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Director: Manuel Noctis (manuelnoctis@gmail.com) Consejeros Editoriales y Asistentes: Alex Barrios, Clarissa Raaveli. José Alfredo Barriga, Daniela Cervantes. Columnistas: Maglutz y Madariaga (Cenotafio). Arte y (anti)Diseño: EseNoctis. Corresponsales: Rogelio Dueñas (DF & Edo. Méx.), Lizbetha López (Tijuana), Juan Silva (Irapuato, León). Fotógrafos: Celina Manuel, Kumanda Escamilla. Contacto y Colaboraciones: revistaclarimonda@gmail.com Web: www.revista-clarimonda.blogspot.mx — Facebook.com/Revista.Clarimonda — www.issuu.com/Revista.Clarimonda Columnistas en la web: Judith Guzmán (Disonante), Marco Ultreras (La Selection de Merde), Luis Enrique Anguiano Torres (El Izcuintle).

© Iram López Cruz

CLARIMONDA –Cultura contraCultura- Revista alternativa y de autogestión editada por Manuel Alejandro Ayala Chávez. Morelia, Michoacán, México. Septiembre 2012. Número 31, Año 8 | Víctima: Arte Grotesco | Logo oficial Clarimonda: Gustavo Santiago López (Veracruz) | Logo Secundario: Luz Koreysi Ugalde (Guadalajara). Cada texto firmado es responsabilidad de su autor y no en todos los casos responde a las políticas de Clarimonda. [Copia y difunde] Se permite la reproducción total o parcial del material, siempre y cuando se cite la fuente y el autor.


CONTENIDO 3

Editorial

Portada Autor: Yodo

ARTE GROTESCO (Dossier) 6 La destrucción de Medusa … Avelina Lésper 9 La cripta de la belleza … Alí Torruco 10 Arte grotesco o el ritual de lo obseno … Manolo Espinosa 12 Zona Numb … Alejandro Delgado 14 La ausencia de lo invisible y la exaltación de lo individible … Hugo Chávez Mondragón 17 La estética de lo grotesco … Rose of the Death 18 Vitrina de los mutilados … Andrés Cisneros de la Cruz 19 Crónicas de la manga: “Nado sincronizado” … Carlos Ceballos 22 Zhu Yu visita occidente … Allegra Morte 24 Besos y trompetillas … Eugenio Zigurat 26 Autosuficiencia … Arthur Alan Gore 27 Mi trabajo … Cuitlahuac Cuiríz 28 Entrevista con Eduardo Santaella Valdivieso “Guro” … Luis Enrique Anguiano 31 Testimonio X … Malagripta Copterosis Visuales: HacHe Heraní Enríquez Amaya, Iram López Cruz, Yodo, Daniela Zahra (Mujercitas Terror), Alejandro Delgado, Pita Margot, Hugo Saev Cero, José Zarzi, Malena Reverte, Toxo, Zombie Lanton, Guro. EN EL DEBRAYE… 34 La violencia que la literatura no alcanza a describir … Patricia Garfias 35 Art for destruction … César Oropeza 36 Carne Fresca: Love Meatender … Daniela Cervantes González 37 Lady Obeah (Portafolio) 40 Jessy Bulbo, una chica rocker sin límites! (Entrevista) … Manuel Noctis 42 ¿Y mi cerebro? Entrevista con Yolanda M. Guadarrama … Alfredo Padilla 45 Ya no quiero ser mexicano … Mauricio Bares Visuales: César Oropeza, Luan Mart, Lady Obeah, Yolanda M. Guadarrama. CAMPO NUDISTA 48 El rocío de tu clítoris no es como lo pintan … Carlos Quintero 49 Las putas en merced, el barrio … Nury Arnaiz 51 ¿Bailas? … Sexy Boop 52 Nunca lo hice tan cerca y exacto como ahora. Pero aún sigo pensando: sería lo mismo sin mi … Luis Manuel Juárez Visuales: Erik Marváz (Portafolio erótico, Modelo: Kim Deal), Rucksi TengoRaro, Lucía Esterlín. COLUMNAS (Opinión / Invitados) 54 Cenotafio: “Grotesco de cámaras” … Maglutz y Madariaga 56 El Librero: “Apuntes sobre literatura barata”… Guillermo Guerrero / “De los barbaros…” … Manuel Noctis / “Borges o el mito del sí mismo” … Edgar Cardoza. 58 Dos poemas: “Piernas candentes” & “Entre rincones” … Juan Cirerol 59 Clarimonda es un rock! … Christian Rangel Visuales: Augusto Quevedo, José Zarzi, Erick Masse, Lady Obeah.

Imagen de fondo: Hugo Saev Cero


Editorial Agradecimientos No todos los días se cumplen años y no todos los años los días son placenteros, por ello en esta edición estamos de manteles largos y faldas cortas porque hemos llegado a 8 años. Sin duda con esto estamos sentando un precedente en nuestra ciudad, en nuestro estado michoacano donde abundan los proyectos literarios fallidos. Un acontecimiento que se cimbra bajo los márgenes de la autogestión, muestra de que no se necesita de los “apoyos” gubernamentales para poder concretar y consolidad un proyecto. Con esto quiero decir pues que prácticamente le estamos dando en la madre a quienes pensaban que no pasaríamos siquiera de los dos años… En esta edición abordamos el tema de lo grotesco, las colaboraciones van desde el análisis del arte hasta lo grotesco de la vida misma en algunos relatos. La carga visual en esta ocasión se presenta en mayor espacio, contando con la colaboración especial de Daniela Zahra de la banda argentina Mujercitas Terror. En nuestra sección “En el debraye” Jessy Bulbo pone la Música, Yolanda M. Guadarrama las coreografías y Lady Obeah la escenografía, además de Mauricio Bares quien comparte su visión de por qué ya no quiere ser mexicano. En “Campo Nudista” Erik Marváz retrata a la escultural Kim Deal, rodeada de poemas y relatos cachondísimos. Finalmente están las columnas de opinión, reseñas de libros y el debut como escritor publicado del músico Juan Cirerol. ¡A disfrutar que el mundo se va a acabar!

Lechedevirgen Trimegisto, "☿". Foto: HacHe Heraní Enriquez Amaya

Agradecemos ampliamente a la Fundación Ramón Martínez Ocaranza y su titular Citlali Martínez; Jesús Omar Almanza y sus Charlas Morelianas; Colectivo Paracaídas; Revista Semen; Juan Silva, Ángela T. Frías, Aleph Foro Colectivo, Las Fokin Biches, Taller Café de Todos, Marabunta, Latin Folklore Ska, Rootsteady Jam y toda la banda de Irapuato; a Inés y su Cabaret Voltaire, Quantum Drum n’ bass; Onomatopeya revista y el E ERRE E; Raúl Casamadrid; Alan Pérez Solano, El Cirko y toda la banda de Uruapan; Jaime Vieyra y la Fac. de Filosofía (UMSNH); Las Perras de Museo; Paco Valenzuela, Ulises Vaca y Josafath Pérez Velázquez; Compañía de teatro FORO 4; Alejandra García; Daniel Wence, Adrián González Camargo y Cuitlahuac Cuiríz; Multiforo Cultural Cactux; Inti Castro y BYTES; Satélite Media; Carlos Martínez Rentería; José Mendoza Lara; Klan Kultural Kaníbales y toda la banda de San Juan del Río, Querétaro; Ikaica Rubén Campos; Mujercitas Terror (Argentina); El Java. Foto: Manuel Noctis Astrid del Ángel, Liliana David y Erick Alba; Dj Indigente (a.k.a. Chinito); a todos los que nos leen y con quienes compartimos una cerveza; a todos los que en algún momento nos han brindado su posada; a nuestros detractores también; dedicada especialmente al buen amigo Java, quien se nos adelantó en el camino y a quien seguramente le hubiera gustado mucho esta edición; y sobre todo a aquellos que en sus batallas diarias deconstruyen las falacias y hegemonías del sistema. A todos hoy les decimos ¡Salud y gracias!


©YODO


La destruccion Avelina Lésper

De medusa

La historia de la degeneración de un término hasta convertirse en una categoría de lo horrible o de lo intencionalmente agresivo es el trayecto del grotesco. El surrealismo, el expresionismo, la arte fantástico, el simbolismo, son corrientes que beben de la fuente del grotesco que decoró las naves del Vaticano con cabezas y torsos infantiles y vegetaciones que subían por columnas creadas por Rafael y Miguel Ángel. La palabra evolucionó en el siglo XVIII excitado por las ideas y aburrido a morir en la burguesía y la nobleza. Esta adicción por lo nuevo, la sed de emociones hizo que los charlatanes florecieran, curaciones por hipnosis de Mesmer, adivinos magnéticos como el Conde di Cagliostro. El grotesque se relacionó con imágenes inusuales, extrañas, con gárgolas, con relatos fantásticos, con los fenómenos del circo, con todo lo que entretuviera a una clase que después conocería la emoción máxima: caminar por un templete dirigiéndose a su decapitación. Nace el grotesco

Theodore Gericault, “La balsa Medusa”.

dios que escuche sus ruegos. Con un realismo inusitado Gericault describe cuerpos postrados, la oscuridad del cielo refleja la frenética travesía. Esta nave es la humanidad misma a la deriva de su propia condición. Esta rebeldía creadora está presente en artistas como James Ensor, Felicien Rops, Francis Bacon que nos abofetean con el existencialismo de nuestra miseria. El reto de este contraste está en la maestría del artista, en su aportación en ideas y formas unido la hostilidad de una presencia aberrante. Para lograr este efecto, que es el que nos hace pensar, que nos hace detenernos en la obra y meditar ante la nula disyuntiva de nuestra ser, se requiere virtuosismo, los Grabados de la Guerra de Oto Dix: la devastación de la depredación, los Caprichos de Goya: la devastación ética. Es la verdad de una imagen, que a pesar de tener rasgos ficticios, describe la corrupción humana. La aberración de la forma es la aberración del fondo. Otto Dix Krieg, 14.

total en la cabeza del rey Luis XVI chorreando sangre en manos del verdugo Sansón ante un delirante y enfebrecido público. Este grotesco se dirigió hacia la investigación del horror y su belleza intrínseca, en la estética de lo terrible, La Balsa Medusa y los cuerpos mutilados de Gericault, son una declaración revolucionaria, la realidad no permite soñar, el ideal no existe, la constante es que estamos indefensos ante la devastadora presencia de los monstruos que nos atormentan, la enfermedad, la pobreza, la guerra, la injusticia. En La Balsa Medusa, la débil embarcación con sus marinos enloquecidos de miedo se dirigen a su dolorosa muerte después de haber navegado perdidos, llegando al canibalismo para alimentarse y sin poder evitar un destino superior a sus fuerzas, no hay Thomas Hirschhorn, “Perils of Abundance Studio”.

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De la propuesta brutal a la estupidización de la propuesta En el arte de hoy el talento es un accesorio del que se prescinde para hacer o decir. El fin no es la obra, es el artista y su obra es una consecuencia de su ególatra presencia. Para esto el escándalo es un arma infalible: si llama la atención es arte, si viola a la ética elemental es arte y si además los críticos lo avalan por transgresor es arte. El grotesco se encuentra en su punto más bajo de degradación, las formas más abyectas y zafias de expresión artística se escudan en el término grotesco para poner en una exposición cosas mal realizadas, cargadas de vulgaridad y con elementos que podrían ser condenados por enaltecimiento al nazismo o al racismo. En el arte contemporáneo todo vale porque la posteridad dura unos segundos y hay que gritar, no crear. Jonathan Meese es un ejemplo de esto. Con un performance neo-nazi, cruces gamadas y esculturas hechas con muñecas Barbie que viola con falos, destroza, monta en conglomerados de huesos de plástico y pegamento, que si no se fueran presentadas como arte podrían servir de evidencia psiquiátrica para demostrar un grave desorden sexual. Meese sostiene gran parte de su obra en una iconografía de personaje de asesino serial de cine de terror serie b. Como Thomas Hirschhorn

Jonathan Meese, Sculpture.

Thomas Hirschhorn, 4.

que hace de la acumulación maniaca de objetos que destroza, rayonea y mutila la exhibición de una furia artificial y para ocultar que sin el estridentismo no tendría ningún vehículo de creación. Los dos comparten la obsesión por los cuerpos femeninos de plástico, maniquíes o muñecas Barbies, por ultrajar sus cuerpos rígidos, por emplastarlas en elementos y armar masas amorfas de cosas. Esto que consideran osado y violento es presentado como el nuevo grotesco y al final lo único que arrojan son instalaciones y pseudo esculturas que podrían servir de escenografía a un serial de policías especializados en crímenes sexuales. ¿En qué momento el grotesco se convirtió en una mofa de sí mismo? Cuando el arte se banalizó para meter en el término arte contemporáneo a las expresiones que no requieren de talento. La metáfora grotesca se queda atrás por la literalidad a la que se ven encadenados los artistas sin posibilidades creadoras ni expresivas. El lugar común es un refugio seguro: agresión sexual, la parafernalia neo nazi, la destrucción del objeto o ready-made vandalizado. Pero el contra peso bellezahorror, talento-nihilismo desaparece porque exige capacidades superiores que ya no son prioritarias en el arte.

Jonathan Meese, 3.

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Alí Torruco

La cripta

de la belleza Habría que establecer un consenso sobre lo grotesco, no una definición universal por supuesto, sino simplemente partir de un punto común. La etimología de grotesco procede de la caverna latina, nos dirige a la gruta oscura de nuestra conciencia. Lo grotesco irrumpe con el cuervo de Poe, y el peso de su presencia sobre el dintel de nuestra puerta. Nunca más podremos desviar la vista de lo que nos disgusta ampliamente. Nunca más dejaremos de sucumbir al morbo de lo podrido. Nunca más evitaremos oler y tocar. Nunca más relegaremos lo grotesco al sótano de lo inservible. El arte gráfico grotesco puede llegar a enfermarnos a un grado demencial: la fotografía de una persona siendo destrozada supera lo feo, lo asqueroso o lo tenebroso que se esconde en nuestro cerebro. La expresión visual grotesca está relacionada de manera natural con nuestros sentidos, pero no solamente, ya que también lo grotesco puede consistir en un símbolo, una referencia mental, o un sueño íntimo. Lo grotesco además de dirigirnos a la náusea y al horror, también puede llegar a mover nuestras más profundas convicciones. La agresión a los mitos fundacionales, la denuncia de la tortura, el encontronazo con el miembro de un transexual, la muerte de un bebé en technicolor, son solo algunos de los elementos mórbidos que algunos artistas utilizan; uno de los casos más recientes: el artista de origen ecuatoriano Andrés Serrano, quien utiliza elementos agresivos para mover elementos primitivos en el observador, sin embargo, Serrano no se limita a la fotografía de elementos grotescos, sino que aún puede hacer retratos de famosos no decadentes, utilizar las últimas tecnologías disponibles para entregarnos a un Jesucristo negro, exponer a un obispo junto a una mujer torturada en los mejores museos de Estados Unidos, unir los símbolos del dinero y lo enfermo, insertándose en la corriente mayor del arte gringo. Caso diferente es el del neoyorquino Joel Peter Witkin, quien utiliza los elementos más grotescos hasta ahora usados con la clara intención de sacralizar lo muerto, lo despreciado, lo agresivo a la vista, lo deforme, y dentro de una lógica marcada por lo descompuesto, lograr una propuesta estética que lo mismo consigue representar cuadros de los grandes maestros clásicos de la pintura, e insertarlos en su discurso de símbolos decadentes, que un retrato de San Antonio redivivo en el paradójico cadáver de un punk mexicano. La obra de Witkin está movida por un impulso artístico primigenio, que lejos del universo snob del escándalo y los patrocinios condicionados, crea una estética atávica y personalísima. En la misma tesitura, el checo Jan Saudek, capitaliza en un país irónicamente comunista, una pared desgastada, la celulitis de algunas compatriotas y una técnica depurada de pintura del negativo, en pos de una obra también original que utiliza elementos grotescos sutiles. Irina Ionesco fotografía a su hija en un contexto cuasi satánico, rayando en la

pornografía infantil, coincidiendo con Saudek, llama a su libro Elloge tu ma fille y consagra las imágenes que más tarde habrán de convertirse en un referente erótico hasta nuestros días. Aún podría pensarse que los artistas visuales aquí referidos son propuestas ligeras si los comparamos con los actuales post pornógrafos, coprófagos, sangre-marranos, performanceros actuales, y tienen razón, no obstante, estas corrientes ultra violentas tendrían que reconocer las influencias que dan paso a la intervención y a los ritos que violan el cuerpo, contabilizando el éxito de sus espectáculos por la cantidad de gente que vomita o abandona el lugar. Incluso existen quienes ven el crimen como el pináculo de lo grotesco, y lo equiparan con una obra de arte. Sade habla con amplitud de esta cuestión, soportando con argumentos que ahora nos parecen pueriles, su discurso mecanicista y blasfemo, no obstante, ha sido superado por nuestra realidad cotidiana ampliamente. Sade quería que su república del vicio fuera un modelo libertino a seguir. Sus pasiones asesinas son material perfecto para una representación en un concierto de death metal, sin embargo, es precisamente la idea de considerar al crimen como obra de arte, lo que sustenta no solamente los crímenes de los célebres asesinos seriales gringos, mentes sicópatas e ingenuas. Hablo de Bush y sus bombardeos, o de los extremistas masones, que dirigen esa máquina de destrucción masiva llamada Estados Unidos. En el último de los casos, lo grotesco puede llegar a ser utilizado por el arte, y no al revés, ya que de lo contrario estaríamos viendo a Charles Manson como un artista, lo cual supone una distorsión semiótica y mañosa de los términos. Hay quien puede ver en el ataque a las torres gemelas un acontecimiento poético, no obstante la pérdida de vidas humanas que representó. No obstante, el genocidio no podría ser jamás una obra de arte si para serlo, supone el sufrimiento de un solo ser vivo. Al contrario. El arte puede tomar lo grotesco, que existe de sobra en nuestras sociedades, para proponer un acceso a la conciencia, y en un segundo término a la experiencia mística. El arte puede tomar lo grotesco y transformarlo en obras, en artefactos estéticos imaginativos. Esta idea ha sido explotada por muchos artistas: Goya en su período oscuro con Los caníbales y Saturno devorando a sus hijos, Apollinaire en las 11000 vergas cuando Mony Vibalano retoza entre sangre, mierda, fluidos, muertos y se solaza de ello, Sade en las 120 jornadas de Sodoma, Juliette y Justine. Artaud y su teatro de la crueldad y así podríamos seguir. Haciendo de un decapitado por razones que desconocemos, una pieza mórbida y concreta, convirtiendo los grandes olvidados, los deformes, los enanos, los negados y lo repugnante nuestro material de trabajo. Saber que escribir un poema es como defecar, primero te alimentas de la vida y la muerte que te rodea, después lo procesas en tu sistema digestivo mental y luego embarras la mierda en la computadora.

