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Basta con tomar distancia, solo unos cuantos metros en el aire, y mirar, ya sea con el ojo de cristal de un drone o desde la ventana de un avión, que la ciudad, sus paredes, jardines y calles son una mancha gris con parches verdes en cuyo interior suceden historias complejas, sueños imposibles, profundos goces y hondas memorias que a esa altura son invisibles, parecidas al contenido vivo de una caja de Petri o a una pincelada de musgo. ¿Qué cambia con la escala? Prácticamente todo, pues nos obliga a pensar qué nos diferencia y qué nos salva de ser un cultivo casi bacteriano que flota en el espacio. Aunque las respuestas son muchas, nosotros hemos decidido apostar por una (y comprometernos definitivamente con ella): la cultura. No estamos solos en nuestro camino, cada mes llega a nosotros el aporte desinteresado de nuestros colaboradores, potentes compañeros de camino. Ellos, habitantes de esta república radicada en los Andes ecuatoriales, nos ofrecen, este mes, reflexiones sobre una ciudad fragmentada que de una parte ofrece festivales de cine y teatro (La Orquídea y Escenarios del mundo) pero que de otra requiere firmes lances libertarios para romper con una tradición moralista y mojigata. Quien se aventure a leer este número podrá, además, encontrar ejes que se proyectan en el tiempo hasta el paleolítico, y en el espacio hasta la Roma clásica y el mundo ficcional de Foster Wallace. Estos mismos rieles cartesianos que nos permiten entender las escalas han servido, en esta edición, para transportar a gente de todas partes a un mismo centro: cineastas de todo el mundo se encuentran con los pupilos Carlos Pérez Augusti; actores y dramaturgos iberoamericanos participan de Escenarios del mundo; el poemario de Issa Aguilar estrecha la mano de La broma infinita de Foster Wallace; las mujeres del paleolítico comparten su cuerpo de roca con el descarnado espíritu de Eunice, y las partituras de Humberto Salgado comparten escenario con la música de República Sur.

Director: Jordi Garrido

Subdirector: Gustavo Peribáñez

Editores: Jordi Garrido David Larriva

Impresión: República Sur

Corrector: David Larriva Autores de esta edición: Juan Fernando Bermeo Daniel Félix Israel Hernández Joaquín Garrido Rocío Pérez

Christian Espinoza Parra Juan Andrade Polo Amyr Sarmie

La Gaceta Cultural no se responsabiliza por las opiniones vertidas por nuestros colaboradores.

Todo es cuestión de escala y de hacer la apuesta correcta. ¡Bienvenidos a nuestra edición de Octubre!

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Diseño y diagramación: Dianola Vázquez Moreno

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Juan Fernando Bermeo

POESÍA Y CIUDAD TAMBIÉN SE PUEDEN ESCRIBIR CON M

Una de las características menos laureadas de la poesía y su complejo transitar entre las páginas del tiempo es la vinculación casi innata que tienen los versos del poeta con una suerte de hálito contestatario que viene a defender o posicionar al escritor en su propia opinión, aunque ese no hubiera sido el objetivo pensado originariamente para el texto. La oposición a la vida «tradicional» de Bukowski, la evocación hacia los sentidos y al ser fuera de la sociedad burguesa de Rimbaud. Pareciese que siempre el poema encuentra la manera de abrirse paso entre las opiniones públicas y ejercer una postura de reacción y contraste. Por vicisitudes varias que esta vida no deja pasar, llegó un poco tarde a mis manos el poemario Con M de Mote se escribe Mojigata de Issa Aguilar Jara (que tuvo su lanzamiento el 22 de marzo de este año), lo que espero justifique también el anacronismo en el que cae esta pequeña reseña. El texto, opera prima de la joven autora, aparece en el panorama literario del país como una propuesta fresca y contundente. Un entramado urdido entre la crítica a una Cuenca que muere lentamente ahogada en sus propios estereotipos

vetustos y una visión actualizada que rompe esquemas mentales y sociales y habla al lector desde la crítica más íntima y frontal. La potente voz lírica, construida por la autora, resuena en todo el texto como un eco que se queda impregnado en los oídos mojigatos y tradicionalistas para atormentarlos por siempre: «Los libros son tan costosos en las ciudades pequeñas…». Las siete Catarsis que conforman este libro, responden a diferentes pensamientos que se articulan como una especie de camino por el que la palabra de inconformidad ante la ciudad enferma ha recorrido sin descanso. En un perfecto acto de interiorización y posterior exposición, la prosa poética que inunda cada sección demuestra una sobriedad digna de quién ha padecido el desarraigo existencial de verse encerrado entre los muros envejecidos por una religión que todos defienden pero nadie respeta. Amores, desamores, injusticias y discriminación son temáticas reflejadas, no solo en las páginas del poemario, sino también en una Cuenca que se lee representada, más no caricaturizada. Algo que se debe reconocer de este trabajo poético es la facilidad con la que Issa Aguilar consigue hablar desde lo más íntimo, desde sus propias vivencias y percepciones, y llegar a conclusiones tan universales que podrían ser palabras propias de cualquiera de los habitantes de las ciudades que aún se encuentran en el oscurantismo del odio y represión de la religión y las supuestas buenas costumbres: «Todo penetró, menos las miradas. Y el te amo del artículo 14 de la constitución monárquica de las princesas y cholas cuencanas, se vio reemplazado por un contundente ayau que fue lo único que expulsaron mis labios en medio de esas cuatro pálidas paredes». Hay una elegía constante que resuena como fondo, justo detrás de esa voz que construye cada sección del poemario. La inconformidad no da tregua a la pasividad social, por lo que aparecen constantemente expresiones que dejan clara una postura de rebeldía y una necesidad de cambio urgente

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en una ciudad que permanece ciega ante las nuevas realidades que van ubicándose como constructos neófitos. Un discurso que se perfila con una necesidad urgente de permanencia y que, no obstante, se vuelve efímero ante los sordos oídos de una tradición citadina de eclécticos y eclesiásticos: «Cuna de insectos / de ilustres pensadores / ávidos por conocer el apellido / el estado civil / la preferencia sexual / porque qué ha de ser que fulanita se excite pensando en otra fulanita / eso es pecado, hijo mío». El libro también coquetea mucho con las obsesiones, que se antojan primordiales ante los ojos del lector y en el contexto de la formación del ser poeta que habita en esta ciudad desdibujada sobre las planas de la poesía. El mismo Oswaldo Encalada — catedrático y experto en lingüística, muy reconocido por estos lares— habla y sentencia a la autora en la crónica anecdótica que aparece, con mucha elegancia, en la Catarsis Última: «“El problema es tuyo, te has obsesionado” volvía a repetirme mientras las neuronas regresaban a la normalidad raspándose las rodillas». Los amores que no se concretan, los que lo hacen, la ansiedad y su atormentador tratamiento, el tango —que tanto obsesionaba a Manuel Mejía Vallejo— y los lugares o seres a los que uno siempre vuelve, son obsesiones varias que se cuecen lentamente dentro del concepto hermético de una ciudad que sirve como una olla de barro aislada, próxima a reventarse: «Ciudad río / DIOSA / sin vos no existe poesía.» Con M de Mote se escribe Mojigata es un libro que nutre a la literatura del país y de la región; dueño de una técnica poética que baila desinteresadamente entre la prosa y el verso, un estilo que se convierte en el sello de Aguilar y que la posiciona como una de las voces femeninas más fuertes de su generación. Una colección de textos para leerlos con una piedra en una mano y el corazón en la otra, para poder asimilar a una ciudad que, al no poder reinventarse a sí misma, lo ha hecho con sus habitantes, seres epicúreos atrapados en ilógicos cuerpos estoicos, hipócritas y mojigatos.


