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no podían contener la comunidad cristiana, que fueron ocupando el espacio que se extiende desde la ciudad hasta Betania. Vi a Anás como poseído del demonio; él fue al final confinado y nunca volvió a ser visto públicamente. La locura de Caifás era menos evidente exteriormente, pero en cambio, tal era la violencia de la rabia secreta que lo devoraba, que acabó perturbando su razón. El jueves después de Pascua, vi a Pilatos hacer buscar inútilmente a su mujer por toda la ciudad. Estaba escondida en casa de Lázaro, en Jerusalén. No lo podían adivinar, pues ninguna mujer habitaba en aquella casa. Esteban le llevaba comida y le contaba lo que sucedía en la ciudad. Esteban era primo de san Pablo. El día después de la Pascua, Simón el Cireneo fue a ver a los apóstoles y les pidió ser instruido y bautizado por ellos. Aquí se acaba la relación de estas visiones, que abarcan desde el 18 de febrero hasta el 6 de abril de 1823.

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La Amarga Pasión de Cristo  

Revelaciones sobre la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo

La Amarga Pasión de Cristo  

Revelaciones sobre la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo

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