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contenidos

Revista Católica Nº 26, Julio de 2013, Año 4

rescatandoalafamilia.blogspot.com rescatandoalafamilia@gmail.com Directora: Rosa María Valencia Z.

Editor: Santino Bruguera

Colaboradores: Oficina de Comunicaciones del Arzobispado Lic. Maíta García Trovato Lic. Neldy Mendoza de C.

02 Editorial 03 Sexualidad Humana: Verdad y Significado (3da Parte) 08 ¿Déjala decidir... ? 10 La Mujer entre dos fuegos 12 La Labor Pontifical 14 Mutilaciones de nuestro tiempo 20 Avisos Publicitarios


Editorial Queridos hermanos: Con mucho agrado me dirijo nuevamente a ustedes en este nuevo número para contarles las experiencias de este mes de junio donde tuvimos la oportunidad de crecer en fe gracias a los cursos que nuestro Pastor está impartiendo mensualmente en nuestra diócesis. En esta oportunidad el curso trató sobre el poder de la oración en nuestras vidas. Tuvimos la alegría de participar en la Eucaristía por el Día del Papa, y también fraternizar en un compartir con nuestro Pastor Javier y demás hermanos de diferentes grupos católicos. La conferencia del mes del nuestro Apostolado, estuvo a cargo del Padre Ariel Zúñiga, quien trató un tema de mucha actualidad e interés hoy en día; Sanación y Liberación, la charla fue clara, precisa y necesaria dando conocimiento de cómo el mal obra en las personas, y cuál debe ser nuestra actitud como cristianos creyentes en la misericordia de Dios. Oremos por nuestra Patria para que Dios resurja entre nosotros el amor y los valores, para lograr una sociedad que busque vivir en la verdad y la justicia. ¡FELICES FIESTAS PATRIAS!


PONTIFICIO CONSEJO PARA LA FAMILIA SEXUALIDAD HUMANA: VERDAD Y SIGNIFICADO Orientaciones educativas en familia (3da Parte) AMOR VERDADERO Y da en la relación de persona CASTIDAD a persona, en el don mutuo total y temporalmente ilimi16. Tanto el amor virginal tado del hombre y de la mucomo el conyugal, que son, jer». Es obvio que el crecicomo diremos más adelante, miento en el amor, en cuanto las dos formas en las cuales implica el don sincero de sí, se realiza la vocación de la es ayudado por la disciplina persona al amor, requieren de los sentimientos, de las para su desarrollo el compro- pasiones y de los afectos, miso de vivir la castidad, de que nos lleva a conseguir el acuerdo con el propio estado autodominio. Ninguno puede cada uno. La sexualidad de dar aquello que no posee: —como dice el Catecismo de si la persona no es dueña de la Iglesia Católica— « se hace sí —por obra de las virtudes personal y verdaderamente y, concretamente, de la castihumana cuando está integra- dad— carece de aquel dominio que la torna capaz de darse. La castidad es la energía espiritual que libera el amor del egoísmo y de la agresividad. En la misma medida en que en el hombre se debilita la castidad, su amor se hace progresivamente egoísta, es decir, deseo de placer y no ya don de sí. La castidad como don de sí 17. La castidad es la afirmación gozosa de quien sabe vivir el don de sí, libre de toda esclavitud egoísta. Esto supone que la persona haya aprendido a descubrir a los otros, a relacionarse con ellos respetando su dignidad en la

diversidad. La persona casta no está centrada en sí misma, ni en relaciones egoístas con las otras personas. La castidad torna armónica la personalidad, la hace madurar y la llena de paz interior. La pureza de mente y de cuerpo ayuda a desarrollar el verdadero respeto de sí y al mismo tiempo hace capaces de respetar a los otros, porque ve en ellos personas, que se han de venerar en cuanto creadas a imagen de Dios y, por la gracia, hijos de Dios, recreados en Cristo quien « os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz » (1 Pe 2, 9). El dominio de sí 18. « La castidad implica un aprendizaje del dominio de sí, que es una pedagogía de la libertad humana. La alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado ». Toda persona sabe, también por experiencia, que la castidad requiere rechazar ciertos pensamientos, palabras y acciones pecaminosas, como recuerda con claridad San Pablo (cf. Rm 1, 18; 6, 12-14; 1 Cor 6, 9-11; 2 Cor 7,


