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Obra grĂĄfica Mitos de plantas y animales Rosario GarcĂ­a Crespo

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Poética del cuerpo en la naturaleza Rosario García Crespo se pregunta: —¿Por qué caminar y relacionar mi cuerpo con la naturaleza? Su respuesta es: —Caminar por el bosque ha puesto la atención en los pies. Ha significado aprender a acoplar los pies a un terreno irregular, resbaladizo, a dialogar con los miedos. Moverse no solo linealmente, sino en zigzag, encontrar otras formas de andar, arrastrarse cuando es necesario, brincar, subirse a una piedra, a un árbol, a una peña y ver el mundo desde arriba como un pájaro. Rodearse de verde, de flores, de hongos, hasta sentir que empiezan a salir ramas por los pelos, por los dedos de los pies y de las manos. Mimetizarse con el entorno, ser piedra, árbol, tierra. Perderse en el todo para encontrarse un poquito más adentro. Las imágenes nos hablan y vemos como Rosario se mimetiza y se vuelve uno con la naturaleza que nos rodea y que también somos. En efecto, para Rosario la naturaleza no es algo que esté allá afuera, es algo que está dentro. Rosario cuando camina se está buscando y descubriendo a sí misma. El afuera y el adentro desaparecen y se da el encuentro. Andar, caminar son para Rosario una forma de conocerse, de descubrirse, de interrogarse. Una forma de discernir, como se intitula su libro publicado por el Fonca. Los temas de sus grabados surgen de ese encuentro con su ser original, primordial, con el que dialoga y establece una comunicación lo más cercana posible. Se nutre por ello de los mitos, de quienes al igual que ella han buscado encontrarse y nutrirse de todos los seres que están ahí como protectores, como guardianes, como tonales y como nahuales. La vida se encuentra con la vida en sus ricas, variadas y diferentes formas de manifestarse. De esos encuentros nace la inspiración, los trazos y las líneas que componen su trabajo. No se trata de encontrar las diferencias sino de dejarse sorprender por las semejanzas. 4

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Yo soy tú y tú eres yo, somos uno respirando el mismo aire, sostenidos por la misma tierra, moviéndonos en el mismo espacio, refrescándonos con la misma brisa, calentándonos con el mismo sol, bebiendo la misma agua y compartiendo el mismo anhelo de vivir en paz y en armonía en un medio que es nuestro hábitat, nuestra casa, nuestro propio cuerpo. Todos somos eso que vemos fuera, se desdibuja el aquí yo empiezo y el aquí termino, se borran las fronteras que me separan del paisaje, de sus árboles, de sus flores, de los animales y los insectos que van apareciendo en el camino. Somos hombres y mujeres árboles, hombres y mujeres serpientes, todos hemos sido jaguares, monos, ajolotes, aves. Rosario nos trae a la memoria todas esas diferentes maneras que hemos tenido de manifestarnos y que están ahí como memoria de quienes hemos sido y quizás un día volveremos a ser. Apreciar y respetar nuestro medio no es sino aprender a respetarnos a nosotros mismos: al contaminar, talar, destruir, envenenar el medio nos estamos envenenando a nosotros mismos. Hay otra alternativa, podemos vivir y ser de otra manera. Su obra trata de permitirnos ver a profundidad y apreciar quien realmente somos y la riqueza de todas esas maravillosas y variadas formas de manifestarnos. En este sentido su obra es un tanto filosófica, pero no se sirve de las palabras sino de un oficio que ama y al cual se entrega con todo su ser: la pintura y el grabado. Su exposición Mitos de plantas y de animales es una amable y lúdica invitación para salir del capullo en que nos encontramos encerrados para abrir las alas y dejar volar nuestro instinto e imaginación, para descubrir quién es quien realmente somos. Texto y fotos: Alberto Becerril Montekio Tepoztlán, Morelos, 30 de agosto de 2013

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Mitos de plantas y animales de Rosario García Crespo Existe la montaña de los dioses y la montaña de los animales, en las que todo es pleno y resplandeciente; en medio se extiende el valle crepuscular de los hombres. Paul Klee

