, el otro brazo y las piernas. Su madre tuvo que armarlo antes de darle pecho, algo muy duro para ella. Las cosas no mejoraron al crecer. A la edad de cuatro años, en el jardín de niños tuvo un enfrentamiento con un chico de su edad. El niño empujó a Juan y éste cayó, rompiéndose como si fuera un muñeco desarmable. Afortunadamente, sólo se encontraban el agresor y el agredido. Desafortunadamente, el niño que presenció tal espectáculo sufrió un severo trauma que lo acompañará por mucho tiempo y dio origen a la famosa leyenda urbana del niño desarmable, la cual las autoridades de dicha escuela tienen prohibido mencionar. Debido a este incidente, la madre de Juan decidió darle educación particular en su propia casa, teniendo el niño la edad de seis años, explicando a los tutores que se encargarían de su educación y de la condición de su hijo. Cuando logró convencer a uno de encargarse del niño (qué poca vocación de educadores - decía – y qué fácil es impresionar a los profesores de hoy) no tuvo necesidad de sacarlo a la calle, hasta que cumplió 25 años. En su segundo paseo al aire libre, fue atropellado por un tipo que no lo vio cruzar la calle, desbaratándose en el acto. Quien lo atropelló resultó ser el afamado pintor Alfredo Gil, alias Diego de la Rivera, alias don Segundo Antonio de Regil y Barrientos. Éste quedó pasmado ante la escena, pero pensó bien las cosas y vio en su nuevo amigo lo que siempre había estado buscando en su carrera artística. Juan comenzó a posar de modelo para el pintor.

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Cambiaba la posición y el lugar donde va cada extremidad: una pierna como cabeza, un brazo como pierna y una pierna como brazo, resultando de esto un amasijo de miembros humanos sin ningún chiste ni valor estético, pero que, para ellos, se trataba de una nueva corriente artística que niega totalmente el orden natural de las cosas y no ve al cuerpo humano como máxima invención de la naturaleza. Gracias a esto, lo que los críticos y pensadores consideraron la filosofía y el modo de vida del nuevo siglo, comenzó el ascenso de Juan a la popularidad, la fama y el prestigio. Comenzó a dar entrevistas, donde contaba su experiencia y su vida. Fue modelo para portadas de revistas y aparecía en televisión en los programas más visto. Posó para los mejores escultores, fotógrafos, pintores y artistas plásticos. Apareció en películas, videos musicales y comerciales. Fue la imagen de varias cadenas de comida rápida y refrescos embotellados y todo lo hacía siempre apoyado por Alfredo Gil, su ahora descubridor oficial y representante. La vida para Juan cambió totalmente. De pronto se vio rodeado de mujeres que querían acostarse con él, cuando al único contacto femenino al que estaba acostumbrado era al de su madre; se vio con dinero y recursos para gastar en cosas sin importancia, pero que lo hacían más atractivo a los ojos de los demás. Resultó que su horrible defecto de nacimiento ahora era su mayor bendición. Comenzaron a aparecer imitadores que afirmaban sufrir el mismo padecimiento que Juan, pero eran simples charlatanes; le aparecieron hijos por todas partes, pese a que juraba ser casto y no haber estado con nadie. Se pusieron de moda las playeras con estampados de brazos y piernas con la leyenda “sé diferente” impresa bajo el dibujo; todo esto, por supuesto, dejando una cuantiosa cantidad de regalías a don Alfredo Gil, empresario y magnate. Y a todo esto, Juan siempre se preguntaba cuál era el chiste de exhibirlo, de lucrar con su problema, pero siempre hacía a un lado esos pensamientos que usualmente aparecían en la mañana.

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Mejor disfrutarlo mientras pueda, decía al tratarse de hacer un nudo perfecto con su corbata, no vaya a ser que mañana me muera, aunque cuando eso pase dejaré mi nombre para la posteridad. Menos mal que la fama y el dudoso reconocimiento le sirvieran para dejar de ser tan despistado, ya que al terminar de hacerse el nudo de la corbata se miró al espejo y vio que donde debía estar su cara, estaba su nuca. Maldición, se dijo, me volví a poner la cabeza al revés. O T O Ñ O

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A SAN CARLOS Patricio Fuentes, D. F. (1992)

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ira que es raro venir a sentarse junto al pilar de Villa a leer sobre Aguilar Camín y sobre Carlos Salinas. Mira que duele bigotón, saber que el dolor sería más grave si le escribiera a Magón, dolerían tus colonias militares, aunque menos de lo que duele el pacto por México; tanta violencia en ochentaytantas ciudades, tantos encerrados por robo famélico, tanto estúpidos como sádicos dirigen esta nación de almas muertas y encerradas en neoliberal prisión. Todos los primos se reúnen en el palacio de la legislación; los Muñoz Ledo, los Ponce de León, los Chuchos, los Leyvas, los Elvas, los Monreal, los Villaseñor, los PRImogénitos de la revolución

