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H. Violencia en el contexto de COVID-19, “pico y género”

Yo estoy contenta por una parte de haber logrado este derecho y el respeto humano que todos debemos tener, pero, por otra parte, me siento frustrada por las trabas en Reniec para la certificación de mi partida y de mi DNI. No deseo que mis compañeras pasen por lo que yo he vivido. Necesitamos urgentemente una ley de identidad de género. (…) Si Reniec ya me dio mi DNI con el cambio de sexo y de nombre, que es lo que corresponde, yo les pediría a las autoridades de Reniec que no nos obstruyan más. Si la justicia ha fallado a mi favor, que el caso de mis compañeras también sea igual.

Por su parte, la doctoraJohan Sotelo, defensorade Dania, agregó:

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Basta de estar pidiendo certificados psicológicos, psiquiátricos y cirugías. La persona no se vuelve trans de un día para otro, es algo que vive desde su pequeña infancia. No reconocer a las personas con el género que se identifican es violentarlas, sobre todo cuando sufren de discriminación.

H. Violencia en el contexto de COVID-19, “pico y género”

La pandemia de COVID-19 ha desatado en el mundo entero una crisis social, política y sanitaria sin precedentes, situación que trajo consigo más vulneraciones a los derechos humanos de las personas trans. Desde Trans Organización Feminista hemos aunado esfuerzos para ayudar a nuestras compañeras quienes, ante la falta de apoyo del Estado, se encontraron anteuna doble crisis de pobreza y exclusión social. El lunes 16 de marzo de 2020, el gobierno peruano decretó el inicio del estado de emergencia, con un confinamiento estricto que duró hasta fines de junio. Aunque el confinamiento terminó, hasta el día de hoy el estado de emergencia está vigente. La situación generada por la pandemia ha afectado a la mayoría de la población, especialmente a quienes están en pobreza y pobreza extrema, así como con diferentes vulnerabilidades sociales y de salud. Entre estas se encuentra el grupo de mujeres trans, conformado por personas que, ya antes de la pandemia, estaban en situación de precariedad económica (ganando dinero para el día), se dedicaba mayoritariamente al trabajo sexual, eran migrantes -especialmente de la selvay algunas de ellas vivían con VIH, tuberculosis y complicaciones en su salud por someterse de manera empírica a procesos de feminización corporal y facial. La pandemia ha agudizado más la precariedad de la situación, pues una gran mayoría no pudo continuar trabajando, sea en el trabajo sexual, en la peluquería, cocina, decoración etc. Confinadas en sus casas, muchas han debido enfrentar la pandemia a solas, o intentar migrar a sus lugares de origen, arriesgando sus vidas. Pero no solamente fue la falta de trabajo la situación que afectó a la población trans femenina; también fueron sujeto de discriminación y estigma, y hasta de violencia y asesinato.

Durante el confinamiento obligatorio, el gobierno de ese momento ensayaba diversas modalidades, principalmente para evitar aglomeraciones en los mercados. Una de las medidas adoptadas se denominó “pico y placa de género”, es decir, en ciertos días de la semana podían salir los hombres y en otros días las mujeres. Las mujeres trans, asumiendo su identidad plenamente, salieron los días que correspondían a las mujeres, y eso las hizo vulnerables a la discriminación por parte de la policía que controlaba la calle. Para las fuerzas del orden, ellas eran “hombres”, porque su DNI así lo indicaba (Solís y Bueno 2020, El Comercio 2020). Al respecto recomendamos ver el siguiente video: https://www.youtube.com/watch?v=TC9BrZ4kcTo Como lo muestra el video, las mujeres trans fueron víctimas de numerosas vejaciones, insultos y “castigos” por haber salido el día “incorrecto”. El Observatorio de Derechos LGBT de la UPCH, registró once casos de discriminación en ese período (Perez-Brumer y Silva Santisteban 2020), aunque es probable que haya habido muchos casos más que no se hicieron públicos. El “Pico y placa de género” fracasó por su inviabilidad y desconocimiento de las dinámicas de género en los roles domésticos; no obstante, esta norma afectó seriamente a las mujeres trans que ya venían sufriendo económica y psicológicamente los embates de la pandemia (La República 2020). Pero esto no ha sido todo. Durante la pandemia también se registraron cinco asesinatosde mujeres trans, y un sexto que podría tratarse de un caso de negligencia en el acceso oportuno a la salud.