El anterior epígrafe del pintor Paul Klee, que también había dicho “no hay que imitar a la naturaleza sino crear como ella”, nos pueden servir como ideas guías para acompañarnos por esta exposición, en la que la conocida artista visual multidisciplinaria Rosario García Crespo nos presenta cuatro series xilográficas (Diosas de la vegetación; Diosas y animales; Animales sagrados I y II), una selección de pinturas y uno de sus característicos ‘Gabinetes de curiosidades’ naturales. Una vez más, con esta fascinante muestra, la artista nos invita a realizar un recorrido por la senda de sus exploraciones allende de lo urbano, hacia los ámbitos –hoy como nunca amenazados– donde todavía reina el ritmo de las aleaciones orgánicas entre los seres, que en sus perfectas morfologías particulares, sin embargo, se compenetran y configuran esa siempre misteriosa unidad, tan azarosa como necesaria e indisociable, que llamamos “vida”. Lo que los griegos designaban con el nombre de Zoé, unidad de todo lo viviente, zoé que entrelaza con su tejido a los elementos primordiales y a los distintos bios (organismos) y que se nos da la experiencia en los definidos relieves de los parajes naturales: los bosques, los campos, las selvas, las costas, los mares, los desiertos, etc., pobladas por sus habitantes dilectos: las plantas y los animales. Así es que podríamos afirmar que las formas y el espíritu a los que pertenece la obra de Rosario García Crespo son, por completo, filozoístas; creados en una labor amante e imbuida por la zoé, en la medida en que se deja guiar por “modelos” luminosos que va descubriendo en los entornos naturales, de donde emanan como símbolos para alumbrar ese viaje crepuscular 7


dicho por Klee, propio del último y más extraño ente que es el hombre, aún en la oscuridad más espesa y siniestra de la noche civilizatoria (de la devastación ecocida) tardomoderna. Por supuesto que a esta vertiente, que toma el misterio de la naturaleza como modelo insuperable, se adscribe una pléyade creativa innumerable a lo largo de todos los tiempos; las mitologías de todas las culturas tradicionales o premodernas poseen como dimensión constitutiva el plano de lo cosmogónico, del relato del origen y recreación del universo; sus dioses y héroes, incluso las fuerzas sobrenaturales, intangibles y trascendentes, encuentran en las figuras y los procesos del entorno cósmico inmanente los significantes o elementos material-sensibles para representarse; no atestigua otra cosa la proliferante riqueza imaginaria de toda índole de metamorfosis o hibridaciones entre los reinos hilomórficos, fitomórficos, zoomórficos y antropomórficos, en las que se encarnan sus simbolizaciones. En este sentido, el continuo retorno para abrevar de la fuente primordial de las formas animales y vegetales, ya cultivadas como arte sagrado desde los cazadores paleolíticos y los cultivadores neolíticos, sigue siendo un laboratorio alquímico vivo para buena parte de lo mejor del arte contemporáneo, el cual, sin duda, halla en el vector del “primitivismo” o “retorno a lo arcano” una potencia incalculable. De este “primitivismo” o “primordialidad” participa la dedicación y maestría alcanzada por la artista en el arte del grabado en xilografía, un medio aparentemente “elemental”, de estampar por el calado directo de la placa de madera, orientándolo hacia la síntesis esquemática de figuraciones entintadas sobre la fibra del papel artesanal, dando vida al vacío-blanco del papel con el ritmo, firme y acertado, de su sombríonegro “teatro de siluetas”. Ya la serie Diosas de la vegetación, nos remite al transfondo prehispánico mesoamericano, al culto a las diosas agrícolas nahuas (como Chicomecóatl, Mayáhuel, Xochiquétzal, Cintéotl o Cihuacóatl), divinidades femeninas del sustento, la gestación “intrauterina” en el seno de la tierra y de la regeneración periódica (vida-muerte-vida) de todos los frutos; cuyos mitos son evocados, con elegante sencillez, y no sin humor, para celebrar los dones cotidianos que nos entregan el 8

