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COMUNICACIÓN, ETNIAS Y MULTICULTURALIDAD EN LA RADIO COMUNITARIA


AUTORA TEODORA HURTADO SAA Socióloga Universidad del Valle, 1996 Maestra en Población de La FLACSO- México, 2005 MINISTERIO DE COMUNICACIONES DE COLOMBIA FRANCISCO JAVIER ROLDÁN Dirección de Acceso y Desarrollo Social JESÚS HERNÁN ZAMBRANO RUIZ Coordinador Grupo de Seguimiento y Control de Proyectos EQUIPO ACADÉMICO UNIVERSIDAD DEL VALLE MARITZA LÓPEZ DE LA ROCHE Maestra en Cine y Televisión para la Educación Universidad de Londres Licenciada en Literatura y lengua Española Universidad del Cauca ANABEL CORREA HERNÁNDEZ Comunicadora Social Universidad del Valle LUIS EDUARDO DOMÍNGUEZ Comunicador Social Universidad del Valle EDICIÓN DEL TEXTO SOMALY JARAMILLO MARITZA LÓPEZ DE LA ROCHE DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN ALEXANDER HINCAPIÉ FOTOGRAFÍAS PORTADA Y CONTRAPORTADA FERNANDO URREA CIDSE - Centro de Investigaciones y Documentación Socioeconómica Facultad de Ciencias Sociales y Económicas Universidad del Valle DERECHOS DE AUTOR Direccción de Acceso y Desarrollo Social Ministerio de Comunicaciones República de Colombia Santiago de Cali, julio 2007


TÉRMINOS ÚTILES

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CAPÍTULO 1 La necesidad y relevancia de hablar de etnicidad y multiculturalidad en Colombia. Las diferencias étnicas y raciales.

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¿Por qué y para qué hablar de “multiculturalidad” y de “grupos étnicos”?

13

La diferenciación conceptual entre “raza” y “etnia”: una discusión no resuelta.

14

¿Qué significa “multiculturalidad”?¿Es lo mismo que “plurietnicidad”? Grupos étnicos en Colombia: ¿Cuáles son y dónde están?

17

21

Colombia un país multicultural y pluriétnico. Los derechos multiculturales y el tema étnico.

25

La Constitución de 1991 y el tema étnico y multicultural: espacios de construcción de poder y de reivindicación de identidades étnicas ancestrales.

27


La política multicultural y los antecedentes generales de los procesos organizativos y de transformación de poblaciones campesinas negras e indígenas colombianas en comunidades étnicas. ¿Qué somos: campesinos, ciudadanos o grupos étnicos?

33

El mapa estadístico de los grupos étnicos en Colombia por departamentos. Los grupos étnicos y la visibilidad o invisibilidad estadística.

39

Etnicidad, historia, pobreza y vida cotidiana: el contexto social colombiano y la presencia indígena y negra.

43

Indicadores de calidad de vida por regiones y comunidades indígenas y negras.

46

CAPÍTULO 2 Las radios comunitarias y los temas de etnias y multiculturalismo. Los medios masivos de comunicación y su reconocimiento de la multiculturalidad de la nación

51

Propuesta contemporánea para abordaje de los temas étnicos / raciales en la radio comunitaria.

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BIBLIOGRAFÍA

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ANEXO

63

NOTA: La mayoría de las fotos que aparecen en este texto fueron tomadas durante las jornadas de capacitación de las radios comunitarias en el Valle, Cauca, Nariño, Caquetá y Putumayo. En los casos de otras fotografías e ilustraciones incluidas se cita la fuente.


TÉRMINOS ÚTILES CULTURA Aunque el término designa todo lo que produce significados en una sociedad, se refiere al conjunto de instituciones, prácticas y objetos que constituyen el universo simbólico de una sociedad, en relación con los cuales se socializan los sujetos y grupos, y que rigen las creencias y el comportamiento de estos. DISCRIMACIÓN Consiste en dar tratamiento de inferioridad a una persona o grupo de personas por motivos étnicos, raciales, religioso, o de género, entre otros. ETNICIDAD Rasgos físicos y culturales comunes a un grupo de individuos, que se identifican con ellos y se consideran parte activa de una comunidad de iguales, como resultado de los sentimientos de afiliación. GRUPO ÉTNICO Conjunto de individuos con características socioculturales ‘homogéneas’; es decir, con rasgos culturales compartidos entre sus miembros, pero que son diferentes con respecto a otros grupos e individuos. Los miembros del grupo étnico tienen creencias, valores, costumbres, normas y una lengua, religión, historia, geografía, parentesco y/o raza comunes. GRUPO DOMINANTE Grupo étnico y/o racial en una posición social, política y económicamente privilegiada y preponderante, en relación a otros grupos, cuyos miembros tienen el control jerárquico en función de un orden ideológico reinante.

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GRUPOS MINORITARIOS Grupos en condición de subordinación jerárquica, sometidos por un orden ideológico sociopolítico, económico y culturalmente dominante, que el cual los ubica en condiciones de menor poder y menor acceso a los recursos. MULTICULTURALISMO Reconocimiento y estudio de las sociedades en tanto incluyen tradiciones y prácticas culturales distintas. Concepto que habla de la diversidad cultural, lingüística y racial como una realidad de las sociedades contemporáneas, las cuales son cada vez más heterogéneas, constituidas por personas con origen o nacionalidades diferentes, aunque residan en un mismo territorio, y sean gobernados por un mismo Estado. RACISMO Práctica discriminatoria contra un grupo étnico o racial, una comunidad, o un grupo sexual que es asumido erróneamente como inferior.

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COMUNICACIÓN, ETNIAS Y MULTICULTURALIDAD EN LA RADIO COMUNITARIA “Ser diferente y reclamar el derecho a serlo, pero alcanzando niveles de igualdad social y económica. Es la pluralidad étnica que desde hace unos años se formula el mundo como un perfil de la democracia en las naciones contemporáneas... Los grupos étnicos están conformados por individuos que forman sociedades concretas y que comparten códigos comunes: un lenguaje, un modo de consumo donde se expresan actividades de trabajo, del hogar, del ritual religioso y festivo. Y una territorialidad que implica la posesión de un espacio real para la práctica de la cotidianidad y luego el sentimiento y la conciencia de un espacio simbólico para la vivencia de las memorias históricas, que responda la pregunta de dónde venimos”. “La Saga del negro” Nina de Friedemann

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CAPÍTULO 1


LA NECESIDAD Y RELEVANCIA DE HABLAR DE ETNICIDAD Y MULTICULTURALIDAD EN COLOMBIA Municipios al dial

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LAS DIFERENCIAS ÉTNICAS Y RACIALES

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a diversidad biológica y cultural es parte constitutiva de los seres humanos. Sin embargo, muchas de estas diferencias han sido utilizadas como medio para establecer y mantener el dominio de algunos grupos sociales sobre otros, y justificar las injusticias y las desigualdades sociales1. En América Latina, el origen de estas diferencias se evidencia y explica con el descubrimiento de este continente, donde el encuentro y el contacto entre culturas, durante el período de la conquista, la colonización y la esclavización, dio inicio al proceso de mestizaje cultural y racial entre los indígenas americanos, blancos europeos y negros africanos2 No obstante, la historia de la conquista de América dejó como herencia, además del intercambio cultural y el mestizaje étnico / racial de la población, la persistencia de fenómenos como la pobreza, la discriminación, la marginalidad y la exclusión de grupos específicos de la población, indígenas y afrodescendientes, de los escenarios de participación política y de los espacios de desarrollo económico. Espacios donde la población de origen español representaba la clase social dominante, mientras negros e indígenas se encontraban en una condición de subordinación. En el caso de los indígenas y afrodescendientes, la exclusión y la discriminación se manifiestan en la carencia de servicios básicos como energía eléctrica, agua potable y alcantarillado, al igual que menos oportunidades laborales y educativas, e inequidad en la atención de su salud3. Por otro lado, las regiones habitadas por estos grupos minoritarios se encuentran aisladas del desarrollo social y económico y de los beneficios de los procesos de urbanización. Es por ello que las poblaciones indígenas y negras, sobre todo las rurales, afectadas por la pobreza extrema, presentan

1. Uno de los aspectos que se deben tomar en cuenta es que la diversidad de especies humanas, animales, vegetales e incluso minerales es parte constitutiva de la naturaleza. Sin embargo, cultural o biológicamente no existe un grupo humano superior al otro. Esta supuesta superioridad o inferioridad son construcciones sociales, es decir que dichas condiciones de inferioridad entre hombres y mujeres, blancos, indígenas y negros, de género, clase social, raza, religión, orientación sexual, etc., nacen en las relaciones de poder y de dominación de un grupo humano sobre el otro. 2. Wade (2000), Gros (2005), DANE (2006). 3. CEPAL (2001:9)

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una esperanza de vida menor debido a los altos niveles de mortalidad, en comparación con las personas pertenecientes al grupo dominante4.

4. Fernández (1995), Pebley et.al. (1996), CEPAL (2001), Williams (2002) Urrea y Barbary (2004). 5. Hurtado (2006).

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El reciente informe de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Humano, Libertad Cultural y Desarrollo Humano (2004), confirma que existe un estrecho vínculo entre las privaciones experimentadas por grupos étnicos / raciales y la pobreza económica, que se traduce en hambre y en carencias físicas. Lo cual ocasiona dificultades en estas personas para insertarse en la vida social en condiciones de igualdad, como resultado de la discriminación, vulnerándose los derechos de estas poblaciones.


¿POR QUÉ Y PARA QUÉ HABLAR DE “MULTICULTURALIDAD” Y DE “GRUPOS ÉTNICOS”?

5. Hurtado (2006).

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a discusión alrededor de la definición y el uso de las categorías “raza” y “etnia” es un debate no acabado. En los últimos años toma fuerza con el multiculturalismo o las políticas multiculturales. De acuerdo con estas teorías, hablar de “etnia” y “raza” es importante para comprender los procesos de intercambio cultural, y motivar la aprobación e identificación positiva de las diversas manifestaciones culturales. Además, para promover la aceptación de las actuales políticas de inclusión social, que promueven la disminución de la desigualdad económica, política y social de grupos minoritarios, como los indígenas, negros, inmigrantes, homosexuales y grupos religiosos5. Los conceptos de “etnia” y “raza” también sirven para entender aspectos fundamentales de las luchas por la igualdad, el respeto y la tolerancia, emprendidas por los grupos minoritarios, quienes han reclamado el reconocimiento de sus identidades, tradiciones y costumbres, exigiendo ante el Estado un trato equitativo e igualitario. Estos grupos solicitan que las políticas públicas estén dirigidas a reconocer la diversidad cultural de la nación. Lo cual implica identificar las diferencias sociales que se ocultan tras la idea de que todos los ciudadanos son iguales, haciéndose evidente la necesidad de transformar y corregir las consecuencias negativas de esta idea de “igualdad”. En Colombia desde los años 70 y 80 se inició una discusión sobre los temas étnicos / raciales. Fue liderada por indígenas y negros, apoyados por las organizaciones no gubernamentales, y por algunos académicos y líderes políticos, quienes encontraron en la Constituyente y en la Constitución Política de 1991 la oportunidad para que el Estado y la nación colombiana reconociera el carácter

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pluriétnico y multicultural de la nación. Esto cuestionó la idea y el proyecto político de nación mestiza y homogénea, sustentados por la élite blanca criolla. LA DIFERENCIACIÓN CONCEPTUAL ENTRE “RAZA” Y “ETNIA”: UNA DISCUSIÓN NO RESUELTAT

6. El concepto de raza aparece por primera vez en Europa a finales del siglo XV, para imponerse como categoría analítica a finales del siglo XIX (Wieviorka, 1992: 27). Es decir que la idea de razas se desarrolla con el capitalismo, de los mercados multinacionales y la expansión colonial, para lograr su conceptualización más acabada en las propuestas racistas de la Ilustración y luego con el positivismo científico en el siglo XIX. 7. El concepto de raza aparece por primera vez en Europa a finales del siglo XV, para imponerse como categoría analítica a finales del siglo XIX (Wieviorka, 1992; Wade, 2000). Es decir que la idea de razas se desarrolla con el capitalismo, de los mercados multinacionales y la expansión colonial, para lograr su conceptualización más acabada en las propuestas racistas de la Ilustración y luego con el positivismo científico en el siglo XIX. 8. Wade Op cit p. 5, CEPAL (2001,a y 2001, b) 9. Wade Op cit p. 5; Monteiro (2004); Fry (2004).