Daniel Félix

ENTRE PLIEGUES Y TEXTURAS DE UNA BROMA: EVOCANDO A FOSTER WALLACE Están dos peces jóvenes nadando y se encontraron por casualidad con un pez mayor que nadaba en dirección contraria; el pez mayor los saludó con la cabeza y les dijo: «buenos días, chicos. ¿Cómo está el agua?». Los dos peces jóvenes siguieron nadando un trecho, por fin uno de ellos miró al otro y le dijo: «¿Qué demonios es el agua?».i

1. Hecho en USA Los albores del siglo XXI: la era de las máquinas inteligentes, la comunicación global y el calentamiento, la posmodernidad (que es la modernidad desencantada), la virtualidad de estar cada vez más cerca y cada vez más solos, devenires mundiales desbocados, carrera ciega y vertiginosa hacia lo indeterminable (Leibniz dixit), y el humano en el intersticio de flujos globales, sociales, políticos, espirituales, que construyen nuestro mundo común, nuestra realidad real (compartida de forma más o menos homogénea entre millones); el relato que marca el paso entre dos siglos y entre dos milenios, un espacio donde asoman cada vez más formas de ocio y entretenimiento, y donde las culturas se difuminan detrás de telones líquidos que nadie es capaz de definir. En esta época, la literatura (la construcción verbal de mundos y seres) no deja de ser ese espejo, o ese vestidor a través del cual postular un orden, una mirada, un efecto análogo de las cosas propias del tiempo y el espacio humano actual. La posibilidad de leer el mundo a través de las palabras, la posibilidad de definirlo, construirlo, evocar sus sustancias y desnudar sus sentidos. Este intento evocatorio que es la literatura, esta suma sintáctica que aparenta ser mundo que el escritor despliega frente al procesador de textos. Así las cosas, en este texto se apunta a evocar, a través de la obra de Foster Wallace (1962-2008), una suerte de ejercicio literario más amplio, donde se juegan con toda seriedad las posibilidades de comprensión del ser, atravesado por flujos y contextos veloces y rizomáticos, cuyos resultados finales tienen que ver con la manera en que se nombra a la realidad y se construye una identidad entorno a ésta.

americano, la cultura pop, el capitalismo voraz, el mundo según el tío Sam, el ocaso del sueño después de la Guerra Fría, el rock, el rap, los íconos y símbolos de la cultura del consumo, las guerras del petróleo y el dólar y el pesado bagaje de contenidos relatados con una intención lineal o histórica a las espaldas de la gente. Se trata del país que se considera el núcleo del mundo y que ha deconstruido a gusto la realidad del sistema mundial actual. No es vana esta larga vuelta definitoria, pues sin ella no hay manera de acercarse contextualmente al autor de La broma infinita, Esto es agua, La escoba del sistema, entre otros. Es decir, la obra de Foster Wallace se encuentra imbricada en esta serie de signos que componen su país de origen, y sus intenciones narrativas (si es posible adivinarlas) se pliegan y despliegan en torno a la conexión y desconexión de los referentes culturales y simbólicos norteamericanos. Hay que enfatizar: no se trata de una sociología o una hermenéutica maquillada de literatura, ni tiene este texto finalidad interpretativa en una sola dirección. Al contrario, se quiere abrir posibilidades de percibir sensiblemente un autor. 2. Hacia los pliegues de la broma

«Le había prometido conseguirle poco menos de un cuarto de kilo de marihuana, unos 200 gramos de una marihuana especialmente buena por 1.250 dólares. Él ya había intentado dejar de fumar unas setenta u ochenta veces. Antes de conocer a esta mujer. Ella no sabía que él había tratado de dejar de fumar. Siempre aguantaba una o dos semanas, o tal vez dos días, y luego se lo pensaba y decidía tener un poco Comúnmente, la obra de Foster Wallace ha sido definida como parte de la corriente en su casa para una última vez. Por última vez, buscó a un dealer nuevo, alguien literaria norteamericana de fin del siglo XX, donde también se consideran a quien aún no le hubiera contado que tenía que dejar de fumar porros y que, por escritores como Bret Easton Ellis (american psycho), A. M. Homes (El fin de Alice), favor, bajo ninguna circunstancia le volviera a vender mercancía […]». Jonathan Franzen (Las Correcciones), Richard Powers (The Echo Maker), William T. Vollman (Butterfly Stories), entre otros. Si se quiere, se puede pensar de manera Año de Glad, Año de la Ropa Interior para Adultos Depend, Año del Parche generacional en este grupo dentro del que David Foster Wallace es una figura Transdérmico Tucks…ii, de esa manera se cuenta el tiempo en la ONANiii, el país icónica, tanto por mérito propio como por resultado de estrategias de mercado ficticio donde se desarrolla La broma infinita; el tiempo interno de la novela aparece y la publicidad que tuvo, en su momento. En cualquier caso, se considera de como una estrategia de mercado para reforzar el capital. Son aproximaciones a una modo general en estos autores la construcción de planteamientos narrativos que broma de muchas cabezas, magnum opus, el universo narrativo de Foster Wallace responden a características, símbolos, y referentes culturales de la Norteamérica que evoca el pliegue (el nodo de este ensayo), el orden cronológico de un chiste… contemporánea. Una suerte de posvanguardismo que aventura la comprensión Un chiste siempre tiene algo de tristeza, algo de dolor transmutado o maquillado, estética y el espíritu de la época que les corresponde mediante el uso del lenguaje y un doblez, una curvatura de una realidad que probablemente no sea tan cómica sus posibilidades sujetas a fuertes referentes culturales y simbólicos enclavados en en realidad. el mundo de afuera. La idea del pliegue viene desde Leibniz y el barroco más que como una herramienta o un elemento compositivo de una obra. Se trata de doblar el vacío. Gobernarlo. Conquistarlo. Doblegarlo. El pliegue, abultamiento de la idea, sinuosidad y forma La representación del afuera en el adentro se tratará más abajo como el pliegue. que se evoca en todas las posibilidades de su movimiento. No es solamente la imagen Es preciso, empero, caracterizar primero aquello que se pliega en la obra de de una arruga, ni se refiere exclusivamente a la voluminosidad y voluptuosidad Foster Wallace: los Estados Unidos de Norteamérica, «Hecho en USA», el sueño de los cuerpos. El pliegue comienza en la idea de un cuerpo: un adentro y un

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afuera que se atraen y repelen en tensión. Se trata, pues, de territorios en conflicto que conforman un solo cuerpo. Veta aristotélica: «para gobernar a los otros es necesario gobernarse a sí mismo»; revés de la idea: «se gobierna a los otros porque hay el gobierno de uno mismo». La doble vía de las cosas. Mecánica del pliegue: algo se pliega hacia adentro por efecto de un afuera; algo se despliega hacia fuera por voluntad interna.