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sentaron en la cámara a sus hijos para ordenar la institución. Al PRIncipio pensamos; pueblo PRIngado como somos, que no dolería tanto, que nos cuidarían de los lobos… PRImero estallamos en llanto el 3 de octubre del 68, no hubo PRImicia de masacre los jueves de junio del 71, el PRImoroso futuro intocable en enero del 94, nos fue PRIvado después de febrero del 96, olía a PRIvatización antes de abril del 99, para julio del 2000 no hubo ninguna solución,

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pero hubo 75 mil muertos. -¡Muchas gracias Calderón! Mira que es raro darle las gracias a un chaparrito pelón, mira que los poemas sangran, los tiempos cambian y nosotros seguimos metidos en PRIcámbrica nación. O T O Ñ O

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Nayeli Go ngora Pacheco, Merida (1991).


NO, VELA

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Patricio Fuentes, D.F. (1992) engo una novela, no la he escrito ni creo que sea muy buena, pero me funciona.

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Tengo un par de historias de amor para escribir, pero eso es de señoras y de rucos.

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Yo soy un chaval de la buena onda haré unas cosas bien raras otras bien locas y diré que eso es poesía; mucho performance y pocas palabras innovaré en lo poético mediante sustancias inyectadas.

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Sé que puedo hacer eso porque soy un jovenzuelo porque mi mente es frágil e impresionable y ha cometido en tan poco tiempo O T O Ñ O

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actos tan deleznables como limpiarse el culo con u griego, Sócrates se llamaba el primo. Decía dos tres cosas chidas pero no escribió novelas. ¿Cómo iba a escribir novelas si nada sabía de lo moderno? yo soy moderno, soy pos moderno, dice Lyotard; y se me rompió el corazón cuando supe que yo era un bastard ORA PRO NOBIS Virgen María, reza por mí y por mi clica, reza para que en mis actos poéticos no limpie orines de perro con tu sagrado manto. Reza virgen María por todos nosotros los escritores; los jóvenes escritores quienes para publicar le hacemos favores al editoo-or. Solo así se llega al cielo, así se llega a trabajar en CONACULTA, rezando, arrastrándose de rodillas rumbo a La Villa,

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así se deja de tragar galleta de animalitos con tortilla dura. Así se llega, nada de escribir poesía porque no se vende. LA POESÍA NO SE VENDE PORQUE NO SE VENDEN LOS POETASPrepárate para la mercancía prepárate para la adultez, aunque sigas siendo un mocoso soez prepárate; procura asistir borracho a tus clases, no importa que estés borracho, sino que estés ahí; prepárate para mamar la verga adornada de la adultez para sentirte libre en el sistema que te volvió carne de res y te enseñó que las reces no sienten, que las heces apestan, que las mujeres nos mienten, que los dioses están en los libros y que a los libros se les reza. Prepárate para los libros y olvídate del vino de mesa, ya habrá más motivos para que te duela la cabeza; prepárate para la cruda y olvídate de la cerveza;

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prepárate para los libros sacros que te quieren en buró de crédito; O T O Ñ O

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prepárate para pagar la cuenta del diputado, de su abogado y de su médico. Prepárate para los libros y para el ordenador. Prepárate para encontrar en gogle a Jesucristo redentor desayunando carne en barra con algún distinguido senador del partido republicano que a todos, democráticamente, nos da por el mismo lugar. Prepárate para dejar de jugar y madura de una puta vez, empezarás cuando cuente tres. UNO Te determina el tiempo y el lugar en el que naces, tu género y tu tez. DOS Te determina tu nivel de estudios, tus cuentas del banco y las veces que follas en un mes. TRES ¡PREPÁRATE PARA LA ADULTEZ! ¡VENGA POR SU RACIÓN DE FUTURO A LA NACIÓN DE NACIONES! Aquí buscamos burócratas aunque nos falten canciones.

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ATE FULL POEM Alberto Paz Tenorio, Veracruz (1987) Xilografıá s, Nayeli Gó ngora Pacheco

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ue se acabe el pinche mundo, que los edificios de arte contemporáneo se caigan a pedazos, que nos horaden el cráneo y nos liberen el pensamiento.

