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RESUMEN LATINOAMERICANO | FIDEL: 90 AÑOS

Fidel Castro Ruz,

la llama con que siempre nos hemos iluminado ► Por Carlos Aznárez

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idel, la estrella más roja del mapa latinoamericano y caribeño, esa enorme figura que supo hacer de la Revolución una posibilidad no lejana y a la vez logró transmitir esperanzas para que otros y otras en cualquier rincón del mundo pudieran alzarse contra las injusticias. Ese gigantesco corazón sensible en el que han cabido todas las tristezas de los más necesitados y también las alegrías por las pequeñas y grandes victorias conquistadas. En Fidel, digo, y en su forma de generar conciencia, formación, coraje y toda la audacia necesaria para conquistar el poder y no servirse del mismo, están concentrados todos los anhelos de quienes jamás se habrán de dar por vencidos en la lucha por un mundo diferente. Socialista, sin más aditamentos, al decir y el hacer del Comandante. Justamente ahora, que la situación internacional no parece la más favorable para los pueblos y hay dudas sobre el futuro que le espera a la Humanidad, vale la pena buscar respuestas a la existencia de este inagotable referente del campo revolucionario que sigue dando lecciones de sabiduría y humildad. ¿Cuántos Fideles hay en este Fidel que en estos días cumple 90 años de muy vivida existencia? Seguramente que muchos. Tantos que no alcanza la memoria para evocarlo. Hay un Fidel -menos conocido-, que desde muy joven se puso en marcha para, en los claustros universitarios, comenzar un intenso camino de agitación que lo llevó pocos años después a militar activamente – haciendo honor a un internacionalismo al que luego abrazaría con pasión- contra el dictador dominicano Leónidas Trujillo. Hay otro Fidel que se dio cuenta enseguida que todas las teorías del mundo no son suficientes si no se ejerce una práctica audaz e inteligente contra el autoritarismo, y junto con un puñado de valientes asaltó el Moncada, abriendo así un sendero que no se

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detendría más hasta la toma del poder, una meta imprescindible si se quiere hacer una Revolución con mayúsculas.Pero qué decir de ese Fidel, que con Raúl, el Che y otros tantos patriotas desembarcó del Granma, y cuando todo parecía venirse abajo, entre cadáveres de sus mejores hermanos y las balas del enemigo, contó los fusiles y se repitió varias veces, como para que lo oyeran los esbirros de la dictadura batistiana, que con esa decena de hombres que quedaban en pie, ganarían la batalla. Del Fidel de Sierra Maestra habría mucho para contar. Él mismo lo ha hecho, con su estilo locuaz y sumamente descriptivo, en dos libros de lectura imprescindible para entender de qué se trató esa epopeya :”La contraofensiva estratégica” y “La victoria estratégica”. Allí, en aquellas montañas victoriosas, apareció con toda claridad el Fidel combatiente, el estratega militar capaz de convertir en triunfo aplastante lo que minutos antes iba camino a convertirse en derrota, el Fidel compañero de sus compañeros, severo cuando se trataba de hacer que se cumplan sus órdenes, sabedor de que cualquier duda en un combate tan desigual como el que libraban, podía hacer capotar el proyecto revolucionario. Pero también supimos en esos pocos años de batalla directa contra la soldadesca de Batista, de ese Fidel que respetaba la vida de sus enemigos una vez que eran capturados en combate, marcando de esa forma un territorio de humanidad, que en varias ocasiones provocó deserciones masivas entre los uniformados del régimen, y generó las bases para que pocos miles de rebeldes vencieran a un ejército regular y bien equipado de cien mil soldados, que contaban con tanques, aviones bombarderos, y la ayuda internacional de los imperios yanqui e inglés. Después, cuando los barbudos felizmente marcharon victoriosos hacia La Habana, en aquellos días memorables del 59, comenzó a

desarrollarse la vida de un Fidel que terminó asombrando al mundo. Revolucionario hasta la médula, liberó a su pueblo de la opresión y de la cultura gringa que lo asfixiaba, expropió y nacionalizó todo lo que antes era de cuatro magnates subordinados a la mafia norteamericana, y ejerció el internacionalismo con la misma potencia que antes había desarrollado para derrotar al tirano. Codo a codo con el Che, no dudó de emprender una prolongada marcha para conquistar la por ahora pendiente segunda Independencia latinoamericana. Venció al Apartheid sudafricano, ayudó a liberar Angola, abrazó a Salvador Allende y apretó los puños de rabia, como pocos, cuando se enteró que su hermano Guevara caía en combate en Ñancahuazu. Cuántos rebeldes del continente se siente enormemente agradecidos por lo que hizo Cuba por ellos, cuántos luchadores por el socialismo no hubieran podido gestar múltiples hazañas en sus países sin la decisión solidaria y comprometida de Fidel y sus compañeros. La lista es extensa y a través de ella, Cuba y su Revolución fueron escribiendo páginas de dignidad imposibles de olvidar. En esos años y en los venideros, Fidel debió multiplicarse, para que la Isla no se hundiera tras la caída del bloque socialista, para intervenir con clarividencia en temas de deuda externa, anunciando antes que ninguno, que la misma era impagable por ilegítima. También propuso soluciones para cuidar y defender el medio ambiente, o encarar gigantescas iniciativas en temas de educación y salud para su pueblo, que luego fueron y son derivadas de manera solidaria hacia el resto del mundo. Sin embargo, la madre de toda las batallas fue la que libró Fidel, abrazado con su pueblo, contra el criminal bloqueo imperialista. Medio siglo de obligadas carencias, que fueron derrotadas a punta de digno coraje y la convicción de que a las revoluciones verdaderas se le oponen miles de escollos. Para que semejante agresión no pueda salir airosa, Fidel lo repitió siempre, la medicina es tener conciencia revolucionaria y convicción de que se libra una batalla justa, forjar una inmensa unidad de los de abajo, y sacrificarse hasta las lágrimas. “Después de Dios, Fidel”, dijo emocionado

un agradecido ciudadano de Haití, al defender las misiones médicas y alfabetizadoras que el gobierno cubano derramó por todo el mundo, llegando allí donde nadie se atrevía. Eso es lo que en estos días todos los que agradecemos su necesaria vigencia tenemos la obligación de recordar cuando nombramos a Fidel. Nunca, pero nunca, nos falló. Lo decimos desde la constatación de saber en que clase de mundo vivimos, donde la felonía, la corruptela, el transfuguismo y la claudicación se han convertido en moneda corriente. Frente a esas lacras, Fidel, Cuba, su pueblo, la vieja guardia y las jóvenes generaciones revolucionarias, siempre han mostrado que se puede. Que con voluntad política y conciencia revolucionaria no hay enemigo invencible. Ahora, que el Comandante, ese mismo al que su pueblo llama cariñosamente “el caballo”, sigue galopando con tantas ansias de futuro, ahora que ese enemigo al que le soportó la mirada, a pesar de tenerlo a sólo 90 millas, simula acercarse y “flexibilizar relaciones” para seguir apretando la soga de formas diversas, ahora que ya no tenemos a Hugo Chávez espalda con espalda con el Comandante, como amigo, hijo, hermano, compañero, ahora que el Imperio se lanza a la ofensiva en lo que sigue considerando su “patio trasero” y Cuba se nos aparece, como siempre, intacta, inabordable por sus enemigos que son los nuestros, ahora, cuando las reflexiones de Fidel en defensa de la vida contra la muerte son más que necesarias, es momento de detener la marcha por un instante, y reconocerle a este hombre excepcional todos sus méritos. Decirle, sin rubores de ningún tipo, que lo queremos por todo lo hecho, y por todo lo que seguramente seguirá haciendo. No es cursilería, ni obsecuencia decir esto, no somos ni una cosa ni la otra y sabemos de ambas por vivir en países donde se practican con desmesura, sólo se trata de hacer justicia con alguien al que desde que nos apareció la conciencia, siempre tuvimos de nuestro lado. Por muchos años más, Fidel. Para que nuestros enemigos sigan rabiando, y los de abajo y a la izquierda (como diría el Subcomandante Marcos) festejen con ganas tu noble y vital existencia.◄


FIDEL: 90 AÑOS | RESUMEN LATINOAMERICANO

Fidel por Fidel

“Logramos lo que parecía imposible lograr” Discurso pronunciado por Fidel en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela, el 3 de febrero de 1999.

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sí que uso la misma camisa con que vine a esta universidad hace cuarenta años, con que atacamos el Cuartel Moncada, con que desembarcamos en el Granma. Me atrevería a decir, a pesar de las tantas páginas de aventuras que cualquiera puede encontrar en mi vida revolucionaria, que siempre traté de ser sabio pero prudente; aunque tal vez he sido más sabio que prudente. En la concepción y desarrollo de la Revolución Cubana, actuamos como dijo Martí al hablar del gran objetivo antiimperialista de sus luchas, próximo ya a morir en combate, que «En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin». Fui discreto, no todo lo que debía, porque con la gente me encontraba le empezaba a explicar las ideas de Marx y la sociedad de clases, de manera que en el movimiento de carácter popular, cuya consigna en su lucha contra la corrupción era «Vergüenza contra dinero», al que me había incorporado recién llegado a la universidad, me estaban asignando fama de comunista. Pero era ya en los años finales de mi carrera no un comunista utópico, sino esta vez un comunista atípico, que actuaba libremente. Partía de un análisis realista de la situación de nuestro país. Era la época del Macarthismo, del aislamiento casi total del Partido Socialista Popular, nombre que ostentaba el partido marxista en Cuba, y había, en cambio, en el movimiento donde me había incorporado, convertido ya en Partido del Pueblo Cubano, una gran masa que, a mi juicio, tenía instinto de clase, pero no conciencia de clase, campesinos, trabajadores, profesionales, personas de capas medias, gente buena, honesta, potencialmente revolucionaria. Su fundador y líder, hombre de gran carisma, se había privado de la vida dramáticamente meses antes del golpe de Estado de 1952. De las jóvenes filas de aquel partido se nutrió después nuestro movimiento. Militaba en aquella organización política, que ya realmente estaba cayendo, como ocurría con todas, en manos de gente rica, y me sabía de memoria todo lo que iba a pasar después del ya inevitable triunfo electoral; pero había elaborado algunas ideas, por mi cuenta

también —imagínense que a un utopista se le puede ocurrir cualquier cosa—, sobre lo que había que hacer en Cuba y cómo hacerlo, a pesar de Estados Unidos. Había que llevar aquellas masas por un camino revolucionario. Quizás fue el mérito de la táctica que nosotros seguimos. Claro, andábamos con los libros de Marx, de Engels y de Lenin. Cuando el ataque al Cuartel Moncada se nos quedó extraviado un libro de Lenin, y en el juicio lo primero que decía la propaganda del régimen batistiano, era que se trataba de una conspiración de «priístas» corrompidos, del gobierno recién derrocado, con el dinero de aquella gente, y además comunista. No se sabe cómo se podían conciliar las dos categorías. En el juicio, lo que hice fue asumir mi propia defensa. No es que me considerara buen abogado, pero creía que el mejor que podía defenderme en aquel momento era yo mismo; me puse una toga y ocupé mi puesto donde estaban los abogados. El juicio era político, más que penal. No pretendía salir absuelto, sino divulgar ideas (…) En las horas iniciales, mientras me interrogaban, aparece el libro de Lenin, alguien lo saca: «Ustedes tenían un libro de Lenin». Nosotros explicando lo que éramos: martianos, era la verdad, que no teníamos nada que ver con aquel gobierno corrompido que habían desalojado del poder, que nos proponíamos tales y más cuales objetivos. Eso sí, de marxismo-leninismo no les hablamos ni una palabra, ni teníamos por qué decirles nada. Dijimos lo que les teníamos que decir, pero como en el juicio salió a relucir el libro, yo sentí verdadera irritación en ese instante, y dije: «Sí, ese libro de Lenin es nuestro; nosotros leemos los libros de Lenin y otros socialistas, y el que no los lea es un ignorante», así lo afirmé a jueces y a los demás en aquel mismo lugar. Era insoportable aquello. No íbamos a decir: «Mire, ese librito, alguien lo puso ahí». No, no. Después estaba nuestro programa expuesto cuando me defendí en el juicio. Quien no supo cómo pensábamos fue porque no quiso saber cómo pensábamos. Tal vez se quiso ignorar aquel discurso conocido como La historia me absolverá, con el que me defendí solo allá (…) Me pregunto, les decía, por qué no dedujeron cuál era nuestro pensamiento, porque ahí estaba todo. Contenía —se puede decir— los cimientos de un programa socialista de

