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LA TÉCNICA DEL MICRÓFONO Para ser locutor o locutora se requiere una serie de cualidades o condiciones que pueden ser innatas, pero que pueden adquirirse con la práctica, vivenciándolas, ya que sin ellas difícilmente el locutor o la locutora sabrá cómo actuar en determinadas circunstancias. Quien desee ser locutor deberá tener una cultura general muchísimo más amplia que la que exigen las otras especialidades de la locución. Sobre todo, debe tener conocimientos profundos de la gramática, del idioma y cultura contemporánea. Nunca la lectura deberá ser plana. Se necesita claridad y precisión evitando inflexiones violentas que puedan confundir al oyente al escucharlas. El ritmo, generalmente, debe ser conversado y animoso. El tono será el natural de esa voz. Es innegable que todo locutor debe poseer personalidad y autoridad. Estas se derivan del magnetismo que genera en su audiencia mediante el correcto desempeño de sus labores. Para lograr ser una autoridad, el locutor debe estar en continuo contacto con la cultura. Así al entrar en la cabina y sentarse ante el micrófono, estará más confiado y tendrá la autoridad para transmitir con seguridad. Debe siempre recordar que el locutor profesional tiene que entregarse totalmente a la lectura. Si usted no está concentrado en lo que dice, su oyente tampoco encontrará interés en su locución. Hay locutores que después de leer durante una hora sea una grabación de una novela o un noticiero, se les pregunta al salir de la cabina qué fue lo que leyó, y no son capaces de decir casi nada de lo leído, lo que refleja que estaban leyendo como autómatas, sin concentración. Sugerencias para el locutor en su lectura o alocución Según Jorge Valdés, en la radio existen ocho aspectos esenciales para realizar una buena presentación por parte del locutor ante el micrófono. Ellos son: entender, interpretar, transferir, matizar, ser natural y convencer. Entienda lo que va a decir. Asesórese, corrija si esta escrito. Si usted no entiende, menos lo entenderá el oyente. Interprete los párrafos de las lecturas y su improvisación deben ser dicho de manera inteligente y coherente, por eso sepa de qué va la cosa. Transfiera, es decir, comunique en el más amplio sentido de la palabra. Traspase al oyente lo que usted ya entendió e interpretó. Emplee a fondo las pausas que son esenciales en toda buena locución. Matice Las pausas, inflexiones y un tono más bajo sirven para destacar las citas, las comillas o los paréntesis. Sin embargo, estas pausas no deben ser demasiado largas. Sea natural, no grite, no sea sensacionalista. Convenza al oyente. Para ello el locutor debe estar convencido de que lo que está diciendo es lo correcto.

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La técnica ante el micrófono 1. Posición: Siéntese bien, descansado, desahogado, relajado. 2. Distancia: unos 20 centímetros del micrófono, una cuarta. Depende del micrófono. Nunca de frente, de medio perfil. No mover la cabeza. 3. Prueba de nivel: no tocar, no soplar. 4. Evite: toser, estornudar y los carraspeos, sobre el micrófono. 5. Cómo hablar a) En voz baja, en tono coloquial. Como conversa con sus amigos y amigas. b) No es leer, es conversar: no gritar, no decir discursos, no declamar. c) Intimo, se habla a una persona, a un amigo o amiga, no a una multitud. d) No se trague la voz: ésta debe salir con presencia, cuerpo, calor, plenitud. e) Respire por la nariz, suave y silenciosamente. f) Hable al micrófono y con el micrófono. Gesticule si es necesario. g) Coloque bien su voz para que salga fácil, libre, natural, sin engolamiento, sin fingirla. h) Mantenga una sonrisa en los labios. Desde luego esto depende de la lectura. Nadie aceptará que se lea una nota luctuosa con una sonrisa. 6. Evite los ruidos: del papel, las manos, la boca, la respiración, etc. 7. Coloque los papeles de manera vertical, al lado del micrófono y frente a la cara. No se tape la cara. No lea mirando para abajo. Cada cierto tiempo dirija la mirada hacia el técnico. Si tiene un director, mírelo frecuentemente. 8. Planos de la voz: se logran acercándose o retirándose del micrófono. También con leves movimientos de cabeza. 9. Articule claramente: al pronunciar las palabras, exagere un poco la articulación. Recuerde que el interlocutor debe percibir cada fonema de manera clara y distinta. 1 0. No se caiga al final do tas frases o palabras, estas deben ser leídas de acuerdo con los grupos fónicos y teniendo en cuenta las inflexiones finales. 11. Ritmo: observe el tiempo radiofónico. No quiera decir muchas cosas en poco tiempo.

