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Con sentido

E

l nombre de María Manuela Ontaneda y Larraín se ha juntado al de otras mujeres que lucharon por la Independencia a inicios del siglo XIX, pero el reconocimiento a su lucha ha venido apenas en los últimos años. Hoy, “La Larraín”, como la conocían en su época, finalmente cuenta con un homenaje en el mural Ideales de Libertad, ubicado en El Trébol. Allí, su mirada vigilante, fuerte y profunda fue plasmada por el pintor Enriquestuardo Álvarez, quien hizo una reproducción aproximada de su rostro. En el mismo mural están Manuela Sáenz, Manuela Cañizares, Rosa Zárate, entre otras. También una calle del sector de Ponceano, al norte de la capital, lleva su nombre desde inicios de este año. Poco conocida por la mayoría de quiteños, María Manuela fue oriunda del barrio de San Roque y bautizada en la iglesia de El Sagrario el 20 de febrero de 1772. Sus padres fueron Don Vicente Ontaneda León y Doña María Isadora Larraín. Los registros históricos la describen como supremamente arriesgada y valiente, y sí que lo fue. La historiadora Jenny Londoño asegura que Ontaneda y Larraín podría “ser envidiada por muchas feministas actuales por su autonomía personal para tomar decisiones sobre su vida”.

Es su ponencia sobre Las nueve mujeres del Primer Grito de Independencia de Quito, Londoño relata que, a sus 25 años, María Manuela ya estaba separada de su marido Francisco Javier Escudero, Procurador de Causas de la Audiencia, con quien contrajo matrimonio siendo muy joven, y que para 1802 “ya estaba vinculada a las actividades revolucionarias”.

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Revista q 29 agosto 2012  
Revista q 29 agosto 2012  
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