1; Ga 5, 16-23; Ef 4, 17-24; 5, 3-13; Col 3, 5-8; 1 Ts 4, 1-18; 1 Tm 1, 8-11; 4;12). Por esto se requiere una capacidad y una aptitud de dominio de sí que son signo de libertad interior, de responsabilidad hacia sí mismo y hacia los demás y, al mismo tiempo, manifiestan una conciencia de fe; este dominio de sí comporta tanto evitar las ocasiones de provocación e incentivos al pecado, como superar los impulsos instintivos de la propia naturaleza. 19. Cuando la familia ejerce una válida labor de apoyo educativo y estimula el ejercicio de las virtudes, se facilita la educación a la castidad y se eliminan conflictos inte-

riores, aun cuando en ocasiones los jóvenes puedan pasar por situaciones particularmente delicadas. Para algunos, que se encuentran en ambientes donde se ofende y descredita la castidad, vivir de un modo casto puede exigir una lucha exigente y hasta heroica. De todas maneras, con la gracia de Cristo, que brota de su amor esponsal por la Iglesia, todos pueden vivir castamente aunque se encuentren en circunstancias poco favorables. El mismo hecho de que todos han sido llamados a la santidad, como recuerda el Concilio Vaticano II, facilita entender que, tanto en el celibato

como en el matrimonio, pueden presentarse —incluso, de hecho ocurre a todos, de un modo o de otro, por períodos más o menos largos—, situaciones en las cuales son indispensables actos heroicos de virtud. También la vida matrimonial implica, por tanto, un camino gozoso y exigente de santidad. La castidad conyugal 20. « Las personas casadas son llamadas a vivir la castidad conyugal; las otras practican la castidad en la continencia ». Los padres son conscientes de que el mejor presupuesto para educar a los hijos en el amor casto y en la santidad de vida consiste


en vivir ellos mismos la castidad conyugal. Esto implica que sean conscientes de que en su amor está presente el amor de Dios y, por tanto, deben vivir la donación sexual en el respeto de Dios y de su designio de amor, con fidelidad, honor y generosidad hacia el cónyuge y hacia la vida que puede surgir de su gesto de amor. Sólo de este modo puede ser expresión de caridad; por esto el cristiano está llamado a vivir su entrega en el matrimonio en el marco de su personal relación con Dios, como expresión de su fe y de su amor por Dios, y por tanto con la fidelidad y la generosa fecundidad que distinguen el amor divino. Solamente así se responde al amor de Dios y se cumple su voluntad, que los mandamientos nos ayudan a conocer. No hay ningún amor legítimo que no sea también, a su nivel más alto, amor de Dios. Amar al Señor implica responder positivamente a sus mandamientos: « si me amáis, guardaréis mis mandamientos » (Jn 14, 15). 21. Para vivir la castidad el hombre y la mujer tienen necesidad de la iluminación continua del Espíritu Santo. « En el centro de la espiritualidad conyugal está ... la castidad, no sólo como virtud moral (formada por el amor), sino, a la vez, como

virtud vinculada con los dones del Espíritu Santo —ante todo con el respeto de lo que viene de Dios (« donum pietatis »)—. Así, pues, el orden interior de la convivencia conyugal, que permite a las « manifestaciones afectivas » desarrollarse según su justa proporción y significado, es fruto no sólo de la virtud en la que se ejercitan los esposos, sino también de los

dones del Espíritu Santo con los que colaboran » Por otra parte, los padres, persuadidos de que su propia castidad y el empeño por testimoniar la santidad en la vida ordinaria constituyen el presupuesto y la condición para su labor educativa, deben considerar cualquier ataque a la virtud y a la castidad de sus hijos como una ofensa


a su propia vida de fe y una amenaza de empobrecimiento para su comunión de vida y de gracia (cf. Ef 6, 12). La educación a la castidad 22. La educación de los hijos a la castidad mira a tres objetivos: a) conservar en la familia un clima positivo de amor, de virtud y de respeto a los dones de Dios, particularmente al don de la vida; b) ayudar gradualmente a los hijos a comprender el valor de la sexualidad y de la castidad y sostener su desarrollo con el consejo, el ejemplo y la oración; c) ayudarles a comprender y a descubrir la propia vocación al matrimo-

nio o a la virginidad dedicada al Reino de los cielos en armonía y en el respeto de sus aptitudes, inclinaciones y dones del Espíritu. 23. En esta tarea pueden recibir ayudas de otros educadores, pero no ser sustituidos salvo por graves razones de incapacidad física o moral. Sobre este punto el Magisterio de la Iglesia se ha expresado con claridad, en relación con todo el proceso educativo de los hijos: « Este deber de la educación familiar (de los padres) es de tanta trascendencia, que, cuando falta, difícilmente puede suplirse. Es, pues, deber de los padres crear una ambiente de fami-