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Preparación de la lectura 1. Lea su guión varias veces hasta estar seguro de que comprende la idea general 2. Exprese la idea general en una frase. 3. ¿Cuál es el estado de ánimo que refleja el guión? 4. ¿En qué partes especificas el guión cambia de estado de ánimo? Márquelas. 5. ¿Hasta dónde nos ayuda la puntuación del guión para la lectura? Recuerde que las pausas del lenguaje radiofónico, no coinciden necesariamente con las pausas del lenguaje escrito. 6. ¿Hay algunas palabras que no entienda o no pueda pronunciar? 7. Lea el guión en voz alta. 8. Póngase en lugar del interlocutor. Lo que usted no entienda, menos lo entenderá él. 9. Si se trata de dramatizaciones, conozca los personajes, para que los haga vivos, reales, conocidos. 10. Subraye aquellas palabras que requieren una inflexión o entonación especial para ser destacadas, matizadas. 11. Marque con una raya vertical (1) ó (X) los grupos fónicos. 12. Marque con dos rayas verticales (II ó (XX) los puntos. 13. Marque la subida de voz Q) y la bajada (/). 14. Señale los diferentes ritmos de lectura que pide el guión: más lento, más rápido, alegre. 1 5. Marque los cambios de tono (T). 16. Marque las pausas cortas (P) o (PAUSITA) y las largas (PAUSA). 17. Indique los cambios de expresión o ánimo: (SUSURRANDO), (GRITANDO) (RIENDO), (PROYECTANDO).

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La lectura en voz alta 1. ¿Qué es la lectura en voz alta? En el diccionario ideológico de la lengua española, Julio Casares, se define la lectura como: “Recorrer lo escrito o impreso, pronunciándolo en alta voz o simplemente para enterarse de su significación’. Para nosotros, hombres y mujeres de radio, leer va mucho más allá que ‘recorrer lo escrito o impreso, pronunciándolo en alta voz’. Podríamos definir la lectura, tentativamente, como ‘pasar la vista por un texto escrito, pronunciando en alta voz, con arte, interpretando y sintiendo sus frases y oraciones, haciendo llegar hasta nuestros interlocutores las emociones y sentimientos expuestos por el autor”. Para lograr una buena lectura radiofónica, es necesario poseer algunos conocimientos de gramática, sobre todo los elementos básicos que entran en juego en una composición y las normas de entonación. Muy brevemente y sólo para recordar: - Palabra. Sonido o conjunto de sonidos articulados que expresan una idea. - Frases y oraciones. Conjunto de palabras que expresan un pensamiento completo. Deben ser leídas siguiendo la curva melódica de la entonación del castellano o español para establecer la actitud del hablante. - Coma. Indica una pausa breve en la lectura. Si el estilo es ritmo, el ritmo es puntuación principalmente. La coma es el elemento que hace resaltar más el ritmo, comunica vivacidad o lentitud, y destaca los elementos que componen un período’. - Punto y seguido. Representa una pausa mayor que la coma. Indica que se ha dicho un pensamiento completo, pero que seguirá el desarrollo de la misma idea. - Dos puntos. Se colocan para señalar que lo que viene es una enumeración. Indican una pausa casi completa - Punto y aparte. Indica que se ha terminado un bloque de ideas afines y que va a empezar otros bloques. - Puntos suspensivos. Tienen como misión dejar en suspenso o inacabada una frase, una oración, un párrafo o un texto. - Párrafo. Conjunto de oraciones separadas por el punto y aparte. Las oraciones del párrafo tratan de un mismo asunto, esto es, tienen unidad de ideas.