Imagen: Iram López Cruz

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Arte + grotesco, si los vemos por separado, podemos percatarnos de que estamos ante conceptos diametralmente opuestos, ya que el arte, desde sus inicios ha exaltado la belleza, explorando los confines donde esta se encuentra, trayéndola desde un plano de introspección, a la materialización de lo admirable, un reflejo automático de comportamiento natural, orientado seguramente por el instinto de conservación más elemental. Esta condición característica también aparece por supuesto en lo social, donde la exaltación de valores morales vinculados a la normalidad, entendida ésta como algo que permite la construcción y no la destrucción, facilitan el establecimiento de arquetipos benéficos, que funcionan como guía para formular una normatividad que los refleje y los promueva, existen además otros factores que se encuentran en la base de lo social, las religiones, en especial de la católica, donde se pondera de forma exacerbada y a toda costa la reali-

opuesto a lo moralmente deseable, y desde una perspectiva radical, algo que puede y debe ser extirpado de una sociedad ideal. Lamentablemente para quienes comparten esta percepción de bienestar mediante la castración de la maldad en el hombre, mediante el sometimiento ideológico, o la simple mirada a través de un cristal color de rosa, esto resulta imposible, ya que la dualidad de la propia esencia humana lo impide, pero supongamos que pudiéramos engendrar seres carentes de maldad, estaríamos ante la automatización del individuo, o algo peor, ya que al suprimir su propia esencia, su rebeldía, su dark side, sus anhelos, sin importar que estos se vinculen a valores negativos, dejaría también de ser humano. Por otro lado, hablar de sociedades con regulación excesiva, es hablar de una represión que limita las libertades individuales, y colectivas en consecuencia, donde por lo general se presenta un paternalismo agravado y progresivo que

Arte grotesco

Manolo Espinosa

O el ritual de lo obsceno dad normal a la que me refiero, impuesta culturalmente mediante mecanismos represores de la conciencia, como el relativo al concepto de pecado por ejemplo, podemos darnos una idea entonces de por qué la belleza, la pureza, y sus distintas acepciones, son elementos esenciales para la vida cotidiana de las diferentes sociedades, donde la excepción a la norma, lo diferente, lo grotesco, lo anormal, es satanizado por defecto. Pero desde luego que existen voces disidentes, formas alternativas de pensamiento critico, las cuales transgreden por obvias razones las posiciones de normalidad asumidas por los círculos de poder hegemónico, donde justamente la iglesia católica es un referente que hay que desvirtuar, ya que su visión monacal desecha o descalifica cualquier intento que altere su estatus, por lo general emergido desde una otredad tamizada por la intransigencia, desde lo marginal entendido como algo abyecto, desde una realidad proscrita que amenaza al establishment o las buenas costumbres. Lo grotesco constituye entonces un valor

afecta de manera proporcional al desarrollo cultural, generando esquemas totalitarios, donde habitualmente subyace el abuso clasista. Hemos dicho que religiones como el catolicismo, asumen una postura radical en torno a los esquemas de moralidad que deben o deberían desde su perspectiva prevalecer, sin embargo es esta misma instancia quién, de forma involuntaria, ha permitido el surgimiento de una iconografía grotesca que paradójicamente, exalta los valores que ha buscado suprimir a lo largo de su historia, esto en parte gracias a la polarización maniquea de su propia doctrina. Así vemos cómo surgen ejemplos que intentan plasmar, para escarnio de sus fieles, las más terribles imágenes concernientes a lo maligno, expresiones que sin embargo, lejos de causar el efecto atemorizador deseado, muchos encuentran seductoras, aquellos quienes descubren en el dolor, en la sangre, en el castigo, en lo tumefacto, una fuente inagotable de gozo. Imágenes: http://www.correnticalde.com/joelpeterwitkin/

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Zona Numb Alejandro Delgado

Ese guardia en el Pabellón del Cementerio Nacional de Arlington; sus fuertes pisadas en pasos de acero cronometrado, completamente austero de expresión humana, cuadrándose al final del trayecto, girando sobre tacón y emprendiendo nuevamente la rutina. Bajando por una pequeña colina, hileras de cruces de lápidas ocultas, tal una escalinata truncada por muy verde césped. En la cresta una anciana de largo abrigo oscuro gris, caminaba de uno a otro los pasillos entre las filas de tumbas. Ah, daba zancadas entre los pasillos de esas colinas que, a la manera de tienda de autoservicio parecieran guiarle a una Escalera al Cielo. El soldado continuaba su vaivén gallardo y solo se interponía entre él y la anciana un viento leve y frío, todo su alrededor miles de cuerpos pendían su invisibilidad tierra adentro. El orden de las butacas en las escuelas, los estacionamientos para autos, las plateas en teatros y cines, los reclinatorios en las iglesias, los departamentos en las oficinas, los asientos para los jugadores 12 en los estadios, los desfiles, las Cámaras parlamentarias, los asientos en los autobuses, las exposiciones pictóricas en los museos, los coros alineados en las cámaras musicales, todas esas cosas costumbres, nunca han superado el orden perfecto de los cementerios, Arlington es tal vez, el máximo ejemplo de ese orden donde la eternidad ha certificado su inexpropiable patente de autor. Y no nos hagamos pendejos, no hay soledad más grotesca que estar ahí, parado, en medio de todos esos silencios. Me retumbaban las notas y lírica de Stairway to Heaven, The End y Walking in the Wild Side, al mismo tiempo, aunque a lo lejos se escuchaba al Joe Cocker con su Feellin’ all right. ¡Bonita costumbre la mía de oír dentro música cuando estoy rodeado de silencio, o escuchar la expansión de silencio dentro cuando estoy rodeado de habladurías! Había estado como un elegido por el silencio, en tanto la anciana continuaba no se si buscando su propia identidad entre tumbas, su rostro impávido como el del guardia. Nada de cinematografía, nada parecido a esa estadía en medio de ese jardín de entierros, en esos lugares la muerte nos grita ecos de nuestra mediocridad. ¡A qué situación en la que permanecí por cuarenta y cinco minutos! Pocas veces en mi vida esa calma, me sentía ligero como ese viento que mantenía inmóvil el follaje de los árboles alrededor; tal vez solo me sentí en mi justa medida, desarmado de expectativas y pretensiones. Ahí, lo que llamamos “esperanza” vestía su más ampuloso y grotesco atuendo. No imaginé ni las vidas ni los rostros de los ahí enterrados en deposito al patriotismo, ahí los rostros solo tenían el gesto del frío viento. En esos días Godard produjo uno de sus gritos cinematográficos “Sauve qui peut”, “sálvese quien pueda”, todos esos soldados difuntos se guarnecían bajo sus tumbas. Debí haber sido farolero en una estación de ferrocarriles. Caminar iluminando rieles entre andenes, desaparecerlos, verlos convertidos en tumbas yertas, filas que como párrafos me flanquean único ser viviente, sin otra atmósfera que un silencio respirable y fresco. ¿Cuál es la diferencia entre un farolero ferroviario y un empleado de corredor en el supermercado? El primero es un Diógenes cualquiera llevando y guiando con su linterna a los viajeros; el segundo, un cualquiera por todos lados iluminado esperando que el altavoz resuene que son 12 / Clarimonda - 8° Aniversario

las 3, hora de salir… Un estúpido más entre las masas que se piensan felices porque viven desde el Lunes esperando a que les llegue el Viernes por la noche; “gracias a dios que es Viernes”, les enseñaron a corear. Nada tan verdadero como el silencio de los cementerios, nada tan grotesco como la música y las voces en las bocinas de los supermercados. Los ferrocarriles son las más altivas y arrogantes máquinas inventadas por los hombres; sólo pasan sin mirar a nadie, sólo dejan huellas de acero marcando la ruta que siempre quisimos seguir. Entre hileras de tumbas y andenes mi Diógenes lee, una a una, las etiquetas de los productos de ese oscuro supermercado, tal como esa anciana imaginaba epitafios en el cementerio. En la penumbra los eufemismos de un reguetón resuenan sus ecos desde paneles en las alturas. Wiki wiki cantaba la freaky darky gorda con medias de red negra, empujando el cart; sin pena ni gloria movía sus glúteos Capistrano ilusionada en pasarela del país más obeso del mundo. Decenas de carts carentes de clientes empujando circularon por minutos entre pasillos de anaqueles, miles de productos embaldosados destellaban anuncios de ofertas de temporada. Diógenes con su linterna, a

manera de HandyCam, apuntaba su mirada en las pilas de cajas que, como arquitecturas del FOVISSTE, erguían sus cubiculares fardos en la sección “Su morgue favorita”. La imagen de la fosa común había quedado atrás, en un pasado de pegostes noticiosos


como regalo sorpresa, una botellita plástica, “también llevo Yogurt sabor almizcle” dijo, continuando su pasar de liso. Diógenes, que por su perfil prefirió siempre dormir en una bañera en los antiguos mercados, encontrose ante una irregular analogía: esos muertitos embutidos parecían dormir el sueño de los justos dentro de esos “Deadpacks”; todos ellos, sin importar la clasificación mercantil que los gerentes les habían otorgado, de sus párpados sellados, desprendían la conclusión de que miraban hacia adentro de ellos mismos. ¿Eran esas miradas interiorizantes oración o un vulgar gesto de apatía? O sencillamente se negaban a mirar pasar la clientela de siempre, o hacerse de la vista flaca para no ver pasar tantas de esas darkys gordas, como aquella, de quien alejándose, solo delataban sus excrecentes traseros. Intentando evadir la tentación por comprar alguno de esos DeadlyMade, Diógenes apuró sus pasos anaqueles adelante. Lotes de frascos con ojos, lenguas, orejas en almíbar; ofertas de 2 x1 de pelambres y cabelleras en el departamento de shampoos y hasta uñas reales para ser adheridas con epóxicos en los dedos “para toda ocasión”. No daba pies con cabeza en su búsqueda del humano honesto. Esos modernos súper mercados eran realmente catedrales para los objetos, respiraba ahí la misma fragancia de multitud impersonal que los templos, el mismo culto a imágenes que persuaden a la apropiación. “Cosas comprando cosas”, pensó dando pasos hacia atrás, como imantado por el departamento de Cadáveres Exquisitos. “Cosas comprando personas”, rectificó. Comparativamente todo cliente participa en el juego de constituir un armatoste formado por productos para el placer, el pecado, o cualesquier virtud –siempre que esta no estorbe la realización de los anteriores- y aún la virtud es una posibilidad de un pecado optimizado; como en todo el todo es siempre una excusa de la parte.

© Alejandro Delgado del Twitter, ahora eran galeras sobre pisos imitación mármol, flamantes féretros color gris perla y cada cual mostraba su código de barras y una etiqueta con fecha de caducidad, siempre ambigua y reversible. Diógenes no atinaba del dato: fecha/mes/año o año/ fecha/mes, que para el caso daba igual, dado que el contenido cadavérico fue embalsamado con Sorbato de Potasio, el mismo conservativo usado para la mantequilla de maní. Exiliado en ese Fatmart, el gran ateniense desacreditador de convenciones culturales, quien siempre creía que la virtud se revela más en la acción que en la teoría, no daba crédito a cómo sus ojos saltaban de sus cuencas. Ahí parado recorría su mirar por los diferentes grupos de occisos clasificados. Entre dientes, irónico, mascó la frase “fallecimientos por causa natural” y, remirando a hurtadillas en contenido constató que los desnudos cuerpos inertes dentro habían sido embalados tal embutido germano. Una sutil cutícula de transparente rosáceo matiz mantenía cada cadáver en óptimas condiciones para su transporte y venta. La gorda Wiki wiki transitaba a unos pasos, su cart pletórico de botanas de todo tipo, sonreía en sus estrechos labios algo que estaba a punto de confundir entre carcajada o La nausea de Sartre. De una de sus manos brotó,

El hombre de la linterna, se dijo que hubiera preferido pasar aquella tarde por un Pick and Go, posiblemente en uno de esos lugares le expenderían un cadáver para horno microondas o un occiso deshidratado. No lo pensó más, derrapó un tipo envasado en féretro al vacío por encima del cart y se apresuró a la caja registradora. Dos turnos adelante una monja mostraba tarjetas de crédito a la cajera, en tanto, un turno delante de él, una señora joven se obstinaba en mostrar sus dos hermosas largas piernas dignas sujeto de crédito. La gorda Wiki wiki recuperaba su mochila de marca en paquetería, continuaba delatando sus obesas protuberancias posteriores y su insuficiente sonrisita de “yo no fui”. Realmente Aladino es una versión funk de la épica de Diógenes, quien pulsando el cart buscaba su automóvil en el estacionamiento del mart. A duras penas logró emplazar el féretropack dentro la cajuela. Podría haber encajuelado solo el cadáver, pero no lo hizo ya que pensó muy bien, que de ser detenido por una agente de transito o policía, el envoltorio con las marcas de la corporación fabricante, sería la constancia de su compra y no sería confundido con uno de esos sicarios con complejo de Robespierre. Ahora más parecido a Aladino que a Diógenes, el telemando accionó el abrir las puertas del automóvil, abandonando ese lugar del siempre por igual. Todo y nada había sucedido. Dejando atrás las imágenes de los autos estacionados, hileras interminables como el Cementerio de Arlington, uno de los mayores monumentos a la grotesca estupidez humana. Hubo quedado atrás la anciana de Arlington, en cuyas arrugas brillaba flamante el sol. Todas esas lápidas vueltas refrigerador, todos esos cuerpos trastornados en extremaunción, gemido augusto de la santa interrupción. El rostro de la anciana, postrado como si del suelo pudieran brotar respuestas, murmuraba la plegaria última de la ironía y el sarcasmo, de entre el follaje repetía, que un cadáver es el eco único de la ilusión.

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La ausencia de lo invisible y la exaltaciOón de lo individible

Hugo Chávez Mondragón Cientos de periódicos publicados por día, miles de noticias en diversos soportes: blogs, entradas en servidores de correo, libros, noticieros en televisión, programación donde se recrean situaciones de violencia en el noviazgo, migraciones que acaban en fatalidades, corrupción, asesinato, trata de personas… y esto es sólo una parte, el resto la constituyen aquellas cadenas frenéticas que nuestros amigos y conocidos hacen llegar a cuentas en redes sociales y correo electrónico estando todo en horarios espectaculares y en programas especializados de esos donde hay intelectuales y activistas invitados. Entonces surge un cuestionamiento: ¿por qué pensar que la violencia es invisible en el contexto del México actual cuando la pregunta incluso ha sido (en voz de Teresa Margolles) ¿De qué otra cosa pudiéramos hablar? Y de allí precisamente su inmediatez y cercanía. Cuerpos mutilados desde el cine de acción hasta el de terror, música, videojuegos, dibujos animados donde las zonas de esos cuerpos son tratadas como los ingredientes de una ensalada, hay sin duda una inmediatez del cuerpo mutilado que se presenta de manera festiva, es un carnaval. Ya no sólo lo real, sino también los simulacros y simulaciones, los juegos con lo verdadero y lo falso, la puesta en escena y el espectáculo sobre espectáculo, por todas partes hay una presencia atmosférica donde el uso de los cuerpos está presente y su visibilidad no puede considerarse sólo un proceso de confesión. En la era desencarnada de la cultura crudo, cruentis y cruel, son variaciones para nombrar la exhibición de la piel y aquello que contiene en estado ingestivo. Golosina caníbal en libre captura para todos los gustos. Teresa Margolles juega con los rastros de esos cuerpos, con lo que queda, aún si ello son fotos, sangre, cadáveres o el arte objeto de una lengua humana e incluso si la propuesta está En el aire. Con honestidad se refiere a su obra como “un chiste comparado con lo real”, porque en efecto, lo real como proceso productivo siempre está en otra parte y por lo mismo sus trabajos sólo tienen el encanto de la narración de un crimen y algunos rastros de ello. Y sin embargo no pudiéramos esperar más de lo que algunos canales de video ya nos muestran. Problematicemos lo más oculto que lo oculto: el secreto (Baudrillard dixit) ¿hay un secreto revelado en estas entregas de Margolles? De haberlo ¿sigue revelándose ese secreto y cómo ocurre esa revelación de la cual hay que suponer que 14 / Clarimonda - 8° Aniversario

tiende a superarse? Plantear la pregunta inicial es necesario, porque decirlo en código arte implica un eco más, una reafirmación, apostarle a la cantidad y a la pedagogía de lo sensible – o de lo que es lo mismo: dígalo con mímica – y con ello suponer que se entiende más fácil porque una de dos: o la sociedad tiende a ser más estúpida y necesitar de galerías para recordar lo que tiene en las calles (procedimiento Pop muy interesante donde el sujeto da cuenta de las latas de sopa como también de los cadáveres en la frontera) o simplemente se está en un estado de saturación con la visibilidad de la violencia en los medios y soportes antes referidos que ahora ya tiende a su desaparición por exceso. De ser así ¿no son los museos y galerías cómplices de ese exceso?, lo mismo que los largometrajes El infierno y Miss Bala. Variaciones sobre la enunciación de la violencia en México pasando por código arte y luego por un dispositivo pornogramático, donde se resaltan las características de repetición hasta la nausea. Aventuro una enunciación: así como la idea de evolución (avance, progreso, etc.) en el arte como en el sexo es absurda (Foucault dixit) cabe pensar lo mismo en términos de violencia en base a regímenes de jerarquización. Luego entonces no hay capitalismo gore porque sigue siendo lo mismo por lo menos desde la lectura lyotardiana: no sólo un sistema económico sino también una pauta cultural en sentido amplio que implica prácticas corporales y procesos subjetivantes interpelados. Tampoco hay “visibilidad de lo invisible” en los artistas mexicanos y lo que es quizá más preocupante: no hay nada nuevo en el horizonte del ¿De qué otra cosa pudiéramos hablar? pues la nota diaria, la vida misma y el arte de Teresa Margolles son individibles. O en todo caso en la sociedad de la transparencia lo más oculto que lo oculto es escaso. Así el procedimiento Pop en el uso de los cuerpos producidos por la violencia en México no es abstracto sino literal, y lo literal es una evidencia y al ser una evidencia no es reflejo de nada, no hay profundidad, en todo caso hay alucinación como “percepciones sin objeto qué percibir” dirá Henry Ey en sus estudios sobre el delirio. Pensemos ahora ya no sólo un pacto de lucidez (Baudrillard dixit), quizá sea necesario nombrar la existencia de un pacto de estupidez, con lo que ello implica, por ejemplo, una forma particular de acercarse a la galería. Imágenes tomadas de Internet.