haberlo discutido con mis profesores en la escuela de posgrado. El mundo en el que vivo consiste en 250 anuncios al día y en un montón increíble de opciones de entretenimiento, la mayoría de las cuales son subvencionadas por corporaciones que quieren venderme cosas. El modo global en que el mundo procede sobre mis terminaciones nerviosas está íntimamente unido a cuestiones que esos tipos con coderas de cuero considerarían pop o triviales o efímeras. Utilizo una cantidad razonable de material pop en mi ficción, pero lo que quiero decir con ello no se Entonces, hay algo que se pliega en Foster Wallace, en La broma infinita diferencia en nada de lo que otra gente quería decir cuando escribían sobre árboles (especialmente), pero que no es posible de entender o aproximarse sin considerar y parques y caminar hasta el río para recoger agua hace cien años. Simplemente se la forma en que ese algo se despliega simultáneamente. Se trata, en realidad, de un trata de la textura del mundo en el que vivo»v. asunto visceral, sin duda. El pliegue, como queremos pensarlo, ha de reemplazar o por lo menos sustituir a la representación. Algo se pliega en la obra de Foster La textura, en realidad, es lo que se desprende, lo que se separa del texto pero Wallace, un cuerpo de sentidos, símbolos, construcciones sociales, texturas queda latente. Lo correcto es hablar de texturas (así como con los pliegues); aunque culturales, usos, convenciones, emociones principalmente, extrapoladas de un su abordaje sea más complejo y sujeto a las subjetividades. Las texturas literarias se afuera hecho en USA. No se trata, nuevamente, de la representatividad del autor encuentran ancladas a la percepción, por supuesto, y por tal motivo al igual que en (sujeta a una mirada fija); sino de la plegabilidad de la obra (la doble vía entre el la música una melodía, pueden evocar de forma diferente entre uno y otro sujeto. adentro y el afuera). Se puede hablar, entorno a un mismo texto o fragmento (o una misma melodía, analógicamente), de una textura violenta, trepidante, áspera, fluida, pesada, ligera, Esta broma infinita de pliegues que implican dobleces entre lo externo y lo interno, enredada, lisa (son maneras de aproximarse a la sensibilidad, la del autor y la entre el mundo interno, el narrador protagonista, el monólogo interior sujeto a las del lector), y cada adjetivo abre un abanico válido de interpretación de la obra. miradas, la imposibilidad teórica de lo omnisciente en la obra, la reconstrucción Sin embargo, aunque no sea posible definirla (hay conceptos que escapan a la y la parcialización del discurso, el juego de puntos de vista elípticos de apariencia definición), es posible asirla, anclarla, del siguiente modo: la textura responde a los aleatoria; son elementos que conducen al lector a través de la propuesta de modos del pliegue, se adapta y afirma el pliegue, lo concreta en pistas lingüísticas Foster Wallace. Principalmente la imposibilidad del omnisciente. La visión de que inciden en este proceso de plegamiento de la obra. Norteamérica, en la obra de Foster Wallace, está profundamente atravesada por una sensibilidad, un ánima propia, desde un punto de vista personal pero imbricado en Las texturas en Foster Wallace, al igual que el pliegue, se refieren, siguiendo estas su entorno. Plegabilidad de la patria, la cultura, el comercio, las subjetividades, etc. reflexiones, a aquellos elementos narrativos y simbólicos que dan un contorno ¿De qué puede hablar el autor, si no es de lo que lo cerca? y un volumen, una experiencia sensitiva, la sinestesia del lenguaje. Algo muy concreto y que opera desde múltiples niveles: desde la necesidad y coherencia de la Seres esquizoides, fragmentados, descolocación del tiempo, elasticidad de la elipsis, situación relatada (repliegue), hasta el piso de realidad, el afuera vuelto a construir realidad dura y realidad blanda, metaficción o elevación progresiva de la ficción (despliegue), lo que emerge de la niebla de palabras y se percibe como síntesis de en el relato, desconexión y alienación de personajes y acontecimientos, gobierno una obra. radical del mercado, la cultura como objeto material. Los componentes de esta broma se niegan a ser fórmula. Las bromas no se formulan, se las lanza como un Entonces llegamos al centro plegado de este breve ensayo: no se trata del estudio pastelazo en el rostro de otro. Las bromas se despliegan y se pliegan entre los que de la obra, o el análisis de sus elementos, como se piensa convencionalmente la participan de ellas… crítica literaria, sino que ciertos autores y ciertas sensibilidades abren las puertas a formas diferentes de interactuar con los textos y contextos. En particular las «tenía que ser alguien nuevo porque ya le había ido con la misma cantinela obras monumentales. Esos cuerpos lingüísticos cuya extensión es incalculable e a todos los vendedores conocidos. Y ese nuevo vendedor tenía que ser alguien indeterminable, como el Tristram Shandy, el Ulysses, En busca del tiempo perdido, completamente desconocido porque cada vez que compraba un poco, él sabía que Los detectives salvajes, y por supuesto, en esta línea, La broma infinita. aquella sería la última vez, de modo que se lo decía, le rogaba, como un favor, que nunca le proporcionase nada de nada. Y jamás se lo pedía a alguien a quien ya se Pero tal vez esta argumentación se haya complicado demasiado. No se trata lo hubiera pedido porque tenía su orgullo y era buena persona y no quería poner a de explicar una obra, no se trata de saber «qué es el agua»; se trata, eso sí, de nadie en un brete. Además, era consciente de que daba miedo cuando había drogas experimentar el agua, la broma, el pliegue, la textura, la sensibilidad que un autor de por medio y no quería que los demás vieran que daba miedo»iv propone dentro de y para una realidad, un espacio y un tiempo específicos, y que uno (el lector) pueda experimentar el repliegue y el despliegue de los elementos y la textura de lo que leemos, lo que nutre y cultiva nuestros pensamientos, lo que 3. La textura de la broma gobierna y nos gobierna detrás de los telones materiales que componen nuestros La textura es lo que acontece en el intermedio: el encuentro de las pluralidades, la mundos. sinestesia del instante, el instante que anula y afirma al tiempo de una sola vez. La textura, como un elemento narrativo, es lo que acompaña al pliegue: una sensación «[…] me resulta un tanto incómodo hablar de mí mismo como parte de un que puede percibirse dentro del texto, pero que no es atmósfera, ni piso de realidad, posmodernismo intelectual de vanguardia, como un movimiento estándar cuyo sino ambas cosas encontradas y que provocan en el lector algo sensorial, táctil, fin es escribir un tipo de ficción que no responda al uso de fórmulas tradicionales, sonoro, visual y que permanece como evocación, como textura, como intersticio. pero que al mismo tiempo busque que la escritura tenga una textura emocional en lugar de limitarse a poner en práctica meros juegos del lenguaje o a jugar con La textura, en otras palabras, es la forma en que opera y se manifiesta el pliegue. paradojas cognitivas, una forma de escritura que siga teniendo relación con la Se puede pensar en la textura. El mismo Foster Wallace se refiere a este concepto experiencia de lo que significa en particular ser norteamericano… ¡Uf! Menudo en alguna entrevista: «Siempre he pensado en mí mismo como realista. Recuerdo rollo le acabo de soltar».vi

