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PERIODISMO

SEGURO #SeguridadPeriodistasPy

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FICHA TÉCNICA: CONTENIDO TEMÁTICO: “MANUAL DE SEGURIDAD PARA PERIODISTAS. Lo que todo reportero debe saber para protegerse en trabajos de investigación y coberturas de riesgos” AUTOR DEL TEXTO: Andrés Colmán Gutiérrez FUENTES: Coordinadora de Periodistas en Alerta (CPA) Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP) Foro de Periodistas Paraguayos (Fopep) Federación Internacional de Periodistas (FIP) Centro Internacional para Periodistas (ICFJ) Comité para la Protección de Periodistas (CPP) Reporteros sin Fronteras (RSF) EDITORA: Semillas para la Democracia DIRECCIÓN EJECUTIVA: Marta Ferrara DIRECCIÓN ADJUNTA: María Jesús Bogado Proyecto “Periodismo Seguro” con el apoyo de Freedom House y la Red Latinoamericana y del Caribe para la Democracia (REDLAD). WEB: www.semillas.org.py TWITTER: @semillaspy FACEBOOK: Semillaspy Setiembre 2015, Paraguay Primera Edición

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Manual de seguridad para periodistas

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En el Paraguay, pueden considerarse coberturas de riesgo: El periodismo es considerado uno de los oficios más

peligrosos a nivel mundial, especialmente cuando se encaran cober-

1 El trabajo periodístico investigativo sobre casos de corrupción que afecten a grupos de poder, público o privado, con posibilidad de ejercer represalias violentas para tratar de evitar la publicación.

Hay países y regiones en donde el oficio es particularmente riesgoso, principalmente al informar sobre conflictos bélicos prolongados, o en zonas de dominio del crimen organizado y particularmente del narcotráfico.

2 El trabajo periodístico investigativo sobre casos de narcotráfico, contrabando y otros delitos, en zonas dominadas por grupos del crimen organizado (Principalmente en localidades que abarcan parte de los departamentos de Amambay, Canindeyú, San Pedro, Concepción, Alto Paraná, Itapúa, Ñeembucú, Chaco).

turas en situaciones difíciles y en zonas de conflicto.

En los últimos años, el Paraguay ha ido escalando en el ranking de lugares donde ejercer el periodismo es particularmente peligroso, con el incremento de casos de periodistas asesinados en el ejercicio de su tarea de informar. Desde abril de 1991 a marzo de 2015, se registran 17 casos de periodistas asesinados, según el relevamiento realizado por la Coordinadora de Periodistas en Alerta (CPA), el Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP) y el Foro de Periodistas Paraguayos (Fopep). Persisten muchos casos de periodistas que realizan su trabajo bajo amenazas de muerte, agresiones violentas e intentos de intimidación, especialmente cuando realizan investigaciones sobre casos de corrupción, actividades ilegales o informes desde las zonas de conflictos armados. También son consideradas situaciones de riesgo las que exponen a los periodistas a coberturas de hechos extremos como incendios, inundaciones, fenómenos climáticos, epidemias, entre otros.

3 Coberturas de operativos policiales contra bandas de secuestradores y asaltantes. 4 Coberturas de desalojos de ocupaciones por parte de campesinos sintierra o familias suburbanas sintecho. 5 Coberturas de represiones policiales o militares contra manifestantes sociales (marchas callejeras, cortes de rutas). 6 Coberturas de casos de incendios. 7 Coberturas de grandes accidentes de tránsito, derrumbes, o desastres naturales como inundaciones o tormentas. 8 Coberturas de epidemias o casos de enfermedades extendidas (dengue, gripe A, H1N1, chikungunya, etc).

En muchos casos es difícil evitar que ocurran los ataques o accidentes durante coberturas de riesgo, pero hay acciones preventivas que se pueden adoptar para reducir al mínimo los peligros, y para actuar prontamente cuando se detecta una amenaza, de manera a intentar neutralizarla. Es el propósito de este Manual, que busca además crear una Red de Alerta de Periodistas en todo el país, especialmente en las zonas de mayor conflicto.

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40 consejos y recomendaciones de seguridad 1 Conocer el terreno (la dimensión del tema encarado, tener noción de “en que me estoy metiendo”). Se recomienda averiguar bien de qué se trata el tema y cómo es el lugar en el que se va a trabajar, antes de comenzar la investigación. 2 No meterse en tareas muy arriesgadas si no se tiene experiencia. Lo ideal es realizar las primeras coberturas peligrosas bajo la orientación o el acompañamiento de un veterano. 3 Nunca ir solo. Aunque sea un reportaje individual, respaldarse en un equipo (chofer, fotógrafo, amigos, parientes…). 4 Nunca meterse en terreno desconocido y peligroso sin la asistencia de un guía de total confianza, un colega o amigo lugareño. 5 Llevar siempre documentos de identificación, principalmente credenciales de prensa, aunque se deba exhibirlos solo cuando sean necesarios. 6 Hay ocasiones en que hay que identificarse visiblemente con carteles o leyendas de prensa. Y otras en que hay que ocultar la condición de periodista. La experiencia y el sentido común indican cuales son esos momentos. 7 Mantenerse en contacto significa mantenerse vivo. Dejarse monitorear constantemente por el editor, un familiar, un amigo. Rendir informe cada cierto tiempo. Alguien debe saber en