maíz, la lluvia, la tierra fértil, la luna, el maguey, el nopal, el mezcal, la biznaga o el amaranto. La docena de estampas Diosas y animales, prolonga la recreación mítica de la Diosa-Madre o Mater Materia, con su red de símbolos que van abarcando en su unidad comprensiva a los distintos seres (árbolfruto-animal) y sus procesos vitales cíclicos (en ella: como niña-doncellamadre-anciana), que brotan, crecen, mueren y vuelven nacer de y en sus entrañas; aquí las aleaciones y tramas se componen en una suerte de pequeños “poemas visuales” de la diosa como señora de las plantas y los animales, por ejemplo: diosa-árbol-serpiente –luna; diosa-caballo; diosaceiba-ocelote; o diosa-cierva. Los otros dos conjuntos xilográficos Animales sagrados I y II, se orientan hacia el eje del imaginario animalístico, pero sin renunciar para nada al diseño dinámico integrado, fluídico, conseguido como unidad sintética de una visión de paisaje en movimiento y poseedora, al mismo tiempo, de una impronta cosmológica, pues Rosario García Crespo logra en ellos que la digna figura, perfectamente silueteada en sus contornos (cuasi-hierática), del animal se halle, a la vez, plena de vitalidad e inmersa en y atravesada por las pulsiones elementales de las ramas y las hojas vegetación, los surcos de la tierra, las ondas del viento y del agua, de las nubes y las luminarias celestes. Como sabemos el arte moderno (por sólo poner los ejemplos de Gauguin, Van Gogh, Klimt, Matisse, Kandinsky, Klee o Georgia O’Keeffe), vino a rescatar y colocar como factor compositivo, “arquitectural”, de primer orden lo que durante mucho tiempo era considerado despreciativa y equivocadamente como mero “ornamento” floral o “emblema” animalístico y que, en verdad, en las artes de los pueblos ‘primitivos’ antiguos y contemporáneos, consiste en ritmos orgánicos plasmados, al modo de huellas, no sólo por figuración de sus corporalidades sino, también, por la abstracción/simbólica de las ondas, las grecas, los zigzag, los meandros, las puntuaciones, las flechas, las volutas, etc.; configuraciones visuales que poseen, a su vez, asociaciones sonoras, kinestésicas, aromáticas y cargadas, por ello, de poderes mágicos y claves sapienciales. 9


La fresca soltura y la libre creatividad –que recurre al interjuego de yuxtaposiciones, transparencia y múltiple direccionalidad entre los cuerpos– conseguida por la grabadora nos entregan, de esta manera, animales imbuidos de una vitalidad espontánea, tan cercana como sorprendente y a las cuales, sin embargo, sólo se arriba tras una prolongada contemplación y una afinada meditación, impregnadas de energía. Ello hace que las estampas filozoístas confeccionadas por Rosario García Crespo tengan un aire de familia con ciertos diseños esquimales, con petroglifos aztecas, estampados de tela africanos y pinturas cerámicas de Oasisamérica. De suyo que tan destilada sencillez, susceptible de conmover tanto al alma infantil como a la madura, mueve a las aventuras de la “ensoñación” (G. Bachelard) y a su relato… despertará, sin duda, a nuestro tonalli latente y nos trasmutará hacia las correrías de nuestros propios nahuales por senderos aún no hallados. Manuel Lavaniegos Cuernavaca, VII-MMXIII

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Diosas de la vegetación 2008 Serie de doce xilografías de 30 x 25 cm cada una

Diosa de la tierra Diosa del maíz Diosa del trigo Diosa del fruto Diosa de la lluvia Diosa del maguey Diosa del amaranto Diosa de la biznaga Diosa de la luna Diosa del mezcal Diosa del nopal Diosa de la fertilidad

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Diosas y animales 2012 Serie de doce xilografías de 30 x 25 cm cada una

Diosa del amate amarillo Diosa de la renovación Diosa-Árbol-Serpiente-Luna Lealtad Diosa y animales I Diosa y animales II Diosa del equilibrio Diosa-Caballo Diosa-Madre Diosa-Venado Diosa-Ceiba-Jaguar Diosa niña

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Animales sagrados I 2013 Serie de doce xilografĂ­as de 30 x 25 cm cada una

