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EL MUNDO / AÑO XXII / MARTES 26 DE ABRIL DE 2011

INNOVADORES 5

BIODIVERSIDAD DIGITAL

Empresas y nubes ADOLFO PLASENCIA Es un hecho que la sociedad conectada es el banco de pruebas tecnológico más grande que ha existido (mas de 2.000 millones de personas on-line) y eso tiene varios corolarios: a) que los ciudadanos disponen de más tecnología y acceso a la información en su tiempo de ocio que en su jornada laboral; b) que la Web 2.0 ha supuesto un drástico descenso de la curva de aprendizaje para el uso fluido de la tecnología digital y, c) esto infiere un mejor engagement de las personas en el Social Media en el domicilio que en la empresa o universidad. Este gran cambio tiene grandes consecuencias pa-

ra las empresas. Para las grandes, ésta brecha es mayor, ya que las infraestructuras tecnológicas de sus organizaciones sufren más intensamente los efectos de la obsolescencia continua. Lo que fue una problema para las pequeñas empresas en la Era del PC, es ahora una oportunidad en la Era del Cloud Computing . El universo de ‘computación en nube’ superestructura sobre el que basculan todas la actividades de la sociedad civil conectada es demasiado abierta, para el rígido y compartimentado funcionamiento de las corporaciones. El gap entre lo que significa de facto ‘usuarios’ y ‘clientes’ es

un ejemplo: las empresas grandes obtienen beneficio de forma tradicional de su clientes pero se muestran incapaces de conseguir lo mismo cuando entran en contacto con los modos de ‘usuario’ basados en el cloud computing (de las redes sociales por ejemplo), y no consiguen ‘monetarizar’ esa relación como sí lo hacen por ejemplo Google o Facebook. Mientras que las empresas tradicionales manejan una relación con decenas de miles de clientes consumiendo gran esfuerzo y energía, los gigantes de la red manejan de forma fluida la relación con cientos de millones. La novedad es que esas empresas han decido comenzar a clonar y fragmentar el modelo de la ‘nube’ que da soporte a las redes sociales, los buscadores, o las empresas basadas en ella como Amazon, Google, Yahoo!, etc. Es decir, cada gran empresa quiere crear su propia ‘nube’ de menor escala e imitar lo que hacen estas

empresas basadas en los ‘efectos de la web’ con sus usuarios, para relacionarse con ese patrón con su clientes. En síntesis, tratar de obtener de usuarios el mismo valor y rentabilidad que han conseguido obtener tradicionalmente de sus clientes. Pero asumir una verdadera ‘apertura’, el compartir la información con valor y los nuevos modelos de la economía de las ideas, quizá sea un cambio excesivamente radical. Está por ver si lo de multiplicar la fragmentación del modelo hiperconectado de la ‘nube’ puede funcionar. Amazon ya ofrece servicios a empresas de este tipo con su Elastic Compute Cloud. Pero eso significa externalizar datos, información y mucho control, lo que induce un cambio de cultura empresarial que se le puede atragantar a muchos. Las pymes ya están en ello y deben aprovechar este beneficio que sí está a su alcance. Ser pequeño tiene sus ventajas en la innovación y el cambio.

la conductividad del grafeno», describe Zurutuza. Para esta importante tarea, los investigadores disponen de siete equipos de última generación orientados a la preparación de los catalizadores, la deposición de los polímeros antes de colocar el grafeno en el sustrato seleccionado, así como la medición de la conductividad a través de un aparato de sacattering. «Es una máquina que aporta una capa nanométrica y que funciona a modo de aislante para proteger al grafeno de posibles injerencias externas», detallan los responsables

La principal innovación frente al silicio estriba en la mayor conductividad y resistencia que aporta del ambiciosa iniciativa. La principal innovación que aporta este material, según describen sus creadores, estriba en las características diferenciales que ofrece frente a otros más convencionales. De esta manera, destacan una mayor conductividad eléctrica en comparación al silicio, una elevada transmisión térmica y una resistencia récord que le convierten en un recurso natural muy demandado por empresas de diferentes sectores industriales y tecnológicos. «Se puede aplicar en ámbitos relacionados con la energía fotovoltaica, baterías, supercondensadores y pantallas táctiles», enumera esta especialista en la fabricación de un material cada vez más requerido. Una de sus aplicaciones más llamativas reside en la sustitución del óxido de indio, utilizado para recu-

medicina para la cual los investigadores se hallan ideando microchips para avanzar en la identificación de enfermedades y en el desarrollo de una medicina personalizada. No obstante, para los investigadores la nanotecnología no sólo se limitará al sector salud, puesto que puede suponer un «catalizador de un gran cambio en la industria que permitirá nuevas formas de producción para reducir la generación de residuos y un menor consumo de energía», concluyen.

La investigadora de la firma realiza la deposición del material en la máquina de spattering /

brir paneles solares, donde los técnicos esperan poder emplear el grafeno al ser un recurso más fácil de obtener que este compuesto cada vez más escaso en el medio natural. «Nuestro producto lo extraemos del carbono natural que existe en abundancia y tiene mejores propiedades que el óxido de indio», defiende la experta. Otro de los campos en los que este producto puede mostrar su amplia versatilidad se dirige a la fabricación de supercondensadores y baterías de litio–ion. En concreto, podría aplicarse en el diseño de innovadoras células de combustible. «Ete dispositivo podría ser transparente y debería colocarse una capa de grafeno, mientras que para las baterías, el formato idóneo es el de pequeñas muestras de polvo». La capacidad productiva de este material de esta joven firma se cifra en un formato de un film de

una pulgada por metro cuadrado, el tamaño estándar en el que comercializan su producto a laboratorios especializados. «Podríamos elevarlo a cuatro pulgadas, pero nuestros clientes demandan un grafeno más pequeño para emplearlo en diferentes aplicaciones», razona la científica vasca. En cifras más concretas, los responsables de este laboratorio revelan que la producción de grafeno anual es de 740 obleas de diez centímetros de diámetro cada uno. En lo que respecta a la precio, estos son escalables en función a la demanda existente, si bien, en su estado más puro el material puede llegar a costar hasta 15.000 euros. «Nuestra capacidad de fabricación cumple con las necesidades de nuestros clientes y hemos calculado que podríamos llegar a crear aproximadamente 100.000 pulgadas cuadradas al año», relatan.

JUSTY GARCÍA KOCH

A pesar de que actualmente los investigadores se hallan en una fase inicial, el objetivo marcado para este año es el de «optimizar» la fabricación de las muestras para «poder adecuar el producto a la transferencia en diversos formatos y de-

mostrar la calidad del grafeno elaborado en nuestro laboratorio». Un material pionero que supondrá una revolución tecnológica para las ciudades del futuro por sus diversas aplicaciones y propiedades diferenciales.

El producto final elaborado en formato film. /

J.G.


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