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Hugo Rafael Chávez Frías Presidente de la República Bolivariana de Venezuela

Luis Reyes Reyes Ministro del Poder Popular del Despacho de la Presidencia Kissy Rodríguez Ortega Directora General de Gestión Comunicacional Raudy Arraiz Goicochea Directora de Archivos y Publicaciones Gladys Ortega Dávila Jefa de la División de Publicaciones

© EL CORAZÓN DE VENEZUELA: PATRIA Y POESÍA Luis Alberto Angulo Luis Ernesto Gómez (Compiladores) Coleccion: OROMAE Ediciones de la Presidencia de la República Caracas - Venezuela, 2009 Depósito Legal: lf55320098003596 ISBN: 978-980-03-0392-4 www.presidencia.gob.ve Diseño de Portada: Raúl Tamaris Fotografía de la Portada: Sandro Oramas Diagramación: Julio Añón Corrección de textos: Talía Ruiz / Xiomara Rojas


AGRADECIMIENTOS

A la Dirección de Publicaciones de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, especialmente a Darío Di Zácomo por su convicción de la importancia de este libro. A Hugo Fonseca Arellano y a Juan Carlos Báez de la Gerencia Corporativa de Asuntos Públicos de PDVSA, coeditores de la primera impresión. A Eddy Gómez Abreu, presidente del Parlamento Amazónico de Venezuela, por el revolucionario y desinteresado apoyo. A Orlando Zabaleta, Napoleón Graziani y Miguel Alberto Angulo, por sus aportes en el diseño y corrección de la primera edición. A Guillermo Mujica Sevilla, cronista de la Universidad de Carabobo, y a la Oficina del Cronista Universitario, por la consecuente comprensión de ésta y otras iniciativas. A Carlos Servando García y al diario Vea, por hacerse eco de la convocatoria solicitando la participación de nuestros creadores. A Stefania Mosca, por sus palabras, su entusiasmo y fe en la poesía. A Ana Enriqueta Terán, Ramón Palomares, Juan Calzadilla y Gustavo Pereira, así como a todos los otros poetas que apuntalan e integran el libro. De especial manera, a Enrique Mujica por su sugerente decir y activa presencia. A R∑DVE, revista de Venezuela, cuyo nombre todavía nos cobija.


El corazón de Venezuela: Patria y Poesía

PATRIA Y POESÍA Como el cuerpo, el territorio extiende su rugosidad, el tacto de su superficie, hasta los bordes. Sus paisajes relatan los ojos que perfilaron sus contenidos en la memoria. La imagen del territorio se activa desde la infancia y no sólo evidencia la básica tendencia a ocupar el espacio propio, sino que representa la tierra de los ancestros, el origen, la permanencia de una memoria, en el rumor inquieto de la sangre, formas de vida que habitan esos paisajes en diferentes tiempos. La Patria, en cambio, surge menos tangible, pero más fuerte, es abstracción, más que nombre, palabra. Se representa también como fruto de ese intento por recuperar en el paisaje, la historia, la pertenencia, el hecho de formar parte de una memoria y unas costumbres, de un relato que nos emociona y nos congrega alrededor de ciertos símbolos que la nacionalidad ha consolidado, a pesar de mantenerse aún vigente la estructura colonial, en el pensamiento y en la distribución y ocupación del territorio. Desde Andrés Bello hasta el detestado rival de Jorge Luis Borges, en El Aleph, el poeta ha querido nombrar el mundo, la naturaleza de donde proviene, el rumor de los ríos de la memoria. Los poetas han querido versificar el paisaje, capturar la particularidad de la naturaleza. Interpretar sus meridianos, como quien topografía un terreno. El poeta labra con su palabra, los contornos, las clases, los factores, los elementos constitutivos de la patria. Como un reclamo o un anhelo, como nostalgia, como esperanza. Como señal de identidad. Sin embargo, no pocos atropellos se han realizado, justificados en la palabra patria, en ese sentimiento. Olvidando, como decía Alí Primera, que “la Patria es el hombre”. La Patria ha sido exaltada en las retóricas del poder hasta extenuar7


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nos. La Patria de los románticos, la de los aventureros, ávidos de nuevos conocimientos, nuevos especímenes que cazar, disecar, conocer. Hemos llegado a desconfiar de ella, llegamos casi a decepcionarnos y, sin embargo, ha renacido entre nosotros, los venezolanos del siglo XXI, la palabra patria hecha solidaridad y sentido. Liberada del acartonamiento de lo solemne, irradia nuevamente su luz, ese absoluto al cual se pertenece y que encierra nuestra identidad. La poesía en Venezuela da muestra suficiente de su acometido para abordar el sentimiento, las imágenes indelebles, el cuerpo de la patria, ésta, nuestra Venezuela. No hay posibilidad de atravesar los pasillos de la memoria sin tocar a la patria, a esa construcción que nos habita y surca y tatúa sus formas en la tradición, en el paisaje.

No podemos evitar el regreso a casa, El viaje al amanecer. Vamos con nuestro piano, con el objeto que los civilizados acaban de entregarnos. Somos esponjas de saberes, somos una cultura mestiza y contemporánea. Así, nos miramos entre analogías, imágenes recurrentes, sabores, recuerdos, paisajes, nidos de la memoria, que extiende sus manifestaciones al territorio y ocupan un espacio que clama independencia y libertad en nuestro interior. La palabra Patria ha sufrido el desgaste de los sentenciosos y rigurosos convencimientos heroicos, que enaltecen hasta lo impalpable el sentido mismo de lo que se nombra. Patria y algo rechina en la patente de mis zapatos, algo aprieta, oprime, ordena. Esa patria, que fue una mentira para el dominio, ha recuperado, en estos tiempos de revolución bolivariana, un sentido de hermandad, de orgullo, de pertenencia. Patria es una lucha y una esperanza. Nuestros poetas nombran a la patria con la palabra de la poesía, que es eterna y solamente humana. Stefania Mosca 8


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LA PATRIA DE LA POESÍA La muestra El corazón de Venezuela: patria y poesía es un franco acercamiento a la poesía escrita en nuestro país y no pretende sino desplegar la importancia, validez y belleza de esa expresión en la construcción del ideario espiritual de nuestra nación, señalando esa búsqueda y ese encuentro con la palabra directa del poeta “como legislador invisible” de esa instancia de donde viene y sin la cual es impensable su quehacer, la comunidad hablante y su tiempo. Esta propuesta abre un enorme compás de voces que a su vez franquean otras consonancias. La invitación pública hace dos años –cuando solicitamos un poema cuyo tema girase en torno a la idea de patria, de nación, de país– provocó una respuesta que amplió nuestras expectativas de una sucinta colección*. Un texto trajo la entrada de otro y la perentoria necesidad de una indagación más amplia que considerara a autores que no necesariamente hubiesen enviado poemas a este propósito. Fue de esa manera como el cuerpo vivo de nuestra poesía pronto se desplegó mostrando su caudaloso vigor, así como la imposibilidad de demarcación entre materiales publicados e inéditos, al tomar en cuenta el ineludible legado con el que contamos. En tal sentido, advertimos, este es un volumen que habrá de ser ampliado por el propósito mismo que le da sentido y coyuntura. Es posible entonces sea sólo el primero de otras ediciones corregidas y aumentadas. En todo caso, enfatizamos, quienes enviaron textos o propusieron otros son en esencia los coadjutores directos y más alentadores del resultado ahora obtenido. Sin embargo, reiteramos, han de ser muchas las voces a incorporar junto a estos autores con real pertinencia para ensanchar el horizonte de significación que nos hemos propuesto develar. 9


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El abanico es amplio, abrimos con nuestra canción de gesta emancipadora Gloria al bravo pueblo, y pasamos enseguida con Andrés Bello, gramático y humanista, en quien el castellano que se habla en América tiene un baluarte reconocido y fundacional. Su visión de la poesía muestra la infinita dimensión en el campo de la lengua. Meridiana fue su comprensión de lo que debía ser la construcción literaria dentro de la especificidad cultural del espacio que rotundo se despliega ante él. El contenido al cual aluden los poemas de esta muestra impone, en general, una forma poética a la vez que antigua, actual. La necesidad expresiva, el tener qué decir y el cómo hacer eficaz tal expresión, parecieran ser cuestiones comunes planteadas a los poetas. El corazón, la médula de la poesía, es la palabra, lo que invoca y alude, su significación y búsqueda de sentido. Un curso del que no escapa, en este caso, la construcción y decontrucción de identidades, su vinculación de carácter histórico, la aprehensión de eso recóndito que logra manifestarse como etho y, quiérase o no, hermana en tiempo y espacio a grandes grupos humanos. La forma del decir, a la cual aludimos con mucho entusiasmo, es inseparable en gran medida a esa aspiración de sentido que debe oponerse con radicalidad al planteamiento formalista de las retóricas, del patrioterismo o de cualquier otro falseamiento manipulador en contra de la poesía y el espacio orgánico que ella constituye. La íntima relación del creador con el lenguaje le permite hablar de manera única con la palabra de todos. Sin abrogarse representación alguna, expresándose desde un espacio particular, logra, no obstante, articular su sentir y sus hallazgos, sus temores y su fuerza, a la propia corriente que lo impulsa y a la que se sumerge para recibir y ofrendar sentido a esa misma pluralidad que lo define como poeta e individuo. Lo que une un texto a otro, en una compilación como la que ahora presentamos, es el len10


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guaje desgarrado de quien hablando solo, aspira, como dice Antonio Machado, conectarse con el todo. Así los poemas adquieren, en el contexto que aquí les reúne, una luminosidad dialogante en la cual cada uno se oye y se siente en el otro, tal un canto sinfónico, e inagotable como el espacio. El poeta habita el universo del lenguaje, sus luminosidades expansivas y las oscuridades entrópicas en las que se debate. La infinitud del macromundo y del micromundo hiende la vulnerabilidad del ser que apenas logra por un instante, juntar su dolida fragmentación en una mirada panorámica que lo incluye. Su empeño por una tierra pura, abierta y sagrada al mismo tiempo, le viene de allí. *** Hay, es sabido, una noción de patria civil y otra militar; existe otra, además, que junta a las dos en una sola, y hay la de lo profundo e insondable, de la entraña de la tierra y del humano sentir, que es la de la poesía, tan indefinible e impalpable como la idea misma de patria. Pero que, sin embargo, ella logra expresión en la palabra del poeta más allá, incluso, de una supuesta intencionalidad o una voluntad creadora, que ancla al creador en su decir a la aspiración de todos. La voz de la poesía, aún en la solitaria entonación que la singulariza, es la voz de cada uno de quienes hicieron y hacen posible, cobre vida propia el instante de su aportación colectiva.

Mi patria es América afirma Simón Bolívar, plasmando así una visión continental que el sentir poético profundo ha de transfigurar en universo todo. Un sentir que aquí abrimos sin complejos con las notas de una canción fundadora en los albores de la nacionalidad, puesto que la construcción de una identidad no concluye ni debe concluir al marchar hacía sí misma en permanente hallazgo y encuentro, en irrevocable hacer. 11


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En la exterioridad del paisaje, rural o urbano, subyace pues, un logro esencial. Pretexto, post texto, el poema exige ser la llave maestra que desecha la fatuidad retórica del falso lirismo y se afirma en la condición ineludible de su eficacia y logro.

El corazón de Venezuela: patria y poesía, no pretende canonizar autores que ya el tiempo ha enaltecido o enaltecerá, probablemente. Su cometido es otro, hacer evidente la enorme atención que este tópico ha tenido y tiene en nuestros creadores, así como la indiferencia manipuladora de una supuesta crítica que ha intentado imponerle categorías vergonzantes al abordaje que se haga de él. No siendo, en sentido estricto, una antología de la poesía escrita en Venezuela; la compilación de estos materiales ha devenido en la comprobación, una vez más, de la excelencia y vigor de nuestra poesía, así como del injusto desconocimiento de propios y extraños, de tan contundente fenómeno. La patria aquí es ese país inocente por el que clama el poeta, quien sabe, empero, que debe engrandecer en su búsqueda de sentido, pues tiene la certeza que su llamado y su visión no son los inútiles arreos de la arrogancia separadora sino la palabra común que nombra agua al agua y logra, al unísono, el milagro de transmutarla en vino. Luis Alberto Angulo

(*) Los poemas fechados en 2006, 2007 y 2008, corresponden a los que fueron enviados por sus autores a esta convocatoria.

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EL CORAZÓN DE VENEZUELA: UN RECORRIDO Compatriotas fieles la fuerza es la unión, entona el Gloria al Bravo Pueblo, la canción anhelante de libertad que signa el nacimiento y la grandeza de Venezuela, la de miles y miles de hombres y mujeres que hicieron y hacen posible hoy la realización plena de este canto, repitiendo Con-patriotas libres la patria es la unión. Salias, Bello y Pérez Bonalde, en una sola y maravillosa gesta que la transmuta con exactitud como el norte del sur en el proyecto libertario sudamericano. Del llamado a la tierra plana de Lazo Martí hasta la “lanza y corcel tendidos al futuro” de los llaneros y los gauchos que “pasan en su inconciencia de la gloria” del jaguar de Alfredo Arvelo Larriva, o la visión de “La Patria es un osario y una hoguera” de Arreaza Calatrava. El anhelo de Enriqueta Arvelo de probar el corazón de Bolívar porque quiere gustar el sabor bullente de esa eterna sangre. La esperanza libertaria de Leoncio Martínez ante la atroz dictadura de Juan Vicente Gómez, la misma en la cual los grilletes de hierro que oprimen los tobillos del “Jobo” Pimentel son trocados dulcemente en la palabra que aquí lo eleva. El silencio y el esmero estilístico de Ramos Sucre intentando inútilmente escapar de la jauría. El triste azul de los líricos ensueños de Salmerón Acosta. El reclamo de Andrés Eloy Blanco frente al laxo comportamiento de la moral burguesa ante el país, el caballo en la llanura de Luis Barrios Cruz o la oración de Rodolfo Moleiro que sobre bases de nubes, dice levantaremos un país / con piedras y láminas de aurora / para los pájaros y para nosotros.

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Un recorrido continuo para toparnos con José Natalio Estrada en una elegía a su perro que habla de él mismo y de su pequeño gran universo. El intenso amor de Antonio Arraiz que ansía disolverse para ser uno con su patria. La Sabana, sabana, tierra que hace sudar y querer, del sentimiento con el que el recio cantador de lo claro acepta el reto de las fuerzas más oscuras, en Alberto Arvelo Torrealba. La realidad de la tierra de J. A. De Armas Chitty. La patria mujer en Luis Augusto Núñez. La aspiración revolucionaria del último aliento de Otto De Sola. La convicción bolivariana de Vicente Gerbasi… Con él, todos los campesinos / Comenzamos a ver a Venezuela. La utopía arrebatada de Carlos Augusto León. La adolorida patria del mestizaje de Luis Angulo Urdaneta. El tatuaje en el alma de la infancia de Juan Villaquirán. La historia viva brotando de la tierra en Juan Liscano. El alma adolorida de Venezuela porque ha sido “Destrozado su pecho en Ticoporo” del soneto de Eduardo Alí Rangel. La querella a su pueblo de Tomasa Ochoa por haber permitido que ella se fuera de allí. La gloria como atavío de Venezuela del verso llanero de Ernesto Luis Rodríguez. La máxima figura más de la luz que de su mano con la que Ana Enriqueta Terán dibuja La Patria en mayúscula. El creo en los poderes creadores del pueblo de Aquiles Nazoa. La Roja guitarra de Carlos César Rodríguez. El portento del duro e intenso canto de Alí Lameda que nos presta su corazón para ensancharlo. El legado amoroso de Orlando Araujo. El caballo de Hugo Fernández Oviol, giroscopio de Ibrahim López para el viaje cósmico. La chicharra de Rafael José Muñoz cantando adentro. El agradecimiento hispánico de Ricardo Sala. La geografía interior de Emira Rodríguez. El contrapunteo dialéctico de la historia desde Santa Inés de Humberto Febres Rodríguez. Este país ahora encabritándose de José Lira Sosa. El Tepuy / primera página del libro de la creación de Efraín Inaudy Bolívar.

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La entrega total de luz y sombra de Melinton Salazar. El poema crudo del 11 de abril de 2002 de Jesús Enrique Guédez entrando por la ventana. El 27 de febrero de 1989 de Juan Calzadilla tocando tambores. La historia del petróleo y El Tigre de J. M. Villarroel París. El decir puro de la pobreza bella de José Gregorio Pino. La dolorosa Madre nuestra de Carlos Contramaestre. El país humillado del “Chino” Valera Mora que por fortuna se equivocó cuando dijo En este país donde me iré / Donde me borraré para siempre / Donde seré olvidado al día siguiente, en este su Maravilloso país en movimiento. El país del habla de Ramón Palomares llegando en su Adiós Escuque, porque Es una sola nuestra patria, en el decir de Edmundo Aray. La imprecación de Caupolicán Ovalles al bochorno del aletargado presidente, elegante y traidor o su amorosa elegía a Guatimocín, el padre ebrio que lo ve crecer junto a la ciudad. El país de la mentira de Teófilo Tortolero. Los Corazones y copas de acapro de los soles de Ángel Eduardo Acevedo alumbrando el paisaje esencial. El amado país de la dignidad de Lubio Cardozo. Los ramajes teñidos de recuerdos y asombros de Rafael José Álvarez. La insumisa voz de Cecilia Dulcey dilatada en llamas. El resplandor del verano de Federico Moleiro. El compromiso de Ma-jo karaisa Gustavo Pereira con quienes se negaron a pactar con la astucia. La patria de la resistencia y de la revolución, la tierra que venció a los fariseos de Rafael Rossell. El hallazgo universal de la patria chica de Luis Alberto Crespo. El corcel de fuego que calcinó antiguos imperios de Manuel Darío Grüber. La envolvente e irrebatible visión de Alí Primera de que La patria es el hombre. Ahora Humberto Gómez García, montado en un tanque con el líder canta la patria insurrecta de nuestro tiempo. Lydda Franco Farías desde la violencia de los sesenta pre15


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gunta qué hacer y atraviesa el fuego de su inmolación. Juan Chávez López invoca los cinco relámpagos y el árbol de las tres raíces. La palabra de refugio para que no estalle el país de Blas Oronoz. El decir La Patria para acertar junto a todos de Enrique Mujica. La esencialidad de Reynaldo Pérez Só. El crisol de David Figueroa cantando el hombre nuevo. El hondo país de la pena y el dolor metafísico de Hanni Ossott. Los fuegos sublimes de la juventud de Tito Núñez Silva. El amor a prisa que nos consume en esta ciudad de cólera de Álvaro Montero. El pan que alimenta los sueños de Orlando Pichardo. La violencia de un río sucio de Juan Medina Figueredo. El venerado territorio lejano de Enrique Hernández De Jesús. Un capullo abriéndose siempre en Néstor Francia y la provincia del sueño cercano de Ramón Miranda. Los clavos profundos y el perro de acero de William Osuna hienden la sensibilidad. La patria madre de Ramón Ordaz. El país que murmuradores y falsos no logran hacer huir a Freddy Hernández Álvarez. Este país difícil de concreto y de petrodólares de Haydee Machín. Adolfo Segundo Medina cuenta de Nubia y de nuestra propia Rebeca como si Macondo estuviera ahí. Luis Alberto Angulo dice de la patria que nadie carece de ella pero no todos lo saben. Laura Antillano la siente en una curva sonora inexplicable. Gabriel Jiménez Emán retorna hasta sentirla debajo de sus uñas. Douglas Bohórquez se declara en rebeldía ante las vastas redes de complicidades y pasa raudo / entre los inmensos carteles de publicidad no vaya a ser que lo embriague el atontamiento. El sueño titilante de la patria germina en Iván Padilla Bravo. Y en Cósimo Mandrillo es una manada que no descuida a sus débiles. Así como Alberto José Pérez que dice Cuando poeta la vi y la vio en poesía para los demás. Y la carta amorosa, única posibilidad de su canto a Venezuela, de Humberto 16


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Márquez. Un lunar y diez lunarios de Soraima en pose de Francisco Del Rey. Ramón Elías Pérez que no olvida ser pueblo. La historia de errancia y agua hasta hallar puerto de Berta Vega. La tierra de los Bolivarianos de Luis Felipe Bellorín. La gesta inconclusa que renace de Alexi Gómez Briceño. El cristofué y la neblina de Antonio Trujillo. La toma deportiva avanzada de la foto de Miguel Márquez. Los paraísos flotantes de la palabra que hace patria en ese pueblo al otro lado del país de Ali Pérez. El filo de monte y el tiempo de ser la tierra de Adhely Rivero. La licencia poética de Rosa Francisca Beotegui para poblar la belleza marchita y el desamor patrio. La siempre morada, el siempre ombligo, / región sin nombre, mi suelo ajeno de Ramón Ordaz. El manto protector de los amores del país que se levanta de Benito Mieses. La poética de Isabel Rivas que Habla(s) en mi nombre / Con palabras sencillas / Toca(s) el alma de quien (te) escucha. Y sabe que darle forma no es en vano. El sólo un rumor ronco / de camiones y gandolas del país que lucha en contraposición al País enfermo Con la vida bocabajo de César Seco. Juan Calzadilla Arreaza vaticinándole que un día tu grito de poemas / pondrá un pie en el Ávila (...) y otro en el Potosí. La patria Que anuncia el camino / De las causas que comienzan de Yldefonso Finol. El Guaraira Repano de Marissa Arroyal. El elefante libre a pesar de los fieros de Eleazar Marín.

La campana horadada que tañe y crepita en la ancestral Barinas de Leonardo Ruiz Tirado. Las aguas del padre de los ríos de Edgardo Malaspina. La memoria errante de Cristina Falcón. La mezcolanza de Luis Delgado Arria. El lugar sin reja de los sueños de Miguel Mendoza Barreto. El país cada vez más lejano de la fábula de Gonzalo Fragui. Las recorridas calles de Hermes Vargas. El caballo que trota al paso de los sueños de Simón Petit. La ironía de quienes confunden la libertad con tiranía de Argelia Malaver. El “paisito” desde donde arrebatado re17


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clama Roger Herrera. La leyenda de José Jesús Villa Pelayo. La nación de los ausentes de Emilio Chirinos. La primera fila que nadie le quita a Nereyda Pérez. El tambor alzado en la intemperie de Tarek William Saab.

El febrero aciago / punzando la memoria de Gregory Zambrano. La mar del ser de Arnaldo Jiménez. El indecible fuego de la patria que se carga en el alma de Críspulo Chávez V. Las marcas de un país / (...) que la memoria desgarra y ofusca de Celsa Acosta. La epifanía cotidiana de todo un Pueblo de Gonzalo Ramírez. Lo mejor de sí que deletrea su nombre en la casa del ser de Wafi Salih. El cataplum, cataplum, de la metáfora de Yon Jairo Ballesteros. La más triste estación pensando en la muerte de un estudiante de Adriana Gibbs. El país desgarradura de José Pérez. La tierra del arcoíris de Morella Maneiro. El hombre lleno de patria de Javier Alexander Roa. El barrio rojo rojito de Maribel Prieto. Tu tierra es mi misma tierra, de Pedro Pérez Aldana. El río que nació de una quebrada de José Javier Sánchez. La aurora (...) creciendo por donde quiera en el país de urgencias de Julio Borromé.

Un país por transformar, / y un momento histórico que nos increpa, del manifiesto femenino de Joanna Cadenas. El sitio para quienes vienen cansados de Luis Enrique Belmonte. El Kerepakupai-Merú de Oscar Dávila. La república de los ciegos de Alejandro Silva. La grandeza infinita de lo indescifrable de Norys Saavedra. Los pequeños paisajes de Franklin Fernández. El país de lo imposible posible de Ximena Benítez. El amor a la arcilla venezolana de Enrico Napolitano. El sueño con igualdades que nunca llegan completas / pero llegan de Niddy Calderón Plaza. La postal de Freddy Ñañez. La octava estrella del universo patrio de Luis Ernesto Gómez. El corazón de la piedra del mito en Daniela Saidman. El caminar de Luis Manuel Pimentel en hallazgo perenne por 18


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Venezuela. La pregunta de Kelly Pacheco en torno al poema de amor en estos tiempos. El fantástico y alucinado país de Oswaldo Torres Ortiz. El olor a curare del Orinoco de M. J. Márquez Franco. El puñado de tierra donde mora otro sol de Leonardo Alezones. La clara funesta bendición / del estallido de Diego Sequera. El grito de los excluidos de Anaís Barrios. La gran Venecia de José Jiménez. El espejo del pueblo donde se mira Aquarela Del Sol Padilla, y Armando Amanaú, ofrece un árbol a la memoria de José Aníbal Oliveros Yépez porque la vida que te quitan por defender la patria / nutre el lugar donde te siembran. Todas estas voces se juntan aquí en una vibración universal. Un centenar y medio de ellas, glosan a su manera, el hondo sentimiento que la hermana en una imagen de espejos mirándose en el todo del arcoíris y sus ocho estrellas. Luis Alberto Angulo Luis Ernesto Gómez Valencia, 4 de febrero de 2008

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Vicente Salias

Puerto Cabello, estado Carabobo, 1776-1814 GLORIA AL BRAVO PUEBLO (Himno Nacional) Coro Gloria al Bravo Pueblo que el yugo lanzó, la ley respetando la virtud y honor. Gloria al Bravo Pueblo que el yugo lanzó, la ley respetando la virtud y honor. Primera Estrofa

¡Abajo Cadenas! ¡Abajo Cadenas! gritaba el señor gritaba el señor, y el pobre en su choza libertad pidió. A este santo nombre tembló de pavor, el vil egoísmo que otra vez triunfó. A este santo nombre A este santo nombre tembló de pavor, el vil egoísmo que otra vez triunfó. El vil egoísmo que otra vez triunfó. 21


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(Coro)

Segunda Estrofa Gritemos con brío Gritemos con brío ¡Muera la Opresión! ¡Muera la Opresión!, Compatriotas fieles la fuerza es la unión. Y desde el Empíreo el Supremo Autor, un sublime aliento al pueblo infundió. Y desde el Empíreo Y desde el Empíreo el Supremo Autor, un sublime aliento al pueblo infundió. Un sublime aliento al pueblo infundió. (Coro)

Tercera Estrofa Unidas con lazos Unidas con lazos que el cielo formó que el cielo formó, la América toda existe en Nación. Y si el despotismo levanta la voz, seguid el ejemplo 22


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que Caracas dio. Y si el despotismo Y si el despotismo levanta la voz, seguid el ejemplo que Caracas dio. Seguid el ejemplo que Caracas dio. (Coro)

Nota: El himno Gloria al Bravo Pueblo deviene de una canción patriótica escrita en 1810, durante los acontecimientos independistas que condujeron a la Primera República de Venezuela. Dicha canción fue establecida como Himno Nacional en 1881 por el Presidente Antonio Guzmán Blanco. En cuanto a su composición, la letra y música han sido atribuidas, respectivamente, a Vicente Salias y Juan José Landaeta. Posteriores modificaciones han sido las de 1881, a cargo de Eduardo Calcaño, la de Salvador Llamozas en 1911, y la de Juan Bautista Plaza en 1947. Esta última usada en la actualidad de manera oficial. Se dice que la melodía ya era conocida desde 1840, como La Marsellesa Venezolana. Algunas investigaciones han sugerido que el verdadero autor de la letra podría haber sido Andrés Bello, y la música compuesta por Lino Gallardo.

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Andrés Bello

Caracas, 1781-Santiago, Chile, 1865 ALOCUCIÓN A LA POESÍA (Fragmentos) Divina Poesía, tú de la soledad habitadora, a consultar tus cantos enseñada con el silencio de la selva umbría, tú a quien la verde gruta fue morada, y el eco de los montes compañía; tiempo es que dejes ya la culta Europa, que tu nativa rustiquez desama, y dirijas el vuelo adonde te abre el mundo de Colón su grande escena. También propicio allí respeta el cielo la siempre verde rama con que al valor coronas; también allí la florecida vega, el bosque enmarañado, el sesgo río, colores mil a tus pinceles brindan; y Céfiro revuela entre las rosas; y fúlgidas estrellas tachonan la carroza de la noche; y el rey del cielo entre cortinas bellas de nacaradas nubes se levanta; y la avecilla en no aprendidos tonos con dulce pico endechas de amor canta. ¿Qué a ti, silvestre linfa, con las pampas de dorados alcázares reales? ¿A tributar también irás en ellos, en medio de la turba cortesana, 24


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el torpe incienso de servil lisonja? No tal te vieron tus más bellos días, cuando en la infancia de la gente humana, maestra de los pueblos y los reyes, cantaste al mundo las primeras leyes. No te detengas, oh diosa, esta región de luz y de miseria, en donde tu ambiciosa rival Filosofía, que la virtud a cálculo somete, de los mortales te ha usurpado el culto; donde la coronada hidra amenaza traer de nuevo al pensamiento esclavo la antigua noche de barbarie y crimen; donde la libertad vano delirio, fe la servilidad, grandeza el fasto, la corrupción cultura se apellida. Descuelga de la encina carcomida tu dulce lira de oro, con que un tiempo los prados y las flores, el susurro de la floresta opaca, el apacible murmurar del arroyo transparente, las gracias atractivas de Natura inocente, a los hombres cantaste embelesados; y sobre el vasto Atlántico tendiendo las vaporosas alas, a otro cielo, a otro mundo, a otras gentes te encamina, do viste aún su primitivo traje la tierra, al hombre sometido apenas; y las riquezas de los climas todos América, del Sol joven esposa, del antiguo Océano hija postrera, en su seno feraz cría y esmera. .......................................................... 25


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¿Pues qué, si a los que vivos todavía la patria goza (y plegue a Dios que el día en que los llore viuda, tarde sea) no se arredrare de elevar la idea? ¿Si audaz cantare al que la helada cima superó de los Andes, y de Chile despedazó los hierros, y de Lima? .......................................................... ¿O al que de Cartagena el gran baluarte hizo que de Colombia otra vez fuera? ¿O al que funciones mil pavor y espanto puso, con su marcial legión llanera, al español; y a Marte lo pusiera? ¿O al héroe ilustre, que de lauro tanto su frente adorna, antes de tiempo cana, que en Cúcuta domó, y en San Mateo, y en el Araure la soberbia hispana; a quien los campos que el Arauca riega nombre darán, que para siempre dure, y los que el Cauca, y los que el ancho Apure; que en Gámez triunfó, y en Carabobo, y en Boyacá, donde un imperio entero fue arrebatado al despotismo ibero? Mas no a mi débil voz la larga suma de sus victorias numerar compete; a ingenio más feliz, más docta pluma, su grata patria encargo tal comete; pues como aquel samán que siglos cuenta, de las vecinas gentes venerado, que vio en torno a su basa corpulenta el bosque muchas veces renovado, y vasto espacio cubre con la hojosa copa, de mil inviernos victoriosa; 26


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así tu gloria al cielo se sublima, Libertador del pueblo colombiano; digna de que la lleven dulce rima y culta historia al tiempo más lejano.

(El texto Alocución a la poesía, comprende 834 versos y es fragmento, a su vez, de un poema mayor titulado “América”)

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Juan Antonio Pérez Bonalde

Caracas, 1846-La Guaira, estado Vargas, 1892 VUELTA A LA PATRIA (Fragmento) A mi hermana Elodia

¡Tierra!, grita en la proa el navegante y confusa y distante, una línea indecisa entre brumas y ondas se divisa; poco a poco del seno destacándose va del horizonte, sobre el éter sereno, la cumbre azul de un monte; y así como el bajel se va acercando, va extendiéndose el cerro y unas formas extrañas va tomando; formas que he visto cuando soñaba con la dicha en mi destierro. Ya la vista columbra las riberas bordadas de palmares y una brisa cargada con la esencia de violetas silvestres y azahares, en mi memoria alumbra el recuerdo feliz de mi inocencia, cuando pobre de años y pesares, y rico de ilusiones y alegría, bajo las palmas retozar solía oyendo el arrullar de las palomas, bebiendo luz y respirando aromas. Hay algo en esos rayos brilladores 28


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que juegan por la atmósfera azulada, que me habla de ternuras y de amores de una dicha pasada, y el viento al suspirar entre las cuerdas, parece que me dice: “¿no te acuerdas?”. Ese cielo, ese mar, esos cocales, ese monte que dora el sol de las regiones tropicales… ¡Luz, luz al fin! Los reconozco ahora: son ellos, son los mismos de mi infancia, y esas playas que al sol del mediodía brillan a la distancia, ¡oh, inefable alegría, son las riberas de la patria mía! Ya muerde el fondo de la mar hirviente del ancla el férreo diente; ya se acercan los botes desplegando al aire puro y blando la enseña tricolor del pueblo mío. ¡A tierra, a tierra, o la emoción me ahoga, o se adueña de mi alma el desvarío! Llevado en alas de mi ardiente anhelo, me lanzo presuroso al barquichuelo que a las riberas del hogar me invita. Todo es grata armonía; los suspiros de la onda de zafir que el remo agita; de las marinas aves los caprichosos giros; y las notas suaves, y el timbre lisonjero, y la magia que toma hasta en labios del tosco marinero, el dulce son de mi nativo idioma. ¡Volad, volad, veloces, ondas, aves y voces! 29


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Id a la tierra en donde el alma tengo, y decidle que vengo a reposar, cansado caminante, del hogar a la sombra un solo instante. Decidle que en mi anhelo, en mi delirio por llegar a la orilla, el pecho siente dulcísimo martirio; decidle, en fin, que mientras estuve ausente, ni un día, ni un instante hela olvidado, y llevadle este beso que os confío, tributo adelantado que desde el fondo de mi ser le envío. ¡Boga, boga, remero, así llegamos! ¡Oh, emoción hasta ahora no sentida! ¡Ya piso el santo suelo en que probamos el almíbar primero de la vida! Tras ese monte azul cuya alta cumbre lanza reto de orgullo al zafir de los cielos, está el pueblo gentil donde, al arrullo del maternal amor, rasgué los velos que me ocultaban la primera lumbre. ¡En marcha, en marcha, postillón, agita el látigo inclemente! Y a más andar, el carro diligente por la orilla del mar se precipita. No hay peña ni ensenada que en mi mente no venga a despertar una memoria, ni hay ola que en la arena humedecida no escriba con espuma alguna historia de los alegres tiempos de mi vida. Todo me habla de sueño y cantares, de paz, de amor y de tranquilos bienes, y el aura fugitiva de los mares que viene, leda, a acariciar mis sienes. 30


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me susurra al oído con misterioso acento: “Bienvenido”. Allá van los humildes pescadores las redes a tender sobre la arena; dichosos, que no sienten los dolores ni la punzante pena de los que lejos de la patria lloran; infelices que ignoran la insondable alegría de los que tristes del hogar se fueron y luego, ansiosos, al hogar volvieron. Son los mismos que un día, siendo niño, admiraba yo en la playa, pensando, en mi inocencia, que era la humana ciencia, la ciencia de pescar con la atarraya. Bien os recuerdo, humildes pescadores, aunque no a mí vosotros, que en la ausencia los años me han cambiado y los dolores. Ya ocultándose va tras un recodo que hace el camino, el mar, hasta que todo al fin desaparece. Ya no hay más que montañas y horizontes, y el pecho se estremece al respirar, cargado de recuerdos, el aire puro de los patrios montes. De los frescos y límpidos raudales el murmullo apacible; de mis canoras aves tropicales el melodioso trino que resbala por las ondas del éter invisible; los perfumados hálitos que exhala el cáliz áureo y blanco de las humildes flores del barranco; todo a soñar convida, 31


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y con suave empeño, se apodera del alma enternecida la indefinible vaguedad de un sueño. Y rueda el coche, y detrás de él las horas deslízanse ligeras sin yo sentir, que el pensamiento mío viaja por el país de las quimeras, y sólo hallan mis ojos sin mirada los incoloros senos del vacío… De pronto, al descender de una hondonada, “¡Caracas, allí está!”, dice el auriga, y súbito el espíritu despierta ante la dicha cierta de ver la tierra amiga. ¡Caracas allí está; sus techos rojos, su blanca torre, sus azules lomas, y sus bandas de tímidas palomas hacen nublar de lágrimas mis ojos! Caracas allí está; vedla tendida a las faldas del Ávila empinado, Odalisca rendida a los pies del Sultán enamorado. Hay fiesta en el espacio y la campaña, fiesta de paz y amores: acarician los vientos la montaña; del bosque los alados trovadores su dulce canturía dejan oír en la alameda umbría; los menudos insectos de las flores a los dorados pistilos se abrazan; besa el aura amorosa el manso Guaire, y con los rayos de luz se enlazan los impalpables átomos del aire. ¡Apura, apura, postillón, agita el látigo inclemente! 32


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¡Al hogar, al hogar, que ya palpita por él mi corazón… Mas, no, detente! ¡Oh infinita aflicción, oh desgraciado de mí, que en mi soñar hube olvidado que ya no tengo hogar…! Para, cochero; tomemos cada cual nuestro destino; tú, al lecho lisonjero donde te aguarda la madre, el ser divino que es de la vida centro de alegría, y yo…, yo al cementerio donde tengo la mía. ¡Oh, insoluble misterio que trueca el gozo en lágrimas ardientes! ¿En dónde está, Señor, esa tu santa infinita bondad, que así consientes junto a tanto placer, tristeza tanta? Ya no hay fiesta en los aires; ya no alegra la luz que el campo dora; ya no hay sino la negra pena cruel que el pecho me devora… ¡valor, firmeza, corazón no brotes todo tu llanto ahora, no lo agotes, que mucho, mucho que sufrir aún falta: ya no lejos resalta de la llanura sobre el verde manto la ciudad de las tumbas y del llanto; ya me acerco, ya piso los callados umbrales de la muerte, ya la modesta lápida diviso del angélico ser que el alma llora; ven, corazón, y vierte tus lágrimas ahora!

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Francisco Lazo Martí

Calabozo, estado Guárico, 1869-Maiquetía, estado Vargas, 1909 SILVA CRIOLLA A UN BARDO AMIGO (Fragmento) Es tiempo de que vuelvas; es tiempo de que tornes… No más de insano amor en los festines Con mirto y rosa y pálidos jazmines tu pecho varonil, tu pecho exornes. Es tiempo de que vuelvas; Tu alma –pobre alondra– se desvive por el beso de amor de aquella lumbre deleite de sus alas. Desde lejos la nostalgia te acecha. Tu camino se borrará de súbito en su sombra… Y voz doliente de las horas tristes, y del mal de vivir oculto dardo, el recuerdo que hiere hará sangrar tu corazón, ¡oh, Bardo! No más a los afanes de la corte humilles la altivez de tus instintos, ni turbes de tus noches la armonía falaz visión de pórticos y plintos y fúlgida terraza como el día. Deja que de los años la faena los palacios derrumbe donde el placer es vórtice que atrae y deslumbrada la virtud sucumbe.

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¡Ven de nuevo a tus pampas! Abandona el brumoso horizonte que de apiñadas cumbres se corona. Lejos del ígneo monte Ven a colgar tu tienda. Ven felice, Ven a dormir en calma tus quebrantos; Y, como el sol de la desierta zona, En viva inspiración ardan tus cantos. Guárdate de las cumbres… Colosales, enhiestas y sombrías las montañas serán eternamente la brumosa pantalla de tus días. Deja para otra gente El gozo de mirar picos abruptos, y queden para ti las alegrías de ver, al despertar, el sol naciente, y de abrazar con solo una mirada, del sur al septentrión, y del ocaso hasta el fúlgido oriente, la línea, el ancho lote, siempre al raso, de tierra natal. ¡Ah! De las cumbres baja la nieve a entumecer las almas: las almas que han soñado en el desierto a la rebelde sombra de las palmas y bajo el cielo azul, claro y abierto. ¡Libra tu juventud! El rumbo tuerce de la fastuosa vía… en la que el vicio su atracción ejerce y se tiñe de rosa la falsía. Donde el amor procaz vive a su antojo, 35


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y cubierta de pámpanos la frente, celebra en la locura del despojo parda penumbra y carnación turgente. Si es oro la lisonja –al pravo y fiero señor– de cuantos míseros se humillandesprecia el arte vil, por lisonjero en que nombre y almas se mancillan. Y si quieres al fin que no te alcance de la vergüenza el dardo, de igual manera que al hiriente cardo a la pasión venal esquiva el lance. Es tiempo de que vuelvas; Es tiempo de que tornes… No más de insano amor en los festines con mirto y rosa y pálidos jazmines tu pecho varonil, tu pecho exornes. (Manuscrito de Nutrias, 1910)

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Alfredo Arvelo Larriva

Barinitas, estado Barinas, 1883-Madrid, España, 1934 EL GAUCHO Y EL LLANERO Son los hijos del sol y la llanura, con el azul y el iris por bandera. Su América les dio, gaucha y llanera, lección de libertad, visión de anchura. Encintada y sencilla, fiel ternura, moza o guitarra es musa y compañera. Vidalita o chipola, dulce o fiera, la copla dice amor, dice bravura. ¿Riñen? Facón al Sur, machete al Norte, en su mano fulminan punta y corte. Toro y jaguar son juegos en su historia. Y a voz de Patria, por instinto oscuro, lanza y corcel tendidos al futuro, pasan en su inconsciencia de la gloria. (1926)

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TIERRA DE JAGUARES Por el bosque profundo marcha el rubio extranjero. Si el paisaje contempla no es con ojos de artista: se diría que sigue cuidadoso una pista. Cazador de petróleo, busca el hondo verano. El exótico empaque del ávido minero –nuncio de expoliaciones– es disfraz de conquista. Mas le sale al encuentro la verdad imprevista, porque un jaguar magnífico le ataja en el sendero. De un salto lo derriba cual miserable cosa. En el cuello le clava la garra poderosa y con la cola rítmica se azota los ijares. Pleno de ágiles ímpetus, con qué fiero decoro cuida los yacimientos del nativo tesoro, fiel guardián de su América, que es tierra de jaguares. (1927)

(Sones y canciones y otros poemas, 1949)

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J. T. Arreaza Calatrava

Aragua de Barcelona, estado Anzoátegui, 1885 Caracas, 1970 CANTO A LA BATALLA DE CARABOBO (Fragmento) II La Patria es un osario y una hoguera, pero el Fénix renace entre cenizas y en el postrado cuerpo el alma impera; y mientras por la tierra desolada vaga aún, tenebrosa, ensangrentada –sombra de Boves–, la feral Quimera, y en llanuras y cumbres, la enlutada soledad aún contempla los sombríos delirios del incendio y de la espada, y en ciudades y aldeas y bohíos la mala yerba medra, y aun arrastran cadáveres los ríos y ya no queda piedra sobre piedra, allá en la diestra margen del Orinoco, nace Colombia en cuna de oro y gloria; y el Hombre del Destino, a cuyo paso es porvenir la Historia, después que arranca en ímpetu aquilino laurel que en Boyacá nació gigante, torna a salvar las cumbres del diamante donde el cóndor le orienta en su camino; torna a su ardiente tierra clamorosa, a darle muerte a la Medusa ibérica y a ver la faz del solariego Monte 39


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que escudriñando el lóbrego horizonte, vio despuntar la libertad de América. Llega y, la lumbre de un feliz presagio En una mirada olímpica encendida, Se postra ante su Dios airado y fuerte –Jehová de Colombia– ve abatida la discordia a sus pies y allá en Trujillo, donde el Talión estremeció a la Muerte, nieto del Cid, al español perdona, acercando a su pecho el de Morillo. ¡Así el propio ceño de Belona Grabó una cruz el bárbaro cuchillo! Llega, y los ojos de águila pasea por todas las comarcas que el hispano león bajo sus garras señorea; congrega a sus guerreros, flor de la lid, audaces, fuertes, fieros, y ármalos para el choque sobrehumano con la égida y la lanza de su Idea, fulminadora Palas Atenea. ¡Rayo certero empuña ya su mano; ya en su visión galopan los llaneros, ya cargan, ya deciden la pelea! (Canto a la Batalla de Carabobo, 1971)

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Enriqueta Arvelo Larriva

Barinitas, estado Barinas, 1886-Caracas, 1962 BOLÍVAR, TOMA MI CANTO Mi canto no se alza hoy a tu frente, ni a tu brazo. Anhela probar el gusto de tu corazón. Busca tu pecho, lo hiende, lo penetra, porque quiere gustar el sabor bullente de esa eterna sangre. Unta sol en mi voz, sol de tu corazón; unta luna de tu corazón en mi voz. Pon en mi canto el gusto que saboreaste en el intento y en la victoria y la derrota. Aparta tu mágico pensar y dame tu vibración íntima, humana… Dame lo que sentiste en el éxito, lo que palpitaste en los cabales desengaños, lo que sufriste sin decirlo, las lágrimas que enterraste vivas… Y andaré por las cálidas costas, y escalaré los montes esbeltos y atravesaré las anchas aguas y mi voz irá grávida de tu vida. Podré entonces decir a los hombres: os amo en patria, tomadme, bebed mi sangre y gozad mi sacrificio. Y podré perdonar a los que enredan tus caminos, a los que no te buscan espontáneos, a los [que] se conforman con tu bronce…

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Leoncio Martínez “Leo” Caracas, 1888-1941

BALADA DEL PRESO INSOMNE Estoy pensando en exilarme, en irme lejos de aquí a tierra extraña donde goce las libertades de vivir: sobre los fueros: hombre-humano los derechos: hombre-civil. Por adorar mis libertades esclavo en cadenas caí: aquí estoy cargado de hierros, sucio, famélico, cerril, enchiquerado como un puerco, hirsuto como un puerco-espín. Harto en el día de tinieblas asomo fuera del cubil bien la cabeza, bien un ojo, bien la punta de la nariz; temeroso de un escarmiento, encorvado, convulso, ruin, –como ladrón que se robase sólo el reflejo de un rubí– por mirar brillando en el patio el claro sol de mi país. II ¡Sol para iluminar ensueños de vastos campos sin confín, del cielo abierto a la esperanza de las alas tendidas. Y 42


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aquí alumbra torvas miserias, venganzas crueles, odio vil y un dolor que no acaba nunca ante otro dolor por venir… ¡Oh la bendita tierra extraña donde nadie sepa de mí!, a donde llegue de atorrante sin ambiciones de Rothschild con la mediocre burguesía de que me dejen existir! Hablaré mal en otro idioma, comeré bien otros menús, y alguna tarde arrellanado en mi sillón de marroquín, viendo a través de los cristales un cielo de invierno muy gris, pensaré en los muertos amados, en los amigos que perdí, en aquella a quien quise tanto con la vesania juvenil de cuando iluminó mis sueños ¡el claro sol de mi país! III Estoy pensando en exilarme, me casaré con una miss de crenchas color de mecate y ojos de acuático zafir; una descendiente romántica de la muy dulce Annabel Lee, evanescente en las caricias y marimacho en el trajín, y que me adore porque soy tropical cual mono tití… 43


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que me pregunte ingenuamente –¡y yo no la habré de desmentir!– cómo es cierto que en Venezuela los coches de la gente chic los tiran parejas de tigres, de tigres “tamaños así…” (y la altura de un elefante marcará su mano pueril). ¡Qué fantasías desarrolla el claro sol de mi país! IV Mis hijos han de ser gimnastas con el ímpetu varonil de quien tiene libres los músculos libres el pensar y el sentir, pues nacerán en tierra extraña y no en la tierra en que nací; y mis nietos, gigantes rubios, de cutis de cotoperiz, bíceps y espíritus de atletas con volubilidad infantil, puede que sí se me parezcan, tal vez tengan algo de mí: la realidad de mis ensueños, la mentira de mi sufrir. ¡Pero en vano entre sus cabellos hundiré mi mano febril, echaré hacia atrás sus cabezas y buscaré, sin conseguir, en el fondo de sus miradas el claro sol de mi país.

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V Y cuando ya, siempre extranjero, descanse más libre por fin, y tenga lo que a mí me niegan: la libertad del buen dormir, en un cementerio evangélico, cubierto por el cielo gris, allá que no hay flores al año sino una vez, mayo o abril, a falta de la cruz de té, del nardo, la rosa o el lys, colocarán sobre mi tumba, grabado a rasgos de buril, un versículo de la Biblia o algunas coronas de zinc. Y ya muchos años más tarde, muy cerca del año 2000, mis nietos releyendo las fechas de mi muerte y cuando nací, repetirán lo que a sus padres cien veces oyeron decir: –¡y le darán cierta importancia!– “el abuelo no era de aquí, el abuelo era un exilado, el abuelo era un infeliz, el abuelo no tuvo patria,” no tuvo patria… ¡Y ellos sí! VI ¡Ay, quién sabe si para entonces, ya cerca del año 2000, esté alumbrando libertades el claro sol de mi país! 45


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Francisco Pimentel “Job Pim” Caracas, 1889-1942 HIERRO DULCE Amo los pesados grillos que me dieron por tormento son recios como mi aliento, como mis versos, sencillos. Bendito el yugo que es castigo de un gesto bello: antes que sufrirlo al cuello quiero llevarlo en los pies. Y bendita la crueldad que me da, a más del encierro por cada libra de hierro un quintal de dignidad. Que hoy en nuestro patrio lar cadenas y grillos son el más preciado blasón que puede un libre ostentar. Por estos hierros, mi historia cobra relieve imprevisto: son como la cruz de Cristo, suplicio y ejecutoria. Y si su acción permanente callos formó en mis tobillos, tengo, gracias a mis grillos, limpia de callos la frente. 46


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Mis grillos son mi tesoro, pues realizan a mi vista la ilusi贸n del alquimista: el hierro trocado en oro. Y con amarlos me vengo del mal que se me procura: 隆me los dieron por tortura y yo por gloria los tengo! (Graves y agudos, 1940)

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José Antonio Ramos Sucre

Cumaná, estado Sucre, 1890-Ginebra, Suiza, 1930 PRELUDIO Yo quisiera estar entre vacías tinieblas, porque el mundo lastima cruelmente mis sentidos y la vida me aflige, impertinente amada que me cuenta amarguras. Entonces me habrán abandonado los recuerdos: ahora huyen y vuelven con el ritmo de infatigables olas y son lobos aullantes en la noche que cubre el desierto de nieve. El movimiento, signo molesto de la realidad, respeta mi fantástico asilo; mas yo lo habré escalado de brazo con la muerte. Ella es una blanca Beatriz, y, de pies sobre el creciente de la luna, visitará la mar de mis dolores. Bajo su hechizo reposaré eternamente y no lamentaré más la ofendida belleza ni el imposible amor. (La Torre de Timón, 1925)

El episodio del nostálgico Siento, asomado a la ventana, la imagen asidua de la patria. La nieve esmalta la ciudad extranjera. La luna prende un fanal en el tope de cada torre. Las aves procelarias descansan del océano, vestidas de edredón. Protejo, desde ayer, a la huérfana del caballero taciturno, de origen ignorado. Refiere sobresaltos y peligros, fugas improvisas sobre caballos asustados y en barcos náufragos. Añade observaciones 48


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singulares, indicio de una inteligencia acelerada por la calamidad. Duda si era su padre el caballero difunto. Nunca lo vio sonreír. Sacaba, a veces, un medallón vacío. Miraba ansiosamente, el reloj de hechura antigua, de campanada puntual. Nadie consigue entender el mecanismo. He espantado, de su seno, las mariposas negras del presagio. (La Torre de Timón, 1925)

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Cruz Salmerón Acosta

Guarataro, estado Sucre, 1892-Manicuare, 1929 AZUL Azul de aquella cumbre tan lejana hacia la cual mi pensamiento vuela, bajo la paz azul de la mañana, ¡color que tantas cosas me revela! Azul que del azul cielo emana, y azul de este gran mar que me consuela, mientras diviso en él la ilusión vana de la visión del ala de una vela. Azul de los paisajes abrileños, triste azul de los líricos ensueños, que no calman los íntimos hastíos. Sólo me angustias cuando sufro antojos de besar el azul de aquellos ojos que nunca más contemplarán los míos.