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2. Requisitos para leer bien Leer bien es un arte que exige que el lector posea las reglas del mecanismo vocal. Requisitos básicos a) Técnica de la respiración b) Técnica de la fonación c) Pronunciación-articulación d) Dicción e) Perfecta impostación. Es lo contrario a tiesura, engolar, fingir. f) Preparación 3. Puntos esenciales para una buena lectura 1 Entusiasmo Vivir el material. Poner el corazón en la lectura. Dar a entender que se siente lo que se lee. Que se cree en ello. 2. Intimidad La radio es un medio íntimo. Por tanto, no recomendable leer gritando. El oyente, probablemente, tiene su radio muy cerca del oído y le molestan los gritos. Sin embargo, lea con suficiente fuerza como para ser oído. Cuando la lectura es en público, lea para que todos puedan oír. La mayor o menor fuerza al leer, estará determinada por el lugar. 3. Claridad Lea pronunciado y articulando inteligiblemente, para que los interlocutores tengan que hacer grandes esfuerzos para seguir su lectura. Abra bien la boca. Haga muchos ejercicios de lectura. Recuerde que la pronunciación de un locutor debe ser impecable. Hable despacio, a la mitad de la velocidad con que hablan las personas de su comunidad. No se coma los finales de las frases y oraciones. 4. Énfasis La fuerza de expresión adecuada para hacer resaltar una palabra, frase u oración, es vital en la lectura. El énfasis es la ¡lave que lleva al significado. Subraye las palabras que requieren un énfasis especial. Se subrayan para que no se olviden. Sin énfasis (a lectura se hace vacía, insípida, descolorida. 5. Modulación Es la variedad en la inflexión tonal, el cambio armónico de tonalidades. Se pone de relieve por medio de los contrastes, dando la entonación re4uerida a las frases y oraciones enunciativas, interrogativas, imperativas, admirativas, exhortativas... La modulación pone el colorido, la emoción, el sabor. 6. Natural Primero, la naturalidad consiste en leer como si estuviera conversando con sus amigos y amigas íntimos. Por tanto, aunque hablamos de lectura, debe quedar claro que no es leer, en el sentido escolar del término. Es charlar, hablar, conversar, relatar, contar algo ameno e interesante. Segundo, la voz debe salir Libre, sin esfuerzo, sin afectación. Nunca de la sensación de que el interlocutor está escuchando una computadora, fría, sin emociones. Tercero, mantenga el contacto con la audiencia, para lograrlo levante la vista, vea al micrófono o al técnico. Hable con ellos. 7. Saber pausar Una lectura sin pausas, es algo mecánico, es simplemente soltar palabras sin ton ni son. Es pronunciar palabras sin sentido. La puntuación radiofónica no es siempre la misma que la gramatical, por tanto, prepare sus lecturas. Haga sus propias marcas. Cada lector, de acuerdo con su ritmo de respiración, hace sus pausas. Pero, cuidado. Nunca se debe desvirtuar el significado que el autor quiere transmitir. 8. Serenidad