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Ser periodista implica asumir riesgos (especialmente en las áreas descriptas), pero el riesgo se puede reducir al mínimo con una adecuada preparación y capacitación, adoptando acciones como las siguientes

dónde estás, cómo te va. No borrarse, no desaparecer. 8 Reclamar al medio que te contrata que te provea todo lo necesario para tu protección (equipos, asistencia técnica y jurídica, seguro médico y seguro de vida) 9 Tener a mano una agenda con teléfonos y direcciones de personas de confianza en cada lugar donde se realiza un trabajo peligroso, a quienes acudir en caso de emergencia. 10 Al comunicarse y pasar información “confidencial”: llamar desde cabinas. Crear cuentas alternativas de correos en Gmail, Hotmail, Yahoo, que no sean conocidas. Una opción más segura es usar el servicio de Hushmail, que encripta el contenido de los mensajes. La otra es crear una cuenta especial con la fuente de confianza, en un correo como Gmail, en la que solo ambos manejan la contraseña, y se escriben las comunicaciones en borrador, que quedan en bandeja, sin enviar en la red, para que cada una las revise periodicamente. 12 Todo periodista que enfrenta un peligro potencial -por un período corto o largo- debe tener un plan de contingencia para el caso en que la situación empeore. 13 Detectar puntos de salida o evacuación rápida del lugar considerado peligroso donde se recoge la información, para casos de amenaza inminente.

14 Cuidar la vestimenta. Generalmente no usar el look “periodista de Hollywood”, que llama mucho la atención. Utilizar ropas que ayuden a mimetizarse con la gente común.

generar incidentes. (A no ser que tengamos una alta sospecha de que el control es falso, montado por criminales que buscan hacer pasarse por policías).

15 Usar equipos compactos y en la menor cantidad posible, que faciliten los movimientos. Actualmente un buen Smartphone o teléfono inteligente provee todos los recursos necesarios (cámaras de foto y video, grabador de audio, posibilidad de escribir texto y enviar en forma rápida por internet, etc.). Eso sí, asegurar que siempre haya buena conexión en internet y buena carga en baterías.

21 Agudizar los sentidos. Si ves un auto varias veces en el mismo sitio, es señal de alarma. Proceder a verificación de chapas u otros elementos.

16 Usar vehículos que no llamen la atención, que no sean muy lujosos, pero que estén en buenas condiciones mecánicas, como para poder salir rápido del lugar en caso de necesidad. Durante el trabajo de campo es preferible mantenerlos sucios, con el polvo o el barro del lugar, hecho que ayuda a que pasen más desapercibidos. 17 Nunca portar armas (nuestra arma son nuestras herramientas de trabajo: pluma, papel, cámara, grabadora). 18 No usar ropas militares o tipo camuflaje, que confunda nuestra identidad. 19 Llevar protección en zonas muy peligrosas. ¿Policías? ¿Guardias privados? 20 Nunca tratar de evadir los puestos de control que aparecen en el camino, ya que ello puede

22 Ponerse las vacunas necesarias para viajar a zonas aisladas, con emergencias de salud o climáticas. 23 Llevar botiquín de primeros auxilios y equipo básico de supervivencia. 24 Para coberturas de pandemias o internarse en zonas de casos infecto-contagiosos, hay que buscar una adecuada orientación y acompañamiento médico. 25 En coberturas de procedimientos policiales, en lo posible usar chalecos antibalas y ubicarse fuera de la línea de fuego. No cometer imprudencias por el afán de tomar las mejores fotos o filmaciones. En estos casos, hay que identificarse visiblemente como periodista. 26 En coberturas de incendios, mantenerse lejos de la acción del fuego y del humo, no ponerse en zonas de posible derrumbe, no estorbar a los bomberos y rescatistas. 27 No olvidar que los periodistas somos personas Manual de seguridad para periodistas

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40 consejos y recomendaciones de seguridad humanas y podemos resultar muy afectados por los dramas humanos extremos (recordar situaciones que se presentaron luego del caso Ycua Bolaños). Buscar ayuda sicológica y de contención. 28 Evaluá tu condición física: ¿Te da el cuero cruzar un campo o un monte a pie? ¿Vas a poder correr en caso necesario? 29 Si recibís amenazas, poner el hecho en conocimiento de tu editor, y de las autoridades. Hacer pública la situación es una forma de protegerse, de poner al amenazador en evidencia, pero siempre hay que evaluarlo bien. (Se está trabajando en un protocolo especial para estos casos, con la Policía, Ministerio del Interior, Fiscalía). 30 Adoptar medidas de seguridad. Si es necesario, pedir protección policial. Una alternativa es que la empresa provea protección profesional privada. 31 Si hay riesgo de ser seguido o vigilado, alterar las rutinas, cambiar el trayecto habitual que uno recorre. 32 En casos de peligro de ser seguidos o vigilados, una táctica antigua sugiere caminar siempre en dirección contraria al tránsito, con los sentidos alertas.