David Foster Wallace, Esto es agua, ensayo presentado en la ceremonia de graduación de la Universidad Keyton en 2005 y publicado en 2009. ii Cronología del Tiempo® Subsidiado para Reforzar los Ingresos en la Organización de Naciones Norteamericanas (ONAN) 1. Año de la Hamburguesa Whopper 2. Año del Parche Transdérmico Tucks 3. Año de la Muestra del Snack de Chocolate Dove 4. Año del Superpollo Perdue i

5. Año del Maytag Dishmaster Sup 6. Año de la Actualización Fácil de Instalar para Placas Madre del Visor de Cartuchos de Resolución Mimética para Sistemas Caseros, de Oficina o Móviles Infernatron/Interlace Yushityu 7. Año de los Productos Lácteos de la América Profunda 8. Año de la Ropa Interior para Adultos Depend 9. Año de Glad

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ONAN: en La broma infinita, las siglas del país en el que acontece la novela (Organización de Naciones Norteamericanas). Analogía o broma, Onán, de acuerdo con la tradición hebraica, sería el primer hombre que se masturbó en el mundo. La masturbación es uno de los motivos recurrentes en la obra. iv Fragmento de La broma infinita. v Conversaciones con David Foster Wallace, 2012, ed. Pálido Fuego. vi Entrevista de Eduardo Lago a David Foster Wallace, publicada por El País en conmemoración de los diez años de La broma infinita. iii


Israel Hernández

LAS LETRAS NOS OBSERVAN Todos los días veo letras, algunas están escritas a mano, como «sea culto, no bote basura en el bus, bótela en la calle». Existe un sinnúmero de mensajes escondidos en nuestra ciudad, lo digo así, porque las personas no tendemos a caminar derecho y casi nunca alzamos la cabeza para observar qué está más allá, no queremos recibir saludos de la gente o un «muévase señor» cuando apenas se tiene veinte. Así mismo, dejamos pasar fabulosos textos que siempre nos saludan, cada uno tiene su propio estilo, personalidad, tamaño y posición. Tipografía es bocetar utilizando letrillas, señala FotoNostra en su página web: «Definimos la tipografía como el arte o técnica de reproducir la comunicación mediante la palabra impresa, transmitir con cierta habilidad, elegancia y eficacia, las palabras». Por ejemplo, ver un like acompañado de una botella, nos ha creado un conjunto de ideas con letras: si se presta atención a esta estupenda tipografía que se relaciona con un grupo de amigos al quedar en un bar a media noche, se caerá en cuenta lo importante que es cada letra; engendra poder y carácter ¿Se ha fijado, usted, al entrar a un baño en un texto que dice «apunte bien u orine sentado»? ¿Ve? Nos transmite sensibilidad y espíritu. Uno debería concentrarse más en todas esas letras que aparecen a diario a nuestro alrededor, más aún si se combinan con un significado, así se vuelven más poderosas y empiezan a formar parte de la vida. Me explico: existen esos grupos que supuestamente ayudan a la comunicación entre todos. Por ejemplo, los Serif son un grupo de estudio creado por Roman New, son los típicos lambiscones de la clase que mandan sus chistes amargos, con bordes en cada letra, ¡qué fastidiosos son! Courier es una chica algo complicada, sus textos llevaban rectas cruzadas en el acabado de alguna letrilla como muestra de su oscuro pasado. Palatino es considerado el «mandarina» del grupo, digita contenidos claros, facilita la lectura y evita ser aburrido. A pesar de todo, el grupo es muy unido. Todos van después de clases a SansSerif Fruits and Beer, un bar sin detalles en su fachada, con pilares rectos sumamente ajustables. La decoración usa palos secos que le dan un toque ecológico, sencillo y a la vez agradable, sus precios son muy cómodos. ¡Imagínese! ¡Un 3x1 de Impact tonic! A la segunda ronda ya están filosofando. Suelen acompañar su bebida con unas papas Chicago y unas alitas a la Verdana. En fin, no pretendo que usted vaya a buscar esta fabulosa promoción, tal vez, solo necesite una Vesta beer o dos, pero no más. Solo quiero que pueda darse cuenta lo importante que se torna la tipografía en nuestro día a día. Bien dice Steve Jobs en la revista Expansión: «Por todos lados encontramos frases, palabras, direcciones, anuncios, noticias, propaganda. Absolutamente todo tiene alguna forma de tipografía que lo caracteriza. Sin embargo, muy pocas veces nos detenemos a pensar el efecto sutil que tiene este arte en nuestras vidas. Pensamos, “son solo letras”, pero no así. Una tipografía bien implementada puede hacer que no nos olvidemos nunca de una marca, o puede incluso salvarte la vida». No se pierda los detalles de nuestra cotidianidad: formas, colores y letras que pasan desapercibidas, solo quieren regalarnos algo.

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Kino Garrido

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Rocío Pérez

CUANDO LAS RESISTENCIAS SON (PRE)HISTÓRICAS Tenemos tan interiorizada la mirada masculina que siguen sorprendiéndonos noticias, artículos o ensayos que cuestionan nuestro enfoque falocéntrico y proponen la participación de las mujeres en aspectos cotidianos de la vida —públicos, comunitarios y privados— desde los tiempos más remotos de nuestra prehistoria en todas partes. Hace unos días llegó a mis manos un texto titulado «¿Y si las venus del Paleolítico no fueron talladas por hombres, sino por mujeres examinando su propio cuerpo?» donde se cuestiona la idea generalizada —e institucionalizada— de que las famosas venus paleolíticas habían sido talladas como un ideal de belleza prehistórico, como objetos sexuales desde la mirada masculina. Siempre es de agradecer la continua cosificación, minusvaloración y poca consideración de las mujeres en y desde las disciplinas en sus primeras etapas… y ahora. En este artículo se recoge la perspectiva de un equipo de antropólogxs actuales —entre lxs que destaca Leroy McDermott, autor del artículo «Self-Representation in Upper Paleolithic Female Figurines» (1996) en el que se basa el texto— que sostienen que estas tallas podrían representar cuerpos de mujeres que se exploran y «se miran a sí mismas». Las imágenes aportadas junto a Catherine Hodge McCoide en un estudio comparativo de las venus con el cuerpo de mujeres contemporáneas no tienen desperdicio. Si las ven y las comparten tengan cuidado, Facebook ve estos cuerpos tallados como un ataque a la moral y a la decencia. Los pezones de piedra ofenden, los traseros también; los reales, ni les cuento. Les dejo una pequeña muestra para que les pique la curiosidad.

A la izquierda, perspectiva de una mujer que mira su trasero por debajo de su brazo. A la derecha, la venus de Willendorf desde la misma perspectiva.

A la izquierda, perspectiva de una mujer que mira desde arriba un lado de su cuerpo. A la derecha, la venus de Willendorf desde la misma perspectiva.

