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Expedición Padilla

El Caribe: independencias e integración inconclusas Alberto Abello Vives

Introducción Mi intervención tiene por objeto explorar el grado de alcance de la descolonización iniciada en el Caribe con la independencia de Haití en 1804 y al mismo tiempo indagar por el estado de la integración de esta región del mundo –desde la hipótesis de que en el Caribe esos dos procesos de independencia e integración han estado relacionados y de que muy a pesar de ciertas iniciativas de integración regional, éstas aún no han podido superar las dificultades y barreras que históricamente los pueblos sí han traspasado (me refiero a redes sociales y familiares, comunicación e intercambios comerciales y culturales que han ocurrido y siguen ocurriendo muy a pesar de las asimetrías entre sus países, de las diferencias de lengua y del estatus político de sus naciones). No podría desconocerse en este ejercicio sobre el proceso de descolonización caribeña, en vista de que en buena media las independencias han sido justificadas por factores económicos y desigualdades sociales, el estado actual de estas naciones y territorios – insulares y continentales-; examinaremos su situación frente a la evolución de las principales economías del mundo, especialmente frente a las metrópolis coloniales que han incidido, de una u otra forma, en la construcción del territorio, la sociedad, las culturas y las naciones caribes. En vista de la multiplicidad de delimitaciones que existen sobre el Caribe, originadas muchas de ellas desde las mismas metrópolis -delimitaciones que lo fragmentan y se traslapan en ciertos casos, la idea de Caribe de esta conferencia hace referencia al llamado Gran Caribe, el cual se podría definir como la región diferente y diferenciada entre el norte y el sur de América de la que hacen parte las Antillas Mayores y Menores, México, los cinco países de Centroamérica, Panamá, Colombia, Venezuela y las antiguas tres Guyanas, que pertenecen todos a la Asociación de Estados del Caribe (AEC), máximo organismo de integración regional con sede en Puerto España (Trinidad) y que fuera creado en Cartagena de Indias hace 17 años. Se intenta, por estar aquí en Bogotá, en el marco del bicentenario de la independencia de Cartagena de Indias, la primera ciudad del virreinato español de la Nueva Granada en declarar la independencia absoluta de la corona española el 11 de noviembre de 1811, incorporar varias escalas en el análisis. De manera particular, la relación del Caribe colombiano con el Gran Caribe estará presente. 1


El período de tiempo que se tiene en este trabajo se inicia en 1804 con la independencia de Haití y termina el 10 del mes 10 del año 10 del siglo 21, el más reciente de los sucesos regionales que explica la relación compleja entre independencia e integración, cuando Curazao y San Martín, dos pequeñas islas del Caribe holandés, lograron desbaratar las Antillas Holandesas, creada como entidad en 1954, y obtener -luego de un referendo el 10 de octubre de 2010, el nuevo status de estado-nación, pero manteniéndose como parte del Reino de Holanda.

Una anécdota para comenzar Desde hace 36 años se reúne en diferentes lugares del Caribe la conferencia de la Asociación de Estudios del Caribe. Este año, coincidencialmente, le correspondió a Curazao ser la sede. Cuando mi ponencia fue aceptada e incluida en el programa, establecí contacto con mi amiga la antropóloga Ieteke Wetteveen, conocida popularmente como Inchi, preguntándole por sus encargos de Colombia. La respuesta fue una lista de libros sobre la Guajira y la cultura wayuu –en vista de los históricos vínculos comerciales y culturales entre la isla y la península colombiana-, sobre la independencia de Cartagena y sobre un compositor curazaleño de principios del siglo XX, Emirto de Lima, cuya música se escuchaba en Cartagena siendo sus partituras publicadas por Talleres Mogollón en 1910, y ha sido motivo de estudio de un investigador colombiano. Para el caso de los materiales sobre la Guajira contacté al antropólogo de origen wayuu Weildler Guerra quien se comprometió a enviármelos a Cartagena a la mayor brevedad. Pero llegó el día del viaje y yo había logrado conseguir buena parte de los encargos pero de la Guajira no había llegado nada. Una llamada de Guerra, antes de salir para el aeropuerto me dijo, “no te preocupes el paquete te lo envié a Curazao”, reclámalo en Tiara Air, una agencia de viajes de la isla. Para Weildler Guerra fue más fácil, gracias a las redes sociales y comerciales existentes a lo largo de la Historia, enviar el paquete directamente a Curazao que a Cartagena de Indias en el mismo Caribe colombiano. Para la mayoría de los colombianos Curazao es simplemente una isla turística holandesa al norte de Venezuela, posible destino para vacaciones y deportes acuáticos. Para los colombianos guajiros es otra cosa, una pequeña isla desde donde vienen las huellas del pasado y por donde aún se llega al presente. Un solo ejemplo: Curazao importa todo, produce muy poco, vive gracias a la desalinización del agua de mar, de la refinación de petróleo, del turismo y la banca. Los aguacates que consume vienen de República Dominicana, pero vía Holanda. En cambio los wayuu desayunan con “funchi” una torta de harina de maíz –tipo polenta italiana- que se come de la misma forma en Curazao. Y de las redes de contrabando o de las familias judías sefarditas que llegaron a Riohacha y a Barranquilla provenientes de Curazao y que hoy hacen parte de la sociedad caribeña de Colombia, como los Pinedo (la familia de la actual 2


alcaldesa de Cartagena, Judith Pinedo) o Álvarez Correa, no vamos a hablar aquí porque ya lo han estudiado otros (u otras, como Adelaida Sourdis y Josette Capriles Goldish) y no hace parte de esta ponencia. Independientemente de los disímiles procesos históricos, de ser territorios colonizados por metrópolis distintas y de tener caminos también distintos en busca de la independencia y la libertad, los pueblos y los territorios en el Caribe, como el caso de la Guajira y Curazao, tejen vínculos tantas veces invisibles desde los imaginarios nacionales. Vínculos que se mueven como las olas del mar, van y vienen, ondulantes: crecen y se reducen. Pero ahí están. Pero esos vínculos, esa “diplomacia de la sociedad civil” como la llama Andrés Bansart, está muy lejos de ser comprendida por los gobiernos y mucho menos de ser llevada a políticas estables de integración.