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El término “raza” ha sido ampliamente utilizado por las ciencias naturales y adoptado por los científicos, para explicar la existencia de los diversos grupos humanos6. A través de la teoría de la evolución de las especies, se difundió la idea de que la humanidad se encontraba constituida por “razas”, con patrones biológicos e información genética diferente, los cuales respondían a etapas desiguales del proceso de desarrollo evolutivo y civilizatorio, pasando por los “más primitivos” hasta llegar a los “más civilizados” o “avanzados”, destino final de todos los grupos humanos7. La construcción de esta ideología de las razas se inició entre los siglos XVI Y XVIII, durante el descubrimiento y conquista del continente americano, cuando llegaron a este territorio personas de origen europeo como grupo dominante, y africanos como mano de obra esclava, quienes interactuaron con la población indígena nativa. Este encuentro entre culturas se convirtió en uno de los principales escenarios para la constitución y expansión de las ideologías racistas8. La idea de que hay razas superiores y razas inferiores, que fue validada por las ciencias naturales y por la religión católica, ha servido para justificar los supuestos “salvajismo”, “incivilización” y “falta de humanidad” de los pueblos esclavizados indoamericanos y africanos. La creencia en la superioridad racial europea fue utilizada como medio para justificar procesos de conquista y esclavización, y para construir imágenes culturales que describen tanto a los conquistadores como a los conquistados. Dicha creencia operó como mecanismo de dominación ideológica y de exclusión, e hizo que hasta la actualidad indígenas y afrodescendientes sean considerados inferiores. La división en grupos raciales de los seres humanos procede del racismo científico que califica a las diferencias físicas externas y a la sangre como “negra”, ”indígena” o “blanca”, de acuerdo con el color de la piel o la descendencia9.


Sin embargo, el descubrimiento del genoma humano demuestra que no existe la llamada “pureza de sangre, racial o cultural”, que los diferentes grupos humanos están cultural y racialmente mezclados. Es decir, que la diferencia más importante entre personas negras, indígenas y blancas es la cultura y no la apariencia física o la sangre. Esto nos lleva a rebatir la noción de la “pureza racial”, ya que su uso fomenta la persistencia de la idea de grupos racialmente superiores e inferiores, a la vez que promueve entre las personas formas racistas10 de pensar y de actuar, que muchas veces no son percibidas como tales. Mientras que, para algunos la raza tiene un origen biológico, para otros sólo existe una especie, la humana, y afirman que “raza” es una construcción social: o sea, una noción que ha sido concebida en determinado momento histórico, y que se genera por los procesos de dominación y el estatus social. Por lo tanto, los términos “etnia”, “etnicidad” y “étnico”, a diferencia de la noción de “raza”, permiten apreciar la importancia de la cultura, de las diferentes prácticas culturales, y de la interacción entre grupos sociales11, en vez de considerar que las diferencias entre seres humanos sean el producto de la herencia y de la transmisión genética de prácticas, creencias, actitudes, valores y cualidades humanas. Al contrario, dichos términos hacen posible pensar que las diferencias son el resultado de procesos que acontecen en las sociedades donde los individuos y grupos viven, y tienen qué ver con la adaptación de las personas a las variaciones geográficas, climáticas, culturales y otras12.

10. Wade, Ibid p.5., Hurtado Op cit p. 7. 11. Wade, Op. cit. p.5. 12. Hurtado Op cit p. 7. 13. Wieviorka (1992), Wade (1997) 14. Wierviorka Ibíd. p. 10; Wade (1997, 2000)

Ambas categorías, “raza” y “etnia” se refieren a la identificación de unas personas con otras, a quienes se considera como sujetos iguales o como diferentes, a través de ideas aprendidas e identificaciones establecidas en la interacción entre individuos y comunidades13. Aunque las identidades raciales se basan en las diferencias físicas como el color de piel, de los ojos, y la forma del cabello, como señales de pertenencia o de separación de un grupo o comunidad14, usar el término “raza”, sin tener en cuenta la cultura o la etnia, es marcar a las personas por sus rasgos físicos, desconociendo el espacio sociocultural en el cual nacen, crecen y comparten con personas de diferentes características físicas o raciales. Las identidades étnicas se refieren a la diversidad cultural entre personas y grupos humanos: las tradiciones, las costumbres, los ritos, las prácticas religiosas, la música, el lugar de nacimiento, etc.,

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las cuales se hacen visibles al relacionarse con otros individuos y comunidades en un territorio, en la economía, en la política y en la sociedad

15. Wieviorka, Op cit p. 10 16. Hurtado, Op cit p. 7. . 17. El “fenotipo” es el conjunto de todas las características externas de un individuo; también se define como el conjunto de propiedades manifiestas de un organismo, sean o no hereditarias.

“Raza” y “etnia”, entonces, son categorías creadas por la sociedad, y están relacionadas la una con la otra: indican que un individuo pertenece a un conjunto de personas que tienen cualidades biológicas y formas de actuar comunes. Sus características los diferencian de otros grupos, considerados como pertenecientes a otra raza u otra etnia. Por ello, en la medida en que los individuos asuman una identificación con un grupo de individuos y actúen con base en sus principios y valores, serán miembros de un grupo étnico / racial15. Con base en lo expuesto hasta aquí, se puede observar que en América Latina y específicamente en Colombia el proceso de mestizaje étnico / racial ha conducido a que los significados que la mayoría de las personas dan a “raza” y a “etnia” se fundamentan en la apariencia física, en la vestimenta y en las señales más evidentes que resaltan a la vista, como la pigmentación de la piel y el tipo de cabello. Estas categorías se apoyan en manifestaciones exteriores visibles: la apariencia física como en el caso de la gente negra y los símbolos culturales, como en el caso de los indígenas. Por tanto, la posible pertenencia a uno u otro grupo, ante los demás, está definida por la “acumulación de marcas distintivas” y por la intensidad con que éstas se hagan evidentes16: las personas de tez oscura serán consideradas “negras”, las personas de tez clara “blancas”, y los que tienen determinada fisonomía y usan el vestuario y ornamentos de sus culturas, serán distinguidos como “indígenas”. Sin embargo, estamos equivocados cuando suponemos que “raza negra” y “cultura negra” significan lo mismo, y cuando confundimos a una persona de tez oscura con la pertenencia cultural a la cultura “afro”, como si el color de piel y la cultura significaran lo mismo. En el caso de las personas indígenas, se tiene en cuenta su vestimenta y forma de actuar, lo que permite que su apariencia física pase a un segundo lugar.

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Una persona fenotípicamente17 negra, indígena o blanca, en lo que respecta a su pertenencia cultural puede considerarse indígena, afrodescendiente, europeo, asiático, etc., es decir que puede poseer una identidad racial y otra étnica o cultural. Lo cual es posible, puesto que la cultura se adquiere y se construye a lo largo


de la vida, conlleva elementos con los que nos identificamos o no en un momento dado, y es algo que decidimos ser y practicar. La apariencia física no debería funcionar como una marca que nos etiqueta y nos impide reconocernos como pertenecientes a una o a varias culturas. En muchas ocasiones el aspecto externo se convierte en un obstáculo para que otros individuos nos identifiquen o no como pertenecientes a su cultura. Para terminar esta parte de la argumentación, hay que señalar que tanto los pueblos indígenas como las comunidades negras, además de poseer una cultura propia, también pertenecen a la cultura dominante en alguna medida; es decir, son participantes de dicha cultura. En contraste, es muy importante también reconocer que cada uno de estos grupos étnicos ha aportado valiosas experiencias y conocimientos a la cultura dominante18. ¿QUÉ SIGNIFICA “MULTICULTURALIDAD”? ¿ES LO MISMO QUE “PLURIETNICIDAD”?19 La mayoría de los países son culturalmente diversos: Los 184 estados independientes del mundo, entre los que se encuentra Colombia, contienen más de 600 grupos de lenguas vivas y 5.000 grupos étnicos. Son escasas las naciones cuyos ciudadanos comparten el mismo lenguaje o donde todos pertenecen al mismo grupo étnico – racial20. Esta diversidad plantea una serie de relaciones complejas e importantes que pueden generan conflictos entre los diferentes grupos étnicos / raciales. Grupos dominantes y dominados se enfrentan cada vez más, respecto al tema de qué símbolos culturales representan una supuesta “identidad nacional”. También hay confrontaciones acerca de los derechos lingüísticos de los grupos étnicos, la autonomía regional, la representación política, los programas educativos de carácter étnico para estos grupos, y los requerimientos de tierras para el desarrollo de las diferentes poblaciones. Otro de los temas que está en discusión, aparentemente trivial pero que no lo es, consiste en los modelos de belleza femenina y masculina que se consideran representativos de una pretendida “identidad nacional”. Los temas enumerados constituyen algunos de los desafíos que afrontan los países democráticos en la actualidad21. De hecho, países que se consideraban socialmente homogéneos, democráticos e igualitarios, a pesar de que históricamente han sido pluriétnicos, plurilingües y multiculturales, han enfrentado conflictos etnoculturales y raciales que se convirtieron en focos de violencia política y militar; por ejemplo las luchas civiles de los afroestadounidenses y del grupo separacionista ETA en España.

18. Ibíd p. 12. 19. Tomado de Kymlicka Will, (1995), Multicultural Citizenship. A liberal Theory of Minority Rights, Clarendon Press, Oxford University Press, New York, (Capitulo 1. Introducción, versión en español). 20. Acerca de estas estimaciones (y su imprecisión), véase Laczko, (1994); Gurr, (1993); Nelson, (1985). Suelen darse como ejemplos de países que son más o menos culturalmente homogéneos Islandia y las dos Coreas (Kymlicka Will, 1995) 21. Kymlicka, (1995)

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22. Kymlicka Op cit p. 13. 23. Hasembalg (1996:185) 24. CEPAL, (2001 a) 25. Kymlicka, Op cit p. 13.

Para que un país sostuviera como vigente, a lo largo del tiempo, el ideal de sociedad y organización política con una cultura única, los gobiernos, en diversos momentos históricos, se han apoyado en mecanismos políticos e inclusive bélicos para eliminar o desaparecer a los grupos culturales subalternos. En algunos casos los grupos subalternos fueron físicamente eliminados, ya fuera con el destierro o mediante el genocidio, denominado “limpieza étnica”. Otras minorías fueron asimiladas de forma represiva, forzándolas a adoptar el lenguaje, la religión y las costumbres de la clase dominante. Mientras que en otros casos, los grupos étnicos / raciales fueron sometidos a la segregación espacial, a la discriminación socioeconómica y a la privación de sus derechos22. En América Latina, aunque los países de la región presentan predominio de los grupos étnicos / raciales negros e indígenas, algunos de estos han desaparecido o terminaron totalmente asimilados23. Es decir, adoptaron los hábitos y costumbres del grupo dominante. La población negra en México, Argentina, Bolivia y Chile representa menos del 1 por ciento; en Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Perú, Paraguay y Uruguay entre el 2 y el 5 por ciento; en Honduras, Nicaragua, Cuba, Santo Domingo, Panamá y Ecuador se mantiene una minoría relativa de población negra de significativa proporción, entre el 6 y el 30 por ciento. En cuanto a Brasil, Colombia y Venezuela son los países con mayor presencia de población negra, y en Haití su población es totalmente afro. En el caso de la población indígena, 5 países agrupan casi el 90 por ciento de esta población: Perú con el 27 por ciento, México con el 26 por ciento, Guatemala con el 15 por ciento, Bolivia con el 12 por ciento y Ecuador con el 8 por ciento24. Aunque la situación de aniquilación o asimilación es grave, en las últimas décadas se han realizado intentos positivos de proteger a las minorías culturales y raciales, para regular los conflictos entre las culturas dominantes y las minoritarias o subordinadas. A principios del siglo XX, tratados bilaterales protegieron los derechos de sus conciudadanos inmigrantes en otros países. Asimismo, después de la Segunda Guerra Mundial, se trató de garantizar los derechos civiles y políticos más básicos, como la libertad de expresión, asociación y conciencia, a las personas pertenecientes a grupos étnicos y raciales discriminados25.