lia animado por el amor por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, que favorezca la educación íntegra personal y social de los hijos. La familia es, por tanto, la primera escuela de las virtudes sociales, que todas las sociedades necesitan ». La educación, en efecto, corresponde a los padres en cuanto que la misión educativa continúa la de la generación y es dádiva de su humanidad a la que se han comprometido solemnemente en el momento de la celebración de su matrimonio. « Los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos, y en este campo tienen una competencia fundamental: son educadores


por ser padres. Comparten su misión educativa con otras personas e instituciones, como la Iglesia y el Estado; pero aplicando correctamente el principio de subsidiaridad. De ahí la legitimidad e incluso el deber de ayudar a los padres, pero a la vez el límite intrínseco y no rebasable del derecho prevalente y las posibilidades efectivas de los padres. El principio de subsidiaridad está, por tanto, al servicio del amor de los padres, favoreciendo el bien del núcleo familiar. En efecto, los padres no son capaces de satisfacer por sí solos todas las exigencias del proceso educativo, especialmente en lo que atañe a la instrucción y al amplio sector de la socialización. La subsidiaridad completa así el amor paterno y materno, ratificando su carácter fundamental, porque cualquier otro colaborador en el proceso educativo debe actuar en nombre de los padres, con su consenso y, en cierta medida, incluso por encargo suyo ». 24. La propuesta educativa en tema de sexualidad y de amor verdadero, abierto al don de sí, ha de enfrentarse hoy a una cultura orientada hacia el positivismo, como recuerda el Santo Padre en la Carta a las Familias: « El desarrollo de la civilización

contemporánea está vinculado a un progreso científicotecnológico que se verifica de manera muchas veces unilateral, presentando como consecuencia características puramente positivas. Como se sabe, el positivismo produce como frutos el gnosticismo a nivel teórico y el utilitarismo a nivel práctico y ético... El utilitarismo es una civilización basada en producir y disfrutar; una civilización de las “cosas” y no de las “personas”; una civilización en la que las personas se usan como si fueran cosas... Para convencerse de ello, basta examinar —precisa todavía el Santo Padre— ciertos programas de educación sexual introducidos en las escuelas, a menudo contra el parecer y las mismas protestas de muchos padres ». En tal contexto es necesario que los padres, remitiéndose a la enseñanza de la Iglesia, y con su apoyo, reivindiquen su propia tarea y, asociándose donde sea necesario o conveniente, ejerzan una acción educativa fundada en los valores de la persona y del amor cristiano, tomando una clara posición que supere el utilitarismo ético. Para que la educación corresponda a las exigencias objetivas del verdadero amor, los padres han de ejercitarla con autónoma responsabilidad.

25. También en relación con la preparación al matrimonio, la enseñanza de la Iglesia recuerda que la familia debe seguir siendo la protagonista principal de dicha obra educativa. Ciertamente, « los cambios que han sobrevenido en casi todas las sociedades modernas exigen que no sólo la familia, sino también la sociedad y la Iglesia se comprometan en el esfuerzo de preparar convenientemente a los jóvenes para las responsabilidades de su futuro ».16 Precisamente por esto, adquiere todavía mayor importancia la labor educativa de la familia desde los primeros años: « la preparación remota comienza desde la infancia, en la juiciosa pedagogía familiar, orientada a conducir a los niños a descubrirse a sí mismos como seres dotados de una rica y compleja sicología y de una personalidad particular con sus fuerzas y debilidades ». n


te. Su afiche, publicado entre otros en Diario 16, lo explicita mejor: “Me violaron y estoy embarazada… déjame pensar… déjame decidir”. Preguntamos: ¿Decidir qué?. El afiche no lo dice. La frase queda ahí. No se atreven a poner en una pancarta lo que en realidad persigue la campaña: “déjame matar a este bebé”. Tres conceptos: violación, embarazo y aborto. Un argumento eje: el aborto como solución para que una mujer violada recupere su vida normal sin tener que cargar con un ser no deseado.

¿Déjala decidir?