Preámbulo Hasta el siglo XV, el área geográfica llamada mucho más tarde Caribe fue territorio de migraciones y asentamientos de población americana perteneciente a múltiples familias lingüísticas provenientes de la Amazonía, la Orinoquía y Mezoamérica. Taínos (arawaks) y caribes se disputaban las Antillas. En el hoy Caribe colombiano existían cientos de poblados pertenecientes, además de estas dos grandes familias, a los chibchas (los tayronas pertenecían a estos últimos). Hasta ese momento el mundo se nominaba distinto y mucho de todo ello permanece oculto. Las nominaciones que se usarán en esta ponencia provienen todas de la occidentalización de ese mundo habitado por indígenas. España, la joven nación europea del siglo XV, es la primera metrópoli en ingresar al área y es la primera en salir de ella. Luego de esa “estación del miedo” como llamó Hermes Tovar al siglo XVI de la conquista, España llegó a tener bajo su imperio buena parte de América, desde la costa occidental de Norteamérica hasta la Patagonia. Le costó mucho trabajo por la resistencia indígena y en muchas zonas como en el norte de la hoy Colombia, tayronas y chimilas, opusieron durante siglos feroz resistencia. Ya el siglo XVI fue un siglo bajo el dominio español; Pero como se sabe, el extenso imperio español, en el que “no se ocultaba el sol”, no tuvo la capacidad de ocupar todo los territorios ni de proteger las fronteras abiertas de mar y tierra de esta enorme área geográfica. Abandonó la retaguardia y por allí se le colaron las otras naciones europeas interesadas también en los metales, en la producción agrícola y en las posiciones estratégicas, que terminarían desplazando finalmente a España y empujando su salida de la región a finales del XIX. El mayor poderío pasó a Inglaterra en el XIX y a Estados Unidos en el XX, luego de las independencias de Cuba, Puerto Rico y de Panamá. Un siglo XX de tensiones entre el mundo norteamericano y la revolución cubana de la segunda mitad del siglo. Una segunda mitad cargada de procesos de descolonización tardíos aupados por la Declaración sobre la Descolonización emanada de la Asamblea General de Naciones Unidas del 14 de diciembre 3


de 1960; un medio siglo no alejado de los intereses sobre el Caribe de la nueva potencia soviética y emergente que le ocasionó más de un dolor de cabeza a Estados Unidos. El Caribe ha sido esa frontera de los imperios en disputa (como lo enseñó Juan Bosch) y son los imperios los que han marcado, y siguen marcando aun en buena parte, su designio, incluida en él la idea de hacer naciones grandes, fuertes e integradas. En el Caribe ha fracasado cualquier intento de integración ya sea esa que se ha planteado de distintos territorios alrededor de una nación o aquella de distintas naciones alrededor de un mecanismo de integración supranacional en lo comercial o lo político. Existe en estos momentos, como veremos, un Caribe no independiente que se debate entre una mayor integración con las metrópolis, mayores niveles de autonomía y la independencia. Su ejemplo explica en este mundo contemporáneo las dificultades de una integración caribeña. El Caribe se reestructura con el paso del tiempo gracias a la repartición que hacen las potencias en tratados y acuerdos, casi siempre antecedidos de disputas y guerras. Recordemos que sólo dos años después del Descubrimiento de América se firmó en Tordesillas (Castilla) un tratado que lleva su nombre en el que España y Portugal se reparten el Nuevo Mundo. Recordemos también que fue un Tratado firmado el 10 de diciembre de 1898 entre Estados Unidos y España que terminó con la presencia de esta segunda nación en el Caribe. Fueron las estrategias políticas, económicas y militares de las potencias, así como las guerras entre ellas, las que sentaron las bases para la repartición, cambiante durante siglos, del Caribe. La opinión de los pobladores, sobre ser posesión de uno u otro imperio, nunca importó. Tal vez el caso más dramático de todos es el de Puerto Rico que pasó de colonia española a ser anexado a los Estados Unidos, sin llegar a tener la posibilidad de convertirse en República. ¿Qué ocurrirá en el siglo XXI? ¿Será éste, finalmente, el siglo del Caribe? ¿Se terminará la descolonización iniciada hace poco más de 200 años? ¿Se logrará la independencia de todo el Caribe? Y, ¿se logrará también la “utopía” de la integración caribeña? O, la fragmentación, como lo indican los recientes acontecimientos políticos en las Antillas Holandesas, se pondrá al orden del día? ¿Es que acaso el Caribe ha dejado de interesar a las potencias norteamericana y europeas? ¿Qué pasará en este siglo con la entrada de China a través del comercio y las finanzas a la región? ¿Acaso, la fragmentación no sirve a sus intereses contemporáneos? Y lo que podría ser peor, la fragmentación caribeña facilita los flujos del narcotráfico desde Suramérica hacia el norte y la injerencia de los intereses a su favor en los gobiernos debilitados. (Recientemente el presidente de los colombianos sorprendió en una reunión de gobernantes americanos al denunciar las filtraciones de información entre gobiernos y narcotraficantes). 4


Así, que el siglo XXI no está claro para el Caribe. Los procesos de integración comercial y regional del siglo XX no han sido exitosos (Caricom, AEC, entre otros). Y la pregunta que queda sobre el tapete, cuando se examina la situación contemporánea de las islas aún bajo el dominio colonial es: ¿Independencia para qué? Reina la confusión. Veamos: Vamos a comenzar por los más recientes sucesos del Caribe holandés y del Caribe francés, examinaremos los distintos estatus y procesos de independencia, para pasar a conocer qué tanto en 200 años las brechas entre el Caribe y las metrópolis se han cerrado. Por supuesto que los conceptos de libertad, igualdad, fraternidad de la revolución francesa, de libre comercio de la economía política inglesa o de autonomía de las fuerzas republicanas decimonónicas han evolucionado. Las ideas y categorías de hoy no son las mismas que ayer. Pero se utilizarán conceptos contemporáneos para ilustrar esta situación, teniendo presente y haciendo claridad que no pueden homologarse. Primera parte: el nuevo estatus político de Curazao Curazao es una pequeña isla de 44 km2 y 145 mil habitantes, localizada a pocos kilómetros de la costa caribe venezolana donde se habla papiamento, inglés, español y holandés. Durante todo el siglo XX, el Reino Holandés, el Reino Unido, Francia y Estados Unidos mantuvieron su presencia. El Reino Holandés estaba integrado por Holanda y las Antillas Holandesas, un estado-nación autónomo creado en 1954, conformado por seis islas en el Caribe (Aruba, Curazao, Bonaire, San Martin, San Eustaquio, Saba. En 1986, Aruba se declara independiente de las Antillas, obligando al reino a reestructurarse. No fueron dos sino tres sus partes. El Reino Holandés quedó integrado entonces por Holanda, Aruba y las Antillas Holandesas (nombre que aun aparece en los mapas de la región). El pasado 10 de octubre de 2010, las Antillas Holandesas dejaron de existir. Curazao y San Martin, siguieron el ejemplo de Aruba y se declararon autónomos de las Antillas y miembros, cada uno con estatus separado, del Reino. Así, desde hace pocos meses el Reino está integrado por Holanda, Aruba, San Martin (que es una parte francesa y la otra holandesa), Curazao y las islas BES (Bonaire, San Eustaquio y Saba). Asunto que no es simplemente de forma. Cada isla por separado quiere tener reconocimiento internacional como país y tener la interlocución directamente con el Reino. Hasta el momento ninguno de los dos países nuevos han sido reconocidos internacionalmente. El cambio de estatus de San Martin coincide con la alarma holandesa que existe sobre esta isla en materia de lavado de activos, tráfico de drogas y corrupción (De Jong, 2009) He querido empezar con este ejemplo porque muestra a cabalidad la complejidad de la situación política del Caribe en tiempos de globalización y narcotráfico. Dos pequeñísimos 5