Que nos lleve la chingada y que nos muerdan los hijoeputas zombis, que nos traguemos unos a otros como si estuviéramos muriendo de hambre, que se nos pudra el cerebro y que se pudran también las ideas de colonizar todo, de colonizarnos, de seguir atando nuestros cuellos, nuestras manos, nuestro sexos; que valga madre la idea de seguir atando al mundo en pequeñas casas, pequeños sueños, pequeñas vidas. Que los niños hagan alfabetos apocalípticos con sus identificaciones y las conviertan en vómito, que les broten alas en los tobillos y salgan huyendo de los basureros de sus casas, que los ancianos avienten sus andaderas y su tristeza minimalista a un hoyo negro, que avienten todo a la más minimalista mierda. Que se acabe el pinche reputísimo mundo y las jornadas laborales y sus horas extras; que se vayan al carajo las represalias del gobierno y las putizas que se han ganado los hermosísimos locos, aquellos que han intentado devolverle un poco de cordura a esta tierra. Yo ya estoy hasta la madre de las guerras, de sus “desaparecidos”, de que las madres y los padres sigan llorando “por muertes colaterales”, y que los niños sirvan como escudos contra el odio de las bombas. Yo ya estoy hasta la verga de mí mismo, y no, yo no soy una puta cosa, no, yo no soy material humano, no, yo no soy mano de obra barata, no, yo no soy un ciudadano tercermundista, yo no soy un estúpido robot: yo no soy, yo no soy/yo no soy, yo no soy/yo no soy, yo no soy yo no soy, yo no soy/yo no soy, yo no soy/yo no soy, yo no soy yo no soy, yo no soy/yo no soy, yo no soy/yo no soy, yo no soy

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Pero si se acaba el mundo, también se acaba la programación vale verga que me está circulando por el cuerpo, que me está haciendo corto circuito, que me está asfixiando para atrofiar las pocas neuronas que a diario trato de mantener vivas, que me está dañando la memoria interna del corazón.


Que explote el mundo para que se acabe el hambre y el consumismo y las enfermedades controladas por el mercado farmacéutico, que el planeta se sacuda los bordos fronterizos y las franjas y los territorios y los “estados unidos”; que de tanto y tanto coraje acumulado en los núcleos del universo, una lluvia de meteoritos se dirija hacia la tierra y atraviese con furia los cerebros de cada puto presidente que nos está jodiendo la existencia, en América central y del Norte y del Sur, en la Unión Europea, en Asia y en África. Que nos acabemos nosotros también para que se consuman nuestros cuerpos con su propia luz y se conviertan en brillante polvo cósmico. Que se acabe ya de una rechingadísima vez el mundo y que el amor se vaya para siempre al carajo y si descubre que realmente es amor, regrese; que se acaben las nefastas campañas de ayuda al prójimo, todo es una mierda, el odio sí es como lo pintan y el egoísmo también, y el rechingado león también es como lo pintan. Que se acaben los santos putos putísimos poetas, yo ya no soporto a nadie, ni a mí mismo. Pero que no se acabe la poesía, que quede suspendida como un cuerpo hermosamente desnudo, que gire rabiosa de amor sobre el cosmos, que forme un planeta que lleve en lo más hondo de sus átomos pedacitos de poema. Que el mundo por fin se vengue cruelmente de nosotros, que nos trague de chingadazo y No nos deje dar el último sorbo de cerveza en nuestra cantina favorita, que la gravedad se vuelva bipolar, esquizofrénica, psicópata, con personalidad múltiple, en una puta palabra, que se vuelva loca, que nos disparé a la estratósfera justo en el momento de la eyaculación o del punto máximo del orgasmo, que nos quedemos con las pinches ganas ganísimas de ese último momento, a ver si para la próxima, si es que hay una próxima, aprendemos a bajarle un poquito de huevos a nuestro Ego.

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Que se acabe, que se joda, que se re-chingue, que se quiebre, que explote, que nos trague, que nos expulse, que nos vomite, que nos cague, que nos reviente, que nos mande a la verga, en un acto de implomayéutica, este complejísimo planeta azul. O T O Ñ O

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HATE FULL POEM

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et the fucking world ends, that contemporary art buildings fall to pieces, wich drill our skull and set our free thought That to all goes the fuck away and those zombies sons of bitches bites us, that we swallow each other like we were starving to death, that rots the brain and also rots the ideas of colonialize all, of colonialize us, off keep tightening our necks, our hands, our sexes, that gives a shit the idea of keep tighten the world in little houses, short dreams, short lives. Then the children do apocalyptical alphabets with their identification cards and turn them into vomit, which sprout wings in their ankles and go away running from the dumps of their houses, the elderly throw their walkers and their minimalistic sadness into a hole, which throw all to the most minimalistic shit. Let the fucking motherfucker world ends, and working hours and overtime, let them go to hell government reprisals and beatings who have earned the very beautiful crazy-activists, those who have tried to restore some sanity to this land. I’m fucking tired of your wars and your “missing” and the mothers and fathers keep crying “for collateral deaths”, I’m up to rip off that the children keep serving as shields against bombs I’m so shity tired of myself, and no, I’m not a fucking thing, I’m not human matter, I’m not cheap labor, I’m not a third world citizen, I’m not a stupid robot I am not, I am not/ I am not, I am not/ I am not, I am not I am not, I am not/ I am not, I am not/ I am not, I am not I am not, I am not/ I am not, I am not/ I am not, I am not But if the world ends also ends the motherfucker programation that is circulating around my body, which is making me a short circuit, that’s choking me to numb the few neurons that I try to keep alive daily, that’s damaging the internal memory of the hearth.