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Andrés Eloy Blanco

Cumaná, estado Sucre, 1897-México, 1955 PRESENTACIÓN MURAL DEL HOMBRE HONRADO Hombre honrado de Venezuela, patriota sellado de honradez por derecho de nacimiento, por derecho de calva y anteojos, por derecho de abuelo con levita, hombre de aspecto y en el fondo, honrado, pero, honrado no más, sin movimiento, sin riesgo, solemnemente virtuoso, paralítico ilustre, honorable egoísta, indiferente, consagrado por la opinión nacional, amueblado por tu honradez perpetua, por tu honradez cobarde, por tu cobarde gravedad, viviendo de un seguro de vida venturosa con tu renta de diez por ciento sobre el respeto general. Estatua honrada; eres abominable. Eres como esas cosas de marca acreditada que nadie compra nunca, aunque sepan que es buena, porque no sirven para nada. Eres una pelota que nadie lanza a nadie, una lata de Rodel que nadie come, un pan muy bueno que a nadie alimenta, una maravillosa cama donde nadie se acuesta. Eres honrado, honrado, honrado, honrado. Eres un sinvergüenza. Banquero, 51


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Presidente del Carnaval, Director de Crèches, Filántropo de fiestas con frac y cuadros vivos con patrias tiesas, oficial de la Orden del Libertador, Pendejo con palmas académicas, ni le matas el hambre a nadie, ni le quitas a nadie el sueño. Hay un límite en todos tus designios honrados: el gobierno. Representas muchos intereses; pero nunca recuerdas el interés del pueblo. Que roben, que asesinen, que recluten, pero que tú y la cárcel se saluden de lejos; la honradez de la Patria no habrá sufrido nada mientras tú no estás preso. Te admiro. Eres virtuoso. Los demás luchan, los demás tienen hambre. los niños se hacen engrillar, los campesinos se hacen matar, las mujeres se hacen ultrajar, y tú permaneces mudo, solemne, espectador, honrado, honrado, abominablemente honrado. Pero yo sé que nunca alcanzarás siquiera la honradez del Tirano. …Sonríes. Esperas. Harás un gesto cuando te convenga, cuando la sopa está a tu gusto. Mientras tanto, haces plata, 52


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y todos esperamos que tu gesto haga el mundo. …Mañana, te prometo decir: –Ese es el Hombre; banquero, padre de familia, doctor, honrado, buey. ¡Yo lo conozco! Es la honradez ahíta que está orinando su honradez. Hombre honrado de Venezuela, Ministro del futuro mediocre que se presiente ya como una indiferencia; cuando sea Ministro, gozaremos su honradez de soltera y nos descubriremos al pasar su Virtud y nos agacharemos para verle las piernas. Desde este calabozo donde los hombres mueren, saludo al Hombre virgen que parirás cuando convenga.

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Luis Barrios Cruz

Guayabal, estado Guárico, 1898-Caracas, 1968 CUANDO EL CABALLO SE PARA Por la tostada llanura es el camino el que viaja mira como sigue solo cuando el caballo se para. Caminito, caminito, ¿quién te dio tanta sabana y quién te dio tanta pierna, camino que no te cansas? Me voy a morir de anhelo si me niegas tus audacias camino que sigues solo cuando el caballo se para.

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Rodolfo Moleiro

Zaraza, estado Guárico, 1898-Caracas, 1970 UN PAÍS Esta cima del monte es para reducir a planos la mañana. Lanzaremos cuesta abajo dos balones invencibles, uno hacia el llano hacia la mar el otro. Recorrerán siglos de distancia dejando frondas alargadas de polvo dorado y espuma. En los puntos de parada fijaremos postes de aire. Y al nivel de esta cima; sobre bases de nubes, levantaremos un país con piedras y láminas de aurora para los pájaros y para nosotros. (Reiteraciones del bosque, 1951)

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José Natalio Estrada Torres

San Fernando, estado Apure, 1901-1992 RÉQUIEM PARA MI PERRO Dile al gallo en vigilia que prenda un clarín de silencio en la ribera más enlutada de la noche: se me murió mi perro. Se acurrucó a mi lado cuando sintió a la muerte espiándolo en silencio. Los animales también sienten el temor del misterio. Hubiera preferido no mirar su agonía, o quizá fue mejor que yo la viera para así comprender cuánto lo quise. Fue una noche vacía, sin respuestas, como un dolor cansado que se queda sin lágrimas. La estancia se llenó del olor de su muerte y al mismo tiempo murió algo de lo mejor de mí mismo. Por tantos años vagó nuestro querer por la sabana, dos soledades en un trotar sin tregua por los mismos caminos del ensueño. Nos encontramos al azar; una mano malvada lo privó de su sexo y así se pudo dar entero a la amistad del hombre.

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Esquivo hacia el halago y poco zalamero con su amigo fue fiel hasta el más duro sacrificio. El sol de marzo le mordía los lomos le arrancaba la piel y lo hacía llorar pero él no me dejaba. Al transcurrir un tanto melancólico de las entradas de aguas, en el espanto del verano o en las frustraciones del invierno, dimos a la sabana lo mejor que tuvimos en la plenitud de cada hora. Era el sentirse alegre y olvidado en la soledad del soliloquio; y era el decirle cosas a mi perro que siempre respondía con la sonrisa de su cola. Y era el reír y el cantar sin normas, y el hablar a las cosas y a los seres en la infinitud de la sabana cual sólo un hombre solo suele hacer. Estar alegre, y dar un puntapié a la seriedad como a una máscara molesta; y atesorar la soledad como a una rara joya. Y al cruzar los rebaños era la acometida temeraria de las reses celosas de sus crías con su odio ancestral hacia los perros; y era el esguince y la carrera loca para librar el cuerpo magro de la cornada; 57


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y era el correr tras los alcaravanes, y el mojar los ijares en las charcas y el lambetear un poco de agua para ahuyentar la insolación. Luego en invierno era el largo nado cruzando los esteros y lagunas detrás de mi caballo. Era todo esto y era mucho más; en las noches sin luna el mudo interrogante de los astros, y en noches luminosas el tardío anhelar del corazón. En mis ausencias era el buscarme y no encontrarme y no parar. En la inquietud de la separación se ponía a repasar los caminos que ambos trillamos juntos en un afán de hallarme. Luego a mi vuelta la ansiedad de marchar y de llegar nos aventaba lejos. Esta es la historia de mi perro y un poco de mi historia en el largo regreso hacia mí mismo.

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Antonio Arraiz

Barquisimeto, estado Lara, 1903-EE.UU., 1963 QUIERO ESTARME EN TI VENEZUELA Quiero estarme en ti, junto a ti, sobre ti, Venezuela, pese aún a ti misma. Quiero quedarme aquí, firme y siempre, sin un paso adelante, sin un paso hacia atrás. He de amarte tan fuerte, que no pueda ya más, y el amor que te tenga, Venezuela, me disuelva en ti. Quiero ser de ti misma, de tu propia sustancia, como roca; o quizás echar hondas, infinitas raíces, enterrarme los pies como árbol y plantarme en ti, de tal modo que no me conmuevan. Bien podrás darme cieno a beber, y cuando yo te humedezca de sudor, contestarme con tus áridos cardos como sola comida. O quizás se te ocurra flagelarme la cara con tus brisas, con tus lluvias más frías. O tal vez concentrar en mis corvas espaldas tu sol lacerante. Aunque seas mala madre, adherido estaré en ti, Venezuela adherido de amor: y subirme sentiré, de ti buena o mala, tu vida propia, como savia.

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Alberto Arvelo Torrealba

Barinas, estado Barinas, 1905-Caracas, 1971 EL RETO El coplero Florentino por el ancho terraplén caminos del Desamparo desanda a golpe de seis. Puntero en la soledad que enlutan llamas de ayer, macolla de tierra errante le nace bajo el corcel. Ojo ciego el lagunazo sin garza, junco ni grey, dura cuenca enterronada donde el casco da traspié. Los escuálidos espinos desnudan su amarillez, las chicharras atolondran el cenizo anochecer. Parece que para el mundo la palma sin un vaivén. El coplero solitario vive su grave altivez de ir caminando el erial como quien pisa vergel. En el caño de Las Ánimas se para muerto de sed, y en las patas del castaño ve lo claro del jagüey. 60


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El cacho de beber tira, en agua lo oye caer; cuando lo va levantando se le salpican los pies, pero del cuerno vacío ni gota pudo beber. Vuelve a tirarlo y salpica el agua clara otra vez, mas sólo arena sus ojos en el turbio fondo ven. Soplo de quema el suspiro, paso llano el palafrén, mirada y rumbo el coplero pone para su caney, cuando con trote sombrío oye un jinete tras él. Negra se le ve la manta, negro el caballo también; bajo el negro pelo’ e guama la cara no se le ve. Pasa cantando una copla sin la mirada volver: –Amigo, por si se atreve, aguárdeme en Santa Inés, que yo lo voy a buscar para cantar con usté. Mala sombra del espanto cruza por el terraplén. Vaqueros de lejanía la acompañan en tropel; la encobijan y la borran pajas del anochecer. 61


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Florentino taciturno coge el banco de través. Puntero en la soledad que enlutan llamas de ayer parece que va soñando con la sabana en la sien. En un verso largo y hondo se le estira el tono fiel: Sabana, sabana, tierra que hace sudar y querer, parada con tanto rumbo, con agua y muerta de sed, una con mi alma en lo sola, una con Dios en la fe; sobre tu pecho desnudo yo me paro a responder: sepa el cantador sombrío que yo cumplo con mi ley y como canté con todos tengo que cantar con él. (Fragmento del poema “Florentino y el Diablo”)

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J. A. De Armas Chitty Caracas, 1908-1995 EL REGRESO De lejos viene. De lejos. / De la tierra muda y honda. / Pueblo triste, llano mustio, / trinitaria y amapola, / cundeamor, reja, ternura, / soledad y calle angosta; / ventanas: llaves del cielo; / tapias: raíces de sombra. Con antiguo aceite alumbro / la perspectiva saudosa; / el agua de la ciudad / no quita la sed remota. / Dejé una vez la llanura / y de nuevo tengo ahora / fija la voz en el rumbo / grave de la tierra sola. Y he de regresar un día, / veré de nuevo las chozas / guamachos recién nacidos, / cujisales con alfombras; / veré el mastranto que sueña, / el tucusito que ronda; / el moriche y el lucero / hilando azules y boras; / en las ventanas vencidas / tardos silencios de novia / las tumbas de los amigos / sin mármoles y sin rosas; / mi madre, desde el jardín, / con su iluminada sombra / extenderá en los relentes / su alma de luna y panoja. Y este es mi pueblo de Ipire / que me dijo en una estrofa: / –Cuida la tierra que pisas, / la palabra y el aroma. La ansiedad ensaya un cielo. / Los ángeles no retornan. / Sólo es realidad la tierra, / el sueño cuando se ahonda, / el aguante del llanero / que es de angustia y no se dobla. / Allá va Paula Meléndez / con el hambre por joroba, / su pie es un hueso y no sabe / que tiene las huellas rotas. Regresaré cuando el verde / toque el cielo con su ola. / Yo veré la tierra llana / con chimeneas que asordan; / horizontes de vacunos, / trigo que enciende sus copas; / diques que ordenan las aguas / y maizales que dialogan; / surcos y surcos 63


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que alargan / la gracia que se desborda; / se anudarán las ciudades, / se cruzarán los idiomas. / Llano de angustia y olvido / deja que este sueño rompa / atrasos que te consumen, / desamparos que te agobian. / Y la esperanza tendida, / esa esperanza que flota / cuando al sol del medio día / sueñan rebaños y coplas. / El agua de la ciudad / no quita la sed remota. / Yo veré a mi pueblo niño / llevando a cuestas la aurora. (Vitral de Cobre y Cielo, 1989)

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Luis Augusto Núñez

Valencia, estado Carabobo, 1909-1979 PROFECÍA DE AMÉRICA (Fragmento) Patria, mujer que amo, para ti sueño el nuevo laurel. Rasgadas las oscuras piedras, por las vetas de tu carne brotará la luz. Todavía en los pulsos de América duele la sangre esclava. Libertad aún claman costas e islas mulatas. CANTO A AMÉRICA (Fragmento) ¡Madre América! Aún suenan tus roncos atabales y disparas tus flechas. Aún bebes tus brebajes y tejes tus chinchorros y vendes tus guarichas. Pero ya llega el día de abolir los tatuajes, de que luzcas al sol tu vida nueva. ¡Que te devuelvan lo que te robaron! Un claro día para la leche de tus senos, un claro día para la luz de tu cuello, un día de amor para la santidad de tu vientre.

(Génesis y evolución de la cultura en Carabobo, 1968) 65


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Otto De Sola

Valencia, estado Carabobo, 1912Palma de Mallorca, España, 1975 LAS REVOLUCIONES Necesarias Necesarias Necesarias Cuando el Pueblo las quiere Cuando el Pueblo las quiere Necesarias Para los buenos Artistas Para todos los Relojes Para todos los Obreros Para todos los Científicos Para el Cielo y el Papa Para el Árbol y la Luna Para las grandes Sombras Para el Sol y el Mar. Necesarias Necesarias Necesarias Mientras la Tierra gire en el espacio Y no resbale en fuego y no se CAIGA por los siglos de los siglos ¡AMÉN…! 66

(La Civilización, 1974)


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Vicente Gerbasi

Canoabo, estado Carabobo, 1913-Caracas, 1992 REMEMORANDO LA BATALLA DE CARABOBO Los campesinos veíamos a Bolívar entre los árboles de ornamento puro que brillan en el sudor del trópico, o pasar a caballo bajo el arcoíris de los llanos. Venezuela iba por sus lentos ríos de playas soñolientas de tortugas, asomaba pumas entre grandes hojas de alucinación levantaba llamarada de pájaros. Bolívar vio nuestros sembrados en un deslumbramiento de palmeras. Con él, todos los campesinos comenzamos a ver a Venezuela. Con él vimos la Libertad, con él vimos nuestra Democracia, con él vimos nuestra futuras ciudades y sus chimeneas a orillas de esos lentos ríos. Él con nosotros sigue sembrando el campo, va con nuestros hijos a la escuela, reúne a los pescadores y a sus mujeres que tienden redes plateadas de sardinas. Sí, Bolívar era el que llevaba un morral y una carabina al hombro. Sí, Bolívar era el que estaba derrotado bajo un aguacero, cuando canta el paují de copete azul. Sí, Bolívar entraba a una casa campesina. Sí, Bolívar se tomaba un café al amanecer 67


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en alguna cocina donde las arañas tejen astros en rincones negros de hollín. Sí, Bolívar llamaba a otros campesinos al amanecer. Sí, Bolívar seguía durante el día y durante años por los campos, buscando más campesinos. Y Bolívar nos reunió a todos los venezolanos y con él fuimos al combate. Era un amanecer. Se organizaron cuadros de colores para la batalla en una llanura de aurora anaranjada. Con brillos de sol sonaron los clarines. En la madrugada, los gallos habían cantado con brillos de estrellas, cuando ya Bolívar despertaba a sus soldados entre retorcidos árboles de merey, en un aire iluminado de banderas. Cuando ya Páez preparaba en la serranía a sus jinetes llaneros. Cada uno ya estaba al lado de la cabeza de su caballo. Las oscuras lanzas se levantaban frente a colores horizontales del alba. Con brillos de sol sonaron los clarines y sonaron truenos retumbantes y llovió tierra y arena y piedra y se levantó el humo de la pólvora y rodaron solas ruedas de carretas y se despedazaron cañones y bajaron los lanceros y las lanzas ensangrentaron la tierra en un vasto ámbito de relinchos de caballos. Tempestad de pólvora, del grito, del relincho. Tempestad de la vida y de la muerte que Bolívar el Libertador 68


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veía desde su caballo blanco en la colina. Y fue cuando en su caballo alazán llegó Negro Primero. Ambos, caballo y hombre, como una densa sombra en el humo agrio de la pólvora. Al pie de la Bandera de la Patria, le dijo a Páez “Mi General, vengo a decirle adiós porque me estoy muriendo”. Y el caballo alazán estuvo al lado de Negro Primero muerto hasta el final de la batalla. Con brillos de sol volvieron a sonar los clarines. Sonaron los clarines de sol. Era el primer Día de Nuestra Libertad. (1971)

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Carlos Augusto León Caracas, 1914-1997

CANTO DE MI PAÍS EN ESTA GUERRA (Fragmento) V Ahora es noche en Europa, negra noche. Pero mirad allí el país del alba. Toda su luz es sombra de vergüenza para el hombre que duerme, para el de paso lento. Centinela del mundo, país del alba, Unión Soviética, madre de alegría. Tus árboles, tus hombres y tus casas, tus ríos y tus niños, estás dando y el fruto de tus fábricas, para que el hombre viva. Hace tiempo venías caminando en el dolor del hombre y su esperanza y ahora cuando has llegado y con manos intactas, poderosas y ásperas, ya ibas levantando lo que el pobre soñó cuando era piedra en el muro de todos los palacios, lo que soñó el esclavo, el siervo, el peón, ahora cuando has llegado tienes que dar tu sangre para que el hombre viva, para que en esta casa donde quietos dormimos siga corriendo el sueño como arroyo tranquilo.

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Luis Alberto Angulo Urdaneta Barinitas, estado Barinas, 1914-1996 MADRES VENEZOLANAS Madres de todo el mundo, la blanca, la amarilla o la de ensortijada cabellera Abuelita aborigen, abuelita del arco y de la flecha, abuela de dolores al ver su raza altiva, vencida por el hierro de los conquistadores Abuelita africana, carne de regateo, viajera silenciosa, absorta, pensativa, en la bodega inmunda de algún barco negrero Madres venezolanas, herederas de penas, viudas de la alegría madre de Juan sin tierra, madre mía Por tu eterno calvario, tu cruz y tu agonía, eres llena de gracia como el Avemaría.

(Poemas de Luis Alberto, 1962)

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Juan Villaquirán Páez

Nirgua, estado Yaracuy, 1914 CERRO AZUL Nací en estas montañas entre la neblina la soledad del campo en una casa con olor a selva cuando los guamos los cafetales visten de blanco sus ramas en flor El frío el tin tin la gota de agua en noches de lluvia las empinadas cuestas La quebrada el ruido del agua por la pendiente el grito desesperado del animal que atrapó la muerte Son el tatuaje que deja mi infancia grabado en mi alma como un relámpago cruza por mi mente la sombra del pasado siento nostalgia quiero volver 72


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Juan Liscano

Caracas, 1915-2001 ESTO YA FUE UNA VEZ (Fragmento)

Quisieron hacer una ciudad de piedra y apenas levantaron unas ruinas. Enrique Bernardo Núñez, Cubagua. En la cola del mástil, en un cielo oscilante, traspasados los gestos por las aves, el gaviero vocea el horizonte, solar y solitario, dando costas y mundos. Del grito del gaviero, de la veloz gaviota de su grito –saludo al mundo verde, al día joven, al rostro de la tierra amanecida–, brotó el encuellador sobre la cabria, esqueleto de torre transparente. ¡Encuellador de pie en el aire liso, de pie en un filo que el vacío ronda; todo el caliente resplandor del lago, los espejos de brisas sudorosas y las vidrieras de la luz lacustre multiplican tu gesto de oficiante cuyo rigor anuncia Nuevos Tiempos: La edad estrepitosa del Aceite!

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Las tribus de cocales y maporas, las dispersas familias de coquillos, la noble casa de las palmas reales, las poblaciones vegetales, pobres, la gente de cortezas y ramajes, los pueblos de raíces y de frutos, huyeron con los tigres y las dantas, entre ruidos de escama y lluvias de pisadas, bajo nubes de garzas migratorias, huyeron derramando sus savias y resinas ante el preciso avance de las cabrias, portadores del rayo, entes de acero, naturales de un reino sin ríos ni verdores, descarnados guerreros de altos miembros, cabeza estrecha y gestos implacables. Cortes y picas en el monte herido, se cierran ojos de agua, el cerro pierde todas sus pestañas, un alarido de árbol se desploma, crece el rumor del éxodo, inmóviles tropillas de palmeras quedan de pronto aisladas: el viento del peligro las despeina. Crepita el aire, truena el mediodía, estallan explosiones sucesivas que reflejan sus ecos, sus temblores, entre capas de rocas subterráneas; bulbos de dinamita soterrados al romper alzan tallos y gavillas de tierra. Avanzan las orugas, los tenaces coleópteros, zumban los abejorros, las metálicas cocas, sus entrañas de acero van rasgando los suelos, su hormiga de colmena y hormiguero 74


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se extiende por los campos y las aguas, aúllan las raíces, rechinan las cortezas. Hay mandíbulas sabias, tenazas dirigidas, ojos de insectos fijos y brotados, cuerpo de concha y élitros y zumos pestilentes devorando pedazos de la selva, royendo las colinas, ahondando las grietas, cavando las sabanas, removiendo las ciénagas. Ya clavan sus banderas arman los campamentos, encienden sus fogatas. Las formas del combate se deshacen, aquiétanse tenazas, ruedas, patas, el silencio se anida en los motores, los faroles se apagan contemplando cómo la gran marea de la noche anega lentamente las bahías, los archipiélagos, las blandas sierras, las nebulosas urbes del crepúsculo. (Nuevo Mundo Orinoco, 1976)

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Eduardo Alí Rangel

Sabaneta, estado Barinas, 1915 TIENE RAZÓN FLORENTINO A Francisco Salazar Martínez, poeta ante todo. Tiene razón tu verso, Florentino palabra al viento, voz en el verano, angustia plena del clamor en vano, se seca el agua y se estremece el trino. Humo de indiferencia en el camino, triste el paisaje, flagelado el llano, se quema el corazón sin una mano, que apague el ardoroso desatino. Seco el remanso y el samán caído, cortado el árbol, sin su sombra el nido, aquí en mi tierra tu emoción no ignoro. Tiene razón, el verso se desvela: En el alma nos duele Venezuela, destrozado su pecho en Ticoporo…! (De monte a monte, 1973)

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Tomasa Ochoa

Montalbán, estado Carabobo, 1915 QUERELLAS A MI PUEBLO Aquí me tienes mi terroncito de tierra dura vengo a contarte algunos recuentos de mi desenvolvimiento. No te pongas triste si es que me ves llorar. Es que hay algunas frases que zapatean en lo agudo de mi garganta sin poder brotar, porque son duras tienen espinas y suelen mi voz hincar. Ay, si supieras cómo me han tropeado las otras tierras. Es que nunca has debido dejarme ir. (Mi canto es del viento, 1981)

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Ernesto Luis Rodríguez

Zaraza, estado Guárico, 1916-Caracas, 1999 VENEZUELA La gloria como atavío, de araguaney, la ternura, abre un rosal la cintura y su garganta es un río. La viste un cielo bravío de vivo azul transparente. La mano resplandeciente de libertarios manojos. De Catatumbos los ojos, de mar Caribe la frente. La bruma arriba desvela sus avileños fulgores, y cinta de tres colores sobre los rizos le vuela. Se cubre la piel canela con fino encaje de brisa. Su heroica raza mestiza causa en América asombro. De cordilleras el hombro, de frailejón la sonrisa. De medanales el cuello y de Amazonas el talle, la dulce Virgen del Valle le pone lindo el cabello; y en luminoso destello, Delta Amacuro en la mano, hace que el cielo lejano 78


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sobre el Atlántico vuelva. Tiene latidos de selva, tiene pulmones de llano. El sol lo lleva tatuado sobre bandera y escudo. Brasil le tiende el saludo, Colombia besa el costado. Alzó la fe del pasado bajo consignas ductoras; aman sus tierras sonoras la libertad y el derecho, y tiene luz en el pecho ¡condecorado de auroras!

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Ana Enriqueta Terán

Valera, estado Trujillo, 1918 VENEZUELA ES SU CASA Homenaje a Enriqueta Arvelo Larriva Ella no es la flor sino la ojiva de la flor. No es el arco, sino la respiración de la piedra. No es gota de rocío, sino la palpitación de la luz. No es huella delante de la luz, sino la impronta del alma. No es ventanilla nasal, sino escogencia y latitudes de aroma. Se apercibe de propio tacto en la más absoluta delicia. Se declara total en página y encarnadura de lo blanco. VENEZUELA ES SU CASA. (Contraportada de la 1ª edición de El corazón de Venezuela: patria y poesía, 2008) VENEZUELA Comenzando de a poco te dibujo con materiales arduos, pues presento plana azul y secreto desdibujo de alma en vilo, que oprime lo sediento Tiene la piedra, sombra que se arrima, cuando la sombra busca el pensamiento de lúcida abundancia, con estima de indefensa mujer, que solo intuye 80


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PATRIA. Asumido en ámbitos de rima el fuego, porque el clima se construye, (despojados de verde sierra y llano) Con las mismas candelas que rehúye. PATRIA MÍA, no sé si lucho en vano por dibujar tu máxima figura más de la luz y menos de mi mano, ya para siempre, en tu costado, oscura. Déjame anticipar foja sombría que alivie y establezca mi escritura en tu fauna, tu flora en ardentía. Tu mangle aconsejado en copia fina con respaldos de mar, lenta ataujía de estar y ser. Tu clámide divina de manglar, sea cual es: sueño y descanso en sosegada seda repentina. Si no temprana huerta, sí remanso escoge fondo, para que refleje distancia de penacho. Cielo manso sufre, manos unidas, el despeje de agua empozada, donde azul inicia la Patria su creyón, y que no ceje foja crepuscular, asaz propicia a fijezas de vuelo, con esmero de alta deidad ¡Oh! Singular primicia

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de lo oscuro, tatuado, donde quiero cintas dejar de luz, recia amalgama de verbo y tiempo en párrafo costero. Porque así, boca a boca, te reclama costa, monte o llanura, quien se aflige y anda despacio en desolada trama de Nación, que sus ámbitos exige para aliviar su gente, la osadía de ver abismos donde el tiempo rige y sucede el engaño a la agonía de Patria deslucida, traicionada por los alegres, hartos todavía de cuando da tesoros la arrasada pulpa latente; cuenco, laberinto de tierra en hosco signo dibujada. Pienso en la cascabel, como recinto de defensa y sonido. Suave norma de color cuesta arriba, que repinto para hacerla valer; erguida forma en espacios de amor, y de momento también de odio, trasvasado en horma abisal, de purísima esmeralda. Cascabel-Venezuela, dame un alto y acuna estas presencias, en tu falda. YO VOLVERÉ A TU OSCURO SOBRESALTO. (Autobiografía en tercetos trabados con apoyos y descansos en don Luis de Góngora, 2006) 82


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Aquiles Nazoa

Caracas, 1920-La Victoria, estado Aragua, 1976 CREDO Creo en Pablo Picasso, Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra; creo en Charlie Chaplin, hijo de las violetas y de los ratones, que fue crucificado, muerto y sepultado por el tiempo, pero que cada día resucita en el corazón de los hombres, creo en el amor y en el arte como vías hacia el disfrute de la vida perdurable, creo en el amolador que vive de fabricar estrellas de oro con su rueda maravillosa, creo en la cualidad aérea del ser humano, configurada en el recuerdo de Isadora Duncan abatiéndose como una purísima paloma herida bajo el cielo del Mediterráneo; creo en las monedas de chocolate que atesoro secretamente debajo de la almohada de mi niñez; creo en la fábula de Orfeo, creo en el sortilegio de la música, yo que en las horas de mi angustia vi al conjuro de la Pavana de Fauré, salir liberada y radiante a la dulce Eurídice del infierno de mi alma, creo en Rainer María Rilke, héroe de la lucha del hombre por la belleza, que sacrificó su vida por el acto de cortar una rosa para una mujer, creo en las flores que brotaron del cadáver adolescente de Ofelia, creo en el llanto silencioso de Aquiles frente al mar; creo en un barco esbelto y distantísimo que salió hace un siglo al encuentro de la aurora; 83


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su capitán Lord Byron, al cinto la espada de los arcángeles, junto a sus sienes un resplandor de estrellas, creo en el perro de Ulises, en el gato risueño de Alicia en el país de las maravillas, en el loro de Robinson Crusoe, creo en los ratoncitos que tiraron del coche de la Cenicienta, el Beralfiro el caballo de Rolando, y en las abejas que laboran en su colmena dentro del corazón de Martín Tinajero, creo en la amistad como el invento más bello del hombre, creo en los poderes creadores del pueblo, creo en la poesía y en fin, creo en mí mismo, puesto que sé que alguien me ama.

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Carlos César Rodríguez

Guanta, estado Anzoátegui, 1922 VENEZUELA A Jesús Farías Aire de oro. Cuerdas azules. Roja guitarra. Rubios mastines muerden la sombra de tus entrañas. Ríos desnudos. Caminos muertos. Luz desolada. II Aire de oro baña la cumbre de la montaña. Cuerdas azules mueren cantando sobre la playa. Brillan los ojos de las estrellas. Roja guitarra.

(Aire Iluminado, 1963) 85


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Alí Lameda

Carora, estado Lara, 1923-Caracas, 1995 ERES TÚ, VENEZUELA Provincias rojas de oro: a vuestros lechos primarios, a la faja de amatista yerma de vuestros ámbitos deshechos tiendo yo aquí la vista, llevo mi duro canto terrestre, me remonto a vuestras crudas aglomeraciones; llego a vuestras fronteras hundidas y de pronto me rodean las prístinas regiones arcillosas, la luz venezolana del albor primitivo, sus tribus, las mansiones del piache y el cacique de llama, sus anzuelos bruñidos, los estratos de agónica obsidiana. ¿Qué son aquí estas hojas podridas, estos suelos, este resuello enorme del agua y sus victorias? La vida! El resonante principio derramado. Eres tú, Venezuela, con tus ondulatorias geologías de heroico pellejo electrizado. Y yo temblando llego a tus escorias, me hundo en la floja cipa en que renaces, en el coágulo inmenso de tu alma que aquí miro y palpo; y luego aspiro ciclones, vetas, haces de ardiente flujo, piedras balsámicas, y aspiro rosas de amor y rudos espacios pestilentes. Pues vibra aquí preciso todo cuanto vino de ti perfecto a las dolientes aguas del luto: el cobre, la esponja, el amaranto, las cepas, las especies meteóricas, las fuentes del oro, los tejidos. Y absoluto lo palpo aquí solar frente a tu vasta 86


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fracción, a su flamígero estatuto, temblando como un seno, como un inmenso fruto ¡bajo el antiguo día de la llanura casta! (El Corazón de Venezuela, 1966)

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Orlando Araujo

Calderas, estado Barinas, 1927-Caracas, 1987 TESTAMENTO POÉTICO II Regalo mis árboles al viento dejo mi corazón a los amigos dejo al mordisco de mis enemigos la dura carne de mi pensamiento Regalo el Sol a un niño. El movimiento de mis aguas lo doy como testigo del páramo de ríos de mi abrigo, el abrigo de dios de mi tormento No regalo mis vinos, me los llevo para beber con santos y con diablos en cielos y en infiernos donde bebo con mi padre, compañero de mis viajes, me llevo en mis amores los establos los caballos, el galope, los celajes de las crines lloviendo en la montura bajo la lluvia de todos los caminos, regalo el arcoíris de mis vinos al llanto lejos que mi amor procura Dejo en mis alforjas la locura cabalgando entre páramos y pinos Dejo a mis hijos mi cabalgadura para que vayan enlazando sus destinos

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No tengo más que dar ni que pedir me queda el latifundio de la muerte y tengo por pasado el porvenir Ahora recuerdo, por gracia de mi herida que tengo a Venezuela por mi suerte, espiga de amor, trigo de mi vida Puedo entonces donar al mundo entero, la libertad, mi rojo patrimonio, la vestidura de mi audaz demonio la espada de Bolívar en enero Puedo calmar los ojos de mi insomnio sobre la tierra donde ausente muero regando las flores que más quiero con el llanto de amor de mi demonio Demonio de mi tierra, ávida guerra de llevar libertad por todo el mundo, flor de amor, de Bolívar, de mi tierra Dejo la herencia que me dio la gloria sin saberla cabalgar en lo profundo a quienes hoy, muriendo, hacen la historia. VII Mi testamento es un bien sin herederos viajo con mi palabra y con mi vino y llevo en mi bordón de peregrino la memoria de todos mis senderos. No sé de mis derechos. Mis lejanos fueros me dieron propiedad de mi destino regalo en propiedad este camino a quienes sean, por amor mis herederos. 89


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Regalo el viento al ave que no cesa entrego el mar al árbol marinero y la montaña doy al nieto que comienza. Al hijo ya le di su fortaleza a mis amigos les doy el mundo entero pero me voy de amor con la belleza.

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Hugo Fernández Oviol

Cabure, estado Falcón, 1927-Coro, 2007 EL CABALLO DE IBRAHIM Hay algo terriblemente soez en la mente moderna; la gente, que tolera toda suerte de mentiras indignas en la vida real, y toda suerte de realidades indignas, no soporta la existencia de la fábula. Octavio Paz Para Julyrma Había una vez un hombre bueno llamado Ibrahim. Era un genio, un ilusionista, que andaba lleno de ciencia, de sueños y de amor. Como es lógico, este hombre maravilloso había nacido en Cabure y como yo tuve la suerte de nacer en el mismo lugar y algunos creen que soy poeta, naturalmente, Ibrahim y yo fuimos amigos. Durante la infancia practicamos los mismos juegos, fuimos a la misma escuela y compartimos miedos y alegrías. Más tarde anduvimos juntos un largo trecho compartiendo la idea de cambiar al mundo. Últimamente habíamos establecido una hermosa relación: cada vez que nos encontrábamos yo le hablaba de mis nietos y él me entregaba sus sueños y sus nuevos conocimientos e invenciones; así por ejemplo: – Yo le decía Ricardo, mostrándole una cascada musical; y él me hablaba de las galaxias y me regalaba un caballo cósmico. 91


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– Yo le decía Patricia, liberando un centenar de mariposas; y él me hablaba del cosmos y me convencía de que somos polvo de estrellas. – Yo le decía Hugo Alejandro, haciendo brotar un chorrito de agua de la tierra; y él me hablaba de la sed y me entregaba la forma de bebernos el agua del mar. – Yo le decía Alejandra, entregándole un ramo de rosas; y él me hablaba de la contaminación ambiental y me regalaba una cocina solar. – Yo le decía Pedro Rafael, mostrándole una parábola que va desde mi padre hasta mi nieto; y él me hablaba de la estabilidad del movimiento y me entregaba su nave universal. Sin embargo, no todos queríamos a Ibrahim. Los circunspectos señores del claustro universitario, los prósperos constructores del cemento y la cabilla; los vendedores de gas y energía eléctrica; los fabricantes de licores y cigarrillos; los importadores de aviones y automóviles; sintieron amenazados sus sacrosantos intereses y declararon la guerra a los sueños de Ibrahim: le negaban los recursos para sus investigaciones, saboteaban el proceso de sus experimentos y robaban el resultado de su trabajo; pero, como Ibrahím no se rendía, cambiaron de táctica y lo declararon loco, apedrearon su casa, le negaron el pan y el agua y terminaron pretendiendo sepultarlo debajo de una espesa capa de silencio. Ibrahím continuaba erguido y desafiante; pero un día sintió un inmenso cansancio y recogió sus sueños, sus angustias y sus esperanzas, los metió en una pequeña alforja, montó en su caballo cósmico y se fue a vivir a otra galaxia.

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Desde entonces yo ando solo con el amor de mis nietos y con la esperanzada seguridad de que el galĂĄxico caballo de Ibrahim anda suelto por el aire. (Caballos, 1995)

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Rafael José Muñoz

Guanape, estado Anzoátegui, 1928-Caracas, 1981 PASTORAL Ahora esta chicharra canta hacia adentro, ahora busca el monte más oscuro, quiere llorar; ahora esta chicharra se para en mis ojos y está siempre suspirando y levantando trencitas; ahora esta chicharra quiere decirme algo de lo que ve sobre el lomo del caballo. Qué animal tan oriundo, cómo se ata a mi cuello, cómo camina por mis codos, levantando cintas negras, y duele real, efectivamente, y se sacia de luto en mi corazón y me come las lágrimas. Ella que surge del paisaje como una uña, ella que dice ser una monjita que se murió. Aún no tiene centro, porque desciende de la hojarasca, pero aquí mismo anda, en la constelación de mis sombras, suspensa en destino de eterno sillón. Esta chicharra déjame paz de montaña, se ve que proviene de la piedra situada al otro lado del sol. Caracas, 12 de abril de 1964.

(Pastorales con lunas tristes, 1964)

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Ricardo Sala

Barcelona, España, 1928 A VENEZUELA A ti está dedicado este soneto, modesta ofrenda de un hijo adoptivo, que a veces se imagina ser nativo, de la tierra que lo acogió en decreto. Poseso de admiración y respeto de tus encantos me siento cautivo, porque tu extraño poder seductivo es fuerte imán que me tiene sujeto. De mi suelo natal jamás reniego, mas, en tu amplio regazo he conocido una vez más bienestar y sosiego, y hoy escucho de tu pulso el latido, que produce la sangre que te entrego, a cambio del calor de un nuevo nido. (Lluvia, 1984)

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Emira Rodríguez Porlamar, estado Nueva Esparta, 1929 XXIV en algún lugar de Indias nace la luz en algún lugar de Indias existen plantas carniceras en algún lugar del alma suceden hombres en algún lugar del alma sola una lágrima calla en pueblos de montaña he visto crecer la hierba los caracoles emigran a la orilla del río el hombre sucede en lugares que sabemos el alma muere en casi toda vida en el corazón del hombre se estrella la existencia y no alcanzamos a decir ¿dios mío por qué me has abandonado? (s.q.) a lo largo de esta geografía como lago en el fondo del mar asilado de antiguas desventuras prisioneros de nuestros propios mitos con luces reflejadas en el alma lejos al desamparo pido regálame los días regálame el perdón los antiguos almanaques y las redes del mar regálame los ritos y el tiempo de empezar a contar un poema y en estas luces colmadas de olvido regálame los días la serpiente solar las ganas de vivir y las alas del viento 96

(Como sueños ajenos, 2001)


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Humberto Febres Rodríguez Caracas, 1929-Barinas, estado Barinas, 1997 SANTA INÉS A Argenis Jiménez. En homenaje y respeto a la vida y la memoria de su padrino, don Teófilo Rodríguez. Es largo el camino a Santa Inés / el calor, / los ajetreos, / el polvo ahogando gargantas y visiones / imponen / la cerveza a grandes sorbos / o el ron a trago largo. // Inconmovible, / el sol revienta las figuras. / Cuando al fin da una tregua / ves un pequeño pueblo / tan igual / a tantos. / Y otro trago, / para aceptarlo así, / sin tanta historia encima, / sin leyendas. // Treinta casas / desparramadas, / pálidas, / sobre una tierra oscura, / rompiendo el verde / de bosques y sabanas. // Cortas veredas / entre la espesura / buscando un río huidizo, / mudable, / ubicuo. // Miras la gente / tal vez un gesto, / un brillo / de antigua heroicidad. / Los más ancianos puede que aún recuerden / cosas que contaban / seres que ya murieron. / Y ellos tímidos, de reojo / buscando / la mala huella. // ¿Dónde las trincheras y el trapiche? / ¿el paso de Las brujas? / ¿el alcornocal del Frío? //

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General del Pueblo Soberano / tararí, tararí tarará. / Catire quitapesares / Arrendajo y turupial. // ¿Una bandola? / ¿el viento en las copas añosas? / todo sigue impasible. // Si caminas más allá de las calles, / por donde estaba la tupida montaña, / puede que tal vez encuentres / toscas bayonetas calcinadas / atravesando un omoplato. // Y el calor sofoca / y otra vez el sol / diluyendo contornos / y sed / y trago. / Alguna voz cansada / que no oyes, / y piensas, / y sientes // Aquí un día… / Aquí una noche… / Aquí siempre… Aquí nunca…// Yo soy el coplero errante / nacido entre la pobreza, / así que aprendí a cantar / por pura naturaleza. // A las seis de la mañana / rompieron fuego las avanzadas. / Zamora puso flores amarillas en su kepis. / Disparaban a derecha e izquierda, / Las descargas cerradas / estremecían el bosque. / Los artilleros entraron por el centro del camino, / reventando la montaña a cañonazos. / Muertos y heridos obstruían los callejones. / Hubo una sola orden: / !Adelante! / Llegaron hasta El lomo del perro. / El choque fue estupendo y horrible. / La noche y las cornetas / acallaron el fuego. / Desde entonces / el silencio penetró en el bosque.// Más vale jugar con tierra / y no con la ciencia mía, / porque la tierra se come / y la ciencia no es comía. // Venía del mundo. / llegó por el paso de Las Brujas, / limpio y seco, en mitad de la tormenta. / El puñal y los adornos, 98


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/ ofendiendo. / Cantaron toda la noche. / A ratos, / el trueno lo acompañaba. / Pero Florentino convocó / todas las voluntades. / La vida en primas y bordones / rechazando / los oscuros acosos. / El alba lo vio huir, / solo, / por donde mismo vino. // Todos tan en lo que están / y yo estoy en mi porfía, / machucando este corozo / pa` comele la comía. // Vivir aquí / es mucha calamidad… / A veces vienen señores, / de fuera, / dicen discursos, / hacen sus fiestas / y se van, / entre polvaredas. // El lomo del perro desapareció / y el río, / ya ni se sabe / por donde corre. / Lo que sí permanece / son los dos samanes, / enormes / de la plaza, pero se nos murió don Teófilo / Parecía eterno. / Yo anduve por todas partes / y en ninguna tuve suerte. / ……………….. Una vez invadimos unas tierras. / Puros campesinos. / Unidos. / Desafiantes. / Entonces vinieron, / unos con armas, / otros con labia. / Habladores. / Embusteros. / Nos dividimos… / Migajas, / eso nos quedó. / Todo sigue igual. / Soñamos / dicen, / ¿y qué más? / Siempre se puede / Algún día… // …………… / y aquí estoy residenciado / hasta que llegue la muerte. // En los patios / hay flores, frutas / y niños que juegan. // Una mirada limpia / te despide, / desde aquí, / desde hoy. // 99


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La negra orilla del mundo, / la batalla interminable, / el contrapunteo de siempre. // Es largo el camino. (Barinas, 1984)

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José Lira Sosa

Maturín, estado Monagas, 1930-Porlamar, estado Nueva Esparta, 1995 ESTE HERMOSO PAÍS Este país restituido a su propia dimensión, abandonado a su suerte, impedido; ahogándose en el desprecio de la muchedumbre; este país contorsionándose convulsivamente en el marasmo desencadenado en sus prostíbulos, achicharrado de ademanes grotescos, reventado de cadáveres diseminados; víctima del desfile sangriento de sus perversiones; este país inútil, asombrado, buscando un refugio, un escondrijo profundo, un agujero donde agazaparse como una bestia acobardada; este país encadenado a la pestilencia trepidante de convenios vituperables; este país inutilizado por la infatigable avilantez de sus soñolientos supernumerarios. Así es este país inquieto, arrastrado por el agua hirviente; vomitando sus miedos antiguos, perforados; este país dinamitado por el odio, estremecido por el hambre, arrasado por los fogonazos indóciles de la vieja miseria; este país ahora encabritándose. este país mío enrojecido por oleadas de cólera encontrándose a sí mismo este país ascendido resueltamente a la cresta de las colinas este país descendiendo a los sótanos / de las penitenciarías este país rebelde con sus manos desplegadas este país gritando a la calle este país hermoso como el estallido de una granada 101


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y feroces animales indómitos este país antiguo inquieto dinamitado este país mío… (Por mi cuenta y riesgo, 1967)

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Efraín Inaudy Bolívar

Upata, estado Bolívar, 1930 TEPUY Tepuy abrazo de cielo y tierra arca de enigmas cubo sagrado Tepuy primera página del libro de la creación Arrodíllate por sus ojos que desvelan los relámpagos te mira Dios. (Saga Invocada, 2005)

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Melinton Salazar

Jalapa, Guatemala, 1930 PATRIA, RECIBE ALGO DE MÍ Vengo de tus entrañas y a tus entrañas voy como sifón que no termina nunca. Soy de los que creen en la lucha y la esperanza, en la tierra y el fruto y eres el pensamiento de mis inquietudes. Todo lo que tengo te lo entrego todo; hasta este guiñapo de vida trágico, inmenso como la noche y claro como el día; esta angustia que no se puede ocultar y este amor absoluto. Todo lo que tengo todo; hasta lo que no es mío como el crepúsculo y el canto del guardabarranca. Todo lo que tengo hasta el arcoíris de mi corazón y lo negro de mi cabello. Todo patria hasta estos pies cansados de caminar, la pulpa de mi bigote, los zapatos que de niño míos fueron y este pensamiento que no se cansa de trabajar. ¡Oh vieja patria de mis mayores con sus huesos enterrados, yo también te daré los míos como atados de leña; mi sangre cañamiel y mi piel y estas arrugas, esta frente que ha madurado al sol patria de mis entrañas y mi amor cada vez que pasa el tiempo me acerco a tu dolor para sentirte mía! 104


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¡Porque todas las mañanas pienso lo que será de su suerte con los buitres y los zánganos que te gobiernan y se hartan manjar a manos llenas, las hienas que nunca sacian su hambre y su impudor; lo que será de tu entraña ávida de fecundación y amor con los parásito-patrias! ¡Oh patria de mis menores criaturas: cuánta dulzura en tus lagos, cuánta esperanza en tus campos de maravilla, cuánta semilla y cuánto polen en tus montañas, cuánto azul en tus cielos y en tus aguas y cuánta noche oscura y cuándo día sin luz! ¡Oh patria de mi siglo, muerta en una hora ahora comercian con tus harapos y la renta, con los niños y la escuela, hipotecan tu solar independiente, tus anillos van a morir a los montepíos, tus tobillos y tus muñecas lo atan a mis huesos y vendan los ojos de tu universal universidad! Por eso patria recibe algo de mí; porque de tus entrañas vengo y a tus entrañas voy como sifón que no termina nunca. (Versos de hombre, 1998)

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Jesús Enrique Guédez

Puerto Nutrias, estado Barinas, 1930-Caracas, 2007 BALADA DE LAS PREGUNTAS Yo me pregunto, Cayetano, Qué me dirías de todo esto Oyéndote los cuentos de tus amigos de Valencia Y las travesías por autopistas alemanas. Yo me pregunto, viejo Lucho, Qué me dirías de todo esto Con tus pantomimas cojas De Pantagruel en calzoncillos Yo me pregunto, poeta Daza, Qué me dirías de todo esto Hablando de gallos en El Sartén de Plata Con chulos trasnochadores Yo me pregunto, Alberto Lovera, Qué me dirías de todo esto Cuando ingenuos fundamos el Instituto Máximo Gorki Y leíamos a bodegueros en Barquisimeto La nube en pantalones Yo me pregunto, Oswaldo Orsini, Qué me dirías de todo esto Aquella noche de teatro Noh con tu personaje blanco en el escenario de la Universidad Central

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Yo me pregunto, Julia, Qué me dirías de todo esto Ahora que estoy leyendo al voleo Forma y Poesía de Herbert Read regalo tuyo con tu firma Y saboreo el cobre de nicotina en tu boca Yo me pregunto, Humberto Febres, Qué dirías de todo esto Escuchando corridos y cantos de ordeño Entre cervezas en tu apartamento de Barinas Yo me pregunto, Nany, Qué me dirías de todo esto Cuando tímida callabas en los rincones Mientras nosotros discutíamos de política Y después miraste de frente a los fusiles En las manifestaciones del Liceo Urdaneta Yo me pregunto, Jorge Rodríguez, Qué me dirías de todo esto Estudiante perfilado y guerrillero en la entrevista De la Universidad vota en contra, Guerra santa o paz conciliada, nos decías Yo me pregunto, ¡tantos desconocidos! Qué me dirían de todo esto Que arrancaron los brazos del amor Que secuestraron en lo oscuro Que detuvieron en el viaje Que apartaron del libro y el cuaderno Que murieron desolados En fin, que torcieron sus vidas para siempre