Fidel: “Quien no supo cómo pensábamos fue porque no quiso saber cómo pensábamos”

gobierno, aunque, convencido, desde luego, de que ese no era el momento de hacerlo, que eso iba a tener sus etapas y su tiempo. Es cuando hablamos ya de la reforma agraria, y hablamos, incluso, entre otras muchas cosas de carácter social y económico (…) Hablé hasta del becerro de oro. Volví a recordar la Biblia y señalé: «a los que adoraban el becerro de oro», en clara referencia a quienes todo lo esperaban del capitalismo. Un número suficiente de cosas para deducir cómo pensábamos. Después he meditado que es probable que muchos de los que podían ser afectados por una verdadera revolución no nos creyeran en absoluto, porque en cincuenta y siete años de neocolonia yanqui, se había proclamado más de un programa progresista o revolucionario; las clases dominantes no creyeron nunca en el nuestro como algo posible o permisible por Estados Unidos (…) Sentían antipatía por Batista, admiraban el combate frontal contra su régimen abusivo y corrupto, y posiblemente subestimaron el pensamiento contenido en aquel alegato, donde estaban las bases de lo que después hicimos y lo que hoy pensamos, con la diferencia de que muchos años de experiencia han enriquecido más nuestros conocimientos

y percepciones en torno a todos aquellos temas. De modo que ese es mi pensamiento, ya lo dije desde entonces. Hemos vivido la dura experiencia de un largo período revolucionario, especialmente los últimos diez años, enfrentados en circunstancias muy difíciles a fuerzas sumamente poderosas. Bueno, voy a decir la verdad: logramos lo que parecía imposible lograr. Yo diría que casi se hicieron milagros. Desde luego, las leyes fueron tal y como se habían prometido, surgió furiosa la oposición siempre soberbia y arrogante de Estados Unidos, que tenía mucha influencia en nuestro país, y el proceso se fue radicalizando ante cada golpe y agresión que recibíamos; así comenzó la larga lucha que ha durado hasta hoy. Se polarizaron las fuerzas en nuestro país, con la suerte de que la inmensa mayoría estaba con la Revolución, y una minoría, que sería el 10% o menos, estaba contra ella, de modo que hubo siempre un gran consenso y un gran apoyo en todo aquel proceso hasta hoy. Uno sabe de qué cosas se puede preocupar, porque nosotros hicimos un gran esfuerzo por superar aquellos prejuicios que existían, por trasmitir ideas, por crear conciencia en la gente, y fue difícil. ◄

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RESUMEN LATINOAMERICANO | FIDEL: 90 AÑOS

He sido fiel a la Revolución ►Por Eugenio Suárez Pérez y Acela Caner Román

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a tarde del domingo 17 de abril de 1960 el periodista norteamericano, Richard Bates, de la CBS, le hizo una entrevista al primer ministro, Fidel Castro en la ciudad escolar Camilo Cienfuegos, en El Caney. Antes de que la entrevista fuera televisada para Columbia Broadcasting System, las agencias norteamericanas AP y UPI lanzaron una versión falsa que desvirtuaba las palabras de Fidel. Cuando el periodista norteamericano Bates le preguntó al primer ministro si estaba dispuesto a hablar con el presidente Eisenhower, Fidel le contestó: “¿Por qué no le pregunta eso a Eisenhower o a Herter?” En Cuba está ocurriendo una revolución social, profunda y verdadera En la noche del lunes 18, en la redacción del periódico Revolución, el periodista Bates le hizo una nueva entrevista a Fidel, que se trasmitió por la CBS. El propio reportero norteamericano estuvo de acuerdo en que las agencias de noticias no conocían la entrevista y habían tergiversado, por tanto, las palabras de Fidel Castro. Periodista: Esta entrevista tiene lugar en las oficinas del periódico REVOLUCIÓN. El doctor Fidel Castro desea aclarar totalmente que las declaraciones que me hizo al

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principio de esta semana en relación con las posibilidades de conversaciones entre él y el presidente Eisenhower o el Secretario de Estado, Christian Herter fueron hechas en respuesta a una pregunta mía. Mi pregunta había sido más o menos la siguiente: Doctor Castro ¿hay alguna persona en los Estados Unidos con quien usted le gustaría hablar tranquilamente para tratar de encontrar una solución a los problemas existentes entre Cuba y los Estados Unidos?. El doctor Castro contestó, según yo recuerdo, que si había alguna persona con quien le gustaría hablar en los Estados Unidos, era con el presidente Eisenhower o el Secretario de Estado, Herter. Fidel: Yo le contesté a usted que esa pregunta deberían hacérsela a Herter o a Eisenhower, porque ellos debían saber mejor. Entonces usted me preguntó si yo estaba de acuerdo para efectuar esa conversación y yo le contesté que estaba dispuesto a hablar con cualquiera. ¿Se acuerda usted de esto? Periodista: Sí, estoy de acuerdo. Fidel: ¿Entonces usted está de acuerdo con lo que acabo de decir? Periodista: Sí, estoy de acuerdo. Usted dijo que estaría dispuesto a hablar con cualquiera

que pudiera ayudar a mejorar las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos. Es así como recuerdo nuestra conversación. Fidel: Recuerdo la idea. Parece que alguien en las agencias cablegráficas cambió mis palabras e hizo aparecer como si yo estuviese sugiriendo esta conversación. Periodista: Eso es correcto, usted no sugirió esa entrevista, sino que se limitó a responder una pregunta mía. Fidel: He leído unas declaraciones del señor Lincoln White en respuesta a esa supuesta sugerencia mía, y yo quiero expresarle a la opinión pública de los Estados Unidos que yo no sugerí entrevista de ninguna clase y que el señor Lincoln White no debe hacerse ilusiones a este respecto. Yo no sugerí nada. Yo le contesté a usted sinceramente lo que usted me preguntó, y yo creo que esto prueba que el entendimiento entre el Gobierno de los Estados Unidos y el Gobierno cubano no es fácil, porque en todas partes alguien cambia los hechos y no le presenta al pueblo de los Estados Unidos la verdad acerca de nuestros hechos y de nuestras palabras. Periodista: Doctor Castro, me parece que algo debería ser aclarado. ¿Qué quiere usted decir cuando se refiere a los Estados Unidos, quiere

usted decir el Gobierno o el pueblo? Fidel: Por supuesto, me refiero al Gobierno de los Estados Unidos. El pueblo no debe cargar con las culpas y los errores de su Gobierno. Yo sé que usted desea un entendimiento mejor entre el pueblo cubano y el pueblo norteamericano. Por consiguiente quiero pedirle a usted que explique por qué la anterior entrevista y mis palabras fueron cambiadas por la UPI y la AP. Periodista: Yo no he leído la información cablegráfica, pero entiendo que lo que usted quiere dejar bien aclarado es que sus palabras en relación con la posibilidad de un entrevista suya con el presidente Eisenhower fueron pronunciadas en respuesta a una pregunta mía y que usted no pidió esa entrevista. Fidel: Pero ¿por qué cree usted que ellos cambiaron mis palabras por qué cambiaron el sentido? Periodista: Yo creo que ellos no entendieron bien que usted estaba contestando una pregunta y que no estaba proponiendo conversaciones entre usted y el Presidente Eisenhoiwer. Esto no fue aclarado en la información. Fidel: Yo creo que ellos cambiaron mis palabras con toda intención para presentar al Gobierno cubano como pidiendo algún favor al Gobierno


FIDEL: 90 AÑOS | RESUMEN LATINOAMERICANO norteamericano. Eso lo hicieron para desacreditar al Gobierno cubano, y esto es una nueva prueba de la forma en que crean dificultades. Ellos no quieren en manera alguna estar bien informados. Ellos emplean toda clase de ardides para producir confusión e incomprensión. Esto es lo que quiero decirle a la opinión pública de los Estados Unidos. Periodista: Doctor Castro, ¿cree usted que las relaciones entre los gobiernos de Cuba y de los estados Unidos mejoran? Fidel: Bueno, yo quisiera que esas relaciones mejoraran, pero yo creo que el Gobierno de los Estados Unidos está aprovechando todas las oportunidades para crear confusiones. Y si hay alguien en el Gobierno de los Estados Unidos que estima que pueda vencer de esa manera Revolución Cubana está cometiendo una equivocación, porque la Revolución Cubana continuará sin ninguna duda y sin ninguna vacilación. Periodista: Doctor Castro, ¿puedo hacerle una nueva pregunta?

Fidel: ¿Cree usted que mis palabras no serán cambiadas? Periodista: Yo creo que su respuesta será transmitida exactamente como usted la diga. ¿Ve usted alguna manera de mejorar las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos? Fidel: Bueno, es difícil de contestar esa pregunta, porque la única forma es comprender nuestro derecho al respecto, nuestro derecho a la soberanía y respetar la dignidad de nuestra nación. Yo creo que el presidente Eisenhower no tiene ningún derecho a hablar de la manera que ha hablado acerca de la Revolución Cubana y del Gobierno cubano. Él dijo que el Gobierno cubano había traicionado la Revolución. Como Primer Ministro yo he sido fiel a la Revolución. En Cuba está ocurriendo una revolución profunda y verdadera, y esta es la primera razón de incomprensión a causa de los muchos intereses que no estarán jamás de acuerdo con una Revolución verdadera y justa. Periodista: Doctor Castro, ¿cuando usted dice una verdadera Revolución, quiere usted decir otra cosa que una revolución política?

