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“Y SIN FRENAR”

E

l año que viene”, dice Matthias Ebel, mientras levanta la puerta del maletero, “el año que viene voy a estar de nuevo. Por supuesto. Esto es algo sencillamente increíble, la energía... es algo único”. “¿Este año no lograste clasificarte?”, le pregunta otro corredor a su espalda. “Lamentablemente no”. Ebel guarda sus cosas en la cajuela. “Esto es Teutônia, güey. Teutônia”. Teutônia, solo en apariencia, es un lugar rural. Un acogedor pueblo de 30 mil habitantes en el sur de Brasil, una de las ciudades brasileñas con mayor proporción de emigrantes alemanes. Aquí el alemán sigue siendo la segunda lengua de la mayoría de los habitantes. Pero la Teutônia del descenso en skate es otra cosa: es la ciudad con la pista más rápida del mundo, llega hasta 120 km/h sobre un asfalto traicionero. La pista tiene por nombre, y no es broma, Ladeira da Harmonia (“pendiente de la armonía”). Esta Teutônia, la de los skaters, es por segunda vez la sede de la Copa Mundial de descenso en skateboard.

Tercer y último día de la competición, los dos finalistas están en la salida de la pista de dos kilómetros de largo. Se trata, sin mucha sorpresa, de dos brasileños: Carlos Paixão y Max Ballesteros. Aquí arriba, en el punto de partida, todos están muy tranquilos. El ánimo es tenso, el ajetreo y el bullicio en la línea de meta, a los pies de la colina, suena distante. Solo se alcanzan a escuchar fragmentos de los anuncios por altavoces. Las preguntas que le plantean sobre táctica, le provocan a Carlos Paixão una sonrisa socarrona. “Únicamente hay una manera de bajar”, dice el joven de apenas 25 años, un gigante de 1.88 m con un traje de cuero negro y verde, “y es lo más rápido posible”. Durante las bajadas de clasificación estableció un nuevo récord de velocidad: se midieron 119 km/h. ¿Cuál es el secreto de su velocidad? ­“ Tener la fuerza suficiente para soportar la presión y no reducir la velocidad”, dice. “Pero lo que siempre resulta más importante es tener los brazos siempre atrás y mantener las rodillas en calma. El pecho y la barbilla deben quedar por delante de la rodilla que está adelante y siempre hay que mirar en la dirección en la que uno va y no hacia el suelo”. En el sector de largada hay una pequeña iglesia, a su lado una choza destartalada en la que los corredores comen, descansan y reparan sus tablas. Algunos también pasan la noche aquí.

PASANDO POR EL CEMENTERIO El juez de salida hace el anuncio: “¡En sus marcas, listos... ya!”. Izquierda: el nuevo campeón del mundo Carlos Paixão y el autobús que lleva a los atletas hasta el sector de largada. Arriba: últimos segundos antes de comenzar.

The Red Bulletin Marzo De 2014, Mexico  
The Red Bulletin Marzo De 2014, Mexico