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Los 17 periodistas paraguayos que dieron la vida por informar

33 Al llegar a la noche a tu casa o lugar donde vas a quedarte a pernoctar, recorrer la cuadra y observar, encender la luz alta del vehículo para iluminar mejor. 34 Iluminar el frente de la casa con luz potente. 35 Si las autoridades no pueden garantizar la seguridad, se aconseja abandonar el lugar de peligro (región o país), siempre que exista respaldo de la empresa u organizaciones para hacerlo en forma segura. 36 Jugar limpio a las fuentes, aún a las más vinculadas con el crimen. La transparencia del trabajo ayuda a que no se tomen medidas drásticas. 37 No usar métodos ilegales para conseguir información. 38 Realizar las publicaciones utilizando documentos y testimonios creíbles, a prueba de desmentidos y querellas. 39 Mantenete en contacto con las organizaciones de periodistas y de derechos humanos, como con las oficinas estatales que te pueden acompañar y defender, a nivel local e internacional.

Hombres armados que esperan en la esquina de una calle fronteriza o en la desolación de un camino rural. Sicarios que llegan raudamente a bordo de una motocicleta, con el rostro oculto por cascos con visores oscurecidos, y que con mortal eficacia desenfundan escopetas y pistolas automáticas. Las escenas son siniestramente parecidas, como calcadas de un criminal manual operativo. En la mayoría de los casos hubo amenazas previas, a través del teléfono o de mensajes de texto. En otros, fue simplemente la sorpresa de un fugaz instante, una frenada brusca, un click metálico que antecede a los fogonazos mortales.

Desde aquel primer brutal asesinato del periodista Santiago Leguizamón, como macabro mensaje en el Día del Periodista Paraguayo, el 26 de abril de 1991, hasta ahora, ocurrieron otros 16 casos contabilizados de comunicadores asesinados por su trabajo de informar. Desde dueños de radioemisoras, reporteros profesionales conocidos, corresponsales de grandes medios, hasta comunicadores populares de radios comunitarias o locutores que cumplían una labor más de propaganda política partidaria, han sido víctimas de los asesinatos por encargo. Conozcamos los casos:

40 No hacerse el héroe o el kamikaze. Ninguna primicia vale morir por ella. Los premios periodísticos se disfrutan con vida. Manual de seguridad para periodistas

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1 Santiago Leguizamón (1991)

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ra casi el mediodía del 26 de abril de 1991 y Santiago Leguizamón, periodista y director propietario de Radio Mburucuyá, en la ciudad de Pedro Juan Caballero, Amambay, estaba a punto de finalizar su tradicional programa Puertas Abiertas.

taron a tierra. Uno llevaba armas cortas, presumiblemente una 9 milímetros y una 38 magnum, y el otro, una potente escopeta calibre 12 recortada. Santiago detuvo el auto y vio que los hombres se le venían encima. Los disparos acribillaron el parabrisas. Herido y desfalleciente, Santiago aún tuvo fuerzas para gritarle a su secretario: “¡Corré, salvate... yo ya no puedo!”. Cabral abrió la puerta y salió corriendo del auto, cuando escuchó la explosión final, el escopetazo que le arrancó a Santiago el ojo izquierdo.

Planeaba juntarse con los demás trabajadores de la radio para compartir un almuerzo de conmemoración por el Día del Periodista en el restaurante El Pato, sobre la avenida fronteriza que divide a Pedro Juan de la ciudad brasileña de Ponta Porá.

Tras darle el tiro de gracia, los sicarios subieron al auto y cruzaron la frontera hacia Brasil. Según los forenses, 21 balazos impactaron en el cuerpo del periodista y le causaron la muerte. Habían pasado dos años desde la caída de la larga dictadura stronista, cuando la mafia del narcotráfico y el crimen organizado en la frontera inauguraban el primero de una serie de violentos asesinatos a periodistas y comunicadores.