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Translated by Elena Ca ceres

Let the world explodes so the hunger and consumerism and the controlled diseases for the pharmaceutical market ends, let the planet shakes off border levees and fringes and territories and “United States”; from once in a while of all the rage accumulated in the cores of the universe and a meteorite rain goes to earth, that tears apart and whit anger the brains from each fucking president that’s not fucking around the existence of Central America, and the North and the South, in Europe in Asia and in Africa. That all of us finish too so they can con-sume our bodies with their own light and turn into brilliant cosmic dust. That the worlds end for once in freaking fucking time and love goes away to fuck then if it finds out what really love is, then turns back, that finish the nefarious campaign to help the neighbor, all is bullshit, hate is how they paint, and selfishness too, and the motherfucker lions is also how they paint it; let the fuckers fucking holy poets end, I can’t take them anymore, not even myself. But don’t let the poetry end, that keeps hanging like a body, beautifully naked, and then turns around raving over the cosmos, that forms a planet that take in its deep of their atoms the strangeness of a long uncomforted breath. That the world finally revenges with cruelty over us, that eat us once and for all and Don’t leave us give the last gulp of beer in our favorite tavern, that the gravity comes bipolar, schizophrenic, psychopath, with multiple personality, in one fucking word, that it becomes crazy and shoot us to the stratosphere in the moment of ejaculation or to the point of orgasm, that we want a lot, a lot, a fucking lot a lot of that last moment, just to see if the next time, if there is a next time, learn to cool out our Ego. Let it ends, fuck it, fuck it fuck, that breaks, that swallow us, that expel us, that vomit us, that shit us, that burst us, let it send us to go fuck ourselves in an act of implomaieutics from this beautiful and most complex planet. O T O Ñ O

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VIOLENCIA SOCIOPOLÍT ICA s.

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Revista SIMULACRO

pesar de tratarse de dos localidades con evidentes diferencias, Tijuana y Nariño son entidades municipales que pertenecen a dos países que han visto mermados su desarrollo e integridad social por una serie de circunstancias y situaciones comunes. Más allá de las distancias y diferencias, ambas localidades comparten factores de peso que han deteriorado la calidad de vida de sus residentes; como lo son el narcotráfico, las políticas de seguridad negligentes y oscuras implementadas desde la directriz de un gobierno federal centralista, la proliferación de la pobreza entre un amplio sector de sus ciudadanos y la presencia de un conflicto social interno armado, con sus consecuentes dinámicas de guerra y resabios de violencia sociopolítica. Es necesario ser consciente que estas afecciones no representan hechos aislados coincidentes por mero azar, sino que son pautas sociales que han marcado el modo de vida de diversas poblaciones en el mundo durante los primeros años de este siglo. Resultado de ello ha sido el sometimiento de las mayorías o la ejecución efectiva, por parte de esta, de recursos contestatarios desde la vía pacífica y, en no pocos casos (ni menos loable), armada. Chihuahua, Baja California, Veracruz, Sinaloa, Oaxaca, Michoacán y Guerrero son algunos de los estados cuyos habitantes fueron martirizados (muchos de ellos no sobrevivieron) durante el sexenio calderonista en México, por un ambiente hostil, disminuido y abiertamente adverso para el goce vital de sus garantías humanas. A los supervivientes, habitantes del post-genocidio, queda la denuncia, la documentación y la memoria, la experiencia en carne propia antes que la usura mediática establecida por el estado a través del espectáculo efímero y la frivolidad, la reivindicación de nuestros muertos por encima de las cifras, con nombre y apellido, así como poseen apellido y nombre sus verdugos.

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REFLEXIONES SOBRE LA ATENCIÓN Y REPARACIÓN PSICOSOCIAL A VÍCTIMAS DE CRÍMENES DE ESTADO