¿Se refiere usted a una revolución social? Fidel: Hablo de una revolución social. En Cuba está ocurriendo una revolución social, profunda y verdadera. Periodista: Doctor Castro, recientemente se ha dicho en Cuba que estar contra el comunismo es ser contrarrevolucionario, ¿qué piensa usted de esto? Fidel: Yo creo que Hitler y Mussolini empezaron a hablar acerca del comunismo para perseguir a todos los hombres libres, para perseguir toda clase de justicia. Recuerden a Hitler, recuerden a Mussolini, recuerden al señor Franco, el amigo de Eisenhower. Lo único que Franco, Mussolini y Hitler acostumbraban a decir era que el enemigo era el comunismo. Y hablando de comunismo ellos trataban de justificar toda suerte de crímenes y toda clase de agresiones, y yo creo que existe alguna similitud en la política del Gobierno norteamericano, que parece haber adoptado la política que en otro tiempo sirvió para impulsar el fascismo.

Periodista: Doctor Castro, usted tiene que pronunciar un importante discurso el Primero de Mayo. ¿Podría Ud. indicarme sobre qué tema va a hablar? Fidel: Pero yo tengo todavía mucho tiempo para pensar lo que voy a decir. Periodista: ¿Qué es lo que va a decir? Fidel: Tengo muchos temas que tratar y dispongo de tiempo para madurar mis ideas. Usted tendrá tiempo para oírme. En ese día los trabajadores, los soldados y los campesinos estarán presentes en la concentración y a mí me parece que será un gran acto. Usted puede venir para comprobar que el pueblo de Cuba está unido para defender a la Revolución. Periodista: Doctor Castro, usted ha dicho muchas veces que hay peligros que amenazan a la Revolución. ¿Cree usted que la Revolución está en peligro ahora? Fidel: La Revolución no puede estar en peligro. La Revolución puede tener necesidad de pelear y puede tener necesidad de resolver sus dificultades pero la Revolución en realidad no está en peligro, porque todo el pueblo está listo para defenderla. Periodista: ¿Contra quién tendrán que defenderla? Fidel: Contra los contrarrevolucionarios y los intereses extranjeros que están en contra de la justicia social y de la Reforma Agraria y de todas las medidas revolucionarias que se están implantando aquí. Usted tiene que excusarme porque mi inglés es muy malo y no tengo palabras para expresarme. Periodista: Como ya le expliqué hace un año, su inglés es mucho mejor que mi español. Fidel: Eso solo puede querer decir que su español es muy malo. Periodista: Muchas gracias, doctor. Castro. Fidel: Deseo que usted tenga la oportunidad de trasmitir mis palabras al pueblo de los Estados Unidos y espero que esta vez mis palabras no serán cambiadas. ◄

Revolución, 19 de abril de 1960, La Habana, pp. 1 y 12. (De un libro en preparación)

Fidel habla de Raúl 21 de enero de 1959. Palacio Presidencial. La Habana “Y para tomar las medidas de precaución, porque aquí hay que estar prevenidos contra todo, le voy a proponer a la Dirección del Movimiento 26 de Julio, que designe al compañero Raúl Castro, Segundo Jefe del Movimiento 26 de Julio. Lo hago, no porque sea mi hermano —que todo el mundo sabe cuánto odiamos el nepotismo— sino porque, honradamente, lo considero con cualidades suficientes para sustituirme en el caso de que yo tenga que morir en esta lucha; porque, además, es un compañero de muy firmes convicciones revolucionarias, que ha demostrado su capacidad en esta lucha, que fue de los que dirigió el ataque al Moncada, de los que estuvo dos años en la cárcel, de

los que organizó el Segundo Frente Frank País, y de los que han dado relevantes pruebas de capacidad como organizador y como líder.” 6 de marzo de 1959. Teatro de la CTC. La Habana “[...]. Así que esos son los ataques, ataques virulentos, que dicen que yo combato el nepotismo y que mi hermano es jefe de las Fuerzas Armadas. ¡Por supuesto! ¡Como no se tratara de un revolucionario igual que yo! ¡Como si no hubiese estado de los primeros en el ataque al Cuartel Moncada! ¡Como si no hubiese estado veintidós meses en prisión, junto conmigo! ¡Como si no hubiese sido el primer exiliado que salió de Cuba, el primer acusado, apenas salió de la cárcel! ¡Como si no hubiese sido de

los ochenta y dos, el último que dejó la nave, para cargar hasta la ultima bala; uno de los doce; uno de los cinco, que se presentó con sus armas, al cabo de quince días, después del primer revés; de los que con cincuenta y tres hombres organizó el Segundo Frente de la provincia de Oriente, Frank País! ¡Como si no tuviese todos los méritos de un revolucionario honesto, firme y decidido! ¡Como si pudiera haber nepotismo! [...]” 10 de octubre de 1997. Clausura del V Congreso del Partido Comunista de Cuba. Palacio de Convenciones. La Habana “Algunos compañeros que hablaban de cosas de seguridad, yo les decía: «Cuiden a Raúl más que

a mí, porque a Raúl le queda más juventud, más energías que a mí», y añadía: «Si fuera el imperialismo no andaría tratando de liquidar a Fidel, sino andaría tratando de liquidar a Raúl», porque yo le llevo unos cuantos años a Raúl. Espero que ustedes puedan contar con él mucho más tiempo. Pero el problema no es Raúl y Fidel. Nosotros, por lo general, ni nos montamos en el mismo avión, ni en el mismo helicóptero. Tomamos algunas medidas para no estar todos los días corriendo el riesgo de que desaparezcan dos cuadros de los históricos; pero hay que pensar más allá realmente, hay que pensar en el colectivo de dirección, las tradiciones, las ideas, los principios. Hay que garantizar cuando no estén ni Fidel, ni Raúl. Seríamos realmente unos irresponsables imprevisores si no pensáramos en eso.”◄

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A Fidel lo que es de Fidel

A propósito del cumpleaños Nº 90 del Comandante Fidel Castro ►Por Miguel Mazzeo Fidel. Este nombre es un palimpsesto que condensa seis décadas de luchas populares contra el poder despótico del capital y los sueños emancipatorios del mundo periférico, pobre y explotado. F-i-d-e-l. Esas cinco letras convocan como por arte magia los anhelos y las reivindicaciones de los justos y las justas del mundo entero. Nadie puede afirmar lo contrario. Salvo que sea reaccionario, torpe sectario, individualista obsesivo e infecundo, turista éticamente irresponsable, incauto, arrepentido; víctima de alguna “confusión democrática” y de las mistificaciones promovidas por el imperialismo y las clases dominantes; o, simplemente, ignorante y/o alienado, presa fácil para los discursos hegemónicos y otras narrativas impiadosas. El Comandante Hugo Chávez Frías dijo una vez: “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. A Fidel lo que es de Fidel...”. Más allá de algunos rigores monolíticos, más allá de los claroscuros, Fidel es la cifra de la utopía del cambio sistémico y de la resistencia a las políticas neo-coloniales. Fue y es un ejemplo de resistencia al hostigamiento y las agresiones de la principal potencia capitalista, racista y belicista del mundo, al más impiadoso bloqueo imperialista, a lo que Maurice Duverger llamó alguna vez una política de “fascismo exterior”. Fidel fue siempre un ejemplo de dignidad y de solidaridad. Y con él y por él Cuba fue y es epicentro de la dignidad de los pueblos del mundo. Mientras que, en el Norte, los sucesivos gobiernos y los sucesivos criminales de guerra, desde Dwight Eisenhower a Barack Obama, hicieron de los Estados Unidos el epicentro de la barbarie y la arrogancia (ejercidas tanto

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en el orden externo como en el interno), de una política que plagó, a Nuestra América y a otras regiones de la periferia, de “miserias a nombre de la libertad”, tal como profetizó Simón Bolívar. Fidel y los personeros del imperio remiten a atmósferas morales antagónicas. El Subcomandante Insurgente Marcos afirmaba en 2003: “Se dice Cuba como se dice dignidad”. Nosotros agregamos: también se dice Fidel como se dice dignidad. Por supuesto, Fidel también es el nombre de una revolución con arraigo popular y con la convicción de construir un mundo nuevo, una sociedad diferente a la del capital. A pesar de los condicionamientos estructurales no superados, a pesar de las muchas frustraciones en el largo proceso tendiente a la construcción de una vía anticapitalista, a pesar de lo que Silvio Rodríguez denominó “la exhaustiva seguridad de nuestro socialismo”, el pueblo cubano, se conservó como uno de los pueblos más puros, abnegados y generosos de la tierra, un pueblo de patriotas, de revolucionarios y revolucionarias. Un pueblo que nunca se singularizó imitando, que resistió y resiste al dogmatismo, que soportó el retroceso del período especial (y sigue soportando algunos de sus efectos persistentes), y que jamás renunció a sus raíces, aún bajo contextos de fuertes presiones tendientes a la adopción de un cuerpo cerrado de doctrina. Sin dudas, ese pueblo aprendió a ser menos indulgente con los discursos y prácticas oficiales y menos tolerante con el mimetismo, de cualquier signo. En ese pueblo tenemos que buscar a Fidel y no en los elogios rituales. Por suerte el pacto entre el pueblo cubano y Fidel logró rebasar las mediaciones burocráticas, los lenguajes administrativos y los enmo-

hecidos manuales soviéticos (los “ladrillos” de los que hablaba el Che). No podría ser de otro modo, porque Fidel es una figura clave para entender por qué el socialismo, como sostenía Armando Hart, se convirtió en “sueño, carne y espíritu de los cubanos”. Ese vínculo entre el pueblo cubano y Fidel supo custodiar algunas claves libertarias que mantienen inalterada su vigencia y que esperan ser rehabilitadas, resignificadas y proyectadas permanentemente. Hablamos de las claves estrictamente martianas, es decir: humanistas, antiimperialistas, hablamos del programa “ultra-democrático” como lo llamó Julio Antonio Mella en su lúcido ejercicio precursor de la articulación entre nación y socialismo. La tenacidad y la enorme humanidad del pueblo revolucionario cubano, puesta a prueba una y mil veces, y que Fidel expresa como nadie, es el insumo principal para actualizar, para renovar el imaginario revolucionario cubano, para revitalizar las estructuras de poder popular, para dinamizar la larga transición cubana al socialismo y evitar que se convierta en una transición acelerada a la mercantilización. El proceso de estatización de la Revolución Cubana (del socialismo cubano, del marxismo cubano) con su proliferación de estructuras altamente codificadas, con sus pantanos culturales, ideológicos y políticos, puede ser criticado con razones muy valederas. Es más, creemos que, desde un horizonte emancipador honesto y consecuente debe ser criticado dialécticamente; es decir, sin negar los aportes liberadores más significativos. El marxismo debe utilizarse también a la hora de analizar/ valorar críticamente la práctica socialista. Es más, prescindir del marxismo en esta faena impostergable contribuye al enterramiento de la utopía socialista. No todo el sentido común

de la izquierda es “buen sentido”. Además, quienes pensaron (y piensan) la sociedad socialista exenta de contradicciones no le hicieron ningún favor a la causa del socialismo, todo lo contrario. Las mistificaciones para eludir los dilemas que desgarran a los militantes populares siempre tienen un fondo conservador y hasta reaccionario. Además, siempre que el conformismo y la revolución se llevan bien, es porque algo anda mal. Ahora bien, creemos que ninguna crítica en clave emancipatoria puede relativizar la significación histórica de la Revolución Cubana sin precipitarse en una actitud muy parecida a la deserción. Luego… ¿en cuántos Estados del mundo priman los criterios de solidaridad y cooperación por sobre los criterios de mercado? Cuba fue (y todavía es) uno de los escasos sitios en el mundo donde los valores humanos no se admiten sólo como ficción. Y no hubo naufragio o bloqueo que alterara esta condición. ¿Acaso existe en el mundo un pueblo que, como el cubano, presente rasgos tan marcados de una cultura distributiva e igualitaria? ¿Cuántos Estados, cuántos pueblos, están prestos a apoyar, sin retaceos de ninguna índole, a cualquier fuerza de signo anticolonialistas, antiimperialista y anticapitalista que levante la cabeza en cualquier rincón del planeta? Apoyar aquí es: entregar la propia riqueza, no lo que sobra, como dijo Fidel alguna vez. Literalmente, es sacarse el pan de la boca para que otro, en la otra punta del planeta, recobre su dignidad. ¿Cuántos pueblos desarrollaron esa conciencia que sólo aflora cuando se asume la responsabilidad de luchar por la liberación de otros pueblos? Cuba, promotora de las diversas culturas de liberación, ha sido la antítesis exacta del “fascismo exterior” de los Estados Unidos.