Este texto trajo a mi memoria mis clases de antropología de género, cuando pasábamos horas deconstruyendo mitos y representaciones de un periodo del que nos sabemos —con los medios de los que disponemos actualmente—, más bien nada, pero que ha servido para reconstruir una historia evolutiva humana donde las mujeres, tanto física como socioculturalmente, han quedado en un segundo plano, relegadas, ocultas, apartadas de la historia. Esta historia, con su divina prehistoria, se ha encargado de decirnos que las mujeres no hemos hecho nada, que no sabíamos nada, que no teníamos creatividad, voluntad, intelecto, fuerza y otras innumerables perlas del «manual de la buena mujer» vista por un hombre. Ese manual tallado en los imaginarios culturales y que ha transitado de generación en generación —con complicidad de unos y otras—, de una gran parte de nuestras sociedades. Tenemos que seguir replanteándonos todo. Todo lo aprendido, todo lo traspasado, impuesto, aculturado o prestado culturalmente. Las y los hijos de su tiempo, filósofos, escritores, científicos, juristas y un largo etc. son los que han llegado, seguramente, no todos los que había. Era más fácil hacer desaparecer lo que no interesaba en unos periodos históricos que en otros, en unas regiones que en otras, en unos cuerpos que en otros. Ahora, la invisibilización es más complicada aunque no dejen de intentarlo. Las disidencias, las resistencias, las alternativas están al alcance de un click, al alcance del movimiento de nuestras piernas al campo que trabaja por su soberanía alimentaria en los márgenes de nuestra ciudad. Lo que hace falta es leer y caminar. Y, después, conversar, respetar, comprender y actuar.

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Christian Espinoza Parra

EL SUR CINE LAB O LOS CABALLEROS DE LA TRISTE FIGURA Como un guerrillero cruzando una montaña echa de harapos, el viento aplastándole la espalda, la sonrisa casi de escarcha vieja, la mirada mansa detrás de las gafas negras, la cámara en ristre como la metralleta de un Che Guevara del páramo, Carlos Pérez Agusti contempla el paisaje de la lírica de un hombre solo: Sinincay. En aquel pueblito de casitas desvaídas en su intemperie de paja y bahareque, habrá de rodarse Arcilla indócil¸ la primera película azuaya. Hoy, sin embargo, aunque las calles de tierra han sido trituradas por el pavimento y las veredas ásperas, y las casitas estrechas han sido desplomadas para construir armazones de hierro y burlescos ventanales de muchos pisos, todavía la expresión guerrillera, de combatiente solitario aparece definitiva en los rostros de los alumnos y docentes de El Sur Cine Lab. Este espacio de encuentro para cineastas locales responde a la necesidad de formación de productores y realizadores capaces de emprender proyectos cinematográficos que consoliden el cine azuayo dentro del panorama ecuatoriano e internacional. Para su primera edición, el Laboratorio cuenta con el apoyo de La Casa de la Cultura, el Séptimo Festival de Cine La Orquídea, la Cinemateca Nacional Ulises Estrella y el Instituto de Cine y Creación Audiovisual (ICCA), además de empresas privadas afines a la cultura y a la concepción artística. El proceso modular consta de cinco etapas de desarrollo, incluidos subniveles de formación en producción cinematográfica y gestión de proyectos audiovisuales, así la relación entre asesores y participantes es muy importante durante la evolución de cada proyecto en el transcurso del Lab. De hecho, cada participante tuvo que atravesar un arduo proceso de postulación en cuanto a los componentes de su carpeta —última versión de guion, sinopsis, carta de motivación y hoja de vida del postulante— que tras varias lecturas, revisiones y análisis del comité de selección integrado por miembros de La Casa de la Cultura y La Orquídea culminó en la entrega de los resultados una semana después de haberlos receptado. Solo cinco de entre el sinnúmero de proyectos fueron elegidos: el largometraje La nave viene de José Luis Tapia, el serial web Vida de perros de Christian Rogerio Calle, y los cortometrajes A través del cristal de Gabriel Molina y Pan, flores y manzanas de Diego Rocha Llinás. Las cinco etapas del Lab comprenden: 1) Análisis de guion, módulo a cargo de los cineastas ecuatorianos Iván Mora Manzano y Javier Izquierdo, en el cual los participantes con guiones previos en su versión más reciente entraron a una fase de (re)escritura de premisas, estructura y contenido. 2) Estrategias de desarrollado, módulo que, con la guía de Isabel Carrasco, abordó la planificación y elaboración de estrategias acordes a las necesidades de cada proyecto con énfasis en las fases de financiación, distribución y exhibición. 3) Los talleres de producción cinematográfica y mercados tuvieron al frente a la tutora María de los Ángeles Palacios que asesoró a los participantes sobre temas que van desde el financiamiento, hasta la exhibición y distribución, pasando por festivales, mercados y ventas internacionales. 4) Insumos gráficos de venta estuvo a cargo de Andrés Montesinos, fue el cuarto módulo del Lab y su objetivo fue desarrollar mediante el acompañamiento a los talleristas todo aquello que posibilite la optimización de la calidad estética y visual de los filmes con la confección de diversos materiales gráficos como Concept Art, Teaser

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o Animatic (solo para proyectos de animación o fantásticos). 5) Pitch, el módulo final del laboratorio fue ejecutado por Daniela Fuentes, constituye la prueba total del trabajo realizado, pues los participantes presentarán sus proyectos ante un jurado sin perder la oportunidad de estar frente a inversores invitados. La realización de cine fue en tiempos de Carlos Pérez Agusti una labor auténticamente quijotesca. Aunque con la distancia que solo el tiempo permite, los cineastas siguen siendo caballeros de la triste figura, motivados por una suerte de locura heredada de los tiempos de los locos de antaño. Del cine artesanal de la época del precursor a la tecnologización, la brecha más pequeña sigue siendo la más difícil de salvar, porque un filme continúa requiriendo la voluntad del desquiciado para levantar sobre la ausencia una película, unos personajes y unos espacios capturados en imágenes en movimiento a través del tiempo a la misma velocidad en que nos sucede la vida. El cine es magnánimo, magnífico, inefable en tanto creación artística —o un intento de ella—; es entrar de lleno a la inabarcable totalidad de la existencia, porque ¿hasta qué punto somos conscientes del potencial del cine para eternizar la vida? No obstante, si el cine es tiempo y espacio considerando que el humano proyecta el ser en la encrucijada del primero y en la inconmensurable enormidad del segundo, de alguna manera, el compromiso jamás encauza una corriente sorda o inútil, sino de una abrumadora resonancia, capaz de adentrarse en lo más insondable de la interioridad humana. ¿No somos, acaso, unos solitarios colectivos?, ¿o un torrente incontenible? Entonces el cine logra desconcebir postulados académicos, científicos para así reafirmar que la vida misma no nace del raciocinio determinista socrático, sino de un fondo dionisíaco y festivo que consigue diferenciar la individualidad desmontando la homogeneidad de aquella infamia llamada cine de masas. El cine no «es» sino todo lo que todavía «no es». Nada está dicho ni puede decirse todo lo que está aún por suceder, solo si se vislumbra el presente como el puente entre el pasado infinito y el porvenir perpetuo. Por tanto, si El Sur Cine Lab quiere consolidar la cinematografía azuaya debe entender que al igual que Sartre entendía la literatura como una revolución, también el cine, por antonomasia, debería concebirse en el sentido de una radical ruptura. O somos deicidas y reinventamos la cinematografía local desde nuestras raíces terrígenas o nos sometemos a los modelos hollywoodenses, a los estereotipos de lo latinoamericano, a las leyes que rigen el vertiginoso mercado capitalista; o somos apasionados del espíritu del corazón y caemos en invocaciones al método científico. Dejemos a la cinematografía verterse sobre nosotros cual tempestad de la existencia para salir revitalizados, semejantes a aquel caballero de la triste figura con la cámara levantada y el viento serpenteándonos la cara. El cineasta erguido frente a lo absoluto sabe exactamente la impronta de aquel quijotesco señor más andino que pirineo: «Filmar es otra forma de escribir la historia.»