territorios prefieren ser países con mayor autonomía desintegrando un ejemplo de integración que les hubiese permitido, al deponer intereses particulares, alcanzar reivindicaciones de manera conjunta frente al reino. Para los estudiosos de los procesos de integración caribeña lo ocurrido el 10/10/10 es un golpe más al anhelo de buscar por distintas partes la integración. Y en Curazao existe una corriente que quiere aun mayor autonomía a la lograda en octubre pasado. Pero, ¿qué pasará el día que declaren la Independencia del Reino de Holanda y los curazaleños pierdan el pasaporte holandés que los lleva libremente por el mundo? (Recordemos que el Caribe es una región de migraciones, receptora y expulsora. Ha recibido migraciones de Europa, África (forzosa) y Asia. Se realizan migraciones intracaribeñas y hacia el hemisferio norte buscando mejorar el nivel de vida. Las migraciones son una de las características del Caribe contemporáneo). Actualmente la mayoría de la población curazaleña habla papiamento y un poco porcentaje habla el holandés, pero todos portan el pasaporte holandés (en holandés)muy a pesar de que no se identifican ellos mismos como holandeses sino como antillanos o caribeños, o curazaleños. ¿Qué pasará cuando cesen las subvenciones y transferencias desde Holanda y estos pequeñitos países no tengan los recursos suficientes, para, por ejemplo, reparar la desalinizadora de agua? Fotografía de la desalinizadora de agua de Curazao.

Segunda Parte: los sucesos del Caribe Francés en 2009 En el Caribe no existe una regla única a la hora de definir entre autonomías, independencias e integración. El caso de los tres territorios franceses llamados de ultramar ilustra otra modalidad de relación colonial: los movimientos entre ser más franceses y alcanzar el nivel de vida en las Antillas igual al de los franceses europeos y la mayor autonomía insular hasta, si es el caso alcanzar la independencia definitiva. Mientras el Caribe holandés hace surgir la pregunta de si es válida aún la independencia y a qué precio, las revueltas de finales de 2009 en la Guayane y de los primeros meses de 2010 en Guadalupe (enero) y Martinica (febrero) alientan también, y de otra forma, a reflexionar por el grado de autonomía de este otro Caribe no independiente. Los ajustes estructurales del gobierno de Sarkozy lograron durante los primeros meses de 2010 una enorme movilización de la población en las dos islas francesas que ha sido considerada como “histórica”. Las protestas con alto grado de violencia callejera se hicieron la carestía –son islas más costosas que París-; la alta tasa de desempleo de más del 20% muy superior al territorio continental; los salarios mínimos inferiores a los del resto de Francia; el alto precio de los alquileres y la desigualdad social heredada del 6


período colonial. La huelga general en Guadalupe se levantó por 133 reivindicaciones y en Martinica por 146; se puso en cuestión la relación con Francia y se planteó la necesidad de un nuevo status político. Fueron momentos para recordar a Aimé Cesaire, el poeta de Martinica: “Una civilización que se muestra incapaz de resolver los problemas que suscita su funcionamiento es una civilización decadente. Una civilización que elige cerrar los ojos ante sus problemas más cruciales es una civilización enferma. Una civilización que hace trampas con sus principios es una civilización moribunda” (Cesaire Discurso sobre el colonialismo) El 20 de enero de 2010 será recordado por los habitantes de Guadalupe, donde la pobreza golpea a prácticamente la cuarta parte de la población (esto es alto siendo territorio francés, pero bajo frente a “otros caribes”), como el día insigne cuando se logró revivir aquellas revueltas populares de 1967 con saldo final de decenas de huelguistas asesinados. En esta oportunidad se produjo la muerte de un sindicalista. En Martinica la movilización se dio inicio a partir del 5 de febrero. El gobierno francés, el gobierno local y los empresarios se opusieron inicialmente a las reivindicaciones, pero el clamor popular los obligó a modificar la posición inicial. ¿Hasta cuándo estos territorios serán franceses? ¿Hasta cuándo la Francia seguirá actuando como potencia colonial? Estos ejemplos de territorios caribeños, holandeses y franceses, confirman una descolonización inconclusa.

Tercera parte: La inconclusión de la descolonización Recordemos que el proceso de descolonización en el Caribe tiene como antecedentes la resistencia de los indígenas y los esclavos africanos que ocurren una vez iniciadas la conquista y posterior colonización. Desde la llegada misma de los españoles los primeros pobladores de las islas y los territorios continentales ofrecieron resistencia al desembarco colonial. Los conquistadores usaron todo tipo de armas hasta lograr el exterminio de los indígenas en las Antillas, donde cada isla tiene su propia historia y mitos sobre la resistencia indígena.

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En el caso del Caribe colombiano, a pesar del descenso brutal de la población, la resistencia de tayronas y chimilas fue una de las más prolongadas del período colonial afectando el poblamiento hispano. Hoy algo más de 500 mil habitantes de esta región colombiana se reconocen como indígenas. Y durante la independencia el comportamiento de esta población no manifestó una homogénea posición de raza frente al colonizador. Por otro lado, tenemos la resistencia de los esclavos traídos de África. Desde los primeros momentos de la trata, éstos comenzaron a probar distintas formas de liberación. La esclavitud no fue una forma de explotación aceptada con facilidad (Du Rego, 2009). La historia colonial del Caribe es también la historia del cimarronaje y de las revueltas de esclavos. El siglo XVIII fue precisamente un siglo marcado por estas revueltas en el Caribe: Jamaica (1760; 1772 y 1795), Surinam (1763) , Belice (1765)Nevis (1725), St John (1733), Antigua (1735), Grenada (1765; 1795), San Vicente (1769-1773), Tobago (1770-1771; 1774), Saint Domingue (1771), Dominica (1785 -1790), Guadalupe (1789), Martinica (17989-1792). En Curazao se dio el primer levantamiento esclavo en 1795 (Do Rego y Jango, 2009). Cartagena estuvo rodeada de palenques; aún a pocos kilómetros se encuentra el Palenque de San Basilio considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Los movimientos populares fueron también un claro antecedente de la independencia. En Colombia tal vez la de mayor reconocimiento fue la Revolución de los Comuneros de finales del siglo XVIII que generó una marcha por la geografía santandereana intentando llegar a la Capital del Virreinato en busca de cambios en la economía y la política. El final europeo del siglo XVIII tuvo muchísima incidencia en los deseos de cambio del orden colonial en la América Española. La economía, la política y las ideas empezaron a cambiar y sirvieron de argumento a quienes reclamaron un cambio en el orden colonial. En el contexto mundial la independencia de los Estados Unidos (1776), la revolución Francesa (1789) y el surgimiento del liberalismo económico en Inglaterra se convierten en importantes factores con incidencia en los primeros movimientos por las independencias nacionales (como tantas veces ha sido ilustrado). Adam Smith alertó sobre la importancia del libre comercio para la riqueza nacional, en contravía a las ya viejas ideas mercantilistas. En los albores de la revolución industrial, las ideas de la libertad económica de Smith llegan al Caribe para ser acogidas contra el monopolio comercial establecido por coronas como la española en sus territorios. Precisamente en su obra cumbre sobre la Naturaleza y Causa de la Riqueza de las Naciones, conocida simplemente como la “Riqueza de las Naciones”, escribe: “Curazao y San Eustaquio, las dos principales islas que pertenecen a los holandeses, son puertos libres, abiertos a los barcos de todas las naciones; y su libertad, en medio de otras colonias cuyos puertos están abiertos a los de esa sola nación, ha sido la gran causa de la prosperidad de esas dos islas estériles” (Adam Smith, Riqueza de las Naciones)