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Yo me pregunto, amable lector, Qué me dirías de todo esto Cuando ahora otros están esperando que todo vuelva a ser lo que fue Donde encontraron la muerte mis compañeros Y qué dirías de todo esto, me pregunto, Cuando ya para mí aquello es un recuerdo sin olvido. (Enero-febrero 2003) 11 DE ABRIL DE 2002 Ya están aquí oliendo las flores de la sala Rompieron los cristales y entraron por la ventana (Poemas crudos, 2003)

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Juan Calzadilla

Altagracia de Orituco, estado Guárico, 1931 27 DE FEBRERO (1989) Tambores de sangre Este es mi país NOTICIAS DEL ALUD Tenemos que agradecerles a los publicistas su interés por nuestro país. Se espera que con el apoyo de éstos y de la Comisión Nacional, de la TV, de la sociedad civil, de la cinematografía mundial y de nuestros libretistas y escritores, podamos sacarle a este doloroso suceso el máximo provecho. (Cita tomada del diario El Nacional, Caracas,23/02/2000)

Una de las cosas que suceden con nuestro modelo de participación ciudadana es que la gente está cada vez más convencida de que mirando los acontecimientos en la pantalla chica se compromete más que el que no ha visto nada. Que se piense de este modo es una perversión que los dueños de los medios alimentan con el propósito de que la gente se ocupe más de lo que ocurre en la pantalla que de lo que ocurre en la realidad. Este compromiso virtual le parece obvio a la persona que sentada confortablemente piensa que basta apagar el aparato para ponerse a salvo de la furia de la inundación. (Aforemas, 1992)

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EL ORO DEL PAÍS - Este país se resiste a morir - ¿Y cómo hacer para que muera? - Tuérzale el cuello. - ¿Y si aún aguantara? - Entonces ábrale las venas. He allí dos cosas que se pueden hacer para salvar el país. (Vela de armas, 2005)

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J. M. Villarroel París

San Antonio de Maturín, estado Monagas, 1932 Valencia, estado Carabobo, 1995 EL TIGRE I Mi padre llegó a El Tigre por el año 40 Con muchos pueblos muertos sobre su cabeza Errante y desmontable estallante de luz entre sus aros llegó a El Tigre armado de fracasos y silencios Un pueblo Un nombre un aletazo de pájaro muriendo entre mechurrios y cielos rojos Un pueblo Un garabato en las sabanas de Guanipa El Tigre veinte casas en piernas Calles de barro Al frente como un trono el taladro con sus mismos jurungos y torpucios por esa tierra desconocida y roja bajaron las familias y todo aquel mundo armable y desarmable prefabricado y muerto se vino a El Tigre Al tiempo el pueblo fue el centro de otra muertes El Tigrito La Leona San Tomé Campo Norte Campo Flint La Socony hasta Puerto La Cruz Entonces mi padre construyó una casa Porque a media madrugada subía a lo alto de una cabria y recordaba a su hermano Agustín cayendo cielo abajo

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II La violencia nunca se fue de El Tigre Y mi madre seguía descuartizando puercos desde Quiquiriquire Uno podía encontrarse con la misma gente de tantos campos cerrados y perdidos Uno podía conversar con un muerto y al otro día repetirse entre amargos reproches Volver errantes de su propia conciencia retomar la ruta sin precisar distancias Limitarse al juego de la calle entre un sol y otro Un mundo de acuñadores fogoneros encuelladores caporales de campo Un mundo pesado y bastardo Ahogado entre balancines y mechurrios Cuando yo abrí los ojos mucho después me encontré con mis hermanos raspando puercos en el patio de casa Eso fue en la calle Zoilo Vidal a seis casas de la escuela del Maestro Trossell entonces mi padre construyó una casa en la calle Nueva Esparta y la llamó En Dios Confío Y El Tigre apareció en los periódicos para testimoniar nuestra riqueza petrolera Aparecieron los adivinos y se abrió El Mosquero La prefectura y un piquete de la Guardia Nacional Cuando yo abrí los ojos el cementerio de El Tigre comenzó a crecer dentro del mismo pueblo

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Cuando yo abrí los ojos las rockolas se contaban por millares La violencia nunca se fue de El Tigre Uno podía encontrarse con la misma gente refiriendo el accidente de su mano perdida Cuando yo abrí los ojos mis pies se habían llenado con todo el abandono de esos pueblos (Un pueblo y sus visiones, 1979)

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José Gregorio Pino

Tucacas, estado Falcón, 1932Valencia, estado Carabobo, 1997 CALLE LIBERTAD No 32 MI CASA Esa casa de ahora / no es mi casa / está en el mismo sitio / pero no es mi casa. // Aquella era / humilde y reducida / piso de cemento / techo de zinc / y tabla de guano. // Una salita / un corredor / una cocina / donde además de cocinar con leña / algunas veces escondía / parte de un contrabando traído / de las islas. // En el medio del patio / una pipa. // Llena con agua fresca / y entre una y otra totumada / se calma el calor del mediodía.// Al final de ese patio / una letrina, tipo de palafito / que al chocar de las olas / salpicaban / nuestras partes más íntimas. // Tenía también una enramada / un sitio predilecto / donde una suave brisa / hacía más placenteros / los quehaceres diversos. // Lugar para el sancocho, las / hallacas / y el pescado frito / y en donde algunos sábados / le tocaba su turno a un cochinito. // Al fondo el mar. // El mar, mi mar de siempre / ese mar infinito / que me arrulló en sus olas / que me enseñó a nadar / a pensar y soñar / como sabio maestro. // Ese mar / fiel y amigo / que dibujó para mi infancia / gaviotas, alcatraces y veleros. // El que guarda los consejos de mi madre / y el eco de otras voces que se han ido. // Allí

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nací / y a pesar de que es otra / a través de mis afectos y / recuerdos / a través de tantas otras cosas / en ella como ayer todavía vivo. Valencia, junio de 1995 (Poesía cotidiana, 1997)

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Carlos Contramaestre

Tovar, estado Mérida, 1933-Caracas, 1996 MADRE NUESTRA Madre de las piedras Madre de las aguas madre que pare y desova sobre las paredes banderas uterinas que amarran a la patria incestuosa Madre africana que copula con las frutas del demonio Madre sin ropas ni muebles madre corrupta en halcón Madre Nuestra que estás en el deterioro de las ostras ruega por las anémonas sube a los ojos a los cielos de los tristes al mito de los perversos Madre arrepiéntete de los malos pasos que diste acuérdate del contrabandista de sarampiones [de Julio Contramaestre contrabandista de sarampiones] Madre gladiola madre selva día de licuadoras infestadas entre reinos Madre máquina de coser serpientes castradora de indígenas y nietos Madre persiana alumbrada por ceras de alquitrán Madre analfabeta que enseña a los hijos a robar [y se los entregó con pasión y con ardor a] y los somete[r] [en corsés medievales [los deseos de los descendientes] Madre fornicadora amorosa de loros y pavos reales caminadora por carreteras de vagabundos locos estafadores y engañadores Madre de bronca en bronca de paliza en plenilunio de sufrimiento y dominio de amor y deshonra Madre de ojos de mandrágora 116


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Madre de hiel y miel de abeja de comidas abundantes y corazón tumultuoso Madre magra Madre hermano hermano padre Madre carne que desprende carne que fabrica armas que no se parecen derroteros nuevos para los ojos Madre que se desvela sin saber quiénes son esos mugrientos Madre bruja sobadora Madre que pone cataplasmas y sinapismos que pone pañuelos para las paperas Madre torturadora Padre paciente ojo ebrio padre silencioso tahúr que talla cartas y pobrezas padre a cuestas de una familia Madre moledora de maíz y fabricante de achotes de hostias y desgarramientos Madre sin silla con peinetas sin odio con ojos [ojeras] de paridora por mampuesto Madre con tueste y braveza india huérfana jodida por los hacendados con derecho de pernada Madre desierta llena de amores y cajas de madera poltronas ausentes Madre con dos religiones mahometana y hebrea de ojos verdes y amarillos frasco de tristeza Madre alcahueta enredadora de pasiones de cárceles y duendes perdónalo que él no sabe lo que escribe perdónalo mi hijo es loco Madre hay una sola Madre del océano de la tierra de la hiel y la herida Madre de las madres piedra de las piedras ojo de los sacrificios ombligo de los vencidos hostia de los pobres desayuno de los suicidas 117


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misa negra de los mendigos Madre que sufre y sobrevive a las catástrofes Madre lamento Madre otoño Madre primavera Madre de las angustias Madre de los cordones umbilicales ahogando criaturas atando cabos Madre mordaza diente del hambriento susurro del taciturno leche de las avispas la tierra es una madre no tiene palo ni soga para el castigo Madre divorciada viuda solitaria Madre sin sexo Madre para la aventura pare hijos dementes castrados descalzos y sin memoria Madre sin herencia Madre sin tierra Madre sin mortaja Madre pobre Madre (Poema inéditos de Carlos Contramaestre)

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Víctor Valera Mora “El Chino”

Valera, estado Trujillo, 1935-Caracas, 1984 EN ESTE PAÍS HUMILLADO AL EXTREMO En este país humillado al extremo Donde me ofendo a pedrada limpia Donde arranco tasajos a la vida En este país donde suceden más poetas que kilómetros cuadrados Donde soy el que orina fuera de la bacinilla de las fulguraciones Donde no tengo destino En este país donde me iré Donde me borraré para siempre Donde seré olvidado al día siguiente porque sigo con estos benditos versos En este país donde a nadie permitiré prolongar mi nombre no importa cuáles sean los presagios del cielo Donde al biógrafo que me toca le señalaré con el dedo índice y le gritaré váyase a la otra paila donde se consume la historia y póngase a menear el esqueleto junto con ella Habráse visto. Donde sin embargo vorazmente me celebro bajo tierra En este país donde siempre fui un arbolario un mal incendio un inesperado voladizo (Amanecí de Bala, 1971)

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MARAVILLOSO PAÍS EN MOVIMIENTO Maravilloso país en movimiento donde todo avanza o retrocede, donde el ayer es un impulso o una despedida. Quien no te conozca dirá que eres una imposible querella. Tantas veces escarnecido y siempre de pie con esa alegría. Libre serás. Si los condenados no arriban a tus playas hacia ellos irás como otros días. Comienzo y creo en ti maravilloso país en movimiento. (Canción del soldado justo, 1961)

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Ramón Palomares

Escuque, estado Trujillo, 1935 NATIVOS A J. V. Abreu Nacimos en ese pueblo donde la gente vive preguntando por los de lejos –Eufrasio –Démen razón de Eufrasio –Ustedes no me han visto a Eufrasio? Ai se reían los otros y se iban al momento No sabían otra cosa. Y cuando caminábamos siempre íbamos por ese pueblo Lo que hay son puros extraños gente forastera que beneficia animales y los cuece de una vez para vender. Nosotros pasamos preguntando por una tierra –Hágame el favor Qué es lo que queda aquí? Cómo llaman por estos lados? Nombres distintos siempre Dentro de un tiempo. ¡Ni quien nos entienda! Íbamos buscando esa tierra Lo que antes eran caídas de aguas, musgos, olor de bosta Ai íbamos –No señor, que aquí no le conocemos esas iglesias azules esos animales Lo de por aquí no es nativo, viene de lejos Son nubes El alma de uno iba extrañándose Se alejaba.

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Veces que se estaba demasiado Nos parecía prestada –Decíme corazón Dónde estamos? Ya no estábamos Éramos una gente que iba caminando Unos buscábamos un pueblo, una tierra Otros ya no Y cuando mirábamos abajo Pues allí estaban esos poblados Ventas gentes forasteras que vendían carne sacrificada, dulces, hojalatas Otros le abrían puertas a la tierra Y se veían apretujados, unos encima de otros Humeaban Sacaban chispas Decirle a su alma: –Esto no es ni la sombra! –Cuidado con quedarse! Nos agarran por el pescuezo y nos sacuden de cabeza! Mírenme esto: Lo que una vez fuera un valle de truenos ya no es más que siseo. Otros tomaron los caminos, el agua, los lugares de airearse Quemazones era lo que se divisaba Troncos de cedro y apamate y toda madera iban por los días y las noches arreando hacia las construcciones Peladeros quedaban Pobres chamizales y un gran calor. Por debajo nos sacaban la sangre, por los pies se nos iba, sangre de uno a los remotos mundos… Tristeza sí. 122


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Tristeza de sentirse andando sin saber Qué dóndes, qué fines, qué muertes y qué purgas Son.

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PLENO VERANO A Federico Moleiro Ahora sí que voy a sentarme Ya voy a ser piedra ya voy a ser árbol Ya aquí echado voy a ser fosa Tumba voy a ser Ya hemos pasado muchas horas dando vueltas Mire –dice uno– Yo no soy esa motica que sube desde el suelo Yo soy tierra Pero al ratico ando vuelto un escarabajo “Epa Espéreme Ya voy Estoy empezando una sacudida” Hace más de cien años esto es pura tormenta La reverberación sale de todas partes De todas partes muerden Dicen que las palabras están perdiendo su alma que sólo saben nombrar muertes Y yo me despierto muy cansado El corazón me sabe a sed. Alma Tóqueme aquí que quiero abrir un rato esta casa mía Quiero sacudirla Que salga la quema Tóqueme que estoy solo hace más de cien años que esto es una gran quema Miren la ceniza la tierra pelada Es como si fuera a llover pero el agua no cae. Tanto tiempo sin ver más que el tropezar de los fantasmas La madre mía me llama desde una vieja guerra 124


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allí está sentada entre ruinas Unas topias Y esos son los perros en el incendio los perros que chillan en el incendio Déjennos descansar –dicen– Déjennos descansar que esto no es más que una muerte Sólo queremos una muerte recta esa puerta. Créanme No los perturbaré No quiero más que acostarme Y echarme solo a ver Porque las puertas del cielo Son una reja negra Yo sé que no hay verdor pero estoy cansado Miren si hay para quejarse en esta casa donde todo el tiempo están sonando unos potes y unos vientos de perros Bien sé que todo es restos pero de todos modos recuésteme y cuando vea esas ventanas llenas de hojas y ramitas Que salga música los cuartos –Alma– cuando diga a llover Llámame! –¡De donde esté yo vengo! (Adiós Escuque, 1968-1974)

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Edmundo Aray

Maracay, estado Aragua, 1936 ¡QUE LA VIDA AMANEZCA! A Ramón Palomares I Sólo el cielo en suspenso. Callada su vasta extensión. Sólo el agua en reposo. El mar solo y tranquilo. Ni pájaros ni peces, ni árboles, ni piedras. Sólo el corazón del cielo, rodeado de noche. ¡Que amanezca el día! ¡Que la vida amanezca! II – Se desparramó el maíz – Creció del agua y de la tierra – De mis manos, de mis brazos, de mi sudor creció. – Su cabeza alcé para mirar al corazón del cielo. 126


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– ¡Se envanece con el sol como metal precioso! – Si de maíz amarillo y maíz blanco se hizo mi carne. De masa de maíz se hicieron mis brazos y mis piernas. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres. – Le abro surcos. Cuido su planta. Le llamó sol y le llamó luna. Es mi boca su portal. III – Barranca y cima ave pequeña y ave grande pájaro y culebra, calor y frío, árbol y bosque, tambor y flauta, cal y canto, la vida. IV – Una y otra vez escupimos fuego que es de luchas Una y otra vez escanciamos la milpa del amor. 127


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– Mírate cruzado por mis caminos, corazón de cielo, por el negro camino de la noche, por el camino blanco del día, por el rojo camino de la vida y de la muerte, por el verde camino verde corazón del cielo. V – ¡Qué escarpada montaña! La vida. ¡Qué río turbulento! La vida ¡Qué amargo y dulce fruto! La vida ¡Qué grano la vida! ¡Qué mazorca! VI – Una y distinta es nuestra suerte. – Nos enciende el sol nos apaga la luna.

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– Una y distinta es nuestra voz. – Nos tocamos por dentro. La vida hacemos. – Uno y distinto es nuestro odio. – Una y otra vez la milpa del amor. Es una sola nuestra patria. (Cantata del monte sagrado, 1983)

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Caupolicán Ovalles

Guarenas, estado Miranda, 1936-Caracas, 2001 ¿DUERME USTED SEÑOR PRESIDENTE? (Fragmento*) El Presidente vive gozando en su palacio, come más que todos los nacionales juntos y engorda menos por ser elegante y traidor. Sus muelas están en perfectas condiciones; no obstante, una úlcera le come la parte bondadosa del corazón y por eso sonríe cuando duerme. Como es elegido por voluntad de todos los mayoritarios dueños de inmensas riquezas es un perro que manda, es un perro que obedece a sus amos, es un perro que menea la cola, es un perro que besa las botas y ruñe los huesos que le tira cualquiera de caché. Su barriga y su pensamiento es lo que llaman wáter de urgencia. Por su boca corren las aguas malas de todas las ciudades. (…) Cuando se paga la luz, el teléfono el gas y el agua, como un recién-nacido, 130


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entre cuidados y muelles colchones, la vieja zorra duerme Nada le hace despertar. El presidente vive gozando en su palacio. Si en vez de dormir bailara tango con sus ministros y sus jefes de amor, nosotros podríamos oír de noche en noche su taconeo de archiduque o duquesa. (…) ¿Duerme usted señor Presidente? Le pregunto por ser joven apuesto y no como usted, señor de la siesta Ojo de Barro y Wáter de Urgencia (...) (Duerme usted señor Presidente, 1962)

*Por este poema, publicado durante la presidencia de Rómulo Betancourt, el poeta salió del país por algún tiempo.

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MI PADRE EBRIO, MI PADRE SE MUERE mi padre ebrio habla con los ojos cerrados camina con los ojos cerrados cualquiera diría que es un muerto que camina si él me pregunta que qué haría yo si él muere yo hago pucheros y me le agarro de las piernas si él vuelve a preguntar sobre lo que yo haría si él se muriera yo mezclo una pequeña risa con un pequeño puchero si él vuelve a preguntar yo le digo Que se muera y él un día que le desobedezco y voy a casa de un amigo a solicitar sardinas en su nombre para que se coman las plagas de los estanques de la casa del abuelo y cruzo toda la ciudad con mi caja de galletas llena de sardinas cuando llego a la casa y él está grave mi papá él descontento con mi conducta me recuerda que le he dicho un día Que se muera entonces él que está grave mi papá me enseña dos monedas ganadas por mí recitando aquellos poemas con los ojos cerrados en una escuela y si mis familiares llegan y me dicen “Vaya casa su papá y pídale perdón por haberle dicho eso” yo les contesto que él me hacía sufrir con esa pregunta Yo sé mi padre ebrio me quiere mucho a mí Si él viviera sería mi padre vivo Pero ha muerto hace mucho y pidió agua de cura 132


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antes de morir Y nos hizo bautizar a todos y él nunca fue a misa Pero se confesó con el P. Losano que era su amigo Y el P. Losano dijo que no había confesado “a otro mozo tan inteligente” (mi padre ebrio habla de novelas con mi madre y ella le presta atención) Yo lloré como un muchachito de ocho años cuando se le muere su Capitán Mi abuelo se contentó con el Capitán diez minutos antes de morir y luego hizo grandes alabanzas de él ellos tenían sus problemas desde hacía lo menos veinte años mi padre ebrio es lo mejor que he visto Me da monedas me presenta a sus amigos y dice “este indio promete” y he prometido después de todo y por eso Guati Domingo también se llamaba tenía razón Había nacido el cuatro de agosto y esto lo supe después que sus pulmones nos lo arrebataron Estamos en un pueblo y yo lloro de vez en cuando porque él se ha muerto Muchos amigos míos todavía tienen a su viejo Yo no he podido tenerlo Dicen que tenemos nuestro aire en común Nuestra cosita Yo sé “Indio” ven y toma tu cerveza Yo sé Guatimocín que estamos en un pueblo Yo sé Salvaje yo (yo sé) (Elegía a la muerte de Guatimocín, mi padre, alias El Globo, 1966)

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Teófilo Tortolero

Valencia, estado Carabobo, 1936Nirgua, estado Yaracuy, 1990 VENECIA Venecia está sobre las aguas. Sus casas navegan en canales y ondulan medias de señoras fajas y golondrinas en las apariciones de la espuma (ya las cartas no van lacradas nadie se teme lo bastante) de la barcaza grito una pregunta que nadie responderá de los palacios. Dejad que solo en este embarcadero me condene Venecia está en el agua como una mentira. (1972)

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Ángel Eduardo Acevedo

Valle de la Pascua, estado Guárico, 1937 SOLES Te has nutrido de broza y canícula, de matorrales, rozas, lumbre de humaredas. Eres silueta de árboles pasados, bejuqueros, dragales. Las vegetaciones más recónditas. El llanto que siempre te nombraba. Lunar de cera de colmena. Corazones y copas de acapro. Tenías que ser como tú eras. Aún no existías y te nombraba y llevabas maleza en la piel. Por tu cuerpo pasaron candelas. Adentro están los suelos quemados y el fulgor. No hay paisajes perdidos, no hay cuarteadas arcillas, resolanas, que no encierres. Te yergues en lomas de sol, reverberan tus pasos y hueles a él. Comías las frutas a flor de agua, deidad salvaje. Bien pudiste nadar corriente abajo, perderte en los arbustos sumergidos, podrirte como un tallo entre la capa vegetal y la greda negra. (Revista Poesía, UC, No 6-7, 1972)

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Lubio Cardozo Caracas, 1938

EL PAÍS DE SIEMPRE Cuando profundamente duermes y entonces llueve, llueve, llueve con su sobrecogedor ruido inconfundible, regresas al océano, a las aguas elementales al disuelto origen, en la tiniebla de las olas y la arena. Extraña pasantía premonitoria hacia el lugar aquél, el País de siempre. LA DIGNIDAD De los pocos grandes poemas de la pequeña historia de cada uno la dignidad, salvantes palabras. Aprendizaje proveniente de todos los caminos, de los días, de otras vidas, de los libros amigos. Si la pudiste defender, siempre, bien. Pero bastaría si la muerte te da tiempo para una sola vez cuando llega la hora del hombre y toda la experiencia se arroja en esa acción, entonces te salvas. (Un verso cada día, 1995)

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El corazón de Venezuela: Patria y Poesía

Rafael José Álvarez

Coro, estado Falcón, 1938-2004 XXII En las palabras se mueven las acacias. A todo lo largo de esta conversación (un corredor techado de cañizo) vas y vienes con una lámpara a la altura de los ojos. Tu frente es un polvo dorado por la claridad y miras desde los agujeros de la pared escuálida que está en disposición de situarte como la cañabrava que eres, como el viento seco al que volvieron tus sienes. Eres toda la casa y te sientes sigiloso en un pequeño animal que espía en la juntura de los travesaños. Inaprensible, eres el sedimento de un charco a cuyo resplandor van creciendo las propensiones nocturnas. Has vuelto sometido a un ladrido al paso de un pájaro que chilla en los aleros. El viajero insistente se cuela con el aire por entre los ramajes teñidos de recuerdos y asombros. (Oikos, 1986)

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Cecilia Dulcey

La Grita, estado Táchira, 1939 INSUMISA Pueblo mío estoy a tu servicio Quiero convocarte incorporarte al huracán quiero agitar tu mansedumbre azuzar la estampida del animal que duerme en ti. Quiero contigo dilatarme en llamas alargarme crecer devoradora como el alma del fuego indiscreta multitudinaria y transformarlo todo purificarlo todo por tu bien por nuestro bien. (2007)

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Federico Moleiro Caracas, 1939

¿En qué país resplandecía mi sonrisa cuando algún Dios suavizaba con un vaso de niebla? Antes de mí el corazón resplandecía en los frutos o en el aroma inicial de la llovizna Ando en los otros: Soy todos esos hombres o su padre mismo Desde un sol me vigilo Caballo desandaré como ánima sola la clara noche interminable del verano

(Memoria de algún orden, 2007)

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Gustavo Pereira

Isla de Margarita, estado Nueva Esparta, 1940 POR LOS NUESTROS Por aquellos que amaron o fueron amados sin medida Por aquellos que escribieron cartas de amor sin esperanza Por quienes rehicieron con ceniza cuanto les fue desarraigado o prohibido Por los que no renegaron de sí mismos en la desolación de sus tormentas Por quienes se negaron a pactar con la astucia Por aquellos que optaron por un pedazo de pan duro entre el coraje y la vergüenza Por aquellos que en el desconcierto se precipitaron en la alucinación de la audacia y convocaron el fanal compartido Por los que no supieron de treta despreciable Por los que atravesaron sin herirse zarpazos y mordeduras Por los que hechos polvo aún guardan en el pecho pobres poderes para franquear la inclemencia Por quienes resistieron sin quejarse ni pedir nada a cambio Por quienes aunque sólo recibieron afrentas y desprecio hallaron en los otros motivos para persistir Por aquellos que nos dejaron la llave de los primeros paraísos y descifraron por nosotros los jeroglíficos de los inescrutables Por todos los que lucharon y nos enseñaron a luchar Por quienes entregaron huesos y sueños como disculpándose Por los que no ambicionaron más gloria que su pobre intemperie sin amparo Por aquellos que se abismaron ante la maravilla y se reconocieron en sus llamas escribo estos versos. 140

(2005)


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SOBRE SALVAJES Los pemones de la Gran Sabana llaman al rocío Chirike-yeetakuú que significa Saliva de las Estrellas. A las lágrimas Enú-parupué que quiere decir Guarapo de los Ojos. Al corazón Yewán-enapué, Semilla del Vientre. Los waraos del Delta del Orinoco dicen Mejo-koji el “Sol del Pecho” para nombrar el Alma. Para decir amigo dicen Ma-jo karaisa, “Mi otro corazón” Y para decir olvidar, dicen: Emonikitane, que quiere decir “Perdonar”. Los muy tontos no saben lo que dicen. Para decir Tierra dicen Madre. Para decir Madre dicen Ternura. Para decir Ternura dicen Entrega. Tienen tal confusión de sentimientos que con toda razón las buenas personas que somos los llamamos Salvajes

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Rafael Rossell

Paraguaná, estado Falcón, 1940 SOY Soy Venezuela Venezuela soy Soy las flechas de los Caciques resistentes Guaicaipuro no se dejó aprehender Soy Paramaconi Mis hijos son quinientos años resistiendo Soy José Leonardo con sus gritos de guerra Soy mis hijos cruzando llanuras selvas y altas montañas detrás del gran Simón pregonando cantos de libertad Soy Zamora con su espada redentora pregonando cantos contra la oligarquía Soy Pío Tamayo organizando a los Inquilinos en Panamá Soy Gustavo Machado redactando los manifiestos de Sandino y escribiendo yanquis manos fuera de Nicaragua Soy Salvador de la Plaza estudiando la renta petrolera Soy Argimiro Gabaldón cuya risa se oye en los páramos y montañas de Lara Soy Ponte Rodríguez agonizando el Cuartel San Carlos Soy Fabricio Ojeda muerto a palos y ahorcado en los calabozos del SIFA Soy Felipe Malaver Soy Andrés y Ramón Pasquier Soy Alberto Lovera emergiendo del fondo del mar Soy Nicolás Hurtado Barrios levantando en alto los fusiles del FLN-FALN 142


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Soy Landaeta Rosales y el teniente Carregal Soy Román Chalbaud en su creación eterna Soy Lydda Franco Farías cargada de herejía Soy Fernando Lugo disparando hasta el último tiro Soy Ibrahim Villasmil Soy Eugenio Riera Soy Tito González Heredia Soy Trino Barrios y Víctor Soto Rojas Soy Cara e’ Loco de Armas Soy El sangre Arcadio Pérez Martínez Soy Hugo Fernández Oviol y Servando Garcés Soy el chino Valera Mora cargando el mundo de herejía Soy de los que me acuerdo y no me acuerdo Soy Hugo Chávez desafiando al imperio Soy Mario y Dimas Petit Soy el Chema Saher Soy Hugo Castillo Soy Guillermo Laap Soy todos los que han muerto Pero hoy soy una tierra en rebelión Soy Venezuela, la insurgente La irreverente Soy la tierra que venció a los fariseos. (2007)

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Luis Alberto Crespo

Carora, estado Lara, 1941 REGIÓN Yo no sabía que la luz de las cinco, por la rendija del portón, es la misma del Giotto. Que el zaguán termina como en “La casa del aliento” de William Goyen. Que la Artemisa no es un monte del trópico sino diosa griega del abandono. Tampoco sabía Que las maporas que se inclinan en Carora ventean en Pittsburg y que el sol de agosto, que arde en las paredes de la calle San Juan, quema cada verano los muros de la rue Lamartine. “Siempre es mejor lo que sucede”, decía mi abuela. La estoy leyendo en Parménides. Los profetas atraviesan los desiertos del Viejo Testamento sobre el suelo partido de la playa Pajarito y los lobos de Siberia son estos perros de mi vecino que me devoran en el sueño.

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MISMO

a Juan Calzadilla Mi tío, el doctor Tertuliano Herrera, decía que París era como Carora, pero más grande. Nunca más sabrá lo que con tanta insistencia sostenía, porque ahora que ha muerto le da lo mismo estarse en Saint Germain o en la calle Lara. (Lado, 1998)

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Manuel Darío Grüber

Barinas, estado Barinas, 1941 CABALLO DE FUEGO A José León Tapia I Los tecnócratas se instalan muelles / en el último piso de la democracia. / Entretanto la miseria cabalga / sobre un caballo de fuego / y la esperanza se asfixia en la retórica. / Sólo un puente de luz en lontananza / se yergue desafiando las sombras / sobre las altas colinas. / Detrás de cada muro de cada piedra / los roedores merodean / los predios marginales de la metrópolis. II Los azules reflejos fulguran a lo lejos / y dan paso al espiral bermejo de las furias. / Bajando de sus miserables viviendas / bajando hacia la gris arquitectura de la urbe / sólo bajando con sus cascabeles / y los sordos tambores de la guerra / para dejar la piel en las trincheras / para quemar la angustia de las horas. III La ciudad comienza sus rituales de siempre / con sus sombras y sus mitos cotidianos. / Al pie de la montaña el éxodo marca sus huellas / en las laderas cobrizas de los cerros / donde los perros ladran a la hambruna / que pisa los talones de los desamparados.

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IV Los seres trashumantes se congregan en la aurora / y salen en la diáspora que dispara la miseria / los condenados de siempre por el sol de la opulencia / con sus amagos en la estancia maldita. / Y no existen por allí ni lirios ni amapolas / sólo una frágil llama para encender las fogatas / en esta fragua siempre triste y desolada. V Amor, dolor y muerte en los ranchos olvidados. / Se cuela en la noche los lánguidos silencios / tras una larga jornada de esperanzas marchitas y la memoria irredenta que se lleva el viento. / Por eso siguen bajando / y se escudan en las sombras / y están a la caza del sol por las colinas / agazapados tras los muros de eternas resonancias. VI El corcel de fuego que calcinó antiguos imperios / retorna ahora con sus alas inmensas / sobre un paisaje endurecido de púrpuras reflejos / con la furia del tiempo asidas a las crines / con el odio abrasador de los volcanes / girando siempre girando / alrededor de suntuosas mansiones / y de la paz cautiva en vastas heredades. (Caballo de fuego, 1993)

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Alí Primera

Coro, estado Falcón, 1942-Caracas, 1985 LA PATRIA ES EL HOMBRE ¿Por qué me piden cante? si me han cortado a tiritas todo el azul de mi cielo se han caído “toiticas” mis estrellas por el suelo A mi crucita de mayo le puse su florecita pa’ que me quite este llanto que cantando no se quita Ándale muchacho corriendo dale al pisón Ándale muchacho corriendo dale al pisón Que no pisen tu corazón que no pisen tu corazón que no pisen tu corazón que no pisen tu corazón La tristeza de mi pueblo será convertida en fuerza pa’ que ya no siga enfermo de conformismo en el alma Ándale muchacho corriendo dale al pisón 148


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Ándale muchacho corriendo dale al pisón Que no pisen tu corazón que no pisen tu corazón la Patria es el Hombre, muchacho la Patria es el Hombre, muchacho la Patria es el Hombre que no pisen la Patria es el Hombre Y a Miguel de La Cruz le tocaron las viejas aldabas de su queja y el amor se le puso doloroso como el parto primerizo de su negra. La Patria es el Hombre, muchacho la Patria es el Hombre, muchacho la Patria es el Hombre, muchacho la Patria es el Hombre, muchacho Hace 400 años que mi Patria está preñada ¿quién la ayudará a parir? pa’ que se ponga bonita que para la Patria muchacho que para la Patria muchacho que para la Patria muchacho que para la Patria muchacho que no pisen tu corazón que no pisen tu corazón En la selva manda el tigre la tintorera en el mar 149


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y el comisario en la costa manda más que un general A mi crucita de mayo con color de mariposas que los Hombres de mi Patria valgan más que “toa” las cosas La Patria es el Hombre, muchacho la Patria es el Hombre, muchacho la Patria es el Hombre que no pisen la Patria es el Hombre A mi crucita de mayo con color de mariposas que los Hombres de mi Patria valgan más que to’as las cosas A mi crucita de mayo le puse su florecita pa’ que me quite este llanto que cantando no se quita A mi crucita de mayo con color de mariposas La Patria es el Hombre, muchacho la Patria es el Hombre A mi crucita de mayo con color de mariposas que los Hombres de mi Patria valgan más que to’as las cosas.

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Humberto Gómez García Caracas, 1942

CON CHÁVEZ… EN MIRAFLORES Hoy subí con Chávez –sobre un tanque de orugas rojas– las escalinatas sucias de Miraflores atrás quedó la Planicie con silencios de futuros en sus paredes viejas Se derrumbaron las puertas centenarias del cadavérico palacio al paso de juveniles gritos rebeldes y de la metralla libertaria Atrás en la silenciosa avenida quedaron chillando con voz seca somnolienta las rejas aplastadas rejas de la infamia opresión siniestra adelante las puertas del miedo las opacas puertas que esconden las infamias que sepultan nuestro pueblo.

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Lydda Franco Farías

San Luis, estado Falcón, 1943-Maracaibo, estado Zulia, 2004 ¿QUÉ HACER? I Qué hacer con la ciudad chorreando orines milenarios, espermatozoides puestos a secar en las esquinas, genitales de cópulas frustradas… Qué hacer con la frigidez incipiente de los templos, con la impotencia manifiesta de los dioses desterrados? ¿Qué hacer para reivindicar al hombre? II Qué hacer por esta generación parturienta de migajas, sifilítica de odios, anémica de cantos verdaderos, desahuciada parcialmente... ¿Qué hacer con estas crónicas angustias epilépticas? III Qué hacer si no hay espacio para el grito postergado si la violencia está incubada en las axilas, si el amor se está licuando en la saliva… ¿Qué hacer para reconciliar el llanto y la sonrisa?

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IV Qué hacer para no despertar los vientres jubilosos, para que el hijo no nazca desvelado Qué hacer para sofocar el ronquido persistente de fusiles y las voces que nos vienen de la sangre? V Qué hacer del tiempo canceroso que crece como un golpe en la esperanza / en el corazón, impermeable a la cizaña Qué hacer de nuestras manos generosas, artesanas de horizontes? ¿Qué hacer de nuestras manos proletarias? VI Qué hacer para que la luz se filtre en las conciencias, para que llegue intacta ¿Qué hacer para que la luz se haga? (Poemas circunstanciales, 1965)

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Juan Chávez López

Punto Fijo, estado Falcón, 1943 QUINTA RESIDENCIA Llenar de pan las tinieblas, fundar otra vez la esperanza. Pablo Neruda Invoco a mis antepasados vengan a mis manos de cinco relámpagos truenen los tambores de José Leonardo Chirinos vuelen lanzas del Negro Primero reencarnen en los sueños pletóricos de sueños regresen en las espadas de claveles rojos a sembrar de otras victorias nuestro suelo. Los esperamos en la encendida voz de los maizales en la ardiente negrura del petróleo emancipado en el leve silencio de los páramos y en el canto brioso de los pájaros que anuncia el alba nacional. Bendita es Venezuela. Nuestra tierra asoleada en su cumbrera en la sombra del Árbol de las Tres Raíces crece como ninguna con Bolívar cimero Ezequiel Zamora General del Pueblo Soberano Simón Rodríguez en el tiempo de la Escuela. Gloriosa es Venezuela. Hija del Sur, hermana de América picos brillantes como las estrellas sangre mestiza, abolengo indígena 154


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Guaicaipuro y Paramaconi perfil de mujeres guerreras Luisa Cáceres y Josefa Camejo. En su piel de candente geografía crecen los bosques de cabellos verdes ríos sorprendentes que fecundan la mar indómita llanura parecida al fuego. Gente que despierta junto a la aurora en el tórrido camino del ganado. Agraciada es Venezuela. (2007)

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Blas Oronoz

Tumeremo, estado Bolívar, 1944-Ciudad Bolívar, 2007 PALABRA DE REFUGIO No habrá espacio para las armas del timador ni emisarios ni escrúpulos ni capitales que tiñan las colinas azuzados por banderas de odio caballos sin jinetes ni serpientes que endulzan venenos pues brillará de nuevo con el alba la noble espada en los recintos de la patria con la sangre de hombres ebrios de libertad que tiemble hoy la bestia ante estas armas que apagarán la violencia para que no estalle el país con héroes de fuego. (2007)

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Enrique Mujica

San Juan de los Morros, estado Guárico, 1945 DECIR LA PATRIA Aún espero por una conversación sobre cosas no dichas. E.M. La maestra escribía las palabras y yo tenía que leerlas en el papelito inocente y en el acto solemne. A los 7 años de mi vida en la historia, en la pobreza y en la tiniebla de aquella placita irrevocable, ya era enorme la patria, ya era insondable. Al principio deletreaba y leía y no me equivocaba diciendo los símbolos de la patria. Me paraban ahí, como en un sueño, frente a la estatua de piedra muda, entre la indiferencia de los árboles y de los pájaros. Era en el calor de julio, en la tibieza de un olor como de cirios, en la intemperie de una patria como de santos. Y mientras leía respiraba el aire de la patria en la sombra, y fue después de muchos años de tristeza y ausencia cuando aparecieron aquellas letras grandes contra las paredes pálidas e inocentes, cuando comenzaron a desvelarnos, el sobresalto de los primeros miedos y la sombra fúnebre de las primeras oscuridades. Ahí era la patria aquellos perros y aquellas 157


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piedras y aquellos burros en las esquinas. Ahí era la patria dicha sin el decir de nadie. Ahora tengo ochenta o cien años y oigo como en secreto aquel presagio: no vayas más lejos, no vayas más lejos en la tierra sin fin del pensamiento, en la tierra íngrima e intraspasablemente tuya, porque te quedas solo. Y ciertamente, ochenta o cien años han pasado, desde aquella historia de palabras desiertas y yo no hago más que equivocarme por tanta bella metafísica diciéndome la patria, así como todos nos equivocamos y nos perdemos en las grandes junglas de todos los saberes, errando y diciéndonos la patria, escogiendo una patria de entre los infinitos bazares del Dios omnipatriota, como para que digamos al voleo, que si la patria tuya, que si la patria mía, que si las muchas patrias, como esas las inescrutables de los grandes misterios, como las ininteligibles de lo desconocido, como las increíbles de la soledad fecunda y trascendente, como las irredimibles del poseído y del poeta, como las entrañadamente desgarradas del desertor y del suicida, y aun como las fervientes y egoístas en tantos papeles que ya no escribe la maestra, selladas y lacradas en íntimos legajos clandestinos, como arteras acusaciones, como si cada uno tuviera sus propios perros, sus propios árboles, su propio cielo y sus propias sombras. Y como si al mismo tiempo cada uno respirara también en una claridad ajena y diferente, en un territorio inexpugnable, guardado por púas y alambres infernales. Entonces, compatriotas, qué podemos saber, qué podemos decir, si a decir verdad, nunca sabremos lo que hemos hecho de este lado mientras del otro lado la muerte sea una incógnita. Qué podremos decir, aun 158


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en la infinita heráldica de las patrias, qué podremos decir ante tanto abismo y ante tanta inclemencia. ¿Cuándo vamos por fin a equivocarnos juntos? (2007)

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Reynaldo Pérez Só Caracas, 1945 39 Distancia no están los árboles de mango en el patio no la aljibe no el cuarto el perro las gallinas están en una foto la nuestra permanece bajo el agua el barro la sangre las piedras de los huesos la saliva en mi boca tiene sabor a piedra de sal en que lavamos algunos gestos limpiamos rasgos durezas de la piel de la casa sentimos no encontrarnos en las paredes derrumbadas irreconocibles las voces no está el viento no las aguas casi nosotros procurando el retrato 29 Inseguro de su hablar balbuce su mano el pensamiento se le acuesta la mano al intentar alzarla una raya amarilla ennegrece al resaltar el asfalto señales de tráfico ir a tumbos de la justicia suicidarse en los riscos cayendo sobre las piedras 160


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es un forastero rompiĂŠndose las piernas en la tierra alquilada cuyo contrato no deja de vencerse (2007)

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David Figueroa Figueroa

San Felipe, estado Yaracuy, 1945 CRISOL

Mi corazón está cantando, dando brincos volando está mi corazón. Ramón Palomares I Es tiempo de entonar por todas partes la canción futura Llevar como estandarte el Bolívar de las cinco Repúblicas Que las simientes hagan del trigo la miel de cada día para que las luciérnagas más enamoradas de la luna rieguen la luz en los riachuelos sedientos de la aurora Nada de mirar hacia atrás: el pasado para la Historia Que el reloj verso a verso multiplique las mariposas alfareras y no jueguen a la ruleta rusa los pasos y los caminos Nada de grises en el horizonte azul de nuestros sueños La dicha de corazón abierto por esta Venezuela tuya y mía. II Es tiempo de entonar por todas partes la canción futura Simón Rodríguez más despierto que lo despierto pinta la geografía con su maravilloso pincel crepuscular El barro convertido en barcos de papel incendia la utopía por donde navega Heráclito de Éfeso junto a la filosofía Nada de calaveras ni metrallas de ojos arteros La pena que desaparezca de estos lares para siempre La claridad llegó para quedarse… para quedarse Para alejar las bayonetas del pan y su blancura Ya José Martí nos dijo: “crezcamos y mostrémonos” 162


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III Es tiempo de entonar por todas partes la canción futura Que los peces germinen la sal de sus espejos y la cigarra expanda su corazón para emular el firmamento La porfía de rocío en la margarita libere su quehacer dorado mientras mis manos reciben a los cometas del alba Los gallos de parabienes son ventanas rebosantes de azahar Y como consignas al viento fluyan las palabras erguidas Surco a surco las raíces se tornan en áureas mazorcas Que al brillar el mismo astro rey queda boquiabierto Mientras tanto los senderos de mi país ahuyentan los maldeojos IV Es tiempo de entonar por todas partes la canción futura Que brille por doquier la expresión amorosa de Orlando Araujo Camarada de verbo lluvioso como su río Calderas Por eso solía exclamar: “El mar son las olas que llevamos por dentro” Sueños de estrellas en pájaros labriegos y lienzos de hogueras acompañados de cucaracheros juglares en tejados de hechizos Los badajos en diana galopan por las llanuras del alma. Donde dibujan la memoriosa aurora del mediodía Festejan las palabras decires y abren de par en par las puertas de esta Venezuela que busca el azul soñado. V Es tiempo de entonar por todas partes la canción futura Que el mañana sea hoy más temprano que nunca 163


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Volcanes en mieles dándole al fogón sus calorías Cuántas palabras hechas caballos en mi memoria Van y vienen en la poesía que despierta de celos Escribí un día que García Lorca me dio sus duendes y Pablo Neruda su Confieso que he Vivido Cómo se agitan por América las palomas picasianas Es el hombre nuevo del comandante Che Guevara que ha llegado a Venezuela para no irse jamás… (2007)

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Hanni Ossott

Caracas, 1946-2003 DEL PAÍS DE LA PENA (Fragmento)

Te enseñaré el miedo en un puñado de polvo. T. S. Elliot ¿Quién soy?... “¿La luz que ilumina esta verja, esta tierra?” ¿Soy los árboles y las plantas? ¿Acaso el mar? Soy colinas, riberas, agua bañada de luz Soy un cuerpo cansado de tanta enrancia un cuerpo y un alma cansados del miedo Soy el temor Desde lo profundo y oscuro escucho y tiemblo Oigo lo profundo, lo oscuro, lo difícil las contradicciones, todos los polos opuestos las negruras, las blancuras, los intercambios como si lo blanco reuniera a lo negro como si lo negro reuniera a lo blanco. ¿Quién soy? Primero una pena, luego el soportar. Veo barcos, barcos múltiples que tocan mi orilla Veo una casa destrozada por el dolor, demasiado cercana. Los barcos relucen en la noche – veo sus banderas ellos son el arribo, la llegada mas no la cura de la más antigua herida.