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Juan Andrade Polo

SOMOS ESCENARIO DEL MUNDO

Imagen: Invierno: 10 Formas de sentir frío, Laboratorio de Danza Contemporánea U. de Cuenca.

Escenarios del Mundo, Festival Internacional de Artes Escénicas de Cuenca se ejecuta del 26 de septiembre al 7 de octubre del 2018. Esta es su edición 12. Nueve países en escena. También son doce los días seguidos de artes escénicas en la ciudad, con extensiones en algunos cantones aledaños, programación de sala, funciones al aire libre, funciones para estudiantes de colegios y escuelas de la ciudad, eventos paralelos en cafés, espacios alternativos, bares, talleres para gente del sector y fiesta teatral. La muestra constituye una panorámica del mundo hispanohablante: obras de España, Uruguay, México, Argentina, Venezuela, Colombia, Ecuador y particularmente Cuenca. Varios géneros, estilos, lenguajes: comedia, tragedia, farsa, clown, circo, teatro gestual, teatro de textos, vanguardia que revelan inquietudes políticas, el discurso femenino, el juego, las técnicas fascinantes, el mimo, el nuevo circo, la danza, la danza teatro, el humor, la ternura, la maravilla, lo indescriptible, los espejos, los signos, los cuerpos en expresividad, las ideas en tablas… La visión de la estructuración de la muestra ha sido configurar una programación, variada, equilibrada, representativa del quehacer escénico contemporáneo que propicie el encuentro de la escena local, con la nacional e internacional, el coloquio de saberes, encuentro de culturas, de prácticas y acercamiento de los pueblos.

Imagen: Nada que perder, Cuarta Pared.

que hemos descrito y que, siempre nos ilusiona sobremanera. Lo hemos hecho con la cooperación, generosidad y entrega de grupos artísticos valiosísimos que destacan en sus respectivos contextos y que, por su excelencia, generan en sus presentaciones con el público el encuentro vital, único, mágico que es motivo de todo el trabajo de los artistas del festival. ¡Esa emoción vale la pena! Por otro lado, al mirar el Escenarios del mundo suscita un diálogo social conjunto de auspiciantes y colaboradores, se evidencia en torno a las artes escénicas, a la creatividad, a la el carácter colectivo del sustento de nuestro evento creación de significados, a la interpretación de los escénico emblemático. Se trata de la respuesta a tiempos y al papel de las artes en la ciudad. Digo la gestión de una especie de minga creativa para yo, una ciudad cada vez más humanizada, pensante, generar aportes de distinta índole que hacen posible con una buena calidad de vida: con aire puro, con la existencia y permanencia de Escenarios del Mundo transportes amigables, amable, segura, tolerante, en Cuenca. Todo ello muestra el inmenso y continuo de pocos trámites innecesarios y con espacios de ímpetu altruista de los cuencanos frente al quehacer recreación; por supuesto, con una práctica y acceso a cultural, lo cual nos llena de admiración y gratitud. las artes que supongan una oferta cultural sustentable, Algún detalle de los contenidos: Electra Do Chapito, lo que, de hecho, exige creatividad. alucinante, creativa, de ritmo y limpieza perfectas, me Nos resultan visibles dos hechos que pueden, quizás, atrevo a decir «comedia de la buena» vuelta al teatro ilustrar la ubicación del festival en su proyecto de del gesto ¡Unos genios! Solo una actriz de Teatro de aportar al desarrollo de las artes escénicas en nuestra Reversa de Uruguay, una clase sobre el arte de la querida región; de colaborar al acceso del público a representación por la actriz icónica Estela Medina: un manifestaciones artísticas contemporáneas de calidad, viaje que recorre desde Bodas de Sangre, al humor casi y de suscitar la significación, el disfrute y embrujo del stand-up. La razón blindada de Malayerba, para contenidos en las artes escénicas. Ambos hechos muchos la mejor obra del grupo, tiene un texto genial, merecedores de profundo agradecimiento: por un es una atrevidísima reescritura del Quijote desde la lado, la consecución de la cartelera con los criterios óptica de Arístides Vargas que pasa siempre por los No concebimos todo esto como actos sueltos, sino como una composición orgánica que trabaja en función del desarrollo de las artes escénicas en Cuenca, su sustentabilidad y su posicionamiento en el conjunto de prácticas sociales; como un proceso inserto en la realidad la escena en la ciudad y en el país, que, por cierto, la vemos alentadora.

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Imagen: Dúos, Theatrum.

referentes del exilio y la memoria. Los entremeses de Cervantes al estilo urbano de jóvenes del D.F.: vanguardista irreverente, juego y goce. Mujeres eternas, trabajo de teatro físico, muy expresivo, riguroso, potente, sobre el vigente tema de la violencia de género. La danza contemporánea cuencana en el cartel: Invierno, 10 formas de Sentir Frío recientemente estrenada con la coreografía del Laboratorio de Danza contemporánea de la Universidad de Cuenca, cuenta con excelentes críticas. Conmovedora interpretación dancística de la pieza de García Lorca La casa de Bernarda Alba por la Compañía de danza de la Universidad del Azuay. Dúos de Theatrum, como una caricia de expresión corporal en torno a las relaciones humanas. Nada que perder de la compañía española la Cuarta Pared, premiado y alabado teatro contemporáneo vanguardista que indaga en las profundidades de las relaciones sociales y vitales propias de esta época. Ensayo del grupo Tentenpié recupera y revaloriza tiernamente saberes ancestrales de arte en un pueblo de antaño. Contra la ley de Isaac encanta desde la técnica del mimo corporal dramático que viene desarrollando Teatro del Cielo. Desde el Jardín es una obra ejecutada por Sartadecuentas Danza desde Venezuela, una motivadora dinámica para el disfrute y juego de los niños en el contexto de la relación con elementos de la naturaleza. El estreno mundial de Walkman Rewind de Santiago Baculima de Teatrovando, artista meticuloso que genera grandes expectativas en la ciudad. Los circos Eguap de Argentina y el Circo Nacional de Venezuela, dos estilos de circo contemporáneo muy diferentes: el primero Rodando a Saco al estilo de una gran tradición argentina de circos callejeros clownescos, divertimentos y exhibiciones muy alegres de las habilidades circenses clásicas; Para morirnos de otro sueño, en cambio, es un montaje redondo de números circenses articulados en secuencia que se acerca a conceptos antropológicos y a la danza contemporánea. Teatro emergente desde el grupo del colegio Asunción, varias veces ganador de festival Intercolegial de Cuenca presenta La rusa María jugando a la interculturalidad coloquial desde la experiencia de la actriz rusa Irina Gamayunova en tierras ecuatorianas.

