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“Scary Seven” Es importante que sepamos que es lo que comemos nosotros y nuestros hijos día a día. Es real que no vamos a poder evitar estos alimentos, porque la comida procesada nos facilita la vida. Hay alternativas en todos los alimentos, hay unos más dañinos que otros y hay que evitar a toda costa los que tengan los siguientes ingredientes: 1. Endulzantes artificiales No hay que dejarnos llevar por los endulzantes que dicen “cero calorías”. Imagínate que tantos químicos debe tener eso para que no tenga ninguna caloría. Es preferente que tengan azúcar normal, natural a que te llenes de químicos. Los endulzantes artificiales aumentan el riesgo de diabetes. Un estudio reciente en la revista Nature nos dijo por qué—ellos alteran negativamente su microbioma intestinal. Por ejemplo, el endulzante artificial de mayor venta Splenda (sucralosa) puede destruir hasta el 50 por ciento de su flora intestinal benéfica. Estudios en animales y humanos han demostrado que la Splenda altera la función de la glucosa y la insulina, promoviendo de esta manera el aumento de peso, resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2.Los endulzantes artificiales son un grupo de aditivos químicos que deben evitarse por completo. 2. Grasas Trans y Aceites Vegetales Las grasas trans también interfieren con la función básica de la membrana celular, lo que puede preparar el camino para el cáncer, diabetes y enfermedades cardiovasculares. Las grasas trans pueden aumentar radicalmente el riesgo de accidente


cerebrovascular.

Un

estudio

en

2010

que

involucró

a

mujeres

posmenopáusicas encontró una incidencia 30 por ciento más elevada de accidentes cerebrovasculares isquémicos entre las mujeres cuyo consumo diario de grasas trans era el más elevado. Los aceites vegetales hidrogenados están presentes en la mayoría de los alimentos procesados, incluyendo galletas, papas fritas, alimentos fritos, y muchos otros. Hoy en día las personas en Estados Unidos comen más de 100,000 veces más aceites vegetales que a principios del siglo 20—los aceites vegetales ahora representar un siete u ocho por ciento de todas las calorías consumidas. A diferencia de las grasas trans, los aceites vegetales continúan siendo ignorados a pesar de que se convierten en subproductos de oxidación tóxicos cuando son calentados. 3. Sabores Artificiales Cuando ve el término "sabores artificiales" en una etiqueta, no hay manera de saber lo que realmente significa. Esto podría significar que un aditivo natural está presente, o una mezcla de cientos. Por ejemplo, el sabor artificial a fresa puede contener alrededor de 50 compuestos químicos. Aún más preocupante, "el sabor natural" puede ser algo que lo mejor sería no consumir—por ejemplo el sabor a vainilla, a menudo está hecho de secreciones anales de castores. Un compuesto en estas secreciones anales, castóreo, huele a vainilla y es utilizado para dar sabor a diversos productos horneados, postres, goma de mascar, y otros artículos. Pero en la etiqueta no verá "secreción anal de castores." En su lugar, verá el término menos alarmante como "sabor natural" Algunos sabores artificiales tienen preocupaciones de salud muy graves. Por ejemplo, el sabor a mantequilla agregado a las palomitas de