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Veo barcos enfermos, antiguos, dolientes y adentro muletas, invalidez, desazón. ¿Quién soy? El sol me quema, incendia mi piel, ilumina mis ojos Me vuelvo ardiente, soy ardiente respondo con amor a la canícula. Yo te he buscado para saber quién soy, Y yo no sé quien soy La hojarasca me ha arrastrado Quizás para salvarme Mi cuerpo está cubierto por una alfombra vegetal la pelusa de las hojas me acaricia me he hundido en lo verde duermo, duermo, duermo para que todo pase, para que todo termine de pasar. Soy ahora el pájaro que enterré en el jardín duermo bajo la tierra para que todo pase quiero obviar el dolor y el horror. Olvido, olvido… Pienso, ya no es tiempo de resaca cada ola me dicta una continuidad nos la dicta mi continuidad es una estación sutil, imperceptible a los apresurados. Tú llegaste del país de la pena. ¿Adónde, adónde? El mar se abre en mí, vasto para lavarme, regarme poco a poco voy hacia él con respeto. 166


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Y lejos veo los barcos Barcos cargados de llanto, de indignación contenida barcos magdalenas. “¿Escribiste el poema, lo lograste hacer bien? Te pregunto”. ¿Quién soy? Te fui a buscar Pero fue en Venecia donde te vi Allí estaban tus cosas manteles, bisutería, un granate, topacios Venecia: reposo para la melancolía. Padezco. ¿Quién soy yo? Quiero ir a la playa, quiero ver el mar quiero ver la tierra estremecida por amor del mar adoraré la belleza, los esplendores La ciudad me obliga a trabajar y yo mientras tanto suspiro suspiro Después de tanto dolor creo que las cosas se acomodarán un remiendo por aquí, otro por allá estoy extenuada – tres años y medio son suficientes para entenderlo todo vida, muerte, abandonos, distancias. No soy hija de la guerra, suspiro… soy nieta. Este pasado me lo voy a tomar lentamente, con demoras (mi marido es humorista y ríe, ríe de mí y tiene razón) También mi padre decía: “hay que reírse” pero no pudo reír de tanta pena. 167


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¿Quién soy? Creo que soy una trinitaria encendida una trinitaria fucsia colgando sobre el muro. He colocado mi florecer sobre el muro para que sea más hermoso para que se suavice quizás quiero ocultar y olvidarme de esa piedra tan áspera. El muro. El muro de Berlín. No quiero el horror sino la tolerancia la casa, amigos, libros, el granate de amor, los hermanos. Quiero que en mí se resuelva el mar, la hojarasca. ¿Dónde estás? ¿Dime quién soy yo? Los árboles están silentes, no hay grillos sólo lo metálico suena máquinas y dinero se dejan sentir oigo carros y al fondo una huelga ¡nada pasa por aquí! Pero las luces están encendidas y el corazón arde. Soy testigo de esto. Y de lo otro Soy testigo. No importa. Allí está la flor del apamate. Tú dijiste que era la flor del apamate. He visto la flor del cerezo era bellísima. Doctor, era bellísima. Ah, tanto agobio, a veces carezco de fuerzas. Todo lo que tenemos que cuidar: nosotros, la tierra, el alma Supongamos que la poesía también 168


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y los niños, el niño en nosotros la cocina, la lucidez en la cocina la lista es demasiado larga y es demasiado para nosotras ¿podrán los hombres ayudarnos? ¿oírnos? Demasiado peso; sí, demasiado peso demasiado agobio. Venecia, Venezuela Suspiro, tiemblo, ardo Mi marido trabaja y es de noche. Las gatas chillan. Oigo el mar, la caracola me informa No todo es resolución, pero algo debe resolverse algo así como una paga ¿pero qué?, no sé… ¿Qué soy? Escucho algo en mí, una voz, quizás algo que quiere salir algo claro que ahora no entiendo, que rumorea. ¿Soy de la Edad Media? Atrás están mis muertos atrás y cerca ellos, los dolientes los que no entendieron el absurdo su propio absurdo los que no pudieron verse aún ellos, los adolescentes los que padecían, adolecían. Una vez dije: El mar en mí no deja dormir Ahora lo sé, sé que significa la vigilia estoy atenta llevo algas apegadas a mi cuerpo. 169


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¿Quién soy? ¿Una ruta? ¿Un camino? ¿Una carretera entre ciudad y ciudad? ¿Seré un intermedio, un lapso? No la conciliación, no. Sino algo más Veamos, debo clarificarme, o quizás no. Veo una línea de palmas, una neblina Allí hay dos y tres un hombre y una mujer dos hombres lejos, niños Sé lo que ello significa arenisca, polvo visto entre la luz puntos de atajo Mi corazón arde, latido a latido no hay fragua estoy en calma. La casa está aquí, aquí los fuegos y las aguas aquí el lar (Noviembre, 1985)

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Tito Núñez Silva

Maracaibo, estado Zulia, 1946 PATRIA La bandera infantil de la primera escuela el caballo del pequeño general los sables del abuelo blanco –de los otros no quedaron íconos– los fuegos sublimes de la juventud. Un tropel de truhanes que expanden dados y cartas sobre 916.050 kilómetros cuadrados que no te pertenecen. (Bajo la vieja ceiba, 1985-1988)

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Álvaro Montero

Barquisimeto, estado Lara, 1946-2004 enero, 1856 amor, esta ciudad ya no resiste la ira de Dios, por todas partes se amontonan los muertos y los aparecidos los carretean de noche y los queman en las afueras, cerca del río. Ya lo han hecho conmigo y regreso luego para ver si me estás esperando me quemarán de nuevo, te lo aseguro. Me culpan de haber traído la peste en la maleta de viaje. Yo traje sólo unas aves que me hicieron soltar a la puerta de la ciudad amor, no debo tener ni alma. Cuando me queman con candela la veo salir y le pregunto por los que se fueron primero. Pero yo regreso, amor, hediendo a humo, regreso para morir cuando los espasmos no me dejan tranquilo te escribo a prisa, siento el repicar de las campanas. Un ave de mal agüero llama para la procesión. Siento que vendrán los espasmos y me quemarán por la tarde. esta ciudad de cólera nos consume a todos. (Ciudad de cólera, 1978)

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Orlando Pichardo

Barquisimeto, estado Lara, 1946 PAÍS Quien no defienda lo que ama, condenado está a temerle hasta su sombra. No hay tiempo de reposo: es virtud de los valientes decir, te amo país, llegó la hora de insuflar las velas con el viento del mañana. Con nuestros propios sueños. Nacidos fuimos para dar la palabra en tu nombre y para hacer de ella, no vanidades, sino una nación en calma. Tú, eres nuestro templo y por amor echaremos a los mercaderes. Y, aunque nos piensen sólo franco soñadores, nuestra palabra es espada de doble canto. Por un lado, acero para cortar cadenas y por el otro, pan para alimentar los sueños. 2007

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Juan Medina Figueredo

Aragua de Barcelona, estado Anzoátegui, 1947 CORRE EL AGUA SUCIA Con ruidosa percusión, mi país se para y vocifera. Bajo un graffiti, con gruesos trazos de un cerdo pintado en la pared, corre el agua sucia, roja salpica, en las calles, a los hombres. Los estudiantes se exasperan, gritan, tiran petardos y trancan el portón, queman la paja y el asfalto, retornan con capuchas, doblados por el peso de olvidados muertos y sus ojos fosforescentes. Solitarios y mudos los pupitres, un cuaderno yace tirado sobre el piso. Deambulo, borracho de confusión y desánimo, me hieren el callo en un pie y la arena en el zapato. Un cordel de viento me enlaza por las muñecas, me hala y eleva hacia los cerros, a su costado divisaré ríos y lagunas, calma el agua a la orilla de los bambúes y en los prados, el ganado pastando. Corre alegre el agua, a la orilla del bambú. (2007) 174


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Enrique Hernández D’ Jesús Mérida, estado Mérida, 1947

EL CÓNDOR EN EL PARAÍSO EN CARANACOA A mi caballo de Utica En la puerta hermética de Roma está escrito un palíndromo que dice Si sedes not is Si no sedes is que significa: Si te sientas no te vas, si no te sientas te vas. Así es el encuentro del Orinoco del Guaviare y del Atabapo La entrada no es para morderse la cola ni sentarse y quedarse es también el camino hacía los enigmas que los alquimistas los poetas los artistas los filósofos los juglares los chamanes los magos y científicos concibieron para seguir encontrando el centro del mundo donde se conoció una gran inundación donde nacieron los primeros hombres la luz y la piedra filosofal de la creación Descubrir en estos diagramas la correspondencia de formas particularmente nuevas en nuestras conmociones 175


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en los estados de artistas en la representación del mundo y obrar con los elementos de navegación visual y poética descifrando imágenes y palabras en la memoria del movimiento del río reestableciendo la comunicación con los antepasados con su memoria y del espíritu de ese viejo indígena que tocó una flauta larga un carruzo y nos trasportaba como el destinado al silencio musical y a detener las aves en el cielo Venerando el territorio con el baile sincopado en sensaciones de fin de mundo y de principio de mundo: existencia y muerte el todo y el uno que danzará en nuestra imaginación para siempre con las flautas sagradas y largas demuestran su fidelidad a los dioses y en la cuadratura del círculo; autofecundación, prolongación de la vida y del tiempo en las piedras largas. El Atabapo también es celoso El Atabapo se enfureció de celos no soportó que ciento veinte poetas y artistas cincuenta periodistas y cineastas y fotógrafos cientos de guías anfitriones todos montados en la gabarra protegida por una barcaza de transportar animales 176


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Éramos los animales. Nos jactábamos que estábamos en primera Éramos los animales en el decir de Hugo Zapata Poesía y animal de costumbre en el decir de Juan Sánchez Peláez De dos Hércules de las fuerzas aéreas colombianas y venezolanas nos encontramos en la frontera en Puerto Inírida y en San Fernando de Atabapo El Atabapo no soportaba tanta belleza delirios encuentros abrazos proyectos planes bodas mapas los propios países sin fronteras la frontera el alma la fascinación por el otro la confluencia de los ríos Orinoco Guaviare y Atabapo Y nuestro pensamiento y la palabra era el Orinoco Semejante verdad de tanta grandeza del río madre Piedra y fundación

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Néstor Francia Caracas, 1947 LA PATRIA a Cilia Flores La Patria es un capullo que no termina de abrir el sol lo acaricia robusto el río lo deja ser entre manglares la loca luz lo alegra La Patria es un potro dando pasos inciertos bajo la mirada de la madre descubriendo con sus ojos tiernos las espigas que se yerguen sacudiendo el cuello con bríos y con gracia La Patria es una niña comiéndose las uñas que anda con su mochila hacia el azul de la escuela canturreando por la vereda y persiguiendo mariposas La Patria es una promesa que hizo un peregrino un voto de amor que aun no se ha cumplido un juramento que un soldado lleva inscrito en la cristina La Patria es una madrugada enamorada de la luz que se le ofrece dando paso al tiempo que la espera en el alba mientras el tictac va marcando las horas de esperanza La Patria es una barca que navega un mar bravío llevada por marinos que sueñan en cubierta atando los cabos y apurando la mascada de tabaco 178


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La Patria es un planeta que persigue a su estrella por los caminos iluminados del universo La Patria es una lámpara, un astrolabio, un edén de ensoñaciones y prestezas (2007)

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Ramón Miranda

Avaría, estado Falcón, 1947 MI PROVINCIA A Lydda Franco Farías Mi provincia es la zona del sueño De aire toda calada hasta los huesos Miseria ha sido su porvenir También canta Tierra preñada de presagios Apenas sabemos lo que en ella sucede Yo conozco sus barrios pobres y a sus enemigos más pobres todavía que la vomitan como borrachos Alta la dignidad le espera, la luz, los frutos suyos que le arrebatan día a día A esta provincia amante del verano yo no la cambio por ningún París (Plantado como un ángel, 1997)

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William Osuna Caracas, 1948 PAÍS (I) Quien me trajo estos maderos Lo que me ofreciste no tuve de ti Si desde tu rostro cada vez más adentro Se desmoronaba entre lamentos y despojos Todo anuncio. Fuiste tú los clavos profundos, El velo que rasgué con el vicio del amor Y el saludo de los nuestros. En vano te reverencié Piedra Vieja. Niño y rojo como un monte encendido Devuelto ahora a estos infiernos Sobre el delirio del alba. PAÍS (II) País sentado como un perro de acero Mordisco y mandíbula en retiro Por mi código en crepúsculo Hablé desamores violenté cerraduras Apreté tornillos En mi cabeza tumbé ilusiones No había otra salida en mi edad oscura Mi mundo y yo resueltos como a botellazos en las barras. (Antología de la mala calle, 1983) 181


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Ramón Ordaz

El Tigre, estado Anzoátegui, 1948 ESA PATRIA, TU VIENTRE Nombro la patria, llevo la patria; ninguna estela de geografía. Digo la patria, nombro la tierra, digo mi madre; cáliz sus pasos de tierna sombra. Vuelvo a la patria, siempre morada, siempre ombligo, región sin nombre, mi suelo ajeno. Gozo, vivo el estiércol de los exilios; muero en la patria de los sentidos. Verso la errancia; sumiso alambre de las fronteras; los horizontes del espejismo. Vuelvo a la huella; verso tu vientre; las albas claras de quien espera vivir tus sueños, vivir tu patria, tus hemisferios. (Albacea, 2003)

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Freddy Hernández Álvarez Macuto, estado Vargas, 1949

PAÍS DE MURMULLOS Y MURMURADORES En este, mi país Propiedad que me adjudico porque no voy de paso Desde temprana edad Crece uno con los ojos del espectador Que viene la poblada Que viene el gobierno Que viene la policía Revolución y contrarrevolución Que mañana se acaba la tiranía Golpean, fuerte, bien fuerte, a la puerta Que no, que están duros Que se oyen los murmullos. En este, mi país Por derecho de participación Desde temprana edad se es murmurador Y se da uno por correr bolas y presentimientos Porque se terminen las tiranías y los colores. En este, mi país Por hollar y escribir en las paredes Es muy posible que no se nazca Que no se crezca O se nazca a medias O se crezca a medias Con media vida Con medio tamaño O con media vida y un crecimiento a medias.

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En este, mi país Parecen rebaños en la gloria Que vegetan a la sombra Sin saber nada de tempestades Sin conquistar nada siquiera Porque la nada Es una gloriosa forma De inaugurar una nueva muerte Plena de apellido. En este, mi país Por derecho de combate, sin armisticios Los batalladores son bachacos Replegados en cuevas, simulacros de trincheras Gloriosos cabecillas Venden su gloria en jalea O en panela. En ventorrillos orean sus viandas Con el disimulo de la gesta olvidada Vendedores de fiambres Hipotecados a la dignidad nacional. En este, mi país La prensa distribuye títulos Y glorias de señores Doctores Frailes pudorosos Premios que celebramos sin luna. (El baile de los cangrejos, 1977)

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Haydee Machín

Carúpano, estado Sucre, 1949 ESTE PAÍS DIFÍCIL Este país difícil país del mito de la posibilidad tipo lotería poblada de visiones mausoleo de ídolos estatuas bueyes cansados regodeo del discurso retórico en la “genialidad” de quienes nada comprometen en el mucho prometer. País del facilismo la esperanza de la espontaneidad generosa fácil, agridulce humor justificación permanente del querer ser sin esfuerzo esperar siempre “a mañana” del gigantismo, faraonismo. La Venezuela para todos los venezolanos disfrutada cada vez por grupos más minoritarios contraste permanente de necesidades y posibilidades en donde muere un niño cada ½ hora tenemos 2 millones de analfabetos media población subalimentada 185


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los más hermosos rascacielos fabulosas redes de autopistas paraíso de la burocracia del gusto altisonante. País de concreto y de petrodólares de las sorpresas y altibajos país difícil de mis ideas, ensueños cada día me siento más parte de tu realidad. (HM, 1976)

(Tiempos de combate, amor y sol, 2006)

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Adolfo Segundo Medina Casigua, estado Zulia, 1949 NUBIA (Fragmento) Pregunto al Sol de este medio día A esta canícula Por Nubia Por su alimento de petróleo Por sus terrones dulces de petróleo Bajo los almendrones de la loca Rebeca La vieja sola y la loca Rebeca No la de Macondo Nosotros tuvimos nuestra propia Rebeca Larga, vieja y sola Bruja Antes de Macondo la tuvimos Por Nubia pregunto Por su cuerpecito de lirio Marchito Verde-terroso Casi transparente A este Sol de hoy pregunto Con más de treinta años de por medio La carretera negra de por medio y la muerte como un sopor caliente de por medio (Y Nubia de por medio, 1995)

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Luis Alberto Angulo

Barinitas, estado Barinas, 1950 ¿DÓNDE ESTÁ MI PAÍS? Para Alí Lameda, I.M. ¿dónde está mi país? ¿en qué sitio empieza? preguntas, mientras miras la estrella de tu sueño en el norte o en el sur amanece al este y la noche es del oeste, callado, tú mismo, respondes entonces das una vuelta por el pecho y lo encuentras en el medio, palpitando está en todas partes, te circunda su halo, se yergue en la infancia, tú eres la patria eres la tierra, el fuego, el aire, el agua inicial y el ánfora constelada, que baña tu signo nadie carece de ella pero no todos lo saben quien de sí reniega declarándola inexistente se destierra muerto, sin corazón ni cielo regada como está por cada rincón del mundo, ella es el hombre, la mujer, los hijos que ya somos (2006)

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SOY DEL PAÍS MÁS HERMOSO DE LA TIERRA A Orlando Araujo Pertenezco al mundo más claro de los mundos Vengo de un lugar habitado por la vida Y soy el más triste de todos mis paisanos Sobre ese suelo azul clavaron los topos Sus miradas, sus dientes afilados Despoblaron los cementerios de corales Desviaron el río de su curso milenario Pertenezco al mundo más claro de los mundos Vengo de un lugar habitado por la vida Y soy el más triste de todos mis paisanos (Una niebla que no borra, 1984)

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Gabriel Jiménez Emán Caracas, 1950

REVUELTA A LA PATRIA Luego de recorrer noches viudas en Francia y España Desandar mapas de hielo y ciudades de ritmos extraños De haber cruzado puentes neblinosos Teniendo a la nostalgia como única compañera Y la nariz remojada en el gris océano glacial Luego de deslizarme por bulevares tristes Donde árboles viudos alzan desconsolados sus garras al cielo Descubrí que muy lejos allá adentro En la simiente donde las nubes nadan boca abajo En el fragor del trópico Estaba mi país Estaba esta tierra donde el musgo perdido Y el río de la infancia Bañan rocas desnudas Allí donde las cenizas se disuelven en volteretas Por el viento Ahí mismo te llevo país Voy pegado a tus ubres blancas A tus rosadas tetas de madre salvaje Me has hecho un nudo en la garganta con tu sol País desquiciado Que suda navajas de oro Sobre los campos Y los verdores sufren en nuevas ciudades Donde los edificios recogen la última gota de piedad

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Tierra mía Arrástrame en tus cauces revueltos Y en tus matas locas y voladoras Llévame en el corazón del aguacate Y siémbrame una nube en la raíz de la cabeza Lava mi sed en campos de trinitarias Sálvame de tus calles de estrépito Donde borramos nuestros rostros en el vaho cotidiano Y en los retrovisores de los carros a toda velocidad De tus cerros ha bajado mi alma A verse en el espejo de avenidas iluminadas Ahí en tus playas donde mojo mi deseo para salir otra vez A recibir al nuevo pájaro que canta en mi pecho Todos los perros del día han venido a contarme Tu historia, país mío Piso que me has visto descender por la escalera de la angustia Y me has dado a tomar píldoras En madrugadas verdes Has presenciado mi caída En medio de tus palmeras y tus matas de mango Has visto mi resurrección en las cruces cansadas de los peladeros de chivo En el mediodía que arde como un gran bombillo doloroso Ese sol implacable donde los frutos salvajes se pudren En el horizonte del olvido Porque aún llevo el rocío de tus mañanas Aquí dentro En mis pestañas tibias Justo cuando abro mi par de órbitas para enfocar aquel País donde sufrí y amé y canté hasta reventar Hasta dejar mi voz tatuada a la piel de la noche 191


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De la noche viuda y derramada sobre el tiempo Que me mira ahora desde este vaso de anís Donde descubro el oscuro secreto del mañana Y la broma colosal que me has jugado País mío Te llevo en el interior de las uñas Y ya no podré olvidarte Ni siquiera si tomo el avión más veloz En dirección directa a ultratumba. (2006)

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Laura Antillano Caracas, 1950

MIRA MI CIELO Acaso una cadencia en la palabra (lo adivinas de lejos) una curva sonora inexplicable. El tono dirigido de un acorde, nacido de lo breve, lo pequeño. Agüita en verano de paciencia, La mesa hace la reunión Y vienen todos, “la variedad impone el gusto”, las palabras. Un sabor, sazón de infancia, Aún cuando el cigarrón dispare ruido sordo, sabes que habla bajito el sentimiento y es más grande, pone orden al desamor. Llega la luz entonces, sin altoparlante. Venga, no se desparrame, a lo mejor llueve mañana, quién sabe, 193


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Aquí estoy por querer, Tómese el guarapito y diga. No se desplome. La piel de la naranja es resplandor garza rojiza. No hay rebelión que sabanee esa hora del crepúsculo, Ni cielo de otra parte tan sagrado. Razón de reencuentro con el que fuimos y los que seremos. Uña de danta, Volantín, bella las once, ave del paraíso y pomarrosa. Declara el miedo Y ejerce la defensa Crece al reconocerse en el respiro, una cadencia suave timbre sereno, De lejos la nostalgia se avecina, Acaso cayendo la ansiedad trastoca Donde quiera que estén son retazo estampado y solo eso, falta la cuerda, se entierra la espina.

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En medio de bocinas estridentes, Sin embargo, chamo enmochilado corta las veradas entre puñales, hace el papagayo camina por los esteros y lame papelón. Aunque díscolo cura la paila de barro, no acepta cara de cañón. De naturaleza arbolaria alma de becerrero, esconde apenitas la ternura. Florece el almendrón y se adoba la esperanza Como un enjambre los cardenalitos despiertan, corazón de lechuga calor en resplandor de resolana. Mira, mi cielo Suena la guarura en lejanía, No hay guayabo que valga. Y viva la patria. (2008)

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Douglas Bohórquez

Maracaibo, estado Zulia, 1951 VALERA 3.30 PM O EL TIRANO AGUIRRE A esta hora del día Valera es una polvorienta ciudad a punto de arder en su propia hoguera ningún alma por las calles predice su estupor sólo una temperatura como ésta podría servir para saquear comercios y acaudaladas mansiones de políticos somnolientos que han tejido sus vastas redes de complicidades en los grandes restaurantes de la capital yo por aquí paso raudo entre los inmensos carteles de publicidad no vaya a ser que me electrice este sopor esta inercia de aguas estancadas o que me invada irremediablemente el imposible amor de los caballeros del Renacimiento o el inquebrantable espíritu de un místico altanero o la súbita maldad de aquel imprevisible vasallo de la Corona española que se declarara en rebeldía un día como éste. (2007)

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Iván Padilla Bravo Caracas, 1951

PRELUDIO No 20 Tú me despertaste para soñar con los ojos abiertos y ahora me da miedo dormir porque durmiendo los sueños tienen fin mientras despiertos los hacemos eternos. Tú te hiciste Patria y le pusiste cielo llenándolo de estrellas que germinan desde el suelo y ahora eres mi Patria en la que siembro esperanzas para parir luces engrandeciendo el cielo. Tú a quien siempre sentiré sentiré sentiré por completo. (Preludiando el siempre, 1979)

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Cósimo Mandrillo Italia, 1951 SAAWA Nada como Saawa para meterse en lo líquido En la violencia de las olas En el refunfuñar amarronado de la espuma que s e enrolla y borbotea. El mar es un delfín que parpadea en la claridad del día Ocupa el horizonte con una cercanía agresiva El mar levanta los botes cargados de pescadores somnolientos Botes que muestran sin pudor la interioridad de sus hélices y timones Y cuando caen, adquieren una dignidad nueva Que crece con la bofetada del agua Con el penetrar mar abajo Y el rebotar hacia la superficie A la próxima ola Y al nuevo viaje aire arriba Saawa brilla tatuado en la piel de sus habitantes En las sonrisas con las que reciben la vida Y el viento del mar Y los botes que corcovean Y los hombres que regresan cargados de peces Y consumidos por la risa Una risa también tatuada por el tiempo Algo viaja en la arena y precede a estas risas Delimita el mundo verdadero del agua Del otro más de espejismo De espera De estarse inmóvil a la sombra 198


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Que es el mundo de tierra Los de Saawa son como buchones Levantan las alas y se internan en el mar Se dejan sacudir por las olas Arriba y aparecen Abajo y es como si el mar abriera una boca grande de ausencia Metidos en sus sombreros Ocultos en el tono mordido con el que hablan Lejanos en la burla que se adivina en las sonrisas Están allí para recrearse día a día Asegurarse de que aún existen Como manada que no descuida a sus débiles Siempre son de afuera Necesitan brisa y resol para respirar Odian las paredes y lo perpetuo Como insectos se mueven entre redes Entre enormes pilas de nylon Son pulpos verdes y perforados Tejen la madeja de la red Y la otra de una conversación lenta Que se resuelve en murmullos Saawa se enrosca como gusano herido Se oculta de los extraños Gente que navega sola En bote de silencio En vela de sueño. (2007)

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Alberto José Pérez

El Samán, estado Apure, 1952 LA PATRIA Como carta que anunciaba un río infernal quedó la patria en los ventanales Extraña fascinación de la noche insondable en el ojo agónico del hombre en la adversidad Cuando poeta la vi sentí entonces el agua y el agua daba sed cerré los ojos y volví a caminar como es menester humano miserablemente humano (Como si valiera un siglo, 1996)

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Humberto Márquez

Maracaibo, estado Zulia, 1953 QUERIDA VENEZUELA Dos puntos Como acentuaba Juan Luís En una carta de amor, La única manera posible De dirigirme a ti. Estaba por agradecerte Tanta maravilla Y nunca falta un poeta ocioso Que me pida por encargo Que te lo diga por fin Toda la vida te he sentido como jeva Como mujer hermosa Que siempre has estado muy cerquita de mí Ahora que te hablo Te siento arte y parte De todas las mujeres que me han amado Aunque a veces siento que Sólo fui un deslumbrador De bellas cuaimas Que tarde o temprano, terminaron descubriéndome. Cómo no agradecerte A las que me amaron en largo o en corto O a las que no se atreven O nunca se atrevieron 201


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Cómo no agradecerte mi otra gran geva de la literatura o mi amante secreto –mariconerías bien lejos– del periodismo. De ñapa nos pones en el centro del universo Los corresponsales del mundo Se pelean por vivir contigo Por nuestras espectaculares hembras Y nuestros peloteros Por lo igualados De nuestros motorizados Que nos hace Inspirados de siempre Por el socialismo No te hablo de viajes y comidas Rones, tabacos y cocuyes Porque este libro Es medio gobiernero Y no quiero arriesgar Mi clandestinidad sibarita Como verás No hallo cómo decirte Que estoy enamorado tuyo Y que quiero Que te cases conmigo Como si todo Lo que hemos vivido No sea ya Un concubinato firme

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No me voy de este poema epistolar Sin decirte Que te amaré siempre Como decía Bolívar a Manuela Tuyo H.M. (2007)

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Francisco Del Rey

Los Teques, estado Miranda, 1953 UN LUNAR Y DIEZ LUNARIOS DE SORAIMA EN POSE Y DON Arada en la niñez la sordidez del mundo nací sobre los fósiles de un abolido reino emulando sus caras la tragedia de antaño confiado en el futuro mutilando el ocaso oyese en los ríos los gritos de Canaima. El verso de los Mirlos teje-cielo solo alcanza la palidez del mundo en su fragilidad de caracola las hebras de minerva pisan cuaimas Que soledad deshojas Gala-Tea lirio fulgor de aquel estanque en la mitad la luna deslizante Soraima 204


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en los mares de mi alcázar La marejada está quebrada La lluvia enloquece las matas Los pájaros cantan de la ausencia se moja la quietud de aquel Capín Atravesaba el viento tu fantasma no puede detenerme en el segundo tramados en la huella de tu sombra metálico y senil el cielo raso se viste de amarillos y te nombra. Lauda la ilusión lejano el día cinético el candil cuando se posa hebras de la azul mito-manía jengibre lento melancolía dialoga tul el gris del amaranto. La barca en su volar de hinojos el follaje revela sus abrojos azulejos que tiñen el quebranto 205


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dórica unción ambigua transparencia molinos de topacio en el fantasma Contrito en el pronombre las arenas ¡oh! mito en los gerundios del objeto azogue que se funde en los aleros quebrantos en la mitra de las sílabas.& Soñando en el tesoro de Camelia refulges en la lid de la caricia tridente de linaje ninfa virgen aventuras dos los bar-dos Alcatraces Las paredes se angustian en la tea musitan el enojo de la arpía asido al infinito de tu orgía la magia de tu cuerpo se marea Mojado el verso en la ilusión del sueño blanda es-cultura en su penumbra blanca mesiánicos augurios 206


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dones en la oquedad de tu sigilo lento donde la quietud yace posada. (2007)

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Ramón Elías Pérez

Valencia, estado Carabobo, 1954 SOMOS DE PUEBLO Ayer vine y no había nadie de este pueblo somos no lo he olvidado antes éramos fiesta en el albor de la vida la calle de los toros qué pasó con tu franela y el hábito de perseguir lagartijas tu sonrisa dibujada en el agua del río con el tiempo viene el hierro y el acero el despertar es como una enfermedad contagiosa se deposita en el alma la reflexión la palabra ajustada a la cosa prohibida sin duda hemos cambiado no más el círculo en la tierra el trompo de dientes afilados el papagayo con hojillas vuelve otro día me han dicho hay una promesa haciéndose canción. (2007)

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Berta Vega

Maracaibo, estado Zulia, 1954 VI

A Iliana, por mi ciudad. Lola, por saberlo Cualquier tarde se puede ver las puertas Dos hojas, dos que se afinan entre la altura y el viento las ventanas largas para atrapar la brisa la que viene del Lago la que alguna vez navegó por entre las casas Cualquier tarde esperaré verte en esa esquina / en la otra dando vueltas por la Nueva Venecia ya vieja y desgarbada / sin agua con el agua cada vez más lejos con el agua yéndose Me dirás que es lo mismo que es básicamente lo mismo que todas nuestras ciudades se compusieron igual casas para no dejar entrar el sol y atrapar la brisa casas en las cercanías del agua como para irse pronto en cualquier barco y perderse en el horizonte Uno hasta puede imaginarse que hay gente de antes 209


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caminando la calle hablando entre puerta y puerta Uno hasta puede decir que es la misma gente de antes que la gente conservó sus memorias sus andanzas de otros tiempos Pero nosotros no seremos los mismos otro tiempo / otro se meterá entre nuestros cuerpos y las calles, las puertas, las ventanas seguirán siendo las mismas en nuestra memoria siempre de puertos Irse y venirse saludarse y despedirse / estarse marchando todo el tiempo como si esa fuera nuestra más coherente acción Ciertamente estoy en esta ciudad puerto pero podría ser cualquier otra (cualquier otra para que me encontrases y me mirases para tu placer) Hoy descubro que mi historia es una historia de agua ambigua entre agua y tierra siempre puertos tres, puertos tres / ambiagua nunca permanente / estática siempre errante Uno hasta puede tener algo de judío (como dice el patón) si uno considerase que la errancia es patrimonio de los mismos (ídem) Pero no la errancia suele ser consustancial con la gente de los puertos del agua / con sustancia de agua 210


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ambiagua Uno hasta recuerda que se la pasaba allí viendo los barcos donde quizá algún día uno pudiera marcharse donde quizá uno algún día pudiera irse sin más equipaje que los recuerdos de todas las ciudades que fui de todas las ciudades que nunca seré pero que siempre imaginé conocer caminar entre la noche para siempre encontrarte puerto cuerpo Qué diferencia hay qué diferencia podría haber un simple e insignificante sonido grafema esas cosas que nos pueblan la vida y nos la cambian siempre así como si nada como si cambiarle la vida a uno no tuviera la menor importancia Pero claro también uno puede cambiar los sonidos y de ahora en adelante puerto/cuerpo se confundirán serán lo mismo Asimiladas todas las diferencias, las oposiciones decido que tu puerto es mi llegada y mi punto de partida decido que tu cuerpo es mi mirada de agua mis barcos 211


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mi equipaje acumulado en la bodega hasta puedo decidir que cuerpo/puerto/isla son lo mismo (asimiladas todas las diferencias y las oposiciones, claro) y nombrarte agua ambiagua puerto cuerpo nombrarte isla. (Nombre de Isla, 2005)

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Luis Felipe Bellorín Caracas, 1954

LA TIERRA DE LOS BOLIVARIANOS A la memoria de Marx, Marfel, Ludovico Silva y Beatriz Sanqueres, luz de mi camino de Patria I Hay un país en la tierra donde sus habitantes cuando hablan le salen pájaros por su lengua El sol baña todo el mar que lo habita cuando vuelan las palabras viajan por los ríos de ese país El Orinoco es una espada que lleva en su cintura llena de diente y Caribes morocotas y diamantes donde el oro es negro y mueve la energía donde se cocina el pan Desde Bailadores donde Bolívar cruzó una mañana y los campesinos bañaron su frente con el sol de la playa de piedras en Santa Cruz II Hablar de ese país es decir Patria, montaña Santa Ana 213


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Tucupita o Vargas o irse a la Vela de Coro y esperar cada día a Francisco aparecer en los colores del viento o en la ciudad que una vez y para siempre vio nacer en uno de sus hijos y en él a todos los venezolanos Desde el Zulia con su Lago el de Valencia con el suyo donde más allá hay un Salto de Ángel y mis abuelos los Neda golpean las olas en el Macuto donde mi madre Aura y mi padre Luis Felipe se juntaron para hacer sus hijos como todas nuestras mujeres cuando se enamoran hechizan a sus hombres para parir libertades: ese país es la tierra de los Bolivarianos. (2007)

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Alexi Gómez Briceño

Calderas, estado Barinas, 1954 NUEVAMENTE Nuevamente están los nombres habitados venidos en el círculo de infinito tiempo Nuevamente en el pálpito los días recobran su infancia y se contemplan otras distancias próximas sin nombre que perfilan memorias de antiguos soles con abismos Y amanece en el siglo, el milenio, el umbral, la orilla Pespuntante el mito y los enigmas Otra sangre y la misma Al cuerpo viene un alma en la raíz pedestal sin friso y sin edad El himno para el pan El gesto incandescente Se vuelve a la semilla La noche era infinita Venimos de la muerte / con Gerbasi / Neruda / con los otros / la utopía nuevamente restituye y alumbra para intentar salir del laberinto Vuelve la algarabía sobre follajes delirantes y abonos entrañados Retorna el epicentro con un semblante diáfano de epopéyico acento echando con escombros todavía el aire de una voz más heredada

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por usted Su Excelencia y su gesta inconclusa / se siente sístole y diástole en el palpitar de Venezuela / que estremece en adentros el femenino cuerpo de esta América toda. (2007)

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Antonio Trujillo

San Antonio de los Altos, estado Miranda, 1954 CRISTOFUÉ El sol alumbra la yerba mora de sus alas y el cuerpo guarda el brillo de otra flor perdida antiguo se hace presente en la luz y desde un árbol sentenciado aborrece la escritura munícipe de los hombres (2007) SI LA NIEBLA Si la niebla se mudara a esta hoja a vivir con yerbas y árboles incluyendo a los que no les sabemos el nombre ni el uso y soplara viento de aquellas palabras nacidas mientras cruzamos el valle 217


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si una rama una brizna algo de los inmenso si lo invisible hiciera el bien sobre estos riscos blancos (Alto de las yeguas, 2002)

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Miguel Márquez Caracas, 1955

TRÓPICO RELATIVO En Venezuela el tiempo, como tantas otras cosas también ha cambiado. En la imagen por ejemplo de una foto que antes era un problema en la familia por la inquietud de los niños frente a la cámara, hoy lo que prevalece es el encuadre en la mudanza del encanto, la que capta el ímpetu vital, la piel exaltada de los ojos, la incesante renovación de los objetos en la cascada espléndida del nuevo mundo. Los días, los meses y los años ya no se parecen a quienes eran entonces, cuando antes, cuando un salvaje predominio de una clase pequeña marcaba piel adentro implacables diferencias, exactas en las orfebrerías del dolor y el prolongado predominio de la muerte. En Venezuela la vida anda muy rápida entre los versos urgentes de los poemas, cambia de posición a cada instante, se quita los zapatos en la calle y de estrofa en estrofa canta como una muchacha rebelde al terminar con el verdugo. No se parece a nadie esta joven bellísima, esta frase que se extiende en los ecos hasta desvanecerla en las olas. En el mar de los prejuicios andan las bestias heridas, iracundas, envenenadas por las uvas del tiempo recobrado y sueñan con fusiles, paredones, golpes que detengan de un coñazo el olor de los jazmines. Luego acaece la nostalgia, el lamido 219


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paciente de las huellas, las lenguas ceremoniosas en veneno convertidas, entre la furia, la congoja, y dicen, el destierro. Pero definitivamente Venezuela dejó atrás la foto fija donde todo estaba explicado con matemáticos alambres que no aparecían en la imagen pero sostenían el cuadro con retóricas ejemplares, con cuentos armados que aquietaban con fuego la densa multitud larvaria puesta al margen y lograban dominar ciudades enteras, barrios, pueblos. Venezuela, agitada y preciosa como está, hoy duerme poco, anda de fiesta en la calle o monta guardia, se desplaza como la lluvia o el fuego, pero nunca se queda en la casa como las momias al desdecir del deseo. El que se quede quieto en mi país no sale en la foto, ni los espantos ni aparecidos que pretenden asustar a los niños por las noches, y dizque metiendo miedo, ululando como fantasmas pendejos detrás de las desilusiones. En Venezuela, el Chino Valera Mora anda con su Masseratti 3 litros derribando chácharas imperiales a 600 kilómetros por hora como si se tratara de antiguos dioses del trópico, y todo está chévere y brillantico en la foto. (2007)

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El corazón de Venezuela: Patria y Poesía

Aly Pérez

Villa de Cura, estado Aragua, 1955-Cagua, 2005 POÉTICA Ella a menudo en Sardis tendrá su pensamiento puesto aquí. Safo Me quejo del mal de estar solo de no escribirte poemas De todas maneras el mundo fue hecho por los paraísos flotantes de la palabra Mas qué puedo decirte de la poética ahora vive en Mérida bajo flores de lluvia de oro Yo permanezco en este pueblo del otro lado del país Ahora toda palabra es inútil todas huelen a ti Bebo un vino rojo de lejanías ahogo esta ebriedad en los poemas de Enrique Molina

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Después de todo para qué sirve el poema su estructura su ritmo y semiología sólo crean dudas Que nunca nunca tendrán piedad con nosotros.

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Adhely Rivero

Arismendi, estado Barinas, 1956 ME VOY DEL PENSAMIENTO Me voy del pensamiento Por este filo de monte la luna pasa en el alma Yo tuve tiempo de ser la tierra uno se siembra y se hace uno es el coraz贸n Un olor verde y extenso. (En sol de sed, 1990)

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Rosa Francisca Beotegui

Valencia, estado Carabobo, 1956 LICENCIA POÉTICA Donde yo vivo los árboles mueren humillados Quizás no hay otra forma de morir Pero estos árboles mueren más humillados –diría mi persona– Por ejemplo, donde yo vivo a los chaguaramos sólo les cortan los penachos y ya un monumento de vida que dejó de ser: ESTÁ pero no ES –sin nidos ni pájaros ni nada– Solo un fuste gris de quince metros de altura Más moribundo que muerto-muerto Con las caobas es distinto, Donde yo vivo, a las caobas primero torturan, podándolas al estilo Abu-Graib Después, el golpe de gracia Cuerpos en trozos fáciles de botar Su madera cuesta $1000 por metro cúbico Y hay que protegerlas de los mercachifles Los Jabillos y los Mijaos valen nada. Los cortan y quedan una suerte de puños Enterrados, como las garras de un loco Heridas abiertas a nosotros A los que vivimos donde yo vivo –raíces como dedos muertos sembrados en nuestra madre tierra–

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Pero no se engañen No es una come-flores quien habla Tengo licencia poética Mi licencia me obliga a denunciar culpables Los culpables son quienes conocen el precio de nuestras almas Sobornan ángeles Y dicen amar a Venezuela, a su naturaleza QUIERE A TUS ÁRBOLES, QUIERE A TUS PARQUES CONFIA EN VENEZUELA dicen Y desde sus carteles fructuosos nos sonríen: pájaros, mariposas y árboles con caritas de Disney, muy reídos con nosotros: Sus clientes. Y pienso y digo: Vacío, vano, oquedad, desierto... Y pienso y digo: Esto apunta al dinero Al poderoso caballero, disfrazado de buena costumbre. Todo apunta al YO, al ESO ES MIO al YO TENGO, al YO QUIERO Al YO GASTO, al YO MATO Y ha llegado el tiempo de cerrar el poema Y mi licencia es poética, No es licencia para matar, sino al revés Ahora es cuando hablaré de Venezuela: La Entrañable. La Radical. LA QUE VIENE Entonces, sobre aceras con chaguaramos muertos –naturaleza humillada– Pondré nubes de guacamayos, insectos y vida. Tengo licencia poética (2007)

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Benito Mieses

Maracaibo, estado Zulia, 1958 CARTA ABIERTA para lo más tuyo de un verbo destruido, pero nunca derrotado “Váyase con su país, con sus amigos” me decía desde las últimas arenas de un desierto que entorpece las neuronas pero uno está más cerca del país de los amigos no de la novia que le pide medir el tiempo entre el atol de la abuela y una tranquilidad que a fuerza de reclamos se convierte en cacareo y resulta que uno tiene una novia tan bella, tan simple, tan ahistórica que le gustan las novelas rosa donde nadie hace el amor. Y manipula con su candidez e inocencia para alargar el aburrimiento de las tardes. Pero ella no tiene la culpa, tan bella tan dulce, tan pequeño burguesa, tan colegio de monjas y yo monstruo antropotírrico caribe deseoso corporal que me reto me exijo porque soy calle de muchos vientos. habitante de oscuros callejones donde el vicio muestra otras enseñanzas otros códigos y la calle resuena siempre como un río indomable en las arterias 226


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en el corazón pero uno tiene una novia bella hermosa como un diamante en bruto que no acepta los cortes del joyero y teme a la noche a lo inseguro como siento esta fugacidad frente a su anhelo de permanencia tan hogar cristiano y recuerdo su evasiva pero ella no es responsable de tanto saco de huesos tan bien formada tan pacata pero se abre mi corazón en el costado y pide mi cuerpo unión serena y clamo, clamo, clamo por verla a pesar de los tabúes y uno desea a su novia que no acepta a los amigos que vienen a soliviantar mi corazón ahora entre ellos (pero solo, si) canto para ver el día entre vasos de alcohol y humos densos este respirar el blanco que me anima y abrazo feliz a los amigos con esa compañía que te marca que va al fondo del corazón que te indaga te pregunta te fustiga, tan mirada de raíz tan bello envión pero recuerdo a mi novia y el corazón tiembla, palpita el cuerpo se estremece y ansía desbocado pero es difícil hacerse cuerpo o pensamiento con un miedo feroz en los ropajes pero te adoro seguro que te adoro 227


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y todo este tiempo se hace largo sin tus rabietas sin tus celos y un hueco producido por tu ausencia es capaz de anhelar otras ausencias y debo decir adiós a los cantos de amor refugiarme, no en ti, si no en la tormentosa cadencia de un bolero leer a Bukowski, Cardenal, Cavafis, la Biblia en fin hacer resurrecciones en la biblioteca para olvidarte para borrar tu imagen. y sentir con profunda tristeza que no te tengo pero que ese país que tú niegas existe y esta luchando más allá de los papeles y de los sueños individuales que se mueven entre los carros, entre los gritos, se pasea por el barrio, la avenida emerge como una ola de rojo florecida y ya vuelve el gallo y anuncia un despertar de gestas desde hace tiempo adormecidas y viene vibrando el canto en mi garganta y hace de mi país un cuerpo amado, tan amado como el tuyo y decirte que no hay mentira que no hay cosa en mí que tú no sepas y escudo mi fragilidad en estos cantos que te nombran pero ahora no sé qué hacer conmigo después de tanto veneno, tanto alcohol, tanto dolor en la nariz, en el aliento el corazón. Me cuesta entender que un leve sobresalto mande al diablo nuestros sueños y duele la ausencia de lo que ya se hacia ausente esos besos, esa caricias, esos ojos 228


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y nos toca fuerte la falta de un amor o una costumbre. “Váyase con su país, con sus amigos” me decía poniendo el acento en los años recorridos Y mira hacia atrás como la mujer de Lot y no encuentra el instante en que su corazón partió tan lejos. Y ahora insisto en leer a Sabines, Mario Rivero, Jaramillo Escobar, para arrojar luces sobre el amor ardiente pero la resolana impone un ritmo difícil de aspirar porque es tan poco este vivir o soñar a cielo abierto y verla a ella tan bella tan leve tan sin preguntas y no poder borrarla sin que caigan una a una mis migajas mientras voy a la mala por las calles rompiendo mis narices con la nieve y a veces hace falta un golpe de la piedra pero ella es una niña que su ignorancia protege del mal de este amor malo bellaco triste de tristura del Chino y de Vallejo y los enviones del deseo que se levantan sobre el tedio de la tarde pero esta tarde es más triste que todas las tardes más allá de las pobres tristezas familiares pero uno ama a una novia que ya no tiene y el corazón se va ensanchando de tristeza con ahogos y temblores y esas ganas de plegarse en las esquinas pero esperamos demasiado y la distancia es la distancia y la flor no perfuma ya los días voy entonces sin nada 229


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sin resguardos sin cobijos sin esperanzas que me alce a seguir batallando entre las calles de un país que se levanta y hace colectivos los amores y esperar que en una esquina me encuentre de nuevo el rostro amado más cerca ya del país de los amigos con sus luchas y las mías en misma dimensión y misma fuente y volver a recibir la noche como un manto protector de los amores. (2007)

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Isabel Rivas A.

Maracay, estado Aragua, 1958 POÉTICA Te concibo con todos mis sentidos Con un toque de sentimiento Te nutro en días de sol En tardes de lluvia En ocasos pincelados de violeta y rosa Naces a la vida Te echo al mundo A librar batallas Hablas en mi nombre Con palabras sencillas Tocas el alma de quien te escucha Y sé que darte forma No es en vano

(El acto y el lugar de la poesía, Manuel Cabesa, 2002)

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César Seco

Coro, estado Falcón, 1959 EL VIAJE El cielo de la noche. El último de los cielos. El claustro es una fiesta. Cuál de tantas luces es la que al pan del amanecer hornea. Voy con mis ojos hacia la costa. Tanto sudor borrado por la espuma y la arena plácida donde un cangrejo abarca el infinito. Levedad invisible de las rocas. Amo este país. Amo su silencio perdonable. A esta hora las autopistas son tan solo un rumor ronco. Viaja la comida. Viajan las tantas cosas de mañana. Calientito va el periódico con las noticias que a unos alienta Y a otros hace apostar el corazón. Señor, tú conoces el candor de mi vigilia. Sabes que sólo espero tu luz, perplejo. Trabajo para que la angustia no me derribe. (2007)

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EL PAÍS ENFERMO Así como está Así no lo quiere nadie Con su bola de trapos sucios No lo quiere nadie Con un pelero en los dientes Con el labio roto y la sien dolida Vivo aún No lo quiere nadie Con su sortija de oro al dedo Y un tabaco negro guindando de su boca No lo quiere nadie Así Con una historia encima Quemado como va Así no lo quiere nadie Con la vida bocabajo Así Así no lo quiere nadie Así se lo van tragando las esquinas. (1994) 233


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Juan Antonio Calzadilla Arreaza Caracas, 1959

POEMA A VENEZUELA Venezuela, jovenzuela portezuela de mi rima pobre por donde sale mi voz exhausta de los gritos pardos esas glorias pobres de libertos amantes Qué puedo yo decir con mi pobre voz y mi consonancia sin Liceo sin Silva agrícola ni criolla ni Academia ni odalisca a los pies del sultán incendiado por las llamaradas de Semana Santa Oh Venezuela yo quisiera más bien agarrar la bayoneta de La Puerta y morir alanceado en La Victoria que balbucear la pluma del bochorno sobre papeles volátiles y torvos Dame una lanza de lancero y lánzame sobre una andina pampa Venezuela, jovenzuela, portezuela de la gloria coronada de piel zamba Dame a los pardos más despreciados que no se crean poetas dame un paso de Los Andes dame la batalla de Ayacucho dame un abrazo con Vallejo en la llanura dame la libertad de la Primera República y dame una Angostura encendida en un clamor de llamas 234


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Dame una pizca de libertad conquistada sin profesores, sin burócratas, sin poéticos farsantes dame una sabana surcada de crines dame llano / dame lanzas dame cumbres / dame mares y navíos / y un vientre inagotable para nacerte y nacerme entre las dos eternidades del Chimborazo Venezuela pobre de voces pero rica de sangre un día tu grito de poemas pondrá un pie en el Ávila cundido y otro en el Potosí argentado. (Abril, 2007)

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Yldefonso Finol

Moján, estado Zulia, 1959 PATRIA Patria Mía. Desde que supe del duelo prematuro de tu aliento No he hecho otra cosa que cavar con mis dedos la honda historia de los gusanos Dar muerte con mis labios a la conquista Matar a fuerza de arrullos las torturas Destruir con mi entrega las murallas Las sórdidas paredes que limitan mi llegada a tu sonrisa. Patria, Amada. Yo te llamo Patria como a todo lo que amo Con una bandera de sol te calmo el frío y te beso Con una bandera de mar te abrazo y te protejo en mi vientre Con una bandera de sangre me entrego sin restricciones Yo te llamo Patria y escondo tu nombre para que no te vean los peligros Y expongo mi pecho y carnes ante el dolor que te apunta y te adoro con mi amor perseguido en la irregularidad de las estrellas del océano en la tempestad que ardiendo deja plumas, hojas y arena regadas por toda la intimidad de tu cuerpo hambriento Como la soledad que duele dentro de la soledad Te llamo Patria para dejar constancia sembrada de mi muerte cuando me alejo Patria, Hembra Que Viene. El cielo quiso ser tierra planicie orgánica Monumento al andar de las semillas

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Así bajó estrepitoso abrupto vertiginoso Y fue sorpresa hallazgo de lo inesperado De lo que sólo anuncia la sed bajo la lluvia Un lamerse el mar la piel de los volcanes Vino el cielo sirena nácar estrellado La luna besando cascadas de la noche Azabache colgando del azul sobre la espuma Vino y se derramó en garrafas sensitivas En gargantas ávidas de oleaje Millones de pistilos cargaron la noche equinoccial Cuando un par de hipocampos se pintaban las alas de arco iris para tirar la nave de la premonición Vino y se trajo los alientos de la selva cósmica El cantar de los asteroides Y un zumbido de ecuaciones astrales Que anuncia el camino De las causas que comienzan (2007)

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Marissa Arroyal

San José de Mayo, Uruguay, 1959 GUARAIRA REPANO (Fragmento) Rosa del Ávila Ligero nido de coral con pájaro de luz y aire Galipán De la noche sólo queda el brillo de la luna en la azucena A la sombra del Ávila Por encima del bullicio de las estaciones del metro en silencio la montaña índice que señala 238


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El araguaney Al retirarse la niebla la serran铆a se descubri贸 dorada (2006)

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Eleazar Marín

Irapa, estado Sucre, 1959. ELEFANTE Mi mapa se levanta en un solo pie y tiene cola Ser imaginario, en cabeza de soñadores compulsivos Puede ser la copa derramada Una ametralladora La antorcha de la historia: abajo esta la selva húmeda y humillada Arriba el mar y su corte de islas, asiento antiguo de saqueadores La cordillera, trompa franqueable e invadida a pesar de su impresionante verdor, es azotada Y nuestra eterna cola Esequiba expropiada sajonamente, no nos habla. En el lomo las cuatro estaciones no bailan con la rosa de los vientos Los puntos cardinales señalan inmensas puertas por donde transitan mineros ilegales, lluvias amadas, vaguadas asesinas, contrabandistas, bandoleros, manadas de gente que disparan a tus pies, a tus costados, con buena o mala intención También, las buenas personas a expensas de lo imprevisible. Dentro del tricolor se mueve la vida variopinta: ricos, menos ricos, pobres, más pobres Los cerros colmados de ranchos que por las noches titilan como un pesebre Algunos turistas al verlos tan bulliciosos y lumínicos imaginan que son un atractivo creado por diseñadores ingeniosos 240


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No pueden creer que dentro de la luciérnaga la vida se quiebra al destapar una botella y que la pólvora es el perfume de las noches Abajo en la ciudad transitan implacables los carros, con su concierto de timbales Veo en los ojos torvos del mendigo, en la altivez del policía, en la india que pide al detenerse el tráfico derrotas antiguas Un niño tiene la cara embadurnada pero se vacila su infancia Soy testigo y me inmiscuyo: ha vivido un antiguo letargo parecido a la muerte, las manos de quienes lo arrearon se mancharon con su sangre, pero restañe sus heridas y truena con la trompeta de los ángeles, aquellos que sigilosos descorren la cortina de la noche y le ven el brillo de su pupila delicuescente y pura, por estos días la nobleza se debate, un terrible olor a fieras le encrespa el lomo mineral, pero repuesto del ataque se incorpora y comienza su marcha de máquina amorosa a despejar la maraña y abrir caminos para días radiantes. Así, el elefante decidido se hizo poeta creando su canción del musgo viejo en su diente. Del cuerpo florecido una piel fresca crece y provoca pintarlo de arco iris En estos días mezclamos la paleta y sobre nuestro atestado croquis comenzamos a bocetear la orquídea, y un turpial que cante sobre un árbol ¡estamos en abril! Nuestro amado animal no irá pesaroso al cementerio, lleva el paso seguro de quien ya soltó amarras. Allí va envuelto en su himno de estrellas antiguo y amoroso. Libre será a pesar de los fieros. (2007) 241


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Leonardo Gustavo Ruiz

Barinas, estado Barinas, 1959 BARINAS Caen los puñales de la tarde en la cama de las reverberaciones, vena que resuella fuera del cuerpo; las casas antiguas rechinan, y donde nací ahora es otro lugar donde sigo naciendo; el vapor se prolonga y, cerca, el río tiende a la circulación de un áspero deseo. Revisito las calles, la impronta del calor, los balcones que ya no existen por donde me asomo con cautela a ver a quienes disparan a uno ido ya; reconozco el espejismo, no la historia –la verdad siempre irreconocible– la crónica de esquina, la sangre allá en la acequia, las máscaras de la fiesta, los locos, no los yelmos abotargados del linaje. Pero en el espejo no veo sino lo que el muermo se llevó hace siglos. Las casas siguen paradas de milagro bajo el asombro de quien no cree en milagros. Las tejas y el cinc son páginas cuyo brillo me ofusca, cuyo resplandor me pone la piel de gallina. Las mismas casas y la misma historia –o el espejismo de los títulos nobiliarios aquí y allá–, oropeles de tedio para cubrir heridas del alma. Y el río que un día cobrará las ofensas. Rifles, humo, el tiempo congelado en su film, Las siemprevivas en las tumbas o en la orilla 242


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del caño de Las Ánimas, los otros esculpiendo el reflejo, la campana horadada que tañe y crepita, que tañe y crepita.