Iram López Cruz, “Blobbo”


LA ESTÉTICA DE

LO GROTESCO

Rose of the death

comienza cuando vemos algo que no deberíamos ver, y tiempo Tradicionalmente, hablar del terror o del horror es hablar de después, al encontrarnos ante ello, reactivamos el temor que todo aquello que da miedo, aquello que es malo y que es conquedó impreso en nuestra mente, pero, para que lo siniestro se trario a lo bueno, como la diestra y siniestra, lo bueno y lo marevele como tal, debe de haber sido algo bello. lo, lo bello y lo grotesco, porque lo grotesco es parte de lo siPero ahora nos preguntamos, ¿Cómo puede lo bello ser parte niestro y por tanto del terror y del horror. Eugenio Trías nos de lo siniestro? Lo bello es, como se mencionó anteriormente, plantea en su libro “Lo bello y lo siniestro” todas estas facetas lo armonioso, lo finito, lo simétrico y el orden. Pero, según lo que lo siniestro ha adquirido en nuestra mente y en la idiosinque dice el libro, la belleza sólo es belleza cuando cubre algo crasia popular a lo largo de los siglos. más, Rilke lo dijo: “la belleza es el comienzo de lo terrible que Para empezar con el análisis, Trías nos introduce en otras dos podemos soportar”.2 Esto nos condude las categorías estéticas más imporce a otro hecho que es universalmente tantes: lo bello y lo sublime. Lo bello, conocido: el sentir placer por el dolor definido hace más de dos mil años o por el miedo, y en el libro tenemos por los griegos, es hasta el día de hoy, dos excelentes ejemplos de ello: el la pauta para lo que muchos llaman cine de terror de Hitchcock, y la tragearte, lo armonioso y simétrico, lo limidia griega. En un extremo tenemos tado, lo contrario al caos, porque el ambas formas de arte como represencaos es ilimitado. Por otro lado lo tación de esa necesidad del ser husublime, la pequeñez del hombre en mano de ver de cerca sus propios tecomparación a la grandeza de la natumores sin que afecten realmente. Peraleza, es recordar lo finitos que soro por otro lado son fiel reflejo de lo mos comparado con la finitud del siniestro que se extiende en el exteuniverso, y acercándonos, en una rior, la tragedia de Edipo, por ejemplo, mezcla de fascinación y temor, al caos donde lo siniestro del maleficio condede la tormenta; ver, como lo vio Turna a un hombre que nada puede hacer ner, el paisaje que ningún ojo hupor cambiar su destino. mano pudo ver. Ahora si lo bello es lo Aun hoy en día la belleza se encuentra armonioso y simétrico, con un princien una serie de normas prestablecipio y con fin, en contraposición a lo das, sin tener en cuenta el aspecto sublime, que es lo infinito, y lo dispar interior. Los estándares de belleza entre hombre y naturaleza, ¿en dónsobre todo los femeninos, fueron vade queda lo siniestro?, Y ¿Qué lugar riando con el paso del tiempo, desde ocupa en nuestra mente? las mismas sociedades patriarcales, Lo siniestro es, tradicionalmente observando a la mujer como simple aquello que provoca miedo, terror u objeto de procreación, por ello los horror, que puede dañar o bien proFotografía: Pita Margot / Cortesía C. A. ‘Las Desobedientes’ signos de belleza se concentraron en los ducir repulsión. Asumiendo como válisenos y las caderas. das estas definiciones, podríamos decir que lo feo lo deforme e Lo mismo pasa con “todo” el gusto, que desde un punto de inestable es siniestro, sin embargo, nos topamos con una cavista personal, es subjetivo, ¿quiénes son l@s otros para decirracterística indispensable de lo siniestro: el estar oculto, el pernos a cada uno qué o quién es bello, y qué o quién no? manecer bajo un velo casi impenetrable; y no es que lo siniesPienso que existe la belleza en lo horrible, en lo siniestro, en lo tro deba estar oculto, para que sea siniestro es preciso que grotesco, en aquello que nos mueve las entrañas y nos provoca “eso” sea revelado. Nos lleva de la mano a conocer las teorías sentimientos y emociones como el horror y el terror. Nos dice de Sigmund Freud, “la sensación de espanto que se adhiere a Kant que lo bello guarda una relación necesaria con la satisfaclas cosas conocidas y familiares desde tiempo atrás”.1 Ahora, si ción. lo siniestro está en lo conocido, ¿Por qué causa miedo? Es muy Y puedo concluir con dos cosas: La primera es que lo siniestro simple, nadie sabe que lo siniestro está ahí, porque no deberíaes algo que permanece oculto y que se revela en un momento mos verlo, pero lo vemos. Freud menciona seis diferentes sidado para desdicha de muchos. Y la segunda, que lo bello es tuaciones de lo siniestro: los maleficios, los dobles, lo inanimatan sólo un velo que cubre aquello que no debemos ver, dentro do que cobra vida, las repeticiones, las amputaciones y lo fandel arte todo aquello que sea bello tendrá algo oculto, algo que tástico. Todas estas son situaciones que no “deberían” pasar, tal vez no queramos ver, si es que no queremos padecer. que no son normales y por lo tanto no deberíamos verlas, sin embargo, las vemos. De modo que la sensación de lo siniestro 8° Aniversario - Clarimonda / 17


Vitrina de los mutilados Andrés Cisneros de la Cruz

Hierven en el caldero miembros burbujeantes cabellos que se enredan en testículos y penes y la grasa de la piel se derrite sobre algunas manos La mutilación lenta de los órganos hediondos ―convulsivos en las secreciones― dentro de los espantosos recuadros de la noche Somos el aliento de la misma carne, ¿de qué nos asustamos? Devorémonos porque nuestra vocación caníbal persiste preparemos el recaudo de nuestras tripas para alimentar a las hojas ¿Quién dijo comer de mi cuerpo?

© Hugo Saev Cero

Bestiezuelas del hambre no dejen que se pudra la comida porque nuestro cuerpo no es distinto a ninguna materia

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Malena Reverte _ Siameses

ZHU YU VISITA A OCCIDENTE. Allegra Morte El artista chino de performance Zhu Yu, daba los últimos toques a una obra que presentaría en Francia. Ya que ningún museo se arriesgaba a presentar en vivo el trabajo de este polémico artista, el único lugar en occidente en donde le permitieron exhibir lo que él consideraba por mucho su obra maestra era un bar underground parisiense conocido como Le rat mort. Inspirado, Zhu Yu dejaba a un lado su vida para dedicarse por entero a un arte que lo absorbía, lo devoraba, era tal su empeño y obstinación por terminar a tiempo lo que lo consumía por dentro que ensimismado dejaba fuera el aspecto fisiológico, martirizando su cuerpo, purificándolo, sin permitir la entrada de comida o bebida, sin permitir que su esfínter o sus riñones soltaran algo de su esencia humana y sin dejarse dominar por el sueño, trabajaba noche y día, derramando cera líquida sobre sus piernas o brazos cuando sentía que era engullido por Morfeo. Sus trabajos anteriores eran tachados de radicales, y el público sentía un shock morboso que removía sus sentimientos internos al grado de provocar en ciertas ocasiones el vómito colectivo y el pánico entre los asistentes, sin embargo, justo en esta catarsis extrema estaba el creciente interés por este controvertido artista que cada día incrementaba su fama, estaba de mo22 / Clarimonda - 8° Aniversario

sino incluso entre la élite occidental que pagaba millones de dólares por tener pedazos de su obra, fragmentos desgarrados del alma de Zhu Yu. El artista, nacido en 1970 en la ciudad de Chengdu, en la provincia central y atrasada de Sichuan, se hizo famoso por obras como Basics of thought and knowledge(1998) que consistía en colocar ochenta frascos con cerebros humanos junto a los artículos de primera necesidad del mostrador de un súper mercado, haciendo referencia al fenómeno de tráfico de órganos en occidente. O Pocket mythologhy(1999), una instalación espeluznante que invitaba al suicidio de los espectadores, con un gancho de acero colgado a una viga del techo, del que pendía un brazo humano putrefacto que a su vez sujetaba fuertemente una soga en movimiento permanente, cuyo largo recorría todo el suelo de la galería hasta terminar en la puerta de salida. El público occidental esperaba ansioso ser sorprendido de nuevo por Zhu Yu, intelectuales de todo el mundo se reunirían en el antro parisiense Rat mort, conocido por albergar a los grupos sadomasoquistas franceses y a las bandas de gótico industrial que presentaban shows en vivo no aptos para el público promedio. Así Le rat mort parecía el lugar ideal para presenciar la obra maestra del transgresor chino. Los preparativos habían


llevado meses y por fin todo estaba listo para recibir al máximo exponente del Shock art. La puerta de entrada de Le rat mort se abrió a las 9 de la noche, después de pagar mil dólares por persona, los espectadores entraban a un moderno calabozo, en donde las luces verdiazules les lastimaban los ojos. La barra de bebidas ostentaba brazos y miembros hechos con materiales que daban veracidad a lo que representaban. Por todo el lugar había bailarinas gogó con ojos rasgados y vestidas con mini hànfús de látex transparente, que dejaban ver los senos desnudos de las mujeres que por momentos eran atravesadas por un as de luz roja que recorría toda la pista del primer piso. Del segundo piso bajaban chicas desnudas, amarradas en Shibari, que arqueaban la espalda, subían y bajaban las piernas según lo designaba el director de pista, un occidental que en realidad poco sabía de oriente, pues confundía lo japonés con lo chino y viceversa. Pero el efecto era impactante. Los ojos de todos estaban dispersos por el lugar, sin saber en qué fijar la mirada, cuando del tercer piso bajó una chica vestida con un hànfú blanco particularmente hermoso, que, deshaciéndose de las cuerdas que estrujaban su cuerpo, bajó sus pies delicados al suelo que parecía de humo por el efecto de las luces y comenzó a danzar un ballet suave que culminó cuando un grupo de hombres de negro entraron a la pista para someterla, vendando sus pies y haciéndolos entrar en un par de zapatos de tacón diminutos, con los que sorprendentemente ella podía caminar a la perfección. Las luces del lugar se apagaron de golpe, el antro quedó en la obscuridad total y una voz ronca anunció el inicio de lo que todos estaban esperando, el performance de Zhu Yu. La voz instó a que los asistentes se acomodaran en unas butacas convenientemente ubicadas en los tres pisos de Le rat mort. El

público entonces se desbordó, empujándose entre sí para conseguir los mejores asientos. El rostro de Zhu Yu era multiplicado en decenas de pantallas gigantes, con una pantalla central enorme que abarcaba el equivalente a un piso del lugar. El artista vestía sencillamente una playera blanca y un pantalón gris raído, lo que inquietó a algunos que esperaban algo más extravagante o siniestro. Se veía a Zhu Yu tranquilo, sentado parsimoniosamente frente a una mesa con un plato blanco grande, vacío, un par de palillos chinos, una botella de vino, una copa, y a su lado una bandeja cubierta, sobre la que se dirigían todas las miradas. El silencio en el lugar permitía escuchar las respiraciones entrecortadas, algunos hombres se tronaban los dedos nerviosamente y las mujeres tragaban saliva, preparando el estómago y la tráquea para expulsar el vómito que seguramente Zhu Yu les tendría destinado. El artista frente a su público destapó la bandeja y un acercamiento de cámaras develó el cadáver de un feto de aproximadamente seis meses de gestación. Un grito de horror surgió de entre algunos labios femeninos, pero nadie se movió de sus asientos ni tampoco nadie se atrevió a cerrar los ojos. Ante la mirada atónita de los espectadores Zhu Yu se sirvió el exótico platillo, comió lentamente, sosteniendo la pequeña cabecita con ambos palillos chinos, masticó y deglutió. El público no daba crédito a lo que veían sus ojos, a cada parte faltante en el cuerpecito del feto, le correspondía otra faltante en el cuerpo del propio Zhu Yu que al llegar al cráneo del bebé era apenas un rostro suspendido en el aire y en donde debía estar la tráquea se veía caer el alimento al piso, la mayor obra de arte de Zhu Yu consistía en devorarse a sí mismo. El público aplaudía y en todas las pantallas gigantes apareció el título de la obra: Saturno devorando a un hijo, Infatuation on injury.

© Yodo

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Besos y trompetillas Eugenio Zigurat Pero quizás los muertos se necesitan unos a otros. Charles Bukowski La maldita zorra. Otra vez la maldita puta en sus andanzas. Apretó bien la .45, debajo de su chamarra, a través del bolsillo sin fondo, y siguió caminando. El cañón se le enterraba en la ingle a cada paso y el cuello de borrega artificial le estaba sacando ronchas. Él prefería pensar que era como un detector de tesoros, entre más le escociera, más cerca estaría de ella. Sus lugares favoritos tampoco eran muchos. De seguro estaba en lo de Pepe. Nunca había entendido bien a bien cuál era su fascinación por aquel pinchurriento local, pero a la muy casquivana le encantaba ese bar rascuache con aromas a grasa de mecánico y tambo de basura de pescadería, con sillas desvencijadas y mesas de lámina todas abolladas. El olor de sus botanas era mítico y cualquiera en la cuadra sabía de su existencia por el mero hedor. A la muy puerca, pues, le encantaba revolcarse en el lodo y la mierda de otros. Esa era su verdadera naturaleza... y pensar que cuando él se la robara a sus padres, la muy cabrona aparentaba ser toda una dama, bien modosita y discreta. Y él era tan pendejo, tan putamente crédulo que hasta se tragó aquello de su pena y el asco que le provocaban sus venidas. Pero ya no. Ahora no se iba a tragar nada, ni uno de sus viejos cuentos. Bien sabía quién era su esposa y hasta a qué atenerse. En la puerta, el Cacharros andaba otra vez tratando de vender piezas eléctricas para scuters y casi cubría la entrada con su manteado. --¿Cómo vas, carnal? --saludó y el Cacharros nomás bajó la mirada. --Bientos... mi Cerbero... pero mejor ni entres... Mejor échame la mano con la promoción porque el pinche cigarro ya nomás deja que me escuche yo solito. --Otro día será --prometió Cerbero y se clavó al local. Las paredes estaban más descascaradas y húmedas y había dos cabronas nuevas, recicladas pues de mejores antros, encuerándose en los pasillos. El Salsas lo vio casi luego y se dejó venir cuando él todavía no acababa de sentarse en el rincón. --Milagrazo, mi Cerbero, ¿te revientas una cervatana o traes más hambrienta la garganta? --Una chelita estaría poca madre, ¿qué, invitas? --Nomás porque me da un chingo de gusto verte aquí. --Iguanas ranas... Ya para entonces no le quedaban dudas y tampoco prisas. Se puso a mirar todo, como si de veras lo extrañara. En eso le llegó el perfume y luego la peste. --¿Qué madres, mi Resorterita? Nomás te reconozco el perfume de afuera. --Don Peter, del arreglado. Traigo una patona, ¿qué, jalas? --y 24 / Clarimonda - 8° Aniversario

se plantó frente a él. Traía su vestidito rojo que dejaba media nalga de fuera y las patotas se le veían más buenas con sus zapatillas transparentes de otro teibol. --Ya ni hagas más grande el cuento, ya sabes a quién ando buscando... Orita hasta el Salsas me invitó una, así que no se hagan... --Si te enseño a dónde se metió tu vieja, ¿matas esta conmigo? --Esa y la que sigue. --Va que va --y lo arrastró tras de sí, entre mesas y cubos de basura, a través del callejón trasero y hasta después de cruzar cuatro grandes avenidas. Se plantó ahí, frente a la ventana de su propio cuarto. --Ya ni jodes, ¿cuál fue el trato? --Una botella por cada uno; pero apenas me andaban encuerando y uno de ellos reconoció mis hongos de sidosa... y, pus derechito a la fregada... Si no les presto a tu vieja, no tendríamos esto. --Aguántame --dijo Cerbero y sacó la escuadra, luego abrió la puerta y apenas alcanzó a ver cómo dos morenazos entretenían a su vieja, ahí, sobre la cama. Ni siquiera supo cuándo le llegó el chingadazo. Y al despertar, no acababa de entender lo que pasaba. Su vieja estaba ahí, tan quitada de pena como siempre, con la mirada perdida en la patona de brandy. --¿Qué tanto le miras? --dijo Cerbero.

© Toxo, “La Nausea”


--Si pudiera me la tragaba entera... Ya hice la prueba, y así, derechito, nomás no puedo. --¿Y todo este desperdicio de sangre? ¿Qué no te enseñó nada mi suegra? --Me emputó que te madrearan nomás así. Y me acabé de encabronar cuando le metieron el balazo a la Resortera. Y con tu pinche fusca, cabrón. --¿Se la cargaron? ¿Te los cargaste? --Nomás a ellos; a la Resor la tengo en el baño, chorreando sobre un lebrillo... Ven a distraerla, a ver si a ella le puedo robar un poquito de mole pa’ mi cuba. Los otros se me echaron a perder antes de tiempo... --Ya ni la friegas --y al levantarse dos tajos en el vientre de Cerbero, chisguetearon. --Ah, sí, tampoco podemos tardarnos mucho o también te me pelas... por cierto, ya hice el trato. Mi comadre quiere que le des la despedida... y pus también va a ser la última vez que cojas así... El baño estaba hecho un chiquero. En el guáter estaban las cabezas de los dos morenos y, mero encima, la del tercero, la del ojete madrugador. Así, ya sin sangre, no podía saber si en vida fue más o menos prieto. Y bajo la regadera, acostada entre dos sillas, estaba la Resortera, mostrando sus piernas curvas y su sexo lleno de bultos que más parecían barros a punto de reventar.

--Tú no te fijes, no vas a tener tiempo de que se te pegue nada. Y la vas a mandar al otro mundo feliz. Cerbero se bajó los pantalones, luego la tomó de las pantorrillas y le miró los dedos, los pies completos antes de ponérselos en el hombro. Entró en ella y empezó a moverse. Un coro extraño empezó a sonar. Sus heridas y las de ella hacían trompetillas y echaban espuma de sangre. --Duele, no voy a aguantar --dijo Cerbero y su mujer le entregó media patona de brandy. --Tú chúpale hasta el fondo y déjate ir. Usté también, comadre... luego te despierto. El alcohol bajó por su garganta y fue como llenarse de vitaminas. Se puso a darle y a darle. Lo despertaron las cachetadas. --Apúrate --insistía su vieja--, ora ya no es como antes, ora el sol sí mata. Lo sacó de aquel cuarto y el cielo parecía de esos mares embotellados que venden en la playa. Con la pura resolana del lejano amanecer, le dolió en la cabeza como cruda grande. Traía puesto un traje de cuero que le nadaba y a su vieja el vestido rojo le llegaba a medio muslo. --Tus pies no tienen desperdicio en esas zapatillas, vieja --y se besaron profundo. Olían poca madre. A sangre y a alcohol. A un poquito de sexo. La boca ya no hedía a hígado dañado.

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Arthur Alan Gore

Sintió hambre. No había otra cosa a la mano, así que se mordió el pulgar. Le agradó el sabor, así que continuó con el índice, el anular y el meñique. No paró de comer hasta que llegó al codo. Tomó una siesta, pero lo despertó un sueño húmedo. Como ya no tenía mano derecha y no se sentía cómodo masturbándose con la izquierda, se sacó su propia verga para metérsela por el culo. Le costó trabajo, pero consiguió los dos mejores orgasmos de su vida. Después de coger, sintió deseos de cagar. Por el ano, salió su mano derecha de un tirón, misma que le sirvió para sobarse el vientre al día siguiente, cuando se descubrió embarazado.

AUTOSUFICIENCIA


Lechedevirgen Trimegisto, "Sperpenta". Foto: HacHe Heraní Enriquez Amaya

Mi trabajo Cuitláhuac Cuiríz Ríos Es un arte mi trabajo. Cuando llegan con la mirada desafiante presumiéndose fuertes nomás me emociono y recuerdo que soy un artista. Para mí su vida, sus sueños y su carne son la arcilla con la que puedo mostrar una mente totalmente abierta y honesta qué me confiará sus sueños. Después de descubrir sus dolores él descubrirá para mis oídos la verdad. Pero con todo lo que la verdad significa, la belleza se derrama en el proceso dibujando con sangre, voluntades y quebrantos. También en mi trabajo la piel se eriza como cuando ves una película increíble. Espectadores y actores cambian para siempre la forma en que perciben la vida y la forma en que se comportan cambiará para siempre. Hay en el rojo de la sangre tanta vida, tanta verdad derramada; el miedo y la aceptación que se confunde con los gritos y lamentos. La voluntad y la derrota y las metáforas y saber leer entre delirios y después pedir perdón y maldecir y todo lo demás al mismo tiempo. Ese hombre desafiante que miraba ahora delira; está sudando y respirando con todas sus fuerzas cuando supone el último aliento y derrama vida para que todo sea artístico y hermoso a la vez que se muere de grotesco. Cuando algo nos golpea, nos enfrenta con la vida y sus emociones ¿como negar qué es arte completo? No soy sólo un torturador. Yo soy el que te dice cuando te vas a morir y por mis manos entenderás en que te equivocaste, nadie te conocerá y entenderá como yo. Es cierto que no habrá dolor más insoportable ni juez más letal que mis manos pero tampoco encontraras en tu vida otro momento más lleno de paz que cuando te suelte. Yo no tengo victimas, me acerco a mis amigos, me enseñan sus secretos y me regalan su último aliento.