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“Curacao and Eustatius, the two principal islands belonging to the Dutch, are free ports, open to the ships of all nations; and its freedom, in the midst of better colonies whose ports are open to those one nations only, has been the great cause of the properity of those two barren islands” (NAAM, 2010) La descolonización del Caribe arranca entonces con la independencia de Haití que produjo cambios no sólo en el gobierno de la isla sino también en las relaciones con la parte española de la isla y en el comercio mundial de azúcar Las independencias en el Caribe realizadas por razones económicas y políticas reconstruían también las relaciones económicas y políticas. Es el caso de Cuba que con las independencias de Estados Unidos (demanda por azúcar a territorios no ingleses) y Haití (caída de la producción azucarera insular) vio una oportunidad para atravesar el siglo XIX alejada de las ideas revolucionarias y convertirse en una nueva isla azucarera alcanzando un alto crecimiento económica y haciendo de La Habana una ciudad de sorprendente riqueza como aún se observa gracias a la arquitectura colonial de la época. Colombia y Venezuela En el llamado hoy Caribe continental, luego de la independencia de Caracas en la Capitanía de Venezuela, Cartagena de Indias se convierte en la primera ciudad de la Nueva Granada en declarar la Independencia absoluta de España y conformar el Estado Soberano que le permitió hasta antes de la Reconquista gozar de sus primeros años de vida republicana. Todo se había iniciado antes de los sucesos del 20 de julio de 1810, fecha que la historia oficial ha instaurado como la fecha de la independencia nacional), cuando se había expulsado al gobernador español. Cartagena recibe de frente la crueldad de la reconquista y es su bahía donde se realiza la última batalla entre republicanos y realistas hace 190 años (noche de San Juan de 1821). A esta ciudad había huido el reducto de españoles derrotados por Simón Bolívar en el interior andino del país, en la batalla de Boyacá el 7 de agosto de 1819, conocida también por la historiografía oficial como la Batalla definitiva para sellar la independencia. Pero es Cartagena dos años más tarde la que sella la derrota definitiva en el mar Caribe. En batallas navales de la Bahía de Cartagena de 1821 y de Maracaibo en 1823, ambas en el Caribe, se derrotan militarmente los reductos españoles y dan paso a la salida definitiva y finalización del gobierno español en la Nueva Granada. En Colombia, el papel del Caribe, su mar y sus llanuras, así como de su población, poco ha sido visible en la historiografía oficial y tradicional. Los aportes de los nuevos historiadores poco llega aún al aula donde se sigue enseñando una vieja historia de la independencia. Centroamérica Los países de Centroamérica que hacen parte de la cuenca del Caribe lograron su independencia en 1821, pero luego en 1823 nace la República Federal de Centroamérica, con la integración de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Dura poco 9


por una serie de factores que no se estudian aquí, pero a lo largo del siglo XIX se mantiene la idea de hacerla posible, hasta que finalmente es derrotada con la complacencia de Estados Unidos e Inglaterra. Es un caso más de fraccionamiento territorial de ese Nuevo Mundo que buscaba con la Independencia ingresar al mundo de las naciones modernas. La lógica de la búsqueda de un canal interoceánico hace indicar que pudo haber sido uno de los factores para acabar con la unión centroamericana y conformar cinco naciones pequeñas y débiles a cambio de una fuerte y grande. La independencia de Panamá de Colombia en 1903 hace parte de esta visión que otorga a la geopolítica internacional un peso importante en los asuntos internos de las naciones latinoamericanas. La disputa entre Gran Bretaña y Estados Unidos por un canal interoceánico que comunicara el Caribe con Pacífico fue confirmada por el Capitán Alfred Mahan de la Marina norteamericana cuando escribía “Las mismas características nacionales que desde mucho tiempo atrás hacían de Gran Bretaña el principal competidor de todos los asuntos de importancia marítima –de los holandeses en el Mediterráneo, los franceses en las Indias Orientales, y los españoles en el Occidente- la han hecho también el exponente de la oposición extranjera a nuestro firme interés en el Istmo” (Alfred Mahan, 1998)

República Dominicana La independencia dominicana no cabe en los patrones analíticos de las independencias hispanoamericanas continentales. Su vecindad con Haití independiente cambió el rumbo de esta parte de la antigua Española. Su ruta por la independencia recorrió un camino totalmente distinto. Para contrarrestar una retaliación de Francia a través de Santo Domingo, los haitianos promovieron la independencia de su vecino de la corona Española que fue proclamada en 1821, creándose el Estado Independiente de Haití Español. En 1822, Haití invadió el lado oriental de la isla y se unificó el gobierno para las dos partes a la cabeza de Jean Pierre Boyer, presidente haitiano vitalicio. Sólo hasta 1844, los dominicanos lograron independizarse de los haitianos, pero durante los siguientes 15 años enfrentaron siete invasiones. Y es gracias a un acuerdo entre Francia, España y Santo Domingo, en el que se frena el interés de Estados Unidos de comprar parte del territorio de la isla, cuando España reconoce la independencia dominicana en 1855 Pero las invasiones haitianas continuarían y el gobierno español aprovecharía la circunstancia para recuperar sus dominios a tal punto que en 1860 la República Dominicana se anexa a España nuevamente. Pero los españoles no logran controlar la isla en medio de la Guerra de Restauración que fue ganando terreno y demostrando la incapacidad española de controlar el orden y la economía. Las Cortes Españolas toman la decisión de abandonar Santo Domingo, se deroga la anexión y las tropas salen finalmente en 1865 de la isla. 10