(Fragmentos de un libro del poeta perdido, 2004)

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Edgardo Malaspina

Las Mercedes del Llano, estado Guárico, 1959 EL ORINOCO Aún dormitan las aguas del padre de los ríos y destella la luna sobre el paisaje arbóreo sus rayos pálidos. Sobre la calma divina del caudal nuestra curiara navega suavemente. En éxtasis observo el mítico espectáculo de la naturaleza agreste y silenciosa. Sueño y veo a los dioses de la eterna noche en tropical y voluptuosa orgía tejiendo el pensamiento de la estirpe. Un arrobo ancestral acomete mi espíritu. (2007)

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Cristina Falcón M.

Valera, estado Trujillo, 1960 XXXI Seguramente no me verían pasarían a mi lado viendo al extranjero. Los niños de mi calle no saben quién soy no saben que conozco el solar donde guardan celosamente los sueños que ese hueco en la pared es obra mía no saben que conozco la viga por donde se llega al otro lado. Creen que vengo de lejos con un mapa que allí he de volver. Si pudiera les diría pero ni quiero ni quieren porque al final empuñan el cetro de las verdades blanden el acero más hiriente. 245


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Así que recojo la memoria un poco menos íngrima recargo el zurrón que me da sustento para irme sin mapa que allí he de volver.

(Memoria errante, 2007)

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Luis Delgado Arria Caracas, 1960

VENEZUELA para mi madre hoy en día es básicamente un propósito de faenas domésticas y de dulces, otro de arcillas y un último de cargar, obsequiar de cuidos y mimos a Oriana, su última nieta para mi padre, primordialmente, velar por los hijos y los nietos y los sobrinos, jugar dominó, ver TV y ultimar dos o tres libros para mis hermanas, atajar deudas, urdir encuentros y trabajar por un sueño a la vez terso y saboteado de revolución para una buena parte de mis amigos de infancia y juventud una llaga, una oportunidad perdida una congoja un timo

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para la otra parte, un brío, una visión y una quimera entintada con resabios de la lucha de los 60 y, sobre todo, un desagravio histórico contra dos largas (casi interminables) décadas que se nos tiró como perdidas para mí, una mezcolanza de edades entre dromedario, león y niño: digestión, combustión, proyección, metamorfosis de mí, de la familia, del sueño, el país, la política, la revolución, las artes y los hábitos y céfiros y afeites –nuevos o vetustos– de astucia de banderas insignias presentes escudos pasados poemas presentes piedras futuros ojos zumo de himnos (2007)

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Miguel Mendoza Barreto

Caicara de Maturín, estado Monagas, 1960 Tus rejas y las rejas de tu casa impiden mis manos impiden mis piernas cercenan mis labios y mi sonrisa no puede colarse entre sus garras pero no son tan menudas para que mi amor no entre con la brisa ni tienen un techo tan amplio para evitar mis aguaceros Del lado externo yo espero desde hace mucho de lado adentro tú estás sola y te vas habituando a más soledad tú estás sola entre tu pueblo tú estás sola entre tu calle tú estás sola entre tu sangre tú estás sola entre tu plaza tú estás sola entre tu pelo tú estás sola entre tu boca y has empezado a creer que eres feliz en esa soledad Las luciérnagas de mis ojos alumbran tu jardín a medianoche yo duermo allí sin que lo sepas duermo y nadie impide tus piernas tu boca se me viene y besa todos los campanarios de mi cuerpo tus manos destrozan las rejas y entonces toman mi corazón y lo colocas como prendedor en tu solapa 249


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tu pelo, baja por mi abdomen me rueda areniscas interiores desde hace tiempo sedimentadas en mi insomnio yo beso tus manos y tú me engulles yo muerdo tu oreja y tú te siembras alucino y sigo grito pero entre tus manos soy un barco atracado y entre tu boca una fruta mordida ya sé que tus senos vienen descalzos ya sé que en tu ombligo hay una casa con una cama en el centro donde se acuesta el sereno con mis labios anochecidos ya sé que las palmas de tus manos me conocen me preparan me humedecen me suavizan hábilmente y luego lames todas sus puntas parecieras pensar de qué material estoy hecho parecieras buscar nuevos sabores en tu experiencia sabores parecidos en tu pasado finalmente te acercas besas profundo y seguido mientras aprietas entre tus manos. No hay reja alguna entre mis sueños No hay rejas antiguas entre mi insomnio. (2007)

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Gonzalo Fragui

Mucutuy, estado Mérida, 1960 FÁBULA a Enrique Mujica En un país cada vez más lejano un crítico decidió declarar a un amigo suyo el poeta más importante de ese país Pero otros poetas de ese país protestaron Hubo entonces que declararlo el poeta más importante de la ciudad Pero otros poetas de esa ciudad protestaron Fue declarado entonces el poeta más importante del pueblito más lejano de ese país Pero otros poetas de ese pueblito protestaron Así se le declaró el poeta más importante de la aldea más lejana de ese pueblito Pero otros poetas de esa aldea protestaron Fue declarado finalmente el poeta más importante de la cabaña de la colina más distante de aquel cada vez más lejano país Pero en esa cabaña había un perro que ladraba a la luna (La hora de Job, 1997)

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Hermes Vargas Caracas, 1960

He andado de niño las mismas calles todas recorridas He mirado sus mismas estatuas ecuestres apostadas sobre el mismo suelo desolado de plazas cubiertas con gentes sin rumbo en círculos andando Sus calles me han apasionado de ellas la luz he percibido No hay una esquina donde no sea reconocida mi sombra No hay más ciudad que la que he construido en ella habito sólo yo que le conozco de cerca. (Aghadir, 1997)

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Simón Petit

Punta Cardón, estado Falcón, 1961 EL CORAZÓN DE VENEZUELA Este país que es de todos –así algunos digan que no– comienza a latir tan fuerte como corazón enamorado, como no sé qué sin explicación que reconocemos ante el amor. Este país que es de todos –así algunos digan que no– corre alegre por pastos con el corazón en la mano. Como caballo que trota al paso de sueños y colorida bandada cruzando frente gozosa estampida. Y es como viento y agua clara, como río y cielo azul, como monte y mar abierto, es decir que es inmenso y hermoso. Que sólo renacido en cautiverio forja destino impulsando su vuelo. Aleteo y planeo. Ansia de vivir como Sol, brillando para todos, en la gracia del aire, eternamente. (2007)

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Héctor López

Barinas, estado Barinas, 1961 VENEZUELA Sobre un río, lago mar de esperanzas reconstruidas flota, gira, va una barca –medio rota– resistiendo la noche Era en la magia, el secreto, la maravilla evidente, cincelada en su forma bajo el fuego y la memoria. La alquimia de los sueños, como versos, construyéndose en las calles ardientes de un país que se busca y no se encuentra: ni en las manos, ni en los rostros, ni en las palabras de sus hijos. Sólo reconoce un pregón que desde muy hondo viene recorriendo la historia y reclamando deudas, como un fardo de injusticias, bajo un olor a tierra mojada y fértil en un aire de mar, de llanos y de montañas. Lo otro es el desierto, el desencanto como piedra molida que nos inunda los ojos y nos asfixia. (Peninsulares, 2003) 254


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Argelia Malaver

Cabimas, estado Zulia, 1961 11 DE ABRIL El que tenga oídos que oiga Amanecen los mechurrios silentes y apagados Confusa nostalgia en la mirada del mar sereno Las ondinas se asombran del festín sobre ellas por los sueños y esperanzas paralizados en la incertidumbre del niño transeúnte de una marcha sin por qué Despierta mi conciencia un cañón de odio y oquedad en la plaza del parque. Qué ironía confundir Libertad con tiranía. Lo digo desde el hondo y profuso resonar de mi mega-alma inquieta esperando el estallido del grito Libertario del Padre. (2007)

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Roger Herrera Rivas Caracas, 1962 PAISITO (Fragmento) Se dice que desde el lomo de un caballo se puede otear el paraíso; Que los Moros en sus alforjas trasvasaron Mauritania y un día el Bósforo abrió Sus costas de dagas insinuantes en cada ombligo Indo… Voz de preñadas elefantes camino a Sumatrha Más allá en los bosques del alma hemos sido presas de pechos agitados y relinchos; como si fuese una cámara secreta la vida se abre sus páginas y demora la letra surcada En oriflamas, sólo para probarnos desde las estepas, que el polvo de los cascos anuncian el Degüello. En el albur donde prolijas las asanas se abren los samadhis del cielo En un azul erigido en la peste desde los barcos al sanatorio: todas nuestras huellas a más de las heridas (carne humana traficada en pos del misterio) Y es Aghadir la puerta al mundo binario del hígado, donde la respiración palpita En los yoguis sedentarios, purgados en Buda en pos la rueda gira y cada exhalación Los fluidos espermáticos del Chakra. / Os oigo en mi mundo interior es el Dios que me devora. Noches tórridas de los antiguos sánscritos y el Karman. He aquí los samsaras y el círculo del rosario y la noche penitente Y el agua bendita y las dagas de los beduinos y andaluces transmigrando el Ganges de mis sangre que es la fuente de todos los perdidos los no nombrados Los castrados los invisibles los degollados. Por ello esa peste que Soy, rinde culto a la locura en el incendio sin 256


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fin de la llanura Hijos de los soles negros, caminamos al poniente al sacrificio De ser todos confundidos en el Uno. De vivir la muerte en los amaneceres, en el aire frío que cruza la ciudad, desde el cabo hasta Caracas. De Marruecos al Vichada, solo los que se oponen sobreviven a la penumbra, somos místicos y magos, putas y cabrones. Asesinos, delatores Que de ser la gloria libertaria en las Américas también lo fue en la infidencia. He aquí mis mándalas. Somos y por ende, pensamos Y no es dado el grito y la abulia en los pesares. País de cartas gitanas edificadas desde la memoria y la arena, en el túmulo Se alzan varias columnas, unas naves suaves de delicadas tensiones, dos Archivoltas tres rosetones una campanario …y el ábside de sombras y sus rezos matutinos… Este miedo que somos es nuestro imaginario convulso en los esquizoide Y arrobada en la neurosis colectiva del festín, tras el disfraz la vida y en la careta El laberinto de ser muchos y ahogarnos en la angustia de traicionar nuestra imagen. (II) Obrero, cubre de oro tu casa; haz del círculo el único privilegio: riega las flores magras de tu pecho; ama a tu hembra hasta el desafuero; no caigas en la tentación del leguleyo, no te juntes con senadores ni con la plaga que usurpa tu estancia. Campesino teje el manto de Maya en tu puerta, carga el ojo de un oripopo en el bolsillo afila tus dagas, al sembrar anegarás… los caños de palabras; la saliva del lucero unge Tu lanza. Todo es curvo en el universo, las ondas se explayan y recesan infinitas como el cáliz y la flor del loto está presta a ser bella tras cada pupila es oneroso embellecer la belleza, la na257


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tura esta presta a reclamarnos sus encantos somos magos más no dioses y en cada longitud de onda nos damos a sentir los pequeños remolinos planetarios de las emociones, el quieto de los malandros la estafa de los políticos. LA DESNUDEZ NOCTURNA, EL BRILLO DE LOS SERES EN EL Tai Chi en cada inveterado es como una mantis antes de operar profesar el Tao y la humildad se asoma a nuestras pieles sólo cubiertas de mastranto. Se perturban las cosas e igualmente los albores: liberada energía de los seres / El océano nos habla de un lenguaje bullicioso a la mudez catatónica. La gran masa de energía nos devora y retribuye, como la maquinación del ocaso somos esenciales invidentes de lo sido. ORGASMOS MÚLTIPLES COMO PERTURBACIONES DE UN ORGANISMO EN CONSTANTE RENOVACIÓN. Así es la galaxia de la vida el universo torvo que nos cubre y nos habita. (2007)

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José Jesús Villa Pelayo Caracas, 1962

SEISCIENTAS LUNAS PARA ACOPÁN-TEPUI [leyenda/tela] Seiscientas lunas [de luz de fuego] sobre la boca del Acopán-Tepui. Seiscientas noches / [Iridiscentes] Seiscientas risas de ancianos. Y círculos. / [Amenazándome] Seiscientas arpías que imagino [en la víspera] de cenizas fatuas, con el cielo de Kukenán-Tepui al fondo, como si fuera mi sombra. Seiscientas armas de incienso. Seiscientas danzas de niños sin destino. Seiscientas batallas [displicentes y perdidas] Seiscientas miradas [de cuencos y cuervos] [en el solsticio] Seiscientos días de hastío bajo este cielo de cortezas y droseras asesinas. Seiscientos gritos o gorjeos de cunaguaros o araguatos muertos [sobre las estribaciones] de esta noche cruel, en este río de gargantas y cabellos de ceniza. 259


El corazón de Venezuela: Patria y Poesía

Emilio Chirino

Coro, estado Falcón, 1962 EN LA NACIÓN DE LOS AUSENTES La soga sobre las brazas, tímpano y martillo, hechos polvo en la distancia. El territorio, habitado de otros ancestros ha sido empalizado, abatido en su andanza, de ello se señala a los relámpagos. Sus pieles, errantes de nubes, llegan esparcidas a la vigilia, al bajo imperio de la borra del café. Se aseguran que la noche, sobreviva a nuestro espejismo, a la memoria de la nación ausente. En ese callejón, cuelgan ventanas, el horizonte de agua tibia. Hubo el tiempo en la memoria, en que los ancestros, arrancados a tajo de piedra negra, a paso de látigo o pólvora, alojados en sus parajes. Despertaban Somos partes de nuestras pieles, habitadas de esos trancos, desde allí, en su duermevela Se dan al camino. Ayer, en la memoria de inmigrancia, de errante sobre la piedra El sueño, da vuelta a las montañas Sin viento y bandera, en redondo por el barrio, veredas o cunetas, la sonrisa extraviada en el alcanfor. 260


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El poema se extravía en ausentes, No da con la piedra Va por sus gestos, señales en el sueño… (2007)

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Nereyda Pérez

Lagunillas, estado Zulia, 1962 VENEZUELA SIGLO XXI Hoy puedo decir que vi en sueño la esperanza hecha sangre y me hablaron de febreros Mi intimidad se estremeció con una bala perdida Viví todo el terror del acoso y ya empezaba a ser normal, cotidiano y hasta ajustado apenas la sobrevivencia. Se me olvidaron los nombres de los muertos pero no pude olvidar el rostro de los jóvenes casi niños sacrificados en aras del amor Cuarenta y no sé cuántos siglos para comenzar a caminar Descubro las cuadrículas de mi piel que se endurecieron arando este camino igual que muchos rostros anónimos nadie me recuerda y no me importa si ni siquiera usé mi nombre por “medidas de seguridad” ¿Quién me puede recordar? ¿Y a quién le interesa? Las insignias están en mi garganta que no cesa de gritar ante la injusticia Llegué tarde a los hippies 262


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Llegué tarde a los Beatles Agarré el último coletazo de la guerrilla Ahora estoy en primera fila en la elaboración de este sueño. Recorro las calles de cara al viento Me encuentro con mis ancestros Sonríen Porque esta primera fila Nadie me la quita. (2007)

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Tarek William Saab

El Tigre, estado Anzoátegui, 1963 MI PUEBLO ES UN TREN QUE A MEDIA NOCHE PASA Y RECOGE A LOS CONVIDADOS Como un oculto milagro vimos los años celebrados en silencio pudo alguno asirlos el viento El pueblo que soñaba fue noche guardada en los rieles Orilla de un árbol solitario donde vienen los vencidos a dormir su nostalgia Tren altivo mi país acortando el paso de las furias tambor alzado en la intemperie alegre de sonar (Cielo a media asta, 2001)

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Gregory Zambrano

Mérida, estado Mérida, 1963 PATRIA 1989 … nadie sabrá cuántos fueron los caídos Pero sí cuánto duelen las ausencias… corre un hilo finísimo garganta abajo cada centímetro duele se hace largo cada migaja se entinta rojo sangre púrpura atemporal espina dorsal de mi patria ¿cuántas lágrimas llenarán el vacío que dejó tu corazón? Ahora sabes que habrá un febrero aciago punzando en la memoria. (Los mapas secretos, 2005)

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Arnaldo Jiménez

La Guaira, estado Vargas, 1963 MAR Y EXPLOTACIÓN somos mar a nosotros han llegado todas las pieles y con ellas se han pintado nuestros barcos un oleaje de rostros nada preciso todo en movimiento de mareas incansables nos forjamos en los moldes del mar arena nuestras vidas coral nuestros pasos profundidad y llanura el asombro que nos viste amarras de latido unen los saludos en una faena interminable para sacar los peces atados por la insistencia de la vida arrumados en las tablas de la muerte un pueblo que lava su alma en los puertos y vierte en alta mar las costras de sus heridas somos yacimiento de cuerpos nos extraen las fuerzas nos dejan sin ganas de vivir el dinero se ha convertido en respiración y el cuerpo en una caja para guardarlo eso también somos con los adjetivos del niño asesinado en las marcas de los zapatos y los episodios donde fracasan las creencias y los cuerpos aislados en la compra los cuerpos producidos en series haciendo lo mismo sufriendo de la misma manera 266


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comiendo de la misma manera compartiendo el sistema de cárceles donde trabajamos amando de la misma forma vistiendo lo mismo muriendo de la misma manera y todo ello llega por el mar el mismo mar que nos ha permitido nacer y alimenta las venas del país el mismo mar que combate silencioso regalándonos una forma de tiempo que no logra cristalizar en el reloj de la cotidianidad tiempo en oleajes que viene y se devuelve que rompe en nuevas espumas y bota lo que le hace daño mar y explotación eso somos. (2007)

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Críspulo Chávez Villavicencio Vela de Coro, estado Falcón, 1963

PATRIA La patria no es una noción tal vez un arcoíris que muere a los pies de un héroe quizá el fuego en las manos de una matrona o la conseja del cristofué cuando zarpa el marinero o el llamado del lugar donde se nace la sangre que se vierte para nuevas ideas los huesos que nunca descansan bajo tierra la sencillez y certeza del concepto del obrero las manos que se juntan tras un silencio solidario o es lo grandioso que tiene un hecho cotidiano y el árbol y el camino y el destino puede que sea esa manera de abandonarse con la certeza de no reconocerse vencido o es el relámpago mismo de los ojos de Bolívar o la crepuscular ascensión de Sucre en cada tarde quizá nuestra vergüenza por los parpados infantes que se cierran y esa llama que cruza los destinos de los mártires la tormenta en el espíritu de quien no se doblega los cristales rotos tras la ruptura de los dogmas y el pincel sencillo del artista anónimo y los testimonios que no se dieron pese a las torturas y los hombres celestes que no se acobardaron y las mujeres tierra que curvan sus espaldas con orgullo o es la fragua donde es posible hacerse a sí mismo o esa memoria que tienen los ríos cuando nacen y la espera perturbadora del mar donde la tristeza se muere sola frente a la esperanza la patria es por lo general algo indecible pronunciado sólo cuando se ama y que no es posible cargarlo sino se carga fuego en el alma. 268

(2007)


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Celsa Acosta

Coro, estado Falcón, 1964 ESCRITOS DEL HABLA Mi padre era un ángel con cabellos de pelusa hablaba una lengua particular decía montaña y cada letra venía olorosa a bestias a ríos a monte En sus manos las marcas de un país años que la memoria desgarra y ofusca años en que la tierra huérfana de refugio sin lugar de sosiego para el hombre buscó la otra orilla sin descanso bajo el peso del hambre y el desamparo bajo el miedo de huesos y carne así mi padre se hizo hombre de allí su afán de ahorro manía de anotar el centavo, el real o el bolívar dado por la compra de un racimo de cambur o dado en las manos de sus hijos de allí su precisión de guardar lo necesario para días austeros leía periódicos y veía los noticieros 269


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al otro día hablaba de un país salido de la memoria parodiaba el discurso político con los cuentos del mercado las bromas a carniceros y yerbateras

la renta petrolera venia con punta trasera recién cortada, la crisis del Medio Oriente llegaba con la ruda amarilla y el rabo e ratón, el discurso del presidente en la OPEP caía como el hombre asesinado de navaja entre Isla y Libertad, ¿era otro país o el mismo del 12? atrás los caminos para llevar la carga atrás el país de unos años marcados por la trampa el espejo dorado bocabajo no hay rostros sólo unos ojos que albergan la pena y el desamparo. Vinieron otros días padre y tú con ellos andando entre el tabaco y tus chacaritas aún con tu contabilidad de bolsillo, eran días cansados entre tantos cuerpos de olvido la perdida se hizo cotidiana y se albergó en los rincones debajo de los puentes, en las aceras, en el rostro de mujeres y niños en las manos de nuestros hombres, en los sueños de todos hasta en la guarda de mi ángel… 270


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otros días y los mismos cuando la enfermedad ya era presencia conocida poco importaba la noticia los mercados y su Bolsa los atropellos del imperio la decadencia del capitalismo el bloqueo a Cuba la Bella la caída de otro mundo o la mudanza de la casa de hierbas, verduras y carnes al sureste de la ciudad o más acá y aquí nuestra gente dándole campanadas a la conciencia corriendo entre reces, muertos, bultos de comida saltando entre disparos y machetes sólo imagino tus ojos en esos días ahora el espejo recuperado del estanque ahora tu aliento bajo el ronquido pienso en estos días de mi país pienso en ti padre sabrás que la siembra aún no recupera el sueño el rostro ha ganado la sonrisa del alba el transito tiene atajos, piedras y zanjas los pasos buscan la huella propia el hueco en la pared lo ha tapado un clavo el hueco en la mesa 271


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lo ha tapado el otro que conversa conmigo este es otro y el mismo país tuyo padre ya el espejo busca tu sonrisa. (Junio, 2007)

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Gonzalo Ramírez Caracas, 1965

TE LLAMAS REDENCIÓN Aquí estás tú: Venezuela. Ganar, ganar la voz para nombrarte. Te llamas rosa de todos los vientos. Siempre te busqué en mí mismo, con el más desgarrado amor, y, ahora, aquí estás: pintada toda, toda, de Pueblo. Revelada como Viento del Pueblo. Transfigurada como epifanía cotidiana de todo un Pueblo. Y el Padre Cantor dijo Patria para llamarla Buena, Bonita: su canto vuelto ofrenda era la anunciación sonora de tu despertar. Digo Alí y te estoy nombrando Venezuela. Como Atahualpa, sí, hoy tengo tantos hermanos, tantas hermanas, que no los puedo contar. No acabaría nunca de contar, de enumerar. Aquí estás, sí, y te siento nacer en la voz de mi padre viniendo desde la infancia, convocando la presencia de Bolívar y haciéndola tan cercana, tan íntima. 273


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Sea la luz, tu luz: Patria, Matria, Fratria. Sea la luz, viejo Lobo, una luz de resucitados. Te llamas encrucijada de todos los encuentros. Decir Venezuela es decir todo, todo, de nuevo. Es la dificultad de decir por primera vez para que el día siga siendo día. Es la necesidad puntual de desdecirse para poder nombrar con ternura. Te llamas viva memoria de todo el sufrimiento humano. Para decirlo con Jorge Enrique: por ti me voy a aprender la esperanza como una lengua antigua que olvidé. Una lengua antigua que se está haciendo nueva. Una lengua sin edad que es de ahora, de ahorita mismo. Y cómo olvidar aquella enorme iluminación: sólo no es dada la esperanza por aquellos privados de esperanza. Es así, Walter, aquí y ahora es así y estás con nosotros para comprobarlo: son los privados, los despojados de esperanza, los que la están forjando, reinventando, creando.

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Todo comienza con tu nombre: Venezuela. Y no, no es en vano que hemos sido esperados aqu铆. Te llamas redenci贸n. (2007)

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Wafi Salih

Valera, estado Trujillo, 1965 LA AUSENCIA PUEBLA LAS HORAS con piedras pardas, grises, melancólicas, hasta dolerme. He nacido continuidad de la sombra viva, devuelta en cualquier parte. Aspiro el matiz alucinante de las nubes ambarinas. Textura de monóxido en la piel de la rosa, sin cesar agita sus pétalos sobre la compleja, sólida y cruel arquitectura. Esta ciudad crea brumas: bien pudiera llevar mi nombre. * LA CASA ES UNA PALABRA que regresa. La deletreo en lo mejor de mí, flota se extiende con un gesto de amor desconocido. La oigo, me interroga con arcadas de luz y me lleva como una hoja en el aire. (2007)

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Yon Jairo Ballesteros

Barinitas, Estado Barinas, 1965 CATAPLUM A veces forastero A veces hechizado aquí vivo aquí he vivido siempre cataplum cataplum cataplum pero no, yo no voy a llorar esta vaina si este país es una infamia si este país desploma... Si este asedio me friega me excomulga me sufre me muere... si desluce las letras si saca el sombrero el garabato si muestra banderas incipientes si retuerce los ojos... si me deja sin alma si llegan ellos y dejan una tierra triste en el poema digo, si vienen esos muertos perfumados y me convierten en un perro para morder los trapos sucios de esta historia... sino viene sino llega un correcaminos con sus botas mojadas de sudor a romper este correo: me olvido de conceptos de preceptos divinos de adivinaciones de advertencias ilicititas: me vuelvo obsceno vomito toda la brujería del mundo me quedo solo entre hilos de lluvia (lejos) más lejos que nunca cataplum cataplum Me vuelvo metáfora. (2007)

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Adriana Gibbs Caracas, 1966

BLUE STATION A William Osuna No cantaré batallas ni grandes amores. Tampoco nombraré al joven que días atrás pudo hacerme temblar con sólo mirarme. No hablaré del dibujo de una niña en mi cuaderno de notas ni prestaré atención al lector de Últimas Noticias, sentado junto a una mujer que lee revistas de moda. Hoy no me detendré ante la muerte de un estudiante a manos de un país ínfimo país. Hoy no puedo ser ni siquiera un buenos días. Como quien sale de un túnel para ver la ciudad que espera voy extrañando el asombro de los primeros besos la bestia suelta en la urbe. De Caño Amarillo a Santa Paula se funda mi más triste estación. (Parece otoño, 1993)

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José Pérez

El Tigre, estado Anzoátegui, 1966 PAÍS NATAL a Aimé Césaire Con hormigas lagartijas y cactus Horas felices costosos inviernos desholladuras cien mil llamadas por minuto sin vértigo sin velocímetros Mi país natal es melado de cascabel y espina de pescado en la arena de la playa con humores de tránsito de ventanas de antiguos edificios forzadas ausencias latidos de sol con intemperie y nidos de avena en la brisa como la espuma del mar Mi país natal desgarraduras. (2007)

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Morella Maneiro - Abaa`namié Ciudad Bolívar, estado Bolívar, 1967 VENEZUELA TIERRA ARCOIRIS Me unté jengibre y ají en los ojos Me habló el silencio, y dijo: –mi voz gobierna. Irrumpe, Waikaipuro cacique ancestral del Waraira Repano, de los llanos y selvas. Grita –“¡vengan a ver el último hombre libre de estas tierras!”. Gritos de libertad del bravo pueblo contra la corona española nos sorprenden desde el Ávila, la Vela y los llanos: Simón Bolívar, Miranda, / Sucre, Chirinos, Zamora. / ¡Son nuestros libertadores! Un grito popular de la gente olvidada en la historia despertó al Ávila: “¡Tiemblan los Amos del Valle!” Oí un grito revolucionario, / con un objetivo propuesto por un comandante Chávez descendiente de un mulato, un indio, un blanco, hijo de la diversidad, del color y de la luz. Luces de ideales y voluntades Pasaron frente a mi madre, mi familia, mis parientes Pasaron frente a gente diversa como él… Subí al Waraira Repano, gritando y llamando A mi madre tierra Caribe: Wayaana, Abya yala (Tierra de Gracia, América). Y gire mi visión hacia el norte oeste, vi, salir desde la base de la montaña una serpiente de siete cabezas 280


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apareció, un arco iris policromado, encorvó su cuerpo, bajando y mirando al mar dijo: –“rompamos prejuicios históricos y libres seremos siempre”. Giré hacia el sureste, vi la Chacakana (Cruz del Sur) Señalándome: ¡Vamos por el camino correcto! (2007)

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Javier Alexander Roa

Mérida, estado Mérida, 1968 MI PAÍS NACE TODOS LOS DÍAS CON EL ALBA En la frontera de nosotros mismos Velan nuestras sombras. Amina Saïd Mi país no es el que amanece en las páginas rojas de los periódicos ni el que trasmite los medios de televisión antes de dormirnos Mi país nace todos los días con el alba Sus hombres y mujeres empujan con fuerza el crisol del trabajo desnudan la ausencia porque la historia está escrita en las canciones de los primeros indígenas Ayajaa ka’i taseyuu / Chünü´ ü yonna juya / Spüna Ouktüsü Porque la historia es Andresote, Bolívar y Sucre o el señor que barre a esta hora las avenidas de Caracas porque la historia está en la arepa o en el miche callejonero de los campesinos del páramo Mi país es este que despierta volcado en movimiento confuso entre rostros y olores entre zapatos y alpargatas entre ungüentos trasnochados en la piel de los abuelos

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Porque mi país es este oloroso a cilantro a campo recién desyerbado a mazorcas azadas Vivo está el espíritu que nos lleva a la alegría El cielo de tanto limpio cimbra en el mapa Mi país es un relámpago que arrasa la incertidumbre Deberíamos avergonzarnos por volverle rancia la memoria Mi país cabe en el mercado del pueblo y en mi casa guardo un trozo para gritarle al mundo que aquí vive un hombre lleno de patria (2007)

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Maribel Prieto

Maracaibo, estado Zulia, 1968 EL BARRIO, MI PATRIA Mis zapatos rojos recorren el camino del barrio Marcial Hernández, con ellos levanto la arena y me entierro como en los Médanos, marea de agua petrificada, pisada escurridiza que da cosquillas hundiendo mis pies de arena, he gozado como niña que retoza la infancia. Insisto en la búsqueda de las mujeres de la comunidad las cronistas entusiastas para la conversa rostros que guardan el optimismo en la promesa de un hombre. Las descubro detrás de una enramada deletreando a Venezuela misioneras, amantes de la voluntad que sí puede y más... con vicisitudes, dolores y conflictos respiran una certeza. Alba tiene nombre de integración latinoamericana, ella es toda así, amanecer hermoso con mirada lejana deseos guardados entre las matas de ixoras al pie del árbol sagrado de la India en la languidez del helecho. Hoy descubrí en los ojos de nuestra patria la voluntad vencedora, la naturaleza del querer por los demás la gratuidad de Olga, su marido y el café, un negrito pa´ la tarde que aprieta pasadas las cinco. Las mujeres de Robinson con su hermosa tarea de rehacer la vida nos dan la bienvenida, nos abren la puerta de la casa: 284


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El alma tarde de noviembre que avecina un año más, aguaceros de improviso. Así llegué con mi corazón encendido de puro rojo rojito del amor y la pasión a esta Revolución. (2007)

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Pedro Pérez Aldana

Trujillo, estado Trujillo, 1969 HERMANOS TODOS Hermanos todos, los amo con el corazón Desde la selva adentro, los llanos, la montaña, la sabana, la naciente del río, el sol trepa entre nosotros, luna bella, horizonte, traje de piel. Llevo corazón contento, tu tierra es mi misma tierra, tu sangre es mi misma sangre, tus sueños son mis mismos sueños. Tierra verde y barro piel, mi nombre es Baniva, Kurripako, Pemón, mi nombre es selva, río, macizo, Angostura, mi nombre es Jivi, Piaroa, E´ñepa, Warao, mi nombre es Esequibo, curiara, agua, árbol, mi nombre es Kariña, Baré, Jodi, Sapé, mi nombre es conuco, verdor, mar, esperanza, mi nombre es Yanomami, Yekuana, Mapoyo, Pumé, mi nombre es Orinoco, tepuy, llano, libertad, mi nombre es Añú, Japreria, Yukpa, Barí, Wayuu, mi nombre es lago, sierra, madre tierra, maíz, tuna, mi nombre es Amor, Amor, hermanos todos, Venezuela. (2007)

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José Javier Sánchez Caracas, 1970

HAY RÍOS QUE SON COMO LOS HOMBRES A Pedro Ruiz, a los pueblos que impulsan la Revolución Bolivariana Hay ríos que se desbordan dentro de sus cauces Que no devastan pueblos ni destruyen cultivos Yo conocí a un río que nació de una quebrada Que trazó sus riveras por todo un país Ese rió se rebasaba por las calles de su pueblo Inundando las veredas con cuatros, guitarras y violines que saltaban como peces sacados de las redes de la esperanza A ese río se iban a bañar los campesinos que se contaban sus cuentos en medio de las aguas entre el miche y el canto de las salves Su corriente crecía con lluvias de velas encendidas la madrugada de navidad, con sudores de chimbangueles y ajé Con poemas de ramón palomares Con el canto guerrero de los cuicas Y con un manantial llamado Sebastián Cada año llegaba una zafra de poetas que azotaba los caseríos más humildes con versos a la luna A la virgen A los hombres Y al lenguaje de los pueblos andinos Y después de varias lunas de ebriedad literaria los campesinos le decían adiós con nostalgias a esas queridas aguas 287


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Cuando llovía esperanza en sus cabeceras el sonaba como la risa de un poeta trujillano De ese río siguen naciendo pequeños ríos, quebradas, manantiales En tiempos de verano recio, cuando la sequía se empeña en azotar otros estados Los ríos llegan a buscarlo a su casa Y él les ofrece aguas de solidaridad Y los otros ríos se regresan contentos a su territorio Y contemplan a la Virgen enorme que protege sus aguas Desde lo alto de la Montaña (2007)

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Julio Borromé

Valera, estado Trujillo, 1970 A RELÁMPAGO PURO Vivo en una parte del mundo donde algo indestructible aviva en los habitantes otros sueños luz aire y golpes del corazón. Quien sube al lomo del caballo asalta temprano y prende fuego al silencio. Quien sube a las comarcas baja pájaro sabio y mediodía. Quien alza la mano pone un ladrillo de esperanza. Quien junta colibríes llena de victorias el aire. Hacemos un país de urgencias cada hombre va lejos a escarbar la patria como si ella quisiera hablarle de lo nunca hollado. Todo el que regresa arde en su interior. Los ojos han visto yéndose en lo que aún no terminan de abrazar. Hay que asestarle una cuchillada a la historia que sangre la mal contada que se extienda la caída de los farsantes que huyan a sus guaridas de cagatintas por encargo.

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La aurora va creciendo por donde quiera no hay tiempo para encogerse de hombros. Ahora la calle la construcci贸n de la escuela los libros en la plaza la historia descampada el camino andado a rel谩mpago puro.

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Joanna Cadenas Caracas, 1970

MANIFIESTO FEMENINO (Fragmento) A las estudiantes de la UBV En este preciso instante, hay varias mujeres pariendo En este preciso instante, hay varias mujeres haciendo el amor, hay varias mujeres siendo violadas, hay varias mujeres practicando artes marciales. En este preciso instante, hay millones de mujeres limpiando, hay millones de mujeres trabajando, hay millones de mujeres cuidando a sus decenas de hijos, hay millones de mujeres desempleadas, hay millones de mujeres pobres, hay millones de mujeres profesionales, hay millones de mujeres estudiando. Hay mujeres como La Thatcher que hacen la guerra y el imperialismo, y como la reina madre Margaret de Inglaterra, que dios la salve, pero de su cursilería, hubo y siempre habrá Cleopatras: le hizo el amor, la guerra y el imperialismo a Roma, igual a la Malinche enamorada de Hernán Cortés, quien 291


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permitió la conquista sobre la antigua ciudad de Txenochtitlán y el emperador Moctezuma, en México; hay malas mujeres, como la mítica Medea que asesinó a sus hijos cuando Jasón se fue con otra (¡que se vaya, si lo necesita!) o como Lady Macbeth de Shakespeare, quien procuró el poder con sangre de familia. En definitiva, todas hemos sido o querido ser –por un instante, al menos– La Garza del Pez que fuma. Pero hay también buenas mujeres como Sor Juana Inés de la Cruz, que hizo votos de inteligencia y de creación, o como Rigoberta Menchú a quien le vale madres que le critiquen las relaciones sociales que cultiva para proteger a su gente. O como muchas mujeres anónimas que nos cruzan –hoy– por las calles. Pero también, hay asuntos que aclarar entre mujeres: La novia de mi hermano, no es mi enemiga, es mi igual. Mi madrastra no es mi enemiga, sino la nueva esposa de mi padre, la posibilidad de una nueva madre más remota. La esposa de mi hijo, no es mi enemiga, es la potencial madre de mis nietos. Mi suegra, no es mi enemiga, yo no le quito a su hijo, él viene a mí a extender su familia, yo soy su hija nueva. Mis hermanas son ángeles terribles y me aman, nosotros no nos hemos escogido, pero hemos compartido el pan, el vino y la mesa servida. Hay mujeres arquetipales criollas, como Doña Bárbara de Rómulo 292


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Gallegos, la que manda y resuelve; quizás por eso, la solitaria que se va en una barca para nunca volver. Hay mujeres que “arman” su familia como pueden, al quedar embarazadas, hay generaciones de venezolanas que no conocen padre, hay mujeres que son padre, madre, trabajadoras, jefa de familia y casa. Hay millones de mujeres luchadoras ¿o luchar, es lo mismo que estar vivas y ser mujer? Hay misioneras que abren sus casas a los vecinos para enseñarlos cómo agarrar el lápiz, apoyarlo en la hoja y buscar el foco de luz para escribir. Son ellas las que preparan el cafecito y las galletas. Son ellas las que preparan para la vida, el trabajo, la solidaridad, las leyes, los bancos y la propiedad. Son ellas las que educan con ejemplo y afecto a ciudadanos y ciudadanas. Son ellas, la presencia de la Pachamama en la América del Sur. Hay Afroditas malhumoradas que amaron Apolos y tuvieron algún desliz con ciertos Vulcanos, hermanas de Safo en la isla de Lesbos los viernes por la noche, hay platónicas Dulcineas del Toboso que son pragmáticas Aldonzas Lorenzo, hay Manuela Sáenz que todavía bailan desnudas sobre la mesa para festejar a su Libertador; además, hay Irene Sáez que creen que dos siliconas son sinónimo 293


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de buena política, lamentablemente, hay manadas de misses que venden su belleza al mejor postor. Mujeres somos y seremos siempre (…) Somos negras, blancas, latinas, asiáticas… Nosotras las latinas, las gordas, flacas y normales, las altas, bajas, pobres, clase media, las feas y las bonitas, nosotras somos materia entre iguales. No se puede hacer la revolución sin nosotras. Hay mujeres tierra, mujeres agua, mujeres petróleo… Cada una tiene: una vida por vivir más plenamente, un país por transformar, y un momento histórico que nos increpa. (2005)

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Luis Enrique Belmonte Caracas, 1972

PARA LOS QUE VIENEN CANSADOS Mira los eucaliptos bajo la lluvia el polvo que levantan los peregrinos la luna roja después de la batalla, luna también de los amantes la flor amarilla que no fue pisoteada por los cascos de los bárbaros la tela que teje la madre para el hijo que está lejos la pócima del sabio para los que vienen cansados el violín de los gitanos en el bosque el canto de los gallos solitarios la voz que adormece a los vigilantes nocturnos la blanca pared en medio de la noche. (Paso en falso, 2004)

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Oscar Dávila

Valencia, estado Carabobo, 1972 KEREPAKUPAI-MERÚ A Zhobe, Gaida y mis compañeros de viaje. Se animaron y dejaron el concreto ornamento del monóxido, el tráfico y la ansiedad por lo instantáneo, y en las manos de Dios se elevaron en avionetas –otros ratos caminando– para llegar a la roca silenciosa verticalmente solemne y regia tan vieja como el mundo y tan llena de futuro Tú, roca fuerte y longeva, les dijiste en sueños cómo era la vida cuando emergiste del centro de la tierra; aún así se preguntan ¿cómo eran tus padres? ¿tenían naves voladoras? ¿era bajito el cielo? ¿lleno de estrellas fugaces que caían frente al arcoíris del Ucaima? Tú Auyán-tepuy, padre del río Churúm Abuelo del río Carrao Chamán de la humanidad entera Cañón del diablo escondido Protector del pemón pusiste piedras, pendiente, raíces y nubes grises siempre buscando protegerlos, y a contracorriente llegaron a ti Mientras más cerca estaban, tus brazos convertidos en Sapo, Hacha y Golondrina 296


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les avisaban de tu imponente presencia y aún con los ojos cerrados sintieron el maná líquido que emerge salvador del centro de la tierra En silencio llegaron, abrieron los ojos incrédulos y allí, en un cañón escondido Salto Ángel bendito abriste el alma misma de tu presencia milenaria en la tierra renovaste la vista, tacto, oído y olfato con tu lengua de rocío lenguaje fuerte y perenne que se alojó con tu energía en sus corazones Soy indio, soy marciano, soy pemón Soy agua y soy roca Estoy hecho de ti y tú de mí, Somos uno, Somos venezolanos… (2007)

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El corazón de Venezuela: Patria y Poesía

Alejandro Silva Caracas, 1972

Vengo de la república de los ciegos donde Mickey y Santa Claus ahuecan el ala y se salvan mintiendo y el Marine color de tierra arrasa memorias con la lejana tecnología del llanto detractor miserable de su origen. Vengo de la tierra maravillosa de la farsa donde las guerras imperiales eran para otras lenguas otros acentos y el malo se inclinaba ante dioses extraños y el buen hombre caucásico resiste la tortura gracias al Cristo blanco y supremo que le cuelga del pecho De donde vengo el silencio es la continuidad del grito sanguinolento de los niños que la fashion olvidó porque les ofende la ropa de cuero humano De la tierra de donde vengo entre hamburguesas y carros Ford se mataba alegremente al hambre ¡y viva el llanero solitario! y el Tom y el Coyote eternamente jodidos por sus presas vida al revés Tierra rara de la que provengo esa en la que el aliento estaba perdido en un cajón sofocante con razones de Walt Disney y musiquita MTV y premios Oscar de la academia idiota de otros 298


El corazón de Venezuela: Patria y Poesía

ciegos más siniestros Pero hoy en esta tierra que es la misma pero al revés de aquella vi la catarata de luz que me enseñó que cada lengua cada acento cada niño que llora ante el estruendo que lo ausenta cada dios que no se crucifica en las mejillas inconsolables de madres sin hijos pero con hermosas banderas y donde cada dios es mío porque es tuyo la tecnología es pa’ sembrar de pan la danza de los chamos que se acostaron sin rezar y partieron el vidrio de la casa de quién sabe qué dios todo esto es fibra de mi angustia Aquí en esta mi tierra nueva y vieja todo me pertenece y soy yo mismo como el ardor de seguir vivo mirando a mi hijo correr libre de explosiones por los campos de mis ojos (2007)

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El corazón de Venezuela: Patria y Poesía

Norys Saavedra

Barquisimeto, estado Lara, 1972 TU GEOGRAFÍA DESDE EL CIELO Ese, tu mapa me habla como un padre Tiene un cuerno de Unicornio en la cabeza Dos piernas macizas una encerrada, en barras de jaula Esequibo ¿podrías decir qué tienes dentro? Volver a tu cuerpo Incendiar los viejos laudos Quitarte las líneas de presidio. VENEZUELA La terminación de tu nombre en lo despectivo Hace lo invisible en ti La grandeza infinita de lo indescifrable. (2007)

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El corazón de Venezuela: Patria y Poesía

Franklin Fernández Caracas, 1973

PEQUEÑOS PAISAJES El llano: ausencia para los ojos. * Mesa de Guanipa: túnica solar. * Mangos en la oscuridad. Como diez mil soles. * Los pájaros son caminos suspendidos en los cielos. * Las nubes deforman lo que vemos en ellas. Para verlas a ellas. * El árbol, aún no madura. No cae del fruto. * Luciérnaga: sol de amanecer. Sol de atardecer. * Son agresivos los amarillos. Creen ser soles. * El arestín. De afán humilde. * Sombras. El miedo las estuvo borrando, toda la noche. * La niebla borrada por la lluvia, es lluvia borrada por la niebla. * El horizonte escuchó al borde, hablar del abismo. * Caen hojas secas. Peces del aire. * El jacinto no escucha su constante campaneo. 301


El corazón de Venezuela: Patria y Poesía

* Las nubes transportan los ríos de un lugar a otro. * El mastranto define las fronteras cuando conoce el invierno. * Dentro de una gota de agua: un mundo indisoluble. * Rocío: joya evaporada. * Los gallos se erizan. Acaecerá. * La única flor es un abismo. El implacable estremecimiento. * Niégate como si señalaras lo invisible. * No llores. Una lágrima inundaría todo el paraíso.

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Ximena Benítez Caracas, 1974

A VENEZUELA Todo florece este es el país de lo imposible posible se acumulan recuerdos la luna rema flamígera y Bolívar ardiendo no hay mapa real definitorio no hay dicha ni gloria emancipada seguimos siendo los que salen de su tierra a liberar otros pueblos nunca hemos conquistado por la fuerza libres seguimos liberando sueños en Venezuela prevalecen grutas y calles orgía de brillos y temperamentos tenemos sabios como Jacinto Convit maestros como Guillermo Abdala locos y genios como Roger Herrera los extranjeros mas ecuánimes y racionales pierden la cabeza al respirar nuestras playas el azul es otra cosa acá la incandescencia que pintó Reverón nos glorificó y es eterna

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II siempre hemos sido condescendientes con los inmigrantes nuestro pueblo “parece” no saber nada pero es capaz de vencerlo todo embravecido por la injusticia ramas rocas nubes selva pasa el sol Bolívar presto Miranda se agota con tanto desorden bochinche y excelencia se juntan salen cosas tremendas nuestras mujeres levantan vidas solas o solas se empeñan una hamaca se mece en el desierto nuestros ríos son de siempre. (2007)

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Enrico Napoletano Caracas, 1974

Aquí pegada en mis intestinos viaja el azul de tus nubes “Venezuela” aquí dentro de mi abdomen está la fragancia que me deja el Ávila (musculosa pierna del elefante) Tu telón de terciopelo verde permanece como un sabio a mi me acompañas a mi me das la calma cada mañana Aunque mis ojos vengan de las arenas mediterráneas pareciese que un hálito de nostalgia me impulsa a conocer la nobleza insólita de tus Yanomamis y Yekuanas Ojala yo no hubiese sido de ciudad sino de ellos, de los Guahibos y Piaroas puros y honestos como la arcilla como el noble barro ¡Yo amo la arcilla venezolana! si supieran lo que mis manos hacen con ella y con ellas mi alma venida de tan lejos se funden con este cielo y el orbe de su alcohol trigueño

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Entonces algo me hace correr por la libertad de la sabana y los mágicos espacios dados entre palmeras y montañas me voy como un loco allá… a la exótica islas de las perlas Veo los monos saltarines los demonios de Dalí –colgados– en “Conoma” y “Conomita” cual sirven para la loca creación Y cuando regreso a la ciudad como platón descendía al Pireo regreso entonces no con libros sino lleno de gaviotas y espejos de aguas cristalinas tortugas, grullas y manantiales penetran mis venas (2007)

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Niddy Calderón Plaza

Valencia, estado Carabobo, 1975 POEMA COMPROMETIDO Lleva una bandera roja suscita lágrimas sobresalta denuncia con fervor la opresión y la injusticia Nombra a la patria y la deuda que tenemos con ella Canta ideales de libertad sueña con igualdades que nunca llegan completas pero llegan (Una risa que se ríe de mí, 2005)

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Freddy Ñáñez Caracas, 1976

POSTAL PARA PATRICIA En este pueblo donde nunca llega el circo donde los pájaros no anidan ni los ríos se encuentran En este pueblo donde todas las ventanas permanecen cerradas y nadie duerme Aquí, donde celebrar no es costumbre buena donde nadie compra flores donde los muertos no espantan donde la voz no regresa al oído En este pueblo con sus terribles monumentos y calles arruinadas y lámparas ociosas entre el cementerio y el presidio estoy, le escribo, en este pueblo desde aquí donde el viento no mueve las banderas y el samán perdió su sombra Donde los días no son imprescindibles En este pueblo de mujeres vírgenes horrendas y hombres míseros emboscados por su miedo 308


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En este pueblo de calles apedreadas por la envidia de los que no se atrevieron a pecar aún Aquí, en este pueblo desgraciado me detuve a holgar doce años sin encontrar respuesta sin encontrar sosiego En esta tierra sin nombre llamada Santa Ana estoy Desde aquí le escribo, mi señora, con el miedo más vivo que la esperanza de que alguna vez alguien abra una ventana. (1991)

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Luis Ernesto Gómez

Maracay, estado Aragua, 1977 LA MÁS OCTAVA Homenaje al pueblo venezolano que a principios del 2006, pidió la inclusión de una nueva luz en nuestra bandera nacional: la octava estrella. Cuando nace una estrella todo azul se inclina en su magnitud y se vuelve una copa de sangre heroica Se abren los espejos de la hermandad cuando una estrella eclosiona Por sus manantiales de nieve y cántico se esgrime la hondonada rodeada en la selva inmortal que somos y la resonancia dice de ti mi octava mi cóncava de país tan planetario Cuando germina su luz por entre los campos mirando seres que cultivan la tierra con su vida que filan a golpe de cuatro y hermosura Se revuelve algo entonces dentro de mi como chispas revolucionando Y nunca se dejan de amar los espacios de tu vida a la mía 310


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Cuando emerge de su constelación y resucita en mi bandera Yo podría forjar los cantos del Ande profundo y la selva nos diría Gloría a tu luz de bravo pueblo Estrella de ocho miembros Sobre tres franjas indudables Mar, sangre y voluntad de tu vida a la mía (2007)

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Daniela Saidman

Ciudad Guayana, estado Bolívar, 1977 DICEN QUE SE LANZARON AL VACÍO cuando descubrieron la muerte para ellos, inevitable se arrojaron desde la cumbre por amor al otro para no matarlo también o para morirse un poco menos, quién sabe hace tantos años ya que la historia los registra como un sueño o como un mito como una verdad a medias que no tiene razón para nosotros pero están ahí, en el silencio de una mañana que nos ve pasar siempre con prisa los mapoyo están sus cuerpos ya cenizas o canto permanecen en el corazón de la piedra (Los Pijiguaos, febrero de 2007)

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Luis Manuel Pimentel

Barquisimeto, estado Lara, 1979 CAMINANDO POR VENEZUELA Vas caminando en la figura de una elefanta Nutriendo las bondades de los recuerdos cadenciosos de la casa Vestida con un pañuelo de seda y petróleo, rocías alegría Como si fueras una sola canción de Los Melódicos Repartiendo pitos para hacer el trencito Porque somos victoria. Caminando por la costa Viene una negra con toda la cadencia en su andar Nos quedamos congelados con el brillo de su sonrisa. Caminando por la selva Viene una yanomami que pide justicia y penicilina A media noche entre los ancestros y las estrellas. Caminando pasa la andina Que a las ocho y media de la mañana Va hacía el mercado A comprar el futuro de sus hijos. Caminando viene la bedel de la escuela Pasando coleto por los pasillos Hasta llegar al bebedero de agua Donde los niños nutren sus fantasías. Caminando está el Araguaney Con sus luces en el piso.