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Adriana Rivadeneira, Colombia (1977)

l presente ensayo reflexiona sobre los resultados de una experiencia específica con víctimas de la violencia sociopolítica en Colombia, a partir de un estudio de casos realizado a víctimas de crímenes de estado en el departamento de Nariño -Colombia, donde se busca analizar los procedimientos o procesos de documentación del daño y aportes desde la perspectiva psicosocial a éstos a partir de los principales aspectos que involucran a las víctimas que han soportado el sufrimiento aislado e invisible ante una sociedad que paulatinamente reclama: la verdad, justicia, reparación integral, garantías de no repetición y medidas de satisfacción y se resiste a prolongar esta expresión de crueldad que nos origina el conflicto. Este trabajo busca ser un aporte para fortalecer los procesos de apoyo, visibilización, socialización y auto reconocimiento de las Víctimas de Crímenes de Estado en Nariño. Desde nuestra mirada, lo psicosocial es irreverente frente a procesos de atención puramente psicológicos y focalizados en los individuos, e invita a adelantar acciones tendientes a integrar lo emocional y lo relacional con una comprensión desde el contexto. La perspectiva psicosocial permite comprender, así, la particularidad de la población víctima de la violencia socio-política, re-conocer sus múltiples contextos sociales, culturales y políticos como ámbitos en los que se construye y reconstruye la identidad, el mundo emocional y relacional, los cuales son constituyentes de la realidad que se vive.

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En este marco, consideramos que el acompañamiento psicosocial tiene como objetivo en estos casos construir un proceso reflexivo entre la población víctima, su red social y los acompañantes, que contribuya a la superación de los efectos sociales y emocionales de la violencia a través de la visibilizacion de los hechos, la resignificación de la identidad y del reconocimiento de recursos personales y sociales, en el marco de la categoría de sujeto de derechos. O T O Ñ O

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UNA MIRADA REFLEXIVA A LA SITUACIÓN DE LAS VÍCTIMAS El departamento de Nariño, durante la última década, se ha convertido en escenario de una fase de intensificación y degradación del conflicto armado, debido a la confluencia de múltiples dinámicas de la guerra y los efectos de políticas de seguridad aplicadas por el gobierno nacional en el sur del país. Un tema que ha salido a la luz pública recientemente, pero que aún no ha sido

ejecuciones extrajudiciales realizadas por el Ejército, la Policía y los organismos de seguridad del Estado, en el marco de operativos, cuyos efectos indiscriminados ponen en tela de juicio la distinción entre objetivos militares, bienes protegidos y la integridad de la población civil. A pesar de que las instituciones afirman que cuentan con dimensionado en el departamento, se refiere a las

lineamientos abundantes y con una política expandida de instrucción en materia de derechos humanos y derecho internacional humanitario, quedan tareas pendientes para lograr la implementación efectiva de estos principios por parte de la Fuerza Pública.

Para Carlos Sluzki, “la violencia política, en cualquiera de sus muchas variantes, tiene un efecto devastador y de largo alcance en quienes han sido sus víctimas. La violencia física y emocional es perpetrada precisamente por quienes tienen la responsabilidad social y legal de cuidar a los ciudadanos, de mantener el orden en su mundo, de preservar la estabilidad y predictibilidad de sus vidas: el Estado”(351). Esta situación genera en las personas una incoherencia, pues quien debería proteger, se convierte en victimario; el

Estado, además de no garantizar los derechos

de sus ciudadanos, se constituye en un “actor” responsable por acción u omisión de acciones de violencia en contra de la

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población civil, generando así un espacio social hostil para sus miembros. Por su parte, Zubero establece características propias de la violencia denominada política, la cual, afirma, es ejecutada con intencionalidad política, cuyo referente de sentido es otorgado por una determinada visión o aprehensión subjetiva de la realidad; visión que construye el problema, y en el marco de la cual la violencia aparece como la única reacción posible. Este autor define la visión como conjuntos articulados de creencias acerca del mundo, las personas y la sociedad. Las visiones son una forma de causación que no dependen de los hechos; por ello se mantienen, a pesar de los hechos, y hasta en contra de los hechos.

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Comprender estas implicaciones de la violencia sociopolítica brinda la posibilidad de entender los efectos de la misma; de lo contrario, se puede caer en un ejercicio de patologización de las personas víctimas y de privatización del daño, al ocultar la responsabilidad del victimario (actores armados) y de la estructura social y estatal.

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Es así que comprender el contexto implica reconocer el uso

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del sufrimiento, el miedo, la impotencia, el horror y el poder, para regular la conducta política de la población y alcanzar unos intereses concretos

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: “la diferencia central radica en que un ‘loco’ se enfrenta a sus ‘demonios privados’, mientras que en la violencia política, el demonio adquiere una dimensión real y su violencia es un mensaje para el conjunto de la sociedad”(Lira, Elizabeth, David Becker y María Isabel Castillo 24). Nariño vive, en la actualidad, uno de los momentos más difíciles y complejos de su historia reciente. A una situación crónica de pobreza, aislamiento geográfico, abandono por parte del Estado colombiano y un bajo nivel en la calidad de vida de los nariñenses, se suman en los últimos años las consecuencias del conflicto interno social y armado, que desde hace varias décadas sufre el país y las derivadas de una creciente presencia e incidencia del narcotráfico. El departamento ha llegado a ser punto de O T O Ñ O