Cuba y Puerto Rico Las que fueron razones que servían para estimular y justificar las independencias en los países hispanoamericanos continentales, no sirvieron en la misma dirección en Cuba. Las reformas borbónicas, la independencia de Estados Unidos y de Haití sirvieron a la élite de hacendados habaneros ganar el desmonte de medidas restrictivas al comercio y la agricultura. Poco a poco, mientras durante las tres primeras décadas del siglo XIX los países continentales libraban sus revoluciones de independencia, Cuba se fue convirtiendo en la isla del azúcar cuya producción se basó en la conversión de las haciendas coloniales en plantaciones azucareras para la exportación. La “revolución azucarera” llegó por fin al Caribe hispano cuando el continente se independizaba. De acuerdo con el historiador Piqueras, en 1825, “impotente ante la pasividad de los habaneros frente a las ideas emancipadoras, Félix Varela –precursor del pensamiento independentista- escribió que en Cuba no había amor a ninguna patria, “más que a las cajas de azúcar y a los sacos de café”, ni existía “otra opinión que la mercantil”. Pues ante el dilema de escoger entre la plantación esclavista y la nación, considerándolas con realismo incompatibles, la élite insular colonial y la mayoría de la población optó por los fabulosos beneficios que proporcionaba la primera en la era dorada de los altos precios del dulce, demanda mundial en expansión y mano de obra asegurada aun sirviéndose de medios ilícitos para obtenerla” La élite habanera de plantadores, negreros y comerciantes renunció a su responsabilidad histórica y prefirió acercarse a la Corona y a las clases poderosas españolas. Le permitió a España mantener su posición estratégica en el Caribe luego de la pérdida de las posiciones continentales a cambio de protección a sus negocios, ascenso y reconocimiento social, presencia temporal de criollos en la administración insular y complicidad en la trata clandestina de esclavos. La trata de esclavos fue abolida por los británicos en 1807 – al despuntar los tiempos de la revolución industrial, y forzaron durante mucho tiempo para que las otras potencias europeas cesaran la introducción de esclavos de contrabando en las Antillas. En 1815 con Francia y en 1817 con España y Portugal firmaron tratados prohibiendo la trata. Pero la demanda de Cuba continuó creciendo. (Moya Pons). Francisco Arango y Parreño, es un ejemplo que ilustra el “matrimonio” entre la “sacarocracia” criolla y la corona; esclavista y promotor de expediciones a África fue uno de los voceros más destacados de los hacendados y siendo una de las cabezas más visibles de esta élite fue nombrado por Fernando VII ministro del Consejo de Indias en 1815 y ministro del Consejo de Estado en 1819 (Piqueras). Mientras Cartagena padecía la reconquista (entre 1815 y 1821), La Habana entre 1814 y 1820 “selló una suerte de alianza con la metrópoli y el reformismo absolutista”. Mientras Cartagena vio con sus propios ojos el triunfo de una revolución política y militar que 11


sellara definitivamente la independencia de la Nueva Granada, La Habana presenció una profunda reforma económica que selló a Cuba como la “siempre fiel isla”. La segunda guerra por la independencia de Cuba, luego de un siglo de expansión de las plantaciones azucareras, se inició en 1895. Para impedir la caída de La Habana los españoles enviaron a 300,000 soldados que combatirían la revolución que destruía el aparato económico y las propiedades españolas. En esta guerra interviene abiertamente Estados Unidos invadiendo sin mayores problemas el 25 de abril de 1898 tanto a Cuba como a Puerto Rico y derrotando rápidamente a España. Una España derrotada por Estados Unidos firma un tratado con éstos, en el que renuncia a sus dominios en las dos islas. Así finaliza la historia del imperio español en el Caribe; entraron por la puerta de adelante y salieron derrotados por la puerta de atrás. Estados Unidos se comprometió a respetar la independencia española mientras que Puerto Rico fuera anexado directamente. Pero Cuba quedó, a partir de 1899, en manos del ejército norteamericano cuyo gobierno abrió inmediatamente las puertas a las inversiones estadounidenses, convirtiéndose esta isla a partir de este momento en una neo colonia norteamericana. (Moya Pons, 2008) En mayo de 1902 se crea la República de Cuba, luego de haberse firmado la Enmienda Platt en la que los Estados Unidos se reservan el derecho de intervenir a favor de la defensa de la independencia cubana. Luego de 57 años de gobiernos democráticos y dictaduras, en 1959 triunfa la revolución liderada por Fidel Castro. Caribe Inglés En la segunda mitad del siglo XX, y después de la Segunda Guerra Mundial, en el Caribe inglés se produce a partir de 1958 una descolonización gradual que permite la existencia de nuevas naciones entre las West Indies, a pocos años de la revolución cubana. El Caribe inglés independiente lo conforman 11 estados independientes: Jamaica, Trinidad y Tobago, Santa Lucía, San Kitts y Nevis, Bahamas, Guyana, Las Bahamas, Barbados, San Vicente y las Grenadinas, Antigua y Barbuda y Dominica. Todos, sin embargo, pertenecen a la Commonwealth. La monarca inglesa es aún la jefe de Estado de estas islas. El Caribe inglés no independiente está conformado por Anguila, Islas Turcas y Caicos, Islas Cayman, Bermudas, Islas Vírgenes Británicas y Motserrat, que quedaron por fuera de West Indies Act de 1962, la cual estableció los lineamientos constitucionales para las nuevas naciones independientes (en el marco de la Commonwealth). En estas islas la metrópoli ejerce el gobierno a través de un gobernador encargado. La erupción del volcán Soufriere Hills en Montserrat en julio de 1995, que devastó toda la isla, exigió relocalizar a los sobrevivientes, afectó toda la infraestructura e hizo colapsar la economía, permitió a partir de allí reorientar la relación de doble vía de la corona con las islas. En 1999 se preparó un documento por parte del gobierno laborista que hacía 12


recomendaciones de un plan de acción entre el reino y sus territorios a raíz del cual el nivel de integración y de supervisión ha ido aumentando. (Clegg, 2009). Por lo pronto la descolonización del Caribe inglés no se ve inminente. Descolonización e integración inconclusas La descolonización lleva dos siglos pero aún no termina. Aun en los territorios no independientes hay cerca de 5 millones de caribeños, los cuales en su gran mayoría se encuentran en Puerto Rico. Terminará algún día la descolonización? La pregunta se hace necesaria precisamente por la discusión que existe sobre las posibilidades reales de que en pequeñas islas como son buena parte de las islas caribeñas se conformen pequeños estados soberanos (con población menor de medio millón de habitantes). En el Caribe existen doce estados en esta categoría (Trinidad y Tobago, Guyana, Surinam, Las Bahamas, Belice, Barbados, Santa Lucía, San Vicente y las Grenadinas, Antigua y Barbuda, Dominica y San Kitts y Nevis). En el Caribe están entonces presentes Estados Unidos con sus dos estados Islas Vírgenes Norteamericanas y Puerto Rico “que pertenecen a, pero no hacen parte de” Estados Unidos; Francia con sus tres territorios que fueron elevados a la categoría de departamentos de ultramar y los reinos Unido y de Holanda. Acaso no ha sido esta falta de descolonización y de presencia de las metrópolis otra dificultad para la integración caribeña? Además de las diferencias de lenguas, tamaños (asimetrías), religiones, la diferencia de status político y de relaciones con las metrópolis son un factor limitante a la integración regional. En el caso del Caribe colombiano por su independencia “temprana”, su tamaño (territorio, población, economía), por no ser un Caribe de plantaciones, por tener aún una población indígena (incluir datos de indígenas), por ser un caribe “hispano” a pesar de existir otras lenguas, incluido el inglés, es un Caribe “distinto” y como tal sus relaciones con el Caribe se tornan difíciles. Además los esfuerzos durante el siglo XX han estado en otra dirección (relaciones nación-región/convergencia frente al rezago/integración), cuando además de esta dirección podría pensarse en la posibilidad de un mercado común con el Caribe. Otro factor: en la descolonización tardía de las islas, el peso de la revolución cubana (1959), su verdadera independencia, ha tenido su incidencia. No cabe duda que durante la Guerra Fría, ante los manifiestos intereses soviéticos, la descolonización haya encontrado otro motivo para no ocurrir. Finalmente, en el Caribe de hoy, hay corrientes amigas de Cuba, en medio del control de Estados Unidos. No cabe duda que Venezuela, Nicaragua y Cuba conforman una vertiente 13