FIDEL: 90 AÑOS | RESUMEN LATINOAMERICANO Los anacronismos políticos (la matriz centralizada del socialismo, por ejemplo) y las opacidades culturales que arrastra el sistema cubano, el hecho de que fuera concebido para otra época histórica, el adormecimiento de la dinámica de las incitaciones, no le impidió y no le impide cumplir con roles históricos que, en ciertos planos, siguen siendo de vanguardia. Cuba no ha cesado un instante de poner en tensión al poder hegemónico mundial y la política global del Imperio. Esa persistencia es mérito invalorable de Fidel y del pueblo cubano. Asimismo, sigue existiendo una simbiosis descarada entre los enemigos de la Revolución Cubana y los enemigos de la Revolución de Nuestra América. (Que es lo mismo que decir: enemigos de la independencia de Cuba y enemigos de la independencia de Nuestra América). Decir que Fidel fue y es un gran estadista es quedarse muy corto. Fidel supo ser el nombre de la utopía realista en el mundo periférico. Fue el arquitecto principal del espacio utópico más importante del mundo en la segunda mitad del siglo XX. Un espacio que habilitó las fantasías heroicas más maravillosas. Un espacio que supo ser, según los contextos, tan real como simbólico o más simbólico que real. Pero siempre necesario e imprescindible como referencia vivificadora para los hombres y las mujeres que, en cualquier rincón del planeta, resistían, luchaban y soñaban. Ciertamente, Fidel no tuvo otra alternativa que conservar ese espacio utópico en la más absoluta soledad, en medio de la dispersión de las fuerzas populares derrotadas en el resto del mundo, en una ínsula subdesarrollada, excluida, bloqueada y en medio de un inmenso océano de capitalismo envalentonado por lo que parecía su triunfo definitivo e irreversible. Nunca hay que olvidar que Fidel y el pueblo cubano tuvieron que ingeniárselas para conservarse al frente del proceso de emancipación del capitalismo y al mismo tiempo garantizar la reproducción social en las peores condiciones materiales y geopolíticas. Durante las décadas del letargo neo-liberal, Fidel tuvo que ser el único “diablo”. O se vio obligado a compartir la condición “diabólica” con figuras desprovistas de toda proyección civilizatoria, incluso tuvo que convivir con diablos en pequeña escala o efímeros. Nunca dejó de ser el gran diablo del siglo XX, aún en el punto de máxima reducción del campo de maniobras y de máximo deterioro de la solidaridad externa. Esa soledad explica, en parte (y sólo en parte), que ese espacio saliera un tanto abollado, con sus dotes arquetípicas y heréticas menguadas y sin la capacidad seductora de otrora. Como no podía ser de otro modo, Fidel fue instigador del otro gran diablo, el principal diablo en lo que va del siglo XXI (y que se nos fue demasiado pronto): Hugo Chávez. A pesar de las diferencias respecto de los trayectos y las estrategias emancipatorias actuales –y, posiblemente, futuras– la Revolución Cubana y Fidel son y serán una estación fundamental de la revolución en Nuestra América, una referencia insoslayable. Vale decir también que si el mundo no fue estrictamente unipolar hace algunas décadas, si los extirpadores de utopías no lograron un triunfo absoluto, si el poder hegemónico del capital no logró transformar toda la mentira en verdad, si la moral de los luchadores y los revolucionarios conservó algunos pedestales, si el futuro no cayó en la desgracia más absoluta, fue por Fidel y por el pueblo cubano. Fidel y el pueblo cubano fueron la última trinchera que evitó que regresión política y cultural impuesta por neoliberalismo haya sido más devastadora de lo que fue. Sin Fidel y sin el pueblo cubano, sin el deseo, el entusiasmo y la audacia de ambos, posiblemente hoy no se hablaría de “tendencias”

o “transiciones geo-económicas a la multipolaridad”, del posible inicio de un “ciclo alter-mundialista”, de “programas mínimos anticapitalistas”, de la reconfiguración de las relaciones Sur-Sur, o de la emergencia de un nuevo paradigma emancipatorio (que, en muchos aspectos, es sustancialmente diferente al cubano histórico). Sucede que también esa capacidad para sobrellevar la soledad y para conservar una parte de la axiología revolucionaria más valiosa, para salvarla del naufragio y permitirle que llegue a otra orilla; en fin, esa obstinación formidable a la hora de conservar el optimismo de la voluntad, explican la permanencia del castrismo como movimiento internacional antiimperialista y emancipador. Fidel fue el héroe de mil batallas a favor de la humanización. Eterno luchador contra las lógicas mercantiles y la oquedad filantrópica, contra la política enajenada, contra la alienación cultural. Su figura resumió a lo largo de seis décadas todas las resistencias contra las diversas expresiones de la barbarie del etnocentrismo occidental y contra el despotismo capitalista. Existen aspectos del liderazgo de Fidel que no pudieron ser mellados por la vejez y la rutina. Fidel sigue siendo el patriarca del anticolonialismo, una bandera de esperanza de los desposeídos y las desposeídas contra la voracidad de un sistema depredador.

Fidel es el nombre del internacionalismo en su expresión más alta. El internacionalismo que abreva en Simón Bolívar, en José Martí y en las mejores versiones del “internacionalismo proletario”. Un internacionalismo generoso y concreto, jamás ingenuo y mucho menos declamatorio. El dominicano Pedro Henríquez Ureña decía –¡en 1936!– que el pueblo cubano, en su rebeldía de casi un siglo, era el que más horas y más vidas había ofrendado por la libertad. Fidel y buena parte de la “Generación del Centenario” supieron recoger esa herencia, la conservaron, la perfeccionaron, la proyectaron. Fidel es el nombre de lo que posee la capacidad de ver el triunfo en la derrota, desde el Moncada hasta –seguramente– el último aliento. Fidel es la voluntad que no sabe de vacilaciones. Fidel es el nombre de lo que no quiso ser modelo pero siempre fue ejemplo. “Nadie sabe realmente como construir el socialismo”, dijo alguna vez, no hace tanto. Fidel es el nombre del espíritu desmitificador. Fidel es punto de referencia imprescindible para quienes dedican sus días a sembrar la conciencia colectiva solidaria, a amar y a fundar, al decir de José Martí. La voz grande y briosa de Fidel sobrevivirá a los lacayos y a los reformistas, a los títeres tele-comandados, a cualquier moda “post”. Sobrevivirá a todas las agendas imperialistas.

Sobrevivirá a los hipócritas que se preocupan por los derechos humanos en Cuba al tiempo que maquillan (¡o celebran abiertamente!) el poder de las cosas sobre las personas, las tropelías del capitalismo “democrático” y del Estado burgués en el resto del planeta. Sobrevivirá también a los pragmáticos (dentro y fuera de Cuba), predispuestos a las concesiones a cualquier precio, admiradores de modelos anacrónicos y pseudosocialistas como el vietnamita o el chino. Sobrevivirá a los esquemas de los burócratas. Sobrevivirá a la hojarasca, al rebullicio, a las requisas, a los fiascos y a los resabios. La voz prodigiosa e intransigente de Fidel sobrevivirá definitiva, combativa y resistente, por los siglos de los siglos. Fidel persistirá como significante funesto para todo molde imperialista y neocolonialista, como significante saboteador del poder de la mercancía y la voracidad de la acumulación primitiva. Permanecerá como el nombre de la realización de lo inefable, al decir de Goethe. Fidel flotará siempre sobre esta tierra, lo respiraremos en cada selva, páramo montaña, en cada suburbio, barriada y fábrica de Nuestra América, en cada periferia pobre y oprimida del mundo. La humanidad conmemora los 90 años de uno de sus quijotes más emblemáticos. La utopía de Nuestra América celebra los 90 años de uno de sus principales comandantes. ◄

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RESUMEN LATINOAMERICANO | FIDEL: 90 AÑOS

Fidel y un discurso memorable y de extraordinaria vigencia

“Esta guerra no la ganó nadie

más que el pueblo” El 8 de enero de 1959, cuando las columnas de esforzados guerrilleros y guerrilleras ya habían arribado victoriosos a La Habana, Fidel pronuncia un vibrante discurso ante una muchedumbre en Ciudad Libertad. En estos principales fragmentos está la esencia de lo que han sido estos 57 años de Revolución Cubana bajo la conducción del más grande revolucionario del siglo XX y lo que va del actual. “Compatriotas: Yo sé que al hablar esta noche aquí se me presenta una de las obligaciones más difíciles, quizás, en este largo proceso de lucha que se inició en Santiago de Cuba, el 30 de noviembre de 1956. El pueblo escucha, escuchan los combatientes revolucionarios, y escuchan los soldados del Ejército, cuyo destino está en nuestras manos. Creo que es este un momento decisivo de nuestra historia: la tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil. Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario. Engañar al pueblo, despertarle engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias, y estimo que al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo. ¿Cómo ganó la guerra el Ejército Rebelde? Diciendo la verdad. ¿Cómo perdió la guerra la tiranía? Engañando a los soldados. Cuando nosotros teníamos un revés, lo declarábamos por “Radio Rebelde”, censurábamos los errores de cualquier oficial que lo hubiese cometido, y advertíamos a todos los compañeros para que no le fuese a ocurrir lo mismo a cualquier otra tropa. No sucedía así con las compañías del Ejército. Distintas tropas caían en los mismos errores, porque a los oficiales y a los soldados jamás se les decía la verdad. Y por eso yo quiero empezar —o, mejor dicho, seguir— con el mismo sistema: el de decirle siempre al pueblo la verdad. Se ha andado un trecho, quizás un paso de avance considerable. Aquí estamos en la capital, aquí estamos en Columbia, parecen victoriosas las fuerzas revolucionarias; el gobierno está constituido, reconocido por numerosos países del mundo, al parecer se ha conquistado la paz; y, sin embargo, no debemos estar optimistas. Mientras el pueblo reía hoy, mientras el pueblo se alegraba, nosotros nos preocupábamos; y mientras más extraordinaria era la multitud que acudía a recibirnos, y mientras más extraordinario era el júbilo del pueblo, más grande era nuestra preocupación, porque más grande era también nuestra responsabilidad ante la historia y ante el pueblo de Cuba. La Revolución tiene ya enfrente un ejército de zafarrancho de combate. ¿Quiénes pueden ser hoy o en adelante los enemigos de la Revolución? ¿Quiénes pueden ser ante este pueblo victorioso, en adelante, los enemigos de la Revolución? Los peores enemigos que en