• Cristal Romerofue encontrada muerta en su vivienda de El Porvenir en Trujillo.(Satélite 2020). • Brenda Venegas, de 52 años, fue asesinada en su peluquería en San Juan de

Lurigancho. Fuetorturada, golpeada, maniatada y ahorcada conun cable. El crimen fue cometido por su pareja de 23 años.(Mano Alzada 2020). • Gabriela Cruz, de 46 años,fue encontrada muerta en su vivienda de San Miguel. Tenía las manos atadas en la espalda con un cable y una tela en la boca. Habría muerto por ahorcamiento. Aún no se conoce quién perpetró el crimen.(Agencia Presentes 2020). • Soledad Rojas, de 48 años, también conocida como Shisha, fue asesinada en su negocio en el distrito de El Tambo en laciudad deHuancayo. La encontraron acuchillada en el cuello y la nuca.(Agencia Presentes 2020). • Ali Mamani, de 44 años,fue encontrada muerta en un hostal en la ciudad de Arequipa, no se sabe aún si fue asesinada o si se trató de una úlcera que no fue atendida, como se ha especificado en el reporte de autopsia.(Entorno Inteligente 2020).

Vemos así que las mujeres trans, al igual que las mujeres cisgénero, al estar confinadas en sus casas, o no poder trabajar, han estado a merced de parejas maltratadoras, al punto que cuatro de ellas llegaron a ser asesinadas por sus parejas u hombres próximos. En este contexto es que las organizaciones trans, incluida Trans Organización Feminista, deciden contribuir al bienestar de las mujeres trans, haciéndoles entrega de canastas con víveres para que, por lo menos, su alimentación diaria estuviera cubierta. Muchas mujeres trans se reunieron para organizar ollas comunes con los víveres, mientras que otras los usaron individualmente. El hecho es que esta entrega logró, de alguna forma, paliar ese momento de urgente necesidad que vivían las mujeres trans.

I. Alcances

•La magnitud de la afectación que ha sufrido la población trans femenina, a raíz de la pandemia de COVID-19 y las medidas restrictivas decretadas por el gobierno incluye la vida social, como consecuencia de las restricciones para organizar reuniones, ir a discotecas, bares, etc.Cabe destacar que para esta población la vida social formabaparte de su quehacer cotidiano, así como la economía y el trabajo, ambos limitados pues los rubros de servicios (belleza y cocina) en los que las mujeres trans encuestadas se desempeñaban, estaban muy restringidos, en especial el trabajo sexual, cuyos horarios de ejercicio coincidían con el toque de queda decretado y,además,por el impedimento de contactos para evitar contagios. •Si bien los márgenes de ganancia de una buena parte de las mujeres trans superaba la remuneración mínima vital (930 soles), se trataba en muchos casos de emprendimientos personales, informales y pequeños (fuera del trabajo sexual) que han estado cerca de la quiebra o tuvieron que cerrar obligadamente. Esos ingresos no les permitieron contar con ahorros suficientes para resistir tantos meses sin trabajar, además, muchas de ellas mandan dinero a sus familias fuera de Lima.