microondas (diacetilo) tiene varias implicaciones para la salud del cerebro y puede contribuir a las placas beta amiloide, que se asocian con el desarrollo del Alzheimer. 4. Glutamato Monosódico (MSG) El glutamato monosódico o MSG (por sus siglas en inglés) es una excitotoxina. Este potenciador del sabor a menudo está relacionado con la comida china, pero en la actualidad es añadido a un sinnúmero de productos alimenticios procesados, desde comida congelada y aderezo para ensalada hasta papas fritas y carnes. Sin embargo, el término "glutamato monosódico" o sus siglas MGS ni siquiera es mencionado en la lista de los ingredientes. En lugar de ello, se pueden utilizar docenas de otros nombres, tales como ácido glutámico, proteína hidrolizada, extracto de levadura, y docenas de otros. Parte del problema es que el ácido glutámico libre (el MSG es aproximadamente 78 por ciento de ácido glutámico libre) es el mismo neurotransmisor que su cerebro, sistema nervioso, ojos, páncreas y otros órganos utilizan para iniciar ciertos procesos en su cuerpo. Aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) sigue afirmando que el consumo de MSG no causa efectos nocivos, muchos expertos informan todo lo contrario. El MSG está relacionado con la obesidad, daño en los ojos, dolores de cabeza, fatiga, desorientación, depresión, palpitaciones, entumecimiento y hormigueo. 5. Colores Artificiales (Colorantes) Cada año, los fabricantes de alimentos vierten 15 millones de libras de colorantes alimentarios artificiales en los alimentos hechos en Estados Unidos.9 Sin embargo, un estudio en 2014 realizado por la Universidad de Purdue sugiere que los niños pueden estar consumiendo mucho más colorantes alimentarios tóxicos de lo que se pensaba. Una variedad de colorantes alimentarios comunes y el conservador benzoato de sodio hacen que algunos niños sean más hiperactivos y distraídos. Las


cantidades de colorante, incluso en porciones individuales de algunos alimentos son más altos que las cantidades capaces de afectar negativamente el comportamiento de los niños. Muchos de estos colorantes provienen del alquitrán de hulla. Nueve de los colorantes alimentarios actualmente aprobados en los Estados Unidos están relacionados con problemas de salud que van desde cáncer hasta hiperactividad y reacciones tipo alergia y estos resultados fueron de estudios realizados por la propia industria química. Por ejemplo, Rojo #40, que es el colorante más utilizado, puede acelerar la aparición de tumores en el sistema inmune de los ratones, mientras que también desencadena la hiperactividad en los niños. El Azul #2, utilizado en dulces, bebidas, alimentos para mascotas, y más, estuvo vinculado a tumores cerebrales. Y el Amarillo #5, que se utiliza en productos para hornear, dulces, cereales, y más, no sólo podría estar contaminado con varios químicos que causan cáncer, sino también está ligado a la hiperactividad, hipersensibilidad y otros efectos en el comportamiento de los niños. 6. Jarabe de Maíz de Alta Fructosa (JMAF) A menudo se afirma que el jarabe de maíz de alta fructosa o JMAF no es peor

que

el

azúcar,

pero

si

revisa

la

investigación

científica

contemporánea, se dará cuenta que este no es el caso. Las personas en Estados Unidos están consumiendo grandes cantidades de fructosa, sobre todo en forma de jarabe de maíz de alta fructosa, porque es barato y es fácilmente agregado a los alimentos procesados. El JMAF contiene la forma libre de monosacáridos de fructosa y glucosa, por lo que no puede considerarse biológicamente igual que la sacarosa (azúcar de mesa), que tiene un enlace glucosídico que se une a la fructosa y a la glucosa y ralentiza su descomposición en el cuerpo. Y la fructosa está escondida en la alimentación de muchas personas, en alimentos que lo dejarían con la boca abierta, incluyendo alimentos para niños y condimentos. La fructosa se metaboliza principalmente en el


hígado, ya que es el único órgano que es capaz de hacerlo. En el hígado, la fructosa se metaboliza al igual que el alcohol, causando disfunción metabólica mitocondrial en la misma manera que el etanol y otras toxinas. Y al igual que el alcohol, su cuerpo convierte la fructosa directamente en grasa. 7. Conservadores Los conservantes alargan la vida útil de los alimentos, lo que aumentan las ganancias del fabricante—a costo suyo, ya que la mayoría están relacionados con problemas de salud como cáncer, reacciones alérgicas, y más. Dado a que se trata de una categoría amplia con demasiados compuestos químicos para mencionar aquí, seleccioné los peores cinco. Es casi imposible que eliminemos por completo estos ingredientes de nuestra vida diaria, ya que casi todos los alimentos los traen, pero hay que tratar de evitarlo lo más que podamos.

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Scary seven, los ingredientes que debes evitar en tu día a día.

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