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lo adelante pueda tener la Revolución Cubana somos los propios revolucionarios. Es lo que siempre les decía yo a los combatientes rebeldes: cuando no tengamos delante al enemigo, cuando la guerra haya concluido, los únicos enemigos de la Revolución podemos ser nosotros mismos, y por eso decía siempre, y digo, que con el soldado rebelde seremos más rigurosos que con nadie, que con el soldado rebelde seremos más exigentes que con nadie, porque de ellos dependerá que la Revolución triunfe o fracase. De revolucionarios hemos estado oyendo hablar mucho tiempo. Yo recuerdo mis primeras impresiones del revolucionario, hasta que el estudio y alguna madurez me dieron nociones de lo que era realmente una revolución y de lo que era realmente un revolucionario. Las primeras impresiones del revolucionario las escuchábamos nosotros de niño, y oíamos decir: “Fulano fue revolucionario, estuvo en tal combate, o en tal operación, o puso bombas”, “Mengano era revolucionario...”, incluso se creó una casta de revolucionarios, y entonces había revolucionarios que querían vivir de la revolución, querían vivir a título de haber sido revolucionarios, de haber puesto una bomba o dos bombas; y es posible que los que más hablaban eran los que menos habían hecho. Pero, es lo cierto que acudían a los ministerios a buscar puestos, a vivir de parásitos, a cobrar el precio de lo que habían hecho en aquel momento, por una revolución que desgraciadamente no llegó a realizarse, porque estimo que la primera que parece que tiene mayores posibilidades de realizarse es la Revolución actual, si nosotros no la echamos a perder... El revolucionario aquel de mis primeras impresiones de niño andaba con una pistola 45 en la cintura, y quería vivir por sus respetos; había que temerle: era capaz de matar a cualquiera; llegaba a los despachos de los altos funcionarios con aire de hombre al que había que oír; y en realidad se preguntaba uno: ¿Dónde está la revolución que esta gente hizo, estos revolucionarios? Porque no hubo revolución, y hubo muy pocos revolucionarios. Lo primero que tenemos que preguntarnos los que hemos hecho esta Revolución es con qué intenciones la hicimos; si en alguno de nosotros se ocultaba una ambición, un afán de mando, un propósito innoble; si en cada uno de los combatientes de esta Revolución había un idealista o con el pretexto del idealismo se perseguían otros fines; si hicimos esta Revolución pensando que apenas la tiranía fuese derrocada íbamos a disfrutar de los gajes del poder; si cada uno de nosotros se iba a montar en una “cola de

pato”, si cada uno de nosotros iba a vivir como un rey, si cada uno de nosotros iba a tener un palacete, y en adelante para nosotros la vida sería un paseo, puesto que para eso habíamos sido revolucionarios y habíamos derrocado la tiranía; si lo que estábamos pensando era quitar a unos ministros para poner otros, si lo que estábamos pensando simplemente era quitar unos hombres para poner otros hombres; o si en cada uno de nosotros había verdadero desinterés, si en cada uno de nosotros había verdadero espíritu de sacrificio, si en cada uno de nosotros había el propósito de darlo todo a cambio de nada, y si de antemano estábamos dispuestos a renunciar a todo lo que no fuese seguir cumpliendo sacrificadamente con el deber de sinceros revolucionarios. Esa pregunta hay que hacérsela, porque de nuestro examen de conciencia puede depender mucho el destino futuro de Cuba, de nosotros y del pueblo. Cuando yo oigo hablar de columnas, cuando oigo hablar de frentes de combate, cuando oigo

hablar de tropas más o menos numerosas, yo siempre pienso: he aquí nuestra más firme columna, nuestra mejor tropa, la única tropa que es capaz de ganar sola la guerra: ¡Esa tropa es el pueblo! Más que el pueblo no puede ningún general; más que el pueblo no puede ningún ejército. Si a mí me preguntaran qué tropa prefiero mandar, yo diría: prefiero mandar al pueblo porque el pueblo es invencible. Y el pueblo fue quien ganó esta guerra, porque nosotros no teníamos tanques, nosotros no teníamos aviones, nosotros no teníamos cañones, nosotros no teníamos academias militares, nosotros no teníamos campos de reclutamiento y de entrenamiento, nosotros no teníamos divisiones, ni regimientos, ni compañías, ni pelotones, ni escuadras siquiera. Luego, ¿quién ganó la guerra? El pueblo, el pueblo ganó la guerra. Esta guerra no la ganó nadie más que el pueblo —y lo digo por si alguien cree que la ganó él, o por si alguna


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tropa cree que la ganó ella. Y por lo tanto, antes que nada está el pueblo. Pero hay algo más: la Revolución no me interesa a mí como persona, ni a otro comandante como persona, ni al otro capitán, ni a la otra columna, ni a la otra compañía; la Revolución al que le interesa es al pueblo. Una de las ansias mayores de la nación, consecuencia de los horrores padecidos, por la represión y por la guerra, era el ansia de paz, de paz con libertad, de paz con justicia, y de paz con derechos. Nadie quería la paz a otro precio, porque Batista hablaba de paz, hablaba de orden, y esa paz no la quería nadie, porque hubiese sido la paz a costa del sometimiento. Tiene hoy el pueblo la paz como la quería: una paz sin dictadura, una paz sin crimen, una paz sin censura, una paz sin persecución. El crimen más grande que pueda cometerse hoy en Cuba, repito, el crimen más grande que pueda hoy cometerse en Cuba sería un crimen contra la paz. Lo que no perdonaría hoy nadie en Cuba sería que alguien conspirase contra la paz. Todo el que haga hoy algo contra la paz de Cuba, todo el que haga hoy algo que ponga en peligro la tranquilidad y la felicidad de millones de madres cubanas, es un criminal y es un traidor. Como pienso así, yo digo y yo juro ante mis compatriotas que si cualquiera de mis compañeros, o nuestro movimiento, o yo, fuésemos el menor obstáculo a la paz de Cuba, desde ahora mismo el pueblo puede disponer de todos nosotros y decirnos lo que tenemos que hacer. Porque soy un hombre que sabe renunciar, porque lo he demostrado más de una vez en mi vida, porque eso he enseñado a mis compañeros, tengo moral y me siento con fuerza y autoridad suficientes para hablar

en un instante como este. Y a los primeros que tengo que hablarles así es a los revolucionarios; y si fuere preciso, o mejor dicho, porque es preciso decirlo a tiempo. Terminó la lucha de acuerdo con la correlación de fuerzas que había, porque por algo las columnas nuestras atravesaron las llanuras de Camagüey, perseguidas por miles de soldados y por la aviación, y llegaron a Las Villas; y porque el Ejército Rebelde tenía al comandante Camilo Cienfuegos, en Las Villas, y porque tenía al comandante Ernesto Guevara en Las Villas (APLAUSOS PROLONGADOS) el día 1º de Enero, a raíz de la traición de Cantillo. Porque los tenía allí, digo, el día Primero le pude dar la orden al comandante Camilo Cienfuegos de que avanzara con 500 hombres sobre la capital y atacara Columbia; porque tenía al comandante Ernesto Guevara en Las Villas, pude decirle que avanzara sobre la capital y se apoderara de La Cabaña. Todos los regimientos, todas las fortalezas militares de importancia, quedaron en poder del Ejército Rebelde, y esas no nos las dio nadie, no es que nadie dijera: “Vete para allí, vete para allí, vete para allí”; fue nuestro esfuerzo y nuestro sacrificio, nuestra experiencia y nuestra organización, lo que condujo a esos resultados. ¿Quiere decir que los otros no hayan luchado? No. ¿Quiere decir que los otros no tengan méritos? No. Porque todos hemos luchado, porque ha luchado todo el pueblo. En La Habana no había ninguna Sierra, pero hay cientos de muertos, de compañeros que cayeron asesinados por cumplir con sus deberes revolucionarios. En La Habana no había ninguna Sierra y, sin embargo, la huelga general fue un factor decisivo para que el triunfo de la Revolución fuera completo. Lo que yo he dicho en otra parte: nadie

vaya a creer que las cosas se van a resolver de la noche a la mañana. La guerra no se ganó en un día, ni en dos, ni en tres, y hubo que luchar duro; la Revolución tampoco se ganará en un día, ni se hará todo lo que se va a hacer en un día. Además, le he dicho al pueblo en otros actos que no se vayan a creer que esos ministros son unos sabios —empiezo por decirles que ninguno ha sido ministro antes, o casi ninguno. Así que nadie sabe ser ministro, eso es una cosa nueva para ellos; lo que están es llenos de buenas intenciones. Y yo digo en esto, igual que digo de los comandantes rebeldes: miren, el comandante Camilo Cienfuegos no sabía de guerra, ni de manejar un arma, absolutamente nada. El Che no sabía nada; cuando conocí al Che en México se dedicaba a disecar conejos y hacer investigaciones médicas. Raúl tampoco sabía nada; Efigenio Ameijeiras tampoco sabía nada; y al principio no sabían nada de guerra, y al final se les podía decir, como les dije: “Comandante, avance sobre Columbia, y tómela”; “Comandante, avance sobre La Cabaña, y tómela”; “Avance sobre Santiago, y tómelo”, y yo sabía que lo tomaban...¿Por qué? Porque habían aprendido. Es posible que los ministros ahora no tengan grandes aciertos, pero estoy seguro de que dentro de unos meses van a saber resolver todos los problemas que les presente el pueblo, porque tienen lo más importante: el deseo de acertar y de ayudar al pueblo; y, sobre todo, estoy seguro de que ni uno solo, jamás, cometerá una de las faltas clásicas de los ministros. ¿Ustedes saben cuál es, no? (EXCLAMACIONES DE: “¡Robar!”, “¡Robar!”) ¡Ah!, ¿cómo lo saben? Pues, sobre todo, eso: la moral, la honradez de esos compañeros. No serán sabios, porque

aquí nadie es sabio, pero sí les aseguro que hay honrados de sobra, que es lo que se está pidiendo. ¿No es lo que ha estado pidiendo el pueblo siempre, un gobierno honrado? (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”) Entonces, vamos a darles un voto de confianza, vamos a dárselo, vamos a esperar (EXCLAMACIONES). Sí, son del “26” la mayoría, pero si no sirven, después vendrán los del 27, o los del 28. Ya sabemos que hay mucha gente capacitada en Cuba, pero todos no pueden ser ministros. ¿O es que acaso el “26 de Julio” no tiene derecho a hacer un ensayo de gobernar la República? (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!”). Así que eso es todo por hoy. Realmente, nada más me falta algo... Si supieran, que cuando me reúno con el pueblo se me quita el sueño, el hambre; todo se me quita. ¿A ustedes también se les quita el sueño, verdad? (EXCLAMACIONES DE: “¡Sí!) Lo importante, o lo que me hace falta por decirles, es que yo creo que los actos del pueblo de La Habana hoy, las concentraciones multitudinarias de hoy, esa muchedumbre de kilómetros de largo —porque esto ha sido asombroso, ustedes lo vieron; saldrá en las películas, en las fotografías—, yo creo que, sinceramente, ha sido una exageración del pueblo, porque es mucho más de lo que nosotros merecemos (EXCLAMACIONES DE: “¡No!”). Sé, además, que nunca más en nuestras vidas volveremos a presenciar una muchedumbre semejante, excepto en otra ocasión —en que estoy seguro de que se van a volver a reunir las muchedumbres—, y es el día en que muramos, porque nosotros, cuando nos tengan que llevar a la tumba, ese día, se volverá a reunir tanta gente como hoy, porque nosotros ¡jamás defraudaremos a nuestro pueblo!” ◄