Imagen: Electra, Compañía Do Chapito.

Somos parte de un movimiento escénico que crece y se consolida, somos parte de una ciudad que se piensa y se construye considerando como uno de sus pilares a la cultura, la interculturalidad, somos escenario del mundo.

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Imagen: Contra la ley de Isaac, Teatro del Cielo.

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ENTREVISTA A JAVIER ANDRADE CÓRDOVA SOBRE EL ESTRENO MUNDIAL DE LA ÓPERA EUNICE

Puesta en escena de Javier Andrade Córdova. Producción de la Orquesta Sinfónica de Cuenca. Foto: Esteban Lupercio

«Todos estos esfuerzos para solo tres funciones es una locura, esto se hace para cuarenta funciones» fue la manifestación del director escénico de Eunice, la primera de una trilogía de óperas del compositor ecuatoriano Luis Humberto Salgado. Su estreno mundial se llevó a cabo el pasado 11 de julio con la dirección musical de Michael Meissner. Actualmente usted cuenta con alrededor de medio centenar de producciones. Nos gustaría saber ¿por qué de entre casi 50 obras, Eunice tomaría un papel protagónico? Bueno, principalmente porque se trata de un estreno mundial, es la primera vez que se presenta la obra. Además tiene ciertas circunstancias particulares: primero, es una obra que ha estado escondida durante 56 años; luego, es una obra del más grande compositor académico ecuatoriano del siglo XX, y por último, se trata de un género operístico, lo cual significa que es una obra muy peculiar en el paisaje escénico-musical del país, muy pocas veces se estrena una ópera en general. La composición de una ópera es un proceso bastante complejo y largo, que a muchos compositores —incluso a los más afamados o ejercitados en el proceso de creación operística— les toma varios años. De hecho, a Salgado ésta le tomó del 56 al 62. Por supuesto, no quiero decir con esto, que haya compuesto de corrido siempre y haya dedicado todo ese tiempo a esta obra, pero, sin duda, durante ciertos momentos regresaba a ella y maduraba sus ideas. Sin embargo, es un tiempo que resulta bastante largo.

Entonces, por estas razones Eunice es muy especial. No es la primera ópera que yo estreno de manera absoluta, de hecho es la quinta. Hice tres óperas de estreno absoluto en Alemania y luego, Manuela y Bolívar, de Diego Luzuriaga. Pero en esos cuatro casos anteriores, los compositores aún vivían, es decir, sus trabajos se habían terminado de componer poco antes del estreno. En cambio, en este caso, estamos hablando de una ópera que pertenece al patrimonio cultural, musical-escénico del Ecuador y que además ha estado guardada durante muchísimo tiempo. Eunice es, sin duda, un proyecto muy especial, muy particular, muy satisfactorio y muy complejo, de muchísimos esfuerzos que van desde organizar, coordinar e impulsar cosas para que el material sea recuperado, editado y digitalizado. Además, tratar de recabar información sobre las ideas de un compositor que no está vivo significa que uno sólo puede tener un diálogo con él a través de sus escritos o de otras obras suyas. Todo eso hace que Eunice sea especial. Usted, siendo aún muy joven, sí que conoció a Salgado, claro, él era docente del Conservatorio Nacional de Música de Quito. Realmente yo era aún un niño, Salgado murió en el 76 y yo tenía 11 años en ese entonces. Es decir, yo lo conocí siendo un niño en el preescolar y en el escolar del conservatorio. Era una figura muy reconocible y muy particular, de una apariencia muy bondadosa y, al mismo tiempo, austera; tengo presente ese recuerdo. Lo conozco en ese sentido, de haberlo visto en vida, pero evidentemente en un momento en el que yo era apenas un principiante absoluto en el ámbito de la música. Diría que más bien conozco a Salgado, ya profundamente, en términos de percibir su pensamiento musical, a partir de los estudios que he hecho de su obra en los últimos quince años.

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Y después de todo ese estudio, ¿podemos encontrar algún aspecto de la personalidad de Salgado en la puesta en escena de Eunice? Primero, hay que pensar una cosa: la puesta en escena es una puesta en escena mía. Es decir, el compositor escribe únicamente el texto y la música, y por supuesto que hace referencias de los lugares donde tiene lugar la acción y hace connotaciones de la acción. Pero la puesta en escena la hace otro creador, que en este caso soy yo. De hecho, la ópera tiene tres niveles de autoría: el nivel textual (el libreto), el sonoro (la composición) y el visualteatral (la parte escénica). En todo caso, yo pienso que, tal vez, esta puesta en escena se deja influenciar por un carácter sobrio. Hay cierta sobriedad en la aproximación o hay un interés de aplicar cierta sobriedad en la realización visual y de acción. Todo ello va acompañado de reflexiones alrededor de las formas, los volúmenes y la cromática que se usan en escena. Aquello es un invento, eso no está en la música, pero uno puede llegar a sentir que esas propuestas van bien acompañadas por el ámbito sonoro, es decir, se relacionan con las sonoridades de una manera orgánica. También ha sido fundamental para mí tratar de sentir los aspectos centrales que busca transmitir el compositor. Lo que siento es que [Eunice] es una ópera de profundo valor épico. Tiene una cuestión heroica, pues la protagonista se sacrifica por la vida de otra persona. Es una obra dramática, por supuesto, contiene sus rasgos trágicos, pero al mismo tiempo, el personaje principal está construido con cierta convicción y valentía que lo hacen poderoso y sobrio. Eso es algo que trato de seguir desde mi perspectiva personal, desde cómo yo me imagino eso.


Podría decirse que esas características amplias y generales empatan con lo que propone la música. Por otra parte, esta es una puesta en escena contemporánea en la que se evita tener la necesidad de construir sobre el escenario una especie de Roma histórica con una exactitud arqueológica. Eso sería absurdo porque la ópera en general es una aproximación teatral no realista. La ópera es un género que no propone aproximaciones realistas, ese es uno de sus grandes valores. Esta Roma es una ciudad inventada por Sienkiewicz a finales del XIX, reinventada por Salgado en los cincuenta desde una imaginación ecuatoriana —que además se escucha en la música— y puesta en escena, hoy, con nuestra imaginación. Utiliza ciertos referentes romanos en la arquitectura y en la decoración, pero como símbolos de status político, de poder, de clase social, etc. con el fin de que el público ordene y entienda rápidamente cuáles son las constelaciones de las fuerzas antagónicas en esta obra, en la que hay una tensión muy clara entre el pueblo llano de cristianos esclavos y el poder imperial, absolutista y decadente personificado en Nerón. Lo que la ópera propone, a mi manera de ver, es el enfrentamiento del individuo desprovisto de poderes frente a los poderes absolutos y cómo sus convicciones (que en el caso de Eunice es una esclava liberta pero no deja de ser una mujer raptada y desarraigada de su tierra) tienen más fuerza que todo el dinero y las armas que pueda tener un poderoso. De eso trata Eunice, por eso es un relato que tiene vigencia hoy. No es una recuperación que tiene valor únicamente porque es la obra de un ecuatoriano que ha estado guardada. Cuenta cosas que siguen siendo relevantes. Algo que percibimos es que se trata de una composición muy rica, musicalmente hablando, pero, en lo que se refiere a la trama narrativa, nos dejó un sabor un poco agridulce. Pensando en los niveles de autoría de los que hablábamos, ¿cómo crees que habría resultado Eunice si Salgado hubiese trabajado con un libretista?