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Eduardo Santaella Valdivieso “Guro”. Entrevista por Luis Enrique Anguiano Torres

Guro es diseñador, ilustrador, músico, promotor cultural y confeso consumidor de horror y grotesco. Nos comparte su visión de la narcocultura, la violencia y las posturas e imposturas del consumo cultural a contracorriente en el país.

-¿Por qué adoptas ese sobrenombre? Viene del ero-guro que es un movimiento estilístico japonés, el nombre está traducido al “engrish”, me gusta como arte popular y más que nada por el lado del manga. -¿Hace cuanto que comenzaste a llamarte así? Todo empezó con la intención de armar una marca pero nunca pasó y me terminé quedando con el mote. -¿Crees que sí hay una masificación de la violencia? Creo que la gente cada vez está más interesada en la muerte real. Ahorita es bien fácil conseguir videos que se podrían catalogar como snuff, cosas fuertes que puedes ver con dos clics, grabaciones que todo mundo ve una semana antes de que las autoridades se enteren. Es una cuestión mediática media choncha; videos del narco que la gente no tiene ni idea de las cosas terribles que pasan pero están en línea y hay quienes los andan buscando. -¿Tú los buscas? Híjole, si he visto algunos (risas)… A veces soy medio debilucho para esas cosas. De repente te encuentras con cosas duras que no te hacen sentir muy feliz. -Tienes un límite… Sí, seguro, a mí me gana el morbo como a mucha gente por internet. De repente las cosas están tan a la mano… (ríe otra vez) -¿Cuál es el antecedente más antiguo que tienes? En el gore las películas de Herschell Gordon Lewis que ahorita ya serían como de risa. No tienen estructura, no tienen trama y era una mescolanza de efectos sangrientos de los 60’s. -Ha habido una evolución en la producción con esta temática… Son muy raras las producciones al respecto que sí son subversivas en su acercamiento a la violencia y esas cosas. Uno de los últimos ejemplos sería “A serbian film” que igual y tampoco es para todo mundo pero sí se diferencia de mucha de la producción violenta porque ésta si tiene una estructura; no es la película mejor escrita pero sí tiene un argumento y trata de decir cosas.

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-¿Intentas hacer algo parecido? mediante la rudeza transmitir comentarios… No, realmente no (risas)…Quizás haya algo ahí pero no es tan palpable y no lo ando pregonando. -¿Que considerarías una influencia? No veo que mucha gente lo diga, pero yo consumo mucha basura gringa. Cómics. La gráfica de las portadas de discos y los pósters. De niño no veía muchas películas de terror, a mi jefe no le gustan, entonces en los videoclubs me la pasaba viendo las portadas de las cajas. Suena chistoso pero creo que eso me dejo huella. -Te llama la atención lo paranormal… Es la parte del terror que menos me llama la atención. Sí hay cómics o películas con esa temática pero son las menos, aparte, viviendo en un país como el nuestro… Ahí tienes por ejemplo una portada del “Alarma!” donde aparece algo así como un altar con las pieles de las cabezas, los cráneos sin piel y los antebrazos en el suelo y el narcomensaje al centro. Pareciera que ya no estaba tan desordenado, ya era algo que superaba la violencia. -Existe la narcocultura en la violencia entonces. Sí, sí, claro. Veías la fotos y parecía algo que iba más allá del mensaje, ya parecía otra cosa,


©GURO

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no sé, como la muerte por el placer. O también de las fotos de unos decapitados que colgaron de un puente, boca abajo, eso también estaba muy grueso.

llegó. No sé cómo anden las cosas respecto al gobierno, pero el rollo independiente le tiene sin cuidado, creo que dejó de ser peligroso desde hace tiempo si es que alguna vez lo fue.

-¿Colaboras con productores de gustos similares? Estoy armando un proyecto que busca hablar de eso, de la onda subversiva pero es difícil porque en esos campos cada quien jala para su lado. El proyecto se llama Insectos. La idea de hacer esto es también hacer un espacio donde la gente que está interesada en este tipo de cosas pueda asomarse. Es muy notorio en la gráfica, por ejemplo, los luchadores que de repente se utilizaron muchísimo y eran usados por gente a la que la lucha libre le daba igual; no tenían idea del contexto, qué significa, de donde viene o nada. Lo mismo pasa por ejemplo con la cultura del rock (risas) está gestionado por gente que ni está clavada

-Mediante la violencia no se puede transmitir un mensaje… Pues en México no tenemos los medios para transmitir algo perturbador. -La violencia como medio de un mensaje no reditúa, entonces… Pensaba más bien que el uso de elementos violentos no funciona en un contexto que de por sí ya es violento. Si es un país plagado por el narco y tú utilizas ese tipo de cosas, creo que ya no generas ni sorpresa porque la gente encuentra cosas peores afuera.

©GURO en ese rollo y que mas bien lo usa como un trampolín creativo. -El gore es algo que debe recogerse y unirse a mano.... Sí, claro. De hecho, durante un tiempo estuve programando cine y la idea era que fuera contracorriente. Me di cuenta ahí de que no es porque no se consuma sino que con el tiempo se ha hecho la idea de que la violencia es mala y no se puede consumir. Sobre todo en el cine llamado cultural y de arte, para mí es un poco gris porque de repente es como si todo esto violento no existiera, no se programa. -¿Has recibido críticas negativas? Algún levantón de cejas (risas) pero no. Más por el lado de “está muy naco” que por el lado de “está muy rudo”. -“El Indio” Fernández quería balacear a Jodorowsky en la presentación de “El Topo”… Sí, hasta donde sé lo corrieron de algunos festivales donde se proyectó y en otros en los que estaba programado ni siquiera

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-¿Tus gustos han provocado que te señalen o te han traído conflictos? No, no creo. Sé lo que me gusta y lo tomo de una manera responsable, no que la tome a la ligera. Como en el cine, si hay muerte que la razón sea explícita o si no la hay entonces tiene que ser algo muy burdo, no a medias tintas como en el cine gringo que el héroe mata a todos sin explicación, sin consecuencias o remordimientos. -Uno como consumidor tiene el derecho de elegir, tú ejerces ese derecho ¿no? Sí, eso me llevaría a uno de mis problemas con la cultura en el país: no es que la gente no tenga el derecho de elegir sino que no hay opciones, no se ofrecen y la gente no las busca. http://www.guro-guro.daportfolio.com https://www.facebook.com/guromx https://www.facebook.com/insectosmx


Testimonio X Malagripta Copterosis Poco a poco fui recobrando la conciencia. Aspiré un poco de aire, un aire nauseabundo, un asqueroso olor a podredumbre... ¿Qué se pudre?.... Quise levantarme pero sólo pude mover los dedos de mis pies. Volví a respirar ese olor que saturaba mi nariz y penetraba hasta lo más profundo de mi pecho. Abrí los ojos y me enfrenté a la oscuridad. Parpadeé para acostumbrarme, intenté sacudirme y logré mover los codos. No había pensado qué era lo que me estaba aprisionando, no estaba seguro pero era frío, rígido, pegajoso... el olor sigue aquí... ¿Qué se pudre? Me daba tanto asco ese olor, que mi estómago se oprimió y sentí que me venían las arcadas... ¿Porqué no se va ese maldito olor?... Comencé a vomitar y un hedor más profundo proliferó, sentía tanto asco que continué vomitando, pero sentí algo de calor. No pude limpiarme la boca ni las lágrimas. Creo que estaba inclinado, tenía la cabeza hacia abajo, algo estaba encima de mí, mis dos piernas estaban dobladas, mi abdomen se apoyaba en algo incomodo que no podía identificar y una masa que no quería ceder me aplastaba el pecho. Ese olor repugnante seguía dando vueltas en mi cerebro... ¡No se iba!... ¿qué se pudre? Me movía convulsivamente, me retorcía, gritaba lo más fuerte que me permitía mi poco aliento. Empecé a jadear pero cada vez que lo hacía el olor volvía a sofocarme. Apenas comenzaba a recordar quién era, un peatón, en levantado. Con uno de mis frenéticos movimientos, un minúsculo rayo de luz penetró en la indescifrable oscuridad. El olor se hizo más intenso, taladró mi nariz y aletargaba mi cerebro. La pestilencia era insoportable. Parpadeé esperando que ese resquicio de luz me permitiera ver algo, algo que ojalá nunca hubiera visto, quizá hubiera preferido nunca saber qué era lo que me aprisionaba, nunca saber qué hedía. En mi pecho se apoyaban dos delgados cilindros, una sustancia pegajosa y oscura cubría la mayor parte. Alcé con mucho trabajo mi rostro tratando de distinguir algo más. Me topé con una protuberancia. Seguí parpadeando, por fin distinguí, horrorizado, lo que me rodeaba. Frente a mí, nariz con nariz, un ojo vidrioso miraba a través del mío. En el lugar del otro había un agujero ensangrentado, la cara había perdido la piel desde el pómulo hasta la barbilla. Podía ver sus dientes sonriendo. Lo que oprimía mí pecho eran sus dos brazos cercenados hasta los codos. A mis costados distinguí piel con piel, más cuerpos, miembros, masas de cabello, sangre viscosa, vómito y expresiones grotescas. Me oriné, recé, pero el más profundo silencio fue mi respuesta. Intenté desesperadamente liberarme. No quería ver lo que me mantenía cautivo, no quería respirar ese olor, ese maldito olor... ¡Estoy en un fosa!, ¡una fosa de muerte! ¿Qué acaso me

Imagen: Iram López Cruz, “BigMac”.

habían enterrado sin ninguna compasión? ¿Habían arrojado mi cuerpo como si fuera un desecho repugnante? ¿Acaso era tan poca cosa, tan insignificante que no merecía una simple sepultura? Ah... ya lo recuerdo... caminaba por la calle a la hora equivocada. Sentí ceder el cuerpo sobre mi espalda, lo moví con pesadez, apoyé mi pie, pude sacar mi brazo, me impulsé a la superficie; encima de mí había unos cuerpos que no me dejaban salir, el olor me dio fuerza y los empujé poco a poco; estaba sumergido en muerte, cada segundo me agitaba más, luchaba contra eso que me horrorizaba, trataba de no ver y de no sentir esa carne pútrida contra mi piel. Saqué mi cabeza, mi pecho y caí pesadamente, aspiré un aire viciado que congeló mis pulmones; alrededor de la fosa había bolsas de plástico sucio, tela, juguetes deformados, escombro, estaba en un tiradero de basura. Me incorporé ligeramente, dos de mis dedos estaban dentro de una boca abierta, llena de tierra y dientes rotos; el horror me incorporó de un salto. Sangre, pestilencia, desolación. En la esquina de la fosa, tres perros desgarran un torso. Corrí con los ojos cerrados, no los abrí hasta que sentí otra textura bajo los dedos de mis pies, me dejé caer suavemente desnudo como estaba. Sentí que había emergido de las entrañas del infierno. Suspiré pensando en que había esquivado la muerte, pero el maldito olor seguía persiguiéndome, el aire frío secaba mi garganta. Una corriente levantó restos de papel y plástico asustando a los perros, llevando la peste a nuevos lugares y torturando los despojos de mi cuerpo. Mi piel estaba encostrada por la sangre, mi miembros entumidos por el frío, los moví ligeramente para cerciorarme de que aún seguía vivo, pensé que no por mucho tiempo, ya que mi respiración iba disminuyendo poco a poco. No tengo miedo de morir, es más, lo deseo, lo necesito... No quiero revivir nunca más este día... Ese día un fulgor sangriento sobrevino sobre los perros, sobre los ojos muertos de los levantados. Después de tanto tiempo continuo aspirando el mismo aire viciado, el mismo maldito olor que me enloquece, me asfixia, me llena de rabia y no me deja olvidar. Años rogué olvidar, rogué que me permitiera disfrutar lo que me quedaba de vida, quería ser un sobreviviente, simplemente quería que esa peste me dejara dormir, que me dejara respirar, que ya no me persiguiera. Creo que no salí de esa fosa sino que pase inadvertido ante la muerte. Por mis propias fuerzas tendré que liberarme. Por eso, ahora estoy aquí, con esta cuerda alrededor de mi cuello, por eso, estoy aquí, con los pies suspendidos, buscando ansioso... mirando... Esperándola

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© CESAR OROPEZA


La violencia que la literatura no alcanza a describir Patricia Garfias Uno de los grandes retos a los que se enfrenta un escritor en México, y en la mayoría de los países de Latinoamérica, es la carencia de lectores. En el país, existen numerosos programas institucionales, actividades de asociaciones civiles y campañas de medios para fomentar la lectura, pero en muchas ocasiones estas acciones están orientadas hacia el público equivocado. No desestimo la labor de los promotores de lectura, en este país vivimos muchas personas enamoradas de las letras. Y muchos de nosotros compartimos esa pasión en la medida en que nos lo permite el resto de nuestras actividades diarias. Y digo “lo que nos permite” porque muchos debemos trabajar en empresas o proyectos que, en la mayoría de los casos, nada tiene que ver con la literatura, pero que remuneran de una mejor manera. Muchas de las actividades que los promotores de lectura llevamos a cabo, aunque las hacemos con la mejor de las intenciones, son realizadas en escuelas, centros culturales o bibliotecas, porque ahí hay apertura y nos brindan facilidades para llevarlas a cabo. En estos lugares existe ya un público cautivo que asiste con regularidad a los eventos, y que por lo tanto consume y disfruta de todo ello. No hay mucho que hacer por allá, ellos ya leen y lo disfrutan. Pero, ¿qué hay de la gente que vive en las comunidades y en los pueblos? ¿Qué hay de quienes viven de manera errante?, ¿o de quienes viven en casas de cartón?, ¿para ellos también hay letras, también hay arte? ¿Cómo hago que un niño de la calle permanezca sentado para leerle cuentos, si lleva toda una vida con hambre, frío y sed? Un empleado promedio, al menos en Yucatán, gana entre $500 y $700 pesos semanales. Con esta cantidad debe pagar servicios en casa, —por lo menos luz y agua de manera mensual— debe comprar la comida y solventar gastos extras de los niños así como transporte. Entre comprar tres kilos de carne para el almuerzo de la semana o un libro ¿tú que comprarías? Los libros no detienen balas, no arropan contra el frío y hasta el día de hoy, siguen siendo material inflamable. Esta es la verdadera violencia, la que viven los no lectores, que no lo son, porque no pueden, ni tienen con qué acercarse al mundo de los libros. Contra esta violencia, el papel y el lápiz no pueden hacer nada inmediato, pero las carencias que estos no lectores tienen, sí requieren soluciones inmediatas. ¿Qué puede hacer un escritor entonces? Y no porque éste deba ser un abanderado de los derechos sociales o un vocero de los oprimidos, sino porque en el último de los casos, al ser escritor y publicar espera ser leído, pero si no hay lectores… Una posible solución es intentar que parte de la obra literaria, se enfoque en retratar esta realidad, no para conmover de manera llana, sino para compartir la verdad y tratar de

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© Luan Mart

recrearla, para que su violencia se encuentre cara a cara con los lectores habituales, los que sí tienen para comprar un libro sin que afecte su despensa. Otra acción que puede tomar el escritor, es asimilar para sí mismo, que los canales de comunicación están cambiando y aprovechar las posibilidades comunicativas que esto representa. Con esto, no me refiero a enviar mails con power points llenos de cifras o pensamientos positivos, en la mayoría de los casos estos archivos ni siquiera llegan a ser desadjuntados. Como diría Frank Ilich en uno de sus escritos al respecto del ciberactivismo: “Que el e-mail y la literatura sean herramientas, perfecto, pero nunca la acción total.” No desacredito a quienes luchan desde la trinchera del escritorio y la computadora, ésta es una medida para llegar a grandes masas ¿pero que hay de esas, también masas de gente, que no cuentan con computadoras y mucho menos con conexión a internet? Vamos más lejos ¿Qué hay de quienes no saben o no pueden leer por alguna limitación? ¿Qué pasa con los públicos específicos? En las comunidades donde no llega el arte, es justo donde éste debe hacerse, pero no con un afán colonialista que intente imponer lo que creamos es canon, sino para rescatar el arte popular especifico de la zona, las creencias y ritos de cada comunidad y hacer que estos convivan con la realidad


contemporánea. Ésta también es una forma de escribir y de leer el mundo. Hay que escribir para los que no leen. Los que ya son lectores habituales no necesitan que les recordemos que deben hacerlo. El escritor puede, y tiene la opción, de dejar de lado el escritorio y emplear los soportes literarios actuales para acercar a todo público su obra, o al menos, al público contemporáneo, sin que esto tenga que comprometer su obra al servilismo comercial, a menos claro, que así lo desee. (También puede escribir de todo esto desde un escritorio, era sólo una metáfora, en algún lado debe apoyarse.) Estoy convencida de que el arte y la literatura por sí solos no van a lograr cambios en el mundo, pero también estoy segura de que la implementación del arte, de manera seria y sólida, en la educación básica de cualquier sociedad contribuiría

a un desarrollo de la creatividad y seguridad emocional en quienes reciban esta educación, y lo haría aún más, en quienes no cuentan con los recursos para hacer de la compra de un libro un evento cotidiano. El arte despierta al ser creativo en uno mismo. La lectura y los libros, como dice Michel Petit, en una frase ya muy conocida, son una especia de refugio y hospitalidad que se nos ofrece para llevar con nosotros, de ahí su discreto pero comprobado éxito al ser integrada la lectura y la escritura en terapias alternativas como la arteterapia. El escritor debe entender que su lugar hace mucho que dejo de ser la biblioteca o el escritorio. No vino a salvar el mundo, pero su obra, entre muchas cosas, puede llegar a ser en algún momento el eco de las preocupaciones de un lector desconocido, y talvez a este, sí salvarle su mundo, porque lectores hay, lo que no hay es dinero para comprar los libros.

