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Cuando la nave abandonó la corriente del río océano , Ulises arribó entonces después de su travesía a la isla de Eea, en donde están ubicadas; la mansión y el lugar de danza de Eos y la salida de Helios.


Desembarcaron sobre la ribera, esperando a la gran diosa Eos (aquella que nace de la mañana y que tiene dedos color rosa)… Al percatarse Circe de la llegada de Ulises, se presentó enseguida, ya que con ella sus siervas traen; pan, carne y vino rojo en abundancia y dice la divina entre las diosas: desdichados vosotros que habéis descendido vivos de la morada de Hades, seréis vosotros dos veces mortales, al contrario de los otros hombres.


-Comed y bebed, hasta satisfacer sus deseos. Que

luego me encargaré de aclarar su camino. Mientras tanto venid conmigo Ulises.-Escuchad lo que os debo contarte, pues te advertiré, que el viaje de regreso a casa estará lleno de peligros, que pueden traerte desventura y dolor. Te encontrarás con las sirenas, aquellas que hipnotizan con su voz, bellas, pero fatales, evitadlas a toda costa.


Poniendo un poco de cera caliente en los oídos y si quieres conocer secretos del mundo, haced que te amarren fuerte contra el mástil y escuchad vos su canto. Luego deberéis escoger un camino, tienes dos opciones, el hábitat de Escila (el monstruo de las seis horribles cabezas y dientes apiñados) o el escollo de la divina Caribdis (sorbedora de aguas), después llegareis a las islas trínaquias y no deberás tocar ni una oveja, una vaca, si lo haces, solo te traerá desgracia. Cuidaos en este viaje…


Ulises ha partido de la mansión de Circe y se ha grabado aquellas recomendaciones dadas por la adivina. Y marcharonse con viento favorable. Se embarcaron hacia la isla de las sirenas‌ ya en la nave Ulises se dispuso a dirigirles la palabra a la tripulación:


-la diosa circe me ha predicho que, es inevitable el encuentro con las sirenas, así que pues les advierto que, conocerlas, perecer ante sus encantos o su florido prado, nos conducirá una muerte sin regreso. Por ello hay precauciones que vosotros tomareis para sobrevivir, escuchad; debéis tapar vuestros oídos con cera caliente y a mi custodiarme, ya que me atareis al mástil con fuerza y si por algún motivo pido que me desatéis, amarrad con más fuerza-.


Cuando la nave estaba a una distancia considerable se dispusieron todos a llevar a cabo el plan y desde donde las sirenas aún tenían divina forma, se oyó el sonar de un cuerno y al instante las sirenas comenzaron a entonar su canto, pues sabían que habían llegado nuevas víctimas.


A medida que la embarcación se a cercaba ellas adquirían forma más espantosa. Remaron con tanta fuerza que en cuestión de minutos estaban junto a ellas y éstas cantando esperaban, quitarle la vida a alguno de los que estaban en la nave… Ulises por su parte las oía y pedía que lo desatasen, pero Eurico y Permides, le ataron con más cuerdas…


El canto de las sirenas era un intento fallido, pero éstas no se iban a rendir tan fácilmente, deseaban hechizar a Ulises y para que este cayera, con la ayuda de sus poderes mágicos transformaron a una de ellas en Penélope y está entonó el siguiente canto:


Ulises detuvo de repente la canción al darse cuenta del error y con un gesto de rechazo y desconfianza, escupió a “Penélope”, a esta le cambiaron y brillaron los ojos y lanzo un alarido, que se acompañó del canto pesado y furioso, que arremetieron sus hermanas en contra de Ulises y la tripulación por no permitirse seducir. Y cuando ya no se oía voz alguna sus compañeros se quitaron la cera de los oídos y Ulises pidió ser desatado y seguir el rumbo hacia el escollo de Escila, (la gemidora de Anfitrite).


Al llegar el oleaje era tan fuerte que los remos cayeron al agua y la nave se detuvo, todos estaban atemorizados, por Escila y en el momento menos inesperado arrebató a seis hombres de la cóncava nave y los devoró frente a los ojos de los demás tripulantes. Y luego pasaron rápidamente intentando evitar a Caribdis y lo lograron. Llegaron después a la isla del dios donde efectivamente estaban los rebaños de ovejas y carianchas vacas de Helios Hiperión.


La tripulación pidió a Ulises, permitir quedarse a descansar y llorar por los compañeros devorados y éste accedió (aún sabiendo de las advertencias de Tiresias y Circe), con la única condición de que no se tocara ningún animal, o traería consecuencias fatales para todos. Cuando terciaba la noche y declinaban los astros, Zeus, levanto un viento para que soplara un huracán que cubrió tierra y mar. Durante todo un mes sopló Noto y Euro, la tripulación se encontraba tranquila, hasta que comenzó a escasear la comida y a pesar de intentar pescar y alejarse de los animales del dios Helios,


Euríloco convocó a una asamblea y decidieron los de la tripulación morir a manos de un dios, que morir por hambre y sacrificaron así los animales. Mientras tanto Ulises que había sido invadido por un profundo sueño, se despertó de él y al llegar a la nave, rompió en lamentos e invocó a los dioses. En eso Helios se enteró del sacrifico de sus vacas y ovejas e imploró un castigo al padre Zeus para los que cometieron ese acto impío. Ulises por su parte reprendió fuertemente a la tripulación, pero ya era demasiado tarde.


El viento se aplacó y la embarcación prosiguió hasta ya no divisar tierra, pero luego de unos minutos sobre la nave se hizo una nube negra y el agua también cambio su color, se creó al instante un viento que destruyó los cables del mástil, golpeó al piloto, la nave se sacudió por el fuerte oleaje y un huracán azotó la nave, la tripulación cayó al agua sin retorno alguno, mientras Ulises iba de un lado a otro en la nave, pero con piel de buey velozmente se ató al mástil, el huracán desapareció y los


funestos vientos arribaron a Ulises hasta los escollos de Escila y Caribdis, y la última sorbió el agua azul oscura y Ulises intentaba salvar su vida aferrándose al cabrahígo y cuando Caribdis volvió a vomitar el agua, éste se dejó caer encima de los largos maderos, que quedaban de la nave y remó con sus brazos nueve días hasta lograr llegar a la isla de Ogigia donde la diosa dotada con voz ( Calipso) le dio los cuidados requeridos.


INSTITUCIÓN EDUCATIVA PEDRO ESTRADA CREDITOS. •

MARÍA ALEJANDRA BUITRAGO. CRISTHELL ORTIZ.

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SILVANA LONDOÑO.

TATIANA BLANDÓN. •

MATEO ISAZA.

• KEVIN COTERIO • •

ALEXIS RESTREPO

LILYAM PAVA AGUILAR

Cuento: "El canto de las sirenas"  

Esté cuento es una adaptación de La Odisea de Homero.

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