Vacas Tapir Ă rbol-Animal Camino a Meztitla Serpiente con animales CĂ­rculo de animales Monos Caballos en Meztitla Toros Tortuga-Cosmos Tortuga-Amate Tortuga

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Animales sagrados II 2013 Serie de doce xilografías de 30 x 25 cm cada una

Pato (Canauhtli) Xólotl-Maíz Águila ( Cuauhtli) Tlacuache Ahuítxotl Mono-Humano Xólotl-Quetzalcóatl Colibrí (Huitzitzilin) Jaguar (Océlotl) Ajolote (Axólotl) Conejo (Tochtli) Guajolote-Humano

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Rosario García Crespo

Nació el 12 de mayo de 1953 en la Ciudad de México. Hizo la licenciatura y la maestría en Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras en la UNAM. A partir de 1983 decidió dedicarse a las artes plásticas como medio de expresión. En 1991 realizó los talleres de Arte Actual en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. En 1994 hizo estudios de master en el Instituto de Estética y Teoría de las Artes en Madrid y realizó el proyecto Caminata, pinturas y fotografías que expuso en la Embajada de México en España y en el Museo Carrillo Gil, con el apoyo del Fonca. Es entonces cuando empezó a considerar las caminatas como el centro de su trabajo. Primero por el Distrito Federal, Madrid, Túnez y Tijuana. A partir de 1997 trasladó sus caminatas al bosque, primero por el Parque Nacional Desierto de los Leones y después en Banff, Canadá. Rosario considera su residencia en Banff (1999) como un parteaguas en cuanto a la apertura del contacto espiritual con la naturaleza, el cual ha continuado hasta la fecha. En 2002, con el apoyo del Fonca, se publicó su libro Caminar para descifrar. A su regreso de Canadá se fue a vivir a Cuernavaca donde radica actualmente y tiene la oportunidad de caminar, dibujar y tomar fotografías en los bosques de los alrededores y en Tepoztlán. Ha realizado varios jardines en forma de mujer con plantas medicinales: La curandera, Sian Ka an, Quintana Roo, 2002; La mujer del desierto, Fundación Valparaíso, Mojácar, España, 2004; La mujer de sal, Palacio de la Autonomía Universitaria, 2008; La mujer de Etla, Oaxaca, 2008. Su obra consta de gráfica, instalación, acciones en la naturaleza, fotografía y pintura. Ha expuesto en México, Perú, Estados Unidos y España. Un aspecto importante de su trabajo ha sido la docencia, como posibilidad de seguir estudiando y compartiendo los conocimientos con los alumnos, además de poder contribuir en la formación de varias 66

generaciones. En1984 ingresó como maestra de Arte Moderno y Contemporáneo en la ENAP-UNAM, donde permaneció hasta 2008. De 2009 a la fecha ha sido maestra en la Licenciatura de Artes Plásticas en el Instituto Botticelli en Cuernavaca.

Lista de obra

Una carpeta con 48 xilografías de 57 x 38 cm 36 planchas de madera de 30 x 25 cm Tres fotografías de 18 x 125 cm Seis fotografías de 18 x 63 cm Tres vitrinas de: 143 x 50 x 45 cm 130 x 60 x 30 cm 130 x 35 x 34 cm Una mesa de 63 x 80 x 43 cm Dos cajas con colección de seres orgánicos Una caja con libros y frascos de una de las vitrinas Cuatro cajas con frascos de vidrio

Contacto

Ixtaccíhuatl 105 Sección Volcanes Colonia del Bosque Cuernavaca, Morelos 01777 3802182 crespo_ro@yahoo.com.mx

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Reproducción de obra Ian lizaranzu Cuidado de la edición Lorena Gómez Calderón Diseño Diana López Font / Estudio de diseño editorial lopezfont@gmail.com Impresión Magazine de Servicios Gráficos Emperadores 26 Colonia Portales Oriente México, DF 03570 Teléfono 55 32 99 55

Ciudad de México 2013

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Catálogo: Rosario García Crespo, 2013  

Mitos de plantas y animales de Rosario García Crespo

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