Art for destruction César Oropeza ¿Por qué el arte habría de vincularse a la destrucción? Si en realidad el arte tiene que ver con todo lo contrario, con la belleza, el pensamiento, la sensibilidad, la habilidad de crear y la inventiva que nace de un proceso humano del pensamiento positivo, de un proceso lleno de inspiración y entusiasmo para acercarlo a una realidad física. Sobre alguna superficie o material tridimensional se forja un material dominado con alguna técnica y la intuición. Se trabaja y materializa con la intensión de ponerle alma, con su temática e ideas, con la esperanza de que cuente con un lenguaje propio, sus pensamientos y conceptos, claros, subjetivos en torno a su existencia; los que son, en la mayoría de los casos, su motivo de vida. En realidad el arte es un valor, una referencia y suerte de memoria, así como un vestigio de nuestro paso por el mundo. ART FOR DESTRUCTION es una respuesta del artista plástico ante el desinterés social y de las instituciones culturales del país. Es una acción catártica vinculada a los lamentables capítulos de la historia del arte, historia llena de amenazas de muerte, con la pira encendida y siempre lista para convertir a la razón y la belleza en cenizas negras y sedimentos. Es la rebelión de la razón en contra de la incongruencia de la absurda realidad en México y la falta de atención a su política cultural. Es una posible respuesta que da pie a este documento de análisis e informe de un proceso artístico sin el afán de ser panfletario, pero si con la convicción de formular un cuestionamiento profundo, de despejar la incongruencia y un intento más por despertar un cambio positivo, delimitar un área de acción, una llamada de atención a la desolada situación del arte en México y este mundo que parece no aprender de su pasado y orienta su interés y poder a la ignorancia. En determinado momento lo preocupante es la significación del arte en una sociedad como expresión humana y proyección de la conciencia colectiva e identidad. Dejado de lado esto se encuentra lo verdaderamente revelador, un paisaje

turbio para el porvenir. Es posible desarrollar un proyecto artístico con los elementos mínimos, es posible interesar al artista en proyectos vinculados a la preservación del patrimonio cultural de su nación y obtener un compromiso total con su trabajo, pero esto no es suficiente para el desarrollo y el progreso. Siempre se ve truncada la creatividad y los proyectos de arte inconclusos por la falta de apoyos y sensibilidad, por la carencia de valores y respeto al esfuerzo individual del creador. En el 2008 surge la idea de hacer un mural itinerante en un ejercicio de memoria. Abanderado por la Orden del Cister, A.C., dicho mural, rendiría reconocimiento y gratitud hacia algunos de los músicos, escritores, artistas visuales y del performance, creadores y promotores, pertenecientes a la cultura subterránea de la ciudad de México. Artistas que, a lo largo de 30 años, han dedicado su talento a la generación y apertura a las artes de los más diversos géneros en México, con todo en contra y sin opciones de divulgación o interés público o gubernamental. En el 2010 la obra se encomienda al artista plástico César Oropeza quien se compromete a realizar la encomienda con el apoyo de materiales de la Secretaria de Cultura del Distrito Federal (único recurso de apoyo al proyecto en el 2008). En octubre de 2010 la obra fue develada por el primer actor Don Germán Robles en la delegación Iztacalco en el marco del festival Octubre Negro comenzando así su itinerantica por varios recintos de la Ciudad de México. La pieza fue invitada para exponerse en Leipzig, Alemania, durante el 20 aniversario del festival Wave Gotik Treffen, el más importante en su género a nivel mundial. El festival se realizó en junio de este año reuniendo a más de cincuenta mil personas en cinco días de actividades. El mural cumplió en tiempo y forma su participación con gran aceptación e interés de los organizadores y asistentes, aunado a una exposición individual del autor con los estudios del trabajo mural y cinco piezas de

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gran formato de su más reciente trabajo.La quema de obras artísticas es una práctica generalmente promovida por autoridades gubernamentales y suele ser motivada por conflictos bélicos o por objeciones morales, políticas o religiosas vinculadas al fanatismo ideológico. En nuestros días el artista, como podemos observar en este caso particular, es el que manda su pieza al fuego. ART FOR DESTRUCCION se revela ante la indiferencia e incapacidad institucional de la preservación del patrimonio artístico contemporáneo. Pieza destruida: “Mural de la Escena Obscura Mexicana”Mural en óleo/madera 11 m. de largo por 244 cm. de altura Autor: César Oropeza. 2010-2011. Fuera del interés y el inventario del arte nacional ¿Por qué los artistas tendrían que destruir su trabajo en pleno siglo XXI? Esta acción ¿es un nuevo proceso de entre dependencias semejaron un juego de pelota ardiente. adaptación a nuestra realidad sin mercado e interés público? Se repitió la historia en una sociedad que nunca ha entendido En realidad ¿una obra de arte deja de existir con su destrucla oportunidad que representa el arte de cimentar su identición física? dad. El artista decide, al concluir la exhibición en Alemania, ¿Importa la desaparición de este mural al gobierno mexicano enviar la pieza a su desmantelamiento y destrucción al estilo y sus instituciones culturales? Fahrenheit para evitar la penosa labor de seguir arrastrando ¿ART FOR DESTRUCTION es el futuro para más piezas de ardoscientos sesenta kilos de arte mural que no tienen gran te? formato de su más reciente trabajo. gran formato de su más reciente trabajo. Tras una exhaustiva e infructuosa gestión y solicitud de apoyo a todas las instituciones culturales de la Ciudad de México todo se llevó a cabo con recursos del artista. Las respuestas negativas envueltas en el absurdo y lento juego de los oficios

CARNE FRESCA. Love Meatender Daniela Cervantes González Morelia, Mich. Marzo 25, 11:00 am. Formo parte de una valla antitaurina frente a la Catedral de la ciudad y, pienso en la posibilidad de que a las primeras de cambio la desaparición de la tauromaquia deje para el arrastre el léxico que se le deriva. Guanajuato, Guanajuato. Abril 6, 14:00 pm. Abro la revista Algarabía y me encuentro con un artículo sobre la jerga (el origen, su uso y desgaste) proveniente de diversos “deportes”, entre ellos la tauromaquia. Morelia, Mich. Abril 17, 14:00 pm. Asisto a la proyección para prensa del documental Love Meatender (Ámame enCARNEcidamente) dentro del marco del Festival Ambulante 2012 y, tras observar como el director Manu Coeman pone toda la carne en el asador, caigo en cuenta de que el lenguaje popular no siempre representa la realidad actual y, por lo tanto, puede pasar al matadero en cualquier momento, como cualquier otra práctica racional que ya no le sea útil al hombre para su supervivencia. Y aunque no se trate de volver al estado animal, al parecer no nos estamos beneficiando de nuestra razón. Love Meatender nos guía la vista al papel que la producción y el CONSUMO de carne han tomado sobre nuestras vidas hasta apropiárselas, debido a la falta de interés prestado a lo

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que comemos y su procedencia. Con nuestra atención durante 63 minutos nos enfrenta a una realidad fácilmente evadida detrás de los congeladores de los supermercados, donde un trozo de carne producido masivamente puede significar epidemias, infertilidad de suelos, calentamiento global, agotamiento del agua, obesidad, desaparición de bosques, extinción de prácticas culturales, maltrato animal e incluso esclavitud, todo ocurriendo en un mismo tiempo a lo largo y ancho del mundo. En un recorrido desde los orígenes del boom-carnívoropostguerra como sanación emocional, hasta el urgente regreso de las granjas familiares, Coeman logra equilibrar los datos estadísticos, las imágenes, las entrevistas y la crítica de una manera tan digerible que no cae pesada y aun se toma la molestia de regurgitar la información a modo de infographics animados, donde la desinformación no tiene cabida y quién afirme no tener en claro la problemática es porque simplemente desea no verla. Sin embargo, lejos de ser una visión pesimista o apocalíptica, nos plantea la oportunidad de revertir este proceso, donde la solución no necesariamente está en eliminar el consumo de carne, sino en usar nuestra racionalidad para alimentarnos sin morir en el intento y llevarnos entre las patas al planeta.


Lady Obeah

La dialéctica de Lady Obeah nos invita a descubrir un método cíclico que nos lleva a explorar las etapas más profundas del instante de la vida humana. Comienza a trabajar con pigmentos y pinceles a temprana edad, durante alrededor de 6 años para después buscar una trascendencia en el arte digital, la fotografía y la ilustración. Su obra ha girado a través de los espirales más retorcidos de las pulsiones humanas: Amor, miedo, muerte, sufrimiento, autodestrucción, castigo, sensualidad, soledad… Por medio de una brillante oscuridad expresa los silogismos psíquicos a los que los seres más sensibles y conscientes de la naturaleza humana nos hemos visto introducidos. A través de elementos visuales que reproducen discursos vivenciales, Lady Obeah presenta la fragilidad del ser humano por la que ha sido afectada. Y pone en evidencia la belleza que surge de la oscuridad. No se trata de erotismo ni perversión si no del sentimiento trágico que resulta del extraño arte del sufrimiento.

Contactos. http://www.facebook.com/Ladyobeah http://ladyobeah.deviantart.com/gallery http://lady-obeah.tumblr.com/ ladyobeah@gmail.com


Lady Obeah


Lady Obeah


Jessy Bulbo, una chica rocker sin límites! Por Manuel Noctis Jessy Bulbo fue voz y bajista del grupo Las Ultrasónicas, tras grabar un par de discos con este grupo, Jessy decide separarse y formar su propio grupo Bulbo Raquideo y, posteriormente, un proyecto denominado inicialmente Bulberaizer, hasta decidirse a grabar su disco solista titulado Saga Mama (2007), editado por Nuevos Ricos, donde resaltan rolas como Maldito, Mala respuesta o Sexo sin amor. Posteriormente graba el disco Taras Bulba (2008), con canciones como el cover Muñequita sintética, del rockurbanólogo El Haragán y Cia, así como No escuches más a tus ídolos, Comal o Salvaje. Su última producción fue Telememe (2010), donde destacan rolas como La cruda moral. Hace algunos meses veníamos buscándola y ahora – en uno de sus momentos más álgidos- pudimos tener esta entrevista con esta carismática, singular, talentosa, coqueta y simpática mujer.

M.N.: Cuéntanos un poco ¿cómo fue esa transición de tocar con Las Ultrasónicas para pasar a un proyecto como “solista”? J.B.: La diferencia entre tocar en una banda y ser solista para mí ha consistido en que todos pueden dejar el proyecto menos yo, eso tiene sus pros y sus contras, le quita mucha presión a todos, incluso a mí, tocar en una banda era muy divertido e intenso, pero he seguido trabajando con un equipo muy interesante y rico. Fue como pasar de la primaria a la secun... o algo así... creo. ¿Cómo surge el concepto concreto de Jessy Bulbo? Cuando Alexis y yo decidimos quedarnos como dueto luego de varios intentos de formaciones. Alexis propuso que se quedara el nombre de Jessy Bulbo porque era medio difícil –en ese momento- decidir quiénes conformarían una banda, como al principio pensamos en Bulberaizer, estar cambie y cambie de nombre o de integrantes sería un relajo, mejor dejarlo lo más simple posible. ¿Cómo fue el proceso de aceptación del público que te escuchaba en Las Ultrasónicas al de ahora? Solamente escucharon las canciones nuevas y decidieron si les gustaban, si querían seguir escuchándome o no. Algunos se fueron y otros se quedaron, mucho público nuevo ha llegado desde que me salí de las Ultras, ahora hay muchos menores de edad y chavas roqueras que no conocieron a mi ex banda pero sí oyen a Jessy Bulbo. En cuanto a la maquetación de tus discos ¿cómo se ha dado el trabajo específico en su elaboración? Casi siempre hago las rolas en mi guitarra de palo y las grabo, a veces grabamos Alexis y yo y recientemente estamos haciendo demos con la banda completa, es decir en trío. Cada uno de tus CD’s muestra una característica distinta tanto musical como lírica ¿a qué se deben esas variantes, es un sentido de experimentación o es que te aburres fácilmente de un solo género? Cuando traes el shuffle de tu reproductor de música, uno de los más grandes placeres es que te sorprende, a mi me gusta esa sensación y no veo porqué tratar de desarrollar sólo una de las cosas que me gustan, sería como si en la cocina sólo guisaras comida mexicana y no te permitieras hacer una hamburguesa, una pasta, platillos exóticos ¡Qué sé yo! ¿Por qué limitarse?

Jessy Bulbo. Foto: Ulises Ávila. 4° Festival por el derecho a decidir. 40 / Clarimonda - 8° Aniversario

¿No es rock ni es pop sino new age? El chistecito del New Age en nuestro facebook salió cuando estábamos por lanzar el TELEMEME y nos preguntábamos qué iría a pensar el público juvenil acostumbrado a guitarrazos y rockanrol. Decidimos jugar con la idea de haber hecho world music, electrónico, música ambiental y aunque es confuso, es... confuso!


¿Con qué limitantes te has encontrado a la hora de difundir tus rolas tanto en radio como en televisión? En el radio la única limitación es que en las estaciones comerciales no te programan hasta que tienen un estímulo o bien monetario o de otro tipo relacionado con la industria, en general en radio hemos sido muy bienvenidos. En la tele todavía es más difícil encontrar espacios pero tampoco podemos quejarnos, nos ha ido bien en los medios de acceso libre. ¿De qué manera repercute la Ley SOPA en tu trabajo? ¿Qué piensas de ello? En mi trabajo nada, ni que fuera Mafalda.

¿La música o el arte cómo repercuten en estas acciones? Por un lado ejercer un oficio que implica sensibilidad, en el que tienes que expresar y transmitir sentimientos y belleza por naturaleza te abre los ojos a este tipo de causas, no es casualidad que la mayoría terminemos usando nuestra poca o mucha visibilidad para mover la conciencia. ¿Qué viene a corto plazo para Jessy Bulbo? Espero que un disco nuevo este año. Por último, algo que le quieras decir a la banda moreliana que leerá esta entrevista. Banda, los quiero, traten de encontrar la voz de su corazón y pónganla en una obra, no importa que se vuelva famosa o “exitosa”, te hará aprender quién eres y qué quieres, te impulsará a conseguirlo. Ese consejo te doy porque Popeye el Marino soy pú pú.

Pasando a otra cosa ¿cómo se dio la relación con Kyzza Terrazas y cómo se concretó el hecho para que fueras tú una de las protagonistas de El lenguaje de los machetes? Kyzza es mi cuate de años atrás, me buscó para hacer la música de la peli y luego me hizo unas pruebas para una aparición menor, pero le gustó como lo hice y resultó que me quedé con el papel de Ramona, la coprotagonista ¡Fue una suerte! ¿Qué tal te tratan las alfombras rojas cinéfilas? Es muy gracioso como en el cine, a diferencia del rock, hasta en el Underground la tratan a una como estrella, o más de lo que yo estoy acostumbrada. El mundo del cine me ha sorprendido porque puede ser mucho más glamouroso que el rock. Sé que es medio obvio pero no me lo esperaba. ¿Cómo vives todo ello, se disfruta de manera distinta en cuanto a la música? Sí, mis amigos cineastas son unos socialités y en cambio con mis amigos rockeros somos una bola de ñoñazos... Pfff! ¿Qué experiencia te ha dejado el haber participado en esta cinta? ¡Me ha traído tantísimas buenas experiencias! Desde la filmación que fue muy divertida, el aprendizaje de una nueva forma de expresión, viajes, conocer muchas personas interesantes, ha sido una maravilla. En otros terrenos, últimamente te hemos visto involucrada en las cuestiones sociales, ¿estar en el proyecto de la defensa de Wirikuta qué representa para ti y cómo ves dicha situación? Es una desgracia que la minería a cielo abierto, así como otras formas de devastación ecológica no sólo no estén prohibidas y sentenciadas a la desaparición, si no que están atentando contra patrimonios irrecuperables; acciones que combatan la destrucción de lo hermoso y lo valioso podrían ser parte de la vida de todas las personas conscientes de la naturaleza y la esencia de la humanidad.

Jessy Bulbo. Fotos: Ulises Ávila. 4° Festival por el derecho a decidir.


¿Y mi cerebro? Entrevista con Yolanda M. Guadarrama Alfredo Padilla Llevo un par de días tratando de escribir un prefacio para esta entrevista, mientras lo hago, varias revistas impresas y medios de publicación digitales me niegan el espacio. Escribo en fondas y cantinas escabrosas, garrapateo sobre servilletas con nubes de caldo de espinazo o filete de pescado. Redacto y conforme franquean los ejércitos de botellas vacías sobre mi mesa, desfilan también las letras trémulas, las grafías dipsómanas y los retazos de servilletas garabateadas con una prosa mutilada. No es fácil presentar a Yolanda M. Guadarrama, una artista que comenzó su labor en la danza contemporánea en 1985, pero no fue hasta 1990 cuando sus propuestas coreográficas comenzaron a emerger, erigiendo 30 piezas para diversos

propósitos y escenarios. A partir del año 2007 concentra su interés en la Video-Danza, disciplina que se opone a la presentación en vivo. Sin embargo, la Danza-Teatro ha sido la influencia más trascendental en su obra. En la Video-Danza ¿Y mi cerebro? Yolanda excava en la sociobiología, rama de la biología evolutiva que analiza el comportamiento de los animales. Para la producción de este trabajo, la artista se fundamenta estudiando las disertaciones del biólogo y periodista científico francés Yves Christen, así como del tratado “El origen biológico de los valores humanos” de George Edgin Pugh y en el estudio de “Los chimpancés de la selva de Budongo” de Vernon Reynols para sugerir y dibujar la huella que los impulsos animales causan en el ser humano. En un poluto lugar de San Luis Potosí llamado “El Bailorama” donde se dan cita los pies menos refinados de la ciudad para bailar un son a ritmo de estupro, escribo éstas ultimas líneas: La obra de Yolanda M. Guadarrama en el terreno de la VideoDanza, es el equivalente a un dispositivo incrustado en la aguzada hoja de un alfanje que está a punto de dar contra la yugular del espectador.

