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AMÓS 4:1. ¿A quiénes representan las “vacas de Basán”? La elevada meseta de Basán, una región situada al este del mar de Galilea, era conocida por sus excelentes animales de raza, entre los que figuraban las vacas. Los fértiles pastos de la zona contribuían a su crianza. Amós comparó a las mujeres de Samaria amantes del lujo con las vacas de Basán. A fin de satisfacer su amor al lujo, dichas mujeres sin duda presionaban a “sus amos”, o esposos, para que estafaran a los pobres. 4:6. ¿Qué quiere decir la expresión “limpieza de dientes”? Puesto que se usa junto con la expresión “falta de pan”, podría referirse a una época de hambre en la que los dientes se mantendrían limpios por falta de alimento. 5:5. ¿En qué sentido no debía Israel ‘buscar a Betel’? Jeroboán I había instaurado la adoración de becerros en Betel. Desde entonces, aquella ciudad se había convertido en un centro de adoración falsa. Es probable que Guilgal y Beer-seba también fueran centros de adoración apóstata. Para escapar de la calamidad predicha, Israel tenía que dejar de hacer peregrinaciones a estos lugares y comenzar a buscar a Jehová. 7:1. ¿A qué se refiere la expresión “la hierba cortada del rey”? Probablemente se refiera al impuesto exigido por el rey para sufragar el mantenimiento de sus caballos y jinetes. Dicho impuesto debía pagarse “al comienzo de la subida del sembrado tardío”. Después, la gente podía recoger sus cosechas. Pero antes de que lograran hacerlo, se formó un enjambre de langostas que devoró sus cosechas junto con el resto de la vegetación. 8:1, 2. ¿Qué significaba la expresión “una cesta de fruto del verano”? Daba a entender que el día de Jehová estaba cerca.

El fruto del verano se recoge hacia el final de la temporada de la siega, es decir, al final del año agrícola. Jehová hizo que Amós viera “una cesta de fruto del verano” para indicar que se acercaba el fin de Israel. Por lo tanto, Dios le dijo a Amós: “El fin ha llegado a mi pueblo Israel. Ya no volveré a excusarlos”. Lecciones para nosotros: 1:3, 6, 9, 11, 13; 2:1, 4, 6. Respecto al furor que siente hacia Israel, Judá y las seis naciones que las rodean, Jehová asegura: “No lo volveré atrás”. Es imposible escapar a los castigos divinos (Amós 9:2-5). 2:12. No deberíamos desmoralizar a los diligentes precursores, superintendentes viajantes, misioneros o miembros de la familia Betel insistiendo en que dejen su servicio de tiempo completo a fin de llevar una vida supuestamente normal. Al contrario, debemos animarlos a seguir realizando su buena obra. 3:8. Tal como una persona siente miedo cuando oye rugir a un león, Amós se sintió impelido a predicar cuando escuchó que Jehová le decía: “Ve, profetiza a mi pueblo” (Amós 7:15). El temor de Dios debería motivarnos a predicar con celo el mensaje del Reino. 3:13-15; 5:11. Con la ayuda de Jehová, el humilde guarda de ganado Amós pudo “d[ar] testimonio” a personas que eran ricas y por consiguiente se sentían satisfechas de sí mismas. De igual modo, Jehová puede capacitarnos para declarar el mensaje del Reino sin importar lo difícil que sea un territorio. 4:6-11; 5:4, 6, 14. A pesar de que en repetidas ocasiones los israelitas “no volvieron” a Jehová, se les aconsejó: “Busquen a Jehová, y sigan viviendo”. Mientras Jehová continúe permitiendo pacientemente la existencia de este malvado sistema de cosas,

debemos instar a las personas a que busquen a Dios. 5:18, 19. “Desea[r] con vehemencia el día de Jehová” sin estar verdaderamente preparado para él es una necedad. La situación del hombre que actúa así se asemeja a la de alguien que consigue huir de un león pero entonces se encuentra con un oso, y después logra escapar del oso pero lo muerde una serpiente. Haríamos bien en “mant[enernos] despiertos” y alerta en sentido espiritual (Lucas 21:36). 7:12-17. Deberíamos ser intrépidos al declarar el mensaje divino. 9:7-10. Ser descendientes de los patriarcas fieles y de los que fueron liberados de Egipto como pueblo escogido de Dios no impidió que los israelitas infieles cayeran en una situación tan desaprobada como la de los cusitas. Lograr la aprobación del Dios imparcial no solo depende de proceder de cierto linaje, sino de ‘temerle y obrar justicia’ (Hechos 10:34, 35). ¿Qué deberíamos hacer? Se aproxima el día en que se ejecutará el castigo divino contra el mundo de Satanás. Dios ha derramado su espíritu sobre sus siervos fieles, capacitándolos para advertir a la humanidad de la llegada de Su día. ¿No deberíamos participar de lleno en ayudar a que los demás conozcan a Jehová e ‘invoquen su nombre’? (Joel 2:31, 32.) “Odien lo que es malo — exhorta Amós—, y amen lo que es bueno, y den a la justicia un lugar en la puerta.” (Amós 5:15.) A medida que se acerca el día de Jehová, lo sabio es acercarnos a Dios y mantenernos separados del mundo malvado y de las personas con influencia corruptora que lo caracterizan. Las oportunas lecciones que encontramos en los libros bíblicos de Joel y Amós nos pueden ayudar a lograrlo (Hebreos 4:12).

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