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Caminando por la orilla del río salen cangrejas y peces Que han estado por siglos escondidos en la cueva. Caminando llegas al terminal Donde todos se despiden esperando el regreso Caminando por la vereda Se acerca un mendigo Que quiere olvidarse de todo Y de las garras de la leona que lo atrapa. Caminando se acercan los manatíes Para que les des un pedazo de lechuga. Caminando vas al cine Y disfrutas de la película Para luego mirar en las vitrinas como un sueño lejano. Caminado llegas a la playa Y te sumerges porque la sal cura todos tus pecados, te limpia Hasta que ves pasar esa mujer que se llama Venezuela y deseas que se quede contigo tu visión, espuma de poesía. Caminando llegas a la cancha de básquetbol Y unos niños lanzan la pelota Sonríes y sabes que van ganando sin competir Y de un doble paso te das cuenta de que ya no estás en esa liga Sin embargo, le apuestas a la cancha Para lograr dos puntos más para el equipo. Caminando las garzas fucsias picotean en tu pecho Como si fueran gatos cachorros buscando luz Sientes frío Y el bosque completo te nubla la razón. 314


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Caminando vas comiendo chigüire Queso salado, mondongo de chivo Miras a los astros, los aros de Saturno Alumbra la Tierra. Caminando vas a coger la buseta Que te lleva a tu trabajo Y hay una cola enorme Que no es tu culpa. Caminando entre los crepúsculos y la nieve recorres la inmensidad Navegando en agua petrificada entre caracoles fósiles. Caminando el sol Miras al horizonte Hay mar y montañas Hay sirenas y duendes conviviendo Con los antepasados. Caminando hay edificios Pajareras de la modernidad Poniendo un orden a la familia. Caminando hay jardines Del paraíso de un labriego Que conoce el cilantro y otras especias. Caminando hay pájaros de múltiples colores Que entre el cambur y la miel de la flor Flotan como delfines. Caminando los indígenas Se pusieron de acuerdo para enfrentar 315


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A la cosa extraña que los estaba liquidando. Caminando hay una señora a quien le arrancaron la cartera Le quitaron el almuerzo, No había policías alrededor, Desamparada aún está llorando sentada en la acera. Caminando por las trochas Aparecen quebradas subterráneas Que dirigen al cauce de los mejores tesoros. (2007)

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Kelly Pacheco

Valencia, estado Carabobo, 1980 ¿QUÉ ES UN POEMA DE AMOR? ¿Tu imagen sólo igualada a los amaneceres de Reverón, a los paisajes de Monet? ¿Tus pieles de seda, tu mirada Dalisina? ¿Qué es un poema de amor? Tus labios como una raya fina en la cara, fruncidos de indignación por lo que le quieren hacer a la patria. ¿Qué es un poema de amor en los angustiados ojos de una madre iraquí que llora a su hijo hecho pedazos? ¿Qué es un poema de amor, en la raquítica silueta del hambre, en los gritos que nadie escucha? ¿Qué es un poema de amor? ¿Las perniciosas frases de Bush y sus luchas antiterroristas? ¿Qué es un poema de amor? ¿Las iglesias que van a ejercer presión llevando a todos los felices feligreses a los puntos de batalla para detener la guerra? ¿Qué es un poema de amor? ¿Tú y yo, nuestro humano corazón, que sin querer queriendo, es corresponsable de todos los muertos? (2007)

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Oswaldo Torres Ortiz

Valera, estado Trujillo, 1980 FABULOSO PAÍS ALUCINADO Donde la tierra es negra blanca amarilla roja y el mar es más intenso (y nadie sabe por qué) Donde hay un cielo de oro y unicornios salvajes que deambulan por las calles como en los sueños Donde nunca hay suficiente frío como para morirse Donde la selva encantada es una prolongación del día a día Donde es aquí que los cerdos vuelan y los elefantes son rosas Donde juro pregonar todo lo que veo y nada más que lo que veo Donde lo cotidiano es lidiar con leviatanes y por eso se llega más rápido al nirvana Donde he nacido anfibio y así me iré Donde habita un trópico sicótico llamado psicotrópico que alucina a los hombres y los vuelve hidalgos (Donde fue así que Ledesma se hizo Quijote antes que éste) Donde la vida es un diario de batalla que no cesa de entretener y por eso el cielo se ve más cerca Donde no es necesario buscarse el pulso Donde se anda como equilibrista por filo de navajas Donde nadie se mata por aburrimiento Donde lo poco no es sino mansión de lucidez, techumbre de silencio y rebeldía Donde los techos de cartón se anegan pero nacen multiplicados Donde ser ermitaño de montaña es imposible Donde es aquí que no todo está perdido porque aún hay vísceras para mil años Donde la alegría es un hada madrina siempre iluminando, 318


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pese a todo, siempre iluminando. En este país fantástico donde los caballos de la sangre son una epopeya continua donde hay una tierra fosforescente que sabe a ímpetu, en este país, donde obstinadamente canta la canícula (porque sólo puede cantar entre las brasas), hay un ser vivo al que le apuesto hay un sol que respira fuerte. (2007)

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Miguel José Márquez Franco Valera, estado Trujillo, 1981 ORINOCO Te arropa una leyenda dorada. En tu llanto sempiterno todavía se oye el llanto febril de tanto hambrientos. De tantos yelmos y mosquetes y de tanta sangre morena. Salvaje. Tu caudo ancestral y turbio mece, en danzantes metales que tocan su piel sin amarse la historia amputada y demente de todas las madres, de todos los padres nuestros. Míos. Una locura verdigigante ciñe su abrazo a tu lecho callado. Anciano. Desde siempre y no lo pediste. Pero hueles tanto a curare. (Contránimus, 2005)

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Leonardo Alezones

Valencia, estado Carabobo, 1983 QUÉ ES LA PATRIA qué es la patria un agujero libre donde se pudiesen gritar tantas cosas y me dije no hay tiempo para escribir acerca de ella vestida de silencios le vi desde las costas he visto mi patria morir en una fiesta de luciérnagas he visto la marca sobre su cabalgadura pisotear a las hormigas y con la tinta de algunos onotos dibujaré el auspicio de sus zábilas florecidas tras cada una de sus puertas qué es la patria me dije de ser este agujero lleno de luz como una fiesta de luciérnagas a sus calles las viste el silencio y me diré a mi mismo que es la patria un árbol un árbol que levanta al cielo al ondear su bandera me visto con ella y evito los fríos de la cordillera me voy con la pintura de las últimas orquídeas y veo el agua que cae en un pañuelo de carne libertaria la patria está desnuda hemos vestido su última bandera y con ella nos iremos a hacer el amor con los turpiales que despellejan su cabellera es la patria una dama altísima e inalcanzable o es tan sólo una ramera digo patria mía y aún me parece distante 321


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un puñado de tierra donde mora otro sol pero ella me deja adorar al sol de sus deidades te sueño mía. (Junio, 2007)

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Diego Sequera Caracas, 1983

HOMENAJE A ARNALDO ACOSTA BELLO Y luego el incendio definitivo. José Lira Sosa Dios bendiga el diminuto filo que cruza convencido el hilo de esta hora Al suelo donde cae la totalidad del movimiento y con él la conciencia colorida A este país que logra hacer de todo dios sin que el viejo merezca tanto Y a la clara funesta bendición del estallido A la fiesta de los mendrugos Al incendio consecuente A la constatación del alma dios bendiga El todos por el todos Al incendio definitivo. (2007)

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Anaís Barrios Flores

Valencia, estado Carabobo, 1985 TEMPLO DE AULLIDOS Hay un grito errante de mano extendida polvo ácido para los ojos de las gentes Hay un grito que madruga que se cose en el pecho la paciencia con desgastados hilos de esperanza Hay un grito que no desmaya esencia pura de la tierra salvajemente primitivo Hay un grito fértil generoso sujetado sin objeción al hogar al sacrificio a la belleza como símbolo no como virtud Hay un grito color arcoíris profano perturbador que dice: soy Hay gritos y gritos y todos siguen siendo el grito de los excluidos. (2007)

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José Jiménez Caracas, 1987

GRAN VENECIA Tu sonata indígena floreció los verdes campos que anduvo Bolívar en un compás del viento escribí para que no me olvides pintaré mi pasión en las piedras llevaré mi voz hasta la sierra en tus mares mis versos crearé y en la sabana gritaré para que no me olvides. Tierra que me escogiste mi fidelidad será como el viento al ave antes que yo navegue en otras sangres llevaré con orgullo los que navegan en la mía beberé de los ríos la fortaleza que emana la tierra plegaré a mi piel el murmullo oscuro y el canto diáfano que sale y se oculta en la noche escogeré mis sueños para tenerte tenerte hasta mientras duermo. Me llenas de pureza en el agua de claridad en el viento de fuerza en la selva y de amor en el pecho de mi madre que también es Venezuela. (2007)

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Aquarela Del Sol Padilla Caracas, 1988

ANTE EL ESPEJO Cuando ves el espejo te das cuenta que tus ojos son de los que miras y te miran Que tu boca son las palabras de otros que haces tuyas Entonces sonríes porque detrás de ti existe un pueblo que te espera te mira te escucha y sonríe ante tu espejo

(Acordes del mañana, 2005)

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Armando Amanaú (h)

Valencia, Estado Carabobo, 1988 SEMBRAR UN ÁRBOL O PERDER UN MUNDO a José Aníbal Oliveros Yépez † (19 años), trabajador de Petrocasas asesinado en Guacara el 26/11/2007 por grupos de oposición radical I “30 % de especímenes que habitan hoy la / tierra podrían desaparecer antes de 2080” / “millones de árboles sucumben cada día” / y ningún humano puede hacerse el indiferente / con este asunto del calentamiento global que / puede solucionarse dice la ciencia si cada / uno de nosotros sembrase un simple árbol / y se propusiera defender a los que existen; / la poesía que nada dice, es decir, la retórica / y cursilería que se edita en su nombre, el / periodismo barato y el 90 % de la literatura / en boga que liquida con sus impresiones / bosques enteros de celulosa deberían estar / penalizados por una legislación universal / que obligue a publicar sólo en las redes / electrónicas para también así reforestar / la selva; ¿pues qué objeto tiene extinguir / un árbol para inútilmente intentar / darle vida a tanta letra muerta? un conocimiento / enemigo de la vida no es sabiduría; la / basura que acaba con el planeta es de toda / índole y la alfombra de las buenas intenciones / no alcanza para esconderla; o / convertimos la escoria en energía constructiva / o no hay nada por hacer; sembrar un bosque / en nuestra mente es cuanto queda / un árbol perfecto / en sus raíces su tallo y sus ramas

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II puedes vivir una patria sin país / y un país sin patria te pueden arrebatar la tierra pero no el amor / que por ella sientes te pueden cegar los ojos / pero no el alma la vida que te quitan por defenderla nutre el lugar donde te siembran (2007)

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RESEÑAS DE AUTORES Vicente Salias (Puerto Cabello, estado Carabobo, 17761814) Periodista, médico y escritor. En 1799, se recibió en la Universidad de Caracas como Bachiller en Filosofía y de Bachiller en Medicina. Produjo siete artículos sobre la vacuna antivariólica entre 1804 y 1805, y trabajó en la Junta Central de vacunación. Participó en los acontecimientos independentistas del 19 de abril de 1810. Estuvo a cargo de la misión diplomática que informó a las autoridades de Jamaica y Curazao sobre la creación de un nuevo gobierno en Caracas. Fue uno de los fundadores y dirigentes de la Sociedad Patriótica de Caracas, y redactor de El Patriota de Venezuela. Fue colaborador de Francisco de Miranda mientras duró la Primera República. Hecho prisionero en septiembre de 1812, permaneció cautivo en las bóvedas de La Guaira, el castillo de Puerto Cabello y en Valencia. Salió en libertad en 1813, año en el cual acompañó a Simón Bolívar. Colaboró con La Gaceta de Caracas hasta mayo de 1814. Zarpó a Curazao en el buque Correo de Gibraltar en vista del avance de José Tomás Boves, pero fue atrapado por los españoles, y hecho prisionero en el castillo de San Felipe de Puerto Cabello. Juzgado y condenado a muerte, murió en el paredón de fusilamiento en 1814. Andrés Bello (Caracas, 1781-Santiago, Chile, 1865) Humanista, poeta, crítico, historiador, filólogo, legislador, educador, políglota y traductor. Se gradúa de Bachiller en Artes en la Pontificia Universidad de Caracas. Tuvo como alumno a Simón Bolívar. Estudia también Derecho y Medicina. Desempeñó cargos públicos en la Capitanía General de Venezuela, como Oficial Segundo de la Secretaría, Secretario Civil de la Junta de Vacunación y Oficial Primero de la Secre329


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taría de Relaciones Exteriores. En 1810 viaja a Londres, junto a Simón Bolívar y Luis López Méndez, donde se relaciona con Francisco de Miranda y con intelectuales españoles y personalidades inglesas del mundo político y científico. Desempeña labores intelectuales, docentes y diplomáticas representando a Chile y a la Gran Colombia. En 1829 ejerce como funcionario público al servicio del Estado chileno para los Ministerios de Relaciones Exteriores, Hacienda y Junta de Educación. El Congreso le otorga la ciudadanía chilena en 1832. Designado Senador de la República (1837-1865) y luego Rector en la recién creada Universidad de Chile (1843). Miembro honorario (1851) y más tarde, Correspondiente (1861) de la Real Academia Española. Posee una amplísima obra legislativa y educativa. Su obra poética comprende: Silva americana. La agricultura en la zona tórrida (1863), Colección de poesías originales (1870), Poesías (1882), entre otras. Juan Antonio Pérez Bonalde (Caracas, 1846-La Guaira, estado Vargas, 1892) Poeta, traductor y músico. Fue Profesor de piano. Vivió en Puerto Rico entre 1861 y 1864, luego en Nueva York entre 1870 y 1888. Viajó por distintos países de Latinoamérica, Europa, Asia y Medio Oriente. Miembro de la Real Academia de la Lengua en España. Su obra poética comprende: Estrofas (1877, 1879), Ritmos (1880), El poema del Niágara (1880, 1883), Poemas: Vuelta a la patria, Bendita seas, Flor, Venus victrix, El Cuervo (1929), entre otros. Francisco Lazo Martí (Calabozo, estado Guárico, 1869-Maiquetía, estado Vargas, 1909) Poeta y médico. Estudios autodidactas, poeteriormente la Universidad Central de Venezuela le otorgó el título. Fue Redactor del Periódico El Legalista de San Fernando de Apure 330


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en 1892. Fue Colaborador de El Cojo Ilustrado. Su obra poética comprende: Silva Criolla (1901, 1910), Poesías (1914), Poesías (1943), Poesías (1966), La Silva Criolla en sus tres principales redacciones (1969), entre otras. Alfredo Arvelo Larriva (Barinitas, estado Barinas, 1883-Madrid, España, 1934) Obra poética: Enjambre de rimas (1906), Sones y canciones y otros poemas (1909), Alas de murciélago (Compilación póstuma hecha por Rafael Ángel Insausti, Barinas 1966), Obras Completas, I-II (Miguel Otero Silva, José Ramón Medina, Pedro José Muñoz, Luis Alejandro Angulo Arvelo. Biblioteca de temas y autores barineses. Caracas, Imprenta del Congreso de la República, 1997). José Tadeo Arreaza Calatrava (Aragua de Barcelona, estado Anzoátegui, 1885- Caracas, 1970) Poeta, abogado y periodista. Premio Nacional de Literatura (1963-64). Diplomático entre 1910 y 1915. Relacionado generacionalmente con Alfredo Arvelo Larriva, Juan Santaella, Andrés Mata y Jacinto Gutiérrez Coll. Entre los estudiosos de su obra se encuentra el poeta Fernando Paz Castillo. Obra poética: Canto a Venezuela (1911), Canto de la carne y del reino interior. Cantos civiles (1911), Odas. La triste y otros poemas (1913), Canto al ingeniero de minas (1924), Poesías (1964), Canto a la Batalla de Carabobo (1971), Selección poética 1911-1947 (Monte Ávila Editores, 1976). Enriqueta Arvelo Larriva (Barinitas, estado Barinas, 1886 -Caracas, 1962) Poeta de formación autodidacta. Algunos críticos la vinculan a la llamada Generación del 18. Galardonada con el Primer 331


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Premio en el Concurso Femenino Venezolano en 1935 y el Premio Municipal de Poesía del Distrito Federal en 1958. Su obra poética comprende: Voz aislada (1939), El cristal nervioso (1941), Poemas de una pena (1942), Canto del recuento (1949), Mandato del canto 1944-1948 (1957), Poemas (1961), Poemas perseverantes (1963), Presencias y retornos (1967), Antología poética (1976), Poesías (1976), entre otros. Tanto su obra poética como su prosa fue recogida en dos tomos en la obra Enriqueta Arvelo Larriva (Investigación, compilación, prólogo y notas de Carmen Mannarino. Fundación Cultural Barinas, 1987). Leoncio Martínez “Leo” (Caracas, 1888-1941) Humorista, dramaturgo, poeta, narrador, periodista, crítico de arte y caricaturista. Colaboró con el diario El Cojo Ilustrado, El Nuevo Diario y La Linterna Mágica. En 1923 fundó el semanario Fantoches. Su obra literaria comprende: Leoncio Martínez, Crítico de arte, 1912-1918 (1983), Fantoches pascuales, almanaque humorístico y literario 1934-1935 (1935), Mis otros fantoches (1932, 1941, 1980), Los dibujos de Leo (1959), Poesías (1943), entre otros. Francisco Pimentel “Job Pim” (Caracas, 1889-1942) Poeta y humorista. Fue Secretario adjunto al Rectorado de la Universidad Central de Venezuela. Colaboró en los diarios El Nuevo Diario, El Universal y El Heraldo, en las Revistas El Cojo Ilustrado y Elite y en los semanarios Pintorreos y Fantoches. A la muerte de Gómez, después de 9 años de presidio fue designado Cónsul en Valencia, España. Firmó con seudónimo Job Pim, su obra humorística. Su obra humorística comprende: Pitorreos (1917), El balance de Eva (1922), Memorias de un sinvergüenza (1927), Pitorreos comerciales (1932), Sal de Pim (1934), Jabón de Castilla (1943; 1959), Argumentos de óperas (1963). Su obra poética constan los siguientes títulos: Graves y agudos (1940), Antología (1950), Poesías escogidas (1954), entre otros. 332


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José Antonio Ramos Sucre (Cumaná, estado Sucre, 1890-Ginebra, Suiza, 1930) Poeta. Doctor en Ciencias Políticas (Universidad Central de Venezuela, 1917). Políglota (estudió latín, francés, italiano, alemán, griego, danés, sueco y holandés). Profesor. Traductor e intérprete de la Cancillería de Venezuela durante 14 años. Cónsul General en Ginebra entre 1929 y 1930, fecha de su suicidio. La excelencia formal y el “desarraigo” de su poesía son interpretados por Ángel Rama y otros críticos, como una manera de lúcido y doloroso rechazo al momento histórico que vivió Venezuela bajo la tiranía de Juan Vicente Gómez. Obras: Trizas de papel (1921), Sobre las huellas de Humboldt (1923), La torre del timón (1925), El cielo de esmalte, Las formas del fuego (1929), Los aires del presagio (Cartas, traducciones y textos dispersos compilados por Rafael Ángel Insausti, 1960), Obras poéticas (Prólogo de Félix Armando Núñez, 1956), Obra completa (Biblioteca Ayacucho, 1980), Antología poética (Monte Ávila, Biblioteca Básica, 2004). Cruz Salmerón Acosta (Guarataro, estado Sucre, 1892-Manicuare, 1929) Poeta. Bachiller del Colegio Federal de Cumaná en 1910. Co-fundador de la Revista Literaria Broche de Oro junto a José Antonio Ramos Sucre. Fue colaborador de Satiricón, La U, Claros del Alba y Renacimiento, en su región, en Caracas con El Universal, El Nuevo Diario y Élite. Su obra comprende: Fuente de amargura (1952), Yo, Cruz María Salmerón Acosta (1992), Vida somera: cantos al mar y a la muerte (1993). Andrés Eloy Blanco (Cumaná, estado Sucre, 1897 – México, 1955)

Poeta, narrador, humorista, dramaturgo, periodista, político y abogado. Egresado de la Universidad Central de 333


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Venezuela en 1918. Fue Presidente del Consejo Municipal del Distrito Federal, Presidente de la Asamblea Constituyente (1946-47) y luego, Ministro de Relaciones Exteriores. Entre las distinciones recibidas destacan: Primer Premio en los Juegos Florales de Ciudad Bolívar (1916) con La Espiga y el arado, Primer Premio en el Concurso promovido por la Real Academia Española de la Lengua en Santander (1923) con Canto a España. Destacan sus artículos y discursos sobre historia, política y humor compendiados en una amplia obra publicada. Su obra narrativa comprende: la novela Los claveles de la puerta (1922), La aeroplana clueca (1935, 1957). En su obra poética destaca: Poda (1934), Malvina recobrada – Liberación –Siembra (1937, 1957, 1960), Barco de piedra (1937, 1957, 1960), Giraluna (1955), La Juanbimbada (1959), Canto a los hijos (1967), Canto a España (1972), Canto al Orinoco. Canto a la madre (1973), entre otros. Rodolfo Moleiro (Zaraza, estado Guárico, 1898-Caracas, 1970) Poeta. Abogado. Doctor en Ciencias Políticas. Diplomático. Académico de la Lengua. Pertenece a la destacada Generación de 1918 junto con Andrés Eloy Blanco, Fernando Paz Castillo, Jacinto Fombona Pachano, Luis Barrios Cruz, Luis Enrique Planchart, Pedro Sotillo, Ángel Miguel Queremel, y Héctor Cuenca, entre otros. Obra poética: Reiteraciones del bosque y otros poemas (1951), Poemas (1953), Nuevos poemas (1955. Premio Municipal de poesía de Caracas, 1956), Poesía (Antología, 1961), Últimos poemas (1964), Tenso de la sombra (1968), Antología de Rodolfo Moleiro (UC, 1978). José Natalio Estrada Torres (San Fernando de Apure, estado Apure, 1901-1992) Poeta, cineasta, músico con estudios en París. Obra: María del llano (1961, 1967, 1999). 334


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Antonio Arráiz (Barquisimeto, estado Lara, 1903- EE.UU., 1963) Poeta, narrador, ensayista, articulista, político y periodista. Perseguido político del gomecismo, vivió confinado en Barquisimeto y exilado en Colombia y Ecuador. A partir del año 1949 se radicó en Nueva York. Co-fundador del Diario El Nacional. Fue galardonado con el Premio Internacional de Cuentos del Diario La Prensa (Buenos Aires, 1931), II Lugar en el Concurso Latinoamericano de Novela (1951). Su obra poética comprende: Áspero (1924; 1939), Parsimonia (1938), Cinco sinfonías (1939), Summa Poética (1966), entre otros. Alberto Arvelo Torrealba (Barinas, estado Barinas, 1905-Caracas, 1971) Poeta y ensayista. Doctor en Ciencias Políticas egresado de la Universidad Central de Venezuela en 1935. Fue profesor de Educación Media. Embajador de Venezuela en Bolivia (1952) y en Italia. Fue presidente del estado Barinas entre 1941 y 1944 y Ministro de Agricultura y Cría. Individuo de Número de la Academia de la Lengua. Fue distinguido con el Premio Nacional de Literatura. Entre sus ensayos se encuentra Caminos que andan (panorama y destino del oeste venezolano) (1952, 1971) y Lazo Martí, vigencia en lejanía (1965). Su obra poética comprende: Música de cuatro (1928), Cantas (1932, 1938, 1950), Glosas al cancionero (1940, 1950), Florentino y el diablo (1957, 1958, 1961), Obra poética (1967). J. A. De Armas Chitty (Caracas, 1908-1995) Poeta, narrador, ensayista, articulista e historiador. Fue Director del Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Central de Venezuela, así como también Individuo de Número de la Academia Nacional de la 335


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Historia (1979). Fue galardonado con el Premio Nacional de Romances con motivo del cuatricentenario de la Fundación de El Tocuyo (1945), Primer Premio del Concurso de la revista Elite en homenaje a Ciudad Bolívar (1946), Primer Premio de Poesía Lírica promovido por la Casa de Guárico (1947), Premio Municipal de Prosa (1949), Premio Nacional de Literatura (1962). Su obra ensayística es prolífica. Su obra poética comprende: Candil. Romance de la tierra (1948), Tiempo de aroma (1948), Retablo (romances) (1950), Canto solar a Venezuela (1968), entre otros. Luis Augusto Núñez (Valencia, estado Carabobo, 1909-1980) Poeta y ensayista. Entre su obra ensayística destacan: Génesis y evolución de la cultura en Carabobo (1967, 2 volúmenes) y Las mentiras del boom: actualidad novelística latinoamericana (1970). Su obra poética comprende: Elegía rubendariana a Andrés Eloy (1958), Poema inmortal de Carabobo (1975). Otto De Sola (Valencia, estado Carabobo, 1912-Palma de Mallorca, España, 1975) Poeta, ensayista, compilador. Perteneció al grupo “Viernes”. Diplomático de carrera (Suiza, Chile, Austria, Yugoslavia). Obra poética: Acento (1935), Presencia (1938), De la soledad y las visiones (1940), El viajero mortal (1943), En este nuevo mundo (1945), En ce noveau monde (1948, traducción francesa), El desterrado en el océano (1952), Al pie de la vida (1954), En los cuatro siglos de Valencia (1957), El árbol del Paraíso (1961), Un libro para el viento (1968), Mientras llega el futuro (1970), Civilización (1973), Palmas (1980). Obra compilatoria: Antología de la moderna poesía venezolana (1940).

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Vicente Gerbasi (Canoabo, estado Carabobo, 1913Caracas, 1992) Poeta, periodista, cronista y traductor. Fundador del Grupo “Viernes”. Co-fundador de las revistas Bitácora, Viernes y Revista del Caribe. Estudió Filosofía y Letras en Florencia, Italia. Fue Director de la Revista Nacional de Cultura. Cumplió labores diplomáticas como Embajador de Venezuela en Israel y Polonia. Ha sido traducido al francés y al hebreo. Entre las distinciones recibidas se encuentra: Premio Municipal de Poesía (1944), Premio Nacional de Literatura (1967-68), Premio CONAC de Poesía Francisco Lazo Martí (1982), Premio CONAC de Humanidades Arturo Uslar Pietri (1987). Su obra poética comprende: Vigilia de un náufrago (1937), Bosque doliente (1940), Liras (1943), Poemas de la noche y de la tierra (1943), Mi padre, el inmigrante (1945), Tres nocturnos (1946), Poemas (1947), Los espacios cálidos (1952), Círculos de trueno (1953), Alegría del tiempo (1955), Antología poética (1956), Por arte de sol (1958), Olivos de eternidad (1961), Poesías (1963), Poemas (1965), Poesía de viajes (1968), Retumba como un sótano del cielo (1970), Rememorando la batalla de Carabobo (1971), El tirano Aguirre (1978), Edades perdidas (1981), Los colores ocultos (1985), Un día muy distante (1988), El solitario viento de las hojas (1989), Iniciación en la intemperie (1990), Diamante fúnebre (1991), Los oriundos del paraíso (1994), entre otros. Carlos Augusto León (Caracas, 1914-1997) Poeta, profesor, ensayista y articulista. Ingeniero Civil de la Universidad Central de Venezuela. Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas (UCV, 1936). Premio Nacional de Literatura (1948). Obra poética: Los pasos vivientes (1940), Canto de mi país en esta guerra (1944), Los nombres de la vida (1947), Homenaje a Jorge Manrique (1947), La niña de la calavera y otros poemas (1948), A solas con la vida (1947), Canto a Corea (1949), Canto a 337


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la paz (1950), La muerte en Hollywood (1950), Tres poemas (1951), Poesías (Antología, 1954), Coplas de la muerte y la vida popular (1954), Versos ante el mural de la gloriosa victoria (1955), Yo te agradezco, amor (1957), El hombre y la estrella (Antología, 1965), Poema a mi madre (1967), Sobrevivo (1967), Interior hombre (1968), Tratado del recuerdo y el olvido (1969), Una pequeña piedra (1970), Siempre amor (1970), Torre de amor (1970), Los ojos abiertos (1971), Poemas para esperar el poema (1972), Solamente el alba (1973), Venezuela (1973), El consejero de la juventud o consejos increíbles de David Amador (1974), Una gota de agua (1974), Árbol de la amistad (1974), Naturaleza secreta (1975), Lo infinito por decir (1980), Los círculos concéntricos (1981), El río fértil - Poesía hasta 1980 (1981), Una gota de agua (1984), Juegos del yo (poemas 1984-89). Luis Alberto Angulo Urdaneta (Barinitas, estado Barinas, 1914-1996) De formación autodidacta, realizó actividades comerciales, agrícolas y pecuarias. Fue funcionario público. Conoció a los hermanos Arvelo Larriva y fue amigo de Alberto Arvelo Torrealba, Manuel Felipe Rugeles y Rafael Ángel Insausti. Viento barinés (Ediciones del Rectorado, Universidad de Carabobo, 1978), en coautoría con su hijo Luis Alberto Angulo Rivas, y El llano y sus llaneros (Valencia, Fondo Editorial Piedemonte, 1996), son sus dos libros publicados. Refranes, y Corridos de doña Bárbara, dos de sus inéditos, se encuentran extraviados. Juan Villaquirán Páez (Nirgua, estado Yaracuy, 1914) Poeta de formación autodidacta. Viajero comercial independiente, empezó a publicar sus poemas cumplido los setenta años. Entre su obra poética destacan: Por el camino de los sueños (1985), Canción sin nombre y sin destino (1986), Luz entre cristales rotos (1987), Palabras y ecos en las piedras (1989), Extraño 338


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y sin nombre (1993), Con el aire y el viento (1995), Nuevos Poemas (1995), Silencio compartido (1995), El otro color del sueño (1998), Poesía de otoño (2002), entre otros. Juan Liscano Velutini (Caracas 1915-2001) Poeta, crítico de arte y de literatura, ensayista, culturólogo, periodista, editor. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1950. Su obra poética comprende una treintena de libros publicados entre 1939 y 1999. Recientemente, la Fundación de la Cultura Urbana, ha recogido, en un voluminoso y cuidado tomo, sus poemas. Es uno de los creadores venezolanos que expresa con mayor intensidad y amplitud, el tema nacional y americano. Eduardo Alí Rangel (Sabaneta, estado Barinas, 1915) Poeta y periodista de formación autodidacta, realizó actividades comerciales en su pueblo. Comenzó a escribir en 1935 en el periódico Cronos de Araure. Colaboró en El Universal y Heraldos de Caracas. Su obra poética la componen: Los lejanos paisajes (1965), De monte a monte (1973), Los pozos silenciosos (1982), Juglarescas (1986), Las comarcas del alba (1989), La identidad del remanso (1990). La editorial El perro y la rana del Ministerio Popular para la Cultura, publicó Antología Poética, que recorre su obra edita e inédita. Tomasa Ochoa Cordero (Montalbán, estado Carabobo, 1915) Poeta, dibujante, pintora, maestra de escuela, autodidacta. Obra poética: Canto Uno Montalbán (1979), Mi canto es del viento (Separata, UC, 1981), Páginas en el espacio (1991), entre otros.

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Ernesto Luis Rodríguez (Zaraza, estado Guárico, 1916Caracas, 1999) Poeta, narrador y libretista de radio. Ejerció cargos públicos de importancia. Su obra narrativa se encuentra en País del alba: Cuentos que alguna vez contamos a los niños del mundo (1990). Su obra poética comprende: Agraz (1936), Cantares de tierra llana: poemas criollos (1938), Pasitrote (1948), Quitapesares: versos al pie del arpa (1954), Coplero venezolano (1955), El color de entonces (1957), Arriero: poesía del pueblo (1960), Arriba capitán (1968), Ernesto Luis Rodríguez y sus poemas (1971), La palabra lacerada (1978), Tiempo de volver (1982), Desde el olvido (poemas, testamento y plegaria) (1996), entre otros. En 1997 publica Nunca es tarde, obra autobiográfica. Ana Enriqueta Terán (Valera, estado Trujillo, 1918) Poeta, dibujante, narradora. Premio Nacional de Literatura (1990). Doctora Honoris Causa en Educación por la Universidad de Carabobo (1989). Mención en el Concurso Municipal de Poesía (1946), Premio José Rafael Pocaterra. Reside en Valencia, ciudad en donde fue presidenta del Ateneo. Ejerció cargos diplomáticos en Uruguay y Argentina. Ha publicado los poemarios: Al norte de la sangre (1946), Presencia terrena (con prólogo de Juvenal Ortiz Saralegui, 1949), Verdor secreto (editado por Cuadernos Julio Herrera y Reissig y prologado por Juana de Ibarbourou, 1949), Testimonio (1954), De bosque a bosque (1971), Libro de los oficios (1975), Música con pie de salmo (1985), Casa de hablas (1991), Albatros (1992), Antología mínima (2003), Antología poética (Monte Ávila, Col. Básica de poesía, 2005) y Autobiografía en tercetos trabados con apoyos y descansos en Don Luis De Góngora (Editorial El perro y la rana, 2007), entre otros. Cuadernos Cabriales edita en 1989, en su número 50, una Antología, en homenaje a la poeta.

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Aquiles Nazoa (Caracas, 1920-La Victoria, estado Aragua, 1976) Escritor, periodista, poeta, dramaturgo y humorista. En su obra se expresan los valores de la cultura popular venezolana. Fue corresponsal de El Universal en Puerto Cabello. Estuvo bajo arresto en 1940 por “difamación e injuria” al criticar a las autoridades del municipio. Trabajó en Radio Tropical, tuvo una columna en El Universal titulada Punta de lanza, y fue reportero del diario Últimas Noticias. Colaboró en el semanario El Morrocoy Azul y en el diario El Nacional. Escribió para la revista Sábado de Colombia. En 1945, asumió la dirección de la revista Fantoches. En 1956 fue expulsado del país por el régimen de Marcos Pérez Jiménez, pero regresó en 1958. Obtuvo el Premio Nacional de Periodismo Juan Vicente González en la especialidad de escritores humorísticos y costumbristas en 1948. También recibió en 1966 el Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal. Fue Director de Literatura del CONAC. Entre sus obras están: Aniversario del color (1943), El transeúnte sonreído (1945), Caperucita criolla (1955), Poesía para colorear (1958), El burro flautista (1958), Los dibujos de Leo (1959), Caballo de manteca (1960), Los poemas (1961), Cuba de Martí a Fidel Castro (1961), Mientras el palo va y viene (1962), Poesías costumbristas, humorísticas y festivas (1963), Pan y circo (1965), Los humoristas de Caracas (1966), Caracas física y espiritual (1967), Historia de la música contada por un oyente (1968), Retrato hablado de matapalo (1970), Venezuela suya (1971), Los sin cuenta usos de la electricidad (1973), Gusto y regusto de la cocina venezolana (1973), Vida privada de las muñecas de trapo (1975), Raúl Santana con un pueblo en el bolsillo (1976), Genial e Ingenioso: La obra literaria y gráfica del gran artista caraqueño Leoncio Martínez (1976), Aquiles y la Navidad (1976), Humor y Amor de Aquiles Nazoa (1962, 1970, 1975), entre otros.

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Carlos César Rodríguez (Guanta, estado Anzoátegui, 1922) Poeta, ensayista y compilador. Decano fundador de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Los Andes. Ha publicado: en poesía, Los espejos de mi sangre (1944), Follaje redimido (1959), Aire iluminado (1963), Hora íntima (1987), 21 poemas (1995), Anubizajes (2004), en prosa: El retrato de Antonio Machado (1965), Glosa a la silva criolla a un bardo amigo (1980), en historia regional: Testimonios merideños (1996), Testimonios barceloneses (2003), entre otros. Reside en Mérida desde 1958. Alí Lameda (Carora, estado Lara, 1923-Caracas, 1995) Poeta, crítico, articulista, ensayista y diplomático. Doctor en Farmacia egresado de la Universidad Central de Venezuela. Perteneció al Grupo Contrapunto. Colaborador del semanario Fantoches y en El Nacional. Fue distinguido con el Premio de Poesía de la Casa de las América (Cuba, 1963). Su obra ensayística comprende: La creación poética de Andrés Eloy Blanco (Análisis crítico de Poda) (1980), El humanismo proletario de Chío Zubillaga (2002). Su obra poética consta de Polvo del tiempo: sonetos 1941-44 (1949), El Corazón de Venezuela. Suma poética (1966, 1978; 2 volúmenes), Los juncos resplandecientes: décimas al Vietnam heroico y mártir (1969), Sonetos del viajero enlutado (1975), Galerón y vidalita: décimas de pampa y llanura (1978), El juglar de las torres moradas (homenaje a Federico García Lorca) (1980), La glosa y el soneto (1980), Canto elegíaco a Cruz Salmerón Acosta (1981). Orlando Araujo (Calderas, estado Barinas, 1927-Caracas, 1987) Ensayista, narrador, crítico literario y articulista. Economista y Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad 342


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Central de Venezuela. Post-grado en Literatura y Economía en la Universidad de Columbia (Nueva York). Profesor de de Periodismo y Economía y Director de la Escuela de Letras la UCV. Primer Premio en el Concurso de Ensayos (1965), Premio del Concurso Anual de Cuentos del diario El Nacional, (1968), Premio Municipal de Prosa (1972), Premio del Mejor Libro Infantil del Banco del Libro publicado en Venezuela entre 1966 y 1970 (1972), Premio Nacional de Literatura (1974), Mención de Honor de la UNESCO (1979). Entre su obra ensayística sobre literatura y economía, destacan: El folklore en Rómulo Gallegos (1952), Lengua y creación en la obra de Rómulo Gallegos (1955), Juan de Castellanos o el afán de expresión (1960), La palabra estéril (1966), Edoardo Crema, maestro crítico (1967), Operación Puerto Rico sobre Venezuela (1967), Venezuela violenta (1968), La obra literaria de Enrique Bernardo Núñez (1972), Desarrollo político en Venezuela (1974), Contrapunteo de la vida y de la muerte: Ensayo sobre la poesía de Alberto Arvelo Torrealba (1974), De lo humano y lo divino (1988), entre otros. Obra narrativa: Compañero de viaje (1970), Miguel Vicente Patacaliente (1977), El niño que llegó hasta el sol (1979), Cartas a Sebastián para que no me olvide (1988), El niño y el caballo (1992). Obra poética comprende: Glosas al piedemonte (1980), Mis canciones ya viejas (1985), Elia en azul (1988), Testamento poético (1900). Hugo Fernández Oviol (Cabure, estado Falcón, 1927Coro, 2007) Poeta y educador. Licenciado en Educación. Decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Yacambú, estado Lara. Premio Municipal de Poesía de Coro, Estado Falcón en 1987. Fue Director de la Revista Ventanal. Su obra poética comprende: Doce variaciones alrededor de una guitarra (1973), Agua delgada (1976), La casa deshabitada (1982), Caballos (1995), Antología poética (2000).

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Rafael José Muñoz (Guanape, estado Anzoátegui, 1928Caracas, 1981)

Poeta. Redactor de la revista Zona Franca. Colaborador de la Revista Nacional de Cultura. Obra: Los pasos de la muerte (1953), El Círculo de los 3 soles (1968), El círculo de los 3 soles (Caracas, Fundación Fondo Editorial del Caribe / Biblioteca Básica del estado Anzoátegui, 2005). Ricardo Sala (Barcelona, España, 1928)

Poeta, ensayista y contador público. Reside en Venezuela desde 1943 y en Aragua desde 1951. Promotor del Círculo de Cultura y Bellas Artes y la Asociación de Escritores de Venezuela (Maracay). Fue Presidente del Colegio de Contadores Técnicos del Estado Aragua. Ha sido distinguido con: Mención en Poesía del Concurso Literario Orígenes, Mención en Ensayo de la Bienal de Literatura de Ribas, entre otros. Sus ensayos se hayan recopilados en Tránsito luminoso (1992). Su obra poética comprende: Lluvia (1983), Dispersa (1985), Personajes y vivencias (1987), Entre tiempos (1988), Soliloquios (1989) y Divagaciones (1995). Emira Rodríguez (Porlamar, estado Nueva Esparta, 1929)

Poeta, narradora, pintora y artesana. Ha colaborado en las revistas españolas Cuadernos Hispanoamericanos y Papeles de Son Armadans y en la prensa venezolana. Su obra poética comprende: Relaciones (1971), La casa de alto (1972, 1986, 1991), Malencuentro, pero tenía otros nombres (1973), Como sueños ajenos (2001). Humberto Febres Rodríguez (Caracas, 1929-Barinas, estado Barinas, 1997) Poeta, ensayista, investigador. Ingeniero Agrónomo (Lima, 1953). Docente de la Universidad Central de Venezuela 344


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en Caracas y de la Universidad Nacional Experimental Ezequiel Zamora (UNELLEZ) en Barinas. Co-editor de las revistas Rocinante y Raíces. Premio de ensayo “Orlando Araujo” (Barinas, 1990) por En negra orilla del mundo. Obra poética: Poesía (1997). Textos suyos aparecen en la antología Barinas, cien años de poesía, de Leonardo Gustavo Ruiz (Fundación Cultural Barinas, 1995). José Lira Sosa (Maturín, estado Monagas, 1930-Porlamar, estado Nueva Esparta, 1995) Poeta, dramaturgo, docente y periodista. Estudió Letras en la Universidad de París (1950-1953). Formó parte del grupo de escritores fundadores de la revista Trópico uno, donde publicó poemas y traducciones. Entre sus escritos se encuentran: Fiat lux y otros poemas (1954), A la gran aventura (1960), Oscuro ceremonial (1967), Vicios ceremoniales (1975), Contraseña (1982), Enseres y atavíos (1989), Con la palabra en la boca (1994) y Poesía (1998). Fue distinguido con el Premio de Poesía José Ramón del Valle Laveaux de la Dirección de Cultura del Estado Bolívar en 1984. Efraín Inaudy Bolívar (Upata, estado Bolívar, 1930) Poeta, narrador y médico. Miembro de la Comisión de Publicaciones de la Universidad de Carabobo. Entre su obra narrativa se encuentra: El diálogo de la luciérnagas (1975), Un grito en la tormenta (1984), Los pájaros de Majay (1992) y Guriana (1997). Su obra poética comprende: Poemas para un minutero (1984), Graffiti (1984), Parantarai (1992), La Aldea Sonora. Antología poética (1994), entre otros. Melinton Salazar (Jalapa, Guatemala, 1930) Poeta. En Guatemala, fue Director del Programa radial Altavoces de la literatura contemporánea y articulista del Diario 345


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Nacional en su columna Carta abierta. Compilador de la antología poética Guatemala canta a Bolívar. Ha viajado por toda Latinoamérica recitando y creando poesía. Ha publicado: Fuego fatuo (1973, 1988, 1995, 1996), Lecciones de un aprendiz (1995), Versos de Hombre (1968, 1972, 1982, 1998), Terruño, entre otros. Jesús Enrique Guédez (Puerto Nutrias, estado Barinas, 1930-Caracas, 2006) Poeta, narrador, cineasta, periodista. Estudió Economía en la UC, y cine en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma. Profesor de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela. Fue integrante del Grupo Tabla Redonda. Recibió el Premio de Poesía de las Universidades Nacionales en 1959 y el Premio Nacional de Cine del CONAC en 1994. Entre su obra poética destacan: Las Naves (1959), Sacramentales (1961), Sextantes (1962), Tiempo de los Paisajes (1978), Gran Poder (1991), Cantares de O’ Gran Sol (1994), Puerteños (1995), Viajes del Sol y de la Luna (2000) y Poemas Crudos (2004). Juan Calzadilla (Altagracia de Orituco, estado Guárico, 1931) Poeta, Ensayista. Crítico de Arte, se encuentra entre los fundadores del grupo Sardio y de El Techo de la Ballena. Obra publicada: Primeros Poemas (1954); La Torre de los Pájaros (1955); Pintores Venezolanos (1962), entre otras. Considerado uno de los abanderados de la poesía urbana venezolana que se abre paso en los 60’, su obra posee un peculiar tono, acentuado por los elementos narrativos y el desdoblamiento del yo lírico. Autor de una extensa obra en la que destacan libros como Dictado por la Jauría (1962); Ciudadano sin fin (1970); Oh smog (1978) y Minimales (1992), entre otros, ha compartido con 346


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su vocación poética el ejercicio consecuente de la crítica de artes plásticas, campo en el que ha publicado incontables ensayos e investigaciones. J. M. Villarroel París (San Antonio de Maturín, estado Monagas, 1932-Valencia, Estado Carabobo, 1995) Poeta y abogado. Trabajó como periodista en numerosas publicaciones. Fue galardonado con el premio de Poesía de la Bienal José Rafael Pocaterra en 1960 y el Premio Municipal de Poesía Alfredo Arvelo Larriva. Su obra poética comprende: Cantos (1955), La orilla jubilosa (1958), El arquero de la nada (1969), Pájaros, pájaros (1972), Poemas (1972), Campo de fuego (1974), Kerigma (1974), Dos elegías (1975), De un pueblo y sus visiones (1979), entre otros. José Gregorio Pino (Tucacas, estado Falcón, 1932-Valencia, Estado Carabobo, 1997) Maestro egresado de la Escuela Normal Simón Rodríguez de Valencia (1954) y Profesor de Inglés por el Instituto Pedagógico de Caracas (1962). Estudios en Seguridad Industrial en la Universidad de Nueva York (EE.UU.). Profesor Titular de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Carabobo, institución que publicó su libro Poesía cotidiana (1997), con una nota de Edgar Rolando Smith y prólogo de Eric Núñez Lira. Carlos Contramaestre (Tovar, estado Mérida, 1933-Caracas, 1996) Médico, pintor y poeta. Egresado de la Universidad de Salamanca, España. Perseguido político durante la dictadura de Pérez Jiménez. Perteneció al grupo literario Sardio y luego funda, junto con Caupolicán Ovalles, Edmundo Aray, 347


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Adriano González León, Rodolfo Izaguirre y Daniel González, entre otros, el grupo El Techo de la Ballena. Fue Director de Cultura de la Universidad de Los Andes y Agregado Cultural de la Embajada de Venezuela en España. Realizador de la exposición Homenaje a la necrofilia (1962). De su obra poética puede destacarse: Salve amigo, salve adiós (1961), Por decreto y por sueños de Maximina Salas (1968), Armando Reverón, el hombre mono (1969), Cabimas-Zamuro (1977), La mudanza del encanto (1979), Metal de soles (1982), Como piel de ángel (1983) y Tanatorio (1993). Una recopilación de sus ensayos sobre arte se encuentra en Poética del escalpelo (2002). Víctor Valera Mora (Valera, estado Trujillo, 1935-Caracas, 1984) Poeta, egresado de la Escuela de Sociología de la Universidad Central de Venezuela. Durante los años sesenta se incorpora a las actividades de la izquierda venezolana, acción que comparte con el ejercicio de la poesía. En esa época funda, junto con un grupo de amigos, el núcleo iconoclasta La Pandilla de Lautremont, de la forman parte también Mario Abreu, Ángel Eduardo Acevedo, Caupolicán Ovalles y Luis Camilo Guevara. Finalizando esa década se traslada a Mérida y labora en el Departamento de Planificación de la Universidad de Los Andes, donde permanece cinco años. Luego, regresa a Caracas a trabajar en la Oficina de Recursos Humanos del CONAC y en La Gran Papelería del Mundo, la biblioteca ambulante de Víctor Manuel y Caupolicán Ovalles. Recibe el Premio CONAC de Poesía Francisco Lazo Martí en 1980 por su libro 70 Poemas stalinistas. También publicó: Canción del soldado justo (1961), Amanecí de bala (1971), Con un pié en el estribo (1972) y Del Ridículo Arte de Componer Poesía (1984; póstumo). En 2005, el Ministerio del Poder Popular para la Cultura crea el Premio Internacional que lleva su nombre. A inicios del 2006 fue declarado Patrimonio Cultural de Venezuela por la Asamblea Nacional. 348


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Ramón Palomares (Escuque, estado Trujillo, 1935) Licenciado en Lenguas Clásicas. Profesor de la Universidad de Los Andes. Contribuyó a la formación del grupo Sardio, que editó la revista homónima entre 1958 y 1961, y en el cual figuraban Adriano González, Salvador Garmendia, Guillermo Sucre y Francisco Pérez Perdomo, entre otros, que luego formarían la agrupación vanguardista El Techo de la Ballena. Ha colaborado también en El Farol, Papel literario, Poesía de Venezuela y la Revista Nacional de Cultura. Ha publicado: El Reino (1958), Paisano (1965), Honras fúnebres (1965), Santiago de León de Caracas (1967) y El vientecito suave del amanecer con los primeros aromas (1969), entre otros. Galardonado con Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal mención Poesía en 1965, Premio Nacional de Literatura mención Poesía en 1974, Premio Municipal de Poesía del Distrito Libertador del Estado Mérida en 1992 y Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora en 2006. Edmundo Aray (Maracay, estado Aragua, 1936)

Fundador y miembro de los legendarios grupos Sardio y El Techo de la Ballena. Poeta, ensayista, cuentista, cineasta. Ha publicado La Hija de Raghu (1957), Los huéspedes del tiempo (1958), Nadie quiere descansar (1961), Twist Presidencial (1963), Sube para bajar (1968), Cambio de soles (1968), Tierra roja, tierra negra (1968), Cuerpo de astronauta, convecino al cielo (1969), Baje la cadena (1972), Los cuentos de Alfredo Alvarado (1977), Simón Bolívar, ese soy yo (1988), entre otros. Caupolicán Ovalles (Guarenas, estado Miranda, 1936Caracas, 2001)

Poeta, narrador, compilador, abogado, periodista, bibliófilo, animador y promotor cultural. Fue cofundador de los grupos El Techo de la Ballena y Tabla Redonda. Estudio abogacía 349


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en la Universidad de Salamanca, España. Premio Nacional de Literatura (1972). Obra poética: ¿Duerme Ud. Señor Presidente? (1962), En uso de Razón (1963), Argimiro (1964), Elegía a la muerte de mi Padre Guatimocín (1967), Copa de huesos (1972), Sexto sentido o diario de Praga (1973), Ha muerto un colmenar de la colmena (1973), Canción anónima (1980), Para canción y canción de Evita Paraíso (1980), Convertido en pez viví enamorado del desierto (1988). Obra narrativa: Yo, Bolívar Rey (Novela, 1986), El almirante duende (1998). Teófilo Tortolero (Valencia, estado Carabobo, 1936Nirgua, estado Yaracuy, 1990) Poeta. Abogado egresado de la Universidad de Carabobo en 1961. Formó parte del Grupo Literario de Valencia Azar Rey. Dirigió el Departamento de Publicaciones de la Universidad de Carabobo. Co-fundador de las Revistas Poesía, Zona Tórrida y Azar Rey. Fue galardonado con el Primer Premio de la Bienal José Rafael Pocaterra del Ateneo de Valencia en 1982 y Premio José Rafael Pocaterra mención Poesía en 1990. Su obra poética comprende: Demencia precoz y otros poemas (1968), Las drogas silvestres (1972), 55 Poemas (1981), El día perdurable (1982), La última tierra (1991), El libro de los cuartetos y otros poemas (1994), entre otros. Ángel Eduardo Acevedo (Valle de la Pascua, estado Guárico, 1937) Poeta, ensayista, músico. Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela (1972). Profesor de la Universidad de Los Andes (Mérida). Colaborador de las revistas Tabla Redonda (1958), En letra roja (1963), Sol Cuello Cortado (1963). Premio Latinoamericano de poesía de la revista Imagen. Obra poética: Mon Everest. Soles y Mont Everest (Monte Ávila, Caracas, 1973), Flor diversa (Monte Ávila, Caracas, 2004). 350


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Lubio Cardozo (Caracas, 1938) Poeta y crítico literario. Comienza su vida literaria como poeta en la revista En Haa. Ha publicado: Extensión habitual (1966), Apocatástasis (1968), Contra el campo del rey (1968), Salto sobre el área no hallada (1971), Fabla (1974), Paisajes (1975), Poemas de caballería (1983), Solecismos (1986), Poemas (1992), Lugar de la Palabra (1993), Un verso cada día (1995), Ver (1999) y Choroní (2000). Asimismo, ha publicado una cantidad considerable, más de veinte títulos, de ensayos sobre la literatura venezolana y latinoamericana. Rafael José Álvarez (Coro, Estado Falcón, 1938-2004) Poeta, narrador, cronista, periodista de profesión, músico aficionado. Doctor Honoris Causa de la Universidad Francisco de Miranda (Coro). Obra: El gallo y las nubes (1978), Sagrarios (1978), Aposentos (1983), Oikos (1986), Trato con duendes (2000), Consagraciones. Antología poética 1959 – 1986 (1993). Trina y otras memorias (2001). Cecilia Dulcey (La Grita, estado Táchira, 1939) Abogada egresada de la Universidad Central de Venezuela. Cursó estudios doctorales en la Facultad Internacional de Derecho Comparado de Estrasburgo. Fue profesora investigadora en el Instituto de pregrado del Cendes, UCV. Ha publicado La Terrible Claridad (1988), Premio de Poesía de la Asociación de Escritores de Venezuela (AEV); Humanal, Cantos Primordiales, Esplendor de la Palabra y El vacío y la palabra. Textos suyos están incluidos en varias antologías. Conserva inédito el libro de ensayos Poética del amor y Eva.

