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RED PERUANA DE ALIMENTACIÓN Y NUTRICIÓN (r-PAN) PUBLICACIÓN VIRTUAL 015 TITULO: EL PACIENTE COMO PERSONA AUTOR: CONTRERAS RIOS, CARLOS ENRIQUE FECHA: LIMA, OCTUBRE 2009

EL PACIENTE COMO PERSONA


Contreras Ríos, Carlos Enrique Médico, Estudios de maestría en gerencia social Diplomado en Promoción de la Salud. Coordinador de Proyectos Red Peruana de Alimentación y Nutrición (r-PAN) , Octubre /2009

Un paciente es una persona, integrado por 03 dimensiones: biológica, psicológica y espiritual, todas ellas actúan en unidad y son mutuamente dependientes, un problema de salud del cuerpo o de la mente, afecta a los otros componentes, por lo tanto, una persona que padece una enfermedad debe ser analizado y atendido en sus tres dimensiones. Eso quiere decir, que no puedo desagregar al paciente en patologías de órganos sin contemplar la dimensión integral de la persona en su conjunto. Por otro lado, una persona se va desarrollando en el tiempo, y una enfermedad puede menoscabar ese desarrollo, vale decir, la oportunidad de una atención tiene repercusiones en el destino de una persona, es decir, cuando un paciente acude a un médico, éste tiene la oportunidad de asegurar un buen futuro, y ese debe ser el principal interés, que provoque el máximo involucramiento con la salud y la vida del paciente. Todo lo contrario, cuando un médico pone otros intereses, por encima del paciente, abre la posibilidad que el desarrollo de una persona paciente, sea puesto en riesgo con los efectos sociales que comporta. Un paciente, sufre y experimenta que anda mal y anhela estar bien, sufre por desolación, por lejanía del bien y espera del médico, que restablezca su “bien – estar”, y eso es manejable cuando se trata de un mal curable, pero de no ser así, el paciente sigue esperando, espera del médico el consuelo, la comprensión y un motivo de esperanza, toca al médico acompañar y dar sentido al sufrimiento. Un médico, también es una persona, que anhela curar, aliviar el sufrimiento, asegurar un buen futuro para su paciente, pero también tiene una escala de valores e intereses, que definen la capacidad de realizarse en su vocación. Trastocar los valores, tiene como efecto, llenar de falsedad el espacio que debía colmarse de experiencias de entrega generosa por su paciente, experiencia que alegra y da sentido a la vocación del médico. Mientras más renuncia a sus “intereses”, mayor la experiencia gratificante de servir a una persona doliente.



EL PACIENTE COMO PERSONA