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Cada lectura tiene su propio ritmo. No corra, no se apresure Si la lectura se ha preparado conscientemente, en el momento de la puesta en el aire, el lector estará relativamente sereno. De lo contrario, la preocupación por hacerlo bien, destruirá sus nervios y la lectura reflejará su estado de ánimo. Busque en el diccionario las palabras que no conoce. Practique las palabras que le sean difíciles de pronunciar. 9. Ritmo Cada género musical se distingue por su ritmo. No es igual el ritmo de una salsa, un merengue, un bolero o una ranchera. Del mismo modo, cada lectura tiene su ritmo y su tono. El ritmo del lenguaje hablado es resultado de la intervención de diversos factores: la cantidad o duración de los sonidos articulados, el tono o altura musical en que se emiten, y la intensidad o energía respiratoria. Sin embargo, estos elementos no siempre coinciden en los mismos sonidos y silabas. Leer es similar a tocar un instrumento musical siguiendo una partitura. Siga el ritmo de la lectura, sea mesurado, sin atropellar y sin causar monotonía. La lectura misma indica dónde cambiar de ritmo. Las cosas tristes se suelen leer más lentamente y en tono bajo, grave. Las descripciones un poquito más rápido, en tono más vivo. Cuando se exhorta, un poco más lento. Cuando se dan órdenes, un poco más rápido y enérgico. 10. Velocidad La velocidad de la lectura tiene que ver con la cantidad de palabras que se dicen o pronuncian por minutos. Se recomienda leer un poquito más lento que la velocidad con que habla la mayoría de la gente de su país. Una lectura radiofónica hecha con mucha velocidad (200 palabras por minuto), difícilmente podrá ser inteligible para los interlocutores, sobre todo si tomamos en consideración que estos, generalmente, están realizando otras actividades mientras escuchan la radio. 4. La entonación Cuando uno se encuentra con una persona extranjera o de otra región del país, generalmente le llama la atención su manera de hablar, su tonada, acento, tonill9 o como se dice popularmente su cantadito. Nuestro oído es muy sensible a estos acentos o cantaditos y por estos reconocemos la procedencia de las personas. Así se distingue a un tico de un mexicano. Pero aún dentro del mismo país, por su tonadita, se pueden distinguir a las personas de las diferentes regiones. El acento o cantadito no es algo puramente folklórico, gracias a las diferencias melódicas, a su entonación, se puede expresar todo tipo de estado psíquico y los sentimientos: satisfacción, descontento, sorpresa, decepción, desprecio, ira, ternura, ironía, etc. En la lectura, por la entonación comunicamos al oyente el estado de ánimo del autor, los personajes, etc. Nuestra lengua, el castellano o español, independientemente de los acentos de cada país y región, tiene su entonación particular que lo distingue de otras lenguas. Por ejemplo, el castellano tiene menos relieve melódico que el italiano y el francés; sin embargo, no deja de tener su melodía. Para su comprobación lea el trozo siguiente dándole la entonación que se le indica, notará cómo la palabra compañero tiene diversos matices según la entonación. Indignación: Abatimiento: Firmeza: Cortesía: Ironía: Misterio: Alegría:

¡Compañero!, ¡qué es lo que me propone! ¡Compañero!, ¿por qué me hizo esto? ¡Compañero!, ¡no se lo consiento! ¡Compañero; tenga la bondad! i qué guapo es usted! Compañero, le voy a contarlo que sé. ¡Compañero!, ¡claro que sí!

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Cariño: Temor: Súplica: Irritación: Amenaza:

¡Compañero! Yo le seguiré a cualquier lugar ¡Compañero!, ¡ni se atreva a hacer eso! Compañero, socórrame. ¡Compañero!, ¡márchese inmediatamente! ¡Compañero!, ¡no me provoque!

Pero esta melodía no se puede alterar a capricho. Cuando alguien quiere distinguirse dándole a las frases y oraciones un relieve diferente, suele sonar raro, hasta nos parece cursi o ridículo. De aquí la importancia de conocer los principios básicos de la entonación del castellano o español, para que en su trabajo frente al micrófono pueda interpretar las diferentes lecturas. Entonación Es la curva melódica que describe la voz al pronunciar las palabras, frases y oraciones. Además nos indica el principio y fin de una frase u oración, y señala la actitud del hablante. ______________________________4 ______________________________3 ______________________________2 ______________________________1

Agudo Normal Semigrave Grave

Eje de la entonación Se llama eje de entonación o normal a la línea imaginaria que cruza dentro de los diez o doce semitonos que abarca la zona de la entonación española. La entonación se acomoda a la edad, el sexo, la tesitura de la voz, etc. ______________________________ Normal Grupo tónico Están separados por pausas, de cualquier clase que sean: lógicas, expresivas o simplemente respiratorias. Ejemplos:

