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Los kayakistas, como se puede ver aquí en la imagen de Lucas Maravalhas, tenían la tarea más dura: 50 km río arriba. Maravalhas tardó casi siete horas.

se me hacía imposible. Y cuando logré dormitar un poco, me picó un escarabajo. Tenía el ojo tan hinchado que tuve que ir al médico a las dos de la mañana”. La carrera comienza en la oscuridad total. Frente a los corredores se extienden 50 kilómetros de senderos serpenteantes a través de la densa jungla, por caminos accidentados, cruzando ríos por donde el agua les llega hasta la cintura. Tres horas y 15 minutos después de la largada, el primero de ellos llega a meta, se trata de Fernando Bezerra. En este momento, el sol se eleva sobre las copas de los árboles. ¿Cómo fue? “Aterrador. Allí dentro te encuentras solo con la selva. Algo se cruzó en mi camino a solo unos metros delante de mí, no pude reconocer de qué se trataba, pero era negro, muy grande y muy rápido”. Los ciclistas no saben muy bien qué les espera en los 86 km de ruta fangosa, cuesta arriba y cuesta abajo. Sin embargo, los mejores alcanzan un promedio de 30 km/h. El más rápido cruza la línea de meta, en la base militar del ejército de Brasil en las tierras bajas del Amazonas, con un tiempo de 2:55 horas. ¿Cómo fue? “Después de los primeros kilómetros comencé a sudar y no paré nunca más”, comenta Rubens Valeriano Donizeti, de 34 años, jadeando y con brazos y piernas THE RED BULLETIN

“M IS MANOS ESTÁN HERIDAS, EL CALOR Y LA SED FUERON INSOPORTABLES…” temblorosas. “Hacia el final hay un tramo de terreno abierto. No sabía qué era peor: la humedad o el calor sofocante”. La parte más dura quizá les haya tocado a los kayakistas; los últimos en entrar en la carrera. El sol arde sin piedad, la ruta de 50 kilómetros los lleva río arriba contra

las corrientes del Amazonas, el Río Negro y el Río Solimões. Ocho de ellos, exhaustos y desesperados (pues los ­esfuerzos de los corredores y los ciclistas de sus equipos fueron en vano) se dan por vencidos. Los más rápidos tardan unas cinco horas y media en llegar a la meta, los últimos lo hacen tras más de siete horas de carrera. En Manaus, la capital de la provincia, rompe la noche cuando Marcelo Lins sale de su kayak. Con el segundo mejor tiempo en los resultados individuales logra la ­victoria para el equipo Xingu en la Red Bull Kirimbawa. “Nunca he disputado una carrera tan larga y tan dura. Mis manos están heridas, el calor y la sed fueron algo insoportable. Pero lo logramos”, dice y sonríe: “precisamente kirimbawas”. Más en: www.redbull.com

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The Red Bulletin Marzo De 2014, Mexico  
The Red Bulletin Marzo De 2014, Mexico