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Género

Marina y Ailén Jara

presas

por defenderse de un violador A Ailén intentaron violarla. Su hermana Marina la defendió con un cuchillo de cocina. El violador intentó matarlas con un arma de fuego y falló; sin embargo camina tranquilo por la calle. En cambio las hermanas están acusadas de tentativa de homicidio y hasta el cierre de esta edición permanecían detenidas en la Unidad Penal de Los Hornos, en La Plata. 18

A

texto: Jesica

Farias

ilén y su hermana menor, Marina, paseaban por el barrio Sanguinetti, en Moreno, al Oeste del conurbano bonaerense. Volvían a su casa esquivando los cascotes del camino cuando se cruzaron con algo peor: su vecino Juan Antonio Leguizamón Ávalos, quien acosaba sistemáticamente a la más grande. Esta vez fue más lejos, y entre empujones y amenazas, intentó violarla. Marina intervino y defendió a su hermana, frente al arma del agresor, con un cuchillo de cocina, pero ni la policía ni la justicia las defendieron a ellas y desde hace casi dos años están detenidas, sin condena firme, en la Unidad Penal de Los Hornos, en La Plata. Las acusan de intentar asesinar a quien quiso ultrajar a una e intentó matar a la otra, que sólo puede contar la historia porque la bala no salió del revólver que el agresor empuñaba. Ante la sensación de injusticia que proporciona una justicia que juzga a las víctimas y defiende violadores y asesinos, surge la Comisión por la libertad de Aylen y Marina Jara “Las medidas

judiciales alientan el algo habrán hecho, entonces nuestra organización tiene que explicar que ellas no tenían causas y que, aun así las hubiesen tenido, no tendrían que estar viviendo en estas situaciones”, dice indignada Gabriela López, miembra de la comisión, que tiene como uno de sus objetivos mostrar cómo en el sistema penal y carcelario, a través de casos como el de Ailén y Marina, continúan las medidas dictatoriales. “Aunque ellas son las víctimas, el poder judicial de Mercedes actuó rápidamente para detenerlas pero no para bajar la prisión preventiva ni siquiera para darles la domiciliaria. La defensa no pudo presentar pruebas”, insiste Gabriela. La violencia que Leguizamón Ávalos ejerció esa noche se parece bastante a la de las instituciones, que patriarcales hasta la médula, parecen indicar que cuando nuestros derechos se vulneran, estamos solas. Mientras el sexismo anda sobre patrulleros y la justicia se muestra vulnerable, ya pasaron dos años con Ailén y Marina privadas de su libertad; el 18 de marzo en el tribunal número 2 de Mercedes arranca el juicio contra las chicas que apenas superan los veintitrés años y Elena Salinas, la madre de las jóvenes, nos cuenta que tuvieron una abogada defensora que nunca las acompañó y que muchas veces puso en duda sus declaraciones. “La que era abogada de mis hijas se molestó al enterarse de la difusión que le dimos al caso y las intimó para que firmen un abreviado”, explica Elena. Así, la letrada María Celina Bereterbide, instó a que se hicieran cargo del delito por el cual están imputadas:

Ailén y Marina Jara.

Carta de Alién Jara desde la cárcel ************

Hola. Soy Ailén Jara. Me encuentro privada de mi libertad en la Unidad Nº 8 de los Hornos de La Plata, Provincia de Buenos Aires. He escrito esta carta en agradecimiento a todos ustedes que desde afuera nos están ayudando, acompañando y sobre todo, apoyándonos. Gracias por eso. Fue lo que nos ayudó y nos ayuda día a día a pelear, y lograr salir adelante. Hace ya un año y siete meses que estoy acá y no sé hasta cuando estaré. Pero lo que sí sé es que gracias a todos ustedes mis días acá fueron días de lucha y libertad, ya no de tristeza y encierro. Antes era sólo pensar en terminar con mi vida, pero comprendí que hay gente buena que injustamente se encuentra en las mismas condiciones de necesidad que nosotras y es necesario ayudarlas así como ustedes nos ayudan y pelean por nuestra libertad. Gracias, a ustedes que me hacen sentir viva otra vez. Creo que ayudar es vivir. Lo que no comprendo es a esta justicia que defiende lo indefendible y por eso gente como nosotras, de pocos recursos económicos, terminan pagando con la libertad, mientras otros solo la pagan con billetes. Tampoco comprendo qué

homicidio en grado de tentativa. Luego de cambiar de defensora, el abogado Isidro Encina las representa. Actualmente las organizaciones del Oeste realizan actividades para ayudar a la familia a juntar dinero para pagar los costos de la defensa y del juicio. Una vez más, frente a la injusticia, la sociedad civil dice basta. De la mano de Santiago Dalma, Gabriela López y un puñado de militantes sociales más se juntaron con Elena y formaron la comisión. La acompañan, asisten y ayudan. Elena tiene problemas cardíacos: el corazón se le estruja por sus hijas. Mientras tanto, la justicia les negó la prisión domiciliaria a las chicas y ellas sufren en la cárcel: el último jueves del 2012, Ailén fue molida a palos por la penitenciaria Anahí Maciel. Marina y Ailén no terminaron la secundaria. No le temen a los barrotes

escrita el 26 de septiembre de 2012 es lo que estoy pagando. Pienso que le están quitando tiempo a mi vida en vano. Mientras estoy acá hay mucha gente que necesita ayuda y no poder dársela se siente horrible. Les cuento un poco lo que hago acá para sobrellevar esto, para crecer como persona y para que me ayude a llegar pronto a mi casa… Estudio el tercer año del secundario, estudio un curso de pastas, estudié manicuría por segunda vez para perfeccionarme, trabajo para la panadería, también para visita, voy a clase de teatro y de coro. Paso mis días ocupados para no pensar y encontrarme en esta realidad que vivo todos los días, sobre todo para poder lograr y cumplir con mi meta que es poder ir a la universidad de medicina y poder ser pediatra, salvarle la vida a todos aquellos chicos que lo necesitan y que no tengan que sufrir como sufrió mi hijo y yo a su lado. Con mi hermana y mis compañeras anhelamos tener nuestra propia biblioteca. Para poder leer durante nuestros tiempos libres… ¡Gracias! Les mando un abrazo enorme y gracias por las fuerzas que nos brindan día a día. Que Dios los bendiga…

pero los sufren. Desde adentro de los muros pretenden cambiarles la vida a las demás privadas de la libertad, que también son jóvenes, que también son pobres, demostrando que el sistema se ensaña con algunas. “Ellas están formando una biblioteca, necesitamos libros. Quieren aportar a las demás detenidas”, cuenta orgullosa Elena. Se le encienden los ojos y la voz cuando se refiere a “las chicas”. El sistema judicial, sexista desde sus orígenes, pena a las mujeres pobres de manera tal que apena: condenas injustas y nulos castigos son partida corriente. Jóvenes encarceladas por defenderse de un violador son recluidas mientras otro abusador sigue libre. Historias repetidas que indignan pero que agitan a ese segmento de la sociedad que cree que la lucha es un camino y que el cambio es posible. ◗ 19

LAS HERMANA JARA  

A Ailén intentaron violarla. Su hermana Marina la defendió con un cuchillo de cocina. El violador intentó matarlas con un arma de fuego, f...