diferente que hace negocios, que hace otras propuestas de integración, que hace- con base en el petróleo- otro tipo de alianzas y teje otras relaciones que Estados Unidos y sus aliados no comparten. Luego la integración caribeña encuentra aquí otra dificultad. Cuarta parte: Igualdad, libertad y fraternidad en el siglo XXI Al comenzar esta exposición anunciaba que, entendiendo que los conceptos de hace 200 años cuando se inició la descolonización no son los mismos de hoy gracias a los avances en el conocimiento, de la experiencia mundial, del desarrollo de las ciencias, de la gestión de organismos multilaterales. Pero, bien vale la pena preguntarnos, que tanto se han acercado los países del Caribe a las antiguas metrópolis en esos grandes temas que hoy dos siglos después podrían ser sus reivindicaciones en materia de calidad de vida, libertad para el comercio, disminución de la violencia. Si las independencias han sido movidas por las grandes brechas entre los territorios coloniales y las metrópolis, en que estado se encuentran esas brechas? Veamos: Libertad Gráfico 1. Índice de Desarrollo Humano (IDH), 2005. 160 146 140 120 100 80

118115 110 103101 97

93

85 82 80 79 75 74 72 71

60

31 29

40

16 13 10 9 Haití Guatemala Honduras Nicaragua El Salvador Jamaica Guyana San Vicente y las… Surinam Granada Belice República Dominicana Colombia Venezuela Santa Lucía Dominica Panamá Trinidad y Tobago Antigua y Barbuda San Cristóbal y Nieves México Cuba Bahamas Costa Rica Barbados Portugal Reino Unido España Francia Holanda

20 0

62 59 57 54 52 51 49 48

Medido como el puesto en el ranking de 177 países

14


Gráfico 2. Índice de Desarrollo de Género, 2005. 103 100 98

91 89 87

80

77 73 67 65

60

55 54 51 49 48 47 12 10 7

6

Francia

Portugal

Barbados

Costa Rica

Bahamas

Cuba

México

Panamá

Trinidad y Tobago

Colombia

Venezuela

Surinam

Guyana

Jamaica

El Salvador

Nicaragua

Honduras

Guatemala

0

República…

20

Holanda

30 28

40

Reino Unido

100

España

120

Medido como el puesto en el ranking de 156 países

Gráfico 3. Índice de Voz y Rendición de Cuentas, 2006. 120 100 80 60 40

0

Holanda Reino Unido Francia Portugal Santa Lucía San Cristóbal y Nieves Barbados Puerto Rico España San Vicente y las… Bahamas Dominica Costa Rica Granada Belice Antigua y Barbuda Jamaica Panamá Trinidad y Tobago Surinam República Dominicana México Guyana El Salvador Nicaragua Colombia Guatemala Honduras Venezuela Haití Cuba

20

Con valores entre 0 y 100, mide el grado en que los ciudadanos de un país pueden participar en la elección de su gobierno, así como la libertad de expresión, libertad de asociación y libertad de prensa.

Gráfico 4. Grado de Apertura Comercial, 2006. 15


Holanda

Francia

España

Reino Unido

Portugal

Trinidad y Tobago

Nicaragua

Jamaica

México

Venezuela

Costa Rica

República Dominicana

El Salvador

Honduras

Guatemala

Panamá

Guyana Holanda Surinam Antigua y Barbuda Santa Lucía Barbados Bahamas San Vicente y las… Belice Jamaica San Cristóbal y Nieves Dominica Trinidad y Tobago Costa Rica Granada Honduras Nicaragua República Dominicana El Salvador Portugal Panamá México Reino Unido Guatemala Venezuela Haití España Francia Colombia Cuba

0

Colombia

Haití

250

200

150

100

50

Medido como (X+M)/PIB, donde X representa el total de las exportaciones y M las importaciones.

Igualdad Gráfico 5. Índice de GINI, 2006.

0,7

0,6

0,5

0,4

0,3

0,2

0,1

0

Indicador de desigualdad de Ingreso.

Fraternidad

16


100 90 80 70 60 50 40 30 20 10 0

San Cristóbal y Nieves Barbados San Vicente y las… Santa Lucía Bahamas Costa Rica Portugal Antigua y Barbuda Dominica Holanda Puerto Rico Granada Francia Reino Unido España República Dominicana Surinam Cuba Belice Panamá El Salvador Trinidad y Tobago Jamaica México Nicaragua Honduras Guyana Guatemala Venezuela Haití Colombia

Gráfico 6. Índice de Estabilidad Política y Ausencia de Violencia, 2006.

Con valores entre 0 y 100. Medido como la percepción de la probabilidad de que el Gobierno esté sujeto a actos de desestabilización o sea derrocado a través de medios inconstitucionales o violentos, incluidos actos de terrorismo.

Gráfico 7. Índice de Calidad Regulatoria, 2006. 120 100 80 60 40

0

Reino Unido Holanda Santa Lucía Bahamas Francia España Portugal San Cristóbal y Nieves Puerto Rico San Vicente y las… Dominica Barbados Trinidad y Tobago Antigua y Barbuda Granada Costa Rica México Panamá Jamaica El Salvador Colombia Guatemala República Dominicana Belice Surinam Honduras Guyana Nicaragua Haití Venezuela Cuba

20

Es un índice con valores entre 0 y 100. Mide la capacidad del gobierno para formular y aplicar políticas y reglamentaciones acertadas que permitan y promuevan el sector privado Gráfico 8. Índice de Control de la Corrupción, 2006. 17


Holanda Reino Unido Francia Bahamas Antigua y Barbuda Barbados España Santa Lucía Portugal San Vicente y las… San Cristóbal y Nieves Puerto Rico Dominica Granada Costa Rica Trinidad y Tobago El Salvador Surinam Colombia Cuba Panamá Belice México Jamaica República Dominicana Guyana Guatemala Nicaragua Honduras Venezuela Haití

0

México Colombia Venezuela Guyana Surinam Caribe Colombiano Nicaragua Honduras Cuba Guatemala Guyana Francesa Panamá Costa Rica República Dominicana Haití Belice El Salvador Bahamas Jamaica Puerto Rico Trinidad y Tobago Guadalupe Martinica Antillas Holandesas Dominica Santa Lucía Antigua y Barbuda Barbados Turks and Caicos San Vicente y las Granadinas Islas Vírgenes EU Granada San Cristóbal y Nieves Islas Caimán Aruba Islas Vírgenes Británicas Montserrat Anguilla

Extensión en Km2

120

100

80

60

40

20

Índice que toma valores entre 0 y 100. Mide el grado al que se ejerce poder público en beneficio privado, así como la corrupción en pequeña y gran escala y el control del Estado por minorías selectas e intereses privados.

Quinta parte: qué tan distante ha estado el Caribe colombiano del resto del Caribe al haber llevado ventaja en la independencia?