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a campaña por la despenalización del aborto cuando el embarazo es producto de una violación, que están llevando a cabo las organizaciones feministas de siempre, acompañadas esta vez por algunas congresistas,

tiene un lema un tanto especial: “Déjala decidir”. Lógicamente, al ir redactada en femenino, sabemos que están hablando de mujeres que exigen este supuesto derecho a una sociedad que sabe muy bien que no exis-

Se habla y mucho de lo primero, la violación. Estamos de acuerdo en que se trata de una experiencia sin duda humillante y dolorosa, que será difícil de superar sin que medie un soporte familiar, social y estatal de apoyo y tratamiento especial para cada caso. Sin embargo se omite - ¿deliberadamente? - que un aborto en estos casos eliminará al fruto de la violación pero de ninguna manera eliminará el trauma ocasionado por la misma. Tampoco se informa que este trauma se verá agravado si le agregamos un aborto que a la fecha está reconocido como una de las causales del síndrome de estrés post traumático. El aborto no “desviola” a la mujer; la convierte en mamá


de un niño muerto, un niño una serie de motivos pero, a quien ella ha hecho matar. pasadas las primeras semanas, al sentir los movimienNo se menciona que, cuando tos de este nuevo ser en su estamos hablando de emba- interior, es frecuente que la razo – aunque ellos usen el madre quiera tener a su bebé. término siempre en abstracto - nos referimos ya a la exis- Todos los niños tienen deretencia de un ser humano que cho a nacer, independientesi bien depende de su madre mente de las circunstancias es diferente a ella: es otro. Y en que hayan sido concenadie puede “decidir” matar bidos y de los sentimientos a otro, por antipático que le favorables o no que puedan resulte. despertar en las personas de su entorno. Tampoco se habla de la diferencia, que los médicos La libertad de decidir se susconocemos bien, entre em- tenta en el principio de aubarazo no deseado y niño tonomía que todos reconono deseado. Puede ser que la cemos pero, como todas las impresión inicial de saber- libertades, no es absoluta. se gestante sea negativa por Tiene límites. Nadie puede

decidir ejecutar acciones que están reñidas con el ordenamiento legal que hace posible la convivencia de la sociedad. Dicho de otra manera, la libertad de elegir depende directamente de la licitud de lo elegido. Y estamos en el Perú donde la Constitución Política protege al niño desde el momento de su concepción. El supuesto derecho a elegir matar un ser humano, aunque se trate de un niño indefenso, no existe y no debemos permitir que se introduzca en nuestro país. n

Dra. Maíta García Trovato Médico-Psiquiatra


La mujer entre dos fuegos: familia y trabajo Las opiniones son muchas; la conclusión única: no hay una receta. Dos simposios en Roma reafirmaron lo que millones de mujeres del mundo ya sabían por propia experiencia: quienes “lo quieren todo” –matrimonio, hijos y una carrera–tienen que afrontar decisiones nada de fáciles.

L

as mujeres tienen que vérselas con una tensión constante entre su papel de “reina de la casa” y su deseo de realización personal en el mundo laboral, afirmaba la psicóloga Maria Rita Parsi. Sus declaraciones forman parte de los conteni-

dos de una conferencia internacional organizada por el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum, que tuvo lugar el 7 de marzo bajo el título: “Mujer entre Familia y Trabajo”. Parsi, presidenta de la Fondazione Movimento Bambi-

no en Italia, observaba que muchas mujeres sufren un cierto sentido de culpabilidad si descuidan su papel como madres en aras del progreso en su trabajo. Por este motivo, afirmó, la sociedad necesita valorar tanto a las mujeres que optan por la