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¿Qué es la Vídeo-Danza? —Una mezcla de géneros, son las piezas coreográficas concebidas especialmente para ser una obra en video, aunque el movimiento de danza en ocasiones sea realizado sólo con fragmentos de cuerpos u objetos que entran en el cuadro de grabación. Existen tanto obras muy cuidadas que han tenido una producción costosa, que tienen calidad de película, como obras que han sido hechas con videocámaras caseras y producciones muy baratas. Si yo pudiera acuñar un nombre para la videodanza ahora, la llamaría MOVIMIENTO EN MOVIMIENTO. ¿La videodanza es una rama del videoarte o se le puede considerar así?
 —Creo que ambos, videodanza y videoarte han surgido por necesidades parecidas, los artistas plásticos son atraídos por el movimiento que se plasma en una pantalla, por la fotografía en movimiento, y quieren ver y concebir sus obras en video, también hay creadores que no pasan por ningún género anterior y directamente se dedican a hacer arte en video, o videoarte, o audiovisuales como obras de arte. En el caso de la videodanza, los creadores han sido personas relacionadas con la danza, que a partir de ella desean hacer sus obras en video. Lo curioso es que los resultados pueden llegar a ser parecidos, podemos encontrar obras de videodanza que no tendrían casi ninguna diferencia esencial con el videoarte (ya sea porque se trata de un documental o porque se graba sólo el movimiento de un árbol, etc.), la única diferencia es que quien concibió la videodanza lo relaciona con la danza. ¿Es la videodanza un lenguaje? —Desearía poder contestar esta pregunta. Yo diría que sí, aunque recibiría miradas de sospecha por parte de lingüistas y filósofos. Tendría que pensar a fondo en esto. Siempre he asegurado que la danza tiene un lenguaje, cada gesto de alguna parte del cuerpo significa algo, por ejemplo, si los dedos de la mano tiemblan, depende del ritmo del temblor, de sus pausas, de sus acentos, velocidad, frecuencia y onda de vibración que va a significar algo distinto cada vez, puede ser miedo o deseo o ansiedad o alegría o desesperación o... No es que podamos hacer un diccionario del significado de cada movimiento, sería infinito, no es como decir que la palabra “dinero” significa tal cosa, más bien sucede que de alguna manera quien recibe el mensaje tiene una sensación, creo que la vista, intuición y demás sentidos son muy veloces, más rápidos y perceptivos que nuestro intelecto para recibir sensaciones. Lo mismo sucede llevado al video, lo que vemos en la pantalla siempre significa algo, sea una pantalla en blanco o sólo la punta de la nariz de una persona que se mueve como conejo o una basurita que se ve caer en la videograbación. La cámara también expresa en cuanto queda fija o se mueve lentamente o de manera frenética, se acerca al objeto


o se aleja. Decir que tomar en video un atardecer siempre denotará nostalgia sería un cliché, un lugar común inútil, hay varias maneras distintas de fotografiar el atardecer para que entonces exprese cosas muy lejanas a la nostalgia. Esta respuesta está basada sólo en intuiciones, si me lo preguntan no lo sé, pero si no me lo preguntan lo sé, como dijera San Agustín en su definición de tiempo. Para responder correctamente a tu pregunta tendría que profundizar en temas de filosofía y lingüística, en el estudio del lenguaje “teatral” y “corporal”, y sobre todo del lenguaje de la “fotografía en movimiento”. ¿Cómo consideras que se relacionan ambos lenguajes, video y danza? —Tomándolo de manera divertida y ligera diría que es el movimiento puesto en movimiento a través del ojo de la cámara para expresarse. ¿Por qué y cómo te iniciaste en la videodanza? —El género o subgénero videodanza me es muy atractivo porque da libertad para crear, pues no necesita obligatoriamente contener los lenguajes tradicionales de la danza (como graham, ballet, limón, etc., etc.), todo está por hacerse, es una mulltidisciplina: artes visuales, danza, teatro, músicas, video. Sobre todo me gusta porque no participa de los "EXTRAS" que siempre están alrededor del escenario: héroes, adrenalina, mística, etc. La videodanza te permite relajarte al respecto y se producen obras en donde la importancia radica en otro lado, en lo que se está queriendo decir o en la obra misma. Como mi iniciación puedo relatar una historia, en los ochentas una amiga mía en Buenos Aires me mostró piezas de danza de Pina Bausch en video, aunque no fueron piezas concebidas bajo el nombre de videodanza, puedo decir que ese fue mi primer acercamiento y sobre todo, lo que me impulsó a la videodanza; tiempo después la curiosidad me llevó a ver algunas piezas de videodanza, nunca en México, cuando tuve noticias de videodanza siempre fue en el extranjero en los ochentas y noventas, pero principalmente me impulsaron la imaginación, la posibilidad de incluir la tecnología de la fotografía en la danza; fui ampliamente influida por películas (experimentales o no experimentales) que contenían algo o mucho de danza. A principios de los noventas hicimos algunos “Videos MOHO” que básicamente eran historias de ficción de Guillermo Fadanelli llevadas al video, que dirigía él mismo, eran breves películas de bajísima producción, dentro de estas piezas siempre aparecían coreografías mías; en la que se llamó Estoy loca por ti, 1993, aparecen tres chicas contando su historia sólo a través de coreografías, le llamábamos “cine basura”, también inspirados en John Waters, entre muchas otras influencias. La primera videodanza que hice fue Soldados de la felicidad en el 94, la segunda De cómo es que las vacas ven los aviones que filmé en 1995, pero edité (cuestiones de alcances técnicos) hasta el 2008. Esto suena a un comienzo abrupto y lento, pues también estaba formando un grupo de danza que se llamaba “Merthiolate” (además de otras actividades), hacía coreografías para escena y las presentaba en lugares alternos, no precisamente en teatros. Fue finalmente en el 2006 que decidí hacer sólo videodanza,

a partir de entonces he hecho más o menos una pieza al año. ¿Cómo conceptualizas la idea y la danza para un videodanza? —Los métodos pueden ser muy variados, yo hago un trabajo barroco y exhaustivo: primero un guión, una idea general sencilla, después un guión detallado, a veces hago un guión de imágenes con dibujos, pero lo que más funciona para la cámara es ensayar con ella a partir de los guiones para definir cual es la mejor toma y el mejor movimiento de cámara. La danza la obtengo de improvisaciones teatrales con objetivos precisos que finalmente llevan a formar una coreografía definida para el guión en cuestión. Lo que más me importa cando hago una pieza es que tenga contenido, que exprese algo y no sea solamente una acumulación de imágenes y movimien-

tos bellos o extraños. La edición, que hago personalmente — difícilmente pensaría que una obra es mía si no la edito yo misma—, no es sólo la cereza del pastel, sino es la esencia de la videodanza, pues los cortes y aquello que se muestra en la pantalla es realmente la obra. Aún si se decide no hacer cortes en la edición, tal decisión resulta muy importante. Hasta ahora creo que he caminado por un estilo similar en el que la secuencia del movimiento coreográfico se conserva bastante en la edición, puede ser un estilo propio, es como regresar de la pintura abstracta a la pintura figurativa de nuevo, en mi caso es una decisión de significar con todos los pasos a seguir de nuevo, me gusta romper con lo anterior, con lo clásico, pero también me gusta romper con lo nuevo. ¿Qué diferencias coreográficas existen entre una danza para la escena y una danza para video? —El mundo entero pasa por ahí, la diferencia es enorme. Cuando haces una coreografía para video la planeas para ser llevada a cabo en alguna locación específica, eso significa que será en un closet o en un espacio abierto e irregular, habrá ocasiones en las que lo único que aparecerá en la cámara serán las manos, así que te concentras en ellas y en la mesa, o en una cajita, por ejemplo. ¿Cómo se modifican los elementos de la danza cuando son llevados al video?
 —Si se pretende hacer una videodanza de una coreografía que fue concebida para el escenario, tendrá que crearse una

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nueva obra totalmente distinta a la que se vio en escena, el resultado podrá tener un sentido similar, pero lo que se verá en la secuencia de imágenes en la pantalla será una mirada única de acercamientos a la coreografía original. Si es una coreografía creada para una pieza de videodanza, entonces las modificaciones provienen del ángulo y el detalle que tome la cámara, así como del movimiento mismo de la cámara. Lo que en movimiento de danza es parte de un todo, en el video se puede volver el actor principal, como el abrir y cerrar del ojo del bailarín que en la pantalla puede proyectarse hasta en dos metros de ancho, entonces el ojo parpadeando en toda la pantalla se vuelve el actor u objeto principal. Por supuesto a veces improvisas algo durante la videograbación que en la edición consideras muy valioso y lo conservas, algunos creadores de videodanza trabajan principalmente con la improvisación en el momento de grabar, yo prefiero no hacerlo así, pienso que no todo lo que se improvisa es oro. Podríamos decir que ¿La danza está al servicio del video o que la danza está limitada por las condiciones y formas que establece el video? —No, en tu pregunta parece haber un descrédito hacia la danza. He visto coreografías en el escenario en donde solamente se ven los pies de los bailarines, porque el coreógrafo decidió que habría que poner una cortina hasta las pantorrillas porque lo que quería expresar se veía en los pies. O coreografías también en escena que son de una persona sentada sin moverse mirando al público. La danza tiene una historia, participa de las artes teatrales y también ha llevado la vanguardia a algunas de sus expresiones, el video sería una extensión de estas propuestas. La videodanza puede darnos como resultado un enriquecimiento de la danza, una posibilidad más, con ella llevamos el ojo del espectador exactamente al punto en donde se desea, por eso me gusta llamarle movimiento en movimiento. En una exposición itinerante de videodanza en Francia, Berlín, etc., presencié un video en donde solamente aparecían globos en una pecera, lo único que lo relacionaba con la danza era el hecho de que quien lo había hecho lo llamó videodanza y partía de ese género para crear, a mí eso me parece libertad, no limitación; el creador de esta pieza, aunque proponía un sentido en el movimiento de los globos, nos estaba diciendo que requería sobrepasar los límites de lo que normalmente se entendía por videodanza, necesitaba hacer una ruptura con sus padres en la videodanza. Ahora los cambios se dan de forma muy acelerada, en uno o dos años se hacen y deshacen vanguardias, no es como antes cuando había que esperar décadas o siglos para que tuviera lugar un cambio trascendente. ¿Cómo percibes el cuerpo en el video a diferencia de la escena? —En la escena el cuerpo se te hace presente en volumen, en la intuición total, en el olfato, tienes una sensación primitiva y animal de él; en cambio en la pantalla el cuerpo se convierte en un elemento visual, y es a través de la edición, de los acercamientos, del discurso de las imágenes, del sonido y silencios, que puedes provocar sensaciones también profundas, creo que para hacer video, televisión o cine tienes que aprender que estás usando otro "lenguaje", que vas a expresarte

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de una manera distinta, como aprender a hablar chino; aunque esto no limita la creación, solamente la modifica. ¿Qué pasa con la narrativa de la danza al interactuar con el video? ¿Existirían nuevas narrativas para la danza? —Pensando en el oficio del narrador, creo que sí, un escritor tiene que escribir mucho para saber articular sus textos de manera fluida, independientemente de su genialidad y elección de temas, así alguien que va a hacer video debe ensayar también mucho para depurar su estilo personal. Así como al escritor le sirve leer, al creador de videodanza le sirve ver videodanza, ver mucha videodanza y mucho cine, audiovisual, experimentos visuales, cine mudo, vanguardias y clásicos, observar la edición, las opciones, las sensaciones que causan, los resultados. En la videodanza ¿Y mi cerebro? Trabajas con la música de Silverio y la realización de Guillermo Fadanelli ¿Cómo es la producción de tus obras y cómo te relacionas con tu equipo de trabajo (bailarines, camarógrafos, músicos, etc.) —Esencialmente soy muy solitaria por elección, a veces me siento como la artista plástica francesa Orlan, que hace su propuesta plástica con modificaciones de cirugía estética (anti-estética) a su propio rostro y cuerpo; ya que elijo yo misma hacer varios personajes para mi propia obra, aunque no siempre será así, ha habido y habrá otros ejecutantes en mis producciones. Disfruto mucho el proceso, hasta ahora yo he hecho casi todo: guiones, coreografía, vestuario, elección de locaciones, edición de video, edición de audio, a veces pequeñas piezas de "música-ruido". Si el momento o el guión lo permite tomo la cámara o el tripié y grabo yo misma las escenas. Para hacer ¿Y mi cerebro? El inicio de todo fue la combinación de dos cosas: una frase que encontré en un libro de filosofía de Hilary Putnam (Cómo renovar la filosofía) y el estar viviendo por tres meses en C.A.S.A. Etla, Oaxaca. Quería hacer una obra que contuviera lo no urbano que significaba vivir ahí, sin embargo yo soy urbana y solamente lo pude concebir a través del contraste entre lo primitivo y lo "evolucionado". La música Yepa-yepa-yepa de Silverio era perfecta para mi idea de lo salvaje tecnológico, por fortuna Silverio no tuvo inconveniente en que usara su pieza, incluso él mismo me sugirió que podía aumentarle voces que contuvieran sentidos más cercanos a mi idea. Guillermo Fadanelli tiene conocimiento y es estudioso de las artes visuales, él hizo la cámara en ¿Y mi cerebro? Nosotros hemos trabajado juntos haciendo Revista MOHO y Editorial MOHO, así que por la cercanía que guardamos he tenido el privilegio de contar con su colaboración en esta obra. Ahora estoy trabajando en una nueva obra que se llama El ciego y yo sobre un fragmento de La caída de Albert Camus. Para hacer las coreografías definitivas siempre prefiero hacer varias sesiones de improvisación de danza teatro, hasta dejar piezas que contengan naturalidad en sus movimientos, me gustan mucho los movimientos que parten de lo cotidiano, que nos hablan de sentimientos reales y no son sacados de la nada o la vanidad o el virtuosismo. Como premisa me digo a mí misma: —todo ya se hizo, si no en la videodanza sí en el cine, en las modas, en el


performance, en las artes visuales, en las vanguardias, en las rupturas, en New York, en el Palacio de Tokyo, en el Ex Teresa, en La Panadería, en las cavernas, así que solamente hay que elegir qué quiero repetir con la única particularidad de que es mi propuesta y la mirada singular del individuo, una obsesión propia que incluso a mí me gustaría ir a ver en una pantalla—. ¿Cómo se encuentra la videodanza actualmente? —La videodanza, como el propio cine, tienen una historia muy corta, en el caso de la videodanza aún no se ha perdido el hilo de su historia, podríamos todavía saber qué obras se han hecho relatándolas en un libro, en una pequeña enciclopedia de la videodanza, a pesar de que en general en el mundo hay mucha producción y festivales de videodanza, incluso en México te sorprendería saber que varias personas se encuentran haciendo videodanza, existen dos festivales: Agite y Sirva (http://www.agiteysirva.com/) y FEDAME (http:// www.fedame.org.mx/). En los veintes, en los cuarentas podemos encontrar ya quienes hicieron específicamente obras de videodanza o danza para la pantalla como expresión artística, en México vamos siempre atrasados con respecto a las últimas manifestaciones en Europa o Estados Unidos, pero en general he visto que el público o las personas no saben ni siquiera qué es la videodanza, mucho menos han visto una y no tienen en sus planes ir a ver videodanza y tomarse luego un café, como sí lo podrían hacer con la pintura o el cine. Esto sucede, según yo, en todo el mundo, tuve la experiencia de hacer un pequeño festival de videodanza en Berlín que llamamos MOTION,

en colaboración con Jenny Haack, creadora alemana, a pesar de que en Alemania, Holanda y otros países existen escuelas hechas y derechas de videodanza, la gente común, incluso artistas o conocedores de las artes siempre terminan preguntándote ¿qué es videodanza? Y por supuesto nunca han visto ninguna pieza. Así que pienso que la videodanza está marginada a un grupo reducido de personas que les gustan las artes visuales y la danza, no sé si algún día será distinto, pues por lo pronto es considerada un subgénero; esta marginalidad podría tomarse como un punto a favor: ya que no hay demasiada historia caminada, encontramos cierta frescura y libertad al proponer su creación y divulgación. http://www.youtube.com/watch?v=HFTr98P2DpA

Ya no quiero ser mexicano! Mauricio Bares Ni este país ni esta ciudad tienen mucho que ver con las imágenes que de ellos vemos en la televisión: calles pulcras y despejadas, cielo azul, güeros buena onda divirtiéndose en un territorio paradisiaco de montañas, playas y hoteles de cinco estrellas; nobles y limpios inditos (algunos hasta rubios son) cumpliendo con su deber de quedarse callados, hablando español con un acento fingido sólo para dar las gracias a un político por inaugurarles una escuela a veinte kilómetros de su poblado; familias armoniosas, padres responsables, madres e hijas comunicativas y amorosas. Ahora comparemos con la realidad: avenidas desquiciadas, aire infecto, güeros déspotas, indígenas con viviendas indignas mendigando para salir de su apartheid, maestros hambreados e ignorantes, madres vengativas, hijas hipócritas, mujeres violadas y asesinadas, padres valemadres. Pero mientras corre el año, las festividades nacionales van reforzando la fantasía de esa nación televisiva descrita primero. Así vemos transcurrir el día de las madres, del padre, del compadre, del maestro; luego entramos al segundo semestre de fervor nacional con la celebración de la independencia en septiembre —el mes patrio—, con el día de la raza en

octubre, sin olvidar los tradicionales días de muertos (fechas ciertamente temidas por los niños de la calle, no sólo porque les recuerda su proximidad con la muerte, sino porque la Parca en verdad se les acerca: ven cómo docenas de otros niños invaden su gueto vestidos como cadáveres, esqueletos, diablos y otros símbolos enanos del más allá; fechas en que el disfraz de los niños mendigos no compite con el de sus súbitos rivales, quienes regresan a casa con las manitas llenas de morralla y caramelos); y por si esto fuera poco, continuamos con las fiestas que conmemoran la revolución en noviembre, con las autóctonas posadas en diciembre y con el desfogue del fin de año. Todo para aguardar a la santa semana santa, en que cada compatriota se impone una cruz en la frente. Justo entonces es cuando me dan ganas de gritar: “Ya no quiero ser mexicano!” No es nada nuevo. Por el contrario, fue algo que se gestó muy pronto. De niño, a la edad de cinco años, negándome a toda costa a ser un charrito en miniatura, un Pedrito Infante criado entre mis doce hermanas mayores, le preguntaba a mi madre: —Mami, po-qué nada me guta? 8° Aniversario - Clarimonda / 45


Tiempo después, a los trece años, nietzscheano sin leer a Nietzsche, le recriminaba a la autora de mis días el mismo cuestionamiento, ahora con tinte romántico: —Por qué mi alma se hinche de abominación ante todo cuanto me rodea, madre, progenitora, por qué me inunda el menosprecio por la raza humana, empezando por la de bronce? Ni el chaca-chaca y su Acapulco en la miserable azotea, ni los programas de concursos con mujeres arrastrándose para ganarse una pinche plancha, ni Juan Gabriel, ni José José, ni —dios me libre— Carlos Fuentes u Octavio Paz. A los quince descubrí que la vida adulta no deparaba grandes planes para mí y que el máximo consuelo adolescente, el noviazgo, era un largo y engorroso trámite burócratico para conseguir dos fajecitos por semana. La juventud, lejos de ser una época dorada, se fue convirtiendo en un interminable lapso de aburrimiento levemente amortiguado por el sueño y el desgano. Todo indicaba que me convertiría muy fácilmente en aquello que tanto aborrecía: un mediocre, como los demás. Pero justo por aquel entonces —finales de los setenta— la mecánica nacional pareció trabarse como en las películas de ciencia ficción: se detuvieron las fábricas y escuelas, las mamás pararon de cocinar, los ladrones dejaron de ladrar. Sonaron las fanfarrias para anunciarnos que éramos ricos, que había petróleo para todos: seríamos árabes! Ante tal premio de la lotería natural, nadie quiso imaginar que sólo los políticos se convertirían en jeques. Lo cierto fue que los demás apenas fuimos árabes comunes y corrientes, con burros en vez de camellos, con sombreros en vez de turbantes. Y con una deuda que nos vendería de por vida a nosotros, a nuestros hijos y nuestros nietos. Finalmente, igual que los árabes. Cómo amar a un país así? Pensándolo bien, siempre he sido extranjero en mi propia tierra. Ya mencioné que todo se gestó muy temprano. Nacido en el centro de la capital del país, a la vuelta del Barrio Chino, mi infancia se coloreó por los juegos de palabras, por los más ingeniosos piropos, por las bromas de humor negro y los albures; por los partidos de futbol nocturnos y callejeros, por los pares de tenis colgados del cableado telefónico; por las trompadas relampagueantes; por los primeros robos de caramelos en las confiterías —que se planeaban para disfrutarse entre risas, no para crear culpas. Eso era vida. Sin embargo, mis vecinos no lo veían así. Aquello sólo era ocio, algo sobre lo que no se podía fincar una personalidad. Mis paisanos se divertían en la comedia, pero regían sus vidas por la tragedia. Preferían la primera, pero optaban por la segunda. Se complacían como diablos, pero sucumbían ante un dios creado a imagen y conveniencia.