Esa mañana, Leguizamón mantuvo un contacto al aire con su amigo Humberto Rubín, director de Radio Ñandutí, en Asunción, quien le pidió que se cuide, porque el comunicador pedrojuanino había recibido muchas amenazas de muerte. “Hay dos clases de muerte, Humberto. Una es la muerte material, la muerte física. Y otra es la muerte cuando uno abandonó la ética y la voluntad de trabajo”, le respondió Santiago. Minutos después, Leguizamón salió del precario edificio de madera en donde funcionaba la radio, en el barrio María Victoria, y subió al auto, un viejo Datsun de color blanco, acompañado de su fiel secretario, Baldomero Karape Cabral. Sobre la avenida Rodríguez de Francia, en la esquina de la calle De Jesús Martínez, en plena línea fronteriza, un automóvil Volkswagen Gol

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color negro, con vidrios polarizados y puerta derecha abollada, estaba esperando. Había tres hombres a bordo. Tenían armas y una siniestra misión. Eran las 12.15 del mediodía, en la llamada “terra de ninguen” o “tierra de nadie”, que divide a los dos países, cuando el Gol negro cerró el paso al auto blanco, y dos de los hombres sal-

Como corresponsal de la entonces Red Privada de Comunicación (Diario Noticias, Canal 13 y Radio Cardinal), Leguizamón había publicado varios reportajes investigativos sobre tráfico de drogas, lavado de dinero, contrabando de soja y robo de vehículos.

capos del crimen y el Gobierno del entonces presidente, general Andrés Rodríguez. Los reportajes mencionaban como uno de los principales capos del tráfico al entonces poderoso empresario fronterizo, Fahd Yamil, más conocido como El turco. En 1992, un año después del asesinato de Leguizamón, la Policía Federal brasileña detuvo a los sicarios brasileños José Tiro Certo Araulho, José Aparecido de Lima y Bras Vaz de Moura, quienes confesaron haber asesinado al periodista paraguayo “por encargo de Daniel Alvares Georges (hijo de Fahd Yamil) y su primo Luis Enrique Tulú Georges”. La Justicia paraguaya nunca movió un dedo para utilizar esta confesión. Por el contrario, acabó encubriendo a los autores del crimen. A 24 años, el asesinato sigue en total impunidad. Aquel “modus operandi” de los asesinatos por encargo, se repetiría en estos 24 años de modo sistemático, causando la muerte de otros 16 periodistas y comunicadores.

Las últimas notas, en marzo de 1991, dejaban entrever una presunta complicidad entre los

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2 Calixto Mendoza (1997)

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ateando feliz, así se llamaba la audición radial que el locutor Calixto Mendoza conducía en las madrugadas, en la emisora Radio Yby Yaú, de la ciudad de Yby Yaú, en el Departamento de Concepción. En su programa, Calixto brindaba espacios a dirigentes de organizaciones sociales y campesinas, formulando denuncias contra las autoridades y los poderosos de la región. Evidentemente, sus críticas ocasionaron molestias. En la madrugada del 2 de marzo de 1997, su cuerpo fue hallado al costado de un camino rural de la compañía Arroyo de Oro, cerca de Yvy Yaú. Sus familiares aseguran que Mendoza fue ahorcado por desconocidos y arrojado en un lugar descampado. “Su muerte nunca fue investigada, se cerró el caso como accidente de tránsito’’, destaca el también locutor Enrique Galeano, quien lo sustituyó en el programa de las madrugadas. Los sospechosos de haber cometido el crimen nunca fueron siquiera demorados. Para las autoridades, su asesinato quedó en el olvido luego de que se perdieran sus archivos, según aseguraron guardias de la Jefatura de la Policía Nacional de Concepción a uno de sus hermanos.

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3 Benito Ramón Jara (2000)

Si Benito Ramón Jara no hubiera estado colaborando en el último año de su vida con Radio Yby Yaú, aportando informaciones y avisos, su muerte habría pasado prácticamente inadvertida. Tan inadvertida, quizá, como algunos de los crímenes espantosos que sacuden a menudo, y en absoluto silencio, el norte del Paraguay, tierra de nadie. O, en realidad, de varones de la droga y de contrabandistas de vehículos. De mafiosos y de rufianes de toda laya, en definitiva. Que, según un lugareño, disparan primero y preguntan después”. Así describe el periodista argentino Jorge Elías, entonces reportero del diario La Nación de Buenos Aires, quien se encargó de investigar bajo encargo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) algunos de los primeros casos de periodistas asesinados en el Paraguay. “Al costado de uno de los caminos rurales, rumbo a la colonia General Bernardino Caballero, a unos 20 kilómetros de Yby Yaú, apareció el jueves 13 de abril del 2000, entre las cinco y las seis de la tarde, el cadáver de Jara. Tenía 37 años y seis tiros: uno en el rostro, otro en la cabeza, otro en el tórax y tres más a la altura del estómago. Iba en una motocicleta de su propiedad, abandonada (por los asesinos, al parecer) a unos 1.000 metros del lugar del crimen”, explica Elías. Nunca se aclaró la verdadera causa del asesi-

nato de Benito Ramón Jara. No era periodista, sino principalmente chofer y vendedor, pero por su vinculación con la radio manejaba mucha información. Es otro de los muchos casos que quedó en la absoluta impunidad.

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4 Salvador Medina (2001)

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5 Yamila Cantero (2002) enía 26 años de edad y era una de las periodistas más reconocidas de San Ignacio, Misiones, cuando el 6 de julio de 2002 estalló la noticia de que su cuerpo había sido hallado inerte, junto al de un policía, que presuntamente era su pareja sentimental, en un local policial. La versión oficial presentó el caso como un presunto “crimen pasional”, pero los familiares y el gremio de los periodistas no aceptaron esta versión.