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RESUMEN LATINOAMERICANO | FIDEL: 90 AÑOS

La raíz martiana de Fidel

El parto de las ideas ► Por Graziella Pogolotti

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omenzaban los 80 del pasado siglo cuando el compañero Fidel concedió una entrevista a un académico junto a un congresista, norteamericanos ambos. Fue publicada entonces en un folleto por la Editora Política. De aquella lectura, recuerdo dos puntos que me han parecido siempre reveladores de aspectos esenciales de su pensamiento y conducta. A la pregunta sobre el empleo frecuente de la improvisación en los discursos, respondió que lo hacía por falta de tiempo, pero también porque a la gente le gusta ver el parto de las ideas. Creo que la observación trasluce un profundo conocimiento de la sicología social. Provoca un diálogo implícito con el oyente, convocado de esa manera a la participación activa, tal y como lo describe el Che en El socialismo y el hombre en Cuba. Más adelante, casi al término de la conversación, evocando al filósofo griego Heráclito, afirmaba que el hombre no puede bañarse dos veces en las mismas aguas, no solo porque las aguas no son las mismas, sino porque el hombre tampoco es el mismo. En síntesis, con empleo de la dialéctica, demostraba la necesidad del cambio en función del yo y sus circunstancias. A pesar de las numerosas obras publicadas sobre el Che y Fidel, subsiste un enorme vacío en cuanto a la evaluación del pensamiento de la Revolución Cubana y el debate de ideas desarrollado en el mundo en los últimos 150 años. Nada sale de la nada. Por ello, nuestras fuentes son diversas. Proceden de los libros y de la experiencia vivida. Se nutren de la historia nacional en sus vínculos con la América Latina y con el resto del mundo, esa articulación entre lo local y lo universal tan anhelada por Carpentier. La raíz martiana, nunca reducida a citas descontextualizadas, sigue recorriendo nuestro ideario. El Maestro comprendió la singularidad de nuestra América y para ella diseñó sus propuestas educacionales y analizó críticamente la Conferencia Monetaria celebrada en Washington. Sin ser economista de profesión, diagnosticó los peligros que nos amenazaban en un terreno altamente técnico y de gran complejidad. En lo que se refiere a la guerra de Cuba, Martí estudió los problemas que contribuyeron a la derrota de la lucha iniciada por Céspedes. Hubo las fracturas internas en razón del localismo, de confrontaciones entre algunos protagonistas y diferencias nacidas de la variedad de posiciones ideológicas. Dificultades similares surgieron a la hora de recabar fondos

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en el exterior para armar expediciones. Los potentados cubanos que disfrutaban largas temporadas en Europa y en Estados Unidos fueron remisos a la hora de entregar la ayuda demandada. Martí edificó el consenso entre los veteranos y los pinos nuevos, fue haciendo el Partido Revolucionario desde abajo, siguiendo la línea de masas, como se diría más tarde, y recaudó fondos centavo a centavo con el respaldo de la emigración trabajadora. Marx, Engels y Lenin han sido también para nosotros herramientas para el análisis de la realidad. A esa fuente se incorporó el pensamiento socialista latinoamericano con figuras tan imprescindibles como Mella y Mariátegui. Con la fragua de esos ingredientes de vida y estudio, hemos tenido plena conciencia de que ningún modelo era trasplantable a nuestro contexto por motivos económicos, históricos y culturales. En La historia me absolverá, Fidel establece una definición inclusiva de pueblo. Descarta tan solo a las capas que mantienen vínculos de intereses económicos con el imperialismo. Más adelante, en vísperas de Girón, se referirá a nuestra Revolución socialista «de los humildes, por los humildes y para los humildes». El empleo preciso de las preposiciones evidencia la intencionalidad orientada a un proyecto participativo, hecho con las manos y la inteligencia de todos. Y que a todos pertenece. El aprendizaje de infancia y juventud en Birán, unido a la experiencia de la Sierra, le revelaron la extrema precarización del campesinado y su potencial revolucionario. Ante las desviaciones sectarias, Fidel encontró el respaldo popular. Con la verdad en la mano, ha contado siempre con la confianza de las masas. En medio de la euforia del triunfo, advirtió que tendríamos que vencer obstáculos mayores. Predijo el derrumbe de la URSS antes de que se produjeran los acontecimientos definitivos. Coincidió con el Che en conceder importancia al desarrollo de la conciencia y en rechazar esquemas y dogmas. En nombre de la Revolución no nos pidió que creyéramos. Nos invitó a leer y a pensar. El pensamiento renovador de la Revolución se inscribe en el debate contemporáneo. Se inscribe en la corriente tricontinental orientada al desmontaje de todas las expresiones de colonialismo atrincheradas hoy en el poder financiero y en la ideología neoliberal. En enero de 1959, mi padre publicó un artículo titulado Soldado y maestro. Destacaba entonces la intención pedagógica en los discursos de Fidel. Esta voluntad de hacer conciencia responde también a la tradición martiana.◄

Fidel despide a Hugo Chávez:

“Perdimos a nuestro mejor amigo”

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l 5 de marzo, en horas de la tarde, falleció el mejor amigo que tuvo el pueblo cubano a lo largo de su historia. Una llamada por vía satelital comunicó la amarga noticia. El significado de la frase empleada era inconfundible. Aunque conocíamos el estado crítico de su salud, la noticia nos golpeó con fuerza. Recordaba las veces que bromeó conmigo diciendo que cuando ambos concluyéramos nuestra tarea revolucionaria, me invitaría a pasear por el río Arauca en territorio venezolano, que le hacía recordar el descanso que nunca tuvo. Nos cabe el honor de haber compartido con el líder bolivariano los mismos ideales de justicia social y de apoyo a los explotados. Los pobres son los pobres en cualquier parte del mundo. “Deme Venezuela en qué servirla: ella tiene en mí un hijo.”, proclamó el Héroe Nacional y Apóstol de nuestra independencia, José Martí, un viajero que sin limpiarse el polvo del camino, preguntó dónde estaba la estatua de Bolívar. Martí conoció el monstruo porque vivió en sus entrañas. ¿Es posible ignorar las profundas palabras que vertió en carta inconclusa a su amigo Manuel Mercado víspera de su caída en combate?: “…ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas…”. Habían transcurrido entonces 66 años desde que el Libertador Simón Bolívar escribió: “… los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la Libertad”. El 23 de enero de 1959, 22 días después

del triunfo revolucionario en Cuba, visité Venezuela para agradecer a su pueblo, y al gobierno que asumió el poder tras la dictadura de Pérez Jiménez, el envío de 150 fusiles a fines de 1958. Dije entonces: “…Venezuela es la patria de El Libertador, donde se concibió la idea de la unión de los pueblos de América. Luego, Venezuela debe ser el país líder de la unión de los pueblos de América; los cubanos respaldamos a nuestros hermanos de Venezuela. “He hablado de estas ideas no porque me mueva ninguna ambición de tipo personal, ni siquiera ambición de gloria, porque, al fin y al cabo, la ambición de gloria no deja de ser una vanidad, y como dijo Martí: ‘Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.’” “Así que, por tanto, al venir a hablarle así al pueblo de Venezuela, lo hago pensando honradamente y hondamente, que si queremos salvar a la América, si queremos salvar la libertad de cada una de nuestras sociedades, que, al fin y al cabo, son parte de una gran sociedad, que es la sociedad de Latinoamérica; si es que queremos salvar la revolución de Cuba, la revolución de Venezuela y la revolución de todos los países de nuestro continente, tenemos que acercarnos y tenemos que respaldarnos sólidamente, porque solos y divididos fracasamos.” ¡Eso dije aquel día y hoy, 54 años después, lo ratifico! Debo solo incluir en aquella lista a los demás pueblos del mundo que durante más de medio siglo han sido víctimas de la explotación y el saqueo. Esa fue la lucha de Hugo Chávez. Ni siquiera él mismo sospechaba cuán grande era. ¡Hasta la victoria siempre, inolvidable amigo! Fidel Castro Ruz Marzo 11 de 2013 12 y 35 a.m.


FIDEL: 90 AÑOS | RESUMEN LATINOAMERICANO

El Fidel que yo conozco

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►Por Gabriel García Márquez

u devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico. Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar. Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia. José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos. Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha

propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante. Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina… hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar. Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas… pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble. Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita. Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo

ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención. Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día. Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia. No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados. Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino

del mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo. Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de transmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal. Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia. Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina.◄

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RESUMEN LATINOAMERICANO | FIDEL: 90 AÑOS

Fidel y su apoyo a la tarea de Vilma Espín

“La lección que nos están dando las mujeres”