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Federico Moleiro (Caracas, 1939) Médico cardiólogo e investigador. Profesor titular de la Universidad Central de Venezuela. Ha publicado: Domicilio del tiempo (1975), Yo vi sangrar el águila (Premio CONAC de Poesía, 1980), Oscuro fiel (1983), Final de fiesta (1990) y Memoria de algún orden (2007), entre otros. Gustavo Pereira (Punta de Piedra, estado Nueva Esparta, 1940) Poeta, editor y ensayista. Profesor titular de la Universidad de Oriente. Doctorado en Historia por la Sorbona. Premio Nacional de Literatura (2001). Sólo su obra poética comprende una treintena de títulos. Algunos de ellos: El rumor de la luz (1957), Los tambores de la aurora (1961), Preparativos de viaje (1964), Bajo la refriega (1964), En plena estación (1966), El interior de las sombras (1968), Poesía de qué (1970), El libro de los Somaris (1973), Los cuatro horizontes del cielo (1973), Segundo libro de los Somaris (1979), Tiempos oscuros, tiempos de sol (1980), Vivir contra morir (1988), La masa fugitiva (1988), La fiesta sigue (1992), Diario de mar (1992), Escrito de salvaje (1993), Adagio de la desconocida (1994), Cuaderno terrestre (1999), Oficio de partir (1999), Poesía de bolsillo (2003). Diputado a la Asamblea Constituyente, redactó el Preámbulo de la Constitución Nacional (1999). Rafael Rossell (Paraguaná, estado Falcón, 1940) Licenciado en Historia de la Universidad de Los Andes y magíster en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha publicado en la Revista Talud de la ULA, Génesis, Revista de Cultura de la Gobernación de Estado Mérida, Polémica, Revista Literaria de la Ciudad de Coro, Vanguardia, Revista Literaria de la Ciudad de Bucaramanga, Colombia, El Guayanés, Diario de la Ciudad de Guayana, entre otros. Su libro 352


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Relatos de cualquier tiempo fue ganador del Concurso de Narrativa APULA (1986). Diputado a la Asamblea Nacional entre 2005 y 2011. Luis Alberto Crespo (Carora, estado Lara, 1941) Poeta, ensayista y traductor. Licenciado en Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela. Especialización en la Escuela de Altos Estudios de París. Fue director del Papel Literario de El Nacional y la Revista Imagen. Ha obtenido distintos reconocimientos por su labor literaria: Premio CONAC de Poesía Francisco Lazo Martí (1978), Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal (1988), Premio Nacional de Periodismo Cultural (1994), entre otros. Entre sus libros se encuentran: Si el verano es dilatado (1968), Novenario (1973), Costumbres de sequía (1977), Resolana (1980), Mediodía o nunca (1989), Como una orilla (1991), Más afuera (1993), Duro (1995), Solamente (1997), Lado (1999), Ninguno como la espina (2000), La íntima desmesura (2003), El país ausente (2004), entre otros. Dirige la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello. Manuel Darío Grüber (Barinas, estado Barinas, 1941) Poeta, narrador y periodista. Estudió arte escénico en la Universidad Central de Venezuela. Co-fundador del semanario Avance y Director-fundador de la Revista Símbolo (Barinas). Director de Cultura del Estado Barinas y Director de la Casa de la Cultura Sebastián Arteaga de Barinas. Utilizó el pseudónimo Mario Malgrer. Fue galardonado con el Premio de narrativa de la CANTV en 1990. Su obra poética comprende: Poesías (1961), Naturaleza y hombre (1967), El poeta, la ciudad y el río (1974; 1983), Caza-relámpagos (1975; 1988), Caballos de fuego (1993), Memorias y fantasmas (2001), Travesía de la fuga (2002), entre otros.

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Alí Primera (Coro, estado Falcón, 1942-Caracas, 1985) Cantautor, poeta y militante revolucionario. Entre 1969 y 1973 permanece en Europa gracias a una beca que le otorga el Partido Comunista de Venezuela (PCV) para continuar sus estudios en Rumania. En Alemania graba su primer disco. Sus composiciones recogen el sufrimiento del pueblo desgastado por la pobreza y la desigualdad social. Aunque en poco tiempo los sectores más necesitados de la sociedad venezolana se identificaron con sus canciones, fue objeto de un veto por parte de los medios de comunicación y los gobiernos de turno. Participó en numerosos festivales de la Nueva Canción en toda América Latina. Se presentó en fábricas, liceos, sindicatos, hospitales y frecuentaba el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela. Dos grandes estudiosos de Alí Primera, Jesús Franquis y Andrés Castillo, coinciden en que, aun cuando su obra fue considerada dentro de la canción protesta, que fructificó en Venezuela entre 1970 y 1980, Primera insistió en denominarla siempre como Canción Necesaria. En 2005 sus canciones fueron declaradas Patrimonio Nacional de Venezuela. Su producción discográfica, coreada masivamente en Venezuela desde mediados de los años sesenta hasta la actualidad, comprende: Gente de mi tierra (1969), Lo Primero de Alí Primera (1973), Alí Primera, Volumen 2 (1974), Adiós en dolor Mayor (1975), Canción para los valientes (1976), La Patria es el hombre (1977), Canción mansa para un pueblo bravo (1978), Cuando nombro la poesía (1979), Abrebrecha (1980), Al Pueblo lo que es de César (1981), Con el sol a medio cielo (1982), Entre la rabia y la ternura (1984) y Por si no lo sabía (1985). Es llamado el “Cantor del Pueblo” y “El poeta de la revolución”. Humberto Gómez García (Caracas, 1942) Poeta, periodista, promotor cultural. Dirige la revista Caracola. Co-fundador del Grupo literario Quaterni Deni. Publicó El Oasis del tiempo (1987) con el pseudónimo Guaraira Repano. 354


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Distinguido con el Premio de Poesía Ilia Rivas de Pacheco del Ateneo del Litoral (1987) con el libro La mascarada. También ha publicado los poemarios La dimensión de los espejos (1992) y Magia de la luna roja (1998). Lydda Franco Farías (San Luis, estado Falcón, 1943-Maracaibo, estado Zulia, 2004) Poeta y militante revolucionaria hasta el último momento, pese a sus aflicciones morales, enfermedades y crítica pobreza. Poemas circunstanciales (Primer Premio del Concurso Literario del Ateneo de Punto Fijo 1965), Summarius (1985), Recordar a los dormidos (1994), Descalabros en Obertura / Mientras ejercito mi coartada (1994), Bolero a media luz (1994), Una (1998), Antología Poética (Monte Ávila. Colección Biblioteca Básica, 2005), son algunos de sus libros publicados. Premio Regional de Literatura del Estado Zulia (1995). Es una de las voces mayores de la generación poética del sesenta, junto a Caupolicán Ovalles, Víctor Valera Mora, Miyó Vestrini y Blas Perozo Naveda, entre otros. Juan Chávez López (Punto Fijo, estado Falcón, 1943) Ingeniero agrónomo egresado de la Universidad Central de Ecuador. Miembro fundador del Círculo de Escritores del Estado Cojedes y la revista Quemadura. Entre sus obras se encuentran La Tristeza Más Alta (1995), Amor Sin Fin (1998) y El Olor del Tiempo (2006). Blas Oronoz (Tumeremo, estado Bolívar, 1944-Ciudad Bolívar, 2007) Poeta y cuentista. Realizó estudios secundarios entre San Félix y Ciudad Bolívar. Cursó estudios de educación en la Universidad Central de Venezuela y es egresado de la UPEL 355


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en educación integral. Realizó estudios de postgrado en el Instituto Pedagógico de Maturín. Profesor de la Dirección de Educación de la Gobernación del estado Bolívar. Miembro fundador del Movimiento Cultural Porche Literario de Ciudad Bolívar. Colaborador del Suplemento Literario La Barca de Oro. El poemario El río de los exilios itinerantes fue una de las obras ganadoras del Certamen Mayor de la Artes y las Letras 2004. Enrique Mujica (San Juan de los Morros, estado Guárico, 1945) Poeta. Ingeniero civil (Universidad Central de Venezuela). Profesor titular de la Universidad de Carabobo. Ex-Vicerrector Académico en la Universidad Rómulo Gallegos. Parcialmente traducido al portugués y al inglés. Ha publicado: Cada vez más ausente (1975), Ejercicios para el olvido (1979), Intentos (1979), En un simple movimiento de lo infinito (1981), Vaquería (1992), Las formas del verano (1980), Fondo y espuma: Textos para una poética (1980), La montaña de la ciruela blanca: Textos para una poética II (2001),Tintas quemadas (2001), Obra poética (2001), Vigilia de los metales (2004), Poemas del decir (2005) y Acento de cabalgadura (1989, 1991) Ha obtenido: Premio de Literatura Universidad de Carabobo, Mención Poesía (1973), Premio José Rafael Pocaterra, Mención Poesía (1978) Premio de Poesía en la Bienal Mariano Picón Salas (1997), Premio de Poesía Orlando Araujo (2003). Reynaldo Pérez Só (Caracas, 1945) Poeta. Licenciado en Educación y Médico Cirujano egresado de la Universidad de Carabobo. Realizó estudios de post-grado en Brasil. Jefe del Departamento de Literatura de la Universidad de Carabobo. Co-fundador de la Revista Poesía. Ha sido galardonado dos veces con el Premio de Poesía 356


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Universidad de Carabobo en 1972 y 1975 y Primer Premio de la Bienal José Rafael Pocaterra en 1976, este último premio rechazado por el autor. Compilador del libro Poetas carabobeños (1979). Su obra poética comprende: Para morirnos de otros sueño (1971), Tanmatra (1972), Nuevos poemas (1975), En mediodía (1976), 25 poemas (1982), Mirinda Campo (1984), Matadero (1986), Fragmentos de un taller (Ars poética) (1990), Reclamo (1992), Sucre estampido de dios (1995), Px (1996), Solombra (1998), Antología poética (2003), entre otros. David Figueroa Figueroa (San Felipe, estado Yaracuy, 1945) Poeta y docente de educación media. Ha publicado los siguientes poemarios: El amor es una trompeta de sueños (1981), Ronda sin fin (1985), Plural cercanía (1987), Tiempo de colibrí (1992), Las batallas de Eros (1993), Tauroquía (1996), Voces del Arca (1996), La palabra como un río (2006). Ha recibido los siguientes galardones: Mención de Honor de la Asociación de Escritores de Venezuela (1980 y 1985), Mención de Honor Marco Aurelio Rojas (1989), Primer Premio en el V Concurso de Poesía José Sánchez Negrón (1990), Mención de Honor Fundación Cultural Barinas (1991), Premio Único Concurso de Poesía Miguel Vicente Patacaliente (2003), y es uno de los ganadores del Certamen Mayor de las Artes y las Letras (2004). Hanni Ossott (Caracas, 1946-2003) Poeta, ensayista y traductora. Licenciada en Letras de la Universidad Central de Venezuela, donde también se desempeñó como docente. Publicó los poemarios: Espacios para decir lo mismo (1974), Formas en el sueño figuran infinitos (1976), Espacios en disolución (1976), Espacios de ausencia y de luz (1982), Hasta que llegue el día y huyan las sombras (1983), Plegarias y 357


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penumbras (1986), El reino donde la noche se abre (1987), Cielo, tu arco grande (1989), Casa de agua y de sombras (1992), El circo roto (1993) y traducciones de Lawrence, Rilke y Dickinson. Publicó los ensayos: Memoria en ausencia de imagen / Memoria del cuerpo (1979), Imágenes, voces y visiones. Ensayos sobre el habla poética (1987) y Cómo leer la poesía: Ensayos sobre literatura y arte (2002). Premio de Literatura José Antonio Ramos Sucre (1972) y Premio CONAC de Poesía (1988). Tito Núñez Silva (Maracaibo, estado Zulia, 1946)

Poeta, ensayista. Profesor de Literatura egresado del Instituto Pedagógico de Barquisimeto. Fundador del Taller literario Simbiosis y del Grupo Job de esa ciudad. Ha sido galardonado en el Concurso de Poesía Héctor Vera de la Gobernación del estado Mérida (1986), del concurso Rafael Rodríguez Boquillón del estado Lara (1989) y obtuvo Mención Especial del Premio Municipal de Poesía Antonio Arráiz (Barquisimeto, 2002). Ha publicado Tercer abismo (1965), Imágenes y reflejos (1967), Woman police (1978), Inminente exterminio (1981), Tierra de siembra (1992), De aves encanto (1994), Río de oro (1996), Poemademus (1996), Pequeño y certero pájaro del alba (1998), entre otros. Álvaro Montero (Barquisimeto, estado Lara, 1946-2004)

Poeta, abogado. Formó parte de los grupos literarios de Barquisimeto: Job, Lea y Simbiosis. Premio Municipal de Poesía “Antonio Arraiz” (1985), Mención de Honor en el Premio Municipal del Distrito Federal (1986). Autor de: Bajo qué señal comienza el fuego (1973), Ciudad de cólera (1978) y Sale el sol (1986). Coautor de El arco y la flecha (1980). Orlando Pichardo (Barquisimeto, estado Lara, 1946)

Ha publicado La Palabra que tengo (Editorial LEA, 1978), DELAMAR (Caracas, Editorial Tinta, Papel y Vida, 1986), 358


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Ramón Querales. Reconciliación de lo Real y lo imaginario (Editorial La Espada Rota. Caracas, 1990), Calendario Secreto (Barquisimeto, Fondo Editorial UCLA 1996), Visiones de Sol (Barquisimeto, Editorial Río Cenizo, 2000), Ofrendas al asombro (Barquisimeto, UCLA, 2001), Ella: la palabra (Caracas, Editorial El perro y la rana, 2007) y Los Vidrios Rotos (Monte Ávila Editores, 2007). Aparece en antologías nacionales e internacionales. Ha obtenido el Premio Municipal Héctor Vera de la Municipalidad de Mérida, 1984; Premio 2ª Bienal de Literatura Antonio Arráiz de Barquisimeto, 1999; Premio Poesía Ecológica Universidad Yacambú. Juan Medina Figueredo (Aragua de Barcelona, estado Anzoátegui, 1947) Poeta, ensayista. Abogado egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Carabobo. Recibió el Premio Mención Poesía del II Concurso Literario Mucuglifo (1989). Su obra poética comprende: Escrito con la vida (1981), Ardentía (1985), Pájaro rasante (1988), Espejo de la metamorfosis (1990), Diario y flauta (1991), Materia de sueño (1992), Reverberaciones (1995). Enrique Hernández D’ Jesús (Mérida, estado Mérida, 1947) Poeta, fotógrafo y editor. Ha publicado: Muerto de risa (poesía, 1968); Mi abuelo primaveral y sudoroso (1974); Así sea uno de aquí (1976); Los últimos fabuladores (entrevistas y fotografías, Roma, 1977); Mi sagrada familia (1978); Siamo Nello Bambole (poesía y fotografía), Il Fotograma (Roma, 1980); Mi abuelo volvió del fuego (1980); El circo (poesía y fotografía, 1986); Retrato en familia (antología de poesía, 1988); Los poemas de Venus García (poesía y fotografía, 1988); Recurso del huésped (1988); Magicismos (poesía con dibujos de Marius Sznajderman, 359


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1989); La semejanza transfigurada (94 fotografías intervenidas por Vicente Gerbasi, 1996); La tentación de la carne (1997); La mirada del damero infausto (1992). Ha obtenido diversos premios de literatura y de fotografía, entre los que podemos mencionar el Segundo Premio de Fotografía, IX Premio Luis Felipe Toro, Consejo Nacional de la Cultura (CONAC), Caracas. Néstor Francia (Caracas, 1947)

Poeta, analista político, columnista de prensa y comentarista de Radio y Televisión. Licenciado en Letras de la UCV, experto en Comunicación Social y Corporativa. Su poemario Las Redes Rotas mereció los Premios Fundarte y Conac de Poesía, así como mención Poesía en el Premio Municipal de Literatura de Caracas. Otro libro suyo de poemas, La Biblia del Agua, obtuvo Mención Especial en la Bienal Internacional de Poesía José Antonio Ramos Sucre. En ensayo ha publicado Antichavismo y estupidez ilustrada (2000), Abril Rojo, el Rescate de Chávez (2002), Qué piensa Chávez (2003), Campaña de Santa Inés. Revolución en la publicidad (2005), Palabras para el desacuerdo (2006), Puente Llaguno, hablan las víctimas (2002), entre otros. Ramón Miranda (Avaría, estado Falcón, 1947)

Poeta. Licenciado en Comunicación Social de la Universidad del Zulia. Formó parte del grupo literario Kasega. Ha sido galardonado con la mención especial en el Concurso Hispanoamericano de la revista Ko’ eyu Latinoamericano con su trabajo Chile, por ejemplo, así como también con el Premio Municipal de Literatura de la Alcaldía de Miranda, estado Falcón. Ha publicado Plantado como un ángel (1991). William Osuna (Caracas, 1948)

Poeta, editor, docente. Participó en el Taller de Poesía del CELARG (1976-77 y 1978-79). Ha recibido el Primer Premio 360


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de la Bienal José Antonio Ramos Sucre, 1976 con Estos 81, Premio Municipal de Literatura del Distrito Federal en 1983 con Antología de la Mala Calle y el Premio Nacional de Literatura 2006. También ha publicado: Mas si yo fuese poeta, un buen poeta (1978), 1900 y otros poemas (1984), San José Blues - Epopeya del Guaire y otros poemas (2003), Miré los muros de la patria mía (2005). Dirigió la Revista En el camino. Es director fundador de la revista A Plena Voz del Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Ramón Ordaz (El Tigre, estado Anzoátegui, 1948) Poeta, narrador, ensayista, editor, docente e investigador universitario. Ha obtenido los primeros premios de poesía en las bienales nacionales Francisco Lazo Martí (1991), de Calabozo, y Teófilo Tortolero (1996), de Valencia. A su obra poética pertenecen: Esta ciudad mi sangre (1976), Potestades de Zinnia (1979), Encuentro con la palabra (1982), Entreveros (1985), Antología del otro, 1975-1985 (1990), Grafopoemas (1992), Antología compartida (coautor, 1993), Kuma (1997), Profanaciones (2002), Albacea (2003). Narrativa: En los jardines de Colón (1999). Testimonial: Diario de derrota (1993). Editor de las revistas En Ancas (1976-1981), y Poda. Freddy Hernández Álvarez (Macuto, estado Vargas, 1949) Poeta, narrador y dramaturgo. Ingeniero civil egresado de la Universidad Central de Venezuela. Profesor de la Universidad de Oriente. Ha recibido distintos galardones: Premio de Narrativa de la Bienal José Antonio Ramos Sucre, Premio de Novela Enrique Bernardo Núñez, Premio de Poesía Francisco Lazo Martí (1980), Premio CONAC de Narrativa y Poesía (1990), Premio de poesía de las Universidades de Carabobo (1980), Oriente (1980) y Rómulo Gallegos (1996), Premio Nacional Asociación Venezolana de Profesionales del Teatro 361


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(1982), Premio Municipal de Poesía Aquiles Nazoa (1982), finalista del premio de novela de la Editorial Planeta (1992). Ha publicado: Tiempo de paz, tiempo de balas (1975), Bitácora de alcatraz (1975), El baile de los cangrejos (1977), Paraguachoa o primera memoria de lo fértil (1980), Oh taberna (1982), El farero de Biblos (1984), Memoriales del ángel bastardo (1987), El adivinador de enigmas (1989), El itinerario de Penélope (1991), Litoral de ausencia (El perro y la rana, 2005), El ardid del almirante (Monte Ávila Editores, 2008), entre otros. Autor de las novelas: Preparativos para una metamorfosis (1989), Huayra, la transparencia (1995), Los argonautas ebrios (1999) y El imaginario de Lázaro (Fondo Editorial del Caribe, 2007). Principio de Partida (1983) y Luchas y perspectivas de la clase obrera (Grupo de Teatro El Triángulo, Caracas, 1972), son otros de sus títulos. Poesía suya ha sido traducida al francés por Claide Pailler (Revista Carabele de la Universidad de Toulouse, 1981) Haydee Machín (Carúpano, estado Sucre, 1949) Organizadora comunitaria en barrios del estado Miranda y de Caracas (1970-2000). Concejal Municipio Libertador (198487). Organizadora del 1er Foro Bolivariano de apoyo a Chávez (1992) y Constituyente a la Asamblea Nacional Constituyente (1999). Trabajos políticos: La lucha de clase en los barrios (1975), Nuevo Horizonte, un barrio organizado (1980), Horizontalidad o democracia interna en los partidos revolucionarios (1982). Ha publicado en poesía: Intimidades, Sonriendo ante este cielo, Entre ensueños de frente al horizonte, De amor y de vida, En tiempos de combate, Quiero irme a la luna, montarme en un planeta y sonreír al futuro, Entre técnicas, ideologías y revolución, Testamento a mis hijos, Mamá terremoto, y en cuentos: De amor y de vida, La madre, felicidad de los pobres o el Cotoperí donde proliferaba el amor y la locura. Diputada a la Asamblea Nacional por el estado Miranda.

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Adolfo Segundo Medina (Casigua, estado Zulia, 1949) Narrador, poeta, librero, docente universitario. Licenciado en Educación, mención Castellano y Literatura, por la Universidad de Los Andes, Núcleo Táchira, profesor de esa misma institución. Premio Único de los concursos literarios la Dirección de Cultura del estado Táchira en dos oportunidades. Obra en poesía: Encuentros a la intemperie (1986, 2001), Nuevas definiciones (1987), Heredad de alfarero (1991, Coautor), Y Nubia de por medio (Taller de Expresión Literaria “Eleazar Silva”, San Cristóbal, 1995), Los plagios del fuego (2001), En el resplandor rojo del aire (2001). Narrativa: La rebelión de los personajes, La noche de los gatos, La muerte de Benedicto Chacón. Luis Alberto Angulo (Barinitas, estado Barinas, 1950) Poeta, articulista, ensayista, editor literario, promotor cultural. Los tomos: Fusión poética (UC, 2000) y La sombra de una mano (Monte Ávila, 2005), recogen cinco de sus poemarios: Antología de la casa sola (1982), Una niebla que no borra (1984), Antípodas (1994), De norte a sur (1999) y Fractal (2000). Galardonado con el primer premio en los certámenes Francisco Lazo Martí (2003), y Universidad Rómulo Gallegos (1999); obtuvo el accésit en el Concurso Literario de la Universidad de Carabobo (1974) y el premio único del IV Concurso Internacional de Poesía de la Universidad de Carabobo (1994). Fundador del Grupo Talión, a finales de los años setenta. Coautor de 70 Poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Iraq y Líbano (MINCI-R∑DVE, 2006) y de Viento barinés (UC, 1978). Antólogo de Poemas de Miguel Hernández (El Perro y la Rana, 2005), Antología poética de Ernesto Cardenal (Monte Ávila, 2005), Rostro y poesía (Universidad de Carabobo, 1994), El corazón de Venezuela, patria y poesía (PDVSA-R∑DVE, 1ª edición Dic. 2008). Co-fundador de la revista R∑DVE (2005), de la fundación Red Nacional de Escritores de Venezuela y del Encuentro Internacional Poesía UC. 363


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Laura Antillano (Caracas, 1950) Cuentista, novelista, poeta, crítica de cine y fotografía, guionista de cine, radio y televisión, promotora cultural, investigadora literaria. Licenciada en letras de la Universidad del Zulia. Estudios de posgrado en Chile y Estados Unidos. Profesora emérita de la Universidad de Carabobo. Perteneció al grupo literario Mandrágora. Segundo premio del 1er. Concurso de Poesía Interliceísta de Maracaibo (1966), primer premio en Concurso de Cuentos Julio Garmendia, 1983, premio de Cuentos del XXXII Concurso de Cuentos de El Nacional (1977), Premio regional Jesús Enrique Losada (Secretaría de Cultura del estado Zulia, 1994), premio nacional de poesía José Rafael Pocaterra (Ateneo de Valencia, 2004). Obra narrativa: La bella época (1969), La muerte del monstruo come piedra (1971), Un carro largo se llama tren (1975), Haticos Casa No. 20 (1975), Perfume de gardenia (1982), Dime si dentro de ti no oyes tu corazón partir (1983), Cuentos de película (1985), La luna no es pan de horno y otras historias (1988), Solitaria solidaria (1990), Tuna de mar (1991), Las aguas tenían reflejos de plata (2002). Obra poética: Las paredes del sueño (1981), El verbo de la madre (2006), Migajas (2007), Poemas de amigos (El perro y la rana, 2008). Gabriel Jiménez Emán (Caracas, 1950) Poeta, narrador, ensayista, traductor de poesía desde la lengua inglesa, editor literario y profesor. Ha publicado en poesía: Materias de sombra (Premio Monte Ávila de Poesía, 1983); Narración del doble (1978); Baladas profanas (1993); y Proso estos versos (1998), entre otros. En relato, Los dientes de Raquel (1973); Saltos sobre la soga (1975); Los 1001 cuentos de 1 línea (1980); Relatos de otro mundo (1988); Tramas imaginarias (1990); Biografías grotescas (1997); y La gran jaqueca y otros cuentos crueles (2002), entre otros. Novela: La isla del otro (1979) y Una fiesta memorable (Planeta, 1991). 364


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Douglas Bohórquez (Maracaibo, estado Zulia, 1951) Poeta, ensayista, crítico literario, docente e investigador de la Universidad de Los Andes. Licenciado en Letras de la Universidad del Zulia. Doctorado en la Universidad de París, bajo la dirección de Julia Kristeva. Fue galardonado con el Premio Fernando Paz Castillo del CELARG en 1985. En el ámbito de la creación literaria ha publicado: Vagas especies (1986), Fabla del oscuro (1991), Árido esplendor (2001); en el campo de la crítica y el ensayo: Teoría semiológica del texto literario. Una lectura de Guillermo Meneses (1986), Escritura, memoria y utopía de Enrique Bernardo Núñez (1990) y Teresa de la Parra. Del diálogo de géneros y la melancolía (1997), entre otros. Iván José Padilla Bravo (Caracas, 1951) Poeta, comunicador y activista político. Participó en el movimiento guerrillero de los años 60. Miembro del directorio del CONAC. Viceministro del Poder Popular para la Cultura. Entre sus obras destaca: Preludiando el siempre (1979), Balas y versos para combatir la prehistoria (1979). Cósimo Mandrillo (Italia, 1951) Poeta y ensayista. Licenciado en Letras por la Universidad del Zulia (1976), institución en la que ejerce docencia y en la cual obtuvo Maestría en Literatura Venezolana (1992). Doctor en Literatura (EE.UU). Obra poética: Calle de la victoria (1981), Migra (1985), Parte de guerra. Canto al General Rafael Urdaneta (1991), Poemas de lengua brava (1991), El mundo es una piedra (1991). Antología poética de María Calcaño (1983), El árbol de jugar (1985), Selección de textos críticos de literatura zuliana (1984), Literatura zuliana del siglo XIX (1987), La ciudad de Udón (1988), Urdaneta (1988), son otros títulos publicados.

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Alberto José Pérez (El Samán, estado Apure, 1952)

Poeta, editor, gerente cultural. Reside en Barinas desde adolescente. Fundador de las Revistas Literarias ICAM y Otopum, dirige la editorial ICAM en Barinas. Se desempeñó como Director de Cultura del municipio Barinas. Colaborador de publicaciones periódicas nacionales y extranjeras. Ha sido distinguido con la Mención en el Concurso de Poesía de la Asociación de Escritores de Venezuela (1981), Mención en la Bienal de Literatura Francisco Lazo Martí del Ateneo de Calabozo (1983), Premio de Poesía Enriqueta Arvelo Larriva de la Universidad Ezequiel Zamora (1987), Premio Único de Poesía de la Bienal de Literatura de la Universidad Central de Venezuela. Su obra poética comprende: Los gestos tardíos (1975), Marca (1981), El libro de Barinia (1984), Homenajes (1993), El espejo y la memoria (1993), Olor de amor (1995), Como si valiera un siglo (1996), Retrato de memoria del corazón de una mujer (1997), El poeta de quien les hablo (1999). Humberto Márquez (Maracaibo, estado Zulia, 1953)

Escritor, poeta, locutor, periodista egresado de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Estudios en Sociología, Antropología, Comunicación Social de la misma universidad, así como de Filosofía en la Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia. Maestría en Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Conduce el programa Qué hago yo aquí de Ávila TV y A mí me pasa lo mismo que a usted (Tertulia sobre el Bolero) en Radio Nacional de Venezuela. Ha publicado: Boleroterapia, Este Bolero es mío y tuyo también (Editorial Rayuela, 2004), Por la vida del periodismo, entre otros. Francisco Del Rey (Los Teques, estado Miranda, 1953)

Estudiante de Arte de la Universidad Central de Venezuela. Ha publicado: Las Golondrinas de Arena (1981), El Canto 366


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de las Sirenas (1983) y Las Neblinas más altas (1992). Es miembro de la Escuela de Poesía de Caracas. Director de la Revista Literaria RENACIMIENTO. Ramón Elías Pérez (Valencia, estado Carabobo, 1954) Poeta, cuentista y articulista vinculado al estado Zulia. Licenciado en Educación por la Universidad de Carabobo. Miembro fundador del grupo cultural Talión de Valencia (1977). Dirige la Fundación Cultural Casa del Sol, Maracaibo y es Miembro Fundador de la Sociedad Dramática de Aficionados (1978) en la misma ciudad. En poesía ha publicado: Farsalia (1987), Lucerna (1995), Agua salobre; y en narrativa, Pick-up de medianoche (1992), El mensajero del alba (1998), entre otros. Berta Vega (Maracaibo, estado Zulia, 1954) Licenciada en letras de La Universidad del Zulia. Magíster en Literatura Venezolana. Profesora Titular de la Escuela de Letras de LUZ. Cátedras: Morfosintaxis, Taller de Expresión Oral, Taller de enseñanza de la Expresión Oral y Escrita, Sociolingüística, Semántica, Pragmática. Libros: Musikos, Poética del Empedrao, Nombre de Isla. Luis Felipe Bellorín (Caracas, 1954) Poeta, músico, cantautor y promotor cultural. Autor de los poemarios: Notas para un diario intemporal, Cenizas (Elogio al hombre del fuego), Bisagra, Variación del regreso, Hilo Visible de Pino y Neblina, entre otros. Su obra ensayística y de crítica literaria se reúne en el volumen La revelación poética con prólogo de Aristóbulo Istúriz. Realizó estudios musicales en el Conservatorio Superior de Música José Ángel Lamas. Profesor de Educación Musical. Recibió la Orden José Leonardo Chirino por su lucha en la defensa de la herencia afroamericana. 367


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Alexi Gómez Briceño (Calderas, estado Barinas, 1954) Poeta, cronista, editor literario, crítico y animador cultural. Es licenciado en Historia, Educación y Magíster en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Los Andes. De sus libros, caprichosamente inéditos, sólo ha mostrado algunos textos, publicados en periódicos y revistas. Profesor en el Programa Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales “Ezequiel Zamora” (UNELLEZ). Antonio Trujillo (San Antonio de los Altos, estado Miranda, 1954) Poeta y cronista oficial de la ciudad en San Antonio de Los Altos. Es coordinador de literatura oral de la Casa de las Letras Andrés Bello. Fundó y dirigió las revistas Trapos y Helechos (1980) y Crónica de de San Antonio de Los Altos (1993). Fue galardonado con el Premio Municipal de Poesía de Los Teques (1983). Su obra poética comprende: De cuando vivían los pájaros (1984), Vientre de árboles (1996), Taller de cedro (1998), Alto de las yeguas (2003), Blanco de orilla (2003) y Unos árboles después (2006). Entre su obra testimonial se encuentra: Testimonios de la niebla. Voces de los altos mirandinos (2001). Miguel Márquez (Caracas, 1955) Poeta. Licenciado en Filosofía, egresado de la Universidad Católica Andrés Bello. Miembro del taller Calicanto que coordinó Antonia Palacios. En 1980, funda, junto a otros jóvenes poetas, el grupo literario Tráfico (Yolanda Pantin, Armando Rojas Guardia, Igor Barreto). Ha sido promotor cultural, lector, corrector y editor, colaborando con la Biblioteca Nacional, Monte Ávila Editores, entre otras instituciones. Como funcionario de la administración pública presidió la Fundación 368


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Kuaimare y fue Director de Literatura del CONAC. Se desempeñó como investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos. Miembro fundador de la Red Nacional de Escritores de Venezuela y del Festival Mundial de Poesía de Venezuela. Presidente de la Fundación Editorial El perro y la rana del Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Ha publicado Cosas por decir (1991 -Premio Fernando Paz Castillo, 1982- ), Soneto al aire libre (1986), La casa, el paso (1991), Poemas de Berna (1992), A salvo en la penumbra (1999), Linaje de ofrenda (2001) y La memoria y el anzuelo (2006). Aly Pérez (Villa de Cura, estado Aragua, 1955-Cagua, 2005) Poeta y artista plástico. Miembro fundador de los grupos culturales Gente del común y Movimiento Cultural Zamora de Villa de Cura. Trabajó en el Departamento de Cultura de la Universidad de Carabobo del núcleo Aragua. Fue galardonado con el Primer Premio en la Bienal Augusto Padrón de Aragua en 2002. Su obra poética comprende: Pasión según la casa (1991), Rumor de alameda (1998) y Noche vieja (2002). Parte de su producción poética, así como su antología El gallo en la poesía venezolana, se mantienen inéditas. Adhely Rivero (Arismendi, estado Barinas, 1956) Poeta, editor, gerente cultural. Licenciado en Educación por la Universidad de Carabobo. Miembro del personal administrativo de la Universidad de Carabobo en Valencia, institución en la cual se desempeña como jefe del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura, coordinador del Encuentro Internacional Poesía UC y director de la revista Poesía. Premio de Poesía de la Facultad de Ciencias de la Educación UC, Premio de Poesía “Cecilio Chío Zubillaga” de Carora, Premio Universidad Rómulo Gallegos. Ha publicado 369


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15 poemas (1984), En sol de sed (1990), Poemas de Arismendi (1996), Tierras de Gadín (1999), Los poemas del viejo (2002), Medio siglo, la vida entera (2005). Invitado a los Festivales de Poesía de Caracas, Medellín, Arauca (Colombia), Buenos Aires, y Berlín. Participó con el grupo literario Talión en Valencia (1977-78). Rosa Francisca Beotegui (Valencia, estado Carabobo, 1956) Poeta. Arquitecta por la Universidad de Los Andes (Mérida). Docente y paisajista vocacional. En Estados Unidos de Norteamérica se desempeñó como maestra de escuela. Poemas suyos han sido publicados en las revistas Imagen (Caracas) y Poesía (Universidad de Carabobo), así como en el Suplemento Literario de El Nacional y en la compilación 70 Poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Iraq y Líbano (Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información-Redve, 2006). Julio Miranda la incluye en su antología Andina. Jóvenes poetas de Mérida, Trujillo y Táchira. (Fundarte, Caracas, 1988) Stefania Mosca (Caracas, 1957-2009) Desde muy temprana edad fue colaboradora de los principales periódicos del país. Asimismo, ha publicado en El Espectador de Colombia y La Jornada y El Universal de México, en las Revistas Quimera, INTI y Gatopardo, entre otros. Su escritura aborda el ensayo, la crónica, el cuento y la novela. En todos estos géneros subyace la arquitectura de una voz propia que disiente e interpela el sentido de la vida. Su escritura explora la ficción desde la parodia del mundo como teatro, apunta a lo fragmentario y utiliza el humor como crítica. En el ensayo, la reflexión lleva su escritura a un espacio de autorreconocimiento y prueba. Con persistencia ha tratado de evidenciar la preponderancia (siniestra) del estereotipo, la 370


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banalidad como tragedia cotidiana y ha cuestionado la realidad y los mecanismos de representación. Ha sido asistente de producción editorial de Monte Ávila Editores y de la Academia Nacional de la Historia, directora de Desarrollo de Colecciones de la Biblioteca Nacional, asesora de ediciones de la Fundación Esta Tierra de Gracia, miembro de la junta directiva del CELARG, representante del área de narrativa en la Casa de Bello, presidenta de la Fundación Biblioteca Ayacucho y Ministro Consejero de la Misión Permanente de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos. Estudió Letras en la Universidad Central de Venezuela. Realizó trabajos de postgrado becada en la Fundación de Estudios Internacionales Ortega y Gasset y el Instituto de Cooperación Iberoamericana en Toledo con Fernando Rodríguez La Fuente y Joaquín Rubio. Cursó la maestría en Literatura Latinoamericana de la Universidad Simón Bolívar. Obras publicadas: Jorge Luis Borges: Utopía y Realidad. (1984); La memoria y el olvido (1986); Seres Cotidianos (1990); La última cena (1991); Banales (1993); Mi Pequeño Mundo (1996); El Suplicio de los Tiempos (2000); (Ensayo); Cuadernillo No. 69 (2001); Maternidad (2004); El Circo de Ferdinand (2006). Ha recibido Las Llaves de la Ciudad de Providence como escritor invitado a la Feria del Libro (1996) Rhode Island, EEUU; Mención publicación del Premio Internacional de Novela Miguel Otero Silva de la editorial Planeta (1996) y el Premio Municipal de Literatura en 1997 por su obra Mi pequeño mundo. Fuente: www.cenal.gob.ve Benito Mieses (Maracaibo, estado Zulia, 1958) Poeta, pintor, traductor, diseñador gráfico, economista (UCV). Participó en los talleres de poesía del CELARG (1989´90), y en los coordinados por el poeta Alfredo Silva Estrada en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. Obra compilatoria Por caminos de Charles Bukowski (2003). Obra poética: Trece (1982); Antología de nadie (1993); Nombrarse con las cosas 371


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(1995); Alfredo, las noches y las Calles (2001); Oscuro Rumor (Casa de la Poesía, estado Falcón). Isabel Rivas A. (Maracay, estado Aragua, 1958) Poeta y narradora. Fue integrante del Taller Literario de Maracay (1987). Estudiante de la Universidad Bolivariana (Maracay). Obra poética: Reina de un placer ajeno (1998). César Seco (Coro, estado Falcón, 1959) Poeta, ensayista y editor. Fundador de la Casa de la Poesía “Rafael José Álvarez” y de la Bienal de Literatura “Elías David Curiel”. Director de la revista Oikos. A principio de la década del ochenta formó parte del grupo literario Cráter y en la actualidad pertenece a la Red de Escritores de Venezuela. Ha sido galardonado dos veces con el Premio Municipal de Literatura de la Alcaldía de Miranda del estado Falcón (1993 y 2000). Fue colaborador del suplemento literario Verbigracia del diario El Universal. Integra la redacción de la revista Poesía de la Universidad de Carabobo. Ha publicado El laurel y la piedra (1991), Árbol sorprendido (1995), Oscuro ilumina (1999), Mantis (2004) y El viaje de los Argonautas, con el cual obtuvo el premio de poesía de la Bienal de Literatura Ramón Palomares, en Trujillo (2005). Juan Antonio Calzadilla Arreaza (Caracas, 1959) Narrador, poeta, ensayista e instructor de escritura creativa. Licenciado en Filosofía en la Universidad de París, Nanterre. Autor de las obras Réquiem a traición (1979), Parálisis andante (1988), Álbum del insomnio (1990), Hipomanía (1994), El juego de los aparatos (1994), La hendija (Premio Fundarte de Narrativa, 1995), Concepto para una filosofía de bolsillo (2004), Crónicas y tópicas de la edad de la muerte (2004), El libro de Robin372


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son: un camino hacia la lectura de Simón Rodríguez (2005). Como asesor y facilitador del Proyecto Nacional de Promoción de la Lectura Leer es entender de la Dirección de Literatura del CONAC, publicó Modulo para talleres de expresividad literaria y poética (2004), Módulo para talleres de promoción de lectura (2005). Yldefonso Finol (Moján, estado Zulia, 1959) Egresado como Economista de la Universidad del Zulia en 1985. Obra publicada: Como la raíz del mangle, Canción de la isla y Para acercarse al universo (Poesía); Tiempo de Constituyente, El Cacique Nigale y la ocupación europea de Maracaibo, La Falacia Imperialista de los Derechos Humanos y Socialismo Siglo XXI (Ensayo). Sus artículos de opinión son publicados en Panorama, Diario Nuevo Día en Falcón, Aporrea, página del MINCI y la revista A Plena Voz. Coordinador General del Centro Nacional Antiimperialista Simón Bolívar y Presidente de la Corporación Falconiana de Turismo. Fue miembro de la Asamblea Nacional Constituyente (1999). Egresado del Curso de Superación Político-Ideológico de la Escuela Superior del PCC “Ñico López” (1988-1989). Marissa Arroyal (San José de Mayo, Uruguay, 1959) Ha publicado Vertiente norte, mención de honor en la V Bienal de Literatura Mariano Picón Salas (2001) de la Universidad de Los Andes (Ediciones Actual, Mérida), Sueño un segundo antes de despertar (XXI Premio Internazionale di Poesia Nosside, Cittá del Sole Edizionei, Italia, 2005). Premio Único de la Bienal Latinoamericana de Literatura Infantil “Canta Pirulero 2004” del Ateneo de Valencia, con el poemario La montaña vino del mar. Su poemario Guaraira Repano (2006) fue publicado en la Colección Cada Día Un Libro de la Editorial El perro y la rana.

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Eleazar Marín (Irapa, estado Sucre, 1959) Reside en Maracay desde su infancia. Licenciado en Educación por la Universidad de Carabobo. Se ha desempeñado como actor, escritor y docente. Publicó El Valle en Dramas (antología de teatro aragüeño), Los Frutos del sol (antología de poesía cubana), Muro de sueños (poesía). Recibió en el año 2006 el premio nacional de novela IPASME por la obra Infantes Terribles. Leonardo Gustavo Ruiz Tirado (Barinas, estado Barinas, 1959) Poeta, ensayista, promotor cultural. Fundador del grupo literario Caín de Mérida, de la Asociación de Escritores de Barinas, de la Red Nacional de Escritores de Venezuela y de las revistas Letras continuas y Vértice de Barquisimeto. Ha publicado los poemarios: Libro de los muertos (1999), Heráclito / Caín (1999), Las proezas del Solo (2001), Fragmentos de un libro del poeta perdido (2004), y la antología Barinas, cien años de poesía (1995). Edgardo Malaspina (Las Mercedes del Llano, estado Guárico, 1959) Médico y escritor. Profesor de la Universidad “Rómulo Gallegos”. Ha publicado: Del Socialismo Real a la Perestroika (1992), Perfil Clínico de un pueblo en desarrollo (1993), La coagulación intravascular diseminada (1995), Retazos (1995), Breviario de Andantes (1996), Las Mercedes del Llano, más de un siglo de historia (1997), La ética en el arte (1998), Literatura y Medicina (1998), Historia de la medicina en la antigüedad (2003), Historia de la medicina en el estado Guárico (2004).

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Cristina Falcón Maldonado (Valera, estado Trujillo, 1960) Poeta, escritora, diseñadora y productora editorial. Estudió arquitectura en la Universidad de Los Andes. Premura sagrada (1986) y el inédito Memoria Errante (2007) son dos de sus poemarios. La Fundación de la ciudad de Cuenca puso en circulación su obra: Aventura por Cuenca, patrimonio de la humanidad (2006), vertida en tres lujosos tomos. Está radicada desde hace muchos años en España. Luis Delgado Arria (Caracas, 1960) Poeta, docente e investigador. Licenciado en Letras de la Universidad Central de Venezuela. Egresado del Programa Avanzado de Gerencia del IESA. Maestría en Literatura Latinoamericana y Estudios Culturales y Doctorando en Literatura Latinoamericana de la Universidad de Pittsburg en 2002 y 2005, respectivamente. Sus libros de poesía son: Tarea de resaca (1986), Navíos (1992), Presas de los alambres (1997), De pequeños (1999), Don´t let me down, baby girl (1999), Atlántida para turistas (2000), Poética (2005), Vistas panorámicas (2005) y Hollywood, de cualquier modo (2005). Miguel Mendoza Barreto (Caicara de Maturín, estado Monagas, 1960) Poeta, narrador, editor literario, animador y promotor cultural. Secretario de Cultura del estado Monagas. Fue tallerista de poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe (Celarg). Premio de poesía José Rafael Pocaterra (Ateneo de Valencia). Premio de narrativa Juvenal Padrón del estado Monagas (1984) y del Ateneo de Ciudad Guayana (1991). Obra poética publicada: Bajo el neón (1997), Calle Urica Nº 81 (1998). Narrativa: Cuadro o acaso, sombra que me habita (1987, cuentos). 375


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Gonzalo Fragui (Mucutuy, estado Mérida, 1960) Nombre literario de Eleazar Molina Molina. Poeta, periodista y editor literario. Fundador del grupo Mucuglifo. Maestría en Historia de Venezuela y Doctorado en Filosofía por la Universidad de Los Andes (Mérida). Premio de poesía III Bienal Nacional Juan Beroes de San Cristóbal (2001). Obra poética publicada: De otras advertencias (1989), El poeta que escribía en menguante (1990), De poeta y otras emergencias (1991), La hora de Job (1997), Viaje a Penélope (1998), Dos minutos y medio (2002), Obra poética 1989-2004 (2005). Hermes Vargas (Caracas, 1960) Poeta, ensayista, traductor, promotor cultural. Tallerista del CELARG (1989-1990). Director de Ferias Nacionales de la Fundación “Kuai-Mare”. Obra poética: Aghadir (Mucuglifo, Mérida 1994), Trasegar. Poesía reunida 1980-2005 (Mucuglifo, Mérida 2005). Simón Petit (Punta Cardón, estado Falcón, 1961) Poeta, promotor cultural. Ha publicado Bajo la grúa (1991), Otros a la intemperie (1992), Bajo la grúa, sobre el andamio (1999), Sol sostenido (2002) y La mirada impía (2004). Sus textos también han sido publicados en revistas nacionales e internacionales, así como en antologías como Memoria de la dicha de Luis Alfonso Bueno, y Las voces de la hidra de Miguel Marcotrigiano. Premio Municipal de Poesía de Carirubana de 1991, también ha ganado premios en Cine Súper 8. Se ha desempeñado como presidente del Ateneo Popular de Punto Fijo y director del Instituto de Cultura del estado Falcón.