Salvador Medina Velázquez, de 27 años, era el presidente del consejo de la radio comunitaria FM Ñemity y ejercía la docencia como profesor de guaraní en la escuela parroquial y primaria del pueblo.

El 5 de enero del 2001, Salvador circulaba en una motocicleta con su hermano Gaspar, cuando fueron interceptados por un hombre enmas-

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enía vocación de comunicador, al igual que su hermano Pablo. Desde su programa radial en la humilde emisora comunitaria Ñemity FM, en la ciudad de Capiibary, Departamento de San Pedro, fustigaba a los depredadores de bosques, a los traficantes de rollos de madera y a los marihuaneros.

“Desde el micrófono denunciaba, cuando tenía ocasión, el contrabando de rollos de madera desde la reserva forestal del Ministerio de Agricultura y Ganadería del Paraguay, y las conexiones de una banda de la colonia Ara Pyahu, a 20 kilómetros de Capiibary, vinculada con asaltos y con otros delitos. Lo hacía de común acuerdo con sus hermanos, Pablo, de 40 años, corresponsal del diario ABC Color, de Asunción, y autor de artículos sobre ambas cuestiones, y Gaspar, de 32, docente del colegio y conductor de un programa de música en la radio”, relata el investigador Jorge Elías, en un informe elaborado para el proyecto Impunidad, de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

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carado, quien disparó contra el trabajador de la prensa, matándolo. Luego de un largo proceso, el autor material del crimen, Milciades Maylin, fue condenado a 25 años de cárcel, pero los autores intelectuales jamás fueron ni siquiera procesados.

“Es muy probable que detrás del supuesto crimen pasional de la compañera periodista, igualmente de radio, Yamila Cantero, en Santiago de las Misiones, se haya perpetrado un silenciamiento de corte mafioso. Es muy probable. Yamila apareció muerta debajo de su entonces pareja, un suboficial, quien, de acuerdo con reporte y crónicas policiales de la época, la mató y después él se suicidó”, destaca el entonces secretario general del Sindicato de Periodistas del Paraguay, Julio Benegas. Yamila es recordada como una reportera sagaz, crítica, denunciadora de las injusticias. “Ella nos demostró que la firmeza y la calidad en el desempeño de la tarea periodística no es vinculante con la destrucción y el desmoronamiento del adversario o el objetivo de una investigación”, escribió sobre ella el ex ministro de la Sicom, el también periodista misionero Augusto Dos Santos. El hoy abogado y juez de Yabebyry, Camilo Cantero, hermano de Yamila y durante mucho tiempo periodista, sostiene: “Su legado es el mayor desafío que tenemos sus familiares para no defraudar a la sociedad que en el momento justo ha respondi-

do cuando estábamos aun sumamente sorprendidos por su tempranera muerte que truncó una figura importante por su proyección social y su empecinamiento por un futuro mejor.” “Su desaparición física nos dejó huérfanos de una gran luchadora social desde el periodismo testimonial”, destaca Camilo Cantero, quien asegura que nunca se ha respondido a la pregunta: “¿Quiénes y por qué la mataron?”.

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6 Samuel Román (2004)

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l locutor Samuel Román, de 36 años, un brasileño hijo de paraguayos, conducía un programa radial denominado La voz del pueblo, en la radio comunitaria Conquista FM de Capitán Bado, departamento de Amambay. En su programa, Samuel criticaba severamente a los políticos de la región, en especial la gestión del “prefeito” (intendente municipal) de la ciudad brasileña de Coronel Sapucaia, separado apenas por una calle de Capitán Bado. Principalmente, daba espacios a la ciudadanía, para que exprese su opinión. En la noche del 20 de abril de 2004, Samuel Román fue interceptado por tres sicarios en territorio brasileño, quienes le dispararon a quemarropa 13 tiros de pistola calibre 9 milímetros, ultimándolo. Tras una larga investigación, la Policía brasileña –con colaboración de la paraguaya- pudo determinar que los sicarios fueron Luciano Gregorio de Lucena, Faviano Lucena dos Santos y Ricardo Antonio Machado, todos brasileños, por mandato del entonces intendente de Sapucaia, Eurico Mariano, quien finalmente pudo ser detenido, procesado y condenado a 17 años y 9 meses de prisión.

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7 Ángela Acosta (2006)

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esde una humilde emisora comunitaria en Mayor Otaño, Itapúa, Ángela Acosta Méndez se desempeñaba como una voz crítica y abierta a las inquietudes de las organizaciones campesinas y populares de la región. Ángela apareció muerta el 21 de diciembre de 2006, en Mayor Otaño, y el principal acusado fue quien era su pareja sentimental, el agente de Policía Agustín Alfonso Verón. Verón fue detenido, pero, unos meses después, se escapó de la Comisaría 13ª de Encarnación. Verón fue posteriormente relacionado con el asesinato de otro periodista, el chileno Alberto Tito Palma, también en Mayor Otaño. El caso del asesinato de la periodista comunitaria Ángela Acosta nunca fue debidamente esclarecido.