Oiga,/amigo.// Si quieres,/ nos vamos de viaje.// El que a buen árbol se arrima,/ buena sombra le cobija.//

Entonación enunciativa La entonación enunciativa es la más neutra. Es decir hay uniformidad en el tono. Comunica un hecho pasado o futuro, la formulación de un título, un axioma, una fórmula matemática. Su línea melódica se describe partiendo por debajo de la normal o el eje de entonación, ascendiendo al llegar a la primera sílaba acentuada. Se continúa más o menos con la misma altura tonal hasta llegar a la última palabra, y desciende en la última sílaba acentuada. Ejemplos:

Se habían agotado nuestras provisiones. Hoy abren a las cuatro. El todo es mayor que las partes. Dos y tres son cinco.

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Enumeración enunciativa La enumeración enunciativa consiste en una serie de unidades melódicas secundarias, sintácticas y tónicamente simétricas. Ejemplos:

Libre de amor, de celo, de odio, de esperanza, de recelo. Descaminado, enfermo, peregrino. Don Gil, Don Juan, Don Lope, Don Pedro, Don Rodrigo. Decidle que adolezco, peno y muero.

Entonación interrogativa Es más específica. Se distinguen dos tipos de preguntas: la verbal, total o absoluta, y la pronominal, relativa o parcial. Sin embargo, las variantes melódicas en la entonación interrogativa dependen de si la pregunta se encamina o no a obtener una respuesta. Pregunta total La pregunta total, absoluta o verbal, tiene una forma verbal que se sitúa al comienzo de la frase o tiende a acercarse a él lo más posible, y aparece en la respuesta. La pregunta total demanda una única y sólida respuesta, se responde con un si o no. Se usa para conocer una situación que se ignora. Ejemplo: - venido? -Sí, ha venido. La entonación se caracteriza por una amplia curva descendente, que va desde la primera sílaba acentuada, en donde la voz alcanza el tono normal, bajando hasta la última sílaba acentuada donde la voz asciende para lograr la normal. Ejemplos: ¿Me la podré llevar a casa un día? ¿Callaremos ahora para llorar después? ¿Estudias mucho? ¿Habrá estudiado Juanito? Pregunta disyuntiva La pregunta disyuntiva plantea una situación o hipótesis y trata de ver si ésta se confirma o no. Se distingue de la pregunta absoluta porque ordinariamente no puede ser contestada con un sí o un no. La respuesta está en consonancia con los términos mismos de la disyunción. Ejemplo:

¿Negro o blanco? - Negro.

La entonación de la pregunta disyuntiva no tiene la amplia depresión tonal y su inflexión final es ascendente llegando al tono agudo e incluso puede rebasarlo. Ejemplos:

¿Piensas decírselo o no? ¿Estudias mucho o no? ¿De qué os duele el estómago, de empacho de libertad o de vacío de alimentos? ¿Le gusta a usted el siete de copas o el das de espadas?

Pregunta parcial La pregunta parcial, relativa o pronominal se inicia con un pronombre o un adverbio interrogativos, y su respuesta puede consistir en una oración nominal, es decir, sin verbo en forma personal. Ejemplo:

- -El lunes

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La entonación de la pregunta pronominal se caracteriza porque el pronombre o adverbio interrogativo con que da comienzo la pregunta, alcanza el tono normal o una nota superior en cinco o seis semitonos al tono normal, a partir de entonces y hasta la última silaba acentuada, en donde la voz desciende al tono grave o por debajo del tono grave. La línea melódica es muy semejante a la de la entonación enunciativa, con ligero descenso y alturas aproximadamente uniformes. Ejemplos:

¿Dónde te apacientas y dónde te recuestas al mediodía? ¿En dónde los conociste? ¿Desde cuándo estás malo? ¿De quién es este sombrero?