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esde el comienzo de la Revolución Fidel Castro demostró su compromiso constante en la necesidad del empoderamiento de las mujeres y en cambiar los rezagos machistas en la cultura heredada colonial y capitalista. En Cuba con la lucha de más de 4 millones de mujeres organizadas en la Federación de Mujeres Cubanas han conseguido la igualdad de derechos en la Constitución, el Código de Familia y otros instrumentos. Se cuenta con una fuerza laboral del 66 % de trabajadoras sobre todo en salud, educación y judicial, con igual salario entre hombres y mujeres. Un 49 % de los escaños parlamentarios ocupados por mujeres -cuarta nación del mundo con mayor representación. En Cuba las mujeres acceden a la salud y educación gratuitamente y al aborto seguro y gratuito, reivindicación histórica en Latinoamérica. No existe trata de mujeres o niñas ni existen los femicidios como en los países capitalistas del continente. Todo ello a pesar de un bloqueo brutal desde hace 54 años. Fidel no desaprovechó encuentros con su pueblo en fechas históricas y memorables para recalcar la importancia de la liberación de las mujeres, para alcanzar la verdadera Revolución. Junto con Vilma Espin, Secretaria General de la Federacion, encabezaba los Congresos de mujeres y mantenía conversaciones con ellas alentándolas y felicitándolas en sus logros y también haciendo autocrítica con sus compañeros sobre el machismo en distintos aspectos de la vida. Estos son algunos extractos de discursos de Fidel sobre las mujeres rescatados del libro “Mujeres y Revolución” de Fidel Castro Ruz. V Plenaria nacional de la Federación de Mujeres Cubanas, 9 de diciembre de 1966, “Año de la Solidaridad” “Cuando nosotros llegamos esta noche aquí, le dije a un compañero que este fenómeno de las mujeres en la Revolución era una Revolución dentro de otra Revolución. Y si a nosotros nos preguntaran qué es lo más revolucionario que está haciendo la Revolución, responderíamos que lo más revolucionario que está haciendo la Revolución es precisamente esto; es decir, la revolución que está teniendo lugar en las mujeres de nuestro país. Si nos preguntaran cuáles son las cosas que más nos han enseñado en la Revolución, responderíamos que una de las lecciones más interesantes que los revolucionarios estamos recibiendo en la Revolución es la lección que nos están dando las mujeres”. “La discriminación por razones de raza o de sexo no podía desaparecer de ninguna manera dentro de una sociedad de clases, dentro de una sociedad de explotadores y explotados; los problemas de la discriminación por razones de raza y de sexo han desaparecido en nuestro país, porque desapareció la base de esas dos discriminaciones que es, sencillamente, la explotación del hombre por el hombre (…) Ahora bien, ¿la desaparición de la explotación del hombre por el hombre significa que se hayan creado todas las condiciones, inmediatamente, para que la mujer ocupe un lugar superior dentro de la

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►Por María Torrellas

Fidel y Vilma Espín: responsables fundamentales en impulsar el empoderamiento de las mujeres revolucionarias cubanas.

sociedad? No. No significa que se han creado todas las condiciones, porque las condiciones para la liberación de la mujer, las condiciones para el desarrollo pleno de la mujer dentro de una sociedad, las condiciones para una igualdad de derechos realmente, o para una igualdad real de la mujer y el hombre en una sociedad, necesita una base material, necesita tener como base el desarrollo económico y el desarrollo social del país”. Discurso de Clausura del XIII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, 1973. (…) “Formar una maestra cuesta, ¡cuesta bastante…! Formar una enfermera cuesta, ¡cuesta bastante…! Los años que hay que estar desde la primaria y la secundaria… Y una mujer calificada. Y la falta que nos hacen los maestros. Pero si alguien tenía un buen sueldo, un joven, y se casaba con la maestra, le decía: “No trabajes, no hace falta”. Y el país perdía la maestra. Y el país perdía la enfermera. Desde luego que cuando el país pierde la maestra y la enfermera, no lo pierde solo por el dinero, sino por los rezagos de machismo y de superhombrismo y de todas esas cosas que todavía nos quedan”. Discurso del Acto Central en Conmemoración del XXI Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada, 1974. (…) Esta cuestión del número de mujeres electas es muy importante, porque no hay duda de que 3 % de mujeres electas en las elecciones de las circunscripciones es realmente un número dolorosamente bajo; sobre todo si se tiene en cuenta que la mitad de la población es femenina, que las mujeres

apoyan entusiásticamente la Revolución, y que las mujeres suelen tener en un grado muy alto las virtudes que se consideran necesarias en un revolucionario y las virtudes que se consideran necesarias en un cuadro dirigente administrativo y político. Es que, en eso demuestra precisamente cómo todavía las mujeres sufren determinadas situaciones de discriminación y desigualdad, como todavía tenemos atrasos culturales y cómo todavía en los resquicios de nuestras conciencias quedan viejos hábitos de pensar que corresponden al pasado. (…) Este mismo año tendrá lugar el Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas, y este problema de la desigualdad subsistente es uno de los puntos fundamentales de sus tesis. No olvidemos lo que dijo Lenin de que el proletariado no podrá alcanzar su victoria definitiva hasta que no logre conquistar la plena libertad de la mujer. Un ejemplo de la importancia de la mujer en la lucha por la liberación y de las cualidades de las mujeres, ahí lo tenemos en la compañera Nguyen Thi Dinh, vicecomandante de la Fuerzas Armadas de Lieberación Popular en Vietnam del Sur. ¡Ahí lo tenemos! ¡Y en esas heroínas combatientes de Vietnam del Sur aquí presentes, en cuyos pechos no caben las medallas que se han ganado con su heroísmo en los combates y en la lucha por la liberación de su país!” Discurso en el II Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas, 1974 (…) ¿Cuál fue el eje, el centro de los análisis y de los esfuerzos de este Congreso? ¡La lucha por la igualdad de la mujer! ¡La lucha por la integración plena de la mujer cubana en la sociedad! (…) Al conversar con algunas compañera

delegadas a este Congreso, ellas expresaban con gran satisfacción y júbilo que en estos días muchos de sus compañeros se habían quedado en la casa atendiendo a los niños, para que ellas pudieran venir al Congreso. Es incuestionable que si esas mujeres no hubieran estado integradas en la Federación y realizando estos trabajos, si no fuesen militantes de la Revolución y si no estuviesen participando en este Congreso, tal problema nunca se habría presentado en sus hogares, y ni siquiera habría existido la oportunidad de que esos compañeros tomaran conciencia de tal necesidad y de tales deberes. (…) Ustedes ( las mujeres) a veces dicen que han aprendido de nosotros, pero la realidad es que es mucho más lo que aprendemos nosotros de ustedes, lo que aprendemos del pueblo, lo que aprendemos de las masas. Porque siempre renuevan y fortifican nuestra confianza, nuestra fe, nuestro entusiasmo revolucionario. Ustedes nos ayudan a educarnos a nosotros. Y cuando digo nosotros, lo digo no solo como dirigente del Partido, lo digo también como hombre. Nos ayudan a todos, a todos los hombres, a todos los revolucionarios a tomar más clara conciencia de estos problemas, y ayudan al Partido y ayudan a los dirigentes de la Revolución; un Partido donde hay un porcentaje altísimo de hombres en la dirección, un Gobierno donde hay un porcentaje altísimo de hombres; de modo que pareciera un Partido de hombres y un Estado de hombres y un Gobierno de hombres. Tiene que llegar el día en que tengamos un Partido de hombres y mujeres, y una Dirección de hombres y mujeres, y un Estado de hombres y mujeres, y un Gobierno de hombres y mujeres. Y creo que todos los compañero están conscientes de que esa es una necesidad de la Revolución, de la sociedad y de la Historia”. ◄


FIDEL: 90 AÑOS | RESUMEN LATINOAMERICANO

Fidel,

Comandante de los jóvenes y los pueblos ►Por Randy Perdomo García …“el joven no solo es lógico que sea alegre y es justísimo que busque alegría en todo lo que haga; pero sobre todo los jóvenes deben de tener presente y deben de ser atraídos, y a la larga serán atraídos, por las grandes empresas, por las grandes tareas, por las grandes obras”. Fidel1

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i a la altura del mes de agosto del 2016, cuando recién me he graduado en Filosofía Marxista Leninista por la Universidad de La Habana me preguntase ¿Qué puedo hacer por Cuba?; si al contemplar con alegría a niñas y niños que muestran su expectativa por el conocimiento me preguntase ¿Cómo decirle que se espera mucho de ellos cuando crezcan?; pensando en los jóvenes que entran en nuevas formas de socialización y relación a través de las redes sociales y el síndrome de la última aplicación de las nuevas tecnologías, o compañeros que creen que su realización personal puede estar fuera del territorio nacional, u otros muchos, entre los que me incluyo, que sienten el privilegio de tener conciencia, vocación social y ser consecuentes con el orgullo de haber nacido en Cuba. Los jóvenes en muchas ocasiones tenemos más interrogantes que respuestas. Soy de Matanzas, mi ciudad está rodeada de una bella bahía, por donde siempre se encuentra el horizonte y el mar. Soy parte de una generación que ha nacido en un momento complejo de la Revolución, en pleno “período especial”. Cuando las interrogantes de todo joven me asaltaban encontré en Fidel no solo las respuestas sino la certeza de que “nada es imposible para los que luchan”. Desde los márgenes del tiempo, hemos ido creciendo para conquistar los sueños, somos

futuros profesionales que les corresponde empinarse y crecerse. Teniendo siempre presente que a la historia hay que acudir con sentimientos y protegerla con pasión. Pertenecer a la Patria y no que ella nos pertenezca es la diferencia entre el respeto a las ideas y convicciones de un proceso revolucionario y los conjuros de la soberbia capitalista. De esto debemos estar siempre conscientes y recordar lo que pronunciara Fidel, ejerciendo su propia defensa en el juicio del Asalto al cuartel Moncada. El joven de su tiempo que se convirtió en leyenda y presencia para siempre expresó: «cuando los hombres llevan en la mente un mismo ideal, nada puede incomunicarlos, ni las paredes de una cárcel, ni la tierra de los cementerios, porque un mismo recuerdo, una misma alma, una misma idea, una misma conciencia y dignidad los alienta a todos». Fidel es fuente constante de aprendizaje y aliento, su obra y su ejemplo nos convocan a entender, y sobre todo a vivir nuestra Patria. La continuidad de la luz de nuestro proyecto y la altura de su obra lleva el nombre de Fidel. ¿Cómo expresar lo que se siente cuando se invoca su nombre sin temor a disminuirle? Si la altura de la sierra no sobrepasa su estatura, si el camino de la vida se abre en flor a su paso. En la inmensa tarea de creación revolucionaria se articula la historia vivida de quien ascendió la colina universitaria y luego al pueblo, que abrazó las ideas martianas, revolucionarias, socialistas, marxista-leninistas e hizo de la Sierra Maestra el renacimiento de la nación cubana. Guerrillero en la creencia de lo infinito del sentido humanista, ética y sabiduría revolucionaria que hoy ostentamos, y por eso nos levantamos y empinamos el sol desde la

adversidad. Quisiera compartir con ustedes las palabras de una joven periodista cubana escritas con motivo de la jornada Fidel de corazón por el 70 aniversario del ingreso del eterno joven universitario a la Universidad de La Habana: El cuerpo atlético y el verbo ágil debieron causar más de un desvelo. Porque el joven Fidel era de los que no pasaba desapercibido. No podía. Nunca el fuego y la pasión hechos persona saben esconderse ante la humanidad. Y llegado el momento y el lugar, cobran la dimensión de lo inconmensurable y se elevan hasta el sitio desde donde se convoca a la batalla infinita: la de la libertad perfecta y el amor sin límites. Y ese momento y ese lugar fueron para el líder sin par los aires de la Universidad de La Habana, casi hechos para que despegaran los pulmones de la Revolución. Aquí, entre fervores y rebeldías, se fue armando la Patria de hoy. Aquí el dios de conquistar corazones encendió con su alma de luz la llama que yacía en cada joven con ímpetu auténtico. Y la encestó como canasta imperecedera para ganar sin discusión el partido más decisivo de la serie de la historia. Con su estrategia de jugador de los más pillos, diseñó el triunfo del equipo más necesario. Trazó una táctica inviolable para todos los tiempos: ser un verdadero joven o no existir.2 Las cinco letras de su nombre fueron las que otro joven, herido de muerte en la mercenaria invasión a Playa Girón, escribió con su sangre como único alegato de nuestra victoria: Fidel Concluyo mi modesto homenaje a Fidel en el aniversario 90 de su extraordinaria vida, con dos fragmentos a la juventud hace cinco décadas. Como todo en Fidel siguen teniendo urgente vigencia: “Nuestra juventud tiene delante una misión histórica que se va más allá de las estrechas fronteras de nuestra pequeña patria, nuestra juventud tiene una misión en todo ese mundo subdesarrollado, en todo ese