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En algunos momentos históricos la identidad étnica / racial y la religiosa han sido aspectos que la gente ha podido expresar libremente, pero en el pasado se creía que no le correspondía al gobierno garantizar tales derechos. Es decir, aunque el Estado no se


oponga a la libertad de las personas para expresar su identidad cultural particular, el gobierno no garantiza tales expresiones26. En conclusión, el Estado no presta atención a las diferencias culturales, raciales, de origen y sexuales, porque considera que todos son iguales ante él y ante la ley. Sin embargo, el Estado debe garantizar que los miembros de grupos étnicos y nacionales estén protegidos contra la discriminación y los prejuicios, otorgándoles la libertad para intentar mantener la identidad étnica que deseen, siempre que ello no entre en contradicción con los derechos de los demás. Antes estas libertades el Estado las percibía como privadas; asumía erróneamente que no le correspondía a los organismos públicos reconocer identidades específicas a las personas pertenecientes a grupos étnicos. Esta separación del Estado y la etnicidad imposibilitaba cualquier reconocimiento legal o gubernamental de los grupos étnicos, así como cualquier uso de criterios étnicos / raciales para otorgar derechos, recursos y deberes27 a los ciudadanos. Durante las décadas finales del siglo XX, la postura de muchos gobiernos estatales dio un giro significativo, al evidenciarse las condiciones de desventaja en la calidad de vida, en la representación política y en los derechos de ciudadanía en los que se encontraban los grupos étnicos / raciales, problemas que no podían ser resueltos mientras se mantuviera vigente la idea de ciudadanía igualitaria.

26. kymlicka Op.cit p. 13. 27. Acerca de las adhesiones liberales a esta postura, véase Glazer, (1975), pág. 220; (1978), pág. 98; (1983), pág. 124; Gordon, (1975), pág. 105; Porter, (1975), pág. 295; Van den Berghe, (1981b), pág. 347; Ajzenstat, (1984), págs. 251-252; Rorty, (1991), pág. 209; Kukathas, (1991), pág. 22; Edwards, (1985); Brotz, (1980), pág. 44. Kymlicka (1995) 28. Rivas, (2002)

En el caso de Colombia, luego de la independencia y con la conformación de la nueva república, legislativamente desapareció la referencia a la cultura indígena y a la negra (en el ámbito político y constitucional, aunque no en el social). La élite criolla expresaba la ideología de la Constitución de 1886, la cual consideraba que la nación colombiana era cultural y racialmente mestiza, poseedora de una cultura “homogénea”, donde lo negro y lo indígena no fueron considerados como parte de esa identidad nacional mestiza, mientras cultural y racialmente lo “blanco” era considerado como lo más representativo de la identidad colombiana. Luego de más de un siglo, hasta 1991 con la nueva Constitución Política, se reconoció el hecho de que Colombia es pluriétnica y multicultural28. Muchos líderes de movimientos sociales étnicos, académicos y políticos, han manifestado las bondades de asumir una postura de Estado multicultural y la ejecución de políticas de acción positiva, para los grupos étnicos / raciales que se encuentran en una situación de desventaja.

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29. Kymlicka, (1995); Hurtado y Urrea, (2004); Hurtado, (2001); Hurtado y Urrea, (2004). 30. Para diversos ejemplos, véase Barsh y Henderson, (1980), págs. 241-248; (1982), págs. 69-70; Clinton, (1990); Gordon, (1975, 1978 y 1981); Glazer, (1975), pág. 220; Van Dyke, (1982), págs. 28-30; Svensson, (1979), págs. 430433; Adam, (1979); Deganaar, (1987); Knopff, (1982), págs. 29-39; Laforest, (1991); Ajzenstat, (1988), cap. 8; F Morton, (1985), págs. 73-83; Schwartz, (1986), cap. 1; Brotz, (1980), págs. 44-45; Asch, (1984), págs. 75-88. 31. Las Constituciones Políticas de Panamá (1983), Guatemala (1985), Nicaragua (1986), Colombia (1991), Paraguay (1992), México (1992), Perú (1993), Argentina, (1994), Bolivia (1994), Costa Rica (1997), Brasil (1998), Ecuador (1998) y Venezuela (2000) fueron reformadas con el ánimo de reconoce el carácter pluriétnico y multicultural de sus naciones, como forma de incluir a las poblaciones negras e indígenas como parte constitutiva de dicha identidad nacional y como manera de procurar el ejercicio de la ciudadanía con carácter incluyente, participativo y diferenciado. Por su parte, Chile modificó su Ley Indígena en 1993, para mejorar las condiciones a la Municipiosde al acceso dial tierra, entre otros aspectos, a los grupos amerindios (Assies, 2000; Cott, 2000).

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En el Estado multicultural, la “acción positiva” se define como una medida temporal que se orienta hacia el logro de una sociedad igualitaria e integrada, que sea “ciega en materia de color” o pertenencia étnica. Pero que, mientras se llega a este ideal, con dicha medida se remedien años de discriminación, acercándose al tipo de sociedad que existiría sí se hubiera reconocido la pluralidad cultural de la nación, y garantizado la participación equitativa e igualitaria de los diferentes sectores sociales, culturales y raciales. Lo cual significa que no se imponga desde el Estado-nación una identidad cultural dominante, desconociendo la existencia de otras formas de expresión étnica y racial. La “acción positiva” es un método de carácter pluralista para lograr integrar a todos los diferentes grupos sociales a la identidad nacional de carácter pluralista29. Los derechos específicos de grupo son necesarios. Por tanto, se debe conceder a los diferentes grupos étnicos o nacionales subordinados una identidad política o un estatus constitucional30, que posibilitará la integración de su cultura, de su belleza física y de sus valores sociales a la identidad nacional. Lo expuesto permite entender que el multiculturalismo o la multiculturalidad, la plurietnicidad y la etnoculturalidad, son términos a través de los cuales podemos describir, entender y explicar conceptualmente el hecho de que las sociedades están conformadas por grupos raciales, étnicos, lingüísticos y culturalmente diversos, e incluso con origen o nacionalidades distintas, aunque residan en un mismo territorio, y sean gobernados por un mismo Estado. El reconocimiento de esta realidad es lo que ha permitido que algunos Estados – nacionales de América Latina, y en otras regiones del mundo, se reconozcan como Estados multiculturales y pluriétnicos: México, Brasil, Colombia, Bolivia, Perú, Ecuador, Venezuela, Chile y Guatemala aprobaron y adoptaron nuevos textos constitucionales, en los que se reconocen el carácter pluriétnico y multicultural de la nación, y los derechos de los grupos indígenas y negros. En consecuencia, se asumen como grupos que, además de ser parte de la población, han contribuido al crecimiento y desarrollo de la misma, son parte de la cultura, de la sociedad y de la belleza física de la identidad nacional, y como tales deben ser valorados.31


GRUPOS ÉTNICOS EN COLOMBIA: ¿CUÁLES SON Y DÓNDE ESTÁN? La Constitución de 1991 declara que Colombia es un país pluriétnico y pluricultural, reconociendo la existencia de grupos étnicos: amerindios, conocidos actualmente como “Pueblos indígenas”; y poblaciones negras, denominadas “Comunidades negras”32. Como “Pueblos indígenas” se identifican a aquellas personas o pueblos pertenecientes a una comunidad caracterizada por poseer rasgos culturales de origen prehispánico, que desarrollan una economía de producción agrícola campesina, en áreas rurales conocidas como resguardos; donde además mantienen y conservan sus propias tradiciones y costumbres, poseen una conciencia e identidad de grupo étnico, que las distingue de otros grupos étnicos / raciales, por conservar prácticas culturales propias, entre las que se destacan la música, las danzas, los ritos religiosos, las vestimentas y ornamentos particulares, y la comida33.

32. Restrepo, (1998: 345-351). 33. DANE, (2006). 34. Es decir, el “fenotipo”.

Las “Comunidades negras” fueron definidas como el conjunto de familias de ascendencia afrocolombiana que poseen una cultura propia, que comparten una historia y tienen sus propias tradiciones y costumbres dentro de la relación campo-poblado, que conservan una conciencia e identidad de grupo étnico / racial la cual las distingue de otros grupos étnicos, y tienen prácticas culturales propias de los pueblos descendientes de africanos, entre las que se destacan la música, las danzas, las creencias religiosas y la comida (Ley 70 de 1993). Ninguna de las definiciones de comunidad negra o indígena se basa en las manifestaciones fìsicas externas. No se debe pensar que el color de la piel o los rasgos físicos de las personas34 son indicios suficientes para identificarlas como miembros de una comunidad negra o indígena, sin tomar en consideración su origen, su historia familiar, su cultura y su autoidentificación . En otras palabras, una persona puede ser físicamente negra, pero no identificarse o pertenecer a la cultura afrocolombiana. Y una persona puede tener rasgos faciales semejantes a los de los indígenas, e incluso vestirse con un traje indígena, sin pertenecer a una comunidad indígena. Hay que recalcar que cuando se habla de identidades étnicas se hace referencia a la identidad cultural; y cuando se trata de las identidades raciales se hace relación a la apariencia externa y los rasgos físicos. También hay que enfatizar que el sustantivo “indígenas” se refiere a muchas poblaciones que son diversas culturalmente. A comienzos

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de la década del noventa eran reconocidos en el país 84 pueblos indígenas, diseminados a lo largo del territorio nacional, que hablaban 64 lenguas y una gran diversidad de dialectos, agrupados en trece familias lingüísticas35.

35. http://www.onic.org. co/publicaciones.htm; DANE, (2000: 9) 36. DANE, (2006)

Actualmente con el multiculturalismo y las política de afirmación, en Colombia se han identificado 87 grupos indígenas, 3 grupos diferenciados como población afrocolombiana y el pueblo ROM o gitano36 También, se reconocen 67 lenguas oficiales para los grupos étnicos, entre las cuales se encuentran 64 lenguas amerindias, el bandé como lengua de los raizales del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina; el palenquero, como lengua criolla de las comunidades negras de San Basilio de Palenque; y el Romaní o Romanés como la lengua del pueblo gitano (op. cit.). Entre las comunidades indígenas residentes en el territorio nacional se encuentran los Nasa/Paeces, los Wayúus, lo Sikuanis, los Embera (agrupados en varias comunidades: Katío, Dobidá, Chamí y Eperara Siapidaara), los Tules, los Guambianos, los Tikunas, los Kankuamo, los Arhuaco, los Wiwa, los Perijá, los Yukpa, los Wounnan, los Zenú, los Inga, los Coconuco, los Kofán y los Quichua, etc., concentrados en regiones como la Sierra Nevada de Santa Marta, en los departamentos de Antioquia, Córdoba, Chocó, Caldas, Risaralda, Valle del Cauca, Cauca, Caquetá, Putumayo y en el Amazonas (ver mapa 1). Por su parte, la población negra o afrocolombiana, no está constituida por una amplia diversidad de grupos étnicos, como los pueblos indígenas, pero tampoco se puede considerar un grupo homogéneo, porque además de las diferencias de color de piel, unos más claros otros más oscuros, está el hecho de que habitan en diferentes regiones geográficas del país, y viven mayoritariamente en los centros urbanos. Áreas como la región del norte del Cauca y el sur del Valle, el departamento de San Andrés y Providencia, las ciudades de Cali y Cartagena, y particularmente la Costa Pacífica, considerada como la tierra de comunidades negras, son los espacios donde más personas negras o afrocolombianas habitan (ver mapa 2).