Entonación exclamativa La entonación exclamativa se halla en correlación con formas gramaticales específicas, como son las interjecciones propias: Ah!, iAy! ¡Huy!, o derivadas: Bueno!, ¡Vaya!, ¡Diablo!, y la intensidad y el signo de su carga expresiva. Su curva melódica es descendente, con tono grave o semigrave en el último acento. Ejemplos:

Ay mísero de mí, ay infelices ¡Oh corazón falaz, mente indecisa! iVaya si es cierto! ¡Qué horrible!

Entonación voluntativa Dentro de las oraciones volitivas hay que distinguir la voluntad que dispone de la voluntad que solicita. Estas frases son difíciles de diferenciar de las interrogativas ya que una frase de naturaleza voluntativa halla fácil versión en una preguntt Vete de aquí. ¿Quieres irte de aquí?, y al revés: ¿Cómo te llamas? = Dime cómo te llamas. El mandato ostenta una elevación apreciable de la voz. Si elevamos el nivel de la voz en una pregunta, podemos darle un matiz de mandato. Sin embargo, la entonación de la frase volitiva se halla en correlación con los modos verbales imperativos y subjuntivo, siendo su entonación gramaticalmente neutra, aunque es difícil de determinar debido a los diferentes estados de ánimo. Puede decirse que en la entonación voluntativa, como en la interrogativa, desempeña un papel predominante la función apelativa del lenguaje. La voluntad que solicita Las frases y oraciones de solicitud, exhortativas, se desarrollan en formas melódicas, con un tono más suave y atenuado que las frases en que se da una orden. Su entonación es muy semejante a las frases y oraciones enunciativas. Ejemplos:

No, hijo mío, no juguemos tan peligrosamente con las palabras. Decid, Sancho amigo, pasá adelante.

La voluntad que dispone Las frases y oraciones que disponen, que mandan u ordenan, tienen una dicción rápida y una entonación más enérgica. Describen una curva melódica amplia, con una elevación apreciable y su inflexión final llega al tono grave. Ejemplos

¡Apartaos del talento superior como de la hermosura! ¡No te acerques!

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Pásame el vino, haz el favor, que esto requiere líquido encima. Volved los ojos a mirarme humanos. 5. Inflexiones finales de la voz en las unidades fónicas 1. Cadencia o descanso. Es la terminación absoluta de una frase u oración. Ejemplos: La vida está muy cara. Tres no hacen pareja. El todo es mayor que las partes. Dos y tres son cinco. 2. Semicadencia o semi descanso Es una terminación descendente, menos grave que el descanso. Sirve para enumerar. Ejemplos: Libre de amor, de celo, de odio, de esperanza, de recelo. Descaminado, enfermo, peregrino. Don Gil, Don Juan, don Pedro, Don Rodrigo. Dile que adolezco, peno y muero. 3. Anticadencia o elevación. Es el final de una frase que mantiene incompleto su sentido. Sirve para anunciar una acción. Ejemplos:

Donde las dan, las toman. Ojos que no ven, corazón que no siente. En boca cerrada, no entra mosca.

4. Semi anti cadencla o semielevación. Terminación menos alta que la anticadencia. Sirve para destacar la parte explicativa, oposiciones, contraste. Ejemplos:

Tegucigalpa, capital de Honduras, es una bella ciudad. Oscar, el hijo de Andrés, es una buena persona.

5. Suspensión Es cuando la frase termina en el mismo nivel que empezó. Expresa el sentido incompleto o pendiente. Termina sin elevación y sin descanso. Ejemplos: Acaso crees que yo... Es que... Sin énfasis la lectura se hace insípida, descolorida... Fin de este documento, ahora solo tiene que practicar. Piense que es usted el mejor. Recuerde que si escucha a los mejores locutores del mundo, usted podrá ser uno como ellos. Amable Rosario y Alberto Sierra. Productores de Radio Naderland América Latina

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La técnica del micrófono  

Documento realizado por los productores de Radio Naderland América Latina: Amable Rosario y Alberto Sierra.