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8 Alberto Tito Palma (2007)

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9 Martín Ocampos (2009) l director de la emisora comunitaria Hugua Ñandú FM, Martín Ocampos Páez, fue asesinado a tiros en su domicilio de la colonia Jorge Sebastián Miranda, más conocida como Hugua Ñandú, en el norte del Departamento de Concepción, en la noche del 12 de enero de 2009. Ocampos Páez, dirigente de la Organización Campesina del Norte (OCN), era acusado por exponentes de la Fiscalía y la Policía de ser presuntamente colaborador del grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), aunque nunca se exhibieron pruebas que pudieran sustentar esta acusación. Sus familiares y compañeros negaron enfáticamente esta versión.

En la noche del 22 de agosto de 2007, el reportero se encontraba cenando con su pareja cuando dos hombres, vestidos con traje militar camuflado (conocido como parapara’i), lo asesinaron a tiros.

Nelson Vera Sanabria, alias Kamba’i, de 22 años, y su hermano Fabio, de 29, habrían sido los ejecutores del periodista. Kamba’i Vera, se-

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l periodista chileno –radicado en Paraguay- Alberto Tito Palma Godoy, locutor de la radio Mayor Otaño, en Mayor Otaño, a la vez corresponsal de Radio Chaco Boreal en Asunción, denunciaba el crimen organizado, el contrabando de combustibles y la corrupción en el gobierno local del departamento de Itapúa. Palma venía recibiendo varias amenazas de muerte, por lo que había anunciado que regresaría a su país natal, Chile.

“Dos hombres con uniformes militares que iban en motos irrumpieron de pronto en su vivienda. Lo acribillaron. En el piso quedaron 18 casquillos de balas, según el comisario Ángel Barboza, jefe de la Policía de Itapúa. Seis balazos dieron en la frente, el cuello, los brazos y las piernas de Palma, de 48 años. Su pareja, Wilma Martínez, de 24 años, con la cual tenía un hijo de apenas dos meses, resultó herida en la pierna izquierda; debió ser internada de urgencia”, relata el informe del proyecto Impunidad de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

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Ocampos ya había sido detenido como supuesto colaborador del grupo armado, tras el ataque a un local policial en el lugar, pero fue nuevamente liberado por falta de pruebas. gún los testimonios, actuó a cara descubierta. El otro llevaba un pasamontañas. La pareja de Palma, sin embargo, pudo identificar al encapuchado por la mirada y sus rasgos físicos como Fabio Vera, el hermano de Kamba’i. Ambos son oriundos de la localidad de Yacuí Guazú, distrito de Mayor Otaño, y tienen antecedentes penales”, destaca el informe de la SIP. Ambos fueron detenidos por el caso, pero acabaron siendo sobreseídos por la Justicia.

Cuando se produjo el asesinato, desde sectores de la Policía y la Fiscalía se echó a correr la versión de que el comunicador fue “ajusticiado” por sus propios ex compañeros del grupo armado, presuntamente en represalia por diferencias internas en el manejo de dinero. La docente Mirna Cristaldo, viuda de Martín Campos, negó que su marido fuera miembro o colaborador del EPP, y aseguró que fue asesinado como represalia a sus denuncias en la ra-

dio, contra los abusos de las fuerzas policiales y militares en la zona. El caso no fue aclarado y sigue en la impunidad.

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10 Merardo Romero (2011)

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“¡Es el colmo del escándalo! Varios políticos regionales sospechosos de haber ordenado la ejecución de Merardo Romero gozan desde el inicio del caso de una curiosa bondad judicial. José Va-

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11 Marcelino Vázquez (2013)

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l locutor Merardo Alejandro Romero Chávez, de 47 años, conducía un programa radial con claro objetivo político partidario, a favor del movimiento Esperanza Colorada, de un sector de la Asociación Nacional Republicana (ANR). El mismo se emitía a través de la 100.1 FM, La voz de Itakyry, de la ciudad de Itakyry, a 90 kilómetros al norte de Ciudad del Este, en el Departamento de Alto Paraná. El contenido del programa apuntaba a emitir propaganda electoral a favor del movimiento Esperanza Colorada, que por entonces era liderado por el caudillo altoparanaense Javier Zacarías Irún, y cuestionaba a través de denuncias a autoridades y funcionarios relacionados con el sector político interno colorado, ligado al entonces candidato presidencial, Horacio Cartes. “Durante sus programas, recibía llamadas en que le decían que se calle o le mandarán callar. El crimen sería el cumplimiento de la amenaza”, señaló una persona estrechamente ligada a la familia. En la noche del 3 de marzo de 2011, sicarios armados llegaron hasta la casa de Romero Chávez y lo acribillaron a balazos, frente a sus propios hijos. Resultó acusado el político colorado del movimiento contrario, Fidel Duarte, quien fue detenido, pero vuelto a ser dejado en libertad a las pocas semanas.