maternidad como a aquellas porque el mercado de traba- rie Dannenfelser, presidenta que eligen dedicarse al traba- jo no acepta fácilmente a las del Susan B. Anthony List, un comité de acción políjo remunerado fuera de casa. personas mayores. tica dedicado a la elección La psicóloga también obser- No hay una receta única para de mujeres pro-vida para el vaba que algunas mujeres te- ayudar a las mujeres a equi- Congreso de Estados Unidos men la perspectiva de no dar librar sus papeles en la so- y para cargos ejecutivos del la talla cuando se comparan ciedad, observaba Alles. Sin Estado. con modelos poco realistas embargo, aunque las mujebasados en el consumismo y res tienen condiciones más Dannenfelser afirmaba: “Teel egoísmo. Sienten asimis- duras que los hombres para nemos que pedir constantemo la presión de imitar los lograr este equilibrio, se en- mente a Dios que nos ayude modos masculinos de com- cuentran en la mejor situa- a valorar de nuevo las antiportamiento en el lugar de ción que jamás han disfruta- guas decisiones a la luz de nuestras prioridades. Es algo trabajo, especialmente en el do, afirmaba. que difícil y solitario. Pero, estilo de expresión personal y comunicación, afirmaba Nunca antes han tenido tan- gracias a Dios, estamos junParsi. tas oportunidades en tér- tas en la lucha en un mundo minos de nivel educativo y que tiene una sed profundo Para Martha Alicia Alles, libertad de elección de la for- de auténtico liderazgo femeconsultora en administración ma de vida que desean, afir- nino”. de empresas y profesora en maba Alles. Por otra parte, el la Universidad de Buenos Ai- trabajo actual da prioridad Para combinar los diversos res, Argentina, es importante a la intelique las mujeres decidan qué gencia sotipo de carrera profesional, bre la fuerdesean seguir, si lo deciden. za física, un cambio A veces, notaba Alles en destacable el Congreso celebrado en en compaRoma, las mujeres no pueden ración con progresar en su lugar de tra- el pasado. bajo, pero no porque tengan que hacer frente a la discri- Para ejerminación, sino porque pre- cer esta fieren dar prioridad a las ac- mayor litividades familiares. Algunas bertad, las incluso eligen dejar su traba- m u j e r e s jo totalmente, para dedicarse n e c e s i t a n a su papel doméstico. Y una escuchar a vez que crecen los hijos, al- Dios, afirgunas mujeres hacen frente mó en su a grandes obstáculos para conferenvolver a su puesto de trabajo cia Marjo-


papeles en sus vidas, las mujeres necesitan “disciplina y organización, perseverancia ante los problemas y, sobre todo, confianza en Dios que hará de nuestras vidas algo hermoso --una obra de arte inefable-- si le dejamos” afirmaba la presidenta del comité.

la fuerza de trabajo es del 39,3% --nivel inferior al de muchos otros países--, afirmaba. Sin embargo, el índice de natalidad de Italia está entre los más bajos del mundo. En contraste, Francia tiene un porcentaje más alto de mujeres en el mundo laboral (54,8%), así como un índice de natalidad notablemente El segundo encuentro sobre más alto. mujeres y trabajo tuvo lugar el 15 de marzo, organizado Para complicar más la vida por el Centro Italiano Fem- de las mujeres, afirmaba Dini minile. Alba Dini Martino, Martino, está la tendencia de presidenta del centro, dijo al que los hijos vivan en casa periódico Avvenire que los hasta una edad mucho más datos en este campo parecen alta. Algunas madres tienen en ocasiones contradictorios. que atender a sus descenEn Italia, por ejemplo, la par- dientes hasta que éstos alticipación de las mujeres en canzan los treinta años.

Opiniones contrastadas El conflicto entre familia y trabajo en la vida de las mujeres suscita opiniones diversas. Una respuesta radical --probablemente demasiado radical incluso para muchas feministas-- fue expresada por Rachel Roberts en un artículo de opinión publicado el 3 de enero en el Sydney Morning Herald. Su consejo: Es mejor no tener hijos. La autora tiene casi 30 años y afirma, “nunca como ahora he estado más segura de no querer tener hijos”. Roberts declara que, a pesar de los muchos años de feminismo, la sociedad todavía espera


que las mujeres tengan hijos. Ella defiende, por el contrario, que tener hijos no es más que una pérdida de tiempo y energías, que se podrían dedicar a otras actividades. Otros afirman que es mejor que las mujeres tengan primero hijos, y que solamente después se preocupen de otros temas, como la carrera profesional. Así lo afirma Sylvia Ann Hewlett en su reciente libro “Baby Hunger”, informaba el 17 de marzo el periódico de Londres Observer.

ayudar a las personas que no pueden tener hijos, dijo al Observer: “Ha habido un aumento definido en el número de mujeres profesionales, con edades entre los 30 y aproximadamente 35 años, que han contactado nuestros servicios pues se han visto profundamente afectadas Hewlett, antigua consejera por el hecho de haber dejado del que fue líder del Partido la posibilidad de tener hijos Laborista británico, Neil Kin- para demasiado tarde”. nock, observaba que las mujeres que deciden establecer- El Observer citaba otro estuse profesionalmente antes de dio, “El Empleo de las Madres tener familia corren el riesgo y el Uso de Cuidados para los de no poder tener hijos más Hijos”, realizado por Gillian adelante. Muchas mujeres no Paull. “La mayoría de mujese dan cuenta de cómo cae res jóvenes afronta un duro en picado su fertilidad a par- chock cuando trata de tener tir de los treinta, advertía. un hijo y una carrera”, afirmaba Paull. De hecho, cuanJoe Thompson, coordina- to más éxito (en su carrera) dor de un grupo dedicado a tiene una mujer, menos po-