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Para el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) la población afro se clasifica en 3 grupos: • Los raizales del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina • Los palenqueros de las comunidades de San Basilio de Palenque37. • La población afro ubicada en la Costa Pacífica y en centros urbanos como Cali. 37. Primer pueblo libre de América, declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como obra maestra del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad. Mapa 1. Participación de indígenas, respecto a la población total departamental

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Mapa 2. Participaci贸n de afrocolombianos respecto a la poblaci贸n total departamental

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COLOMBIA UN PAÍS MULTICULTURAL Y PLURIÉTNICO

38. Kymlicka, Op cit p. 13.

LOS DERECHOS MULTICULTURALES Y EL TEMA ÉTNICO El reconocimiento de la “Ciudadanía multicultural” hace notar que los grupos minoritarios o subordinados -como los indígenas y los afrocolombianos- tienen derechos como todos los ciudadanos. Sin embargo, esta noción destaca que los derechos de los grupos citados no deben limitarse exclusivamente a la categoría de derechos humanos, civiles o de ciudadanía, porque estos no resuelven todas las necesidades de las minorías culturales o raciales38, debido al nivel de atraso socioeconómico y político en el que se encuentran, en comparación con las personas pertenecientes al grupo dominante. Por otro lado, los derechos, humanos o de ciudadanía, son incapaces de resolver cuestiones relativas a las minorías culturales o raciales, como las lenguas en las que deberían dirigirse o escribir en el Senado, en los tribunales o en el desarrollo de trámite burocráticos?, ¿Saber si, se deberían dedicar fondos públicos, para escolarizar en su lengua materna a todos los grupos étnicos? ¿Si se deberían conformar despejes de terri-torios, habitados por grupos étnicos / raciales, para que conformen un espacio territorial donde sean protegidas sus identidades culturales? ¿Si el Estado debería distribuir los cargos en las entidades gubernamentales, de acuerdo con un principio de proporcionalidad nacional o étnica, donde cada grupo étnico/racial tuviera un número de personas que los representara, con base al tamaño poblacional? o ¿Qué grado de lealtad, con el país, puede exigírseles a los inmigrantes y los refugiados, antes de que adquieran la ciudadanía?

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39. La importancia de este acto político radica en que se pasa de ser Estados democráticos a la conformación de modelos de Estados “multinacionales” o Estados “poliétnicos” y democráticos a su vez, donde la diversidad cultural surge de la incorporación de culturas que anteriormente poseían autogobierno y estaban concentradas territorialmente a un Estado mayor, como es el caso de los gobiernos multiculturales, o donde la diversidad cultural surge de la inmigración individual y familiar, como en el caso de los poliétnicos. 40. Kymlicka, Op cit p. 13; Hurtado, (2001)

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Para resolver estas cuestiones de manera equitativa, se deben complementar los principios de los derechos humanos, con los principios de derechos de ciudadanía para los grupos étnicos / raciales subordinados. Con ello estos grupos recuperan una posición preponderante en las relaciones internacionales y en la agenda de organismos multilaterales, como la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE), que adoptó en 1991 la Declaración sobre los Derechos de las Minorías Nacionales y, posteriormente estableció un Alto Comisionado para las Minorías Nacionales en 1993. Las Naciones Unidas, por su parte, ha debatido la Declaración sobre los derechos de las personas pertenecientes a minorías nacionales o étnicas, religiosas y lingüísticas (1993), y un borrador de una Declaración Universal sobre los Derechos Indígenas (1988). También los Estados multiculturales, con el objetivo de implementar acciones positivas, aplican el supuesto de justicia abarcadora, incluyendo derechos universales para todas las personas, sin importar su grupo étnico, y derechos diferenciados que se aplican solamente para los grupos étnicos y sus miembros. Esto significa que se aplican los derechos de ciudadanía en unión con principios de “estatus especiales”, para estimular la integración de las culturas minoritarias o subalternas39 a la cultura nacional. Desde este punto de vista, el Estado proporciona estatutos legales especiales, para los grupos étnicos y racialmente discriminados: indígenas y negros, otorgándoles derechos diferenciados. Los “derechos diferenciados” aludidos en el párrafo anterior se describen como colectivos40, y se definen como: 1

Derechos relacionados con la posibilidad de autogobernarse, es decir la delegación de poderes a las minorías nacionales, para que puedan autogobernarse en su propio territorio, bajo la tutela del Estado.

2

Derechos étnicos o culturales, que implican el apoyo político, financiero, y la protección legal de determinadas prácticas culturales, para que los grupos étnicos o religiosos puedan expresar su propia cultura o creencias.

3

Derechos especiales de representación, que significa puestos en los espacios o instituciones públicas del Estado, en las de carácter legislativo y ejecutivo, que garanticen la representación y la participación de los grupos étnicos/raciales o nacionales, en el seno de las instituciones centrales del Estado, de nivel nacional como el Senado de la República y


el Ministerio del Interior, y del orden departamental y municipal, como la Oficina de asuntos de comunidades negras y grupos indígenas. LA CONSTITUCIÓN DE 1991 Y EL TEMA ÉTNICO Y MULTICULTURAL: ESPACIOS DE CONSTRUCCIÓN DE PODER Y DE REIVINDICACIÓN DE IDENTIDADES ÉTNICAS ANCESTRALES. El Estado colombiano realizó avances en el tema del multiculturalismo durante el proceso político de la Constituyente Nacional y la reforma de la Constitución Política, a través de la cual declara a la nación colombiana como pluriétnica y multicultural. Igualmente otorga estatus político y reconoce a los pueblos indígenas y afrocolombianos como grupos étnicos.

41. Kymlicka Op cit p. 13

La Constitución Política del año 1991 reconoce a través de la Ley 89 de 1890 para pueblos indígenas, y la Ley 70 de 1993 para las comunidades negras, derechos especiales de autogobierno, de identidad y de expresión cultural, además de los derechos de representación política ante el gobierno y sus instituciones. Sin embargo, las comunidades negras e indígenas consideran poco efectivos estos derechos y el proceso de reforma política, si estos no se encuentran sustentados y unidos a los derechos de territorialidad, como la cuarta forma en que los estados garantizan, a las minorías nacionales, la justicia social y la equidad en el acceso a mejores condiciones de vida. “Indio sin tierra no es indio” Se ha planteado incluir los derechos de territorialidad y de autogobierno, mediante el “reconocimiento de los derechos étnicos/raciales sobre el territorio”. Es decir, que estos grupos sean propietarios de los asentamientos colectivos, donde están localizados, situación que tiene dos significados que se explican en seguida41. Primero, el territorio es más que una parcela de tierra necesaria para producir y sobrevivir. Es un espacio que cobra importancia y se construye mediante las relaciones sociales y culturales de las personas que en él están asentadas; implica la pertenencia a una comunidad étnica/racial, que es reconocida como legítima por hechos simbólicos, económicos, culturales, políticos, o de índole ancestral (mitos de origen). En segundo lugar, el Estado

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se reivindica ante los grupos subalternos, al otorgarles título de propiedad sobre el territorio que ocupan, a poblaciones étnicas / raciales que tradicionalmente han sido despojadas y desplazadas de sus tierras, tanto por el Gobierno, como por particulares y/o grupos armados. Con el reconocimiento de sus derechos territoriales, los grupos étnicos / raciales renacen en sus territorios, porque ya no se trata de “indios” y “negros” sino de “pueblos indígenas” y “comunidades negras”, con sus propias culturas, asociaciones étnico-territoriales y formas de gobierno local. 42. Wouters, (2001: 262) 43. Ibíd. p. 30.

Para las comunidades negras el derecho sobre los territorios es importante porque, como ha escrito Wouters, dichas comunidades están convencidas de que: …el territorio forma parte de la vivencia social y cultural. No es un concepto catastral o un bien inmueble para intercambio comercial. El territorio es un espacio que acoge la vida de las comunidades en forma integral, con pueblos, con cultura y organización social propia, que les proporciona los recursos naturales para la reproducción de la vida y la cultura. El territorio hace parte de la cosmovisión de la gente (...). Además, el territorio es un elemento fundamental en la consolidación de la identidad de estas comunidades y permite que los lazos familiares se extiendan entre generaciones, familias, comunidades y personas42. El mismo autor citado arriba precisa lo siguiente: La territorialidad abarca todos los recursos renovables y no-renovables, las aguas, el aire, la fauna, la flora, los minerales, las fuerzas sobrenaturales que rigen le conjunto de la naturaleza (...), o sea todo lo que el hombre necesita para su vida. Por eso la lucha se fundamenta en la defensa y conservación de ese territorio. Ya que en él se desarrolla nuestra cultura, nuestro ser como pueblo de una manera comunitaria y en una relación armónica con la naturaleza43.

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Un documento del Consejo Regional Indígena del Cauca, del 2001, registra la afirmación de un representante de los pueblos indígenas: “Indio sin tierra no es indio”. El indio necesita la tierra porque es parte de él. Si el indio no tiene tierra entonces tampoco tiene historia, si no tiene historia no tiene memoria, si no tiene memoria no tiene cultura y si no tiene una cultura propia tampoco tiene una identidad. Tener una tierra es tener una identidad de indio44. Para los grupos étnicos el territorio constituye una totalidad, un espacio material y simbólico sobre el cual se ejerce dominio, autonomía, soberanía y se construye identidad. Su existencia y la de los sujetos que habitan en él se hace efectiva en tanto haya formas de apropiación, individual y/o colectiva, del territorio y de las realidades construidas dentro de él.

44. CRIC, agosto 18 de 2001 45. Hoffmann,(1998); Wade, (1997); Hurtado, (2001)

Por tanto, la idea de derechos especiales y de territorios ancestrales respondería, en la práctica, a la necesidad de ser incluidos como parte de la sociedad dominante, y de hacer efectiva la solución de problemas como la discriminación étnica / racial, la exclusión socioeconómica y espacial, mejorar los niveles de representación y participación política ante las instituciones del Estado, tener cupos educativos en los centros de educación básica y profesional, y títulos de propiedad sobre los espacios territoriales que se ocupan. Desde la perspectiva del mullticulturalismo y de las políticas afirmativas, los derechos de territorialidad cumplen varios objetivos. Para las comunidades negras e indígenas son un aspecto fundamental de su identidad cultural. Para el Estado, las leyes que otorgan derechos territoriales a estas poblaciones, la Ley 89 de 1890 para pueblos indígenas y la Ley 70 de 1993 para comunidades negras, son leyes que además garantizan la protección del medio ambiente y de la biodiversidad animal, vegetal y mineral en los territorios por ellas ocupados. Por eso, algunas personas45 han planteado que la ley 70, más que una legislación que reivindica los derechos de las minorías étnicas/raciales, es una ley para la conformación de áreas naturales protegidas, para la conservación de la flora y la fauna en el Pacífico. Aspecto similar ocurriría con las poblaciones indígenas en esta misma región, y también en el Amazonas y en otras zonas vírgenes del país. Para los Estados y para los organismos multinacionales, el Chocó biogeográfico y el Amazonas son zonas valiosas por la biodiversidad de flora y fauna que se encuentran en ellas, por sus funciones

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biológicas, hidrológicas y protectoras. Por tanto, la conservación de la biodiversidad debe basarse en el uso sostenible de los recursos naturales. Las comunidades negras e indígenas asentadas en estas zonas, ancestralmente han mantenido prácticas tradicionales de producción y de convivencia pacífica con el ecosistema, aspectos que han permitido su sostenibilidad en el tiempo y en el espacio, lo que hoy se conoce como desarrollo sostenible.

46. “El Estado colombiano reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la Nación Colombiana” (Art. 7). “…Las lenguas y dialectos de los grupos étnicos son también oficiales en sus territorios. La enseñanza que se imparte en las comunidades con tradiciones lingüísticas propias, será bilingües” (Art. 10). “Las tierras de resguardo… son inalienables, imprescriptibles e inembargables” (Art. 63) “…tendrá derecho a una formación que respete y desarrolle su identidad cultural…” (Art. 68). “Son entidades territoriales los departamentos, los distritos, los municipios y los territorios indígenas” (Art. 286).

A través del Ministerio de Relaciones Exteriores, el Estado colombiano ha expresado que está de acuerdo en que, en materia de biodiversidad, los indígenas y comunidades afrocolombianas de la región biogeográfica del Pacífico tienen derechos ancestrales sobre sus tierras, y se deben fortalecer sus prácticas y valores culturales como aporte básico a la conservación y uso sostenible de la biodiversidad. Como compensación por esta labor el Estado les otorga y reconoce a las poblaciones indígenas y negras asentadas en estas zonas, el derecho a la propiedad. El Estado, al reconocer los derechos de territorialidad de las comunidades indígenas y negras, también les otorga a estas comunidades un poder legal para que, por medio de sus líderes comunitarios, administren y gestionen adecuadamente el uso de su territorio y los recursos naturales, renovables y no renovables, que se encuentran en él. Es decir, los territorios étnicos / raciales son territorios sociopolíticos de carácter especial, e institucionalmente legitimados, que se encuentran conformados por una comunidad indígena o negra, poseedora de un título de propiedad sobre el territorio que ocupan, denominados territorios indígenas y tierras de comunidades negras. El título de propiedad que les otorga el Estado a estas comunidades es imperecedero, intransferible e inembargable. Es para siempre, para las actuales y futuras generaciones; las tierras son colectivas y no se pueden vender, (ver mapa 3). En cuyo caso el Cabildo Indígena y los Consejos Comunitarios, compuestos por miembros elegidos al interior de la misma comunidad, son las personas encargadas de administrar, ejercer control y representar legalmente al grupo, conforme a lo dispuesto por la Ley; y de acuerdo con sus tradiciones culturales (Decreto 2001 de 1988, reglamentario de Articulo 94 de la Ley 89 de 1890; Ley 70, Capítulo II)46.