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Entonces, aún niño, intuí que estaba en una trampa. Una trampa existencial, aunque suene mamón. Y decidí que no haría lo mismo que los demás. Que si debía escoger entre unas cosas y las otras, me quedaría con las primeras. No cambiaría nada. Viviría como hasta entonces porque así era feliz: así era yo. Acepté que la manada jamás me reconocería como suyo. Que viviría solo. Y poco a poco aprendí a convertir los peores adjetivos en los más dulces calificativos: vago, callejero, golfo, sinvergüenza, hereje, ladronzuelo, malviviente, y así hasta llegar a escritor. Resulta increíble la cantidad de cosas que puede decidir un niño sin pensarlo demasiado. Sólo basta que lo aprieten un poco. Y el tiempo habría de darme la razón. Por ejemplo, existe la insidiosa teoría —documentada y todo, ignorada y todo— de que el famoso niño héroe se aventó sin acordarse jamás de la bandera y sólo prefirió el suicidio como solución individual, para no terminar como prisionero de guerra de una nación que nunca terminaría de cuajar. Por qué entonces las consignas nacionalistas me sugerían, como a todos los niños, que llegado el momento debía abrazar el lábaro patrio y romperme el hocico contra la piedra? A qué cobarde, sentado cómodamente tras su escritorio, se le ocurrió semejante arenga? Eso aterroriza a cualquier niño. Lo más que llegué a atreverme en la infancia, y nomás como prueba, fue a saltar los tres escalones a la entrada de la vecindad donde nací, con funestas consecuencias para mis rodillitas. Por eso no me gustan los mexicanos de la televisión. Ni los otros. No tengo clase social. Odio la amistad del barrio y la conveniencia clasemediera (los ricos simplemente no tienen amigos, sólo intereses). Detesto a las mujeres que parecen vírgenes y que son vírgenes. Desprecio a las madrecitas porque son los despojos de mujeres que soportaron como mulas una vida que nunca fue suya —cabecitas blancas les llaman, pinches cínicos. Aborrezco a los políticos tanto o más que a los intelectuales (la lucha está reñida). Pero juro que se acabó. Voy a casarme con una extranjera. Ya indagué que la nacionalidad mexicana se pierde al adquirir alguna otra. Prefiero ser bosnio-herzegovino, kazajstano, islandés, groenlandí. Me vale madre. México es de los pocos países que te niega la nacionalidad si aceptas alguna otra. Así que desde mañana patrullaré las áreas turísticas con mi renqueo soberano a la caza de una sueca enorme, abordaré a toda delicada japonesa y me ofreceré a la primer africana que encuentre. La que sea, con tal de renunciar a mi obsceno pasaporte. (1) Una primera versión de este texto apareció en el núm. 3 de A Sangre Fría en la columna El Coyote Cojo, bajo el seudónimo de Anónimo Hernández. Y luego en el diario La Opinión, de Los Ángeles, California. Tomado del libro Ya no quiero ser mexicano, 2ª ed., Nitro/Press, 2011.


Modelo: Kim Deal


El rocío de tu clítoris no es como lo pintan Carlos Quintero I. Deseo volar lejos, muy lejos de toda quimera con mis alas hechas de fina porcelana, pero aún, en la frágil tentación suelo caer una y otra vez para observar tus labios, líneas perfectas y seductoras que proyectan el alba en el desierto. II. La vieja imagen de tu clítoris, espejismo diurno para un esteta, constelación tatuada en la memoria. En el vientre desnudo, saboreo surcos y muslos, soy niño perdido en tus campos. III. El lívido destello de tus ojos prometen a mis penas un rebozo acompañado de tiernas caricias, pero… aún a pesar de todo… Las hojas del árbol más alto suelen escapar a su encanto. Las palabras son simple distracción, melodías ausentes… estrofas que fluyen de la nada. IV. Con pétalos y tallos de esperma adorno tu cuerpo, seducción inhalante… Marea tropical… Danza jovial en el arrecife de nuestro deseo. V. ¡Verga!, ¡culo!, ¡nalgas!, ¡penetración, pene…traición!. VI. Florecemos en el sembradío de nuestro orgasmo, de nuestro follaje, de nuestro sexo, de nuestro coito. VII. Se viene la sensación… y lo disfruto como el capitán en su nave. Se viene la miel que despliego en tu rostro… En tu boca… en tu lengua… en tus dientes… en tus líneas de ensueño. VIII. La excitación se desborda en las paredes de la habitación. Se imprimen nuestros ecos de placer… Pupilas contraídas, lenguas descalzas en el insomnio púrpura. Embriaguez púbica, catedral que enlutece mis venas. IX. Tendidos los cuerpos… Sumergimos nuestras lágrimas en la ceniza de los cigarrillos. La muerte regresa: Y vuelves a tu oficio. 48 / Clarimonda - 8° Aniversario

Modelo: Kim Deal


Las putas en merced, el barrio. Nury Arnaiz Amantes de la carne y los filetes, con el ombligo ardiendo y el ingenio entre sus piernas, las observo ahí, paradas a un costado de la reja verde que bordea la avenida. Cada puesta de sol, las encamina a ser mirlos blancos de la noche, su complicidad con ella las convierte en hermanas de la luna y damas de la soledad. Si caminas junto ellas, un perfume estridente pincelea tu imaginación; Escenas de hotel donde al retorcer sus cuerpos se suicidan las ganas de pensar, y los gemidos demenciales adornan pasillos con ritmo de crimen y placer. Intolerables por seguridad al coito sin condón, estrangulan frustraciones de aquellos que las toman del brazo izquierdo y que manipulando sentimientos atenazan el cerebro de mujeres ingenuas.

salen cuerpos que en honor a Eva se pasean de un lado a otro con talento natural. La música en el Cielo arde en la espina dorsal. Ahí no hay excusas. Ahí no hay evidencia absoluta. Ahí el instante se retoza en la pista de baile para deleitarse con gritos y sonrisas, como un loco que vuela entre los pájaros en el jardín del manicomio. Ellas, que de cualquiera bailan como alguien se desatan el cabello y así, escriben una carta al infierno anunciando lo aprendido en su jornada, lo inútil del reproche, la belleza del desecho, su adicción a la aspirina, la mengua del entendimiento y la reticencia de su corazón, a dejar de ser un yonqui del amor.

Las miro, las respiro, las rodeo, como mosca que intenta lamer pasteles en lugares que frecuentan los de actitudes ilustradas, las sigo, como un fantasma que camina en la niebla a un tugurio llamado Cielo. En el Cielo hay luces rojas y palmeras enfermas; por debajo de las mesas,

© Rucksi TengoRaro, “Play With Me”.

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© Lucia Esterlín, “Deliciosa violencia”.


¿Bailas? Sexy Boop Hoy el recuerdo me llevó a tu puerto y es que estuve reviviendo momentos del pasado, esos, cuando la vida no tenía futuro, y todo se vivía en presente. Cuando nada importaba y las decisiones del momento parecían no tener consecuencia… Escuchaba música y siempre me sucede lo mismo, una cancioncita y ¡Bum! Fluyen los recuerdos. Gracioso es que haya sido hoy. No es tu cumpleaños. No es el aniversario de aquella primera vez en que te viera. No es el festejo de haberme convertido en “mujer”, porque antes de ti no hubo antes, después de ti: varios despueces. Conocerte fue circunstancial. Una causalidad, porque como alguien alguna vez me dijo: no hay casualidades, fuiste la causa de muchas tardes de rodillas raspadas, te pido no me hagas explicarte porqué, conoces de sobra las razones. Nos presentaron, fue X quien era tu free en turno dijo: “El es C y ella es B”, ocultando mi nerviosismo te di la mano. Nunca lo hubiera hecho, tú eres la razón para ese dicho, “les dan la mano y les toman el pie…” Segurito que por ti lo inventaron. Le das la mano a C y te tomará del pie, pero se asegurará de recorrerte completita primero. Nos miramos poco rato, de hecho tal vez un segundo, sonrisa apenas esbozada que sirvió para catalogarte de patán. Más tarde me invitaste a bailar. Yo dije: -“No sé bailar, “eso”, (refiriéndome a la música de © Lucia Esterlín salsa que se escuchaba en ese momento, haciendo valer mi derecho de niña UVM). Tú te reíste abiertamente, como todo lo que haces. Siempre abiertamente, sin máscaras, ni tabúes y me contestaste: “Mira mamacita el baile es la expresión vertical de un deseo horizontal, si no sabes, es porque no te han sabido llevar…” Hipnotizada caminé de tu mano. ¡Ah qué razón tenías! Si yo sí sabía bailar, lo que pasa es que no me habían sabido guiar. Contigo todo fluía, era natural, las vueltas, la risa, los giros, el movimiento, la sincronía ¡ah que ganas de bailar siempre así! De ahí volverte a mirar un par de meses después. Justo el día en que comencé a dar clases en Derecho y verte ahí en esa aula de sexto semestre, yo con dieciocho añitos y tú bastante mayor (aceptaste veintiséis) y admitir que esa fantasía tal vez nunca se realizaría…Verte perseguirme por todos los pasillos con cualquier estúpido pretexto, para externar tus dudas, para ayudarme con mis libros, hasta que un día fastidiado de

mis carreras absurdas me soltaste: “Te deseo.” Sonrojarme hasta la punta del último cabello, balbucear: -“No es correcto.” Mientras me derretía por dentro, y es que ese “te deseo” era la verbalización de mis pensamientos. Hubiera querido responderte: “yo también” y que pasara lo que dios quisiera, todo en ti era tan sensual que desearte era lógico, era un deseo animal y, entre más lo reprimía, más te me antojabas, sobre todo porque nunca antes…Siempre después… Verte llegar esa tarde y decirme: tenemos que hablar. No puedo. Tengo clase. Te espero. Salir de ahí de puntitas y verte aún afuera esperando. ¡Demonios, es que no te cansas nunca! Decir:-“Acompáñame a fumar un cigarro.” Caminar, y caminar, y caminar más lejos, hasta donde los prados hacían que el campus se viera pequeño, intuir que ya estábamos fuera del alcance del ojo indiscreto, había mariposas, estaban los árboles. El pasto se movía al capricho del viento. Aparentar no estar nerviosa, Verte extenderme un fólder con un par de documentos. Preguntar: “¿Qué es esto?” Tu respuesta al mismo tiempo que leo: Alumno: Iglesias blah blah blah etcétera y anexas solicita baja temporal durante un año por motivos de índole personal, no terminar de leer y sentir tu abrazo en mi cuerpo, tu boca sobre la mía succionando mi vida, mis labios, mi aliento, decir de nuevo: -“no es correcto”, mientras con destreza desabrochas mi ropa y me despojas del pudor que estorba. Sonrío mientras me recuesto. Siento tu peso sobre mí, y no acierto a pensar más. Me hundo mientras te hundes en mí, el dolor más placentero, primera vez creo, aciertas a decir mientras cierro los ojos y recuerdo por siempre la expresión de tus ojos, los veo cada vez que cierro los míos. Sentir miles de mosquitos picoteando mi piel y no querer moverme de ahí. Para eso se inventaron los ungüentos. Comienza el vaivén de tu ser sobre el mío, lento como ese primer baile, cadencioso, lento y cada vez más y más violento, besos, caricias, rasguños, mordidas… Grito, te detienes, me miras y me dices “Eres mía, mamacita. Hoy y para siempre.” Trece años después quisiera decir que no es cierto, pero ambos sabemos y es nuestro secreto que siempre antes de un baile, me acompaña tu mirada y siento de nuevo tu aliento… Tiemblo. 8° Aniversario - Clarimonda / 51


Nunca lo hice tan cerca y exacto como ahora. Pero aun sigo pensando: sería lo mismo sin mí. Luis Manuel Juárez

Dame la exacta ubicación Esa... donde sientes rico, Donde puedo exprimirte en placer. Donde puedo tenerte ingenua, simple, inocente. Dame unos pocos minutos después y grita. Voy a tentar y voy a reír. Me voy a deshonrar. Voy a erguir y limpiar mi paladar. Dame unos pocos minutos de mis manos Dame un instante y rompe tus piernas. Aprieta.

Modelo: Kim Deal

Ahora solo piensa en mí...

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© J©OASUÉG UZSAT R O ZQI U E V E D O


CENOTAFIO

Grotesco de cámaras

Por Maglutz y Madariaga “Fuera de lo popular, los elementos grotescos se vuelven unilaterales, anodinos y débiles” Bajtín La singularidad del carnaval medieval radica en la puesta en marcha del mundo al revés en donde el pueblo asume provisionalmente el poder con la intención de dar vida a un mundo ideal, sin normas y liberado cuya última finalidad apunta a renovar la realidad y a trastocar el sistema social. Hoy en día es el poder, transgresor de sí mismo y de sus preceptos, quien paradójicamente ha tomado al carnaval, su finalidad: la conculcación ventajosa de cámara y la eternización del poder cupular. Por el origen del término, a raíz del descubrimiento de la Domus Aurea durante las excavaciones de las grutas del Palacio de Tito en el siglo XV, primera vez que se tiene pleno registro de un estilo basado en las formas libres, lo grotesco se define por la subterraneidad y la sustentación de varios cuerpos en uno, de ahí que, basados en una conceptualización estética de lo grotesco, sea común incluir fenómenos muy diversos: desde las celebraciones mayas e hindús hasta todo aquello que justificadamente pretende dibujar las infinitas posibilidades de la forma. Lo grotesco es pues un concepto amplio que también puede definirse, según diversos teóricos, por las características del carnaval medieval. Para Bajtín, la cultura de la Edad Media se basa en dos cultos antagónicos, el oficial con un tono serio y normativo, y el popular o carnavalesco que, circundado por la comicidad y la desproporción, pone en entre dicho la solemnidad del acto formal. De este modo, en la Edad Media no hay carnaval, y por lo tanto grotesco, si no se asiste a la plétora de la risa y de la carne. Si en esta época la razón y la cabeza, el poder y lo sublime constituyen una suerte de estado elevado absoluto que la oficialidad no debe abandonar, lo grotesco propone a su vez la inversión o el rebajamiento de este espacio autorizado. El mundo grotesco pugna, con el pueblo como vicario o efigie, por la violación de las deontologías, de las reglas de los hechos cotidianos y anversos; participa del culto cómico en cuanto asume la primacía del vocabulario familiar y grosero, de la burla, la blasfemia y la injuria, del trasvestimiento y la sosia paródica de la realidad, además de agitar la versión inferior del cuerpo, apoteosis de los genitales y de la tierra como revolución contra la vida “superior”. Como es arriba no es abajo. Sin embargo, a partir del Romanticismo lo grotesco perderá, según Bajtín, el carácter regenerador y dinámico de su transgresión al pasar de la plaza pública, de las calles y el barrio popular, a un espacio limitado o cámara. De este fenómeno se desprende el grotesco gubernamental de cámara que tiene como máximo representante el proceder de la política encarnada en sus cámaras legislativas. Mientras la concepción carnavalesca medieval encuentra su principio en el humor que renueva, burla proteica al invertir lo inferior y lo superior, lo grotesco gubernamental, representado por las altas esferas, tiene por correlato la reafirmación de la condición de privilegio, transgresión que busca petrificar el mundo y el sistema social establecido por ellos mismos; puesto vitalicio, codicia y exención son parte del lenguaje de este grotesco. Muchas son las similitudes entre el grotesco medieval y este nuevo grotesco. Las imágenes deformes y monstruosas del grotesco del siglo XV estaban representadas por cabezas o cuerpos imbricados con la aspiración de retornar momentáneamente, al consustanciarse las formas o los elementos opuestos,

a la Edad de Oro de Saturno o paraíso terrenal. En el cuerpo gubernamental, las posturas políticas, supuestamente irreconciliables, tienden a ubicarse en un mismo espacio, cercenando sus límites y desvirtuando así los elementos que podrían considerarse distintivos de su ideología; los políticos, una vez en el poder, se funden o confunden para garantizarse su edad de oro. La negociación entre estos actores tiene de por medio el otorgamiento y tolerancia de paraísos fiscales, de contratos leoninos y el acceso al erario público para beneficio personal o de unos cuantos. Los moneros en la actualidad dan cuenta de esta sustentación de varias cabezas en un torso representativa del grotesco salvaje actual. En Hidra Neoliberal, por ejemplo, Helguera retrata a De la Madrid, Zedillo, Salinas y Fox fusionados en la figura de las iniciativas neoliberales; del mismo modo en Cartón Interactivo de Hernández, bajo las instrucciones “Si crees que el gobierno de Fox está de cabeza, dale vuelta al cartón y verás una bonita sorpresa”, observamos el dislocamiento de las formas políticas: el retraro de Fox, en su revés, nos presenta la figura de Carlos Salinas de Gortari: un monstruo bicéfalo digno del grotesco salvaje. El carnaval era originalmente un teatro natural en donde seres animalescos tenían la capacidad de tomar el poder y convertirse en dirigentes: la clásica coronación del tonto, que representaba una mofa de la ley, ha sido presenciada en la cámara luego de que en el año 2000 llegara a la presidencia Vicente Fox, personaje cumbre de este grotesco que con comportamientos, acciones y declaraciones actualizó dicha fiesta medieval, llegando incluso a establecer la concepción de la ley como mofa. La deificación de la parte inferior del cuerpo, llámese nalgas o genitales, del grotesco medieval ha tenido también su paralelismo en el grotesco de cámara actual. El tonto Fox reivindicó la parte inferior del cuerpo durante todo su mandato, prueba de ello es que el Foro Alicia a días de la sucesión presidencial pegara en la Ciudad de México carteles que decían “Por fin te vas Fox (...) gobernaste con la cola”, frase que albergaba el sentir de la mayoría de los mexicanos. Vemos pues, que en el carnaval de cámara, el político, portavoz de la autoridad, construye su doble burlesco llegando a interpretar su propia sosia cómica antes representada por un agente externo, bufones o tontos. En cierta ocasión el monero Hernández tuvo que hacer manifiesta, de manera irónica, su posible renuncia a caricaturizar aludiendo que ante un político ya no es necesaria la realización de una parodia, basta retratarle para movernos a la risa. Bien conocida es la anécdota de 2001 en Argentina: mientras la gente se amotinaba frente a la casa de Cavallo para exigir su renuncia como Ministro de Economía, el funcionario huía del lugar bajo una máscara de sí mismo que era usada por los manifestantes para burlarse. Debido a la vigencia del grotesco salvaje, el florecimiento de los indignados y los ocupas al rededor del mundo ha posibilitado el arraigo de la frase “los políticos no tienen madre”, y es que a pesar de que la clase gobernante puede movernos a la risa, parece que el pueblo ha comenzado a darse cuenta de la negación del proceso evolutivo siempre que la vida pública se deja en manos de los invididuos aislados del pueblo. El carnaval gubernamental, como malversación de un bien popular, al transformar lo grotesco en festividad para unos pocos, sólo es capaz de facilitar la agonía y de recordarnos la realidad en que estamos sumidos. Imagen: Erick Masse


©JOSÉ ZARZI


APUNTES SOBRE LITERATURA BARATA Jorge Flores Oliver Dice Alma Guillermoprieto en una entrevista publicada en Letras Libres el 11 de junio de 2011 (http://bit.ly/RaELYr): "nosotros somos la historia que nos contamos a nosotros mismos de quiénes somos. Yo soy la que me cuento que soy. Entonces, tenemos necesidad de contarnos cuentos y de escuchar los cuentos que nos dicen cómo es el mundo." Buscamos contar y escuchar historias: por medio de novelas, cuentos, canciones, películas de cine, series de televisión y... cómics. Los cómics son el género menospreciado de la literatura. Son, como apunta Jorge Flores Oliver en su libro, la literatura barata. El patito feo de las letras. Uno de los géneros más populares y al mismo tiempo uno de los más desdeñados. Los cómics llevan en su nombre la penitencia: cómic suena a cómico, a comedia, a risa y chiste. En el imaginario popular los cómics son también Superman cambiándose de ropa en una caseta telefónica, Spider Man colgándose de los rascacielos de Nueva York y Batman en Ciudad Gótica. Para otras generaciones también es el Lágrimas y Risas, Memín Pinguín y el Sensacional de Traileros. Jorge no deja lugar a dudas: hay ejemplos clarísimos del gran valor literario en algunos cómics. Comiquero de corazón, escritor y periodista contracultural, Blumpi (el nombre de batalla del autor) se vuelve crítico del género, un oficio casi inexistente. En cada capítulo desmenuza los elementos de estas publicaciones y las analiza desde fuera, sin convertirse en el fanboy monero con el que uno relaciona a quienes gustan del mundo de los dibujos y las viñetas. Analiza no sólo desde el punto de vista estético o de narración, sino que da un contexto del momento en el que se sitúa cada obra: Watchmen en la época de la Guerra Fría o las obras de Crumb de la década de los sesenta. En el libro, Blumpi hace un símil válido: si bien los cómics de superhéroes son los más populares, son sólo una parte de la fotografía completa; equivaldría a que sólo se hicieran películas de acción o canciones pop. Hay muchos autores que van por los caminos alternos: historias que buscan algo más que un producto prefabricado. Guiones que han recibid o prem ios (como el popular Maus, galardonado con el premio Pulitzer) y autores que no dudan en emplear los fanzines para dar a conocer su trabajo.