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confluencia de todos los fenómenos de violencia que históricamente han azotado a Colombia y han encontrado en Nariño un caldo de cultivo propicio para desarrollarse. La implementación de la política de “seguridad democrática”, en

el anterior gobierno de Uribe, se reduce en la práctica a la guerra de aniquilamiento contra la insurgencia armada, privilegiando a ese objetivo con todos los recursos y supeditando a ello las demás funciones del Estado, tales como la justicia, la economía, inversión social, redistribución de la riqueza, diplomacia; y dejando a un lado problemáticas como la pobreza en que vive la mayoría de los colombianos, el desempleo creciente, la falta de acceso a los servicios públicos básicos, etc. (“Ejecuciones extrajudiciales: el caso del oriente antioqueño” 25)

LOS CASOS DOCUMENTADOS Los casos documentados son producto de una experiencia personal a través del Comité Permanente por la defensa de los derechos Nariño, en la participación en el proceso de documentación de casos, desde una perspectiva de verdad, justicia y reparación, de las víctimas de crímenes de estado en Nariño; dicho proceso permitió conocer la situación emocional y física de personas víctimas de hechos violentos, tales como asesinatos selectivos, masacres y desplazamientos, cuyo aporte metodológico es el enfoque sistémico construccionista social, el cual privilegia las investigaciones referidas a lo local, a diferencia de la búsqueda de verdades universales y acentúa el aspecto de intercambio y de génesis social del conocimiento.

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Frente al panorama del conflicto en Nariño y una realidad inocultable en el país, donde las cifras de ejecuciones extrajudiciales sobrepasan nuestros imaginarios, se vio la necesidad de documentar cuatro casos de ejecuciones extrajudiciales ocurridos en diferentes municipios, en diferentes fechas y con diversos móviles, entre ellos se destaca: En Memoria de las Victimas de la Masacre de Altaquer-Nariño, Agosto 9 de 2006; Masacre de Guitarrilla; Cinco Años de Impunidad; Crimen de Estado Contra La Guardia Indígena, Vereda La Boyer, Cumbal–Nariño, 2008. EN MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS DE LA MASACRE DEL MUNICIPIO DE ALTAQUER

“….al otro día los habían muerto, a todos cinco, y no dejaban entrar a nadie, el Ejército estaba cuidando, yo me entré a la brava, yo estaba bravo, me preguntaron quién era yo, yo les dije es mi hija, entré, yo estaba bravo, de ahí ya no, de ahí le eché la bendición y me salí…”

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El 9 de agosto de 2006, Día Internacional de los Pueblos Indígenas, a las cinco de la mañana, en el Corregimiento de Altaquer, Municipio de Barbacoas (Nariño), cinco indígenas del pueblo Awá fueron asesinados. Para esta fecha la zona se encontraba fuertemente militarizada y desde julio se desarrollaba la operación “Tornado“, por parte de unidades del grupo Mecanizado Nº 3 Cabal. Además existía un desplazamiento de mil ochocientos indígenas del pueblo Awá, que se resguardaban de la ofensiva militar en contra de las FARC en la vereda de Vegas y zonas rurales del corregimiento. El 8 de agosto ingresó al sector un Toyota polarizado con nueve personas. El vehículo se desplazó al lugar donde se encontraba ubicado el Ejército y horas después sale conducido por dos ocupantes, desconociendo el paradero de las demás personas. El día de la masacre, hombres fuertemente armados, que cubrían su rostro con pasamontañas, camiseta color negro, pantalón verde camuflado y botas media caña tipo militar, ingresaron a cuatro viviendas del barrio Pascal de donde sacaron a diez indígenas que se resguardaban, desplazados por los fuertes combates en la zona rural de Altaquer, separaron a los niños, ordenando a los seis adultos que se acostaran boca abajo, preguntaron en tres oportunidades si eran guerrilleros y les dispararon. En total, en los cinco cadáveres se encontraron veinte impactos de bala. O T O Ñ O

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Las víctimas, Marlene Paí, Juan Donaldo Morán, Jesús Mauricio Ortiz, Blanca Adelaida Ortiz y Segundo Jairo Taicús, fueron objeto de permanente persecución a través de detenciones arbitrarias, desplazamientos y amenazas anteriores al crimen. Esta masacre fue uno de los puntos más altos de una serie de violaciones y atropellos contra la comunidad indígena Awá desde el año 2000, periodo que coincide con la implementación del Plan Colombia; y en el 2002, con la aplicación de la llamada “política de Seguridad democrática”, registrándose un incremento en las acciones contra la población civil, detenciones arbitrarias, homicidios y desplazamiento, afectando especialmente la población indígena de municipios como Ricaurte, Barbacoas y Tumaco.