sibilidades tendrá de encontrar un marido y de cuidar de sus hijos, añadía. Una respuesta a este problema, escribía Anne Summers en el Sydney Morning Herald del 25 de febrero, consisten en introducir cuidados infantiles asequibles, preferiblemente cercanos al lugar de trabajo. Hablando en la Cumbre Nacional de Población en Melbourne, Australia, Summers afirmaba que las empresas deberían jugar un papel más importante en la ayuda de las mujeres para que puedan armonizar trabajo y cuidado de los hijos. Para las mujeres de carrera, cuyos relojes biológicos no paran, esta ayuda parece imprescindible. n Fuente: Zenit


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La Labor PAPAL

l Papa es la cabeza visible de la Iglesia Católica Apostólica Romana. A lo largo de la historia muchos han sido los encargados de tomar la posta de Simón Pedro, y cumplir con la tarea que le ha sido encomendada por el propio Jesucristo hace dos mil años. Doscientos sesenta y seis, para ser precisos. Desde San Pedro hasta Francisco, la gran mayoría de los investidos con tan altísimo grado han sabido conducir a su rebaño, pese a las condiciones turbulentas resistidas por la Iglesia.

dro fue más largo, pero su duración exacta es difícil de determinar. De otro lado, el pontífice con el ejercicio más corto fue Urbano VII (1527 de septiembre de 1590), quien dirigió a la Iglesia durante apenas trece días.

Los ha habido santos, los ha habido soldados. Y los ha habido también de ambas clases. Dado el contexto atravesado por la Iglesia, la labor pontifical estaba llamada a dar respuesta a los trances de turno. Diplomáticos, como Urbano V; guerreros, como Julio II. La dinámica de la función papal, ha estado, pues, determinada por las exigencias de su tiempo, y acorde con las posibilidades de la sociedad contemporánea.

Es sabido que un número significativo de papas han sido reconocidos como santos por la propia Iglesia Católica. Cabe resaltar aquí que cuarenta y ocho de los primeros cincuenta papas, fueron canonizados.

Algunos datos curiosos: El Papa con el pontificado más largo fue Pío IX (18461878), quien fue Vicario de Cristo durante treinta y un años, siete meses y veintitrés días. Existe la presunción de que el pontificado de San Pe-

Adriano VIU fue el último papa no italiano hasta la elección de Juan Pablo II en 1978, casi cinco siglos después, además de ser uno de los dos únicos papas modernos, junto con Marcelo II, en mantener su nombre de pila tras su elección.

Se conoce como Antipapa a la persona que, con la intención de ser reconocido como tal o tomar su lugar, usurpa o pretende usurpar las funciones y poderes que corresponden a un Papa de la Iglesia Católica legítimamente elegido. El título de antipapa no implica necesariamente la adhesión a una doctrina contraria a la fe católica, sino únicamente la pretensión de usurpar una jurisdicción que no le pertenece según esta Iglesia.n


Potestades y funciones del Papa en el derecho canónico

S

egún el derecho canónico, el Papa es la más alta autoridad de la Iglesia, como vicario de Cristo. Tiene esta potestad por ser sucesor de San Pedro, a quien Jesucristo confirió la primacía entre los apóstoles (cfr. Mt 16, 13-19). La Iglesia, ya desde los inicios y cada vez con mayor claridad, es consciente de que el ministerio de la unidad, encomendado a Pedro, pertenece a la estructura perenne de la Iglesia de Cristo. Por tanto, la fe católica sostiene que el primado pontificio no es una institución humana. En el Código de Derecho Canónico se define así su función: Canon 331: El Obispo de la Iglesia Romana, en quien permanece la función que el Señor encomendó singularmente a Pedro, primero entre los Apóstoles, y que había de transmitirse a sus sucesores, es cabeza del Colegio de los Obispos, Vicario de Cristo y Pastor de la Iglesia universal en la tierra; el cual, por tanto, tiene, en virtud de su función,

potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia, y que puede siempre ejercer libremente. El Papa adquiere su potestad en el momento de su elección; además, puede renunciar: Canon 332. 1. El romano pontífice obtiene la potestad plena y suprema en la Iglesia mediante y es, en este sentido, siervo la elección legítima por él de los siervos de Dios. aceptada juntamente con la consagración episcopal. El ejercicio de su autoridad debe responder a la fideliPor lo tanto, el elegido para dad a la doctrina recibida el pontificado supremo que por la Iglesia, que es el deya ostenta el carácter epis- pósito de la fe. copal, obtiene esa potestad desde el momento mismo La misión del Papa es la de su aceptación. Por tan- confiada a Pedro, según los to, la suprema autoridad del evangelios: Jesucristo le Papa es propia: no deriva de dio las “llaves del Reino de ninguna otra fuera de la de los Cielos”, con el poder de Cristo, ni la recibe por dele- “atar y desatar” (cfr. Mt 16, gación de nadie. 19), para “confirmar a los hermanos en la fe” (cfr. Lc La potestad del Papa tam- 22, 32) y “apacentar su rebién se define como supre- baño” (cfr. Jn 21, 15-17). O ma, esto quiere decir que el sea, es un servicio a la uniromano pontífice está subor- dad de la Iglesia en la fe y dinado a la palabra de Dios, en la comunión. Se resume a la fe católica, y es garante en dos aspectos: enseñanza de la obediencia de la Iglesia y gobierno. n


Mutilaciones de nuestro tiempo [Salpingoclasia = ligadura de trompas] L

a crisis existencial del hombre, que tiene forma de espiral en caída, va tocando dimensiones del ser humano cada vez más profundas; generando consecuencias personales y sociales casi devastadoras.

una cultura individualista y hedonista, reduciendo el mayor don, la procreación, a un derecho y/o un espacio de mero placer y emoción En esta realidad, la Bioética egoísta. se ha encontrado con varios obstáculos y retos diferentes La práctica anticonceptiva, a los que debe responder, en su totalidad es un acto especialmente por el de violencia contra la mujer, surgimiento de numerosas porque además de dañar propuestas, de características el organismo femenino universales, que promueven promueve el machismo.


El esposo “pareja” deja todo en manos de ella, haciéndola responsable de las consecuencias, lo cual es un modo de explotación y utilitarismo. Los cónyuges que usan anticonceptivos elaboran una reflexión subconsciente : “nuestra fertilidad es un problema”. Este proceso mental origina tensión, conductas hostiles, desinterés y crisis afectiva. El doctor John J. Brennan, comentó : “ la mayoría de los dispositivos de control natal y los productos químicos han sido dirigidos a las mujeres, cuyos delicados órganos han sufrido las consecuencias de lo que algunos prominentes científicos han llamado “la guerra química contra las mujeres”. De todas las formas de anticoncepción, la menos estudiada pero más recomendada por ser “segura/efectiva” es la ligadura de trompas, en salud definida como salpingoclasia o Ligadura de trompas o Ligadura trompas Falopio o Ligadura trompas uterinas o esterilización femenina u oclusión tubárica bilateral.

para mujeres jóvenes. No protege frente a las enfermedades de transmisión sexual. Es una cirugía que no debe realizarse a aquellas mujeres que tengan enfermedades pélvicas inflamatorias incluyendo en este caso también las que estén infectadas por la clamidia. Es una intervención que no puede realizarse a las mujeres con bajo peso u obesas1. Tras la intervención se puede sentir mareo, tener sensación de gases o tener el abdomen hinchado. Si en la intervención se utilizan métodos eléctricos, puede producirse riesgo de quemaduras en el intestino y otros órganos. La salpingoclasia es una intervención que puede producir infecciones o hemorragias. Durante la intervención se pueden producir sangrados, lesiones en el intestino, daños en la vejiga, puede romperse algún vaso sanguíneo2.

Sin embargo este procedimiento quirúrgico, invasivo y mutilante de carácter intracorpòreo y permanente, no solo La salpingoclasia es la tiene las complicaciones cirugía a la que se somete la fisiológicas, sino que genera mujer para su esterilización. 1 http://www.clinicasabortos.mx/ Es un método anticonceptivo metodos-anticonceptivos/salpingoclasia/ sub32 permanente. Es una 2 http://www.clinicasabortos.mx/ operación no recomendable metodos-anticonceptivos/salpingoclasia/ sub32