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Mapa 3. Localizaci贸n de los resguardos ind铆genas, territorios colectivos de comunidades negras y kumpanias del pueblo ROM

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Fragmento de dibujo de Bárbara Muelas, gobernadora del pueblo guambiano en 2005, tomadas del libro de Lorenzo Muelas, con la colaboración de Martha L.Urdaneta, La fuerza de la gente. Juntando recuerdos sobre la terrajería en Guambía Instituto Colombiano de Antropología e Historia, 2005. Reproducido con su autorización.


LA POLÍTICA MULTICULTURAL Y LOS ANTECEDENTES GENERALES DE LOS PROCESOS ORGANIZATIVOS Y DE TRANSFORMACIÓN DE POBLACIONES CAMPESINAS NEGRAS E INDÍGENAS COLOMBIANAS EN COMUNIDADES ÉTNICAS.

47. DANE, (2006: 19) 48. Urrea y Hurtado; (2002)

¿QUÉ SOMOS: CAMPESINOS, CIUDADANOS O GRUPOS ÉTNICOS? Desde los años setenta en Colombia se inició un proceso de organización indígena. De esta experiencia sobresalen el CRIC (Consejo Regional Indígena del Cauca) y ACIN (la Asociación de Cabildos Indígenas), que congregan a grupos indígenas Páez o Nasa en el sur-occidente andino. En el mismo período, otro grupo en esta región, el Guambiano, también comienza su dinámica organizativa. A lo largo del setenta y ochenta, se configura un movimiento indígena a escala nacional, y apararecen organizaciones nacionales (ONIC, AICO), y otras regionales, zonales y locales, que se listan en el ANEXO, al final de este documento. Entre los logros obtenidos por las organizaciones indígenas se encuentra el reconocimiento y la titulación de territorios: 710 resguardos titulados que ocupan un promedio de 29,8% de la superficie territorial del país, representadas en 34 millones de hectáreas, casi una tercera parte de la superficie nacional47. Sin embargo, debe advertirse que “las tierras indígenas” están, en más del 90% de los casos, situadas en regiones débilmente habitadas y explotadas -selvas, llanos y desierto-, áreas que en su mayoría no son estratégicas para la explotación comercial. O, en otros casos, son adecuadas para programas conservacionistas de recursos naturales , y del medio ambiente, como parte de las estrategias de protección de la biodiversidad y por las políticas de acción positiva, como en el caso del Amazonas48.

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Esto ocurre cuando se produce un cuestionamiento a las reformas sociales y políticas de redistribución del ingreso predominantes hasta entonces, y cuando campesinos y obreros perdían visibilidad pública. En países como Colombia, también fueron incluidas las poblaciones negras como grupo étnico minoritario, convirtiéndose en sujetos de políticas públicas en la perspectiva inglesa de “discriminación positiva”49 del multiculturalismo, convirtiéndose a estas comunidades en sujetos de políticas públicas.

49. Gros (1997:17) 50. Gros, Op. cit p. 36: 46. 51. Ibíd p. 37: 46-51 52. Urrea y Hurtado; (2002)

Durante los años setenta y ochenta, se inició un proceso de reindigenización de poblaciones rurales, que hasta ese momento se autopercibían y eran percibidas como campesinos, por las agencias del Estado y por los demás sectores sociales, como se manifestaba en los programas de reforma social, como la Ley de Reforma Agraria50. Sin embargo, este proceso de aparición o reaparición de grupos étnicos, que se daban por inexistentes, en sectores de poblaciones campesinas, que hoy en día reclaman pertenencia étnica, ha sido determinante en el incremento del tamaño de la población indígena, y de las áreas territoriales en las que viven las poblaciones indígenas rurales en Colombia. Para las poblaciones indígenas que desde finales de los años ochenta estaban organizadas en resguardos, este proceso de reconocimiento étnico / racial ha significado más oportunidades de negociación frente al Estado, en comparación con los campesinos mestizos, negros y blancos; y por lo tanto pueden ser sujetos favorecidos por las ofertas de recursos públicos y privados51. Ha operado el criterio de discriminación positiva a favor de las poblaciones indígenas, lo cual modificó y reorientó, como se mencionó anteriormente, los proyectos reformistas de los campesinos y de los asalariados rurales. Estos inicialmente perseguían el objetivo de que se les entregaran tierras cultivables, a través de programas de “reforma agraria”; pero reorientaron sus reclamaciones y lograron la titulación de territorios, y la conformación de tierras colectivas de carácter étnico52.

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La región más destacada, donde se dio una entrega significativa de tierras agrícolas, fue la zona andina del Departamento del Cauca; al ser derrotados los intereses latifundistas de la clase blanca alta y tradicional, de la ciudad de Popayán. En esta zona los grupos indígenas Páez, Guambiano, Coconuco y Yanacona han logrado que una proporción considerable de las tierras sean entregadas a los resguardos. Pero hay que señalar que este proceso pudo darse porque en esta región del país las luchas agrarias indígenas tuvieron una larga trayectoria durante el siglo XX; y sobre todo, porque la clase terrateniente local había perdido una relativa


superioridad entre las clases dominantes nacionales y ante todo regionales53. En contraste, hay que señalar que no todos los territorios tienen el mismo interés estratégico para el gran capital; caso contrario al de las reivindicaciones logradas por los pueblos indígenas Nasa y Guambiano en el Departamento del Cauca ocurre con otra zona: la solicitud de titulación de territorios de las organizaciones indígenas y negras ha sido frenada en una determinada área de expansión agrícola, industrial y empresarial del mismo departamento, como puede comprobarse con los conflictos que se han producido entre la multinacional papelera Smurfit y grupos de la etnia Nasa, en los cuales el gobierno ha privilegiado los objetivos de la empresa54. Otras áreas territoriales indígenas y de las comunidades negras, implican intereses estratégicos para el desarro-llo económico de la industria petrolera, minera, palmicultora, de cultivo de camarón, ganadera, etc., están ubicadas en el Chocó Biogeográfico o en regiones colombianas como el Catatumbo y Putumayo (estas dos últimas son áreas de explotación petrolera), por tanto las poblaciones residentes allí son sometidas a toda clase de presiones y restricciones, si es que no son forzadas al despojo mediante la violencia guerrillera o paramilitar. En cuanto a la población afrocolombiana, según proyecciones del DANE (al 30 de junio del 2003) en relación con el total de la población nacional (más de 44 millones de habitantes), conforman el 19,4% de la población rural y el 17,6% de la población urbana. Estos datos significan que las dinámicas organizativas y de reivindicación étnico territoriales presenten diferencias importantes, en comparación con los grupos indígenas. Los datos muestran que se trata de una población que tiene mayor número de individuos que la indígena (la cual es aproximadamente el 3.4% de la población del país) y que presenta perfiles urbanos, y por lo mismo patrones de modernización diferentes. En el caso de los amerindios, un poco más del 90 por ciento residen en áreas rurales y el 85% en resguardos; aunque en la actualidad hay presencia indígena en las principales ciudades del país, e incluso se han constituido resguardos urbanos55. No obstante, a pesar de la condición predominantemente urbana de las poblaciones negras, existen regiones geográficas con alta concentración de población negra rural, como por ejemplo la región Pacífica, donde habita el 12,7%56 de toda la población negra-mulata

53. Los cambios se han reflejado en el campo político del Departamento del Cauca: un intelectual Guambiano, Floro Tunubalá, fue elegido gobernador en año 2000, por votación popular. 54. La extensa explotación forestal con cultivos de pino y eucalipto de propiedad de la multinacional papelera Smurfit Cartón de Colombia, en la zona andina caucana de la Cordillera Occidental, a su vez en la vertiente occidental, comprende una amplia extensión de la cuenca del Bajo Calima, y en los últimos 40 años ha sido una región de colonización de la etnia Páez. En esta área se ha presentado un agudo conflicto entre el resguardo Páez local y la multinacional, en el que esta última ha obtenido todo el apoyo gubernamental (Broderick, 1998); o sea, se observa claramente que en este caso las presiones étnicas han sido derrotadas debido al predominio de los factores de poder. Hoy es una zona de intenso conflicto armado entre guerrilla y paramilitares, aunque la presencia guerrillera ha ocurrido desde finales de los ochenta. 55. DNP-Misión Social (2001:176-177). Hacia marzo del 2000 existían 571 resguardos en el país (DNP-Misión Social, op.cit.). Sinalembargo, Municipios dial

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colombiana. También residen campesinos negros en áreas del interior como en el Norte del Cauca, y otros en algunos municipios del Caribe.

no puede desconocerse la presencia indígena en las ciudades colombianas (Urrea, 1994), la cual ha venido cobrando una mayor visibilidad mediante la conformación de cabildos indígenas en varias ciudades (Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, entre otras). Es famoso el de Cota (Cundinamarca), que reivindica una ancestralidad muisca, en su mayor parte compuesto por profesionales y pequeños propietarios rurales acomodados. La mayor visibilidad indígena es también en la representación política ante el Congreso Nacional y las organizaciones con sus funcionarios de tiempo completo, que realizan lobby ante el Gobierno central o entidades públicas nacionales y departamentales, residiendo en Bogotá y otras ciudades. También se ha incrementado a lo largo de los años noventa los estudiantes indígenas en las universidades colombianas, amparados por las nuevas disposiciones de discriminación positiva que introdujo la Constitución de 1991 para los grupos étnicos. 56. Según proyecciones del DANE para el 2003 57. Gros, (2005) 58. Incora-Ministerio del Medio Ambiente (2004). Municipios al dial

59. Urrea y Hurtado; (2002)

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En cuanto a los derechos territoriales, el 29.8 por ciento de la superficie terrestre del país, es decir más de 27 millones de hectáreas57, han sido tituladas a los indígenas, aunque esta población no supera el 4 por ciento de la población colombiana. Por su parte las comunidades negras han obtenido en promedio el 4.13 por ciento del territorio nacional, representado en 4’717.269 hectáreas, para el 2004, de acuerdo con el INCORA58. Superficie sustancialmente inferior a la asignada hasta el momento a las poblaciones indígenas, a pesar de que la población negra rural es tres veces más grande. Lo señalado en el párrafo anterior podría explicarse por el hecho de que algunos campesinos negros residen en territorios de importancia para la expansión e implementación de planes de desarrollo, para los grandes capitales económicos y del Estado, los cuales se verían afectados si estas áreas, como la zona del norte del Cauca y el suroccidente del Valle, fueran incluidas dentro de las tierras que pueden ser tituladas por la Ley 70. Así mismo, el proceso organizativo “étnico” de la población afrocolombiana ha tenido diferencias importantes si se compara con el movimiento indígena. Durante la década del setenta aparecieron los primeros movimientos urbanos, compuestos por intelectuales negros, con ideologías similares al del movimiento negro norteamericano a favor de los derechos civiles. El eje central era el tema del racismo y la situación de discriminación de la población negra colombiana. Esta orientación se mantuvo durante los años ochenta, y también aparecieron otros movimientos urbanos y organizaciones. Pero la propuesta de reforma constitucional, la Asamblea Nacional Constituyente y la Constitución Política de 1991, ocasionaron un giro significativo en el proceso organizativo y en el movimiento social de la población negra, que resultó en el aumento de las demandas por el territorio y por derechos de afirmación positiva o étnicos, en las regiones rurales de mayor concentración de población negra (Chocó Biogeográfico), peticiones similares a las demandas indígenas59. Esto se explica en cierto modo, porque la población afrocolombiana que lideró los procesos de movilización, ante la reglamentación de la nueva constitución, lo hizo junto con un sector de campesinos negros, asociados con el movimiento indígena del Chocó.