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l atardecer del 6 de febrero de 2013, el periodista radial y empresario Marcelino Vázquez salía de los estudios de su emisora Sin Fronteras 98.5 FM, en la ciudad de Pedro Juan Caballero, dirigiéndose a una discoteca (de la que también era propietario), cuando dos hombres que circulaban en una motocicleta lo interceptaron. El hombre sentado en la parte trasera del vehículo descendió y le disparó varias veces con un revólver calibre 38 milímetros. Uno de los hijos de Marcelino Vázquez salió de la discoteca y vio huir a los asesinos.

lenzuela, alto funcionario del gobierno de Itakyry, nunca fue arrestado por la policía local pese a que el Ministerio Público emitió una orden de detención contra él por ‘homicidio doloso’. Incluso se confirmó que se encuentra en Itakyry, ¡cuando oficialmente se señala que se encuentra prófugo! Asimismo, Miguel Ángel Soria, ex intendente de la ciudad, de quien Fidel Duarte era el capanga, nunca se ha preocupado”, reclamó la organización internacional Reporteros sin Fronteras.

“Lo más probable es que la mafia se encuentre tras este asesinato, pues la forma de operar tiene claramente la marca del crimen organizado. La investigación anunciada debe arrojar resultados rápidamente y debe explorar el móvil profesional. Sobre todo, no debe ceder a eventuales trabas o presiones en una región donde, por desgracia, los cárteles ejercen una gran influencia sobre las autoridades locales”, reclamó en su momento la organización Reporteros sin Fronteras. Fueron procesados e investigados por este homicidio Édgar Giménez Duarte y Ramón Fariña Figueredo. Duarte fue finalmente condenado a 18 años de cárcel por este homicidio.

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12 Carlos Artaza (2013)

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(2014)

El propietario de la radio, el senador Robert Acevedo, señaló que el asesinato tuvo lugar después de que Alcaraz nombrara directamente en su programa a individuos involucrados con el narcotráfico en la región, a quienes denunció “con nombre y apellido”.

El fotógrafo regresaba de una caravana de celebración por la victoria del diputado Pedro González, electo como gobernador de Amambay, tras una agresiva campaña en la que el político compitió contra el senador Roberto Acevedo que, como él, pertenece al Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA).

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13 Fausto Gabriel Alcaraz

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Artaza conducía su automóvil cuando fue interceptado por dos sujetos que circulaban en motocicleta, quienes lo hirieron con cinco disparos. Falleció la mañana del día siguiente, mientras era trasladado en ambulancia a Asunción.

La campaña de las elecciones generales, llevadas a cabo el 21 de abril pasado y en las que Horacio Cartes resultó vencedor a la presidencia, estuvo marcada por amenazas e intimidaciones, así como por una serie de revelaciones

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austo Gabriel Alcaraz, periodista de la emisora Radio Amambay, de Pedro Juan Caballero fue asesinado de 12 balazos el 16 de mayo de 2014, cuando salía del estudio de grabación. Dos sicarios que circulaban a bordo de una motocicleta le dispararon.

l 24 de abril de 2014, a apenas dos días de celebrarse el Día del Periodista Paraguayo, el fotógrafo Carlos Artaza (45 años), quien trabajaba como funcionario de prensa de la Gobernación de Amambay, en Pedro Juan Caballero, fue asesinado por sicarios en dicha ciudad fronteriza.

“El ambiente observado estos últimos días en Amambay traduce al extremo una situación nacional cada vez más preocupante para la seguridad de los periodistas y la libertad de información.

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Alcaraz, de 28 años, dirigía el programa de radio De frente a la mañana, el principal espacio matutino de Radio Amambay 570 AM. El comunicador era conocido por generar polémicas acusaciones contra comerciantes, policías, fiscales y jueces que, supuestamente, actuaban a las órdenes de la mafia ligada al narcotráfico y el crimen organizado. sobre los presuntos vínculos entre ciertos políticos y el crimen organizado. El mantenimiento del Estado de Derecho, ya de por sí frágil, depende también de la suerte de los periodistas”, apuntó en su momento la organización Reporteros sin Fronteras. El caso continúa sin ser esclarecido.

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14 Édgar Fernández Fleitas (2014)

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bogado y locutor radial, Édgar Pantaleón Fernández Fleitas, de 43 años, era una de las voces más críticas de la ciudad de Concepción, a través de su programa La ciudad de la furia, que se emitía a través de la emisora Radio Belén Comunicaciones. Fernández Fleitas fue asesinado de 6 tiros en la cabeza por desconocidos en su residencia, en Concepción, en la tarde del 19 de junio de 2014. “Probablemente una persona tocó el timbre y él abrió el portón, ingresó, se sentó y le disparó, no fue para robarle ni nada, fueron otros los motivos. Hay personas que vieron al que disparó”, indicó la fiscala Dora Irrazábal, de Concepción. La directora general de la UNESCO, Irina Bokova, reclamó a las autoridades paraguayas “que hagan todo lo posible para detener y procesar a los responsables del asesinato del periodista radial paraguayo Édgar Pantaleón Fernández Fleitas”. “Es importante que los responsables de crímenes contra periodistas sean juzgados. El sistema judicial debe movilizarse para impedir que la violencia amordace la libertad de expresión y la libertad de prensa”, agregó.