También da un repaso a la industria del manga que imprime millones de ejemplares cada mes y los fenómenos alrededor de ésta: los cosplayers y la gente hikikomori, que se refugia en su casa sin salir a la calle. Apuntes sobre literatura barata es un libro realizado con base en los artículos que Jorge Flores publicó en el periódico Reforma y Milenio. Logra dos cosas: a los amantes del género les da herramientas para ver a los cómics desde otra perspectiva y también da, a los no iniciados, un amplio panorama que va más allá de los superhéroes con capas y mallas. Está disponible en las librerías Educal de toda la república. -GUILLERMO GUERRERO

DE LOS BÁRBAROS... Barbarie Carlos Martínez Rentería Cómo medir la madrugada cómo saber cuándo es tarde o temprano tiempo de irse o quedarse de llegar o morir en ese mismo instante Carlos Martínez Rentería. Madrugada I

Me encontré con Generación y, posteriormente con Carlos Martínez Rentería hace un par de años. Lo conocí en la cantina La Enramada de esta misma ciudad, durante un Homenaje a Bukowski que el buen Paco Valenzuela junto a su revista Revés realizaron. Ya hace poco le escribí, para la edición de los 22 años de Generación, un texto donde le describo mis encuentros y desencuentros con dicha publicación, por lo tanto, creo inconveniente ahondar en ello. Pero lo comento porque desde aquél momento, durante las entrañables contemplaciones de su vida, supuse que Carlos tendría bajo la manga manojos de textos escritos por él mismo; tantas noches, tantas madrugadas, tantas lluvias y tantos árboles en el camino me suponían igual cantidad de anécdotas y experiencias escritas, por lo tanto me preguntaba constantemente el por qué no tenía nada publicado. No me sorprendió ahora, años después, el haberme encontrado con Barbarie, mucho menos el que me hayan invitado a presentarlo esta ocasión. Lo que sí me sorprendió en un principio fue el hecho de que Moho, y principalmente Guillermo Fadanelli, publicaran un libro de poesía bajo su sello. Más aún cuando Fadanelli había mostrado y comentado amplia y públicamente su desapego y nulo acercamiento por la poesía. Las razones ya las sabemos, y él mismo lo comenta en la presentación de este libro. No es que me parezca una contradicción, al contrario, da una muestra más del atrevimiento que ha mostrado Moho desde un principio. Atreverse a publicar un libro de poesía

dentro de un sello editorial que no mostraba afecto por la misma, es en sí ya un acto de barbarie. Contextualizo todo esto porque, aunque Rentería no lo sabe, he seguido esos pasos muy de cerca, involucrándome intrínsecamente con lo que ha hecho y ha dejado de hacer; entre lo que se ha dicho y no se ha dicho de una labor editorial, contra-cultural y ahora poética. Porque para quienes nos “encantan” las revistas, sin duda alguna Generación se vuelve un referente porque revivifica en cada una de sus ediciones la creación y la cultura que nos convoca. Pero ¿qué tiene que ver todo ello con Barbarie? Me parece que mucho. Varias de las historias que el libro nos muestra poéticamente, se inician, se desprenden, o vienen a representar lo que fotográficamente se muestra, edición tras edición, en las ya míticas Noches de Generación. Esta “sección de sociales”, incluida en la revista, que no es más que una serie de fotografías, nos cuenta en cada una de ellas una breve historia que simboliza la fragilidad del momento. Por ello en varios de sus poemas, como en algunas fotos, están presentes sus amigos, los que interpretan de manera complementaria la escena y situación contada. Algunos creerían que son estados de concepción bohemia simplemente, pero no es así, más bien creo ahí se manifiesta la contemplación de lo que Carlos augura como los verdaderos bárbaros, los que reniegan ante los dioses y se contraponen a ellos, los bárbaros que se mantienen a flote descubriendo verdades luminosas en la mundana destrucción de sus vidas. Y es ahí, con quienes alcanza el álgido punto de encuentro y desencuentro. Donde fluye el pensamiento concreto. Donde el bárbaro dilucida su estancia con el entorno que le permea. Donde el raciocinio puede ir de la mano con el relajo, o viceversa. Donde se puede vislumbrar el final del vacío y se contrarresta con la creación. Donde se es y no es, a semejanza del otro. Donde la complicidad y la condición humana se superlativan cuando se enfrentan ante la ausencia. Donde esa fragilidad del momento, se contrapone ante la debilidad, porque lo frágil no es igual que lo débil, lo frágil hay que tratarlo con cuidado, porque puede provocar un caos, lo débil aún no adquiere ese rango. Pero Carlos no se queda ahí y siempre va más allá, porque después de la fiesta viene el after (muchas veces lo mejor), porque después del paraíso nocturno deviene la madrugada. Lugar donde Carlos se muestra totalmente desnudo y abierto, pero no desnudo como cuando apareció así en alguna edición de Generación, ni


abierto tampoco de piernas, por ejemplo, sino lo literal, lo que ufana a la condición humana quizá como la concebía Revueltas. Por eso uno intenta llegar antes/ y la verdad de la noche siempre gana la partida, porque el bárbaro espera la madrugada y la asimila como cual madre que acoge a su hijo entre sus brazos (o ahora sí, como cual puta entre sus piernas). Porque la madrugada es el momento idóneo para resarcir al universo, pero no cualquiera llega a ello, sólo el bárbaro en su transitar por las calles, las cantinas, las botellas y la vida misma: amor, desamor, hijos, amigos (aunque parezca contradictorio a su autodestrucción) puede alcanzarlo. Cuando todo te despoja y en silencio –quizá- se contraponen las ideas. En ese punto la madrugada despierta la sensación del encuentro con el mismo, uno mismo, y de ahí deviene la desnudez. No conforme con ello, el autor le agrega un soundtrack a sus poemas, la cadencia de la lluvia. La lluvia como motivo de reflexión. La lluvia en extremis recreando historias paralelas ante el pensamiento de lo concreto. La lluvia como síntesis del acto sexual: “la lluvia llueve como caudal entre tus piernas”. La lluvia como metáfora del acontecer diario. La lluvia como metáfora de los problemas: le llueve sobre mojado. La lluvia como alarma ante la desprotección. Porque la lluvia es proeza, la lluvia limpia y arremete las costras que nos va dejando la vida. Y finalmente no se podía dejar de lado la contra, porque sin embargo, algo se mueve… y está ahí presente. Algo circunda la periferia, algo la trastoca. Algo está al acecho, contemplando las vicisitudes de la cultura, algo está permeando y, dentro de ello está Martínez Rentería, un autor atrevido, sutilmente romántico, honesto, desnudo, sicotrópicamente alterado. A final de cuentas, Carlos, Generación y Barbarie de aquí a 50 años (digo 50 sólo por mencionar una cantidad) serán elementos y referentes obligados de la literatura y la cultura misma, porque ahorita están en la cresta de la ola, están en movimiento constante, están revivificando la cultura… más tarde la ola llegará a tierra, y ahí se habrán concretizado todos estos hechos. -MANUEL NOCTIS

BORGES O EL MITO DE SÍ-MISMO La novela perdida de Borges Pablo Paniagua John Lehninger, extremista del verbo, cruel censor de los grandes maestros de la literatura a través de polémicas conferencias, muere asesinado de varias puñaladas a la salida del evento de título el inextricable Borges, mientras su ejecutor vocifera “Viva Borges”. En anteriores ocasiones habían sido ya motivo de su incordio autores tan diversos como William Shakespeare o Juan Rulfo, sin que sus aseveraciones hubieran provocado algo más que acalorados disentimientos de opiniones. ¿Qué causó tal reacción extrema? Es la pregunta que genera el desarrollo de los acontecimientos posteriores en La novela perdida de Borges, libro del español radicado en México, Pablo Paniagua. La mexicana Aurora –borgeana apasionada-- y el español Jorge Luis, ambos estudiantes de Letras en la Universidad Complutense de Madrid, testigos de tal hecho de sangre, han

escuchado casi al final de la disertación de Lehninger lo que ya consideran como la más que probable causa de su muerte: la revelación de un cuantioso secreto: la existencia del manuscrito inconcluso –69 páginas-- de la que sería la única novela del autor argentino (que después se sabrá, está en poder de un violinista suizo con residencia en Guanajuato, México). A partir de esa conjetura y de tal cifra, el 69, número de la imagen-semejanza del hombre hacia todas sus réplicas posibles, inicia un juego de espejos perversos que sólo concluirá con el hallazgo –en Guanajuato capital-- del documento revelado por Lehninger. La abominación es desde ahora el sello distintivo de los personajes involucrados en la historia. Todos tienen su copia pervertida en algún lado: el supuesto asesino (un pelirrojo de tez lechosa) que se replica como amiba podada hacia todos los lugares posibles a donde se muevan los protagonistas de la novela; o Borges mismo emergiendo de sus ficciones para asumir al fin los que fueron sus demonios vitales en un par de cuerpos paralelos, Jorge Luis el estudiante marihuano metido a detective y el escritor polaco-argentino Witold Gombrowicz. Hasta la bellamente frígida Aurora sólo es ella plenamente al practicar un trío amoroso con su cachondísima gemela paralítica y Jorge Luis, que es ya Borges mismo resarciendo póstumamente sus prejuicios de índole sexual. Al paradigma bíblico creced y multiplicaos el argentino opone su teoría de que los espejos y la cópula son abominables porque multiplican la imagen de los hombres. Durante su vida terrena Borges huyó siempre de su corporalidad pecaminosa hacia un pasado de glorias fingidas, verbigracia su famoso Poema conjetural, en donde supuestas y pretéritas prolongaciones suyas como Francisco Laprida (muerto en 1829), signador de la independencia argentina, y su copia de la edad media italiana, personaje del Purgatorio de Dante, el Capitán Buonconte di Montefeltri (muerto en 1289), son lanzados al infinito a conquistar identidades paralelas tras filas de anagramas de números signados por el azar. En ésta, su novela imposible, estación apócrifa de sus laberintos existenciales, al fin emerge el Borges triunfante como varón, de su ser asexuado. Los personajes de La última novela... abominan de Borges sobreandando sus pasos, ensayando algunos de sus recursos literarios y fijaciones metafísicas: el protagonista por momentos se siente Borges redivivo flotando entre muros de laberintos conceptuales, creando nuevos tiempos que se mueven en dimensiones sostenidas por la casualidad. Es en la laberíntica ciudad de Guanajuato donde el Borges fingido y su Ariadna de marras encuentran el ovillo para sellar sus búsquedas particulares: él consigue saciar sus fantasías sexuales y ella logra apoderarse del apetecido manuscrito. La novela trata, entre otras cosas, de recrear los principales temas de la escritura borgeana: los espejos, el laberinto como concepto y estructura creativa, el hombre duplicado, la circularidad del tiempo, y el sueño que desborda su realidad irreal e irrumpe de pronto en la

vida del hombre. Somos un soñar sin soñador y cada uno de nosotros es un símbolo de ese sueño, señala el argentino. Finalmente resulta que la aventura novelada por el iberomexicano ha sido un sueño. Tejidas entre los renglones del libro, en voz de sus personajes, Paniagua se permite además algunas insolencias en contra las tan celebradas virtudes narrativas de Jorge Luis Borges. El malogrado personaje Lehninger en la última conferencia de antes de su muerte, manifiesta que el estilo Borges de escritura es sólo pedantería disfrazada de erudición y según su teoría, son sus trucos y juegos de artificio lo más destacado de su marrullera expresión. El mismo Jorge Luis ficcional asegura que son falsas las razones aducidas por el argentino para nunca abordar la creación de una novela (¿para qué decir en quinientas páginas lo que puedo decir en diez?). En sus palabras, el motivo evidente es que Borges es absolutamente inhábil para construir los personajes que constituyen el verdadero sustento de la novela. El cuento narra historias sin más pretensiones que ventilar la imaginación del narrador, la novela crea personajes imbuidos de realidad imaginativa para fingir la vida real que Borges es incapaz de recrear en su cuentos. Si hubiera algo que reclamarle al autor de La última novela de Borges, serían ciertos juegos retóricos que no agregan nada a la historia y más bien actúan de distractores del asunto principal, como lo escrito en el fragmento 16 (pérdidas perdidas en la pérdida de una perdición perdida más allá de la pérdida no deseada), o quizás la aparentemente fácil resolución final del libro a través del sueño de su protagonista, que por otra parte es justificable porque como se apunta anteriormente, el tema del soñador soñado es un elemento cardinal en la escritura borgeana. El principal acierto de esta novela es su estructura, parcelada, pero guardando un cuidadoso equilibrio con sus trozos complementarios. Los personajes se desdoblan en la búsqueda de sus calcas posibles, mas vuelven siempre a su porción originaria a la hora de ajustar lo creíble ficticio y el decurso temporal de la historia. El Eje, Jorge Luis Borges, siempre está muy claro, es la voz omnisciente que contiene, ordena lo fractal, comunica la identidad al conjunto, en los momentos en que la dispersión quiere hacerse presente. La novela perdida de Borges, de Pablo Paniagua, es la búsqueda, con un alto grado de verosimilitud –la verdad de la simulación al interior de sí, el elemento de oro— de la novela imposible, ahora cierta desde los terrenos de la ficción, del afamado autor argentino. *Pablo Paniagua, La novela perdida de Borges, Indie Editorial, México, 2011. -EDGARD CARDOZA BRAVO

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Entre rincones dos novios van caminando por una calle lluviosa, el amor los ha encantado como a un par de querubines mientras tu me podrás ver aquí sentado, dependiendo del camastro demasiado aplaudido, somnoliento. Todo esta lleno de rincones aqui, también de recuerdos que no son míos. Resuelvo que es cómoda tanta soledad. me inquieta el oxido del metal. siento mis párpados un poco hundidos, pero no es la depresión, solo son los rincones. recuerdo cuando estaba pequeño, en los brazos de mi madre, aquella que nunca me amo de verdad y al recordarlo siento un gran vacio, una eterna tristeza. ahora si tengo un refrigerador, también una casa, donde tengo un perro. va por ahí brincando entre los rincones, aceptando su encierro. yo nunca pude hacerlo.

Piernas candentes pronto vendrá la lluvia y me llevara muy lejos, a algún lugar en donde no corra el llanto, donde no amanezca pensando, en que tu estabas ahí, esperando Pronto recibiré buenas noticias de tu madre, me hará sentir muy feliz que me diga ya te has ido con otro, y yo acariciando la locura en este humilde recinto, esperando a que le de hambre al perro para darle su bolonia. he pensado muy seriamente dejar esta mierda a la que le llaman mi carrera, no sin antes decir que estoy muy satisfecho por haberte conocido, por haberte inducido al vicio por cortejar a la muerte junto contigo. Tengo varios recuerdos insalubres, otros muchos que no tienen sentido voy aprendiendo a necesitar que me consueles, pero, nena, dame solo un momento… Tengo que pagar la puta renta.

Luego, volteo hacia el angosto lote lleno de naturaleza, ese que esta enfrente de mi lugar de risas. lo veo y también tiene demasiadas cosas escondidas, con todo, y con tan poco espacio. y el granizo no deja de caer al suelo, que desperdicio. Luego viene la calma, este día fue como si alguien en realidad me quisiera de verdad, pero no es cierto, todo es una mentira absurda.

Juan Cirerol. Mexicali, Baja California. Desde los 13 años comenzó a agarrar guitarras y a robarle cassettes de Los Beatles y Nirvana a un amigo. A los 20 años comenzó a adoptar más la música norteña y a mezclarla con poesía Beat. Tiene un blog de poesía www.claroquenomorire.blogspot.com y según sus palabras tiene planes de escribir un libro.

No me dejare caer tan fácil mi mente perra, tengo muchos lugares a donde volar. Imagen de fondo: Erick Masse.


Clarimonda es un rock! Christian Rangel

Clarimonda muestra un contenido que por ser de múltiple carácter tanto visual como literal hace una mixtura que termina siendo esa sazón especial que es dentro de su naturaleza, nuestra revista, nuestras cosas, nuestras inquietudes, gustos, opiniones y desmadres. Esta revista ha significado un acierto para muchos que compartimos la idea de entrar con tenis a las pinches bodas y beber cerveza en vez de champú. Nos encanta lo punk de escribir. Yo solo veo gente viva aquí, machines y chicas por igual, que comunican perfecto el tiempo que vivimos, y se esta contribuyendo con el devenir de nuestra época. Ya no estamos amarrados por las cadenas de una forma de trabajar, no estamos haciendo nada que no se haya hecho ya, entiéndanlo, es el hecho de sentir el tiempo y decir: Vamos a hablar de esto, vamos a decir aquello, vamos a debrayar en lo otro, es hacer después de sentir. Yo no opino igual que Carlos Horto (parodia a un suceso con un no colaborador), el dinero a la verga, cuando lo tengo me lo gasto y cuando no lo debo, ¿si no te pagan vas a dejar de escribir? ¿Vas a dejar de pintar si ya se te acabo el azul? ¿Vas a dejar de correr porque no tienes tenis? ¿Vas a dejar de coger porque hay sida? Claro que no, la vida es un peligro, es una aventura, es un rock! Ahorita es momento de dar, de cometer errores, de vivir, de beber, de comer, de colaborar… de leer Clarimonda chingao!

© Lady Obeah


Foto: K’umanda Escamilla


© Lady Obeah

FUCK CAPITALISM


Clarimonda #31: Arte Grotesco