[El texto completo se encuentra disponible en el blog de REVISTA SIMULACRO.]

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PREÁMBULO Diego Castro, D.F. (1993)

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en ese mosaico de toros y cautelas, un perro muerto se cruzó por su camino; y antes de ser escrito recordó lo que se lee en Jeremías 17:5. “A fin de cuentas no es traición”. Despertó del letargo. Después, con íntimo cuidado escuchó las leves palabras del maestro: -¡Oh, vamos! Esta noche tienes que venir con nosotros… No puedes faltar a la cena, Judas.

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SAN JUAN Mihail Koyoc Kú , Quintana Roo (1992)

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sa fue la primera vez que Roberto vio llover. Llover de verdad techo de la casa en donde si caía demasiada agua era casi tan mojado como afuera. No. Lluvia de verdad. No sentado en una banca del parque esperando a que la señora de la carriola (que había escogido un mal momento para sacar a su hijo a dar una vuelta) saliera de la plancha de concreto para poder seguir jugando con sus amigos. Tampoco a la salida de la escuela o del cine o del supermercado cuando había que correr hasta el paradero y aprovechar el eventual fresco del agua para robarle un beso que no había que robarle a Irene porque bastaba con pedírselo y ella seguro se lo devolvería. Fue una lluvia de verdad. Una hora después, recordaba. Una hora antes, desayunaba sobre la carretera en medio de un puñado de casas mirando a su padre beber un chocolate caliente, mientras Alberto esperaba en el coche y su madre volvía con algo de comer. Estaba de pie mirando las casas junto al asfalto. San Juan, respondió el señor de los chocolates a la pregunta que hizo Roberto respecto al nombre del lugar. Hace frío, pero sin viento. Apenas comienzan a caer las primeras gotas; las que anuncian lo que viene. No eran los únicos viajeros que desayunaban ahí, aparcando a la orilla de la carretera. Había una camioneta blanca detrás de ellos y luego un auto negro aparcó entre la camioneta y el auto del papá de Roberto. Bajaron dos hombres que cruzaron la calle y pidieron algo en el comedor de enfrente. Hay una atmósfera gris y verde con matices dorados que se pierde entre las voces en maya y español. Roberto permanece de pie hasta que terminan de desayunar y vuelven a subir al coche para continuar con el viaje. Dos horas después, Roberto recuerda la única vez que casipudo ver la lluvia. Tenía diez años y correteaba con su

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hermano, tres años mayor que él, y con los niños que luego dejarían de ser sus amigos. Era un domingo de agosto. Estaban en casa de la abuela porque habían bautizado sus primos. Eran poco más de las dos de la tarde pero el cielo había estado nublado toda la mañana. ¡Métete! gritó alguien a Roberto. Era la voz de su hermano. Pero él se quedó ahí, en medio de la calle. Una bicicleta pasó junto a él. Miraba en dirección a la plaza del pueblo, el cielo gris y las casas con las ventanas y las puertas melancólicamente cerradas. ¡Mira la lluvia! gritó Roberto y luego giró la cabeza pero ya todos estaban dentro de la casa. Era un espectáculo que debíaser observado; incluso si se empapaba y luego recibía un regaño de aquellos. La lluvia se acercaba. Lluvia de verdad. Primero, las gotas pesadas que duelen cuando estallan contra los brazos y esparcen el dolor hasta donde las salpicaduras alcanzan. La camisa roja se fue haciendo más roja y luego la lluvia comenzó a estar más cerca. Roberto la vio venir. Miraba con la boca abierta con media sonrisa y los ojos brillosos conforme el agua se iba acercando. Las gotas pesadas pasaron como si el hombre de la bicicleta las hubiera jalado con él. Roberto respiraba más rápido. Una moto venía hacia él, escoltando la lluvia y dejando una estela de pequeños pétalos plateados tras de sí. La visión comenzó a nublarse y las gotas eran más espesas cada vez. El ruido en los oídos de Roberto era ensordecedor. Tal vez solo para él era así. Alguien lo jaló y lo metió en la casa antes de que la lluvia que venía comiéndolo todo se lo tragara a él también. Era su madre, que desde hacía un buen rato preguntaba por él. ¿No te dijo Gerardo que te metieras? preguntó con un tono extraño que luego cambió por uno lleno de curiosidad: hubieras estado en el patio, la lluvia y las primeras monedas del bolo cayeron casi al mismo tiempo, terminó ella con una sonrisa como la de él, que volvía a estar en el coche, pensando en la visión de la lluvia que su madre había tenido.

