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pasar muchas horas de sus ratos libres esculpiendo. Trabajaba en la sala o en el sótano bajo ésta, excepto en tiempo de las fiestas. Su trabajo lo había llevado a conocer a José de Arimatea, de quien se había hecho amigo; a menudo, habían llevado a cabo juntos alguna empresa. Esa mañana, mientras Pedro y Juan hablaban con el hombre que había alquilado el cenáculo, vi a Nicodemo en la casa de la izquierda del patio, donde habían sido colocadas muchas piedras que impedían el paso al cenáculo. Una semana antes, vi a varias personas trasladando las piedras de un lado a otro, limpiando el patio y preparando el cenáculo para la Pascua; entre ellos me pareció ver a algunos discípulos, quizás Aram y Temeni, los primos de José de Arimatea. El cenáculo propiamente dicho está casi en el centro del patio, es rectangular y lo rodean chatas columnas; si el espacio entre los pilares se abriera un poco, podría formar parte de la gran sala interior, pues todo el edificio es como si fuera transparente; pero, excepto en las ocasiones especiales, los pasos están cerrados. La luz penetra por unas ranuras que hay en lo alto de las paredes. Al entrar, se encuentra primero un vestíbulo, al que dan acceso tres puertas; luego, la gran sala interior, de cuyo techo cuelgan varias lámparas; las paredes, hasta media altura, están decoradas para la fiesta con hermosas esteras y tapices, y una abertura del techo ha sido velada con una gasa azul muy transparente. La parte de atrás de la habitación está separada del resto por una cortina también de gasa azul. Esta división en tres partes del cenáculo le otorga cierta semejanza con el Templo, donde encontramos el atrio el Sancta y el Santasantórum. En la parte posterior del cenáculo se encuentra, colgada a derecha e izquierda, la indumentaria precisa para la celebración de la fiesta. En el medio hay una especie de altar. Un banco de piedra elevado sobre tres escalones; y con la figura de un triángulo rectángulo está sujeto a la pared. Ése debe de ser el horno donde se asa el cordero pascual, porque hoy, durante la comida, los escalones se notaban calientes. No puedo explicar en detalle todo lo que hay en esta parte de la sala, pero se están haciendo grandes preparativos para la cena pascual. En la pared que hay encima de este horno o altar, se ve una especie de nicho, delante del cual vi la imagen de un cordero pascual: tenía un cuchillo en el cuello y su sangre parecía ir cayendo gota a gota sobre el altar; pero no lo recuerdo claramente. En otro nicho de la pared había tres alacenas de diversos colores, que podían moverse como nuestros tabernáculos, para abrirlas y cerrarlas. Había en ellas todo tipo de vasijas para la Pascua; más tarde, el Santísimo Sacramento fue colocado allí. En las habitaciones adyacentes al cenáculo se veía una especie de divanes con gruesos cubrecamas, que podían ser usados como camas. Bajo el edificio hay hermosas bodegas. El Arca de la Alianza estuvo en algún momento depositada debajo de donde ahora está el hogar. La casa cuenta con cinco cañerías que, por debajo del suelo, se llevan las inmundicias y las 6

La Amarga Pasión de Cristo  

Revelaciones sobre la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo

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