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El invierno asechaba torrencialmente, los fuertes vientos golpeaban los techos, estos parecieran tuvieran vida, los arboles sucumbían ante esta tempestad, en la vieja casa de un pueblo olvidado por la sociedad, don Argimiro tiene vagos recuerdos de lo que era en su época de niño y juventud aquel lugar, la gran plaza central donde todos se reunían el fin de semana, para compartir en familia, hacer mercado en el granero grande de don José, donde se encontraba desde una puntilla hasta el perfume más

extravagante que uno pudiera imaginarse,

el

negocio era una herencia del abuelo quien era un inmigrante de la antigua zona del cauca, la cual había sufrido varias transformaciones debido a las diferentes disputas internas en los líderes del gobierno, y del pueblo después de la independencia de Colombia, los cuales no compartían los mismos pensamientos con los vecinos de Santafé de Bogotá , y a nivel local, pues tenían diferentes opiniones de como gobernar, educar ,y establecer las leyes para poder tener un estado dinámico en lo económico, democrático para su población, por lo cual con lo poco que contaba, decidió salir con su familia para un sitio más tranquilo, llegando a este lugar donde con su esposa trabajaron duro para que el pequeño negocio se afianzara en la población que en su mayoría eran de pocos recursos, ya que dependían del campo, aparte de alimentos introdujo la venta de telas por retazos, y artículos novedosos que empezaban allegar por la época, al morir el abuelo el negocio lo continuo el padre, dándole un estilo más renovado en cuanto a variedad de artículos, empezó a comercializar telas más finas, trajes para la época, para las personalidades locales, licores, y herramientas para el trabajo tanto en el campo, como para la casa, además de las primeras máquinas de coser para las mujeres de la población, las cuales podían hacer la ropa para sus hijos y esposos, con el tiempo don José se hizo a cargo del negocio, el cual ya era admirado por su población, en seguida del granero queda la fonda de don Mario hombre corpulento formado en las artes militares, con un temperamento fuerte, pero agradable cuando se encontraba borracho, enseguida se encontraba la casa del alcalde un hombre muy capacitado pero con pocos recursos para ejecutar lo prometido a los habitantes, las calles tenían deficiencias para los campesinos poder sacar sus productos en óptimas condiciones, la población no cuenta en su


totalidad con servicios de agua, la escuela solo contaba con 5 aulas y dos baños, y un patio polvoriento donde los niños se divertían jugando en los pocos ratos libres, pues la mayoría del tiempo estaban en el estudiando con unos maestros drásticos y el otro tiempo ayudando a sus padres en las labores de trabajo, el tiempo transcurrió, las personas fueron envejeciendo, los pocos niños que lograron terminar de estudiar inmigraron a otras ciudades, para continuar su formación, con la ilusión de poder ayudar a sus familiares y al pueblo, pero las grandes ciudades los absorbieron y cambiaron sus aspiraciones, y después de tanto tiempo el pueblo cuenta en su mayoría con población muy mayor, las tierras no tienen ya quien las cultiven pues el campo ya no es un negocio rentable, siempre presento dificultades para sus propietarios al no contar con suficientes recursos, infraestructura y personal capacitado, por lo cual la mayoría son rastrojos olvidados, solo las personas muy mayores se ven sentados en el parque del pueblo esperando a que la vida se extinga sin ninguna otra opción, ya que la modernidad nunca paso por esta población, sus casas antiguas parecieran fueran a desaparecer con cada tempestad, los servicios públicos nunca llegaron a toda la población, y para poder tener un servicio de salud deben desplazasen a otra población para lo más elemental. Don Argimiro entre sus saberes y pensamientos cree que algún día los pocos jóvenes tomen conciencia y ayuden a su pueblo a salir del atraso en que se encuentra con buenos líderes, que administren los recursos públicos en la forma que debe de ser, estableciendo del campo una industria rentable para todos, con un centro de salud completo, servicios públicos para todos, que se convierta en un sitio turístico que todas las personas quieran visitar

por la maravillosa vista,

que tiene, su naturaleza, y aire puro que poco se observa en las grandes ciudades, ya tormenta se ha apaciguado y don Argimiro enciende el fogón para preparase un café para pasar el frio de la tarde, sentarse en su chinchorro a descansar y ver pasar el tiempo dándole gracias a dios que en esta tempestad su casa no se cayó. Escrito Por : Edison Arango Rodríguez

El invierno asechaba torrencialmente  

Recuerdos de una ilusion de ver pasar los años en un determinado pueblo olvidadom por la sociedad, y el estado representado por sus gobierno...

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