Por estos factores, el reconocimiento de la gente negra colombiana, concretado en la Ley 70 de 1993 o Ley de Negritudes, tuvo un nacimiento “étnico”, casi como una copia del modelo indígena, en la medida en que esta ley establece la existencia de “comunidades negras”, y de territorios ancestrales en el Litoral Pacífico, en los ríos San Juan y Atrato (departamento del Chocó), y sobre los terrenos en los cuales se reconoce la presencia de población negra rural. En consecuencia, se reconoció el derecho de propiedad colectiva, y se les denominó “Tierras de Comunidades Negras”, para efectos legales. En estos territorios étnicos, los “Consejos Comunitarios” se constituyen en los organismos encargados, por ley, de la administración interna de las tierras tituladas. A partir de este momento, la población negra consigue tener visibilidad social y política, en particular la asentada en la región Pacífica. El reconocimiento como grupo étnico “afro”60 cubre a toda la población negra y, a nivel nacional, es adoptado por diferentes organizaciones políticas, sociales y culturales. Hoy en día términos como “afrocolombiano”, “afrodescendiente”, “raizal”, “palenquero” y “negro”, etc., forman parte de las expresiones generalizadas, entre algunos sectores de campesinos negros y en zonas urbanas. Por supuesto, se trata de identidades asumidas por la intelectualidad negra de clase media urbana, y, en los casos de las zonas rurales, se trata de grupos campesinos interesados en la construcción de “comunidades negras”, a partir de la Ley 70.

60. La categoría de afroamericano es empleada de manera indiscriminada por Kymlicka para referirse, en este caso, a las poblaciones negras del continente. En ese sentido al hablar de los afro- estadounidenses, afro-latinos apela a las diferencias nacionales, para designar a estos grupos de acuerdo con su lugar de origen.

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Fragmento de dibujo de Bárbara Muelas, gobernadora del pueblo guambiano en 2005, tomadas del libro de Lorenzo Muelas, con la colaboración de Martha L.Urdaneta, La fuerza de la gente. Juntando recuerdos sobre la terrajería en Guambía Instituto Colombiano de Antropología e Historia, 2005. Reproducido con su autorización.


EL MAPA ESTADÍSTICO DE LOS GRUPOS ÉTNICOS EN COLOMBIA POR DEPARTAMENTOS

61. DANE; (2006)

LOS GRUPOS ÉTNICOS Y LA VISIBILIDAD O INVISIBILIDAD ESTADÍSTICA Desde el período de la conquista y la colonización la presencia de pobladores de distintos grupos étnicos/raciales era evidente. Pero los registros estadísticos que contabilizaban el número de ciudadanos, a lo largo y ancho del territorio nacional, solo aparecieron hasta el año 1770, cuando se realizó en lo que actualmente es Colombia, Venezuela y Ecuador, el primer censo de población y vivienda. Posteriormente, a lo largo del siglo XIX, se realizaron varios censos para identificar a la población indígena y negra, dada la necesidad de información económica sobre la mano de obra, para la manufactura en los cabildos, en las haciendas, en las minas y en la “casa grande”, detallando el número de indígenas, de africanos esclavos y africanos cimarrones o emancipados61. Luego de los procesos de abolición de la esclavitud, y con el inicio del siglo XX, los Censos de Población realizados en 1912 y en 1918 identificaron el tamaño de la población afrocolombiana e indígena, utilizando el criterio racial, recurriendo a la percepción del encuestador, quien era el que identificaba a las personas como afro o indígena, de acuerdo a sus rasgos físicos y culturales externos. Sin embargo, la pregunta étnica/racial para registrar la población afro fue abandonada desde este período hasta el año 1985, reconociendo como grupo étnico únicamente a la población indígena. Fue sólo hasta el año de 1993, luego de la Reforma Constitucional, y de la Ley 70, que los censos (de 1993 y 2005) y las encuestas a nivel nacional retomaron la pregunta étnica/ racial, para la población indígena, la negra y la gitana. Pero, el censo de 1993 no arrojó los

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datos imaginados; por ejemplo, sólo el 1,52 por ciento de la población se estimaría como afro, mientras que estudios posteriores (entre ellos la Encuesta Nacional de Hogares, etapa 10, del DANE) determinaron que, la población afrocolombiana estaría entre el 18 y el 22 por ciento del total de la población nacional62, es decir que en promedio una quinta parte de los colombianos son de origen afro. Estas cifras fueron más cercanas a la realidad, según la opinión de los líderes del movimiento afrocolombiano, y de personas que no estaban de acuerdo con los datos del censo de 1993.

62. Barbary y Urrea; (2004) Tabla 1. Población de Colombia según la pertenencia étnica. Fuente: DANE, 2005 Grafica 1. Composición porcentual de la población colombiana según pertenencia étnica. Fuente: DANE, 2005

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Los resultados del censo del 2005 fueron más realistas, en comparación con el censo de 1993. El DANE, considera que sólo el 10.5 por ciento de los colombianos son afro, representando una diferencia porcentual entre el 7.5 por ciento y el 11.5 por ciento, con respecto a los datos arrojados por la etapa 10 de la Encuesta Nacional de Hogares. Por su parte el tamaño de la población indígena se incrementó en un cien por ciento, pasando de ser el 1.5% de acuerdo a las proyecciones del DANE para el 2003, al 3.4% de acuerdo a los registros del censo de 2005, lo que representa un avance importante para este grupo étnico/racial, en opinión de sus líderes, organizaciones y representantes (ver cuadro 1 y gráfica 1).


Algunos líderes afro estaban en desacuerdo con el DANE por la metodología aplicada en la pregunta de autoidentificación étnica / racial, donde más del 86 por ciento de la población colombiana, respondió que no pertenece a ningún grupo étnico / racial. Los líderes consideran que los resultados esconden e invisibilizan, numéricamente, el tamaño real de la población afro; lo que ellos definen como “genocidio estadístico”, es decir, fallas en la contabilización de la población, registrándose un número menor de personas. Particularmente, porque otros trabajos realizados (mencionados anteriormente) mostraban que, los afro en Colombia eran dos veces el número estimado por el DANE, para el 2005. A pesar de las diferencias en los datos sobre el tamaño de la población afrocolombiana, como se observa en los cuadros 2 y 3, una constante en estos estudios es que, en todos los departamentos del país hay presencia de población afro, aunque los departamentos con mayor concentración de gente negra son, en orden de importancia: el Valle, Antioquia, Bolívar y Chocó, seguidos de Nariño, Cauca, Atlántico y Córdoba. En el caso de la población indígena, ésta se ubica principalmente en los departamentos de La Guajira, Cauca, Córdoba y Sucre, y en menor proporción en los departamentos de Tolima, Cesar y Chocó.

Tabla 2. Distribución porcentual de los grupos étnicos por departamentos, respecto del total nacional. Fuente: DANE. Censo general del 2005.

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42 Tabla 3. Población censada por departamentos según pertenencia étnica, 2005 * Los porcentajes están calculados sobre la población que dio respuesta a la pregunta de autoreconocimiento. Municipios al dial

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** El total incluye la población sin respuesta a la pregunta de autoreconocimiento.


ETNICIDAD, HISTORIA, POBREZA Y VIDA COTIDIANA: EL CONTEXTO SOCIAL COLOMBIANO Y LA PRESENCIA INDÍGENA Y NEGRA En países como Colombia y Brasil63, donde poblaciones amerindias, africanas y europeas entraron en contacto desde el siglo XVI, se produjo un fuerte proceso de mestizaje interétnico e interracial, a tal nivel que los límites entre una y otra categoría no son claramente perceptibles. Es decir, existe ambigüedad en el contexto social para entender las diversas características que definen la pertenencia a un determinado grupo étnico o racial. Esta ambigüedad no permite precisar conceptual y analíticamente cada una de las categorías y describir con claridad quién es y quién no es una persona “negra”, “indígena” o “blanca”. También conlleva limitantes al estimar el tamaño poblacional de cada grupo. Esta situación se presenta por la compleja conexión entre los modelos de discriminación y de inclusión de los negros y de los indígenas a la identidad nacional que, por un lado, incorpora los atributos físicos y los símbolos culturales más valorados de cada grupo, para la construcción de la sociedad mestiza ideal. Como por ejemplo las habilidades deportivas y para el baile de la población negra. Y los mitos, o las habilidades para la orfebrería y las artesanías de los indígenas. Por el otro, excluye de este proyecto los rasgos étnicos / raciales menos valorados, como el color de la piel, el aspecto físico, la diferentes lenguas y sus tradiciones. En este proyecto de construcción de la identidad nacional, los negros e indígenas pueden ser involucrados como miembros, para la formación de una sociedad “mestiza” y “democrática”, pero a la vez tanto los negros como los indígenas, por ser vistos como grupos cultural y racialmente inferiores, son excluidos64. La confusión entre las categorías étnicas y las raciales, en Colombia puede analizarse con más elementos de juicio si se observan los vínculos entre el territorio, la clase social y el orden racial, representados en una estructura piramidal, en cuya cima está ubicada la población blanca y, en la base los negros y los indígenas. El pico de la pirámide, dominado por los blancos, está asociado con el poder, la riqueza, la civilización, la creación y la dirección del destino de la nación, mientras que la base piramidal es vista como primitiva, dependiente, ignorante, rústica, inferior y pobre. De modo que negros e indígenas son estereotipados como agentes que se oponen al desarrollo o lo retrasan por “perezosos” y “poco progresistas”. Modelo de “integración nacional” del siglo XIX, que perdura hasta hoy y propicia el prejuicio racial y el racismo.

63. Brasil y Colombia ostentan el primero y segundo lugar en población de origen afro en la región de América Latina. 64. Wade, (1997), CEPAL (2001b), Barbary & Urrea (2004).

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A pesar de esto, las jerarquías de clase y raza no son estrictamente semejantes, porque existen blancos que son pobres y negros e indígenas que pertenecen a clases sociales de medios y altos ingresos. Y, aunque la raza no puede reducirse a la clase social, el hecho de que el poder y la riqueza estén concentrados en manos de un grupo social dominante, propicia que las diferencias étnicas / raciales se conviertan en una forma de otorgar o limitar el acceso a recursos políticos y económicos, ayudando o desfavoreciendo la posibilidad de que determinado grupo étnico/racial pueda contar con mejores condiciones de vida65. 65. La sociedad está estratificada sobre la base de la economía, el estatus y el poder. Ello implica que las personas pueden estar ubicadas en la parte alta o en la baja de estas dimensiones de la estratificación, aquellos que comparten las mismas situación económica o de mercado estarían o pertenecerían a la misma clase socioeconómica (Ritzer; 2001: 282-283). Un componente esencial en esta estratificación social es el “estatus”. De acuerdo con está referencia, el estatus se refiere normalmente a comunidades que, aunque amorfas, comparten un “destino vital humano condicionado por una estigmatización social específica, negativa o positiva, del honor”. El estatus se asociaría, entonces, a la pertenencia a un grupo social que comparte el mismo estilo de vida. En términos socioeconómicos ello significa que quienes pertenecen a un mismo estatus consumen los mismos productos económicos, sociales, culturales y políticos, etc. 66. Aprile (1994), Wade (1997), Agier y Hoffmann (1998), Agudelo (1999), Barbary, Ramírez y Urrea (2004) 67. Wade (1997)

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En cuanto al territorio y su relación con la clase social y el orden racial, se puede decir que la dimensión espacial o territorial es un aspecto que influye en el orden social y étnico / racial de la población colombiana. Esto es particularmente evidente cuando se conforman regiones y localidades territorialmente separadas: ghettos urbanos o espacios residenciales habitados predominantemente por determinados grupos étnicos / raciales, como el Distrito de Aguablanca en Cali, poblado mayoritariamente por personas negras. En Colombia existe una división geográfica, que se interpreta como una división territorial “natural”. Esta naturalización se ha convertido en un instrumento de legalización de la diferenciación social, económica y política, a manera de una geografía étnica / racial, que ordena la ubicación espacial de los diferentes grupos66. Es decir la pertenencia étnica / racial ha sido regionalizada, al punto de que en ciertos contextos como la costa Pacífica, el concepto de raza, etnia y región se confunden entre ellos, es decir que se percibe una asociación entre ser una persona negra y ser de esta región, como si todas las personas negras en Colombia fueran de la Costa Pacífica o vivieran en ella. De tal modo que en este país, se puede pensar que existen regiones pobladas solo por negros, otras solo por indígenas y otras solo por blancos/mestizos67. El hecho de que asociemos “territorio”, “clase” y “raza” puede explicarse así: el proceso de colonización territorial, expansión económica, urbanización y formación de la sociedad colombiana tuvo como consecuencia la fundación de regiones que se caracterizaron por poseer grados distintos de mestizaje cultural y racial. Es decir que la condición étnica / racial se regionalizó (ver mapas).