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Héctor López (Barinas, estado Barinas, 1961) Poeta, investigador y docente universitario. Desempeña labores en el Instituto de Investigaciones Literarias “Gonzalo Picón Febres”, Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad de Los Andes. Profesor de Taller de literatura brasileña – Escuela de Letras. Profesor de Taller de literatura en la Escuela de Diseño Grafico y Arte y en la Escuela de Medicina. Ha publicado: Bajo tu Nombre (1993), Del sagrado prodigio (1997), La Música caribeña en la literatura de la postmodernidad (1998), Peninsulares (2003). Argelia Malaver (Cabimas, estado Zulia, 1961) Rosa Diligente es su único libro publicado (Ediciones Libros Blancos. Coro, 2006). Mantiene inédito un libro de poemas. Está residenciada en Punto Fijo en el Estado Falcón. Ha estado vinculada a la Casa de la Poesía Rafael José Álvarez en Coro. Roger Herrera Rivas (Caracas, 1962) Poeta, actor y artista plástico. Se inicia en el quehacer poético en el año 1972 al participar en un concurso de narrativa auspiciado por el Centro Simón Bolívar, donde obtuvo mención honorífica. Realizó el primer taller de poesía a cargo de William Osuna en el año 1982 auspiciado por Fundarte, en el barrio Hornos de Cal en San Agustín del Sur. Tallerista del Celarg (2000-2001) bajo la tutela de Eleazar León. Ha publicado los siguientes libros: Fragmentos (1987); La crin de Dios (1996); Desadaptado (2000); Elegías a Wolfing (2003) Nuevas voces (2004); Apuntes sobre El teatro y su doble (ensayo, 2001) y Octubre rojo (2006). En el año 2000, obtuvo la primera mención del Concurso Tomás Alfaro Calatrava con El lenguaje de los dioses. Diploma en el Día Nacional del Escritor, otorgado por la Asociación Nacional de Escritores de Venezuela (Apure, 1997); Orden de la Ciudad de San Carlos (Cojedes, 2005). 377


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José Jesús Villa Pelayo (Caracas, 1962) Licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela en 1987. Abogado por la Universidad Santa María en 1992 y Estudios Internacionales en la UCV. Su poemario Nueva York fue publicado por la Dirección de Cultura de la UCV en 1992. En 1988 recibió un voto como ganador del Concurso Anual de Poesía de FUNDARTE, con el poemario Una hiedra negra para Sashne, el cual publicaría FUNDARTE en 1991. Su poemario Mariana de Coimbra tiene la Mención de Honor del Premio Municipal de 1999 y del Concurso CONAC-LANCOM en 1996. Fue publicado por Monte Ávila Editores Latinoamericana en 1999. En el Fondo Editorial del IPAS-Ministerio de Educación ha publicado el poemario Las arpías vuelan sobre Manhattan (2006) y el libro Diario de Alejandría (2007). Ha sido colaborador permanente de la Revista Nacional de Cultura, la Revista Imagen, el Papel Literario y la página de opinión A-4 del periódico El Nacional, los diarios Últimas Noticias y Vea. Ha publicado también en las revistas internacionales Casa de las Américas, Altri Termini, Gli Inmediati Dintorni, entre otras. Emilio Chirino (Coro, estado Falcón, 1962) Poeta, promotor, ensayista, investigador de cultura y literatura regional venezolana. Dirige, junto a un equipo multicultural, la asociación española para el intercambio y cooperación cultural CAVENI. El texto que se incluye forma parte de un libro inédito sin título. Reside desde el año 2000 en Barcelona, España. Nereyda Pérez (Lagunillas, estado Zulia, 1962) Licenciada en Letras en la mención de Historia del Arte egresada de la Universidad de Los Andes. Maestría de Histo378


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ria de Venezuela en La Universidad del Zulia, investigando aspectos relacionados con el teatro venezolano. Perteneció al Taller Literario Mucuglifo en Mérida. Mención de honor en el Concurso Literario Libertador del estado Mérida (1985). Sus poemas han sido publicados en los diarios Frontera, El Vigilante y Correo de los Andes. Su obra aparece en las siguientes antologías: Atisbando Llamaradas, Antología Mucuglifo, Antología de Fuego y Aire. Dirigió el Taller Literario César David Rincón en la Secretaría de Cultura del Estado Zulia. Publicó una plaquette de título Confesionales. Su trabajo artístico ha sido reseñado en el Diccionario General del Zulia. Tarek William Saab (El Tigre, estado Anzoátegui, 1963) Poeta de ascendencia libanesa, abogado y activista político. Gobernador electo por el Estado Anzoátegui. Dirigente estudiantil (1976-1983) y parlamentario (1999-2004). Presidió la Comisión de Cultura del Congreso, la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Constituyente y la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional. Ha publicado Los ríos de la ira (1987), El hacha de los santos (1992), Al Fatah (1994), Ángel caído ángel (1994-1998), Cielo a media asta (con ediciones en Venezuela, Argentina y Cuba) y Cuando pasen las carretas (2004), Los niños del infortunio: Memorias de la misión médica cubana en Pakistán (2006), entre otros. Gregory Zambrano (Mérida, estado Mérida, 1963) Poeta y ensayista. Autor de los poemarios Víspera de la ceniza (Mucuglifo, Venezuela, 1990), Dominar el silencio (Mucuglifo, Venezuela, 1994), Ciudad sumergida (La Hoja Murmurante, México, 1997), El desvelo de Ulises y otros poemas (Ediciones Fin de Siglo, México, 2000), entre otros. Ha sido miembro de los Consejos de redacción de las Revistas Actual, Trasiego, Voz y Escritura; entre 1992 y 1995 dirigió la Revista 379


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Solar. Ensayos suyos se han reunido en los volúmenes Los verbos plurales (Ediciones Solar, 1993), La tradición infundada (Casa de las Letras Mariano Picón-Salas, 1996) y El lugar de los fingidores y otros estudios sobre literatura hispánica (Universidad de Los Andes, 1999). Hizo estudios de Licenciatura y Maestría en Letras en la Universidad de Los Andes (Mérida, Venezuela) y de Doctorado en el Colegio de México. Ejerce la docencia en la Escuela de Letras de la Universidad de Los Andes. Arnaldo Jiménez (La Guaira, estado Vargas, 1963)

Poeta, narrador, promotor cultural y maestro de aula desde 1991. Licenciado en Educación en la especialidad de Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo. Reside en Puerto Cabello, estado Carabobo. Pertenece al equipo de redacción de la revista Poesía del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la UC. Ha publicado en poesía a Zumos (UC, 2002). En narrativa Chismarangá (El perro y la rana, 2005). Colaborador de la revista La Tuna de Oro. Columnista del diario local La Costa. Fue publicado en la revista virtual Aghula editada desde Brasil. Presidente del Ateneo de Puerto Cabello. Ganador del premio único del cuarto concurso nacional de cuentos “Fantasmas y aparecidos clásicos de la llanura” (2002) con su cuento El Ruido. Invitado a la Semana de la Poesía de Caracas en el año 2003 en honor a la poeta Elizabeth Schön, al 3er Encuentro Internacional de Poesía Universidad de Carabobo 2004 y al 3er Festival Mundial de poesía en Carabobo, por el Ministerio de Cultura en el año 2006. Críspulo Chávez Villavicencio (Vela de Coro, estado Falcón, 1963)

Poeta, periodista y docente. Ha realizado una amplia labor en el campo teatral. En la poesía, ha preferido participar en 380


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lecturas colectivas y no publicar. Ganador del Primer Concurso de Poesía Revolucionaria realizado en el Instituto Pedagógico de Barquisimeto en 1986. Junto al desaparecido Dámaso Ogáz, participó en el Proyecto Poesía en la Calle y Arte Postal. Ha leído y compartido recitales en diversos espacios culturales de Lara y Falcón. Comparte sus labores de periodista con la escritura y está vinculado al grupo La Tinta Púrpura, fundado por Juan Calzadilla en La Vela de Coro. Celsa Acosta (Coro, estado Falcón, 1963) Poeta y promotora cultural. Realizó estudios de Economía en la Universidad del Zulia, donde desarrolló varios talleres de expresión literaria en la Escuela de Ciencias de esa casa de estudios. Tiene publicado los siguientes libros de poesía: Otro Lugar (1992), Labio ebrio (1998) y Hendidura de agua (2004). Mantiene inéditos tres libros de poesía: Larvario, Voces y Escritos del habla. Ha participado en bienales, simposios y congresos de literatura venezolana. Textos suyos han sido publicados en la Revista Carmín de poesía de Argentina, en la Revista Poesía de Valencia, en la revista Oikos de Coro; y en diarios nacionales y regionales. Gonzalo Ramírez (Caracas, 1965) Poeta y ensayista. En el terreno del ensayo ha publicado: epílogo a la Antología poética de Juan Sánchez Peláez publicada por la Universidad Nacional Autónoma de México en 1995; prólogo a la Obra poética de María Calcaño publicada por la Universidad del Zulia y la Sociedad Dramática de Maracaibo en 1996. Poemas suyos aparecen en la Antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI, el turno y la transición compilada por Julio Ortega y publicada por Siglo XXI editores de México en 1997. También puede mencionarse la sección sobre Literatura Venezolana de la Enciclopedia de Venezuela publi381


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cada por la Editorial Océano en España (2000). En el año 2002 apareció una Antología Poética de Víctor Valera Mora, selección y prólogo de Gonzalo Ramírez, publicada por el Fondo Editorial Mario Briceño Iragorry del estado Trujillo. Tiene un libro de poemas publicado: Ciudad Sitiada (2006). Wafi Salih (Valera, estado Trujillo, 1965) Magíster en Literatura Latinoamericana egresada de la ULA. Profesora de Literatura. Fue Coordinadora de la Casa de la Poesía Hugo Fernández Oviol de la Universidad Yacambú. Coordina desde mayo del 2004, la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello Capítulo Lara. Coordinó la Página Literaria del Diario El Informador por 2 años y medio. Dirige desde hace 6 años El Taller Literario José Antonio Ramos Sucre. Obtuvo la Segunda Mención de Poesía de la Segunda Bienal Literaria Orlando Araujo 2003. Ha publicado Los Cantos de la Noche, Las Horas del Aire, Pájaro de raíces, A los pies de la noche (traducido al árabe), Huésped del Alba (traducido al inglés) y Cielos descalzos (traducido al inglés). En Ensayo: Las imágenes del ausente y Ensayos sobre costumbrismo, entre otros. Yon Jairo Ballesteros (Barinitas, estado Barinas, 1965) Poeta, Licenciado en Educación, Mención Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo. Su obra ha sido publicada en diarios y revistas regionales y nacionales. Ha participado en diversos encuentros literarios. Tiene dos libros inéditos: La danza de los Parpados y Cartas en confesión. Adriana Gibbs (Caracas, 1966) Poeta, Licenciada en Comunicación Social (Universidad Católica Andrés Bello, 1988). Tallerista de poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe Rómulo Gallegos 382


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(1991-1992). Con su poemario Parece otoño (La liebre libre, Maracay, 1993), obtuvo el premio de poesía Madre Perla (Nueva Esparta, 1993). De nunca despedirme (2002) es otro de sus libros publicados. Textos suyos aparecen en antologías poéticas nacionales. José Pérez (El Tigre, estado Anzoátegui, 1966) Cuentista, poeta, investigador, columnista de prensa, ensayista. Profesor Agregado de la Universidad de Oriente y Licenciado en Letras (ULA, 1991). Doctorado en Filología Hispánica (España, Univ. Oviedo) Ha publicado Jardín del tiempo (1991), Callejón con salida (1994), Por la mar de Luis Castro (1995), De par en par (1998), No lisis, no listesis (2000), Pájaro de mar por tierra (2003) y Como ojo de pez (2006, poesía). Morella Maneiro (Ciudad Bolívar, estado Bolívar, 1967) Poeta y luchadora social perteneciente al pueblo indígena Kari’ña. Desde los 11 años ha participado en movimientos de desarrollo social a través del arte. Como activista en la política indígena ha interactuado con diversas instituciones educativas y culturales. Así mismo, ha participado en cursos de liderazgo, defensa del ambiente, talleres, seminarios, exposiciones fotográficas, artesanales y festivales de literatura que destacan la cultura indígena. Obtuvo el Primer Premio del Concurso de Literatura Bilingüe Kuai Nabaida: El mar de arriba (2006) de la Fundación Editorial El perro y la rana del Ministerio Nacional de la Cultura con el libro Ojos de Hormiga. Javier Alexander Roa (Mérida, estado Mérida, 1968) Poeta, ensayista. Licenciado en Letras y Licenciado en Educación en la Universidad de Los Andes (1996). Ha publicado Diosa (1991), Acuarios (1996), Otro abismo (2001), Abalorios 383


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(2006). Fue Director de Cultura del estado Mérida y director de las Ediciones Gitanjali de la ciudad de Mérida. Master en Relaciones Internacionales Mención Política, en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales en la República de Cuba. Igualmente redacta un libro de poesía antiimperialista, aún inédito, titulado: Oficios de bala. Director de Cultura y Solidaridad con los Pueblos del Viceministerio de Relaciones Exteriores con Asia y Oceanía. Maribel Prieto Hernández (Maracaibo estado Zulia, 1968) Poeta, ensayista, librera, promotora cultural. Magíster en Literatura Iberoamericana por la Universidad de Los Andes (2007). Licenciada en Letras por la Universidad del Zulia. Ha publicado: Escribir es una Ciencia (co-autora. Cenamec, Caracas, 2005), 12 poetas en concierto (antología, publicación formato digital, Conac, Caracas, 2004), Los Espejos Plurales (Antología. Escuela de Letras. Dirección de Cultura/ Facultad de Humanidades y Educación. Universidad del Zulia, Maracaibo, 2001). Poemas suyos aparecen en la Revista Nacional de Cultura Caracas, 2004. Pedro Pérez Aldana (Trujillo, estado Trujillo, 1969) Investigador, ensayista y poeta Profesor en Educación Integral, egresado del Pedagógico Monseñor Arias Blanco. Diplomado en Gerencia Educativa por el CEDIC-Universidad del Zulia. Promotor en Derechos Humanos por la Universidad Simón Rodríguez y la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz. Ha recibido los siguientes premios y reconocimientos: Mención especial en el II Encuentro de Poetas y Botón al Mérito cultural y literario de la Alcaldía de Pampán, estado Trujillo 1996, Certamen Mayor de las Artes y las Letras Cada Día Un Libro con el poemario Exilios, Premio regional Orden Andrés Mariño Palacio en Investigación y Ensayo Literario de la 384


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Secretaria de Cultura del Estado Zulia 2006, Orden San Sebastián en su 1ra. Clase de la Alcaldía de Maracaibo Estado Zulia 2007, por su aporte a la cultura, las artes y las letras y a la educación bolivariana, entre otros. Columnista del diario Panorama, estado Zulia. Ha publicado en poesía: Cantos del Juglar y Exilios, en investigación: Aportes reflexivos sobre la nueva educación bolivariana, y en ensayo literario Equidad de género sobre cuatro poetas venezolanos: Lydda Franco Farias, Gladys Aquebeque, Julio Jiménez y Jorge Luis Mena. José Javier Sánchez (Caracas, 1970) Licenciado en Educación. Poeta, promotor de lectura y docente. Realizó un taller de expresividad literaria con Juan Antonio Calzadilla Arreaza. Fundador de la Red Nacional de Promotores de Lectura. Miembro de la Red de Escritores de Venezuela. Organizador del evento Hacia el Festival Mundial de Poesía que promueve el desarrollo de recitales en las comunidades caraqueñas. Sus Poemas han sido publicados en las publicaciones periódicas del Conac, en el semanario Todos Adentro y en algunas revistas regionales entre las que destaca, Sujeto Almado, El Torreño y en el Portal de la Dirección de Literatura del Conac. Julio Borromé (Valera, estado Trujillo, 1970) Poeta ensayista. Cursó estudios de Lenguas y literaturas Clásicas en la Universidad de Los Andes. Ha publicado Tiempos de pájaros dormidos (2002), Camisa de Plumas (2004), Desnuda te ves más alta (2006). Premio Ensayo (2004) en el Concurso Literario de la ULA. Premio Poesía (2005) en el Concurso Literario de la ULA. Ganador en el Certamen Mayor de las Letras 2006 con el poemario: Salmos al exilio. Ha participado en el Festival Internacional de Poesía de Venezuela (2004 y 2005). También ha publicado ensayos, artículos en revistas y periódicos del país. 385


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Joanna Cadenas (Caracas, 1970) Periodista y escritora caraqueña. Profesora de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Luis Enrique Belmonte (Caracas, 1972) Poeta. Médico Cirujano por la Universidad Central de Venezuela. Postgrado en Psiquiatra (Barcelona, España). Tallerista del CELARG (1994). Es autor de los libros de poemas: Cuando me da por caracol (Ediciones Mucuglifo, Mérida, 1997), Cuerpo bajo lámpara (Caracas, 1998), Inútil registro (Madrid, 1999), Paso en falso (Ediciones Mucuglifo, Mérida, 2004). Premio Fernando Paz Castillo del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Caracas, 1996) y Premio Adonais de Poesía de Ediciones Riap (España, 1998). Oscar Dávila (Valencia, estado Carabobo, 1972) Ingeniero de sistemas egresado del Politécnico Santiago Mariño. Profesor del Área de Estudios de Postgrado de la Facultad de Educación de la Universidad de Carabobo. Articulista en el área de Tecnología aplicada a la Educación. Alejandro Silva (Caracas, 1972) Músico y Poeta. Licenciado en Letras egresado de la Universidad Central de Venezuela. Ha publicado en la Antología de poetas Son Seis de la Editorial La Espada Rota, y el poemario Humo (Editorial El perro y la rana, 2006). Norys Saavedra (Barquisimeto, estado Lara, 1972) Poetisa y narradora. Egresada del IUETAEB en Turismo, donde obtuvo la mención honorífica en el Concurso Univer386


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sitario de Poesía “Andrés Eloy Blanco”. Perteneció al Taller Literario “Elisio Jiménez Sierra” del IUETAEB. Viaja a Cuba y en la Escuela de trabajadores sociales “Celia Sánchez Manduley” de la ciudad de Holguín, integra el Taller de Poesía de la Escuela, bajo la tutela de escritores de esa ciudad cubana. Ha publicado De áridas soledades. Pertenece a la Asociación de Escritores del estado Lara y a la Red Nacional de Escritores de Venezuela. Fue invitada como novísima al Cuarto Festival Mundial de Poesía, en el Bloque de Suramérica, en el año 2007. Franklin Fernández (Caracas, 1973) Poeta y artista plástico. Licenciado en Artes Plásticas, egresado del Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón. Participó en 1999 en los Talleres de Poesía del CELARG bajo la coordinación de los poetas Lázaro Álvarez y Arturo Gutiérrez Plaza. Ha obtenido las distinciones: Premio al Tercer Finalista de la categoría de Artes Plásticas, en el Concurso de Arte patrocinado por CNN en español, Visiones convergentes (2003), gran premio VI Salón Regional de Jóvenes Artistas, Barcelona, Anzoátegui (2001), ganador del II Concurso de Poesía del Instituto Universitario Armando Reverón de Caracas (1999). El poemario Simples fue uno de los ganadores del Certamen Mayor de las Artes y las Letras (2004). Ximena Benítez (Caracas, 1974) Licenciada en Artes Visuales, Mención Escultura por el Instituto Armando Reverón, y egresada de la Escuela Cristóbal Rojas en la especialidad de Dibujo y Pintura. Fue tallerista del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos bajo la coordinación de Igor Barreto (1997-98). Ha sido editora de la Colección Poesía del Mundo del Ministerio de Cultura, y por 387


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su trabajo docente en comunidades y museos, le fue otorgado el Premio Nacional de Promoción de Lectura 2003. Ha participado en diversas exposiciones con su obra plástico-poética que intenta estrechar la frontera entre las artes visuales y la poesía. Es colaboradora de diversas publicaciones literarias fuera y dentro del país. Profesora del Instituto Superior de Artes Plásticas Armando Reverón. Enrico Napoletano (Caracas, 1974) Arquitecto, Artista plástico y poeta. Publicó el poemario Pintamos la noche. Como Artista plástico, ha realizado exposiciones en Caracas, Nueva York, Miami. Maestría en Filosofía de la Universidad Central de Venezuela. Premio de Poesía XIV Edición Fernando Paz Castillo (CELARG), VI Certamen Internacional de Poesía y Narrativa Breve Organizado por Editorial Nuevo Ser y Premio “Juan Lovera” Salón Aragua. (2003). Niddy Calderón Plaza (Valencia, estado Carabobo, 1975) Poeta, promotora cultural, maestra de aula. Licenciada en Educación, mención Artes Plásticas (Universidad de Carabobo). Maestría de Literatura Venezolana (UC). Premio de Poesía del X Concurso Literario Pedro Buznego. Ganadora del I Certamen Mayor de las Artes y las Letras (Ministerio de la Cultura – Conac). Mención de Honor del Concurso “Simón Rodríguez” (CUAM, 2001). Textos suyos aparecen en La Tuna de Oro, en la revista Poesía y en la colección El primer libro (Universidad de Carabobo). Ha publicado: Poesía: Una risa que se ríe de mí (El Perro y la Rana, Caracas 2005). Participa en la junta directiva de la Red Nacional de Escritores del Estado Carabobo (2007-2008).

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Freddy Ñáñez (Caracas, 1976) Poeta, editor. Ha publicado los poemarios: Todos los instantes (Nadie Nos Edita Editores, 2000), Un millón de pájaros muertos (El Árbol editores, 2004), Antología de la nueva poesía tachirense Los Dragones de Papel (Nadie Nos Edita Editores, 2004), Los hombres que vienen de morir (Liryca Species, 2005), Fuego donde dice Paraíso (Ministerio de la Cultura, 2005), Bajo Palabra (Dirección de Cultura del Táchira, 2006), Sangradas Escrituras Antología de la poesía en frontera (Nadie Nos Edita Editores, 2007) y Suma del Árbol (El Árbol Editores, 2007). Reconocimientos: Certamen Mayor de las Artes y las Letras (2004), Premio Nacional de Títeres (2005), Premio Nacional del Libro “Mejor autor-editor” (2005), Premio Internacional de Poesía, Bienal Juan Beroes (2005) Premio Nacional del Libro: Mejor libro de poesía (2006). Fundador de Nadie Nos Edita Editores, de la Red de Promotores de Lectura de Venezuela, Cooperativa Buena TV y otros proyectos para el desarrollo y la difusión cultural. Luis Ernesto Gómez (Maracay, estado Aragua, 1977) Poeta y compositor musical. Licenciado en Computación de la Universidad de Carabobo y Licenciado en Música Mención Composición del Instituto Universitario de Estudios Musicales. Su obra sinfónica Dialéctica de lo Incierto fue galardonada con el Premio Municipal de Música 2003 en su mención Obra Sinfónica Breve, asimismo, lo fue su Cuarteto de Cuerdas n° 2 en el II Salón de Jóvenes Compositores 2005. Participó en II y III Festival Mundial de Poesía 2005 y 2006. Ha publicado El Otro Lado de la Página (Colección Cada Día un Libro, 2005, Ministerio de la Cultura) y Cuerpo de Piélago (El Pez Soluble, 2006). Ha participado en Talleres de Poesía dirigidos por Santos López, William Osuna, Belén Ojeda, Edda Armas y Armando Rojas Guardia. Sus poemas aparecen en 389


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las antologías Desde el Patio del Limonero (Editorial El Pez Soluble, 2006) y Amanecieron de Bala (Editorial El perro y la rana, 2007). Ha sido compilador de 70 Poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Iraq y Líbano (Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información, 2006) y Obra poética de Víctor Valera Mora: Patrimonio Cultural de Venezuela (Asamblea Nacional, 2005). Coautor de El corazón de Venezuela, patria y poesía (PDVSA-R∑DVE, Dic. 2008). Daniela Saidman (Ciudad Guayana, estado Bolívar, 1977)

Poeta, periodista, articulista de opinión en impresos del estado Bolívar y del país, así como en medios digitales. Autora del poemario XXXI Hojas de Otoño (2002). Ha participado en diversos encuentros poéticos como el I, II y III Festival Mundial de la Poesía de Venezuela. Luis Manuel Pimentel (Barquisimeto, estado Lara, 1979)

Poeta, narrador y periodista. Reside en la ciudad de Mérida desde 1998. Licenciado en Letras mención Literatura Hispanoamericana y Venezolana de la Universidad de los Andes (2004). Estudios de la maestría en Literatura Iberoamericana en la misma universidad. Trabaja en el diario regional Pico Bolívar, en el que se destaca como transcriptor, coordinador de las páginas de opinión y la página literaria “Ojos que tocan”, así como en la escritura de una columna de crónicas ficticias que sale cada miércoles con el título Pasos de fauno y como cronista de bienales de literatura. Colaborador como articulista literario en revistas y periódicos nacionales. Ha escrito ensayos y cuentos para El nuevo Cojo Ilustrado publicado desde la ciudad de Nueva York, en revistas hispanoamericanas y diversas páginas Web. Se ha desempeñado como profesor de Lenguaje y Comunicación en el Instituto Universitario de la Frontera y en la Facultad de Artes de la ULA como becario académico. Textos suyos aparecen incluidos en la antología Amanecieron de bala (El perro y la rana, 2007). 390


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Kelly Sabrina Pacheco Suárez (Valencia, estado Carabobo, 1980) Poeta, narradora y ensayista. Profesora de Lengua y Literatura (UPEL-IPB). Mantiene inéditos los poemarios En el cuarto piso, apartamento 11, A Pedazos, y Preñada de espinas; así como el texto narrativo Cuentos que no son cuento. Publicaciones en las páginas literarias de los diarios regionales de Barquisimeto: El Impulso, El Informador, Informe 7. Revista Yo Ediciones Lara-Yaracuy, Editorial Espada Rota, selección de poemas “En el cuarto piso, apartamento 11”. Pozos de génesis, órgano divulgativo literário de la UPEL-IPB, Órgano Divulgativo Cultura X. Oswaldo Torres Ortiz (Valera, estado Trujillo, 1980) Compositor musical y poeta. Licenciatura en Música, mención Composición en el Instituto Universitario de Estudios Musicales (IUDEM). Egresado de la Cátedra Latinoamericana de Composición dirigida por Blas Emilio Atehortúa. Sus obras musicales han sido interpretadas por agrupaciones de Francia, Suiza, Japón y Venezuela. Fue seleccionado para representar a Venezuela en Zagreb, Croacia (2005), con su Cuarteto de Cuerdas n° 1 y en Hong Kong (2007), con su obra Cuarteto de Cuerdas n° 2 Policromías en la piel (esta última, además, galardonada en el II Salón Nacional de Jóvenes Compositores 2005). Participó en el Taller de poesía del CELARG (2005) dictado por Miguel Márquez, así como el Taller de poesía del IUDEM (2004) dictado por Belén Ojeda. Articulista colaborador en el semanario Sietecolinas (encarte del diario regional El Tiempo, estado Trujillo). Su poemario Diario de Batalla (2006) fue seleccionado para su publicación en Cada Día Un Libro de la Editorial El perro y la rana.

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Miguel José Márquez Franco (Valera, estado Trujillo, 1981) Poeta. Cursa estudios de Comunicación Social en la Universidad Central de Venezuela. Ha sido colaborador del semanario La Razón. Obtuvo el Premio de Poesía para Autores Inéditos 2005 de Monte Ávila Editores con el libro Contránimus. Leonardo Alezones (Valencia, estado Carabobo, 1983) Poeta y Artista Plástico. Estudiante de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Carabobo. Pertenece al Grupo literario Litterae ad Portam. Autor del poemario inédito Memoria del Quelonio. Cursó estudios en la Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena. Ha participado en distintos recitales de poesía en diferentes ciudades del país. Diego Sequera (Caracas, 1983) Estudiante de Letras. Aparece incluido en las selecciones: 70 poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Iraq y Líbano, compilación de Luis Ernesto Gómez - Luis Alberto Angulo (Ministerio de Comunicación e Información, Caracas, 2006) y Amanecieron de bala. Panorama actual de la joven poesía venezolana, antología de Dannybal Reyes Umbría, Ricardo Zerpa Salazar, Yanuva León (Caracas, Fundación Editorial El perro y la rana, 2007). Anaís Barrios Flores (Valencia, estado Carabobo, 1985) Poeta y activista social. Licenciada en Psicología por la Universidad Arturo Michelena en Valencia. Ha asistido a talleres de poesía en esa misma institución. Productora del programa radial Todas Nuestras Voces y responsable de la Comisión de 392


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Investigación en la Radio Comunitaria Punto Sur. Textos suyos han sido publicados en periódicos regionales y comunitarios. José Jiménez (Caracas, 1987) Poeta. Bachiller del Instituto Privado Lucila Godoy. Estudiante de Derecho de la U.G.M.A. Poemas suyos han sido publicado en el diario Mundo Oriental (2005). Aquarela Del Sol Padilla (Caracas, 1988) Poeta y activista estudiantil. Finalista en el IX Concurso Nacional para Liceístas 2004, invitada como novísima a la Semana Internacional de la Poesía en el mismo año. Participó en el Taller de Monte Ávila Editores 2004, Mención Poesía dirigido por William Osuna. Su poemario Acordes del Mañana fue publicado en 2005 por la Editorial del Ministerio de la Cultura. Ha sido invitada al 3er Festival Mundial de Poesía organizado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura y es miembro de la Red Nacional de Promotores de Lectura y del Circuito Liceísta de las Letras del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) y coeditora de la página literaria www.alaspurpuras.com. Armando Amanaú (Valencia, estado Carabobo, 1988) Hijo de Armando y Azhar Amanaú, heterónimos de poeta nacido a mediados del pasado siglo en la población de Nueva Trujillo, al suroeste del piedemonte andino venezolano.

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ÍNDICE Por orden cronológico de autores Patria y poesía: Stefania Mosca...........................................................7 La patria de la poesía: Luis Alberto Angulo.....................................9 El corazón de Venezuela: un recorrido:

Luis Alberto Angulo

Luis Ernesto Gómez ...........................................................................13 Vicente Salias / GLORIA AL BRAVO PUEBLO

(HIMNO NACIONAL) ......................................................................21 Andrés Bello / ALOCUCIÓN A LA POESÍA ................................24

Juan Antonio Pérez Bonalde / VUELTA A LA PATRIA ..............28

Francisco Lazo Martí / SILVA CRIOLLA

A UN BARDO AMIGO ......................................................................34

Alfredo Arvelo Larriva / EL GAUCHO Y EL LLANERO ............37

TIERRA DE JAGUARES ....................................................................38 J. T. Arreaza Calatrava / CANTO A LA

BATALLA DE CARABOBO ..............................................................39

Enriqueta Arvelo Larriva / BOLÍVAR, TOMA MI CANTO .........41 Leoncio Martínez “Leo” / BALADA DEL PRESO INSOMNE .....42

Francisco Pimentel “Job Pim” / HIERRO DULCE .........................46

José Antonio Ramos Sucre / PRELUDIO ........................................48 Cruz Salmerón Acosta / AZUL ........................................................50 Andrés Eloy Blanco / PRESENTACIÓN MURAL

DEL HOMBRE HONRADO...............................................................51

Luis Barrios Cruz / CUANDO EL CABALLO SE PARA ............54

Rodolfo Moleiro / UN PAÍS .............................................................55

José Natalio Estrada Torres / RÉQUIEM PARA MI PERRO........56

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El corazón de Venezuela: Patria y Poesía

Antonio Arraiz / QUIERO ESTARME EN TI VENEZUELA .......59

Alberto Arvelo Torrealba / EL RETO ..............................................60 J. A. De Armas Chitty / EL REGRESO ............................................63 Luis Augusto Núñez / PROFECÍA DE AMÉRICA /

CANTO A AMÉRICA ........................................................................65

Otto De Sola / LAS REVOLUCIONES ............................................66

Vicente Gerbasi /

REMEMORANDO LA BATALLA DE CARABOBO .....................67 Carlos Augusto León /

CANTO DE MI PAÍS EN ESTA GUERRA ......................................70

Luis Alberto Angulo Urdaneta / MADRES VENEZOLANAS ....71

Juan Villaquirán Páez / CERRO AZUL ...........................................72 Juan Liscano / ESTO YA FUE UNA VEZ .......................................73

Eduardo Alí Rangel / TIENE RAZÓN FLORENTINO ................76

Tomasa Ochoa / QUERELLAS A MI PUEBLO .............................77

Ernesto Luis Rodríguez / VENEZUELA .........................................78

Ana Enriqueta Terán / EN SU CASA VENEZUELA ......................80 Aquiles Nazoa / CREDO ...................................................................83

Carlos César Rodríguez / VENEZUELA ........................................85

Alí Lameda / ERES TÚ, VENEZUELA ...........................................86

Orlando Araujo / TESTAMENTO POÉTICO .................................88 Hugo Fernández Oviol / EL CABALLO DE IBRAHIM ................91 Rafael José Muñoz / PASTORAL .....................................................94

Ricardo Sala / A VENEZUELA ........................................................95 Emira Rodríguez / XXIV ...................................................................96

Humberto Febres Rodríguez / SANTA INÉS ................................97

José Lira Sosa / ESTE HERMOSO PAÍS ........................................101

Efraín Inaudy Bolívar / TEPUY ......................................................103

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El corazón de Venezuela: Patria y Poesía

Melinton Salazar / PATRIA, RECIBE ALGO DE MÍ ..................104

Jesús Enrique Guédez / BALADA DE LAS PREGUNTAS ........106

11 DE ABRIL DE 2002 ......................................................................108

Juan Calzadilla /27 DE FEBRERO (1989) /

NOTICIAS DEL ALUD / .................................................................109

EL ORO DEL PAÍS ............................................................................110 J. M. Villarroel París / EL TIGRE ....................................................111

José Gregorio Pino / CALLE LIBERTAD No 32 ...........................114 Carlos Contramaestre / MADRE NUESTRA ...............................116 Víctor Valera Mora “El Chino” /

EN ESTE PAÍS HUMILLADO AL EXTREMO/ ...........................119

MARAVILLOSO PAÍS EN MOVIMIENTO ...................................120 Ramón Palomares / NATIVOS / ...................................................121

PLENO VERANO .............................................................................124

Edmundo Aray / ¡QUE LA VIDA AMANEZCA! .......................126

Caupolicán Ovalles /

¿DUERME USTED SEÑOR PRESIDENTE? / ...............................130

MI PADRE EBRIO, MI PADRE SE MUERE ..................................132

Teófilo Tortolero / VENECIA .........................................................134

Ángel Eduardo Acevedo / SOLES .................................................135

Lubio Cardozo / EL PAÍS DE SIEMPRE / LA DIGNIDAD .......136

Rafael José Álvarez / XXII ...............................................................137 Cecilia Dulcey / INSUMISA ............................................................138

Federico Moleiro /

¿EN QUÉ PAÍS RESPLANDECÍA MI SONRISA ..........................139 Gustavo Pereira / POR LOS NUESTROS / ...................................140

SOBRE SALVAJES .............................................................................141

Rafael Rossell / SOY .........................................................................142

397


El corazón de Venezuela: Patria y Poesía

Luis Alberto Crespo / REGIÓN / ..................................................144

MISMO ...............................................................................................145

Manuel Darío Grüber / CABALLO DE FUEGO ..........................146

Alí Primera / LA PATRIA ES EL HOMBRE .................................148 Humberto Gómez García /

CON CHÁVEZ… EN MIRAFLORES ............................................151 Lydda Franco Farías (Natasha Dalí) / ¿QUÉ HACER? ..............152 Juan Chávez López / QUINTA RESIDENCIA ............................154 Blas Oronoz / PALABRA DE REFUGIO ......................................156

Enrique Mujica / DECIR LA PATRIA ...........................................157

Reynaldo Pérez Só / 39 / 29..............................................................160

David Figueroa Figueroa / CRISOL ..............................................162 Hanni Ossott / DEL PAÍS DE LA PENA ......................................165

Tito Núñez Silva / PATRIA ............................................................171 Álvaro Montero / ENERO, 1856 ....................................................172

Orlando Pichardo / PAÍS ................................................................173

Juan Medina Figueredo / CORRE EL AGUA SUCIA .................174 Enrique Hernández D’ Jesús

EL CÓNDOR EN EL PARAÍSO EN CARANACOA ...................175 Néstor Francia / LA PATRIA ..........................................................178 Ramón Miranda / MI PROVINCIA ...............................................180

William Osuna / PAÍS (I) / PAÍS (II) .............................................181 Ramón Ordaz / ESA PATRIA, TU VIENTRE ..............................182 Freddy Hernández Álvarez /

PAÍS DE MURMULLOS Y MURMURADORES / .......................183

Haydee Machín / ESTE PAÍS DIFÍCIL ..........................................185

Adolfo Segundo Medina / NUBIA ................................................187

Luis Alberto Angulo / ¿DÓNDE ESTÁ MI PAÍS? / ....................188

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El corazón de Venezuela: Patria y Poesía

SOY DEL PAÍS MÁS HERMOSO DE LA TIERRA .......................189 Gabriel Jiménez Emán / REVUELTA A LA PATRIA ..................190

Laura Antillano / MIRA MI CIELO ...............................................193 Douglas Bohórquez /

VALERA 3.30 PM O EL TIRANO AGUIRRE ...............................196

Iván Padilla Bravo / PRELUDIO No 20 ........................................197

Cósimo Mandrillo / SAAWA .........................................................198 Alberto José Pérez / LA PATRIA ..................................................200

Humberto Márquez / QUERIDA VENEZUELA ........................201 Francisco Del Rey / UN LUNAR Y DIEZ LUNARIOS

DE SORAIMA EN POSE Y DON ...................................................204

Ramón Elías Pérez / SOMOS DE PUEBLO ..................................208 Berta Vega / VI .................................................................................209 Luis Felipe Bellorín /

LA TIERRA DE LOS BOLIVARIANOS ........................................213

Alexi Gómez Briceño / NUEVAMENTE ......................................215

Antonio Trujillo / CRISTOFUÉ / SI LA NIEBLA .......................217

Miguel Márquez / TRÓPICO RELATIVO ...................................219

Aly Pérez / POÉTICA .....................................................................221

Adhely Rivero / ME VOY DEL PENSAMIENTO .......................223 Rosa Francisca Beotegui / LICENCIA POÉTICA .......................224 Benito Mieses / CARTA ABIERTA PARA LO MÁS TUYO

DE UN VERBO DESTRUIDO, PERO NUNCA DERROTADO..226

Isabel Rivas A. / POÉTICA .............................................................231

César Seco / EL VIAJE / EL PAÍS ENFERMO ............................232

Juan Antonio Calzadilla Arreaza / POEMA A VENEZUELA ..234 Yldefonso Finol / PATRIA .............................................................236 Marissa Arroyal / GUARAIRA REPANO ...................................238

399


El corazón de Venezuela: Patria y Poesía

Eleazar Marín / ELEFANTE ...........................................................240

Leonardo Gustavo Ruiz / BARINAS ............................................242

Edgardo Malaspina / EL ORINOCO.............................................244

Cristina Falcón M. / XXXI ...............................................................245

Luis Delgado Arria / VENEZUELA ..............................................247

Miguel Mendoza Barreto / TUS REJAS .........................................249

Gonzalo Fragui / FÁBULA .............................................................251 Hermes Vargas /

HE ANDADO DE NIÑO LAS MISMAS CALLES .......................252

Simón Petit / EL CORAZÓN DE VENEZUELA ..........................253

Héctor López / VENEZUELA ........................................................254

Argelia Malaver / 11 DE ABRIL .....................................................255

Roger Herrera Rivas / PAISITO .....................................................256

José Jesús Villa Pelayo /

SEISCIENTAS LUNAS PARA ACOPÁN-TEPUI

[LEYENDA/TELA] ..........................................................................259

Emilio Chirino / EN LA NACIÓN DE LOS AUSENTES ...........260

Nereyda Pérez / VENEZUELA SIGLO XXI .................................262 Tarek William Saab /

MI PUEBLO ES UN TREN QUE A MEDIA NOCHE

PASA Y RECOGE A LOS CONVIDADOS ....................................264

Gregory Zambrano / PATRIA 1989 ...............................................265

Arnaldo Jiménez / MAR Y EXPLOTACIÓN ................................266

Críspulo Chávez Villavicencio / PATRIA ....................................268

Celsa Acosta / ESCRITOS DEL HABLA .......................................269 Gonzalo Ramírez / TE LLAMAS REDENCIÓN ..........................273

Wafi Salih / LA AUSENCIA PUEBLA LAS HORAS ..................276 Yon Jairo Ballesteros / CATAPLUM .............................................277

400


El corazón de Venezuela: Patria y Poesía

Adriana Gibbs / BLUE STATION ..................................................278

José Pérez / PAÍS NATAL ...............................................................279 Morella Maneiro - Abaa`namié /

VENEZUELA TIERRA ARCOÍRIS .................................................280

Javier Alexander Roa /

MI PAÍS NACE TODOS LOS DÍAS CON EL ALBA ...................282

Maribel Prieto / EL BARRIO, MI PATRIA ...................................284 Pedro Pérez Aldana / HERMANOS TODOS...............................286

José Javier Sánchez /

HAY RÍOS QUE SON COMO LOS HOMBRES ...........................287 Julio Borromé / A RELÁMPAGO PURO .....................................289

Joanna Cadenas / MANIFIESTO FEMENINO ............................291

Luis Enrique Belmonte /

PARA LOS QUE VIENEN CANSADOS .......................................295

Oscar Dávila / KEREPAKUPAI-MERÚ .......................................296

Alejandro Silva /

VENGO DE LA REPÚBLICA DE LOS CIEGOS ..........................298

Norys Saavedra /

TU GEOGRAFÍA DESDE EL CIELO / VENEZUELA ................300

Franklin Fernández / PEQUEÑOS PAISAJES .............................301 Ximena Benítez / A VENEZUELA /.............................................303

Enrico Napoletano / (Fragmento) .................................................305

Niddy Calderón Plaza / POEMA COMPROMETIDO ...............307

Freddy Ñáñez / POSTAL PARA PATRICIA ...............................308

Luis Ernesto Gómez / LA MÁS OCTAVA ...................................310

Daniela Saidman /

DICEN QUE SE LANZARON AL VACÍO ...................................312 Luis Manuel Pimentel / CAMINANDO POR VENEZUELA ...313

401


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Kelly Pacheco / ¿QUÉ ES UN POEMA DE AMOR?....................317 Oswaldo Torres Ortiz / FABULOSO PAÍS ALUCINADO .........318

Miguel José Márquez Franco / ORINOCO ...................................320

Leonardo Alezones / QUÉ ES LA PATRIA ..................................321

Diego Sequera /

HOMENAJE A ARNALDO ACOSTA BELLO ..............................323

Anaís Barrios Flores / TEMPLO DE AULLIDOS ........................324

José Jiménez / GRAN VENECIA ...................................................325 Aquarela Del Sol Padilla /ANTE EL ESPEJO ..............................326 Armando Amanaú (h) /

SEMBRAR UN ÁRBOL O PERDER UN MUNDO ......................327 RESEÑA DE AUTORES ..................................................................329

ÍNDICE ...............................................................................................395

ÍNDICE ALFABÉTICO DE AUTORES .........................................403

402


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ÍNDICE ALFABÉTICO DE AUTORES A Ángel Eduardo Acevedo, 135 Celsa Acosta, 269 Leonardo Alezones, 321 Rafael José Álvarez, 137 Armando Amanaú (h), 327 Luis Alberto Angulo Urdaneta, 71 Luis Alberto Angulo, 188 Laura Antillano, 193 Orlando Araujo, 88 Antonio Arraiz, 59 Edmundo Aray, 126 J. T. Arreaza Calatrava, 39 Marissa Arroyal, 238 Alfredo Arvelo Larriva, 37 Enriqueta Arvelo Larriva, 41 Alberto Arvelo Torrealba, 60 B Yon Jairo Ballesteros, 277 Anaís Barrios Flores, 324 Luis Barrios Cruz, Andrés Bello, 24 Luis Felipe Bellorín, 213 Luis Enrique Belmonte, 295 Ximena Benítez, 303 Rosa Francisca Beotegui, 224 Andrés Eloy Blanco, 51 Douglas Bohórquez, 196 Efraín Inaudy Bolívar, 103 Julio Borromé, 289

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C Joanna Cadenas, 291 Niddy Calderón Plaza, 307 Juan Calzadilla, 109 Juan Antonio Calzadilla Arreaza, 234 Lubio Cardozo, 136 Juan Chávez López, 154 Críspulo Chávez Villavicencio, 268 Emilio Chirino, 260 Carlos Contramaestre, 116 Luis Alberto Crespo, 144 D Oscar Dávila, 296 J. A. De Armas Chitty, 63 Otto De Sola, 66 Francisco Del Rey, 204 Luis Delgado Arria, 247 Cecilia Dulcey, 138 E José Natalio Estrada Torres, 56 F Cristina Falcón M., 245 Humberto Febres Rodríguez, 97 Hugo Fernández Oviol, 91 Franklin Fernández, 301 David Figueroa, 162 Yldefonso Finol, 236 Gonzalo Fragui, 251 Néstor Francia, 178 Lydda Franco Farías, 152

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G Vicente Gerbasi, 67 Adriana Gibbs, 278 Luis Ernesto Gómez, 310 Alexi Gómez Briceño, 215 Humberto Gómez García, 151 Manuel Darío Grüber, 146 Jesús Enrique Guédez, 106 H Freddy Hernández Álvarez, 183 Enrique Hernández D’ Jesús, 175 Roger Herrera Rivas, 256 J Arnaldo Jiménez, 266 José Jiménez, 325 Gabriel Jiménez Emán, 190 L Alí Lameda, 86 Francisco Lazo Martí, 34 Carlos Augusto León, 70 José Lira Sosa, 101 Juan Liscano, 73 Héctor López, 254 M Haydee Machín, 185 Edgardo Malaspina, 244 Argelia Malaver, 255 Cósimo Mandrillo, 198 Morella Maneiro - Abaa`namié, 280 Eleazar Marín, 240 Humberto Márquez, 201 405


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Miguel Márquez, 219 Miguel José Márquez Franco, 320 Leoncio Martínez “Leo”, 42 Adolfo Segundo Medina, 187 Juan Medina Figueredo, 174 Miguel Mendoza Barreto, 249 Benito Mieses, 226 Ramón Miranda, 180 Federico Moleiro, 139 Rodolfo Moleiro, 55 Álvaro Montero, 172 Enrique Mujica, 157 Rafael José Muñoz, 94 N-Ñ Enrico Napoletano, 305 Aquiles Nazoa, 83 Luis Augusto Núñez, 65 Tito Núñez Silva, 171 Freddy Ñáñez, 308 O Tomasa Ochoa, 77 Ramón Ordaz, 182 Blas Oronoz, 156 Hanni Ossott, 165 William Osuna, 181 Caupolicán Ovalles, 130 P Kelly Pacheco Suárez, 317 Aquarela Del Sol Padilla, 326 Iván Padilla Bravo, 197 Ramón Palomares, 121 Gustavo Pereira, 140 406


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Alberto José Pérez, 200 Ramón Elías Pérez, 208 Aly Pérez, 221 Nereyda Pérez, 262 José Pérez, 279 Pedro Pérez Aldana, 286 Juan Antonio Pérez Bonalde, 28 Reynaldo Pérez Só, 160 Simón Petit, 253 Orlando Pichardo, 173 Francisco Pimentel “Job Pim”, 46 Luis Manuel Pimentel, 313 José Gregorio Pino, 114 Maribel Prieto, 284 Alí Primera, 148 R Gonzalo Ramírez, 273 José Antonio Ramos Sucre, 48 Eduardo Alí Rangel, 76 Isabel Rivas A., 231 Adhely Rivero, 223 Javier Alexander Roa, 282 Ernesto Luis Rodríguez, 78 Carlos César Rodríguez, 85 Emira Rodríguez, 96 Rafael Rossell, 142 Leonardo Gustavo Ruiz, 242 S Tarek William Saab, 264 Norys Saavedra, 300 Daniela Saidman, 312 Ricardo Sala, 95 Melinton Salazar, 104 407


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Vicente Salias, 21 Wafi Salih, 276 Cruz Salmerón Acosta, 50 José Javier Sánchez, 287 César Seco, 232 Diego Sequera, 323 Alejandro Silva, 298 T Ana Enriqueta Terán, 80 Oswaldo Torres Ortiz, 318 Teófilo Tortolero, 134 Antonio Trujillo, 217 V Víctor Valera Mora “El Chino”, 119 Hermes Vargas, 252 Berta Vega, 209 José Jesús Villa Pelayo, 259 Juan Villaquirán Páez, 72 J. M. Villarroel París, 111 Z Gregory Zambrano, 265

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