mundo que lucha contra el imperialismo, que lucha contra el colonialismo.”3 …¿Y qué juventud queremos? ¿Queremos, acaso, una juventud que simplemente se concrete a oír y a repetir? ¡No! Queremos una juventud que piense. ¿Una juventud, acaso, que sea revolucionaria por imitarnos a nosotros? ¡No!, sino una juventud que aprenda por sí misma a ser revolucionaria, una juventud que se convenza a sí misma, una juventud que desarrolle plenamente su pensamiento.” “¿Y por qué creemos que se desarrollará esta juventud revolucionariamente? Sencillamente, porque tiene todas las condiciones para lograrlo, tiene todas las condiciones que le permitirán desarrollarse revolucionariamente, pensar y actuar revolucionariamente. No decimos que el ejemplo no valga; el ejemplo influye, el ejemplo vale, pero aun más que la influencia del ejemplo, vale la propia convicción, vale el pensamiento propio. Y nosotros sabemos que esta juventud será revolucionaria, sencillamente porque creemos en la Revolución, porque tenemos fe en las ideas revolucionarias, y porque sabemos que esas ideas se ganarán el pensamiento y se ganarán el corazón de esta juventud.”4 ◄ Discurso pronunciado por Fidel en el acto de inauguración de la presa “Vietnam Heroico”, Isla de Pinos, 12 de agosto de 1967. 1

Palabras de la exposición El joven Fidel por Susana Gómez Bugallo, periodista del diario Juventud Rebelde. 2

Discurso pronunciado en la clausura de los actos celebrados con motivo del V Aniversario de la Integración del Movimiento Juvenil Cubano y la Inauguración de los Primeros Juegos Deportivos Nacionales, Estadio “Pedro Marrero”, 21 de octubre de 1965 3

Discurso pronunciado en el acto homenaje a los mártires del asalto al Palacio Presidencial, Escalinata de la Universidad de La Habana, 13 de marzo de 1962. 4

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RESUMEN LATINOAMERICANO | FIDEL: 90 AÑOS

Caballo y Barba Vicente Zito Lema “Se llama Fidel Castro y la gente del pueblo le dice Caballo; también El Uno”

No olvido que era un niño con miedos y preguntas de niño cuando crucé el Río de la Plata y conocí y amé para siempre la bandera que decía con orgullo “Naide es más que naide…” No olvido que Napoleón de las victorias anunciaba que cualquier soldado lleva en su mochila el bastón de mariscal… No olvido que todos los ladrillos son iguales a la hora de sostener la pared de los sueños cuando los dioses del viento se obstinan en destrucción y polvo…

¡Ordene, Comandante en Jefe! A usted, fiel combatiente que incendió la aurora decisiva de la independencia con el esfuerzo de sus nobles entrañas. A usted, conductor incansable que ha guiado la ruta de la historia por el honor, la hermandad, la sólida esperanza. A usted, invicto soldado que cabalga sin miedo hacia el sol de la muerte enfrentando al más brutal imperio. A usted, que viene y va entre verdades y lleva en sus manos un corazón gigante ofreciéndolo con altruismo al mundo.

A usted, que es pueblo en el pueblo, que es tierra en la tierra, que es justicia ante el podio, que es paz ante la guerra, le decimos: ¡Fidel, nuestra bandera socialista jamás se caerá de nuestras manos! ¡ Ordene, Comandante en Jefe ! díganos cuál batalla librar nuestra victoria será inevitable. Antonio Guerrero Rodríguez US Penitentiary (Poema dedicado a Fidel en 2006 por Antonio Guerrero en nombre de los cinco luchadores antiterroristas cubanos cuando aún estaban prisioneros en Estados Unidos.)

¿Que es revolución? Fidel Castro Ruz “... Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo; capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo...” 20 de octubre 2010

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¿Hubiera sido igual la historia sin él? (Hablo del Uno) Aquel “si salgo llego, si llego entro, si entro triunfo”, ¿no se hizo real, no nació en su conciencia y creció en su brazo…? ¿No fue él quien puso su cuerpo frente al Imperio, y le anunció que estaba en la primera línea para morir combatiendo en defensa de la patria, y le creímos, porque su patria era el mundo y su isla el anuncio del mundo que sería y será, porque el árbol está plantado y el perfume de los frutos fue anunciado (¡se escucha su alegría!) y ningún mar desmadrado lo ahogará…? Vamos Caballo, acaricia tu barba de la suerte, que ya es luz,

No olvido que en lo peor de la noche sin estrellas la mano que nos sostiene no tiene nombre ni dueño…

Anda caballo, veloz o lento, el tiempo es tuyo, tu galope es la eternidad que nos convoca, tu bella eternidad sin treguas…

No olvido –vaya que no olvido– aquel mandato de la belleza: la poesía será hecha por todos los hombres, y la muerte ya no tendrá poder…

“Naide es más que naide, es cierto, y tu llevas la bandera… Anda, amado caballo, el alba siempre es fuego, anda…

Y sin embargo…

Buenos Aires, julio de 2016


FIDEL: 90 AÑOS | RESUMEN LATINOAMERICANO

Una anécdota sobre Fidel Por Vicente Feliú

E

n 1974 bajo la dirección de Frank Fernández hicimos un gran espectáculo para conmemorar un aniversario de la UJC y la organización de Pioneros (4 de abril). Participamos Silvio Rodríguez, Noel Nicola, Eduardo Ramos, Sara González y muchos músicos, intérpretes, actores, bailarines/ as… Resultado de aquél evento se crearon varias canciones, algunas de ellas después

definitivamente emblemáticas como Girón: Preludio, de Silvio, y Girón: La Victoria, de Sara. La Victoria, como se le nombró luego para siempre, es una canción monumental, que en la tremenda voz y pasión de Sara se convertía en una experiencia vital. Recuerdo que poco después del acto nos pidieron que fuéramos a cantar a una gran reunión, creo que de la UJC, donde estaba Fidel, y Sara cantó, sola con su guitarra, La

Victoria. Estaba sentada, aterrada, delante de la mesa de los compañeros que dirigían aquella reunión, entre los que se encontraba Alberto Rodríguez Arufe, entonces jefe de Cultura de la UJC y muy amigo nuestro, y Fidel, justo detrás de ella. Sara y La Victoria levantaron al público y a la mesa, que aplaudió con cierto delirio durante un tiempo bastante largo. Casi hay que sacarla en brazos al borde del desmayo. Entre el nerviosismo de cantar

ante el Comandante en Jefe y su desnudez musical con la guitarra que siempre dijo que no dominaba muy bien (era cierto, aunque no lo necesitaba), todavía muy asustada, me preguntó cómo había ido. La respuesta la dio Arufe, que salió a felicitarla, y decirle que Fidel había dicho: “Esa canción expresa la fuerza de la Revolución”. La Habana, 22 de junio de 2016.

Fidel

Por Juan Gelman

Del poemario “Gotán” (1962) Dirán exactamente de Fidel gran conductor el que incendió la historia etcétera pero el pueblo lo llama el caballo y es cierto Fidel montó sobre Fidel un día se lanzó de cabeza contra el dolor contra la muerte pero más todavía contra el polvo del alma la Historia parlará de sus hechos gloriosos prefiero recordarlo en el rincón del día en que miró su tierra y dijo soy la tierra en que miró su pueblo y dijo soy el pueblo y abolió sus dolores sus sombras sus olvidos y solo contra el mundo levantó en una estaca su propio corazón el único que tuvo

lo desplegó en el aire como una gran bandera como un fuego encendido contra la noche oscura como un golpe de amor en la cara del miedo como un hombre que entra temblando en el amor alzó su corazón lo agitaba en el aire lo daba de comer de beber de encender. Fidel es un país yo lo vi con oleajes de rostros en su rostro la Historia arreglará sus cuentas, allá ella, pero lo vi cuando subía gente por sus hubiéramos buenas noches Historia agranda tus portones entramos con Fidel, con el caballo.

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RESUMEN LATINOAMERICANO Y DEL TERCER MUNDO DIRECCIÓN: CARLOS AZNÁREZ DIRECCIÓN ADJUNTA: VICENTE ZITO LEMA REDACCIÓN: MARIA TORRELLAS, LEANDRO ALBANI, FACUNDO AZNÁREZ, WILLY NOCETTI

JULIO 2016 RESUMEN@NODO50.ORG - WWW.RESUMENLATINOAMERICANO.ORG

Escribieron en esta edición: Carlos Aznárez, Acela Caner Román, Vicente Feliú, Antonio Guerrero, Miguel Mazzeo, Randy Perdomo García, Graziella Pogolotti, Eugenio Suárez Pérez, María Torrellas, Vicente Zito Lema. Textos y poemas de: Gabriel García Márquez, Juan Gelman. Distribución: Marta Valle, Alberto Sordelli. Corrección: Emilio López. Fotografía: María Torrellas, Héctor Planes, Facundo Andicoechea, José Gervasio Bravo, Daniel Matos, Plus Photo. Agencias: ANNCOL, Prensa Latina, ALAI. Traducciones: Bea Morales, Luiz Zorraquino, Alicia Jrapko. Corresponsales: Brasil: Luiz Zorraquino. Uruguay: Valeria Fariña, Gonzalo Abella. Argentina: Laura Farina, Sebastián Polischuk, Gladys Quiroga. Venezuela: Marco Teruggi. Ecuador: María del Cármen Garcés.Estados Unidos: Alicia Jrapko, Cuba: Graciela Ramírez, Javier Salado, Annalie Rueda Cardero. Colombia: Pablo Solanas. Honduras: Dick y Miriam Emanuelsson. Chile: Andres Figueroa Cornejo. Portugal: Miguel Urbano Rodriguez. Madrid: Maite de Miguel. Asturias: Javier Arjona, Marco Antuña. Euskal Herria: Facundo Aznárez. Consejo de Apoyo: Maite de Miguel, José G.Bravo, Nerea Olaziregi, Adolfo Ribas. RESUMEN LATINOAMERICANO es una publicación editada por ASOCIACION LATINOAMERICANA DE CULTURA POPULAR Dirección Postal: Argentina: resumen@nodo50.org / País Vasco. Ap. Correos 5257. Donostia-San Sebastián (2018) Impresión en Argentina: Imp. El Diario del Viajero. Impresión en Europa Imcodávila S.A. Depósito Legal: AV.88-1993

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¡Fidel!

el más grande combatiente, la estrella más roja del continente

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