En Colombia la región Andina surge como una zona en la cual predomina la población blanca-mestiza, mientras que la costa Pacífica presenta una menor influencia de personas blancas, convirtiéndose en una región poblada principalmente por personas de origen afro, con una relativa mezcla racial con pobladores indígenas68. La costa Atlántica, por su parte, presenta una mezcla interracial entre pobladores indígenas, negros y blancos, con una fuerte herencia amerindia y africana, con algunas zonas habitadas por personas negras e indígenas poco mestizadas69. Y, la región comprendida por la Orinoquía y la Amazonía colombianas, se ha mantenido con una presencia mayoritariamente indígena. Según estudios sociodemográficos recientes, se considera que la población de origen afro en Colombia estaría alrededor del 19% al 22% del total nacional70, la población indígena sería menos del 2.5%; en tanto que la población blanca/mestiza, con el mayor porcentaje, representaría entre el 75% y el 79% de la población total71. En un contexto como el descrito, no es extraño que las condiciones de marginalidad también se hayan territorializado, coincidiendo en gran parte con la división sociopolítica y con las áreas de residencia de las poblaciones étnicas / raciales, negras e indígenas. La costa Pacífica, la zona norte del departamento del Cauca y el sur del Valle y el suroccidente de la Cordillera Occidental presentan similares condiciones de desarrollo: poco avance económico y poca participación en el PIB, escasez de infraestructura vial, médico-sanitaria y de transporte, y altos niveles de analfabetismo, como altas tasas de mortalidad y de enfermedades endémicas, entre otros aspectos. Sin duda estos indicadores, que son los más bajos del país, evidencian las condiciones de pobreza y la mala calidad de vida de los pobladores de estas zonas72. Asimismo, las condiciones de salubridad, la cobertura de los sistemas de atención a la salud y los servicios médicos son insuficientes, carecen del personal paramédico especializado y de la tecnología necesaria para satisfacer las demandas y necesidades en salud de la población que habita en las regiones mencionadas, y que pertenece a grupos étnicos / raciales minoritarios.

68. Aprile (1994), Barbary et al. (2004) y Hurtado y Urrea (2004), 69. Wade, (1997:18) 70. Según las proyecciones del DANE, Colombia tiene una población de 43.717.581 habitantes a junio de 2003. 71. Por regiones, se estima que el 83% de la población de la costa Pacífica es de origen afro, en el norte del Cauca es el 63% y en las islas de San Andrés y Providencia el 55%. Para la región Atlántica, y los departamentos del Valle y Antioquia se estima que del 30% al 50% de su población total es afro, promedios que se encuentran por encima de la media nacional (Barbary et el, 2004: 75-76). 72. Velásquez, (2001); González, (2002); Hurtado et; al. (2004), Urrea et al (2004).

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73. Las variables para medir el ICV y el puntaje máximo de cada una de ellas, hasta completar un total de 100 puntos, son: materiales paredes 6.1, materiales pisos 6.8, abastecimiento de agua 6.9, servicios sanitarios 7.1, combustible para cocinar 6.6, eliminación de basuras 6.6, menores en el hogar 7.5, hacinamiento 12.8, asistencia juvenil 5.7, asistencia menores 10, clima educativo 12.3 y educación del jefe del hogar 11.5.

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INDICADORES DE CALIDAD DE VIDA POR REGIONES Y COMUNIDADES INDÍGENAS Y NEGRAS Esta panorámica de la distribución espacial y racial de la población colombiana, con base en la condición étnica / racial, la clase social y el territorio, tiene otros componentes como la pobreza y la calidad de vida. La información del cuadro 4 presenta los resultados de la estimación del Índice de Calidad de Vida (ICV73) para el 2003, con base en los datos de la encuesta de Calidad de Vida del DANE. Al observar las cifras, el Índice de Calidad de Vida a nivel nacional alcanza un promedio total de 77.3 puntos, por zonas. Como era de esperase, este índice es más elevado en las áreas urbanas, con un promedio de 81.6; mientras que el promedio para la zona rural es del 54.5 puntos; un margen de diferencia bastante importante, de casi 30 puntos entre una zona y otra. Por regiones, Bogotá (la capital del país) y los departamentos de San Andrés y Providencia y Valle, se ubican entre las áreas con mejores condiciones de vida, con indicadores por encima del promedio nacional, 86.6, 82.9 y 79.9 puntos respectivamente. Los datos indican que la región Pacífica (representada por los departamentos de Chocó, Cauca y Nariño) arroja los peores “Indicadores de calidad de vida”, tanto en la zona urbana (75.3) como en la rural (48.9), seguida de la región Atlántica y la Central. Sin embargo, la diferencia que separa a esta región de la medida nacional es bastante grande, 16.3 puntos porcentuales, mientras que la diferencia de las otras áreas, que igualmente se encuentran por debajo de la medida nacional, no supera los 7 puntos, demostrando que la costa Pacífica se halla muy atrasada en calidad de vida, en relación con las demás regiones y a nivel nacional.


Estos resultados son consistentes con los aportados por la CEPAL, la Organización de Naciones Unidas (a través del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD) y por la Organización Panamericana de la Salud, quienes afirman que, Bogotá, Valle y San Andrés son las regiones con más alto nivel de desarrollo humano, en tanto que la región Pacífica (en los departamentos de Chocó, Cauca y Nariño), seguida de la Amazonía y la Orinoquia son las zonas más atrasadas, y las que presentan las peores condiciones de salud a nivel nacional. Por ejemplo, el departamento con la menor esperanza de vida es Chocó, cuyos habitantes viven en promedio 66.6 años, en comparación con los habitantes de la costa Atlántica y Bogotá, quienes tienen una esperanza de vida al nacimiento de 72.9 años, contando con 6.3 años más de vida, en comparación con los habitantes de la región chocoana. Por otro lado, las mayores tasas de mortalidad materna las tienen la Costa Pacífica, en los departamentos del Chocó, Cauca y Nariño, con un promedio de 98.6 muertas por cada mil mujeres en edad reproductiva, el cual puede llegar a ser hasta dos veces más alto que la medida nacional74.

Tabla 4 Indicadores de calidad de vida urbano / rural, por regiones y total nacional, para el 2003. Fuente: Encuesta de Calidad de Vida 2003. Cálculos CIDSE aplicando la metodología de la Misión Social, DNP 74. Fuente. Estudio del Sistema de las Naciones Unidas y la CEPAL: Las regiones colombianas frente a los objetivos del milenio

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CAPÍTULO 2

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LAS RADIOS COMUNITARIAS Y LOS TEMAS DE ETNIAS Y MULTICULTURALISMO Municipios al dial

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LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN Y SU RECONOCIMIENTO DE LA MULTICULTURALIDAD DE LA NACIÓN Los medios de comunicación cumplen funciones importantes en el desarrollo de la cultura y la economía, pero también en la vida cotidiana de las personas y las comunidades. El hogar hoy está conectado a su contexto externo a través de la radio, la televisión, Internet, y otras tecnologías. En Colombia, durante la primera mitad del siglo XX, la radio jugó un papel clave como constructora del sentido de “nación”, al dar a conocer a unos y otros la existencia de compatriotas en las distintas zonas del país, geográficamente aisladas, pero a finales de los años 40 ya conectadas por las cadenas radiales nacionales, Caracol la primera y luego RCN.75 La radiodifusión a la vez se convirtió en el medio a través del cual los colombianos empezamos a tener contacto con el ámbito internacional, adquirimos el gusto por la música, e incluso algunos lograron superar las limitaciones del analfabetismo por medio de la educación radiofónica.

75. Aunque la radio fue clave en la construcción de un sentido de “nación” (Martín Barbero, 1987) es justamente el ideal de “identidad nacional” unificadora, una de las representaciones que los debates contemporáneos sobre multiculturalidad están cuestionando.

No obstante los beneficios que nos aportan los medios de comunicación masiva, la prensa, la radio, la televisión, el cine e Internet también han sido los canales a través de los cuales se han difundido y se divulgan imágenes racistas y negativas de las personas negras e indígenas, mientras mantienen como imagen positiva los patrones culturales y el fenotipo racial asociados con lo blanco. Los medios de comunicación, desafortunadamente, pueden expandir y legitimar ideas racistas, manteniendo vivo el desprecio o la discriminación racial sobre los sectores de la población identificados como afro e indígenas, y sobre otros grupos como las mujeres y las minorías sexuales.

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Una de las formas como esto sucede es difundiendo discursos e imágenes positivas de la cultura y los patrones de “belleza” del grupo social dominante -el blanco/mestizo-, e imágenes negativas de todo aquello que atenta contra el orden social, sexual y racial dominante: todo aquello que no se valora por estar asociado con la apariencia, las creencias, los hábitos, las prácticas religiosas y las características culturales de indígenas, afrodescendientes y homosexuales, entre otros.

76. Esto equivale a que los medios eligen visibilizar las manifestaciones fenotípicas y las conductas de los grupos dominantes blancos/mestizos, que son las valorizadas.

Los medios de comunicación deben buscar y lograr un cambio radical en el tratamiento que han dado a las identidades étnicas / raciales. Pues, si a través de la difusión de ideas e ideologías racistas han invisibilizado y discriminado a las clases subalternas (indígenas, afrodescendientes y pobres), a través de los mismos sistemas de comunicación se deben reparar social y políticamente los errores cometidos en contra de las clases subordinadas, permitiendo y facilitando que el conjunto de la sociedad reconozca, valore y posibilite su proceso de participación en la sociedad, en condiciones de equidad, y respeto hacia ellas. Lo anterior significa que, al tratar temas relacionados con la etnicidad y la multiculturalidad de la nación colombiana, la radio y los otros medios de comunicación no han sido ni imparciales ni objetivos. Por el contrario, son canales de expresión de las ideologías discriminadoras que han prevalecido en el país, haciendo visibles sólo determinados rostros y grupos humanos valorados socialmente76, e invisibilizando durante muchos años el hecho de que Colombia es un país pluriétnico y multicultural, donde indígenas, afrodescendientes, mestizos y blancos han contribuido a su desarrollo.

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Para romper con los siglos de desconocimiento de los pueblos indígenas y de las comunidades negras los medios masivos pueden cumplir un papel transformador y modelador de la realidad, de las identidades, y de la convivencia de unos grupos sociales con otros. La radio y la televisión pueden ayudar a debilitar ciertas ideas desfavorables sobre los negros y los indígenas. Y, por el contrario, construir imágenes positivas de ellos y hacerlas públicas. Además, los medios deben ofrecer información que permita conocerlos, valorar tanto su historia como los modos de realizar sus actividades cotidianas, y contribuir a visibilizar sus luchas por los derechos y por mejoras en la calidad de la vida.


Para cumplir con los propósitos señalados, los medios comunitarios, deben activar su poder de difusión de ideas, y su capacidad para proponer a la sociedad nuevos valores y puntos de vista que cuestionen los prejuicios y los estereotipos. Las radios comunitarias de todos los municipios de Colombia, nación multicultural, tienen el deber de manifestarse a favor de los grupos étnicos minoritarios discriminados. Pero introducir en la radiodifusión la cuestión racial y la cultural no significa incluir el tema de la etnicidad y la multiculturalidad, como si se tratara de un tema más, que tiene un espacio radial aparte, donde se abordan las dinámicas culturales, políticas, económicas y sociales77 de la gente negra y de la gente indígena, como si se trataran de temas que no corresponden y no le interesan a la sociedad en su conjunto: es decir temas aislados realizados “para negros” y “para indios”, donde los otros grupos étnicos/culturales no participan.