•Paulatinamentehan regresado al trabajo;la recuperación, aunque lenta, esevidente para esta población. •Durante la cuarentena, las organizaciones trans lograron establecer ayudas para sus comunidades en todo el país,lo cualha podido suplir las carencias en alimentación. •Respecto a la salud, vemos cómo la población trans femenina encuestada, en una buena proporción, ya tenía una rutina establecida de asistencia a la AMP y/o TARGA, para recibir periódicamente condones y consejería, rutina que se vio forzosamente interrumpida por la inmovilización obligatoria, ytambién durante toda la pandemia ya que los servicios de atención primaria cerraron, y los servicios especializados dejaron de dar atención, pues prácticamente

todo el sistema de salud estuvo dedicado a la atención de la pandemia. •El COVID-19 alcanzó a muchas mujeres trans, pero no gravemente. Muchas de ellas, a pesar de haber sentido los síntomas, no solicitaron una prueba de detección yse curaron solas, mientras que otras accedieron principalmente a la prueba rápida. Afortunadamente, sólo una pequeña proporción de las encuestadas estuvo hospitalizada. •Un número importante de encuestadas no ha retomado su rutina y aún no recibe los serviciosde AMP, de Targa, ni tampocootros servicios especializados. Es posible corroborar esto con las listas de chequeo, donde vemos que algunos servicios no atienden hasta el día de hoy, o están muy restringidos. • Podemos comprobar también que antes de la pandemia, en la mayoría de regiones, se estaban implementando los servicios de la Norma Técnica Trans, aunque lentamente. Sin embargo, también en ellos la pandemia ha tenido un efecto negativo pues este avance se ha frenado de golpe y no se sabe aun cuándo se retomará. •El COVID-19 evidenció la precaria situación política, social y económica de las mujeres trans en el país, y la existencia de una epidemia oculta que es la violencia, la discriminación, la transfobia y la ausencia de legislación que proteja los derechos humanos de las personas trans en el Perú.

II. Pasos a seguir •Socializar los resultados del informe sobre el impacto del COVID-19 en las mujeres trans conlas autoridades locales, regionales y central. •Entrenar a las mujeres trans líderesen monitoreo comunitario con el fin de saber aplicar los instrumentos necesarios para esta acción comunitaria. •Garantizar la implementación de fondos para este tipo de proyectos, liderados por las organizaciones trans. •Seguir articulando al movimiento trans femenino a través de este tipo de actividades.

III. Características básicas de las mujeres trans que recibieron apoyo alimentario

Como hemos descrito en la encuesta realizada a mujeres trans, casi 80 % perdió su trabajo durante la pandemia; de este porcentaje, más de la mitad recibió ayuda de las organizaciones trans, la cual consistió, principalmente, encanastasdealimentosbásicos. Llamamos “bonos trans” a las bolsas de alimentos básicos. Este término fue acuñado

cuando el Estado peruano comenzó a dar diferentes bonos a la población en general, al tiempo que solicitaba requisitos que muchas de las mujeres trans no cumplían. A las mujeres transque recibieron esta ayuda, aproximadamente 927 personas en las ciudadesmencionadas en

el gráfico, se les pidió responder a una pequeña encuesta, cuyos resultados presentamos a continuación.

Posesión de DNI

Adiferencia de lo que sucedía hace diez años, una gran mayoría de mujeres trans tiene DNI, a pesar de que no represente su identidad. Sin embargo, casi un 20% de mujeres trans que no tiene DNI son de Huamanga, en la sierra sur del país y Lambayeque, en la costa norte. Las demás ciudades se mantienen en el rango entre 94% y 100%.

Edad de las mujeres que han recibido apoyo alimentario

Si bien el rango de edad mayoritario es bastante amplio (26 a 50 años), la mayoríadelas mujeres trans que recibieron el bono son mujeres adultas. En casi todas las ciudades las beneficiarias del bono están en ese rango de edad, salvo la ciudad de Chiclayo cuyo porcentaje mayor, 75 %, está entre 18 a 25 años.

Acceso a vivienda de las mujeres trans que recibieron apoyo alimentario

Encuantoalaccesoalavivienda,pocomásdelamitad(56%)vivesolaypocomás de la tercera parte (34 %) vive con su familia, siendo escasas las personas que viven con la pareja u otros.

Si observamos los resultados por localidad, en Huamanga, Chiclayo, Pucallpa, Are-quipa, Ica, Cusco, Ate-Vitarte, Chosica, San Juan de Lurigancho entre 65% y 75% de las encuestadas vive sola, mientras que en Piura, Trujillo y Chimbote predomina el vivir con la familia. En las

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