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Mercados

Etiquetado de alimentos y huella de carbono - una nueva ley en Francia Stanislaus Sonnenholzner, Ph.D.

Centro Nacional de Acuicultura e Investigaciones Marinas (CENAIM), San Pedro de Manglaralto - Ecuador ssonnen@cenaim.espol.edu.ec

Laurence Massaut, Ph.D.

Cámara Nacional de Acuacultura, Guayaquil - Ecuador lmassaut@cna-ecuador.com

Europa y Estados Unidos de América (EE.UU.) reciben más del 85% de las exportaciones de camarón del Ecuador e imponen sus requerimientos de diversa índole a las cadenas de producción de alimentos en el país. La huella de carbono de los productos alimenticios se perfila como un requerimiento en un futuro cercano para poder acceder a estos importantes mercados internacionales. Una encuesta realizada en Europa en julio del 2009 indica que el 72% de los europeos está de acuerdo con el establecimiento obligatorio del etiquetado de carbono en los productos, mientras solamente un 15% estimó que se debería realizar de manera voluntaria. La Ley Grenelle II El primer país en exigir el etiquetado con información medioambiental a todos los productos comercializados, fue Francia, a través de la Ley Grenelle II que entró en vigencia el 1 de enero del 2011. Esta ley refleja el compromiso de la nación francesa para el medio ambiente y contiene 248 artículos que se refieren a seis grandes líneas de actuación: (1) Mejoramiento energético de los edificios y harmonización de los instrumentos de planificación; (2) Cambios fundamentales en los transportes; (3) Reducción del consumo de energía y del contenido en carbono de la producción; (4) Preservación de la biodiversidad; (5) Control de los riesgos, tratamiento de los desechos y protección de la salud; (6) Aplicación de una nueva gestión ecológica y base para un consumo y una producción más sostenibles. La última línea de actua-

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ción tiene como objetivo poner en marcha la “democracia ecológica”, para la cual se deben implementar herramientas necesarias tanto en el sector privado como en la esfera pública. Uno de los artículos exige el etiquetado del costo en carbono y de los otros impactos ambientales de todos los productos de consumo (ver recuadro). La elaboración y presentación del “precio ecológico” se expresará de diferentes maneras a través de un nuevo tipo de información. El objetivo es ambicioso: incluir el componente ambiental dentro de la elección de las compras por parte de los consumidores y proveer a la

cadena de producción y distribución de nuevos indicadores que permiten incrementar las elecciones del consumido de acorde con el medio ambiente. La visualización de las características ambientales de los productos complementa los sistemas existentes (ver ejemplo en la Figura 1). De acuerdo a analistas, se materializará en unos pocos años y será general, trans-sectorial y abarcará tanto los productos manufacturados y consumidos en Francia, como los productos importados. En el futuro, todos los productos deberán presentar las informaciones solicitadas, pero el valor de los indicadores no será una condición para su comercialización (un poco como lo que pasa actualmente con la información nutricional de los alimentos). En práctica, ¿qué deben proveer las empresas? Por el momento, el fabricante o productor no debe realizar un análisis completo del ciclo de vida del producto, pero debe, solamente de manera informativa, llenar un formulario con algunos valores específicos sobre el “cos-

Ley Grenelle II Libro Primero "Información para los consumidores y formación de contratos"; Título Primero "Información para los consumidores"; Capítulo II "Modos de presentación e inscripción"; Artículo L112-10 creado por la Ley N° 2010-788 del 12 de julio del 2010: "Desde el 1 de julio del 2011, y previa consulta con todas las partes interesadas de los sectores afectados, un experimento se llevará a cabo durante un período mínimo de un año, para informar a los consumidores poco a poco por cualquier método adecuado, el contenido de carbono de los productos y sus envases, así como el consumo de recursos naturales o el impacto sobre el entorno natural que son atribuibles a estos productos a lo largo de su ciclo de vida. Esta experiencia será transmitida al Parlamento para evaluación de la conveniencia de generalizar este requisito. En base a esta evaluación, en su caso, un decreto del Consejo de Estado determinará las condiciones de la generalización del requerimiento y señalará, teniendo en cuenta la especificidad de las empresas muy pequeñas para poder satisfacer el objetivo buscado, la naturaleza de la información que debe hacerse, los medios de información a utilizar, las responsabilidades respectivas de los actores económicos, la forma de registro de datos y modalidades de acceso a los datos científicos respaldando esta información y las categorías de productos cubiertos por esta obligación. Los decretos emitidos por el Consejo de Estado indicarán, en base a reglas definidas y para cada categoría de producto, la naturaleza de la información pertinente de acuerdo con su modo de distribución, respaldos de información y líneas bases referenciales a utilizar."

Febrero - Marzo del 2011

AQUA Cultura, edición # 84  

Febrero - Marzo 2011