77. Martín-Barbero; (1991)

La emisora comunitaria, en este caso, debe adquirir sensibilidad frente a su función histórica y demostrar, a través de estrategias etnoeducativas y comunicativas, las maneras como los grupos dominantes y los dominados participamos, interactuamos y contribuimos simultáneamente a los procesos de conformación de la identidad nacional. La emisora debe asumir el hecho de que Colombia y las localidades en las cuales vivimos son multilingües, multiculturales y pluriraciales, tratando con respeto a los diferentes grupos étnicos / raciales, y –muy importante- posibilitando que tanto los pueblos indígenas como las comunidades negras se expresen a través de sus micrófonos. Su participación es clave para abrir nuevos espacios de diálogo democrático en cada localidad y en el el país.

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Fragmento de dibujo de Bárbara Muelas, gobernadora del pueblo guambiano en 2005, tomadas del libro de Lorenzo Muelas, con la colaboración de Martha L.Urdaneta, La fuerza de la gente. Juntando recuerdos sobre la terrajería en Guambía Instituto Colombiano de Antropología e Historia, 2005. Reproducido con su autorización.


PROPUESTA CONTEMPORÁNEA PARA ABORDAJE DE LOS TEMAS ÉTNICOS / RACIALES EN LA RADIO COMUNITARIA. El propósito del módulo de Etnias-Multiculturalidad, es propiciar herramientas sociológicas que permitan a las radios comunitarias ir construyendo espacios que se caractericen por ser pluriculturales e incluyentes. A continuación se describen algunas temáticas y estrategias las cuales sugerimos que sean tenidas en cuenta por los comunicadores. • Dialogar sobre las manifestaciones musicales, literarias, artísticas, gastronómicas y folclóricas indígenas, afro y blanco/ mestizas que son patrimonio cultural de la nación y de la localidad. Realizar programas acerca de estas. • Identificar en la región, en el país y en el mundo, personas negras e indígenas reconocidas por su aporte a la paz, las artes, la cultura, el deporte etc., como Rigoberta Menchú, la Premio Nóbel de Paz, para el caso de Latinoamérica. En Colombia se pueden hacer programas con personajes como el escritor Manuel Zapata Olivella, la cantante Leonor González Mina, el ex senador Lorenzo Muelas, el ex gobernador del Cauca Floro Tunubalá, la orquesta Guayacán, el grupo musical Niche, la pianista Teresita Gómez, entre otros. También es clave darnos cuenta de que no solo se pueden hacer programas de radio sobre grandes personalidades. Algunos piensan que si el entrevistado no es alguien importante no sirve la entrevista. Pero la señora afrodescendiente que vende en la tienda, una familia indígena que se dedica a la cría de cabras, o un deportista local, con seguridad tendrán algo interesante para contarlo a los oyentes, o para que los productores radiales creen una pequeño dramatizado.

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• Promocionar expresiones musicales de origen popular, como forma de sensibilizar a la población alrededor de los ritmos musicales afros e indígenas, que solos o fusionados entre ellos y con otros ritmos contribuyen a conformar las identidades locales y de las diferentes regiones, a la vez que hacen parte del patrimonio nacional y mundial. • Cuestionar el papel y la influencia de los medios de comunicación, entre ellos la radio, en la difusión de imágenes y discursos racistas que ofenden a los grupos y a la gente negra e indígena. A continuación se sugieren estrategias para sensibilizar a quienes trabajan en las radios comunitarias, y también a la población que los escucha: • Referirse a las personas usando términos en los cuales el sujeto social esté claramente identificado como gente y/o persona negra o afrodescendientes; pueblos indígenas; hombres y mujeres negros/negras e indígenas; niño/niña afro o negra, cultura afrocolombiana y cultura indígena. Es decir, en el diálogo cotidiano, no percibimos que empleamos términos racistas al dirigirnos a otras personas, por ejemplo decir “negro” o “negra” en lugar de decir “señor”, “señora”, “niño”, “niña”, etc., y después, en segundo lugar, tomar en cuenta el color de piel. • Hablar del por qué personas indígenas y negras no aparecen en los programas de televisión ni en las revistas en posiciones protagónicas. • Plantear el interrogante de por qué más hombres y mujeres indígenas y afro no desempeñan cargos de poder en el sector público y privado, a la vez que se valora el hecho de que en las últimas décadas se ha incrementado la posibilidad de que personas indígenas y negras ocupen mandos medios y medios altos.

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• Abordar el tema de la autoestima racial, étnica y nacional, y valorar el hecho de que las personas son libres de pertenecer a una o varias culturas independientemente de su apariencia física externa. Aquí es importante considerar que en el exterior todos y todas somos colombianos o latinos, por tanto las diferencias fenotípicas no son tan importantes.


• Entender que como seres humanos todos y todas somos de la misma raza, vivimos en el mismo país y los problemas sociales son responsabilidad de todos, y no de un grupo o de una comunidad en particular. Por lo tanto todos y todas debemos contribuir y participar en la solución de los problemas sociales, y trabajar por la localidad y por la región donde vivimos. • Hablar de los héroes cotidianos indígenas, afro o blancos y mestizos que, de forma anónima, todos los días realizan pequeñas y grandes hazañas en beneficio de su comunidad: el vecino o la vecina, el o la estudiante, el adulto, el o la joven, etc., de la localidad, de la región, nacionales e internacionales. • No recurrir al uso de los términos racistas que difunden imágenes erróneas y estigmatizada como “aguas negras”, cuando lo correcto es decir aguas sucias o residuales. En vez de “el negro” se debe decir “la persona negra o afro”. Debe tratarse de NO asociar lo negro con lo malo y lo blanco con lo bueno, de NO identificar a las personas negras e indígenas con personas perezosas o como sujetos sociales de inferior categoría. Consideremos que en muchos de los hábitos de la vida diaria, en la familia, en el barrio o en el trabajo, se comportan de manera similar a como lo haría cualquier otra personas sin importar su raza. • Transformar la radio: en vez de ser una emisora de comunicación y difusión volverla una radio etno-comunicativa, educativa y de servicio social.

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MONTEIRO Simona, 2004, “Desigualdade em saúde, rfaça e etnicidade: auestões e desafios”. En Etnicidada na América Latina: Un debate sobre raça saúde e dereitos reproductivos. Organizadores Simone Monteiro e Livio Sansone, Ed FIOCRUZ, Rio de Janeiro, 45-56 p.


PEBLEY Anner R., GOLDAN Noreen; RODRÍGUEZ Germán, 1996, “¿Prenatal and delivery care and childhood immunization in Guatemala: Do family and Community matter?, En Demography, Vol. 33, No. 2, Mayo, 2031-247 p. PHILLIP Kottak Conrad, 1994. Antropología: una exploración de la diversidad humanaron temas de la cultura hispana. Sexta edición. McGraw Hill e Interamericana de espana S.A. PNUD/ONU, 2004, Informe “Libertad Cultural y Desarrollo Humano” http://hdr.undp.org/reports/global/2004/espanol/ RESTREPO Eduardo, 1998, “La construcción de la etnicidad: comunidades negras en Colombia” En: Maria Lucía Sotomayor (ed.), Modernidad, identidad y desarrollo. Bogotá: Instituto Colombiano de Antropología. RIVAS Nelly Yulissa, 2002, Políticas estatales ambientales y surgimiento de nuevos actores étnicos en el pacifico colombiano: El Parque Natural Sanquianga, la Ley 70 y el Consejo Comunitario ODEMAP Mosquera Norte (Informe final), Concurso proyectos para jóvenes investigadores “Globalización, transformaciones en la economía rural y movimientos sociales agrarios. Programa de becas CLACSO-Asdi para investigadores jóvenes de América Latina y el Caribe 2000-2002. URREA Fernando; HURTADO Teodora, 2002, La construcción de las etnicidades en la sociedad colombiana contemporánea: un caso ejemplar para la discusión sobre etnicidad y grupos raciales, En Interculturalidad y política: desafíos y posibilidades, Editora Norma Fuller. Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú Lima. URREA Fernando; ESCOBAR Jaime; CORREA Juan; ULLOA Inés María, 2004, Condiciones sociodemográficas, pobreza y desigualdad en el Valle del Cauca: un análisis basado en la encuesta de calidad de vida. DANE 2003. Informe Final. Cidse-Universidad del Valle: Grupo de Investigación sobre Pobreza y Desigualdad, Cali, agosto de 2004, 75 p. VELÁSQUEZ, Fabio, 2001, “Exclusión social y gestión urbana: a propósito de Cali, En Exclusión social y construcción de lo público en Colombia”, En Colección Sociedad y Economía, No. 2, CIDSE – CEREC, Bogotá, 97-158 p.

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ANEXO Además de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) surgida en 1982 como resultado de un consenso de las comunidades y pueblos indígenas colombianos reunidos en el I Congreso Indígena Nacional, aparecieron nuevas organizaciones, a medida que el liderazgo nacional indígena se dividía en sectores con hegemonías de diferentes grupos étnicos. Fue el caso de las Autoridades Indígenas de Colombia (AICO), organización impulsada y controlada por los dirigentes indígenas Guambianos del Departamento del Cauca en alianza con el grupo étnico Kamsá, la cual le hará contrapeso a la ONIC y a otras organizaciones regionales como el CRIC y de carácter nacional, bajo liderazgos de otros grupos étnicos: Páez, Inga, Coconuco, Embera. A comienzos de la década del noventa eran reconocidos en el país a nivel institucional 81 grupos indígenas amerindios, que hablan 64 lenguas y una gran diversidad de dialectos, agrupados en trece familias linguísticas (DANE, 2000: 9). Se enumeran a continuación una serie de organizaciones indígenas. Regionales: Cabildo Mayor de San Andrés de Sotavento Córdoba y Sucre, Consejo Regional Indígena del Cauca, Consejo regional Indígena del Guainía, Consejo Regional Indígena del Guaviare, Consejo Regional Indígena de Caldas, Consejo Regional Indígena del Tolima, Consejo Regional Indígena del Vaupés, Consejo Regional Indígena del Vichada, Organización Indígena de Antioquia, AsoU´wa, Organización Regional Embera Wounaan, Unión de Trabajo por la Defensa de la Vida, Organización Regional Indígena del Valle del Cauca, Consejo Regional Indígena de Risaralda, Consejo Regional Indígena de Arauca, Consejo Regional Indígena del Huila, Organización Regional Indígena del Quindío, Organización Regional Indígena del Casanare. Zonales: Cabildo Mayor del Trapecio Amazónico, Confederación Indígena Tairona, Consejo Regional Indígena del Medio Amazonas, Confederación Indígena del Alto Amazonas, Consejo Regional Indígena del Orteguaza Medio Caquetá, La Lucha y Organización Indígena Uho Thuja del Río Orinoco, Musu-runacuna (Hombres Nuevos) Putumayo Organización Indígena del Sur de Colombia, Organización Uitoto del Caquetá Amazonas y Putumayo, Organización Zonal Indígena del Putumayo, Unión de Indígenas del Guainía y Vichada, Organización Zonal Indígena de la Pedrera Mirití Amazonas, Organización Zonal Indígena Wayuu del Sur de la Guajira, Organización Zonal Murui Amazonas, Consejo Indígena Zonal de Tarapacá Amazonas, Unidad Indígena del Pueblo Awa, MOrganizaciones Wiwa, Yugumaiun, Bunkuanarrua Tayrona, Organizaciones Wiwa, Yugumaiun, Bunkuanarrua Tayrona, Cabildos Mayores del Río Sinú y Rio Verde Resguardo Embera Katío. Locales: Movimiento Cívico Wayuu de la Guajira, Cabildo Chimila del Magdalena, Cabildo Mayor de Socorpa del Cesar, Consejo de Caciques Bari y Asociación Comunidad Motilón Bari de Colombia -Norte de Santander, Cabildo Yukpa de la Serranía del Perijá del Cesar.

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Libertad y Orden Ministerio de Comunicaciones República de Colombia Dirección de Acceso y Desarrollo Social

Facultad de Artes Integradas Escuela de Comunicación Social Oficina de Extensión

Fotografia del Primer Encuentro de Indígenas Colombianos, Silvia, Cauca 1973 tomada del libro de Lorenzo Muelas, con la colaboración de Martha L.Urdaneta, La fuerza de la gente. Juntando recuerdos sobre la terrajería en Guambía Instituto Colombiano de Antropología e Historia, 2005. Reproducido con su autorización.


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