Gráfico 9. Extensión Territorial de los países de la AEC.

2.500.000

2.000.000

1.500.000

1.000.000

500.000

0

Países

18


Fuente: El autor con datos del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), World Development Indicators (WDI) y DANE. El gráfico 1 muestra que el Caribe colombiano como un territorio superior en tamaño al de la mayoría de los países del Gran Caribe, pero como parte de él al fin y al cabo. Resulta curioso ver que el Caribe colombiano tiene una extensión territorial continental superior a la de países como Nicaragua, Honduras, Guatemala y Panamá. Países como México, Colombia y Venezuela conforman las “principales potencias” del Gran Caribe si se presentan como países, sin tener en cuenta que en tales países, solo una proporción de sus territorios, una región subnacional, pertenece al Caribe. Al retirar del cuadro a los grandes países y dejar el Caribe colombiano la perspectiva cambia pues se encuentra su similitud con los demás países de la región. En esta nueva perspectiva, el Caribe colombiano ocupa el tercer lugar en tamaño después de Guyana y Surinam. Lo anterior se muestra en el gráfico 2.

Gráfico 10. Extensión Territorial de los países de la AEC, excluyendo a los países que conforman el G3.

Extensión en Km2

250.000 200.000 150.000 100.000 50.000

Fuente: El autor con datos del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), World Development Indicators (WDI) y DANE.

Por otro lado, en términos de población, Colombia es el segundo país más grande de los países del Gran Caribe después de México, lo que hace que sea pensado como “una 19

San Cristóbal y Nieves

Granada

San Vicente y las Granadinas

Barbados

Antigua y Barbuda

Santa Lucía

Dominica

Trinidad y Tobago

Puerto Rico

Jamaica

Bahamas

El Salvador

Haití

Países

Belice

República Dominicana

Costa Rica

Panamá

Guatemala

Cuba

Honduras

Nicaragua

Caribe Colombiano

Surinam

Guyana

0


potencia”. Pero al ver el tamaño de la población del Caribe colombiano frente a los demás miembros del AEC sin incluir los grandes, la situación cambia como se muestra en el gráfico 3. En el número de habitantes, el Caribe colombiano se asemeja a República Dominicana, Cuba y Haití, países mucho más pequeños. Ver gráfico 3 Gráfico 11. Población de los países de la AEC, 2006.

Número de Habitantes

120.000.000 100.000.000 80.000.000 60.000.000 40.000.000 20.000.000

México Colombia Venezuela Guatemala Cuba República Dominicana Caribe Colombiano Haití Honduras El Salvador Nicaragua Costa Rica Puerto Rico Panamá Jamaica Trinidad y Tobago Guyana Surinam Bahamas Belice Barbados Santa Lucía San Vicente y las Granadinas Granada Antigua y Barbuda Dominica San Cristóbal y Nieves

0

Países

Fuente: El autor con datos del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), World Development Indicators (WDI) y DANE. Cuando se excluyen de la ilustración a los países que conforman el G3, la posición de la región Caribe colombiana frente a los demás países del Caribe se torna más clara. El siguiente gráfico lo muestra:

20


Gráfico 12. Población de los países de la AEC, excluyendo a los países miembros del G3, 2006.

Número de Habitantes

14.000.000 12.000.000 10.000.000 8.000.000 6.000.000 4.000.000 2.000.000 San Cristóbal y Nieves

Dominica

Granada

Antigua y Barbuda

Santa Lucía

San Vicente y las Granadinas

Belice

Barbados

Bahamas

Guyana

Surinam

Jamaica

Países

Trinidad y Tobago

Panamá

Puerto Rico

Costa Rica

Nicaragua

El Salvador

Haití

Honduras

Caribe Colombiano

República Dominicana

Cuba

Guatemala

0

Fuente: El autor con datos del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), World Development Indicators (WDI) y DANE. Esta posición se mantiene cuando se comparan los países en términos de niveles de ingreso. El PIB de Colombia lo ubica dentro de las grandes naciones de la AEC, junto a México y Venezuela. Sin embargo, el PIB del Caribe colombiano se compara con el de países como Cuba y Costa Rica, de las economías más grandes del Caribe. Esto se puede ver en el gráfico 5, el cual muestra los niveles de producción de los países del Gran Caribe en Paridad del Poder Adquisitivo.

21


Gráfico 13. PIB en Paridad del Poder Adquisitivo de los países de la AEC, 2006. 1.400.000 Millones de dólares

1.200.000 1.000.000 800.000 600.000 400.000 200.000 México Colombia Venezuela República Dominicana Puerto Rico Guatemala Caribe Colombiano Costa Rica Cuba El Salvador Panamá Honduras Trinidad y Tobago Nicaragua Haití Jamaica Bahamas Barbados Surinam Guyana Belice Santa Lucía Antigua y Barbuda Granada San Vicente y las Granadinas San Cristóbal y Nieves Dominica

0

Países

Fuente: El autor con datos del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), World Development Indicators (WDI) y DANE. El PIB de los países del G3 está muy por encima de la producción de los demás países del Caribe. Esto se debe principalmente al tamaño de sus economías (población, extensión, etc.). Por ello, resulta inapropiado comparar tal variable entre países sin tener en cuenta qué parte de los mismos cumple con las características sociales y culturales del Caribe. Para una aproximación se hace excluyendo a los países del G3 y dejando al Caribe colombiano, por ser el Caribe de Colombia, mostrado en el gráfico 6.

22


Gráfico 14. PIB en Paridad del Poder Adquisitivo de los países de la AEC, excluyendo a los países del G3, 2006. 90.000

Millones de dólares

80.000 70.000 60.000 50.000 40.000 30.000 20.000 10.000 Dominica

San Cristóbal y Nieves

San Vicente y las Granadinas

Granada

Antigua y Barbuda

Belice

Santa Lucía

Guyana

Surinam

Barbados

Bahamas

Jamaica

Haití

Nicaragua

Trinidad y Tobago

Honduras

Panamá

El Salvador

Cuba

Costa Rica

Caribe Colombiano

Guatemala

Puerto Rico

República Dominicana

0

Países

Fuente: El autor con datos del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), World Development Indicators (WDI) y DANE. En cuanto a una aproximación al nivel de vida, como medida aproximada del nivel de ingreso por habitante, se tomó el PIB per cápita de los países de la AEC y se encontró que los países pertenecientes al G3 no son los de mayor ingreso, superados por algunas Antillas como Bahamas, Barbados, Puerto Rico, entre otras (ver gráfico 7). Colombia es uno de los países de mediano ingreso dentro de la muestra y la Región Caribe pertenece al grupo de territorios con ingreso bajo. Si como país, Colombia no es uno de los de mayor ingreso por habitante en el Caribe, ¿Qué se espera para la Región Caribe, siendo ésta más pobre que Colombia, si se mira como un territorio independiente? El nivel de ingreso por habitante más alto lo tiene Bahamas con un PIB PPA per cápita de US$20.533 y el más bajo, Haití con US$1.711.