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15 Pablo Medina

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egresaba de una cobertura periodística en asentamientos campesinos, a bordo de su camioneta, cuando dos hombres vestidos de militar le cerraron el paso en un desolado camino vecinal, en las inmediaciones de Villa Ygatimí, Departamento de Canindeyú, el jueves 16 de octubre de 2014. Pablo Medina, veterano periodista, corresponsal del diario ABC Color en la zona de Curuguaty, fue acribillado con varios disparos de una pistola 9 milímetros y rematado con una escopeta calibre 12. Previamente, uno de sus ejecutores le había preguntado acerca de su identidad, en lengua guaraní: “¿Vos sos Pablo Medina?”. Cuando el periodista vio que le apuntaban con un arma, pidió: “Anina che juka (Por favor, no me mates)”. El asesinato de Medina, por tratarse de un informador muy conocido, integrante de uno de los medios periodísticos más importantes del país, causó una gran conmoción en la sociedad paraguaya y produjo una fuerte reacción de protesta y movilización desde el gremio de los periodistas y otros sectores organizados. Ante la fuerte presión mediática, equipos de investigación de la Fiscalía y la Policía actuaron con mayor celeridad y se pudo determinar que el crimen fue ordenado por el intendente municipal de Ypejhú, Vilmar Neneco Acosta y ejecutado por el hermano de este, Wilson Acosta y su sobrino, Flavio Acosta Riveros. También se determinó que Acosta era el jefe de una banda de narcotraficantes y sicarios, responsables de varios

otros crímenes en la región.Neneco Acosta fue detenido recientemente en Brasil y se espera su extradición. Los demás siguen prófugos. Las repercusiones del caso obligaron a que el Congreso Nacional cree una comisión especial de investigación, que llegó a individualizar públicamente a varios senadores y diputados como relacionados al narcotráfico y al crimen organizado, aunque hasta ahora no han sido investigados seriamente por los organismos de Justicia.

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16 Antonia Almada (2014)

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a joven Antonia Maribel Almada Chamorro (19), viajaba junto al periodista Pablo Medina, en el asiento del acompañante, cuando este fue atacado por sicarios, y ella también resultó víctima de varios disparos, falleciendo pocos minutos después.

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17 Gerardo Servián (2015)

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erardo Servián Coronel, periodista radial de Pedro Juan Caballero, realizaba un programa diario en idioma guaraní en la emisora comunitaria Radio Ciudad nueva, en la localidad fronteriza de Zanja Pytá, vecina a la capital de Amambay.

Otra hermana suya viajaba en el asiento trasero de la camioneta y logró agacharse en el momento del ataque, resultando ilesa, aparentemente por no haber sido vista por los asesinos. Su testimonio resultó clave para individualizar a los agresores.

En horas de la siesta del día 5 de marzo de 2015, Servián se desplazaba a bordo de su motocicleta por una calle de la ciudad de Ponta Porá, Brasil, cercana a la divisoria fronteriza con Paraguay, cuando fue alcanzado por otra moto, en la que iban dos personas.

Aunque no era estrictamente periodística –la presentan como asistente del corresponsal Medina-, la joven Antonia Maribel es también considerada una de las víctimas de los ataques contra la prensa. Antonia era estudiante de análisis de sistemas y oriunda de Villa Ygatimí.

Según un video grabado por una cámara de seguridad en el sector, el hombre que iba detrás en la otra moto, extrajo un arma y empezó a disparar al comunicador, derribándolo del vehículo, para luego ultimarlo con más disparos.

Estaba viviendo y estudiando en Curuguaty junto con su hermana, desde donde acompañaba a Medina en sus coberturas.

Su hermano, el también periodista radial Kiko Servián, dijo que el homicidio fue en represalia a las críticas que Gerardo Servián realizaba desde la emisora, especialmente contra la gestión del intendente de Zanja Pytã, Marcelino Rolón, del Partido Colorado. “Él hablaba mucho de la cuestión de la intendencia, de las elecciones municipales. Es por eso que no se puede descartar que el trasfondo podría ser una cuestión política”, indicó. La organización internacional Reporteros sin

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Fronteras exigió “una investigación exhaustiva, independiente e imparcial y a no excluir la hipótesis de que el homicidio pudo estar relacionado con su actividad profesional. Este crimen no debe sumarse a la lista de asesinatos de periodistas que permanecen en la impunidad en esta región fronteriza”.

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