Salgado la convierte en la protagonista. Ese giro es, primero, una enorme decisión, una enrome convicción al respecto de lo que él quería contar, porque él se atreve a utilizar unos materiales base y transformarlos de una manera tremendamente radical. Todo este trabajo implica muchísima imaginación, decisión y buen criterio, porque, al final, la ópera se construye sobre la base de la voluntad de esta mujer que se sacrifica por el bien de otra. La pregunta aquí es por qué lo hace. Por supuesto que la primera respuesta es de orden religioso: hay una convicción alrededor del pensamiento de una vida después de la muerte, hay una esperanza que hace que ese sacrificio sea más ejecutable. Pero empiezan a jugar aspectos muy importantes en el montaje, por ejemplo, Ligia, la mujer por la que Eunice sacrifica su vida, es su amiga, pero también es su maestra, en algún momento de la trama se cuenta que Ligia es la que le está inculcando la doctrina [cristiana] y, consecuentemente, ella es para Eunice, un personaje que tiene valor en tanto que puede, más que ella misma, difundir la fe. También hay un aspecto que, en la puesta en escena, es un poco más difícil de estructurar: Ligia está enamorada de Marco Vinicio, Eunice ve el amor de los dos como signado por cierta divinidad; un amor que, además, ella no ha conocido porque es una mujer robada, raptada y vendida. Entonces sí, el libreto de Salgado es una obra que corre algunos riesgos y que tal vez tiene algunas debilidades, pero la función del creador escénico es hacer que las obras luzcan al máximo y creo que esta historia da pie para mucho lucimiento. La puesta en escena sale del libreto y de la música, y si funciona, es atractiva, gusta o tiene éxito, es porque en el material de base hay substancias que son valiosas. No se puede hacer una buena puesta en escena de un material malo, realmente es muy difícil.

En general, las obras se van reinventando y redescubriendo; esta es una obra que merece otras puestas en escena, otros directores que la imaginen, que merece ser repensada. Alguna vez, Pancho Aguirre, decía que una obra tiene algunas fases que no terminan con su estreno, sino que ahí apenas empiezan. En esta puesta en escena, ¿qué consideras que le falta a Eunice para crecer como obra? A mí me interesa, primero, que mi puesta en escena se vuelva a hacer. Todos estos esfuerzos para solo tres funciones es una locura, esto se hace para que tenga cuarenta funciones. Sí, son como 130 mil dólares invertidos en esta obra… ¡Exacto! Nosotros no tenemos una tradición operística y eso hace que sea imposible que se den esas cuarenta funciones, pero sería bueno que tengamos unas tres o cuatro temporadas nuevas en donde la obra pueda ir creciendo y se la presente a públicos nuevos, tanto de Cuenca como de otras ciudades. Ahí va a ir floreciendo una serie de aspectos que tal vez ahora están latentes y que nosotros algunas veces no podemos ver. Uno de ellos (que a mí me parece muy importante) es la profundización de la relación amorosa entre los jóvenes Ligia y Marco Vinicio. Con ella uno entiende las razones por las que otra persona se podría sacrificar; la posición de Eunice frente a Ligia (incluso por sus edades) es casi la de una madre frente a su hija. Ciertamente hay aspectos que tendrán que irse profundizando y descubriendo. Desde el ámbito de lo visual, creo que la obra está bastante madura. Siempre hay la posibilidad de profundizar y mejorar, pero me parece que la puesta en escena en sí es muy madura y que llegó a consolidarse bastante bien en los aspectos visuales y teatrales.

Es difícil decirlo. Hay que pensar que Salgado es un «fundador de la ópera», es decir, cuando él escribió Eunice, no había nadie que hubiera hecho ópera aquí y por eso mismo eso se quedó guardada cincuenta y seis años. [Javier deja escapar una sonrisa que revela más bien tristeza]. En muchos géneros [musicales] académicos, probablemente en todos, el trabajo de Salgado es fundacional: su trabajo sinfónico, su trabajo en música de cámara, en conciertos e instrumentos solistas con orquesta y en el caso de la ópera también. Es decir, no tuvo la oportunidad de trabajar con otra persona porque aquí no había ópera, no había literatos especializados en ese tipo de libretos. Independientemente de ese aspecto, hay un asunto que el Salgado libretista consigue y que es tremendamente importante y muy original: Eunice, en el texto base de esta historia, que es Quo Vadis, es un personaje totalmente marginado, aparece solo un par de veces, pero no juega ningún rol dentro de la trama,

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Foto: Esteban Lupercio

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RESTAURANTE-BAR

EL PEDREGAL AZTECA

Horario:

12h00 a 15h00 y 18h30 a 23h00 - De martes a sábado. 12h00 a 15h30 - Domingo.

Dirección:

Estévez de Toral 8-60 y Simón Bolivar

Teléfono:

282-3652 2833627

El Pedregal Azteca restaurant-bar es una empresa familiar ecuatoriano-mexicana fundada en Cuenca Ecuador en 1989. Nuestra pasión desde hace 29 años ha sido la preservación de  la cocina tradicional mexicana, la consideramos como una expresión cultural fundamental. Nuestra carta cuenta con más de veinticinco platos de las diferentes regiones de México, elaborados respetando las recetas originales y los procesos artesanales. El Pedregal Azteca es un restaurante de diseño, donde confluyen elementos arquitectónicos modernos y artesanales, logrando una atmósfera acogedora, familiar y cosmpolita. Este conjunto de elementos y su excelente cocina hacen de El Pedregal Azteca un restaurant clásico en el circuito gastronómico de la ciudad de Cuenca.

Rango de precios: De 7.00 USD

RECETA Receta «Calabacitas con Puerco» Ingredientes 1 kg Pierna y costilla de cerdo cortada en cubos medianos. 4 Calabacitas [zuchinni] cortadas en cubos medianos. 1 Chile Poblano asado, pelado, despepitado y cortado en rajas. 1 Taza de granos tiernos de elote [choclo]. 2 Jitomates maduros, pelados y picados. 1 Cebolla grande cortada en cuadros medianos. Sal y Pimienta. Aceite vegetal.

Preparación: Sella y dora la carne en el aceite, fríe la cebolla hasta acitronar [que se vea transparente] y salpimienta. Agrega las calabacitas, las rajas y el elote. Fríe. Agrega el jitomate y fríelo, añade una taza de agua. Hierve a fuego lento hasta consumir medianamente el jugo. Rectifica sabores.

República Sur Gaceta cultural octubre.  

Llegó la Gaceta del mes de octubre. Contenido literario y eventos de primer nivel.

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