23


Gráfico 15. PIB PPA per cápita de los países de la AEC, 2006. 25.000

Dólares (US$)

20.000 15.000 10.000 5.000

Haití

Honduras

Nicaragua

Cuba

Jamaica

Guyana

Guatemala

El Salvador

Caribe Colombiano

Dominica

San Vicente y las Granadinas

Belice

Santa Lucía

Colombia

Venezuela

Panamá

Surinam

Granada

Costa Rica

República Dominicana

México

Antigua y Barbuda

Trinidad y Tobago

San Cristóbal y Nieves

Barbados

Puerto Rico

Bahamas

0

Países

Fuente: El autor con datos del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), World Development Indicators (WDI) y DANE. Por otro lado, la Esperanza de vida al nacer, como indicador de la longevidad de la población de los países muestra cierta homogeneidad en el Gran Caribe (ver gráfico 8). En la mayoría de los países de la AEC, la esperanza de vida al nacer se encuentra por encima de los 70 años. Cabe resaltar la baja longevidad de la población haitiana, su esperanza de vida es de sólo 52 años, comparado con los 78 años de longevidad de la población costarricense da una diferencia de 26 años, un poco más de una generación. En este indicador, el Caribe colombiano1 presenta mejores resultados que Colombia, con una esperanza de vida al nacer 73 años en la Región frente a 72 en el país para el año 2006.

1

Para el Caribe colombiano, se estimó como el promedio por departamentos.

24


Haití

Guyana

Granada

Guatemala

Surinam

Honduras

Jamaica

Nicaragua

Belice

Trinidad y Tobago

Bahamas

Colombia

El Salvador

Barbados

Antigua y Barbuda

San Cristóbal y Nieves

San Vicente y las Granadinas

Caribe Colombiano

República Dominicana

Dominica

Venezuela

México

Santa Lucía

Cuba

Panamá

Puerto Rico

90 80 70 60 50 40 30 20 10 0 Costa Rica

Años

Gráfico 16. Esperanza de vida al nacer en los países de la AEC, 2006.

Países

Fuente: El autor con datos del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), World Development Indicators (WDI) y DANE. Un indicador relacionado con el anterior que muestra la otra cara de la misma moneda, la tasa de mortalidad, medida como el porcentaje que nacidos en un año dado mueren antes de cumplir el primer año de edad, muestra diferencias más marcadas que el indicador de la longevidad entre los países de la AEC, para el año 2006. Mientras que en Cuba, la tasa de mortalidad fue del 6,1%, en Haití dicha tasa llegó a ser del 65,4%, lo que significa que de cada 10 niños nacidos en el año 2006, fallecieron aproximadamente 7 antes de cumplir el primer año de edad. Por otra parte, el Caribe colombiano se encuentra un popo por encima de la mediana de la distribución, con una tasa de mortalidad de alrededor del 24%, superior a la colombiana, la cual se ubicó cercana al 21% para el 2006. Lo anterior se muestra en el gráfico 9.

25


Gráfico 17. Tasa de Mortalidad infantil de los países de la AEC (%), 2006. 70

% de fallecidos

60 50 40 30 20 10 Cuba

Costa Rica

Puerto Rico

Barbados

Santa Lucía

San Cristóbal y Nieves

Granada

San Vicente y las Granadinas

Jamaica

Dominica

Panamá

México

Antigua y Barbuda

Surinam

Colombia

Venezuela

El Salvador

Caribe Colombiano

Belice

Bahamas

Trinidad y Tobago

Honduras

Nicaragua

República Dominicana

Guyana

Guatemala

Haití

0

Países

Fuente: El autor con datos del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), World Development Indicators (WDI) y DANE. Dentro de las similitudes marcadas entre los países de la AEC, se encuentra la participación de los distintos sectores de la economía, a saber, sector agrícola, industrial y de servicios. El sector de mayor peso en la economía de los países pertenecientes a la AEC es el sector de los servicios, con una participación promedio del 58%, la industria por su parte participa en un 28%, y la agricultura, un 9%. Lo anterior se muestra en los gráficos del 10 al 13. Puede hablarse de un proceso de terciarización en el Caribe siempre que el sector industrial vaya perdiendo participación sobre la producción nacional de cada país.

26


Panamá

Santa Lucía

Belice

Guyana

Granada

Dominica

Jamaica

San Cristóbal y Nieves

San Vicente y las Granadinas

Antigua y Barbuda

El Salvador

Costa Rica

Nicaragua

Guatemala

Honduras

Caribe Colombiano

República Dominicana

Colombia

México

Surinam

Trinidad y Tobago

% de participación

Trinidad y Tobago

San Cristóbal y Nieves

Antigua y Barbuda

México

Santa Lucía

Surinam

Jamaica

Granada

República Dominicana

Panamá

San Vicente y las Granadinas

Costa Rica

Colombia

Caribe Colombiano

El Salvador

Guatemala

Belice

Honduras

Dominica

Nicaragua

Guyana

% de participación

Gráfico 18. Agricultura como % del valor agregado en los países de la AEC, 2007. 35

30

25

20

15

10

5

0

Países

Fuente: El autor con datos del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), World Development Indicators (WDI) y DANE.

Gráfico 19. Industria como % del valor agregado, 2007.

70

60

50

40

30

20

10

0

Países

Fuente: El autor con datos del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), World Development Indicators (WDI) y DANE.

27


Gráfico20. Servicios como % del valor agregado en los países de la AEC, 2007. 90

% de participación

80 70 60 50 40 30 20 10 Trinidad y Tobago

Guyana

Nicaragua

Colombia

Surinam

Honduras

Caribe Colombiano

Guatemala

El Salvador

México

Dominica

República Dominicana

San Vicente y las Granadinas

Costa Rica

Belice

Antigua y Barbuda

Jamaica

San Cristóbal y Nieves

Granada

Panamá

Santa Lucía

0

Países

Fuente: El autor con datos del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), World Development Indicators (WDI) y DANE. Cabe resaltar que Guyana es el país más agrícola de la región con una participación de este sector del 31% de participación sobre el valor agregado, Trinidad y Tobago es el país más industrializado del Caribe con un 61% y el más terciario, es Santa Lucía, con una participación del este sector del 77%.

28


Sexta parte: Y cómo le ha ido a todo el Caribe frente a los otros continentes? Gráfico 21. Evolución del PIB per cápita anual por regiones, 1994-2008. 30.000

Caribe Norteamérica

25.000

PIB per cápita anual $US

Europa Africa 20.000

Asia y el Pacífico

15.000

10.000

5.000

Años Fuente: Cálculos del Autor con datos del FMI. Gráfico 22. Participación % del PIB regional sobre el PIB mundial, 1980-2009. 40

30 25 20

Caribe

15

Norteamérica Europa

10

Africa Asia y el Pacífico

5 0

1980 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009

Participación el el PIB mundial (%)

35

Años Fuente: Cálculos del Autor con datos del FMI. 29

2008

2007

2006

2005

2004

2003

2002

2001

2000

1999

1998

1997

1996

1995

1994

-


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[Alberto Abello] El Caribe independencias e integración inconclusas