un impacto muy fuerte en el auto concepto y despliegue conyugal / parental. Haciendo un análisis bioético evidenciamos que la ligadura de trompas separa y anula radicalmente, para siempre, los dos aspectos integrantes de la sexualidad humana: lo unitivo del acto sexual y la procreación, ya que el punto clave de la generación (la fecundación) no se realizará. Sin duda, en la ligadura de trompas hay un serio problema de minusvaloración del cuerpo humano, queda evidente que el fin placentero desprotege al cuerpo de la mujer y abre la posibilidad de que se realicen sobre él todo tipo de manipulaciones. Ello implica un serio peligro de trivialización del valor humano y una importante desprotección del ser, ya no se le considera como un fin en sí mismo (como lo es toda persona), si no que se le cosifica, se le produce, se le maneja, se puede experimentar con él; esto conlleva a la falta de respeto por la vida humana personal y social. Además de estas connotaciones éticas, inherentes a la salpingoclasia,


se produce una reacción biológica invertida que conduce a la infertilidad ontológica (abatimiento, amargura, desesperanza, vacìo, melancolía). Que contradicción, por un lado el feminismo desde la defensa ética de la situación injusta, vulnerable y vulnerada, de la mujer en una civilización economicista, individualista y liberal; reacciona frente a la ética práctica, pragmática, muy utilitarista3. Proponiendo la anticoncepción como modelo que va “más allá de la autonomía liberal,

el principio de protección de los más vulnerables; y más allá del racionalismo de principios normativos, difunde la ética del cuidado”4 . Pero no del cuidado del cuerpo sino “cuidarse” de la llegada de los hijos, lo cual muchas veces ha conducido a la muerte. Una mujer, madre de 7 hijos, que había sido internada para someterse a una ligadura de trompas, quedó en estado vegetativo en un confuso episodio que los médicos aun no han podido aclarar 5.

3 Grimshaw, J. La idea de una ética

5

femenina. Singer, P. (ed.) Compendio de Ética. Madrid, Alianza Editorial, 1995: 655-666.

4

León, FJ. “Ética del cuidado feminista y bioética personalista”. Persona y Bioética, 2008, vol 12, 1 (30): 53-61. http://www. diariamenteneuquen.com/index. php?action=noticia&id=1640 16:55

Por principio ético en lo referente a la actitud médica considero que mientras no se demuestre la inocuidad y el bien de esta técnica o método no debe realizarse, mucho menos promoverse y justificarse como derechos sexuales y reproductivos; ya que estos se definen como “derecho de todas las parejas e individuos, para decidir libre y responsablemente el número, e intervalo de sus hijos e hijas, y a disponer de la información, educación y medios para hacerlo, alcanzando el nivel más elevado de toma de decisiones acerca de su reproducción libre de |ACTUALIDAD REGIONAL 08/09/2008


coacción, discriminación o violencia”6, y la ligadura de trompas explícitamente pone en riesgo la vida de la mujer, excluye a la familia, menosprecia los valores y deshumaniza el amor al denigrar la recta comprensión de la sexualidad humana. Es una aproximación propia de la cultura contemporánea donde “amar” se asume como tener una experiencia sexual – genital. Si aspiramos a una sociedad que no sea únicamente civil, sino que llegue a ser una buena sociedad, aquella en la que las personas se tratan mutuamente como fines en sí mismas y no como meros instrumentos, meditemos en nuestra decisiones y evaluemos las propuestas de desarrollo, recordemos que “toda propuesta social genera impacto en la familia y éste se proyecta en la sociedad creando desarrollo virtuoso o vicioso”.

sanitarios debemos asumir que nuestra misión, hoy, trasciende la formación profesional, y adquiere una dimensión social, al proyectarnos del campo asistencial, pedagógico y científico hacia una ética promoción del desarrollo humano, atendiendo integralmente a la persona y la familia, en el marco de políticas que favorezcan el desarrollo, armonía y unidad familiar, así como la felicidad personal. La dignidad del hombre se funda en que “es persona”, en su ser personal: entendimiento y voluntad, autoconciencia de sí y autodeterminación de sí, En este sentido los agentes actuar libre y consciente. La persona es más que su cuerpo 6 Family Care International. 2000. y frente a una concepción Sexual and Reproductive Health Briefing Cards. FCI: New York.

de contraposición entre cultura y naturaleza, y reducción de lo humano al aspecto meramente biológico o meramente cultural, meramente estático e inmóvil, o al contrario historicidad en cambio constante, es necesario centrar la fundamentación de la ética en la persona humana: cultura junto a naturaleza, historicidad junto a permanencia, “la normatividad del mundo personal no puede depender únicamente, ni preferentemente, del orden biológico. Ha de abarcar todas las dimensiones de la persona adecuadamente entendida”7. n 7

Vidal, M. Orientaciones éticas para tiempos inciertos. Bilbao, Desclée de Brouwer, 2007: 129-134.



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