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Llueve, como hace diez años, como cada verano. Ha estado nublado toda la mañana, como hace diez años, como varias mañanas y tardes de los junios y julios y agostos. Lo que era diferente era el lugar aunque buscan sobre la carretera el mismo que hace diez años. El ambiente dentro del coche es tan nublado como afuera. El hermano de Roberto duerme con la boca abierta y los audífonos puestos, la cabeza recargada contra la ventana que parece preparase para recibir la lluvia. La estática comienza a invadir las voces de los locutores en la radio que luego se pierden con O T O Ñ O

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otras voces de otras estaciones y al final son opacadas por el ruido gris que asemejaba el de las desesperadas gotas de lluvia al golpear el capó del coche. La madre come unas galletas girando la cabeza a todos lados, en silencio. El padre de Roberto tampoco habla, maneja en un oscuro silencio y con la vista fija al frente. Es la carretera que Roberto siempre ha conocido, aunque también es distinta a la recorrida antes. Árboles de cedro plantados por el hombre bordean el camino de asfalto en filas regulares que permiten ver el final de la arboleda, en donde se proyecta una pantalla gris salpicada entre los pastizales. Todas las ventanas del coche están cerradas, salvo la del papá de Roberto, que recibe en la cara el cortante aire de los noventa kilómetros por hora a los que viajan. La radio ha cedido y ahora solo se escucha estática que el papá de Roberto no tarda en apagar. La carretera está mojada en algunas partes y los autos esparcen los charcos hacia los bordes de la misma, empapando las llantas que luego dejarán un camino húmedo sobre las partes secas. Ahora atraviesan uno de los tramos mojados. Un camión de pasajeros adelanta el auto de la familia y salpica el parabrisas con un rastro de gotas sucias, de piedras y tierra de la carretera. El camión se aleja mientras el papá de Roberto enciende el limpiaparabrisas. Roberto mira por la monótona ventanilla mordiéndose el dedo índice, cuando algo lo saca de su ensimismamiento y recuerda aquella ocasión en que creyó ver llover de verdad hace casi diez años. Las nubes cargadas se distribuyen de manera uniforme por todo el cielo que se une allá, lejos, con el asfixiante asfalto. Pero es lo que está frente a ellos lo que ha llamado su atención: allá, lejos, arriba, parecen nacer las nubes en un amontonamiento de vapor gris oscuro que se va difuminando hacia arriba y hacia abajo y hacia todos lados, pero también hay algo extraño. Si estuviera en un óleo demasiado realista, siendo espectador y además elemento del cuadro, Roberto diría que el pintor tomó la espátula y se ensañó con aquella parte del bastidor al jalar hacia abajo con demasiada fuerza el gris que por momentos parece rasgar el lienzo en dos pedazos, permitiendo mirar el espacio vacío detrás de la tela. ¿Ya viste? dice su papá después de unos minutos, en un ratito vamos a estar ahí. La lluvia parece una cortina sólida que se enreda con el aire que huele a gotas y nubes preñadas; los árboles se mecen intimidados por el terror que pronto

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caerá del cielo en una pintura demasiado realista. El coche sigue avanzando a noventa. Roberto está erguido sobre su asiento pensando en el día del bautizo de sus primos diez años atrás. Pero sabe de las diferencias: ninguna moto escolta a la lluvia ni su madre corre a la mitad de la calle para regañarlo después, ni tampoco viste una playera roja que pronto debería ser más roja. Lo único que persiste es la emoción de no mojarse por contemplar la lluviade manera real. Eso y una sonrisa demasiado parecida a la que su madre compartió con él después de sacarlo de la calle. El coche se interna al fin en la lluvia. Es su padre quien alienta la sonrisa al ritmo de las gotas que parecían la estática de la radio: te lo dije. Ya estamos en la lluvia. Y siguieron avanzando. S I M U L A C R O

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También aparece el pintor Turner cuyo primer nombre es, como el de Blake, William. El médico Graves fue su amigo y compañero de viajes, a propósito de esta curiosidad histórica Francisco Hernández incorpora la pintura en su poemario a la ceguera; y es que la pintura se nutre a través de la vista y a su vez nutre a la vista, de ahí que una gran tragedia del invidente sea no poder deleitarse en la imagen. Este impedimento aísla al ciego, pero lo acerca de otras formas al mundo, por ejemplo el sueño o la poesía: «Con el ojo izquierdo soñarás / los aromas del amor y con el derecho / los recortes del odio». La cantata poetiza la ceguera a través de la polifonía sobre la pérdida de la visión. Francisco Hernández elabora en este libro una muestra más de su estilo depurado, se trata de una poesía que rehúye a la gratuidad del regocijo en el lenguaje y prefiere una escritura breve y precisa cercana al aforismo; ello no demerita la comunicación con el lector, éste puede encontrar simpatía con el libro a través de los referentes históricos, culturales y artísticos que lo atraviesan, el más evidente sin duda es la máscara poética de los dos Robert Graves quienes en la realidad difícilmente se habrán enterado de la existencia del otro.

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Simulacro otoño #3