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renĂŠmoraales.

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PRÓLOGO

La última vez que lo vi Pareciera que fue ayer cuando conocí a Javier. Tan radiante, tan feliz, tan alegre como siempre… pero siempre ocultando algo tras su sonrisa. Todos decían que él tenía de todo, y era principalmente por la concepción errada que él mismo generaba. Nos hacía creer que poseía cuanto quería, aunque su ambición siempre fue más grande que sus posesiones. Pero por dentro, Javier se pudría. Su amor moría de a poco, sus enfermedades lo consumían, su odio lo apuñalaba. Él estaba aburrido de su vida. No tenía emoción, no tenía sentimiento, no tenía ‘acción’, como le gustaba decirle. –Y, ¿qué harás después de terminar la escuela? –le pregunté. –No lo sé –respondió, mientras cocinaba en su mente una respuesta más compleja–. Quizás me vaya en un transatlántico, y busque alguna oportunidad. –¡Pero tú tienes montones de oportunidades aquí! –repliqué con fuerza.– Tienes talento, gente que te quiere, empleadores que te buscan. ¿Qué demonios te falta? –pregunté. –Tampoco lo sé, Lara. No pienso mucho las cosas. Solía pensar antes de actuar, pero me di cuenta de lo aburrido que era. El impulso te lleva a grandes tonterías, pero a gigantescos descubrimientos, también. Deberías probarlo –concluyó, riendo. 7


–Nunca vas a crecer, Javier… pero por eso es que te quiero. –Yo también te quiero –respondió, con ternura.– Ahora tengo que volar, porque no me queda nada de tiempo. Tengo que estrenar esa película en la que he estado trabajando. ¿Vas a ir al estreno? –No sé si pueda, J. Lo intentaré, pero mi novio me mantiene ocupadísima. –Es una lástima. –¿El que no pueda ir? –No, tu novio. Bueno, me voy. Besos. Me dejó sin habla. Y esa fue la última vez que vi a Javier en mi vida. Y me he lamentado todos estos años el no haber ido a ese estreno. Cuando estoy aburrida, veo la copia especial que él me entregó de su película antes de que se estrenara. Nunca me canso de verla. Me encanta esa película, me encanta su dirección y por supuesto su actuación, y como no, su historia. Javier tenía todas las de ganar. Y tenía todas las de ganarme a mí, también. Mi corazón siempre fue suyo, y aunque hace 6 años que no lo veo… sigue siendo de él. Me han contado por ahí que sigue vagando, que ha tenido oportunidades, que ha hecho dinero y lo ha gastado por otro proyecto, que no ha logrado salir del hoyo en el que se encuentra. Y me han contado también de que, desde el día que dejé de verlo… nunca lo han visto de la mano de otra mujer. Javier, Javier, Javier. Si tan solo pudiera encontrarte… Si tan solo golpearas la puerta. 8


CAPÍTULO I

Cámara, luz, adiós Javier estaba emocionado aquella tarde de verano. Era el último día de grabación. Sólo quedaban unas pocas escenas para terminar aquella película que había estado planeando y escribiendo por años. Y ahí, cerca suyo, como una sombra cariñosa, estaba Lara. –¡Vamos, todo tiene que quedar perfecto! –gritó Javier a sus compañeros.– ¡Es el último y gran día! Todos estaban tan emocionados como Javier, porque lo que habían construido durante las últimas tres semanas empezaría a cobrar vida. Javier sacó su teléfono del bolsillo y llamó a su mejor amigo, y el encargado de la edición de la película, Leo. –Leo, ¿estás desocupado? –preguntó Javier. –Sí. ¿Por qué? –Estamos casi listos con la filmación, ¡así que quiero verte para afinar unos detalles! –Me parece, Javi. Voy enseguida. ¿Están en el instituto? –Sí, donde siempre. –Ok. Llevaré la laptop para que no perdamos tiempo. Hay horas de filmación que hay que transferir desde las cámaras. –Perfecto. Nos vemos entonces. Cuídate. –Voy para allá. Adiós.

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Había un nerviosismo general que rodeaba el ambiente ese día en el instituto. Autoridades, profesores, alumnos y asistentes, todos estaban expectantes al momento en que Javier diera la orden de corte en la escena final. –Tormento, escena 76, toma 4, ¡acción! Y un par de minutos más tarde, la grabación había concluido. Y el silencio completo del instituto se volvió un aplauso eufórico, el más grande que la institución haya visto desde que se constituyó. De pronto, apareció el rector en el ‘set’. –Felicitaciones, Javier. Vienes a darle un orgullo a este instituto. –¡Señor rector! Muchas gracias, de verdad. –No, gracias a ti. Ya nos veremos, cuando todo esté listo. Desde ahora te adelanto que tienes el permiso del consejo para usar el instituto si necesitas un lugar donde estrenar la película. –Muchas gracias, señor. –No te preocupes. Nos vemos. –Adiós. Javier no se lo podía creer. De pronto se vio, ahí, parado, felicitado por aquel rector… Y miró hacia atrás, su infancia, y vio que poco a poco se cumplía todo aquello por lo que había peleado, todo aquello con lo que había soñado… Bueno… Casi todo. Volteó hacia atrás y observó esa cara de la que se había enamorado tan profundamente: Lara. La pequeña Lara. La tomó con sus dos brazos, la levantó en el aire y giró… Simplemente giró.

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Lara gritaba, y se regocijaba de emoción y alegría. Cuando pararon, medio-mareados, se miraron fijamente el uno al otro, con ternura, con cariño, con amor. El mismo pensamiento pasó por sus mentes… pero ninguno lo llevó a cabo. Ella tenía un novio. Y él no podía andar besando chicas así como así por la vida… aunque, seamos justos: a Javier no le interesaba besar a nadie más que a Lara. –Gracias por todo, tu apoyo, tu cariño, tu comprensión. –le dijo él. –Gracias a ti por la experiencia increíble. –¿Vas a quedarte a la ‘fiesta’? Vamos a revisar los videos y recolectar ideas, será interesante. –No puedo. –contestó, cabizbaja, Lara.– Voy a reunirme con mi novio ésta tarde y él realmente me extraña, y bueno… yo también – terminó, no muy convencida de sus propias palabras. “Ese infeliz…” pensó Javier. No lo conocía muy bien, pero desde el día en que vio su cara con esa sonrisa pegada de oreja a oreja supo que algo no estaba bien. O era del ‘otherside’, o era un asesino, o un mujeriego, o un alcohólico. Una de esas cosas tenía que ser. Además, era feísimo. De cualquier modo, había que respetarlo. Ella lo quería, o por lo menos, se suponía que lo hacía. Asumamos que sí: una historia donde una mujer ama a otro hombre distinto de aquel con el que está es algo muy repetido y trillado.

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Tormento  

Test. TEST. T.